Al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas:
El informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN por sus siglas en ingl茅s), publicado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) el 28 de febrero de 2024 [1], es metodol贸gicamente defectuoso, sesgado y nunca deber铆a haberse publicado.
Este es el Segundo informe del GHREN. El primero, publicado en marzo de 2023, fue denunciado en una carta firmada por muchos distinguidos expertos de derechos humanos, por 119 organizaciones y por 573 individuos [2]. Esa carta de protesta fue totalmente ignorada.
La Nicaragua Solidarity Coalition (Coalici贸n de Solidaridad con Nicaragua; la Coalici贸n) present贸 pruebas detalladas al GHREN sobre los errores y omisiones de su primer informe. Estas comunicaciones no recibieron respuesta; tampoco son reconocidos en el nuevo informe. Es evidente que el GHREN s贸lo toma en cuenta las pruebas aportadas por los opositores al gobierno de Nicaragua. Esto hace absurda la pretensi贸n del grupo de estudio de ejercer “independencia, imparcialidad, objetividad, transparencia, integridad”. En este contexto, el antiguo Experto Independiente de la ONU sobre Orden Internacional [2012-2018], Alfred de Zayas, coment贸 a esta Coalici贸n que “excluir la informaci贸n pertinente presentada al grupo de estudio es una violaci贸n de la metodolog铆a responsable, una violaci贸n de la 茅tica de toda investigaci贸n judicial o cuasijudicial.”
A pesar de la exigencia de examinar “todas las presuntas violaciones y abusos contra los derechos humanos cometidos en Nicaragua desde abril de 2018”, el primer informe minimiz贸 la prolongada y grave violencia de los grupos opositores en 2018. El segundo informe la ignora por completo. Aunque afirma haber realizado 642 entrevistas con v铆ctimas, ninguna parece provenir de los miles que sufrieron la violencia opositora.
Esta presentaci贸n unilateral lleva a la conclusi贸n de que la respuesta del gobierno al intento de golpe de estado ten铆a como objetivo “incapacitar a cualquier oposici贸n” mediante el uso de “detenciones arbitrarias”. En realidad, el gobierno nicarag眉ense estaba tomando medidas cautelares para proteger el derecho humano de los civiles a la seguridad mediante el restablecimiento y mantenimiento de la paz en el pa铆s, en las calles y en las instituciones. Las pruebas aportadas por la Coalici贸n al GHREN conten铆an m煤ltiples ejemplos de delitos cometidos que dieron lugar a tales detenciones, incluidos relatos de testigos presenciales.
El informe se帽ala que en 2019 hubo una amnist铆a para los detenidos y declarados culpables de delitos, incluido el homicidio, durante el intento de golpe de estado. Sin embargo, presenta la amnist铆a como beneficiosa para los actores estatales, cuando en realidad sus principales beneficiarios, como parte de los esfuerzos de reconciliaci贸n del gobierno, fueron m谩s de 400 personajes violentos de la oposici贸n, incluidos los organizadores del golpe (por ejemplo, Medardo Mairena, quien organiz贸 ataques asesinos contra comisar铆as de polic铆a).
El informe se refiere a las detenciones y juicios de opositores al gobierno como “arbitrarios”, no hace ning煤n intento de evaluar sus alegaciones de inocencia y no indica que a muchos se les concedi贸 la amnist铆a en 2019. La amnist铆a estaba condicionada a que se abstuvieran de la violencia. El GHREN no menciona que quienes s铆 cumplieron han reanudado su vida normal [3].
El informe se centra en las medidas adoptadas contra algunos elementos de la Iglesia cat贸lica, sin hacer referencia al papel clave desempe帽ado por varios personajes cat贸licos en la violencia de 2018. Algunos cl茅rigos utilizaron edificios eclesi谩sticos para retener rehenes en nombre de la oposici贸n y almacenar armas y suministros para quienes tripulaban los violentos tranques (bloqueos de carreteras). Varios obispos y sacerdotes fueron organizadores activos de la intentona golpista; algunos sacerdotes incluso supervisaron actos de violencia y tortura e intentaron ocultarlos [4]. Muchos de estos actos fueron documentados en nuestras pruebas anteriores al GHREN. Hasta 2023, continuaron las acciones pol铆ticas abiertas por parte de algunas figuras eclesi谩sticas, en algunos casos animando a los opositores al gobierno a lanzar ataques violentos, como en el caso del obispo Rolando 脕lvarez. Sin embargo, los esfuerzos del gobierno por controlar estas acciones se califican de “represi贸n”.
Cr铆ticas similares se aplican al tratamiento que el GHREN da a otros grupos como los estudiantes y el llamado “movimiento campesino”.
Los autores del informe deber铆an haber buscado proactivamente otros puntos de vista y haber incorporado las numerosas pruebas relativas a la injerencia extranjera en los asuntos internos de Nicaragua por parte de intereses estadounidenses. Tal y como est谩, este informe alimenta la demonizaci贸n de las autoridades nicarag眉enses impulsada por Washington y no tiene en cuenta los deseos de la mayor铆a del pueblo nicarag眉ense. El informe contribuye a facilitar un cambio de r茅gimen no democr谩tico y un retorno a los a帽os de Somoza. Los redactores del informe deber铆an haber tenido en cuenta la vigencia de la sentencia de 1986 de la Corte Internacional de Justicia en el caso Nicaragua contra Estados Unidos [5] e indagar concienzudamente en las causas profundas de los problemas a los que se enfrenta hoy el pueblo nicarag眉ense. En este contexto, resulta apropiada la referencia al art铆culo 19 de la Carta de la Organizaci贸n de Estados Americanos, ya que Estados Unidos es miembro de la OEA:
“Ning煤n Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. El principio anterior excluye no solamente la fuerza armada, sino tambi茅n cualquier otra forma de injerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos pol铆ticos, econ贸micos y culturales que lo constituyen.” [6]
En el esp铆ritu de la Carta de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos deber铆a esforzarse por prestar servicios de asesoramiento y asistencia t茅cnica al pueblo nicarag眉ense en lugar de exacerbar un ambiente de confrontaci贸n.
Como se帽ala la respuesta del Gobierno de Nicaragua al informe del GHREN [7], 茅ste tambi茅n ignora por completo los enormes avances logrados en favor de los derechos humanos de los nicarag眉enses en materia de educaci贸n, salud y vivienda; la lucha contra la pobreza extrema; la provisi贸n de seguridad jur铆dica, ciudadana y alimentaria; y la protecci贸n de los sectores m谩s vulnerables de la poblaci贸n. Por el contrario, el informe es un intento de utilizar un organismo multilateral de derechos humanos para dar legitimidad a una campa帽a de cambio de r茅gimen y justificar m谩s medidas coercitivas econ贸micas, que ya violan los derechos socioecon贸micos de los nicarag眉enses y frustran la consecuci贸n de los objetivos de desarrollo de la ONU.
Alfred de Zayas ha comentado que el GHREN se cre贸 con el prop贸sito de “nombrar y avergonzar” al gobierno nicarag眉ense, no para hacer una investigaci贸n objetiva [8]. Es imperativo que El Consejo de Derechos Humanos de la ONU vuelva a la objetividad y a la profesionalidad. Este informe es un ejemplo m谩s de la necesidad de una reforma radical de las Naciones Unidas, como exigi贸 el ex Presidente de la Asamblea General de la ONU y miembro del Comit茅 Asesor del Consejo de Derechos Humanos, el nicarag眉ense Padre Miguel d’Escoto Brockmann.
Tambi茅n condenamos la hipocres铆a del gobierno estadounidense cuando, al acoger el informe con benepl谩cito, afirm贸 “apoyar el retorno de Nicaragua a una democracia productiva”. Desde hace a帽os, el gobierno de Estados Unidos ha activamente intentado socavar la democracia nicarag眉ense a trav茅s de varias t谩cticas de cambio de r茅gimen, como son: financiar directamente y ayudar a planificar el violento intento de golpe de Estado de 2018, intentar socavar las elecciones democr谩ticas de Nicaragua en 2021 e imponer contra el pa铆s medidas econ贸micas coercitivas cada vez m谩s ilegales.
Por 煤ltimo, quedamos at贸nitos al ver que este informe del GHREN, que acusa falsa y rid铆culamente a Nicaragua de “cr铆menes de lesa humanidad”, sea acogido con satisfacci贸n por los gobiernos de los pa铆ses occidentales, los que promueven activamente los verdaderos cr铆menes de lesa humanidad en Palestina.
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