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domingo, 20 de marzo de 2022

S谩hara Occidental: treinta a帽os de una promesa incumplida por Naciones Unidas

Por Javier Huerta

La ONU, el refer茅ndum que nunca lleg贸 y la geopol铆tica internacional

Treinta a帽os despu茅s del alto el fuego que puso fin a la guerra abierta entre Marruecos y el Frente Polisario, el pueblo saharaui contin煤a esperando que se cumpla una promesa que parec铆a estar en el centro del acuerdo alcanzado en 1991: poder decidir libremente su futuro. La Misi贸n de las Naciones Unidas para el Refer茅ndum del S谩hara Occidental, la MINURSO, naci贸 precisamente con ese objetivo, pero el refer茅ndum nunca lleg贸 a celebrarse. En noviembre de 2020, adem谩s, el alto el fuego volvi贸 a romperse y las armas regresaron a un conflicto que durante casi tres d茅cadas hab铆a permanecido relativamente congelado. En marzo de 2022, Naciones Unidas vuelve a encontrarse ante la misma cuesti贸n que lleva d茅cadas sin resolver: c贸mo convertir el reconocimiento del derecho de autodeterminaci贸n del pueblo saharaui en una realidad pol铆tica.

La cuesti贸n del S谩hara Occidental no puede entenderse, por tanto, como una disputa territorial convencional entre dos Estados. Naciones Unidas mantiene el territorio en su lista de Territorios No Aut贸nomos desde 1963, cuando todav铆a era administrado por Espa帽a. La propia naturaleza jur铆dica del problema remite a un proceso de descolonizaci贸n pendiente. En 1975, el Tribunal Internacional de Justicia concluy贸 que los v铆nculos jur铆dicos alegados entre Marruecos y el territorio no constitu铆an v铆nculos de soberan铆a territorial capaces de impedir la aplicaci贸n del principio de autodeterminaci贸n. La cuesti贸n fundamental deb铆a ser, por tanto, la voluntad de la poblaci贸n del territorio.

Y ah铆 comienza la gran contradicci贸n que atraviesa toda la historia reciente del S谩hara: el derecho ha permanecido reconocido mientras la soluci贸n pol铆tica se ha ido alejando cada vez m谩s.

La promesa de 1991

Cuando el alto el fuego entr贸 en vigor el 6 de septiembre de 1991, despu茅s de diecis茅is a帽os de guerra, parec铆a que finalmente se hab铆a encontrado una salida. Marruecos y el Frente Polisario aceptaban detener las operaciones militares y Naciones Unidas desplegaba una misi贸n encargada de preparar el camino hacia un refer茅ndum de autodeterminaci贸n.

La MINURSO no recibi贸 su nombre por casualidad. La palabra «refer茅ndum» formaba parte de su propia denominaci贸n porque ese era el objetivo fundamental para el que hab铆a sido creada. La poblaci贸n saharaui deb铆a poder decidir sobre el futuro del territorio. Sin embargo, la identificaci贸n de las personas que tendr铆an derecho a participar en la consulta termin贸 convirti茅ndose en un problema pol铆tico de enormes dimensiones. Determinar qui茅n deb铆a formar parte del censo significaba, en la pr谩ctica, determinar qui茅n pod铆a participar en una decisi贸n hist贸rica sobre la soberan铆a del territorio.

El problema se prolong贸 durante a帽os. Las diferencias entre Marruecos y el Frente Polisario impidieron alcanzar un acuerdo definitivo sobre el cuerpo electoral y el proceso comenz贸 a perder el impulso que hab铆a tenido en sus primeros momentos. Lo que deb铆a ser una etapa transitoria se convirti贸 progresivamente en una situaci贸n permanente.

Durante los a帽os posteriores se sucedieron las negociaciones y las propuestas de Naciones Unidas. El antiguo secretario de Estado estadounidense James Baker, que ejerci贸 como enviado personal del secretario general, impuls贸 diferentes f贸rmulas destinadas a desbloquear la situaci贸n. El Plan Baker II lleg贸 a plantear un periodo de autonom铆a seguido de una consulta sobre el estatuto definitivo del territorio, pero tampoco consigui贸 el acuerdo de las partes.

La cuesti贸n hab铆a cambiado de naturaleza. Ya no se trataba 煤nicamente de organizar el refer茅ndum previsto en 1991. Cada nueva propuesta intentaba encontrar un punto de encuentro entre posiciones que segu铆an siendo incompatibles: Marruecos defend铆a la integraci贸n del territorio mediante una f贸rmula de autonom铆a bajo soberan铆a marroqu铆, mientras el Frente Polisario continuaba defendiendo el derecho de los saharauis a decidir su futuro y la posibilidad de la independencia.

En 2007, Marruecos present贸 formalmente ante Naciones Unidas su propuesta de autonom铆a. Desde entonces, Rabat ha defendido que esa propuesta constituye la soluci贸n pol铆tica m谩s realista, mientras el Frente Polisario ha rechazado que pueda considerarse una soluci贸n de autodeterminaci贸n si la independencia queda excluida de antemano.

Aqu铆 aparece una cuesti贸n fundamental que no deber铆a perderse entre el lenguaje diplom谩tico: una cosa es que las partes negocien una soluci贸n y otra diferente es que el pueblo del territorio pueda decidir libremente cu谩l quiere que sea su futuro.

Una misi贸n internacional atrapada en el tiempo

La historia de la MINURSO resume como pocas instituciones la paradoja del S谩hara Occidental. Su nombre contin煤a hablando de un refer茅ndum que nunca se celebr贸 y, sin embargo, su mandato se ha ido prorrogando a帽o tras a帽o.

En octubre de 2021, el Consejo de Seguridad volvi贸 a extender su mandato hasta el 31 de octubre de 2022. La resoluci贸n 2602 reclam贸 a las partes que reanudaran las negociaciones sin condiciones previas y en buena fe, con el objetivo de alcanzar una soluci贸n pol铆tica justa y duradera que proporcionara la autodeterminaci贸n del pueblo del S谩hara Occidental. La resoluci贸n fue aprobada por 13 votos a favor y dos abstenciones.

Pero las palabras «autodeterminaci贸n» y «soluci贸n pol铆tica» conviven desde hace a帽os con una realidad muy diferente. La MINURSO ha conseguido desempe帽ar un papel importante en la supervisi贸n del alto el fuego durante d茅cadas, pero no ha podido cumplir el objetivo que dio origen a su nombre. Y la ausencia de una soluci贸n pol铆tica ha terminado haciendo que lo provisional se convierta en permanente.

Existe adem谩s otra anomal铆a. La MINURSO no cuenta con un mandato espec铆fico de vigilancia de los derechos humanos comparable al de otras misiones internacionales. Esto ha sido objeto de cr铆ticas durante a帽os por parte de organizaciones y actores pol铆ticos que reclaman mecanismos independientes de supervisi贸n.

El problema no es menor. Una misi贸n internacional puede contribuir a mantener una situaci贸n de calma, pero si carece de instrumentos suficientes para abordar las violaciones de derechos y, al mismo tiempo, no consigue llevar adelante el proceso pol铆tico para el que fue creada, corre el riesgo de convertirse en parte de la propia estructura de congelaci贸n del conflicto.

El muro que convirti贸 la divisi贸n en una realidad permanente

La dimensi贸n pol铆tica del conflicto tiene adem谩s una expresi贸n f铆sica: el muro construido por Marruecos.

La llamada berma se extiende durante miles de kil贸metros y divide las zonas controladas por Marruecos de aquellas en las que el Frente Polisario mantiene presencia. A su alrededor existe una amplia infraestructura militar y un elevado n煤mero de minas y otros restos explosivos. Para la poblaci贸n saharaui, la divisi贸n no es una abstracci贸n diplom谩tica. Significa familias separadas, territorios fragmentados y generaciones que han crecido en realidades completamente diferentes.

El muro tambi茅n ha contribuido a consolidar una situaci贸n territorial que inicialmente deb铆a ser provisional. Mientras la comunidad internacional contin煤a hablando de una soluci贸n futura, sobre el terreno existen estructuras pol铆ticas, militares y econ贸micas que se han desarrollado durante d茅cadas.

Ese es uno de los problemas fundamentales del paso del tiempo. El tiempo no permanece quieto mientras los diplom谩ticos negocian. Cada a帽o que transcurre permite que la realidad existente se consolide.

Y cuanto m谩s se consolida una situaci贸n, m谩s dif铆cil resulta modificarla.

Los recursos naturales y el otro conflicto dentro del conflicto

Hay adem谩s una dimensi贸n econ贸mica que tampoco puede quedar al margen. El S谩hara Occidental dispone de importantes recursos naturales, entre ellos los yacimientos de fosfatos y una zona pesquera de gran valor econ贸mico. La explotaci贸n de los recursos del territorio ha generado durante a帽os controversias jur铆dicas y pol铆ticas porque el S谩hara contin煤a siendo considerado por Naciones Unidas un Territorio No Aut贸nomo.

En 2002, el asesor jur铆dico de Naciones Unidas, Hans Corell, fue consultado sobre la legalidad de las actividades de exploraci贸n de recursos minerales en el territorio. Su dictamen se帽al贸 que las actividades de exploraci贸n y explotaci贸n de recursos en un Territorio No Aut贸nomo solo pod铆an desarrollarse respetando los intereses y deseos de la poblaci贸n del territorio.

La cuesti贸n es especialmente importante porque la explotaci贸n econ贸mica puede contribuir a consolidar sobre el terreno una determinada estructura pol铆tica. Cuando se construyen infraestructuras, se desarrollan actividades industriales, se explotan recursos y se establecen relaciones econ贸micas internacionales, la realidad del territorio cambia mientras su estatuto pol铆tico contin煤a sin resolverse.

No ser铆a correcto reducir todo el conflicto a una lucha por los fosfatos o por la pesca. El problema es mucho m谩s profundo y tiene ra铆ces hist贸ricas, nacionales y pol铆ticas. Pero tampoco puede ignorarse que los recursos naturales convierten al territorio en un espacio de inter茅s econ贸mico para diferentes actores.

La descolonizaci贸n no puede convertirse en una cuesti贸n puramente administrativa mientras los recursos de un territorio pendiente de descolonizaci贸n generan beneficios econ贸micos. La pregunta sobre qui茅n decide sobre esos recursos est谩 directamente relacionada con la pregunta sobre qui茅n tiene derecho a decidir el futuro del territorio.

Francia y el peso de las alianzas internacionales

Para comprender por qu茅 el conflicto lleva d茅cadas bloqueado tambi茅n es necesario mirar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y, especialmente, a las grandes potencias.

Francia ha mantenido hist贸ricamente una relaci贸n muy estrecha con Marruecos y ha sido uno de sus principales apoyos diplom谩ticos en el escenario internacional. Su posici贸n resulta especialmente relevante porque Francia es miembro permanente del Consejo de Seguridad y, por tanto, posee capacidad de veto.

Esto ayuda a comprender una de las grandes dificultades estructurales del conflicto. Naciones Unidas puede aprobar resoluciones y mantener misiones internacionales, pero la capacidad efectiva del Consejo de Seguridad depende tambi茅n de las relaciones de fuerza entre sus miembros permanentes.

La resoluci贸n 2602 de octubre de 2021 resulta reveladora. Francia vot贸 a favor de la pr贸rroga de la MINURSO, al igual que Estados Unidos y Reino Unido, mientras Rusia y T煤nez se abstuvieron. El problema no est谩, por tanto, en afirmar que Francia haya utilizado en esa ocasi贸n un veto para impedir una resoluci贸n. La cuesti贸n es m谩s amplia: la posici贸n de las grandes potencias condiciona el margen de actuaci贸n de Naciones Unidas y la naturaleza de las soluciones que pueden llegar al Consejo de Seguridad.

Estados Unidos tambi茅n ha adquirido un peso creciente. En diciembre de 2020, la Administraci贸n de Donald Trump reconoci贸 la soberan铆a marroqu铆 sobre el S谩hara Occidental, rompiendo con la tradicional posici贸n estadounidense de mantener una cierta distancia respecto de la cuesti贸n de soberan铆a. Ese reconocimiento se produjo en el contexto del acuerdo de normalizaci贸n de relaciones entre Marruecos e Israel.

La decisi贸n estadounidense introdujo un nuevo elemento en un conflicto que ya estaba marcado por fuertes alianzas internacionales. Marruecos obtuvo un importante respaldo de Washington mientras Argelia continuaba apoyando al Frente Polisario y defendiendo el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminaci贸n.

El S谩hara hab铆a dejado de ser 煤nicamente un problema de descolonizaci贸n. Se hab铆a convertido tambi茅n en una pieza del tablero geopol铆tico del Magreb.

Argelia y Marruecos: una rivalidad que trasciende el S谩hara

El enfrentamiento entre Marruecos y el Frente Polisario tampoco puede separarse de la rivalidad entre Marruecos y Argelia.

Argelia ha sido uno de los principales apoyos pol铆ticos, diplom谩ticos y humanitarios del Frente Polisario y alberga los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf. Marruecos, por su parte, considera que Argelia desempe帽a un papel fundamental en el mantenimiento del conflicto y reclama que participe directamente en la b煤squeda de una soluci贸n.

Detr谩s de esta disputa existe una rivalidad regional mucho m谩s antigua. Marruecos y Argelia representan dos grandes potencias del Magreb con intereses estrat茅gicos diferentes, y el S谩hara Occidental se encuentra en el centro de esa confrontaci贸n.

Esto no significa que el pueblo saharaui sea simplemente un instrumento de Argelia. Reducir la cuesti贸n de esa manera supondr铆a negar su propia historia, su identidad nacional y d茅cadas de reivindicaci贸n pol铆tica. Pero tampoco puede ignorarse que el conflicto saharaui se encuentra profundamente condicionado por la rivalidad entre las dos grandes potencias del Magreb.

Una vez m谩s, los intereses de los Estados se superponen a la cuesti贸n fundamental: qu茅 quiere el pueblo saharaui para su propio territorio.

2020: cuando la guerra volvi贸 a romper el silencio

Durante casi treinta a帽os, el alto el fuego de 1991 permiti贸 que el conflicto desapareciera parcialmente de la agenda internacional. La guerra hab铆a terminado, pero la causa pol铆tica que la hab铆a provocado continuaba sin resolverse.

En noviembre de 2020, la situaci贸n cambi贸. La crisis de Guerguerat, en el extremo sur del territorio, termin贸 provocando la ruptura del alto el fuego. El Frente Polisario declar贸 que el acuerdo hab铆a quedado roto y se reanudaron las hostilidades.

Aquello deber铆a haber constituido una advertencia para la comunidad internacional. El alto el fuego no hab铆a sido concebido como una soluci贸n definitiva, sino como el paso previo hacia un acuerdo pol铆tico. Si el acuerdo pol铆tico nunca llega, la tregua corre el riesgo de convertirse en una espera indefinida.

La reanudaci贸n de los combates demostr贸 precisamente que el conflicto nunca hab铆a desaparecido. Hab铆a sido congelado.

Y esa diferencia es fundamental.

La paz no consiste 煤nicamente en que durante un determinado periodo no se disparen las armas. La paz requiere tambi茅n abordar las causas pol铆ticas que originaron el enfrentamiento. En el S谩hara Occidental, esas causas contin煤an abiertas.

Staffan de Mistura: una nueva oportunidad para la diplomacia

En octubre de 2021, Naciones Unidas nombr贸 a Staffan de Mistura como nuevo enviado personal del secretario general para el S谩hara Occidental. Su nombramiento lleg贸 despu茅s de que el puesto permaneciera vacante desde la salida de Horst K枚hler en 2019. De Mistura deb铆a trabajar con las partes, los pa铆ses vecinos y otros actores para intentar reactivar el proceso pol铆tico.

Su llegada gener贸 expectativas moderadas. La Uni贸n Europea expres贸 su confianza en que pudiera dar un nuevo impulso al proceso dirigido por Naciones Unidas. Espa帽a, todav铆a en octubre de 2021, afirmaba oficialmente que apoyaba «el papel central de las Naciones Unidas» en la b煤squeda de una soluci贸n conforme a la Carta de Naciones Unidas.

Pero el problema que heredaba De Mistura era enorme. No bastaba con encontrar una nueva f贸rmula diplom谩tica. Hab铆a que conseguir que Marruecos y el Frente Polisario aceptaran volver a negociar en un momento en el que la confianza entre ambos estaba profundamente deteriorada y el alto el fuego hab铆a sido roto.

La diplomacia volv铆a a intentarlo all铆 donde hab铆a fracasado durante d茅cadas.

Espa帽a: de potencia colonial a actor decisivo

Y en ese momento vuelve a aparecer Espa帽a.

La responsabilidad espa帽ola en el S谩hara Occidental es diferente de la de cualquier otro pa铆s. Espa帽a fue la potencia colonial que administr贸 el territorio hasta 1975 y abandon贸 el proceso de descolonizaci贸n sin permitir que la poblaci贸n pudiera decidir su futuro.

Naciones Unidas registra que Espa帽a comunic贸 el 26 de febrero de 1976 que daba por terminada definitivamente su presencia en el territorio y que consideraba que quedaba desligada de cualquier responsabilidad internacional relacionada con su administraci贸n. Sin embargo, la cuesti贸n del S谩hara continu贸 formando parte del proceso de descolonizaci贸n de Naciones Unidas.

Durante d茅cadas, los sucesivos gobiernos espa帽oles defendieron oficialmente el marco de Naciones Unidas y una soluci贸n pol铆tica negociada. Pero Espa帽a tambi茅n mantuvo relaciones econ贸micas, comerciales, migratorias y de seguridad con Marruecos. La cuesti贸n saharaui se convirti贸 as铆 en una contradicci贸n permanente de la pol铆tica exterior espa帽ola: por un lado, la responsabilidad hist贸rica y los v铆nculos con la sociedad saharaui; por otro, la importancia estrat茅gica de Marruecos.

El 18 de marzo de 2022 esa contradicci贸n alcanz贸 un nuevo punto.

El Gobierno de Pedro S谩nchez anunci贸 el inicio de una nueva etapa con Marruecos y vincul贸 esa nueva relaci贸n a la estabilidad, la soberan铆a y la integridad territorial de ambos pa铆ses. El cambio fue interpretado como un giro de la posici贸n espa帽ola sobre el S谩hara.

La cuesti贸n adquiri贸 todav铆a mayor importancia porque la posici贸n espa帽ola se modificaba precisamente cuando Naciones Unidas segu铆a intentando recuperar el proceso pol铆tico y cuando el alto el fuego permanec铆a roto.

¿Qu茅 queda entonces de la autodeterminaci贸n?

La cuesti贸n central que queda despu茅s de treinta a帽os de diplomacia internacional es inc贸moda pero necesaria: ¿qu茅 significa la autodeterminaci贸n si el pueblo que debe ejercerla nunca llega a tener la posibilidad de hacerlo?

Naciones Unidas contin煤a hablando de autodeterminaci贸n. La resoluci贸n 2602 de 2021 sigue situ谩ndola entre los objetivos del proceso. El S谩hara contin煤a figurando en la lista de Territorios No Aut贸nomos. La MINURSO contin煤a existiendo. El enviado personal del secretario general contin煤a buscando una salida pol铆tica. Y, sin embargo, el refer茅ndum para el que se cre贸 la misi贸n sigue sin celebrarse.

Ah铆 reside el verdadero fracaso del sistema internacional en el caso saharaui. No consiste en que Naciones Unidas haya declarado formalmente que el derecho de autodeterminaci贸n ha dejado de existir. Consiste en que el reconocimiento jur铆dico no se ha transformado en una soluci贸n pol铆tica efectiva.

Durante a帽os se ha pedido paciencia al pueblo saharaui. Se le ha pedido esperar a que las negociaciones den resultado, a que las partes encuentren un compromiso y a que las condiciones internacionales sean favorables. Pero mientras se esperaba, varias generaciones han nacido y crecido en los campamentos de refugiados; otras han vivido bajo la administraci贸n marroqu铆 del territorio; familias enteras han permanecido separadas y la poblaci贸n ha visto c贸mo el conflicto se convert铆a en una parte permanente de su existencia.

La espera tambi茅n tiene consecuencias pol铆ticas.

Un conflicto congelado no es un conflicto resuelto

Desde una perspectiva de izquierda, internacionalista y anticolonial, el caso del S谩hara Occidental plantea una cuesti贸n que no puede quedar subordinada a la comodidad diplom谩tica de las grandes potencias.

La historia de la descolonizaci贸n demuestra que los derechos de los pueblos no pueden depender exclusivamente de la conveniencia de los Estados m谩s poderosos. Si la legalidad internacional reconoce un proceso de autodeterminaci贸n, ese principio deber铆a aplicarse con independencia de las alianzas militares, econ贸micas o estrat茅gicas que existan alrededor del territorio.

Eso no significa ignorar los intereses leg铆timos de las poblaciones marroqu铆es ni negar la necesidad de una soluci贸n negociada. Significa algo m谩s b谩sico: ninguna negociaci贸n deber铆a eliminar de antemano el derecho de la poblaci贸n saharaui a decidir sobre su propio futuro.

Tampoco puede ignorarse la dimensi贸n econ贸mica. Los recursos naturales, las infraestructuras, la pesca, los fosfatos y las inversiones desarrolladas en el territorio forman parte de una realidad que evoluciona mientras la cuesti贸n pol铆tica contin煤a pendiente. El dictamen jur铆dico de Naciones Unidas de 2002 ya advert铆a sobre la necesidad de respetar los intereses y deseos de la poblaci贸n del territorio en cualquier actividad de exploraci贸n o explotaci贸n de sus recursos.

Por eso la descolonizaci贸n no puede limitarse a dibujar una soluci贸n sobre un mapa. Tambi茅n debe preguntarse qui茅n controla el territorio, qui茅n decide sobre sus recursos y qui茅n puede determinar su futuro pol铆tico.

Treinta a帽os despu茅s, la promesa sigue pendiente

En marzo de 2022, treinta a帽os despu茅s del alto el fuego de 1991, el S谩hara Occidental se encuentra nuevamente ante una encrucijada. La MINURSO contin煤a desplegada, pero el refer茅ndum no se ha celebrado. El alto el fuego se rompi贸 en 2020. Staffan de Mistura intenta recuperar el proceso diplom谩tico. Marruecos contin煤a defendiendo la autonom铆a bajo su soberan铆a. El Frente Polisario mantiene su reivindicaci贸n de autodeterminaci贸n. Argelia contin煤a apoyando la causa saharaui y Estados Unidos ha reconocido la soberan铆a marroqu铆 sobre el territorio. Y Espa帽a acaba de modificar sustancialmente su posici贸n hist贸rica.

Cada uno de estos elementos demuestra que el conflicto no est谩 realmente congelado. Lo que se encuentra congelado es la soluci贸n.

El problema es que mientras la soluci贸n permanece congelada, la realidad contin煤a cambiando. El muro permanece. Las familias contin煤an separadas. Los campamentos siguen existiendo. Los recursos contin煤an siendo explotados y las alianzas internacionales se modifican. Las nuevas generaciones crecen en una situaci贸n que deb铆a ser temporal y que, sin embargo, amenaza con convertirse en permanente.

Por eso la pregunta fundamental no deber铆a ser 煤nicamente qu茅 soluci贸n resulta m谩s conveniente para Marruecos, Espa帽a, Argelia, Francia o Estados Unidos. Tampoco deber铆a reducirse a qu茅 f贸rmula diplom谩tica resulta m谩s c贸moda para el Consejo de Seguridad.

La pregunta fundamental es mucho m谩s sencilla:

¿Qu茅 quiere el pueblo saharaui para su propio futuro?

Despu茅s de casi medio siglo de descolonizaci贸n inconclusa y treinta a帽os de una promesa incumplida, esa pregunta contin煤a esperando respuesta.

Y mientras Naciones Unidas siga reconociendo el derecho a la autodeterminaci贸n sin conseguir que ese derecho pueda ejercerse, el S谩hara Occidental continuar谩 record谩ndonos una de las grandes contradicciones del orden internacional: la distancia que puede existir entre reconocer un derecho y estar dispuesto a hacerlo realidad.

Porque una descolonizaci贸n que nunca permite al pueblo colonizado decidir su destino no es una descolonizaci贸n terminada.

Es una descolonizaci贸n pendiente.


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lunes, 17 de enero de 2022

Organizaciones norteamericanas expresan respaldo al sistema pol铆tico nicarag眉ense y rechazan sanciones internacionales

Por Javier Huerta

Diversas organizaciones sociales y de solidaridad de Estados Unidos y Canad谩 han manifestado en distintos momentos su respaldo al modelo pol铆tico impulsado por el Gobierno de Nicaragua, destacando avances en 谩reas como infraestructura, programas sociales, salud y educaci贸n, as铆 como la defensa de la soberan铆a nacional frente a presiones externas. Seg煤n estas agrupaciones, el pa铆s ha desarrollado mecanismos institucionales que permiten la participaci贸n ciudadana y la ejecuci贸n de pol铆ticas orientadas al bienestar social.

Las organizaciones sostienen que gran parte de las cr铆ticas internacionales hacia Nicaragua responden a visiones pol铆ticas influenciadas por intereses geopol铆ticos y cuestionan la aplicaci贸n de sanciones econ贸micas por parte de gobiernos occidentales. Desde esta perspectiva, las medidas coercitivas unilaterales afectar铆an el desarrollo econ贸mico y limitar铆an la capacidad del Estado para ejecutar programas p煤blicos.

Por otra parte, gobiernos de Estados Unidos y Canad谩 han mantenido posiciones cr铆ticas hacia la administraci贸n nicarag眉ense durante los 煤ltimos a帽os. No obstante, sectores solidarios con Nicaragua consideran que dichas posturas no pueden analizarse al margen de los intereses geopol铆ticos hist贸ricos que Washington ha mantenido en Am茅rica Latina. Desde esta perspectiva, las cr铆ticas al Gobierno Sandinista responder铆an tambi茅n a una estrategia de presi贸n pol铆tica dirigida a debilitar un proyecto pol铆tico que ha defendido posiciones soberanas e independientes frente a la influencia estadounidense en la regi贸n.

Sobre las diversas organizaciones internacionales de derechos humanos, medios de comunicaci贸n y organismos multilaterales que han denunciado presuntas restricciones a las libertades civiles, limitaciones a la libertad de prensa y acciones contra organizaciones de la sociedad civil tal vez se deberian de cuestionar debido a la imparcialidad de algunas de estas organizaciones, se帽alando que varias reciben financiamiento de agencias gubernamentales occidentales o de entidades vinculadas a programas de promoci贸n pol铆tica internacional, como la National Endowment for Democracy (NED), USAID y otras instituciones europeas. Seg煤n esta visi贸n, dicho financiamiento podr铆a influir en la construcci贸n de narrativas cr铆ticas hacia gobiernos que no se alinean con los intereses de las principales potencias occidentales.

Respecto a los acontecimientos de 2018, mientras numerosos informes internacionales describen aquellos sucesos como protestas c铆vicas reprimidas por el Estado, hay otros an谩lisis que sostienen que la realidad fue m谩s compleja. Desde esta interpretaci贸n, durante los meses de crisis se produjeron acciones violentas protagonizadas por grupos radicalizados que instalaron tranques, restringieron la libre circulaci贸n de los ciudadanos y generaron situaciones de inseguridad que afectaron a amplios sectores de la poblaci贸n. Diversos registros audiovisuales difundidos en medios y redes sociales muestran episodios de agresiones, persecuciones y ataques contra personas identificadas como simpatizantes del Gobierno Sandinista, as铆 como da帽os a instituciones p煤blicas y privadas.

En relaci贸n con la libertad de prensa, podemos decir que Nicaragua ha mantenido hist贸ricamente una amplia diversidad de medios de comunicaci贸n con l铆neas editoriales cr铆ticas hacia el Ejecutivo, incluyendo canales de televisi贸n, emisoras de radio, peri贸dicos online o impresos y blogs y otras plataformas digitales. No olvidemos que durante la crisis de 2018 numerosos medios opositores continuaron operando y transmitiendo informaci贸n sin restricciones generalizadas. Desde esta perspectiva, algunas coberturas realizadas durante ese per铆odo habr铆an contribuido a la difusi贸n de versiones inexactas o descontextualizadas de los acontecimientos, influyendo en la percepci贸n internacional del conflicto y alimentando narrativas contrarias al Gobierno.

El debate sobre la realidad pol铆tica de Nicaragua refleja dos visiones contrapuestas. Por un lado, sectores de solidaridad internacional consideran que el pa铆s representa un modelo de defensa de la soberan铆a y desarrollo social frente a presiones externas. Por otro, organismos internacionales, gobiernos occidentales y organizaciones de derechos humanos afirman que persisten serias preocupaciones sobre la calidad democr谩tica y el respeto de los derechos fundamentales.

En este contexto, el respaldo expresado por organizaciones de Estados Unidos y Canad谩 se suma a un escenario internacional donde Nicaragua contin煤a siendo uno de los temas m谩s debatidos en materia de democracia, soberan铆a y derechos humanos en Am茅rica Latina.

Enlace a Intervenciones de los compa帽er@s representantes de organizaciones de EEUU y Canada:

Intervenciones de las Compa帽eras Margaret Kimberley y Jemima Pierre de la Alianza Negra por la Paz en Conferencia de Prensa de la Solidaridad Norteamericana con Nicaragua.

Interventions by Compa帽eras Margaret Kimberley and Jemima Pierre of the Black Alliance for Peace at the Press Conference of the North American Solidarity with Nicaragua.

Declaraci贸n del Congreso Canadiense por la Paz en Conferencia de Prensa de la Solidaridad Norteamericana con Nicaragua.

Declaration by the Canadian Peace Congress at the Press Conference of the North American Solidarity with Nicaragua.

Intervenci贸n del Compa帽ero Arjae Rebmann  del Partido Mundo Obrero, en Conferencia de Prensa de la Solidaridad Norteamericana con Nicaragua. 12 de enero de 2022

Intervention by Comrade Arjae Rebmann from the Workers World Party at the Press Conference of the North American Solidarity with Nicaragua. January 12, 2022

Mensaje del Compa帽ero S. Brian Willson, H茅roe de la Solidaridad, en Conferencia de Prensa de la Solidaridad Norteamericana con Nicaragua. 12 de enero de 2022

Message from Comrade S. Brian Willson, Hero of Solidarity, at the Press Conference of the North American Solidarity with Nicaragua. January 12, 2022

 



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mi茅rcoles, 12 de enero de 2022

Pueblo Presidente: quince a帽os de protagonismo popular en Nicaragua

Por Javier Huerta

Una aproximaci贸n al significado pol铆tico e hist贸rico de un concepto que, desde el retorno del Frente Sandinista al Gobierno en 2007, ha definido una manera de entender el poder, la participaci贸n ciudadana y la construcci贸n de un proyecto nacional basado en la restituci贸n de derechos y la soberan铆a.


Hay palabras que nacen para una campa帽a electoral y desaparecen cuando concluye el recuento de los votos. Otras, en cambio, sobreviven al paso del tiempo porque consiguen expresar una determinada visi贸n de la historia y terminan convirti茅ndose en parte de la identidad pol铆tica de un pueblo. En Nicaragua, una de esas expresiones es "Pueblo Presidente". Quince a帽os despu茅s del retorno del Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional al Gobierno, aquel concepto hab铆a dejado de ser una simple consigna para transformarse en uno de los pilares del discurso pol铆tico de la Nicaragua contempor谩nea. M谩s que una frase, sintetizaba una forma distinta de entender el ejercicio del poder: la convicci贸n de que el pueblo no deb铆a limitarse a elegir peri贸dicamente a sus gobernantes, sino participar activamente en la construcci贸n del pa铆s, en la definici贸n de sus prioridades y en la defensa de su soberan铆a.

Sin embargo, reducir el origen de esta idea al a帽o 2007 ser铆a desconocer una parte esencial de la historia nicarag眉ense. El concepto de Pueblo Presidente hunde sus ra铆ces en una tradici贸n pol铆tica mucho m谩s antigua, nacida de las luchas por la independencia y la justicia social que marcaron el siglo XX. Augusto C. Sandino no levant贸 las armas 煤nicamente para expulsar la ocupaci贸n militar estadounidense; combati贸 porque entend铆a que Nicaragua deb铆a recuperar el derecho a decidir libremente su destino, sin imposiciones extranjeras ni oligarqu铆as subordinadas a intereses ajenos. D茅cadas despu茅s, Carlos Fonseca retom贸 ese legado al fundar el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional, convencido de que la transformaci贸n del pa铆s solo ser铆a posible si el pueblo dejaba de ser un espectador de la historia para convertirse en su principal protagonista. Esa concepci贸n del sujeto popular como motor del cambio pol铆tico atraves贸 toda la trayectoria del sandinismo y sobrevivi贸 incluso a los a帽os m谩s dif铆ciles de la derrota electoral de 1990.

Durante los diecis茅is a帽os de gobiernos neoliberales, Nicaragua experiment贸 profundas transformaciones econ贸micas y sociales. La reducci贸n del papel del Estado, las privatizaciones, el deterioro de numerosos servicios p煤blicos y el incremento de las desigualdades alimentaron un creciente malestar entre amplios sectores de la poblaci贸n. Mientras los sucesivos gobiernos defend铆an la liberalizaci贸n econ贸mica como 煤nica v铆a para el desarrollo, el Frente Sandinista reconstru铆a su proyecto pol铆tico alrededor de una idea que con el tiempo se convertir铆a en una de sus principales se帽as de identidad: la restituci贸n de derechos. No se trataba 煤nicamente de regresar al poder, sino de recuperar para las mayor铆as el acceso a la salud, la educaci贸n, la producci贸n, la energ铆a, la vivienda y otros derechos que, seg煤n el discurso sandinista, hab铆an sido debilitados durante la etapa neoliberal.

Cuando Daniel Ortega asumi贸 nuevamente la Presidencia de la Rep煤blica el 10 de enero de 2007, el cambio que se anunciaba pretend铆a ir m谩s all谩 de la alternancia pol铆tica. El nuevo Gobierno present贸 el inicio de una etapa definida por la reconciliaci贸n nacional, la lucha contra la pobreza y la construcci贸n de un modelo de desarrollo cristiano, socialista y solidario, en el que el Estado recuperar铆a un papel activo en la promoci贸n del bienestar colectivo. Fue en ese contexto cuando comenz贸 a consolidarse la expresi贸n Pueblo Presidente, utilizada para transmitir la idea de que el centro de la acci贸n pol铆tica ya no deb铆a situarse en las 茅lites econ贸micas o en los organismos financieros internacionales, sino en las familias trabajadoras, las comunidades rurales, las mujeres, los j贸venes y los peque帽os productores que constitu铆an la mayor铆a de la sociedad nicarag眉ense.

Desde entonces, la expresi贸n fue adquiriendo una presencia cada vez mayor en los discursos oficiales, en los actos p煤blicos y en la comunicaci贸n institucional. Pero su importancia no resid铆a 煤nicamente en su fuerza simb贸lica. El concepto aspiraba a describir un modelo de gobierno donde las pol铆ticas p煤blicas se constru铆an, seg煤n la narrativa oficial, desde las necesidades concretas de la poblaci贸n y con una fuerte participaci贸n de las comunidades. La creaci贸n de espacios de organizaci贸n territorial, el fortalecimiento de los mecanismos comunitarios y la articulaci贸n entre instituciones p煤blicas y organizaciones locales fueron presentados como expresiones pr谩cticas de esa filosof铆a pol铆tica. Gobernar con el pueblo y no simplemente para el pueblo pas贸 a ser una de las ideas recurrentes del discurso sandinista.

Esa visi贸n encontr贸 su traducci贸n en un amplio conjunto de pol铆ticas sociales y econ贸micas que marcaron la primera d茅cada y media del nuevo ciclo pol铆tico. La recuperaci贸n de la gratuidad de la salud y de la educaci贸n p煤blicas fue presentada como uno de los s铆mbolos m谩s visibles de la restituci贸n de derechos. Programas como Hambre Cero, el Bono Productivo Alimentario, Usura Cero o las iniciativas dirigidas a fortalecer la econom铆a familiar y campesina buscaron ampliar las oportunidades de miles de hogares tradicionalmente excluidos del acceso al cr茅dito y a los recursos productivos. Al mismo tiempo, el pa铆s emprendi贸 un importante esfuerzo de inversi贸n p煤blica en carreteras, electrificaci贸n, agua potable, hospitales, escuelas y universidades, con el objetivo de reducir las hist贸ricas desigualdades territoriales que durante d茅cadas hab铆an separado el Pac铆fico del interior y de las regiones del Caribe.

La l贸gica que articulaba todas estas iniciativas respond铆a a una misma narrativa pol铆tica. El desarrollo no deb铆a medirse exclusivamente por el crecimiento econ贸mico o por los indicadores macroecon贸micos, sino por la capacidad del Estado para garantizar derechos, reducir la pobreza y crear condiciones para que las familias pudieran mejorar sus condiciones de vida. En ese sentido, el concepto de Pueblo Presidente pretend铆a expresar una forma de gobernar donde las personas dejaban de ser simples beneficiarias de pol铆ticas asistenciales para convertirse, al menos en el plano discursivo, en protagonistas de su propio desarrollo. Cada nueva escuela, cada centro de salud, cada vivienda entregada, cada comunidad electrificada o cada peque帽o productor incorporado a un programa de apoyo era presentado como el resultado de una acci贸n colectiva y no 煤nicamente de una decisi贸n administrativa.

Pero el significado del Pueblo Presidente trascend铆a el 谩mbito de las pol铆ticas sociales. Tambi茅n estaba estrechamente vinculado a la defensa de la soberan铆a nacional. La historia de Nicaragua ha estado marcada por intervenciones extranjeras, ocupaciones militares y constantes intentos de condicionar su vida pol铆tica desde el exterior. Esa memoria hist贸rica ha ocupado siempre un lugar central en la identidad del sandinismo. Por ello, el protagonismo popular no se entend铆a 煤nicamente como participaci贸n en el desarrollo econ贸mico o en la gesti贸n comunitaria, sino tambi茅n como la capacidad de un pueblo para decidir libremente su destino sin aceptar imposiciones externas.

Los acontecimientos de 2018 reforzaron todav铆a m谩s esa dimensi贸n del discurso oficial. Mientras el Gobierno denunci贸 que el pa铆s enfrentaba un intento de desestabilizaci贸n promovido desde el exterior, la defensa de la paz y del orden constitucional pas贸 a integrarse plenamente en el significado pol铆tico del Pueblo Presidente. Seg煤n esta interpretaci贸n, el pueblo no solo constru铆a escuelas, hospitales o carreteras; tambi茅n defend铆a la estabilidad institucional, proteg铆a la convivencia y preservaba la independencia nacional frente a las presiones internacionales. La soberan铆a dej贸 de entenderse exclusivamente como un principio jur铆dico para convertirse en una responsabilidad compartida entre el Estado y la ciudadan铆a organizada.

Esta concepci贸n no puede analizarse al margen del contexto latinoamericano de comienzos del siglo XXI. Diversos procesos pol铆ticos de la regi贸n reivindicaron nuevas formas de participaci贸n popular y cuestionaron el predominio de las recetas neoliberales aplicadas durante las d茅cadas anteriores. Aunque cada experiencia respondi贸 a realidades nacionales diferentes, todas compart铆an la aspiraci贸n de fortalecer el papel del Estado, ampliar los derechos sociales y recuperar m谩rgenes de soberan铆a frente a los condicionamientos externos. En Nicaragua, el concepto de Pueblo Presidente adquiri贸 una identidad propia al enlazar esa corriente latinoamericana con la tradici贸n hist贸rica del sandinismo y con el legado de Sandino y Carlos Fonseca.


Quince a帽os despu茅s del retorno del Frente Sandinista al Gobierno, aquella expresi贸n segu铆a ocupando un lugar central en la narrativa pol铆tica del pa铆s. Sus defensores la consideran la s铆ntesis de un modelo basado en la restituci贸n de derechos, la participaci贸n popular y la defensa de la soberan铆a nacional. Sus cr铆ticos sostienen interpretaciones muy diferentes sobre su alcance y su aplicaci贸n pr谩ctica. Esa diversidad de lecturas forma parte del debate pol铆tico nicarag眉ense y acompa帽a inevitablemente a cualquier concepto que aspire a definir un proyecto de pa铆s.

Lo que resulta dif铆cil discutir es que Pueblo Presidente dej贸 de ser hace tiempo una simple consigna electoral. Durante estos quince a帽os se convirti贸 en una categor铆a pol铆tica mediante la cual el sandinismo explic贸 su forma de entender el Estado, el desarrollo y la participaci贸n ciudadana. En una naci贸n cuya historia ha estado atravesada por intervenciones extranjeras, guerras, profundas desigualdades y permanentes luchas por la soberan铆a, esa expresi贸n termin贸 simbolizando la aspiraci贸n de situar al pueblo en el centro de la vida nacional. Porque las revoluciones no solo transforman las instituciones, la econom铆a o las leyes. Tambi茅n crean un lenguaje propio para nombrar el mundo que intentan construir. Y pocas expresiones resumen con tanta claridad el proyecto pol铆tico desarrollado en Nicaragua desde enero de 2007 como aquella que proclama, con sencillez y con vocaci贸n hist贸rica, que el verdadero presidente de la Rep煤blica debe ser siempre su pueblo.

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viernes, 10 de diciembre de 2021

10 a帽os de trabajo de DIFUSI脫N REBELDE. Origenes, linea editorial, activismo y un futuro lleno de lucha comunicacional.


El blog Difusi贸n Rebelde comenz贸 su andadura en abril de 2011, cuando se cre贸 su perfil en la plataforma Blogger. blogger.com+1

Desde sus inicios, defini贸 como uno de sus objetivos principales desenmascarar lo que consideraba “la manipulaci贸n informativa” por parte de los grandes medios, y dar voz a realidades perif茅ricas, cr铆ticas, alternativas o silenciadas. difusionrebelde.blogspot.com+2difusionrebelde.blogspot.com+2

En su entrada “La importancia de convertir las noticias en informaci贸n” (6 de abril de 2011), Difusi贸n Rebelde ya denuncia c贸mo “los sistemas noticiosos (…) transmiten la menor cantidad posible de informaci贸n” y advierte sobre la necesidad de construir un periodismo desde la conciencia, independiente del mercado y del poder. difusionrebelde.blogspot.com

Poco despu茅s, republico un art铆culo provocador titulado “¿Hemos entrado los espa帽oles en guerra?”, en respuesta a la implicaci贸n de Espa帽a en conflictos militares internacionales (Libia, etc.), anticipando la cr铆tica social que vendr铆a en los a帽os siguientes. difusionrebelde.blogspot.com

A lo largo de los a帽os siguientes, Difusi贸n Rebelde fue consolidando una l铆nea editorial consistente en denunciar injusticias, cuestionar medios dominantes, y visibilizar luchas sociales, realidades perif茅ricas y solidaridad internacional. Por ejemplo:

  • En 2013 public贸 “¿Qui茅n est谩 detr谩s de los medios de comunicaci贸n en Espa帽a?”, una reflexi贸n sobre la concentraci贸n medi谩tica y sus v铆nculos con el poder pol铆tico y econ贸mico. difusionrebelde.blogspot.com

  • A lo largo de varias entradas, abordaron conflictos en Am茅rica Latina, especialmente aquellos relacionados con intervenciones imperialistas, violaciones de derechos humanos, y medios de manipulaci贸n. difusionrebelde.blogspot.com+2difusionrebelde.blogspot.com+2

De este modo, el blog se consolid贸 como un espacio de pensamiento cr铆tico, internacionalista y comprometido pol铆ticamente, m谩s all谩 de lo local o nacional.

Desde temprano, Difusi贸n Rebelde no se limit贸 a reproducir noticias: tambi茅n actu贸 como plataforma de convocatoria, solidaridad y activismo. Por ejemplo:

  • El 15 de octubre de 2012, public贸 un llamamiento a una charla-debate sobre el 12 de octubre, en un contexto de cr铆tica al colonialismo, al neocolonialismo y en solidaridad con pueblos ind铆genas y latinoamericanos. difusionrebelde.blogspot.com+1

  • En sus categor铆as, el blog mezclaba noticias, comunicados, manifiestos, v铆deos, documentales, cr铆ticas culturales, reflexiones y propuestas de acci贸n, lo que contribu铆a a generar v铆nculos entre colectivos, militantes, lectores y simpatizantes. difusionrebelde.blogspot.com+2difusionrebelde.blogspot.com+2

As铆, Difusi贸n Rebelde se posicion贸 no solo como un medio de informaci贸n, sino como una herramienta de movilizaci贸n social y de tejido comunitario, uniendo espacios dispares bajo una cr铆tica com煤n al sistema dominante.

Al cumplirse esa primera d茅cada, Difusi贸n Rebelde mostr贸 que los medios alternativos, contrainformativos tienen un papel esencial: romper el monopolio simb贸lico y medi谩tico del poder, ofrecer espacios de cr铆tica radical, mantener viva la memoria y construir solidaridad desde abajo.

Pero tambi茅n queda claro que este tipo de proyectos enfrentan dificultades constantes: difusi贸n limitada, censura indirecta o desinter茅s generalizado. Que Difusi贸n Rebelde haya sobrevivido diez a帽os — manteniendo un volumen considerable de publicaciones — ya constituye en s铆 mismo un logro.

En este balance, la primera d茅cada de Difusi贸n Rebelde no solo representa un ejercicio de periodismo cr铆tico: es un testimonio de coherencia, de persistencia y de esperanza en la posibilidad de comunicaci贸n libre, honesta y militante.




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s谩bado, 27 de noviembre de 2021

El «sandinismo puro» que apoya Golpes de Estado (II): las alianzas del MRS con los Estados Unidos

Por Ben Norton

La ret贸rica de MRS es casi indistinguible de la del candidato republicano Marco Rubio y el lobby de Florida. El partido antisandinista demoniza al gobierno socialista de Cuba como una “dictadura” “totalitaria”, mientras colabora estrechamente con activistas cubanos contrarrevolucionarios.

Cuando Washington y la oligarqu铆a neofascista patrocin贸 un golpe militar de extrema derecha en Bolivia en 2019, el gobierno sandinista de Ortega se opuso y conden贸 firmemente el complot, apoy谩ndose firmemente en el presidente electo de Bolivia, Evo Morales.

El partido MRS, por su parte, apoy贸 p煤blicamente el golpe de Bolivia, acusando falsamente a Morales de “fraude” electoral y afirmando que el golpe fue una inspiraci贸n para los nicarag眉enses que quer铆an derrocar a su propio gobierno.

Dora T茅llez aplaudi贸 personalmente el golpe, calumniando a Morales como un aspirante a dictador y afirmando que Bolivia era «mejor» con 茅l derrocado. Su colega del MRS Hugo Torres Jim茅nez , otro ex-revolucionario convertido en partidario del golpe de derecha, tambi茅n elogi贸 el derrocamiento violento y antidemocr谩tico de Morales.

T茅llez declar贸 con j煤bilo que el golpe de Estado en Bolivia hab铆a “aterrorizado” al gobierno sandinista y expres贸 su esperanza de que los oficiales militares nicarag眉enses se sintieran inspirados para lanzar su propio golpe. El l铆der del MRS alab贸 a la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA) dominada por Estados Unidos y a su l铆der hiperintervencionista Luis Almagro , pidi茅ndole que expulsara a Nicaragua .

T茅llez dijo a AFP que el golpe de Bolivia dio un ejemplo positivo que podr铆a asustar al gobierno sandinista. Luego realiz贸 una entrevista con el medio de oposici贸n Confidencial, financiado por el gobierno de Estados Unidos, titulada “Dora Mar铆a T茅llez: ‘La [familia] Ortega-Murillo est谩 desmoralizada por la salida de Evo Morales»

Tras el golpe de Estado contra Morales, Nicaragua est谩 “desmoralizada, desesperada, aislada, golpeada”, se regode贸. Y lo que pas贸 en “Bolivia les dice que este modelo no es viable”.

T茅llez expres贸 su esperanza de que el “s铆ndrome de Bolivia” env铆e un mensaje a los l铆deres de las Fuerzas Armadas nicarag眉enses para lanzar un golpe de Estado propio, alegando que “hay una parte muy importante del cuerpo de oficiales que” no es tan leal al sandinismo.

T茅llez y sus colegas del MRS han adoptado una posici贸n a煤n m谩s dura hacia Venezuela. Si bien la administraci贸n del presidente Ortega ha apoyado firmemente al gobierno chavista de izquierda de Venezuela contra numerosos intentos de golpe de Estado en Estados Unidos, el MRS aboga abiertamente por el derrocamiento del gobierno venezolano, calific谩ndolo tambi茅n de «dictadura».

Hugo Torres public贸 un video en las plataformas de redes sociales del MRS elogiando al gobierno de Donald Trump por acusar absurdamente al presidente venezolano Nicol谩s Maduro de narcotr谩fico, mientras se refer铆a a Venezuela como un “estado terrorista”.

T茅llez incluso expres贸 su apoyo al t铆tere venezolano de Washington, Juan Guaid贸, y al oligarca opositor de extrema derecha Leopoldo L贸pez, proclamando: “Caminamos juntos”.

Para 2020, T茅llez y su partido MRS se hab铆an movido tanto a la derecha que decidieron abandonar cualquier pretensi贸n de fidelidad al sandinismo, quitando de su plataforma todas las referencias al movimiento sandinista y cambiando el nombre del Movimiento Renovador Sandinista a Uni贸n Democr谩tica. Renovadora (Uni贸n de Renovaci贸n Democr谩tica), o UNAMOS.

La UNAMOS ha elogiado abiertamente a los l铆deres latinoamericanos de derecha , como el banquero multimillonario convertido en presidente de Ecuador, Guillermo Lasso .

Mientras tanto, T茅llez y sus colegas de UNAMOS han presionado p煤blicamente al gobierno de Estados Unidos y a la Uni贸n Europea para que se impongan sanciones m谩s agresivas a su propio pa铆s, que ya han da帽ado la econom铆a de la naci贸n.



Relacionado:
https://difusionrebelde.blogspot.com/2021/11/de-revolucionarios-nicaraguenses.html 

De revolucionarios nicarag眉enses a informantes de la embajada de Estados Unidos: c贸mo Washington reclut贸 a ex sandinistas como Dora Mar铆a T茅llez y su partido MRS [I]


La historia de c贸mo la ex guerrillera de Nicaragua Dora Mar铆a T茅llez y su partido antisandinista MRS se aliaron con la derecha y se convirtieron en informantes golpistas de la embajada de Estados Unidos.

Una de las opositoras m谩s destacadas del gobierno sandinista de Nicaragua justifica postura con su pasado como revolucionaria. Y mientras los medios internacionales la alaban constantemente, lo que no mencionan es que ella abandon贸 la pol铆tica revolucionaria hace mucho tiempo y se ha convertido en un activo clave en la campa帽a de guerra no convencional del gobierno de Estados Unidos contra Nicaragua.

Cuando ten铆a solo 22 a帽os, Dora Mar铆a T茅llez luch贸 como guerrillera en la Revoluci贸n Sandinista de Nicaragua, junto al actual presidente Daniel Ortega. Pero rompi贸 con el sandinismo hace m谩s de dos d茅cadas y se ha ido desviando constantemente hacia el ala derecha respaldada por Estados Unidos.

T茅llez es una figura clave en un grupo de exrevolucionarios, muchos de 茅lite, de clase alta, que se unieron como una escisi贸n de derecha del Frente Socialista Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN) en la d茅cada de 1990. Juntos, formaron un partido pol铆tico centrista llamado Movimiento de Renovaci贸n Sandinista (Movimiento Renovador Sandinista, o MRS), negociando sus historias revolucionarias para promover una contrarrevoluci贸n neoliberal.

Bajo el liderazgo de T茅llez y sus colegas, el MRS desarroll贸 una estrecha relaci贸n con la oligarqu铆a derechista de Nicaragua. Tambi茅n colabor贸 ​​extensamente con el gobierno de los Estados Unidos, trabajando con miembros neoconservadores del Congreso y el lobby de cambio de r茅gimen de Miami, todo mientras recaudaba fondos de organizaciones intervencionistas estadounidenses.

Cables clasificados del Departamento de Estado publicados por WikiLeaks y analizados por la revista The Grayzone muestran que T茅llez y otros l铆deres de su partido MRS se han reunido con frecuencia con la embajada de Estados Unidos y han servido como informantes durante a帽os.

En reuniones peri贸dicas con funcionarios estadounidenses, T茅llez, Sergio Ram铆rez, Hugo Torres Jim茅nez, V铆ctor Hugo Tinoco y otras altas figuras del MRS proporcionaron inteligencia a Estados Unidos sobre el FSLN y la pol铆tica interna nicarag眉ense, en un intento por evitar que los sandinistas regresaran al poder. Luego ayudaron a Washington a intentar desestabilizar el gobierno del presidente Daniel Ortega despu茅s de que gan贸 las elecciones de 2006.

La embajada declar贸 claramente que «la posici贸n del gobierno de los Estados Unidos [es] que el MRS es una opci贸n viable y constructiva, con quien Estados Unidos mantendr铆a buenas relaciones».

La embajada agreg贸 con aprobaci贸n, «si el MRS puede cambiar los votos del FSLN y obtener algunos de los votos indecisos, todav铆a es una opci贸n viable y podr铆a ser la clave para evitar que Ortega gane».

Hoy en d铆a, T茅llez y su MRS est谩n abiertamente aliados con la derecha, incluso cuando ella y sus seguidores explotan c铆nicamente su antigua bona fides revolucionaria para dividir el apoyo de izquierda a los sandinistas y confundir a los observadores progresistas fuera del pa铆s.

El MRS jug贸 un papel clave en un violento intento de golpe de Estado en Nicaragua en 2018, en el que fuerzas extremistas respaldadas por Estados Unidos paralizaron la naci贸n levantando barricadas mientras persegu铆an, torturaban y asesinaban a activistas sandinistas.

Con fondos sustanciales de los recortes de la CIA dedicados a promover el cambio de r茅gimen, los l铆deres del MRS ayudaron a organizar y liderar el fallido golpe de Estado. Y utilizaron sus posiciones influyentes en los medios de comunicaci贸n, el sector de las ONG y la academia para dise帽ar c贸mo se comercializ贸 la operaci贸n violenta en el resto del mundo.

Continuar谩.


Fuente:
https://mpr21.info/de-revolucionarios-nicaraguenses-a-informantes-de-la-embajada-de-estados-unidos-como-washington-recluto-a-ex-sandinistas-como-dora-maria-tellez-y-su-partido-mrs-i/