Entrada destacada

s谩bado, 27 de noviembre de 2021

El «sandinismo puro» que apoya Golpes de Estado (II): las alianzas del MRS con los Estados Unidos

Por Ben Norton

La ret贸rica de MRS es casi indistinguible de la del candidato republicano Marco Rubio y el lobby de Florida. El partido antisandinista demoniza al gobierno socialista de Cuba como una “dictadura” “totalitaria”, mientras colabora estrechamente con activistas cubanos contrarrevolucionarios.

Cuando Washington y la oligarqu铆a neofascista patrocin贸 un golpe militar de extrema derecha en Bolivia en 2019, el gobierno sandinista de Ortega se opuso y conden贸 firmemente el complot, apoy谩ndose firmemente en el presidente electo de Bolivia, Evo Morales.

El partido MRS, por su parte, apoy贸 p煤blicamente el golpe de Bolivia, acusando falsamente a Morales de “fraude” electoral y afirmando que el golpe fue una inspiraci贸n para los nicarag眉enses que quer铆an derrocar a su propio gobierno.

Dora T茅llez aplaudi贸 personalmente el golpe, calumniando a Morales como un aspirante a dictador y afirmando que Bolivia era «mejor» con 茅l derrocado. Su colega del MRS Hugo Torres Jim茅nez , otro ex-revolucionario convertido en partidario del golpe de derecha, tambi茅n elogi贸 el derrocamiento violento y antidemocr谩tico de Morales.

T茅llez declar贸 con j煤bilo que el golpe de Estado en Bolivia hab铆a “aterrorizado” al gobierno sandinista y expres贸 su esperanza de que los oficiales militares nicarag眉enses se sintieran inspirados para lanzar su propio golpe. El l铆der del MRS alab贸 a la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA) dominada por Estados Unidos y a su l铆der hiperintervencionista Luis Almagro , pidi茅ndole que expulsara a Nicaragua .

T茅llez dijo a AFP que el golpe de Bolivia dio un ejemplo positivo que podr铆a asustar al gobierno sandinista. Luego realiz贸 una entrevista con el medio de oposici贸n Confidencial, financiado por el gobierno de Estados Unidos, titulada “Dora Mar铆a T茅llez: ‘La [familia] Ortega-Murillo est谩 desmoralizada por la salida de Evo Morales»

Tras el golpe de Estado contra Morales, Nicaragua est谩 “desmoralizada, desesperada, aislada, golpeada”, se regode贸. Y lo que pas贸 en “Bolivia les dice que este modelo no es viable”.

T茅llez expres贸 su esperanza de que el “s铆ndrome de Bolivia” env铆e un mensaje a los l铆deres de las Fuerzas Armadas nicarag眉enses para lanzar un golpe de Estado propio, alegando que “hay una parte muy importante del cuerpo de oficiales que” no es tan leal al sandinismo.

T茅llez y sus colegas del MRS han adoptado una posici贸n a煤n m谩s dura hacia Venezuela. Si bien la administraci贸n del presidente Ortega ha apoyado firmemente al gobierno chavista de izquierda de Venezuela contra numerosos intentos de golpe de Estado en Estados Unidos, el MRS aboga abiertamente por el derrocamiento del gobierno venezolano, calific谩ndolo tambi茅n de «dictadura».

Hugo Torres public贸 un video en las plataformas de redes sociales del MRS elogiando al gobierno de Donald Trump por acusar absurdamente al presidente venezolano Nicol谩s Maduro de narcotr谩fico, mientras se refer铆a a Venezuela como un “estado terrorista”.

T茅llez incluso expres贸 su apoyo al t铆tere venezolano de Washington, Juan Guaid贸, y al oligarca opositor de extrema derecha Leopoldo L贸pez, proclamando: “Caminamos juntos”.

Para 2020, T茅llez y su partido MRS se hab铆an movido tanto a la derecha que decidieron abandonar cualquier pretensi贸n de fidelidad al sandinismo, quitando de su plataforma todas las referencias al movimiento sandinista y cambiando el nombre del Movimiento Renovador Sandinista a Uni贸n Democr谩tica. Renovadora (Uni贸n de Renovaci贸n Democr谩tica), o UNAMOS.

La UNAMOS ha elogiado abiertamente a los l铆deres latinoamericanos de derecha , como el banquero multimillonario convertido en presidente de Ecuador, Guillermo Lasso .

Mientras tanto, T茅llez y sus colegas de UNAMOS han presionado p煤blicamente al gobierno de Estados Unidos y a la Uni贸n Europea para que se impongan sanciones m谩s agresivas a su propio pa铆s, que ya han da帽ado la econom铆a de la naci贸n.



Relacionado:
https://difusionrebelde.blogspot.com/2021/11/de-revolucionarios-nicaraguenses.html 

De revolucionarios nicarag眉enses a informantes de la embajada de Estados Unidos: c贸mo Washington reclut贸 a ex sandinistas como Dora Mar铆a T茅llez y su partido MRS [I]


La historia de c贸mo la ex guerrillera de Nicaragua Dora Mar铆a T茅llez y su partido antisandinista MRS se aliaron con la derecha y se convirtieron en informantes golpistas de la embajada de Estados Unidos.

Una de las opositoras m谩s destacadas del gobierno sandinista de Nicaragua justifica postura con su pasado como revolucionaria. Y mientras los medios internacionales la alaban constantemente, lo que no mencionan es que ella abandon贸 la pol铆tica revolucionaria hace mucho tiempo y se ha convertido en un activo clave en la campa帽a de guerra no convencional del gobierno de Estados Unidos contra Nicaragua.

Cuando ten铆a solo 22 a帽os, Dora Mar铆a T茅llez luch贸 como guerrillera en la Revoluci贸n Sandinista de Nicaragua, junto al actual presidente Daniel Ortega. Pero rompi贸 con el sandinismo hace m谩s de dos d茅cadas y se ha ido desviando constantemente hacia el ala derecha respaldada por Estados Unidos.

T茅llez es una figura clave en un grupo de exrevolucionarios, muchos de 茅lite, de clase alta, que se unieron como una escisi贸n de derecha del Frente Socialista Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN) en la d茅cada de 1990. Juntos, formaron un partido pol铆tico centrista llamado Movimiento de Renovaci贸n Sandinista (Movimiento Renovador Sandinista, o MRS), negociando sus historias revolucionarias para promover una contrarrevoluci贸n neoliberal.

Bajo el liderazgo de T茅llez y sus colegas, el MRS desarroll贸 una estrecha relaci贸n con la oligarqu铆a derechista de Nicaragua. Tambi茅n colabor贸 ​​extensamente con el gobierno de los Estados Unidos, trabajando con miembros neoconservadores del Congreso y el lobby de cambio de r茅gimen de Miami, todo mientras recaudaba fondos de organizaciones intervencionistas estadounidenses.

Cables clasificados del Departamento de Estado publicados por WikiLeaks y analizados por la revista The Grayzone muestran que T茅llez y otros l铆deres de su partido MRS se han reunido con frecuencia con la embajada de Estados Unidos y han servido como informantes durante a帽os.

En reuniones peri贸dicas con funcionarios estadounidenses, T茅llez, Sergio Ram铆rez, Hugo Torres Jim茅nez, V铆ctor Hugo Tinoco y otras altas figuras del MRS proporcionaron inteligencia a Estados Unidos sobre el FSLN y la pol铆tica interna nicarag眉ense, en un intento por evitar que los sandinistas regresaran al poder. Luego ayudaron a Washington a intentar desestabilizar el gobierno del presidente Daniel Ortega despu茅s de que gan贸 las elecciones de 2006.

La embajada declar贸 claramente que «la posici贸n del gobierno de los Estados Unidos [es] que el MRS es una opci贸n viable y constructiva, con quien Estados Unidos mantendr铆a buenas relaciones».

La embajada agreg贸 con aprobaci贸n, «si el MRS puede cambiar los votos del FSLN y obtener algunos de los votos indecisos, todav铆a es una opci贸n viable y podr铆a ser la clave para evitar que Ortega gane».

Hoy en d铆a, T茅llez y su MRS est谩n abiertamente aliados con la derecha, incluso cuando ella y sus seguidores explotan c铆nicamente su antigua bona fides revolucionaria para dividir el apoyo de izquierda a los sandinistas y confundir a los observadores progresistas fuera del pa铆s.

El MRS jug贸 un papel clave en un violento intento de golpe de Estado en Nicaragua en 2018, en el que fuerzas extremistas respaldadas por Estados Unidos paralizaron la naci贸n levantando barricadas mientras persegu铆an, torturaban y asesinaban a activistas sandinistas.

Con fondos sustanciales de los recortes de la CIA dedicados a promover el cambio de r茅gimen, los l铆deres del MRS ayudaron a organizar y liderar el fallido golpe de Estado. Y utilizaron sus posiciones influyentes en los medios de comunicaci贸n, el sector de las ONG y la academia para dise帽ar c贸mo se comercializ贸 la operaci贸n violenta en el resto del mundo.

Continuar谩.


Fuente:
https://mpr21.info/de-revolucionarios-nicaraguenses-a-informantes-de-la-embajada-de-estados-unidos-como-washington-recluto-a-ex-sandinistas-como-dora-maria-tellez-y-su-partido-mrs-i/

domingo, 14 de noviembre de 2021

S谩hara Occidental: la descolonizaci贸n que Espa帽a dej贸 pendiente

Por Javier Huerta

De la colonia espa帽ola al regreso de la guerra

Hay conflictos que el paso del tiempo convierte en una noticia lejana, casi olvidada, aunque para quienes los viven contin煤en formando parte de la vida cotidiana. El S谩hara Occidental es uno de ellos. Durante d茅cadas, el pueblo saharaui ha vivido dividido entre un territorio ocupado, unos campamentos de refugiados levantados en el desierto argelino y una di谩spora extendida por distintos pa铆ses. Mientras tanto, Naciones Unidas mantiene el S谩hara Occidental como un Territorio No Aut贸nomo pendiente de descolonizaci贸n y reconoce el derecho de su poblaci贸n a la libre determinaci贸n. Sin embargo, m谩s de cuatro d茅cadas despu茅s de la salida espa帽ola, ese proceso contin煤a sin concluir y el pueblo saharaui sigue esperando una soluci贸n que le permita decidir libremente su futuro.

La historia de esta situaci贸n comienza mucho antes de que Marruecos y el Frente Polisario se enfrentaran militarmente. El origen se encuentra en el colonialismo espa帽ol y en una descolonizaci贸n que nunca lleg贸 a completarse. Espa帽a administr贸 el territorio desde finales del siglo XIX y, durante d茅cadas, el S谩hara Occidental permaneci贸 bajo dominio colonial. Cuando el proceso de descolonizaci贸n africano comenz贸 a transformar el mapa pol铆tico del continente, la cuesti贸n saharaui pas贸 a formar parte de la agenda de Naciones Unidas. En 1963, la organizaci贸n incluy贸 el territorio en la lista de Territorios No Aut贸nomos, reconociendo que su poblaci贸n ten铆a derecho a alcanzar la libre determinaci贸n.

A partir de ese momento, Naciones Unidas reclam贸 reiteradamente a Espa帽a que avanzara hacia la descolonizaci贸n. La cuesti贸n no era simplemente sustituir una administraci贸n colonial por otra, sino permitir que los habitantes del territorio pudieran determinar su futuro pol铆tico. Durante los a帽os sesenta y setenta surgi贸 adem谩s una conciencia nacional saharaui cada vez m谩s fuerte, que acabar铆a cristalizando en la creaci贸n del Frente Popular para la Liberaci贸n de Saguia el Hamra y R铆o de Oro, conocido como Frente Polisario, en 1973. Su aparici贸n modific贸 profundamente el escenario pol铆tico, porque la poblaci贸n saharaui comenz贸 a organizarse para reclamar el fin del dominio colonial y la independencia.

1975: el final de Espa帽a y el comienzo del conflicto

El momento decisivo lleg贸 en 1975. Espa帽a se encontraba en los 煤ltimos meses de la dictadura franquista y el futuro del territorio estaba sometido a fuertes presiones internacionales. Marruecos defend铆a que el S谩hara Occidental formaba parte de su espacio territorial hist贸rico, mientras que Mauritania tambi茅n manten铆a reivindicaciones sobre una parte del territorio. Frente a estas posiciones, el Frente Polisario defend铆a la independencia y Naciones Unidas sosten铆a el principio de autodeterminaci贸n.

En octubre de aquel a帽o, el Tribunal Internacional de Justicia emiti贸 una opini贸n consultiva sobre el S谩hara Occidental. El tribunal reconoci贸 que exist铆an determinados v铆nculos jur铆dicos entre el sult谩n de Marruecos y algunas poblaciones del territorio, as铆 como determinados v铆nculos con Mauritania, pero concluy贸 que no exist铆an v铆nculos de soberan铆a territorial que impidieran la aplicaci贸n del principio de autodeterminaci贸n. Es decir, la existencia de relaciones hist贸ricas no pod铆a utilizarse para negar al pueblo saharaui la posibilidad de decidir su futuro.

Sin embargo, la situaci贸n sobre el terreno evolucion贸 en otra direcci贸n. Marruecos organiz贸 la denominada Marcha Verde, mediante la cual decenas de miles de personas fueron movilizadas hacia el territorio. Espa帽a, debilitada por la crisis final del franquismo y ante la presi贸n marroqu铆, termin贸 abandonando el S谩hara. Los Acuerdos de Madrid de noviembre de 1975 establecieron una administraci贸n provisional en la que participaron Marruecos y Mauritania, aunque estos acuerdos no resolvieron jur铆dicamente la cuesti贸n de la soberan铆a ni sustituyeron el proceso de descolonizaci贸n reconocido por Naciones Unidas.

La retirada espa帽ola tuvo consecuencias enormes. Para Marruecos comenz贸 una etapa de consolidaci贸n del control sobre gran parte del territorio; para el Frente Polisario comenz贸 una guerra por la independencia; y para miles de saharauis comenz贸 el exilio. El territorio que Espa帽a hab铆a administrado durante d茅cadas qued贸 sumido en un conflicto que la potencia colonial hab铆a abandonado sin permitir que la poblaci贸n pudiera decidir su futuro.

La guerra y el exilio saharaui

La guerra transform贸 por completo la vida del pueblo saharaui. El Frente Polisario se enfrent贸 primero a las fuerzas marroqu铆es y mauritanas y, despu茅s de la retirada de Mauritania, concentr贸 su lucha contra Marruecos. Miles de civiles abandonaron las zonas de combate y buscaron refugio en territorio argelino. En las proximidades de Tinduf comenzaron a establecerse los campamentos de refugiados saharauis que contin煤an existiendo hasta nuestros d铆as.

Aquellos campamentos no fueron concebidos como un lugar de residencia permanente. Se levantaron como una consecuencia directa de la guerra y del desplazamiento de la poblaci贸n, pero con el paso de los a帽os terminaron convirti茅ndose en el hogar de varias generaciones. La prolongaci贸n del conflicto hizo que muchas personas nacieran, crecieran y formaran sus propias familias en el exilio, sin haber podido regresar al territorio del que proced铆an sus padres y abuelos.

La situaci贸n tambi茅n produjo una profunda divisi贸n territorial. Marruecos fue consolidando el control sobre las principales ciudades y buena parte de las zonas econ贸micamente m谩s importantes del S谩hara Occidental, mientras el Frente Polisario mantuvo presencia en 谩reas situadas al este de la berma y en los territorios pr贸ximos a Argelia. A finales de los a帽os ochenta, Marruecos hab铆a construido una enorme barrera defensiva que se extiende aproximadamente durante 2.700 kil贸metros y que pas贸 a dividir f铆sicamente el territorio.

El muro se convirti贸 en el s铆mbolo m谩s visible de una realidad que contin煤a afectando a miles de personas. No solamente separa dos zonas bajo diferentes controles militares, sino que tambi茅n ha contribuido a separar familias y comunidades que durante generaciones hab铆an compartido un mismo espacio. La presencia de minas y de instalaciones militares alrededor de la berma a帽ade adem谩s un riesgo permanente para la poblaci贸n.

1991: el alto el fuego y la promesa del refer茅ndum

Despu茅s de diecis茅is a帽os de enfrentamiento, Marruecos y el Frente Polisario aceptaron en 1988 un plan de arreglo impulsado por Naciones Unidas y la Organizaci贸n para la Unidad Africana. El acuerdo abri贸 la posibilidad de poner fin a la guerra mediante un alto el fuego y la celebraci贸n de un refer茅ndum de autodeterminaci贸n.

El alto el fuego entr贸 en vigor el 6 de septiembre de 1991 y Naciones Unidas cre贸 la Misi贸n de las Naciones Unidas para el Refer茅ndum del S谩hara Occidental, conocida como MINURSO. Su misi贸n era preparar las condiciones para que la poblaci贸n pudiera votar y determinar el futuro del territorio. La consulta deb铆a ofrecer dos posibilidades fundamentales: la independencia o la integraci贸n con Marruecos.

Parec铆a entonces que el conflicto pod铆a entrar finalmente en una etapa diferente. Despu茅s de a帽os de guerra, la comunidad internacional hab铆a conseguido establecer un mecanismo pol铆tico y una misi贸n internacional sobre el terreno. Sin embargo, la celebraci贸n del refer茅ndum comenz贸 a encontrar obst谩culos relacionados con la identificaci贸n de los votantes y con las posiciones enfrentadas de las partes. El proceso, que inicialmente deb铆a desarrollarse con relativa rapidez, comenz贸 a prolongarse.

El problema del censo adquiri贸 una importancia enorme. Determinar qui茅n deb铆a participar en la consulta no era una cuesti贸n puramente administrativa, porque de esa decisi贸n depend铆a la composici贸n del cuerpo electoral y, por tanto, el resultado del refer茅ndum. Las discrepancias entre Marruecos y el Frente Polisario terminaron paralizando el proceso durante a帽os. Mientras tanto, la presencia de Naciones Unidas se prolongaba y el territorio permanec铆a dividido.

La paradoja era evidente: Naciones Unidas hab铆a conseguido detener la guerra, pero no hab铆a conseguido completar el proceso pol铆tico que deb铆a sustituirla.

Cuando el tiempo se convierte en parte del problema

La prolongaci贸n de la situaci贸n modific贸 tambi茅n las condiciones pol铆ticas del conflicto. Una soluci贸n que en 1991 parec铆a vinculada a un refer茅ndum comenz贸 a convertirse, con el paso de los a帽os, en una negociaci贸n cada vez m谩s compleja sobre el futuro del territorio. Diferentes enviados especiales y distintas propuestas intentaron desbloquear la situaci贸n, pero ninguna consigui贸 reunir el consenso necesario.

Para el pueblo saharaui, cada a帽o sin soluci贸n significaba continuar dividido entre el exilio, la ocupaci贸n y una situaci贸n pol铆tica sin resolver. Para Marruecos, mientras tanto, el paso del tiempo permit铆a consolidar su presencia sobre el terreno y desarrollar estructuras administrativas y econ贸micas en las zonas bajo su control. El conflicto empezaba as铆 a convertirse en una disputa en la que el paso de los a帽os no afectaba de igual manera a todos los actores.

Esta es una de las cuestiones centrales para entender la historia del S谩hara Occidental. Un conflicto congelado no significa necesariamente que las posiciones permanezcan inm贸viles. Mientras las negociaciones internacionales contin煤an, la realidad sobre el terreno sigue cambiando. Las generaciones se suceden, las ciudades crecen, las estructuras econ贸micas se consolidan y las poblaciones se acostumbran a vivir dentro de una situaci贸n que originalmente deb铆a ser provisional.

Por eso la ausencia de una soluci贸n no puede considerarse neutral. El paso del tiempo tambi茅n modifica el equilibrio existente.

El silencio internacional y la responsabilidad de Espa帽a

En esta historia, Espa帽a ocupa un lugar que no puede ser ignorado. No fue simplemente un pa铆s que observ贸 el conflicto desde fuera, sino la potencia colonial que administr贸 el territorio hasta 1975 y que abandon贸 el proceso de descolonizaci贸n sin haber permitido que el pueblo saharaui ejerciera su derecho a decidir.

La responsabilidad hist贸rica espa帽ola contin煤a siendo objeto de debate. Para una parte importante de la sociedad espa帽ola, la cuesti贸n saharaui mantiene adem谩s una dimensi贸n moral y pol铆tica particular. Miles de personas han desarrollado durante d茅cadas campa帽as de solidaridad con el pueblo saharaui, mientras numerosas asociaciones han reclamado que Espa帽a asuma un papel m谩s activo en la defensa del derecho de autodeterminaci贸n.

La posici贸n oficial espa帽ola, sin embargo, ha estado condicionada durante d茅cadas por sus relaciones con Marruecos. La proximidad geogr谩fica, los intereses econ贸micos, las cuestiones migratorias, la cooperaci贸n en materia de seguridad y la importancia estrat茅gica del pa铆s magreb铆 han pesado sobre la pol铆tica exterior espa帽ola. El S谩hara Occidental ha terminado convirti茅ndose as铆 en un asunto en el que la defensa de determinados principios internacionales convive con intereses pol铆ticos y diplom谩ticos muy concretos.

Esta contradicci贸n no afecta 煤nicamente a Espa帽a. Tambi茅n pone de manifiesto las limitaciones de la pol铆tica internacional cuando los derechos de los pueblos chocan con los intereses de los Estados. El S谩hara Occidental contin煤a siendo un territorio pendiente de descolonizaci贸n, pero la comunidad internacional no ha encontrado la voluntad pol铆tica necesaria para hacer efectivo el derecho que reconoce sobre el papel.

2020: el alto el fuego vuelve a romperse

Durante casi tres d茅cadas, la situaci贸n se mantuvo bajo un alto el fuego fr谩gil. Pero en noviembre de 2020 la tensi贸n acumulada termin贸 provocando un nuevo enfrentamiento.

La crisis se produjo en la zona de Guerguerat, un paso situado en el extremo sur del territorio, pr贸ximo a la frontera con Mauritania. Marruecos despleg贸 fuerzas en la zona para abrir una carretera que el Frente Polisario consideraba una violaci贸n del acuerdo militar establecido tras el alto el fuego. El Polisario respondi贸 declarando que el alto el fuego hab铆a quedado roto y anunci贸 el regreso a la lucha armada.

A partir de ese momento, el conflicto entr贸 en una nueva etapa. Aunque la intensidad de los enfrentamientos no era comparable con la guerra de las d茅cadas anteriores, el hecho pol铆tico era de enorme importancia: despu茅s de casi treinta a帽os, el alto el fuego de 1991 hab铆a dejado de funcionar como antes.

La reanudaci贸n de las hostilidades deber铆a haber servido como una llamada de atenci贸n para la comunidad internacional. El modelo basado en mantener indefinidamente una situaci贸n provisional hab铆a demostrado sus l铆mites. Sin una soluci贸n pol铆tica capaz de responder a las aspiraciones del pueblo saharaui, el riesgo de que el conflicto permaneciera abierto segu铆a existiendo.

Un conflicto que no desapare

Ahora nuevamente, en este a帽o 2021, el S谩hara Occidental vuelve a encontrarse ante una situaci贸n que muchos hab铆an considerado imposible despu茅s de tres d茅cadas de alto el fuego: la guerra hab铆a regresado. El conflicto que comenz贸 tras la retirada espa帽ola en 1975 no hab铆a sido resuelto, sino simplemente contenido durante un periodo prolongado.

La historia de estos a帽os permite entender por qu茅 no basta con hablar del S谩hara Occidental como una disputa territorial entre Marruecos y el Frente Polisario. En su origen existe un proceso de descolonizaci贸n inconcluso; detr谩s de la guerra existe una poblaci贸n que reivindica su derecho a decidir; y detr谩s del bloqueo diplom谩tico aparecen los intereses de diferentes Estados y potencias que han convertido el conflicto en una pieza m谩s del complejo tablero pol铆tico del norte de 脕frica.

M谩s de cuatro d茅cadas despu茅s de la retirada espa帽ola, el pueblo saharaui contin煤a esperando una soluci贸n que le permita decidir su futuro. Una parte de su poblaci贸n permanece en los campamentos de refugiados de Tinduf; otra vive en los territorios controlados por Marruecos; y otra se encuentra repartida por diferentes pa铆ses. Entre todas esas comunidades permanece una misma reivindicaci贸n: que el futuro del S谩hara Occidental no sea decidido por las potencias que han intervenido en su historia, sino por su propia poblaci贸n.

El regreso de la guerra en 2020 demuestra que ning煤n conflicto desaparece simplemente porque deje de ocupar las primeras p谩ginas de los peri贸dicos. La paz de 1991 consigui贸 detener durante casi treinta a帽os los enfrentamientos a gran escala, pero no resolvi贸 la cuesti贸n que los hab铆a provocado. El refer茅ndum nunca lleg贸 a celebrarse y la descolonizaci贸n qued贸 pendiente.

El S谩hara Occidental contin煤a siendo, por tanto, una de las grandes asignaturas pendientes del proceso de descolonizaci贸n africano. Y mientras Naciones Unidas siga reconociendo el derecho del pueblo saharaui a la libre determinaci贸n sin conseguir garantizar las condiciones para que pueda ejercerlo, la historia iniciada con la retirada espa帽ola en 1975 seguir谩 sin escribir su 煤ltimo cap铆tulo.

Con el regreso de las hostilidades, la pregunta vuelve a ser inevitable: ¿cu谩nto tiempo puede mantenerse una situaci贸n provisional antes de que se convierta en una injusticia permanente? Para el pueblo saharaui, la respuesta se mide ya en generaciones.



Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde