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¿Y si la siguiente fuese Nicaragua y no Cuba?

Por Magencio ¿Y si el siguiente en la lista de blancos de Trump en el Caribe no fuese Cuba sino Nicaragua? A estas alturas deberíamos estar ...

domingo, 10 de mayo de 2026

(VIDEO )Entrevista a un ciudadano de la Alemania Occidental que pasó la frontera hacia la RDA

En Radio Belarús, el periodista Albert Santin entrevistó a Stefan Natke, ciudadano de la Alemania occidental RFA, carpintero de profesión y militante comunista. Fue detenido por su activismo en la Alemania capitalista; tras salir de la cárcel, pasó la frontera hacia la República Democrática Alemana. Participó como brigadista internacional en la Revolución Sandinista en Nicaragua. Actualmente es miembro de la Comisión Internacional del Partido Comunista Alemán.

Stefan nos explicó las razones que lo llevaron a abrazar las ideas comunistas en la RFA, así como las acciones contra el estacionamiento de misiles de crucero por las cuales fue encarcelado en 1981. También nos habló de su ingreso a la República Democrática Alemana tras salir de la cárcel, compartió anécdotas sobre la vida diaria en la Alemania socialista, reflexionó sobre el Muro de Berlín, relató su participación en las brigadas internacionalistas de apoyo a la Revolución Nicaragüense y expresó su nostalgia por el Estado socialista, entre otros interesantes.





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Nicaragua, El sandinismo derrotó la chureca neoliberal

Por: Stalin Vladimir 


Durante 16 años Nicaragua vivió bajo un modelo neoliberal que prometió modernidad, crecimiento y democracia, pero que terminó dejando un país golpeado por la pobreza, la migración, el desempleo y el abandono estatal. Hacia el año 2006, más de cuatro millones de nicaragüenses sobrevivían bajo condiciones de pobreza y miles de familias dependían de las remesas enviadas desde Costa Rica y Estados Unidos para poder sostenerse.

Los políticos corruptos de aquellas fallidas administraciones desmontaron instituciones públicas, privatizaron sectores estratégicos y redujeron la inversión social mientras millones de personas sobrevivían entre apagones, salarios miserables y un costo de vida cada vez más difícil de soportar.

El país entró en una etapa donde el mercado sustituyó al Estado y donde las grandes decisiones nacionales comenzaron a tomarse lejos de las necesidades reales del pueblo.

El desempleo y subempleo afectaban a una gran parte de la población económicamente activa, mientras miles de jóvenes abandonaban el país buscando trabajo en Costa Rica y Estados Unidos. La falta de oportunidades, el deterioro económico y la ausencia de inversión social empujaban a miles de familias a sobrevivir como podían en medio de una creciente incertidumbre nacional.

La crisis también se reflejaba en el sistema de salud pública. Mientras en 1989 el Estado invertía alrededor de 35 dólares anuales por persona en salud, para el año 2005 la inversión había caído a apenas 16 dólares por habitante. La compra de medicamentos también sufrió un desplome severo, pasando de 45 millones de dólares en 1990 a cerca de 12 millones en 2005. Los hospitales públicos trabajaban entre carencias, infraestructura deteriorada y falta de insumos básicos, mientras miles de familias tenían que costear tratamientos y medicinas con recursos que simplemente no tenían.

La educación tampoco escapó al abandono. Más del 70 por ciento de las escuelas públicas no reunían las condiciones mínimas para funcionar y miles de estudiantes recibían clases en aulas deterioradas, sin energía eléctrica y con enormes carencias materiales.

El analfabetismo seguía afectando a cientos de miles de nicaragüenses y el gasto anual por alumno pasó de 84 dólares en el año 2000 a cerca de 73 dólares en 2005. Mientras tanto, los maestros sobrevivían con salarios incapaces de cubrir la canasta básica, igualmente en las zonas rurales el poder estudiar se había convertido para muchas familias en un sacrificio casi imposible.

El neoliberalismo también desmontó buena parte de la estructura económica y productiva nacional. Hicieron desaparecer las instituciones que apoyaban al campesinado, mientras que a miles de pequeños productores los dejaron prácticamente abandonados, sin crédito, sin asistencia técnica y sin respaldo del Estado. El Banco Nacional de Desarrollo fue cerrado, el Instituto Nacional de Tecnología Agraria debilitado y el campo quedó sometido a una lógica donde sobrevivía únicamente quien pudiera resistir solo. Es por eso que miles de familias rurales dependían cada vez más de las importaciones y las remesas.

En esos años de desgobierno liberal también se aceleró la privatización de empresas y recursos públicos. Aeronica desapareció, el Ferrocarril del Pacífico fue desmantelado y sectores estratégicos pasaron a manos privadas y transnacionales.

Más de 400 millones de dólares en bienes y patrimonio público terminaron transferidos durante el proceso de privatizaciones impulsado en los años noventa. La telefonía, la energía y otros servicios dejaron de responder a una visión nacional y comenzaron a funcionar bajo la lógica del mercado. Incluso el agua potable comenzó a verse como negocio y no como derecho humano, mientras crecían las denuncias sobre corrupción, privilegios económicos y concentración de riqueza en pocas manos.

Las ciudades reflejaban igualmente aquel deterioro nacional. Managua sufría largas horas de apagones diarios, el sistema vial estaba destruido y amplias zonas urbanas crecían sin planificación ni inversión pública suficiente. Muchas familias pasaban días enteros sin agua potable y el alcantarillado sanitario era prácticamente inexistente fuera de la capital. Nicaragua avanzaba lentamente mientras aumentaba la desigualdad y el desencanto social con una clase política incapaz de ofrecer soluciones reales a la mayoría de la población.

Ese escenario comenzó a cambiar el 5 de noviembre de 2006, cuando el pueblo nicaragüense decidió poner fin a 16 años de neoliberalismo y devolverle el poder al Frente Sandinista.

A partir de entonces, Nicaragua inició una nueva etapa marcada por la restitución de derechos, la recuperación del papel del Estado y la ejecución de programas sociales, educativos, productivos y de infraestructura que transformaron profundamente el país. Volvieron la salud gratuita, la educación pública, los programas de viviendas, las carreteras, los hospitales, los proyectos de agua potable, la electrificación nacional y las inversiones orientadas al desarrollo humano.

Diecinueve años después, Nicaragua es otra. Donde antes hubo apagones diarios y una cobertura eléctrica inferior al 55 por ciento, hoy el país supera el 99 por ciento de electrificación nacional.

Las buenaa nuevas surgieron con miles de kilómetros de carreteras, nuevos hospitales, escuelas y proyectos productivos; donde millones sobrevivían sin esperanza hoy existe estabilidad, crecimiento económico, programas sociales y una visión de nación enfocada en el bienestar de los más vulnerables.

El contraste entre ambos modelos quedó definido: de un lado, los años del desmontaje, la privatización y la miseria; del otro, una etapa de reconstrucción, inversión social y restitución de derechos impulsada por la Compañera Rosario, el Comandante Daniel y el Frente Sandinista, en esta Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria, donde el pueblo es Presidente.



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¿Qué está pasando en Venezuela hoy? Claves para la paz en Nuestra América

En Nuestra América necesitamos abrir un debate urgente y profundo sobre ¿qué significa hoy la paz en la región?

Vivimos un momento geopolítico que nos coloca ante una encrucijada global, y los movimientos sociales y populares tenemos el desafío de construir respuestas colectivas frente al avance del imperialismo y la disputa por nuestra soberanía.

Desde ALBA Movimientos te invitamos a ser parte de este conversatorio virtual junto a Jorge Arreaza, diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela, y Stephanie Brito, de la Asamblea Internacional de los Pueblos.

Un espacio para reflexionar y fortalecer la defensa de la soberanía de nuestros pueblos frente al asedio imperial.




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Nicaragua: Manifiesto de Sandino "Hasta que no veamos a nuestra nación libre de invasores y vendepatrias"


Compartimos un escrito del General Augusto C. Sandino, conocido como «Manifiesto a los liberales nicaragüenses», titulado «Hasta que no veamos a nuestra nación libre de invasores y vendepatrias». A continuación se presenta el texto:

Correligionarios y compañeros:

Vengo ante vosotros, después de tres años de lucha denodada, a invitaros una vez más a continuar en la acción libertadora que nuestro ejército ha venido sosteniendo, después de la traición que a nuestro Partido Liberal hizo José María Moncada, entrando en pactos con los invasores yankis el 4 de mayo de 1927. Esa traición de Moncada al Partido Liberal, dio por resultado que los invasores yankis lo hayan impuesto en la Presidencia de la República para el período de 1929 a 1932.

Con la imposición de Moncada aparece que el Partido Liberal acepta la venta que de Nicaragua han hecho a los piratas los conservadores, es que los liberales siempre nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a la intervención yanki y hemos condenado y condenaremos siempre la venta que de nuestra patria han hecho los conservadores a los filibusteros.

La imposición de Moncada en la Presidencia de la República le da oportunidad, al tantas veces traidor de nuestro Partido Liberal, para satisfacer sus ambiciones de provecho personal. Prueba de esto es que Moncada me dijo, en La Cruz de Teustepe, ante mi Estado Mayor, el 5 de Mayo de 1927, que no cometiera yo la locura de sacrificarme por el pueblo, que el pueblo no agradece, que me lo decía por experiencia, que el deber de todo hombre es hacer dinero, conseguir comodidad y bienestar personal, sin pensar en los demás. Que la vida se acaba y la Patria se queda; y es por eso que no meditó al vender los rifles cuando ya nuestra causa había triunfado. Ese es Moncada; ése es el traidor que hoy hace promesas al pueblo, y que se hace llamar liberal. Si no es suficiente lo que a mí me dijo Moncada para tenerlo como a un oportunista, la historia está diciendo que tal individuo nunca ha sido liberal. En varias ocasiones ha manifestado que él no es liberal, que liberal quiere decir robo, asesinato, infamia. Fue él quien, siendo Ministro de Gobernación, en 1910, mandó ametrallar al pueblo de León. En ese hecho de Moncada contra la libertad del pueblo leonés, murió el joven Luis Somarriba, abrazado a la bandera liberal, la cual no soltó hasta que le cortaron las manos a machetazos los esbirros de Moncada. Toda la vida de Moncada ha sido de traiciones a nuestro Partido, y para decirlo de una vez, Moncada es el mismo Adolfo Díaz con cinta roja.

Para bien de nuestra Patria ha sido nuestro Ejército el que ha mantenido el honor y la dignidad de la Nación y del Partido Liberal, frente a los invasores, los vende patria conservadores y el traidor José María Moncada.

Ante la imposición de Moncada, hecha por los piratas yankis, nosotros estamos dispuestos a arrojarlos del poder con las balas, hasta restablecer el Gobierno Nacional. Moncada sólo velaría, al igual que los conservadores, por los intereses de los yankis, porque ellos le han dado el poder. El Gobierno Nacional, que hoy proclamamos, velará por los intereses de los hijos del país, y no por los intereses de los piratas. Nosotros no dispararemos un solo cartucho contra el liberalismo, y no creemos que haya liberal que dispare contra nosotros. Nuestras armas libertadoras sólo las usaremos contra el traidor Moncada y contra quienes le sigan, porque no son liberales, sino traidores a la Patria y al Partido. Nuestras armas libertadoras están dispuestas a arrojar a Moncada del poder que los invasores le han dado como premio por su traición. El traidor Moncada no resistirá el empuje de nuestro ejército, y no vacilará en pedir la intervención yanki. Por todo lo que dejo expuesto queda definida mi actitud frente al traidor Moncada, y nuestra actividad no descansará hasta que veamos nuestra Nación libre de invasores y vende patrias.

El Chipotón, enero 1 de 1929
Patria y Libertad
A. C. Sandino

Referencias: Ramírez, S. (1984). «El pensamiento Vivo / Augusto C. Sandino». Tomo I. Editorial Nueva Nicaragua, colección de pensamiento vivo 4. pp. 295 – 296



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sábado, 9 de mayo de 2026

Nicaragua fortalece su soberanía alimentaria


Por Stalin Vladímir Centeno

Nicaragua fortalece su soberanía alimentaria a partir de un modelo que prioriza la producción nacional como base del abastecimiento interno, en un contexto internacional donde, según organismos de Naciones Unidas, más de 190 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, y ante esa dura realidad en este 2026 el país mantiene un nivel de autosuficiencia cercano al 90% de los alimentos que se consumen diariamente, con la meta de alcanzar el 95% en todo este año que transcurre.

El punto de partida de este proceso se ubica en el año 2007, en la segunda etapa de nuestra revolución, cuando se impulsaron políticas orientadas a dinamizar el campo y ampliar el acceso a la tierra, desde entonces se han entregado más de 552 mil títulos de propiedad que benefician a más de 2.5 millones de nicaragüenses, incluyendo comunidades indígenas que actualmente poseen más del 30% del territorio nacional, lo que ha permitido ampliar la base productiva en distintas regiones del país.

En 2009 se aprobó la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, que estableció un marco jurídico para garantizar el derecho a la alimentación.

A partir de esta normativa se ejecutaron programas como el Bono Productivo Alimentario, que ha entregado más de 250 mil bonos a familias rurales, con una inversión superior a los 54 millones de dólares, facilitando la producción de alimentos a nivel familiar y comunitario.

Los resultados productivos reflejan un crecimiento sostenido en el sector agropecuario. En comparación con años anteriores, la producción agrícola y ganadera ha aumentado en más del 80%, lo que se traduce en mayor disponibilidad de granos básicos, hortalizas y productos pecuarios en el mercado nacional, reduciendo la dependencia de importaciones en productos esenciales.

Durante el año 2025, los registros productivos presentan cifras específicas en distintos rubros. Por ejemplo se reportaron 4.5 millones de kilos de mango hasta el mes de junio, 12.6 millones de kilos de derivados de yuca, 3.7 millones de pepinos, 1.2 millones de lechugas y 762 mil pipianes en el mes de agosto, además de 651 mil litros de leche de cabra en julio, lo que evidencia la diversidad y volumen de la producción nacional durante el año 2025.

En el caso del arroz, uno de los principales alimentos de consumo, se acopiaron más de 9.1 millones de quintales en 70 trillos a nivel nacional, lo que permitió asegurar el abastecimiento interno del año pasado.

A esto se sumó la producción pecuaria, con 68 mil cabezas de pelibuey y otras especies ovinas registradas, fortaleciendo la oferta de proteínas para la población en ese mismo período.

La ganadería bovina también mantiene un peso significativo dentro de la economía y la alimentación, datos recientes del sector indican que Nicaragua cuenta con aproximadamente 5.8 millones de cabezas de ganado, lo que garantiza la producción constante de leche, carne y derivados, además de generar ingresos diarios para miles de familias productoras en el país.

En el ámbito económico, el comportamiento de los indicadores respalda la estabilidad del consumo, el Índice Mensual de Actividad Económica registró un crecimiento del 5.3% en junio de 2025, impulsado por sectores como comercio, manufactura y producción agropecuaria, a esto se suma una inflación acumulada de 0.83% hasta julio y una tasa de referencia del Banco Central situada en 6.25%, lo que contribuye a mantener condiciones estables para la actividad productiva.

En conjunto, estos datos más recientes del modelo de producción nacional y del Programa Nacional de Producción, Consumo y Comercio 2025–2026 reflejan la combinación entre producción, acceso a recursos y estabilidad económica que permite garantizar la disponibilidad de alimentos en Nicaragua.

La combinación de programas productivos, crecimiento agropecuario y respaldo a las familias productoras configura un escenario en el que el país mantiene su capacidad de abastecimiento.

Estos avances en producción, abastecimiento y estabilidad alimentaria reflejan el liderazgo de la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, a través de un modelo que organiza la producción, el consumo, el comercio lo que ha permitido garantizar el abastecimiento nacional y el acceso a los alimentos en todo el país, incluso en un contexto internacional marcado por dificultades en el suministro y aumento de la demanda.



Fuente:

Casari: "La Unión Soviética derrotó por completo al nazismo"

Fabrizio Casari, analista político, periodista y director de Altrenotizie desde Roma, Italia, informa para la multiplataforma de Telesur sobre la victoria del bien contra el mal, la liberación de Europa por la Unión Soviética tras Stalingrado, con enorme sacrificio humano. 


teleSUR




viernes, 8 de mayo de 2026

¿Y si la siguiente fuese Nicaragua y no Cuba?

Por Magencio


¿Y si el siguiente en la lista de blancos de Trump en el Caribe no fuese Cuba sino Nicaragua? A estas alturas deberíamos estar alertados de que de Donald Trump se puede esperar cualquier cosa.

La realidad de Nicaragua y Centroamérica es bastante poco conocida fuera de la región y eso hace que a menudo pase desapercibida su importancia geopolítica en la toma de decisiones del imperio.

Un nodo estratégico y tres poderosas razones

Centroamérica es una región con escasos recursos naturales pero de gran peso en cuando a su ubicación geográfica, al ser el paso terrestre más corto entre los océanos Atlántico y Pacífico y entre el sur y el norte del Hemisferio Occidental. Desde hace decenas de miles de años, la región ha sido el nodo por el que han circulado los seres humanos transportando saberes, ideas y riquezas entre diferentes partes del mundo. El colonialismo europeo primero, y el imperialismo estadounidense después, no hicieron sino poner aún más de manifiesto esta realidad.

Nicaragua cobró actualidad para Estados Unidos con el proceso mismo de construcción de la "Nación Americana", el cercenamiento territorial de México y la conquista de la costa oeste de los Estados Unidos. Ya a mediados del siglo XIX, Nicaragua se había convertido en el punto de paso de las mercancías y pasajeros que iban desde Nueva York hasta California. Entonces los pasajeros debían abordar varios barcos y hacer un trayecto por tierra para cubrir el recorrido. Tan importante fue Centroamérica para Estados Unidos que motivó la expedición del filibustero William Walker que buscaba "sanear" la región imponiendo la esclavitud.

Eventualmente, los Estados Unidos encontraron menos atractivo el proyecto del canal a través de Nicaragua y se decantaron por Panamá, país al que desmembraron de Colombia en 1903 y por el que construyeron la obra. A Nicaragua, en cambio, la intervinieron varias veces para asegurarse de que jamás se realizaría un proyecto de ese tipo independiente de Estados Unidos. La idea del Canal fue enarbolada por el General Sandino (que derrotó militarmente a los marines pero no pudo impedir el establecimiento de un protectorado yanqui en el país) y sigue viva hoy en día cuando el gobierno sandinista, sin prisa pero sin olvidarlo, lo está ejecutando con capitales chinos.

Es evidente la importancia que Donald Trump le da al canal de Panamá, cuyo gobierno ha presionado de mil maneras para que restrinja el acceso a China. Demás está decir que un canal chino por Nicaragua no es para nada del agrado de la Casa Blanca. Lo que tal vez sea menos conocido fuera de la región es que tampoco las administraciones demócratas habían visto con buenos ojos el proyecto sandinista del canal con China. En realidad, la política de Trump es una continuación bajo formas más agresivas de la política del Comando Sur trazada bajo las presidencias de Biden, Obama y Bush.

Hay tres grandes razones por las que ningún gobierno estadounidense bajo el actual paradigma geopolítico de la Doctrina Monroe va a aceptar a un gobierno como el sandinista en Managua: La primera razón, como lo dijimos, es el canal; la segunda es que Nicaragua es el país de mayor extensión de Centroamérica y el único que puede cortar el tráfico entre el Caribe y el Pacífico por el norte y por el sur, amenazando con convertirse en una pequeña potencia subregional; la tercera es que se basa en un proyecto y un ideario, el sandinista, que representa a las "clases peligrosas" del istmo, tanto en su vertiente de obrero-campesina como en su dimensión indígena. Un gobierno verdaderamente nacionalista en Nicaragua ya es anatema para Trump; uno que además busque la democracia económica (¡y racial!) lo es muchísimo más. "Comunismo" en su más pura expresión.

El pueblo no respeta a Occidente

En 2018 tuvo lugar un acontecimiento que marcó la historia reciente del país. Una violenta "revolución de colores", planificada durante años por la entonces embajadora Laura Dogu, quien hasta hace poco fue la encargada de negocios de Trump en Venezuela, y antes de eso había sido embajadora en Honduras, fue derrotada. 

Durante varias semanas, bandas de delincuentes financiadas por la Embajada Estadounidense y varias embajadas europeas, mantuvieron a la población de rehén con el pretexto de un levantamiento contra los sandinistas. Finalmente, cuando las bandas fueron desalojadas de las calles por excombatientes sandinistas, la población en general recibió aliviada la noticia. Los hechos fueron narrados por la prensa occidental como el aplastamiento de una "rebelión popular" por el "régimen", pero la población nicaragüense en general, independientemente de sus simpatías políticas, sacó conclusiones muy diferentes:

A partir de 2018, una gran mayoría del pueblo perdió todo respeto por la clase política apoyada por Estados Unidos y las embajadas europeas, ya que demostraron en la práctica que su único objetivo es el de defender sus privilegios a costa de la seguridad y la vida misma de la población. Al final los cabecillas del "golpe suave" de Laura Dogu fueron expulsados del país y desde entonces no han sido capaces de organizar nada dentro de Nicaragua. No es por la "represión del régimen", sino por falta de apoyo.

La estabilidad del sandinismo

Tras la fallida "revolución de colores", las relaciones de Nicaragua con los Estados Unidos y la Unión Europea se hicieron cada vez más ríspidas, lo que tuvo su contraparte en un acercamiento mucho más profundo del país hacia China y Rusia. El establecimiento oficial de relaciones con China permitió profundizar el proyecto del Canal Interoceánico y sobre todo establecer un marco de relaciones comerciales, políticas y de todo tipo con el gigante asiático. En lo político, la Nicaragua sandinista fortaleció su tradicional perfil antiimperialista con su apoyo aún más vocal, no solo a Venezuela, Cuba, el ALBA, China y Rusia, sino también a Irán y Palestina.

A pesar de las sanciones impulsadas por Washington y Bruselas, la economía nicaragüense no ha sido igualmente golpeada que las de Venezuela o Cuba por varias razones entre las que destaca la dificultad de bloquear una economía como la de Nicaragua. El país no es una isla como Cuba y no depende de un solo producto, como Venezuela. Además, el istmo centroamericano, por obra del neoliberalismo, ha quedado fuertemente integrado en muchos aspectos, como el energético y como el del tránsito terrestre de mercancías, cuyo paso obligado es por Nicaragua. 

Unos meses de desestabilización en Nicaragua mostraron en 2018 el costo astronómico que significó para toda la región el tener cientos de camiones de carga varados durante semanas en ese país. No hace falta hablar del efecto que un cierre de fronteras tendría sobre toda la política aduanera común que existe en Centroamérica. Al mismo tiempo, el sistema eléctrico interconectado hace que si hay un corte de energía en un país de la región eso inmediatamente sea sentido en el resto. Además, desde hace muchos años el gobierno sandinista había venido impulsando la diversificación del comercio internacional estableciendo relaciones con todo tipo de países dentro y fuera de la región con el fin de disminuir la dependencia del mercado estadounidense.

Todos estos factores han hecho que Nicaragua sea un país estable a los ojos de su propia población. El modelo imperante se basa en un contrato social en el que el Estado garantiza un nivel relativamente elevado de servicios básicos (salud, educación y deporte, transporte, infraestructura, seguridad ciudadana, infraestructura, etcétera) a la vez que ofrece amplias facilidades para la atracción de la inversión extranjera. Los salarios en Nicaragua son más bajos que en el resto de la región pero le permiten a la población adquirir más bienes de consumo básico que en la mayoría de ellos. 

Tal vez el "mall" más pequeño de Guatemala sea mejor que el más grande de Nicaragua, pero los pobres de Nicaragua pueden consumir mucha más salud, educación, transporte, agua o luz que los pobres de Guatemala o cualquier otro país de Centroamérica. Por otra parte, los salarios bajos de Nicaragua no ofrecen a los inversionistas un panorama de perennes conflictos en un país en el que literalmente "nada funciona" (como fue el caso de la propia Nicaragua antes del retorno de los sandinistas al poder en el año 2008). Ese y no la "represión del régimen" es el secreto detrás de la estabilidad del país antes y después del año 2018.

Pueblo "vacunado" contra la propaganda

Nicaragua no es un país socialista en un sentido estricto. El nivel de precarización de la fuerza de trabajo es altísimo y el panorama de motorizados repartiendo comidas rápidas en las calles, o de músicos cantando en los buses por unas monedas, no difiere de el del resto de las ciudades latinoamericanas. La sindicalización de la fuerza de trabajo, aunque es relativamente alta, es en general muy baja con un predominio de la economía popular (el denominado "sector informal") que a pesar de ello cuenta con buenos canales de relacionamiento con las instituciones del Estado. 

Desde el punto de vista ideológico, la gran mayoría de la población cree en valores como la solidaridad desde una lectura cristiana amplia, muy centrada en la familia y opuesta a todo tipo de guerras. En general, lo que prevalece en las calles es una búsqueda de estabilidad independientemente de la opinión que se tenga a favor o en contra del gobierno sandinista. Lo cierto es que los discursos insurreccionales que transpiran medios como el diario La Prensa (que sigue saliendo en Managua) no atraen simpatías por más que su constante desinformación a menudo sí tenga algún efecto. 

El pueblo nicaragüense está siendo bombardeado a diario por campañas demonizadoras contra el gobierno en las redes sociales, ya sea en su vertiente trumpista como en su vertiente socialdemócrata. Hay que decir que estas campañas (que han sido ininterrumpidas por casi dos décadas) son igual de agresivas como las que padecen Cuba o Venezuela, pero al mismo tiempo el pueblo nicaragüense sabe en qué situación vive el resto del mundo, especialmente sus familiares en Estados Unidos, Costa Rica o Europa.

Por otro lado, la labor comunicativa del gobierno, basada obsesivamente en mostrar una versión idílica de las cosas, tampoco se presenta como especialmente creíble para la mayoría de la población, que parece adoptar una postura pragmática de escuchar y solo creer en lo que ve (o le parece ver) con sus propios ojos. Es una especie de instinto social formado por cuatro grandes experiencias: La dictadura somocista y la insurrección contra la misma; la revolución de los años 80 y la guerra Contra; el período neoliberal de los años 90 y 2000 y por último, el segundo gobierno sandinista y la fallida revolución de colores de 2018. Estas experiencias han dejado huella en el subconsciente colectivo de una sociedad que ha cambiado profundamente en los últimos 16 años.

Todo lo que hemos planteado hasta el momento no significa en absoluto que Nicaragua esté libre de amenazas. Aunque es cierto que el modelo económico y político sandinista tiene fortalezas innegables, se debe tomar en cuenta que existe dentro de un entorno nada "amigable".

Propaganda de espectro completo

Antes de entrar a analizar algunos aspectos de la correlación regional de fuerzas en Centroamérica, permítasenos hacer una observación acerca de la injerencia imperialista en el istmo centroamericano: No es una injerencia meramente "trumpista". En primer lugar, se trata de una injerencia del Estado Profundo de los Estados Unidos en el sentido en que obedece a una estrategia cuyos rasgos centrales fueron definidos por el Comando Sur antes de la llegad de Trump a la Casa Blanca. En segundo lugar, es una injerencia de la OTAN en su conjunto y abarca todo el espectro político.

La red de injerencia ideológica más importante de Estados Unidos y la OTAN en la región hasta antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca fue el medio Confidencial del nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, desde hace varios años basado en Costa Rica. 

Con ayuda de fondos del Departamento de Estado, las fundaciones de Soros y los gobiernos de la Unión Europea, el grupo de Chamorro formó una red de medios "alternativos" que abarcaban toda Centroamérica. Derechos de los migrantes, minorías sexuales, derechos laborales, medio ambiente, no había tema para esas redes, que aún así fuese de la manera más retorcida, no estuviera exento del mensaje "los sandinistas en Nicaragua son unos verdaderos monstruos" al lado de otros mensajes de demonización de Venezuela, Cuba, Bolivia (cuando estaba Evo Morales), etcétera. 

De esta manera, Confidencial logró reclutar para su labor a medios alternativos y progresistas de México y América del Sur. Con apoyo de instituciones como el Premio de Periodismo Ortega y Gasset del diario El País de España, y de otros premios como el de la Fundación Gabo, así como toda una serie de instituciones internacionales de "periodismo de investigación" fueron instalando el mensaje de la deslegitimación del sandinismo entre sectores que en realidad tenían mucho que perder con una derrota de los sandinistas en Nicaragua y con una derrota del proyecto del ALBA en general.

La otra gran red de injerencia ideológica en la región es la de la mafia de Miami representada por el Secretario de Estado Marco Rubio y que en el caso de Nicaragua durante muchas décadas ha financiado medios como La Prensa, así como tantos otros medios de derecha en Centroamérica. El "cierre" de la USAID a fines del año pasado por la Administración Trump no fue más que una operación cosmética en lo que respecta a América Latina y Centroamérica. Los flujos de dinero siguieron teniendo lugar a través de todas las estructuras de financiamiento formales e informales. 

Gobiernos clientes de Trump

En la actualidad, Nicaragua está rodeada de gobiernos que por diferentes razones tratan de hacer todo lo posible para estar en buenos términos con Donald Trump. Desde Panamá, amenazado para que corte sus lazos con China en el Canal, pasando por Costa Rica, El Salvador, Honduras y Guatemala, todos los vecinos de Nicaragua son, cuando no admiradores, al menos muy sensibles a las presiones del presidente estadounidense. Dos casos destacan en este sentido: El Salvador y Honduras.

Mientras que el presidente de El Salvador Nayib Bukele se dice admirador de las políticas de Trump y ha colaborado en todo lo que este le ha demandado en la cuestión migratoria, el actual presidente de Honduras Nasry Asfura, fue directamente puesto por Trump en medio de una campaña de miedo en parte del electorado de perder las remesas de sus familiares en Estados Unidos. Inmediatamente tras la cuestionada elección de Asfura, Trump indultó al expresidente Juan Orlando Hernández, que se encontraba cumpliendo una pena en Nueva York por tráfico de drogas cuando prácticamente al mismo tiempo EEUU atacaba a Venezuela con el pretexto de la lucha contra las drogas.

La Ilustración Oscura y Centroamérica

El interés de Trump por Honduras y El Salvador tiene que ver con los poderosos sectores extremistas libertarianos de derecha vinculados a las criptodivisas que ejercen una influencia muy poderosa sobre su administración, desde el archimillonario Peter Thiel hasta los hijos del propio Trump, que con ayuda de su padre se han convertido en unos de los principales actores en el sector de la minería de bitcóines en Estados Unidos. 

La ideología de estos sectores, denominada Ilustración Oscura, se basa en desmontar los Estados-Nación y reemplazarlos con ciudades de propiedad privada regidas por estatutos diseñados por sus dueños, es decir, someter al mundo a la dictadura directa de los capitales corporativos. Y Honduras ha sido uno de los puntales de este proyecto, en la forma del plan del narco Juan Orlando Hernández (JOH) indultado por Trump: Las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDEs).

Las ZEDEs que quería impulsar JOH convertirían todo el norte y parte del sur de Honduras en paraísos para los capitales corporativos, especialmente los dedicados a la especulación con criptodivisas. En 2022, bajo el gobierno de Xiomara Castro, se derogó la ley que las regulaba, y en septiembre de 2024, la Corte Suprema de Justicia las declaró inconstitucionales, anulando su marco legal, pero la lucha de los promotores de las mismas ha seguido, ahora demandando a Honduras ante el CIADI por "incumplimiento de contratos". Otro tanto se puede decir de la versión salvadoreña de las ZEDEs: La "ciudad Bitcóin" que Bukele ha pretendido construir en el vecino país.

Entonces, convertir al istmo centroamericano en una red de centros de minado de criptodivisas con ciudadanías restringidas sería la "oferta" del "trato" que Trump le estaría ofreciendo a los pueblos de la región.

Un entorno muy desfavorable

La correlación política de fuerzas es muy desfavorable para los pueblos centroamericanos en estos momentos, especialmente luego de la derrota electoral de LIBRE en Honduras a fines del año pasado. En país tras país los movimientos populares han perdido posiciones y el descontento en muchos casos ha sido capitalizado por grupos y políticos cercanos al trumpismo. El problema para esos movimientos y políticos no es destruir al gobierno sandinista, sino, en primer lugar, cómo lograrlo, y además hacerlo sin dispararse antes en el pie ya que, como vimos anteriormente, la región está irremisiblemente interconectada.

Un elemento a tomar en cuenta para quienes no conozcan Centroamérica es que nunca los pueblos de la región han sentido mucho entusiasmo por hacerle la guerra a sus vecinos. La guerra "proxy" de Reagan contra Nicaragua en los años 80 del siglo pasado se dio sobre todo desde una Honduras militarizada por un régimen dictatorial. Las fuerzas de la "Contra" basadas en Costa Rica eran mucho menores, y tampoco allí el entusiasmo popular a favor de la guerra fue mayúsculo. Ese entusiasmo hoy en día se puede decir que es inexistente. Tan pronto como una guerra contra Nicaragua hiciera sentir sus efectos en los demás países las poblaciones no lo aceptarían y se rebelarían.

Sin embargo, hay muchas maneras de desestabilizar e intentar derrocar gobiernos molestos para un imperio como los Estados Unidos, ya sea a través del terrorismo, del crimen organizado, de las "operaciones especiales", de la propaganda, de las presiones y/o de una combinación de todos los elementos antes mencionados, varios de los cuales ya se han puesto en práctica en un momento u otro.

Los pueblos de América deben estar alertas

En la coyuntura actual, la amenaza más grave que se cierne sobre nuestros pueblos se llama Cuba. No parecen maduras las condiciones en estos meses para un ataque de los Estados Unidos contra Nicaragua, pero este país centroamericano será el corolario del desenlace de la actual coyuntura, se dé o no un ataque estadounidense contra la isla socialista. La guerra contra el pueblo cubano es una guerra por el Caribe, que en última instancia significa destruir la alternativa política del pueblo nicaragüense y de todos los pueblos de Centroamérica.

En la actualidad asistimos a un amplísimo movimiento de solidaridad con Cuba, tanto en América Latina como en muchos otros países del mundo. Este movimiento abarca partidos, sindicatos, movimientos sociales, comités de solidaridad y personalidades que se oponen a la arrogancia genocida del imperialismo yanqui. Es necesario que este movimiento también tome conciencia de las implicaciones regionales más amplias de la lucha en la que está comprometido.

Con todas sus virtudes y sus limitaciones, la Nicaragua sandinista de hoy en día es heredera de los gobiernos liberales de inicios del siglo XX en América Latina, así como lo es del peronismo en la Argentina y de los movimientos de liberación nacional de los años 60 y 70 en nuestra región. Es heredera y alumna de la Revolución Cubana, así como una de las fuentes de inspiración y compañera leal de la Revolución Bolivariana. 

Permitir, por ignorancia, por desidia o por sectarismo, que esa patria de Sandino sea arrastrada a la guerra imperial sería permitir que toda Centroamérica sea arrastrada a la guerra, que todo el Caribe sea arrastrado, que las islas del Caribe que aún luchan por su independencia pierdan toda esperanza y ayudar a que el proyecto genocida de Trump en nuestras tierras de haga realidad.


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