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viernes, 31 de julio de 2026

Nicaragua. Intervencionismo estadounidense: de la invasi贸n militar directa a la guerra algor铆tmica


Por Germ谩n Van de Velde

Transformaci贸n hist贸rica del intervencionismo estadounidense

Desde finales del siglo XX, el intervencionismo estadounidense ha experimentado una profunda transformaci贸n que exige analizar la incorporaci贸n progresiva de instrumentos comunicacionales, cognitivos y algor铆tmicos a las formas tradicionales de intervenci贸n militar y pol铆tica. En etapas anteriores, las intervenciones militares directas se articulaban con la manipulaci贸n comunicacional y la guerra psicol贸gica.

Con el avance de las tecnolog铆as digitales, estas modalidades incorporaron progresivamente nuevas dimensiones de intervenci贸n, entre ellas la guerra cognitiva y, m谩s recientemente, la guerra algor铆tmica. La propaganda cl谩sica del siglo XX buscaba manipular; la guerra psicol贸gica buscaba desmoralizar; la guerra cognitiva, en cambio, pretende alterar la forma misma en que las personas perciben la realidad; la guerra algor铆tmica incorpora inteligencia artificial, aprendizaje autom谩tico y an谩lisis masivo de datos para automatizar operaciones militares, vigilar poblaciones y orientar campa帽as de influencia.

El Comandante Carlos Fonseca (1980), en su libro “Un nicarag眉ense en Mosc煤”, relat贸 la manipulaci贸n medi谩tica de la siguiente manera:

“Record茅 las dudas que en Nicaragua me hab铆an surgido, cuando escuchaba que la propaganda (estadounidense) pintaba terrible a Mosc煤 […] La propaganda dice que Mosc煤 es la ciudad de la muerte. Tambi茅n ha de ser falso, pens茅. Si mienten sobre cosas que los latinoamericanos tenemos frente a nuestros ojos, mucho m谩s han de mentir sobre cosas que, como Mosc煤, est谩n a millones de metros de nuestra vista.”

En el siglo XXI, las operaciones militares son precedidas, acompa帽adas y legitimadas por campa帽as medi谩ticas, operaciones algor铆tmicas, sanciones econ贸micas, narrativas humanitarias y dispositivos digitales de intervenci贸n emocional. Ahora, la desestabilizaci贸n tambi茅n depende de la capacidad de moldear emociones, influir en las percepciones colectivas y alterar la interpretaci贸n social de la realidad de los pueblos (NATO Innovation Hub, 2021).

En el presente trabajo se entiende por intervencionismo estadounidense el conjunto articulado de mecanismos militares, pol铆ticos, econ贸micos, diplom谩ticos, comunicacionales, tecnol贸gicos, cognitivos y algor铆tmicos mediante los cuales el gobierno de Estados Unidos, de forma directa o en coordinaci贸n con aliados, organismos internacionales, fundaciones, agencias de cooperaci贸n y otros actores, inciden directamente en los procesos pol铆ticos, econ贸micos, sociales y comunicacionales de otros Estados con el prop贸sito de favorecer objetivos de su pol铆tica exterior y de su estrategia geopol铆tica. Desde esta perspectiva, el intervencionismo contempor谩neo constituye una arquitectura integrada de poder en la que la coerci贸n militar, las sanciones econ贸micas, la comunicaci贸n estrat茅gica, las operaciones psicol贸gicas y de otra 铆ndole, la guerra cognitiva y la inteligencia artificial operan de manera complementaria.

La arquitectura integrada del intervencionismo estadounidense

El intervencionismo estadounidense del siglo XXI debe entenderse como una arquitectura multidimensional de poder, donde convergen instrumentos militares, pol铆ticos, econ贸micos, comunicacionales, tecnol贸gicos, cognitivos y algor铆tmicos. La interacci贸n de estos mecanismos permite desarrollar estrategias de influencia cada vez m谩s sofisticadas, capaces de operar simult谩neamente sobre el territorio, la econom铆a, la informaci贸n y la percepci贸n social.

La transformaci贸n del intervencionismo estadounidense ha sido un proceso de incorporaci贸n progresiva de nuevos instrumentos de influencia pol铆tica. A medida que las transformaciones tecnol贸gicas modificaron las formas de ejercer el poder, la intervenci贸n dej贸 de depender exclusivamente de la coerci贸n militar para incorporar mecanismos comunicacionales, psicol贸gicos, cognitivos y algor铆tmicos que hoy act煤an de manera integrada. La Tabla 1 resume esta transformaci贸n hist贸rica y constituye el marco anal铆tico del presente ensayo.

Tabla 1. Transformaci贸n hist贸rica de las modalidades del intervencionismo estadounidense.

Per铆odo hist贸rico

Modalidad predominante

Instrumentos principales

Objetivo estrat茅gico

1945–1990 (Guerra Fr铆a)

Invasi贸n militar directa

Fuerza militar, invasiones, operaciones encubiertas, golpes de Estado

Sustituir gobiernos considerados adversarios

1950–2000

Propaganda y guerra psicol贸gica

Radio, prensa, televisi贸n, operaciones psicol贸gicas, campa帽as de desinformaci贸n

Influir sobre la opini贸n p煤blica, desmoralizar y legitimar intervenciones

2000–2020

Revoluciones de colores y golpes blandos

ONG, financiamiento externo, redes sociales, movilizaci贸n civil, comunicaci贸n estrat茅gica

Favorecer cambios de gobierno mediante presi贸n pol铆tica y social

2020–actualidad

Guerra cognitiva

Redes sociales, big data, inteligencia artificial, algoritmos, plataformas digitales

Modificar percepciones, emociones y procesos de toma de decisiones

2023*–actualidad

Guerra algor铆tmica

IA generativa, aprendizaje autom谩tico, algoritmos predictivos, automatizaci贸n, an谩lisis masivo de datos

Anticipar comportamientos, personalizar la influencia y controlar ecosistemas informativos

Nota.
Los per铆odos representan momentos aproximados de consolidaci贸n de cada modalidad. Las distintas formas de intervenci贸n se superponen, coexisten y pueden operar simult谩neamente. Fuente: elaboraci贸n propia con base en Sharp (1993), Robinson (1996), Morozov (2011), Zuboff (2019) y NATO Innovation Hub (2021).

* Per铆odo de consolidaci贸n de la IA generativa como herramienta de influencia y automatizaci贸n.

Durante la Guerra Fr铆a, la invasi贸n militar directa constituy贸 uno de los principales instrumentos de la pol铆tica exterior del gobierno de los Estados Unidos para preservar o ampliar sus 谩reas de influencia geopol铆tica. Esta estrategia combin贸 invasiones militares, operaciones encubiertas, apoyo a golpes de Estado, financiamiento de grupos armados y acciones de inteligencia dirigidas a impedir el establecimiento o consolidaci贸n de gobiernos considerados contrarios a sus intereses estrat茅gicos (Blum, 2003; Robinson, 1996).

William Blum (2003) documenta que, desde la culminaci贸n de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos particip贸 de forma directa o indirecta en decenas de intervenciones alrededor del mundo, incluyendo cambios de gobierno, operaciones clandestinas y campa帽as militares en pa铆ses de Am茅rica Latina, Asia, 脕frica y Oriente Medio. Estas acciones respondieron principalmente a la l贸gica geopol铆tica de la confrontaci贸n Este-Oeste y a la pol铆tica de contenci贸n del comunismo durante la Guerra Fr铆a.

En Am茅rica Latina, diversas intervenciones evidenciaron este patr贸n de actuaci贸n. Entre los casos m谩s representativos se encuentran el derrocamiento del gobierno de Jacobo 脕rbenz en Guatemala (1954), el apoyo al golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile (1973), la invasi贸n a Granada (1983), la invasi贸n a Panam谩 (1989) y el respaldo a fuerzas contrarrevolucionarias durante los conflictos centroamericanos, incluyendo en Nicaragua (la guerra de la contra)1, de las d茅cadas de 1970 y 1980 (Blum, 2003). Estas acciones reflejan el empleo predominante del poder militar y de operaciones encubiertas como mecanismos para influir en la configuraci贸n pol铆tica de Estados considerados estrat茅gicos. Desde una perspectiva hist贸rica, esta modalidad representa la primera etapa del modelo contempor谩neo de intervenci贸n, caracterizada por el uso predominante de la fuerza militar y la coerci贸n directa.

Durante la d茅cada de 1980, las operaciones militares desarrolladas en Centroam茅rica se complementaron con estrategias sistem谩ticas de guerra psicol贸gica orientadas a influir en la percepci贸n de la poblaci贸n, debilitar la legitimidad de los gobiernos soberanos y afectar la moral tanto de las fuerzas militares como de la poblaci贸n civil. La intervenci贸n dej贸 de limitarse al empleo exclusivo de la fuerza para incorporar la desinformaci贸n, la manipulaci贸n de las emociones y de la opini贸n p煤blica como parte del escenario estrat茅gico del conflicto (Linebarger, 2004; Blum, 2003).

Uno de los casos m谩s representativos de esta transformaci贸n fue el manual Psychological Operations in Guerrilla Warfare, elaborado para el entrenamiento de fuerzas contrarrevolucionarias que operaban contra el Gobierno de Nicaragua. Su contenido gener贸 una amplia controversia internacional durante la administraci贸n Reagan. En una entrevista publicada en 1984 y posteriormente incorporada a un documento desclasificado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el exanalista David MacMichael afirm贸 que dicho manual constitu铆a una expresi贸n de las operaciones psicol贸gicas desarrolladas en el contexto centroamericano y sostuvo que su contenido quebrantaba las restricciones impuestas a determinadas actividades de la propia agencia. (CIA, 2010)

El documento desclasificado reproduce fragmentos del manual donde la guerra de guerrillas es definida como una forma de guerra esencialmente pol铆tica, cuyo objetivo principal consiste en actuar sobre "las mentes de la poblaci贸n". Asimismo, se describen procedimientos destinados a influir sobre la percepci贸n p煤blica, crear determinados estados emocionales, seleccionar objetivos con impacto pol铆tico y aprovechar acontecimientos espec铆ficos para fortalecer determinadas narrativas dentro del conflicto (CIA, 2010). Estas directrices reflejan una concepci贸n de la confrontaci贸n en la que el control del espacio psicol贸gico comenz贸 a adquirir una importancia comparable al control del territorio.

En diversos escenarios, la intervenci贸n militar estadounidense no se desarroll贸 mediante el despliegue directo de tropas, sino a trav茅s de actores armados locales o regionales que recib铆an distintos niveles de financiamiento, entrenamiento, asesor铆a militar, suministro de armamento y apoyo log铆stico. Esta modalidad, conocida como guerra por intermediarios (proxy war), constituye una forma de intervenci贸n indirecta mediante la cual una potencia proyecta su influencia estrat茅gica a trav茅s de terceros, reduciendo los costos pol铆ticos, econ贸micos y militares asociados a una confrontaci贸n directa (Mumford, 2013; Groh, 2019). Durante la Guerra Fr铆a, el respaldo estadounidense a las fuerzas contrarrevolucionarias en Nicaragua, a los muyahidines en Afganist谩n y a diversos grupos armados en otros escenarios internacionales represent贸 expresiones de esta modalidad de confrontaci贸n, en la que conflictos locales pasaron a integrarse a la competencia geopol铆tica entre las grandes potencias (Blum, 2003).

Desde una perspectiva hist贸rica, estos antecedentes permiten observar que la transformaci贸n del intervencionismo estadounidense no respondi贸 煤nicamente a la incorporaci贸n de nuevas tecnolog铆as, sino tambi茅n a un cambio gradual en el propio objeto de la intervenci贸n. Si durante la Guerra Fr铆a predomin贸 el empleo de operaciones militares, acciones encubiertas y cambios de r茅gimen (Blum, 2003; Robinson, 1996), la guerra psicol贸gica desplaz贸 progresivamente el centro de gravedad hacia la disputa por la percepci贸n colectiva.

Posteriormente, las llamadas “revoluciones de colores” constituyeron uno de los primeros grandes laboratorios de guerra psicol贸gica. Algunos ejemplos en Europa del Este son la revoluci贸n Bulldozer (Yugoslavia, 2000), revoluci贸n de las rosas (Georgia, 2003), revoluci贸n naranja (Ucrania, 2004), revoluci贸n de los tulipanes (Kirguist谩n, 2005), revoluci贸n de terciopelo (Armenia, 2018). Algunos ejemplos en Am茅rica Latina aparecen como los intentos de golpe blando en Cuba (2020 – 2024), Nicaragua (2018), Venezuela (2014 y 2017), Bolivia (2019) y Brasil (2015 – 2016). Todas ellas introdujeron una nueva l贸gica de cambio o intento de cambio pol铆tico basada en movilizaciones civiles manipuladas y mediatizadas, coordinaci贸n internacional, utilizaci贸n estrat茅gica de s铆mbolos visuales y construcci贸n de narrativas simplificadas sobre democracia, libertad y derechos humanos (Sharp, 1993).

La expansi贸n de internet y de las redes sociales transform贸 profundamente las formas de organizaci贸n y movilizaci贸n pol铆tica durante las primeras d茅cadas del siglo XXI. Como se帽ala Castells (2012), las redes digitales facilitaron la articulaci贸n de acciones colectivas mediante estructuras de comunicaci贸n descentralizadas, ampliando significativamente la capacidad de convocatoria y coordinaci贸n social. En este nuevo entorno comunicacional, las plataformas digitales comenzaron a desempe帽ar un papel cada vez m谩s relevante en la construcci贸n de narrativas, la circulaci贸n de informaci贸n y la organizaci贸n de procesos de movilizaci贸n, convirti茅ndose posteriormente en uno de los principales escenarios donde se desarrollan las operaciones contempor谩neas de influencia pol铆tica.

Detr谩s de estos procesos comenzaron a aparecer estructuras de financiamiento y asistencia pol铆tica vinculadas a organismos como la National Endowment for Democracy (NED), USAID, Freedom House, International Republican Institute (IRI) y Open Society Foundations. Aunque oficialmente estas instituciones promueven “democracia”, diversos investigadores se帽alaron que operan como instrumentos de influencia geopol铆tica y de reorganizaci贸n pol铆tica favorable a intereses occidentales (Robinson, 1996; Engdahl, 2009). Allen Weinstein, fundador de la NED, reconoci贸 que “mucho de lo que hacemos hoy lo hac铆a la CIA de manera encubierta hace 25 a帽os” (citado en Ignatius, 1991).

De igual manera, las embajadas estadounidenses desempe帽an un rol central en la articulaci贸n de operaciones diplom谩ticas, econ贸micas, de comunicaci贸n y pol铆ticas dirigidas a influir en procesos pol铆ticos internos de la regi贸n.

Bajo el discurso de la “cooperaci贸n democr谩tica”, m煤ltiples investigaciones y denuncias documentaron la participaci贸n de agencias estadounidenses en financiamiento de orga-nizaciones pol铆ticas, capacitaci贸n de cuadros opositores, operaciones medi谩ticas y promoci贸n de agendas alineadas con intereses geopol铆ticos de Washington. Por ejemplo, el an谩lisis “Las embajadas y la injerencia de EE. UU. en Am茅rica Latina” (2020) expone que las sedes diplom谩ticas estadounidenses han funcionado hist贸ricamente como centros de presi贸n pol铆tica e ideol贸gica en la regi贸n. El texto recuerda que, detr谩s del discurso diplom谩tico tradicional, las embajadas operan frecuentemente como plataformas de inteligencia pol铆tica y reorganizaci贸n de actores internos favorables a la agenda estadounidense.

La guerra cognitiva representa un escal贸n m谩s profundo y sofisticado en la transformaci贸n de las formas contempor谩neas de intervenci贸n. Adem谩s de desinformar, busca intervenir directamente en los procesos mentales y emocionales de las sociedades. Su objetivo consiste en modificar comportamientos, fragmentar identidades colectivas, producir agotamiento psicol贸gico y sustituir referencias culturales e hist贸ricas por imaginarios funcionales a intereses geopol铆ticos externos. En este modelo, las redes sociales, el big data, la inteligencia artificial y los algoritmos funcionan como herramientas de ingenier铆a social capaces de influir simult谩neamente en millones de personas (NATO Innovation Hub, 2021).

A diferencia de la propaganda cl谩sica del siglo XX, cuyo prop贸sito consist铆a en persuadir mediante mensajes expl铆citos, la guerra cognitiva pretende modificar los mecanismos a trav茅s de los cuales las personas construyen su propia percepci贸n de la realidad. Ya no busca 煤nicamente cambiar opiniones pol铆ticas, sino intervenir sobre los procesos cognitivos que permiten interpretar los acontecimientos, debilitando el pensamiento cr铆tico, fragmentando la memoria colectiva y favoreciendo respuestas emocionales por encima del an谩lisis racional. El prop贸sito estrat茅gico consiste en que las personas crean que act煤an de manera aut贸noma cuando, en realidad, sus decisiones han sido condicionadas por ecosistemas informativos cuidadosamente dise帽ados (NATO Innovation Hub, 2021).

En este nuevo escenario, la atenci贸n humana se convierte en un recurso estrat茅gico. Los algoritmos priorizan contenidos que generan miedo, indignaci贸n, sorpresa o confrontaci贸n, porque estas emociones incrementan la interacci贸n de los usuarios y prolongan el tiempo de permanencia en las plataformas digitales. La informaci贸n deja entonces de organizarse alrededor de su veracidad y comienza a estructurarse en funci贸n de su capacidad para producir impacto emocional. La desinformaci贸n ya no depende exclusivamente de noticias falsas; tambi茅n se construye mediante la saturaci贸n informativa, la fragmentaci贸n del contexto, la repetici贸n sistem谩tica de determinadas narrativas y la sobreexposici贸n de contenidos que dificultan distinguir entre hechos, opiniones y manipulaciones.

Como sostiene Zuboff (2019), el denominado capitalismo de vigilancia transforma la experiencia humana en una fuente permanente de extracci贸n de datos. Cada b煤squeda, cada interacci贸n y cada comportamiento digital genera datos que posteriormente son procesados para anticipar y modificar conductas individuales y colectivas. De esta manera, los datos dejan de constituir 煤nicamente un recurso econ贸mico y pasan a convertirse en un instrumento de poder pol铆tico capaz de orientar decisiones sociales mediante sistemas automatizados de predicci贸n y recomendaci贸n.

La expansi贸n global de internet y de las redes sociales aceler贸 radicalmente este proceso. Plataformas como Facebook, Twitter/X, Instagram, TikTok, YouTube y Discord modificaron la estructura misma de la comunicaci贸n humana. Los datos dejaron de circular verticalmente desde los medios tradicionales hacia la ciudadan铆a y comenzaron a fluir de forma descentralizada, instant谩nea y emocionalmente intensificada. Al mismo tiempo, debe considerarse que una parte importante de la poblaci贸n convierte acr铆ticamente los datos en informaci贸n veraz, sin analizarlos, interpretarlos ni significarlos debidamente. Inicialmente, estas plataformas fueron presentadas como herramientas democratizadoras, capaces de ampliar la libertad de expresi贸n y facilitar la participaci贸n ciudadana. Sin embargo, investigaciones posteriores comenzaron a advertir que tambi茅n pod铆an convertirse en mecanismos de vigilancia, manipulaci贸n y control conductual, capaces de concentrar enormes cuotas de poder sobre la circulaci贸n global de la informaci贸n (Morozov, 2011).

La propia Organizaci贸n del Tratado del Atl谩ntico Norte (OTAN) formaliz贸 esta transformaci贸n mediante el documento Cognitive Warfare, elaborado por el NATO Innovation Hub (2021), donde se sostiene expl铆citamente que la mente humana constituye un nuevo dominio operacional del conflicto estrat茅gico. El documento afirma que «el cerebro ser谩 el campo de batalla del siglo XXI», reconociendo que la competencia entre Estados ya no se desarrolla 煤nicamente sobre el territorio f铆sico, sino tambi茅n sobre los procesos mediante los cuales las sociedades perciben, interpretan y toman decisiones.

En esta misma direcci贸n, Byung-Chul Han (2022) advierte que las sociedades contempor谩neas enfrentan una nueva forma de dominaci贸n sustentada en la sobreabundancia de datos, muchas veces no sustentados y hasta totalmente falsos. En lugar de fortalecer el debate democr谩tico, la acumulaci贸n incesante de datos fragmenta el conocimiento, debilita la reflexi贸n cr铆tica y favorece respuestas inmediatas basadas en impulsos emocionales. La denominada infocracia sustituye progresivamente la deliberaci贸n racional por flujos continuos de datos que dificultan distinguir entre realidad, interpretaci贸n y manipulaci贸n, creando un entorno especialmente favorable para las operaciones de influencia propias de la guerra cognitiva.

Como consecuencia, la poblaci贸n civil deja de ser 煤nicamente receptora de datos (muchas veces no veraces) para convertirse simult谩neamente en objetivo, veh铆culo y multiplicador de las operaciones de influencia. Cada usuario participa, muchas veces de manera inconsciente, en la difusi贸n de narrativas, emociones y percepciones capaces de amplificar procesos de polarizaci贸n, erosionar la confianza institucional y debilitar la cohesi贸n social. La guerra cognitiva transforma as铆 a la propia sociedad en uno de los principales escenarios de confrontaci贸n estrat茅gica del siglo XXI.

Por 煤ltimo, entendemos por guerra algor铆tmica como la modalidad de intervenci贸n estrat茅gica que emplea inteligencia artificial, aprendizaje autom谩tico y an谩lisis masivo de datos tanto en operaciones militares como en campa帽as de influencia, vigilancia, segmentaci贸n de p煤blicos y modificaci贸n de entornos informativos. A diferencia de la guerra cognitiva, cuyo prop贸sito central es influir sobre las percepciones y emociones de las sociedades, la guerra algor铆tmica incorpora sistemas de inteligencia artificial, aprendizaje autom谩tico (machine learning), an谩lisis masivo de datos (big data) y algoritmos predictivos capaces de automatizar la identificaci贸n de objetivos, segmentar poblaciones y personalizar mensajes con una precisi贸n sin precedentes. Su objetivo principal es anticipar comportamientos, orientar decisiones colectivas y modificar din谩micamente el entorno informativo en funci贸n de la respuesta de millones de usuarios.

Las grandes plataformas digitales se han convertido en el principal escenario de esta nueva modalidad de confrontaci贸n. Los algoritmos que administran redes sociales, motores de b煤squeda y sistemas de recomendaci贸n priorizan determinados contenidos de acuerdo con variables como el tiempo de permanencia, la interacci贸n emocional y el potencial de viralizaci贸n. Este funcionamiento permite amplificar narrativas espec铆ficas, invisibilizar otras, crear c谩maras de eco y reforzar procesos de polarizaci贸n pol铆tica. En este contexto, la inteligencia artificial participa activamente en la producci贸n y distribuci贸n de contenidos, mediante sistemas automatizados capaces de generar textos, im谩genes, videos y campa帽as comunicacionales dirigidas a p煤blicos espec铆ficos.

Diversos ej茅rcitos y centros de investigaci贸n estrat茅gica reconocen que la inteligencia artificial constituye un componente esencial de las futuras operaciones militares (NATO Innovation Hub, 2021). Los algoritmos ya intervienen en sistemas de reconocimiento de objetivos, vigilancia mediante sat茅lites y drones, an谩lisis de inteligencia, operaciones de ciberdefensa y campa帽as de influencia digital. La guerra deja as铆 de desarrollarse exclusivamente en los espacios f铆sico y cognitivo para extenderse al 谩mbito algor铆tmico, donde la velocidad del procesamiento de datos, la automatizaci贸n de decisiones y la capacidad de modelar ecosistemas informativos pasan a ser factores decisivos del poder estrat茅gico.

Soberan铆a digital y desaf铆os para Am茅rica Latina

La transformaci贸n del intervencionismo estadounidense evidencia que los conflictos contempor谩neos ya no pueden comprenderse 煤nicamente desde la perspectiva militar tradicional. La historia reciente muestra una transici贸n progresiva desde las invasiones militares directas hacia modalidades cada vez m谩s sofisticadas de influencia pol铆tica, comunicacional, cognitiva y algor铆tmica. La propaganda, la guerra psicol贸gica, las revoluciones de colores, la guerra cognitiva y, m谩s recientemente, la guerra algor铆tmica constituyen etapas sucesivas de una misma arquitectura de intervenci贸n cuyo objetivo estrat茅gico consiste en influir sobre las decisiones soberanas de los Estados mediante el control de los datos, de los procesos mediante los cuales estos son interpretados, de las emociones y de la percepci贸n colectiva.

En este nuevo escenario, la soberan铆a nacional ya no puede reducirse 煤nicamente al control del territorio, de las fronteras, de los recursos naturales o de las instituciones pol铆ticas. La defensa nacional incorpora la soberan铆a digital como un nuevo componente estrat茅gico. As铆 como durante el siglo XX la independencia exig铆a proteger el espacio f铆sico de la naci贸n, durante el siglo XXI resulta indispensable proteger tambi茅n el espacio informacional, comunicacional y tecnol贸gico donde hoy se forman las opiniones, se construyen las identidades colectivas y se disputa la legitimidad pol铆tica.

La inteligencia artificial, los algoritmos de recomendaci贸n, el an谩lisis masivo de datos y las plataformas digitales constituyen herramientas tecnol贸gicas de enorme utilidad para el desarrollo cient铆fico y econ贸mico. Sin embargo, tambi茅n pueden transformarse en instrumentos de influencia geopol铆tica cuando son utilizados para manipular narrativas, amplificar conflictos sociales, segmentar poblaciones, orientar tendencias pol铆ticas o intervenir en procesos internos de otros Estados. La neutralidad tecnol贸gica deja de ser una premisa suficiente cuando los sistemas que organizan la circulaci贸n global de datos responden a intereses corporativos o estrat茅gicos ajenos a la soberan铆a de los pueblos.

Para Nicaragua, esta realidad plantea desaf铆os que trascienden el 谩mbito estrictamente tecnol贸gico. La defensa de la soberan铆a digital requiere una pol铆tica de Estado que articule educaci贸n, comunicaci贸n, investigaci贸n cient铆fica, ciberseguridad y desarrollo tecnol贸gico orientado a fortalecer la capacidad nacional para comprender el funcionamiento de los algoritmos, desarrollar capacidades propias en inteligencia artificial, promover plataformas tecnol贸gicas soberanas y formar ciudadanos con pensamiento cr铆tico capaces de identificar operaciones de manipulaci贸n informativa.

En ese contexto, la comunicaci贸n p煤blica adquiere una dimensi贸n estrat茅gica equivalente a la defensa del territorio nacional. Informar con rigor, fortalecer la memoria hist贸rica, preservar la identidad cultural y garantizar la circulaci贸n de datos verificables constituyen componentes esenciales de la seguridad nacional. La alfabetizaci贸n digital deja de ser 煤nicamente una competencia educativa para convertirse en un instrumento de defensa de la soberan铆a frente a escenarios donde los datos pueden emplearse como arma de confrontaci贸n pol铆tica.

Del mismo modo, la investigaci贸n cient铆fica nacional deber谩 asumir un papel cada vez m谩s relevante. Las universidades, los centros de investigaci贸n y las instituciones p煤blicas est谩n llamados a desarrollar estudios permanentes sobre inteligencia artificial, an谩lisis, interpretaci贸n y significaci贸n de los datos, seguridad inform谩tica, comunicaci贸n digital y guerra cognitiva, con el prop贸sito de anticipar riesgos y fortalecer las capacidades nacionales de respuesta. La soberan铆a tecnol贸gica no depende exclusivamente de la adquisici贸n de infraestructura, sino de la formaci贸n de recursos humanos capaces de comprender, desarrollar y gobernar las tecnolog铆as que definir谩n las relaciones internacionales durante las pr贸ximas d茅cadas.

Asimismo, una cooperaci贸n genuina regional adquiere una importancia creciente. Ning煤n pa铆s latinoamericano posee, de manera aislada, la capacidad suficiente para enfrentar los desaf铆os derivados del poder concentrado de las grandes corporaciones tecnol贸gicas o de las nuevas modalidades de intervenci贸n digital. La articulaci贸n de mecanismos de cooperaci贸n genuina cient铆fica, tecnol贸gica y comunicacional entre los pa铆ses de Am茅rica Latina y el Caribe puede contribuir al desarrollo de capacidades compartidas en materia de ciberseguridad, inteligencia artificial, protecci贸n de datos, infraestructura digital y producci贸n de contenidos propios, fortaleciendo una visi贸n com煤n de soberan铆a en el entorno digital.

La experiencia hist贸rica demuestra que cada transformaci贸n tecnol贸gica modifica tambi茅n las formas del poder. La imprenta transform贸 la pol铆tica moderna; la radio y la televisi贸n redefinieron la propaganda del siglo XX; internet reorganiz贸 la comunicaci贸n global; y la inteligencia artificial inaugura ahora una nueva etapa donde los algoritmos participan activamente en la construcci贸n de la realidad social. Comprender esta transformaci贸n constituye una condici贸n indispensable para preservar la independencia pol铆tica y la autodeterminaci贸n de los pueblos.

Como advirti贸 tempranamente el Comandante Carlos Fonseca al reflexionar sobre la propaganda internacional, la manipulaci贸n de la informaci贸n puede construir realidades completamente distintas de los hechos objetivos. Aquella reflexi贸n adquiere hoy una dimensi贸n mucho m谩s profunda: la inteligencia artificial, el an谩lisis masivo de datos y los algoritmos permiten que esa manipulaci贸n deje de ser uniforme para convertirse en personalizada, din谩mica y adaptativa. El desaf铆o est谩 en preservar la capacidad colectiva para pensar de manera aut贸noma.

En consecuencia, la soberan铆a del siglo XXI deber谩 entenderse como la capacidad de un pueblo para decidir libremente sobre su territorio, sus recursos, sus instituciones y tambi茅n sobre su informaci贸n, sus datos, sus tecnolog铆as y su conciencia colectiva. La convergencia entre coerci贸n militar, presi贸n econ贸mica, comunicaci贸n estrat茅gica, guerra cognitiva e inteligencia artificial configura lo que este trabajo identifica como la nueva arquitectura del intervencionismo estadounidense del siglo XXI.

En este escenario, la defensa de la soberan铆a comienza en la capacidad de una naci贸n para gobernar su informaci贸n, desarrollar su propia tecnolog铆a y preservar la autonom铆a de su pensamiento colectivo.

Nota
1. International Court of Justice. Judgement of 27 June 1986 https://www.icj-cij.org/node/103143


Referencias bibliogr谩ficas

Blum, W. (2003). Killing hope: U.S. military and CIA interventions since World War II (Rev. ed.). Common Courage Press.

Castells, M. (2012). Redes de indignaci贸n y esperanza. Alianza Editorial.

Central Intelligence Agency. (2010). Revealing Reagan's hypocrisy toward Nicaragua (CIA-RDP91-00587R000200740053-3). Documento desclasificado que reproduce una entrevista de 1984 con David MacMichael sobre el manual Psychological Operations in Guerrilla Warfare.

Cuaderno Sandinista. (2020, 17 de octubre). Las embajadas y la injerencia de EE. UU. en Am茅rica Latina. https://cuadernosandinista.com/2020/10/17/las-embajadas-y-la-injerencia-de-ee-uu-en-america-latina/

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Groh, T. L. (2019). Proxy war: The least bad option. Stanford University Press.

Han, B.-C. (2022). Infocracia: La digitalizaci贸n y la crisis de la democracia. Taurus.

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Morozov, E. (2011). The net delusion: The dark side of Internet freedom. PublicAffairs.

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Sharp, G. (1993). From dictatorship to democracy. The Albert Einstein Institution.

Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism. PublicAffairs.


 

* Germ谩n Van de Velde es Docente Investigador de la Casa de la Soberan铆a Miguel d´Escoto Brokmann


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mi茅rcoles, 29 de julio de 2026

Siempre es 26: Catalunya celebra el centenario de Fidel Castro con un mes de solidaridad, memoria revolucionaria e internacionalismo


Catalunya ha vuelto a demostrar que la solidaridad con Cuba es mucho m谩s que una consigna. Coincidiendo con el centenario del nacimiento de Fidel Castro y la conmemoraci贸n del 26 de Julio, aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de C茅spedes que marc贸 el inicio de la Revoluci贸n Cubana, el movimiento de solidaridad organiz贸 tres jornadas que reunieron a centenares de personas bajo un mismo mensaje: Cuba no est谩 sola. Siempre es 26.

Las actividades, impulsadas por la coordinadora catalana Defensem Cuba, el Casal d'Amistat amb Cuba de Barcelona, junto a casales populares, colectivos independentistas, la Associaci贸 de Cubans a Catalunya Jos茅 Mart铆 y otras organizaciones solidarias, combinaron reflexi贸n pol铆tica, cultura, m煤sica y convivencia para reivindicar el derecho del pueblo cubano a decidir libremente su futuro frente al bloqueo econ贸mico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.

Un 谩gora para pensar el legado de Fidel

La primera cita tuvo lugar el 17 de julio en el Casal Popular Tres Voltes Rebel, que cerr贸 el curso con una edici贸n especial del "Sempre 茅s 26" dedicada al centenario del nacimiento de Fidel Castro.

En formato de 谩gora participativa, Claudia Calvo, brigadista internacionalista, y Claudia Gonz谩lez, antrop贸loga y miembro de la Associaci贸 de Cubans a Catalunya Jos茅 Mart铆, compartieron cerca de dos horas de conversaci贸n con un p煤blico que particip贸 activamente en el debate.

Durante el encuentro se repas贸 la trayectoria de Fidel como dirigente revolucionario, heredero del pensamiento martiano y referente del antiimperialismo. Se record贸 su apuesta permanente por la formaci贸n pol铆tica y cultural del pueblo cubano, evocando frases como «Yo no te digo cree, te digo lee» o el principio de Jos茅 Mart铆 «Ser cultos para ser libres», as铆 como la conocida afirmaci贸n popular: «Lo prometi贸 Mart铆, Fidel lo cumpli贸».

Ambas ponentes coincidieron en la necesidad de fortalecer el internacionalismo organizado frente al capitalismo, el fascismo y las campa帽as de desinformaci贸n contra Cuba.

La jornada concluy贸 con una cena compartida, mojitos y m煤sica, en un ambiente de fraternidad que volvi贸 a demostrar que los espacios de solidaridad tambi茅n son espacios para construir comunidad.

Festa Cubana'26: cultura, debate y solidaridad

Una semana despu茅s, el 18 de julio, el casal independentista L'Octubre, en el Poblenou, acogi贸 una nueva edici贸n de la Festa Cubana'26, organizada conjuntamente con 脥taca y el Casal d'Amistat amb Cuba de Barcelona.

Cerca de un centenar de personas participaron en una jornada donde el debate pol铆tico convivi贸 con la m煤sica, el baile y la gastronom铆a cubana.

La charla inicial denunci贸 el bloqueo estadounidense, la inclusi贸n de Cuba en la lista de pa铆ses patrocinadores del terrorismo, la persecuci贸n contra las brigadas m茅dicas y las campa帽as destinadas a justificar el aislamiento internacional de la isla.

Despu茅s del coloquio lleg贸 el turno del taller de salsa, la cena popular, el concierto del grupo Con Ach茅 y la sesi贸n musical de PD Prima, que prolong贸 la fiesta hasta la madrugada.

Todos los beneficios obtenidos durante la jornada fueron destinados a proyectos de solidaridad con el pueblo cubano, reforzando el car谩cter internacionalista del encuentro.

Como record贸 una de las intervenciones, haciendo suya una frase de Fidel Castro, «la solidaridad es la ternura de los pueblos», una idea que atraves贸 toda la jornada y que resume el esp铆ritu de la Festa Cubana.

Terrassa vuelve a decir: Siempre es 26

El broche final lleg贸 el 25 de julio, cuando la Plaza Primer de Maig de Terrassa volvi贸 a llenarse de solidaridad en una nueva edici贸n del "Sempre 茅s 26".

Defensem Cuba reuni贸 al movimiento de solidaridad con Cuba en Catalunya en un ambiente festivo y reivindicativo marcado por el centenario del nacimiento de Fidel.

Desde las primeras horas de la tarde hubo actividades infantiles, fiesta de la espuma, talleres de salsa y un concurrido torne铆llo de domin贸 organizado por la Associaci贸 de Cubans a Catalunya Jos茅 Mart铆, cuya participaci贸n fue constante durante toda la jornada.

Los parlamentos contaron igualmente con la participaci贸n del Consulado General de la Rep煤blica de Cuba en Barcelona, cuya representaci贸n agradeci贸 el trabajo desarrollado durante d茅cadas por el movimiento de solidaridad catal谩n y llam贸 a continuar defendiendo el derecho de Cuba a vivir sin bloqueo ni injerencias.

Ni el intenso chaparr贸n que descarg贸 durante la tarde ni los intentos de un reducido grupo de provocadores contrarios a la Revoluci贸n de alterar el desarrollo del acto consiguieron empa帽ar una jornada que respondi贸 con serenidad, unidad y convicci贸n.

El concierto de Orlis Pineda, puso el broche final a una celebraci贸n en la que tampoco faltaron el pan con lech贸n, el bar solidario y los espacios para el reencuentro entre organizaciones y amistades de Cuba.

Una misma convicci贸n

Las tres actividades, celebradas a lo largo de una intensa semana, evidenciaron la fortaleza del movimiento de solidaridad con Cuba en Catalunya. Casales populares, asociaciones de amistad, colectivos internacionalistas, organizaciones pol铆ticas, la comunidad cubana residente y la representaci贸n diplom谩tica cubana compartieron espacios de debate, cultura y movilizaci贸n para denunciar el bloqueo, defender la soberan铆a de Cuba y reivindicar el legado de Fidel Castro en el a帽o de su centenario.

Frente a quienes intentan aislar a la isla, las jornadas volvieron a demostrar que la solidaridad organizada sigue creciendo, que el internacionalismo contin煤a vivo y que el compromiso con Cuba se construye desde la participaci贸n colectiva, la memoria hist贸rica y la acci贸n cotidiana.

Porque, como se repiti贸 una y otra vez durante estos d铆as, la solidaridad es la ternura de los pueblos.

Y porque, hoy m谩s que nunca, siempre es 26.



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martes, 28 de julio de 2026

NICARAGUA, CAMINO DE SUE脩OS Y ESPERANZAS. A 40 a帽os de La Zompopera, donde cayeron nuestros compa帽eros internacionalistas.

«Este es el trabajo m谩s bello que he hecho en mi vida… los tantos muertos que el imperialismo ha provocado en este y otros pa铆ses, no son su 煤nico crimen; los millones de sue帽os que destruyen, los muchos millones que son condenados a vivir en la miseria… eso es un crimen mucho mayor
— Berndt Koberstein, julio de 1986


28 de Julio del 2026, 40 aniversario del paso a la inmortalidad de los compa帽eros Berndt Koberstein, Yvan Leyvraz, Jo毛l Fieux, William Bland贸n y Mario Acevedo

Hay frases que sobreviven a quienes las escribieron porque explican una vida entera. Escrita pocas semanas antes de que su vida terminara violentamente en Nicaragua, habla de la muerte, pero sobre todo habla de la vida; de las vidas condenadas a la pobreza, de los sue帽os que nunca llegan a convertirse en realidad y de la necesidad de luchar para que un ser humano pueda tener la oportunidad de decidir su propio destino. Cuando Berndt escribi贸 que aquel era el trabajo m谩s bello que hab铆a realizado en su vida, probablemente no imaginaba que aquellas palabras acabar铆an convirti茅ndose, cuarenta a帽os despu茅s, en una de las mejores formas de comprender por qu茅 茅l, Yvan Leyvraz, Jo毛l Fieux y tantos otros internacionalistas decidieron abandonar sus pa铆ses y viajar hasta Nicaragua para poner sus conocimientos, su trabajo y su voluntad al servicio de comunidades que aspiraban a vivir mejor.

La Nicaragua que encontraron despu茅s del triunfo de la Revoluci贸n Popular Sandinista, el 19 de julio de 1979, era un pa铆s devastado por d茅cadas de dictadura, pobreza y desigualdad. En las zonas rurales faltaban escuelas, centros de salud, viviendas, caminos, agua potable y electricidad. La Revoluci贸n abri贸 una tarea inmensa: reconstruir y, al mismo tiempo, llevar derechos y servicios a quienes hab铆an permanecido durante generaciones en el abandono.

En ese proceso lleg贸 una extraordinaria solidaridad internacional. M茅dicos, maestros, t茅cnicos, constructores, estudiantes y trabajadores viajaron a Nicaragua para compartir conocimientos y esfuerzos. Entre ellos estaban tres europeos que terminar铆an vinculando para siempre sus nombres con el norte del pa铆s.

Berndt Koberstein, alem谩n de Friburgo, ten铆a 29 a帽os cuando regres贸 a Nicaragua en abril de 1986. Era trabajador metal煤rgico formado como mec谩nico industrial, sindicalista y militante comunista. Ya hab铆a estado en Nicaragua en 1984, integrado en la Brigada Carlos Fonseca, que colabor贸 en la instalaci贸n de una imprenta para la Juventud Sandinista.

En 1986 regres贸 a Wiwil铆 para trabajar en un proyecto de agua potable. Una conducci贸n de unos siete kil贸metros deb铆a llevar agua desde un arroyo de monta帽a del cerro Kilamb茅 hasta la poblaci贸n, sustituyendo el abastecimiento desde el r铆o Coco, asociado a problemas sanitarios. La obra, apoyada desde Friburgo y Europa, era para 茅l mucho m谩s que una infraestructura. «Este es el trabajo m谩s bello que he hecho en mi vida», escribi贸. 

Yvan Leyvraz, suizo nacido en 1954, ten铆a 32 a帽os. Era obrero de la construcci贸n y hab铆a llegado a Nicaragua a comienzos de 1983. Dirigi贸 brigadas de trabajo, particip贸 en la construcci贸n de un puente en Matagalpa y posteriormente impuls贸 brigadas suizo-nicarag眉enses dedicadas a viviendas y proyectos comunitarios. En Wiwil铆 trabaj贸 en la construcci贸n de casas para familias campesinas y, desde 1986, en la zona de El Cu谩-Bocay. Sus conocimientos inclu铆an construcci贸n, carpinter铆a y electricidad, y los compart铆a con trabajadores nicarag眉enses. 

Jo毛l Fieux, franc茅s de 28 a帽os, hab铆a llegado a Nicaragua en 1980 y decidi贸 quedarse. Hab铆a estudiado micromec谩nica y trabajado en imprentas vinculadas a movimientos antiimperialistas y anticolonialistas en Francia. En Nicaragua particip贸 en la Cruzada Nacional de Alfabetizaci贸n, trabaj贸 con campesinos del norte y puso sus conocimientos gr谩ficos y t茅cnicos al servicio del proceso revolucionario: instal贸 imprentas y equipos de comunicaci贸n y produjo materiales, afiches y mantas. Estaba casado con F谩tima Herrera y ten铆a un hijo peque帽o. 

William Bland贸n Aguilar y Mario Acevedo eran nicarag眉enses y formaban parte de la estructura local que hac铆a posible que aquellos proyectos fueran algo m谩s que cooperaci贸n extranjera. Representaban, desde Nicaragua, otra parte inseparable de esta historia. Ellos no hab铆an cruzado un oc茅ano; formaban parte del propio pueblo que estaba intentando transformar su realidad. La presencia conjunta de nicarag眉enses e internacionalistas muestra precisamente qu茅 significaba aquella solidaridad: no era una historia de personas que ven铆an de fuera para hacer algo por los dem谩s, sino una historia de compa帽eros que trabajaban juntos, cada uno desde su propia experiencia, para conseguir que las comunidades pudieran vivir mejor.

William, originario de San Miguelito, R铆o San Juan, era Secretario Zonal de Propaganda y Educaci贸n Pol铆tica en Wiwil铆 y atend铆a territorios a lo largo del R铆o Coco. Mario, originario de Managua seg煤n fuentes de homenaje, formaba parte del Comit茅 de Direcci贸n Zonal del FSLN en Wiwil铆 y ejerc铆a como Ejecutivo Zonal de Gobierno. No he encontrado en las fuentes consultadas edades fiables para ambos; prefiero no inventarlas. 

As铆, los cinco representaban algo esencial: la solidaridad no era una relaci贸n entre quienes daban y quienes recib铆an. Era trabajo compartido. Un suizo constructor, un alem谩n dedicado al agua, un franc茅s ligado a la comunicaci贸n y la educaci贸n pol铆tica, y dos nicarag眉enses integrados en la organizaci贸n local coincid铆an en una misma tarea: transformar las condiciones de vida de las comunidades.

Pero la Nicaragua que intentaban construir viv铆a al mismo tiempo una guerra. Mientras unos trabajaban para llevar agua, educaci贸n, salud, electricidad y proyectos productivos a comunidades, otros intentaban impedir que ese proceso pudiera consolidarse. La guerra de la Contra convirti贸 muchas zonas rurales en espacios de enorme peligro y afect贸 directamente a las poblaciones que precisamente necesitaban m谩s ayuda.

Aquellos internacionalistas no desconoc铆an completamente esa realidad. Hab铆an elegido permanecer en un pa铆s que atravesaba una situaci贸n extraordinariamente dif铆cil porque consideraban que abandonar a Nicaragua precisamente en aquel momento habr铆a significado renunciar al sentido de su solidaridad.

Y lleg贸 la ma帽ana en que todo cambi贸. La ma帽ana del 28 de julio de 1986.

Los cinco se encontraban en Wiwil铆 y emprendieron el desplazamiento hacia Matagalpa. No era un viaje ajeno a su trabajo: regresaban de una zona donde se desarrollaban proyectos de vivienda, agua potable y otras iniciativas sociales. Una referencia hist贸rica se帽ala adem谩s que estaban vinculados a estudios para gestionar nuevos proyectos de desarrollo destinados a cooperativas y pobladores rurales. La carretera atravesaba La Zompopera, un lugar que ya conoc铆a la violencia de la guerra. 

Hacia las 11:30 de la ma帽ana, dos camionetas fueron atacadas. La primera consigui贸 atravesar el fuego; el segundo veh铆culo fue alcanzado. Los ocupantes intentaron resistir hasta la llegada de fuerzas del Ej茅rcito Popular Sandinista, pero Berndt, Yvan, Jo毛l, William y Mario fueron asesinados

La tragedia convirti贸 La Zompopera en un nombre inseparable de sus cinco vidas. Pero reducirlos al modo en que murieron ser铆a permitir que la violencia contara toda su historia.

Cuando se lee hoy la frase de Berndt. Los "millones de sue帽os" a los que se refer铆a no eran una met谩fora vac铆a. Eran los sue帽os concretos de personas que quer铆an vivir mejor, tener acceso a la educaci贸n, disponer de agua potable, contar con electricidad, recibir atenci贸n m茅dica, poder trabajar y ofrecer a sus hijos unas oportunidades que sus padres nunca hab铆an tenido. Esos eran los sue帽os que aquellos compa帽eros hab铆an encontrado en Nicaragua y que hab铆an decidido ayudar a hacer posibles.


Ellos no viajaron a Nicaragua para morir. Viajaron para trabajar, construir, ense帽ar, organizar, imprimir, llevar agua, levantar viviendas y acompa帽ar a campesinos.

Por eso, cuarenta a帽os despu茅s, la memoria de La Zompopera tambi茅n puede mirarse desde otro lugar: desde las transformaciones que Nicaragua ha vivido y desde aquellas necesidades que poco a poco han dejado de ser sue帽os para convertirse en derechos y servicios concretos.

Los sue帽os que continuaron caminando

El retorno del FSLN al Gobierno en 2007 permiti贸 retomar esos sue帽os y abri贸 una nueva etapa de pol铆ticas p煤blicas centradas en ampliar infraestructuras y servicios. No significa que todos los problemas est茅n resueltos; todav铆a existen comunidades y familias con necesidades. Pero la transformaci贸n es visible.

La electrificaci贸n ofrece uno de los ejemplos m谩s contundentes. Seg煤n los datos oficiales publicados por el Ministerio de Energ铆a y Minas en 2026, la cobertura el茅ctrica nacional alcanz贸 el 99,73 %. Detr谩s de ese porcentaje hay una transformaci贸n enorme: 10.192 proyectos de electrificaci贸n y aproximadamente 11.201 kil贸metros de redes de media y baja tensi贸n, con actuaciones extendidas por los 15 departamentos, las dos regiones aut贸nomas y los 153 municipios del pa铆s. La dimensi贸n del cambio se aprecia todav铆a mejor cuando se recuerda que alrededor de 2006 la cobertura el茅ctrica nacional se encontraba en torno al 54 %.

Es dif铆cil contemplar una cifra como el 99,73 % sin pensar en lo que significa para una familia concreta. No es simplemente que una bombilla pueda encenderse al caer la noche. Tener electricidad permite a un ni帽o estudiar despu茅s de oscurecer, conservar alimentos y medicamentos, acceder a comunicaciones y tecnolog铆as, utilizar herramientas y desarrollar peque帽as actividades productivas. Cuando la electricidad llega a una comunidad remota, cambia las posibilidades de sus habitantes y modifica la relaci贸n de esa comunidad con el resto del pa铆s.

Con el agua ocurre algo todav铆a m谩s simb贸lico. Berndt trabajaba en Wiwil铆 para sustituir un abastecimiento precario. Hoy contin煤an ejecut谩ndose grandes proyectos de agua potable y saneamiento. En 2025, por ejemplo, la ampliaci贸n del sistema de Jinotepe contemplaba 73,2 kil贸metros de tuber铆as, cuatro tanques y doce pozos para mejorar el servicio de unas 10.800 familias. El Programa de Inversi贸n P煤blica 2026 mantiene el agua potable, el alcantarillado y el saneamiento entre sus principales 谩reas de inversi贸n. 

Tambi茅n la educaci贸n muestra esa continuidad. En 2026, el Programa Integral de Nutrici贸n Escolar alcanza a m谩s de 1,2 millones de estudiantes, con distribuci贸n de alimentos para garantizar una merienda diaria en los centros educativos. Es una pol铆tica distinta a la realidad que encontraron los internacionalistas, pero responde a la misma idea de fondo: que el lugar donde nace un ni帽o no determine para siempre sus oportunidades. 

En salud, la ampliaci贸n de la red p煤blica contin煤a con nuevos hospitales, centros de salud y servicios especializados. En 2025 se programaron, entre otras obras, hospitales primarios en Corn Island, Granada y San Rafael del Sur, un centro regional de hemodi谩lisis en Estel铆 y nuevas prestaciones especializadas en el Hospital V茅lez Paiz. La OPS tambi茅n reconoce avances recientes en un modelo de salud preventivo, gratuito, familiar y comunitario. 

No debemos convertir estas cifras en una historia sin contradicciones. Tampoco podemos saber qu茅 habr铆an pensado Berndt, Yvan, Jo毛l, William y Mario al contemplar la Nicaragua actual. Pero s铆 podemos afirmar algo m谩s sencillo: muchos de los problemas concretos que encontraron —agua, vivienda, electricidad, educaci贸n, salud y aislamiento rural— han sido objeto de inversi贸n y transformaci贸n, y algunos sue帽os que entonces parec铆an lejanos se han convertido en servicios concretos.

Ah铆 aparece el sexto protagonista de esta historia: Nicaragua. No como un personaje abstracto, sino como el pueblo y las comunidades donde aquellos cinco hombres trabajaron. Nicaragua fue el lugar donde sus caminos se encontraron, donde la solidaridad dej贸 de ser una palabra para convertirse en trabajo. Y donde nos encontraremos siempre un pueblo c谩lido,  hospitalario y agradecido a toda la solidaridad  internacionalista.

Cuarenta a帽os despu茅s

Recordarlos es un deber, pero no solamente como un acto de homenaje, sino como un deber de memoria. Ellos tuvieron nombres, familias, oficios, proyectos y sue帽os. Y eligieron poner una parte de todo eso al servicio de otras personas, en un pa铆s que no era el suyo porque entendieron que la solidaridad tambi茅n pod铆a ser una forma concreta de compromiso en busca de un mundo m谩s justo y humano.

 


CES-RPS – SANDINISTAK


COMIT脡 EUROPEO DE SOLIDARIDAD CON LA REVOLUCI脫N POPULAR SANDINISTA



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