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lunes, 27 de abril de 2026

Nunca Podrán Detener la Primavera»: Se Proclama en Nicaragua el Día del Héroe Internacionalista - Benjamín Linder: ¡Presente!

Por Becca Renk Foster


Bajo la carpa que da sombra en el patio del colegio, con la mirada fija y solemne al frente, se alinea una fila de niños que llevan camisetas con la imagen del norteamericano más famoso de este pueblo montañoso de Nicaragua. La foto de la camiseta no es de un cantante pop ni de una estrella de cine, sino de un flaco ingeniero eléctrico de Portland, Oregón: Benjamín Linder.

«Benjamín Linder: ¡Presente! ¡Presente! ¡Presente!», gritan los niños, levantando sus pequeños puños en el aire para enfatizar que el espíritu de Benjamín Linder está hoy aquí con nosotros.

Benjamín Linder se trasladó a Nicaragua en 1983 para aportar sus habilidades a la Revolución Popular Sandinista. Era payaso y monociclista y trabajaba en el circo nacional. Como ingeniero, trabajó para llevar la electricidad a las zonas de guerra del norte de Nicaragua, donde la contrarrevolución financiada por Estados Unidos atacaba las aldeas en la oscuridad; la electricidad les proporcionaba mayor seguridad. Tras construir con éxito una central hidroeléctrica en El Cuá, Benjamín y sus compañeros comenzaron a trabajar en una nueva central en San José de Bocay, cerca de la frontera con Honduras.

El 28 de abril de 1987, Benjamín subió río arriba para tomar medidas para una presa con dos albañiles locales —Pablo Rosales, padre de cuatro hijos, y Sergio Hernández, padre de siete—, ambos voluntarios en el proyecto. Los tres fueron emboscados y asesinados por fuerzas contrarrevolucionarias.

Treinta y nueve años después, nuestro pequeño grupo, en representación de la Casa Ben Linder de Managua, ha viajado seis horas para honrar a estos héroes y mártires junto con los estudiantes, las familias, y autoridades locales en el Centro Escolar Benjamín Linder.

Día del Héroe Internacionalista

Al llegar a San José de Bocay en la noche del día anterior, nos enteramos de que la Asamblea Nacional acababa de declarar el 28 de abril Día del Héroe Internacionalista en Nicaragua. Es un honor poder compartir este momento de orgullo con la gente de Los Ángeles, el pueblo donde Benjamín fue asesinado, situado en lo alto de San José de Bocay, con unas vistas panorámicas del valle del río y las espectaculares montañas al fondo.

Juan Ramón Obregón Valdivia, el diputado de la Asamblea Nacional que representa a la región, está compartiendo el texto de la ley con los allí reunidos.

«Nicaragua ha sido bendecida con una legión de héroes y heroínas internacionalistas quienes, a lo largo de nuestra historia y en las distintas etapas de lucha por nuestra Soberanía, han asumido nuestros ideales y han defendido la Paz», lee.

«El hermano norteamericano Benjamín Linder, fue asesinado…convirtiéndose en un símbolo eterno de la lucha de los pueblos contra la injusticia. debemos conmemorar a todos nuestros héroes internacionalistas, reafirmando el vínculo indisoluble entre el Pueblo Nicaragüense y la Solidaridad Internacional, convirtiendo el ideal del internacionaliśmo en luz que guía la gesta por el progreso y la construcción de un futuro de Unidad y Paz», concluye el diputado.

Héroes Inesperados

Tras celebrar con bailes, discursos, poemas y piñatas, nos dirigimos a la presa que ahora alimenta la central hidroeléctrica, terminada en 1994 por APRODELBO, la organización que hoy suministra electricidad a 2.000 familias de la región. A continuación, caminamos a través del espeso bosque hasta el lugar donde fueron asesinados Benjamín, Pablo y Sergio.

De pie sobre las rocas en la quebrada, José Luís Olivas, jefe de la unidad de gestión ambiental de APRODELBO, habla de su heroísmo. Con sus gafas de montura metálica y los bolsillos de la camisa llenos de bolígrafos, Ben Linder no daba la impresión de ser valiente. Pero en el contexto de la guerra de la Contra, todo el mundo sabía que el simple hecho de intentar llevar la electricidad a las comunidades era motivo suficiente para que tu nombre acabara en una lista de muerte.

«En este entonces estaban los grupos armados financiados por el gobierno de los estados unidos», explica José Luís.

«El señor Ronald Reagan no quería que los nicaragüenses siguiéramos prosperando, nos quería ver enterrados en miseria y por eso financiaba la contrarrevolución».

Sin embargo, Benjamín y miles más como él siguieron trabajando para mejorar las vidas de las familias en las zonas rurales en guerra, aun sabiendo el riesgo personal que corrían.

«Lucharon por ver una comunidad organizada, ver jóvenes estudiando, ver médicos profesionales que son de la misma comunidad dando atención médica a la misma población», explica José Luís.

Cuenta la historia de Ambrosio Mogorrón Martínez, un enfermero vasco de España. Ambrosio, conocido como «El Doctorcito», también fue asesinado en Bocay, apenas un mes después de Benjamín. Se dirigía a llevar medicamentos a la comunidad cuando una mina antitanque de fabricación estadounidense detonó bajo su camioneta, matándolo a él y a otras nueve personas que lo acompañaban. El hospital primario de Bocay lleva el nombre de Ambrosio Mogorrón.

«Lastimosamente murieron estos internacionalistas, pero dejaron una semilla sembrada en buena tierra, y esa semilla ha germinado y esa semilla sigue creciendo aquí», concluye José Luís. «Por eso es que tenemos energía eléctrica, tenemos agua potable, tenemos hospitales, tenemos escuelas, tenemos universidades».

Nunca detendrán la primavera

Cuando vamos de salida, miramos una ranita sobre la piedra, justo arriba del punto donde dispararon a Ben a quemarropa. La rana es de un rojo vivo y negro, los colores de la Revolución Sandinista. Amablemente, va saltando de un lado a otro, dejándonos tomarle fotos. Un amigo me cuenta que, según la tradición indígena, Rana canta para traer la lluvia, simbolizando la nueva vida y la armonía.

Mientras bajamos la montaña, reflexiono sobre lo oportuno que es celebrar las contribuciones de nuestros internacionalistas caídos cuando ahora tantos de sus sueños para Nicaragua se han hecho realidad: la paz y seguridad, la educación gratuita, el servicio de salud gratuita, la vivienda digna, las buenas carreteras.

«Podrán arrancar todas las flores, pero jamás detendrán la primavera», cita la copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, al anunciar el Día del Héroe Internacionalista. «Benjamín Linder, una flor allá en Bocay, una flor del pueblo nicaragüense…Luchamos por la paz, luchamos por la floración que deja la Paz, luchamos para vivir como hermanos…luchamos por la alegría, jamás detendrán la primavera».

En este 28 de abril, mientras celebramos el primer Día del Héroe Internacionalista, sabemos que la primavera ha llegado a Nicaragua.

* Becca Renk Foster es originaria de Idaho, EE. UU. Lleva 25 años viviendo y trabajando en el desarrollo comunitario sostenible en Nicaragua. Coordina el trabajo de la Casa Benjamín Linder en Managua y forma parte de la Coalición de Solidaridad con Nicaragua.

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sábado, 28 de febrero de 2026

Stephen Sefton. El Hombre Detrás de La Pluma : ​"Nicaragua en la Sangre y el Sandinismo en el Alma"

Por Mariela Jackson

"Nicaragua en la Sangre y el Sandinismo en el Alma: La Crónica Vital de Stephen Sefton"
​Hay hombres que nacen en una isla para encontrar su destino en un istmo. Stephen Sefton, un académico e investigador irlandés de pensamiento afilado, llegó a Nicaragua en 1986, cuando el país olía a pólvora y a utopía. No vino como un turista de revoluciones, sino como alguien que buscaba respuestas a una pregunta universal: ¿Es posible que un pueblo pequeño desafíe a los gigantes solo con la fuerza de su dignidad?
​Lo que motivó a Sefton a cruzar el Atlántico fue una profunda empatía histórica. Como irlandés, llevaba en la sangre el eco de siglos de resistencia contra el colonialismo. Al ver a Nicaragua, no vio un país extraño, sino un espejo. En su profesión original de investigador y analista, Sefton comprendió que en este rincón del mundo la política no era teoría de libros, sino el acto de compartir el pan, de alfabetizar bajo un candil y de construir esperanza donde antes solo había olvido.
​Se quedó en Estelí, la ciudad de los murales y el tabaco, porque descubrió que el Sandinismo era la gramática con la que Nicaragua escribía su propia libertad. Cambió la niebla celta por el fuego del trópico, convencido de que su pluma debía estar allí donde se defendía la soberanía.
​A través de la investigación, vemos a un hombre que ha hecho de la defensa de la verdad su razón de ser. Sefton no se limita a observar; él habita la realidad nicaragüense. Desde su trinchera en el colectivo Tortilla con Sal, desmenuza la geopolítica con la precisión de un cirujano y la pasión de un bardo. (los bardos eran las personas encargadas de transmitir la historia, las leyes y las tradiciones de forma oral. Eran los "guardianes de la memoria").
​Su artículo más reciente, "Sandinismo e Identidad Nacional", no es un análisis frío; es un testimonio de amor. En él, nos explica que ser nicaragüense es hoy un acto de resiliencia espiritual. Para Stephen, cada hospital nuevo y cada escuela gratuita es una victoria contra el silencio impuesto por las grandes potencias. Escribe porque sabe que la historia, si no la cuentan los que la viven, la inventan los que la invaden.
​¿Por qué sigue aquí después de cuatro décadas? Porque para Sefton, Nicaragua es un proyecto espiritual. Ha caminado sus calles, ha escuchado sus volcanes y ha hecho suya la mística de Sandino. Él es el cronista que decidió dejar de contar la historia de otros para ayudar a escribir la historia de todos.
​Al final, Stephen nos demuestra que la patria no siempre es el suelo donde se nace, sino la causa por la que se está dispuesto a luchar. Como él mismo afirma: 'La identidad es una lucha permanente para construir un porvenir como lo merecemos todas y todos'. Una lucha que él abrazó desde el momento en que decidió que su hogar sería siempre Nicaragua.
Por que Stephen Sefton no solo vive en Nicaragua; Nicaragua vive en él. "Su pluma es el eco de un pueblo que se niega a ser silenciado."

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