jueves, 14 de junio de 2018

Carta abierta a Amnistía Internacional de un ex Prisionero de Conciencia de Amnistía Internacional

A través de esta carta expreso mi condena inequívoca de Amnistía Internacional con respecto a su papel desestabilizador en Nicaragua, mi país de nacimiento.

Abro esta carta citando a Donatella Rovera, quien en el momento de decir esto había sido una de las investigadoras de campo de Amnistía Internacional por más de 20 años:

"Las situaciones de conflicto crean entornos altamente politizados y polarizados. (…). Los actores y las partes interesadas atraviesan distancias extraordinarias para manipular y fabricar «pruebas» para el consumo interno y externo. Un reciente, aunque de ninguna manera único, ejemplo es proporcionado por el conflicto sirio, el cual es a menudo considerado como la "guerra de YouTube", con innumerables técnicas empleadas para manipular secuencias de video de los incidentes ocurridos en otras épocas, en otros lugares, incluyendo en otros países – y los presentan como "prueba" de las atrocidades cometidas por una o las otras partes en el conflicto en Siria.”

Las observaciones de la Srta. Rovera, hechas en el 2014, describen correctamente la situación de Nicaragua en la actualidad, donde incluso el preámbulo de la situación fue manipulado para generar rechazo hacia el gobierno nicaragüense. El maliciosamente titulado informe de Amnistía Internacional, Disparar a Matar: Estrategia de Nicaragua para Reprimir la Protesta, podría ser descalificado punto por punto, pero hacerlo requeriría tiempo precioso que el pueblo nicaragüense no tiene, por lo tanto, me concentraré en dos puntos principales:

  • Su informe carece totalmente de neutralidad y;
  • El papel que está jugando Amnistía Internacional está contribuyendo al caos en que se encuentra la nación.

La narrativa operante, consensuada por la oposición local y los medios corporativos occidentales, es la siguiente: Que el Presidente Ortega quiso reducir el 5 por ciento de los pagos mensuales a los jubilados, y aumentar los aportes de empleados y empleadores al sistema de seguridad social. Las reformas provocaron protestas, a las cuales el gobierno respondió con un acto genocida en contra de los manifestantes pacíficos, asesinando a más de 60 personas, en su mayoría estudiantes. Un día o dos después de eso, el gobierno nicaragüense habría de esperar hasta el anochecer para desatar su fuerza policial con el fin de diezmar a la población nicaragüense, noche tras noche y ciudad por ciudad, en el proceso destruyendo sus propios edificios de gobierno y asesinando a su propia policía, hasta culminar su arremetida asesina con una masacre el Día de las Madres, y continuando de esa forma.

Mientras la narrativa anterior no es expresada uniformemente por todos los actores anti-gobierno, los elementos unificadores son que el gobierno es genocida, y que el presidente y la vicepresidenta deben irse.

Las afirmaciones de Amnistía Internacional se basan mayormente es testimonios de personas y víctimas anti gobierno, o en información manipulada e infundada, emitida por medios de comunicación de oposición y un sinnúmero de organizaciones no gubernamentales (ONG), financiadas por los EEUU, conocidas colectivamente como sociedad civil.

Las tres organizaciones principales de medios de comunicación citadas en el informe: Confidencial, 100% Noticias, y La Prensa, son archienemigos del gobierno de Ortega; casi todos los medios de comunicación de oposición, junto con las principales ONGs citadas en el informe, también reciben financiamiento de los Estados Unidos a través de organizaciones como el Instituto Nacional Democrático (NDI, por sus siglas en ingles) y la Fundación Nacional para la Democracia, (NED, por sus siglas en ingles), la cual ha sido caracterizada por el retirado Congresista norteamericano, Ron Paul, como:

"... una organización que utiliza nuestros impuestos para subvertir la democracia, duchando con financiamiento a los partidos o movimientos políticos favorecidos en el extranjero. Contribuye a “revoluciones populares de color” en el extranjero que se asemejan más a escritos de Lenin sobre como robar el poder que a genuinos movimientos democráticos autóctonos.”

El informe de Amnistía Internacional se basa fuertemente en la cobertura de 100% Noticias, un canal de televisión que ha transmitido material manipulado e incendiario para generar odio contra el gobierno nicaragüense, incluyendo imágenes de manifestantes pacíficos, sin percatarse de que iban portando pistolas, rifles, y disparándole a miembros de la policía nacional durante incidentes reportados por el canal como actos de represión policial durante marchas de oposición. En el Día de las Madres, 100% Noticias reportó un supuesto tiroteo en contra de manifestantes desarmados por francotiradores de la policía, incluyendo un incidente en el cual los sesos de un joven se derramaron fuera de su cráneo. El canal corroboró el informe con una fotografía que la Srta. Rovera describiría como un "... incidente que se produjo en otras ocasiones, en otros lugares." La foto incluida en el informe fue confrontada rápidamente en las redes sociales con enlaces de viejos artículos en línea que habían utilizado la misma imagen.

Una de las fuentes citadas (Nota #77) para corroborar la supuesta negación de atención médica en hospitales del estado a pacientes heridos en actos de oposición – una de las principales acusaciones repetidas y reafirmadas por Amnistía Internacional - es una conferencia de prensa difundida por La Prensa, en la que el Jefe de Cirugía desmiente afirmaciones de que había sido despedido, y que funcionarios del hospital habían negado atención a manifestantes al principio del conflicto, "Yo repito", se le escucha decir: "Lo que he recibido como el jefe de cirugía, [la] orden: atender, yo voy a ser claro, atender a toda la población que venga, sin investigar nada absolutamente". En otras palabras, una de las fuentes de Amnistía Internacional contradice una de las alegaciones principales de su informe.

Los ejemplos mencionados de pruebas manipuladas y fabricadas, para usar las palabras de la investigadora de Amnistía Internacional, representan sólo una pequeña muestra, pero capturan la esencia de esta modalidad de cambio de régimen patrocinada por los EEUU. El informe se alimenta de afirmaciones de personas de un lado del conflicto y se basa en evidencia profundamente corrompida; en última instancia ayuda a crear el espejismo de un estado genocida, generando a su vez más sentimiento contra el gobierno, localmente y en el extranjero, y prepara el camino para aún más intervención extranjera, y cada vez más agresiva.

Una narrativa diferente

Las reformas originales al seguro social no fueron propuestas por el gobierno sandinista, sino por el Fondo Monetario Internacional (FMI), y recibieron el respaldo del COSEP. Incluían elevar la edad de jubilación de 60 a 65 y duplicar el número de cuotas necesarias para obtener la pensión, de 750 a 1500. Entre los jubilados afectados, aproximadamente 53.000, se encuentran las familias de combatientes que murieron en el conflicto armado, tanto del lado del ejército sandinista, como del lado de la "contra", el ejército mercenario financiado por el gobierno de Estados Unidos en la década de los ochenta, alrededor del mismo tiempo en que NED fue creado, en parte, para detener la propagación del sandinismo en América Latina.

El gobierno de Nicaragua se opuso a las reformas del FMI, rechazando la suspensión de beneficios a ningún jubilado, y proponiendo en su lugar un recorte del 5% a todos los pagos de jubilación, un incremento a todas las contribuciones a la seguridad social, y una reforma fiscal que remueve un techo de impuestos que protege a los sueldos más altos de Nicaragua. El sector empresarial se enfureció, y junto con organizaciones no gubernamentales, organizó las primeras marchas usando el pretexto de las reformas de la misma manera manipuladora que el informe de Amnistía Internacional las explica: "... la reforma aumentó las contribuciones al seguro social de los empleadores y empleados y un aporte adicional del 5% a los jubilados”.

Según la versión de los hechos de la oposición, repetida y validada por Amnistía Internacional, los manifestantes son pacíficos, y el gobierno genocida e irracional está empeñado en cometer atrocidades a plena vista. Mientras tanto, el número de muertos entre simpatizantes sandinistas y oficiales de policía sigue aumentando. El reporte afirma que investigaciones balísticas indican que los que disparan a los protestantes son probablemente francotiradores entrenados, sugiriendo la participación del gobierno, pero no menciona que muchas de las víctimas son sandinistas, ciudadanos regulares, y oficiales de la policía. Tampoco menciona que los manifestantes “pacíficos” han incendiado y destruido más de 60 edificios públicos, entre ellos muchas alcaldías, casas sandinistas, mercados, talleres de artesanía, estaciones de radio, y más; ni menciona que los manifestantes han establecido "tranques" o bloqueos de carreteras, como una táctica para debilitar la economía y así derrocar al gobierno. Esos "tranques" se han convertido en lugares extremadamente peligrosos donde el asesinato, robo, secuestro, y la violación de al menos una niña, han ocurrido; una joven embarazada cuya ambulancia fue retenida en un tranque murió el 17 de mayo. Todos estos crímenes ocurren diariamente y están bien documentados, pero no están incluidos en el informe de Amnistía Internacional.

Mientras la organización tiene razón al criticar la despectiva reacción del gobierno ante las protestas iniciales, dicha reacción no fue totalmente falsa. Según el informe, la Vicepresidenta Murillo dijo, entre otras cosas, que "… ellos [los manifestantes] se inventaron fatalidades (...) como parte de una estrategia contra el gobierno". Lo que excluye Amnistía es que varios de los estudiantes reportados muertos realmente aparecieron vivos, uno de ellos en España. Otros no habían sido asesinados en protestas, ni eran estudiantes o activistas, entre ellos uno que murió por una bala dispersa, y otro que murió de un ataque al corazón en su cama.

El informe de Amnistía Internacional también deja fuera que muchos estudiantes han abandonado el movimiento, alegando que hay delincuentes atrincherados en universidades y en los diferentes "tranques", que sólo están interesados en desestabilizar el país. Esos criminales han creado un estado de constante temor en la población, imponiendo "impuestos" a quienes quieren circular, persiguiendo a los que se niegan a ser detenidos, secuestrándolos, golpeándolos, torturándolos, y prendiéndole fuego a sus carros. Una práctica que se ha vuelto común es desnudar a sus víctimas, pintar sus cuerpos públicamente con el azul y blanco de la bandera nicaragüense, para después liberarlos e incitarlos a correr momentos antes de dispararles con morteros. Toda esta información, que no es parte del informe, está disponible en numerosos vídeos y otras fuentes.

¿Por qué Nicaragua?

La reseña más básica de la historia entre Nicaragua y Estados Unidos mostrará una clara rivalidad. A partir de mediados del siglo XIX, Nicaragua se ha resistido a la injerencia estadounidense en los asuntos del país, resistencia que continuó durante el siglo XX, primero con la lucha del General Augusto C. Sandino en las décadas de los 20 y 30, y luego con los sandinistas, organizados en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que en 1979 derrocó a la dictadura de la familia Somoza, que había sido respaldada por los EEUU por más de 40 años. El FSLN, a pesar de haber ganado el poder mediante la lucha armada, organizó elecciones poco después de su triunfo en 1984, perdiendo más adelante en las urnas ante una coalición de partidos políticos de derecha en 1990, también respaldados por el gobierno estadounidense. Apoyado por pactos con la iglesia y la oposición, el FSLN logró otra vez ganar las elecciones en el 2006, y ha permanecido en el poder desde entonces.

Además de los estrechos vínculos entre Nicaragua y Venezuela, Cuba, Rusia y especialmente China, con quien el país firmó un contrato para construir un canal, la otra razón principal por la cual los Estados Unidos continua su campaña anti sandinista, es el exitoso modelo económico del gobierno de Nicaragua, que representa una amenaza existencial para el orden económico neoliberal impuesto por los Estados Unidos y sus aliados.

A pesar de estar siempre entre las naciones más pobres en el continente americano y el mundo, Nicaragua ha logrado, desde que Ortega regresó al poder en 2007, reducir la pobreza en tres cuartas partes. Antes de las protestas en abril, la economía del país sostuvo un constante crecimiento económico de alrededor del 5% por varios años, y era la tercera economía de más rápido crecimiento en América Latina, y el país era uno de los países más seguros en la región.

Las mejoras de infraestructura del gobierno han facilitado el comercio entre los ciudadanos más pobres de Nicaragua; se ha creado acceso universal a la educación primaria, secundaria, y universitaria; hay programas de tierra, vivienda, nutrición y mucho más. El sistema de salud, aunque modesto, no sólo es excelente, sino accesible a todos. Aproximadamente el 90% de los alimentos consumidos por los nicaragüenses son producidos en Nicaragua, y alrededor del 70% de los empleos no vienen de las grandes empresas transnacionales, sino de la economía popular, incluyendo pequeños inversionistas de los Estados Unidos y Europa, que se han trasladado al país para convertirse en una fuerza impulsora detrás de la industria del turismo.

La audacia del éxito, de dar a sus ciudadanos más pobres una vida con dignidad, de ser un ejemplo de soberanía para naciones más ricas y más poderosas, todo en directa contradicción con el modelo neoliberal y su énfasis en la privatización y la austeridad, una vez más ha puesto a Nicaragua en la mira de la intervención estadounidense. Imaginen el ejemplo para otras naciones - sus economías ya estranguladas por las políticas neoliberales – al tomar consciencia de que uno de los países más pobres de la tierra puede alimentar a su gente y hacer crecer su economía sin tener que lanzar a sus ciudadanos más pobres bajo la bota de hierro del capitalismo. Los Estados Unidos jamás tolerarán un ejemplo tan peligroso.

Para concluir

El gobierno nicaragüense tiene deficiencias y contradicciones en las cuales debe trabajar, al igual que todos los gobiernos, y como sandinista yo quisiera ver al partido transformarse en diversas formas importantes, tanto interna como externamente. Sin embargo, me he abstenido de escribir sobre esas deficiencias y contradicciones, ya que las violentas protestas y caos que hemos presenciado no son el resultado de las deficiencias del gobierno nicaragüense, sino más bien de sus muchos éxitos; esa verdad incómoda es la razón por la cual los Estados Unidos y sus aliados, incluyendo Amnistía Internacional, han optado por "… crear entornos altamente politizados y polarizados (...) [y] atravesar distancias extraordinarias para manipular o fabricar «pruebas» para el consumo interno y externo".

En un momento en el cual la Organización de Estados Americanos, las Naciones Unidas, y el Vaticano han señalado las reformas pacíficas y constitucionales como la única manera de salir del conflicto, Amnistía Internacional ha seguido implorando a la comunidad internacional no "abandonar al pueblo nicaragüense". Tal sesgada postura, obscenamente hinchada por información manipulada, distorsionada, y unilateral, ha hecho la terrible situación en Nicaragua aún peor. La pérdida de vidas nicaragüenses, incluyendo la sangre de las personas ignoradas por Amnistía Internacional, se ha utilizado para fabricar las "pruebas" utilizadas en el informe de la organización, y convierte a la organización en cómplice de cualquier futura intervención extranjera que pueda llegar a caer sobre el pueblo nicaragüense. Ahora está en manos de la organización corregir ese mal, y hacerlo de una manera que refleje un fuerte compromiso ante todo con la verdad, cualquiera que esta sea, y con la neutralidad, la paz, la democracia, y siempre, con la soberanía de todas las naciones del mundo.

Sinceramente,

Camilo E. Mejia
Veterano, opositor, y objetor de consciencia de la guerra en Irak (2003-2004)
Ex prisionero de consciencia de Amnistía Internacional (2004)
Nacido en Nicaragua, ciudadano del mundo


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martes, 12 de junio de 2018

NICARAGUA. Los grupúsculos de derechas que defienden Sergio Ramírez y Gioconda Belli incendian centro educativo

Introducción
En su afán de exponer el furibundo odio que le profesan al Gobierno de Nicaragua, el premio Cervantes y asalariado del diario El País (Grupo PRISA), Sergio Ramírez, así como la también escritora Gioconda Belli, aseguran que la violencia que se vive en la patria de Sandino la ejerce legítimamente “el pueblo” para tratar de derrocar a un “gobierno tirano”. No importa que “el pueblo” al que ellos se refieren se resuma realmente a grupúsculos derechistas que arrasan con todo lo que se les ponga por delante, sin importarles las personas que también se llevan por el camino.
El pasado 23 de abril, ambos escritores (sandinistas hace años, renegados hoy) participaron en Madrid en un acto de protesta contra el Gobierno de Ortega. “Queremos que nos devuelvan la democracia, la libertad y la paz, que no puede ser una paz con engaños ni una negociación a espaldas de los jóvenes que están luchando en las calles de Nicaragua”.
Para el escritor y la escritora (esta última visitó Euskal Herria recientemente para promocionar uno de sus libros publicado por la Editorial Txalaparta, y el diario GARA le hizo una entrevista en la que decía más de lo mismo) los grupúsculos de vándalos son revolucionarios.
Ortega es criticable, sin duda, como cualquier otro presidente, pero disparar las balas críticas desde las trincheras del Grupo PRISA les resta toda credibilidad y les presentan como lo que hoy en día realmente son: un par de reaccionarios.

La noticia
Grupos delincuenciales incendiaron el Instituto Central Carlos Vega Bolaños en el municipio nicaragüense de Masaya (oeste), en medio de la ola de violencia que persiste hoy en este país.
Tras una jornada violenta, individuos calificados aquí de vándalos quemaron el centro educativo, saqueado días atrás.
Según muestran imágenes televisadas, la Dirección General de Bomberos intenta sofocar las llamas y evitar la expansión del fuego, después de confirmar que no hay pérdidas humanas.
En la emblemática institución estudian más de tres mil 700 alumnos en las modalidades de preescolar, primaria y secundaria, según informaron medios periodísticos locales.
Durante la jornada del sábado también quemaron un restaurante en el mercado de artesanías, saqueado y quemado en varias oportunidades, desde el inicio de la crisis el 18 de abril.
Además, individuos encapuchados, con armas de fuego y morteros, realizaron actos terroristas en contra de la delegación de la Policía Nacional en ese municipio, lo que causó daños en la parte exterior de la instalación y creó terror y pánico entre los vecinos del sector, de acuerdo con un reporte de las fuerzas del orden.
Los uniformados repelieron ese acto criminal y capturaron a 11 delincuentes, que portaban armas de fuego y artesanales. Conforme a la fuente, los detenidos tienen antecedentes penales de robo con intimidación, fuerza y violencia.
La Policía también confirmó el secuestro de un trabajador de la Alcaldía Municipal, así como actos terroristas perpetrados contra la población, y el incendio a tres viviendas y daños a otras cuatro.
Esta situación de inestabilidad, inseguridad y vandalismo la viven los pobladores de Masaya desde hace más de 40 días, denunció la presidenta ejecutiva del Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal, Guiomar Irías.
La llamada Ciudad de las flores se encuentra destruida tras cuatro días consecutivos de ataques, saqueos, secuestros y quemas a instituciones públicas y más de 140 negocios.
Desde el inicio de la crisis, grupos opositores provocaron 67 incendios en el país, y en 34 casos los bomberos no pudieron llegar debido a los bloqueos de vías impuestos por esos sujetos, aseguró ayer la institución.
El gobierno denunció que la situación de violencia delincuencial es generada por grupos políticos de oposición con agendas específicas, lo cual constituye una conspiración que viola la Constitución.
La escalada de agresiones estalló en esta nación centroamericana contra reformas gubernamentales al seguro social, más tarde derogadas, pero que no detuvieron las protestas, a las cuales se sumaron otras demandas políticas.

(En la imagen Gioconda Belli y Sergio Ramírez fotografiados en Madrid, durante la mencionada protesta)

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Nicaragua: El guión de la violencia

Por Carlos Fonseca Terán

  1. Se hace una protesta pacífica o bien una marcha, en las que participa mucha gente, unos manipulados, otros defendiendo conscientemente sus intereses de clase, pero todos haciendo uso de su legítimo derecho a manifestarse.
  2. Grupos violentos ajenos a la protesta pacífica y previamente preparados por la derecha aparecen al final de cada actividad de estas perpetrando actos vandálicos de todo tipo, incluyendo ataques a sandinistas. En otros casos, los grupos violentos agreden a los sandinistas cuando éstos, haciendo uso de su derecho a la libre movilización, quieren pasar un tranque.
  3. En dichos enfrentamientos hay heridos y a veces muertos, en ambos bandos.
  4. Si los enfrentamientos son después de una marcha, la noticia es que hubo una masacre, e incluyen entre las víctimas de la misma a todos los heridos y muertos, sean opositores o sandinistas. En el caso de la marcha del 30 de mayo, la sumatoria se hizo del total de víctimas de la violencia en todo el país, las cuales fueron presentadas como víctimas de una “masacre cometida por el gobierno” contra la marcha de Managua.
Si los enfrentamientos son producto de ataques violentos a sandinistas, independientemente de que haya o no al mismo tiempo una manifestación pacífica de cualquiera de los dos bandos, la noticia es que las turbas de paramilitares orteguistas atacaron a manifestantes pacíficos, y luego de igual manera suman heridos y muertos opositores y sandinistas como si fueran las víctimas del “ataque de las turbas”, y para ponerle le cereza al pastel dicen que eran “de la JS”.
REFLEXIÓN: Basta usar el sentido común para comprender que es sencillamente absurdo que el principal perjudicado por los actos violentos, que es el gobierno, sea el que los promueva o los pratique.
Hay que estar demasiado hipnotizado o ser sencillamente estúpido para pensar que un gobierno bajo asedio, que acepta la entrada de organismos internacionales que le son adversos para que verifiquen lo que está pasando, pueda perpetrar, frente a los ojos de esos organismos llamados por él mismo y que están parcializados en su contra, semejantes actos de represión como los que quieren presentar los medios al servicio de la oposición y del plan de derrocamiento del gobierno sandinista.

http://insurgente.org


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martes, 5 de junio de 2018

Asamblea Nacional de Cuba emite declaración en apoyo a Nicaragua y Venezuela


La comisión de Relaciones Internacionales del parlamento cubano aprobó  declaraciones de respaldo y solidaridad con los pueblos hermanos de Venezuela y Nicaragua, asediados por elementos violentos que pretenden desestabilizar esas naciones.
La diputada Yolanda Ferrer Gómez, presidenta de la citada comisión de la IX Legislatura dio a conocer dos mensajes solidarios del Parlamento que sesiona en 10 grupos de trabajo, y denunció los intentos por desestabilizar al gobierno sandinista encabezado por el presidente Daniel Ortega.
El legislativo cubano apoyó los esfuerzos del Gobierno nicaragüense para poner fin a las protestas que se iniciaron el pasado 18 de abril, sobre la base de la paz y el diálogo.
Reafirmó Ferrer Gómez la voluntad de que la región se mantenga como una Zona de Paz, proclamada por los Jefes de Estado y Gobierno en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, celebrada el 2014 en La Habana.
Reclamamos se respete el derecho de ese pueblo centroamericano a vivir sin violencia y que no se inmiscuyan gobiernos internacionales en los asuntos internos de ese país.
Comisión de Relaciones Internacionales. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El gobierno de unidad nacional de Daniel Ortega ha conseguido notables avances en lo social, lo económico y de seguridad, en favor de su pueblo, destacó la legisladora, quien fue ratificada al frente de la comisión de Relaciones Internacionales.
Apoyo y solidaridad corroboraron los diputados a la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, y reconocieron su papel de defensora y garante constitucional de las conquistas del pueblo venezolano y su Revolución bolivariana.
Censuraron los legisladores que Venezuela sea agredida y hostigada sistemáticamente por el gobierno norteamericano, emergentes fuerzas de derecha de la región, y la Organización de Estados Americanos.
El grupo hizo suyas las palabras expresadas por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, durante una reciente visita a la nación suramericana, cuando señaló que era invariable la solidaridad de la Isla con ese pueblo, la Revolución bolivariana y chavista, y con su legítimo presidente, Nicolás Maduro Moros.
Los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular reiteran su firme compromiso con Venezuela y su Asamblea Constituyente, en su lucha por la autodeterminación, independencia y soberanía, aseguró Ferrer Gómez.
Exhortamos a los parlamentarios de buena voluntad del mundo a defender los principios democráticos y de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, concluyó.
Desde el sábado pasado la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular se reúne en el Palacio de Convenciones de la capital, sesión extraordinaria en la que se aprobó el inicio del proceso de reforma constitucional en Cuba.
(Con información de ACN)


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*DIEZ CONSEJOS PARA MILITANTES DE IZQUIERDA*


 (sirve para no religiosos también)

Por Frei Betto


1. MANTENGA VIVA LA INDIGNACIÓN
Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La izquierda lo enfrenta como una aberración que debe ser erradicada.
Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus social-demócrata, cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.
2. LA CABEZA PIENSA DONDE LOS PIES PISAN
No se puede ser de izquierda sin -ensuciar- los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y victorias. Teoría sin práctica es hacer el juego a la derecha.
3. NO SE AVERGÜENCE DE CREER EN EL SOCIALISMO.
El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducirlo a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana.
El capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para la mayoría de la población mundial. Hoy, somos 6 billones de habitantes. Según el Banco Mundial, 2,8 billones sobreviven con menos de US $ 2 por día. Y 1,2 billones, con menos de US $ 1 por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y educación a 1,2 billones de personas.
4. SEA CRÍTICO SIN PERDER LA AUTOCRÍTICA.
Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar piojo en cabeza de alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos y acusan a sus compañeros(as) de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, vemos el polvo en el ojo del otro, pero no el camello en el propio ojo. Tampoco se enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores y jueces y, algunos, son captados por el sistema.
La autocrítica no es sólo admitir los propios errores. Es admitir ser criticado por los(as) compañeros(as).
5. SEPA LA DIFERENCIA ENTRE MILITANTE E -MILITONTO-.
-Militonto- es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los eventos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de explicaciones y los efectos de sus acciones son superficiales.
El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; valora de forma determinada su área de actuación y actividades, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.
6. SEA RIGUROSO EN LA ÉTICA DE LA MILITANCIA.
La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda puede perder todo la libertad, el empleo, la vida. Menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y representa. Le presta un inestimable servicio a la derecha.
Hay arribistas disfrazados de militante de izquierda. Es el sujeto que se engancha apuntando, en primer lugar, a su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, busca primero sus intereses personales.
El verdadero militante ­ como Jesús, Gandhi, Che Guevara ­ es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él no se confunde con la función que ocupa.
7. ALIMÉNTESE EN LA TRADICIÓN DE LA IZQUIERDA.
Es preciso la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de la pareja, -volver a las fuentes- para mantener encendida la mística de la militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías, como el -Diario del Che en Bolivia-, y romances como -La Madre-, de Gorki, o -Las uvas de la Ira-, de Steinbeck.
8. PREFIERA EL RIESGO DE ERRAR CON LOS POBRES A TENER LA PRETENSIÓN DE ACERTAR SIN ELLOS.
Convivir con los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de idealizarlos. Después, se descubre que entre ellos existen los mismos vicios encontrados en las demás clases sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna. Por eso, estamos al lado de ellos. Por una cuestión de justicia.
Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.
9. DEFIENDA SIEMPRE AL OPRIMIDO, AUNQUE APARENTEMENTE ELLOS NO TENGAN RAZÓN.
Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de aquellos que tuvieron una educación refinada.
En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia es que, en la élite, la corrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos por mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la penuria.
La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los cielos. No espere jamás ser comprendido por quien favorece la opresión de los pobres.
10. HAGA DE LA ORACIÓN UN ANTÍDOTO CONTRA LA ALIENACIÓN.
Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no oír el llamado divino que nos exige nuestra conversión, esto es, el cambio del rumbo en la vida. Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados en una cómoda posición de jueces de quien lucha.
Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar así como Jesús amaba, libremente.



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miércoles, 30 de mayo de 2018

NICARAGUA. DE LA CRISIS ACTUAL A LA TERCERA ETAPA DE LA REVOLUCIÓN SANDINISTA.

Por Carlos Fonseca Terán.

El hecho de que las reformas a la seguridad social en Nicaragua, que afectaban principalmente a los sectores pudientes, fueran el detonante de la actual crisis que vive el país, se debe a que producto de la resistencia de la empresa privada, el gobierno sandinista no tuvo más remedio que intentar la aplicación de las reformas rompiendo con la política de consenso que había regido las decisiones gubernamentales en política económica desde el regreso del FSLN al poder en 2007 y que incluía a la empresa privada y a los trabajadores, siendo estos últimos, en esta ocasión, el único sector que se pudo tomar en cuenta.
El objetivo de las reformas era dar respuesta inmediata al déficit financiero del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), sin tenerse que aplicar la receta fondomonetarista del aumento en la edad de jubilación y en la cantidad de semanas trabajadas para acceder a las pensiones correspondientes. Tal déficit financiero es producto, principalmente, del aumento exponencial de beneficios a los asegurados por una parte, y en la cantidad de éstos por la otra.
La inevitable ruptura – aún en caso de que se asumiera como temporal o coyuntural – de la alianza tripartita entre gobierno, trabajadores y empresarios a raíz de la reforma implicaba la necesidad de un alto nivel de participación popular y de la militancia sandinista en la definición de la misma, acompañada de toda una ofensiva política de las estructuras del FSLN, todo ello en aras de que la vinculación entre autoridades y pueblo en general se correspondiera con el impacto que la ruptura en cuestión pudiera tener en la dinámica política del país, asegurándose por tanto que a nivel popular hubiera suficiente información de lo que estaba sucediendo, pero al no aplicarse dichas medidas políticas, las reformas se implementaron en un contexto de desinformación general altamente propicio para que una ofensiva propagandística de la derecha a nivel mediático y en las redes sociales, hiciera posible que sectores anteriormente no identificados con la oposición (sobre todo estudiantes universitarios), pero en gran parte influenciados por los ejes políticos de la derecha, asumieran que las reformas eran perjudiciales para los trabajadores y los jubilados, lo que se convirtió en una bandera suficientemente atractiva para movilizar contra la reforma a quienes hasta ese momento habían estado políticamente inactivos, incluyéndose entre ellos a quienes ya eran antisandinistas por razones ideológicas.
Efectivamente, las reformas contemplaban no sólo un aumento sustantivo (del 19% al 22.5%) en el aporte de los empleadores al seguro social, sino también un aumento en el aporte de los trabajadores, aunque mucho menor (del 6.25% al 7%), y establecían el aporte del 5% de los jubilados, cuya cuota iba a seguir siendo la menor. Esto último fue el tema más polémico y que más se prestó a la manipulación mediática, debiendo aclararse aquí que una gran parte de esos jubilados llegaron a serlo sin tener la cantidad de semanas requeridas, por lo que reciben una pensión reducida que sin embargo, no existía antes de que el sandinismo regresara al poder; por el contrario, esta política fue establecida por el gobierno sandinista para beneficiar a las decenas de miles de personas que por haber sido despedidas en la época del neoliberalismo, no habían podido trabajar el suficiente tiempo para su jubilación normal.
Hubo otra medida que, unida a la mayor cuota en el aumento de las cotizaciones de los empleadores, hizo que estas reformas fueran muy perjudiciales para los sectores adomodados de la sociedad. Dicha medida fue la eliminación del techo en el ingreso, de C$ 82,953.22 (U$ 2,764.11) para la definición del monto a cotizar, de modo que quienes ganan sueldos superiores a esta cantidad (que en Nicaragua es un ingreso altísimo) no aportan cotizaciones más altas, pero reciben pensiones en correspondencia con su ingreso, o sea que las mismas son superiores a lo que correspondería por sus cotizaciones, lo que es aprovechado por los empresarios para reportar altos sueldos inexistentes y recibir así pensiones de lujo al jubilarse, sin que el monto de las mismas se corresponda con sus aportes a la seguridad social, lo cual con estas reformas ya no iba a seguir siendo el gran negocio que es, o al menos las cotizaciones de estos empresarios fraudulentos al INSS iban a ser mucho mayores.
La ruptura por parte de la empresa privada, de la alianza tripartita entre gobierno, trabajadores y empresarios, implicó un tipo de confrontación distinto al que resultaba de las acciones políticas anteriores de la oposición. En este caso se presentaron las condiciones propicias para que se pusiera en marcha el formato postmoderno previamente elaborado, de derrocamiento de gobiernos no afines, diseñado e implementado por Estados Unidos y sus aliados occidentales, y que en Nicaragua no había podido ser aplicado, pero cuyos ejecutores ya estaban entrenados y listos a hacerlo en la primera oportunidad que se presentara. De hecho, lo acababan de intentar con el incendio forestal de Indio Maíz, y antes lo habían intentado en múltiples ocasiones.
El formato al que nos referimos es un nuevo tipo de guerra, conocida como “guerra de quinta generación”. Se considera guerra de primera generación, la que se planteaba entre ejércitos al servicio de Estados, por disputas territoriales, y su clave táctica es la capacidad de movilización de tropas. Su modelo típico son las guerras napoleónicas de inicios del siglo XIX, pudiéndose incluir también las guerras de independencia sudamericanas, de la misma época. De segunda generación, son guerras entre ejércitos convencionales pertenecientes a potencias industriales, en disputa por territorios periféricos a ser dominados, y se caracteriza por aplicar los avances de la revolución industrial en general, apareciendo las primeras armas automáticas y la aviación, y siendo así su clave táctica el poder de fuego, y su ejemplo típico la primera guerra mundial, a inicios del siglo XX, pudiendo ser incluida la guerra civil española, un poco después. De tercera generación, son similares a la segunda, pero por contradicciones político-ideológicas con fuertes elementos geopolíticos, y en las que es fundamental la rapidez de las operaciones (la guerra relámpago nazi en Europa Occidental, o la guerra de los seis días entre Israel y los países árabes), siendo por tanto su clave táctica, el margen posible de maniobra, y su ejemplo típico la segunda guerra mundial, a mediados del siglo XX, pudiendo tenerse como otro ejemplo de esta modalidad, la guerra de Corea (una de las más típicamente convencionales), por la misma época. De cuarta generación, es una guerra no convencional – aunque no la única de este tipo, pudiendo haber guerras no convencionales en el caso de todas las demás generaciones de guerras (incluyéndose en este tipo de guerras, la guerra irregular, entre fuerzas irregulares y ejércitos regulares), pero esta y la quinta se caracterizan por el hecho de que no pueden tener forma convencional, a diferencia de las anteriores –, y es usada por las potencias industriales contra países donde gobiernan fuerzas no afines a sus intereses hegemónicos, siendo un ejemplo típico la segunda guerra de Estados Unidos contra Viet Nam, y se incluye la llamada guerra de baja intensidad o guerra sucia, que no se enmarca en los parámetros jurídicos tradicionales, como la guerra de agresión de Estados Unidos contra Nicaragua en los años ochenta.
Las guerras de quinta generación se basan en el uso de técnicas sofisticadas de manipulación mental, bien calculadas y basadas en el uso de proyecciones hechas por computadoras, y su eje central es la guerra psicológica, que se vale del uso de los medios de comunicación y la aplicación de la cuarta y la quinta revolución industrial (ambas vinculadas al salto tecnológico en la cibernética y los sistemas informáticos) a través de las redes sociales. Estas guerras se caracterizan en algunos casos por su organización a cargo de empresas transnacionales que utilizan a poderosos Estados industriales y postindustriales como fachada institucional (la segunda guerra de Afganistán, las dos guerras de Irak, la “primavera árabe” – guerras de Libia y Siria –), pudiendo presentarse situaciones en que este tipo de guerra no haya podido ser llevada por sus promotores, de su fase preliminar (guarimbas venezolanas) a la fase de guerra civil (Libia, Siria), habiendo también casos en que esta modalidad bélica está motivada por intereses exclusivamente geopolíticos, como sería el caso de los autodenominados “autoconvocados” en Nicaragua, donde al igual que en Venezuela, sus promotores no han podido hacerla pasar de su fase preliminar, que no es propiamente una guerra; así como se dan casos en que los intentos bélicos no han podido instaurar siquiera esa etapa preliminar, como sucede con la frustración de la operación subversiva diseñada por Estados Unidos contra Cuba, conocida como Proyecto ZunZuneo.
Las guerras de quinta generación tienen entre sus características, sobre todo en su fase preliminar – la que como hemos dicho, no es todavía una guerra propiamente dicha –, el no tener frentes definidos ni despliegue de tropas militarmente movilizadas para el enfrentamiento bélico, y sus reglas incluso desde el punto de vista técnico, son extremadamente difusas, funcionando en esta fase preliminar como una gigantesca manipulación mental diseñada por expertos, mediante la que prácticamente se puede hipnotizar a grandes cantidades de personas altamente desinformadas que previamente son sumergidas en una verdadera indigencia espiritual, cegadas luego por emociones que les han sido implantadas como chips virtuales y mediante las que se les hace actuar como una especie de zombies, sin despegar sus ojos de las pantallas donde la mentira se convierte en verdad y donde la estupidez se adueña de sus voluntades.
Para la creación del caos como elemento fundamental en la aplicación de esta nueva disciplina del arte militar, diseñada – no podría ser de otra manera – en los laboratorios del Pentágono, se presenta luego el involucramiento inducido de la delincuencia para que quede montado el escenario completo de las expresiones psicológico-cibernéticas de esta guerra, en la que obviamente, hay muertos como en todas, incluso desde su fase preliminar; los que son usados por los orquestadores de este tipo de guerra como armas más letales aún que aquellas con las que previamente se usaron contra ellos.
Volviendo a nuestro tema central, al ser derogadas las reformas a la seguridad social como muestra de buena voluntad del gobierno para frenar la desestabilización del país ya iniciada el momento de la derogación, los que se oponían quedaron sin bandera reivindicativa alguna, y el tema pasó a ser el derrocamiento del gobierno sandinista, lo que en un ambiente de creciente efervescencia y confrontación, puso en movimiento a todo el antisadinismo, que había permanecido oculto e inactivo hasta ese momento.
La derogación de las reformas fue una decisión audaz y estratégicamente demoledora para los llamados “autoconvocados”, como se autodenominaron desde un inicio los que se han estado movilizando en contra del gobierno sandinista, ya que quedaron desprovistos de demandas concretas de tipo social, debiendo volver a su formato político de poco interés para la gran mayoría de la población, de reclamar el respeto a la institucionalidad democrático-burguesa bajo cuyas reglas del juego el sandinismo ha sido capaz como ninguna otra fuerza de izquierda en la historia, de derrotar a sus adversarios políticos, a favor de cuyos intereses han sido diseñadas esas mismas reglas. Esto es lo que hace recurrir al derrocamiento del gobierno como objetivo explícito, lo que permite a la derecha movilizar al antisandinismo en circunstancias propicias, pero por otro lado priva aún más a la oposición de la posibilidad de contar con la fachada social que hizo posible la legitimación inicial de las acciones desestabilizadoras y la integración a éstas de un segmento de la población sin opción política definida, ni a favor ni en contra de ninguna fuerza, pero que de esta manera la derecha logró poner en contra del sandinismo.
Por otra parte, la deriva de las protestas hacia temas políticos hace que en las mismas adquiera cierto protagonismo lo más débil de la derecha, que son sus partidos, los que lejos de fortalecerse con esto, ahuyentan a una buena parte de la gente que inicialmente se sumó a las acciones antigubernamentales, en las que cada vez es más protagónica la presencia de la burguesía, la clase media alta y el lumpenproletariado, presentándose siempre una fuerte participación de la clase media en general, así como de estudiantes universitarios.
El modus operandi en general ha sido en primer lugar, la combinación de un rostro amable con uno grotesco y de carácter intimidante; en el primer caso, a través de manifestaciones pacíficas muy visiblemente encabezadas por la burguesía, que con su entusiasta participación en dichas actividades demuestra tener claro que no hay tal represión policial ni paramilitar contra ese tipo de actividades, a las que llegan incluso acompañados de sus hijos menores. Acto seguido ocupa su lugar el lumpenproletariado, que asume la parte violenta con el ataque y la quema de locales vinculados al sandinismo, pasando por el derribo de árboles de la vida, actividad esta última en la que participan por igual los sectores medios y la parte desclasada de los sectores populares, en general más vulnerable a la guerra psicológica, y cuyas expresiones socialmente marginales incluyen al elemento lumpen, que además de ponerse al servicio del mejor postor, tiene la tendencia natural a desafiar a la autoridad, que es asumida por este sector como el enemigo, debido a su modus vivendi delictivo.
El sandinismo organizado por su parte, ha dado contundentes demostraciones de fuerza y de que mantiene intacta su capacidad de convocatoria, pero frente a la violencia ha asumido una prudente posición defensiva, debido a que su principal objetivo inmediato es desactivar la violencia generalizada, contrario al de la oposición, lo cual es aprovechado por ésta para llevar a cabo provocaciones de todo tipo, principalmente ataques a grupos de sandinistas, que cuando se defienden son presentados como fuerzas paramilitares o turbas usadas por “el régimen” para reprimir a los “manifestantes pacíficos”; imagen que se refuerza cuando debido a la gravedad de un enfrentamiento, la Policía hace acto de presencia, lo cual dicha institución está evitando al máximo, permaneciendo la mayor parte del tiempo acuartelada, para evitar situaciones que sean manipulables por los fabricantes de noticias falsas.
Si los sandinistas atacados se defienden son turbas orteguistas y paramilitares, y si son asesinados se convierten en mártires de la oposición, ya que una característica bastante macabra de este fenómeno es el empeño permanente de los activistas antigubernamentales, en crear situaciones que provoquen muertes, dado que cada nuevo fallecido es asumido por ellos como un mártir más, víctima de la represión gubernamental, incluyendo a los muertos del bando sandinista, pues el manejo de esto es el eje central de la guerra psicológica y es, digámoslo así, el anzuelo para tomar el control emocional de la opinión pública. Incluso, la derecha incluye entre los muertos a personas fallecidas en situaciones ajenas a la crisis, incluyendo muertos por infarto en sus casas e incluso, a personas fallecidas en accidentes de tránsito y cadáveres no reclamados en la morgue, que siempre hay.
Contrario a lo que se presenta mediáticamente, en Nicaragua no ha habido en esta crisis ninguna masacre estudiantil, sino múltiples enfrentamientos, casi siempre provocados por los grupos antigubernamentales, en los que suele haber armas mortales, de guerra y artesanales, lo cual trae como consecuencia que haya muertos en ambos bandos, lo cual es entendible sobre todo si se toma en cuenta la presencia en el bando antisandinista, de armas de guerra usadas contra la Policía, que ya ha tenido varias bajas mortales en este conflicto, las que también son incluidas por la oposición entre “sus” muertos.
Las provocaciones han llegado a tal extremo, y el sandinismo ha sido en tal medida disciplinadamente prudente, que los manifestantes profanan monumentos a héroes y mártires sandinistas caídos en la guerra de liberación contra la dictadura somocista, quitando el rojo y negro de dichos monumentos e incluso, de sus tumbas, ante lo cual la reacción del sandinismo ha sido restaurar los colores originales cuando los del bando contrario se han retirado.
Producto de la desaparición de la excusa inicial de las protestas (la oposición a las reformas del INSS) y de la resultante reducción de reivindicaciones a temas de carácter político, a los grupos antigubernamentales se les hace cada vez más complicado sumar gente a la desestabilización a través de los objetivos planteados, que al no ser reivindicaciones concretas y menos aún de tipo social, ni siquiera pueden ser usados formalmente, debiendo limitarse su discurso al tema de los muertos y a tener como desgastante carta de presentación el derrocamiento del gobierno, pero sin decir concretamente por qué, además del supuesto genocidio.
Esto hace un notorio contraste con las reivindicaciones del sandinismo cuando era oposición, entre las que estaban por ejemplo, el derecho de los campesinos a las tierras que les fueron entregadas por la reforma agraria en los años ochenta y por tanto, su legalización y el acceso al crédito; el derecho al empleo versus las políticas neoliberales, que mandaron al desempelo a una gran parte de la población económicamente activa; la gratuidad de la salud y la educación; el 6% para las universidades; etc. Además, las fuerzas movilizadas tenían un liderazgo bien definido, tanto en el ámbito social como en el político, de modo que con sólo reunirse el Comandante Daniel Ortega con el Presidente de turno, se podía llegar a acuerdos con respecto a reivindicaciones concretas, todas de carácter social; acuerdos que se correspondían con la correlación de fuerzas creada durante la jornada de protesta correspondiente; a diferencia de lo que ocurre ahora, cuando además de no haber reivindicaciones concretas, no hay un liderazgo visible con la capacidad de hacer posible la desmovilización de las fuerzas opositoras, además de la manifiesta resistencia por parte de los representantes opositores en el diálogo, a llamar al levantamiento de los tranques, a cambio de la decisión gubernamental del acuartelamiento policial, que sí se llevó a cabo.
La invisibilidad del liderazgo no implica que no haya una convocatoria centralizada real de los “autoconvocados”, pero la imagen de autoconvocatoria es el sello legitimador de las acciones antigubernamentales, a lo cual obedece dicha invisibilidad. Esto queda en evidencia por el nivel de coordinación y el sentido de estrategia con que se desarrollan los acontecimientos. Existen suficientes elementos informativos para afirmar que los “autoconvocados” en realidad son convocados por la estación CIA radicada en la embajada norteamericana en Managua, algunos de cuyos agentes forman parte de las caras visibles de las acciones contrarrevolucionarias; esto sin mencionar el abierto financiamento de la USAID (organización fachada de la CIA, como todo el mundo sabe) a los ONGs integrantes de la llamada sociedad civil que, se ha dedicado a atacar de manera permanente y sistemática al gobierno sandinista a lo largo de los diez años que tiene el sandinismo de haber vuelto al poder.
A pesar de la visible parcialidad a favor de la oposición por parte del mediador, la Iglesia Católica, al ser instaurado el diálogo la Conferencia Episcopal planteó sensatamente, la inconveniencia de que estuvieran presentes los medios de comunicación, argumentando con gran sentido común, que es imposible dialogar con la presencia de más de cien periodistas, lo cual es sumamente correcto, ya que si el diálogo es público, se convierte en un maratón de discursos ante el público en vez de planteamientos dirigidos a la contraparte, y en dichos discursos las partes expresan sus puntos de vista sin llegar a nada, como en efecto ha ocurrido, lo que ha llevado a los obispos a suspender temporalmente la plenaria del diálogo para la formación de una comisión mixta que busque el consenso.
A estas alturas, ya las pérdidas económicas del país por la crisis superan con creces el déficit del INSS y hay una desaceleración de dos puntos porcentuales en el crecimiento económico. El riesgo país se ha disparado, con la consiguiente pérdida de posibles inversionistas. Los tranques, particularmente perjudiciales para la economía, han pasado a ser el instrumento principal de la oposición para presionar al gobierno, lo cual la desgasta ante la población en general, cuya irritación creciente por los graves inconvenientes que estos métodos implican hacen de éstos un verdadero boomerang para sus promotores. Evidentemente, los tranques no son pacíficos, ya que violentan derechos elementales, tales como la libre movilidad de las personas, lo que causa muerte de enfermos, falta de atención a mujeres embarazadas, y un largo etcétera. Por los tranques se pierden empleos, quiebran los pequeños negocios y la economía se ve dramáticamente afectada, lo que impacta en los sectores más empobrecidos de la población.
Quienes promueven los tranques son personas que no se ven afectados por ellos, debido a que tienen suficiente tierra, ganado, grandes empresas, provisión para meses en las bodegas de sus mansiones, dinero en los bancos de Nicaragua y el extranjero, adonde huyen en el momento que quieran; y quienes los hacen tampoco se ven afectados, debido a que son en algunos casos estudiantes mantenidos por sus familias, sin familia propia que mantener y en otros casos, pandilleros que se suman a dichas acciones porque siempre han visto a la autoridad como el enemigo. O sea, los tranques afectan a los trabajadores y a la clase media baja, no a quienes los promueven, que son los ricos y los que viven de los fondos que les entrega la USAID, como tampoco afectan a quienes los hacen, o sea a personas que no trabajan.
Las fuerzas de la oposición desestabilizadora en la mesa de diálogo se niegan a desmovilizar los tranques, argumentando que no son orientados ni controlados por nadie, sino que son expresión espontánea del pueblo. Si fuera el pueblo el que estuviera en los tranques, sus exigencias serían salario, empleo, salud y educación, crédito para los pequeños productores. Pero sería absurdo, porque nunca ha habido tantos aumentos salariales como bajo este gobierno, el empleo más bien se está reduciendo con los tranques, el pueblo tiene salud y educación gracias al Frente, y sólo con el Frente en el poder han tenido crédito los pequeños productores, mientras los grandes, que promueven los tranques, lo han tenido siempre.
¿Qué piden entonces con los tranques? Los empresarios, no pagar el INSS. Los partidos de la derecha disfrazados de sociedad civil, la renuncia del Presidente o de lo contrario, amenazan con derrocarlo para gobernar ellos como ya lo hicieron entre 1990 y 2006, cuando lanzaron a decenas de miles al desempleo, privatizaron la salud y la educación, negaron el crédito a los pequeños productores, negaron el 6% a las universidades.
¿Qué más piden? Elecciones libres, pero para ellos sólo lo son cuando las ganan. Para mejorar nuestro sistema electoral, hace ya algún tiempo el gobierno sandinista asumió el compromiso de hacer reformas electorales recomendadas por la OEA (todas ellas, por cierto, solicitadas por los que piden "elecciones libres"). Piden libertad de expresión, pero la tienen en tan algo grado que a través de sus medios llaman a la violencia y al derrocamiento del gobierno, y es a través de esos medios que dicen no tener libertad de expresión.
Luego, como siempre ocurre, en medio de todo aparecen a nivel internacional, algunos círculos intelectuales de esa misma izquierda de caviar que se ilusionó con la “primavera árabe”, a la cual incluso bautizó como tal, presentando las acciones promovidas por la derecha en Nicaragua como si fueran una levantamiento popular en contra de políticas de tipo neoliberal impulsadas por el sandinismo, lo cual es en sí mismo un absurdo que queda en evidencia cuando las expresiones gremiales organizadas de la empresa privada y la burguesía como tal, han asumido un beligerante liderazgo de clase en lo que se quiere presentar como una protesta social en defensa de los derechos de los trabajadores y el pueblo, pero con el curioso respaldo de los sectores más reaccionarios entre los círculos políticos dominantes de Estados Unidos, representados en este caso por Ileana Ross-Lethinen, Marco Rubio, Ted Cruz, Mike Pence y compañía limitada.
Es de esperarse que la crisis evolucione de manera favorable a la recuperación de la estabilidad perdida, a pesar del empeño en sentido contrario, de los grupos radicales de la derecha, cuyo propósito es el derrocamiento del gobierno sandinista. La proverbial capacidad organizativa y de convocatoria del sandinismo terminará imponiéndose ante la dispersión orgánica de las fuerzas desestabilizadoras. El sandinismo organizado tiene la suficiente capacidad de análisis para asumir la necesidad de pasar a una especie de tercera etapa de la Revolución Sandinista, en la que se consolide y profundice el modelo político de protagonismo ciudadano en el ejercicio directo del poder, frente a una clase política de derecha incapaz de levantar cabeza, junto a la consolidación y profundización del modelo económico basado en el ejercicio directo de la propiedad por los trabajadores, frente a una clase empresarial enfrentada a un gobierno defensor de los intereses de los trabajadores, pero con el cual pudo convivir sin que sus intereses fueran afectados en lo fundamental.
Esto requiere la transformación del FSLN en una vanguardia revolucionaria de nuevo tipo, como sujeto político que no sustituya a las clases populares en el ejercicio del poder político y a la vez, conductor del proceso revolucionario mediante la acción política de sus estructuras en todos los ámbitos de la vida social, y desde una necesariamente nueva institucionalidad a través de la cual ejerzan directamente el poder político los ciudadanos en su conjunto como sujeto social protagónico, surgido de las clases populares y cualitativamente superior al sujeto individual pasivo que es el ciudadano de la democracia burguesa, todo ello con la convicción de que esta es la única manera de evitar en el futuro situaciones como la que aún estamos viviendo, dado que la conciencia social cuya formación es indispensable para ello, nace del poder de clase ejercido en lo económico y en lo político, debido al carácter clasista del mismo.
La Revolución Cubana fue el inicio de una nueva era revolucionaria en el hemisferio occidental, que puso desde entonces a América Latina a la cabeza de la lucha revolucioanria a nivel mundial. Veinte años después de la Revolución Cubana, la Revolución Sandinista fue la punta de lanza para el derrumbe de las dictaduras militares en América Latina. Veinte años después de la Revolución Sandinista, la Revolución Bolivariana inauguró la época de los gobiernos de izquierda y nuevas revoluciones triunfantes en América Latina. Ahora, veinte años después de la Revolución Bolivariana, una nueva ola revolucionaria en América Latina sólo podrá ser producto de la profundización de los nuevos procesos revolucionarios en marcha, que pasa por la creación de ese ciudadano protagónico como nuevo sujeto social en lo político y de ese trabajador-propietario como nuevo sujeto económico en lo social, de donde surja una clase media popular mayoritaria que sea la base social fundamental de un nuevo proceso revolucionario de carácter continental y posteriormente, mundial, con rumbo a un socialismo autogestionario y protagónico de cuya instauración depende nada menos que el futuro de la humanidad, cuyos días están contados mientras prevalezca ese sistema depredador de la naturaleza y de la dignidad humana que es el capitalismo.

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