sábado, 11 de abril de 2026

Víctor Jara: legado, justicia y memoria de una historia que sigue viva

Por Javier Huerta

El legado de Víctor Jara no terminó con los 44 disparos que intentaron silenciar su voz en septiembre de 1973. Por el contrario, su asesinato transformó su figura en un símbolo universal de resistencia, dignidad y lucha por los derechos humanos.

Su historia, marcada por la brutalidad de la dictadura, continúa escribiéndose a través de la búsqueda persistente de justicia, la reparación simbólica y la preservación de la memoria histórica en Chile y en el mundo. Hoy, más de cinco décadas después de su muerte, Jara sigue cantando en las voces de quienes defienden la libertad, la justicia social y la democracia.

El asesinato del cantautor en el entonces Estadio Chile, convertido tras el golpe militar en centro de detención y tortura, no solo fue un golpe devastador para la cultura chilena, sino un crimen que estremeció a la comunidad internacional.

Tras la muerte de Víctor Jara, se convirtió en un mártir de la libertad de expresión y de la defensa de los derechos humanos. Su figura trascendió las fronteras de Chile y pasó a ser un ícono global de la resistencia, a representar la lucha contra la represión política en todo el planeta.

Artistas, intelectuales y movimientos sociales de América Latina, Europa y otras regiones han encontrado en su historia una inspiración permanente.

Tras el golpe de Estado, su música no desapareció: sus discos continuaron editándose, traduciéndose y circulando internacionalmente, su obra de difundió a nivel mundial,  especialmente en países de habla hispana y en espacios de izquierda, vinculados a la canción protesta.

Temas como Te recuerdo Amanda, Manifiesto y El derecho de vivir en paz se convirtieron en himnos de resistencia, manteniendo vivo su mensaje de humanidad y justicia.

La exhumación y el largo camino hacia la verdad

Durante décadas, las circunstancias exactas de su asesinato permanecieron envueltas en sombras, silencios e impunidad. Sin embargo, distintos hitos permitieron reconstruir la verdad histórica.

Por orden judicial, sus restos fueron exhumados en 2009 para realizar una autopsia definitiva que permitiera establecer con precisión la magnitud de la tortura y las causas de su muerte. El proceso confirmó la extrema violencia sufrida por el artista.

En diciembre de ese mismo año, miles de personas acompañaron sus restos en un funeral multitudinario y profundamente simbólico, el pueblo necesitaba realizar un funeral pendiente,  y se realizo un acompañamiento a sus restos, desde la Fundación Víctor Jara hasta el Cementerio General de Santiago.

Fue el adiós digno que la dictadura le negó durante 36 años, una despedida colectiva cargada de memoria, dolor y reparación.

Proceso judicial y condenas: el lento fin de la impunidad

La justicia en el caso de Víctor Jara ha sido lenta, pero persistente, avanzando tanto en Chile como en tribunales internacionales.

En junio de 2016, un jurado federal en Florida declaró al exmilitar Pedro Barrientos responsable de la tortura y asesinato de Jara en un juicio civil, condenándolo al pago de 28 millones de dólares como reparación para su familia.

Uno de los hitos más importantes llegó en agosto de 2023, cuando la Corte Suprema chilena ratificó condenas de hasta 25 años de prisión para siete exmilitares involucrados en el secuestro, tortura y asesinato de Jara y de Littré Quiroga.

Este fallo marcó uno de los cierres judiciales más significativos de los crímenes cometidos tras el golpe militar.

Memoria histórica: un canto que no calla

La presencia de Víctor Jara permanece viva en espacios físicos y simbólicos donde la memoria se resiste al olvido.

El antiguo recinto donde fue torturado fue rebautizado en 2003 como Estadio Víctor Jara, convertido hoy en un sitio de memoria, cultura y derechos humanos.

Su nombre resignifica el espacio del horror y lo transforma en un lugar de encuentro con la historia.

El sitio donde su cuerpo fue hallado el 16 de septiembre de 1973, junto al de Littré Quiroga, el muro del cementerio metropolitano, se ha convertido en un lugar fundamental para la memoria del país.

Estos actos, han sido, un recordatorio material de la violencia de la dictadura, pero también de la necesidad de verdad y justicia.

Una historia inacabada

El legado de Víctor Jara sigue siendo una historia inacabada, porque su voz no pertenece solo al pasado: continúa presente en cada generación que alza la palabra frente a la injusticia.

Su canto, plasmado en canciones como Te recuerdo Amanda y El derecho de vivir en paz, sigue siendo la banda sonora de quienes sueñan con un mundo más justo, humano y libre.

Víctor Jara ya no es solo un artista chileno: es una conciencia universal que la violencia no logró callar.


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lunes, 23 de marzo de 2026

La luz que venció la oscuridad: la Cruzada Nacional de Alfabetización en Nicaragua

Por Javier Huerta

La Cruzada Nacional de Alfabetización, iniciada el 23 de marzo de 1980 en Nicaragua, representa uno de los esfuerzos educativos más extraordinarios del siglo XX y una demostración palpable de lo que un pueblo organizado puede lograr cuando convierte la educación en prioridad nacional. En aquel momento, tras el triunfo de la Revolución Sandinista, el país enfrentaba una realidad marcada por profundas desigualdades: más del 50% de la población era analfabeta, con índices aún mayores en las zonas rurales históricamente marginadas. Frente a ese desafío, el nuevo gobierno y la sociedad en su conjunto impulsaron una movilización masiva que involucró a más de 90,000 brigadistas, en su mayoría jóvenes estudiantes, que se desplazaron hacia comunidades campesinas y regiones remotas para enseñar a leer y escribir.

Durante aproximadamente cinco meses, hasta agosto de 1980, estos brigadistas no solo alfabetizaron, sino que compartieron la vida cotidiana de las familias rurales, generando un intercambio humano profundo que trascendió la enseñanza formal. El analfabetismo se redujo de manera drástica, pasando de más del 50% a cerca del 12%, un resultado que tuvo un impacto inmediato en la vida social, política y cultural del país. Este logro fue reconocido internacionalmente, destacando el modelo nicaragüense como una experiencia ejemplar de educación popular participativa, en la que la enseñanza no era vertical, sino un proceso de aprendizaje mutuo.

Más allá de las cifras, la Cruzada significó una transformación espiritual y ética. Miles de jóvenes, muchos de ellos urbanos, descubrieron la realidad del campo nicaragüense, comprendiendo las raíces de la pobreza y la exclusión, mientras que las comunidades rurales encontraron en la alfabetización una herramienta concreta para ejercer sus derechos y fortalecer su autoestima. Se trató, en esencia, de una revolución cultural donde el conocimiento dejó de ser privilegio de unos pocos para convertirse en patrimonio colectivo.

Este proceso también implicó sacrificios. La cruzada se desarrolló en un contexto de tensiones políticas y dificultades materiales, y varios brigadistas perdieron la vida en el cumplimiento de su labor. Sin embargo, ese costo no opacó el significado profundo de la empresa; por el contrario, consolidó la idea de que la educación puede ser una causa por la cual vale la pena luchar con convicción.

Con el paso del tiempo, este acontecimiento se ha mantenido como un símbolo de dignidad nacional y de la capacidad transformadora de la educación. Su legado no solo reside en la reducción del analfabetismo, sino en la construcción de una conciencia colectiva basada en la solidaridad, la justicia social y el compromiso ciudadano. La experiencia nicaragüense enseña que la alfabetización no debe entenderse únicamente como la adquisición de habilidades básicas, sino como un proceso liberador que permite a las personas interpretar su realidad y participar activamente en su transformación.

Para la humanidad, la Cruzada deja lecciones vigentes: que la voluntad política puede acelerar cambios estructurales que parecen imposibles; que la juventud, cuando se le confía una misión histórica, responde con creatividad y entrega; que la educación es un acto profundamente humano que une, dignifica y emancipa; y que los grandes problemas sociales no se resuelven únicamente con recursos materiales, sino con conciencia, organización y sentido de propósito colectivo. En un mundo donde aún millones de personas carecen de acceso a la educación básica, recordar esta gesta no es un ejercicio de nostalgia, sino una invitación a retomar el camino de la solidaridad activa y a comprender que la alfabetización sigue siendo, hoy como ayer, una de las herramientas más poderosas para construir un futuro más justo.

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sábado, 21 de marzo de 2026

Las campañas nacionales de Alfabetización. Movilización para liberar y buscar el desarrollo del pueblo

Por Javier Huerta

A lo largo del siglo XX, diversos países impulsaron campañas masivas de alfabetización con el objetivo de reducir el analfabetismo, democratizar el acceso al conocimiento y transformar sus sociedades. Estas iniciativas, conocidas como “cruzadas de alfabetización”, no solo tuvieron un carácter educativo, sino también político, cultural y social.

Las campañas nacionales de alfabetización: origen, expansión y significado histórico

Las campañas nacionales de alfabetización no surgieron de manera espontánea, sino como respuesta a un problema estructural: el alto nivel de analfabetismo que afectaba a grandes sectores de la población, especialmente en zonas rurales y entre las clases trabajadoras.

Las primeras experiencias modernas pueden situarse a inicios del siglo XX, especialmente tras procesos revolucionarios o de construcción nacional, como ocurrió en México después de la Revolución (1910–1920), donde el Estado impulsó misiones culturales y programas educativos rurales. Estas iniciativas introdujeron una idea clave: la alfabetización no debía ser solo una tarea escolar, sino una movilización social organizada por el Estado.

La idea central era sencilla pero poderosa: si el analfabetismo era un problema masivo, la solución también debía ser masiva. Así nació el concepto de “campaña” o “cruzada”, donde miles de voluntarios, maestros y estudiantes participaban activamente en la enseñanza.

A partir de mediados del siglo XX, este modelo se expandió a otros países, especialmente en América Latina y en contextos de transformación política. ¿Por qué se replicó?

Principalmente por tres razones:

  • Éxito demostrado: campañas como la de Cuba mostraron resultados rápidos y medibles.
  • Carga simbólica y política: alfabetizar significaba integrar al pueblo en la vida política y nacional.
  • Apoyo internacional: organismos como la UNESCO promovieron la alfabetización como derecho universal.

Así, países como Nicaragua, Venezuela o incluso otros fuera de América Latina adoptaron modelos similares, muchas veces inspirados directamente en la experiencia cubana.

La Campaña de Alfabetización Soviética (Likbez-(abreviatura de likvidatsiya bezgramotnosti o "liquidación del analfabetismo")
Tras la Revolución de 1917, el gobierno bolchevique heredó un país con niveles de analfabetismo extremadamente altos (se estima que solo el 24-28% de la población sabía leer y escribir en la era zarista).

  • El Decreto de 1919: En diciembre de 1919, Vladimir Lenin firmó el decreto "Sobre la liquidación del analfabetismo entre la población de la RSFSR", que obligaba a todos los ciudadanos de entre 8 y 50 años a aprender a leer y escribir en su lengua nativa o en ruso.
  • Implementación masiva: Se crearon miles de centros de alfabetización (likpunkty). Para facilitar el estudio de las madres, se establecieron guarderías que cuidaban a los niños durante las horas de clase.
  • Resultados: La campaña fue un éxito sin precedentes. Para el censo de 1939, la tasa de alfabetización alcanzó casi el 90% y, para la década de 1950, la Unión Soviética ya tenía una alfabetización cercana al 100%.

La campaña de alfabetización en Cuba: un modelo influyente

El caso de Cuba en 1961 es uno de los más importantes de la historia contemporánea.

Tras la Revolución Cubana, el nuevo gobierno consideró la educación como una prioridad nacional. En ese momento existían grandes desigualdades: mientras en las ciudades el analfabetismo era relativamente bajo, en el campo superaba el 40% .

En 1961 se lanzó la Campaña Nacional de Alfabetización con un objetivo ambicioso: erradicar el analfabetismo en un solo año. Tuvo una Movilización masiva: alrededor de 250.000 voluntarios participaron, incluyendo más de 100.000 jóvenes. Mmuchos alfabetizadores eran adolescentes y una gran proporción eran mujeres. Los voluntarios vivían con familias campesinas, combinando enseñanza y trabajo agrícola. Todos ellos fueron movidos por una responsabilidad con su pueblo, bajo un Sentido político y social: la alfabetización se entendía como parte de una transformación revolucionaria.

En menos de un año, más de 700.000 personas aprendieron a leer y escribir , reduciendo el analfabetismo a alrededor del 3–4% . El 22 de diciembre de 1961, el país fue declarado “territorio libre de analfabetismo”.

El impacto fue enorme y Transformó el sistema educativo, Generó una fuerte conciencia colectiva y Sirvió como modelo internacional.

Posteriormente, Cuba exportó su experiencia mediante métodos como “Yo, sí puedo”, aplicado en numerosos países.

La alfabetización en España durante la Segunda República

En España, la alfabetización fue una prioridad durante la Segunda República Española. En ese momento, el país presentaba altos niveles de analfabetismo, especialmente en zonas rurales.

El alto analfabetismo en España antes fue el resultado de una sociedad rural, desigual y con escasa inversión educativa. La educación no era un derecho garantizado, sino un privilegio limitado.

Por eso el gobierno republicano impulsó una ambiciosa política educativa basada en tres pilares:

  • Construcción de miles de escuelas públicas
  • Formación y dignificación del profesorado
  • Difusión de la cultura mediante iniciativas como las Misiones Pedagógicas

 Aunque no fue una “cruzada” en el sentido estricto de movilización masiva como en Nicaragua o Cuba, sí representó un esfuerzo sistemático por alfabetizar y modernizar la sociedad española.

Este ambicioso proyecto fue impulsado por figuras clave vinculadas a la Institución Libre de Enseñanza (ILE), destacando especialmente a Manuel Bartolomé Cossío, quien ideó y presidió el Patronato de las Misiones Pedagógicas, y a los ministros de Instrucción Pública Marcelino Domingo y Fernando de los Ríos.
El modelo español no nació de la nada, sino que se inspiró directamente en las Misiones Culturales de México. Tras la Revolución Mexicana, José Vasconcelos había puesto en marcha un sistema de "maestros misioneros" para llevar educación y cultura a las comunidades indígenas y rurales más remotas. Los intelectuales republicanos adaptaron este concepto a la realidad española, sustituyendo el enfoque puramente agrícola por uno más humanista y artístico.
A través de las Misiones Pedagógicas, el Estado llevó a las aldeas más aisladas bibliotecas itinerantes, reproducciones de cuadros del Museo del Prado (el Museo del Pueblo), cine, coros y teatro (como "La Barraca" de Federico García Lorca). El objetivo final no era solo enseñar a leer y escribir, sino "despertar el alma" de los campesinos y trabajadores,  modernizar España desde su base más olvidada, acercando la educación y la cultura a sectores históricamente excluidos.

Este proceso se vio truncado por la Guerra Civil (1936-1939), que interrumpió muchas de estas reformas.

La Cruzada Nacional de Alfabetización en Nicaragua

Uno de los ejemplos más emblemáticos tuvo lugar en Nicaragua en 1980, tras el triunfo de la Revolución Sandinista. La llamada Cruzada Nacional de Alfabetización movilizó a más de 90.000 jóvenes voluntarios, muchos de ellos estudiantes, que se desplazaron a zonas rurales para enseñar a leer y escribir.

En apenas cinco meses, el analfabetismo se redujo drásticamente, pasando de alrededor del 50% a cerca del 12%. Este proceso no solo tuvo un impacto educativo, sino que también fortaleció la conciencia social y la identidad nacional. La campaña fue reconocida internacionalmente, incluso por la UNESCO, como un modelo de educación popular.

Además, la experiencia nicaragüense destacó por su enfoque participativo: los alfabetizadores convivían con las comunidades campesinas, aprendiendo también de sus realidades. Esto generó un intercambio cultural profundo y un sentido de transformación colectiva.

La experiencia de alfabetización en Venezuela

En Venezuela también se desarrollaron campañas de alfabetización, especialmente a comienzos del siglo XXI, con la llegada al gobierno del partido Socialista Unido de Venezuela, con Hugo Chavez.

La más destacada fue la Misión Robinson, lanzada en 2003. Este programa se inspiró directamente en el modelo cubano y utilizó el método “Yo, sí puedo”. Con este metodo se realizaban clases audiovisuales (radio y televisión), un enfoque en adultos excluidos del sistema educativo y Cooperación internacional con Cuba.

La campaña logró alfabetizar a millones de personas y el gobierno venezolano declaró la erradicación del analfabetismo el 28 de Octubre del 2005, con el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Más allá de las cifras, la experiencia venezolana muestra cómo el modelo cubano fue adaptado a nuevas realidades tecnológicas y sociales.

La importancia de la alfabetización

Las cruzadas de alfabetización han sido experiencias transformadoras que van más allá de enseñar a leer y escribir. En países como Nicaragua, demostraron que la educación puede ser una herramienta poderosa de cambio social y político. En España, durante la Segunda República Española, se sentaron las bases de un sistema educativo más inclusivo y moderno.

En conjunto, estas iniciativas reflejan cómo la alfabetización no solo combate la ignorancia, sino que también impulsa la participación ciudadana, la igualdad y el desarrollo humano.

La Alfabetización es un derecho fundamental. Saber leer y escribir es la base para ejercer otros derechos: participación política, acceso a la información y desarrollo personal.

Por otro lado se trabaja la igualdad, reduce las brechas sociales entre campo y ciudad, entre ricos y pobres, y entre hombres y mujeres.

Y se convierte en un motor de desarrollo, una población alfabetizada tiene mayor capacidad para desarrollarse económicamente y adaptarse a los cambios tecnológicos.

Hoy, la alfabetización no es solo básica (leer y escribir), sino también digital, crítica y mediática, lo que plantea nuevos retos para los sistemas educativos.

Desde sus primeras experiencias en países como México hasta su consolidación en Cuba y su expansión a Nicaragua o Venezuela, las campañas de alfabetización han demostrado que la educación puede ser una herramienta de transformación masiva.

Más que una política educativa, han sido proyectos de cambio social profundo, capaces de redefinir el futuro de millones de personas.



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domingo, 8 de marzo de 2026

Mujeres, revolución y avances de los derechos sociales en Nicaragua

Por Javier Huerta


La historia social reciente de Nicaragua no puede comprenderse sin reconocer el papel central que han desempeñado las mujeres en los procesos políticos y sociales del país. Desde la lucha contra la dictadura de Somoza hasta los programas sociales del siglo XXI, las mujeres han sido protagonistas tanto en la transformación revolucionaria como en la reconstrucción social posterior.

La Revolución Popular Sandinista, triunfante en 1979, abrió un ciclo histórico que buscó transformar radicalmente una sociedad marcada por profundas desigualdades sociales, analfabetismo masivo, pobreza rural extrema y exclusión de amplios sectores de la población. Sin embargo, ese proceso atravesó varias etapas: los avances sociales de los años ochenta, los retrocesos durante los gobiernos neoliberales entre 1990 y 2006, y la nueva etapa iniciada con el retorno del sandinismo al gobierno en 2007.

Analizar este proceso desde una perspectiva feminista implica reconocer que las mujeres no han sido únicamente beneficiarias de políticas sociales, sino sujetas activas de cambio, organizadoras comunitarias, combatientes revolucionarias, líderes políticas y agentes fundamentales en la reducción de la pobreza y la transformación social.

La participación femenina en la revolución fue una de las características más significativas del proceso revolucionario sandinista. Se estima que entre el 25% y el 30% de los combatientes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) eran mujeres, lo que representó una participación inédita en la historia política de Centroamérica.

Estas mujeres no sólo participaron en la lucha armada. También desempeñaron papeles protagonistas,  claves en la organización social, la educación popular, la sanidad comunitaria y la movilización política.

La revolución impulsó un cambio cultural que cuestionó la tradicional subordinación femenina en una sociedad profundamente patriarcal. Mujeres guerrilleras, educadoras, médicas y líderes comunitarias emergieron como símbolos de la nueva Nicaragua.

Tras el triunfo revolucionario, el gobierno sandinista impulsó un programa de transformación social basado en la universalización de derechos básicos. Y en 1980 se lanzó la histórica Cruzada Nacional de Alfabetización, una de las campañas educativas más importantes de América Latina, con el objetivo de erradicar el analfabetismo en la población.

Más de 100.000 voluntarios, en su mayoría jóvenes y mujeres, se desplazaron por todo el país para enseñar a leer y escribir. Como resultado: el analfabetismo cayó de cerca del 50% a alrededor del 13% en pocos meses y más de 400.000 personas aprendieron a leer y escribir.

Este proceso transformó la vida de miles de mujeres rurales que por primera vez accedían a la educación.

La alfabetización tuvo un impacto directo en el bienestar familiar. Diversos estudios de CEPAL destacan que la educación femenina está estrechamente relacionada con la mejora del estado nutricional infantil, la reducción de la mortalidad infantil y el aumento de la autonomía de las mujeres.

Durante los años ochenta el sistema educativo tuvo una expansión, la matrícula escolar creció de forma significativa. Entre 1978 y 1983: la matrícula de primaria pasó de 396.000 estudiantes a más de 560.000, la educación preescolar se multiplicó varias veces, se impulsó la educación de adultos y la educación bilingüe en comunidades indígenas.

Estas políticas permitieron a miles de niñas acceder por primera vez al sistema educativo.

El gobierno revolucionario también impulsó un modelo de salud pública basado en la prevención y la atención comunitaria. Se desarrollaron: campañas nacionales de vacunación, brigadas sanitarias rurales, programas de nutrición infantil, servicios de salud gratuitos.

Las mujeres jugaron un papel clave como promotoras de salud comunitaria, especialmente en las zonas rurales.

Sin embargo, los avances sociales de los años ochenta se vieron limitados por un contexto extremadamente difícil: la guerra contra la “Contra”, financiada por Estados Unidos, y el bloqueo económico que provocaron una grave crisis económica.

Tras la derrota electoral del FSLN en 1990, Nicaragua inició un periodo de reformas económicas neoliberales caracterizado por privatizaciones, reducción del gasto social y liberalización económica.

Durante estos años se produjo un deterioro de varios indicadores sociales.

Uno de los efectos más visibles fue el deterioro del sistema educativo. La tasa de analfabetismo, que había sido reducida drásticamente en los años ochenta, volvió a aumentar hasta aproximadamente el 22% en 2006. Muchos centros escolares carecían de recursos y el acceso a la educación se volvió más desigual. Las niñas y mujeres rurales fueron especialmente afectadas.

A mediados de la década de 2000 Nicaragua era uno de los países más pobres de América Latina. Diversas estimaciones indicaban que: más del 60% de la población vivía en condiciones de pobreza, la pobreza extrema afectaba a grandes sectores rurales.

Las mujeres, especialmente las jefas de hogar, soportaron gran parte de las consecuencias sociales de esta crisis.

CEPAL ha señalado que las mujeres experimentan la pobreza de forma diferenciada, debido a la división sexual del trabajo y a la desigual distribución de recursos productivos.

El retorno del FSLN al gobierno en 2007 marcó el inicio de una nueva etapa de políticas sociales orientadas a la reducción de la pobreza y la ampliación de derechos.

Entre las primeras medidas adoptadas estuvieron la restitución de la educación gratuita, la restitución de la salud pública gratuita y la expansión de programas sociales en zonas rurales.

Durante la década posterior a 2007 Nicaragua experimentó nueva mente muchos avances en indicadores sociales.

Según datos del Banco Mundial la pobreza rural se redujo en varios puntos porcentuales entre 2005 y 2009 y cerca de 230.000 personas salieron de la pobreza en ese periodo.

También se registró una disminución de la pobreza multidimensional durante la década de 2000, reflejando mejoras en educación, vivienda, acceso a servicios y bienestar general.

Uno de los cambios más visibles desde 2007 ha sido la expansión de los servicios básicos. Según datos del Banco Mundial el acceso a electricidad pasó de alrededor del 73% en 2005 a casi el 89% en 2020. Y en áreas rurales el acceso a la electricidad creció aún más de menos del 50% en 2000 a más del 72% en 2020.

Este avance tuvo un impacto directo en la vida de las mujeres rurales, reduciendo el trabajo doméstico y facilitando el acceso a educación, comunicación y oportunidades económicas.

Uno de los rasgos más destacados del periodo reciente, con el gobierno sandinista, es el aumento de la participación política femenina. Nicaragua ha sido reconocida internacionalmente por su alto nivel de representación femenina en cargos políticos. Según datos presentados en informes vinculados a Naciones Unidas el país ha ocupado posiciones destacadas en el mundo en participación de mujeres en cargos ministeriales y parlamentarios.

Esto refleja un cambio estructural en la política nacional. Ahora las mujeres ya no sólo participan en movimientos sociales: gobiernan, legislan y dirigen instituciones públicas

Y diversos programas sociales han priorizado a las mujeres como protagonistas del desarrollo. Entre los objetivos de estas políticas se encuentran fortalecer la economía familiar, fomentar el emprendimiento femenino, garantizar la seguridad alimentaria, ampliar el acceso al crédito rural.

Las mujeres rurales, que históricamente habían estado excluidas del acceso a recursos productivos, han sido uno de los principales focos de estas políticas.

La educación de las mujeres es uno de los factores más importantes para el desarrollo social. Estudios de CEPAL han demostrado que el aumento del nivel educativo de las mujeres contribuye a reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud familiar, además de fortalecer la autonomía femenina.

En Nicaragua, la ampliación del acceso educativo ha permitido a las nuevas generaciones de mujeres acceder a estudios universitarios, tener formación técnica y conseguir liderazgo político.

Desde una perspectiva feminista, los avances sociales en Nicaragua deben entenderse como parte de un proceso histórico en el que las mujeres han desempeñado un papel fundamental.

Desde las guerrilleras de los años setenta hasta las lideresas comunitarias actuales, las mujeres han sido protagonistas en la alfabetización nacional, la organización comunitaria, la economía familiar y la política institucional.

Este protagonismo demuestra que el desarrollo social no es únicamente una cuestión de crecimiento económico, sino también de participación democrática y empoderamiento de las mujeres.

La historia más reciente de Nicaragua muestra un proceso complejo de avances, retrocesos y transformaciones en materia de derechos sociales.

Los años ochenta representaron una etapa de profunda transformación social impulsada por la revolución sandinista. Los años neoliberales supusieron un período de retroceso en muchos indicadores sociales. Finalmente, el retorno del sandinismo en 2007 abrió una nueva fase de reconstrucción del Estado social.


En todas estas etapas, las mujeres han desempeñado un papel central.

La revolución social de Nicaragua no puede entenderse sin reconocer el protagonismo femenino en la lucha por la educación, la salud, la igualdad y la justicia social.

Las mujeres no sólo han sido beneficiarias de las políticas sociales: han sido las arquitectas del cambio.



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jueves, 5 de marzo de 2026

Documental "Una y mil veces", sobre internacionalistas uruguayos en Nicaragua, estará en Barcelona, Murcia, Alicante, Génova, Madrid y Londres

Luego de más de cuatro décadas en que medio centenar de uruguayos lucharon voluntariamente junto al pueblo nicaragüense en la revolución de 1979, varios de los protagonistas deben vencer el miedo a remover recuerdos que dejaron una huella imborrable. Esta película propone hacerle frente al olvido y plantea la pregunta colectiva: ¿lo volverían a hacer?

"Una y mil veces" es un documental sobre 52 exiliados uruguayos que combatieron la dictadura de Somoza en Nicaragua, recibiendo formación previa en Cuba, Argentina y Chile. Producido por Ámbar Cine y distribuido por Noche Americana, narra la solidaridad internacionalista de los años 70 y busca y fue financiado mediante crowdfunding.

El documental Una y mil veces recupera una historia poco conocida del internacionalismo latinoamericano: la de 52 militantes uruguayos exiliados que se unieron a la guerrilla del Frente Sandinista de Liberación Nacional para combatir la dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua a finales de la década de 1970. La película, dirigida por el cineasta argentino Ernesto Fontán, reconstruye los motivos, experiencias y consecuencias de aquella decisión política y personal que marcó la vida de sus protagonistas.

El largometraje, de unos 70 minutos de duración, propone revisar un episodio histórico que durante décadas permaneció poco difundido. A través de testimonios de los propios protagonistas y de sus familiares, la obra explora el contexto de dictaduras, represión y exilio que atravesaba América Latina en los años setenta, así como las convicciones que llevaron a estos jóvenes militantes a arriesgar sus vidas por la liberación de otro país.

Durante la dictadura cívico-militar uruguaya (1973-1985), numerosos militantes de izquierda se vieron obligados a abandonar el país. Entre ellos se encontraban los 52 protagonistas de esta historia, quienes iniciaron un largo periplo por países como Chile, Argentina y Cuba antes de integrarse en las filas sandinistas.

Tras ese recorrido por el exilio, decidieron incorporarse voluntariamente al Frente Sandinista para participar en la ofensiva final contra la dinastía Somoza, que culminó con el triunfo de la revolución nicaragüense en julio de 1979. Para muchos de ellos, aquella decisión significó una pausa en sus vidas civiles y laborales, asumida con la convicción de contribuir a la liberación de un pueblo hermano.  

El documental también reflexiona sobre las huellas personales que dejó aquella experiencia. Décadas después, varios protagonistas vuelven a relatar por primera vez lo ocurrido, enfrentándose a recuerdos difíciles y a preguntas sobre el significado de aquella lucha. Entre ellas, una cuestión central que atraviesa la película: si hoy volverían a tomar la misma decisión.

Memoria, silencio y legado

Según su director, la intención del film es preservar la memoria de un ejemplo de internacionalismo y compromiso político poco conocido, protagonizado por personas que, en muchos casos, regresaron a sus vidas cotidianas sin hacer pública su participación en la revolución nicaragüense.

Ese silencio, mantenido durante décadas, forma parte de la narrativa del documental. Algunos de los combatientes tardaron años en contar a sus propias familias lo que habían vivido, lo que refleja el carácter discreto con el que muchos de ellos asumieron su participación en la lucha revolucionaria.

Estreno y gira internacional

La película fue estrenada en 2025 en Uruguay y posteriormente inició un recorrido internacional con proyecciones acompañadas de debates con el director. En 2026 comenzó una gira europea, el 6 de marzo comienza en Barcelona,  la gira europea de presentaciones del largometraje incluirá proyecciones y coloquios con el propio director en varias ciudades del continente durante los meses de marzo y mayo de 2026.

La gira continuará el 7 de marzo en Girona, regresará a Barcelona el día 9, seguirá el 10 en Murcia, el 11 en Alicante, el 13 en Génova, el 20 en Madrid y el 24 en Londres. En mayo están previstas nuevas presentaciones en Francia, Suecia y Suiza.

Fechas y Lugares de la Gira (Marzo 2026)
Barcelona: Viernes 6 de marzo a las 19:00h
Girona: Sábado 7 de marzo. en el Ateneu Popular Salvadora Catà. Plaça Josep Pla, 2 .  A las 19:00h.
Barcelona: Lunes 9 de Marzo. A la Casa de la Solidaridad de Barcelona. Carrer Vistalegre, 15. A las 18:30h
Murcia: Martes 10 de marzo. C.C.O.O.  de Murica. Sala abogados de Atocha. Calle Corbalan, 4 . A las 19:00h
Alicante: Miércoles 11 de marzo a las 18:30h. Sede Universitaria Ciudad de Alicante c/San Fernando, 40
Italia. Génova. Viernes 13 de marzo. Vado Ligure (Sv) Liguria. Casa della Memoria Anpi. Vado Ligure Piazza C. Corradina.   A las 20:30H.
Madrid: Viernes 20 de Marzo. En la Casa del Barrio. Avenida de Carabanchel Alto, 64. A las 20:00h
London: Martes 24 Marzo. The London School of Economics and Political Science. Sumeet Valrani Lecture Theatre, Centre Building.  Houghton Street.  A las 6p.m - 8.30 p.m


Un episodio de solidaridad latinoamericana

Más de cuatro décadas después de los hechos, “Una y mil veces” se propone rescatar del olvido una experiencia singular: la de un grupo de jóvenes que, expulsados por la represión en su país, decidieron luchar por la libertad de otro. El documental no solo revisa un episodio histórico, sino que invita a reflexionar sobre el compromiso político, la memoria y el significado de la solidaridad internacional entre pueblos.

Según el propio director, la obra busca preservar la memoria de un ejemplo de internacionalismo y compromiso político poco conocido: la decisión individual de decenas de militantes de arriesgar sus vidas por la liberación de un pueblo hermano. La película también plantea una pregunta central: si, décadas después, aquellos protagonistas volverían a tomar el mismo camino.



Trailer

 

ENTREVISTA AL DIRECTOR ERNESTO FONTAN Y AL COMPAÑERO JOSE POMMERACK DURANTE LA CREACIÓN DEL DOCUMENTAL:


   


CARTELES DE ALGUNA PROYECCIONES








lunes, 16 de febrero de 2026

Sandino está más vivo que nunca: memoria, resistencia y un imperio que intenta reinventarse

Por Javier Huerta

Cuando evocamos a Augusto César Sandino casi 100 años después de su lucha contra la ocupación militar estadounidense en Nicaragua, no recordamos solo a un guerrillero del pasado: evocamos una idea, una memoria histórica y una posibilidad política que sigue viva en la conciencia de millones de latinoamericanos e internacionalistas que defienden la soberanía de sus pueblos.

Sandino no fue solo un guerrillero: fue un pensador antiimperialista que comprendió, desde 1926, cómo la lógica de la intervención estadounidense no era únicamente una cuestión militar, sino también económica y estratégica. La ocupación estadounidense en Nicaragua —que se extendió desde 1912 hasta 1933— no solo buscaba controlar la política interna del país, sino sobre todo asegurar intereses geoestratégicos como la posibilidad de un canal interoceánico rival al de Panamá y el dominio de recursos y rutas fundamentales en el Pacífico y el Atlántico.

Sandino rechazó explícitamente el trato de protectorado, la presencia de marines, la supervisión de aduanas y la tutela externa sobre las finanzas del país. Exigió autodeterminación total: expulsión de tropas, disolución de fuerzas paramilitares aliadas a Washington y control nicaragüense absoluto sobre sus recursos.

Esa lucha —como ha señalado historiadores y activistas contemporáneos— no fue solo militar, sino ideológica, y marcó un hito en lo que hoy se entiende como la resistencia de América Latina contra la hegemonía extranjera, y el paso a ser un símbolo de resistencia.

Hoy varios observadores de la política internacional sostienen que Estados Unidos busca reconfigurar su influencia global a través de herramientas más sofisticadas que la ocupación directa. No encontramos en un momento en el cual el imperio Yankee herido de muerte pero busca revivir reinventándose.

Helen Yaffe, investigadora que ha estudiado Cuba, afirma que las sanciones y presiones económicas aplicadas por Washington buscan precisamente “inducir desempleo, descontento social y migración” para debilitar gobiernos que desafían la hegemonía estadounidense.

Expertos diplomáticos como Celso Amorim, ex asesor de política exterior de Brasil, advierten que la intervención militar estadounidense en Venezuela puede tener consecuencias regionales graves, comparables incluso con un conflicto tipo Vietnam, porque provocaría una fuerte respuesta antiimperialista interna y solidaridad entre las naciones latinoamericanas.

Otro aspecto que politólogos vienen señalando es cómo la noción de “guerra contra el narcotráfico” u otros pretextos se usa para justificar acuerdos de seguridad militar ampliados en la región, lo que para algunos críticos no es sino una forma de neo-diplomacia de cañonero bajo una nueva retórica.

3. ¿Qué está sucediendo en Cuba, Venezuela y Nicaragua hoy?

Cuba: crisis, exilio y debates sobre el futuro

Cuba enfrenta una profunda crisis socioeconómica, con una caída en la mayoría de sus sectores productivos, emigración masiva —especialmente de personas jóvenes y altamente formadas— y una percepción creciente de que el modelo de control estatal rígido no ha logrado frenar la fuga de talento ni garantizar bienestar básico.

Politólogos que estudian la isla señalan que las sanciones continuas, sumadas a las limitaciones internas, han debilitado el proyecto revolucionario original. Algunos plantean que sin una transformación interna profunda, es probable que Cuba deba adaptar su modelo para sobrevivir en un mundo globalizado, mientras que otros consideran que los esfuerzos por mantener soberanía frente a presiones externas seguirán siendo centrales en su política.

Venezuela: intervención, sanciones y polarización futura

El reciente asalto estadounidense que capturó al presidente Nicolás Maduro marcó un punto de inflexión y revivió temores regionales sobre la regresión a políticas de intervención directa. Analistas que han estudiado este episodio apuntan a que el objetivo declarado de combatir el narcotráfico y corrupción ha sido interpretado por críticos como una fachada para controlar recursos energéticos clave y debilitar gobiernos incómodos para Washington.

Politólogos especializados en América Latina —incluidos en foros académicos internacionales— han debatido que la presión militar o economicista por parte de potencias externas puede generar respuestas que fortalezcan los lazos entre gobiernos de izquierda o antihegemónicos, y que incluso provoquen una reconfiguración de alianzas diplomáticas a favor del Sur Global.

Nicaragua: memoria sandinista y dinámicas actuales

Nicaragua, desde la época de Sandino, ha pasado por distintos ciclos de intervención y resistencia: desde la década de 1980 con los Contras —producto de financiamiento estadounidense— hasta la política contemporánea bajo el liderazgo de Daniel Ortega. La memoria del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, fundado por Sandino, sigue siendo referencial en discursos políticos que defienden la idea de autodeterminación frente a la intromisión externa.

Históricamente, EE. UU. ha utilizado desde intervenciones militares directas —como en Nicaragua en 1912 o Cuba en 1898— hasta tácticas más modernas de presión política. Un ejemplo reciente de esto fue el intento de golpe blando que sufrió Nicaragua en 2018, denominado “golpe suave” según Gene Sharp. Aunque es una táctica moderna, se inserta en un largo historial de intervenciones estadounidenses en la región, donde ONG, programas de “promoción de la democracia” y movilizaciones sociales buscan, según los críticos, generar cambios de régimen sin recurrir a la ocupación militar abierta. La teoría del golpe blando es vista así como una evolución sofisticada de prácticas de intervención tradicionales.

Opositores y analistas independientes señalan que Nicaragua hoy enfrenta diferentes presiones internacionales —económicas, diplomáticas y mediáticas—. Sin embargo, para sectores que se identifican con el espíritu sandinista, la resistencia frente a presiones externas, sean económicas o de otro tipo, sigue siendo un tema central.

4. ¿Cómo ven los especialistas el futuro de estos países y la región?

Aunque hay diversas corrientes de opinión, pueden identificarse algunas tendencias debatidas por analistas políticos:

1) Crecimiento de bloques plurales y multipolares:
Muchos expertos señalan que América Latina podría orientarse hacia alianzas más amplias con potencias como China, India, Rusia y dentro de estructuras como los BRICS, con el objetivo de reducir dependencias tradicionales. Este cambio puede verse como un reflejo de lo que Sandino defendía: la integración latinoamericana frente a hegemonías externas.

2) Presión económica vs. intervención militar:
Según algunos politólogos, el uso de sanciones y presión financiera es la nueva forma de injerencia estadounidense, pues es menos costosa políticamente que una ocupación directa —aunque igual de destructiva para las poblaciones civiles.

3) Resiliencia y transformación interna:
Especialistas en política latinoamericana sostienen que los países que logren combinar reformas internas (políticas, económicas y sociales) con vínculos internacionales equitativos tienen mayores probabilidades de saltar de una dinámica reactiva a una proactiva, forjando modelos autónomos que no dependan ni de hegemonías externas ni de sistemas autoritarios cerrados.

5. Conclusión: Sandino hoy, ¿símbolo o estrategia real?

La figura de Sandino continúa existiendo no como un mito romantizado, sino como una referencia histórica y política para pensar la soberanía, la autodeterminación y la libertad frente a modelos de dominación externa que han transitado desde el uso de marines, al intervencionismo económico, las sanciones y las presiones diplomáticas.

Lo que Sandino comprendió —que controlar los recursos, las instituciones y la política interna de un país es la clave de cualquier hegemonía— sigue siendo una verdad incómoda. Hoy, esa lucha se ve en debates sobre sanciones, en críticas a la intromisión extranjera y en la aspiración de muchos pueblos por decidir sus destinos sin tutelas foráneas.

En definitiva, Sandino vive en cada discusión sobre soberanía, en cada resistencia cultural y política frente a la presión internacional, y en cada intento por construir un futuro donde los pueblos latinoamericanos sean los dueños de su historia y su riqueza.



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