Entrada destacada

lunes, 27 de abril de 2026

Nunca Podrán Detener la Primavera»: Se Proclama en Nicaragua el Día del Héroe Internacionalista - Benjamín Linder: ¡Presente!

Por Becca Renk Foster


Bajo la carpa que da sombra en el patio del colegio, con la mirada fija y solemne al frente, se alinea una fila de niños que llevan camisetas con la imagen del norteamericano más famoso de este pueblo montañoso de Nicaragua. La foto de la camiseta no es de un cantante pop ni de una estrella de cine, sino de un flaco ingeniero eléctrico de Portland, Oregón: Benjamín Linder.

«Benjamín Linder: ¡Presente! ¡Presente! ¡Presente!», gritan los niños, levantando sus pequeños puños en el aire para enfatizar que el espíritu de Benjamín Linder está hoy aquí con nosotros.

Benjamín Linder se trasladó a Nicaragua en 1983 para aportar sus habilidades a la Revolución Popular Sandinista. Era payaso y monociclista y trabajaba en el circo nacional. Como ingeniero, trabajó para llevar la electricidad a las zonas de guerra del norte de Nicaragua, donde la contrarrevolución financiada por Estados Unidos atacaba las aldeas en la oscuridad; la electricidad les proporcionaba mayor seguridad. Tras construir con éxito una central hidroeléctrica en El Cuá, Benjamín y sus compañeros comenzaron a trabajar en una nueva central en San José de Bocay, cerca de la frontera con Honduras.

El 28 de abril de 1987, Benjamín subió río arriba para tomar medidas para una presa con dos albañiles locales —Pablo Rosales, padre de cuatro hijos, y Sergio Hernández, padre de siete—, ambos voluntarios en el proyecto. Los tres fueron emboscados y asesinados por fuerzas contrarrevolucionarias.

Treinta y nueve años después, nuestro pequeño grupo, en representación de la Casa Ben Linder de Managua, ha viajado seis horas para honrar a estos héroes y mártires junto con los estudiantes, las familias, y autoridades locales en el Centro Escolar Benjamín Linder.

Día del Héroe Internacionalista

Al llegar a San José de Bocay en la noche del día anterior, nos enteramos de que la Asamblea Nacional acababa de declarar el 28 de abril Día del Héroe Internacionalista en Nicaragua. Es un honor poder compartir este momento de orgullo con la gente de Los Ángeles, el pueblo donde Benjamín fue asesinado, situado en lo alto de San José de Bocay, con unas vistas panorámicas del valle del río y las espectaculares montañas al fondo.

Juan Ramón Obregón Valdivia, el diputado de la Asamblea Nacional que representa a la región, está compartiendo el texto de la ley con los allí reunidos.

«Nicaragua ha sido bendecida con una legión de héroes y heroínas internacionalistas quienes, a lo largo de nuestra historia y en las distintas etapas de lucha por nuestra Soberanía, han asumido nuestros ideales y han defendido la Paz», lee.

«El hermano norteamericano Benjamín Linder, fue asesinado…convirtiéndose en un símbolo eterno de la lucha de los pueblos contra la injusticia. debemos conmemorar a todos nuestros héroes internacionalistas, reafirmando el vínculo indisoluble entre el Pueblo Nicaragüense y la Solidaridad Internacional, convirtiendo el ideal del internacionaliśmo en luz que guía la gesta por el progreso y la construcción de un futuro de Unidad y Paz», concluye el diputado.

Héroes Inesperados

Tras celebrar con bailes, discursos, poemas y piñatas, nos dirigimos a la presa que ahora alimenta la central hidroeléctrica, terminada en 1994 por APRODELBO, la organización que hoy suministra electricidad a 2.000 familias de la región. A continuación, caminamos a través del espeso bosque hasta el lugar donde fueron asesinados Benjamín, Pablo y Sergio.

De pie sobre las rocas en la quebrada, José Luís Olivas, jefe de la unidad de gestión ambiental de APRODELBO, habla de su heroísmo. Con sus gafas de montura metálica y los bolsillos de la camisa llenos de bolígrafos, Ben Linder no daba la impresión de ser valiente. Pero en el contexto de la guerra de la Contra, todo el mundo sabía que el simple hecho de intentar llevar la electricidad a las comunidades era motivo suficiente para que tu nombre acabara en una lista de muerte.

«En este entonces estaban los grupos armados financiados por el gobierno de los estados unidos», explica José Luís.

«El señor Ronald Reagan no quería que los nicaragüenses siguiéramos prosperando, nos quería ver enterrados en miseria y por eso financiaba la contrarrevolución».

Sin embargo, Benjamín y miles más como él siguieron trabajando para mejorar las vidas de las familias en las zonas rurales en guerra, aun sabiendo el riesgo personal que corrían.

«Lucharon por ver una comunidad organizada, ver jóvenes estudiando, ver médicos profesionales que son de la misma comunidad dando atención médica a la misma población», explica José Luís.

Cuenta la historia de Ambrosio Mogorrón Martínez, un enfermero vasco de España. Ambrosio, conocido como «El Doctorcito», también fue asesinado en Bocay, apenas un mes después de Benjamín. Se dirigía a llevar medicamentos a la comunidad cuando una mina antitanque de fabricación estadounidense detonó bajo su camioneta, matándolo a él y a otras nueve personas que lo acompañaban. El hospital primario de Bocay lleva el nombre de Ambrosio Mogorrón.

«Lastimosamente murieron estos internacionalistas, pero dejaron una semilla sembrada en buena tierra, y esa semilla ha germinado y esa semilla sigue creciendo aquí», concluye José Luís. «Por eso es que tenemos energía eléctrica, tenemos agua potable, tenemos hospitales, tenemos escuelas, tenemos universidades».

Nunca detendrán la primavera

Cuando vamos de salida, miramos una ranita sobre la piedra, justo arriba del punto donde dispararon a Ben a quemarropa. La rana es de un rojo vivo y negro, los colores de la Revolución Sandinista. Amablemente, va saltando de un lado a otro, dejándonos tomarle fotos. Un amigo me cuenta que, según la tradición indígena, Rana canta para traer la lluvia, simbolizando la nueva vida y la armonía.

Mientras bajamos la montaña, reflexiono sobre lo oportuno que es celebrar las contribuciones de nuestros internacionalistas caídos cuando ahora tantos de sus sueños para Nicaragua se han hecho realidad: la paz y seguridad, la educación gratuita, el servicio de salud gratuita, la vivienda digna, las buenas carreteras.

«Podrán arrancar todas las flores, pero jamás detendrán la primavera», cita la copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, al anunciar el Día del Héroe Internacionalista. «Benjamín Linder, una flor allá en Bocay, una flor del pueblo nicaragüense…Luchamos por la paz, luchamos por la floración que deja la Paz, luchamos para vivir como hermanos…luchamos por la alegría, jamás detendrán la primavera».

En este 28 de abril, mientras celebramos el primer Día del Héroe Internacionalista, sabemos que la primavera ha llegado a Nicaragua.

Becca Renk Foster es originaria de Idaho, EE. UU. Lleva 25 años viviendo y trabajando en el desarrollo comunitario sostenible en Nicaragua. Coordina el trabajo de la Casa Benjamín Linder en Managua y forma parte de la Coalición de Solidaridad con Nicaragua.

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


domingo, 26 de abril de 2026

Nicaragua se reafirma en las calles y en encuestas su apuesta por la paz, estabilidad y soberanía. La Revolución continua.

Abril, Mes de la Paz: movilización popular sin precendentes, memoria histórica y reafirmación del pueblo como protagonista de la Revolución

Abril de 2026 ha sido asumido en Nicaragua como un mes de profunda significación histórica, política y emocional. Declarado como el Mes de la Paz, este periodo ha concentrado una amplia agenda de actividades que han involucrado a instituciones, comunidades y ciudadanía en general, reafirmando la paz como el principal valor del país y como el eje central del modelo político impulsado por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.

El punto de mayor relevancia dentro de este mes es el 19 de abril, Día Nacional de la Paz, fecha que no solo tiene un carácter conmemorativo, sino también profundamente político e histórico. Este día recuerda los acontecimientos de abril de 2018, cuando —según la narrativa oficial— Nicaragua enfrentó un intento de golpe de Estado promovido por grupos violentos con apoyo externo, particularmente de Estados Unidos y sectores de la Unión Europea. Estos hechos dejaron víctimas mortales, destrucción de infraestructura, pérdidas económicas y una fuerte afectación a la estabilidad social.

En este contexto, el Día de la Paz simboliza la decisión del pueblo nicaragüense de no volver a ese escenario de violencia. Se presenta como una victoria histórica frente al caos, una reafirmación de la soberanía nacional y una expresión de la voluntad colectiva de vivir en estabilidad.


Las jornadas del 18, 19 y 20 de abril constituyeron el momento culminante de este proceso. El 18 de abril se desarrollaron caminatas comunitarias en todo el país, en barrios, municipios y zonas rurales, como antesala de las grandes movilizaciones. Estas caminatas reflejaron la participación directa del pueblo en la defensa de la paz, mostrando que esta no es solo una política estatal, sino una construcción social cotidiana.

El 19 de abril, Día de la Paz, se realizaron marchas masivas y simultáneas en todo el territorio nacional. Miles de personas participaron en una movilización que combinó lo político, lo cultural y lo emocional. Familias, jóvenes, trabajadores y organizaciones sociales llenaron las calles en un ambiente de celebración, memoria y reivindicación.

Las consignas presentes en pancartas y cánticos reflejaban con claridad el sentir colectivo:

  • “Nicaragua es Paz, es Dignidad, es Soberanía”
  • “Nuestra Victoria es la Paz”
  • “Todos Juntos, Siempre Más Allá, Abril”

Estas expresiones sintetizan una identidad política en la que la paz se concibe como una conquista histórica y como un compromiso permanente. Las marchas no solo celebraban la estabilidad actual, sino que también rechazaban explícitamente la violencia y cualquier intento de desestabilización.

El ambiente fue festivo, con música, expresiones culturales y participación masiva, pero también cargado de memoria histórica. Abril de 2018 estuvo presente como referencia constante, reforzando la idea de que la paz actual es resultado de una experiencia vivida y superada.

En este marco, la paz se vincula directamente con el desarrollo. Se plantea que la estabilidad permite consolidar la economía, atraer inversiones, garantizar el empleo y sostener programas sociales en áreas como salud, educación, vivienda y electrificación. La lucha contra la pobreza, según esta visión, depende de la continuidad de un entorno pacífico.

El modelo promovido por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional —definido como cristiano, socialista y solidario— se presenta como el garante de esta estabilidad, combinando políticas sociales con actividad económica y participación del sector privado.

El acto central del 20 de abril: soberanía, paz y posicionamiento internacional


El 20 de abril tuvo lugar el acto central en la Avenida de Bolívar a Chávez, junto al Parque de los Héroes de la Dignidad Nacional, un espacio de gran valor simbólico que conecta las luchas históricas por la soberanía con el presente político.

El acto fue presidido por los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes desarrollaron un discurso amplio que abarcó temas nacionales e internacionales.

En el plano interno, Ortega reiteró que la paz es urgente y fundamental para garantizar el desarrollo económico, la estabilidad política y el bienestar social. Insistió en que sin paz no es posible sostener los programas sociales ni avanzar en la reducción de la pobreza.

Murillo, por su parte, enfatizó la dimensión espiritual y emocional de la paz, presentándola como una victoria del pueblo frente al odio, la violencia y la desestabilización.

Uno de los elementos más significativos del discurso fue la reivindicación histórica frente a Estados Unidos. Ortega volvió a exigir que ese país cumpla con la indemnización pendiente derivada de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de 1986, que condenó a Washington por sus acciones contra Nicaragua durante la guerra de los años 80. Este fallo, que establecía la obligación de reparar los daños causados, sigue siendo presentado como una deuda histórica no saldada.

Este reclamo no es un elemento aislado, sino que cumple varias funciones dentro del discurso:

  • Conecta el pasado con el presente, estableciendo una continuidad en la relación conflictiva con Estados Unidos
  • Refuerza la idea de Nicaragua como país que ha sido agredido históricamente
  • Legitima la defensa actual de la soberanía frente a sanciones y presiones externas

En este mismo marco, Ortega denunció las sanciones impuestas por Estados Unidos, señalando que afectan al pueblo nicaragüense y constituyen una forma de injerencia. Estas medidas fueron interpretadas como intentos de debilitar la estabilidad del país.

El discurso también abordó la situación internacional. Ortega condenó las políticas de Estados Unidos hacia Irán, así como las sanciones contra Cuba y Venezuela, señalando que estas acciones afectan la paz mundial. En este contexto, Nicaragua se posiciona como un país que defiende no solo su propia soberanía, sino también el derecho de otras naciones a decidir su destino sin presiones externas.

La crítica directa a la política estadounidense, incluyendo referencias a Donald Trump, marcó un endurecimiento del discurso, reflejando un posicionamiento más confrontativo en el escenario internacional.

En conjunto, el acto central integró memoria histórica (guerra de los 80 y 2018), legitimación del modelo político, defensa de al soberanía y posicionamiento geopolítico, reforzando la idea de que la paz en Nicaragua está ligada tanto a factores internos como externos.

presentación resultados de Encuestas: datos completos sobre percepción social y respaldo al modelo

El 22 de abril se dieron a conocer los resultados de una encuesta de M&R Consultores, que aportan datos concretos sobre la percepción de la población.

Los nicaragüenses percibe una base sólida en los principios que sostienen al país. Principios como la estabilidad y seguridad; la autodeterminación, soberanía y la Paz Social, tienen índices de aprobación que superan el 90%.

Los resultados muestran niveles muy altos de consenso en torno a la paz y la estabilidad:

  • 97,2% considera que la paz no debe ponerse en riesgo bajo ninguna circunstancia
  • 93,7% percibe que el país vive en condiciones de estabilidad y seguridad
  • 91,8% aprueba el desempeño de la Policía Nacional
  • 97,8% considera que existe libertad para opinar dentro de un marco de respeto

En cuanto al liderazgo político:

  • 88,1% aprueba la gestión de Daniel Ortega
  • 86,3% respalda a Rosario Murillo

En el ámbito económico:

  • 80,7% considera que el país progresa
  • 82,7% percibe que su situación económica personal ha mejorado o se mantiene estable

Otros datos relevantes incluyen:

  • Mayoría de la población se identifica con posiciones de izquierda
  • Reconocimiento del papel del sector privado en la economía
  • Alta valoración de la seguridad como logro del modelo político

Estos datos refuerzan la narrativa de que existe un amplio respaldo social al modelo basado en paz, estabilidad y desarrollo. La coincidencia entre movilización popular, discurso político y resultados de encuestas construye una imagen de cohesión nacional.



Abril nos muestra un pueblo comprometido con su revolución

Abril de 2026 se presenta en Nicaragua como una síntesis de historia, política y geopolítica. Las marchas del 18, 19 y 20 de abril, el acto central en Managua y los datos de opinión pública configuran una narrativa en la que la paz aparece como eje central de la vida nacional.

La incorporación del reclamo histórico de indemnización a Estados Unidos refuerza esta narrativa, conectando pasado y presente en una misma línea de defensa de la soberanía. Al mismo tiempo, el posicionamiento internacional sitúa a Nicaragua dentro de un marco más amplio de crítica al intervencionismo y defensa de la autodeterminación.

En este contexto, la paz no es solo un objetivo: es una victoria, una identidad y una herramienta política que articula el presente y proyecta el futuro del país.


Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


miércoles, 22 de abril de 2026

Copresidentes de Nicaragua presiden acto central: 19 de Abril "Nuestra Victoria es la Paz" - 2026



Transmisión oficial del Acto Central "Nuestra Victoria es la Paz", presidido por los Copresidentes de la República de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega y Compañera Rosario Murillo.

Este acto representa un momento clave en la agenda nacional, donde la jefatura de Estado se dirige a las familias nicaragüenses para reafirmar los valores de soberanía y unidad que caracterizan al país en este 2026.




Lea más en 👉
https://www.canal4.com.ni

lunes, 20 de abril de 2026

Nicaragua, Las raíces económicas y conceptuales del golpismo

Por Fabrizio Casari

Ocho años después del fallido golpe de la derecha, de la gran empresa, Nicaragua celebra uno de los períodos más rentables económicamente y más seguros política y socialmente de su historia. Apilada en sus videos grabados en estrechos cuartitos, la derecha inventa cada día emergencias e inminencias, pero lo cierto es que la derrota sufrida tiene apariencia de definitiva.

La explosión nihilista que llevó al país a un clima de miedo e incertidumbre fue sostenida por el asalto a todo aquello que simbolizaba al gobierno sandinista: la tortura y el asesinado a sus militantes, la destrucción de sus monumentos, pero sobre todo las infraestructuras y estructuras relacionadas con las distintas municipalidades, los cuarteles de policía, las ambulancias, los centros de salud. La memoria del país y las instituciones eran una espina en el ojo para los delincuentes disfrazados de disidentes.

Hubo tres aspectos en la estrategia golpista. El primero fue la manipulación de los hechos, moldeados según una narrativa prefabricada y falsa hasta en los detalles, difundida tanto por los medios del mainstream como por la red, literalmente invadida por fake news repetidas, elaboradas en centros clandestinos desde donde partían en ráfagas los trolls golpistas.

El segundo fue un uso desmedido de la violencia y la extrema brutalidad con la que fue ejercida. Los llamados “opositores pacíficos” resultaron ser una especie de Naranja Mecánica en versión tropical. Rostros deformados por el odio, violencia descontrolada contra cualquiera que encontraran en el camino, introdujeron en la historia de Nicaragua un elemento de terror en estado puro, desligado de necesidades militares, que incluso superó al exhibido por la Contra en los años 80.

A tanto furor siguió la exhibición de un Carnaval de Máscaras y Disfraces Militares que cayeron y se hizo evidente cuando el Comandante Daniel dio la orden a la policía y a los voluntarios sandinistas de limpiar el País y restablecer el orden constitucional. Ni siquiera 12 horas resistieron los llamados sublevados, y la furia guerrera empleada contra los indefensos se transformó rápidamente en furia de huirse.

El tercer aspecto se refiere a la imbecilidad política del terrorismo guiado por los resentidos, ex de toda virtud. Para preservar la paz el gobierno estuvo dispuesto a subdimensionar su fuerza en función de buscar un consenso más amplio con los distintos actores sociales y los cuerpos intermedios, y eso fue visto como signo de debilidad en vez de como muestra de visión política. No conocían realmente ni a Nicaragua ni a su Comandante.

El 2018 nos dice que el intento de golpe en Nicaragua fue otro primer ejemplo de aplicación puntual del manual de Gene Sharp concebido para los regime change (eufemísticamente llamados Primaveras o Parodias que venden como Revoluciones de color) y que Occidente ha promovido como alternativa a guerras abiertas contra países que considera no alineados a sus designios.

Pero Nicaragua es también la demostración concreta de cómo ese manual, como antes el de la CIA en los años 80, solo funciona si los gobiernos no gozan de consenso popular. Cuando el gobierno que se quiere derrocar demuestra solidez política, expresa un partido con capacidades militares y políticas, que vive dentro de su pueblo y forma un todo con la nación, entonces manuales y manipulaciones se vuelven instrumentos inútiles para sus fines. Papel mojado, por sanguinario que sea.

Podría preguntarse de dónde proviene el odio visceral que la derecha nicaragüense siente hacia el Sandinismo, y la respuesta solo puede ser una: odio de clase. Consideran una expropiación de sus bienes por herencia la decisión del gobierno revolucionario de invertir una buena parte de lo que recauda para dar lo necesario a quienes no tienen nada.

La oligarquía enloquece de rabia, porque eso no se parece en absoluto a una obra de beneficencia de club social; equilibrar socioeconómicamente una comunidad es una política precisa, una elección de fondo inscrita en el ADN del sandinismo, es esa mezcla de corazón, cerebro y alma que guía al FSLN hacia una sociedad de libres e iguales.

Pero la derecha no logra aceptar la idea de reducir la diferencia social, es decir que los recursos de un país se empleen para reducir las desigualdades. Su idea es que el Estado no debe regular el mercado, financiar bienestar social y obras públicas, sino limitarse exclusivamente a eliminar todo tipo de interés público que interfiera en los negocios privados de las clases acomodadas.

Pensar que el Estado deba hacerse cargo de los intereses generales es, para la derecha, un error ideológico antes que financiero. No considera que el dominio de una clase parasitaria sea un freno al mejoramiento general del país, que sea fuente de una convivencia distorsionada, de un desequilibrio generador de desviación social.

Su concepción de la riqueza se basa en una lectura de clase de los datos micro y macroeconómicos: importa relativamente cuánto pueda crecer el PIB de un país en cantidad; lo que cuenta son los márgenes de ganancia de los empresarios y de las clases altas, verdadero criterio para medir una buena economía.

El esquema prevé la transferencia neta de recursos públicos hacia los bolsillos privados. Ninguna cooperación soberana: solo la atracción de capitales extranjeros, incluso si tienen función especulativa, se considera termómetro de la salud financiera de un país. Por lo tanto, para favorecer su llegada, se necesita una soberanía limitada y una legislación laboral blanda, vaciada de derechos para los trabajadores, de modo que los fondos no encuentren obstáculos para aterrizar en el país.

Capitales que desciendan como buitres, recojan y huyan mediante operaciones especulativas sobre productos y moneda. Que ocupen el sector de los servicios a la ciudadanía y del comercio: salud, educación, transporte, sistema previsional y asistencial; que produzcan a bajo costo; que controlen la gran distribución, la energía y las telecomunicaciones; que lleguen finalmente a detentar una posición dominante. Que, por dimensión y peso, por poder de chantaje y liquidez, determinen una pesada hipoteca sobre el orden político e institucional del país.

Los dos modelos históricos de la derecha nicaragüense son la dictadura somocista y el liberalismo salvaje entre 1990 y finales de 2006. Al primero le resulta complicado inspirarse públicamente, tanto por el legado sombrío y criminal de su historia como por la insostenibilidad de un modelo que concentra la riqueza nacional en un solo sujeto.

La oligarquía nicaragüense se considera portadora de intereses de clase que no pueden reducirse a la obediencia al dictador de turno y piensa gozar de un consenso electoral que la autoriza a aspirar a la conducción política del país, además de a su expoliación.

Por eso los oligarcas privilegian el modelo que impulsaron durante los 16 años de liberalismo desenfrenado, que impuso recetas durísimas a un país con una economía ya subdesarrollada y duramente golpeado por diez años de guerra. Un país que debía ser apoyado en su reconstrucción fue mordido en la yugular para arrancarle las últimas riquezas que aún poseía y favorecer el enriquecimiento indecente de las familias de la élite.

Durante esos dieciséis años de liberalismo sin freno, Nicaragua retrocedió a un estado de ausencia total de derechos sociales y sindicales, con el trabajo reducido a una variante miserable y ligado a una relación de servidumbre entre empleadores y trabajadores. El mercado laboral se convirtió en la antesala de la pobreza extrema.

A la Nicaragua que desde 2006 había puesto las riendas en manos del interés nacional y de la representación de los sectores populares, la derecha respondió con el golpismo, expresión identitaria de la derecha en cualquier lugar del mundo.

El golpismo, de hecho, no reconoce el principio de delegación en la relación entre gobernantes y gobernados, sino que considera que corresponde al poder económico, a la expresión de los ricos y poderosos, el derecho a decidir quién, cómo, dónde y cuándo debe gobernar.

La derecha nicaragüense, obtusa y racista, incapaz y clasista como pocas en el mundo, vive su dimensión parasitaria con un impulso desestabilizador de naturaleza político-ideológica que encuentra una fusión con el radicalismo clasista, con un prejuicio racista y segregacionista que anima profundamente a toda la oligarquía latinoamericana. Y ya desde el inicio encuentra detestable que quienes gobiernen no sean los hijos del latifundio, blancos y de ascendencia española.

En 2018 la derecha eligió la vía del golpe, del nihilismo elevado a método de lucha política y la respuesta del Sandinismo se articuló en dos terrenos: el primero en el intento de diálogo y mediación en busca de una síntesis, con la paz como premisa y objetivo. El segundo, visto el fracaso de la primera, fue política y militar, contundente, sin apelación. Nuevamente la paz era premisa y objetivo.

El COSEP y toda la derecha perdieron una guerra, no solo una batalla y la derecha, replegada en un rincón y derrotada, no ha perdido solo la perspectiva y la nacionalidad: junto con su papel ha perdido hasta su propio sentido.

La derecha no aprende una lección fundamental de la política, válida en cualquier latitud y en cualquier fase histórica: venderse al extranjero, abrazar al enemigo para depredar el propio país jamás podrá ser un camino victorioso. Porque los amos, al final, más que a los enemigos desprecian a sus propios siervos.



Fuente:

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


Nicaragua vive en paz, el golpismo está enterrado y olvidado

Por Stanley Vladimir

Nicaragua vive en paz, con un pueblo que es presidente y un Estado que se declara revolucionario, cristiano, socialista, solidario, un país que se mueve todos los días con normalidad, familias que hacen su vida, con una dinámica activa en el trabajo y en la producción. En este mes de abril vivimos un período de ocho años donde el golpismo fue derrotado y enterrado para siempre, dando paso a una etapa en la que la nación ha seguido avanzando y donde la tranquilidad forma parte de la vida cotidiana.

El 19 de abril quedó marcado como una fecha en la que Nicaragua conquistó la paz, una paz que había sido herida y secuestrada por el golpismo, por los propagandistas del imperio y por quienes promovieron el caos, una paz golpeada con violencia, con dolor y con luto en muchas familias, pero que fue rescatada por el pueblo, defendida con determinación por nuestro buen gobierno y mantenida en el tiempo hasta quedar establecida mediante la Ley N.º 1148 como Día Nacional de la Paz, lo que vino a reconocer una realidad que se consolidó con el tiempo y que hoy se refleja en la normalidad de los nicaragüenses.

A lo largo de estos ocho años, se ha mantenido un ritmo constante, las familias circulan desde temprano hacia sus centros de trabajo, los estudiantes asisten con regularidad a sus espacios educativos, los mercados cuentan con abastecimiento permanente, el transporte urbano colectivo circula en las carreteras construidas, los hospitales y centros de salud atienden de forma permanente, el campo continúa su producción y las empresas siguen generando empleo dentro de una dinámica que se mantiene estable.

Sí, ocho años después, abril encuentra a Nicaragua en una condición distinta, con un país que retomó su rumbo, con instituciones que garantizan el orden y con un entorno donde la gente realiza sus actividades sin miedo, mostrando cómo el paso del tiempo consolidó una etapa en la que la paz se mantiene como base de la vida nacional y permite el desarrollo de todas las áreas.

Aquí no nos cansamos de repetir lo bueno y los logros de nuestro buen gobierno, por ejemplo, sus emblemáticos programas sociales, la Merienda Escolar que se distribuye en los centros educativos, el Bono Presidencial acompaña a los estudiantes al finalizar su ciclo, el Bono Productivo Alimentario fortalece a las familias en el campo, Usura Cero y Adelante facilitan financiamiento a pequeños emprendimientos, Patio Saludable impulsa la producción en los hogares, Calles para el Pueblo mejora el acceso en los barrios, Bismarck Martínez y los programas de vivienda garantizan soluciones habitacionales, el Plan Techo responde a necesidades inmediatas, el Programa Todos con Voz atiende a personas con discapacidad, Amor para los Más Chiquitos acompaña a la primera infancia, Casas Maternas brindan atención a mujeres embarazadas, Clínicas Móviles acercan la salud a las comunidades, todos ellos forman parte de una política social que se mantiene activa en todo el país.

Nicaragua es como un carro sin espejo retrovisor, donde no vemos hacia el pasado, el terrorismo golpista quedó derrotado, aquí vamos hacia adelante, caminando, progresando, desarrollando el país con obras de progreso, con tranquilidad, con salud, con amor y con seguridad, pero además con la firme convicción de que ese golpe fallido no se volverá a repetir jamás.

Pero que quede claro, ni perdón ni olvido, porque la memoria permanece y sostiene lo que hoy vivimos, y tenemos la certeza de que nunca más permitiremos que la paz sea avasallada ni que se pretenda entregar al imperio yanqui.

Esta paz se sustenta en las palabras recientes de la Compañera Rosario, quien afirmó que: “nuestro triunfo, nuestra victoria, es la paz, es vivir en concordia, en armonía, trabajar juntos y avanzar en la ruta de paz y bien”, y también señaló que “las familias nicaragüenses merecemos vivir tranquilos, con seguridad, con espacios abiertos al trabajo y la paz”.

Destacando además que “abril quedó grabado como un mes de lucha por la paz, un mes para seguir venciendo, para seguir triunfando en unidad”, y que “vamos a estar caminando en toda nuestra sagrada geografía, reafirmando y resguardando la paz que tanto merecemos, con la paz no se juega, es un don supremo de Dios”, reiterando finalmente que “nuestro compromiso es jamás violentar la paz, es un compromiso de todos, por el bien de todos”


Fuente:

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde