Guerra, poder y geopol铆tica
1. Trump y Netanyahu atraviesan un fuerte desgaste pol铆tico y judicial en sus respectivos pa铆ses. Algunos analistas sostienen que las escaladas militares tambi茅n pueden funcionar como una forma de proyectar poder hacia afuera y desplazar la atenci贸n de los problemas internos. ¿Qu茅 peso tienen estos factores en decisiones que conducen a una escalada b茅lica?
Ambos utilizan la guerra como un arma de destrucci贸n masiva y tambi茅n como un instrumento de distracci贸n de masas. Por un lado, como herramienta central de sus agendas de pol铆tica exterior; por otro, para desviar la atenci贸n de sus propios problemas judiciales. Pero no hay dudas sobre la coincidencia de intereses pol铆ticos e incluso 茅ticos entre ambos.
Los dos consideran que el odio hacia el enemigo y la ferocidad —tanto frente a los adversarios como frente a los propios aliados— constituyen la l贸gica que define hoy las relaciones internacionales. Tambi茅n creen que el llamado “sistema de reglas” se ha convertido en un l铆mite que ya no les resulta conveniente, y ven en la primac铆a del temor sobre el consenso la clave para definir un nuevo esquema de dominaci贸n global.
Consideran al Derecho Internacional como un obst谩culo en el camino del ejercicio del poder mediante la fuerza y sostienen que, frente a la crisis definitiva del mando imperial unipolar, la respuesta debe ser la construcci贸n de un nuevo orden internacional basado en la fuerza.
2. ¿Hasta qu茅 punto las categor铆as cl谩sicas de la geopol铆tica —territorio, poder y recursos— siguen siendo suficientes para explicar el conflicto actual?
En realidad, las categor铆as cl谩sicas de la geopol铆tica explican todo. Debemos tener presente que la geopol铆tica es, en s铆 misma, la convergencia de otras dos categor铆as: la geograf铆a y la pol铆tica.
Netanyahu est谩 enfrentado con Ir谩n porque lo considera un enemigo peligroso que no puede superar sin la ayuda de Estados Unidos. Considera a Teher谩n su principal obst谩culo para los planes coloniales jud铆os sobre todo Medio Oriente y el Golfo P茅rsico, donde buscan ejercer dominio militar, control pol铆tico y asegurar el abastecimiento de los recursos del suelo y del subsuelo, adem谩s del control del mar.
El objetivo es saldar cuentas con el mundo 谩rabe —con Ir谩n en primer lugar, pero tambi茅n con los pa铆ses sunnitas— y borrar a la poblaci贸n palestina, reduciendo su condici贸n estatal a un enclave 茅tnico con demograf铆a y territorio cada vez m谩s reducidos.
Tambi茅n hay que tener en cuenta que la econom铆a israel铆 depende completamente de los financiamientos masivos que recibe de Estados Unidos. Israel no tiene una econom铆a en el sentido pleno del t茅rmino: no produce bienes de primera necesidad y se limita b谩sicamente a exportar tecnolog铆a de espionaje y tecnolog铆a militar, adem谩s de pomelos, recibiendo a cambio miles de millones de d贸lares que garantizan su supervivencia y su capacidad operativa en el plano militar.
Gracias a la enorme influencia del lobby israel铆 sobre el sistema financiero estadounidense —que a su vez orienta la pol铆tica occidental— Israel vive y prospera, en gran medida, a costa de los contribuyentes estadounidenses.
Israel no es simplemente el brazo operativo de los intereses de Estados Unidos en Medio Oriente, o al menos no solo eso: es, en muchos aspectos, el propio centro de decisi贸n estadounidense. Su expansionismo colonial, sostenido sobre una base mesi谩nica, termina funcionando como gu铆a para la acci贸n pol铆tica de Washington.
Todo esto ocurre adem谩s en un contexto en el que el lenguaje belicista ha ganado un espacio cada vez mayor en la pol铆tica internacional, hasta el punto de normalizar incluso la discusi贸n sobre el uso de armas nucleares.
3. M谩s all谩 de los factores militares o territoriales, ¿qu茅 dimensi贸n simb贸lica o ideol贸gica est谩 operando en el conflicto actual?
La dimensi贸n religiosa reviste una importancia central en la penetraci贸n simb贸lica del discurso pol铆tico. Esto vale tanto para la guerra en curso como para el paradigma general de nuestro tiempo. El papel de la extrema derecha israel铆, al igual que el de los evangelistas estadounidenses, funciona como un aglutinante emocional que ha devuelto a la derecha de origen nazifascista —fundada en el clasismo, el racismo, el patriarcado y el colonialismo— su identidad m谩s aut茅ntica.
La implosi贸n del modelo capitalista frente al agravamiento de las contradicciones que genera en las sociedades de masas es evidente. Hoy existe un capitalismo completamente desvinculado de la econom铆a real, construido 煤nicamente sobre movimientos virtuales de inmensas fortunas, muchas veces incluso dif铆ciles de rastrear. Es el capitalismo sin capitales: un capitalismo de relaciones sostenido sobre una econom铆a que es ya, en gran medida, virtual.
Incapaz de encontrar respuestas a su propia crisis de valores, este sistema recurre al fide铆smo mesi谩nico y al miedo generado por la ausencia de respuestas sobre el futuro, una verdadera patolog铆a de masas. De este modo, se configura un mundo en el que las responsabilidades de la crisis del modelo socioecon贸mico se atribuyen al progreso, mientras que el fracaso de las recetas econ贸micas darwinianas se descarga sobre los m谩s pobres y los sectores m谩s marginados.
La acumulaci贸n y la concentraci贸n de la riqueza pasan a convertirse en el emblema del 茅xito, mientras que la explotaci贸n y la marginaci贸n social son presentadas como se帽ales de incapacidad. El gasto social es reducido a la categor铆a de costo y los derechos colectivos pasan a ser considerados un obst谩culo para el libre desarrollo del capital.
La expresi贸n simb贸lica m谩s extrema de este fen贸meno es la de los pobres que votan a la derecha: descargan all铆 su rabia y sus miedos, y terminan confundiendo su propio suicidio con una forma de resurrecci贸n.
La izquierda hist贸rica, en cambio, ha llegado a su fin. Instal谩ndose en el terreno de la compatibilidad con el sistema y renunciando a ofrecer una alternativa conceptual y program谩tica, se limita, en el mejor de los casos, a proponer mejoras en la eficiencia administrativa. De este modo se cierra el c铆rculo en el que el futuro queda prisionero del pasado.
Crisis del capitalismo y disputa global
4. En medio de esta tensi贸n internacional, ¿qu茅 actores —Estados, poderes financieros o grandes potencias— est谩n sacando provecho de esta situaci贸n?
En primer lugar, est谩 el sistema financiero occidental, que ve en el desaf铆o de China y en el ascenso de los BRICS la peor de las amenazas. Porque no se trata de una rebeli贸n de los esclavos ni de la propuesta de un sistema socioecon贸mico completamente alternativo; lo que existe es una parte del capitalismo moderno y del socialismo de mercado que reclama su lugar en la construcci贸n de la riqueza mundial.
El 90% del mundo no vive en el Norte ni se beneficia de los privilegios sobre los que se ha construido el imperialismo unipolar de matriz anglosajona: un esquema en el que 52 pa铆ses pretenden decidir el destino de 194. Ese 90% del planeta genera ya m谩s del 50% del PBI global, mientras que los BRICS, por s铆 solos, representan el 43%.
El objetivo m谩s inmediato de los BRICS son las pol铆ticas de sanciones y el uso del d贸lar como instrumento de presi贸n pol铆tica, as铆 como la utilizaci贸n de los organismos internacionales para los intereses exclusivos de las 茅lites blancas. Hoy existen 23 pa铆ses bajo sanciones, lo que afecta al 73% de la poblaci贸n mundial.
Se trata de un sistema de vetos y embargos que traiciona las propias reglas econ贸micas y de comportamiento del capitalismo internacional, llegando incluso a apropiarse de las reservas estrat茅gicas que algunos pa铆ses mantienen depositadas en bancos occidentales. Este escenario est谩 empujando a una profunda crisis de confianza entre los capitales internacionales, que cada vez se desplazan m谩s del Norte hacia el Sur y hacia el Este.
Los gobiernos retiran progresivamente sus fondos ubicados en Occidente y reducen de manera significativa el uso del d贸lar en las transacciones internacionales. Este proceso empuja la ya impagable deuda externa de Estados Unidos —que ronda los 40 billones de d贸lares— hacia el riesgo de un default t茅cnico.
Sin compradores para sus bonos del Tesoro, Estados Unidos —que financia su deuda generando m谩s deuda— enfrenta el espectro del colapso. Frente a ese escenario, responde recurriendo a la presi贸n y a la fuerza contra buena parte del mundo, con la esperanza de evitarlo.
5. En un escenario de tensiones crecientes entre potencias nucleares, ¿qu茅 factores est谩n actuando hoy como l铆mite para una escalada militar directa?
La 煤nica barrera es la disuasi贸n nuclear rec铆proca. Pero Estados Unidos ha decidido jugar su ‘all-in’ frente al resto del mundo con un mensaje claro: estamos dispuestos a destruirlo todo si no logramos dominarlo todo.
La econom铆a estadounidense se dirige hacia el colapso y, con ella, podr铆a derrumbarse todo el capitalismo internacional. Por eso, todos los pa铆ses aliados se ven obligados a asumir el costo de sostener la supervivencia de la econom铆a de Estados Unidos, sin cuyo liderazgo ellos mismos tambi茅n caer铆an.
La carrera hacia el futuro se juega en el terreno de las tecnolog铆as y en el acceso a las tierras raras necesarias para fabricar cada uno de sus componentes. Pero no solo eso: tambi茅n est谩n en juego las reservas de agua dulce, los alimentos, las plantas industriales y la biosfera. Nada de lo que resulta esencial para la supervivencia de la humanidad se produce en Occidente ni se encuentra all铆 en cantidad suficiente.
La mayor parte de esos recursos est谩 en el Sur global, y la progresiva liberaci贸n de 脕frica del poscolonialismo empuja a煤n m谩s ese proceso. Las potencias deben ir a buscar esos recursos all铆 donde se encuentran, sin importar a qui茅n pertenezcan.
Al mismo tiempo, se intenta impedir por la fuerza el crecimiento del socialismo chino, que ya controla buena parte del comercio mundial: 138 de los 194 pa铆ses del planeta tienen a China como su principal socio comercial. Tambi茅n domina en el terreno tecnol贸gico —China se encuentra claramente por delante tanto en procesadores como en inteligencia artificial— y, a trav茅s de la Nueva Ruta de la Seda, amenaza con abrir su mercado y redise帽ar el mundo en t茅rminos de asociaciones estrat茅gicas mutuamente beneficiosas.
En este contexto, si Occidente pretende recuperar un dominio incontestado sobre el mundo, debe frenar a China en el terreno de los alimentos, la energ铆a, las tierras raras y el comercio. Y tambi茅n debe detener a Rusia, que bajo el liderazgo de Vladimir Putin ha recuperado su nivel de influencia pol铆tica y diplom谩tica, junto con su poder militar y estrat茅gico.
6.¿Puede cambiar el alineamiento de Europa con Estados Unidos e Israel, o ese v铆nculo sigue siendo dominante por la combinaci贸n de dependencia econ贸mica, temor a un conflicto militar y una mirada hist贸ricamente prejuiciosa hacia Rusia y China? ¿Qu茅 factores pesan realmente en la pol铆tica exterior europea?
La pol铆tica exterior europea, en realidad, no existe. La Uni贸n Europea es apenas una asociaci贸n financiera y econ贸mica entre 27 Estados. No es una federaci贸n ni tampoco una confederaci贸n de Estados. Es, en los hechos, la prolongaci贸n en este lado del Atl谩ntico del comando angloamericano sobre el mundo.
Las aspiraciones que dieron origen al organismo fueron desatendidas y finalmente enterradas. Hoy la Uni贸n Europea carece de verdadera fuerza pol铆tica, econ贸mica y diplom谩tica, despu茅s de haberse suicidado estrat茅gicamente al aceptar la ruptura con Rusia.
El v铆nculo entre el mercado financiero m谩s rico del mundo —la Uni贸n Europea— y el espacio de las grandes reservas estrat茅gicas —Rusia— habr铆a empujado a Estados Unidos y al Reino Unido hacia una posici贸n marginal. Precisamente por eso, y tambi茅n con el objetivo de expandir la OTAN hacia el Este, se promovi贸 la guerra en Ucrania.
El peligro, en este contexto, es el rearme alem谩n, que en la historia europea ya signific贸 dos guerras mundiales y que hoy parece volver a insinuar el viejo lema de “Deutschland 眉ber alles”.
7. ¿Qu茅 factores pol铆ticos, medi谩ticos o financieros dificultan hoy la existencia de un debate cr铆tico amplio sobre las formas actuales de dominaci贸n global? ¿Qu茅 costos tendr铆a para los Estados abrir un debate parlamentario sobre el sionismo?
No existen hoy las condiciones para ello, porque el dominio financiero y medi谩tico impide la formaci贸n de opiniones que se aparten del capitalismo global de matriz sionista. Los grandes grupos financieros est谩n controlados por el lobby jud铆o y los grandes conglomerados industriales dependen cada vez m谩s de ellos. La pol铆tica depende de la econom铆a y la econom铆a, a su vez, depende de las finanzas.
Incluso el llamado capitalismo digital —si as铆 queremos denominar a los gigantes de la web— se encuentra subordinado al poder pol铆tico y financiero dominante.
Pensar que puede desarrollarse un verdadero debate pol铆tico, e incluso 茅tico, sobre las formas del dominio imperial justamente en el momento en que su defensa ha sido confiada al sector m谩s extremo de la derecha mundial ser铆a una gran ingenuidad.
En momentos de crisis estructural, el capitalismo no hace prisioneros. Y, como tantas veces en la historia, termina recurriendo al fascismo para enfrentar las amenazas de un mundo nuevo.
Am茅rica Latina y el futuro del sistema internacional
8. Frente a una crisis global cada vez m谩s profunda, ¿qu茅 escenarios imagina para la reacci贸n de las sociedades? ¿Existe margen para respuestas populares capaces de alterar el rumbo pol铆tico?
De lo que se trata ahora es de observar c贸mo evolucionar谩 esta crisis del capitalismo financiero, una crisis que ya parece no tener soluciones. Tambi茅n habr谩 que ver de qu茅 manera los pa铆ses del Sur global y del nuevo Este logran seguir erosionando los m谩rgenes del imperio unipolar a trav茅s de la reivindicaci贸n del multipolarismo.
Que los pueblos puedan reaccionar sin que se desencadene una sucesi贸n de acontecimientos m谩s profundos parece dif铆cil: la ideolog铆a capitalista est谩 mucho m谩s arraigada en lo profundo de las sociedades de lo que a menudo se cree.
9. ¿La ausencia de liderazgos transformadores responde a la falta de figuras capaces de emerger o a un sistema pol铆tico, medi谩tico y econ贸mico que neutraliza cualquier alternativa antes de que crezca?
Se debe a ambas causas, pero sobre todo a la incapacidad de elaborar una nueva teor铆a y praxis de la transformaci贸n. La derrota hist贸rica de 1989 dej贸 a la izquierda a煤n bajo los escombros de la ca铆da del Muro de Berl铆n, mientras que las inversiones multimillonarias en el sistema medi谩tico —el principal instrumento para la circulaci贸n de las ideas— transformaron al capitalismo de una simple doctrina econ贸mica en una verdadera ideolog铆a de masas.
A esto se suma la enorme capacidad corruptiva del sistema, capaz de convertir incluso las mejores promesas en las peores decepciones. La categor铆a del “traidor por dinero” se ha vuelto un elemento recurrente en los procesos pol铆ticos que podr铆an haber abierto caminos alternativos. Los casos de Chile y Ecuador, as铆 como algunos procesos en Centroam茅rica, explican con claridad esta tendencia.
10. En este escenario internacional inestable, ¿c贸mo imagina el futuro pol铆tico de Am茅rica Latina? ¿Qu茅 lugar ocupan pa铆ses como Cuba y Nicaragua dentro de esa disputa geopol铆tica?
El destino de Cuba y de Nicaragua depende solo en parte de lo que ocurre en Medio Oriente. El proceso de ajuste de cuentas con los gobiernos que han desafiado y derrotado al imperio estadounidense en su propio “patio trasero” trasciende las cuestiones globales.
Existe una obsesi贸n, un odio y una voluntad de venganza que tienen ra铆ces profundas en los grandes latifundios locales, y son precisamente esos intereses los que orientan los procesos de restauraci贸n del orden imperial, tanto en La Habana como en Managua.
Probablemente se sientan alentados por lo ocurrido en Venezuela, pero ning煤n experimento puede replicarse autom谩ticamente y las motivaciones para operaciones tan costosas —tanto en t茅rminos econ贸micos como pol铆ticos— necesitan condiciones que las justifiquen.
Managua y La Habana no poseen petr贸leo ni grandes riquezas, pero la idea de vengarse de dos revoluciones triunfantes sigue siendo una tentaci贸n. Y, en cualquier caso, obstaculizar la presencia de Rusia y China contin煤a siendo una prioridad central en los proyectos imperiales.
La cuesti贸n, en definitiva, es determinar cu谩l ser铆a el precio que estar铆an dispuestos a pagar. Cuba y Nicaragua no son Venezuela y, aunque un eventual bombardeo podr铆a no ser evitable para ambos pa铆ses, otra cosa muy distinta ser铆a la ocupaci贸n del territorio.
Para Estados Unidos, una operaci贸n de ese tipo tendr铆a costos alt铆simos en vidas humanas y beneficios econ贸micos muy limitados. Son tambi茅n estas evaluaciones las que terminar谩n condicionando el curso de los acontecimientos.