
Bajo la carpa que da sombra en el patio del colegio, con la mirada fija y solemne al frente, se alinea una fila de niños que llevan camisetas con la imagen del norteamericano más famoso de este pueblo montañoso de Nicaragua. La foto de la camiseta no es de un cantante pop ni de una estrella de cine, sino de un flaco ingeniero eléctrico de Portland, Oregón: Benjamín Linder.
«Benjamín Linder: ¡Presente! ¡Presente! ¡Presente!», gritan los niños, levantando sus pequeños puños en el aire para enfatizar que el espíritu de Benjamín Linder está hoy aquí con nosotros.
Benjamín Linder se trasladó a Nicaragua en 1983 para aportar sus habilidades a la Revolución Popular Sandinista. Era payaso y monociclista y trabajaba en el circo nacional. Como ingeniero, trabajó para llevar la electricidad a las zonas de guerra del norte de Nicaragua, donde la contrarrevolución financiada por Estados Unidos atacaba las aldeas en la oscuridad; la electricidad les proporcionaba mayor seguridad. Tras construir con éxito una central hidroeléctrica en El Cuá, Benjamín y sus compañeros comenzaron a trabajar en una nueva central en San José de Bocay, cerca de la frontera con Honduras.
El 28 de abril de 1987, Benjamín subió río arriba para tomar medidas para una presa con dos albañiles locales —Pablo Rosales, padre de cuatro hijos, y Sergio Hernández, padre de siete—, ambos voluntarios en el proyecto. Los tres fueron emboscados y asesinados por fuerzas contrarrevolucionarias.
Treinta y nueve años después, nuestro pequeño grupo, en representación de la Casa Ben Linder de Managua, ha viajado seis horas para honrar a estos héroes y mártires junto con los estudiantes, las familias, y autoridades locales en el Centro Escolar Benjamín Linder.

Día del Héroe Internacionalista
Al llegar a San José de Bocay en la noche del día anterior, nos enteramos de que la Asamblea Nacional acababa de declarar el 28 de abril Día del Héroe Internacionalista en Nicaragua. Es un honor poder compartir este momento de orgullo con la gente de Los Ángeles, el pueblo donde Benjamín fue asesinado, situado en lo alto de San José de Bocay, con unas vistas panorámicas del valle del río y las espectaculares montañas al fondo.
Juan Ramón Obregón Valdivia, el diputado de la Asamblea Nacional que representa a la región, está compartiendo el texto de la ley con los allí reunidos.
«Nicaragua ha sido bendecida con una legión de héroes y heroínas internacionalistas quienes, a lo largo de nuestra historia y en las distintas etapas de lucha por nuestra Soberanía, han asumido nuestros ideales y han defendido la Paz», lee.
«El hermano norteamericano Benjamín Linder, fue asesinado…convirtiéndose en un símbolo eterno de la lucha de los pueblos contra la injusticia. debemos conmemorar a todos nuestros héroes internacionalistas, reafirmando el vínculo indisoluble entre el Pueblo Nicaragüense y la Solidaridad Internacional, convirtiendo el ideal del internacionaliśmo en luz que guía la gesta por el progreso y la construcción de un futuro de Unidad y Paz», concluye el diputado.
Héroes Inesperados
Tras celebrar con bailes, discursos, poemas y piñatas, nos dirigimos a la presa que ahora alimenta la central hidroeléctrica, terminada en 1994 por APRODELBO, la organización que hoy suministra electricidad a 2.000 familias de la región. A continuación, caminamos a través del espeso bosque hasta el lugar donde fueron asesinados Benjamín, Pablo y Sergio.

De pie sobre las rocas en la quebrada, José Luís Olivas, jefe de la unidad de gestión ambiental de APRODELBO, habla de su heroísmo. Con sus gafas de montura metálica y los bolsillos de la camisa llenos de bolígrafos, Ben Linder no daba la impresión de ser valiente. Pero en el contexto de la guerra de la Contra, todo el mundo sabía que el simple hecho de intentar llevar la electricidad a las comunidades era motivo suficiente para que tu nombre acabara en una lista de muerte.
«En este entonces estaban los grupos armados financiados por el gobierno de los estados unidos», explica José Luís.
«El señor Ronald Reagan no quería que los nicaragüenses siguiéramos prosperando, nos quería ver enterrados en miseria y por eso financiaba la contrarrevolución».
Sin embargo, Benjamín y miles más como él siguieron trabajando para mejorar las vidas de las familias en las zonas rurales en guerra, aun sabiendo el riesgo personal que corrían.
«Lucharon por ver una comunidad organizada, ver jóvenes estudiando, ver médicos profesionales que son de la misma comunidad dando atención médica a la misma población», explica José Luís.
Cuenta la historia de Ambrosio Mogorrón Martínez, un enfermero vasco de España. Ambrosio, conocido como «El Doctorcito», también fue asesinado en Bocay, apenas un mes después de Benjamín. Se dirigía a llevar medicamentos a la comunidad cuando una mina antitanque de fabricación estadounidense detonó bajo su camioneta, matándolo a él y a otras nueve personas que lo acompañaban. El hospital primario de Bocay lleva el nombre de Ambrosio Mogorrón.
«Lastimosamente murieron estos internacionalistas, pero dejaron una semilla sembrada en buena tierra, y esa semilla ha germinado y esa semilla sigue creciendo aquí», concluye José Luís. «Por eso es que tenemos energía eléctrica, tenemos agua potable, tenemos hospitales, tenemos escuelas, tenemos universidades».

Nunca detendrán la primavera
Cuando vamos de salida, miramos una ranita sobre la piedra, justo arriba del punto donde dispararon a Ben a quemarropa. La rana es de un rojo vivo y negro, los colores de la Revolución Sandinista. Amablemente, va saltando de un lado a otro, dejándonos tomarle fotos. Un amigo me cuenta que, según la tradición indígena, Rana canta para traer la lluvia, simbolizando la nueva vida y la armonía.
Mientras bajamos la montaña, reflexiono sobre lo oportuno que es celebrar las contribuciones de nuestros internacionalistas caídos cuando ahora tantos de sus sueños para Nicaragua se han hecho realidad: la paz y seguridad, la educación gratuita, el servicio de salud gratuita, la vivienda digna, las buenas carreteras.
«Podrán arrancar todas las flores, pero jamás detendrán la primavera», cita la copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, al anunciar el Día del Héroe Internacionalista. «Benjamín Linder, una flor allá en Bocay, una flor del pueblo nicaragüense…Luchamos por la paz, luchamos por la floración que deja la Paz, luchamos para vivir como hermanos…luchamos por la alegría, jamás detendrán la primavera».
En este 28 de abril, mientras celebramos el primer Día del Héroe Internacionalista, sabemos que la primavera ha llegado a Nicaragua.
* Becca Renk Foster es originaria de Idaho, EE. UU. Lleva 25 años viviendo y trabajando en el desarrollo comunitario sostenible en Nicaragua. Coordina el trabajo de la Casa Benjamín Linder en Managua y forma parte de la Coalición de Solidaridad con Nicaragua.