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lunes, 1 de junio de 2026

Nicaragua y la solidaridad norteamericana

Por Stephen Sefton

Las luchas revolucionarias alrededor del mundo siempre han inspirado admiración y apoyo entre los movimientos populares de los países capitalistas occidentales. La auténtica opinión progresista occidental defiende los ideales de la igualdad entre las personas, la hermandad entre las naciones, la no agresión y la autodeterminación de los pueblos. En cambio, desde la perspectiva de las antidemocráticas élites gobernantes occidentales, los procesos revolucionarios son una doble amenaza. En primer lugar desafían el poderoso dominio político y económico sobre el mundo mayoritario de la cúpula empresarial y financiera occidental. En segundo lugar, las revoluciones exitosas ofrecen modelos de una sociedad más justa que responde a las aspiraciones y necesidades de las mayorías y no a los mezquinos intereses de una pequeña, avara élite.

En el caso de los Estados Unidos norteamericanos, el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979 dividió la opinión pública del país que estaba poniendo atención al desenlace de la insurrección en Nicaragua. Mientras los sectores más reaccionarios apoyaban la barbarie de la dictadura somocista, el consenso entre los sectores liberales y progresistas apoyaba su derrocamiento. La llegada al gobierno norteamericano en enero 1981 del fanático anti-Comunista Ronald Reagan señaló nuevas políticas reaccionarias cada vez más agresivas hacia los movimientos revolucionarios de América Latina. Para Centroamérica, el resultado era una intensificación de la intervención militar yanqui en la región, lo cual en Nicaragua tomó la forma de una cruel guerra terrorista contra el pueblo, acompañada por un sádico bloqueo económico.

En la vida pública norteamericana en ese período, el espacio político y mediático, aun en las limitadas formas posibles dentro de la plutocracia norteamericana, fue mucho mayor que ahora. Durante la década de los años 1980s, el movimiento norteamericano de la solidaridad con Nicaragua y su Revolución Popular Sandinista podía influir hasta cierto punto en los procesos políticos y en la formación de la opinión pública de una manera que desde hace más de treinta años ha llegado a ser progresivamente menos factible. Y era en ese tiempo de la guerra en Nicaragua que la solidaridad norteamericana floreció entre muchos de los sectores progresistas de la sociedad estadounidense. 

El compañero Brian Willson es el ejemplo paradigmático sin par del amor a Nicaragua y su Revolución desplegada por la solidaridad norteamericana. Este año en la Asamblea Nacional, Brian explicó cómo sus experiencias en Vietnam y Nicaragua le ayudó a perder el miedo de tener miedo y comentó, “No es heroico. Es seguir la empatía de tu corazón… para mí, el pueblo de Nicaragua es heroico, como lo es el pueblo de Vietnam. Me inspiró a unirme a ellos en la lucha contra el imperialismo occidental liderado por Estados Unidos”. El sentir de Brian es común a muchos activistas de la solidaridad norteamericana que conocían a Nicaragua durante la guerra terrorista impuesta por el presidente Reagan y han logrado transmitir ese amor a Nicaragua a nuevas generaciones de jóvenes de su país.  

El reconocido abogado y activista por la Paz, Dan Kovalik quien vino a Nicaragua a la edad de 19 años en 1987, dice,"Ser testigo del coraje y la perseverancia del pueblo nicaragüense frente a la implacable guerra de terror de Estados Unidos contra ellos me inspira incluso hasta el día de hoy”. El Dr. Arnold Matlin, incansable en su apoyo a Nicaragua durante 49 años, recuerda que, “Mi primer viaje a Nicaragua fue en enero de 1988, durante la guerra. Descubrí que Nicaragua es un país que lucha por mantener su independencia contra un ejército de mercenarios apoyados por Estados Unidos. Decidí en ese momento que Nicaragua era una nación a la que quería llamar mi segundo país”.

El compañero Jeffrey Higgins seguía desde muy joven el desarrollo de la lucha revolucionaria sandinista y la guerra terrorista contra el pueblo nicaragüense y comenta, “...el ejemplo sandinista se me había grabado y pensé que debía hacer más. En mi caso, el momento llegó en 1987 cuando me convertí en colaboradora internacionalista en El Salvador con el FMLN. Entonces, como el ejemplo dado por Cuba ha sido una inspiración para que muchos den un paso al frente y sean contados, fue y es la Revolución Sandinista la que me inspira a mí”. Para casi todos las y los activistas de la solidaridad norteamericana, el ejemplo de compromiso con el desarrollo humano de las familias nicaragüenses es inextricable del enfático ejemplo de la defensa de la soberana dignidad nacional de Nicaragua.

La compañera Bárbara Larcom cuenta de su visita a Nicaragua en 1989, cuando visitó a San Juan de Limay y quedó en la casa de una familia recién desplazada de su comarca por un ataque terrorista. “El estado de ánimo que sentí entonces de casi todas y todos fue de esperanza y determinación: que juntos estaban trabajando para crear un país donde las personas se cuidaran unas a otras y trabajaran para satisfacer las necesidades de todas y todos. El 19 de julio, en Managua, asistimos a la celebración del décimo aniversario del Triunfo… La energía y el entusiasmo eran contagiosos, y sucumbí al amor eterno por el país y su gente”. De la misma manera, la compañera Susan Lagos recuerda, “Cuando vine a Nicaragua en 1987 con Maestros por la Paz, me enamoré de los nicaragüenses y su espíritu Revolucionario, feroz en su defensa contra el imperio estadounidense, que ha tratado de controlar Nicaragua y sus recursos”.

La compañera Kathy Hoyt vivía en Matagalpa antes del Triunfo de 1979. Ella atendía como trabajadora social a muchas niñas y niños desnutridos. Ella recuerda que, en ese entonces, más de 60% de las y los niños en Nicaragua padecían de desnutrición. Kathy comenta, “después de que triunfó la Revolución en 1979, trabajé como trabajadora social y de salud... pesaba y medía a los niños cada mes y los veía recuperarse de la desnutrición. En esos primeros años de la revolución, la desnutrición infantil fue prácticamente eliminada”. La compañera Nan McCurdy quien vino a Nicaragua en 1985 y vivía en San Juan de Limay durante más de tres años, dice “Apoyo al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional porque es un ejemplo para el mundo de lo que significa ser una nación soberana, una nación antiimperialista. Ver este ejemplo es especialmente crucial para los países pequeños que aún están bajo la bota de los Estados Unidos”.

Durante los 17 años de desgobierno neoliberal desde 1990 hasta 2007, la solidaridad internacional con Nicaragua mantenía valiosos niveles de respaldo moral y de solidaridad práctica para combatir la constante guerra psicológica norteamericana y mantener vivas las relaciones de hermandad entre los pueblos. Muchas compañeras y compañeros norteamericanos lucharon con solidez moral, astucia política y prudencia sensata ante el constante divisionismo promovido por desleales ex-sandinistas que tenían mucha influencia maligna en la opinión extranjera. Los acontecimientos de 2018 demostraron la solidaridad genuina de cientos de valiosas activistas norteamericanos con auténticos principios revolucionarios y un verdadero amor para Nicaragua y la Revolución Sandinista

Como comentó el compañero Stansfield Smith, “Sabía lo suficiente como para saber que... Estados Unidos solo quiere  derrocar a los gobiernos de los países que están llevando a cabo programas progresistas, defienden su soberanía nacional y no están bajo el dominio del imperio estadounidense”. Las y los activistas de la solidaridad ven claramente la innegable realidad de la exitosa transformación de Nicaragua por la Revolución Popular Sandinista liderada por el Comandante Daniel y la Compañera Rosario. 

La compañera Jill Clark-Gollub nota queNicaragua es un ejemplo de dignidad y humanismo en un mundo que carece de valores humanos; es un oasis de paz y prosperidad en un mundo tumultuoso. Es un lugar en donde las mujeres, los jóvenes, los campesinos, los trabajadores y los y las afrodescendientes e indígenas conquistan más derechos cada día. Pero Nicaragua no mira solamente hacia adentro, sino que levanta su voz en el escenario mundial para defender lo correcto”. El destacado compañero escritor Roger Harris ha observado “Es hermoso ver a la Juventud Sandinista conectarse con una revolución considerablemente mayor que ellos al celebrar las canciones de la revolución. Es difícil no enamorarse de la tierra de lagos y volcanes. Para nosotros, los internacionalistas, Nicaragua es una inspiración y una visión de lo que puede ser una buena sociedad”.

La compañera Susan Lagos, quien vive en Ciudad Darío, asevera, “Bajo el gobierno del FSLN con Daniel Ortega y Rosario Murillo, he visto con mis propios ojos las ruinas del terremoto de Managua de 1972 transformadas en una hermosa ciudad moderna con parques, estadios y pistas modernas… Cualquiera en su sano juicio preferiría vivir aquí en paz en lugar de en los EE.UU., donde los servicios públicos están en ruinas, los costos de atención médica y educación son fuera de alcance y la gente vive con miedo bajo un gobierno constantemente en guerra”.

La escritora y activista por la paz Gloria Guillo comparte el criterio de Susan. Gloria comenta, “Si más gente estadounidense entendiera el éxito de Nicaragua, esperarían más de nuestro propio liderazgo en Washington. Creo que esta es la verdadera razón por la que Washington ve a Nicaragua como una amenaza y por la que impone en su contra medidas coercitivas económicas ilegales tan dañinas. Nuestros líderes tienen miedo de que nos demos cuenta de lo que ellas y ellos dejan de hacer por nosotros en nuestro país en comparación con  lo que el gobierno de Nicaragua hace por su pueblo”. De igual manera el compañero Michael Boudreau, quien vive en Carazo, declara, “Sería difícil encontrar otro gobierno que haya hecho tanto por su pueblo como el gobierno sandinista de Nicaragua. No se me ocurre nada más importante que promover, apoyar y defender la Revolución Sandinista y el actual gobierno sandinista, porque representa lo mejor de nosotras y nosotros y, además, una verdadera resistencia al imperialismo estadounidense”.

Muchos de las y los compañeros de la solidaridad norteamericana acompañaban las elecciones nacionales de 2021. El compañero Rick Sterling de la organización Veteranos por la Paz recuerda, “Fue impresionante observar los protocolos, procedimientos y dignidad de la gran cantidad de ciudadanos nicaragüenses que votaron con orgullo. Esto fue durante la crisis del COVID-19 y todos llevaban mascarilla, procediendo con calma en un proceso muy claro y transparente... En cada lugar de votación había representantes de los diferentes partidos. En resumen, observé una elección clara y limpia…  Nicaragua es bella, acogedora y, en comparación a otros países, muy segura”.

Bárbara Larcom comparte los sentimientos de admiración y cariño para Nicaragua y su revolución “He seguido inspirándome en la esperanza y determinación de los sandinistas, fomentando la participación de todos para construir un país en el que las personas puedan prosperar y desarrollarse como seres humanos. Nicaragua es increíble! Vivo en los Estados Unidos, donde anhelamos este mismo progreso: el florecimiento de la atención médica universal y la educación universal y la unidad entre las personas, acompañado de un plan decidido ahora en progreso para erradicar la pobreza. Es un hermoso ejemplo para todos nosotras y nosotros”.

La compañera Becca Renk vive en Ciudad Sandino donde ha promovido actividades de desarrollo comunitario durante más de 25 años. Dice “No puedo expresar con palabras el alivio, la esperanza y el orgullo que uno siente simplemente por vivir en una sociedad donde el gobierno tiene la voluntad política de atender a su población y combatir la pobreza. El solo hecho de estar aquí en Nicaragua es un gran cambio de paradigma para mí luego de crecer toda mi niñez en el imperio, e incluso un cuarto de siglo después, uno siente que hay mucho que aprender… es un honor ser aceptado aquí en este país y siempre atesoro la oportunidad de poder vivir aquí”.

La destacada escritora y activista incansable del Black Alliance for Peace, Margaret Kimberley, ha escrito que “...ver por mí mismo que podría existir un estado socialista en este hemisferio donde casi todas las naciones se doblegan ante nuestro país, EE.UU, ha sido un soplo de aire fresco. Visitar Nicaragua revitalizó mi determinación de luchar contra los dictados del capitalismo y el imperialismo. Lo que se nos dice que no puede existir, en realidad existe en Nicaragua”.

Veterano escritor y activista por la paz Fred Morris consta como se mudó a Nicaragua con su familia en 2007 y como “...nos hemos regocijado de cómo el gobierno sandinista ha dedicado un esfuerzo increíble a satisfacer las necesidades de la mayoría empobrecida. Desde el primer momento la educación es gratuita. ¡Han construido más de 40 hospitales!!... Aparte de nacionalizar la atención médica; construyeron más de 100 hospicios de maternidad. Las mujeres tienen más derechos en Nicaragua hoy que en todos los países excepto los escandinavos…En 2021 me convertí con orgullo en ciudadano de Nicaragua.

Muchas de las personas norteamericanas que han decidido hacer sus vidas en Nicaragua han recibido el privilegio de la ciudadanía nicaragüense.  La compañera Nan McCurdy comenta, “Tengo el honor de ser ciudadana nicaragüense, gracias a nuestros Copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo. Y ahora tengo una nieta de siete meses que es nicaragüense… Una de las razones más importantes por las que apoyó al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional es porque es un ejemplo para el mundo de lo que significa ser una nación soberana, una nación antiimperialista. Este ejemplo es especialmente crucial para los países pequeños que aún están bajo la bota de los Estados Unidos”.

La activista política Sarah Flounders también valora el gran ejemplo del gobierno Sandinista en  Nicaragua, “He estado muy consciente de los asombrosos logros de Nicaragua, aun bajo las continuas medidas coercitivas de los Estados Unidos, las cuales tienen la intención de frustrar el desarrollo y la modernización de Nicaragua… El desarrollo no es un proceso pasivo. Nicaragua tiene cientos de iniciativas a nivel de base… No importa a quién le pregunté,  todas y todos contaron el montón de  cambios y mejoras concretas…  Eso es orgullo nacional y orgullo colectivo. El gobierno sandinista / FSLN avanza con gran determinación. Una visita a Nicaragua da nueva energía a todos los que luchan y se organizan por el cambio para un mundo mejor”.

Nicaragua acoge de manera generosa y humilde todos los gestos de la solidaridad norteamericana, ejemplificado por la entrega heroica del hermano Brian Willson, celebrado hace poco en la Asamblea Nacional en un Acto que expresó la auténtica dignidad del alma nicaragüense. De la misma manera nuestro Copresidente Comandante Daniel comentó en 2021, “Hay muchos norteamericanos que son Amigos de los Pueblos, que nos escriben, que nos dan Solidaridad, y a esos Hermanos norteamericanos les decimos: Gracias, ustedes honran al Pueblo norteamericano…”.  Y nuestra Copresidenta Compañera Rosario resalta el aporte esencial de la solidaridad cuando saluda “a nuestr@s Compañer@s y Herman@s de la Hermosa, Intensa, Solidaridad, esa Gran Fraternidad que lucha y vence, que hemos, luchado y estamos venciendo, creando Junt@s un Mundo Nuevo, Mejor, de Alegría, Justicia, Trabajo, Amistad. Un Mundo de Paz, Paz, Paz...!.


Fuente:
https://nuevaya.com.ni/opinion-ya/nicaragua-y-la-solidaridad-norteamericana/

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lunes, 27 de abril de 2026

EEUU NO BUSCA LA PAZ CON IRÁN, SINO SU DESTRUCCIÓN

Por Augusto Zamora

El fin, por ahora, de los criminales ataques contra la República Islámica de Irán (RII), la tregua existente y el incierto proceso de negociación en marcha no debe interpretarse como el fin del conflicto que enfrenta a Irán con los países agresores, EEUU e Israel. Aunque se llegara a firmar un acuerdo de paz, los hechos demuestran sobradamente que los acuerdos, para EEUU, desde el siglo XIX carecen de obligatoriedad y, por tanto, pueden ser rotos o desconocidos en cualquier momento. Trump retiró a EEUU del tratado nuclear con Irán, firmado en 2015, echando por tierra en minutos años de negociaciones. EEUU también se retiró de todos los tratados sobre control de armamentos firmados con la URSS y prolongados con Rusia, como Estado sucesor, además de retirarse de decenas de organismos internacionales. Desde los propios orígenes de EEUU, los tratados internacionales son instrumentales, no obligatorios. Firmar acuerdo con EEUU no garantiza nunca nada. Quien crea lo contrario se pierde.
El conflicto que enfrenta a Israel con todos sus vecinos, pero, muy particularmente, con Irán, es existencial. El régimen sionista tiene como objetivo adquirir su “espacio vital” (el lebensraun nazi), que es ocupar toda Palestina y, para lograrlo, debe destruir a los palestinos como pueblo. El genocidio en Gaza no es hecho puntual, sino una etapa más para ampliar su ‘lebensraun’. Ese objetivo cuenta con el apoyo irrestricto de EEUU y de países europeos como Alemania y Francia. Busca, igualmente, destruir a los países vecinos y, con el apoyo de EEUU y la complicidad vergonzante de los países árabes, someter Oriente Medio y Próximo a los dictados del sionismo y de EEUU. Hagan memoria sobre el destino del llamado “eje de resistencia” al sionismo. Egipto, vendido a EEUU y Arabia Saudita por 1.500 millones de dólares anuales. Iraq, Libia y Siria destruidos por ataques armados y operaciones secretas, hasta el colapso de esos Estados. Del “eje de resistencia” sólo que Irán como Estado y los movimientos que apoya.
Desde su fundación, en 1948, el Estado sionista no ha cesado de ocupar territorio palestino y no cesará de hacerlo. La nueva invasión de Líbano y la pretensión de crear una ‘franja de seguridad’ vaciándola de libaneses busca -aunque no lo digan- crear condiciones para anexionarse dicha franja, como hicieron con los Altos del Golán. Detrás de todo eso está el delirio nazionista de establecer un -imposible- ’Gran Israel’ invadiendo el vecindario. Quien quiera creer lo contrario o se engaña o no entiende.
En el otro lado se encuentran el pueblo palestino, Irán y los movimientos afines. Todos ellos defienden la creación de un Estado palestino y el fin del régimen sionista. No hay forma, en las presentes -y futuras- circunstancias, de encontrar arreglo a esa contradicción, que se ha agudizado al extremo tras el genocidio y destrucción de Gaza.
Lo que se pueda firmar como ‘acuerdo de paz’ entre Irán y EEUU será más una tregua que un acuerdo real. Prueba de ello es que Trump ha ordenado la construcción de miles de misiles THAAD y Tomahawk, entre otros, para suplir los empleados en la agresión contra Irán. Además, está solicitando triplicar su cantidad, tanto para surtir de misiles suficientes al Estado sionista, como para llenar los arsenales de EEUU. En dos años, como máximo, según calculan expertos, EEUU dispondría de un arsenal enorme. En otras palabras, ganado tiempo, EEUU estaría en mejores condiciones para intentar destruir Irán, destruyendo lo que crean que deban destruir para alcanzar ese objetivo. Quien crea que EEUU busca un acuerdo real con Irán ignora lo que es EEUU y, peor aún, desconoce, voluntaria o idiotamente, el peso del lobby sionista/evangélico ahí.
El Ejército de EEUU ha solicitado 745,7 millones de dólares para adquirir 96 sistemas lanzacohetes múltiples Himars, multiplicando por doce la financiación inicial, según los documentos presupuestarios del Pentágono. Según esos documentos, para el año fiscal 2026, que finaliza el 30 de septiembre, había destinados únicamente 61,5 millones de dólares, para adquirir sólo seis unidades. Ahora, el Ejército quiere ampliar las reservas de Himars hasta las 617 unidades. Hay que retroceder a 2023 para encontrar una cantidad similar. Ese año se destinaron 672 millones de dólares a los Himars, incluidos 516 millones para reponer los sistemas transferidos al régimen ukronazi. El Pentágono también tiene solicitados 2.700 millones de dólares para lanzadores terrestres MRC, usados por los misiles Tomahawk y SM-6. En suma, EEUU prepara otra guerra, y no será para ocupar Groenlandia ni contra Rusia. Su destino más seguro es Irán.
Tres factores han sido determinantes para que EEUU haya buscado un alto al fuego. El primero fue el agotamiento de sus arsenales, ante la inesperada resistencia de Irán. El 23 de abril, según una última evaluación publicada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el ejército de EEUU “agotó sus reservas de misiles críticos hasta niveles peligrosos durante la guerra de siete semanas contra Irán, lo que generó un riesgo a corto plazo que podría dejar al país vulnerable”. Si los agresores hubieran dispuesto de armamento suficiente, la guerra habría continuado.
El segundo factor es el económico. El cierre del estrecho de Ormuz y los ataques -merecidos- de Irán a la infraestructura energética de los países del golfo, estaban desencadenando una crisis energética que, en primer lugar, se iba a llevar por delante a los principales aliados de EEUU, es decir a la Europa atlantista, Japón y Corea del Sur. El rechazo atlantista a apoyar la agresión yanqui/sionista contra Irán tenía una profunda razón económica. Si la guerra hubiera continuado, la crisis energética habría podido desatar una crisis en una mayoría de economías del mundo, pero, en primer término, entre los aliados de EEUU. La prórroga del cese al fuego es respuesta a la agonía económica y al ahogo financiero de las petromonarquías. El 19 abril pasado, Emiratos Árabes Unidos inició conversaciones con EEUU para obtener respaldo financiero, según informara el diario Wall Street Journal. Y la crisis apenas comienza, pues desde el inicio de la agresión contra Irán la fuga de capitales y empresas ha sido cotidiana.
El tercer factor es la insospechada resistencia de Irán y su asombroso arsenal misilístico. Podría ocurrir que la capacidad militar demostrada de Irán sea el detonante de una tercera -y casi definitiva- agresión contra este país. Vamos a explicarnos. El Estado genocida sionista ha sufrido en vivo y directo el poder militar y tecnológico de Irán, cuyos misiles causaron daños terribles a entidad sionista. Sería ingenuo no pensar que el poder iraní no ha causado una preocupación existencial entre los sionistas. Tendrán ya considerado que, si Irán, con todo y las enormes sanciones que ha sufrido, ha podido desarrollar el poderoso armamento del que ha hecho gala, ¿qué no podría desarrollar con una economía reconstruida y con apoyo de Rusia, China y Corea del Norte? La paz beneficiaría grandemente a Irán, pero sería fatal para el ente sionista. Si destruir Irán ha sido objetivo de dicho ente, tras el fracaso de la agresión, pasará a ser objetivo esencial. No se detendrá hasta lograr que EEUU lance un tercer y aniquilador ataque contra Irán.
Si en Irán entienden la hondura del juego, el único medio de garantizar su sobrevivencia sería desarrollando como sea el arma nuclear. Porque, así como Irán ha demostrado su fuerza y resiliencia, esa fuerza y resiliencia habrá multiplicado el temor, en el ente sionista, a un Irán cada día más potente económica, militar y tecnológicamente. De esa guisa, una tercera agresión estaría cantada, y esta vez en manada, de forma similar a lo que le ocurrió al Iraq de Sadam Husein. EEUU y el ente sionista no irían solos. En esa tercera agresión, no lo duden, participarían la OTAN, las petromonarquías del golfo Pérsico y todos los títeres que EEUU pueda arrastrar, al estilo Afganistán.
Desde esa perspectiva adquiere tu verdadero sentido la exigencia de EEUU y el ente sionista, de pretender despojar a Irán de todas, absolutamente todas, sus reservas de uranio enriquecido. Sólo privando a Irán de dicho uranio se garantizaría que Irán quede imposibilitado de desarrollar un arma nuclear y -asegurada esta imposibilidad-, podrían EEUU y su cohorte planificar una tercera y definitiva guerra de agresión, para aniquilar de raíz a la república islámica y desmantelar Irán como país, dividiéndolo a su antojo. En Irán parece que lo están entendiendo. Así, el presidente Pezeshkian defendió que ningún actor externo tiene derecho a privar al país de sus derechos nucleares. El 26 de abril, se filtró la última propuesta de Irán a EEUU: reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra y posponer para una etapa posterior las negociaciones nucleares. Nos dejaría sorprendidos que EEUU pueda aceptar esa propuesta, pues la idea de EEUU (mejor dicho, del ente sionista) es lo opuesto: el uranio enriquecido a cambio de ¿paz? Recuerden Libia. Gadafi, para agradar a Occidente, se desarmó. ¿Qué pasó luego?...
El destino del uranio enriquecido es el nudo de la cuestión y la posición de EEUU sobre este tema será la señal de lo que piense a futuro. Si insiste a muerte en que Irán entregue su uranio, es porque está considerando un tercer y definitivo ataque. Si opta por una posición más sensata y aceptable para Irán, es que la posibilidad de este tercer ataque se aleja. Por demás, si algo demostró Irán en la guerra impuesta por el eje gringo/sionista es que dispone de tecnología suficiente para fabricar misiles capaces de ser dotados de ojivas nucleares. Dicho de otra forma, Irán ha demostrado que posee la tecnología necesaria para fabricar misiles de largo y medio alcance con capacidades múltiples. Disponiendo de uranio enriquecido suficiente, estaría en capacidad de fabricar en meses ojivas nucleares. En caso de necesitar una mano amiga, ahí está Corea del Norte, cuyos ingenieros enseñaron a los iraníes cómo se construyen fortalezas subterráneas.

Por último, señalamos que la agresión contra Irán puede entenderse como un ensayo de la casi inevitable guerra entre EEUU y China (y Rusia) por el control del Pacífico. Pero ese es otro tema, para otro día calendario.


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jueves, 8 de enero de 2026

Venezuela ¿Y ahora qué?

Por Roger Cosso i Jornet

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana acaba de confirmar a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como “Encargada” para asumir las funciones de presidenta de la República. Las fuerzas armadas siguen fieles al proyecto, no hay ningún cambio significativo en los órganos de gobierno, no hay altercados, las únicas movilizaciones y manifestaciones que hay en Venezuela son de apoyo al presidente secuestrado y de rechazo a la agresión yanqui.

¿Y ahora qué?

La agresión de EE.UU. no significa fortaleza, han demostrado que pueden atacar, esto nunca se ha dudado; pero desde una perspectiva estratégica muestra una ausencia de proyecto coherente. Capturar o eliminar a un jefe de estado no significa controlar un país, y de esto tenemos muchos ejemplos últimamente. Ya han dejado claro que no cuentan con Corina y Guaidó es un recuerdo fracasado del pasado. No tienen garantizada la obediencia de las fuerzas armadas (Ministerio del poder popular para la defensa), carecen de mecanismos para asegurar una continuidad administrativa ni una estabilidad en las ciudades. Sin empleo, sin administración directa y sin legitimidad interna el resultado nunca sería orden y por tanto el control geoestratégico de la zona y de los recursos que buscan, sino un vacío de poder o, en el peor de los casos, fragmentación social y enfrentamientos sangrientos.

Pero Venezuela no es un estado colapsado ni un territorio ingobernable. Tiene unas fuerzas armadas cohesionadas, unas estructuras institucionales que funcionan y una identidad nacional forjada en la resistencia a la intervención externa y es sabido que una agresión externa tiende a fortalecer la cohesión interna y más la de una sociedad organizada en fuertes estructuras populares y en milicias. El impacto regional es igualmente preocupante, sobre todo para dos países con proyectos emancipadores como Cuba y Nicaragua, e incluso Colombia, pero también por toda América Latina, que perciben este acto no como algo excepcional, sino como un precedente.

Cuando una potencia actúa sin restricciones de ningún tipo, no crea cooperación, genera desconfianza y búsqueda de alianzas alternativas. Pero a pesar de sus intentos de recuperar la doctrina Monroe (América toda por los americanos-EE.UU.) es evidente que con actos como éste, EEUU empuja a los países de la región a alejarse de su esfera de influencia. Pero el proceso se encontraba en marcha. China y Rusia llevan muchos años trabajando en la región construyendo sistemas paralelos en finanzas, energías y desarrollo (el proyecto del canal de Nicaragua como alternativa al de Panamá es un ejemplo).

Nuestro discurso moral como ciudadanía de un primer mundo acomodado (narcotráfico, “democracia”, derechos humanos, …) no altera esta realidad. Desde un punto de vista estratégico, estas justificaciones no son relevantes si no están soportadas por procedimientos legales y resultados sostenibles. En términos prácticos, Venezuela saldrá, creo-espero-deseo, no como un Estado derrotado, sino reafirmado en su soberanía y con más ganas que nunca de profundizar en alianzas no occidentales. Por otro lado, EEUU pagará el precio: pérdida de credibilidad, más aislamiento diplomático y otro frente abierto.

Sí en la soberanía de los pueblos.

Articulo extraido de:

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martes, 6 de enero de 2026

Las cosas no son cómo empiezan, sino cómo terminan

Por Augusto Zamora

El 1 de mayo de 2003, un ufano presidente George W. Bush, en un discurso televisado a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, frente a las costas de California, anunciaba que “las principales operaciones de combate en Irak han finalizado. En la batalla de Irak, Estados Unidos y nuestros aliados han prevalecido”. Detrás de Bush se podía leer una gran pancarta que decía “Misión cumplida”. La ilegal invasión de Iraq había comenzado el 20 de marzo. Bush proclamó la victoria cuarenta días después. En Iraq se decía otra cosa. Que la guerra apenas había comenzado, como efectivamente así fue. Se sucedieron ocho largos y sangrientos años de guerra hasta que, en diciembre de 2011, las últimas tropas estadounidenses abandonaban, derrotadas, Iraq. Medio millón de iraquíes habían perecido de forma violenta, mientras EEUU perdía 4.500 soldados. La guerra no había concluido en mayo de 2003. Había comenzado.

El presidente Bush hizo, en aquel discurso, otra afirmación: “Tenemos una ardua labor por delante en Irak. Estamos poniendo orden en zonas de ese país que siguen siendo peligrosas”. Se refería a lo siguiente: gobernar Iraq como una neocolonia, con las tropas yanquis paseándose por el país como si fuera parque de atracciones. No pudieron. Al final, tuvieron que tragar y entregar el poder a la mayoría chiita, aliada de Irán, y, luego, llegar a compromisos con los iraquíes, muy lejos de lo que pensaban en 2003.

Peor les fue en Afganistán. EEUU invadió el país en 2001 para derrocar a los talibanes, acusados de terroristas, para retirarse a la desesperada en 2021 dejándole el poder a… los talibanes. En 2025, buscaron negociar con ellos la entrega de una base aérea, a lo que, como podrán imaginarse, el gobierno talibán se negó tajantemente.

La operación terrorista ordenada por Donald Trump contra Venezuela, con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, y su eufórico discurso cantando victoria, dando por terminado el episodio y hablando de que gobernarán directamente Venezuela, tiene ecos de déjà vu (ya visto), de situación vivida, no una, sino muchas veces. Trump hoy, como Bush en 2003, confunde lo inmediato del acto con las consecuencias del mismo. El éxito espurio de una operación comando es una cosa. La cascada de sucesos que el secuestro del presidente venezolano está y seguirá desencadenando es otra. Porque el secuestro de un presidente no es un hecho baladí. Es abrir una caja de truenos que, a su vez, servirá de desencadenante de hechos posteriores que es prematuro -e imposible- imaginar. Si en 2001 alguien hubiera afirmado que, en 2021, los talibanes volverían a entrar triunfantes en Kabul, las burlas habrían sido masivas. Si en 2003 se hubiera dicho que, en 2011, EEUU se retiraría de Iraq sin haber alcanzado sus objetivos, la reacción habría sido similar. Las cosas, bien lo sabemos, no son cómo empiezan, sino cómo terminan.

Los jefes de Estado son, de entrada, personas internacionalmente protegidas, según lo establece la Convención sobre la prevención y el castigo de delitos contra personas internacionalmente protegidas, inclusive los agentes diplomáticos, adoptada por NNUU el 14 de diciembre de 1973. La ONU considera que “los delitos contra los agentes diplomáticos y otras personas internacionalmente protegidas al poner en peligro la seguridad de esas personas crean una seria amenaza para el mantenimiento de relaciones internacionales normales, que son necesarias para la cooperación entre los Estados”. Según el artículo 2 de dicha Convención, “Serán calificados por cada Estado parte como delitos en su legislación interna, cuando se realicen intencionalmente: a) la comisión de un homicidio, secuestro u otro atentado contra la integridad física o la libertad de una persona internacionalmente protegida”. EEUU, por tanto, ha perpetrado el secuestro de una persona internacionalmente protegida, lo que constituye un delito internacional. Desde esta perspectiva, los tribunales de EEUU carecen totalmente de jurisdicción para juzgar a una persona protegida internacionalmente que ha sido objeto de secuestro, figura delictiva en todas las legislaciones del mundo, incluyendo a EEUU.

Por otra parte, se aplica aquí la antigua y fundamental máxima jurídica de que “nadie puede obtener beneficio de su propio dolo”, es decir, que nadie –persona o Estado– puede prevalerse de un acto doloso o ilícito como base para obtener ventajas o derechos en un proceso judicial. Los tribunales estadounidenses, en tal sentido, no podrían, si respetaran los fundamentos esenciales del Derecho, juzgar en forma alguna al presidente venezolano. Esto no detendrá a los jueces gringos, pero permitirá constatar, una vez más, que, en EEUU, no impera el Derecho, sino la barbarie y sólo la barbarie. Como recoge el diario The Washington Post, “La captura de Maduro por parte de Estados Unidos puede ser ilegal; eso probablemente no importará en los tribunales”. Detrás de su rostro de ‘civilizados’ se encuentra el esclavista, el genocida y el pistolero, los tres pilares sobre los que se fue construyendo ese engendro que se hace llamar EEUU.

Secuestrar a un presidente es un acto de guerra; pero, peor aún, es legitimar con hechos cualquier tipo de arbitrariedad derivada de la fuerza bruta. Es retrotraer al mundo la era del imperialismo salvaje del siglo XIX, cuando los supuestamente civilizados europeos se sentían autorizados, en nombre de su superioridad civilizacional, a asesinar, esclavizar, expoliar, destruir y saquear a los pueblos considerados bárbaros y salvajes. Si Trump puede secuestrar a un jefe de Estado, cualquier otro gobierno se sentirá autorizado, si puede, a ordenar el secuestro de Trump o de cualquier otro presidente.

Otra cuestión debemos tener clara. La política del gobierno estadounidense no obedece únicamente a su histórica vocación de violencia, intervención y uso de la fuerza. Aunque su pulsión violenta les impulsa a actuar casi mecánicamente como pistoleros, esa política sigue las pautas establecidas durante las guerras mundiales, sobre todo en la Segunda Guerra Mundial, cuando Washington exigió a los gobiernos del continente un alineamiento sin fisuras con EEUU. Todos los gobiernos se alinearon, excepto el argentino, bajo la presidencia de Juan Domingo Perón, que rehusó declarar la guerra al Eje, por su simpatía hacia el fascismo. El punto no es ése. La rebeldía de Perón llevó a EEUU a promover la desestabilización del gobierno argentino, a tal punto que, en 1945, el embajador gringo, Spruille Braden, instigador de la sangrienta Guerra del Chaco, encabezaba las manifestaciones contra Perón. En octubre de 1945, un golpe de estado derrocó a Perón, que tuvo que ser liberado por los golpistas a causa de una enorme presión popular. Perón ganó las elecciones de 1946 usando el eslogan “Braden o Perón”. Hoy, en Venezuela, pueden parafrasear el eslogan, bajo el lema “Trump o Maduro”.

Trump afirma que EEUU necesita el petróleo y los recursos venezolanos porque, según él, ‘pertenecen’ a EEUU. En realidad, lo que Trump quiere es controlar los recursos de todo el continente como parte esencial de la preparación de EEUU de la guerra que viene contra China y Rusia. Como ya señaláramos en De Ucrania al Mar de la China, desde 2017, durante su primer periodo presidencial, Trump diseñó una estrategia militar que repetía, en lo sustantivo, la adoptada por EEUU en la II Guerra Mundial. Como se recordará, EEUU batalló a muerte contra Japón de 1941 a 1944 y no entró de lleno en el escenario bélico europeo hasta junio de 1944, cuando, ya vencido Japón, consideró que podía apuntarse a la guerra contra la Alemania nazi. Para 1944, el Ejército Rojo ya había demolido al ejército nazi, de forma que la participación directa de EEUU en el escenario europeo tuvo más relevancia en Hollywood que en la guerra misma.

No será posible entender la atroz agresión que sufre Venezuela y el propio secuestro del presidente Maduro y de su esposa si se le aísla del escenario mundial y de la lucha, soterrada e implacable, por el cambio sistémico en curso. Es esa lucha lo que explica la beligerancia de Trump en favor de candidatos derechistas ‘trumpistas’ en el continente americano y en la misma Europa. EEUU no está pretendiendo devolver la región a lo que era hace un siglo. EEUU quiere gobiernos alineados y serviles en los países americanos y europeos que bailen a su compás, sin vacilación ninguna, para cuando se inicie el enfrentamiento mundial, particularmente por el dominio del océano Pacífico. Aunque el petróleo esté de por medio, nadie en Venezuela se oponía a inversiones estadounidenses en el sector de hidrocarburos. Todo lo contrario, las cortapisas a una relación comercial mutuamente beneficiosa provenían del gobierno estadounidense. En febrero de 2024, Trump anunció que revocaría la licencia que “el corrupto Joe Biden concedió” a Venezuela, en 2022, para que la multinacional Chevron operara en el país.

El petróleo es más cortina de humo que realidad. De siempre se han hecho mejores negocios en la paz que en la guerra. Durante los veinte años que duró la invasión de Afganistán, ninguna empresa de EEUU pudo extraer beneficios del país. Fue, todo, un desastre militar, político y, sobre todo, económico. El estudio realizado, al respecto, por la Universidad Brown, en 2019, concluyó que la guerra de Afganistán costó a EEUU la friolera de 978 mil millones de dólares. Haciendo comparaciones, el PIB de Chile, en 2025, fue de 340 mil millones de dólares. El de Suecia, de 640 mil millones.

La visión estratégica de EEUU explica, también, el aparente menosprecio de Trump hacia los países atlantistas europeos. Trump los desprecia porque, en su mayoría, se han negado a seguir las directrices dadas desde 2017, de rearmarse comprando armamento estadounidense y de multiplicar por tres el gasto militar, hasta alcanzar el 5% del PIB. Trump, contrario a lo que predican los bobos de turno, no quiere a la OTAN débil. La quiere archimilitarizada con armamento gringo que, además de inyectar centenares de miles de millones de dólares a las arcas de EEUU –que necesita perentoriamente para financiar el rearme contra China– conforme una amenaza militar suficiente para amedrentar a Rusia. Y quiere a Rusia amedrentada para que, en caso de guerra con China, Rusia no pueda brindar apoyo suficiente a China. Sin apoyo ruso, EEUU podría soñar con derrotar a China y, una vez derrotada China, pasarían a ocuparse de Rusia.

También explica su aparente interés en la paz entre Rusia y Ucrania. En realidad, Trump ofrece un caramelo para distraer a Rusia y así dar tiempo a que los europeos atlantistas se rearmen. No es un esquema de paz lo que Trump está moviendo en Ucrania, sino de guerra. De la guerra sistémica que sostienen aquellos (China, Rusia, India, Irán…) que quieren instaurar un nuevo orden mundial contra los que (EEUU y sus títeres europeos) se afanan por impedirlo y prolongar cuanto puedan su hegemonía decadente. Eso aclara el apoyo o el silencio cómplice de la casta política europea hacia la operación terrorista de EEUU en Venezuela. Son zorros del mismo piñal unidos en los mismos objetivos.

No hay, en el mundo actual, conflictos aislados unos de otros. Estamos en un sistema de vasos comunicantes donde todos los grandes frentes de conflicto –Ucrania, Gaza, Irán, Asia-Pacífico, África, hoy Venezuela– están intercomunicados y unos influyen en los otros. Lo que ha movido a EEUU contra Venezuela está relacionado con la pretensión gringa de apoderarse de Groenlandia. EEUU quiere una Groenlandia yanqui para hacer allí un símil de Taiwán y cerrar a Rusia el acceso al océano Atlántico. Y así…

Es la versión geopolítica del efecto mariposa (“un pequeño cambio ahora puede dar lugar a un cambio gigantesco e impredecible en el futuro”). Pueden ser conflictos localizados en una geografía determinada, pero que forman parte del conflicto global, cuyo escenario principal –no se engañe nadie– es el control del Pacífico. Allí, en el ‘arco del triunfo’ que va de la península coreana a India –que referimos en Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos– está el corazón de la economía mundial, la mitad de la población y las cuatro mayores potencias globales.

El acto criminal contra Venezuela tiene otras secuelas, las inmediatas. Una de ellas es recordarnos, de golpe, que el imperialismo depredatorio y violento no ha muerto. Está vivo y coleando, esperando únicamente que nos durmamos para asaltarnos. También sirve para recordar que la lucha antiimperialista acabará sólo cuando los sistemas imperialistas hayan sido derrotados. No es posible saber qué derroteros seguirá la agresión contra Venezuela. Lo que debemos tener claro es que, mientras el enemigo está despierto, estamos obligados a permanecer en vigilia. Hoy es Venezuela, mañana cualquiera. De fondo, el planeta entero.

Una inédita versión global de lucha entre opresores y oprimidos. Entre oligarquías y pueblos. Entre un mundo unipolar, en manos criminales, y el mundo multipolar, que queremos en manos de la humanidad. Venezuela es el nuevo capítulo, no el último. Habrá otros. Irán, Egipto, Indonesia, África Central… Y no hay que llamarse a engaño. La acción criminal contra Venezuela acelerará el choque global. Si Trump enseña los dientes otros tendrán que apurarse con los misiles. Sin dar espacio al desaliento, toca estar alertas y preparados. Se han perdido, se pierden y se perderán batallas, pero, al final, la victoria será nuestra. Hagan números y verán que salen las cuentas.

miércoles, 18 de junio de 2025

Nicaragua: La causa de la deuda histórica representa la voz de un pueblo que exige reconocimiento, reparación y respeto a la soberanía Nacional

Por Javier Huerta

La demanda de Nicaragua sobre la deuda histórica con Estados Unidos no es simplemente un reclamo legal ni un asunto interno del país. Para muchos sectores sociales, esta causa trasciende fronteras y se convierte en un símbolo de la lucha de los pueblos por el respeto a la soberanía y la autodeterminación frente a injerencias externas. Basta de todo tipo de injerencismos; la historia reciente demuestra que los países pequeños requieren de mecanismos y respaldo internacional para que se respeten sus derechos fundamentales.

En este contexto, la causa nicaragüense debe ser trasladada al debate global, involucrando a movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos, gobiernos comprometidos con el cumplimiento del derecho internacional y espacios de solidaridad internacional. Solo así se puede convertir un reclamo legítimo en ejemplo de cómo los países pequeños enfrentan y cuestionan prácticas de imperialismo y hegemonía que pretenden ignorar la justicia y la equidad internacional.

Reactivar este debate no es solo una exigencia legal, sino una necesidad ética: afirmar que la memoria, la justicia y la soberanía son principios irrenunciables, no solo para Nicaragua, sino para la conciencia mundial. La causa de la deuda histórica representa la voz de un pueblo que exige reconocimiento y reparación, y al mismo tiempo, invita a la comunidad internacional a asumir una postura clara frente a la impunidad de actos que vulneran derechos soberanos.

Además, la solidaridad internacional amplifica la presión sobre los actores responsables y visibiliza el reclamo en un marco de respeto a las normas internacionales. La experiencia de Nicaragua puede servir de ejemplo, mostrando que la defensa de los derechos de un país no debe limitarse a sus fronteras y que la justicia global requiere cooperación y compromiso entre pueblos y naciones.

En definitiva, esta causa nacional no puede ni debe limitarse a una lucha interna; su proyección internacional es imperativa para consolidar el principio de soberanía y dignidad de los pueblos, y para enviar un mensaje claro: la justicia no conoce fronteras, y los principios éticos que defiende un país deben ser reconocidos y respetados por toda la comunidad internacional.


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lunes, 17 de enero de 2022

Organizaciones norteamericanas expresan respaldo al sistema político nicaragüense y rechazan sanciones internacionales

Por Javier Huerta

Diversas organizaciones sociales y de solidaridad de Estados Unidos y Canadá han manifestado en distintos momentos su respaldo al modelo político impulsado por el Gobierno de Nicaragua, destacando avances en áreas como infraestructura, programas sociales, salud y educación, así como la defensa de la soberanía nacional frente a presiones externas. Según estas agrupaciones, el país ha desarrollado mecanismos institucionales que permiten la participación ciudadana y la ejecución de políticas orientadas al bienestar social.

Las organizaciones sostienen que gran parte de las críticas internacionales hacia Nicaragua responden a visiones políticas influenciadas por intereses geopolíticos y cuestionan la aplicación de sanciones económicas por parte de gobiernos occidentales. Desde esta perspectiva, las medidas coercitivas unilaterales afectarían el desarrollo económico y limitarían la capacidad del Estado para ejecutar programas públicos.

Por otra parte, gobiernos de Estados Unidos y Canadá han mantenido posiciones críticas hacia la administración nicaragüense durante los últimos años. No obstante, sectores solidarios con Nicaragua consideran que dichas posturas no pueden analizarse al margen de los intereses geopolíticos históricos que Washington ha mantenido en América Latina. Desde esta perspectiva, las críticas al Gobierno Sandinista responderían también a una estrategia de presión política dirigida a debilitar un proyecto político que ha defendido posiciones soberanas e independientes frente a la influencia estadounidense en la región.

Sobre las diversas organizaciones internacionales de derechos humanos, medios de comunicación y organismos multilaterales que han denunciado presuntas restricciones a las libertades civiles, limitaciones a la libertad de prensa y acciones contra organizaciones de la sociedad civil tal vez se deberian de cuestionar debido a la imparcialidad de algunas de estas organizaciones, señalando que varias reciben financiamiento de agencias gubernamentales occidentales o de entidades vinculadas a programas de promoción política internacional, como la National Endowment for Democracy (NED), USAID y otras instituciones europeas. Según esta visión, dicho financiamiento podría influir en la construcción de narrativas críticas hacia gobiernos que no se alinean con los intereses de las principales potencias occidentales.

Respecto a los acontecimientos de 2018, mientras numerosos informes internacionales describen aquellos sucesos como protestas cívicas reprimidas por el Estado, hay otros análisis que sostienen que la realidad fue más compleja. Desde esta interpretación, durante los meses de crisis se produjeron acciones violentas protagonizadas por grupos radicalizados que instalaron tranques, restringieron la libre circulación de los ciudadanos y generaron situaciones de inseguridad que afectaron a amplios sectores de la población. Diversos registros audiovisuales difundidos en medios y redes sociales muestran episodios de agresiones, persecuciones y ataques contra personas identificadas como simpatizantes del Gobierno Sandinista, así como daños a instituciones públicas y privadas.

En relación con la libertad de prensa, podemos decir que Nicaragua ha mantenido históricamente una amplia diversidad de medios de comunicación con líneas editoriales críticas hacia el Ejecutivo, incluyendo canales de televisión, emisoras de radio, periódicos online o impresos y blogs y otras plataformas digitales. No olvidemos que durante la crisis de 2018 numerosos medios opositores continuaron operando y transmitiendo información sin restricciones generalizadas. Desde esta perspectiva, algunas coberturas realizadas durante ese período habrían contribuido a la difusión de versiones inexactas o descontextualizadas de los acontecimientos, influyendo en la percepción internacional del conflicto y alimentando narrativas contrarias al Gobierno.

El debate sobre la realidad política de Nicaragua refleja dos visiones contrapuestas. Por un lado, sectores de solidaridad internacional consideran que el país representa un modelo de defensa de la soberanía y desarrollo social frente a presiones externas. Por otro, organismos internacionales, gobiernos occidentales y organizaciones de derechos humanos afirman que persisten serias preocupaciones sobre la calidad democrática y el respeto de los derechos fundamentales.

En este contexto, el respaldo expresado por organizaciones de Estados Unidos y Canadá se suma a un escenario internacional donde Nicaragua continúa siendo uno de los temas más debatidos en materia de democracia, soberanía y derechos humanos en América Latina.

Enlace a Intervenciones de los compañer@s representantes de organizaciones de EEUU y Canada:

Intervenciones de las Compañeras Margaret Kimberley y Jemima Pierre de la Alianza Negra por la Paz en Conferencia de Prensa de la Solidaridad Norteamericana con Nicaragua.

Interventions by Compañeras Margaret Kimberley and Jemima Pierre of the Black Alliance for Peace at the Press Conference of the North American Solidarity with Nicaragua.

Declaración del Congreso Canadiense por la Paz en Conferencia de Prensa de la Solidaridad Norteamericana con Nicaragua.

Declaration by the Canadian Peace Congress at the Press Conference of the North American Solidarity with Nicaragua.

Intervención del Compañero Arjae Rebmann  del Partido Mundo Obrero, en Conferencia de Prensa de la Solidaridad Norteamericana con Nicaragua. 12 de enero de 2022

Intervention by Comrade Arjae Rebmann from the Workers World Party at the Press Conference of the North American Solidarity with Nicaragua. January 12, 2022

Mensaje del Compañero S. Brian Willson, Héroe de la Solidaridad, en Conferencia de Prensa de la Solidaridad Norteamericana con Nicaragua. 12 de enero de 2022

Message from Comrade S. Brian Willson, Hero of Solidarity, at the Press Conference of the North American Solidarity with Nicaragua. January 12, 2022

 



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