viernes, 22 de junio de 2018

NICARAGUA: Carlos Fonseca Terán: El Golpe Suave tiene como elemento fundamental la Guerra Sicológica

Por Carlos Fonseca Terán

Los cuatro componentes de actos criminales son la mentira, el odio, la culpa y el miedo

El Compañero Carlos Fonseca Terán, vicesecretario de Relaciones Internacionales del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), analizó esta mañana en el programa En Vivo de Alberto Mora, en el Canal 4 de televisión, los principales ejes de acción del Golpe Suave que desarrollan los grupos criminales de la derecha para derrocar al Gobierno y crear el caos entre la población.
“Lo que se está desarrollando en este momento en nuestro país es la aplicación de un formato elaborado por Gene Sharp, ideólogo del imperio, aplicado a todos los gobiernos que son contrarios a los intereses del imperialismo norteamericano o que sencillamente no son de su agrado y ellos con su política exterior, por su geopolítica están interesados en derrocar”, explicó Terán, hijo del Comandante Carlos Fonseca Amador, tras observar un video del instructor de bandas musicales, Sander Bonilla, fuertemente golpeado y torturado por los grupos vandálicos.
“Algunos le llaman Golpe Suave, tiene diferentes definiciones”, añadió Fonseca Terán.
El entrevistado ahondó que este formato tiene como un componente fundamental la Guerra Sicológica y la Guerra Sicológica tiene cuatro elementos fundamentales: La mentira, el odio, la culpa y el miedo.
“La mentira lleva a una parte de la gente al odio, y del odio al miedo, o lleva del odio y al miedo, y a otra parte a la culpa, al miedo también; al final, todo empieza con la mentira y termina en el miedo; y el miedo crea situaciones de histeria colectiva, situaciones en las cuales las personas ven nubladas su capacidad de raciocinio”, dijo.
La lógica del absurdo
“Por ejemplo, en qué cabeza puede caber que un gobierno que está siendo asediado, que está siendo atacado, en todos los frentes, que tiene que invitar a organismos internacionales, que sabe perfectamente que le son adversos; que no son imparciales, y que están ya en el país; que están desarrollando un diálogo, como su principal herramienta para resolver la crisis que se ha creado de manera artificial”, podría cometer un acto tan torpe como la quema de una familia en un barrio de Managua.
“Un gobierno en esas condiciones que ha logrado en el diálogo un gran avance que nunca se había dado anteriormente, el inicio del reconocimiento de que había que quitar los tranques, te acordás el acuerdo que se dio; pasaron un día, al final se logró, por lo menos el reconocimiento de que se podría hacer algo objetivo, que era algo deseable, o sea un gran logro en el diálogo”.
“Con todos los organismos adversos aquí, horas después, vamos a hacer tan idiotas de ir a cometer un acto de barbarie como ese de la quema de esa casa de esa familia, donde todos los que murieron eran sandinistas, además, que no le habían querido dar los colchones a los de la UPOLI y de que cuando llegaron y que abrieron el día del paro y que cuando llegaron ahí, seguidos por la Policía, los delincuentes les pidieron usar el techo para blanquear a la Policía y no se los permitieron”, señaló.
“Pero bueno, vamos al hecho, a quien se le puede ocurrir que un gobierno puede ser tan torpe de hacer semejante… como lo que inventaron el día de las Madres”, añadió, en alusión a la invención de una “masacre”, que los mismos vándalos cometieron.
El Guión de la Violencia
“Porque es que aquí hay un guión, que es el guión de la violencia, que es parte de esta guerra sicológica; hay una serie de elementos que es parte de ese guión, del guión de la violencia, pero yo lo resumiría así: Los sandinistas aquí no tenemos derecho a defendernos y tampoco a dejarnos matar, aunque parezca absurdo”, reflexionó Fonseca Terán.
“Si nos defendemos somos turbas paramilitares atacando, a los que protestan pacíficamente; y si no nos defendemos y nos dejamos matar, somos uno más en la lista de ellos, ya ponen una cruz nueva en la Jean Paul Genie, aunque la tienen abandonada y ya somos un mártir de ellos”, indicó en alusión a que los grupos derechistas matan a los sandinistas y luego los usan como que si fueran víctimas de ellos.
“Es decir, podemos resumir en ese absurdo, cómo funciona parte de esta guerra sicológica que forma parte de lo que es el formato es conocido también como guerra de quinta generación, no vamos a entrar en detalles. Pero lo importante es la mentira como componente fundamental de este formato”, resaltó.
No respetan ni a Obispos
Alberto Mora señaló que ayer jueves cuando los Obispos viajaban hacia Masaya, grupos vandálicos a bordo de camiones se movilizaron a lo largo de la carretera lanzando llantas a la vía y luego les prendían fuego.
El pueblo organizado levantó esas llantas para dar paso a la caravana de la Iglesia.
Carlos Fonseca Terán hizo ver que esa acción pretendía acusar a los sandinistas. “Es que todo somos nosotros”, dijo.
“Esa es parte del elemento de la mentira, todo somos nosotros, todo, quema, saqueos agresiones, todo eso somos nosotros, pero los videos dicen lo contrario, no hay un solo video de alguien que ande en las protestas que esté siendo torturado; que esté siendo agredido, que esté siendo ultrajado, o un cadáver, hasta en los cadáveres se ensañan ellos, las evidencias son abrumadoras”, resaltó el dirigente del FSLN.
La CIDH parcializada
“Sin embargo, en el caso de la CIDH, hay algo muy importante que no se ha dicho suficientemente, o no se ha dicho del todo, cuando llegó Abrau, a la UNA, te acordás que nuestra gente ahí iba de regreso de un acto de aquí, iban hacia Tipitapa y entonces, estaba el tranque de la UNA y nuestra gente se abrió paso por el tranque, o sea quitó los obstáculos para poder pasar, no porque querían ir a pelear con nadie, entonces los demás, los que estaban en el tranque ahí, los atacaron y nuestra gente se defendió a como pudo, porque los que están ahí están armados”, explicó Carlos Fonseca Terán.
“Nuestra gente no anda en plan, venían de un acto cultural, bueno, se dio el enfrentamiento y nuestra gente al final se logró abrir paso, lógicamente, la noticia fue “turbas paramilitares atacan a los estudiantes de la UNA”.
“Y llega el de la CIDH y lo que hace es descaradamente, a arengar a la gente “a que sigan en la lucha que ustedes tienen la razón, que ustedes, su lucha es justa, nosotros los apoyamos, o sea, hacé de cuenta que llegó el líder de ellos a dar ánimos, a alentarlos, a llamarlos a la violencia”, recalcó y advirtió que esa situación fue grabada.
Quieren provocar escándalo mundial
“Eso es para provocar un escándalo mundial”, insistió Fonseca Terán.
“Eso es para que a este tipo la misma CIDH, incluso, lo destituya, por el prestigio de la organización, por lo menos para guardar las apariencias”.
“En eso, se las dan ellos de expertos, pero en este caso ni de eso se han preocupado. Es decir, es evidente que esta gente no viene a investigar nada”.
Quieren dividir al pueblo
"Hay una cosa que yo creo que es importante referirse a ella, y es que con que esta Guerra Sicológica se pretende dividir al pueblo nicaragüense, a las familias nicaragüenses, yo creo que no hay nadie, ubicándonos desde nuestro lado, desde el sandinismo; no hay ningún sandinista que no tenga un amigo, un pariente, familiar, un compañero de trabajo o un vecino, que esté atrapado por la mentira, del odio, entonces el objetivo es que nosotros nos enojemos con esas personas a las que amamos, a las que apreciamos y entonces, en el momento que hagamos eso estamos siendo parte del guión”, advirtió el vicesecretario de Relaciones Internacionales del FSLN.
Acotó que si actuamos así, “estamos jugando un papel para contribuir, aunque no sea nuestra intención, aunque no sea nuestra intención, si nosotros nos dejamos atrapar por el odio, estamos cayendo también nosotros; los enemigos no son ni el vecino, ni el pariente, ni el familiar, ni el amigo, incluso, ni el sandinista que se volteó, no, el enemigo son los que están dirigiendo esto; los que saben qué intereses están defendiendo; los que están defendiendo a sabiendas sus propios intereses y que están encabezando, aplicando este formato; es muy poca gente”, sentenció.
Limpiar el Alma
Dijo que mucha de la gente que anda en las protestas están atrapados “su corazón, su mente, están atrapados por esa guerra sicológica, son víctimas, igual que cualquier torturado, son víctimas; entonces, nosotros tenemos que entender que nuestro objetivo tiene que ser rescatar el alma de esta gente”
“El que no es sandinista, no es volverlo sandinista, es simplemente limpiarle el alma, es decir, es lograr que recupere su capacidad de razonar, porque con solo que vos tengás capacidad de razonar podés entender que es imposible que nosotros hayamos hecho cosas de las que se nos acusa”, explicó.
Una nueva etapa para la Reconciliación
Añadió que bastaba tener sentido común, pero advirtió, que ante esta guerra sicológica “se pierde el sentido común, se pierde la capacidad de raciocinio, y eso solo lo vamos a lograr con amor, con grandeza espiritual”. “Nadie mejor preparados que los revolucionarios para eso”, resaltó.
“Como decía Sandino, nuestra causa triunfará porque es la causa de la justicia es la causa del amor, como decía el Che, para ser revolucionarios hay que estar guiados por grandes sentimientos de amor”, recordó.
“Por eso los revolucionarios estamos mejor preparados para la reconciliación, para esta nueva etapa de la reconciliación”.
Sandinistas con experiencia en Reconciliación
Añadió que los sandinistas tienen experiencia y son los principales promotores de la Reconciliación y destacó la Alianza con un sector importantísimo de la Contra con el Frente Sandinista y que defienden la Revolución, el Proyecto de Reconciliación de Unidad Nacional que está en marcha el país.
“Estamos claros de que los campesinos que tomaron un fusil en contra  de la Revolución en los años 80 no eran los culpables de esa guerra, eran víctimas de esta guerra, es la misma situación a que me estoy refiriendo en estos momentos, claro, con las diferencias del formato, las cosas específicas, por las características de cada una de esas dos confrontaciones”, observó.
Las barricadas y la histeria colectiva
Dijo que es importante analizar algunos aspectos del fenómeno de las barricadas. “La gente oye en los medios de comunicación, que están al servicio de este plan de derrocamiento que hay un ataque de los paramilitares en tal barrio, que están entrando, que andan rafagueando a la gente, todas esas cosas, entonces, la gente entra en una histeria colectiva”.
Entonces como parte de esa histeria se recurre a hacer la barricada para que en tu barrio no entre nadie, como que se sienten más protegidos, indicó.
Señaló que también hay que tomar en cuenta que una gran mayoría del pueblo no tiene una formación política, un desarrollo, un nivel de conciencia revolucionaria.
“El hecho que la gran mayoría del pueblo haya apoyado a nuestro Gobierno, que han estado contentos con este Gobierno, por razones obvias que no vamos a entrar en detalles, eso no significa, que si se les expone a una situación de este tipo, a una Guerra Sicológica, no van a flaquear porque están siendo atacados; su alma, su mente, está siendo atacada, científicamente está siendo atacada por una maquinaria que está científicamente diseñada para eso y probada”, recalcó.
Más información en breve.

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NICARAGUA: LOS “TRANQUES” Y LA MAFIA NARCO

por Amaru Barahona Portocarrero

Los “tranques”, o bloqueos de vías, violentan múltiples derechos humanos. Sirven también como base para organizar, desde allí, incendios y saqueos de bienes públicos y privados; ataques a cuarteles de policía; y asesinatos salvajes motivados por el odio, o que responden a cálculos sombríos para inculpar, con el apoyo de los medios, a la policía y al gobierno.


Actualmente, se encuentran totalmente controlados por pandillas tradicionales convertidas en “maras”. Su conversión en “maras” significa que, desde inicios del golpe en curso, fueron armadas y financiadas, y por ende organizadas, merced a la labor coordinada de un binomio siniestro: el MRS (movimiento de renovación sandinista) y la “comunidad de inteligencia” USA (las 15 agencias que, incluyendo la CIA, conforman el Consejo de Seguridad Nacional).

Al comienzo de la asonada, participaron en los “tranques” campesinos del norte de Nicaragua. Originarios de la zona donde, durante la guerra de los 80, tuvo hegemonía la “Contra”. Campesinos que fueron “contras”. Sin embargo, esta participación duró poco. Rápidamente, la intuición de clase de este sector develó los hilos de la conjura, y se retiró de los “tranques” anunciando públicamente sus razones: “los tranques están perjudicando la economía campesina…” Este sector campesino, fue el único estrato social popular no mercenario ni lumpen que se involucró, fugazmente, en el movimiento. Hoy, el dominio absoluto de los “tranques” es lumpen mercenario y, agregaría, tenebroso.

¿Cómo se sostienen económicamente los “tranques”? Hay un abastecimiento logístico, técnico – material, que ha estado a cargo del binomio MRS – “comunidad de inteligencia” USA (armas, operadores políticos, francotiradores, operadores de videos, comunicadores mediáticos, etc.). Los obispos y curas, y algunos empresarios de medio pelo, han estado suministrando prendas y comidas. Pero esto no es suficiente. ¿De dónde proviene el dinero líquido para pagar a los mercenarios? Inicialmente, Piero Cohen Montealegre, integrante del gran capital, estuvo sosteniendo financieramente a las “maras”. Sin embargo, esto no podía ser por mucho tiempo. Uno de los atributos de la oligarquía nica es su extrema tacañería. Carlos Pellas, por ejemplo, dueño de la mayor fortuna de Nicaragua y, posiblemente, de Centroamérica, no ha puesto ni un centavo para sufragar el golpe. Aunque ha colaborado poniendo su hospital a disposición de los conjurados. Lo cierto es que hoy, Cohen Montealegre ya suspendió su flujo de aporte monetario.

Entonces, en el momento en que se avecinaba una crisis, la “comunidad de inteligencia” USA realizó su trabajo y estableció el puente: la mafia del narcotráfico mediada por el MRS, se convirtió en la fuente de abasto financiero para el pago de las “maras”. Y el puente opera hasta el día de hoy.
En Nicaragua, no sólo se fundaron las “maras”. También se estableció un vínculo financiero demoníaco entre la mafia narco y las “maras”. Este maridaje infame es una estructura que permanecerá para largo.
Su expansión, desde Nicaragua hacia el sur es cuestión de tiempo.



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miércoles, 20 de junio de 2018

NICARAGUA: El fascismo del "golpe blando"


Por Jorge Capelán 

Publicado: 20 Junio 2018 

El golpe blando contra el Gobierno Sandinista en Nicaragua tiene rasgos eminentemente fascistas. Es un movimiento por y para la élite en contra de los sectores populares. Sus motivaciones son monopolistas e imperiales.

El fascismo europeo, particularmente italiano de los años 20 del siglo pasado, prometía algún tipo de restauración nacional-imperial. El golpismo nicaragüense trabaja en función de intereses imperiales delictivos y colonizadores. Es una variante contemporánea del, fascismo emparentada con fenómenos como los de Al Quaida, el Estado Islámico y el ascenso de movimientos racistas y xenófobos en Europa Occidental y América del Norte.

Como el objetivo del fascismo nicaragüense es el de destruir a este país como Estado independiente y soberano, no presenta ciertas de las características del fascismo italiano como el culto a un líder o un modelo corporativista de sociedad. De hecho, evitan a toda costa cualquier definición del modelo de sociedad que promoverían en caso de obtener el poder, siendo el suyo un movimiento esencialmente negativo y destructivo.

El golpismo "suave" nicaragüense presenta los siguientes rasgos fascistas:

1) Busca imponer una agenda de élite que beneficie a los privilegiados así como a intereses extranjeros y delictivos con una retórica "desde abajo". Sus principales apoyos: Los grandes financieros, terratenientes, ONGs tóxicas, políticos extranjeros vinculados al narco y partidos fascistas.

2) Se viste de todo tipo de ropajes, desde la diversidad sexual y el liberalismo hasta el más rancio conservadurismo pasando por una profunda corrupción del discurso insurreccional de la Revolución Popular Sandinista de 1979.

3) Un nihilismo activo que destruye todos los valores y entroniza todos los antivalores. La versión postmoderna del fascismo golpista nicaragüense adopta todas las posiciones y al mismo tiempo ninguna siempre y cuando esto le sirva para acabar con el supuesto "tirano" y sus "sapos".

4) Se dice democrático pero es destructor de las instituciones democráticas de cualquier tipo. Es destituyente. Busca destruir la Constitución. Quema alcaldías, destruye instalaciones del Consejo Supremo Electoral y pretende reducir la Asamblea Nacional a un cuerpo de solo 20 miembros.

5) Es eminentemente mediático, basándose en crear "hechos" a partir de "percepciones" diseñadas. Masacres ficticias fabricadas con imágenes tomadas de otros países y épocas. Masacres reales implementadas para culpar al adversario. Palabras altisonantes que dicen una cosa y hechos fehacientes que dicen otra, totalmente distinta. Ropas de moda para la "lucha". Expertos de imagen y especialistas de marketing. Medios de masas que apelan a la emoción y no a la razón. Todo eso siempre ha sido un ingrediente básico del fascismo.

6) Se dice "pacífico" pero es militarista y violento. Como siempre lo hicieron Mussolini, Hitler y Franco, presenta su violencia como respuesta a la supuesta violencia de los otros. Ataca con bombas y armas de fuego las estaciones de Policía. Después lleva representantes de organizaciones de "derechos humanos" para exigirle a los policías que se rindan en nombre de... los derechos humanos.

7) Promueve el odio.

8) Es sectariamente paranoico: Quién no está conmigo es "sapo" y merece ser torturado, vejado, atado a un poste y pintado, quemado, etcétera.

9) Es delincuencial: Los intereses personales son inextricables de los intereses políticos. Incluso, a menudo constituyen su esencia.

10) Tiene fuerte apoyo clerical. Como en la Italia de Mussolini, en la España de Franco o en la Ruanda de los 1990s, cuenta con el apoyo de muchos curas y prelados de la Iglesia Católica, que no solo le dan su apoyo pasivo sino, especialmente, activo.

11) Su consecuencia lógica: el genocidio político. Al amenazar a cualquiera que defienda al Gobierno Sandinista, en realidad promueven la eliminación física de una gran parte de la población nicaragüense.


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martes, 19 de junio de 2018

Nicaragua: Los hilos del complot


Lo que ocurre hoy en la nación centroamericana es un movimiento organizado, financiado e instigado desde EE.UU.



En el 2016 o quizá antes, desde Miami volvieron a escucharse amenazas de guerra contra Nicaragua, cuando las calles de las ciudades de esa nación eran ejemplo regional de seguridad, paz y prosperidad, donde  un pueblo muy laborioso y pacífico mostraba orgulloso los avances socioeconómicos de los últimos años de gobierno sandinista, que había logrado la concordia nacional después de los peores experimentos bélicos de EE. UU. en Centroamérica.
Sin justificación alguna y cuando la noticia de Nicaragua en el mundo era el megaproyecto de un gran canal interoceánico, fundamental para la economía de ese país y de la navegación a nivel global, entre Miami y Washington los congresistas que viven de la guerra contra Cuba y Venezuela se empeñaron en crear todo tipo de obstáculo para revertir la prosperidad y la calma de la patria de Augusto César Sandino.
Congresistas de origen cubano en la Cámara de Representantes, primero, y luego en el Senado, introdujeron en el 2016 un proyecto de ley para impedir la entrada de préstamos financieros internacionales a Nicaragua, impedir las inversiones foráneas y frenar el importante desarrollo socioeconómico que experimentaba ese país.  El castigo imperial nacido en lo peor de la gusanera anticubana, donde de acuerdo con distintas fuentes comenzó a tramarse desde el 2015, echó mano al manido pretexto de la supuesta falta de democracia; se justificó como «remedio» para «garantizar la transparencia electoral y combatir la corrupción». El resultado de la sucia maniobra fue la «Ley de condicionamiento a la inversión nicaragüense del 2017» (Nicaraguan investment conditionality Act of 2017, Nica Act).
Ileana Ros, Albio Sires, Marco Rubio y Ted Cruz, entre otros, lo más retrógrado y cavernícola del Congreso, de Miami, Texas y New Jersey, apostaron nuevamente por reinventar la contra y echar abajo el gobierno sandinista que una y otra vez demostró contundentemente en las urnas contar con el respaldo de la inmensa mayoría del pueblo.
Como proyecto subversivo, sus hilos van más allá del Capitolio, por lo que legisladores y mafiosos tocaron en las puertas de la maquinaria golpista made in USA, trazando pautas para la campaña mediática, e hicieron sus encargos a las agencias y organizaciones especializadas en guerra sucia y golpes blandos, que trabajan a la par y en función de la comunidad de inteligencia en general y de la CIA, en particular.
En este caso concreto, medios de prensa internacionales han documentado  la participación de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid); la Fundación Nacional para la Democracia (NED), el Instituto Nacional Demócrata (NDI), así como sus subcontratistas o filiales, que venían trabajando meticulosamente desde la propia elección de Daniel Ortega en reinventar el «nuevo liderazgo», colándose o infiltrándose selectivamente en sectores clave de la economía, la juventud, los estudiantes, medianos y pequeños empresarios, grupos ambientalistas, feministas, entre otros, para socavar las bases de apoyo al sandinismo.
Resulta muy revelador que el 16 de abril del presente año, montado en el mismo guion de los congresistas anticubanos, el administrador de la Usaid, Mark Green, anunciara que su gobierno continuará apoyando la participación «libre, segura y genuina» de la sociedad civil nicaragüense, tras manifestar que «Estados Unidos sigue con preocupación el cierre de espacios democráticos en Nicaragua, las sistemáticas violaciones a los derechos humanos y la propagación de la corrupción del gobierno… ».
En marzo los congresistas, Ileana Ros-Lehtinen y Albio Sires enviaron una carta al administrador Green, en la que instan al gobierno estadounidense a revertir la decisión de «cero ayuda» a Nicaragua mediante la Usaid, propuesta para el periodo fiscal 2018-2019. Sin embargo, le exhortaron a «evitar apoyo a miembros del sector privado vinculados en corrupción, lavado de dinero y con el régimen de Daniel Ortega».
A finales del 2008, medios de prensa señalaban que la Usaid había desembolsado ese año en Nicaragua  por lo menos un millón de dólares a ONG, emisoras de radio y organismos políticos como el Centro de Investigaciones para la Comunicación (Cinco), para «incidir» en las elecciones municipales.
Se denunció en aquel momento que este financiamiento, encubierto como «pequeñas donaciones», que supuestamente no debían exceder los 25 000 dólares, formaban parte del plan de gran escala que financiaba EE. UU. y que ejecutaban desde esa fecha los agentes internos de la derecha nicaragüense para derrocar al Gobierno del presidente Daniel Ortega.
La estrategia mediática de entonces, montada para confrontar al gobierno sandinista desde los medios de comunicación, se ejecutaba a través de dos vías de financiamiento: una dirigida por la Usaid y el organismo Casal & Asociados (C&A) y otra, complementada por el llamado Fondo Común, de los europeos, los cuales se emplearon para desplegar campañas y movilizaciones para desestabilizar al Gobierno.
Ya en el 2008, medios de prensa nicaragüenses habían identificado al menos 14 proyectos subversivos de la Usaid que estaban en marcha en todo el país, con las más disímiles coberturas y títulos, los cuales se habían beneficiado del citado financiamiento.
Otra pieza significativa del andamiaje estadounidense es el Instituto Nacional Demócrata (NDI), un instrumento para el «cambio», otro hilo de la CIA que se encarga del tan mencionado «empoderamiento» de los denominados «agentes para el cambio» (político y de sistema) de los países donde los gobiernos no son del agrado de Washington.
Un periodista sueco hacía referencia el pasado 4 de junio a la gira europea que realizaban por esos días tres estudiantes de Nicaragua para recabar apoyo al complot contra el gobierno sandinista y afirmaba que al menos una de las jóvenes representa a una organización financiada y creada por Estados Unidos.
Afirmaba que Jessica Cisneros, activa en temas de integración y participación juvenil en los procesos políticos,  es miembro del Movimiento Cívico de Juventudes.
Otra de las «agentes» que andaban recopilando odio para el sandinismo y respaldo para el golpe, es Yerling Aguilera, de la Universidad Politécnica (Upoli) de Managua y especialista en investigaciones sobre la revolución y el movimiento feminista, quien –según afirma el periodista sueco– también ha sido empleada y consultora del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp) en Nicaragua, una instancia que trabaja para «el fortalecimiento de la capacidad de los actores políticos, estatales y sociales para un público mejor informado a través de servicios creativos e innovativos». Ieepp ha recibido apoyo de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) por 224 162 dólares entre el 2014 y el 2017.
La NED entre el 2014 y el 2017 ha desembolsado en Nicaragua alrededor 4,2 millones de dólares.
La Usaid, el NDI y la NED tienen una extensa actividad en Nicaragua, con miles de activistas capacitados para «cambiar la sociedad», cientos de ONG, universidades y partidos políticos que reciben dinero y material para el complot, que lo han concebido no a través de las organizaciones políticas tradicionales, sino de las solapadas o fantasmas, para dar la impresión de «estallidos espontáneos» de malestar o condena, y disfrazar los verdaderos intereses hegemónicos del norte.
Aunque incrementaron su labor tras la victoria electoral de Daniel Ortega en el 2006, del año 2015 en adelante (coincidiendo con los orígenes de la Nica Act) las agencias de Estados Unidos ampliaron su apoyo financiero y con recursos a sus «agentes para el cambio» en Nicaragua, sobre todo por medio de cursos de liderazgo y dinero para los jóvenes en las universidades, escuelas, ONG y partidos políticos.
Para acompañar política, diplomática y mediáticamente a los golpistas, Washington ha dado órdenes de demonizar a Daniel Ortega y su gobierno, empeño en el que participan no solo la Casa Blanca, sus agencias, aliados, satélites y mercenarios, sino los grandes monopolios de la información y fabricantes de mentiras globales, magnificando los acontecimientos internos en contra del gobierno y culpando a las autoridades de todo tipo de violación de los derechos humanos, omitiendo totalmente los crímenes y destrozos de los empoderados de la Usaid, el NDI, la NED y la CIA, que han hecho fracasar el diálogo y los llamados a la paz. Como en el caso de Venezuela, Donald Trump y sus asesores, halcones de mil invasiones, no creen en diálogos ni pactos, y siguen apostando a la guerra en todos los frentes.
Nicaragua ha vuelto al epicentro de la maquinaria guerrerista de EE. UU. de la mano de los congresistas anticubanos, otros mafiosos y veteranos halcones. Washington trata de reeditar su estrategia a costa de más muertos y destrucción en las calles de Nicaragua.
ENTRE LOS PROYECTOS SUBVERSIVOS DE LA USAID, EN NICARAGUA, ESTÁN:


- Participación ciudadana en el proceso electoral
- Incubando una cultura de transparencia en la juventud nicaragüense.
- Capacitación a jóvenes estudiantes de comunicación para producir historias que promuevan la autoeficacia.
- Multimedia para la gobernabilidad democrática
- Fortalecimiento de derecho ciudadano de mujeres y jóvenes de Masaya.
- Marco Jurídico de la Acción Ciudadana para periodistas.
- Participación activa de los ciudadanos nicaragüenses en su derecho al voto.


LOS TENTÁCULOS DEL NDI


- Desde el 2010 se ha asociado con universidades nicaragüenses y organizaciones civiles para conducir un programa de liderazgo juvenil que ha ayudado a preparar más de 2 000 «líderes juveniles». También ha trabajado para aumentar la influencia política de las mujeres, las personas LGTB y procesos electorales.
- El Movimiento Cívico de Juventudes (MCJ) es una organización  financiada, creada y parte del Instituto Nacional Demócrata (NDI).
- Varios de los miembros del grupo son graduados del programa de Certificación en Liderazgo y Conducción Política (CLPM, por sus siglas en inglés).




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lunes, 18 de junio de 2018

Nicaragua en la mira: estrategias del terror imperial


Buenos Aires, Argentina. Bajo una andanada terrorista mediática, política, con violencia mercenaria, la mano imperial ha instalado una guerra contrainsurgente en Nicaragua, donde el gobierno del presidente Daniel Ortega había logrado reconocidos avances en lo político, social y económico, después de  ganar por tercera vez consecutiva en las elecciones de 2016 con  más del 72 por ciento de los votos, y mantener el país  como una zona de paz en una subregión cada vez más violentada.
Utilizando el esquema golpista frustrado en Bolivia en 2008 y en Venezuela desde el golpe de 2002 contra el entonces presidente Hugo Chávez Frías, que derrotó el pueblo en las calles y un ejército patriótico en 2 días, y todo lo actuado en este último país especialmente desde 2014, 2015 y 2017 contra el presidente Nicolás Maduro, con supuestas protestas pacíficas, que nunca lo fueron, el gobierno de Ortega debió enfrentarse a grupos violentos armados, escudados en marchas “estudiantiles”.
Fue el mismo escenario de la “Salida” (golpismo encabezado por el opositor Leopoldo López y Corina Machado en Venezuela, a comienzos de 2014, cuando grupos vandálicos, preparados y dirigidos, como los mercenarios usados en Libia, en Siria y en otros países, quemaron edificios, centros de salud, universidades, atacaron con armas y hasta con morteros, bombas incendiarias, organizados en comandos y contando con expertos francotiradores, dejando casi medio centenar de muertos, miles de heridos, destrucción y fuertes daños económicos).
Esto mismo hicieron simultáneamente en Managua y otros lugares de Nicaragua desde el pasado 18 de abril. ¿En qué medio periodístico se informa sobre los ataques de grupos de choque con armas o se menciona cuántos edificios han quemado los “pacíficos” manifestantes civiles ni cuántos policías y sandinistas han muerto?
“Una vez más, Nicaragua volvía a ser el país de nunca jamás, rehén de una realidad ficticia que se mueve al ritmo de las redes sociales, donde la realidad virtual puede más que la realidad real. Donde las víctimas son verdugos y los provocadores armados son manifestantes pacíficos. Donde la masa de gente que de forma autoconvocada, genuina y respetuosa de la paz se moviliza por la democracia es convertida en carne de cañón, en ‘daño colateral’ para lograr el objetivo final: botar al gobierno, cueste lo que cueste”, escribió Giorgio Trucchi en su artículo “Nicaragua: Cuando las mentiras ganan y se convierten en realidad aceptada”, publicado en Nicaragua y Mas Español.
La criminal acción de la prensa hablando de represión y no de enfrentamientos es particularmente analizada por Trucchi, tomando las manifestaciones del pasado 30 de mayo: por una parte las madres de algunas de las víctimas de los enfrentamientos que “durante las últimas 6 semanas han enlutado a Nicaragua ha sido gigantesca”, señala el periodista sobre la marcha Azul y Blanco que decidió salir a las calles y caminar pacíficamente por la céntrica carretera a Masaya.
“Paralelamente, en la avenida de Chávez a Bolívar, que parte en dos la capital y llega hasta el Lago Xolotlán, el partido de gobierno convocaba a su militancia para celebrar con una cantata el Día de la Madre. También aquí una multitud de gente cantando y coreando consignas. No todos pudieron llegar. La caravana de buses que venía del norte del país rumbo a Managua (en apoyo del gobierno) fue atacada con armas de fuego por desconocidos. Al momento el saldo es de un muerto y al menos 22 heridos, algunos de gravedad.”
Narra las movilizaciones pero señala cómo, amparados en los “manifestantes pacíficos” estos grupos armaron el enfrentamiento (con claras imágenes de cómo cargaban armas y disparaban) atacaban las instalaciones del estadio y al contingente de policías que resguardaban el lugar.
En el intercambio de disparos hubo los primeros muertos y heridos de ambos lados, incluyendo a dos jóvenes militantes sandinistas Kevin Antonio Cofin Reyes y Heriberto Maudiel Pérez Díaz.
También narra el enfrentamiento hasta que “cunde el pánico. Miles de personas corren sin rumbo, muchas de ellas se refugian en la UCA (Universidad Católica). Hay muertos y heridos. En represalia, los mismos “manifestantes pacíficos” atacan nuevamente la oficialista Nueva Radio Ya, queman, saquean y destruyen lo que quedaba de ella. Luego pasan a la Caja Rural Nacional (Caruna), cooperativa que por años ha administrado los fondos ALBA para proyectos sociales que han beneficiado a miles de familias. Atacan las instalaciones y queman todo, incluyendo a vehículos parqueados. No contentos, atacan el edificio del Ministerio de Economía Familiar. En Masaya destruyen las oficinas de Renta, saquean tiendas y negocios. En Estelí tratan de destruir los locales de la alcaldía y de Renta, pero son rechazados por grupos de ciudadanos. Hay muertos y heridos. Pero no importa. Como hemos dicho, la realidad virtual es más fuerte. Medios nacionales e internacionales, organizaciones de derechos humanos, rectores de universidades y hasta obispos que integran la Comisión Mediadora del Diálogo Nacional reproducen automáticamente (sin la más mínima prueba) lo que les llega a su celular o computadora por #SOSNicaragua y #NicaraguaSOS: es una masacre del gobierno”.
Recuperando párrafos de este dramático relato se ve  cómo el periodismo, incluso, no ya el que trabaja directamente para los generales de la contrainsurgencia sino los propios –supuestamente progresistas– mienten sin ningún pudor. Se unen a voces como las de los grupos terroristas cubanos de Miami, asesinos  seriales en Cuba y en nuestra región.
Dicen lo mismo que el Diario de las Américas de Miami, donde se señala que las dictaduras de América Latina son las de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y está todo dicho. Contra esas “dictaduras” lucha el “democrático imperio” y sus asociados.
“Nadie menciona que hay muertos de ambos lados, que hay policías muertos, que hay muertos en la caravana que fue atacada en La Realidad, Estelí. Nadie se pregunta qué estaban haciendo manifestantes armados cerca del estadio, a menos de dos cuadras de donde iban a pasar los activistas sandinistas. Nadie habla de lo que pasó en Masaya y Estelí. Todo se lo traga la indiferencia. Los periódicos del mundo hoy repiten al unísono lo mismo: fue una masacre del gobierno”, explica con una responsabilidad conmovedora el periodista Trucchi.
Otra de las referencias que uno encuentra a menudo en las descripciones sobre lo que sucede en Nicaragua es que se habla de “grupos parapoliciales”, cuando se hace referencia a los mercenarios que utiliza la oposición, que como en Venezuela y otros países se escudan en supuestas manifestaciones pacíficas.
“Ya no importa la verdad. La realidad real se convierte en virtual o es todo lo contrario”, señala Trucchi y se pregunta: ¿a quién benefician el caos y las muertes? Es algo tan obvio que casi asusta ver la falta de análisis en este momento, no sólo en Nicaragua, sino a nivel internacional, sostiene.
La respuesta es indudablemente fácil y evidente. No hay otro camino que el diálogo, y la identificación de los grupos de choque, sus asesores y el seguimiento del dinero que llegó desde afuera para crear un conflicto con violencia, ya adelantado a la prensa cómplice encargada del asfixiante terrorismo mediático. Esto dejó al desnudo en Venezuela y Bolivia el nivel de injerencia externa en estos procesos de desestabilización, para promover golpes y aislar a los gobierno, que es el plan de Washington para avanzar en el proyecto de recolonización de nuestra región, sacando del camino “como sea” a los gobiernos insumisos.
Por todo esto es necesario desnudar la red de mentiras y armar un esquema de solidaridad, sin ninguna ambigüedad, señalando al verdadero responsable de la  violencia y el terrorismo tan funcional a los planes del poder hegemónico.
Los sucesos de violencia en Nicaragua pueden ser analizados, comparándolos con hechos similares en países donde se produjeron los llamados “golpes blandos” que en América Latina, son  en realidad parte de la Guerra contrainsurgente diseñada para desestabilizar gobiernos independientes y apoderarse colonialmente de su llamado “patio trasero”.
Es necesario recordar que en el supuesto “levantamiento civil” contra el presidente Evo Morales en agosto-septiembre de 2008, en pocas horas se quemaron 171 edificios  entre ellos televisoras, radios y otros en la zona de la Media Luna (Santa Cruz, Pando, Beni) en el Oriente y el departamento de Tarija, con la participación de los prefectos (intendentes) opositores de esa región y que comenzaron el 16 de agosto de 2008.
En esos momentos los grupos violentos de los fascistas locales en Pando emboscaron el 11 de septiembre, en un puente, una marcha de indígenas que llegaban para defender y apoyar a Evo. Y varios de ellos fueron torturados y ejecutados en forma brutal  y otros se arrojaron al río para evitar la cacería, a los que dispararon, sobreviviendo sólo algunos en estado grave, como una madre con su niño.
El hecho dejó un saldo de 11 muertos, más de 15 capturados y sometidos  a torturas y a escarnio y numerosos desaparecidos, como figura en un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2009.
Se intentó atribuir este hecho  al gobierno, lo que fue impedido por la rápida reacción de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), convocada de urgencia, enviando una misión humanitaria encabezada por el abogado y jurista argentino Rodolfo Mattarollo, quien gracias a sus conocimientos, su equipo  y las  filmaciones de un valiente periodista boliviano pudo denunciar esta masacre y a sus verdaderos culpables.
Entre ellos estaba el propio intendente de Pando, Leopoldo Fernández. ¿Qué hubiera sucedido si la mentira preparada por los golpistas, acusando a Evo Morales de la masacre que ellos habían ejecutado se difundiera, como  había comenzado a hacerlo,  la prensa cómplice de esa acción criminal?
Hubiera sucedido como en estos momentos en Nicaragua. También lo ocurrido en 2017 en Venezuela fue de una violencia inaudita; varios jóvenes  sospechados de “chavistas” fueron rociados con combustible por las hordas mercenarias y quemados públicamente, además de los ataques a la fuerza pública, de bombas incendiarias, de los morteros y otras armas utilizadas por los grupos de choque de la oposición.
Pero lo que se contaba en el mundo sobre Venezuela era todo lo contrario. El gobierno era responsable de todos los muertos, incluyendo la cantidad de civiles y policías caídos en defensa del país.
¿Saben quiénes estaban detrás? los paramilitares colombianos y otros mercenarios que fácilmente cruzan la larga frontera común, desde Colombia donde están acantonadas las tropas especiales en las más de siete bases de Estados Unidos en ese país. Tropas especiales que han iniciado todas las guerras coloniales de este siglo XXI. Como sucedió en Libia, en Siria y en otros países.
Como en otros tiempos en la frontera de Honduras con Nicaragua, es decir de un país donde persiste el golpe de junio de 2009, que se inició con el secuestro por parte de militares hondureños del presidente Manuel Zelaya, sacado en pijama de su cama  llevado a la estratégica base de Estados Unidas en Palmerola, atlántico hondureño y luego a Costa Rica, supuestamente para defender a la “democracia”.
El gobierno de Zelaya era el primer gobierno democrático en una Honduras que  ya en 1954 fue utilizada en contra de la voluntad de su pueblo, como base de la invasión estadunidense a Guatemala. También en territorio hondureño se  instalaron las bases estadunidenses, para combatir en la guerra terrorista contra Nicaragua, poco después del triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (19 de julio de 1979).
Ya desde 1980 comenzaron su accionar en una guerra cruel y despiadada, en la que inclusive intervinieron militares de la más cruenta dictadura que soportó  Argentina (1976-1983), y mercenarios de otros países.
Las recientes elecciones hondureñas fueron un escandaloso fraude, pero la Organización de Estados Americanos (OEA) no hizo absolutamente nada. Es decir, el golpismo continúa y los asesinatos de campesinos, dirigentes de derechos humanos, periodistas también continúa. Sigue el paramilitarismo instalado en Honduras, apoyado por la organización Unoamérica, creada en diciembre de 2008 en Colombia por temibles exmilitares de ese país y de todas las dictaduras del Cono Sur (décadas de 1970 y 1980) presidida por Alejandro Peña Esclusa, un excandidato a presidente en Venezuela en tiempos de Chávez, que sólo logró 2 mil votos.
Hombre de la estadunidense Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés). Peña Esclusa fue condecorado por el golpista presidente Roberto Micheletti por su “ayuda” en el golpe contra Zelaya. ¿Y qué tipo de ayuda, sino la mano mercenaria, la que mató a decenas de dirigentes campesinos, a periodistas en ese país? Y los sigue matando como a la reconocida dirigente Berta Cáceres, cuyo asesinato sigue en las sombras.
Pregunto a los “progresistas” nicaragüenses que adversan al gobierno de Ortega: ¿No saben todo esto? Los periodistas de América Latina que conocen estas historias, ¿no saben de qué se trata lo sucedido en Nicaragua, a pesar de ser tan evidente?
Hace 2 días hemos podido ver en videos la dramática fotografía de dos humildes hombres  sandinistas, secuestrados por los vándalos, que amenazan a miles de familias nicaragüenses por su apoyo al gobierno de Ortega en  una escena donde vemos a una de las víctimas atada con sogas, inmovilizada, torturada públicamente,  arrastrada, humillada. Y lo mismo la otra víctima.
Es lo más similar que podemos ver a aquellos grupos de choque de la oligarquía boliviana cuando en  mayo de 2008 en Sucre Bolivia, atacaron varias viviendas donde se alojaban indígenas que habían llegado al lugar para apoyar a Evo, con extrema violencia también contra mujeres y niños, llevándose a 18 hombres como rehenes, entre los que estaba el alcalde de Mojocoya.
Durante  el camino hacia la plaza, les arrancaron las camisas, los ataron con una soga al cuello, unos con otros y semidesnudos soportando golpes y burlas los obligaron a arrodillarse  y “pedir perdón” a los  verdaderos asesinos del pueblo boliviano, que eran sus captores. Una imagen imposible de olvidar, que repercutió en el mundo negativamente contra la derecha criminal boliviana.
De eso se trata la extrema violencia de estos grupos, como los que actúan en territorio nicaragüense, donde también pueden encontrarse algunos componentes de las “maras”, jóvenes centroamericanos (víctimas también ellos de un sistema mafioso y violento)  convertidos en Estados Unidos en vándalos y enviados como una “mano de obra a disposición” del mercenarismo que está creciendo en nuestros países.
Los utilizan los poderosos empresarios y nuevas derechas en esos países, contra la población y los gobiernos que molestan al imperio en su nuevo proyecto de expansión.
Así sucede también con ese falso ejército o emirato “islámico” en Oriente Medio o en Siria, que no existe como islámico ni musulmán, pero sí como un ejército privado de mercenarios de varios países del mundo y dirigidos por oficiales de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Israel y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), como se ha descubierto en los prisioneros tomados por el heroico ejército nacional de Siria, que lleva 7 años defendiendo la soberanía de su país ante la invasión colonial.
La OTAN, acostumbrada a utilizar “ejércitos secretos” de asesinos en Europa en las décadas de 1960 y 1970 nada tiene que hacer en los territorios que hoy ocupa. La misma y criminal OTAN a la que se integrará Colombia y el tablero está lleno. Es lo que nos faltaba.
Todo esto es comprobable para quien quiera hacerlo. Pero cuando la CIA y el Mosad israelí controlan la prensa privada, cuyos caudales de dinero aumentan cada día para convertir a esos medios en verdaderos monopolios, que en sus países no toleran como tales, terminan siendo indispensables para esta guerra de cuarta generación (sicológica).
En los documentos de Cuarta Generación mencionan no necesitar balas para matar a las dirigencias populares latinoamericanas, sino matarlas moralmente, acusándolas falsamente contando con una justicia cuyas estructuras fueron infiltradas desde fines de la década de 1990, como se decidió en la  propia sede del Comando Sur cuando aún estaba Frederick Worner al mando.
Desde el pasado 18 de abril Nicaragua está bajo ataque no sólo de mercenarios y grupos de choque, sino de la dirigencia de éstos, los empresarios, ocasionando decenas de muertos y heridos. Y están las fundaciones y sus organizaciones no gubernamentales encargadas de ingresar el dinero para supuestas actividades democráticas y organizar las alianzas opositoras más extrañas. Esto, además de supuestas izquierdas como son todas esas organizaciones de bonitos nombres que reciben dinero directamente de Estados Unidos, lo que se ha comprobado en todos los golpes o intentos golpistas sucedidos en el siglo XXI, en Venezuela, Bolivia, Honduras, Ecuador, Paraguay, Brasil (2016).
La excusa, el argumento golpista de la oposición contra Ortega, fue supuestamente la reforma del Seguro Social, donde se dijo falsamente que querían quitarles las jubilaciones a los nicaragüenses, a pesar de que fue el gobierno de Ortega el que recuperó este derecho. Lo que molestó a los empresarios, que hasta ahora estaban de acuerdo con la política gubernamental, fue que los obligaba a pagar como corresponde a la seguridad social.
Sin embargo, a pesar de que se derogó la modificación y se llamó al diálogo, la violencia continuó en aumento. En realidad este era un hecho previsible, en momentos en que Estados Unidos avanza en el proyecto geoestratégico de recolonizar América Latina, tratando de asegurarse el control absoluto de los recursos naturales de una región que considera desde hace 2 siglos como su patio trasero.
Una región  que se le estaba yendo de las manos, cuando América Latina y el Caribe habían logrado construir el más avanzado proyecto de integración como era la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas (Celac).
El país centroamericano tiene una historia de lucha marcada por la eterna resistencia contra las pretensiones coloniales del norte, que se manifestaron en forma abierta y encubierta en esa subregión víctima de invasiones, ocupaciones y de dictaduras manejadas desde Washington dando comienzo a la expansión imperial a fines del siglo XIX que perduró en buena parte del siglo XX.
En el maldito juego de ajedrez con que ha retornado en pleno siglo XXI la doctrina Monroe (América para los americanos) es decir para los estadunidenses, anunciada en 1823, era evidente que más temprano que tarde Nicaragua, que integra la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) liderada por Venezuela y Cuba, que conforma lo más avanzado de la integración en Latinoamérica, iba a estar en la mira de Washington y sus socios.
Frente a esta situación sólo puede actuar un diálogo, al que ha llamado Ortega incansablemente. Diálogo que no aceptan los sectores más duros de la oposición, ni sus asesores, entre los que hay que señalar el regreso de los grupos terroristas cubano-americanos de Miami y sus medios de desinformación.
La única posibilidad es la verdad y la solidaridad. El pueblo nicaragüense ha sido víctima durante demasiado tiempo de la injerencia imperial. Es hora de decir basta y es hora de la paz, definitiva.
Stella Calloni/Prensa Latina




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