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lunes, 20 de abril de 2026

Nicaragua, Las ra铆ces econ贸micas y conceptuales del golpismo

Por Fabrizio Casari

Ocho a帽os despu茅s del fallido golpe de la derecha, de la gran empresa, Nicaragua celebra uno de los per铆odos m谩s rentables econ贸micamente y m谩s seguros pol铆tica y socialmente de su historia. Apilada en sus videos grabados en estrechos cuartitos, la derecha inventa cada d铆a emergencias e inminencias, pero lo cierto es que la derrota sufrida tiene apariencia de definitiva.

La explosi贸n nihilista que llev贸 al pa铆s a un clima de miedo e incertidumbre fue sostenida por el asalto a todo aquello que simbolizaba al gobierno sandinista: la tortura y el asesinado a sus militantes, la destrucci贸n de sus monumentos, pero sobre todo las infraestructuras y estructuras relacionadas con las distintas municipalidades, los cuarteles de polic铆a, las ambulancias, los centros de salud. La memoria del pa铆s y las instituciones eran una espina en el ojo para los delincuentes disfrazados de disidentes.

Hubo tres aspectos en la estrategia golpista. El primero fue la manipulaci贸n de los hechos, moldeados seg煤n una narrativa prefabricada y falsa hasta en los detalles, difundida tanto por los medios del mainstream como por la red, literalmente invadida por fake news repetidas, elaboradas en centros clandestinos desde donde part铆an en r谩fagas los trolls golpistas.

El segundo fue un uso desmedido de la violencia y la extrema brutalidad con la que fue ejercida. Los llamados “opositores pac铆ficos” resultaron ser una especie de Naranja Mec谩nica en versi贸n tropical. Rostros deformados por el odio, violencia descontrolada contra cualquiera que encontraran en el camino, introdujeron en la historia de Nicaragua un elemento de terror en estado puro, desligado de necesidades militares, que incluso super贸 al exhibido por la Contra en los a帽os 80.

A tanto furor sigui贸 la exhibici贸n de un Carnaval de M谩scaras y Disfraces Militares que cayeron y se hizo evidente cuando el Comandante Daniel dio la orden a la polic铆a y a los voluntarios sandinistas de limpiar el Pa铆s y restablecer el orden constitucional. Ni siquiera 12 horas resistieron los llamados sublevados, y la furia guerrera empleada contra los indefensos se transform贸 r谩pidamente en furia de huirse.

El tercer aspecto se refiere a la imbecilidad pol铆tica del terrorismo guiado por los resentidos, ex de toda virtud. Para preservar la paz el gobierno estuvo dispuesto a subdimensionar su fuerza en funci贸n de buscar un consenso m谩s amplio con los distintos actores sociales y los cuerpos intermedios, y eso fue visto como signo de debilidad en vez de como muestra de visi贸n pol铆tica. No conoc铆an realmente ni a Nicaragua ni a su Comandante.

El 2018 nos dice que el intento de golpe en Nicaragua fue otro primer ejemplo de aplicaci贸n puntual del manual de Gene Sharp concebido para los regime change (eufem铆sticamente llamados Primaveras o Parodias que venden como Revoluciones de color) y que Occidente ha promovido como alternativa a guerras abiertas contra pa铆ses que considera no alineados a sus designios.

Pero Nicaragua es tambi茅n la demostraci贸n concreta de c贸mo ese manual, como antes el de la CIA en los a帽os 80, solo funciona si los gobiernos no gozan de consenso popular. Cuando el gobierno que se quiere derrocar demuestra solidez pol铆tica, expresa un partido con capacidades militares y pol铆ticas, que vive dentro de su pueblo y forma un todo con la naci贸n, entonces manuales y manipulaciones se vuelven instrumentos in煤tiles para sus fines. Papel mojado, por sanguinario que sea.

Podr铆a preguntarse de d贸nde proviene el odio visceral que la derecha nicarag眉ense siente hacia el Sandinismo, y la respuesta solo puede ser una: odio de clase. Consideran una expropiaci贸n de sus bienes por herencia la decisi贸n del gobierno revolucionario de invertir una buena parte de lo que recauda para dar lo necesario a quienes no tienen nada.

La oligarqu铆a enloquece de rabia, porque eso no se parece en absoluto a una obra de beneficencia de club social; equilibrar socioecon贸micamente una comunidad es una pol铆tica precisa, una elecci贸n de fondo inscrita en el ADN del sandinismo, es esa mezcla de coraz贸n, cerebro y alma que gu铆a al FSLN hacia una sociedad de libres e iguales.

Pero la derecha no logra aceptar la idea de reducir la diferencia social, es decir que los recursos de un pa铆s se empleen para reducir las desigualdades. Su idea es que el Estado no debe regular el mercado, financiar bienestar social y obras p煤blicas, sino limitarse exclusivamente a eliminar todo tipo de inter茅s p煤blico que interfiera en los negocios privados de las clases acomodadas.

Pensar que el Estado deba hacerse cargo de los intereses generales es, para la derecha, un error ideol贸gico antes que financiero. No considera que el dominio de una clase parasitaria sea un freno al mejoramiento general del pa铆s, que sea fuente de una convivencia distorsionada, de un desequilibrio generador de desviaci贸n social.

Su concepci贸n de la riqueza se basa en una lectura de clase de los datos micro y macroecon贸micos: importa relativamente cu谩nto pueda crecer el PIB de un pa铆s en cantidad; lo que cuenta son los m谩rgenes de ganancia de los empresarios y de las clases altas, verdadero criterio para medir una buena econom铆a.

El esquema prev茅 la transferencia neta de recursos p煤blicos hacia los bolsillos privados. Ninguna cooperaci贸n soberana: solo la atracci贸n de capitales extranjeros, incluso si tienen funci贸n especulativa, se considera term贸metro de la salud financiera de un pa铆s. Por lo tanto, para favorecer su llegada, se necesita una soberan铆a limitada y una legislaci贸n laboral blanda, vaciada de derechos para los trabajadores, de modo que los fondos no encuentren obst谩culos para aterrizar en el pa铆s.

Capitales que desciendan como buitres, recojan y huyan mediante operaciones especulativas sobre productos y moneda. Que ocupen el sector de los servicios a la ciudadan铆a y del comercio: salud, educaci贸n, transporte, sistema previsional y asistencial; que produzcan a bajo costo; que controlen la gran distribuci贸n, la energ铆a y las telecomunicaciones; que lleguen finalmente a detentar una posici贸n dominante. Que, por dimensi贸n y peso, por poder de chantaje y liquidez, determinen una pesada hipoteca sobre el orden pol铆tico e institucional del pa铆s.

Los dos modelos hist贸ricos de la derecha nicarag眉ense son la dictadura somocista y el liberalismo salvaje entre 1990 y finales de 2006. Al primero le resulta complicado inspirarse p煤blicamente, tanto por el legado sombr铆o y criminal de su historia como por la insostenibilidad de un modelo que concentra la riqueza nacional en un solo sujeto.

La oligarqu铆a nicarag眉ense se considera portadora de intereses de clase que no pueden reducirse a la obediencia al dictador de turno y piensa gozar de un consenso electoral que la autoriza a aspirar a la conducci贸n pol铆tica del pa铆s, adem谩s de a su expoliaci贸n.

Por eso los oligarcas privilegian el modelo que impulsaron durante los 16 a帽os de liberalismo desenfrenado, que impuso recetas dur铆simas a un pa铆s con una econom铆a ya subdesarrollada y duramente golpeado por diez a帽os de guerra. Un pa铆s que deb铆a ser apoyado en su reconstrucci贸n fue mordido en la yugular para arrancarle las 煤ltimas riquezas que a煤n pose铆a y favorecer el enriquecimiento indecente de las familias de la 茅lite.

Durante esos diecis茅is a帽os de liberalismo sin freno, Nicaragua retrocedi贸 a un estado de ausencia total de derechos sociales y sindicales, con el trabajo reducido a una variante miserable y ligado a una relaci贸n de servidumbre entre empleadores y trabajadores. El mercado laboral se convirti贸 en la antesala de la pobreza extrema.

A la Nicaragua que desde 2006 hab铆a puesto las riendas en manos del inter茅s nacional y de la representaci贸n de los sectores populares, la derecha respondi贸 con el golpismo, expresi贸n identitaria de la derecha en cualquier lugar del mundo.

El golpismo, de hecho, no reconoce el principio de delegaci贸n en la relaci贸n entre gobernantes y gobernados, sino que considera que corresponde al poder econ贸mico, a la expresi贸n de los ricos y poderosos, el derecho a decidir qui茅n, c贸mo, d贸nde y cu谩ndo debe gobernar.

La derecha nicarag眉ense, obtusa y racista, incapaz y clasista como pocas en el mundo, vive su dimensi贸n parasitaria con un impulso desestabilizador de naturaleza pol铆tico-ideol贸gica que encuentra una fusi贸n con el radicalismo clasista, con un prejuicio racista y segregacionista que anima profundamente a toda la oligarqu铆a latinoamericana. Y ya desde el inicio encuentra detestable que quienes gobiernen no sean los hijos del latifundio, blancos y de ascendencia espa帽ola.

En 2018 la derecha eligi贸 la v铆a del golpe, del nihilismo elevado a m茅todo de lucha pol铆tica y la respuesta del Sandinismo se articul贸 en dos terrenos: el primero en el intento de di谩logo y mediaci贸n en busca de una s铆ntesis, con la paz como premisa y objetivo. El segundo, visto el fracaso de la primera, fue pol铆tica y militar, contundente, sin apelaci贸n. Nuevamente la paz era premisa y objetivo.

El COSEP y toda la derecha perdieron una guerra, no solo una batalla y la derecha, replegada en un rinc贸n y derrotada, no ha perdido solo la perspectiva y la nacionalidad: junto con su papel ha perdido hasta su propio sentido.

La derecha no aprende una lecci贸n fundamental de la pol铆tica, v谩lida en cualquier latitud y en cualquier fase hist贸rica: venderse al extranjero, abrazar al enemigo para depredar el propio pa铆s jam谩s podr谩 ser un camino victorioso. Porque los amos, al final, m谩s que a los enemigos desprecian a sus propios siervos.



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