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lunes, 21 de octubre de 2024
Nicaragua reafirma su compromiso en el IX Encuentro del Comité Europeo de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista
jueves, 19 de septiembre de 2024
Declaración y carta de la Coalición: Consejo de Derechos Humanos de la ONU presta apoyo a los planes de cambio de régimen contra Nicaragua
[1] Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (2024) Informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua(disponible en: https://www.ohchr.org/es/hr-bodies/hrc/ghre-nicaragua/index).
[2] Ver bit.ly/NicaONU2024
[3] Los ejemplos incluyen a dos actores en la toma violenta de la ciudad de Masaya. Uno de los líderes de la acción, Santiago Fajardo, junto con Carlos Caistes, quien participó en la tortura y asesinato de un policía, han estado en libertad desde 2019.
[4] El ejemplo más atroz de implicación de figuras eclesiásticas en actos de violencia extrema, fue la prolongada tortura y quema en vida del agente de policía Gabriel Vado, que dos sacerdotes católicos intentaron ocultar. Esto fue calificado en pocas palabras como una “muerte” en el primer informe, mientras que no se menciona siquiera ninguno de los incidentes de implicación eclesiástica en la violencia en el segundo informe.
[5] Ver https://icj-cij.org/case/70
[6] Ver https://www.oas.org/en/sla/dil/inter_american_treaties_A-41_charter_OAS.asp
[8] De Zayas, A. (2023) The Human Rights Industry. Atlanta: Clarity Press.
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jueves, 25 de julio de 2024
Nicaragua – hacia un mundo más solidario
Fuente:
lunes, 17 de junio de 2024
Deuda histórica de Estados Unidos con Nicaragua : memoria, justicia y solidaridad internacional en una nueva etapa de la Revolución Sandinista
En los últimos años, el debate sobre la llamada “deuda histórica” de Estados Unidos con Nicaragua ha vuelto a ocupar un lugar central en la conversación pública nacional. Más allá de una discusión diplomática o jurídica, se trata de un tema que toca fibras profundas de la memoria colectiva del país, marcada por décadas de intervenciones extranjeras, conflictos armados y costos humanos y económicos aún visibles. En este contexto, una encuesta realizada en 2023 muestra que la mayoría de la población respalda que el gobierno continúe exigiendo el pago de una indemnización, lo que ha reactivado el llamado a la justicia internacional y a la solidaridad de otros pueblos.
El origen del reclamo se remonta a los años ochenta, tras el triunfo de la Revolución Sandinista y el ascenso del Frente Sandinista de Liberación Nacional, cuando el país enfrentó una guerra impulsada por la política exterior del presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, que financió y entrenó a fuerzas contrarrevolucionarias conocidas como “contras”. Este conflicto provocó miles de muertes, destrucción de infraestructura, afectaciones económicas severas y un prolongado desgaste social.
Ante estos hechos, Nicaragua presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia, que en 1986 falló a favor del país centroamericano, reconociendo la responsabilidad de Washington por violaciones al derecho internacional y ordenando el pago de reparaciones. Sin embargo, la indemnización nunca se concretó, lo que dejó la sentencia como una victoria moral y jurídica pendiente de cumplimiento.
Décadas después, el tema sigue vivo en la conciencia nacional. Según datos divulgados por la firma M&R Consultores, una encuesta de opinión realizada en 2023 reveló que más del 75 % de la población considera que el gobierno debe retomar activamente las gestiones para exigir el pago de esa deuda, y más del 80 % opina que Estados Unidos debería compensar a Nicaragua por los daños ocasionados.
Estos resultados evidencian un amplio consenso ciudadano. No se trata solo de una postura política coyuntural, sino de una percepción compartida de justicia histórica: la idea de que el sufrimiento humano y las pérdidas materiales del pasado no pueden quedar impunes ni olvidadas.
La nueva etapa de la Revolución Sandinista y el debate necesario
Primero, porque contribuye a preservar la memoria colectiva. Recordar los daños del pasado ayuda a comprender los desafíos actuales y a reforzar la identidad nacional frente a nuevas formas de presión externa.
Segundo, porque plantea una discusión sobre el derecho internacional y la igualdad entre los Estados. Si las sentencias de tribunales internacionales no se cumplen cuando afectan a potencias, se debilita la credibilidad del sistema jurídico global.
Y tercero, porque la reparación no solo sería económica: implicaría un reconocimiento político y moral del daño causado, algo fundamental para la reconciliación histórica.
De la causa nacional a la solidaridad internacional
Trasladar el debate a la solidaridad internacional significa buscar apoyo en movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos y gobiernos que defiendan el cumplimiento del derecho internacional. Así, la causa nicaragüense puede convertirse en un ejemplo de cómo los países pequeños reclaman justicia frente a las grandes potencias.
En definitiva, la encuesta de 2023 demuestra que el tema no pertenece al pasado. La deuda histórica sigue siendo una herida abierta y, al mismo tiempo, una bandera de dignidad. En esta nueva etapa de la Revolución Sandinista, reactivar el debate no solo responde a una exigencia legal, sino a una necesidad ética: afirmar que la memoria, la justicia y la soberanía son principios irrenunciables, tanto para Nicaragua como para la conciencia mundial.
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lunes, 29 de abril de 2024
Los internacionalistas del amor: una solidaridad que Nicaragua nunca olvidará
El homenaje a quienes hicieron de Nicaragua una causa propia
Cuando sus nombres comenzaron a escucharse uno tras otro en el auditorio del Centro de Convenciones Olof Palme de Managua, no eran simplemente nombres. Eran vidas. Eran historias llegadas desde Estados Unidos, Suiza, Alemania, Francia, Italia, el País Vasco y muchos otros rincones del mundo que, un día, decidieron unir su destino al del pueblo nicaragüense.
El pasado 30 de abril, durante el acto nacional conmemorativo por el XII aniversario del paso a la inmortalidad del comandante Tomás Borge Martínez, Nicaragua volvió a detenerse para recordar a aquellos hombres y mujeres que hicieron de la solidaridad una forma de vida. En una ceremonia cargada de emoción, el recuerdo de Tomás Borge caminó de la mano del reconocimiento a quienes, desde otros países, llegaron para construir escuelas, levantar puentes, llevar electricidad, alfabetizar comunidades, compartir conocimientos y sembrar esperanza.
La vicepresidenta Rosario Murillo los definió con una expresión que resume como pocas el significado de aquella entrega: «los internacionalistas del amor». No era una frase retórica. Era la mejor manera de describir a quienes abandonaron la comodidad de sus hogares para compartir el destino de un pueblo que luchaba por salir adelante.
La Revolución Popular Sandinista despertó, desde su triunfo en julio de 1979, una de las mayores movilizaciones de solidaridad internacional que ha conocido América Latina. Miles de personas procedentes de decenas de países viajaron a Nicaragua convencidas de que la defensa de la justicia, la soberanía y la dignidad no entendía de fronteras.
Llegaron cuando el país afrontaba enormes desafíos. Mientras Nicaragua intentaba reconstruirse tras décadas de dictadura, la guerra impulsada por la contrarrevolución provocaba graves necesidades en la educación, la salud, la agricultura, las comunicaciones y las infraestructuras. Frente a esa realidad, miles de internacionalistas decidieron responder con trabajo, conocimientos y compromiso.
Muchos eran ingenieros, médicos, maestros, periodistas, arquitectos, agrónomos o estudiantes. Participaron en campañas de alfabetización, impulsaron proyectos agrícolas, colaboraron en la construcción de escuelas, centros de salud, caminos, puentes y sistemas de agua potable, llevaron electricidad a comunidades rurales y compartieron la vida cotidiana de las familias campesinas. No llegaron como observadores. Llegaron para trabajar.
Con el paso del tiempo, muchos descubrieron en Nicaragua una segunda patria. Aprendieron sus costumbres, hicieron amigos, compartieron alegrías y dificultades y asumieron los mismos riesgos que afrontaba el pueblo nicaragüense.
Entre los compañeros recordados durante el homenaje figuraba Benjamín Linder, el joven ingeniero estadounidense que llevó la electricidad a comunidades donde nunca antes había brillado una bombilla. También Maurice Demierre, cooperante suizo comprometido con el desarrollo agrícola; Bernd Koberstein, periodista alemán que cambió la comodidad de Europa por los caminos del norte de Nicaragua; Yvan Leyvraz, ingeniero suizo; Joël Fieux, agrónomo francés; Albrecht "Toño" Pflaum, Pierre Grosjean, el internacionalista vasco Ambrosio Mogorrón, Antonio Soldano Ferrer y tantos otros hombres y mujeres cuyos nombres forman ya parte inseparable de la historia de Nicaragua.
Muchos de ellos apenas habían superado la treintena. Tenían por delante carreras prometedoras, proyectos personales y una vida cómoda en sus países de origen. Sin embargo, eligieron otro camino. Decidieron poner sus conocimientos al servicio de un pueblo que apenas conocían, convencidos de que la solidaridad también podía cambiar el mundo.
Varios de aquellos internacionalistas fueron asesinados por fuerzas de la contrarrevolución mientras realizaban tareas completamente civiles. No empuñaban armas; llevaban herramientas, cuadernos, cámaras fotográficas, medicamentos o proyectos destinados a mejorar las condiciones de vida de las comunidades. Su compromiso los convirtió en objetivo de una guerra que pretendía sembrar el miedo y frenar el proceso de transformación que vivía Nicaragua.
Entre los asistentes al homenaje destacaban también reconocidos internacionalistas que han mantenido vivo ese compromiso durante décadas. Allí se encontraban Brian Willson, veterano activista estadounidense por la paz y la solidaridad con Nicaragua, acompañado por su esposa, así como Fred Morris, junto a otros compañeros llegados desde distintos países. Su presencia recordó que el internacionalismo no pertenece únicamente al pasado; sigue vivo en quienes continúan defendiendo la amistad y la cooperación entre los pueblos.
Durante su intervención, el presidente Daniel Ortega recordó que la mejor forma de honrar a quienes entregaron su vida era mantener vivos los principios que inspiraron su compromiso. «Tenemos que mantener vivos los valores de Benjamín Linder, los valores de Tomás, los valores de nuestros héroes y mártires de Nicaragua y del mundo», afirmó, vinculando la memoria de los internacionalistas con la defensa permanente de la solidaridad y la dignidad de los pueblos.
No fue casual que este homenaje tuviera lugar precisamente en el acto dedicado a Tomás Borge. Uno de los fundadores del Frente Sandinista siempre defendió que la solidaridad internacional era una fuerza capaz de unir a personas de culturas, idiomas y países distintos alrededor de una misma causa: la justicia.
El obispo y poeta Pedro Casaldáliga dejó escrita una frase que quizá explique mejor que cualquier discurso el significado de aquella historia compartida: «Los internacionalistas internacionalizan el amor.»
Eso hicieron. Internacionalizaron el amor mediante el trabajo, el esfuerzo y el compromiso. Lo sembraron en escuelas, cooperativas, hospitales, proyectos de electrificación, comunidades rurales y caminos de montaña. Lo sembraron, sobre todo, en la memoria de un pueblo que nunca olvidó que, cuando más lo necesitaba, llegaron hombres y mujeres de lugares lejanos dispuestos a compartir su destino.
Aquella tarde del 30 de abril volvieron a escucharse muchos de sus nombres. Benjamín, Maurice, Bernd, Yvan, Joël, Ambrosio, Antonio, Pierre, Toño… Cada uno con su propia historia. Cada uno con su propio sueño. Todos unidos por una misma convicción: que la solidaridad entre los pueblos es una de las expresiones más nobles del ser humano.
Y mientras sus nombres continúen pronunciándose con gratitud, seguirán formando parte de la historia de Nicaragua. Porque los internacionalistas del amor no pertenecen únicamente a los países donde nacieron. También pertenecen, para siempre, al corazón del pueblo nicaragüense.
VIDEO ACTO:





