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sábado, 25 de julio de 2026

Nicaragua. Injerencia a través de una traducción errónea

Becca Renk Foster *, 24 de julio 2026

Este artículo se publicó originalmente en Kawsachun News


Estados Unidos se entromete en las elecciones de Nicaragua al declararar falsamente que ya no habrá más elecciones en el país

En un giro novedoso, Estados Unidos ha lanzado una campaña para injerencia en las elecciones de Nicaragua al anunciar erróneamente que Nicaragua ya no celebrará elecciones.

El 19 de julio, en un discurso ante 70,000 personas reunidas en la Plaza de la Fe de Managua para conmemorar el 47 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el copresidente nicaragüense Daniel Ortega hizo referencia a los grupos de oposición respaldados por Estados Unidos.

«…Allá están ellos agazapados, ya quisieran ellos ganar Elecciones para hacer riales con las Escuelas.», dijo, recordando que, durante administraciones anteriores, los funcionarios del gobierno cobraban por servicios públicos que según la constitución de la república eran gratuitos.

«Pero que se olviden, aquí no volverán a haber Elecciones, no volverán a haber Elecciones, para que por ahí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el Poder.», continuó. «Y vamos a trabajar, con la Asamblea Nacional y con las Organizaciones correspondientes, las Leyes, porque hay que hacer las Leyes que les pongan un muro, un bloque, a los Golpistas, a los Vendepatrias, y que por mucha plata que les den los yanquis, ¡No Podrán, ¡No Podrán! ¡No Podrán!!»

Al amanecer el día siguiente, The New York Times decidió publicar el titular: «El líder nicaragüense dice que planifica abolir las elecciones». Una versión de este titular inexacto se repitió alrededor del mundo de manera orquestada, algo inusual para un país que rara vez sale en las noticias internacionales.

El Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se lanzó al respecto y emitió un comunicado:

«La declaración de Daniel Ortega que, bajo la dictadura de su familia, Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones pone al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria… Estados Unidos exhorta a la comunidad internacional a unir fuerzas para demostrarle a la dictadura de Murillo-Ortega que no puede esperar mantener situación normal con otras naciones cuando está obstaculizando los principios básicos de nuestro hemisferio democrático».

Como era de esperarse, esta declaración desencadenó denuncias públicas destinadas a aislar a Nicaragua de los países de la región que participan en la iniciativa imperialista estadounidense «Escudo de las Américas».

Distorsión Intencionada

Jill Clark-Gollub, quien tiene una maestría en traducción e interpretación y está certificada para interpretar en los tribunales federales de EE. UU., está desconcertada por la traducción errónea de los comentarios de Ortega publicados en el New York Times y repetidos en otros medios.

«Se trata de un orador que hace pausas y utiliza la repetición como estilo oratorio», afirma. «Interrumpirlo antes de que termine la oración, como si estuviera diciendo que nunca más habría elecciones, me parece una distorsión intencionada de su mensaje. Si un intérprete hiciera esto en un contexto profesional, estaría sujeto a medidas disciplinarias».

Este error de traducción intencionado del mensaje de Ortega parece haber dado inicio precisamente a la campaña de injerencia en los asuntos internos de Nicaragua sobre la que Ortega advertía en su discurso. Tras la avalancha mediática, el aparato opositor de Nicaragua, respaldado por Estados Unidos, parece dispuesto a aprovechar lo que percibe como una ventaja. En consecuencia, ha pasado de las condenas verbales a llamar a una «revolución de colores» con especulaciones sobre «una posible protesta social en la que (Estados Unidos) pueda ejercer su presión».

Una Temporada de Injerencia Electoral

Esta rápida intensificación se produce en un momento de fuerte presión de Estados Unidos sobre América Latina. Incluso sin mencionar el reciente secuestro del presidente de Venezuela o el actual estrangulamiento a Cuba —ambos hechos que Ortega mencionó y condenó en su discurso—, durante el último año Estados Unidos ha interferido en elecciones en toda la región.

En Argentina, Bolivia, Honduras, Perú y Colombia, Estados Unidos ha vinculado explícitamente su apoyo económico a candidatos de la derecha, ha recibido a sus candidatos preferidos en la Casa Blanca y ha impuesto sanciones a partidos de izquierda. Legisladores estadounidenses también movilizaron a colombianos conservadores que viven en el extranjero, lo que generó votos desde el exterior que resultaron decisivos en el recuento final.

La injerencia en las elecciones de Honduras en noviembre del año pasado ha puesto al descubierto un complot más amplio para desestabilizar la región: el presidente estadounidense Donald Trump indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, un narcotraficante condenado, apenas dos días antes de las elecciones. Desde entonces, una gran cantidad de grabaciones de audio filtradas, bautizadas como «Hondurasgate», ha revelado que Hernández está confabulado con funcionarios del Partido Republicano y produce activamente propaganda contra los gobiernos progresistas de toda América Latina.

Un precedente para la injerencia en Nicaragua

Las declaraciones de Ortega sobre la injerencia electoral fueron la conclusión de un discurso en el que detalló 200 años de incesante injerencia estadounidense en Nicaragua. Con su estilo característico, el discurso de Ortega comenzó con una lección de historia que incluyó la resistencia a la invasión del mercenario estadounidense William Walker en la década de 1850; la lucha de Augusto Sandino contra los marines estadounidenses en la década de 1920, su asesinato por orden del embajador de Estados Unidos y la instauración de la dictadura militar de Anastasio Somoza, respaldada por Estados Unidos.

La flagrante intromisión de Estados Unidos en las elecciones y los asuntos internos de Nicaragua no terminó cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) derrocó a Somoza en 1979. Tras el triunfo de la Revolución, Estados Unidos organizó y financió a las fuerzas contrarrevolucionarias «contras», lo que provocó 50,000 muertos en 10 años; obligó a los nicaragüenses a elegir entre la continuación de la guerra y el candidato estadounidense en las elecciones de 1990; y gobernó de facto el país durante 16 años de gobiernos neoliberales.

A pesar del continuo injerencismo estadounidense, el FSLN ganó las elecciones de 2006 y se ha mantenido en el poder desde entonces, ganando tres elecciones posteriores y obteniendo el 76% de los votos en 2021. De hecho, cualquier oposición legítima al partido sandinista tendrá que presentar una plataforma excepcionalmente sólida para competir con los logros del partido gobernante durante los últimos 19 años, que incluyen 50 nuevos hospitales y atención médica universal gratuita; educación gratuita, incluida la universitaria; 5,000 kilómetros de nuevas carreteras; un crecimiento anual del PIB del 4-5%; además, Nicaragua es uno de los países más seguros de la región. Dada la calidad de vida del nicaragüense promedio hoy en día, no es de extrañar que las recientes encuestas muestren que Ortega goza de un índice de aprobación del 88.5 %.

¡Nunca, nunca, nunca!

Durante su discurso del 19 de julio, Ortega recordó el violento intento de golpe de Estado de 2018, cuando grupos armados de la oposición paralizaron el país con violentos bloqueos de carreteras y murieron unas 270 personas. Las investigaciones han demostrado que el gobierno de EE. UU. Financió la violencia.

Desde entonces, Nicaragua ha trabajado para garantizar que los responsables de la violencia no puedan seguir socavando la paz del país, que tanto costó construir. En su discurso, Ortega advirtió a los nicaragüenses que las amenazas a la seguridad del país persisten.

«…No crean que porque no hay guerra estamos en Paz... ¡No! Ellos viven conspirando ahí, organizando, buscando cómo organizar Partidos, para que en una Elección que ellos se suponen, entonces que esos Partidos ganen las Elecciones.», dijo.

«Y aquí se acabó la historia de que los Partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas, volverán a llegar al Gobierno... ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás!».

«Elecciones, sí»

A pesar del revuelo internacional por los comentarios mal traducidos de Ortega, Nicaragua sigue adelante con la propuesta del copresidente.

«Somos los nicaragüenses los que decidimos cuándo y cómo serán nuestras elecciones», declaró a los periodistas el Dr. Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua. Confirmó que los legisladores ya están trabajando para «no dejar ni un resquicio para que se pueda meter la manipulación terrible de los imperios y sus lacayos».

La copresidenta Rosario Murillo también aclaró que Nicaragua celebrará elecciones.

«Elecciones, sí, pero Elecciones propias», dijo a los medios de comunicación, «y cuando decimos propias, son de nuestro Pueblo Bendito, diseñadas, organizadas, desde nuestra Soberanía Nacional, desde nuestra Dignidad Nacional, para elegir a los mejores nicaragüenses.»

* Becca Renk Foster es originaria de Idaho, EE. UU. Desde hace 25 años, vive en Nicaragua y trabaja en desarrollo comunitario sostenible. Coordina el trabajo de Casa Benjamín Linder en Managua y forma parte de la Coalición de Solidaridad con Nicaragua.


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"La Revolución Popular Sandinista es conocida por todo el mundo como un símbolo de Soberanía y un Símbolo de las luchas del Sur Global contra la injerencia del Norte Global"

Entrevista al Compañero Ben Norton, Periodista y Analista Político,
con l@s Periodistas Arlen Hernández y Oscar Ortiz

Revista En Vivo, Canal 4

21 de Julio del 2026


Periodista Oscar Ortiz

Es momento de la Entrevista Central, le damos la cordial bienvenida a Benjamín, o Ben Norton, como Colega que lo conocemos desde hace muchos años. También participando en este Acto del 47/19; empecemos por tu impresión, ¿Qué te pareció este Acto del 47/19?

Palabras de Ben Norton

Siempre es impresionante, pero este año estuvo mucho más impresionante, había muchísima gente, y siempre es muy genial ver a la Juventud, con la participación, la alegría, los bailes. Siempre es divertido no es algo como de la política, es algo Cultural, con la música todo mundo bailando. Estuvo muy bonito.

Periodista Arlen Hernández

Ben, nuestro Comandante y la Copresidenta Rosario, en sus Mensajes detallaba esas nuevas Líneas de Trabajo que van en función de fortalecer el Modelo Democrático y participativo, representativo de nuestro pueblo. ¿Qué te parece ese anuncio?

Palabras de Ben Norton

El Comandante habló de la importancia del Pueblo Presidente, creo que esa idea es clave, y lo podemos ver la participación de los nicaragüenses en todos los niveles de la sociedad; así es una Revolución, las Revoluciones son de los Pueblos.

Creo que los dos Copresidentes enfatizaron la importancia de la Paz, que es de suma importancia porque estamos en el Mundo de Guerra; lamentablemente es fácil olvidarlo aquí en Nicaragua, porque obviamente es un país de Paz, y eso es algo muy bueno.

Lamentablemente en el mundo estamos viendo muchos conflictos, especialmente ahora Estados Unidos está librando una guerra criminal contra Irán.

Hay un genocidio que continúa contra el pueblo palestinos; hay muchos conflictos, está el conflicto en Ucrania que continúa después de varios años.

Aquí en Nicaragua sí hay Paz, y el Comandante mencionó que porque hay Paz aquí, no significa que no haya conflictos en otros lugares, y es por eso que en Nicaragua siempre hay que defender esa Paz; es muy importante.

Periodista Oscar Ortiz

El Copresidente, en este caso también hacía alusión sobre el tema siempre vinculado a la defensa de la Paz, a los que generaron terror en algún momento en Nicaragua, y la importancia de la Militancia de estar conectada con las Instituciones en caso de ver a alguien que está actuando de manera incorrecta; no actuar, sino reportar a las Autoridades correspondientes.

Palabras de Ben Norton

Sí, el Comandante habló del intento de Golpe del 2018, yo he hecho muchas investigaciones sobre eso, sobre los fondos que vinieron de varios Organismos de Estados Unidos.

Es una forma de injerencia en los asuntos internos de Nicaragua, para lanzar un intento de Golpe de Estado, y podemos ver que esa injerencia lamentablemente nunca termina.

Por ejemplo, en enero de este año el Imperio invadió Venezuela y secuestró al Presidente Nicolás Maduro, que es una barbaridad porque viola completamente el Derecho Internacional.

Es una atrocidad en contra del pueblo venezolano, y contra el Principio básico de la Soberanía, que un país es soberano según la Carta de la ONU. En el Artículo 2, cuando se fundó la ONU y se creó el Derecho Internacional, se basa en el Principio de la Soberanía.

Lamentablemente lo que vemos hoy en día, es un Imperio arrogante, que no reconoce la Soberanía de otros países, especialmente de los países de Latinoamérica, y que se mete siempre en los asuntos internos en países soberanos.

Es por eso que es muy importante enfatizar como dijo el Comandante, que Nicaragua no permite que países extranjeros financien a grupos opositores extremistas, terroristas aquí, para tratar de fomentar violencia y desestabilizar al Gobierno.

Periodista Oscar Ortiz

Allí habría que agregar que por el hecho de que estamos viviendo en un país donde tenemos Paz, donde vivimos una Paz que nos permite el desarrollo, no significa que no estén conspirando y estén queriendo generar escenarios para tratar de afectar nuestro país. Ellos siempre están conspirando.

Palabras de Ben Norton

Lo podemos ver en toda la Región: Estados Unidos intervino en las Elecciones en Honduras hace un par de meses; hace un par de semanas hubo Elecciones en Colombia, y otra vez Estados Unidos e Israel intervinieron en las Elecciones en Colombia.

El Presidente Gustavo Petro dijo que hubo robo por parte de Estados Unidos y las empresas tecnológicas de Estados Unidos, para que un ciudadano norteamericano pueda ser el Presidente de Colombia.

Lo vemos en toda la Región, también en las Elecciones que vienen en Brasil, Estados Unidos está amenazando a Brasil con Sanciones, con Aranceles; entonces, no pueden haber Elecciones libres cuando hay una Potencia extranjera, un Imperio que siempre financia a Grupos Extremistas, siempre impone Aranceles, impone Sanciones.

Por ejemplo, en Argentina hubo Elecciones el año pasado, y Estados Unidos le dijo al pueblo argentino, si ustedes no votan por el Partido de Javier Milei, el vende patria de Extrema Derecha, vamos a ponerles Aranceles y Sanciones.

O sea, no podemos hablar de Elecciones libres, cuando hay tanta injerencia, y especialmente ahora con el Secretario de Estado de Estados Unidos, que es un golpista de Miami, un extremista; o sea, no hay fin a la injerencia por parte del Imperialismo.

Es por eso que los dos Copresidentes en sus discursos en el Acto, hablaron de la importancia de la No Injerencia en los asuntos internos.

Según la Carta de la ONU, es el Principio más sagrado, el Derecho Internacional; sin ese Principio vivimos como se dice en la ley de la jungla”, donde no hay Principios, no hay Derechos”.

Periodista Arlen Hernández

El Comandante Daniel al rememorar la Historia, también mencionó a los Héroes y Mártires y mencionó sobre las injerencias en todos los tiempos en nuestro país. Cuando Estados Unidos decidía, que presidente iba a ser y qué presidente no iba a ser. En vista de todas estas circunstancias, es un acto soberano lo que él expresó esa noche.

Palabras de Ben Norton

Si estudiamos la Historia de Nicaragua y la Historia de Latinoamérica, vemos que Estados Unidos nunca deja de intervenir en esta Región. De hecho ahora es un momento peligroso para la Región, porque Estados Unidos quiere rescatar esa nefasta “Doctrina Monroe”, llamada ahora “Doctrina Donroe” como Donald Trump, que es completamente absurdo.

Están usando un discurso completamente colonialista en Washington, y especialmente Estados Unidos dice que los países de la Región no pueden relaciones con China, Rusia, Irán y con otros países independientes.

Estamos viendo por parte del Imperialismo un intento por rescatar el Colonialismo para controlar la Región. Entonces, en ese sentido, Nicaragua es un símbolo muy importante, especialmente la Revolución Popular Sandinista. ¿Por qué? Porque vemos en la Región a varios Gobiernos vende patria, que están dispuestos, literalmente, a vender sus países, sus recursos naturales y las otras acciones a las grandes empresas de Estados Unidos.

Lo vemos ahora con las famosas Big Tech, las empresas tecnológicas; muchos países de la Región dicen, las empresas quieren nuestro terreno, quieren nuestro litio, quieren nuestros minerales, nuestros territorios. Estamos dispuestos a dárselos.

Nicaragua dice ¡NO! Nicaragua dice, somos un país soberano, podemos comerciar, con todos los países del mundo, pero no vamos a permitir que una Potencia imperialista diga quién será el Presidente, diga cuál será el Partido que gobierne en nuestro país. Eso es inaceptable.

Periodista Oscar Ortiz

El mejor ejemplo que podemos ver, y lo decía también el Comandante, es lo que está ocurriendo con Cuba que es una de las acciones que dentro de todo lo que han hecho, lo más violento es cortar de todas las formas posibles la ayuda que pueda recibir el Hermano Pueblo de Cuba para su bienestar, algo tan básico como es la Energía, y otros materiales que no pueden recibir.

En el caso de Venezuela, como bien decías vos, todo lo que hemos visto, desde el momento de llevarse a un Presidente y a su esposa, secuestrados, y meterlos en una cárcel de Estados Unidos, a vista y paciencia de todo el Mundo.

Palabras de Ben Norton

Sí, es una barbaridad, en cuanto al secuestro del Presidente Maduro y la Compañera Cilia Flores, también hay que destacar que Estados Unidos ahora que habla de Democracia, de esa propaganda, no permiten que tengan Representación Legal.

Hay un abogado que está dispuesto a defenderlos, pero Estados Unidos no lo permite Venezuela no puede pagar por su defensa, por las Sanciones impuso ilegalmente. Es una farsa judicial, es una farsa en todos los sentidos.

Pero en cuanto al Principio de la No Injerencia, y especialmente los ataques a Cuba, estamos hablando básicamente es otro genocidio; o sea, eso es lo que ofrece el Imperialismo al Mundo, un genocidio en Gaza contra el pueblo palestino, que continúa desde hace varios años.

La ONU ha dicho varias veces que es un genocidio, y los Organismos Internacionales no hacen nada; Estados Unidos ha paralizado la ONU, abusa, utilizando su poder de Veto para que no haya acción para detener el genocidio. Y ahora está lanzando básicamente otro genocidio contra el pueblo cubano, porque Estados Unidos no quiere que el pueblo cubano tenga comida. Mucha gente no puede cocinar sin electricidad, la refrigeradora no sirve si no tenés electricidad. Usted mencionó sobre los Hospitales.

La ONU publicó un Informe que dice aquí, literalmente, los niños están muriendo en... los bebés están muriendo en Cuba porque no tienen la atención médica que necesitan tras el nacimiento.

Estados Unidos, el Imperio, este país que habla tanto de sus riquezas, aunque esas riquezas se concentran en pocas manos, un par de oligarcas, Elon Musk, que ahora tiene un billón de dólares.

Mientras tanto, este país tan rico está matando a los bebés de los países humildes para tratar de derrocar a su Gobierno, Independiente y Revolucionario; quieren matar de hambre a los cubanos.

Es una barbaridad, y lamentablemente como mencioné ese Sistema Internacional está roto, porque una Potencia Imperialista puede paralizar la ONU, puede paralizar La Haya.

Nicaragua lo conoce muy bien, conoce la Historia, porque en 1986 La Haya decidió a favor de Nicaragua en la Demanda contra Estados Unidos, y hasta hoy en día, 40 años después Estados Unidos todavía no le ha dado a Nicaragua las Reparaciones que le debe, según el Derecho Internacional. Es una barbaridad.

Periodista Arlen Hernández

Ben, como un deber revolucionario y como un Gobierno que está en todo, el Comandante mencionaba la situación de Venezuela, de Cuba. Y precisamente hablando de Cuba, de acuerdo al último Informe que daba el Canciller Bruno Rodríguez, decía que todos estos años más de 172,000 millones de dólares son las pérdidas sin incluir el cerco energético que está sufriendo Cuba actualmente.

También mencionaba el Comandante Daniel, que no solamente podemos referirnos al Imperio norteamericano, hay también otro Imperios que están asolando a los pueblos.

Palabras de Ben Norton

Sí, exacto. Las antiguas Potencias europeas ahora también quieren rescatar ahora sus Imperios, lo vemos porque por ejemplo, Alemania ahora está remilitarizando y otros países en Europa.

Los países que durante la II Guerra Mundial se destruyeron, ahora quieren rescatar sus Imperios; Francia tenía su Imperio en África. Es un mundo peligroso en este momento, es por eso que enfatizo en la importancia de la Paz aquí en Nicaragua, que Nicaragua es una excepción porque hay pocos países en el mundo que disfrutan de ese tipo de Paz, y Estabilidad.

Usted mencionó lo de Cuba, no olvidemos que Estados Unidos, el Imperialismo ha mantenido este bloqueo a Cuba durante más de 60 años. De hecho, hay un Documento desclasificado del Departamento de Estado de Estados Unidos, de 1960 cuando inició el bloqueo a Cuba, un año tras el triunfo de la Revolución en Cuba.

Cuando el pueblo cubano derrocó a un régimen vende patria del Imperio, controlado no solo por el Dictador Batista, sino también por la mafia. Por cierto, los delincuentes, las bandas criminales quieren tomar el control de Cuba como en otros países, para aprovechar, para beneficiar.

En cuanto a ese Documento de 1960, en ese Documento Desclasificado, los Funcionarios del Gobierno de Estados Unidos admiten que el punto, la meta del bloqueo de las Sanciones es provocar, y cito: “Hambre, desesperación y derrocamiento del Gobierno”. (Fin de la Cita).

Ellos admiten que las Sanciones y el bloqueo, que son ilegales por cierto, no solo son criminales, sino que el blanco es el Pueblo. El Imperio quiere que el pueblo sufra para desestabilizar el país, para derrocar al Gobierno, y eso no se permite. Esa es una barbaridad.

Es por eso que en Nicaragua siempre mantiene la importancia de defender la Soberanía, y por eso es que lo mencioné. El símbolo de la Revolución Popular Sandinista es de suma importancia en estos momentos difíciles para la Región, como un símbolo de la Paz, la Soberanía y la Libertad.

Periodista Arlen Hernández

No solamente todo lo que vos mencionabas. Recientemente un Informe de Estado de los Estados Unidos donde acusaba de actos subversivos en contra de Cuba. Pero el Compañero Díaz-Canel mencionaba que hay que recordar los 103 muertos por el Dengue Hemorrágico; hay que recordar las más de 70 vidas cuando explotaron el avión, con Posada Carriles, que eso quedó impune; y otros tantos actos criminales que ha sufrido Cuba.

Palabras de Ben Norton

Sí, el acto del Secretario de Estado de Estados Unidos está metido en todo eso, viene de los grupos de Extrema Derecha de Miami, que han anunciado terrorismo contra Cuba, durante años, durante décadas.

Usted mencionó el caso de Posada Carriles, que fue gente de la CIA, entrenado por el Gobierno de Estados Unidos para bombardear los aviones civiles, y matar a los civiles cubanos. Estamos hablando de terrorismo, como lo que intentaron hacer aquí en 2018. Actos terroristas que lo hacen contra Cuba, Venezuela, Irán, Palestina, contra todos los países que tienen Gobiernos independientes, populares y revolucionarios.

Periodista Oscar Ortiz

Sobre todo el hecho de que a pesar de todo lo que puedan decir. ¿Quién lo dice? Quién saca el Informe? El principal conspirador contra pueblos soberanos que tienen todo el Derecho de defenderse. O sea, Estados Unidos está hablando de Cuba, cuando él es el principal operador de inestabilidad en todo el territorio americano. En toda América Latina vemos ese tipo de acciones.

Quiero retomar el tema del Acto, sobre todo por el Simbolismo, el General Sandino, y la presencia protagónica también de nuestra Juventud. La Juventud que estuvo presente en todo momento, eran los primeros en estar viendo este Acto Central, que tiene un gran simbolismo, ese fondo precioso del General Sandino que llamó la atención, y que ahora también en el Coyotepe lo mirábamos en las imágenes, que eran Actos multitudinarios.

O sea, había Actos, el Acto Central en Managua, como la reproducción que se estaba haciendo en todo el Territorio Nacional. ¿Qué importancia tiene el General Sandino en el contexto en el que nosotros estamos?

Palabras de Ben Norton

Sí, pero voy a responder, pero primero mencionar algo importante de Cuba y cómo Estados Unidos desestabiliza. ¿Qué exporta Cuba? Solidaridad, apoyó a muchos países y pueblos africanos en su lucha contra el Colonialismo; Cuba exporta Médicos, es el principal exportador de Médicos para ayudar a países para ayudar a gente humildes.

¿Qué exporta Estados Unidos? Armas, drogas; o sea, no hay comparación, es completamente absurdo.

Cuba siempre ha sido el país con más Solidaridad con todos los pueblos oprimidos del Mundo. Cuba es un símbolo de la Resistencia como Nicaragua, como Sandino como usted mencionó.

En el caso de Sandino, es un símbolo de la lucha por la Independencia y la Soberanía; yo siempre lo menciono porque he pasado un par de años en China, acabo de volver a Nicaragua, y siempre cuando estoy en China y menciono Nicaragua, los chinos siempre dicen, ¡Sandino, Sandino!

Asocian Nicaragua con el símbolo de Sandino, para ellos es uno, Nicaragua y Sandino. Y en muchos países también, la Revolución Popular Sandinista es conocida por todo el mundo como un símbolo de Soberanía y un Símbolo de las luchas del Sur Global contra la injerencia del Norte Global, las Potencias imperialistas.

Es por eso que hay gente en África, Asia, que como Vietnam, como Mongola, como Mozambique que también tuvieron sus propias Revoluciones. Ellos Ven a Nicaragua como un país Hermano, entienden, conocen la experiencia de luchar por la Soberanía y también la importancia de la Juventud.
También en la importancia de la juventud, porque no olvidemos cuando Sandino lideró la Resistencia desde su Ejército contra la ocupación militar colonialista yanqui, solo tenía unos 30 años, era joven. Entonces, es muy importante ver esa participación en la Revolución Popular Sandinista de la Juventud, en el Frente Sandinista, en la Juventud Sandinista.

Siempre en los Actos, uno siempre levanta el Espíritu, porque ya estoy cada vez más viejo y veo los jóvenes y pienso, sí hay mucha Esperanza porque también están bailando y disfrutando. Demuestran que sí hay Esperanza.

¿Por qué hacemos ese trabajo nosotros? para que nuestros hijos y futuros nietos, tengan un futuro de Esperanza, de Paz, de Salud, de obras públicas, Viviendas Dignas. Entonces, ellos representan el Futuro, y es muy importante que sean parte del proceso de transformación también.

Periodista Arlen Hernández

Ben, Sandino es asesinado cuando está buscando la Paz en Nicaragua, y es asesinado por órdenes de Estados Unidos, el Comandante mencionaba, lo asesinan y lo desaparecen con el ánimo de que se borre Sandino, pero eso no se logró.

Periodista Ben Norton

Sí, exacto, la idea era matarlo y desaparecer el cuerpo, todavía hoy en día no sabemos dónde está, pero el símbolo, el Espíritu de Sandino Vive, el cuerpo no importa, porque es el símbolo, el Espíritu y la idea es Sandino, porque siempre va a haber más Sandinos.

Sandino no es solo un hombre, no es solo una mujer, es la idea de la lucha por la Soberanía, Independencia y el Pueblo, porque una cosa es ser independiente, pero hay que aprovechar, hay que usar esa Independencia para siempre servir al Pueblo.

Y eso es lo que hace la Revolución Popular Sandinista, lo podemos ver, cada vez que vuelvo de Nicaragua, me sorprende el número de obras públicas, la construcción, hospitales, Escuelas, Pasos a Desnivel.

Es impresionante el desarrollo que está pasando aquí en Nicaragua, y es por eso que se necesita la Paz para mantener ese desarrollo.

Periodista Oscar Ortiz

En este caso, luego del Acto Central, nuestra Co-Presidenta hablaba reiterando el tema de la Paz, sobre todo, una Paz en la que la gente está logrando la Restitución de sus Derechos, gracias a esos 19 años.

47/19, 47 años de Revolución y esos 19 años de Pueblo Presidente, es sorprendente la manera que está avanzando Nicaragua en todos los procesos, sobre todo, en obras, como vos decís, que son vitales para el Desarrollo de un País.

Hay países donde no están viendo esa realidad, por ejemplo, Argentina están muy arrepentidos de la decisión que tomaron, con un Presidente que sirve en bandeja a la oligarquía, la Soberanía de su tierra. Colombia que está pasando por un proceso súper difícil que realmente complica la situación. La Paz es necesaria en todo momento y defenderla también.

Periodista Ben Norton

Sí, como mencioné, en esta Región es un momento muy difícil, yo diría que en varios países, estamos viendo una contrarrevolución; en muchos países en Colombia, Argentina, Chile.

Esos Gobiernos Vende Patria de Extrema Derecha quieren volver al siglo 19, al siglo 20, siglos colonialistas; es decir, cuando los países de la Región estaban controlados por una oligarquía, muchas veces racista, como con mi piel que especialmente en Argentina hay mucho racismo contra los Pueblos Originarios y los Afrodescendientes.

Esos oligarcas, quieren venderle todos los recursos al Gobierno de Estados Unidos, a las empresas de Estados Unidos. Lo vemos con Javier Milei, Elon Musk, el hombre más rico del mundo, siempre está en Argentina porque quiere el litio de Argentina.

Entonces, esta Región de Latinoamérica, es una Región muy rica en recursos, lamentablemente es una Región Subdesarrollada por el Imperialismo. ¿Porque, de dónde vinieron los recursos de las potencias imperialistas, usaron para desarrollarse? ¿Por qué son países tan ricos? Porque les robaron a los Pueblos de África, Asia y Latinoamérica sus recursos, para usarlos para crear todas las empresas y las armas que usan para lanzar más guerras.

Es por eso que en Latinoamérica Sandino, el Comandante Chávez, el Comandante Fidel, aquí los Copresidentes, la Revolución Popular Sandinista, todos los Dirigentes de los Gobiernos Revolucionarios, han hablado de la importancia de la Unidad, la Unidad dentro de la Nación, la Unidad dentro de la Región, y la Unidad y la Cooperación en el Sur Global con países como China, Rusia, Sudáfrica, Brasil ahora es parte de este momento; vamos a ver qué pasa con las Elecciones,

Cuba, Venezuela, Vietnam, hay muchos Gobiernos en el mundo que son de los BRICS, de la Organización de Cooperación de Shanghái, Organismos liderados por Sur Global. Ahora China tiene una iniciativa global, que se llama la Iniciativa Global para la Gobernanza, para el Desarrollo y la Civilización.

Vemos esos Organismos como los BRICS, que quieren crear un Mundo Multipolar; los Presidentes Putin y Xi Jinping de Rusia y China, hablan de la importancia de la multipolaridad, y Nicaragua es parte de ese proceso de transformación en el mundo. Pero para ser parte de ese proceso, para crear un Mundo de Paz, de Multi pluralismo, de Independencia, se necesita la Unidad; lamentablemente en Latinoamérica no hay Unidad.

Vemos que hubo un intento por rescatar la CELAC y al ALBA, Alianza Bolivariana para nuestros Pueblos, pero obviamente hoy vivimos un momento difícil para la Región.

Es por eso que he mencionado que el símbolo de Sandino, el Símbolo de la Revolución Popular Sandinista, es muy importante para la Región, y espero que sea un Modelo para la Región para que en el futuro cercano haya esa Unidad para crear ese mundo más multipolar.

Periodista Arlen Hernández

Ben, recientemente M$R Consultores, presentó la Edición 75 de SISMO, uno de sus grandes hallazgos dice, que 9 de cada 10 nicaragüenses quiere quedarse en Nicaragua, para trabajar, para desarrollarse, y eso no ocurre en otros países.

Periodista Ben Norton

Sí, es increíble, el nivel de apoyo y participación popular aquí en Nicaragua, porque en muchos países hay un Gobierno, y bueno, quizá a veces tienen políticas a favor del Pueblo, pero aquí hay participación en todos los niveles, el Frente Sandinista tiene sus Representantes en cada barrio, y hay la idea del Pueblo Presidente.

En todas las Encuestas de la Región, podemos ver que los Copresidentes son los Dirigentes más populares, y podemos ver los resultados aquí en Nicaragua. Como mencioné, cada vez que regreso a Nicaragua, me sorprende el número de obras públicas, las viviendas, la nueva urbanización Nuevas Victorias, es increíble. Hay que defender los Servicios Públicos como Salud y Educación gratuita.

Periodista Oscar Ortiz

Ben Norton, gracias por aceptar la invitación a la Revista En Vivo, y a ustedes amigos, agradecerles por estar con nosotros. Esperamos tener próximamente para el análisis internacional, tan importante, más en estos tiempos de mucha actividad, de muchas situaciones como bien decías vos que es importante, ver lo que pasa en el exterior para ver que nosotros en Nicaragua estamos en tiempos de Paz. Muchas gracias.



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jueves, 23 de julio de 2026

Nicaragua, a 47 años del triunfo de la Revolución Sandinista. ¡Poder para el Pueblo!


Por Javier Huereta

A 47 años del triunfo de la Revolución Sandinista, la batalla mediática internacional intenta convertir la defensa de la soberanía en el "fin de la democracia".

De Sandino al Pueblo Presidente. A las puertas de cumplirse veinte años de la segunda etapa de la Revolución, Nicaragua reivindica un modelo de democracia basado en la soberanía nacional, la participación popular y la construcción colectiva del desarrollo.


Poder para el pueblo: democracia, soberanía y la batalla por el relato

Hasta hace apenas unos días, este iba a ser un artículo conmemorativo. Mi intención era recorrer los 47 años transcurridos desde aquella madrugada del 19 de julio de 1979 en la que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) entró victorioso en Managua y puso fin a más de cuatro décadas de dictadura somocista. Quería escribir una crónica sobre la evolución de la Revolución Popular Sandinista (RPS), sobre sus dos grandes etapas de gobierno, sobre los 17 años de resistencia durante el periodo neoliberal y sobre las profundas transformaciones que Nicaragua ha experimentado desde el regreso del sandinismo al poder en 2007.


Sin embargo, los acontecimientos ocurridos tras la celebración del 47.º aniversario obligan a cambiar el punto de partida.

En cuestión de horas, un fragmento de apenas unos segundos del discurso pronunciado por el Comandante Daniel Ortega dio la vuelta al mundo. La frase «Se acabaron las elecciones» fue reproducida por grandes agencias internacionales, cadenas de televisión, periódicos y miles de cuentas en redes sociales como si constituyera la prueba definitiva de que Nicaragua acababa de anunciar el final de la democracia. El resto del discurso —más de una hora de intervención dedicada a la soberanía nacional, la historia de las intervenciones estadounidenses, el nuevo escenario multipolar, la defensa de Cuba y Venezuela, el papel del pueblo organizado y el rechazo a la injerencia extranjera— desapareció prácticamente del relato mediático.

No se trató únicamente de un problema de edición periodística. Lo ocurrido constituye un ejemplo casi perfecto de la forma en que hoy se libran muchas de las disputas políticas internacionales. Ya no basta con ejercer presión económica, diplomática o militar sobre un país. En la era de la comunicación instantánea, también se disputa el control del significado de las palabras. Un vídeo de diez segundos puede recorrer el planeta antes de que millones de personas tengan oportunidad de escuchar o ver el acto celebración completo. Un titular puede fijar una interpretación que difícilmente será corregida después, incluso cuando aparezcan las transcripciones íntegras o los propios protagonistas expliquen el contexto de sus declaraciones.

La velocidad ha terminado convirtiéndose en una herramienta política. Los algoritmos premian el impacto inmediato, no la complejidad. La frase aislada desplaza al argumento. La emoción sustituye al contexto. La imagen acaba imponiéndose a la historia.

Por eso, antes de responder a la pregunta de si Nicaragua sigue siendo o no una democracia, conviene formular otra, mucho más profunda y probablemente más incómoda.

¿Qué entendemos realmente por democracia?

Porque quizá el verdadero debate abierto tras el 19 de julio no sea si en Nicaragua habrá elecciones. La cuestión de fondo es otra: ¿puede reducirse la democracia al acto de depositar una papeleta en una urna cada cierto número de años, o también debe medirse por la capacidad efectiva de un pueblo para decidir soberanamente su propio destino y garantizar derechos fundamentales a la mayoría de su población?

Esa pregunta ha acompañado la historia contemporánea de Nicaragua desde mucho antes del triunfo revolucionario de 1979.

Cuando Augusto César Sandino organizó el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional para enfrentarse a la ocupación militar estadounidense entre 1927 y 1933, no estaba luchando únicamente contra una presencia extranjera. Estaba defendiendo una idea de país. Para Sandino, la independencia política carecía de sentido si las grandes decisiones nacionales seguían tomándose fuera de Nicaragua. Su lucha no fue solamente militar; fue también una defensa de la soberanía popular frente a cualquier forma de tutela externa. Aquel pensamiento, convertido con el tiempo en uno de los pilares ideológicos del FSLN, sigue presente casi un siglo después en buena parte del discurso político nicaragüense.

La historia posterior parece darle continuidad a esa misma tensión. Tras el asesinato de Sandino en 1934 se consolidó la dictadura de la familia Somoza, sostenida durante décadas por el respaldo político, económico y militar de EEUU. Durante más de 40 años, Nicaragua conoció elecciones, constituciones y parlamentos, pero el poder real permanecía concentrado en una de las dictaduras más longevas del continente. Aquella experiencia dejó una huella profunda en la memoria colectiva del país: podía haber urnas sin democracia, del mismo modo que podían existir instituciones formales incapaces de representar realmente la voluntad popular.

Esa memoria explica por qué el sandinismo ha insistido históricamente en una idea que para muchos observadores occidentales resulta poco habitual: la democracia no termina cuando se cierran las urnas; comienza precisamente al día siguiente.

Desde esa perspectiva nace uno de los conceptos políticos más repetidos por el Gobierno nicaragüense durante los últimos años: el Pueblo Presidente. No se trata únicamente de un lema propagandístico. Es la formulación de una determinada manera de entender el ejercicio del poder: una democracia donde la participación no se limita al voto periódico, sino que pretende extenderse a los barrios, las comunidades, las cooperativas, los gabinetes locales, las organizaciones de mujeres, de jóvenes, de productores y a los distintos espacios de organización popular que intervienen en la vida cotidiana del país.

Naturalmente, esa concepción puede ser compartida o discutida. Pero resulta imposible comprender el sentido del debate abierto tras el 19 de julio sin partir de esa diferencia fundamental. Como ha señalado el periodista y analista nicaragüense William Grigsby en sus reflexiones posteriores al acto conmemorativo, la controversia no enfrenta únicamente posiciones políticas distintas; enfrenta dos definiciones diferentes de democracia. Una identifica la democracia casi exclusivamente con el procedimiento electoral. La otra sostiene que las elecciones constituyen sólo una parte de un proceso mucho más amplio que incluye la soberanía nacional, la justicia social, el acceso efectivo a derechos y la participación organizada del pueblo en la construcción del Estado.

Y es precisamente esa segunda idea la que recorre, de principio a fin, los cuarenta y siete años de historia de la Revolución Popular Sandinista.

De Sandino al Pueblo Presidente: una historia de soberanía y democracia

La RPS no nació únicamente para sustituir un gobierno por otro. Nació con la pretensión de transformar la estructura misma del Estado nicaragüense y de devolver al pueblo un protagonismo político, económico y social que durante décadas había permanecido secuestrado por una dictadura familiar sostenida desde el exterior.

El triunfo del 19 de julio de 1979 encontró un país devastado por la guerra insurreccional, con elevados índices de analfabetismo, una enorme concentración de la tierra, un sistema sanitario incapaz de atender a la mayoría de la población y profundas desigualdades entre el campo y la ciudad. La prioridad del nuevo Gobierno fue construir un Estado donde los derechos dejaran de ser privilegios.

Apenas un año después, más de 95.000 jóvenes voluntarios participaron en la histórica Cruzada Nacional de Alfabetización, desplazándose a las zonas más remotas del país para enseñar a leer y escribir. En apenas cinco meses, el analfabetismo se redujo de alrededor del 50 % a poco más del 12 %, un esfuerzo reconocido por la UNESCO como una de las campañas educativas más importantes del siglo XX. Aquella movilización no sólo enseñó a leer a centenares de miles de personas; simbolizó una forma de entender la democracia donde la participación popular se convertía en protagonista de las transformaciones nacionales.

Junto a la alfabetización llegaron la reforma agraria, la ampliación de la sanidad pública, las campañas masivas de vacunación y las primeras elecciones celebradas en 1984, en las que el Frente Sandinista obtuvo una amplia victoria con la participación de observadores internacionales. Sin embargo, el nuevo proyecto apenas tuvo margen para desarrollarse en condiciones de normalidad.

La administración de Ronald Reagan decidió convertir a Nicaragua en uno de los principales escenarios de la Guerra Fría en América Latina. La financiación, entrenamiento y armamento de la llamada Contra, el minado de puertos, el embargo económico y las operaciones encubiertas provocaron un conflicto que dejó decenas de miles de muertos, enormes pérdidas materiales y obligó al país a destinar buena parte de sus escasos recursos a la defensa nacional en lugar de al desarrollo.

En 1986, la Corte Internacional de Justicia de La Haya condenó a EEUU por el uso ilegal de la fuerza contra Nicaragua y por violar el derecho internacional. Washington rechazó la sentencia y nunca cumplió la indemnización impuesta por el tribunal, estimada posteriormente por Nicaragua en alrededor de 17.000 millones de dólares por los daños humanos, económicos y materiales sufridos. Aquella resolución continúa siendo uno de los precedentes jurídicos más importantes del derecho internacional contemporáneo y sigue ocupando un lugar central en la memoria política del país.

El desgaste provocado por la guerra, el bloqueo económico y el cansancio acumulado durante una década de conflicto desembocaron en las elecciones de 1990. Contra la mayoría de los pronósticos, el Frente Sandinista fue derrotado en las urnas por la coalición encabezada por Violeta Barrios de Chamorro.

Aquella noche, Daniel Ortega pronunció una frase que terminaría definiendo los siguientes diecisiete años: «Gobernaremos desde abajo.»

Comenzaba una larga etapa de gobiernos neoliberales que, entre 1990 y 2007, impulsaron amplios procesos de privatización, redujeron el papel del Estado en sectores estratégicos y aplicaron políticas económicas promovidas por los organismos financieros internacionales. Nicaragua vendió empresas públicas, desapareció el histórico ferrocarril nacional, numerosos servicios pasaron a manos privadas y amplios sectores de la población volvieron a experimentar un deterioro de sus condiciones de vida.

La tragedia provocada por el huracán Mitch en 1998, una de las mayores catástrofes naturales sufridas por Centroamérica en el último siglo, agravó todavía más aquella situación. Miles de familias perdieron sus hogares, las infraestructuras quedaron gravemente dañadas y el país tuvo que afrontar una compleja reconstrucción en medio de una enorme fragilidad económica y social.

Cuando el Frente Sandinista regresó al Gobierno en enero de 2007 encontró un país muy distinto al que había dejado 17 años antes. La pobreza seguía afectando a una parte muy importante de la población; apenas el 54 % de los hogares disponía de suministro eléctrico, buena parte de las carreteras permanecían sin pavimentar, las infraestructuras sanitarias resultaban insuficientes y miles de comunidades rurales continuaban prácticamente aisladas durante buena parte del año.

Fue entonces cuando comenzó a tomar forma el concepto político que marcaría la segunda etapa de la Revolución Sandinista: el Pueblo Presidente.

No se presentaba únicamente como un cambio de Gobierno, sino como un modelo que pretendía combinar estabilidad macroeconómica, inversión pública, ampliación de derechos sociales y participación organizada de las comunidades en el desarrollo del país. La democracia dejaba de medirse exclusivamente por el calendario electoral para intentar expresarse también en indicadores mucho más tangibles: cuántas familias tenían acceso a la electricidad, cuántos niños podían estudiar gratuitamente, cuántas mujeres accedían a responsabilidades públicas, cuántos kilómetros de carretera conectaban por primera vez regiones históricamente olvidadas o cuántos pequeños productores conseguían aumentar sus cosechas gracias al crédito, la asistencia técnica y la inversión estatal.

Como recuerda el investigador británico Stephen Sefton, la Revolución Sandinista difícilmente puede entenderse como un episodio cerrado en 1979. Se trata de un proceso histórico de larga duración que ha atravesado victorias, derrotas, guerras, reconstrucciones y profundas transformaciones sociales, manteniendo siempre como eje una misma aspiración: que las grandes decisiones sobre el futuro de Nicaragua sean tomadas por los propios nicaragüenses y no desde centros de poder externos.

Y es precisamente en los resultados concretos de ese segundo periodo, iniciado en 2007, donde el sandinismo sitúa hoy su principal argumento para sostener que la democracia también puede medirse por aquello que un pueblo es capaz de construir colectivamente.

La democracia también se construye

Existe una diferencia fundamental entre la concepción liberal de la democracia dominante en buena parte de Occidente y la idea de democracia que defiende la RPS. Mientras la primera suele identificar la democracia casi exclusivamente con la celebración periódica de elecciones, el sandinismo sostiene que el sufragio constituye sólo el punto de partida de un proceso mucho más amplio. Para la Revolución, una democracia auténtica debe ser capaz de transformar las condiciones materiales de vida de la mayoría de la población. El voto otorga legitimidad; el desarrollo social le da contenido.

Por eso, cuando el Gobierno nicaragüense habla del Pueblo Presidente, no se refiere únicamente a un concepto político. Habla de una ciudadanía organizada que participa en la construcción cotidiana del país. Una democracia donde la soberanía no termina cuando se cierran las urnas, sino que continúa expresándose en escuelas, hospitales, cooperativas, carreteras, sistemas de agua potable, redes eléctricas, universidades y programas sociales.

No como metáfora, sino como realidad. Una carretera significa que un productor puede sacar su cosecha al mercado sin perderla durante la estación lluviosa; que una ambulancia llega donde antes no podía hacerlo; que un estudiante tarda una hora en llegar a clase en lugar de cuatro; que una comunidad aislada deja de estar aislada. El cemento también construye ciudadanía cuando une territorios históricamente olvidados.

Dos décadas después del FSLN llegar al gobierno, el paisaje nacional ha cambiado de forma visible.

La cobertura eléctrica supera el 99 % de los hogares, situando a Nicaragua entre los países con mayor acceso universal a la energía en América Latina. Pero el cambio no ha sido únicamente cuantitativo. También ha sido estratégico. Si en 2006 el país dependía casi por completo del petróleo importado para generar electricidad, hoy cerca del 80 % de la energía producida procede de fuentes renovables —geotérmica, hidroeléctrica, eólica, solar y biomasa—, reduciendo la dependencia exterior y fortaleciendo la soberanía energética.

La transformación también puede medirse sobre el terreno. Desde 2007 se han construido o rehabilitado más de cinco mil kilómetros de carreteras pavimentadas, además de decenas de puentes estratégicos como el Puente Wawa, que integró definitivamente la Costa Caribe Norte con el resto del país. Son infraestructuras que rara vez aparecen en la prensa internacional, pero que modifican profundamente la vida cotidiana de cientos de miles de personas.

Durante estos años Nicaragua ha construido y modernizado hospitales en prácticamente todo el territorio nacional, ampliando la atención especializada y acercando los servicios sanitarios a regiones que históricamente carecían de ellos. Nicaragua ha construido 43 hospitales nuevos en los últimos 20 años. La red pública nacional de salud pasó de tener 33 hospitales en el año 2006 a un total de 79 hospitales funcionando en 2026, consolidándose como la red hospitalaria pública más grande de Centroamérica. La salud pasa a ser un derecho y no como un negocio.

A ello se suma una extensa red de Casas Maternas, reconocida por organismos internacionales por su contribución a la reducción de la mortalidad materna e infantil. Mientras numerosos países continúan registrando enormes desigualdades entre el ámbito urbano y el rural, miles de mujeres nicaragüenses pueden acceder gratuitamente a controles prenatales, alojamiento y atención especializada antes del parto.

La educación constituye otro de los pilares del modelo. La gratuidad restablecida desde 2007, la construcción y rehabilitación de centros escolares, la expansión de universidades públicas y centros tecnológicos y los programas de formación profesional han permitido ampliar notablemente el acceso al conocimiento. No es casualidad. La Revolución nunca ha entendido la alfabetización iniciada en 1980 como una campaña puntual, sino como el primer paso de una política permanente destinada a democratizar el saber.

La transformación económica tampoco puede comprenderse únicamente observando la evolución del Producto Interno Bruto. Entre 2007 y 2025 las exportaciones prácticamente se triplicaron, alcanzando cifras récord gracias al crecimiento de la producción agropecuaria, la agroindustria, las zonas francas y la diversificación de mercados. Paralelamente, el Banco Central fortaleció las reservas internacionales y el país mantuvo durante largos periodos una estabilidad macroeconómica reconocida incluso por organismos como el Fondo Monetario Internacional, poco sospechosos de simpatizar con proyectos políticos de inspiración socialista.

Especial relevancia adquiere el modelo de producción campesina y cooperativa. Actualmente, alrededor del 90 % de los alimentos que consumen los nicaragüenses procede de pequeños y medianos productores nacionales. Programas como el Bono Productivo Alimentario, Usura Cero o los créditos dirigidos a cooperativas rurales han buscado fortalecer precisamente esa economía familiar que garantiza la soberanía alimentaria del país y evita una dependencia excesiva de las importaciones.

Existe, además, un aspecto que desmonta buena parte de los estereotipos construidos sobre Nicaragua y que, paradójicamente, recibe muy poca atención en los grandes medios internacionales.

Mientras numerosos editoriales presentan al país como una supuesta "dictadura patriarcal", el Foro Económico Mundial sitúa desde hace años a Nicaragua entre los primeros países del planeta en participación política de las mujeres y en igualdad de género. Ministras, diputadas, alcaldesas, magistradas, jefas policiales, rectoras universitarias y dirigentes comunitarias forman parte de una realidad política difícilmente compatible con la imagen simplificada que con frecuencia proyecta la prensa occidental.

No es una casualidad. Las mujeres no llegaron a la Revolución después de la victoria. Ayudaron a hacerla posible. Combatieron contra la dictadura, organizaron barrios, alfabetizaron comunidades enteras y hoy continúan ocupando espacios fundamentales en la dirección política, económica y social del país. La igualdad no aparece como una concesión, sino como una consecuencia natural de aquel proceso histórico.

A todo ello se suma otro indicador que también ayuda a comprender la transformación del país. En una de las regiones más afectadas por la violencia del narcotráfico y el crimen organizado, Nicaragua mantiene desde hace años una de las tasas de homicidios más bajas de Centroamérica y figura habitualmente entre los países con mayores niveles de seguridad ciudadana y percepción de seguridad de la región. Para millones de nicaragüenses, esa realidad no constituye un dato estadístico aislado, sino una condición que influye directamente en su vida cotidiana, en la movilidad, en la actividad económica y en el ejercicio efectivo de otros derechos.

Nada de esto significa que Nicaragua haya resuelto todos sus problemas. Persisten importantes desafíos económicos, el impacto de las sanciones internacionales, las dificultades derivadas del contexto global y las limitaciones propias de un país con recursos modestos. Pero ignorar las transformaciones objetivas de las dos últimas décadas impediría comprender por qué una parte muy importante de la sociedad nicaragüense continúa identificando esos avances con una determinada manera de entender la democracia.

Porque, al final, la pregunta vuelve a ser la misma.

¿Puede llamarse democracia a un sistema que permite votar pero no garantiza derechos básicos? ¿O también debemos considerar democracia la capacidad de un pueblo para construir colectivamente las condiciones materiales de una vida más digna?

Ahí reside, probablemente, el verdadero núcleo del debate que Nicaragua ha vuelto a colocar sobre la mesa. Y es desde esa perspectiva desde donde deben interpretarse también las palabras pronunciadas durante el acto del 19 de julio de 2026.

Acto celebración del 45 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista y la batalla por el relato.

Hay aniversarios que evocan el pasado y otros que terminan explicando el presente. La conmemoración del 47.º aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, celebrada el 19 de julio de 2026 en la Plaza de la Fe de Managua (ver video acto completo), pertenece a esta segunda categoría. Lo que comenzó como una jornada de memoria, celebración y reafirmación política acabó convirtiéndose, apenas unas horas después, en el centro de una intensa batalla mediática internacional. No porque en Managua ocurriera algo extraordinario respecto a la trayectoria política del sandinismo, sino porque una parte del discurso presidencial fue extraída de su contexto y convertida en el eje de una narrativa completamente distinta.

Desde primeras horas de la mañana, decenas de miles de personas comenzaron a ocupar la Plaza de la Fe. Combatientes históricos de la insurrección, madres de héroes y mártires, brigadistas de alfabetización, trabajadores, campesinos, estudiantes, representantes de movimientos sociales y delegaciones internacionales compartían un mismo espacio con miles de jóvenes nacidos mucho después de 1979. Aquella imagen condensaba, por sí sola, uno de los mensajes más importantes de la jornada: la Revolución Popular Sandinista no se presentaba como un recuerdo del pasado, sino como un proceso político que enlaza generaciones y que continúa proyectándose hacia el futuro.

La apertura del acto estuvo a cargo de la Copresidenta Rosario Murillo, quien situó desde el primer momento el tono de la conmemoración. Su intervención estuvo atravesada por una constante apelación a la paz, la unidad, la esperanza y la confianza en la capacidad del pueblo nicaragüense para seguir construyendo su propio destino. Más que detenerse en los logros materiales de estos años, Rosario insistió en una idea política que reaparecería durante toda la jornada: la Revolución sólo puede entenderse desde el protagonismo del pueblo organizado. Esa idea quedó sintetizada al cierre del acto cuando afirmó: «Todos los actos, todas las glorias y todas las victorias son del Pueblo», una frase que resume la concepción del Pueblo Presidente desarrollada durante las dos últimas décadas.

Sobre ese marco tomó la palabra el Copresidente Daniel Ortega. Su intervención recorrió la historia de las agresiones sufridas por Nicaragua desde la ocupación estadounidense y la resistencia encabezada por Augusto C. Sandino, pasando por la guerra impuesta durante la década de 1980, hasta las actuales formas de presión política, económica y comunicacional ejercidas sobre los países que defienden proyectos soberanos. También situó la realidad nicaragüense en un contexto internacional más amplio, marcado por el ascenso de un mundo multipolar y por las disputas geopolíticas que atraviesan América Latina y otras regiones del planeta.

El dirigente sandinista subrayó que los que desean caos se mantienen conspirando para crear inestabilidad, por tanto ratificó el compromiso de defender la paz y el bienestar de Nicaragua y aquellos que pretendan arrebatar esa tranquilidad serán procesados con la contundencia de las leyes. 

“No crean que por no hay guerra estamos en paz. Ellos viven conspirando ahí, conspirando, organizando, buscando como organizar partidos para que en una elección, que ellos se suponen, entonces esos partidos ganen las elecciones». agregó.

«Aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas volverán a llegar al gobierno, jamás, jamás, jamás”, dijo el líder sandinista.

Las citas resultan fundamentales porque muestra con precisión el sentido de sus palabras. Daniel Ortega no afirmó que Nicaragua dejará de celebrar elecciones ni anunció el fin del sufragio. 

Lo que sostuvo fue que los proyectos políticos subordinados a intereses extranjeros —aquellos que, en su interpretación, representan la continuidad histórica de la injerencia estadounidense y del somocismo— no volverían a gobernar el país. Sin embargo, numerosos medios internacionales y miles de publicaciones en redes sociales redujeron una intervención de más de una hora a titulares que hablaban del supuesto anuncio de que «se acabaron las elecciones», una formulación que no corresponde literalmente al discurso pronunciado en la Plaza de la Fe y que alteró sustancialmente el significado político de aquella intervención.

Tras el discurso presidencial tomó la palabra la compañera Darling Hernández, en representación de la juventud nicaragüense. Su intervención aportó un elemento especialmente significativo: la continuidad generacional de la Revolución. Darling no habló desde la nostalgia de quienes vivieron 1979, sino desde la experiencia de una generación formada durante la segunda etapa del proceso revolucionario. Reivindicó a la juventud como protagonista de la construcción nacional, defendiendo una Nicaragua de paz, conocimiento, innovación, solidaridad y compromiso social. Su discurso transmitía una idea clara: la Revolución sólo puede proyectarse hacia el futuro si las nuevas generaciones la hacen también suya.

La jornada concluyó con una nueva intervención de Rosario Murillo, que retomó el hilo conductor del acto para insistir en que las conquistas alcanzadas durante estos cuarenta y siete años pertenecen al pueblo nicaragüense y a nadie más. No era una apelación al culto a los dirigentes, sino una reivindicación del sujeto colectivo como protagonista de la historia nacional.

Sin embargo, mientras en Managua concluía la celebración, comenzaba otra batalla muy distinta.

En cuestión de minutos, un fragmento de apenas unos segundos sustituyó al discurso completo. La velocidad de los algoritmos fue muy superior a la velocidad del contexto. Antes de que millones de personas pudieran acceder a la intervención íntegra, una interpretación ya se había impuesto en buena parte del espacio mediático internacional. El debate dejó de centrarse en el contenido global del acto para girar exclusivamente alrededor de una frase convertida en eslogan.

Tardo pocas horas Marcos Rubio en ponerse a publicar en redes sociales: "La Administración Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura de Murillo-Ortega profundiza la represión en el país y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de EE.UU."

Precisamente sobre esa operación de descontextualización llamaron la atención diversos analistas en los días posteriores.

Tras el twuit de Marcos Rubio el periodista y analista estadounidense Ben Norton denunció, dando respuesta al twuit, que eso era “propaganda difundida por el gobierno de EE.UU. (que apoya dictaduras reales en todo el mundo) y ha sido ampliamente regurgitada por los medios corporativos. … El contexto completo muestra claramente que Ortega estaba discutiendo la historia de la injerencia de EE.UU. en Nicaragua, y cómo el gobierno de EE.UU. financia partidos políticos de derecha para intentar derrocar al Frente Sandinista. (Esto no debería sorprender a nadie que conozca la historia básica de Nicaragua y la guerra terrorista de la Contra de la CIA en la década de 1980.) En 2018, el gobierno de EE.UU. patrocinó un intento de golpe de Estado muy violento en Nicaragua, que fue extremadamente traumático para la población. Ortega estaba diciendo que "no habrá más elecciones" para estos partidos políticos de derecha que conspiran golpes y que son financiados por el gobierno de EE.UU. Nicaragua está defendiendo su soberanía e impidiendo que el imperio de EE.UU. instale otro régimen títere como la dictadura corrupta de Somoza, que Washington sostuvo durante décadas sobre los cadáveres de innumerables nicaragüenses. El imperio de EE.UU. ha invadido Nicaragua múltiples veces, ocupado militarmente el país, librado una guerra terrorista, impuesto sanciones, financiado a la oposición e interferido sin parar en sus elecciones. El gobierno sandinista está diciendo que esa historia de injerencia extranjera ha terminado. No más.

El periodista William Grigsby, en sus reflexiones publicadas tras el acto, insistió en que el núcleo del discurso de Daniel Ortega no era la eliminación de las elecciones, sino la afirmación de que Nicaragua no volvería a aceptar que proyectos políticos promovidos o financiados desde intereses extranjeros condicionaran el destino nacional. En una línea semejante, el investigador británico Stephen Sefton interpretó el 47 aniversario como una reafirmación de la continuidad histórica del proyecto revolucionario iniciado por Sandino y consolidado en 1979, subrayando que la defensa de la soberanía constituye el hilo conductor de la intervención presidencial.

También el corresponsal de Sputnik, Víctor Ternovsky, destacó el contraste existente entre esa narrativa mediática y la realidad cotidiana que pudo observar durante su estancia en Nicaragua, marcada —según explicó— por un clima de estabilidad, seguridad y un amplio respaldo popular al proceso revolucionario.

Las respuestas institucionales no tardaron en llegar. En los días posteriores, la Copresidenta Rosario Murillo aclaró públicamente que «elecciones sí, libres, dignas y soberanas», insistiendo en que el debate no giraba sobre el derecho del pueblo a elegir a sus representantes, sino sobre el rechazo a cualquier forma de tutela extranjera sobre los procesos políticos nacionales. En la misma dirección se pronunció el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, al anunciar el inicio de los trabajos para un nuevo marco jurídico electoral orientado —según explicó— a fortalecer el principio del Pueblo Presidente, preservar la estabilidad institucional y garantizar que ningún poder extranjero vuelva a condicionar la voluntad soberana del pueblo nicaragüense.

Quizá, después de todo, la verdadera controversia abierta tras el 19 de julio nunca fue si Nicaragua celebrará o no elecciones. Esa fue únicamente la superficie del debate. La cuestión de fondo era mucho más profunda: ¿qué entendemos por democracia y quién tiene hoy la autoridad para definirla?

Resulta significativo que buena parte de los grandes medios occidentales sometan permanentemente a examen la democracia nicaragüense mientras rara vez aplican el mismo nivel de escrutinio a las democracias liberales occidentales. Apenas se cuestiona la creciente concentración de los medios de comunicación en manos de grandes grupos empresariales, la influencia del poder financiero sobre las campañas electorales, el peso de los grandes grupos de presión o la capacidad de las plataformas digitales para moldear la opinión pública mediante algoritmos que privilegian la velocidad sobre el contexto.

Desde la perspectiva del sandinismo, la democracia no se reduce al acto periódico de depositar una papeleta en una urna. También implica que un pueblo pueda decidir soberanamente sobre sus recursos estratégicos, su modelo de desarrollo, sus políticas sociales y sus relaciones internacionales sin aceptar tutelas externas. Esa concepción puede compartirse, discutirse o rechazarse. Lo que difícilmente puede hacerse es comprenderla a partir de un vídeo de diez segundos o de un titular construido al margen de la totalidad del discurso.

Porque, al final, la pregunta que deja abierta la Plaza de la Fe no interpela únicamente a Nicaragua. También nos interpela a nosotros. Nos obliga a preguntarnos por qué determinadas democracias son permanentemente cuestionadas mientras otras apenas son sometidas al mismo examen; por qué unos procesos electorales son considerados incuestionables y otros necesitan legitimarse constantemente ante los grandes centros de poder político, económico y mediático; y, sobre todo, quién decide hoy qué significa realmente la palabra democracia.



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