Por Carlos Fonseca Ter谩n.
y despu茅s de sucesivas guerras; con 铆ndices de crecimiento de alrededor del 5% en los 煤ltimos diez a帽os; con altos 铆ndices de seguridad ciudadana; y seg煤n datos del PNUD, uno de los pa铆ses latinoamericanos con mayor disminuci贸n de la pobreza y de la desigualdad social durante ese mismo per铆odo de tiempo, o sea desde que volvi贸 el sandinismo al poder.
Durante poco menos de una semana, el pa铆s literalmente, ardi贸. El detonante fue una reforma al seguro social – ya derogada –, que consist铆a en aumentar levemente las cotizaciones a los trabajadores y en mayor medida a los empresarios, y establecerla para los jubilados. Otra medida fue hacer que quienes devengan salarios superiores a determinada cantidad, paguen sus cotizaciones conforme al total de lo que ganan y no solamente hasta un determinado monto, como ha sido hasta ahora. Esta 煤ltima medida tuvo como objetivo disminuir las posibilidades de los empresarios de desangrar la seguridad social al reportar altos cargos fantasmas con enormes sueldos, para luego cobrar al sistema de seguridad social los beneficios correspondientes. Pero el objetivo general del conjunto de medidas tomadas era resolver la crisis financiera del Instituto Nicarag眉ense de Seguridad Social (INSS),
ocasionada por la mayor cobertura de la seguridad social y la mayor cantidad de beneficios que 茅sta otorga a los trabajadores. Esta fue la alternativa encontrada por el gobierno para no aplicar la propuesta del FMI, de aumentar la edad de jubilaci贸n y la cantidad de semanas requeridas para 茅sta, y eliminar las pensiones a v铆ctimas de guerra y la pensi贸n reducida a quienes teniendo edad de jubilaci贸n no hayan completado la cantidad de semanas, beneficio que implementado por el sandinismo al poco tiempo de haber regresado al gobierno en 2007.Como puede verse, las medidas tomadas eran menos perjudiciales para los trabajadores que las planteadas por el FMI, las cuales hab铆an sido respaldadas por los empresarios privados, quienes semanifestaron en contra de la reforma aprobada y que fue luego derogada; lo cual es normal, ya que los principales afectados eran los empresarios y quienes devengan altos salarios.Por tanto, no es de extra帽ar que ning煤n sindicato y ning煤n trabajador hayan salido a protestar, a excepci贸n de los empleados de las grandesempresas privadas – a quienes por cierto, 茅stas no dejan sindicalizarse –, obligados a marchar por sus patrones, los empresarios afiliados al Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP). Pero el protagonismo lo tuvieron varios grupos de estudiantes universitarios, sobre todo en algunas universidades privadas que reciben subvenci贸n p煤blica para facilitar el acceso a ellas de j贸venes con escasos recursos.
Las protestas comenzaron con peque帽os piquetes organizados por j贸venes de clase media alta y clase alta, que de manera recurrente organizan ese tipo de actividades en contra del gobierno sandinista. La variante esta vez fue que los enfrentamientos entre ellos y los j贸venes sandinistas de los barrios populares – llamados “turbas” por la derecha – gener贸 un sentimiento de solidaridad en una buena parte del estudiantado universitario, que escal贸 la protesta colocando barricadas en la v铆a p煤blica y enfrent谩ndose a la polic铆a con armas de fuego caseras, cuando 茅sta intent贸 despejar la v铆a.
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Este fen贸meno fue producto de la percepci贸n generalizada de que la reforma afectaba a los trabajadores y a los jubilados, mientras que como contrapartida no hubo un proceso de discusi贸n y apropiaci贸n de las medidas, lo cual hizo que los posibles defensores de la misma no supieran qu茅 defender y por tanto, en su mayor parte no estuvieran motivados para hacerlo, lo cual fue un factor decisivo para la tard铆a respuesta del sandinismo pol铆ticamente organizado en los barrios e instituciones del Estado, y del movimiento social af铆n al sandinismo. Esto fue tambi茅n en parte lo que motiv贸 la participaci贸n en contra de la reforma, de grupos de estudiantes y j贸venes en general que asum铆anestardefendiendorei vindicaciones que consideraban justas, pero que ahora corren m谩s peligro que nunca ante la correlaci贸n de fuerzas que habr谩 en el necesario di谩logo nacional instaurado para ver este y otros temas; correlaci贸n que es producto, precisamente e ir贸nicamente, de las protestas.La confrontaci贸n fue en aumento, hasta que la situaci贸n se sali贸 de control para las autoridades y proliferaron los enfrentamientos entre detractores y defensores, ya no tanto de las reformas, sino del gobierno sandinista, que ha contado durante los 煤ltimos ocho a帽os con un respaldo popular invariablemente superior al 60%. Al fragor de la confrontaci贸n aparecieron armas de guerra y con ello, inevitablemente, los muertos de uno y otro lado, incluyendo polic铆as, ya que hubo tambi茅n armas mortales en manos de los grupos enfrentados a las autoridades. De igual manera, durante dos d铆as seguidos proliferaron los incendios de edificios p煤blicos, ataques a instituciones y saqueos a negocios privados, sobre todo supermercados, casi todo perpetrado obviamente, por el bando antigobierno.El Presidente Daniel Ortega se dirigi贸 a la naci贸n durante los dos d铆as m谩s violentos del enfrentamiento, primero para llamar al di谩logo y luego, para anunciar la derogaci贸n de la reforma que motiv贸 el inicio de las protestas. A solicitud de ambos sectores enfrentados, la Conferencia Episcopal de la Iglesia Cat贸lica acept贸 ser mediadora en el di谩logo, aunque algunos obispos se han declarado abiertamente en contra del gobierno.
La situaci贸n volvi贸 a la calma cuando el Presidente declar贸 que se derogaba la reforma a la seguridad social, para buscar otras opciones en el di谩logo nacional. Acontinuaci贸n, peque帽os grupos politizados permanecieron protestando, repudiando el di谩logo y exigiendo la renuncia del Presidente, en aras de lo cual han permanecido incitando a la violencia desde los medios de comunicaci贸n controlados por ellos, y a trav茅s de 茅stos divulgando cifras falsas que aumentan cada vez m谩s la cantidad de fallecidos en las protestas, para lo cual incluyen en sus listas a personas cuya muerte no tuvo nada que ver con los hechos violentos ocurridos, entre los que adem谩s se debe mencionar el hecho de que la delincuencia aprovech贸 la situaci贸n para atacar a las autoridades del orden p煤blico e incluso, fueron muchos los casos de enfrentamientos entre diversos grupos delincuenciales por el control de territorios; lo cual tambi茅n ocasion贸 muertes, pero no hizo que la situaci贸n de violencia se prolongara, debido a que tales grupos en Nicaragua no tienen ni de cerca la capacidad organizativa y operativa de las maras, que son caracter铆sticas de los tres pa铆ses vecinos del Norte: Guatemala, El Salvador y Honduras. Actualmente, la Fiscal铆a General de la Rep煤blica investiga los hechos para proceder a acusar formalmente a las personas que sean encontradas como responsables de las muertes ocurridas, y por iniciativa de la bancada sandinista en la Asamblea Nacional, 茅sta form贸 una Comisi贸n de la Verdad integrada por personalidades de prestigio en el pa铆s, ajenas al conflicto. Sin embargo, en la percepci贸n general tanto dentro como fuera deNing煤n burgu茅s fue visto en las manifestaciones del sandinismo en defensa de la Revoluci贸n durante los reciente acontecimientos; en cambio, en las manifestaciones de la derecha era notoria la presencia entusiasta de la burgues铆a nicarag眉ense, inconfundible como en todas partes por su buena ropa “de marca”, sus pa帽uelos y gorras, sus caros lentes oscuros, sus refinados modales y en el caso de Am茅rica Latina, su piel blanca heredada de los colonizadores que con el despojo a nuestros pueblos originarios, dieron origen a sus fortunas te帽idas de la sangre ind铆gena y del sudor de los esclavos, as铆 como de los obreros y campesinos que en Nicaragua, con Sandino, levantaron la frente para siempre y para admiraci贸n de los pueblos del mundo, enfrentando a sus opresores de adentro y de afuera con valent铆a sin igual, como se disponen ahora a defender las conquistas revolucionarias, alcanzadas por el sacrificio de m谩s de ochenta mil nicarag眉enses ca铆dos en la guerra de liberaci贸n contra el somocismo y en la guerra de los ochenta en defensa de la Revoluci贸n Sandinista, que hoy como ayer advierte al imperialismo y sus lacayos, que NO PASAR脕N.
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