El pensamiento cubano de izquierdas (no gubernamental) dentro y fuera de la isla ha sido condenado al ostracismo, la negaci贸n, o el “disciplinamiento” ...,
Roberto Cobas Avivar | De Marlene Azor Hernandez, tomado de "Nexos en Linea"
Por su importancia en el debate democr谩tico que desde la izquierda socialista revolucionaria tiene lugar en Cuba, les presento a los lectores de Kaos Cuba el trabajo de la intelectual cubana Marlene Azor Hern谩ndez.
El texto ha sido rese帽ado en un an谩lisis cr铆tico de no menos importancia politica por el autor cubano El Francotirador del Cauto, intitulado “Cuba y de nuevo los intelectuales de izquierda”, en la secci贸n de Libre Publicaci贸n:
http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-nuevo-intelectuales-izquierda
Roberto Cobas Avivar
-----------------------------------
¿Qui茅n construy贸 Tebas, la de las Siete Puertas? En los libros figuran s贸lo los nombres de reyes. ¿Acaso arrastraron ellos bloques de piedra? A tantas historias, tantas preguntas.
“Preguntas de un obrero que lee“
Bertolt Becht.
El presente texto se propone analizar las posiciones epistemol贸gicas de la izquierda internacional que hoy elabora un discurso sobre la revoluci贸n cubana. Me refiero a los intelectuales (periodistas y acad茅micos) o militantes de partidos de izquierda de Am茅rica Latina, Europa y Estados Unidos que hacen balances en la actualidad sobre la revoluci贸n cubana.
Son corrientes m煤ltiples de la izquierda: marxistas y neo marxistas, socialdem贸cratas, trotskistas, anarquistas, y lo que podemos diferenciar como una nueva izquierda antiautoritaria, que se define m谩s por su oposici贸n al autoritarismo que por una l铆nea ideol贸gica inscrita en las diversas corrientes tradicionales de la izquierda.
La reducci贸n ex profeso
Los intelectuales que analizan la experiencia de la revoluci贸n cubana a trav茅s de sus m谩ximos l铆deres consideran que hacer una biograf铆a de los grandes personajes protag贸nicos y de sus gestas militares agotan la lectura de la realidad que pretenden explicar. 脡sta es una manera decimon贸nica de entender la historia.
Desde la Escuela de los Annales en la segunda d茅cada del siglo pasado esta manera de discursar sobre la historia qued贸 en entredicho, y ha tenido contrapropuestas por las generaciones sucesivas de esa escuela y por los marxistas y neo marxistas agrupados alrededor de la publicaci贸n New Left Review. Los estudios culturales desde la d茅cada de los ochenta tambi茅n participan en comprender la historia desde otras perspectivas.
Los autores de dos biograf铆as recientes de Fidel Castro, a trav茅s de las cuales se pretende entender el proceso hist贸rico cubano de los 煤ltimos 50 a帽os, “olvidan” visualizar la historia tambi茅n desde las estrategias de resistencia, desde las percepciones de los subordinados.
El periodista alem谩n Volker Skierka (Fidel, 2002) declara al final de su biograf铆a que la figura de Castro no podr谩 ser entendida sino cuando mueran las generaciones de sus contempor谩neos. Deber谩 pasar mucho tiempo para hacer una valoraci贸n “imparcial y justa” de su figura. Sin duda, poco provecho encontrar谩 este “lector” ideal de las futuras generaciones, por el vac铆o espectacular de conocimiento e informaci贸n que este enfoque nos propone. Si existen muchas “pasiones encontradas” sobre la revoluci贸n cubana y su hist贸rico l铆der, ¿por qu茅 no convertir en objeto de estudio tambi茅n las razones, tendencias, or铆genes y percepciones dis铆miles de “las pasiones encontradas” y no s贸lo de las elites gubernamentales o institucionales de adentro y afuera de Cuba?
Ignacio Ramonet, soci贸logo de origen espa帽ol (Fidel Castro, 2006), en uno de los ap茅ndices finales de su libro elabora una cronolog铆a de “Fechas clave en la vida de Fidel Castro y de la Revoluci贸n cubana” haciendo una similitud entre figura hist贸rica y proceso hist贸rico, y en la sinopsis de la contraportada tambi茅n se ratifica que entender a esa figura es entender el proceso hist贸rico cubano.
Igualar el m谩ximo l铆der con el proceso hist贸rico como si fueran lo mismo, o leer el proceso hist贸rico a partir de una figura, da un resultado en sus respectivas biograf铆as de justificar las posturas de la figura hist贸rica, y dejar fuera del an谩lisis el resto de la realidad. Entonces, parad贸jicamente, intentando tener una posici贸n solidaria con la revoluci贸n cubana, repiten la exaltaci贸n del “culto a la personalidad” como si la izquierda fuera incapaz de aprender de la experiencia hist贸rica acumulada.
Si el pensamiento de izquierda pretende ser eficaz en lo que critica y m谩s en lo que propone como alternativa, dejar afuera del an谩lisis a la inmensa mayor铆a de los actores internos y externos (no gubernamentales), ignorando sus percepciones, sus historias y sus luchas, es un “olvido” que nos conduce a perder lo m谩s preciado de la experiencia hist贸rica cubana: aprender.
Las biograf铆as son plausibles, pero lo que no es posible hoy es pretender comprender un proceso hist贸rico a trav茅s de la biograf铆a de una sola figura, por muy protag贸nica que haya sido[1]. Desde este enfoque “las masas” y “el pueblo” siguen siendo palabras para rellenar el tel贸n de fondo de la historia, cuyas voces no merecen atenci贸n, sino una opaca presencia desdibujada para resaltar la figura del “h茅roe”.
Entender y escribir sobre el proceso revolucionario cubano por su discurso oficial[2].
Encontramos este enfoque en los textos escritos como homenaje a los 50 a帽os de la revoluci贸n cubana[3]3 en autores como N茅stor Kohan, Atilio Bor贸n, Emir Sader, Manuel Cabieses Donoso, Paul Estrade, V铆ctor Flores Olea, Pablo Gonz谩lez Casanova, Gianni Min谩, entre otros[4]. La primera limitaci贸n de este enfoque es no hacer la distinci贸n entre los conceptos de revoluci贸n y r茅gimen pol铆tico, la segunda es leer la realidad cubana como “la revoluci贸n permanente”.
Con la primera limitaci贸n se identifica como lo mismo la rebeli贸n y la toma del poder, los cambios anticapitalistas en la sociedad, la institucionalizaci贸n del poder y el funcionamiento de sus instituciones, las pol铆ticas econ贸micas dis铆miles, las igualdades y desigualdades sociales, todo ello visto desde la posici贸n de la elite del poder. Otros muchos estudiosos de la experiencia hacen un distingo entre los dos conceptos permitiendo un conocimiento m谩s preciso de la realidad, pero es una minor铆a poco conocida en el panorama de la izquierda[5].
La segunda limitaci贸n da por sentado que el proceso hist贸rico se mantiene id茅ntico en la adhesi贸n, entusiasmo, transformaci贸n, participaci贸n real y sacrificio voluntario de la poblaci贸n cubana que s贸lo es posible leer en el 贸rgano oficial del Partido Comunista Cubano, el peri贸dico Granma, pero que no da cuenta de un proceso de cristalizaci贸n del poder en las instituciones estatales y pol铆ticas despu茅s de la primera d茅cada de la revoluci贸n cubana, ni de sus implicaciones.
Las consecuencias pr谩cticas son un profundo desconocimiento del proceso hist贸rico por parte de la izquierda que toma “un deber ser” por la realidad y retrasa el aprendizaje necesario de la experiencia y las solidaridades pertinentes. Como corolario de este enfoque, se le pide recurrentemente a la poblaci贸n cubana que siga resistiendo en las condiciones que vive, en favor de “continuar siendo un ejemplo” para el resto de los movimientos sociales que luchan por mejorar sus respectivos universos, pero la solidaridad con relaci贸n a esa poblaci贸n a la que piden resistir, a los diferentes grupos que la conforman, a sus expectativas, desesperanzas y luchas, est谩 ausente.
Resultado pr谩ctico de esa postura es la indefensi贸n y vulnerabilidad de numerosos grupos de j贸venes de izquierda en la isla que son hoy la vanguardia real de ese proceso en sus discursos, en sus pr谩cticas civiles y culturales, que han logrado sobreponerse al desarme y la desesperanza, para reivindicar m谩s democracia en lo pol铆tico, econ贸mico, cultural y social, conservando una orientaci贸n transformadora revolucionaria (Chaguaceda, 2010). Ellos, los m谩s necesitados de solidaridad internacional por parte de la izquierda, no cuentan con ning煤n apoyo y son todos los d铆as censurados o reprimidos de distintas maneras por las diferentes instituciones oficiales cubanas. Sencillamente, para los autores de esta perspectiva de an谩lisis, no se concibe que existan otras voces de izquierda que no sean gubernamentales porque se toma el discurso oficial como la 煤nica verdad de izquierda para entender la realidad cubana.
Tambi茅n existe la postura arbitraria de hacer coincidir revoluci贸n e institucionalidad. La revoluci贸n dura mientras dura su poder constituido. En esta acepci贸n el concepto de revoluci贸n se vac铆a de su contenido transformador, de ruptura y cambio radical, para acotarlo al contenido de una elite en el poder, que se autoproclama revolucionaria en su discurso y mantiene en el tiempo una estructura y funcionamiento de sus instituciones (no importa de qu茅 tipo) sin cambios sustanciales. Un conocedor m铆nimo del proceso cubano puede distinguir de manera evidente la d茅cada de los a帽os sesenta de la d茅cada de los setenta, procesos distintos no s贸lo con relaci贸n a una institucionalizaci贸n de diferente tipo sino tambi茅n en las percepciones, imaginarios y pr谩cticas de los actores sociales, modelos de sociedad que se instauran y los niveles de vida alcanzados.
Lo mismo es necesario apuntar para los a帽os ochenta y para los 煤ltimos 20 a帽os de crisis no superada si tomamos como par谩metros los 铆ndices de 1989, 煤ltimo a帽o de apoyo sovi茅tico a la econom铆a cubana[6]. ¿Qu茅 aprendi贸 la izquierda del derrumbe del “socialismo real”? ¿C贸mo fue posible una transformaci贸n tan s煤bita hacia el capitalismo sin resistencia alguna de millones de sovi茅ticos, que asist铆an masivamente a los numerosos desfiles convocados y estaban organizados en grandes organizaciones pol铆ticas y de masas?. Hay m煤ltiples razones para explicarlo, pero me detengo s贸lo en dos.
La sociedad sovi茅tica —como la cubana a煤n hoy— estaba estructurada en una pir谩mide jer谩rquica de funciones extraordinariamente vertical, cuyo principio de ordenamiento era el llamado “centralismo democr谩tico”. En la pr谩ctica, era la primac铆a de los 贸rganos superiores —estatales y partidistas— sobre los inferiores y de los ejecutivos sobre los representativos, concentrando la toma de decisiones en un n煤mero muy reducido de personas, las cuales ten铆an toda la potestad para orientar, detener, desautorizar toda iniciativa que no coincidiera con su percepci贸n de lo “correcto o incorrecto”.
En segundo lugar, la sociedad civil estaba organizada a la manera de “las poleas de transmisi贸n”, como conjunto de organizaciones para obedecer las 贸rdenes superiores y responsables de coartar toda iniciativa y autonom铆a que no viniera orientada desde “arriba”. Una sociedad con instituciones de este tipo produce una ciudadan铆a desarmada que no sabe c贸mo organizarse y reivindicar sus intereses, una vez que los superiores cambian y se reconvierten en los nuevos capitalistas, por lo que el aprendizaje de la organizaci贸n y defensa de sus derechos debe recomenzar desde cero. Es la experiencia por la que han pasado todas las sociedades ex socialistas de Europa Oriental y la antigua URSS.
Parad贸jicamente, esta supuesta institucionalidad de “izquierda” genera el desarme ciudadano, la apat铆a mayoritaria y el giro del imaginario social hacia la aspiraci贸n idealizada de instituciones, derechos y mecanismos de las sociedades capitalistas, en el entendido de que 茅stas funcionan, en contraposici贸n a una realidad que no pueden cambiar y les asfixia.
Los autores que leen la realidad cubana a trav茅s de su discurso oficial se refieren a la burocratizaci贸n para decir que 茅se ha sido un problema en las experiencias del socialismo de Estado del siglo XX, pero ignoran sus expresiones dentro de la revoluci贸n cubana. 脡sta es la postura de Atilio Bor贸n en una obra reciente[7] donde analiza la experiencia cubana citando los discursos de sus m谩ximos l铆deres, para evitar cualquier an谩lisis. Expone todos los errores que no debe repetir la izquierda ni el socialismo del siglo XXI —con los cuales coincido—, pero no describe cu谩les de esos errores siguen presentes en la experiencia cubana y se abstiene tambi茅n de analizar sus consecuencias pr谩cticas.
Una postura semejante sostiene Klaudio Katz en un libro reciente[8], pero al menos este autor nos ofrece dos breves an谩lisis sobre la posible evoluci贸n del proceso cubano y la agenda pendiente a realizar. Los peligros de la restauraci贸n capitalista en Cuba no se hallan…“tanto en los peque帽os mercados, el comercio informal y el trabajo independiente, como en las conexiones internacionales de las elites interesadas en comandar un modelo socialdem贸crata (concertado con Europa) o un esquema autoritario (af铆n al precedente chino)”[9]. Reconoce as铆 que quienes est谩n trabajando en una u otra opci贸n son las elites pol铆ticas cubanas y que el proceso de restauraci贸n ocurrido en los pa铆ses ex socialistas ya est谩 en marcha o que se avizora un capitalismo de Estado como en China.
En relaci贸n con la agenda pendiente del proceso cubano, se帽ala que el 煤nico ant铆doto efectivo frente a la desidia y la apat铆a, es la participaci贸n popular en un sistema pol铆tico crecientemente democratizado, con debates m谩s abiertos, alineamientos pol铆ticos m谩s diferenciados, libertades sindicales y medios de comunicaci贸n modernizados, yo agregar铆a m谩s plurales.
Desconocer la realidad burocratizada de la sociedad cubana y apostar por la 茅tica inc贸lume de la dirigencia cubana y del funcionariado que le acompa帽a (una honradez sin tacha frente al erario p煤blico y una vocaci贸n raigal democr谩tica) que uno puede encontrar en sus discursos pero no en sus pr谩cticas[10], son los defectos de esta agenda.
Reconocimiento a los avances de la revoluci贸n con an谩lisis y balances.
En esta l铆nea se inscriben autores como Hans Jurgen Burchardt[11], Claudia Hilb[12] y Daniel Barret. El primero analiza el sistema econ贸mico cubano y constata la repetici贸n de las estrategias de desarrollo y crecimiento econ贸mico del sistema copiado de la ex URSS, con un crecimiento extensivo en la primera etapa hasta inicio de los ochenta y un decrecimiento, estancamiento y crisis hasta la actualidad. Reconoce el avance de los desarrollos sociales de la revoluci贸n mientras sostuvo un crecimiento econ贸mico extensivo —lo llama el primer Estado de bienestar en Am茅rica Latina— pero constata que, a pesar de mantenerse como voluntad pol铆tica, hay una precariedad creciente de esos servicios desde la crisis de los noventa. Alerta sobre la necesidad de cambios estructurales para salir definitivamente de la crisis y poder mantener los logros sociales adquiridos. “El mayor problema del socialismo tropical, a pesar de condiciones externas sumamente desfavorables, es que se bloquean desarrollos internos” [13].
Para el autor es posible resolver el doble desaf铆o de no aplicar pol铆ticas neoliberales y conservar los avances sociales alcanzados, con mayor responsabilidad en su sustentabilidad por los propios actores internos y, a la vez, democratizar paulatinamente todo el sistema econ贸mico y pol铆tico, logrando la autonom铆a de la sociedad civil frente al Estado. Los an谩lisis de Burchardt abren de nuevo la discusi贸n: ¿anticapitalista o un Estado de bienestar que ya ser铆a capitalista?.
El asunto es plantearse si se prefiere una poblaci贸n en la miseria con servicios sociales precarios, con salarios que no le permiten alcanzar la canasta b谩sica[14] y una elite autoritaria que no permite la participaci贸n ciudadana en las decisiones y en las cr铆ticas a las pol铆ticas en curso (o a la falta de pol铆ticas en curso), o una transici贸n hacia una sociedad con las propiedades que nos describe Burchardt. Las desigualdades ya est谩n en marcha y son estructurales (sociales y territoriales) [15]. Ser铆a necesario plebiscitar este asunto con toda urgencia, aunque no creo que la elite est茅 dispuesta a hacerlo.
El principio de la redistribuci贸n del ingreso y los servicios al margen de la rentabilidad, que ha sido el 煤nico ingrediente econ贸mico anticapitalista real en Cuba, hoy es fuertemente criticado por la propia dirigencia cubana[16] que enaltece al pueblo “heroico” cuando es obediente y no hace cr铆ticas a su actuaci贸n, pero a lo largo de los 50 a帽os y a pesar del enorme avance educativo masivo, sigue considerando al pueblo y sus intelectuales, incapaces e ignorantes si se refieren a la pol铆tica y a la econom铆a del pa铆s. Parece ser una situaci贸n sin salida y, lo peor, siempre al margen de la sociedad[17].
Claudia Hilb[18] propone una tesis para explicar el prolongado silencio de la izquierda democr谩tica latinoamericana con relaci贸n al r茅gimen pol铆tico cubano. Ella entiende que el proceso de cambios estructurales y la expansi贸n de los servicios sociales universales, as铆 como la igualdad social desde la primera d茅cada del poder revolucionario, es concomitante con la necesidad comprendida por su n煤cleo dirigente de controlar la totalidad social; pero nos alerta que si ambos procesos deben darse como condici贸n para lograr esos avances, no se puede seguir so帽ando con una sociedad igualitaria que tenga el costo de reproducir formas de dominaci贸n, sumisi贸n y control opuestas a los ideales de una sociedad libre y emancipada.
Analiza las formas de control de la totalidad y el proceso de sometimiento y adaptaci贸n que producen: la conversi贸n de la participaci贸n inicial entendida como valor social, en el temor, la adaptaci贸n y la simulaci贸n cotidiana entendida por los actores sociales como estrategias de sobrevivencia. Eval煤a los niveles de desigualdad generados desde la crisis de los noventa y compara la parte m谩s pobre de la poblaci贸n cubana con los habitantes de las villas miserias en su pa铆s, para concluir que si el cubano “est谩 un poquito mejor”, ese resultado, con el costo concomitante en relaci贸n a la sumisi贸n que se le exige, no puede ser la aspiraci贸n de ninguna fuerza de la izquierda democr谩tica.
Los dos autores hacen an谩lisis cr铆ticos, del tipo de instituciones que conforman el r茅gimen pol铆tico cubano. Burchardt lo compara con los rasgos del neopatrimonialismo, que resulta una de las variantes en que se rutiniza el carisma comprendido seg煤n la tipolog铆a weberiana. Hilb, por su parte, clasifica al r茅gimen cubano de totalitario analizando los mecanismos de sumisi贸n y control hasta el nivel reticular.
Exponente de la corriente anarquista, el uruguayo Daniel Barret[19] hace un an谩lisis de la s铆ntesis construida por la propia elite revolucionaria entre Partido-Estado-Naci贸n-Fidel Castro-antimperialismo-socialismo, n煤cleo discursivo que —a su entender— impedir谩 a la izquierda no anarquista —o incluso a algunos de ellos— enfrentar los retrocesos del proceso cubano y su l贸gica interna de represi贸n sistem谩tica a toda disidencia frente a las posiciones oficiales.
La izquierda internacional ha dejado en el silencio —salvo raras excepciones— las carencias elementales de la vida cotidiana de la poblaci贸n cubana y el fardo asfixiante de prohibiciones para su actuaci贸n civil[20], y eso lo constata Daniel Barret. Cuando se pronuncian, le piden a la poblaci贸n cubana un modelo sacrificial de conducta y de perpetua e incondicional lealtad a la elite dirigente cubana, cual sumisi贸n tot茅mica, que bien se abstendr铆an de proponerlo a los movimientos sociales y grupos pol铆ticos en sus respectivos pa铆ses. Este autor reconoce la existencia de las agresiones norteamericanas de distinto tipo, pero se帽ala que la sobreevaluaci贸n de esta variable ha permitido a la dirigencia cubana crear el s铆ndrome de guerra permanente al interior del pa铆s con sus respectivos niveles de control, vigilancia y represi贸n interna.
Barret refiere la pol茅mica en torno a la ola represiva de la primavera de 2003 y constata que esos sucesos produjeron una fuerte fisura en el alineamiento exterior de la izquierda con Cuba[21]. Para 茅l, lo decisivo del devenir de Cuba se juega en los niveles pol铆tico e ideol贸gico en los que la autogesti贸n de la poblaci贸n no vendr谩 nunca de la elite del poder, sino de una ruptura de las bases populares con las estructuras establecidas, para crear organizaciones libres, voluntarias y horizontales, 煤nica posibilidad de retomar el control de sus propias vidas y la lucha por sus intereses.
A manera de conclusi贸n
La izquierda internacional ha privilegiado un discurso sobre la revoluci贸n cubana acotado a la solidaridad con el gobierno y con sus m谩ximas figuras, desechando el an谩lisis de los procesos econ贸micos, pol铆ticos, sociales y culturales al interior del pa铆s, o ley茅ndolos a partir del discurso oficial.
La mayor铆a, enalteciendo la figura del l铆der m谩ximo en una repetici贸n desenfrenada del culto a la personalidad, otros, defendiendo a Cuba desde el discurso oficial del gobierno cubano en sus relaciones internacionales (el ejemplo de Cuba para los movimientos de los a帽os sesenta y setenta o en el plano de una naci贸n siempre agredida por Estados Unidos) y considerando el interior de Cuba como una caja negra imposible o innecesaria de descifrar.
As铆 la solidaridad con la poblaci贸n cubana ha quedado en el tel贸n de fondo de la historia, y el pensamiento cubano de izquierdas (no gubernamental) dentro y fuera de la isla ha sido condenado al ostracismo, la negaci贸n, o el “disciplinamiento” con el tipo de solidaridades de los “simpatizantes” de la revoluci贸n cubana. S贸lo en los 煤ltimos a帽os algunas voces de izquierda se distancian del discurso oficial y hacen un an谩lisis al exterior e interior de la realidad cubana y s贸lo ellos, la izquierda democr谩tica y antiautoritaria, constatan y lamentan el largo silencio desastroso o la ceguera persistente del resto de la izquierda internacional.
Marlene Azor Hern谩ndez. Candidata a doctora en sociolog铆a por la Universidad de Par铆s VIII, Saint Denis, Francia. Ha sido docente en dicha universidad, as铆 como en la Universidad de La Habana (Cuba) y la Universidad An谩huac (M茅xico). Sus art铆culos han aparecido en revistas cient铆ficas de Cuba, Espa帽a y Francia.
http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=1943208
---------
(2) Entiendo por discurso oficial la narraci贸n sobre el pasado y el presente del proceso hist贸rico de la revoluci贸n cubana, elaborado por sus dirigentes
(3) Textos reunidos en dossier especial en la revista Casa de las Am茅ricas, n煤mero 254, enero-marzo 2009, La Habana, Cuba
(4) Otras personalidades como Noam Chomsky, Jos茅 Saramago y Eduardo Galeano, han defendido desde la misma postura a la revoluci贸n cubana, consider谩ndola como una caja negra: hacia dentro no se hacen an谩lisis de la realidad cubana. Hacia fuera la isla ha sido asediada por su opci贸n socialista y antiimperialista —lo cual es cierto— pero al desconocer la realidad interna del pa铆s toman el discurso oficial por la realidad y obvian la creciente marginalidad y pobreza de la poblaci贸n, “la pesadilla” de la vida cotidiana en Cuba
(5) Ver al respecto Hilb 2010, Burchardt 2006 y Barret 2009
(6) Seg煤n cifras consensuadas y relativamente p煤blicas, el 15% de la poblaci贸n cubana recibe remesas familiares que le permiten tener un consumo superior al resto de la poblaci贸n sin relaci贸n con el trabajo. Un aproximado del 40% (en cifras optimistas) de la poblaci贸n logra o por remesas o por estar insertos en empresas mixtas: capital privado-Estado o por actividades comerciales il铆citas, unos est谩ndares de vida semejantes a la d茅cada de los ochenta, que era un consumo decoroso y modesto, el resto, el 60% de la poblaci贸n, no ha podido ver la recuperaci贸n a los niveles de los a帽os ochenta.
(7) Cfr. Bor贸n, 2008, pp. 112-138
(8) Cfr. Katz, 2008, pp. 84-87, 111-113, 206 y 207
(9) Ib铆d., p. 112
(10) Llama la atenci贸n la reciente expulsi贸n del Partido de un intelectual probado en su fidelidad como Esteban Morales por haber escrito un art铆culo sobre la corrupci贸n en Cuba como el mayor peligro que enfrenta hoy la revoluci贸n. El tema es demasiado peligroso para las elites del poder. . ¿Y qu茅 decir de las sucesivas generaciones de dirigentes desbancados del poder pero ninguno en prisi贸n? O fusilados como el caso de Ochoa y Patricio de la Guardia o en puestos de base. ¿Ser铆an corruptos y/o reformadores? La falta de libertad de prensa y el “pensamiento 煤nico oficial” no permite deslindar de qu茅 se trata realmente, pero estos supuestos “delincuentes” de “cuello blanco” siguen libres.
(11)Cfr. Burchardt, 2006, pp. 59-73, 178-195
(12)Hilb, 2010.
(13) Burchardt, op. cit., p. 191
(14)La “libreta” (cartilla de racionamiento) cubre la nutrici贸n de 10 d铆as, marcialmente administrada y sin incluir todos los productos de primera necesidad. El resto se debe adquirir en los mercados agropecuarios a precios libres y en las tiendas en divisa, con precios que incluyen un impuesto de 240% sobre su costo real
(15)Seg煤n c谩lculos de Mesa Lago, si la diferencia entre los salarios m谩s elevados y los m谩s bajos era, en salarios oficiales, de 4.5 a 1 en 1989, las diferencias extremas entre ingresos ser谩n de 829 a 1 en 1995, y de 12,500 a 1 en 2002. A esta cifra se a帽ade que, en 2001, el 10% de la poblaci贸n ubicado en lo alto de la escala de ingresos obten铆a un ingreso 199 veces superior al que obten铆a el 10% de la poblaci贸n ubicado en el escal贸n m谩s bajo. Citado por Claudia Hilb, p. 124. Ver Espina, 2008 y Dilla, 2005.
(16)De la dirigencia hist贸rica, Ramiro Vald茅s “rega帽贸” sin m谩s a la poblaci贸n cubana a la que compar贸 con pichones que esperan con el picoabierto la manutenci贸n por parte del Estado (septiembre 2009). Ya el presidente Ra煤l Castro (2008) se ha pronunciado por la necesidad deeliminar la “libreta”, se ha dejado de subsidiar los comedores para los trabajadores, se refuerza el elitismo “blanco” para acceder a laense帽anza superior, con ex谩menes m谩s “exigentes” que impidan el acceso a un nivel de ense帽anza que ha sido universal, y en diciembre secomenzar谩 a despedir a un mill贸n 200 mil empleados por un Estado que es el 煤nico empleador real en Cuba.
(17)¿”Modelo Chino”?, ¿“modelo socialdem贸crata”? o “patr贸n de acumulaci贸n actual”: el Estado negocia con el capital internacional y enajenade la poblaci贸n cubana grandes franjas de territorio y de recursos, la opacidad de su gesti贸n impide conocer cu谩ntos de esos recursos sedesv铆an a cuentas personales o a negocios grupales. Adem谩s su segundo rengl贸n de ingresos son las remesas de los emigrados y todo loredistribuye centralmente a niveles de subconsumo. Ninguno de los tres es anticapitalista.
(18) Hilb, 2010.
(19)Barret, 2009.
(20)Seguridad alimentaria, precariedad de la vivienda, del abasto de agua, el hacinamiento, la precariedad del transporte y todas las prohibiciones para resolverlos.
(21)Las posiciones en contra de estos actos del gobierno cubano lo plantean intelectuales como Noam Chomsky, Michael Albert, Naomi Klein,Wallerstein, Saramago y Galeano, aunque James Petras y Heinz Dieterich Steffan se apresten a desacreditar sus posturas o a repetir lasrazones de “seguridad nacional” del Estado cubano intentando llamarlos al orden de la lealtad incondicional, 煤nica postura que admite y exigeel gobierno cubano de sus amigos. Otros muchos artistas progresistas de Europa y Am茅rica Latina se distanciaron definitivamente de la revoluci贸n cubana, entendida como apoyo a su gobierno.
BIBLIOGRAF脥A
Barret, Daniel (2009), Cuba, el dolor de ya no ser, Caim谩n Libertario Ediciones, Montevideo.
Bor贸n, Atilio (2008), Socialismo siglo XXI. ¿Hay vida despu茅s del neoliberalismo?, Editora Luxemburg, Buenos Aires.
Bor贸n, Atilio (2009), “La Revoluci贸n cubana: de modelo a inspiraci贸n”, en revista Casa de las Am茅ricas, n煤mero 254, enero-marzo, La Habana.
Burchardt, Hans J. (2006), Tiempos de cambio: repensar Am茅rica Latina, Fundaci贸n Heinrich B枚ll, San Salvador.
Cabieses Donoso, Manuel (2009), “Cuba te queremos”, en revista Casa de las Am茅ricas, n煤mero 254, enero-marzo, La Habana.
Chaguaceda, Armando (2010), La campana vibrante. Intelectuales, esfera p煤blica y poder en Cuba, Cuaderno de Trabajo 37, Instituto deInvestigaciones Hist贸rico Sociales, Universidad Veracruzana.
Dilla, Haroldo (2005), Justicia social y re-territorializaci贸n en Cuba, ponencia presentada en el evento “Gobernanza y justicia social en Cuba:pasado presente y futuro”, FLACSO M茅xico, en http://www.focal.ca/pdf/cuba_Dilla_justicia%20social%20reterritorializ
Espina, Mayra (2008), “Viejas y nuevas desigualdades en Cuba”, en revista Nueva Sociedad, n煤mero 216, julio-agosto, Buenos Aires.
Estrade, Paul (2009), “La prueba por los ciclones: una prueba m谩s”, en revista Casa de las Am茅ricas, n煤mero 254, enero marzo, La Habana.
Gonz谩lez Casanova, Pablo (2009), “Cuba: la revoluci贸n de la esperanza (palabras para un aniversario)”, en revista Casa de las Am茅ricas,n煤mero 254, enero-marzo, La Habana.
Flores Olea, V铆ctor (2009), “Presencia de Cuba revolucionaria en Am茅rica Latina”, en revista Casa de las Am茅ricas, n煤mero 254, eneromarzo, La Habana.
Hilb, Claudia (2010), Silencio, Cuba. La izquierda democr谩tica frente al r茅gimen de la Revoluci贸n Cubana, Editorial Edhasa, Buenos Aires.
Katz, Klaudio (2008), Las disyuntivas de la izquierda en Am茅rica Latina, Editora Luxemburg, Buenos Aires.
Kohan, N茅stor (2009), “¡Salud a la Revoluci贸n cubana por los pr贸ximos cincuenta a帽os de combate!”, en revista Casa de las Am茅ricas,n煤mero 254, enero-marzo, La Habana.
Mart铆n, Jorge (2009), “Cincuenta a帽os despu茅s: ¿Hacia d贸nde va la revoluci贸n cubana?”, en revista Fundaci贸n de Estudios Socialistas Federico Engels, Madrid
Min谩, Gianni (2009), “La Am茅rica Latina de hoy, hija de la resistencia de Cuba y de la utop铆a del Che”, en revista Casa de las Am茅ricas,n煤mero 254, enero-marzo, La Habana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario