Entre las primeras iniciativas de ciudades hermanadas más conocidas fue el hermanamiento de la ciudad inglesa de Coventry con la ciudad de Stalingrad en Rusia en 1942. Este gesto solidario fue impulsado por la devastación que ambas ciudades sufrieron como resultado de los despiadados bombardeos de la aviación de la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Desde aquel entonces las relaciones entre ciudades hermanas se han extendido alrededor de todo el mundo motivado por la solidaridad y también por el intercambio cultural y comercial de beneficio mutuo.
En Nicaragua, los lazos de muchas ciudades con sus ciudades hermanas en otros países han sido muy lindas expresiones prácticas del dicho del Comandante Tomás Borge, “la solidaridad es la ternura entre los pueblos”. Muchos de los hermanamientos de las ciudades nicaragüenses iniciaron durante la primera fase de la Revolución Popular Sandinista para apoyar al pueblo nicaragüense en las condiciones de guerra impuestas por el gobierno norteamericano del Presidente Reagan. Aunque con el paso de los años algunos de los hermanamientos se han desactivado, otros quedan activos y fortalecen de manera valiosa los programas del Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano de nuestro Buen Gobierno.
Los hermanamientos en Nicaragua han enfocado en proyectos prácticos que promueven, en diversas formas, la educación, la salud, aportes a proyectos de infraestructura y el impulso a la economía local entre pequeños productores y micro-empresas. Más allá de los resultados concretos de esta solidaridad, el valor fundamental de los hermanamientos ha sido el aporte espiritual y moral entre los pueblos y su significado político que enriquece y fortalece la visión de ambas partes. Se puede acercar a una apreciación de esta realidad mirando las experiencias de algunos hermanamientos en Nicaragua con contrapartes en diferentes países que se comprometieron en medio de la guerra terrorista norteamericana contra la Nicaragua revolucionaria de los años 1980s.
Cuatro hermanamientos de 40 años
Las ciudades hermanas Palacagüina y Arbúcies en Catalunya, se juntaron en 1985 solo seis años después del fin formal de la dictadura del General Franco en España, de manera que el hermanamiento tenía en aquel entonces un sentido político muy especial para Arbúcies. En el caso de las ciudades hermanas Puerto Morazán y Bristol en Inglaterra y de San Juan de Limay con Baltimore en EE.UU, los hermanamientos eran, para Baltimore, un categórico rechazo de la guerra de agresión desatada por su gobierno y, para Bristol, el rechazo de la complicidad incondicional en la guerra de parte del gobierno británico de Primera Ministra Margaret Thatcher. En el caso del hermanamiento con Santo Tomás de la ciudad de Mol, en Bélgica, también hubo un fuerte compromiso político antiimperialista de parte de las y los compañeros belgas de desafío a la descarada agresión del imperialismo yanqui.
En el curso del desarrollo de las relaciones entre las ciudades, el rechazo de la agresión militar y el acompañante bloqueo económico asumía dimensiones más completas y comprensivas con respecto a todo el injusto sistema neocolonial instalado después de la Segunda Guerra Mundial para remplazar el colonialismo tradicional. En febrero de 1965, el Comandante Che Guevara explicó en un evento en Argelia, a solo tres años del fin de la guerra de independencia en ese país, “Mientras el imperialismo exista, por definición, ejercerá su dominación sobre otros países; esa dominación se llama hoy neocolonialismo.” Todavía hoy, 60 años después de estas palabras del Comandante Che, nuestros países siguen luchando para establecer nuevas relaciones internacionales basado en el respeto entre iguales para afianzar un mundo multipolar de países comprometidos con la cooperación y la Paz.
Entonces, para las y los compañeros de las ciudades hermanadas con Nicaragua desde los años 1980s, su compromiso más amplio ha tenido el objetivo de cambiar las injustas relaciones neocoloniales y sustituirlas con relaciones solidarias entre, precisamente, hermanas y hermanos. De parte de la ciudad hermana de Arbúcies, se explica como “...podemos constatar que la Ayuda Oficial al Desarrollo no es otra cosa que una expresión más del neocolonialismo del Norte… Es necesario, pues, un cambio radical en la estrategia de la cooperación, vehiculándola de manera efectiva a través de políticas de cambio estructural… El ámbito municipal es uno de los más idóneos para la aplicación de la cooperación descentralizada. Y la praxis de los hermanamientos uno de sus resultados más eficientes.”
La cooperación solidaria y genuina
La perspectiva de un radical cambio popular logrado por la cooperación solidaria directa cabe naturalmente en la visión revolucionaria Sandinista para democratizar las relaciones socioeconómicas y reconocer a las personas como protagonistas del desarrollo humano de sus familias, su comunidad y su nación. El compañero Herman van de Velde, originario de la ciudad de Mol, hermanada con Santo Tomás, considera “muy importantes los hermanamientos entre ciudades / pueblos, siempre y cuando se basan en una Cooperación Genuina, es decir que apunten a un objetivo en común, un objetivo compartido, también con responsabilidades compartidas. Esto también quiere decir que debe haber una actitud de escuchar a la otra parte con una intención de comprender su historia, cultura y contexto actual.” Como afirma desde Arbúcies, “Los Hermanamientos son una de las pocas vías en que la solidaridad circula en el doble sentido y a través de la cual puede haber enriquecimiento por ambas partes.”
Este fuerte compromiso con la democratización de las relaciones de cooperación caracteriza todos estos hermanamientos. La misión del grupo de solidaridad con San Juan de Limay en Baltimore consta que “...actuamos en una red mundial de comunidades conectadas que trabaja hacia la Paz y la Justicia Global. Facilitamos intercambio de corazón a corazón por medio de estadías en casa que permiten aprender de las vidas y culturas de cada una y para fomentar amistades duraderas. Aprendimos a trabajar juntas hacia alternativas a la globalización corporativa como son el desarrollo sostenible y el comercio justo. Se mantiene la igualdad entre las juntas coordinadoras de Limay y Baltimore.”
Desde Puerto Morazán, hermanada con Bristol, Inglaterra, la compañera profesora Roxana Flores comenta, “Los hermanamientos solidarios representan mucho más que una relación de cooperación; constituyen puentes de esperanza, compromiso y desarrollo sostenible entre comunidades unidas por valores de solidaridad y responsabilidad compartida. En este sentido, BLINC (Enlace Bristol -Nicaragua) ha sido, durante más de cuatro décadas, un aliado fundamental para el desarrollo comunitario de Puerto Morazán... su aporte ha trascendido el ámbito económico, impulsando iniciativas que han beneficiado especialmente a mujeres emprendedoras y organizaciones locales.”
Aportes concretas y transmisión de valores
Nuestro Copresidente Comandante Daniel en sus intervenciones siempre ha reconocido la hermandad entre los más altos valores humanos. Por ejemplo, recordando al Padre Gaspar Garcia Laviana, el Comandante afirmó “Conocimos, tuvimos el privilegio de conocer a Gaspar y de ver en él el ánimo, que quiere decir Espíritu, la Alegría que da la Fé, la Convicción, la Fuerza que da la Esperanza, la Certeza de un Porvenir distinto que da el uno sentirse cumpliendo una Misión, un Deber de la Fé Cristiana, que és Solidaridad y sobre todo Hermandad.”
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