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s谩bado, 3 de marzo de 2012

La diplomacia paralela en el conflicto armado salvadore帽o. Por Oscar Mart铆nez Pe帽ate

 Ponencia presentada por el autor en el Seminario Internacional “Historia, Sociedad y Memoria: El conflicto armado en el 20 aniversario de los Acuerdos de Paz”, los d铆as 15, 16 y 17 de febrero de 2012.



1. La diplomacia paralela en la Declaraci贸n Franco – Mexicana

Guillermo Manuel Ungo y H茅ctor Oquel铆 Colindres, ambos dirigentes del partido pol铆tico socialista democr谩tico denominado Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), realizaron gesti贸n diplom谩tica paralela encaminada a lograr la declaraci贸n bilateral franco-mexicana, con el prop贸sito que se reconociera al FDR (Frente Democr谩tico Revolucionario)-Frente Farabundo Mart铆 para la Liberaci贸n Nacional (FMLN) como una fuerza representativa del pueblo salvadore帽o ii . Gracias al lobby diplom谩tico de Ungo y Oquel铆, de igual forma de otros dirigentes pol铆ticos salvadore帽os, latinoamericanos y europeos este esfuerzo fue un 茅xito.

Guillermo Ungo era Vice-Presidente de la Internacional Socialista (IS), y Oquel铆 -era Vice-Secretario General de la IS para Am茅rica Latina y el Caribe, posiciones de alto nivel pol铆tico en el 谩mbito internacional, les facilit贸 tener acceso a los dirigentes pol铆ticos mundiales, en particular a los europeos.

Francisco Marroqu铆n ex dirigente del MNR, explica al respecto lo siguiente:

El aporte de Ungo y Oquel铆 para hacer realidad la Declaraci贸n Franco-Mexicana , fue en el cabildeo pol铆tico y diplom谩tico, en las conversaciones preliminares, en la elaboraci贸n del texto, en las aclaraciones que hab铆a que hacerle a muchos partidos, canciller铆as y gobiernos sobre la legitimidad de nuestra lucha iii .

Los gobiernos de Francia y M茅xico desempe帽aron un rol destacado en la b煤squeda de una soluci贸n pol铆tica al conflicto armado, abogaron a favor de negociaciones entre el FDR-FMLN, el Partido Dem贸crata Cristiano (PDC) y la Fuerza Armada Salvadore帽a (FAS) para iniciar el proceso de paz en El Salvador.

Las gesti 贸n diplom谩tica paralela de Ungo y Oquel铆, provocaron que durante varias semanas, los gobiernos de Francia y M茅xico, por v铆a de sus ministros de Relaciones Exteriores, Claude Cheysson y Jorge Casta帽eda respectivamente, hicieran consultas sobre la situaci贸n en El Salvador, y como resultado emitieron una declaraci贸n conjunta, el veintiocho de agosto de 1981.

Los dos ministros manifiestan en com煤n la grave preocupaci贸n de sus gobiernos ante los sufrimientos del pueblo salvadore帽o en la situaci贸n actual, fuente de peligro potencial para la estabilidad y la paz de toda la regi贸n, tomado en cuenta los riesgos de la internacionalizaci贸n de la crisis iv .

La Declaraci贸n fue firmada por Jos茅 L贸pez Portillo y Fran莽ois Mitterrand, presidentes de M茅xico y Francia respectivamente, fue entregada el mismo d铆a a los embajadores acreditados ante la ONU, al presidente del Consejo de Seguridad, el paname帽o Jorge Illuerca, para que 茅l la hiciera conocer a los miembros de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU).

En la Declaraci贸n Franco-Mexicana , los dos gobiernos:

Reconocen que la Alianza del Frente Farabundo Mart铆 para la Liberaci贸n Nacional y del Frente Democr谩tico Revolucionario constituye una fuerza pol铆tica representativa, dispuesta a asumir las obligaciones y a ejercer los derechos a la instauraci贸n de los mecanismos de acercamiento y de negociaci贸n para la soluci贸n pol铆tica de la crisis v .

Los cuarenta y tres miembros de la Internacional Socialista (IS), comprendidos los nueve que estaban en ese momento en el poder pol铆tico (Australia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Granada, Irlanda, Noruega, Rep煤blica Federal Alemana y Suecia) dieron su apoyo a la Declaraci贸n Franco-Mexicana , lo cual constituy贸 un reconocimiento internacional de casi una cuarta parte de los miembros de la Organizaci贸n de la Naciones Unidas (ONU), la que estaba constituida por ciento cincuentaisiete Estados miembros vi .

La Declaraci贸n Franco-Mexicana sent贸 un precedente en la historia contempor谩nea de las relaciones internacionales vii fue al encuentro de la pol铆tica exterior de los Estados Unidos en El Salvador, porque Francia y M茅xico deseaban una soluci贸n negociada, mientras que la Administraci贸n Reagan pretend铆a una soluci贸n electoral, pero en la pr谩ctica la Administraci贸n estadounidense procuraba una salida militar al conflicto armado salvadore帽o.

Seg煤n Francisco Jovel Urquilla (Roberto Roca), comandante de FMLN, esta declaraci贸n iba en “contrario de lo que quer铆a el se帽or Napole贸n Duarte, difundir a nivel mundial de que 茅ramos un grupo terrorista o una pandilla delincuencial” viii . Por su parte, Joaqu铆n Villalobos comandante del FMLN, afirm贸 que esta declaraci贸n: “Comprometi贸 de hecho al FMLN en el respeto a normas de derecho humanitario a煤n y cuando el texto de la declaraci贸n no lo dijera. La guerrilla gan贸 representatividad y esto la forz贸 pol铆ticamente a responder por sus actos” ix .

Esta Declaraci贸n pol铆tica-diplom谩tica, le otorg贸 a la parte no gubernamental del conflicto armado, un estatus internacional de legitimaci贸n a la alianza pol铆tica-militar FDR-FMLN, fue un reconocimiento como parte bellicus en el conflicto armado, asimismo, se derivaron derechos, deberes y responsabilidades internacionales, no solo para el FDR-FMLN sino tambi茅n para el Gobierno de El Salvador (GOES) y la FAS, en la conducci贸n de las hostilidades y protecci贸n a las v铆ctimas.

Las responsabilidades internacionales implicaban observar y cumplir las normas del derecho internacional p煤blico x , obviamente lo estipulado en las leyes de la guerra xi , pactos, declaraciones y otras disposiciones en materia de derechos humanos xii en relaci贸n con la poblaci贸n civil y los prisioneros de guerra xiii .

El FMLN fue una organizaci贸n combatiente con armas a la vista para atacar en guerra de guerrillas a la FAS, pose铆a su respectiva estructura jer谩rquica, sometida a una disciplina militar, eminentemente nacional, tuvo por una d茅cada el control pol铆tico y militar de aproximadamente una tercera parte del territorio salvadore帽o, no obstante, el conflicto armado se circunscrib铆a a todo el territorio nacional.

La Declaraci贸n Franco-Mexicana , signific贸 la intensi贸n o voluntad del reconocimiento t谩cito xiv del estatus de beligerancia, lo que se interpreta: “Diplom谩ticamente, reconocer como beligerante, con los derechos anejos a esa cualidad, a las fuerzas de un bando que no era Estado soberano; como en las guerras de emancipaci贸n colonial y a los rebeldes en las guerras civiles” xv .

El GOES, a partir de la Declaraci贸n , ya no pod铆a considerar a los dirigentes y miembros del FDR-FMLN como traidores a la patria, banda delincuencial, organizaci贸n terrorista o mercenaria, por lo que estaba obligado a reconocerlos en calidad de insurgentes, esta situaci贸n implic贸 entre otros: “que los insurrectos son tratados seg煤n las leyes de la guerra y, por v铆as de reciprocidad, la lucha entre fuerzas gubernamentales y fuerzas insurreccionales se lleva a cabo con menos crueldad” xvi .

En contrario a las reglas del derecho internacional cl谩sico xvii , el FDR-FMLN, durante el conflicto armado design贸 y emiti贸 notas credenciales firmadas, a cada uno de los representantes en una veintena de Estados xviii , cada representante ejerc铆a las relaciones internacionales y diplom谩ticas xix ante los gobiernos y parlamentos de los pa铆ses sedes, organismos internacionales, partidos pol铆ticos, organizaciones gremiales, sindicales y de solidaridad con el pueblo salvadore帽o, etc.

Algunos representantes ten铆an doble representaci贸n, el trabajo de cada representaci贸n ten铆a adem谩s las funciones de la gesti贸n de fondos econ贸micos y de prensa. Asimismo, existi贸 la figura de representante itinerante y de enviado(s) especial(es) para cumplir con una misi贸n espec铆fica ante un jefe de Estado o gobierno.

El presidente Jos茅 Napole贸n Duarte y presidente de la junta de gobierno, consider贸 la Declaraci贸n Franco-Mexicana como una intervenci贸n extranjera en los problemas dom茅sticos de El Salvador: “Hay naciones que tratan de imponer sus posiciones a la nuestra, pero cuando hay un gobierno leg铆timo, esta situaci贸n cambia” dijo Duarte en conferencia de prensa xx .

La Junta Revolucionaria de Gobierno se moviliz贸 r谩pidamente, lo primero que hizo fue presentar una fuerte protesta a los encargados de negocios de M茅xico y Francia, y al encargado de negocios de la Rep煤blica de Nicaragua por la adhesi贸n del gobierno sandinista de Daniel Ortega a la Declaraci贸n Franco-Mexicana . Al entregar las notas de protesta el Vicecanciller Dr. Alejandro G贸mez Vides expres贸 que la Declaraci贸n de M茅xico y F ranci a era una declaraci贸n “no amigable” hacia El Salvador y a帽adi贸 que “podr铆a venir un recrudecimiento del terrorismo en el pa铆s a causa de ese acto pol铆tico” y concluy贸 diciendo: “ambos gobiernos se precipitaron al dar dicha declaraci贸n, se ve que ambos tienen poca informaci贸n de la realidad salvadore帽a” xxi .

El presidente Jos茅 Napole贸n Duarte, realiz贸 una gira diplom谩tica, con el objetivo de contrarrestar los efectos emanados de la Declaraci贸n Franco-Mexicana , sali贸 de El Salvador, el diecis茅is de septiembre de 1981, a visitar a los jefes de Estado de Costa Rica, Panam谩 y al de los Estados Unidos.

Duarte lleg贸 a los Estados Unidos, el diecinueve de septiembre, acompa帽ado de In茅s Dur谩n de Duarte, primera dama; Fidel Ch谩vez Mena, Ministro de Relaciones Exteriores; Dina Castro de Callejas, Viceministra de Justicia y del coronel Eugenio Vides Casanova director de la Guardia Nacional xxii .

El presidente Duarte dio varias conferencias de prensa en los Estados Unidos, con el prop贸sito de deslegitimar la Declaraci贸n Franco-Mexicana . Se present贸 a la sede de la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), el d铆a 21 de septiembre, para “criticar la intervenci贸n franco-mexicana” xxiii , ante los embajadores miembros de ese organismo.

El Departamento de Estado de la Administraci贸n estadounidense reaccion贸 indirectamente contra la Declaraci贸n Franco-Mexicana , de la forma siguiente: El gobierno dem贸crata cristiano de Luis Herrera Campins de Venezuela, fiel aliado del gobierno de Ronald Reagan, reuni贸 a algunas dictaduras de Am茅rica Latina y algunos gobernantes de derecha del continente, para contrarrestar los efectos diplom谩ticos y las implicaciones en el cumplimiento de las normas del derecho internacional p煤blico que emanaban de la Declaraci贸n Franco-Mexicana y solidarizarse con la junta dem贸crata cristiana de El Salvador. “Los terceros Estados no est谩n obligados a reconocer a los insurrectos como beligerantes y tienen derecho a seguir tratando de manera exclusiva con el gobierno central como 煤nico reconocido” xxiv .

El Ministro de Asuntos Exteriores de Venezuela, Zambrano Velasco, as铆 como los hom贸logos de los gobiernos de Argentina, Bolivia, Chile, Guatemala, Honduras, Paraguay y de Colombia, firmaron la Declaraci贸n de Caracas , en Venezuela, en septiembre de 1981.

Los gobiernos de Costa Rica y Per煤 estaban de acuerdo con esta declaraci贸n pero no la firmaron ni se adhirieron a 茅sta. El Ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura militar argentina en visita a los Estados Unidos, un d铆a antes de firmar la Declaraci贸n , expres贸 que: “la junta merece el apoyo del gobierno de Argentina, pues en ese pa铆s hay que luchar a fondo contra el terrorismo” xxv .

La Declaraci贸n de Caracas fue escrita en los t茅rminos siguientes: “Manifestamos nuestra viva inquietud ante la toma de posici贸n de esos dos gobiernos a favor de uno de esos movimientos subversivos, que por la violencia intentan cambiar el porvenir democr谩tico y, la libre determinaci贸n del pueblo salvadore帽o…” xxvi .

Ante la toma de posici贸n sobre el conflicto armado salvadore帽o, de los partidos pol铆ticos miembros de la IS, de los partidos dem贸cratas cristianos y de las dictaduras de Am茅rica Latina, entre otros, el embajador estadounidense retirado Frank Devine, afirm贸: “Este peque帽o pa铆s [El Salvador] de Am茅rica Latina se ha convertido en la arena importante de fuerzas e ideolog铆as pol铆ticas, podr铆a decidir el futuro de la sub-regi贸n y merece plenamente el calificativo de Estado clave de Am茅rica Central” xxvii , este mismo enfoque era percibido por miembros del Congreso, del Departamento de Estado y funcionarios de la Casa Blanca xxviii .

2. Para diplomacia en las c umbres presidenciales centroamericanas

La V I Cumbre Centroamericana

S e realiz贸 en San Isidro Coronado, Costa Rica, del diez al doce de diciembre de 1989. Esta fue una reuni贸n extraordinaria en raz贸n de la ofensiva militar lanzada por el FMLN en El Salvador.

Las comandantes del FMLN, Mercedes del Carmen Letona y Ana Guadalupe Mart铆nez, intentaron ingresar a Costa Rica, el diez de diciembre, para entregar una carta al presidente costarricense Oscar Arias, a fin de que 茅ste la remitiera a los otros presidentes de Am茅rica Central.

Sin embargo, las autoridades migratorias costarricenses al no permitirles ingresar, las comandantes decidieron enviar la misiva a Daniel Ortega, ese mismo d铆a. En la carta, el FMLN propon铆a, entre otras cosas, un alto al fuego con supervisi贸n internacional in situ y una negociaci贸n integral para poner fin a la guerra xxix .

Alfredo Cristiani hizo presi贸n sobre los otros presidentes para condenar al FMLN a causa de la ofensiva militar que hab铆a desencadenado xxx . Los presidentes del istmo dieron su apoyo al presidente Cristiani y a su gobierno, por lo que demandaron de manera en茅rgica al FMLN renunciar p煤blicamente a todo tipo de acci贸n violenta que afectara directa o indirectamente a la poblaci贸n civil xxxi .

VII Cumbre Centroamericana

En el marco del Acuerdo de Esquipulas II, los presidentes de los pa铆ses de Centro Am茅rica se reunieron el dos y tres de abril de 1990, en Montelimar, Nicaraguaxxxii, entre los compromisos que se contrajeron fue la reducci贸n de las fuerzas armadas; al respecto Alfredo Cristiani admiti贸: “no tiene sentido mantener en el pa铆s, al lograrse la paz, un ej茅rcito con las dimensiones del actual”xxxiii

El FMLN entreg贸 a los presidentes centroamericanos una propuestaxxxiv por medio de Daniel Ortega presidente de Nicaragua, seg煤n el comandante Jes煤s Rojas (Antonio Cardenal Caldera), miembro de la Comisi贸n Pol铆tica Diplom谩tica del FMLN, el objetivo de la misiva fue: “plantearles como petici贸n su apoyo al proceso de paz y a los esfuerzos negociadores en la regi贸n, espec铆ficamente en El Salvador”xxxv.

Los presidentes de Centro Am茅rica abordaron la problem谩tica salvadore帽a de forma parcial, tomaron partido a favor del GOES, al respaldar la “democracia” en El Salvador y presionar al FMLN para que suspendiera las actividades militares.

Por el contrario, los presidentes del istmo no le pidieron a Cristiani que su gobierno respetara los derechos humanos y disminuyera la represi贸n contra la poblaci贸n civil salvadore帽a, el problema lo redujeron al cese de fuego, y no tomaron “como punto de partida y sustento fundamental, perspectivas claras de soluci贸n de los graves problemas sociales que originaron la polarizaci贸n”xxxvi.

Esta cumbre termin贸 un d铆a antes que comenzara la reuni贸n entre el FMLN y el GOES, con mediaci贸n de la ONU, el d铆a cuatro de abril de 1990, en Ginebra, Suiza. Los presidentes de Centro Am茅rica agradecieron al Secretario General de la ONU por contribuir a resolver el conflicto armado salvadore帽oxxxvii.

La VIII Cumbre Centroamericana

Se llev贸 a cabo en Antigua Guatemala, del quince al diecisiete de junio de 1990, los presidentes centroamericanos siguieron la t贸nica que los hab铆a caracterizado, le demandaron al FMLN iniciar la desmovilizaci贸n xxxviii ; seg煤n los mandatarios con ese hecho se resolver铆an las causas que dieron origen a la guerra y a la vez se terminar铆a el conflicto armado salvadore帽o. “De acuerdo con la valoraci贸n de los presidentes de la regi贸n, todos los pa铆ses de Centro Am茅rica tienen ahora gobiernos democr谩ticos…” xxxix .

El FMLN envi贸 una delegaci贸n a Antigua, antes de que diera inicio la Cumbre, para que expusiera ante los presidentes sus propuestas para solucionar el conflicto armado salvadore帽o y solicitar el apoyo al proceso de negociaci贸n bajo la 茅gida de la ONU iniciado en Ginebra, Suiza, en abril del corriente a帽o xl .

La propuesta del FMLN era necesaria, porque los mandatarios, al apoyar a la oligarqu铆a salvadore帽a, se convert铆an en parte del conflicto, era necesario que ellos respaldaran las gestiones diplom谩ticas de la ONU, y esa forma dar铆a como resultado bajar el nivel de apoyo al GOES.

No obstante, a pesar de los esfuerzos diplom谩ticos de la ONU y de la solicitud del FMLN, los presidentes optaron por la parcialidad en la firma de la Declaraci贸n de Antigua ” xli .

En la Declaraci贸n reiteraron “su llamado al FMLN para que de inmediato ponga fin a todo tipo de acci贸n violenta que afecte directa o indirectamente a la poblaci贸n civil y exhorta a sus integrantes a que se acojan al Plan Conjunto de Desmovilizaci贸n aprobado en Tela, Honduras” xlii , fue una deslegitimaci贸n del Acuerdo de Ginebra xliii .

La X Cumbre Centroamericana

Se llev贸 a cabo en San Salvador, El Salvador, del quince al diecisiete de julio de 1991, dirigentes del FMLN visitaron d铆as antes de iniciar la Cumbre a los gobernantes de M茅xico, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, Venezuela y Colombia, para explicarles que el fin de la guerra en El Salvador ser铆a el resultado de negociaciones entre las partes en conflicto.

Los presidentes centroamericanos volvieron a desconocer los esfuerzos realizados en las rondas de negociaciones entre el FMLN y el GOES, privilegiaron las elecciones como forma de resolver el conflicto interno, condenaron s贸lo a la fuerza beligerante del FMLN, le demandaron que se desarmara y se incorporara a la “democracia” salvadore帽a, asimismo afirmaron el respaldo al gobierno de Cristiani. xliv .

Los mandatarios centroamericanos invitaron a la Cumbre a los presidentes Carlos Andr茅s P茅rez de Venezuela y a Patricio Aylwin Az贸car de Chile xlv , con el prop贸sito de aumentar el peso diplom谩tico a la gesti贸n del presidente Cristiani, con la presencia de los dos estadistas sudamericanos.

De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, en la Declaraci贸n emitida por los presidentes centroamericanos al final de su reuni贸n se destac贸:

El apoyo brindado al Presidente Cristiani y al Gobierno de El Salvador, por los esfuerzos y medidas adoptadas para el fortalecimiento del proceso democr谩tico en el pa铆s, por medio del di谩logo pol铆tico y las reformas constitucionales adoptadas. Los presidentes tambi茅n reafirmaron su condena a los actos de violencia y terrorismo del FMLN, cuyo desarme y desmovilizaci贸n demandan, para el bien de Centro Am茅rica xlvi .

Los presidentes centroamericanos cada vez afirmaban su parcialidad y su anti historicismo, en esa medida se descalificaban a desarrollar un papel protag贸nico en la soluci贸n del conflicto salvadore帽o, porque negaban en las declaraciones su abstenci贸n e imparcialidad xlvii , caracter铆sticas de la neutralidad.

Los presidentes de Centro Am茅rica por ser de tendencia pol铆tica de derecha consideraban al GOES parte consustancial a ellos, por tal raz贸n ubicaban al FMLN como enemigo, el derechismo les cegaba la raz贸n para realizar un an谩lisis ecu谩nime de la realidad salvadore帽a. Centroam茅rica estaba integrada ideol贸gicamente.

La comunidad internacional consideraba que las Cumbres de los presidentes de Centroam茅rica no iban a lograr la paz, Marco Vinicio Cerezo Ar茅valo presidente de Guatemala, reconoci贸 que: “Nadie cre铆a que pod铆amos lograr la paz,…” xlviii .

La XI Cumbre Centroamericana

Se llev贸 a cabo en Tegucigalpa, Honduras, del doce al trece de diciembre de 1991, los mandatarios suscribieron el Compromiso de Tegucigalpa xlix , el FMLN “advirti贸 a los presidentes de Centroam茅rica que no es el momento de hacer declaraciones desequilibradas que pongan en riesgo las negociaciones de paz en El Salvador” l .

Desde 1986, se celebraron 14 cumbres presidenciales, los temas centrales abarcaron entre 1986 y 1989, la paz y la democracia; a partir de 1990, campos econ贸micos y de integraci贸n; desde la XI Cumbre, se hizo 茅nfasis en los temas de desarrollo humano y comercio internacional li .

El final de esta Cumbre casi coincidi贸 con la ronda decisiva de negociaci贸n entre el FMLN y el GOES celebrada en Nueva York, del diecis茅is al treintaiuno de diciembre de 1991. Los presidentes centroamericanos actuaron por primera vez cautelosamente, al no contrariar los esfuerzos diplom谩ticos de la ONU, EE.UU., y de la comunidad internacional por alcanzar la paz en El Salvador, incluso hasta Alfredo Cristiani abandon贸 el discurso histri贸nico contra el FMLN lii .

Seg煤n Oscar Alfredo Santamar铆a, miembro de la Comisi贸n Negociadora del GOES, las Cumbres de los presidentes de Centro Am茅rica, “…estimularon y brindaron el impulso necesario al proceso de di谩logo entre el Gobierno salvadore帽o y el FMLN, m谩s a煤n durante momentos de impasse o de profundizaci贸n del conflicto liii .

3. Comisi贸n Pol铆tica Diplom谩tica (CPD)

La CPD fue formada en noviembre de 1980, al mismo tiempo que se hac铆an los preparativos para la primera ofensiva estrat茅gica que dio inicio el diez de enero de 1981, la CPD tuvo la funci贸n explicar las causas del conflicto armado salvadore帽o, asimismo gestionar apoyo pol铆tico y diplom谩tico a los gobiernos miembros de la Internacional Socialista, de la Comunidad Socialista y de la Democracia Cristiana Mundial, entre otros.

La creaci贸n de la CPD fue una necesidad ante el avance militar y pol铆tico del FMLN, la primera ofensiva, no solo iba a cambiar la correlaci贸n de fuerzas pol铆ticas y militares a nivel nacional, sino que iba a causar un impacto pol铆tico en el concierto de naciones.

Para lograr los objetivos de la CPD, se conform贸 por miembros que proven铆an de los diferentes sectores pol铆tico-ideol贸gicos que formaban parte del movimiento pol铆tico militar, los miembros originalmente fueron: Salvador Samayoa, Ana Guadalupe Mart铆nez y Mario Agui帽ada Carranza, estos proven铆an de las organizaciones que formaban el FMLN, y ten铆an afinidad ideol贸gica con gobiernos como Cuba, la Uni贸n de Rep煤blicas Socialistas Sovi茅ticas (URSS), Libia, China, Vietnam y los dem谩s gobiernos miembros del Pacto de Varsovia y de la Comunidad Econ贸mica de Ayuda Mutua (CAME).

Los otros miembros de la CPD, fueron Guillermo Manuel Ungo, H茅ctor Oquel铆 Colindres, ambos eran dirigentes pol铆ticos del FDR y de la Internacional Socialista, eran amigos personales de los jefes de Estado y gobierno de Suecia, Rep煤blica Federal Alemana, Francia, Espa帽a, Noruega, Grecia, Italia, y de otros estadistas de gobiernos democr谩ticos de Europa.

El nombramiento de Oquel铆, se debi贸 a varios factores: hab铆a sido Vicecanciller durante el gobierno de la Junta, hab铆a realizado estudios de postgrado en la Escuela de Econom铆a y Ciencia Pol铆tica de Londres, ten铆a viejos y estrechos v铆nculos con la Internacional Socialista, conoc铆a a la Internacional Dem贸crata Cristiana y a la Internacional Liberal liv .

Guillermo Manuel Ungo recib铆 trato protocolar de jefe de Estado cuando visitaba pa铆ses en donde los Estados eran gobiernos precedidos por partidos pol铆ticos miembros de la Internacional Socialista.

Ungo le abri贸 las puertas diplom谩ticas en Europa al FMLN, porque en esa 茅poca de la Guerra Fr铆a era dif铆cil explicar por qu茅 un partido democr谩tico como el MNR formara alianza con guerrilleros marxistas-leninistas.

Ungo y Oquel铆 jugaron un rol determinante para cambiar la concepci贸n que de los miembros del FMLN, se ten铆a en Europa, explicaron que el FDR-FMLN estaba constituido por las diferentes corrientes ideol贸gicas que exist铆an en El Salvador, y que juntos estaban luchando contra la dictadura salvadore帽a para construir un gobierno democr谩tico.

El otro miembro de la CPD, fue Rub茅n Zamora, era miembro del FDR y ex miembro del Partido Dem贸crata Cristiano.

En la medida que las puertas diplom谩ticas se abrieron, aument贸 el trabajo de relaciones internacionales, y se elev贸 el n煤mero de miembros de la CPD; para mediados de la d茅cada de los ochenta, casi todo el personal de la CPD proveniente de las organizaciones pol铆ticas fue suplantado por miembros del FMLN.

Conclusi贸n

Esta ponencia no es representativa de la diplomacia paralela que realiz贸 el FDR-FMLN, durante el per铆odo 1981-1987, tampoco de la desplegada por el FMLN en el lapso de 1988-1992 lv , naturalmente son hechos concretos y particulares, ilustran que las gestiones de diplomacia paralela realizadas por las fuerzas insurgentes salvadore帽as no se enmarcan en las concepciones tradicionales de la paradiplomacia ni en la protodiplomacia.

La diplomacia paralela de las fuerzas insurgentes salvadore帽a, adem谩s de interferir las relaciones internacionales del gobierno salvadore帽o, era la ant铆tesis de la diplomacia oficial, con lo cual se rompi贸 el paradigma establecido de la paradiplomacia.

La paradiplomacia en definitiva es complemento de la diplomacia oficial, adem谩s 茅sta se adhiere, coadyuva y se circunscribe estrictamente a las relaciones exteriores gubernamentales.

La diplomacia paralela del FDR-FMLN fue una proyecci贸n exterior, mediante el establecimiento de relaciones internacionales realizadas por una estructura pol铆tica-diplom谩tica sui generis y ad hoc , con completa autonom铆a e independencia, con el prop贸sito de buscar apoyo en gobiernos, organismos regionales e internacionales a favor de la soluci贸n pac铆fica del conflicto armado salvadore帽o.

El FDR-FMLN estableci贸 contactos formales permanentes, mientras dur贸 la guerra en El Salvador, con instituciones extranjeras p煤blicas y privadas para obtener solidaridad, cooperaci贸n, recaudar fondos econ贸micos y especialmente apoyo diplom谩tico al proceso de soluci贸n pac铆fica del conflicto armado.

Oscar Mart铆nez Pe帽ate naci贸 en Santa Ana, El Salvador, Centro Am茅rica. Realiz贸 estudios de B.A. y Lic. en Relaciones Internacionales en la Universidad Aut贸noma de Centro Am茅rica, Costa Rica, y M.A. en Ciencia Pol铆tica en L´ Universit茅 du Qu茅bec 脿 Montr茅al, Canad谩. Fue docente e investigador en la Universidad Centroamericana “Jos茅 Sime贸n Ca帽as” (UCA), director administrativo del Centro de Investigaci贸n Social de El Salvador (CINAS), actualmente es docente e investigador de la Universidad Francisco Gavidia (UFG).

Notas y Referencias

* Esta ponencia fue presentada en el Seminario Internacional “Historia, Sociedad y Memoria: El conflicto armado en el 20 aniversario de los Acuerdos de Paz”, organizado por el Instituto de Estudios Hist贸ricos, Antropol贸gicos y Arqueol贸gicos de la Universidad de El Salvador, la Fundaci贸n Friedrich Ebert y la Direcci贸n Nacional de Investigaciones de Cultura y las Artes de la Secretar铆a de la Cultura de la Presidencia. El Seminario Internacional se realiz贸 en el auditorio del Museo Nacional de Antropolog铆a David J. Guzm谩n (MUNA), los d铆as 15, 16 y 17 de febrero de 2012.

ii Pos Acuerdo de Paz, varios dirigentes de izquierda salvadore帽os y extranjeros se han agenciado la autor铆a de la idea y de haber realizado las gestiones diplom谩ticas para lograr la Declaraci贸n Franco-Mexicana.

Vide. “COPPAL rinde homenaje a Schafik Handal”, Co-Latino, (San Salvador), 17-02-2006, p.2.

SALVADOR RICARDO SAMAYOA LEIVA, El Salvador: la reforma pactada, San Salvador, UCA-Editores, 2002, p.37, 38.

EDUARDO RICO MIRA, En silencio ten铆a que ser, San Salvador, In茅dito (borrador), 2002, p.379.

iii FRANCISCO MARROQU脥N, Ex dirigente del partido pol铆tico Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), entrevista realizada en San Salvador, 10 de septiembre de 2008.

iv MEXIQUE-FRANCE, “ D茅claration franco- mexicaine , New York, Gouvernements de Mexique et la France, 28-08-1981 ” , Probl猫mes d´Am茅rique Latine , Paris, no.62, 4 trimestre, 1981, p.192.

v Ibid.
vi ORGANIZACI脫N DE LAS NACIONES UNIDAS, Crecimiento de N煤mero de Estados Miembros de las Naciones Unidas, desde 1945 al presente , http://www.un.org/es/members/growth.shtml#1980 (29-04-2011)

vii Vide. STANLEY H. HOFFMANN, Teor铆as contempor谩neas sobre las relaciones internacionales, Madrid, TECNOS, 1979, p.269

MORTON A. KAPLAN, NICHOLAS B. KATZENBACH, Fundamentos pol铆ticos del derecho internacional, M茅xico, Editorial LIMUSA, 1964, p.299.

viii FRANCISCO ALBERTO JOVEL URQUILLA (ROBERTO ROCA), Ex miembro de la comandancia general del FMLN, entrevista realizada en el sal贸n de analistas de la Asamblea Legislativa, 30 de octubre de 2003, hora 11:15 am.

ix JOAQU脥N VILLALOBOS, Sin vencedores ni vencidos, San Salvador, Instituto para un nuevo El Salvador (INELSA), 2000, p.30.

x Vide. MANUEL OSSORIO, Diccionario de ciencias jur铆dicas, pol铆ticas y sociales, Buenos Aires, Editorial Heliasta, 1999, p.81.

RAFAEL PRIETO SAN JUAN, “Del reconocimiento de beligerancia al de grupo armado o terrorista: ¿nuevos sujetos para un nuevo derecho”, RICARDO ABELLO GALVIS (editor), Derecho Internacional Contempor谩neo. Lo p煤blico, lo privado, los derechos humanos, Bogot谩, Editorial Universidad del Rosario, 2006, p.284.

xi Cfr . JACQUES SOPPELSA, MICH ELE BATTESTI, JEAN-CHRISTOPHE ROMER, L exique de g茅opolitique , Paris, DALLOZ, 1988, p.46.

xii Vide. JOS脡 MAR脥A RUDA, Instrumentos internacionales, Buenos Aire, Tipograf铆a Editora Argentina (TEA), 1976, pp. 335-495.

MANUEL MEDINA, La Organizaci贸n de las Naciones Unidas, su estructura y funciones, Madrid, Editorial Tecnos, 2陋 Edici贸n, 1974, p.149.

xiii Cfr. CHARLES ROUSSEAU, Derecho internacional p煤blico, Barcelona, Ediciones ARIEL, Tercera Edici贸n, 1966, p.300.

xiv PEDRO PABLO CAMARGO, Tratado de derecho internacional p煤blico, Bogot谩, Leyer Editorial, 4陋 Edici贸n, 2007, p.176.

xv GUILLERMO CABANELLAS, Diccionario enciclop茅dico de derecho usual, Buenos Aires, Editorial Heliasta, 27陋 Edici贸n, 2001, p.467.

xvi CLAUDE-ALBERT COLLIARD, Instituciones de relaciones internacionales, Madrid, Fondo de Cultura Econ贸mica, 1978, p.226.

xvii Cfr . MARCEL MERLE, Sociologie des relations internationales , Pariz, Dalloz, 3 e 茅dition, 1982, 309.

xviii Ten铆an representaci贸n en los pa铆ses siguientes: Brasil, Ecuador, M茅xico, Costa Rica, Nicaragua, Panam谩, EE.UU., Canad谩, Espa帽a, Francia, Inglaterra, Holanda, B茅lgica, Alemania, Suecia, Dinamarca, Italia, Argelia, Cuba, URSS, Venezuela.

xix Vide. C脡SAR SEP脷LVEDA, Derecho internacional, M茅xico, Editorial Porr煤a, 14陋 Edici贸n, 1984, p.256.

xx GILBERTO L脫PEZ, Reportaje en El Salvador, San Jos茅, Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), 1984, p.15.

xxi JULIO ADOLFO REY PRENDES, De la dictadura militar a la democracia: memorias de un pol铆tico salvadore帽o 1931-1994, San Salvador, Inverprint, 2008, p.313.

xxii Ibid., p.316.

xxiii Ibid.

xxiv MARCO GERARDO MONROY CABRA, Derecho internacional p煤blico, Bogot谩, Editorial Temis, 5陋 Edici贸n, 2002, p.226.

xxv “ El Salvador, vers une solution n茅goci茅e? La d茅claration, franco-mexicaine et les r茅actions internationales ” , Probl猫mes d´Am茅rique Latine , Paris, no.62, 4 trimestre, 1981, p.188.

xxvi ZAMBRANO VELAZCO, “La d茅claration de Caracas”, Venezuela, 2 de septiembre 1981, Probl猫mes d´Am茅rique Latine, Paris, no.62, 4 trimestre, 1981, p.193.

xxvii FRANK DEVINE, Revoluci贸n y cambio en Am茅rica Central, S.p.i., Agencia de Comunicaci贸n Internacional-Embajada de los Estados Unidos de Am茅rica, 21 de octubre de 1980, p.8.

xxviii ROBERTO JIM脡NEZ ORT脥Z, Perspectiva del gobierno de los Estados Unidos ante la situaci贸n de El Salvador, Washington, Embajada de El Salvador, Memor谩ndum para Fidel Ch谩vez Mena, Ministro de Relaciones Exteriores, febrero 27 de 1980, p.2.

xxix ALEJANDRO BERDEJO, JOS脡 MEL脡NDEZ, “Concretan puntos para reactivar el plan de paz en CA”, Exc茅lsior, (M茅xico), 11-12-1989, p.42陋.

xxx ALEJANDRO BERDEJO, JOS脡 MEL脡NDEZ, “Estancadas, las negociaciones de paz en la cumbre de CA”, Exc茅lsior, (M茅xico), 12-12-1989, p.10陋.

xxxi Declaraci贸n conjunta de los presidentes centroamericanos de trece puntos para la pacificaci贸n de la regi贸n, San Isidro Coronado, Presidentes de Am茅rica Central, 12 de diciembre de 1989.

“Recuento Latinoamericano: Centroam茅rica, nuevo encuentro de presidentes en busca de la paz”, Comercio Exterior, M茅xico, Banco Nacional de Comercio Exterior, Vol.40, No.1, enero de 1990, p.46.

xxxii “Recuento latinoamericano”, Comercio Exterior, Ed. cit., Vol.40, No.6, junio de 1990, p.576.

xxxiii “Guerra y di谩logo”, El Salvador proceso: informativo semanal, Ed. cit., No.423, abril de 1990, p.4.

xxxiv “La situaci贸n militar y el di谩logo-negociaci贸n”, El Salvador Bolet铆n de An谩lisis e Informaci贸n, San Salvador, Centro de Investigaci贸n y Acci贸n Social (CINAS), No.2, marzo-abril de 1990, p.15.

xxxv IRENE SELSER, “Terminar la guerra al m谩s corto plazo: Entrevista con Jes煤s Rojas, miembro de la Comisi贸n Pol铆tica Diplom谩tica del FMLN”, Uno M谩s Uno, (M茅xico), 15-04-1990, passim.

xxxvi “El nuevo contexto regional”, El Salvador bolet铆n de An谩lisis e Informaci贸n, Ed. cit., No.2, marzo-abril de 1990, p.18.

xxxvii “Cumbre acuerda: Desmovilizaci贸n inmediata de Contras”, El Mundo, (San Salvador), 04-04-1991, p.4.

xxxviii Cfr. “Nueva ofensiva del FMLN traicionar铆a compromisos”, El Diario de Hoy, (San Salvador), 28-06-1990, p.3.

xxxix GABRIEL GASPAR, “Centroam茅rica: ¿El fin de la crisis?”, El Salvador: El Proceso de Democratizaci贸n, Ed. cit., Cuaderno de trabajo No.13, diciembre de 1990, p.45.

xl “Bush puede propiciar la paz en El Salvador”, Exc茅lsior, (M茅xico), 16-06-1990, p.18陋.

xli “Recuento Latinoamericano. Centroam茅rica: Octavo encuentro de mandatarios”, Comercio Exterior, Ed. cit., Vol.40, No.7, julio de 1990, p.693.

Vide. GERARDO ZEPEDA BERM脷DEZ, “Tres d茅cadas de integraci贸n centroamericana. SIECA al liderazgo”, Norte-Sur la revista de las Am茅ricas, Miami, Universidad de Miami, Vo.2, No.2, agosto-septiembre de 1992, p.39.

xlii RAFAEL 脕NGEL CALDER脫N, MARCO VINICIO CEREZO, VIOLETA BARRIOS DE CHAMORRO, et al, Declaraci贸n de Antigua, Antigua Guatemala, Presidentes de Centro Am茅rica, 17-06-1990, p.8.

xliii Cfr. “FMLN acusa al Gobierno salvadore帽o de deslegitimar acuerdo de Ginebra”, El Mundo, (San Salvador), 19-06-1990, p.4.

xliv Cfr. RAFAEL 脕NGEL CALDER脫N, JORGE SERRANO EL脥AS, VIOLETA BARRIOS DE CHAMORRO, et al, Declaraci贸n de San Salvador, San Salvador, Presidentes de Centro Am茅rica, 17-07-1991.

xlv Vide. RAFAEL SABAT, “Chile y Centroam茅rica: cinco a帽os de cooperaci贸n 1991-1996”, Cooperaci贸n Sur – Invierno de 1996, New York, Dependencia Especial para la Cooperaci贸n T茅cnica entre Pa铆ses en Desarrollo (CTPD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 1996, p.57.

MANUEL CH脕VEZ, El Salvador: Hacia la paz y la reconstrucci贸n, San Salvador, Fotocopia, 15 de diciembre de 1991, p.11.

xlvi “Mandatarios de Chile y Venezuela en X Cumbre de Presidentes C.A.”, El Salvador, San Salvador, Ministerio de Relaciones Exteriores, Vol.5, julio-agosto de 1991, p.3.

xlvii CHARLES ROUSSEAU, Derecho internacional p煤blico, Barcelona, Ediciones Ariel, 1966, p.659.

xlviii Mensaje dirigido a la naci贸n por el presidente de la Rep煤blica, Licenciado Marco Vinicio Cerezo Ar茅valo, en el programa “Conversemos” del d铆a mi茅rcoles 13 de junio de 1990, Departamento de Prensa, Secretar铆a de Relaciones P煤blicas, Presidencias de la Rep煤blica, No.115/90, Guatemala, 14 de junio de 1990.

xlix “Recuento latinoamericano. Centroam茅rica: Cr茅ditos y preferencias arancelarias”, Comercio Exterior, Ed. cit., Vol.42, No.1, enero de 1992, p.84.

l “En Nueva York: Lunes reiniciar谩n pl谩ticas de paz”, El Mundo, (San Salvador), 12-12-1991, p.12.

li Diez a帽os del proceso de San Jos茅, Madrid, Comisi贸n Europea y el Instituto de Relaciones Europeo-Latinoamericanas, 1994, p.18.

lii Cfr. “En otras latitudes”, La Naci贸n, (San Jos茅), 15-12-1991, passim.

liii 脫SCAR ALFREDO SANTAMAR脥A, El proceso de paz en El Salvador: Apreciaciones y experiencias, San Jos茅, Universidad para la Paz de las Naciones Unidas, 1999, p.110.

liv FRANCISCO MARROQU脥N, Ex dirigente del partido pol铆tico Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), entrevista realizada en San Salvador, 10 de septiembre de 2008.

lv Para un estudio sistem谩tico sobre la diplomacia paralela de las fuerzas insurgentes salvadore帽as se pueden consultar las obras de: (N.d.E)

OSCAR MART脥NEZ PE脩ATE, El Salvador del Conflicto Armado a la Negociaci贸n 1979-1989, San Salvador, Editorial Nuevo Enfoque, 1997.

— — — El Salvador la Negociaci贸n de los Acuerdos de Paz (1990-1992), San Salvador, Editorial Nuevo Enfoque, 2011.





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