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viernes, 31 de julio de 2026

Nicaragua. Intervencionismo estadounidense: de la invasi贸n militar directa a la guerra algor铆tmica


Por Germ谩n Van de Velde

Transformaci贸n hist贸rica del intervencionismo estadounidense

Desde finales del siglo XX, el intervencionismo estadounidense ha experimentado una profunda transformaci贸n que exige analizar la incorporaci贸n progresiva de instrumentos comunicacionales, cognitivos y algor铆tmicos a las formas tradicionales de intervenci贸n militar y pol铆tica. En etapas anteriores, las intervenciones militares directas se articulaban con la manipulaci贸n comunicacional y la guerra psicol贸gica.

Con el avance de las tecnolog铆as digitales, estas modalidades incorporaron progresivamente nuevas dimensiones de intervenci贸n, entre ellas la guerra cognitiva y, m谩s recientemente, la guerra algor铆tmica. La propaganda cl谩sica del siglo XX buscaba manipular; la guerra psicol贸gica buscaba desmoralizar; la guerra cognitiva, en cambio, pretende alterar la forma misma en que las personas perciben la realidad; la guerra algor铆tmica incorpora inteligencia artificial, aprendizaje autom谩tico y an谩lisis masivo de datos para automatizar operaciones militares, vigilar poblaciones y orientar campa帽as de influencia.

El Comandante Carlos Fonseca (1980), en su libro “Un nicarag眉ense en Mosc煤”, relat贸 la manipulaci贸n medi谩tica de la siguiente manera:

“Record茅 las dudas que en Nicaragua me hab铆an surgido, cuando escuchaba que la propaganda (estadounidense) pintaba terrible a Mosc煤 […] La propaganda dice que Mosc煤 es la ciudad de la muerte. Tambi茅n ha de ser falso, pens茅. Si mienten sobre cosas que los latinoamericanos tenemos frente a nuestros ojos, mucho m谩s han de mentir sobre cosas que, como Mosc煤, est谩n a millones de metros de nuestra vista.”

En el siglo XXI, las operaciones militares son precedidas, acompa帽adas y legitimadas por campa帽as medi谩ticas, operaciones algor铆tmicas, sanciones econ贸micas, narrativas humanitarias y dispositivos digitales de intervenci贸n emocional. Ahora, la desestabilizaci贸n tambi茅n depende de la capacidad de moldear emociones, influir en las percepciones colectivas y alterar la interpretaci贸n social de la realidad de los pueblos (NATO Innovation Hub, 2021).

En el presente trabajo se entiende por intervencionismo estadounidense el conjunto articulado de mecanismos militares, pol铆ticos, econ贸micos, diplom谩ticos, comunicacionales, tecnol贸gicos, cognitivos y algor铆tmicos mediante los cuales el gobierno de Estados Unidos, de forma directa o en coordinaci贸n con aliados, organismos internacionales, fundaciones, agencias de cooperaci贸n y otros actores, inciden directamente en los procesos pol铆ticos, econ贸micos, sociales y comunicacionales de otros Estados con el prop贸sito de favorecer objetivos de su pol铆tica exterior y de su estrategia geopol铆tica. Desde esta perspectiva, el intervencionismo contempor谩neo constituye una arquitectura integrada de poder en la que la coerci贸n militar, las sanciones econ贸micas, la comunicaci贸n estrat茅gica, las operaciones psicol贸gicas y de otra 铆ndole, la guerra cognitiva y la inteligencia artificial operan de manera complementaria.

La arquitectura integrada del intervencionismo estadounidense

El intervencionismo estadounidense del siglo XXI debe entenderse como una arquitectura multidimensional de poder, donde convergen instrumentos militares, pol铆ticos, econ贸micos, comunicacionales, tecnol贸gicos, cognitivos y algor铆tmicos. La interacci贸n de estos mecanismos permite desarrollar estrategias de influencia cada vez m谩s sofisticadas, capaces de operar simult谩neamente sobre el territorio, la econom铆a, la informaci贸n y la percepci贸n social.

La transformaci贸n del intervencionismo estadounidense ha sido un proceso de incorporaci贸n progresiva de nuevos instrumentos de influencia pol铆tica. A medida que las transformaciones tecnol贸gicas modificaron las formas de ejercer el poder, la intervenci贸n dej贸 de depender exclusivamente de la coerci贸n militar para incorporar mecanismos comunicacionales, psicol贸gicos, cognitivos y algor铆tmicos que hoy act煤an de manera integrada. La Tabla 1 resume esta transformaci贸n hist贸rica y constituye el marco anal铆tico del presente ensayo.

Tabla 1. Transformaci贸n hist贸rica de las modalidades del intervencionismo estadounidense.

Per铆odo hist贸rico

Modalidad predominante

Instrumentos principales

Objetivo estrat茅gico

1945–1990 (Guerra Fr铆a)

Invasi贸n militar directa

Fuerza militar, invasiones, operaciones encubiertas, golpes de Estado

Sustituir gobiernos considerados adversarios

1950–2000

Propaganda y guerra psicol贸gica

Radio, prensa, televisi贸n, operaciones psicol贸gicas, campa帽as de desinformaci贸n

Influir sobre la opini贸n p煤blica, desmoralizar y legitimar intervenciones

2000–2020

Revoluciones de colores y golpes blandos

ONG, financiamiento externo, redes sociales, movilizaci贸n civil, comunicaci贸n estrat茅gica

Favorecer cambios de gobierno mediante presi贸n pol铆tica y social

2020–actualidad

Guerra cognitiva

Redes sociales, big data, inteligencia artificial, algoritmos, plataformas digitales

Modificar percepciones, emociones y procesos de toma de decisiones

2023*–actualidad

Guerra algor铆tmica

IA generativa, aprendizaje autom谩tico, algoritmos predictivos, automatizaci贸n, an谩lisis masivo de datos

Anticipar comportamientos, personalizar la influencia y controlar ecosistemas informativos

Nota.
Los per铆odos representan momentos aproximados de consolidaci贸n de cada modalidad. Las distintas formas de intervenci贸n se superponen, coexisten y pueden operar simult谩neamente. Fuente: elaboraci贸n propia con base en Sharp (1993), Robinson (1996), Morozov (2011), Zuboff (2019) y NATO Innovation Hub (2021).

* Per铆odo de consolidaci贸n de la IA generativa como herramienta de influencia y automatizaci贸n.

Durante la Guerra Fr铆a, la invasi贸n militar directa constituy贸 uno de los principales instrumentos de la pol铆tica exterior del gobierno de los Estados Unidos para preservar o ampliar sus 谩reas de influencia geopol铆tica. Esta estrategia combin贸 invasiones militares, operaciones encubiertas, apoyo a golpes de Estado, financiamiento de grupos armados y acciones de inteligencia dirigidas a impedir el establecimiento o consolidaci贸n de gobiernos considerados contrarios a sus intereses estrat茅gicos (Blum, 2003; Robinson, 1996).

William Blum (2003) documenta que, desde la culminaci贸n de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos particip贸 de forma directa o indirecta en decenas de intervenciones alrededor del mundo, incluyendo cambios de gobierno, operaciones clandestinas y campa帽as militares en pa铆ses de Am茅rica Latina, Asia, 脕frica y Oriente Medio. Estas acciones respondieron principalmente a la l贸gica geopol铆tica de la confrontaci贸n Este-Oeste y a la pol铆tica de contenci贸n del comunismo durante la Guerra Fr铆a.

En Am茅rica Latina, diversas intervenciones evidenciaron este patr贸n de actuaci贸n. Entre los casos m谩s representativos se encuentran el derrocamiento del gobierno de Jacobo 脕rbenz en Guatemala (1954), el apoyo al golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile (1973), la invasi贸n a Granada (1983), la invasi贸n a Panam谩 (1989) y el respaldo a fuerzas contrarrevolucionarias durante los conflictos centroamericanos, incluyendo en Nicaragua (la guerra de la contra)1, de las d茅cadas de 1970 y 1980 (Blum, 2003). Estas acciones reflejan el empleo predominante del poder militar y de operaciones encubiertas como mecanismos para influir en la configuraci贸n pol铆tica de Estados considerados estrat茅gicos. Desde una perspectiva hist贸rica, esta modalidad representa la primera etapa del modelo contempor谩neo de intervenci贸n, caracterizada por el uso predominante de la fuerza militar y la coerci贸n directa.

Durante la d茅cada de 1980, las operaciones militares desarrolladas en Centroam茅rica se complementaron con estrategias sistem谩ticas de guerra psicol贸gica orientadas a influir en la percepci贸n de la poblaci贸n, debilitar la legitimidad de los gobiernos soberanos y afectar la moral tanto de las fuerzas militares como de la poblaci贸n civil. La intervenci贸n dej贸 de limitarse al empleo exclusivo de la fuerza para incorporar la desinformaci贸n, la manipulaci贸n de las emociones y de la opini贸n p煤blica como parte del escenario estrat茅gico del conflicto (Linebarger, 2004; Blum, 2003).

Uno de los casos m谩s representativos de esta transformaci贸n fue el manual Psychological Operations in Guerrilla Warfare, elaborado para el entrenamiento de fuerzas contrarrevolucionarias que operaban contra el Gobierno de Nicaragua. Su contenido gener贸 una amplia controversia internacional durante la administraci贸n Reagan. En una entrevista publicada en 1984 y posteriormente incorporada a un documento desclasificado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el exanalista David MacMichael afirm贸 que dicho manual constitu铆a una expresi贸n de las operaciones psicol贸gicas desarrolladas en el contexto centroamericano y sostuvo que su contenido quebrantaba las restricciones impuestas a determinadas actividades de la propia agencia. (CIA, 2010)

El documento desclasificado reproduce fragmentos del manual donde la guerra de guerrillas es definida como una forma de guerra esencialmente pol铆tica, cuyo objetivo principal consiste en actuar sobre "las mentes de la poblaci贸n". Asimismo, se describen procedimientos destinados a influir sobre la percepci贸n p煤blica, crear determinados estados emocionales, seleccionar objetivos con impacto pol铆tico y aprovechar acontecimientos espec铆ficos para fortalecer determinadas narrativas dentro del conflicto (CIA, 2010). Estas directrices reflejan una concepci贸n de la confrontaci贸n en la que el control del espacio psicol贸gico comenz贸 a adquirir una importancia comparable al control del territorio.

En diversos escenarios, la intervenci贸n militar estadounidense no se desarroll贸 mediante el despliegue directo de tropas, sino a trav茅s de actores armados locales o regionales que recib铆an distintos niveles de financiamiento, entrenamiento, asesor铆a militar, suministro de armamento y apoyo log铆stico. Esta modalidad, conocida como guerra por intermediarios (proxy war), constituye una forma de intervenci贸n indirecta mediante la cual una potencia proyecta su influencia estrat茅gica a trav茅s de terceros, reduciendo los costos pol铆ticos, econ贸micos y militares asociados a una confrontaci贸n directa (Mumford, 2013; Groh, 2019). Durante la Guerra Fr铆a, el respaldo estadounidense a las fuerzas contrarrevolucionarias en Nicaragua, a los muyahidines en Afganist谩n y a diversos grupos armados en otros escenarios internacionales represent贸 expresiones de esta modalidad de confrontaci贸n, en la que conflictos locales pasaron a integrarse a la competencia geopol铆tica entre las grandes potencias (Blum, 2003).

Desde una perspectiva hist贸rica, estos antecedentes permiten observar que la transformaci贸n del intervencionismo estadounidense no respondi贸 煤nicamente a la incorporaci贸n de nuevas tecnolog铆as, sino tambi茅n a un cambio gradual en el propio objeto de la intervenci贸n. Si durante la Guerra Fr铆a predomin贸 el empleo de operaciones militares, acciones encubiertas y cambios de r茅gimen (Blum, 2003; Robinson, 1996), la guerra psicol贸gica desplaz贸 progresivamente el centro de gravedad hacia la disputa por la percepci贸n colectiva.

Posteriormente, las llamadas “revoluciones de colores” constituyeron uno de los primeros grandes laboratorios de guerra psicol贸gica. Algunos ejemplos en Europa del Este son la revoluci贸n Bulldozer (Yugoslavia, 2000), revoluci贸n de las rosas (Georgia, 2003), revoluci贸n naranja (Ucrania, 2004), revoluci贸n de los tulipanes (Kirguist谩n, 2005), revoluci贸n de terciopelo (Armenia, 2018). Algunos ejemplos en Am茅rica Latina aparecen como los intentos de golpe blando en Cuba (2020 – 2024), Nicaragua (2018), Venezuela (2014 y 2017), Bolivia (2019) y Brasil (2015 – 2016). Todas ellas introdujeron una nueva l贸gica de cambio o intento de cambio pol铆tico basada en movilizaciones civiles manipuladas y mediatizadas, coordinaci贸n internacional, utilizaci贸n estrat茅gica de s铆mbolos visuales y construcci贸n de narrativas simplificadas sobre democracia, libertad y derechos humanos (Sharp, 1993).

La expansi贸n de internet y de las redes sociales transform贸 profundamente las formas de organizaci贸n y movilizaci贸n pol铆tica durante las primeras d茅cadas del siglo XXI. Como se帽ala Castells (2012), las redes digitales facilitaron la articulaci贸n de acciones colectivas mediante estructuras de comunicaci贸n descentralizadas, ampliando significativamente la capacidad de convocatoria y coordinaci贸n social. En este nuevo entorno comunicacional, las plataformas digitales comenzaron a desempe帽ar un papel cada vez m谩s relevante en la construcci贸n de narrativas, la circulaci贸n de informaci贸n y la organizaci贸n de procesos de movilizaci贸n, convirti茅ndose posteriormente en uno de los principales escenarios donde se desarrollan las operaciones contempor谩neas de influencia pol铆tica.

Detr谩s de estos procesos comenzaron a aparecer estructuras de financiamiento y asistencia pol铆tica vinculadas a organismos como la National Endowment for Democracy (NED), USAID, Freedom House, International Republican Institute (IRI) y Open Society Foundations. Aunque oficialmente estas instituciones promueven “democracia”, diversos investigadores se帽alaron que operan como instrumentos de influencia geopol铆tica y de reorganizaci贸n pol铆tica favorable a intereses occidentales (Robinson, 1996; Engdahl, 2009). Allen Weinstein, fundador de la NED, reconoci贸 que “mucho de lo que hacemos hoy lo hac铆a la CIA de manera encubierta hace 25 a帽os” (citado en Ignatius, 1991).

De igual manera, las embajadas estadounidenses desempe帽an un rol central en la articulaci贸n de operaciones diplom谩ticas, econ贸micas, de comunicaci贸n y pol铆ticas dirigidas a influir en procesos pol铆ticos internos de la regi贸n.

Bajo el discurso de la “cooperaci贸n democr谩tica”, m煤ltiples investigaciones y denuncias documentaron la participaci贸n de agencias estadounidenses en financiamiento de orga-nizaciones pol铆ticas, capacitaci贸n de cuadros opositores, operaciones medi谩ticas y promoci贸n de agendas alineadas con intereses geopol铆ticos de Washington. Por ejemplo, el an谩lisis “Las embajadas y la injerencia de EE. UU. en Am茅rica Latina” (2020) expone que las sedes diplom谩ticas estadounidenses han funcionado hist贸ricamente como centros de presi贸n pol铆tica e ideol贸gica en la regi贸n. El texto recuerda que, detr谩s del discurso diplom谩tico tradicional, las embajadas operan frecuentemente como plataformas de inteligencia pol铆tica y reorganizaci贸n de actores internos favorables a la agenda estadounidense.

La guerra cognitiva representa un escal贸n m谩s profundo y sofisticado en la transformaci贸n de las formas contempor谩neas de intervenci贸n. Adem谩s de desinformar, busca intervenir directamente en los procesos mentales y emocionales de las sociedades. Su objetivo consiste en modificar comportamientos, fragmentar identidades colectivas, producir agotamiento psicol贸gico y sustituir referencias culturales e hist贸ricas por imaginarios funcionales a intereses geopol铆ticos externos. En este modelo, las redes sociales, el big data, la inteligencia artificial y los algoritmos funcionan como herramientas de ingenier铆a social capaces de influir simult谩neamente en millones de personas (NATO Innovation Hub, 2021).

A diferencia de la propaganda cl谩sica del siglo XX, cuyo prop贸sito consist铆a en persuadir mediante mensajes expl铆citos, la guerra cognitiva pretende modificar los mecanismos a trav茅s de los cuales las personas construyen su propia percepci贸n de la realidad. Ya no busca 煤nicamente cambiar opiniones pol铆ticas, sino intervenir sobre los procesos cognitivos que permiten interpretar los acontecimientos, debilitando el pensamiento cr铆tico, fragmentando la memoria colectiva y favoreciendo respuestas emocionales por encima del an谩lisis racional. El prop贸sito estrat茅gico consiste en que las personas crean que act煤an de manera aut贸noma cuando, en realidad, sus decisiones han sido condicionadas por ecosistemas informativos cuidadosamente dise帽ados (NATO Innovation Hub, 2021).

En este nuevo escenario, la atenci贸n humana se convierte en un recurso estrat茅gico. Los algoritmos priorizan contenidos que generan miedo, indignaci贸n, sorpresa o confrontaci贸n, porque estas emociones incrementan la interacci贸n de los usuarios y prolongan el tiempo de permanencia en las plataformas digitales. La informaci贸n deja entonces de organizarse alrededor de su veracidad y comienza a estructurarse en funci贸n de su capacidad para producir impacto emocional. La desinformaci贸n ya no depende exclusivamente de noticias falsas; tambi茅n se construye mediante la saturaci贸n informativa, la fragmentaci贸n del contexto, la repetici贸n sistem谩tica de determinadas narrativas y la sobreexposici贸n de contenidos que dificultan distinguir entre hechos, opiniones y manipulaciones.

Como sostiene Zuboff (2019), el denominado capitalismo de vigilancia transforma la experiencia humana en una fuente permanente de extracci贸n de datos. Cada b煤squeda, cada interacci贸n y cada comportamiento digital genera datos que posteriormente son procesados para anticipar y modificar conductas individuales y colectivas. De esta manera, los datos dejan de constituir 煤nicamente un recurso econ贸mico y pasan a convertirse en un instrumento de poder pol铆tico capaz de orientar decisiones sociales mediante sistemas automatizados de predicci贸n y recomendaci贸n.

La expansi贸n global de internet y de las redes sociales aceler贸 radicalmente este proceso. Plataformas como Facebook, Twitter/X, Instagram, TikTok, YouTube y Discord modificaron la estructura misma de la comunicaci贸n humana. Los datos dejaron de circular verticalmente desde los medios tradicionales hacia la ciudadan铆a y comenzaron a fluir de forma descentralizada, instant谩nea y emocionalmente intensificada. Al mismo tiempo, debe considerarse que una parte importante de la poblaci贸n convierte acr铆ticamente los datos en informaci贸n veraz, sin analizarlos, interpretarlos ni significarlos debidamente. Inicialmente, estas plataformas fueron presentadas como herramientas democratizadoras, capaces de ampliar la libertad de expresi贸n y facilitar la participaci贸n ciudadana. Sin embargo, investigaciones posteriores comenzaron a advertir que tambi茅n pod铆an convertirse en mecanismos de vigilancia, manipulaci贸n y control conductual, capaces de concentrar enormes cuotas de poder sobre la circulaci贸n global de la informaci贸n (Morozov, 2011).

La propia Organizaci贸n del Tratado del Atl谩ntico Norte (OTAN) formaliz贸 esta transformaci贸n mediante el documento Cognitive Warfare, elaborado por el NATO Innovation Hub (2021), donde se sostiene expl铆citamente que la mente humana constituye un nuevo dominio operacional del conflicto estrat茅gico. El documento afirma que «el cerebro ser谩 el campo de batalla del siglo XXI», reconociendo que la competencia entre Estados ya no se desarrolla 煤nicamente sobre el territorio f铆sico, sino tambi茅n sobre los procesos mediante los cuales las sociedades perciben, interpretan y toman decisiones.

En esta misma direcci贸n, Byung-Chul Han (2022) advierte que las sociedades contempor谩neas enfrentan una nueva forma de dominaci贸n sustentada en la sobreabundancia de datos, muchas veces no sustentados y hasta totalmente falsos. En lugar de fortalecer el debate democr谩tico, la acumulaci贸n incesante de datos fragmenta el conocimiento, debilita la reflexi贸n cr铆tica y favorece respuestas inmediatas basadas en impulsos emocionales. La denominada infocracia sustituye progresivamente la deliberaci贸n racional por flujos continuos de datos que dificultan distinguir entre realidad, interpretaci贸n y manipulaci贸n, creando un entorno especialmente favorable para las operaciones de influencia propias de la guerra cognitiva.

Como consecuencia, la poblaci贸n civil deja de ser 煤nicamente receptora de datos (muchas veces no veraces) para convertirse simult谩neamente en objetivo, veh铆culo y multiplicador de las operaciones de influencia. Cada usuario participa, muchas veces de manera inconsciente, en la difusi贸n de narrativas, emociones y percepciones capaces de amplificar procesos de polarizaci贸n, erosionar la confianza institucional y debilitar la cohesi贸n social. La guerra cognitiva transforma as铆 a la propia sociedad en uno de los principales escenarios de confrontaci贸n estrat茅gica del siglo XXI.

Por 煤ltimo, entendemos por guerra algor铆tmica como la modalidad de intervenci贸n estrat茅gica que emplea inteligencia artificial, aprendizaje autom谩tico y an谩lisis masivo de datos tanto en operaciones militares como en campa帽as de influencia, vigilancia, segmentaci贸n de p煤blicos y modificaci贸n de entornos informativos. A diferencia de la guerra cognitiva, cuyo prop贸sito central es influir sobre las percepciones y emociones de las sociedades, la guerra algor铆tmica incorpora sistemas de inteligencia artificial, aprendizaje autom谩tico (machine learning), an谩lisis masivo de datos (big data) y algoritmos predictivos capaces de automatizar la identificaci贸n de objetivos, segmentar poblaciones y personalizar mensajes con una precisi贸n sin precedentes. Su objetivo principal es anticipar comportamientos, orientar decisiones colectivas y modificar din谩micamente el entorno informativo en funci贸n de la respuesta de millones de usuarios.

Las grandes plataformas digitales se han convertido en el principal escenario de esta nueva modalidad de confrontaci贸n. Los algoritmos que administran redes sociales, motores de b煤squeda y sistemas de recomendaci贸n priorizan determinados contenidos de acuerdo con variables como el tiempo de permanencia, la interacci贸n emocional y el potencial de viralizaci贸n. Este funcionamiento permite amplificar narrativas espec铆ficas, invisibilizar otras, crear c谩maras de eco y reforzar procesos de polarizaci贸n pol铆tica. En este contexto, la inteligencia artificial participa activamente en la producci贸n y distribuci贸n de contenidos, mediante sistemas automatizados capaces de generar textos, im谩genes, videos y campa帽as comunicacionales dirigidas a p煤blicos espec铆ficos.

Diversos ej茅rcitos y centros de investigaci贸n estrat茅gica reconocen que la inteligencia artificial constituye un componente esencial de las futuras operaciones militares (NATO Innovation Hub, 2021). Los algoritmos ya intervienen en sistemas de reconocimiento de objetivos, vigilancia mediante sat茅lites y drones, an谩lisis de inteligencia, operaciones de ciberdefensa y campa帽as de influencia digital. La guerra deja as铆 de desarrollarse exclusivamente en los espacios f铆sico y cognitivo para extenderse al 谩mbito algor铆tmico, donde la velocidad del procesamiento de datos, la automatizaci贸n de decisiones y la capacidad de modelar ecosistemas informativos pasan a ser factores decisivos del poder estrat茅gico.

Soberan铆a digital y desaf铆os para Am茅rica Latina

La transformaci贸n del intervencionismo estadounidense evidencia que los conflictos contempor谩neos ya no pueden comprenderse 煤nicamente desde la perspectiva militar tradicional. La historia reciente muestra una transici贸n progresiva desde las invasiones militares directas hacia modalidades cada vez m谩s sofisticadas de influencia pol铆tica, comunicacional, cognitiva y algor铆tmica. La propaganda, la guerra psicol贸gica, las revoluciones de colores, la guerra cognitiva y, m谩s recientemente, la guerra algor铆tmica constituyen etapas sucesivas de una misma arquitectura de intervenci贸n cuyo objetivo estrat茅gico consiste en influir sobre las decisiones soberanas de los Estados mediante el control de los datos, de los procesos mediante los cuales estos son interpretados, de las emociones y de la percepci贸n colectiva.

En este nuevo escenario, la soberan铆a nacional ya no puede reducirse 煤nicamente al control del territorio, de las fronteras, de los recursos naturales o de las instituciones pol铆ticas. La defensa nacional incorpora la soberan铆a digital como un nuevo componente estrat茅gico. As铆 como durante el siglo XX la independencia exig铆a proteger el espacio f铆sico de la naci贸n, durante el siglo XXI resulta indispensable proteger tambi茅n el espacio informacional, comunicacional y tecnol贸gico donde hoy se forman las opiniones, se construyen las identidades colectivas y se disputa la legitimidad pol铆tica.

La inteligencia artificial, los algoritmos de recomendaci贸n, el an谩lisis masivo de datos y las plataformas digitales constituyen herramientas tecnol贸gicas de enorme utilidad para el desarrollo cient铆fico y econ贸mico. Sin embargo, tambi茅n pueden transformarse en instrumentos de influencia geopol铆tica cuando son utilizados para manipular narrativas, amplificar conflictos sociales, segmentar poblaciones, orientar tendencias pol铆ticas o intervenir en procesos internos de otros Estados. La neutralidad tecnol贸gica deja de ser una premisa suficiente cuando los sistemas que organizan la circulaci贸n global de datos responden a intereses corporativos o estrat茅gicos ajenos a la soberan铆a de los pueblos.

Para Nicaragua, esta realidad plantea desaf铆os que trascienden el 谩mbito estrictamente tecnol贸gico. La defensa de la soberan铆a digital requiere una pol铆tica de Estado que articule educaci贸n, comunicaci贸n, investigaci贸n cient铆fica, ciberseguridad y desarrollo tecnol贸gico orientado a fortalecer la capacidad nacional para comprender el funcionamiento de los algoritmos, desarrollar capacidades propias en inteligencia artificial, promover plataformas tecnol贸gicas soberanas y formar ciudadanos con pensamiento cr铆tico capaces de identificar operaciones de manipulaci贸n informativa.

En ese contexto, la comunicaci贸n p煤blica adquiere una dimensi贸n estrat茅gica equivalente a la defensa del territorio nacional. Informar con rigor, fortalecer la memoria hist贸rica, preservar la identidad cultural y garantizar la circulaci贸n de datos verificables constituyen componentes esenciales de la seguridad nacional. La alfabetizaci贸n digital deja de ser 煤nicamente una competencia educativa para convertirse en un instrumento de defensa de la soberan铆a frente a escenarios donde los datos pueden emplearse como arma de confrontaci贸n pol铆tica.

Del mismo modo, la investigaci贸n cient铆fica nacional deber谩 asumir un papel cada vez m谩s relevante. Las universidades, los centros de investigaci贸n y las instituciones p煤blicas est谩n llamados a desarrollar estudios permanentes sobre inteligencia artificial, an谩lisis, interpretaci贸n y significaci贸n de los datos, seguridad inform谩tica, comunicaci贸n digital y guerra cognitiva, con el prop贸sito de anticipar riesgos y fortalecer las capacidades nacionales de respuesta. La soberan铆a tecnol贸gica no depende exclusivamente de la adquisici贸n de infraestructura, sino de la formaci贸n de recursos humanos capaces de comprender, desarrollar y gobernar las tecnolog铆as que definir谩n las relaciones internacionales durante las pr贸ximas d茅cadas.

Asimismo, una cooperaci贸n genuina regional adquiere una importancia creciente. Ning煤n pa铆s latinoamericano posee, de manera aislada, la capacidad suficiente para enfrentar los desaf铆os derivados del poder concentrado de las grandes corporaciones tecnol贸gicas o de las nuevas modalidades de intervenci贸n digital. La articulaci贸n de mecanismos de cooperaci贸n genuina cient铆fica, tecnol贸gica y comunicacional entre los pa铆ses de Am茅rica Latina y el Caribe puede contribuir al desarrollo de capacidades compartidas en materia de ciberseguridad, inteligencia artificial, protecci贸n de datos, infraestructura digital y producci贸n de contenidos propios, fortaleciendo una visi贸n com煤n de soberan铆a en el entorno digital.

La experiencia hist贸rica demuestra que cada transformaci贸n tecnol贸gica modifica tambi茅n las formas del poder. La imprenta transform贸 la pol铆tica moderna; la radio y la televisi贸n redefinieron la propaganda del siglo XX; internet reorganiz贸 la comunicaci贸n global; y la inteligencia artificial inaugura ahora una nueva etapa donde los algoritmos participan activamente en la construcci贸n de la realidad social. Comprender esta transformaci贸n constituye una condici贸n indispensable para preservar la independencia pol铆tica y la autodeterminaci贸n de los pueblos.

Como advirti贸 tempranamente el Comandante Carlos Fonseca al reflexionar sobre la propaganda internacional, la manipulaci贸n de la informaci贸n puede construir realidades completamente distintas de los hechos objetivos. Aquella reflexi贸n adquiere hoy una dimensi贸n mucho m谩s profunda: la inteligencia artificial, el an谩lisis masivo de datos y los algoritmos permiten que esa manipulaci贸n deje de ser uniforme para convertirse en personalizada, din谩mica y adaptativa. El desaf铆o est谩 en preservar la capacidad colectiva para pensar de manera aut贸noma.

En consecuencia, la soberan铆a del siglo XXI deber谩 entenderse como la capacidad de un pueblo para decidir libremente sobre su territorio, sus recursos, sus instituciones y tambi茅n sobre su informaci贸n, sus datos, sus tecnolog铆as y su conciencia colectiva. La convergencia entre coerci贸n militar, presi贸n econ贸mica, comunicaci贸n estrat茅gica, guerra cognitiva e inteligencia artificial configura lo que este trabajo identifica como la nueva arquitectura del intervencionismo estadounidense del siglo XXI.

En este escenario, la defensa de la soberan铆a comienza en la capacidad de una naci贸n para gobernar su informaci贸n, desarrollar su propia tecnolog铆a y preservar la autonom铆a de su pensamiento colectivo.

Nota
1. International Court of Justice. Judgement of 27 June 1986 https://www.icj-cij.org/node/103143


Referencias bibliogr谩ficas

Blum, W. (2003). Killing hope: U.S. military and CIA interventions since World War II (Rev. ed.). Common Courage Press.

Castells, M. (2012). Redes de indignaci贸n y esperanza. Alianza Editorial.

Central Intelligence Agency. (2010). Revealing Reagan's hypocrisy toward Nicaragua (CIA-RDP91-00587R000200740053-3). Documento desclasificado que reproduce una entrevista de 1984 con David MacMichael sobre el manual Psychological Operations in Guerrilla Warfare.

Cuaderno Sandinista. (2020, 17 de octubre). Las embajadas y la injerencia de EE. UU. en Am茅rica Latina. https://cuadernosandinista.com/2020/10/17/las-embajadas-y-la-injerencia-de-ee-uu-en-america-latina/

Engdahl, F. W. (2009). Full spectrum dominance: Totalitarian democracy in the new world order. Edition Engdahl.

Fonseca, C. (1980). Un nicarag眉ense en Mosc煤. Secretar铆a Nacional de Propaganda y Educaci贸n Pol铆tica del FSLN.

Gerbaudo, P. (2012). Tweets and the streets: Social media and contemporary activism. Pluto Press.

Groh, T. L. (2019). Proxy war: The least bad option. Stanford University Press.

Han, B.-C. (2022). Infocracia: La digitalizaci贸n y la crisis de la democracia. Taurus.

Ignatius, D. (1991, September 22). Innocence abroad: The new world of spyless coups. The Washington Post. https://www.washingtonpost.com/archive/opinions/1991/09/22/innocence-abroad-the-new-world-of-spyless-coups/92bb989a-de6e-4bb8-99b9-462c76b59a16/

Linebarger, P. M. A. (2004). Psychological warfare. Dover Publications. (Obra original publicada en 1954).

Morozov, E. (2011). The net delusion: The dark side of Internet freedom. PublicAffairs.

Mumford, A. (2013). Proxy warfare. Polity Press.

NATO Innovation Hub. (2021). Cognitive warfare. NATO AlliedDocente Investigador de la Casa de la Soberan铆a Miguel d´Escoto Brokmann Command Transformation.

Robinson, W. I. (1996). Promoting polyarchy: Globalization, U.S. intervention, and hegemony. Cambridge University Press.

Sharp, G. (1993). From dictatorship to democracy. The Albert Einstein Institution.

Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism. PublicAffairs.


 

* Germ谩n Van de Velde es Docente Investigador de la Casa de la Soberan铆a Miguel d´Escoto Brokmann


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viernes, 10 de junio de 2016

10 ejemplos terror铆ficos de intervenciones de la CIA en Latinoam茅rica

 Tomado de TeleSur


La CIA tiene una historia larga de intervenciones violentas en demasiados pa铆ses alrededor del mundo. Utilizan a ONG disfrazadas de organizaciones para la democracia, libertad y desarrollo econ贸mico. Pero lo que hacen en realidad es sobornar a personas influyentes y claves dentro de los pa铆ses que quieren explotar, ya sea por sus riquezas naturales, por su geograf铆a estrat茅gica o por sus posturas anti-estadounidenses.

Para lograr sus objetivos recurren al secuestro de l铆deres, incluyendo sociales, pol铆ticos, econ贸micos y militares. De ser necesario, los asesinan. Si esto no funciona, se infiltran en los todos los rincones de la sociedad para causar desestabilizaci贸n, incitar a la violencia y causar crisis sociales y econ贸micas para provocar disturbios e irritaci贸n de los pueblos en contra de los gobiernos que quieren derrocar.

Todo est谩 comprobado en documentos desclasificados o que se han filtrado a los medios. WikiLeaks, por ejemplo, ha hecho una gran labor de informar sobre estas operaciones con documentos que han obtenido de fuentes an贸nimas.

A continuaci贸n 10 grandes operaciones sucias de la CIA en Latinoam茅rica:

1. Guatemala en 1954
En 1944, la violenta y sangrienta dictadura de Jorge Ubico, apoyado por Estados Unidos, fue derrocada por un levantamiento popular, harto de las brutales injusticias. En realidad, el pa铆s hab铆a sido gobernado hasta ese momento por la The United Fruit Company, una compa帽铆a t铆tere de Washington que ten铆a esclavizada a la poblaci贸n. Le arrebataron sus tierras a los campesinos y los obligaron a trabajar sus propias parcelas por migajas. El que no obedec铆a era brutalmente castigado por una fuerza policial a la orden de la presunta empresa agr铆cola estadounidense.

La tranquilidad volvi贸 a Guatemala, pero dur贸 10 a帽os solamente antes que el presidente Dwight Eisenhower implementara el plan para derrocar al gobierno. En 1954, la CIA lanz贸 PBSuccess. La capital guatemalteca fue bombardeada por aviones estadounidenses. El joven Ernesto Che Guevara le toc贸 ver la brutalidad de primera mano. Cientos de l铆deres campesinos fueron ejecutados por los t铆teres militares de Washington. Y entonces se vino la Guerra Civil Guatemalteca y muchas comunidades campesinas e ind铆genas mayas fueron masacradas. Al final de la intervenci贸n dirigida por la CIA hab铆an muerto 200 mil personas. Las empresas estadounidenses volvieron a ser lucrativas en el pa铆s centroamericano y Washington estaba feliz.

2. Hait铆 en 1959
Hait铆 es igual de estrat茅gico para Estados Unidos como lo son Rep煤blica Dominicana y Cuba, as铆 que Washington no titubea cada vez que mengua su poder en la regi贸n caribe帽a. Por ning煤n motivo Estados Unidos permitir铆a que los gobiernos de la zona se inclinen hacia la izquierda, y de eso que no suceda se encarga la CIA. Claro, Cuba es un ejemplo de resistencia y desde 1959 se ha resistido a los embates estadounidenses. En 1959, en Hait铆 un levantamiento popular surgi贸 contra el brutal t铆tere dictador de Estados Unidos, Francois Duvalier. La CIA lo impidi贸. Duvalier cre贸 un ej茅rcito con apoyo de Washington para actuar con violenta represi贸n en contra de comunidades provincianas. Duvalier y su hijo, Jean Claude Duvalier, quien hered贸 la dictadura, ordenaron masacres dif铆ciles de describir por su profunda y sangrienta crueldad. M谩s de 100 mil personas fueron asesinadas. Cuando en 1986 se vino una rebeli贸n incontrolable ahora s铆, un avi贸n de la Fuerza A茅rea de Estados Unidos rescat贸 a Jean Claude Duvalier y se lo llev贸 a vivir tranquilamente a Francia.

3. Brasil en 1964
El a帽o 1964 fue un a帽o de cambios incre铆bles en Brasil. El presidente democr谩ticamente electo, Joao Goulart, implement贸 su “Plan B谩sico de Reforma”. Aunque Estados Unidos siempre ha basado su control sobre pueblos ajenos al suyo en mantenerlos en la ignorancia, hab铆a un cambio que de verdad le molest贸: un reforma fiscal que menguar铆a las ganancias de las corporaciones multinacionales de Estados Unidos y sus aliados. Claro, tambi茅n les molestaba que otra reforma devolver铆a tierras a sus due帽os leg铆timos y repartir铆a otras a personas pobres.

Entonces, la CIA entr贸 en acci贸n y derroc贸 al gobierno de Goulart en 1964 e instal贸 una dictadura brutal m谩s que dur贸 19 a帽os. Durante el r茅gimen, miles fueron torturados y cientos ejecutados. Tambi茅n se encargaron de eliminar a todos aquellos que tuvieran pensamientos izquierdistas, y en especial, marxistas.

4. Uruguay en 1969
Durante los sesenta, movimientos revolucionarios se esparc铆an por Latinoam茅rica. Uruguay estaba hundida en una crisis. Surgieron los enemigos m谩s grandes de Estados Unidos en este pa铆s latinoamericano: los Tupamaros, una guerrilla revolucionaria urbana. Jos茅 Mujica formaba parte de ella y su esposa Luc铆a Topolansky tambi茅n. Washington se empe帽贸 en detenerlos por la influencia y poder que estaba adquiriendo el grupo. Nelson Rockefeller fue a Uruguay para observar que efectivamente se extend铆a un sentimiento anti-yanqui y regres贸 a Washington para alertar que algo necesitaba hacerse con car谩cter de urgente. Y la CIA respondi贸 enviando a su agente Dan Mitrione al pa铆s Sudamericano. Entren贸 a las fuerzas policiales en tortura y otras cosas macabras, indescriptibles. Entonces, con ayuda de la CIA se instal贸 un dictadura militar a la orden de Juan Mar铆a Bordaberry, quien gobern贸 Uruguay bajo instrucci贸n directa de Washington durante 12 a帽os. Mat贸 a cientos de personas, torturaron a decenas de miles. La represi贸n era tan brutal que los uruguayos ten铆an miedo hasta de bailar.

5. Bolivia en 1971
Las riquezas mineras de Latinoam茅rica es la envidia de Estados Unidos y hacen todo en su poder para controlarla. Por d茅cadas, las corporaciones estadounidense mantuvieron vastas regiones de Chile, Bolivia y Per煤 en la esclavitud absoluta. Cuando los esclavizados se atrev铆an a rebelarse eran aniquilados de inmediato por montones. El Che Guevara viaj贸 a Bolivia y se encarg贸 de incitar a la revoluci贸n en 1967. Para esas fechas, las mineras extraccionistas de Estados Unidos manten铆an en la esclavitud hasta los hijos de sus peones. Dos a帽os despu茅s, el Che fue asesinado por la CIA. Y luego, ya si un l铆der que les estorbara de por medio, Estados Unidos instaur贸 una junta militar.

Pero de nuevo las cosas se les voltearon a los de Washington. Tom贸 el poder el general Juan Jos茅 Torres y trajo consigo reformas para los trabajadores y los pobres. Los bolivianos estaban ilusionad铆simos, pero la CIA no y para llevar a cabo sus sucias instrucciones reclutaron al general Hugo Banzer. 脡l lider贸 un golpe contra Torres y en 1971 inici贸 su violenta dictadura. Mand贸 a torturar a un sinn煤mero de opositores y a ejecutar a cientos de l铆deres pol铆ticos influyentes. Encarcel贸 a otros 8,000, todo bajo anuencia de Washington.

6. Chile en 1973
Otro pa铆s brutalmente explotado por las corporaciones estadounidenses. Otro pa铆s hundido en la miseria por Washington. Otro pa铆s m谩s en que la CIA movi贸 todo para desprestigiar en los medios de comunicaci贸n nacionales e internacionales al gobierno del presidente Salvador Allende. Extorsi贸n, tortura, encarcelamiento y asesinato como medida para acallar a los anti-yanquis. Provocar escasez para que el pueblo confrontara al gobierno no deseado por Estados Unidos, particularmente, porque nacionaliz贸 lo que ese pa铆s norteamericano m谩s envidia de los dem谩s: sus riquezas mineras. Pero tambi茅n le irrit贸 much铆simo a Estados Unidos que Allende les diera casa y educaci贸n a millones de personas. Entonces, lo mismo que hoy sigue haciendo en todo el mundo: planear un golpe de estado y, de ser necesario, antes causar miseria en todo el pa铆s. Y el 11 de septiembre de 1973, general Augusto Pinochet lider贸 el golpe de estado con todo el apoyo de la CIA, incluyendo armas y equipo militar blindado.

Aviones de guerra bombardearon el palacio presidencial. Asesinaron a Allende, quien antes de morir dir铆a a su pueblo: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tr谩nsito hist贸rico, pagar茅 con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podr谩 ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podr谩n avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.” Pinochet gobern贸 los siguientes 17 a帽os. Mand贸 encarcelar a 80 mil personas; tortura a 30 mil, y asesinar a 3 mil 200.

7. Argentina en 1976
Los argentinos vivieron la dictadura m谩s sangrienta de Am茅rica del Sur. Es traumante el simple hecho de leer las atrocidades que se cometieron. Campos de concentraci贸n, centros de tortura, masacres, violaciones, golpizas a mujeres embarazadas y ejecuciones de ni帽os y ni帽as. En total, 30 mil personas fueron ejecutadas. Detr谩s de todo, la CIA. En 1973, Argentina resist铆a una crisis pol铆tica tan grave que el presidente Juan Per贸n se desmoron贸 y muri贸 de un ataque al coraz贸n en 1974. Su esposa, Eva Per贸n, tom贸 el poder s贸lo para enfrentar conflictos hasta dentro de su propio partido Peronista.

La CIA esper贸 sigilosamente hasta 1976, cuando la situaci贸n que la agencia misma gener贸 era tan grave que su intervenci贸n ser铆a pan comido. No pod铆a faltar un reclutamiento clave de costumbre. En este caso, el general de nombre Jorge Rafael Videla. Y, de nuevo, un golpe de estado en otro pa铆s latinoamericano y otra dictadura t铆tere de Estados Unidos. En esta ocasi贸n, aparece como supervisor de la desgracia el infame secretario de Estados, Henry Kissinger. Lo dem谩s es otra historia de genocidio y abusos de derechos humanos con la anuencia de los desvergonzados e hip贸critas due帽os del poder de Washington.

8. El Salvador en 1980
Este pa铆s centroamericano no sufri贸 menos bajo la intervenci贸n estadounidense bajo la supervisi贸n de ya sabemos qui茅n: la CIA. Ya Washington hab铆a apoyado una dictadura brutal que dur贸 exactamente 50 a帽os entre 1931 y 1981. Campesinos e ind铆genas fueron aplastados sin piedad y a sangre helada. M谩s de 40 mil fue la cantidad de masacrados. Las cosas eran tan graves que se dio algo ins贸lito pr谩cticamente. S铆, hasta la iglesia Cat贸lica intent贸 intervenir a favor de los pobres. En esos entonces, El Salvador era controlado por 13 familias mafiosas que se hab铆an apoderado de 50 por ciento del territorio nacional. Las 13 familias estaban muy estrechamente vinculadas adivinen a qui茅n. ¡Cierto! A Washington. Y la CIA, por si las moscas, entren贸 bien al ej茅rcito y lo dot贸 de todo el equipo letal necesario. Cuando la CIA se enter贸 que jesu铆tas ayudaban a las masas, los mandaron a matar, pero tambi茅n le pidieron a Juan Pablo Segundo que hablar con el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero para pedirle que desistiera. Romero se neg贸 y lo mataron durante una misa en 1980. El Salvador fue hundido en una guerra civil de 12 a帽os que fue subvencionada por lka CIA. Para cuando termin贸 el flagelo, m谩s de 75 mil personas hab铆an sido asesinadas, pero Estados Unidos estaba feliz.

9. Panam谩 en 1989
Ins贸lito tambi茅n. Un agente de la CIA se vuelve dictador. Estamos hablando del presidente Manuel “Cara de Pi帽a” Noriega. Obvio que por su ubicaci贸n geogr谩fica, Panam谩 era de suma importancia para Estados Unidos. Cuando el presidente Omar Torrijos intent贸 sacar a los gringos del Canal de Panam谩, la CIA coloc贸 una bomba en su avi贸n y punto final al conflicto con 茅l. En 1983, Noriega tom贸 el poder. 脡l era narcotraficante adem谩s de agente de 30 a帽os de la CIA. Para Washington, no hab铆a problema con todo eso mientras Cara de Pi帽a le obedeciera. De hecho, presuntamente fue instrumental en el Ir谩n-Contra-Gate, mediante el cual se llevaba a vender coca铆na a comunidades Afro-Americanas de Los 脕ngeles para comprar armas en Ir谩n y entreg谩rselas a los contras nicarag眉enses.

Pero el dinero y poder lo cambi贸 a Noriega y se pens贸 por arriba de todo. Obsesionado con el ese poder, Noriega desconoci贸 al que ser铆a presidente que Estados Unidos quer铆a para Nicaragua en 1989, es decir, Guillermo Endara. En su lugar, Noriega design贸 a Francisco Rodr铆guez y lo impuso a trav茅s de elecciones fraudulentas. Tambi茅n hostig贸 a las bases militares de Estados Unidos en su pa铆s. Claro, Estados Unidos no lo iba a permitir e invadi贸 Panam谩 en diciembre de 1989 y se llev贸 detenido a Noriega para encerrarle en una c谩rcel estadounidense, pero antes mataron a 3 mil 500 civiles inocentes y 20 mil fueron desplazados.

10. Per煤 en 1990
Por 煤ltimo llegamos a Per煤. Pero hay que entender que este s贸lo es el final de esta lista, pero no de las acciones que sigue llevando a cabo la CIA en toda Latinoam茅rica. Estos 10 caso que sirvan para entender que Estados Unidos siempre ha sido igual y nunca cambiar谩. Tomar谩 las medidas que sean necesarias para ejercer su brutal, violento, descarado, desmedido y genocida dominio en esta y todas las regiones que considere pertinente.

En Per煤, otro agente de la CIA. Se trata de Alberto Fujimori que en 1990 result贸 electo. C贸mo gan贸 es una pregunta que todos deben hacerse por qu茅 se dice que era un mediocre en toda la extensi贸n de la palabra. No ten铆a ni preparaci贸n, ni ideas, ni estrategias. Es m谩s, no ten铆a ni influencia pol铆tica ni mucho menos carisma. Sin embargo, s铆 tuvo la inteligencia de hacerse acompa帽ar por un hombre de mucha inteligencia, un abogado de nombre Vladimiro Montesinos, quien tambi茅n era agente de la CIA Lo nombr贸 jefe del Servicio de Inteligencia Nacional. Se mont贸 un grupo paramilitar para asesinar a izquierdistas y marxistas. Disolvi贸 al Congreso y encarcel贸 a todos los miembros de la Suprema Corte de Justicia. La CIA financi贸 todas las atrocidades. Ahora, Fujimori est谩 tras las rejas.



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