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lunes, 7 de septiembre de 2026

Nicaragua y la causa palestina

Por Stephen Sefton 


En estos días, entre el siete y el diez de septiembre, la Corte Internacional de Justicia abrirá sesiones para escuchar argumentos sobre el caso que Nicaragua ha llevado contra Alemania por su apoyo al genocidio sionista contra las familias palestinas en Gaza. Nicaragua argumenta que Alemania, al brindar apoyo político, financiero y militar a Israel y por haber retirado financiamiento la Organización delas Naciones Unidas de Obras Públicas y Socorro para los refugiados palestinos, "está facilitando la comisión del genocidio y, en cualquier caso, ha incumplido su obligación de hacer todo lo posible para prevenir la comisión de genocidio".

Actualmente, la cifra oficial de las autoridades palestinas del número muertos por motivo de la agresión armada israelí contra la población civil es alrededor de 74,000 personas identificadas. La cifra de personas muertas no incluye un número desconocido de personas desparecidas que quedan debajo de la enorme extensión de los escombros de los incontables edificios destruidos por los despiadados bombardeos israelíes. La gran mayoría de las personas muertas han sido mujeres, niños y niñas.  Un informe de la ONU del pasado mes de junio reportó más de 20.000 niños y niñas palestinos muertos y más de 44.000 heridos desde octubre de 2023,  comentando que la "abrumadora escala y tasa de niños muertos y heridos en Gaza no tiene paralelo en los conflictos modernos a nivel mundial".  

Fue en este contexto que Nicaragua inició el proceso contra Alemania ante la CIJ el primero de marzo 2024, cuando ya estaba absolutamente clara la profundización por el régimen sionista de su campaña de masacre indiscriminada de miles de familias palestinas en Gaza. El caso de Nicaragua contra Alemania complementa el caso llevado ante la CIJ por el gobierno de Sudáfrica algunas semanas antes, directamente contra el estado israelí por motivo no solo de su genocidio en Gaza, sino también por el ilegal sistema de apartheid aplicado durante décadas en Palestina por las fuerzas de la ocupación israelí. Tanto Nicaragua como Sudáfrica tienen lazos históricos entrañables con el pueblo lalestino desde sus respectivas luchas revolucionarias por la liberación nacional.

Los lazos históricos

En el caso de Nicaragua, desde su fundación en 1961 el Frente Sandinista de Liberación Nacional ha apoyado la causa palestina de múltiples maneras. Entre sus mártires en sus primeros años de lucha fue el compañero Selim Shible quien había militado como estudiante contra la dictadura somocista antes de integrarse al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Su padre había sido forzado a migrar al extranjero, llegando a Nicaragua después de la muerte de sus padres a manos de la ocupación sionista en Palestina. Precisamente por motivo de la simpatía de su padre para el movimiento guerrillero palestino Al Fatah, formado en 1959, su familia había sido perseguida por el régimen somocista. En 1964 a la edad de 20 años, el joven Selim se integró al FSLN y ayudó a establecer la guerrilla urbana en Managua antes de caer en acción en 1967 a manos de la Guardia Nacional.

En ese momento histórico la lucha palestina fue la más clara expresión de la lucha del mundo mayoritario contra el colonialismo e imperialismo occidental, ya que Israel fue respaldado por casi todos los poderes imperialistas norteamericanos y europeos. Gracias al apoyo de los países occidentales, Israel podía servir como apoyo a las dictaduras y gobiernos de derecha de América Latina y el Caribe de tal manera que, en los años 1970s, el régimen somocista compraba casi todas sus armas de Israel. En cambio, Palestina tenía la solidaridad de todos los pueblos en lucha alrededor del mundo desde Cuba a Vietnam y la Corea Democrática, a los países africanos recientemente independientes y todos los movimientos de liberación nacional, incluyendo el Frente Sandinista en Nicaragua. Así que era natural que hubiera un intercambio y colaboración entre estos movimientos que compartían la misma lucha por la independencia de sus países del dominio imperialista.

En el caso de Nicaragua, los lazos con Palestina incluyen la colaboración con el General Sandino del compañero palestino Ghadeer Abu Sneineh, nacido en Colombia. El escritor Martín Alejandro Martinelli ha notado como, después del asesinato de Sandino, el compañero Ghadeer fue a Palestina para luchar contra la ocupación británica de su país en ese tiempo. En solidaridad con la Organización por la Liberación de Palestina, revolucionarios sandinistas dieron sus vidas en la lucha armada para Palestina. Los compañeros Patricio Argüello Ryan y Juan José Quezada participaron en destacadas acciones guerrilleras del Frente Popular por la Liberación de Palestina, en una de las cuales el compañero Patricio Argüello cayó el 6 de septiembre de 1970. Docenas de militantes sandinistas recibieron entrenamiento militar con las fuerzas palestinas radicadas en el Líbano y en Argelia para poder enfrentar a la altamente preparada Guardia Nacional somocista.

El gobierno revolucionario

En julio 1980, Yasser Arafat, el dirigente histórico del pueblo palestino, visitó a Nicaragua para celebrar el triunfo de la Revolución Popular Sandinista del año anterior. Los intercambios profesionales, en la medicina, la educación y la agricultura de la primera etapa de la revolución eran constantes pero fueron interrumpidos por los 17 años de los gobiernos neoliberales sumisos a la política exterior norteamericana. En la segunda fase de la Revolución desde enero 2007, nuestro gobierno ha insistido constantemente en el derecho del pueblo palestino a tener su propio estado basado en las normas del derecho internacional y con su capital en Jerusalén. En 2010, se cortaron las relaciones diplomáticas con Israel por motivo del ataque israelí contra una flotilla de la paz en que las fuerzas sionistas asesinaron diez de los activistas pacifistas civiles e hirieron a más de treinta. 

En 2013, el compañero Raid Malki, Ministro de Relaciones Exteriores de Palestina, visitó a Nicaragua y reafirmó las relaciones de solidaridad y cooperación entre ambos pueblos, “Yo he sentido el deseo sincero de seguir apoyando a la causa Palestina por parte del Comandante Presidente Daniel Ortega. Yo siento profundamente que el pueblo de Nicaragua sigue apoyando y quiere ver a Palestina como estado libre e independiente...Tenemos buena cooperación a nivel de nuestros embajadores en las Naciones Unidas, en diferentes organizaciones internacionales y nosotros queremos ver algo más, por eso estoy aquí como Canciller palestino, tratando de ver cómo podemos promover las relaciones para llevarlas a otros niveles de cooperación y apoyo”.

En diciembre de 2018 una delegación de la Agencia de Cooperación Internacional de Palestina acordó con nuestro Ministerio de Salud un intercambio profesional para reforzar la capacidad profesional en todas las diferentes técnicas quirúrgicas. Ministra Sonia Castro comentó “Eso es lo que hacen los países hermanos, eso es lo que hacen los países solidarios como Palestina, al cual Nicaragua le tiene un enorme reconocimiento por su valentía, por su dignidad y que somos hermanos en la lucha por los derechos de las mayorías”. En 2019 el compañero Imad Zuhairi, director de la cooperación palestina comentó, "Nosotros tenemos que apoyar a Nicaragua, siempre vamos a apoyar y vamos a hacerlo con nuestro capital y a fortalecer a Nicaragua a través de sus programas de apoyo, expresar nuestra solidaridad, pero más importante es llevar la solidaridad a la práctica, implementando programas que son importantes, llevarlos al terreno".

Ha sido invariable y constante de parte del gobierno de nuestros Copresidentes Comandante Daniel y la Compañera Rosario su apoyo a una justa resolución del conflicto en Palestina. El pasado 29 de julio este año, nuestro gobierno declaró, “Desde esta Nicaragua Cristiana y Bendita, Patria Sagrada, respaldamos y apoyamos todos los esfuerzos encaminados a alcanzar el incuestionable Derecho del Pueblo Palestino a la Independencia, la Soberanía y la Autodeterminación, en base a las fronteras anteriores a 1967 con Jerusalén Este como su Capital, conforme lo establecido por el derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas. El Pueblo Nicaragüense continuará alzando su voz a favor de la Causa Palestina y clamando por Justicia y Paz, por la Libertad y Dignidad del Pueblo Palestino; la solución de dos Estados es una exigencia internacional y el único camino hacia la Paz Justa y Duradera”.

Solidaridad popular

El apoyo solidario del pueblo nicaragüense a la causa palestina también ha sido constante. Al inicio de 2024 la Alcaldía de Managua nombra la pista que va por los Barrios San Sebastián y San Antonio en el Distrito 2 de la ciudad capital, la Pista Gaza y, el 9 de febrero inauguró allí el Parque Palestina con una extensión de unos 14 mil metros cuadrados lleno de árboles y estatuas en honor a Palestina. La compañera Alcaldesa Reina Rueda enfatizó el significado del parque, “honrando a ese pueblo luchador, heroico pueblo hermano de Palestina, estamos muy contentos con todo el equipo de trabajo de Palestina que viene trabajando con nuestro gobierno, porque la amistad es histórica entre la Revolución Sandinista y ese pueblo hermano".

En la Asamblea Nacional, el compañero diputado Wilfredo Navarro ha enfatizado la solidaridad de Nicaragua con Palestina ante la barbarie de la agresión genocida israelí. Explicó en 2024 como Gaza “Es tierra arrasada, hay una destrucción total de la infraestructura porque además de poner el blanco de sus bombas sobre los niños y las mujeres palestinas. Los israelíes están destruyendo toda la infraestructura. Les han destruido calles, carreteras, edificios, hospitales, ambulancias, centros de salud, escuelas, universidades, viviendas… Estos malvados con el apoyo del imperialismo están poniendo en riesgo la paz y la seguridad mundial, porque en cualquier momento pudiera iniciarse una guerra nuclear que afectaría a todos los pueblos del mundo”.

El pueblo palestino reconoce la solidaridad de Nicaragua en la lucha para hacer una realidad un  Estado palestino con fronteras seguras y un territorio estable, libre de la agresión sionista. El 19 de Julio 2024 la heroica compañera palestina Leila Khaled declaró en Managua, “Estoy muy orgullosa de vosotros hoy, orgullosa de que habéis elegido un Liderazgo que ha combatido al Imperialismo, al Colonialismo, que ha triunfado, y que triunfa hoy, hacia un rumbo de desarrollo. Estoy orgullosa de este Liderazgo... que ha denunciado a los asesinos de niños y de bebés ante la Corte de Justicia Internacional, contra Alemania que da su apoyo a los asesinos… Saludo a este gran Liderazgo, fuerte, revolucionario, siempre triunfante. Nunca vamos a olvidar a este Pueblo y a todos los que nos han apoyado desde el inicio de los ataques contra Palestina. Porque sabemos que los Revolucionarios, los que aman la Libertad siempre apoyan a las Causas Justas”.

Así que al respaldar al pueblo palestino, la Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria levanta la voz de la razón y la humanidad y, a pesar de sus limitados recursos, actúa para promover la Paz de una manera consecuente con los más altos valores morales. Nuestro Comandante Daniel ha explicado, “Hemos logrado recuperar la Paz, y esta es una Victoria del Pueblo nicaragüense, que quiere la Paz, que ama la Paz, que defiende la Paz. Y lógicamente, si queremos la Paz para Nicaragua también queremos la Paz para el Mundo, por eso hemos respaldado Iniciativas que se han tomado, en primer lugar diría yo la más urgente para que se detenga el genocidio en contra del Pueblo Palestino, donde incluso la Corte Internacional de Justicia se ha pronunciado con toda claridad”.

De igual manera nuestra Copresidenta Compañera Rosario en diferentes momentos ha dicho sobre la Solidaridad de Nicaragua con el Pueblo Palestino, “... nos hemos pronunciado en Naciones Unidas, contra el genocidio como desde siempre. Contra la política de exterminio como desde siempre, como contra la política que pretende dejar fuera de su propia Tierra al Pueblo Palestino…. Honor al Pueblo Palestino ! Rendimos Honor a su valentía, a su gallardía, a lo que sabemos que representan como Defensores de Derechos y de Justicia. Y en estos momentos en que se desata la furia de los que creen que pueden todo, rendimos Honores... Honor y Gloria al heroico Pueblo Palestino !”.



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La seguridad de Nicaragua para toda Centroamérica


Por Fabrizio Casari


El desorden mundial provocado por las políticas ultraliberales en su versión neocolonial y, desde Palestina hasta Cuba, aplicadas sobre bases genocidas, hace que hoy resulte cada vez más difícil considerar una parte significativa del planeta como una zona segura. Hablar de seguridad significa hablar de ausencia de conflictos de distinta naturaleza y de una realidad sociopolítica caracterizada por bajos niveles de violencia y confrontación. Esto es posible cuando el sistema de normas que organiza una sociedad es capaz de absorber también a los niveles inevitables de desviación y conflictividad.

Como ocurre con casi todos los conceptos políticos, la seguridad admite distintas interpretaciones. Un clima de paz constituye una condición indispensable para el funcionamiento de las instituciones, del mismo modo que las instituciones deben estar a la altura de las responsabilidades que tienen frente a las sociedades que gobiernan. Cuando esto sucede, podemos hablar propiamente de seguridad general. 

Hay dos concepciones que merecen atención. La primera entiende la seguridad como respaldo y garantía del orden establecido. La segunda la concibe como paz, tanto interna como externa, resultado de la cohesión social. En este último caso, la seguridad no se mide únicamente mediante estadísticas y datos objetivos. También cuenta la percepción que tiene de ella la población. Y en determinadas regiones del mundo - entre ellas Centroamérica - la seguridad tiene además una dimensión regional: en un mundo profundamente interconectado, donde la tecnología acorta las distancias y facilita la logística, los efectos de una política de seguridad eficaz se proyectan mucho más allá de las fronteras nacionales.

En un mundo sacudido por múltiples crisis y desestabilizado por actores que utilizan todos los medios a su alcance para preservar uno de los órdenes más injustos del último siglo, existen países que han conseguido levantar una suerte de barrera frente al nihilismo devastador.

Ese fenómeno tiene raíces tanto en la desigualdad social como en la corrupción utilizada con fines políticos, en muchos casos es impulsada desde el exterior y encuentra colaboradores internos dispuestos a convertir las sociedades en escenarios de violencia, enfrentamiento e incomunicación. El objetivo final es, a menudo, debilitar y deslegitimar las instituciones para hacerse con el País.

Nicaragua, un modelo diferente 

En el panorama continental, Nicaragua representa un caso particularmente significativo por haber optado por un camino diferente al de aquellos países que depositan toda su estrategia en políticas de seguridad exclusivamente represivas. La reducción de la pobreza extrema y de la pobreza relativa y, con ella, de las desigualdades sociales, ha sido un factor fundamental para reducir el espacio disponible para la delincuencia organizada.

A esto se suma una capacidad investigativa desarrollada desde 1979 y un modelo de policía comunitaria basado en la relación directa y la cooperación entre los agentes y la población civil. Un modelo que ha demostrado ser eficaz tanto para la investigación como para la prevención del delito, sobre la base de una idea sencilla: quien delinque sabe que puede ser identificado y detenido. En otras palabras, el crimen no paga: paga quien lo comete.

Nicaragua constituye uno de los ejemplos de un País capaz de garantizar los dos niveles de seguridad mencionados al principio: el que reflejan las estadísticas y el que percibe su propia población. Y el resultado adquiere todavía mayor relevancia si se considera la historia del país. El cual, lejos de haber podido vivir en paz y desarrollarse libremente, ha sido durante más de un siglo objeto de las ambiciones imperiales de Estados Unidos, que han recorrido prácticamente todo el repertorio de las formas de dominación: desde el somocismo hasta el liberalismo en su expresión más brutal - el latifundismo depredador - y los golpes de Estado de nueva generación. El caso nicaragüense es, en todos los sentidos, un caso de estudio sobre la opresión y la liberación.

Los números hablan

Durante la celebración del 47 aniversario de la fundación del Ejército de Nicaragua, el general Avilés, quien lleva más de 13 años al frente de las Fuerzas Armadas, recordó esta historia con palabras inequívocas: “Hemos sido y seguimos siendo atacados por potencias hegemónicas; hemos sido invadidos, han emprendido una guerra contra nosotros y, en el intento de garantizar sus intereses hegemónicos, han promovido golpes de Estado militares, golpes de Estado, desestabilización de los gobiernos, golpes de Estado blandos y revoluciones de colores”. En otras palabras, prácticamente todo el repertorio de la injerencia imperial.

A las palabras siguen los números que permiten dimensionar la realidad. Nicaragua registra actualmente una tasa de homicidios de siete por cada 100.000 habitantes, una de las más bajas de América Latina durante la última década. El dato se atribuye a la eficacia de una estrategia de seguridad que ha permitido mantener al país al margen de la expansión acelerada del crimen organizado y del tráfico de drogas procedente del continente.

Son cifras particularmente significativas. No es lo mismo alcanzar niveles elevados de seguridad en una economía de primer nivel, donde las condiciones económicas tienden a reducir determinados factores de conflictividad, que hacerlo en un país situado en el puesto 140 de las economías mundiales, que además tuvo que realizar un enorme esfuerzo para sacar de la pobreza absoluta a más de dos millones de personas sobre una población total de seis millones.

“No somos un paraíso para el tráfico de drogas, no hay cárteles, no tenemos datos alarmantes sobre la criminalidad en nuestro país, nuestros puertos y aeropuertos son seguros y están debidamente certificados por organizaciones internacionales, no tenemos pistas clandestinas, no hay trazas aéreas que violen nuestros cielos soberanos”, afirmó también Avilés.

Es cierto: la historia del país pinolero no conoce ese contrapoder armado y criminal que en ocasiones ha terminado condicionando a gobiernos latinoamericanos. En Nicaragua el monopolio de la fuerza permanece plenamente en manos del Estado. Es precisamente en este aspecto donde Nicaragua presenta una diferencia significativa respecto de buena parte de la región y del continente americano. No existen bandas criminales organizadas con objetivos terroristas o mafiosos y, según esta perspectiva, esa realidad dificulta la construcción de una red regional plenamente articulada de grupos criminales, reduciendo también su capacidad de actuación en los países vecinos.

Un muro de contención regional

“Para el cumplimiento de nuestra misión principal - añadió Avilés - en defensa de la paz, la soberanía, la independencia, la autodeterminación y la integridad de nuestro territorio, nuestras fuerzas terrestres han realizado 1 millón de misiones operativas; nuestra heroica Fuerza Naval ha recorrido más de 134.600 millas y nuestra Fuerza Aérea ha protegido nuestros cielos y ha volado durante más de 700 horas. Estos datos, junto con otros comunicados a nuestro pueblo y a las Máximas Autoridades, son una clara demostración de la elevada conciencia patriótica y del firme compromiso de servir a todos los nicaragüenses”. Para Avilés, “se contuvo, desvió e impidió la circulación de más de 800 toneladas de cocaína”, una droga que, en su tránsito desde el sur hacia el norte de América, se desplaza por vía aérea y marítima a distancias superiores a las 500 millas de las costas nicaragüenses.

La seguridad de la que habla el general, por tanto, no se limita al ámbito interno. Su alcance se proyecta sobre toda Centroamérica. El elemento central es lo que las autoridades nicaragüenses denominan un “muro de contención” frente al crimen organizado. 

¿En qué consiste exactamente ese “muro de contención”? Se trata de un conjunto de operaciones de inteligencia militar y policial destinadas a impedir la infiltración de cualquier expresión del crimen organizado. El objetivo es detectar, interceptar y bloquear el ingreso de armas, dinero y drogas. Impedir la instalación de pistas clandestinas y depósitos utilizados por el narcotráfico y la trata de personas, otro de los dramas que se han vuelto endémicos en Centroamérica y Sudamérica. Convertir Nicaragua en un territorio hostil y peligroso para el narcotráfico, la trata de personas y el lavado de dinero significa impedir que el crimen organizado complete su estructura regional.

No es casualidad que el intento de golpe de Estado de 2018 contara con la participación de estructuras criminales vinculadas a las maras centroamericanas. Si el Sandinismo hubiera perdido el poder, el crimen organizado habría podido finalmente penetrar en Nicaragua y completar su red regional de negocios y control político.

La cooperación como alternativa

Una experiencia que podría convertirse en referencia para un modelo centroamericano de cooperación en materia de seguridad es la Operación Sandino-Morazán, un acuerdo de colaboración entre las fuerzas armadas de Honduras y Nicaragua desplegadas a lo largo de casi 1.000 kilómetros de frontera. El objetivo es proteger a las comunidades fronterizas y combatir conjuntamente al crimen organizado.

La importancia de la cooperación centroamericana y caribeña en materia de seguridad fue subrayada también por el Comandante Daniel Ortega, quien destacó las oportunidades que ofrece la integración regional para hacer frente conjuntamente a las múltiples formas de amenaza. El máximo dirigente sandinista puso como ejemplo la experiencia de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas (CFAC), integrada por los ejércitos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana, y concebida como un espacio de cooperación en defensa de la paz, la democracia y el desarrollo.

“Aquí en América Latina - afirmó el líder sandinista - vemos cómo las fuerzas armadas de toda la región se están acercando, consiguen integrarse, se reúnen, no para planificar ninguna invasión, no para planificar ataques contra otros pueblos, sino para fortalecer la defensa de los pueblos de la región latinoamericana y caribeña; para garantizar la paz de nuestros pueblos combatiendo el crimen y el narcotráfico; para brindar solidaridad a los pueblos frente a las dificultades causadas por los fenómenos naturales”.

Queda claro como una Nicaragua estable y segura trasciende las fronteras de la región. Incluso teniendo en cuenta el interés de Estados Unidos - reconocido también por el propio Pentágono - cualquier proceso de desestabilización en Nicaragua tendría consecuencias directas sobre el equilibrio regional.

No parece existir otra vía que la de la cooperación directa. Construir también en materia de seguridad - al igual que en el comercio y en los intercambios políticos y culturales - un modelo de cooperación regional sigue siendo, 205 años después de la independencia centroamericana, uno de los mayores desafíos de la región. Un desafío que solo puede resolverse mediante la integración, porque esa es precisamente la diferencia entre ser libres y ser anexionados. Como decía Aristóteles, tertium non datur.




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domingo, 6 de septiembre de 2026

DIFUSIÓN REBELDE: MÁS 2 MILLONES DE VISITAS Y 16 AÑOS HACIENDO DE LA COMUNICACIÓN UNA HERRAMIENTA DE LUCHA



Hay cifras que caben perfectamente en una estadística y, sin embargo, cuentan una historia. Más de dos millones de visitas en dieciséis años pueden aparecer simplemente como un número en el contador de un blog, pero detrás de cada una de esas visitas hay alguien que llegó hasta una publicación, leyó un artículo, encontró una convocatoria, conoció una campaña, descubrió una realidad que desconocía o decidió compartir una información que difícilmente habría encontrado en los grandes medios de comunicación. Por eso, cuando Difusión Rebelde supera los dos millones de visitas, lo que corresponde no es únicamente celebrar una cifra, sino detenerse un instante para mirar el camino recorrido y preguntarse qué significa mantener durante dieciséis años un espacio de comunicación alternativa.

La respuesta tiene poco que ver con las estadísticas y mucho con la voluntad. Desde sus primeros pasos, allá por 2009, Difusión Rebelde ha sido un espacio construido desde una idea sencilla: difundir aquello que merece ser conocido aunque no siempre encuentre sitio en las portadas de los periódicos, en las grandes cadenas de televisión o en las agendas de los medios corporativos. Han pasado dieciséis años desde aquellas primeras publicaciones y, entretanto, Internet ha cambiado radicalmente, las redes sociales han transformado la manera de informarnos y los algoritmos han adquirido una capacidad enorme para decidir qué vemos y qué queda enterrado bajo toneladas de información. Sin embargo, la necesidad de contar otras realidades sigue intacta.

Porque comunicar nunca ha sido una actividad completamente neutral. Elegir qué se publica, qué se destaca, qué se comparte y qué se deja fuera también significa tomar decisiones. En un mundo donde una parte considerable de la producción informativa se encuentra concentrada en grandes grupos empresariales, disponer de espacios independientes desde los que puedan circular otras voces continúa siendo imprescindible. No se trata de afirmar que exista una única verdad escondida que los medios alternativos posean en exclusiva, sino de reconocer algo mucho más elemental: cuando determinadas voces tienen una capacidad infinitamente mayor para llegar a millones de personas, la comunicación alternativa resulta necesaria para romper el desequilibrio y abrir espacios donde puedan escucharse quienes habitualmente tienen menos posibilidades de hacerlo.

Ese ha sido, durante dieciséis años, uno de los sentidos de Difusión Rebelde. El blog ha ido creciendo publicación a publicación, pero también ha ido acumulando algo que hoy adquiere un valor especial: memoria. En sus páginas han quedado registrados acontecimientos, campañas, denuncias, actividades, reflexiones, fotografías, vídeos y testimonios que forman parte de una determinada época. Algunas de aquellas noticias fueron actualidad durante unos días y después desaparecieron de la agenda mediática. Otras apenas consiguieron llamar la atención de los grandes medios, aunque continuaron siendo importantes para quienes las protagonizaron. Con el paso del tiempo, unas y otras han terminado formando parte de un archivo que permite mirar hacia atrás y reconstruir una pequeña parte de las luchas y solidaridades de estos años.

Y esa dimensión de memoria no es secundaria. En la comunicación contemporánea todo parece condenado a ser sustituido inmediatamente por la siguiente noticia. Lo que hoy ocupa nuestras pantallas puede desaparecer mañana, sepultado por una nueva polémica, una nueva crisis o una nueva campaña de indignación. En consecuencia, conservar aquello que se publicó se convierte también en una forma de resistencia frente al olvido. Una convocatoria puede dejar de ser actualidad, pero seguirá explicando que un colectivo se movilizó. Una fotografía puede dejar de circular por las redes, pero conservará el rostro de quienes participaron en una lucha. Un artículo escrito hace diez años puede adquirir una nueva lectura cuando los acontecimientos posteriores permiten comprender mejor aquello que entonces estaba ocurriendo.

Por otro lado, Difusión Rebelde nunca ha sido únicamente un espacio para producir contenidos propios. Una parte fundamental de su recorrido se ha construido difundiendo materiales procedentes de personas, colectivos y organizaciones que necesitaban una vía para hacer llegar sus mensajes más lejos. Artículos, comunicados, convocatorias, fotografías, campañas de solidaridad y diferentes iniciativas han encontrado durante estos años un espacio desde el que seguir circulando. Esa dimensión es importante porque explica el propio nombre del proyecto. Difundir no significa necesariamente ser el protagonista de la noticia. Muchas veces significa poner una herramienta al servicio de otros, abrir una puerta y ayudar a que una voz pueda atravesarla.

Ahí aparece una palabra que resulta fundamental para entender estos dieciséis años: solidaridad. La comunicación alternativa y la solidaridad internacional mantienen una relación estrecha porque nadie puede solidarizarse con aquello que desconoce. Para acercarse a la realidad de un pueblo, comprender una lucha o acompañar una campaña, primero es necesario que esa realidad pueda ser conocida. Por eso, a lo largo de su trayectoria, Difusión Rebelde ha dado un espacio especialmente significativo a las luchas y procesos de América Latina, a la solidaridad con Nicaragua, Cuba y Venezuela, a la causa palestina y a diferentes movimientos sociales y populares.

Nicaragua ocupa, en ese recorrido, un lugar especialmente destacado. La Revolución Popular Sandinista, su historia, la solidaridad internacional que la acompañó y la defensa de la soberanía nicaragüense han formado parte de numerosos contenidos publicados durante estos años. También lo han hecho campañas y actividades vinculadas a la solidaridad europea con Nicaragua. En este terreno, la comunicación deja de ser simplemente una forma de transmitir información y adquiere una dimensión internacionalista: conectar a personas que viven a miles de kilómetros de distancia, acercar realidades que otros intentan presentar de manera simplificada y recordar que detrás de cada conflicto existen pueblos, historias y personas concretas.

Lo mismo ocurre cuando hablamos de Cuba, Venezuela o Palestina. No se trata únicamente de publicar información sobre determinados países o conflictos, sino de reivindicar el derecho de esos pueblos a contar también su propia historia. En demasiadas ocasiones, determinadas sociedades aparecen en los grandes medios exclusivamente a través de las interpretaciones de quienes ejercen presión sobre ellas. Sus gobiernos, sus movimientos sociales y sus poblaciones son analizados desde fuera, mientras sus propias voces quedan relegadas. Frente a esa situación, la comunicación alternativa puede cumplir una función esencial: abrir una ventana para que esas voces circulen y puedan ser conocidas.

Sin embargo, el escenario comunicativo de 2026 es muy diferente al de 2009. Cuando Difusión Rebelde comenzó su recorrido, los blogs constituían todavía una herramienta fundamental para quienes querían publicar fuera de los canales tradicionales. Hoy la información circula principalmente a través de grandes plataformas digitales cuyos algoritmos determinan, en buena medida, qué contenidos consiguen visibilidad. El problema, por lo tanto, ya no consiste solamente en quién posee un periódico o una cadena de televisión. También debemos preguntarnos quién controla las plataformas, cómo funcionan sus algoritmos y qué intereses económicos y políticos intervienen en la circulación de los contenidos.

La batalla comunicativa se ha vuelto más compleja. La desinformación puede propagarse en cuestión de minutos, una imagen puede ser utilizada fuera de contexto y una falsedad repetida miles de veces puede adquirir una apariencia de verdad. La aparición de herramientas de inteligencia artificial añade nuevas posibilidades, pero también nuevos riesgos. En este escenario, comunicar desde una perspectiva crítica exige mucho más que publicar rápidamente. Exige investigar, contrastar, contextualizar, recuperar antecedentes y ofrecer al lector elementos que le permitan comprender aquello que está ocurriendo.

Por eso la comunicación alternativa tiene ante sí un desafío enorme. Ya no basta con decir que existe otro relato. Hay que construirlo con argumentos, memoria y documentación. Hay que demostrar las conexiones que muchas veces desaparecen detrás de un titular. Hay que explicar los antecedentes de los acontecimientos y evitar que la velocidad de las redes termine sustituyendo la capacidad de análisis. En definitiva, hay que defender el derecho de las personas a recibir información desde diferentes perspectivas y a construir su propio criterio.

En ese contexto, los más de dos millones de visitas adquieren un significado diferente. No son simplemente dos millones de entradas en una página web. Son dos millones de posibilidades de que una información haya encontrado un lector. Son dos millones de oportunidades para que una convocatoria haya llegado a alguien, para que una campaña haya conseguido un nuevo apoyo, para que una historia haya sido conocida o para que una publicación haya sido compartida y haya continuado su camino.

Porque una publicación no termina cuando se pulsa el botón de publicar. En realidad, empieza entonces. Empieza cuando alguien la lee y decide enviársela a otra persona. Cuando un colectivo la utiliza para difundir una actividad. Cuando alguien encuentra en ella una información que necesitaba. Cuando una fotografía despierta una conversación o cuando un artículo permite descubrir una realidad que hasta ese momento permanecía desconocida. Esa cadena es precisamente la esencia de la difusión: una persona comparte, otra recibe, otra vuelve a compartir y, poco a poco, un mensaje puede recorrer una distancia que ningún pequeño espacio de comunicación podría alcanzar por sí solo.

De ahí que el lema que acompaña a Difusión Rebelde tenga tanta fuerza: difunde, comparte, multiplica. No es únicamente una invitación a aumentar las estadísticas de una página. Es una concepción de la comunicación como herramienta colectiva. En tiempos en los que las grandes plataformas compiten por nuestra atención y convierten cada segundo de permanencia en un valor económico, recuperar la idea de que compartir información puede servir para organizar, concienciar y construir solidaridad constituye también una forma de resistencia.

Llegar a los dos millones de visitas permite, además, mirar hacia el futuro. Porque dieciséis años de historia plantean una responsabilidad que va más allá de continuar publicando. Existe un archivo que merece ser conservado, ordenado y recuperado. Las publicaciones de 2009 y de los años posteriores forman parte de una memoria digital que, si no se cuida, puede terminar perdiéndose entre miles de páginas y contenidos que la propia dinámica de Internet va dejando atrás. Recuperar artículos antiguos, organizar las publicaciones, rescatar fotografías y destacar campañas históricas permitiría convertir ese archivo en una herramienta para quienes mañana quieran conocer las luchas de hoy.

La historia de la comunicación alternativa también necesita conservar sus propias huellas. Durante demasiado tiempo, buena parte de las experiencias populares han quedado fuera de los archivos institucionales o han sido recogidas únicamente desde la mirada de quienes tenían los recursos para escribir la historia. Por eso conservar un archivo construido desde los movimientos sociales y la solidaridad internacional tiene un valor que va mucho más allá del propio blog. Lo que hoy puede parecer una publicación más, mañana puede convertirse en un documento para comprender cómo pensaban, qué defendían y contra qué luchaban quienes vivieron este momento histórico.

Los dos millones de visitas llegan, por tanto, en un momento en el que las razones para seguir difundiendo no han desaparecido. Continúan las guerras, las desigualdades, el racismo, el colonialismo, las injerencias y las diferentes formas de dominación. Continúa también la concentración de la información y la batalla por imponer determinados relatos sobre lo que ocurre en el mundo. Pero, al mismo tiempo, continúan las resistencias. Continúan los pueblos defendiendo su soberanía, los trabajadores organizándose, los movimientos sociales luchando y millones de personas negándose a aceptar que el futuro tenga que estar escrito exclusivamente por quienes concentran el poder económico, político y mediático.

Por eso este aniversario no debería entenderse como el final de una etapa, sino como un nuevo punto de partida. Los dos millones no son una meta alcanzada para quedarse contemplándola. Son una razón más para seguir. Para mejorar las herramientas, ampliar las voces, recuperar la memoria, profundizar en el análisis y explorar nuevos formatos de comunicación sin perder aquello que ha dado sentido al proyecto desde sus comienzos.

Después de dieciséis años, Difusión Rebelde sigue siendo un pequeño espacio dentro de un universo comunicativo gigantesco. Pero precisamente ahí reside parte de su fuerza. No necesita competir con los grandes medios en sus propios términos. Su función es otra: abrir caminos, conectar voces, conservar memoria y contribuir a que determinadas historias sigan circulando.

Y detrás de esos más de dos millones de visitas hay también muchas personas que han hecho posible el recorrido. Quienes enviaron un artículo, compartieron una fotografía, hicieron llegar una convocatoria, confiaron una campaña o simplemente pulsaron el botón de compartir forman parte de esta historia. Porque ningún proyecto de comunicación alternativa puede sostenerse únicamente desde quien publica. Necesita una comunidad que lea, participe, critique, comparta y multiplique.

Dieciséis años después, la conclusión es sencilla. La comunicación sigue siendo un terreno de disputa y nadie debería pensar que esa batalla se libra solamente en las grandes redacciones o en los estudios de televisión. También se libra en cada pantalla, en cada página, en cada publicación que consigue atravesar el ruido y llegar a otra persona. Se libra cada vez que una voz silenciada consigue encontrar un espacio. Se libra cada vez que una historia olvidada vuelve a ser contada. Se libra cada vez que alguien decide no quedarse con el relato dominante y busca otras fuentes para comprender la realidad.

Más de dos millones de visitas después, Difusión Rebelde continúa caminando. Dieciséis años después, continúa difundiendo. Y mientras existan pueblos que resistan, organizaciones que luchen, movimientos que se organicen y personas dispuestas a defender la solidaridad y la justicia, seguirá existiendo la necesidad de contar esas historias.

Porque frente al silencio, hace falta palabra. Frente al olvido, memoria. Frente al discurso único, pensamiento crítico. Frente al aislamiento, solidaridad. Frente a la manipulación, información. Y frente a quienes pretenden convertir la comunicación en una herramienta al servicio exclusivo del poder, también hace falta una comunicación construida desde abajo, capaz de acompañar las luchas y hacer que sus voces lleguen más lejos.


Dieciséis años después de aquel comienzo, el contador ha superado los dos millones.

Pero lo verdaderamente importante no es el número que aparece en la pantalla.

Lo importante es todo aquello que esas visitas han ayudado a poner en movimiento.

Y por eso seguimos.

Difunde. Comparte. Multiplica.

Porque comunicar también es luchar.

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