lunes, 18 de junio de 2018

Nicaragua en la mira: estrategias del terror imperial


Buenos Aires, Argentina. Bajo una andanada terrorista mediática, política, con violencia mercenaria, la mano imperial ha instalado una guerra contrainsurgente en Nicaragua, donde el gobierno del presidente Daniel Ortega había logrado reconocidos avances en lo político, social y económico, después de  ganar por tercera vez consecutiva en las elecciones de 2016 con  más del 72 por ciento de los votos, y mantener el país  como una zona de paz en una subregión cada vez más violentada.
Utilizando el esquema golpista frustrado en Bolivia en 2008 y en Venezuela desde el golpe de 2002 contra el entonces presidente Hugo Chávez Frías, que derrotó el pueblo en las calles y un ejército patriótico en 2 días, y todo lo actuado en este último país especialmente desde 2014, 2015 y 2017 contra el presidente Nicolás Maduro, con supuestas protestas pacíficas, que nunca lo fueron, el gobierno de Ortega debió enfrentarse a grupos violentos armados, escudados en marchas “estudiantiles”.
Fue el mismo escenario de la “Salida” (golpismo encabezado por el opositor Leopoldo López y Corina Machado en Venezuela, a comienzos de 2014, cuando grupos vandálicos, preparados y dirigidos, como los mercenarios usados en Libia, en Siria y en otros países, quemaron edificios, centros de salud, universidades, atacaron con armas y hasta con morteros, bombas incendiarias, organizados en comandos y contando con expertos francotiradores, dejando casi medio centenar de muertos, miles de heridos, destrucción y fuertes daños económicos).
Esto mismo hicieron simultáneamente en Managua y otros lugares de Nicaragua desde el pasado 18 de abril. ¿En qué medio periodístico se informa sobre los ataques de grupos de choque con armas o se menciona cuántos edificios han quemado los “pacíficos” manifestantes civiles ni cuántos policías y sandinistas han muerto?
“Una vez más, Nicaragua volvía a ser el país de nunca jamás, rehén de una realidad ficticia que se mueve al ritmo de las redes sociales, donde la realidad virtual puede más que la realidad real. Donde las víctimas son verdugos y los provocadores armados son manifestantes pacíficos. Donde la masa de gente que de forma autoconvocada, genuina y respetuosa de la paz se moviliza por la democracia es convertida en carne de cañón, en ‘daño colateral’ para lograr el objetivo final: botar al gobierno, cueste lo que cueste”, escribió Giorgio Trucchi en su artículo “Nicaragua: Cuando las mentiras ganan y se convierten en realidad aceptada”, publicado en Nicaragua y Mas Español.
La criminal acción de la prensa hablando de represión y no de enfrentamientos es particularmente analizada por Trucchi, tomando las manifestaciones del pasado 30 de mayo: por una parte las madres de algunas de las víctimas de los enfrentamientos que “durante las últimas 6 semanas han enlutado a Nicaragua ha sido gigantesca”, señala el periodista sobre la marcha Azul y Blanco que decidió salir a las calles y caminar pacíficamente por la céntrica carretera a Masaya.
“Paralelamente, en la avenida de Chávez a Bolívar, que parte en dos la capital y llega hasta el Lago Xolotlán, el partido de gobierno convocaba a su militancia para celebrar con una cantata el Día de la Madre. También aquí una multitud de gente cantando y coreando consignas. No todos pudieron llegar. La caravana de buses que venía del norte del país rumbo a Managua (en apoyo del gobierno) fue atacada con armas de fuego por desconocidos. Al momento el saldo es de un muerto y al menos 22 heridos, algunos de gravedad.”
Narra las movilizaciones pero señala cómo, amparados en los “manifestantes pacíficos” estos grupos armaron el enfrentamiento (con claras imágenes de cómo cargaban armas y disparaban) atacaban las instalaciones del estadio y al contingente de policías que resguardaban el lugar.
En el intercambio de disparos hubo los primeros muertos y heridos de ambos lados, incluyendo a dos jóvenes militantes sandinistas Kevin Antonio Cofin Reyes y Heriberto Maudiel Pérez Díaz.
También narra el enfrentamiento hasta que “cunde el pánico. Miles de personas corren sin rumbo, muchas de ellas se refugian en la UCA (Universidad Católica). Hay muertos y heridos. En represalia, los mismos “manifestantes pacíficos” atacan nuevamente la oficialista Nueva Radio Ya, queman, saquean y destruyen lo que quedaba de ella. Luego pasan a la Caja Rural Nacional (Caruna), cooperativa que por años ha administrado los fondos ALBA para proyectos sociales que han beneficiado a miles de familias. Atacan las instalaciones y queman todo, incluyendo a vehículos parqueados. No contentos, atacan el edificio del Ministerio de Economía Familiar. En Masaya destruyen las oficinas de Renta, saquean tiendas y negocios. En Estelí tratan de destruir los locales de la alcaldía y de Renta, pero son rechazados por grupos de ciudadanos. Hay muertos y heridos. Pero no importa. Como hemos dicho, la realidad virtual es más fuerte. Medios nacionales e internacionales, organizaciones de derechos humanos, rectores de universidades y hasta obispos que integran la Comisión Mediadora del Diálogo Nacional reproducen automáticamente (sin la más mínima prueba) lo que les llega a su celular o computadora por #SOSNicaragua y #NicaraguaSOS: es una masacre del gobierno”.
Recuperando párrafos de este dramático relato se ve  cómo el periodismo, incluso, no ya el que trabaja directamente para los generales de la contrainsurgencia sino los propios –supuestamente progresistas– mienten sin ningún pudor. Se unen a voces como las de los grupos terroristas cubanos de Miami, asesinos  seriales en Cuba y en nuestra región.
Dicen lo mismo que el Diario de las Américas de Miami, donde se señala que las dictaduras de América Latina son las de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y está todo dicho. Contra esas “dictaduras” lucha el “democrático imperio” y sus asociados.
“Nadie menciona que hay muertos de ambos lados, que hay policías muertos, que hay muertos en la caravana que fue atacada en La Realidad, Estelí. Nadie se pregunta qué estaban haciendo manifestantes armados cerca del estadio, a menos de dos cuadras de donde iban a pasar los activistas sandinistas. Nadie habla de lo que pasó en Masaya y Estelí. Todo se lo traga la indiferencia. Los periódicos del mundo hoy repiten al unísono lo mismo: fue una masacre del gobierno”, explica con una responsabilidad conmovedora el periodista Trucchi.
Otra de las referencias que uno encuentra a menudo en las descripciones sobre lo que sucede en Nicaragua es que se habla de “grupos parapoliciales”, cuando se hace referencia a los mercenarios que utiliza la oposición, que como en Venezuela y otros países se escudan en supuestas manifestaciones pacíficas.
“Ya no importa la verdad. La realidad real se convierte en virtual o es todo lo contrario”, señala Trucchi y se pregunta: ¿a quién benefician el caos y las muertes? Es algo tan obvio que casi asusta ver la falta de análisis en este momento, no sólo en Nicaragua, sino a nivel internacional, sostiene.
La respuesta es indudablemente fácil y evidente. No hay otro camino que el diálogo, y la identificación de los grupos de choque, sus asesores y el seguimiento del dinero que llegó desde afuera para crear un conflicto con violencia, ya adelantado a la prensa cómplice encargada del asfixiante terrorismo mediático. Esto dejó al desnudo en Venezuela y Bolivia el nivel de injerencia externa en estos procesos de desestabilización, para promover golpes y aislar a los gobierno, que es el plan de Washington para avanzar en el proyecto de recolonización de nuestra región, sacando del camino “como sea” a los gobiernos insumisos.
Por todo esto es necesario desnudar la red de mentiras y armar un esquema de solidaridad, sin ninguna ambigüedad, señalando al verdadero responsable de la  violencia y el terrorismo tan funcional a los planes del poder hegemónico.
Los sucesos de violencia en Nicaragua pueden ser analizados, comparándolos con hechos similares en países donde se produjeron los llamados “golpes blandos” que en América Latina, son  en realidad parte de la Guerra contrainsurgente diseñada para desestabilizar gobiernos independientes y apoderarse colonialmente de su llamado “patio trasero”.
Es necesario recordar que en el supuesto “levantamiento civil” contra el presidente Evo Morales en agosto-septiembre de 2008, en pocas horas se quemaron 171 edificios  entre ellos televisoras, radios y otros en la zona de la Media Luna (Santa Cruz, Pando, Beni) en el Oriente y el departamento de Tarija, con la participación de los prefectos (intendentes) opositores de esa región y que comenzaron el 16 de agosto de 2008.
En esos momentos los grupos violentos de los fascistas locales en Pando emboscaron el 11 de septiembre, en un puente, una marcha de indígenas que llegaban para defender y apoyar a Evo. Y varios de ellos fueron torturados y ejecutados en forma brutal  y otros se arrojaron al río para evitar la cacería, a los que dispararon, sobreviviendo sólo algunos en estado grave, como una madre con su niño.
El hecho dejó un saldo de 11 muertos, más de 15 capturados y sometidos  a torturas y a escarnio y numerosos desaparecidos, como figura en un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2009.
Se intentó atribuir este hecho  al gobierno, lo que fue impedido por la rápida reacción de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), convocada de urgencia, enviando una misión humanitaria encabezada por el abogado y jurista argentino Rodolfo Mattarollo, quien gracias a sus conocimientos, su equipo  y las  filmaciones de un valiente periodista boliviano pudo denunciar esta masacre y a sus verdaderos culpables.
Entre ellos estaba el propio intendente de Pando, Leopoldo Fernández. ¿Qué hubiera sucedido si la mentira preparada por los golpistas, acusando a Evo Morales de la masacre que ellos habían ejecutado se difundiera, como  había comenzado a hacerlo,  la prensa cómplice de esa acción criminal?
Hubiera sucedido como en estos momentos en Nicaragua. También lo ocurrido en 2017 en Venezuela fue de una violencia inaudita; varios jóvenes  sospechados de “chavistas” fueron rociados con combustible por las hordas mercenarias y quemados públicamente, además de los ataques a la fuerza pública, de bombas incendiarias, de los morteros y otras armas utilizadas por los grupos de choque de la oposición.
Pero lo que se contaba en el mundo sobre Venezuela era todo lo contrario. El gobierno era responsable de todos los muertos, incluyendo la cantidad de civiles y policías caídos en defensa del país.
¿Saben quiénes estaban detrás? los paramilitares colombianos y otros mercenarios que fácilmente cruzan la larga frontera común, desde Colombia donde están acantonadas las tropas especiales en las más de siete bases de Estados Unidos en ese país. Tropas especiales que han iniciado todas las guerras coloniales de este siglo XXI. Como sucedió en Libia, en Siria y en otros países.
Como en otros tiempos en la frontera de Honduras con Nicaragua, es decir de un país donde persiste el golpe de junio de 2009, que se inició con el secuestro por parte de militares hondureños del presidente Manuel Zelaya, sacado en pijama de su cama  llevado a la estratégica base de Estados Unidas en Palmerola, atlántico hondureño y luego a Costa Rica, supuestamente para defender a la “democracia”.
El gobierno de Zelaya era el primer gobierno democrático en una Honduras que  ya en 1954 fue utilizada en contra de la voluntad de su pueblo, como base de la invasión estadunidense a Guatemala. También en territorio hondureño se  instalaron las bases estadunidenses, para combatir en la guerra terrorista contra Nicaragua, poco después del triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (19 de julio de 1979).
Ya desde 1980 comenzaron su accionar en una guerra cruel y despiadada, en la que inclusive intervinieron militares de la más cruenta dictadura que soportó  Argentina (1976-1983), y mercenarios de otros países.
Las recientes elecciones hondureñas fueron un escandaloso fraude, pero la Organización de Estados Americanos (OEA) no hizo absolutamente nada. Es decir, el golpismo continúa y los asesinatos de campesinos, dirigentes de derechos humanos, periodistas también continúa. Sigue el paramilitarismo instalado en Honduras, apoyado por la organización Unoamérica, creada en diciembre de 2008 en Colombia por temibles exmilitares de ese país y de todas las dictaduras del Cono Sur (décadas de 1970 y 1980) presidida por Alejandro Peña Esclusa, un excandidato a presidente en Venezuela en tiempos de Chávez, que sólo logró 2 mil votos.
Hombre de la estadunidense Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés). Peña Esclusa fue condecorado por el golpista presidente Roberto Micheletti por su “ayuda” en el golpe contra Zelaya. ¿Y qué tipo de ayuda, sino la mano mercenaria, la que mató a decenas de dirigentes campesinos, a periodistas en ese país? Y los sigue matando como a la reconocida dirigente Berta Cáceres, cuyo asesinato sigue en las sombras.
Pregunto a los “progresistas” nicaragüenses que adversan al gobierno de Ortega: ¿No saben todo esto? Los periodistas de América Latina que conocen estas historias, ¿no saben de qué se trata lo sucedido en Nicaragua, a pesar de ser tan evidente?
Hace 2 días hemos podido ver en videos la dramática fotografía de dos humildes hombres  sandinistas, secuestrados por los vándalos, que amenazan a miles de familias nicaragüenses por su apoyo al gobierno de Ortega en  una escena donde vemos a una de las víctimas atada con sogas, inmovilizada, torturada públicamente,  arrastrada, humillada. Y lo mismo la otra víctima.
Es lo más similar que podemos ver a aquellos grupos de choque de la oligarquía boliviana cuando en  mayo de 2008 en Sucre Bolivia, atacaron varias viviendas donde se alojaban indígenas que habían llegado al lugar para apoyar a Evo, con extrema violencia también contra mujeres y niños, llevándose a 18 hombres como rehenes, entre los que estaba el alcalde de Mojocoya.
Durante  el camino hacia la plaza, les arrancaron las camisas, los ataron con una soga al cuello, unos con otros y semidesnudos soportando golpes y burlas los obligaron a arrodillarse  y “pedir perdón” a los  verdaderos asesinos del pueblo boliviano, que eran sus captores. Una imagen imposible de olvidar, que repercutió en el mundo negativamente contra la derecha criminal boliviana.
De eso se trata la extrema violencia de estos grupos, como los que actúan en territorio nicaragüense, donde también pueden encontrarse algunos componentes de las “maras”, jóvenes centroamericanos (víctimas también ellos de un sistema mafioso y violento)  convertidos en Estados Unidos en vándalos y enviados como una “mano de obra a disposición” del mercenarismo que está creciendo en nuestros países.
Los utilizan los poderosos empresarios y nuevas derechas en esos países, contra la población y los gobiernos que molestan al imperio en su nuevo proyecto de expansión.
Así sucede también con ese falso ejército o emirato “islámico” en Oriente Medio o en Siria, que no existe como islámico ni musulmán, pero sí como un ejército privado de mercenarios de varios países del mundo y dirigidos por oficiales de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Israel y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), como se ha descubierto en los prisioneros tomados por el heroico ejército nacional de Siria, que lleva 7 años defendiendo la soberanía de su país ante la invasión colonial.
La OTAN, acostumbrada a utilizar “ejércitos secretos” de asesinos en Europa en las décadas de 1960 y 1970 nada tiene que hacer en los territorios que hoy ocupa. La misma y criminal OTAN a la que se integrará Colombia y el tablero está lleno. Es lo que nos faltaba.
Todo esto es comprobable para quien quiera hacerlo. Pero cuando la CIA y el Mosad israelí controlan la prensa privada, cuyos caudales de dinero aumentan cada día para convertir a esos medios en verdaderos monopolios, que en sus países no toleran como tales, terminan siendo indispensables para esta guerra de cuarta generación (sicológica).
En los documentos de Cuarta Generación mencionan no necesitar balas para matar a las dirigencias populares latinoamericanas, sino matarlas moralmente, acusándolas falsamente contando con una justicia cuyas estructuras fueron infiltradas desde fines de la década de 1990, como se decidió en la  propia sede del Comando Sur cuando aún estaba Frederick Worner al mando.
Desde el pasado 18 de abril Nicaragua está bajo ataque no sólo de mercenarios y grupos de choque, sino de la dirigencia de éstos, los empresarios, ocasionando decenas de muertos y heridos. Y están las fundaciones y sus organizaciones no gubernamentales encargadas de ingresar el dinero para supuestas actividades democráticas y organizar las alianzas opositoras más extrañas. Esto, además de supuestas izquierdas como son todas esas organizaciones de bonitos nombres que reciben dinero directamente de Estados Unidos, lo que se ha comprobado en todos los golpes o intentos golpistas sucedidos en el siglo XXI, en Venezuela, Bolivia, Honduras, Ecuador, Paraguay, Brasil (2016).
La excusa, el argumento golpista de la oposición contra Ortega, fue supuestamente la reforma del Seguro Social, donde se dijo falsamente que querían quitarles las jubilaciones a los nicaragüenses, a pesar de que fue el gobierno de Ortega el que recuperó este derecho. Lo que molestó a los empresarios, que hasta ahora estaban de acuerdo con la política gubernamental, fue que los obligaba a pagar como corresponde a la seguridad social.
Sin embargo, a pesar de que se derogó la modificación y se llamó al diálogo, la violencia continuó en aumento. En realidad este era un hecho previsible, en momentos en que Estados Unidos avanza en el proyecto geoestratégico de recolonizar América Latina, tratando de asegurarse el control absoluto de los recursos naturales de una región que considera desde hace 2 siglos como su patio trasero.
Una región  que se le estaba yendo de las manos, cuando América Latina y el Caribe habían logrado construir el más avanzado proyecto de integración como era la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas (Celac).
El país centroamericano tiene una historia de lucha marcada por la eterna resistencia contra las pretensiones coloniales del norte, que se manifestaron en forma abierta y encubierta en esa subregión víctima de invasiones, ocupaciones y de dictaduras manejadas desde Washington dando comienzo a la expansión imperial a fines del siglo XIX que perduró en buena parte del siglo XX.
En el maldito juego de ajedrez con que ha retornado en pleno siglo XXI la doctrina Monroe (América para los americanos) es decir para los estadunidenses, anunciada en 1823, era evidente que más temprano que tarde Nicaragua, que integra la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) liderada por Venezuela y Cuba, que conforma lo más avanzado de la integración en Latinoamérica, iba a estar en la mira de Washington y sus socios.
Frente a esta situación sólo puede actuar un diálogo, al que ha llamado Ortega incansablemente. Diálogo que no aceptan los sectores más duros de la oposición, ni sus asesores, entre los que hay que señalar el regreso de los grupos terroristas cubano-americanos de Miami y sus medios de desinformación.
La única posibilidad es la verdad y la solidaridad. El pueblo nicaragüense ha sido víctima durante demasiado tiempo de la injerencia imperial. Es hora de decir basta y es hora de la paz, definitiva.
Stella Calloni/Prensa Latina




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jueves, 14 de junio de 2018

Carta abierta a Amnistía Internacional de un ex Prisionero de Conciencia de Amnistía Internacional

A través de esta carta expreso mi condena inequívoca de Amnistía Internacional con respecto a su papel desestabilizador en Nicaragua, mi país de nacimiento.

Abro esta carta citando a Donatella Rovera, quien en el momento de decir esto había sido una de las investigadoras de campo de Amnistía Internacional por más de 20 años:

"Las situaciones de conflicto crean entornos altamente politizados y polarizados. (…). Los actores y las partes interesadas atraviesan distancias extraordinarias para manipular y fabricar «pruebas» para el consumo interno y externo. Un reciente, aunque de ninguna manera único, ejemplo es proporcionado por el conflicto sirio, el cual es a menudo considerado como la "guerra de YouTube", con innumerables técnicas empleadas para manipular secuencias de video de los incidentes ocurridos en otras épocas, en otros lugares, incluyendo en otros países – y los presentan como "prueba" de las atrocidades cometidas por una o las otras partes en el conflicto en Siria.”

Las observaciones de la Srta. Rovera, hechas en el 2014, describen correctamente la situación de Nicaragua en la actualidad, donde incluso el preámbulo de la situación fue manipulado para generar rechazo hacia el gobierno nicaragüense. El maliciosamente titulado informe de Amnistía Internacional, Disparar a Matar: Estrategia de Nicaragua para Reprimir la Protesta, podría ser descalificado punto por punto, pero hacerlo requeriría tiempo precioso que el pueblo nicaragüense no tiene, por lo tanto, me concentraré en dos puntos principales:

  • Su informe carece totalmente de neutralidad y;
  • El papel que está jugando Amnistía Internacional está contribuyendo al caos en que se encuentra la nación.

La narrativa operante, consensuada por la oposición local y los medios corporativos occidentales, es la siguiente: Que el Presidente Ortega quiso reducir el 5 por ciento de los pagos mensuales a los jubilados, y aumentar los aportes de empleados y empleadores al sistema de seguridad social. Las reformas provocaron protestas, a las cuales el gobierno respondió con un acto genocida en contra de los manifestantes pacíficos, asesinando a más de 60 personas, en su mayoría estudiantes. Un día o dos después de eso, el gobierno nicaragüense habría de esperar hasta el anochecer para desatar su fuerza policial con el fin de diezmar a la población nicaragüense, noche tras noche y ciudad por ciudad, en el proceso destruyendo sus propios edificios de gobierno y asesinando a su propia policía, hasta culminar su arremetida asesina con una masacre el Día de las Madres, y continuando de esa forma.

Mientras la narrativa anterior no es expresada uniformemente por todos los actores anti-gobierno, los elementos unificadores son que el gobierno es genocida, y que el presidente y la vicepresidenta deben irse.

Las afirmaciones de Amnistía Internacional se basan mayormente es testimonios de personas y víctimas anti gobierno, o en información manipulada e infundada, emitida por medios de comunicación de oposición y un sinnúmero de organizaciones no gubernamentales (ONG), financiadas por los EEUU, conocidas colectivamente como sociedad civil.

Las tres organizaciones principales de medios de comunicación citadas en el informe: Confidencial, 100% Noticias, y La Prensa, son archienemigos del gobierno de Ortega; casi todos los medios de comunicación de oposición, junto con las principales ONGs citadas en el informe, también reciben financiamiento de los Estados Unidos a través de organizaciones como el Instituto Nacional Democrático (NDI, por sus siglas en ingles) y la Fundación Nacional para la Democracia, (NED, por sus siglas en ingles), la cual ha sido caracterizada por el retirado Congresista norteamericano, Ron Paul, como:

"... una organización que utiliza nuestros impuestos para subvertir la democracia, duchando con financiamiento a los partidos o movimientos políticos favorecidos en el extranjero. Contribuye a “revoluciones populares de color” en el extranjero que se asemejan más a escritos de Lenin sobre como robar el poder que a genuinos movimientos democráticos autóctonos.”

El informe de Amnistía Internacional se basa fuertemente en la cobertura de 100% Noticias, un canal de televisión que ha transmitido material manipulado e incendiario para generar odio contra el gobierno nicaragüense, incluyendo imágenes de manifestantes pacíficos, sin percatarse de que iban portando pistolas, rifles, y disparándole a miembros de la policía nacional durante incidentes reportados por el canal como actos de represión policial durante marchas de oposición. En el Día de las Madres, 100% Noticias reportó un supuesto tiroteo en contra de manifestantes desarmados por francotiradores de la policía, incluyendo un incidente en el cual los sesos de un joven se derramaron fuera de su cráneo. El canal corroboró el informe con una fotografía que la Srta. Rovera describiría como un "... incidente que se produjo en otras ocasiones, en otros lugares." La foto incluida en el informe fue confrontada rápidamente en las redes sociales con enlaces de viejos artículos en línea que habían utilizado la misma imagen.

Una de las fuentes citadas (Nota #77) para corroborar la supuesta negación de atención médica en hospitales del estado a pacientes heridos en actos de oposición – una de las principales acusaciones repetidas y reafirmadas por Amnistía Internacional - es una conferencia de prensa difundida por La Prensa, en la que el Jefe de Cirugía desmiente afirmaciones de que había sido despedido, y que funcionarios del hospital habían negado atención a manifestantes al principio del conflicto, "Yo repito", se le escucha decir: "Lo que he recibido como el jefe de cirugía, [la] orden: atender, yo voy a ser claro, atender a toda la población que venga, sin investigar nada absolutamente". En otras palabras, una de las fuentes de Amnistía Internacional contradice una de las alegaciones principales de su informe.

Los ejemplos mencionados de pruebas manipuladas y fabricadas, para usar las palabras de la investigadora de Amnistía Internacional, representan sólo una pequeña muestra, pero capturan la esencia de esta modalidad de cambio de régimen patrocinada por los EEUU. El informe se alimenta de afirmaciones de personas de un lado del conflicto y se basa en evidencia profundamente corrompida; en última instancia ayuda a crear el espejismo de un estado genocida, generando a su vez más sentimiento contra el gobierno, localmente y en el extranjero, y prepara el camino para aún más intervención extranjera, y cada vez más agresiva.

Una narrativa diferente

Las reformas originales al seguro social no fueron propuestas por el gobierno sandinista, sino por el Fondo Monetario Internacional (FMI), y recibieron el respaldo del COSEP. Incluían elevar la edad de jubilación de 60 a 65 y duplicar el número de cuotas necesarias para obtener la pensión, de 750 a 1500. Entre los jubilados afectados, aproximadamente 53.000, se encuentran las familias de combatientes que murieron en el conflicto armado, tanto del lado del ejército sandinista, como del lado de la "contra", el ejército mercenario financiado por el gobierno de Estados Unidos en la década de los ochenta, alrededor del mismo tiempo en que NED fue creado, en parte, para detener la propagación del sandinismo en América Latina.

El gobierno de Nicaragua se opuso a las reformas del FMI, rechazando la suspensión de beneficios a ningún jubilado, y proponiendo en su lugar un recorte del 5% a todos los pagos de jubilación, un incremento a todas las contribuciones a la seguridad social, y una reforma fiscal que remueve un techo de impuestos que protege a los sueldos más altos de Nicaragua. El sector empresarial se enfureció, y junto con organizaciones no gubernamentales, organizó las primeras marchas usando el pretexto de las reformas de la misma manera manipuladora que el informe de Amnistía Internacional las explica: "... la reforma aumentó las contribuciones al seguro social de los empleadores y empleados y un aporte adicional del 5% a los jubilados”.

Según la versión de los hechos de la oposición, repetida y validada por Amnistía Internacional, los manifestantes son pacíficos, y el gobierno genocida e irracional está empeñado en cometer atrocidades a plena vista. Mientras tanto, el número de muertos entre simpatizantes sandinistas y oficiales de policía sigue aumentando. El reporte afirma que investigaciones balísticas indican que los que disparan a los protestantes son probablemente francotiradores entrenados, sugiriendo la participación del gobierno, pero no menciona que muchas de las víctimas son sandinistas, ciudadanos regulares, y oficiales de la policía. Tampoco menciona que los manifestantes “pacíficos” han incendiado y destruido más de 60 edificios públicos, entre ellos muchas alcaldías, casas sandinistas, mercados, talleres de artesanía, estaciones de radio, y más; ni menciona que los manifestantes han establecido "tranques" o bloqueos de carreteras, como una táctica para debilitar la economía y así derrocar al gobierno. Esos "tranques" se han convertido en lugares extremadamente peligrosos donde el asesinato, robo, secuestro, y la violación de al menos una niña, han ocurrido; una joven embarazada cuya ambulancia fue retenida en un tranque murió el 17 de mayo. Todos estos crímenes ocurren diariamente y están bien documentados, pero no están incluidos en el informe de Amnistía Internacional.

Mientras la organización tiene razón al criticar la despectiva reacción del gobierno ante las protestas iniciales, dicha reacción no fue totalmente falsa. Según el informe, la Vicepresidenta Murillo dijo, entre otras cosas, que "… ellos [los manifestantes] se inventaron fatalidades (...) como parte de una estrategia contra el gobierno". Lo que excluye Amnistía es que varios de los estudiantes reportados muertos realmente aparecieron vivos, uno de ellos en España. Otros no habían sido asesinados en protestas, ni eran estudiantes o activistas, entre ellos uno que murió por una bala dispersa, y otro que murió de un ataque al corazón en su cama.

El informe de Amnistía Internacional también deja fuera que muchos estudiantes han abandonado el movimiento, alegando que hay delincuentes atrincherados en universidades y en los diferentes "tranques", que sólo están interesados en desestabilizar el país. Esos criminales han creado un estado de constante temor en la población, imponiendo "impuestos" a quienes quieren circular, persiguiendo a los que se niegan a ser detenidos, secuestrándolos, golpeándolos, torturándolos, y prendiéndole fuego a sus carros. Una práctica que se ha vuelto común es desnudar a sus víctimas, pintar sus cuerpos públicamente con el azul y blanco de la bandera nicaragüense, para después liberarlos e incitarlos a correr momentos antes de dispararles con morteros. Toda esta información, que no es parte del informe, está disponible en numerosos vídeos y otras fuentes.

¿Por qué Nicaragua?

La reseña más básica de la historia entre Nicaragua y Estados Unidos mostrará una clara rivalidad. A partir de mediados del siglo XIX, Nicaragua se ha resistido a la injerencia estadounidense en los asuntos del país, resistencia que continuó durante el siglo XX, primero con la lucha del General Augusto C. Sandino en las décadas de los 20 y 30, y luego con los sandinistas, organizados en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que en 1979 derrocó a la dictadura de la familia Somoza, que había sido respaldada por los EEUU por más de 40 años. El FSLN, a pesar de haber ganado el poder mediante la lucha armada, organizó elecciones poco después de su triunfo en 1984, perdiendo más adelante en las urnas ante una coalición de partidos políticos de derecha en 1990, también respaldados por el gobierno estadounidense. Apoyado por pactos con la iglesia y la oposición, el FSLN logró otra vez ganar las elecciones en el 2006, y ha permanecido en el poder desde entonces.

Además de los estrechos vínculos entre Nicaragua y Venezuela, Cuba, Rusia y especialmente China, con quien el país firmó un contrato para construir un canal, la otra razón principal por la cual los Estados Unidos continua su campaña anti sandinista, es el exitoso modelo económico del gobierno de Nicaragua, que representa una amenaza existencial para el orden económico neoliberal impuesto por los Estados Unidos y sus aliados.

A pesar de estar siempre entre las naciones más pobres en el continente americano y el mundo, Nicaragua ha logrado, desde que Ortega regresó al poder en 2007, reducir la pobreza en tres cuartas partes. Antes de las protestas en abril, la economía del país sostuvo un constante crecimiento económico de alrededor del 5% por varios años, y era la tercera economía de más rápido crecimiento en América Latina, y el país era uno de los países más seguros en la región.

Las mejoras de infraestructura del gobierno han facilitado el comercio entre los ciudadanos más pobres de Nicaragua; se ha creado acceso universal a la educación primaria, secundaria, y universitaria; hay programas de tierra, vivienda, nutrición y mucho más. El sistema de salud, aunque modesto, no sólo es excelente, sino accesible a todos. Aproximadamente el 90% de los alimentos consumidos por los nicaragüenses son producidos en Nicaragua, y alrededor del 70% de los empleos no vienen de las grandes empresas transnacionales, sino de la economía popular, incluyendo pequeños inversionistas de los Estados Unidos y Europa, que se han trasladado al país para convertirse en una fuerza impulsora detrás de la industria del turismo.

La audacia del éxito, de dar a sus ciudadanos más pobres una vida con dignidad, de ser un ejemplo de soberanía para naciones más ricas y más poderosas, todo en directa contradicción con el modelo neoliberal y su énfasis en la privatización y la austeridad, una vez más ha puesto a Nicaragua en la mira de la intervención estadounidense. Imaginen el ejemplo para otras naciones - sus economías ya estranguladas por las políticas neoliberales – al tomar consciencia de que uno de los países más pobres de la tierra puede alimentar a su gente y hacer crecer su economía sin tener que lanzar a sus ciudadanos más pobres bajo la bota de hierro del capitalismo. Los Estados Unidos jamás tolerarán un ejemplo tan peligroso.

Para concluir

El gobierno nicaragüense tiene deficiencias y contradicciones en las cuales debe trabajar, al igual que todos los gobiernos, y como sandinista yo quisiera ver al partido transformarse en diversas formas importantes, tanto interna como externamente. Sin embargo, me he abstenido de escribir sobre esas deficiencias y contradicciones, ya que las violentas protestas y caos que hemos presenciado no son el resultado de las deficiencias del gobierno nicaragüense, sino más bien de sus muchos éxitos; esa verdad incómoda es la razón por la cual los Estados Unidos y sus aliados, incluyendo Amnistía Internacional, han optado por "… crear entornos altamente politizados y polarizados (...) [y] atravesar distancias extraordinarias para manipular o fabricar «pruebas» para el consumo interno y externo".

En un momento en el cual la Organización de Estados Americanos, las Naciones Unidas, y el Vaticano han señalado las reformas pacíficas y constitucionales como la única manera de salir del conflicto, Amnistía Internacional ha seguido implorando a la comunidad internacional no "abandonar al pueblo nicaragüense". Tal sesgada postura, obscenamente hinchada por información manipulada, distorsionada, y unilateral, ha hecho la terrible situación en Nicaragua aún peor. La pérdida de vidas nicaragüenses, incluyendo la sangre de las personas ignoradas por Amnistía Internacional, se ha utilizado para fabricar las "pruebas" utilizadas en el informe de la organización, y convierte a la organización en cómplice de cualquier futura intervención extranjera que pueda llegar a caer sobre el pueblo nicaragüense. Ahora está en manos de la organización corregir ese mal, y hacerlo de una manera que refleje un fuerte compromiso ante todo con la verdad, cualquiera que esta sea, y con la neutralidad, la paz, la democracia, y siempre, con la soberanía de todas las naciones del mundo.

Sinceramente,

Camilo E. Mejia
Veterano, opositor, y objetor de consciencia de la guerra en Irak (2003-2004)
Ex prisionero de consciencia de Amnistía Internacional (2004)
Nacido en Nicaragua, ciudadano del mundo


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martes, 12 de junio de 2018

NICARAGUA. Los grupúsculos de derechas que defienden Sergio Ramírez y Gioconda Belli incendian centro educativo

Introducción
En su afán de exponer el furibundo odio que le profesan al Gobierno de Nicaragua, el premio Cervantes y asalariado del diario El País (Grupo PRISA), Sergio Ramírez, así como la también escritora Gioconda Belli, aseguran que la violencia que se vive en la patria de Sandino la ejerce legítimamente “el pueblo” para tratar de derrocar a un “gobierno tirano”. No importa que “el pueblo” al que ellos se refieren se resuma realmente a grupúsculos derechistas que arrasan con todo lo que se les ponga por delante, sin importarles las personas que también se llevan por el camino.
El pasado 23 de abril, ambos escritores (sandinistas hace años, renegados hoy) participaron en Madrid en un acto de protesta contra el Gobierno de Ortega. “Queremos que nos devuelvan la democracia, la libertad y la paz, que no puede ser una paz con engaños ni una negociación a espaldas de los jóvenes que están luchando en las calles de Nicaragua”.
Para el escritor y la escritora (esta última visitó Euskal Herria recientemente para promocionar uno de sus libros publicado por la Editorial Txalaparta, y el diario GARA le hizo una entrevista en la que decía más de lo mismo) los grupúsculos de vándalos son revolucionarios.
Ortega es criticable, sin duda, como cualquier otro presidente, pero disparar las balas críticas desde las trincheras del Grupo PRISA les resta toda credibilidad y les presentan como lo que hoy en día realmente son: un par de reaccionarios.

La noticia
Grupos delincuenciales incendiaron el Instituto Central Carlos Vega Bolaños en el municipio nicaragüense de Masaya (oeste), en medio de la ola de violencia que persiste hoy en este país.
Tras una jornada violenta, individuos calificados aquí de vándalos quemaron el centro educativo, saqueado días atrás.
Según muestran imágenes televisadas, la Dirección General de Bomberos intenta sofocar las llamas y evitar la expansión del fuego, después de confirmar que no hay pérdidas humanas.
En la emblemática institución estudian más de tres mil 700 alumnos en las modalidades de preescolar, primaria y secundaria, según informaron medios periodísticos locales.
Durante la jornada del sábado también quemaron un restaurante en el mercado de artesanías, saqueado y quemado en varias oportunidades, desde el inicio de la crisis el 18 de abril.
Además, individuos encapuchados, con armas de fuego y morteros, realizaron actos terroristas en contra de la delegación de la Policía Nacional en ese municipio, lo que causó daños en la parte exterior de la instalación y creó terror y pánico entre los vecinos del sector, de acuerdo con un reporte de las fuerzas del orden.
Los uniformados repelieron ese acto criminal y capturaron a 11 delincuentes, que portaban armas de fuego y artesanales. Conforme a la fuente, los detenidos tienen antecedentes penales de robo con intimidación, fuerza y violencia.
La Policía también confirmó el secuestro de un trabajador de la Alcaldía Municipal, así como actos terroristas perpetrados contra la población, y el incendio a tres viviendas y daños a otras cuatro.
Esta situación de inestabilidad, inseguridad y vandalismo la viven los pobladores de Masaya desde hace más de 40 días, denunció la presidenta ejecutiva del Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal, Guiomar Irías.
La llamada Ciudad de las flores se encuentra destruida tras cuatro días consecutivos de ataques, saqueos, secuestros y quemas a instituciones públicas y más de 140 negocios.
Desde el inicio de la crisis, grupos opositores provocaron 67 incendios en el país, y en 34 casos los bomberos no pudieron llegar debido a los bloqueos de vías impuestos por esos sujetos, aseguró ayer la institución.
El gobierno denunció que la situación de violencia delincuencial es generada por grupos políticos de oposición con agendas específicas, lo cual constituye una conspiración que viola la Constitución.
La escalada de agresiones estalló en esta nación centroamericana contra reformas gubernamentales al seguro social, más tarde derogadas, pero que no detuvieron las protestas, a las cuales se sumaron otras demandas políticas.

(En la imagen Gioconda Belli y Sergio Ramírez fotografiados en Madrid, durante la mencionada protesta)

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Nicaragua: El guión de la violencia

Por Carlos Fonseca Terán

  1. Se hace una protesta pacífica o bien una marcha, en las que participa mucha gente, unos manipulados, otros defendiendo conscientemente sus intereses de clase, pero todos haciendo uso de su legítimo derecho a manifestarse.
  2. Grupos violentos ajenos a la protesta pacífica y previamente preparados por la derecha aparecen al final de cada actividad de estas perpetrando actos vandálicos de todo tipo, incluyendo ataques a sandinistas. En otros casos, los grupos violentos agreden a los sandinistas cuando éstos, haciendo uso de su derecho a la libre movilización, quieren pasar un tranque.
  3. En dichos enfrentamientos hay heridos y a veces muertos, en ambos bandos.
  4. Si los enfrentamientos son después de una marcha, la noticia es que hubo una masacre, e incluyen entre las víctimas de la misma a todos los heridos y muertos, sean opositores o sandinistas. En el caso de la marcha del 30 de mayo, la sumatoria se hizo del total de víctimas de la violencia en todo el país, las cuales fueron presentadas como víctimas de una “masacre cometida por el gobierno” contra la marcha de Managua.
Si los enfrentamientos son producto de ataques violentos a sandinistas, independientemente de que haya o no al mismo tiempo una manifestación pacífica de cualquiera de los dos bandos, la noticia es que las turbas de paramilitares orteguistas atacaron a manifestantes pacíficos, y luego de igual manera suman heridos y muertos opositores y sandinistas como si fueran las víctimas del “ataque de las turbas”, y para ponerle le cereza al pastel dicen que eran “de la JS”.
REFLEXIÓN: Basta usar el sentido común para comprender que es sencillamente absurdo que el principal perjudicado por los actos violentos, que es el gobierno, sea el que los promueva o los pratique.
Hay que estar demasiado hipnotizado o ser sencillamente estúpido para pensar que un gobierno bajo asedio, que acepta la entrada de organismos internacionales que le son adversos para que verifiquen lo que está pasando, pueda perpetrar, frente a los ojos de esos organismos llamados por él mismo y que están parcializados en su contra, semejantes actos de represión como los que quieren presentar los medios al servicio de la oposición y del plan de derrocamiento del gobierno sandinista.

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martes, 5 de junio de 2018

Asamblea Nacional de Cuba emite declaración en apoyo a Nicaragua y Venezuela


La comisión de Relaciones Internacionales del parlamento cubano aprobó  declaraciones de respaldo y solidaridad con los pueblos hermanos de Venezuela y Nicaragua, asediados por elementos violentos que pretenden desestabilizar esas naciones.
La diputada Yolanda Ferrer Gómez, presidenta de la citada comisión de la IX Legislatura dio a conocer dos mensajes solidarios del Parlamento que sesiona en 10 grupos de trabajo, y denunció los intentos por desestabilizar al gobierno sandinista encabezado por el presidente Daniel Ortega.
El legislativo cubano apoyó los esfuerzos del Gobierno nicaragüense para poner fin a las protestas que se iniciaron el pasado 18 de abril, sobre la base de la paz y el diálogo.
Reafirmó Ferrer Gómez la voluntad de que la región se mantenga como una Zona de Paz, proclamada por los Jefes de Estado y Gobierno en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, celebrada el 2014 en La Habana.
Reclamamos se respete el derecho de ese pueblo centroamericano a vivir sin violencia y que no se inmiscuyan gobiernos internacionales en los asuntos internos de ese país.
Comisión de Relaciones Internacionales. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El gobierno de unidad nacional de Daniel Ortega ha conseguido notables avances en lo social, lo económico y de seguridad, en favor de su pueblo, destacó la legisladora, quien fue ratificada al frente de la comisión de Relaciones Internacionales.
Apoyo y solidaridad corroboraron los diputados a la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, y reconocieron su papel de defensora y garante constitucional de las conquistas del pueblo venezolano y su Revolución bolivariana.
Censuraron los legisladores que Venezuela sea agredida y hostigada sistemáticamente por el gobierno norteamericano, emergentes fuerzas de derecha de la región, y la Organización de Estados Americanos.
El grupo hizo suyas las palabras expresadas por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, durante una reciente visita a la nación suramericana, cuando señaló que era invariable la solidaridad de la Isla con ese pueblo, la Revolución bolivariana y chavista, y con su legítimo presidente, Nicolás Maduro Moros.
Los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular reiteran su firme compromiso con Venezuela y su Asamblea Constituyente, en su lucha por la autodeterminación, independencia y soberanía, aseguró Ferrer Gómez.
Exhortamos a los parlamentarios de buena voluntad del mundo a defender los principios democráticos y de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, concluyó.
Desde el sábado pasado la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular se reúne en el Palacio de Convenciones de la capital, sesión extraordinaria en la que se aprobó el inicio del proceso de reforma constitucional en Cuba.
(Con información de ACN)


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*DIEZ CONSEJOS PARA MILITANTES DE IZQUIERDA*


 (sirve para no religiosos también)

Por Frei Betto


1. MANTENGA VIVA LA INDIGNACIÓN
Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La izquierda lo enfrenta como una aberración que debe ser erradicada.
Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus social-demócrata, cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.
2. LA CABEZA PIENSA DONDE LOS PIES PISAN
No se puede ser de izquierda sin -ensuciar- los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y victorias. Teoría sin práctica es hacer el juego a la derecha.
3. NO SE AVERGÜENCE DE CREER EN EL SOCIALISMO.
El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducirlo a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana.
El capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para la mayoría de la población mundial. Hoy, somos 6 billones de habitantes. Según el Banco Mundial, 2,8 billones sobreviven con menos de US $ 2 por día. Y 1,2 billones, con menos de US $ 1 por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y educación a 1,2 billones de personas.
4. SEA CRÍTICO SIN PERDER LA AUTOCRÍTICA.
Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar piojo en cabeza de alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos y acusan a sus compañeros(as) de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, vemos el polvo en el ojo del otro, pero no el camello en el propio ojo. Tampoco se enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores y jueces y, algunos, son captados por el sistema.
La autocrítica no es sólo admitir los propios errores. Es admitir ser criticado por los(as) compañeros(as).
5. SEPA LA DIFERENCIA ENTRE MILITANTE E -MILITONTO-.
-Militonto- es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los eventos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de explicaciones y los efectos de sus acciones son superficiales.
El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; valora de forma determinada su área de actuación y actividades, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.
6. SEA RIGUROSO EN LA ÉTICA DE LA MILITANCIA.
La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda puede perder todo la libertad, el empleo, la vida. Menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y representa. Le presta un inestimable servicio a la derecha.
Hay arribistas disfrazados de militante de izquierda. Es el sujeto que se engancha apuntando, en primer lugar, a su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, busca primero sus intereses personales.
El verdadero militante ­ como Jesús, Gandhi, Che Guevara ­ es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él no se confunde con la función que ocupa.
7. ALIMÉNTESE EN LA TRADICIÓN DE LA IZQUIERDA.
Es preciso la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de la pareja, -volver a las fuentes- para mantener encendida la mística de la militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías, como el -Diario del Che en Bolivia-, y romances como -La Madre-, de Gorki, o -Las uvas de la Ira-, de Steinbeck.
8. PREFIERA EL RIESGO DE ERRAR CON LOS POBRES A TENER LA PRETENSIÓN DE ACERTAR SIN ELLOS.
Convivir con los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de idealizarlos. Después, se descubre que entre ellos existen los mismos vicios encontrados en las demás clases sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna. Por eso, estamos al lado de ellos. Por una cuestión de justicia.
Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.
9. DEFIENDA SIEMPRE AL OPRIMIDO, AUNQUE APARENTEMENTE ELLOS NO TENGAN RAZÓN.
Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de aquellos que tuvieron una educación refinada.
En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia es que, en la élite, la corrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos por mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la penuria.
La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los cielos. No espere jamás ser comprendido por quien favorece la opresión de los pobres.
10. HAGA DE LA ORACIÓN UN ANTÍDOTO CONTRA LA ALIENACIÓN.
Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no oír el llamado divino que nos exige nuestra conversión, esto es, el cambio del rumbo en la vida. Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados en una cómoda posición de jueces de quien lucha.
Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar así como Jesús amaba, libremente.



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