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lunes, 16 de febrero de 2015

Las 10 principales estrategias de manipulaci贸n medi谩tica seg煤n Noam Chomsky


El reconocido y siempre cr铆tico ling眉ista del MIT, Noam Chomsky, una de las voces m谩s respetadas y consolidadas de la disidencia intelectual durante la 煤ltima d茅cada, ha compilado una lista con las diez estrategias m谩s comunes y efectivas que siguen las agendas “ocultas” para manipular al p煤blico a trav茅s de los medios de comunicaci贸n.


Hist贸ricamente los medios masivos han probado ser altamente eficientes para moldear la opini贸n general. Gracias a la parafernalia medi谩tica y a la propaganda se han creado o destrozado movimientos sociales, justificado guerras, matizados crisis financieras, incentivado unas corrientes ideol贸gicas sobre otras e incluso se da el fen贸meno de los medios como productores de realidad dentro de la psique colectiva.

¿Pero c贸mo detectar las estrategias m谩s comunes para entender estas herramientas psicosociales de las cuales, seguramente, somos part铆cipes? Por fortuna Chomsky se ha dado a la tarea de sintetizar y poner en evidencia estas pr谩cticas, algunas m谩s obvias y otras m谩s sofisticadas, pero aparentemente todas igual de efectivas y, desde un cierto punto de vista, denigrantes. Incentivar la estupidez, promover el sentimiento de culpa, fomentar la distracci贸n o construir problem谩ticas artificiales para luego, m谩gicamente, resolverlas, son s贸lo algunas de estas t谩cticas.

1- La estrategia de la distracci贸n.

2- Crear problemas, despu茅s ofrecer soluciones.

3- La estrategia de la gradualidad.

4- La estrategia de diferir

5- Dirigirse al p煤blico como criaturas de poca edad.

6- Utilizar el aspecto emocional mucho m谩s que la reflexi贸n.

7- Mantener al p煤blico en la ignorancia y la mediocridad.

8- Estimular al p煤blico a ser complaciente con la mediocridad.

9- Reforzar la autoculpabilidad.

10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.



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martes, 30 de diciembre de 2014

Chomsky: "Con la destrucci贸n de las democracias en el Viejo Continente se va hacia las dictaduras."

Las democracias europeas llegaron al colapso total, independientemente del color pol铆tico de los gobiernos, porque las decisiones las toman dirigentes y bur贸cratas de Bruselas no electos, asegur贸 el pasado viernes en Roma el fil贸sofo estadounidense Noam Chomsky.
Al participar en el Festival de las Ciencias en el Auditorio de Roma, Chomsky advirti贸 que con la destrucci贸n de las democracias en el Viejo Continente se va hacia las dictaduras. En particular, opin贸 que en Italia la democracia desapareci贸 cuando en noviembre de 2011 arrib贸 al gobierno el ex comisario europeo, Mario Monti, designado “por los bur贸cratas de Bruselas” y no por los electores, en referencia a la Comunidad Europea (CE). Pero dijo que el fen贸meno es universal y que la sociedad actual va HACIA la plutocracia.

“Hasta el Wall Street Journal ha descrito que la democracia estadounidense est谩 al borde del colapso, pues todo gobierno, sea de derecha o de izquierda, sigue la misma pol铆tica, decidida por grupos de banqueros y bur贸cratas”, afirm贸.

Seg煤n Chomsky, tanto en ESTADOS Unidos, COMO Europa la agenda pol铆tica es dictada por los intereses particulares de grandes grupos financieros y bancarios, que tienen como objetivo principal la destrucci贸n del sistema previsional que fue una de las principales conquistas europeas de la postguerra. Dijo que el concepto ha sido muy bien sintetizado por el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, quien en una reciente entrevista reconoci贸 que el CONTRATO social ha muerto. “Esto quiere decir que la pol铆tica s贸lo sirve para enriquecer a los banqueros”, precis贸 el tambi茅n ling眉ista.

Advirti贸 que incluso internet y los nuevos medios, espacios y lenguajes innovadores que para muchos podr铆an contribuir a romper el circulo vicioso del poder, implican peligros. “Me parece que a menudo los NUEVOS medios llevan hacia una visi贸n m谩s estrecha del mundo, porque las personas son atra铆das por medios que expresan exactamente su misma concepci贸n de las cosas”, dijo. Explic贸 que mientras que los diarios todav铆a PUEDEN presentar opiniones diferentes, en un blog por internet existe solamente una. “Depende mucho de como se usan estos medios. Pueden ser un bien al ampliar nuestros horizontes, pero tambi茅n un mal”, sintetiz贸.

El ling眉ista tambi茅n se refiri贸 al neoliberalismo como “un gran ataque contra la poblaci贸n mundial, el m谩s grande ataque ocurrido en los 煤ltimos 40 a帽os”.

Fuente: Cubadebate

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jueves, 6 de noviembre de 2014

Noam Chomsky: Chavez, Allende y la CIA. (VIDEO)



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Chomsky: EE.UU. es "el estado terrorista n煤mero uno del mundo".

Estados Unidos es "el estado terrorista n煤mero uno" si se tienen en cuenta sus mort铆feras operaciones dirigidas por la CIA en pa铆ses como Nicaragua y Cuba, denuncia el historiador y fil贸sofo social Noam Chomsky en un nuevo art铆culo de opini贸n.

En un art铆culo publicado en Truthout.org, Chomsky se refiere a una revisi贸n hecha por la CIA sobre sus operaciones encubiertas recientes para determinar su efectividad, a ra铆z de la cual la Casa Blanca concluy贸 que, por desgracia, los 茅xitos son tan escasos que es necesario reconsiderar esa pol铆tica, en especial la de armar a insurgentes en todo el mundo, algo que -recuerda el fil贸sofo- han practicado en sus 67 a帽os de historia.  

La CIA llev贸 a cabo su an谩lisis de eficacia, mientras la administraci贸n de Obama contemplaba la posibilidad de armar a los rebeldes que luchan contra las fuerzas del presidente Bashar al Assad en Siria.  

'The New York Times' fue el primero en destapar la historia, que public贸 bajo el t铆tulo 'Estudio de la CIA sobre la ayuda encubierta aviva el escepticismo acerca de ayudar a los rebeldes sirios', a ra铆z de lo cual Chomsky sugiere su propio titular que, seg煤n 茅l, deber铆a haber sido: 'Ya es oficial: Estados Unidos es el principal estado terrorista del mundo, y est谩 orgulloso de serlo'. 

El profesor del Instituto Tecnol贸gico de Massachusetts (MIT por las iniciales en ingl茅s, Massachusetts Institute of Technology), pasa a continuaci贸n a detallar algunos de los casos evaluados en la revisi贸n de la CIA, explicando por qu茅 queda demostrado que EE.UU. es "el campe贸n del mundo en la generaci贸n de terror", y est谩 empe帽ado en contraponer su oposici贸n en todo el mundo.  

Ya es oficial: Estados Unidos es el principal estado terrorista del mundo, y est谩 orgulloso de serlo"El primer p谩rrafo del art铆culo de 'The New York Times' cita tres de los ejemplos principales de 'ayuda encubierta': Angola, Nicaragua y Cuba. De hecho, cada caso fue una operaci贸n terrorista llevada a cabo por EE.UU.", asegura Chomsky.  

El catedr谩tico agrega que EE.UU. apoy贸 en la d茅cada de los 80 la era del apartheid en Sud谩frica, que invadi贸 Angola para protegerse "de uno de los grupos terroristas m谩s notorios del mundo", seg煤n Washington: El Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela. 

"Washington se uni贸 a Sud谩frica para dar apoyo crucial al ej茅rcito terrorista Unita de Jonas Savimbi en Angola. Continu贸 haci茅ndolo incluso despu茅s de que Savimbi sufri贸 una rotunda derrota en una elecci贸n libre y cuidadosamente vigilada", escribe Chomsky. "Las consecuencias fueron horrendas. Una investigaci贸n de la ONU en 1989 estim贸 que las depredaciones sudafricanas provocaron 1,5 millones de muertes en pa铆ses vecinos, sin mencionar lo que ocurr铆a en Sud谩frica misma", a帽ade. 
La campa帽a asesina contra Cuba

Chomsky tambi茅n menciona la "campa帽a asesina y destructiva" durante varias d茅cadas de EE.UU. contra Cuba, incluyendo la fracasada invasi贸n de Playa Gir贸n y un embargo severo que contin煤a hasta nuestros d铆as.  

"El n煤mero de v铆ctimas de la larga guerra terrorista fue amplificado por un embargo destructor que contin煤a a煤n hoy desafiando al mundo. El 28 de octubre, la ONU, por 23陋 vez, respald贸 'la necesidad de poner fin al bloqueo econ贸mico, comercial, financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba'", escribe.  

Chomsky concluye su art铆culo refiri茅ndose a "la mayor campa帽a terrorista del orbe: el proyecto global de asesinato de terroristas lanzado por Obama", y afirmando que "el impacto generador de resentimiento de esos ataques con drones y con fuerzas especiales debe de ser bastante conocido para requerir mayor comentario". 

"Todo esto constituye un registro que hay que contemplar con cierto horror", sentencia.  


actualidad.rt.com

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viernes, 6 de junio de 2014

Assange analiza las lecciones de la 'primavera 谩rabe' con Noam Chomsky y Tariq Ali

'La primavera 谩rabe', sus or铆genes y consecuencias centraron la charla del fundador de WikiLeaks con el fil贸sofo y ling眉ista estadounidense Noam Chomsky y con el historiador militar Tariq Ali en la nueva edici贸n del programa 'Di谩logos con Julian Assange' en RT.






La gran lecci贸n de la ´primavera 谩rabe´



Ambos invitados revelan sus impresiones sobre los mecanismos que activaron las revueltas populares en Oriente Pr贸ximo y analizan la repercusi贸n de las mismas a nivel mundial. As铆, Ali afirma que “la primavera 谩rabe ha sido muy contagiosa” y hace hincapi茅 en que estas revueltas populares “surgieron en una parte del mundo de la cual los comentaristas dec铆an que all铆 la gente no estaba interesada en la democracia, que los musulmanes eran gen茅ticamente hostiles a la democracia”. 

No obstante, las protestas no solo brotaron sino que se extendieron a otras partes del mundo, incluso a los Estados Unidos, se帽ala el historiador. “Fue la ocupaci贸n de la plaza de Tahrir en El Cairo lo que inspir贸 a los activistas de todo EE. UU., opina el experto, quien apunta que 'la primavera 谩rabe' todav铆a “sigue siendo contagiosa de diferentes formas”. Por su parte, Chomsky opina que en Egipto s铆 “hab铆a gente preparada” para protestar y “para muchos era solo una posibilidad de empezar a hacer algo". 

 

Sin embargo, Ali se帽ala que “la velocidad y la magnitud de los levantamientos, realmente pill贸 a todo el mundo por sorpresa”. El historiador est谩 convencido de que se habr铆an aplicado “unos mecanismos radicales” para detener las protestas, si estas hubieran sido predecibles. “Hubieran intentado detener a la gente, aplastar a la gente, torturar a la gente, meter a los activistas en la c谩rcel”, apunta. 

Pero todo se descontrol贸 muy r谩pidamente y EE. UU. junto con otras potencias occidentales no pudieron detenerlo, dice el historiador. Los expertos se帽alan que la invasi贸n de Libia fue un intento de Occidente de restablecer el control en la regi贸n. 

Al mismo tiempo, los analistas entrevistados por Assange apuntan que en los pa铆ses productores de petr贸leo del golfo P茅rsico, tales como Arabia Saudita, Kuwait o los Emiratos, de los que EE. UU. es un antiguo y fiel aliado, “nunca ha estallado nada similar”. Estas naciones “se encuentran bajo un control f茅rreo”, se帽ala Chomsky, quien apunta que Occidente tiene “un plan de juego para cuando algunos de sus dictadores favoritos pierden la capacidad de gobernar.” En esta situaci贸n “lo que se hace es apoyarlos hasta el 煤ltimo minuto posible y cuando es imposible apoyarlos m谩s el ej茅rcito se vuelve contra ellos, se consigue que la clase intelectual haga declaraciones rotundas sobre la democracia y luego se intenta restaurar el sistema antiguo en cuanto sea posible”. 

Seg煤n Ali, la gran lecci贸n de estas revueltas consiste en que “la gente, las masas, se han dado cuenta de que para hacer un cambio hay que movilizarse y ser activos”. 


“La democracia misma est谩 teniendo problemas muy serios”



Esto es lo que opina Tariq Ali. “La democracia se est谩 viendo cada vez m谩s despojada de contenido. Es como un caparaz贸n vac铆o”, se帽ala, y apunta que “es lo que le enoja a la gente joven”, que pierde la fe en la democracia y piensa: “No importa lo que hagamos, no importa por qu茅 votemos, nada cambiar谩”, de ah铆 salen todas estas protestas”. 
Somos testigos de un “ataque a las libertades civiles” que afecta la democracia, afirma el historiador. Ali aduce el ejemplo de la ley firmada por Obama que otorga al presidente estadounidense el derecho a autorizar el asesinato de un ciudadano norteamericano “sin recurrir a la ley para nada”. 


Occidente deber铆a adoptar los nuevos modelos pol铆ticos de Sudam茅rica



Noam Chomsky apunta que son las fuerzas populares preocupadas por sus sociedades las que tienen que crear sus propios modelos y no buscarlos. Y esto ya est谩 pasando en Am茅rica del Sur, asegura el ling眉ista, poniendo el ejemplo de Bolivia, donde “la parte de la poblaci贸n m谩s reprimida en el hemisferio, la poblaci贸n ind铆gena, se ha trasladado al 谩mbito pol铆tico”. Chomsky asegura que los mismos procesos est谩n sucediendo en Ecuador y, “hasta cierto punto”, en Per煤. 

Seg煤n el analista, “Occidente har铆a mejor en adoptar algunos aspectos de estos modelos r谩pidamente, antes de derrumbarse y acabarse". 

Asimismo Chomsky destaca “el importante avance hacia la independencia y la integraci贸n” que Sudam茅rica ha conseguido por primera vez desde que los conquistadores europeos llegaran al continente. 

Por su parte, Tariq ratifica que “los cambios m谩s significativos de las 煤ltimas d茅cadas” provienen de Sudam茅rica, y el ambiente en pa铆ses como Venezuela, Bolivia, Brasil “es totalmente distinto”. En estos pa铆ses mucha gente dice : “Por primera vez nos sentimos de verdad independientes”, afirma el historiador. 

A su vez, Chomsky se帽ala que “no ha quedado ninguna base militar estadounidense en Sudam茅rica, que es un fen贸meno que dice mucho.” 


“No se rindan. Tengan fe. Sean esc茅pticos.”



Es el consejo universal que Tariq Ali da a los j贸venes de la nueva generaci贸n que quieren cambiar el sistema y son los protagonistas de los movimientos de protesta en todo el mundo. Ali incita a los j贸venes a ser activos, ya que en el caso contrario “nadie les pondr谩 nada en bandeja”. “Sean cr铆ticos con el sistema que nos domina a todos y antes o despu茅s, si no para esta generaci贸n, entonces para la siguiente, las cosas cambiar谩n”, se帽ala esperanzado.

Pueden ver la versi贸n completa de la nueva edici贸n de 'Di谩logos con Julian Assange' aqu铆. 

La primera edici贸n del programa de RT presentado por el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, se estren贸 el 17 de abril, fecha en la que se cumplieron 500 d铆as del bloqueo financiero sobre su p谩gina de filtraciones, y tuvo una enorme repercusi贸n en todo el mundo. En el marco de la serie de programas, que cuenta con 10 cap铆tulos, Assange conversa con "iconoclastas, visionarios y expertos del poder" con la intenci贸n de analizar el futuro de la comunidad mundial.

lunes, 6 de febrero de 2012

(VIDEO) Descripci贸n del Socialismo - Socialisme. Noam Chomsky.

Un breve repaso al los or铆genes del socialismo. Entrevista al profesor Avram Noam Chomsky. Es un ling眉ista, fil贸sofo y activista estadounidense. Una de las figuras m谩s destacadas de la ling眉铆stica del siglo XX tambi茅n es popular por su activismo pol铆tico, caracterizado por una visi贸n fuertemente cr铆tica de las sociedades capitalistas y socialistas, habi茅ndose definido pol铆ticamente a s铆 mismo como un anarquista o socialista libertario.






http://difusionrebelde.blogspot.com/

jueves, 6 de octubre de 2011

Noam Chomsky: Mensaje de Solidaridad con el movimiento de acampada y ocupaci贸n de Wall Street


Gangsters

P谩gina12


Cualquiera que tenga los ojos abiertos sabe que el gangsterismo de Wall Street –y de las instituciones financieras en general– ha causado da帽os severos al pueblo norteamericano y al mundo. Y tambi茅n deben saber que eso es algo que vienen haciendo desde hace 30 a帽os. En este tiempo, su poder econ贸mico y pol铆tico han aumentado radicalmente y en un c铆rculo vicioso un 1 por ciento de la sociedad amas贸 una inmensa fortuna mientras el resto se precariz贸, y todo con total impunidad: no s贸lo son lo suficientemente grandes como para caer, sino tambi茅n para ser apresados.
La corajuda y honorable protesta que se est谩 desarrollando en Wall Street deber铆a servir para llevar la atenci贸n p煤blica hacia esta calamidad y dedicar esfuerzos para superarla y llevar a la sociedad hacia un curso m谩s saludable.
Noam Chomsky es profesor em茅rito del Departamento de Ling眉铆stica y Filosof铆a del MIT. Universalmente reconocido como renovador de la ling眉铆stica contempor谩nea, es el autor vivo m谩s citado, el intelectual p煤blico m谩s destacado de nuestro tiempo y una figura pol铆tica emblem谩tica de la resistencia antiimperialista mundial.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/7363-1509-2011-10-02.html

martes, 4 de octubre de 2011

N. Chomsky: La ra铆z del "problema de las drogas" est谩 en Estados Unidos, no en M茅xico

La ra铆z del "problema de las drogas" est谩 en Estados Unidos, no en M茅xico, asegura el ling眉ista
La lucha antidrogas se enfoca a grupos sociales



La ra铆z del problema de las drogas est谩 en Estados Unidos, no en M茅xico, y las estrategias de ambos pa铆ses no pueden resolver el problema, afirm贸 Noam Chomsky.
En entrevista con la revista cibern茅tica estadunidense Guernica, afirm贸: El problema de las drogas est谩 en Estados Unidos, no en M茅xico. Es un problema de demanda y tiene que ser abordado aqu铆, pero no se hace as铆. Se ha demostrado una y otra vez que la prevenci贸n y el tratamiento son mucho m谩s efectivos en costos que la acci贸n policiaca, operaciones fuera del pa铆s, control fronterizo y m谩s. Pero el dinero va en otra direcci贸n y nunca tiene impacto. Cuando los l铆deres aplican durante d茅cadas pol铆ticas que no tienen consecuencias para el objetivo declarado y son muy costosas, uno debe preguntarse si est谩n diciendo la verdad y si esas pol铆ticas son para otro objetivo, porque no reducen el uso de drogas.
Chomsky se pregunt贸 por qu茅 se aplican estas pol铆ticas inefectivas y costosas a pesar de que se sabe que hay otras m谩s eficaces y baratas. “S贸lo hay dos respuestas posibles: o todos los l铆deres est谩n colectivamente locos, lo cual podemos descartar, o simplemente persiguen otros objetivos. En el extranjero es una campa帽a de contrainsurgencia; en casa, una forma de deshacerse de una poblaci贸n superflua –hay una correlaci贸n muy cercana de raza y clase–, no perfecta, pero casi: de hecho se est谩 echando a los hombres negros a un lado. En Colombia lo llamar铆an limpieza social. Aqu铆 simplemente los ponen en las c谩rceles.”
Afirm贸 que el incremento masivo de encarcelamientos, sobre todo de afroestadunidenses, y tambi茅n de latinos, se debe a la llamada guerra contra las drogas en Estados Unidos, pero tiene ra铆ces en una larga historia de control y esclavizaci贸n, tanto formal como mediante el sistema penal contra la poblaci贸n negra.
Subray贸 que las consecuencias de estas pol铆ticas son significativas para los centros del poder: emprender operaciones contrainsurgentes en Colombia y otras partes, y una limpieza social aqu铆, en la forma tradicional estadunidense. Todo esto est谩 al descubierto.
Los l铆deres saben c贸mo proceder
Chomsky consider贸 que otra parte del problema es el armamento. “¿D贸nde consiguen sus armas los c谩rteles de la droga? Son entregadas por Estados Unidos. Si cortara el flujo de armas no acabar铆a con la violencia, pero tendr铆a gran efecto. Si los c谩rteles en M茅xico desean rifles de asalto, los obtienen en Arizona.”
Interrogado sobre las opciones que tiene el gobierno de M茅xico para enfrentar la violencia y si ser铆a justificable suspender garant铆as hasta restablecer el orden en zonas como Ciudad Ju谩rez, Chomsky respondi贸: “Uno primero debe preguntar qu茅 es lo que el gobierno de M茅xico intenta hacer, y eso es un poco opaco. Parece que en cierto grado apoya a uno de los c谩rteles contra los otros. Si eso es lo que intenta hacer, no hay ninguna justificaci贸n.
Pero si desea detener el negocio de las drogas, considero que sabe c贸mo proceder y no es con la acci贸n militar: se debe ir al coraz贸n del asunto. Parte de la respuesta se dio en la declaraci贸n de los tres ex presidentes (Ernesto) Zedillo, (Fernando Henrique) Cardoso y (C茅sar) Gaviria: hace unos a帽os presentaron un informe en el que plantearon que la criminalizaci贸n de las drogas s贸lo incrementaba el problema y que algunas deber铆an ser legalizadas, como el alcohol, y reguladas. Eso es parte del asunto, pero la parte de fondo esta aqu铆, en Estados Unidos.
En la entrevista, Chomsky dijo que se reuni贸 con reporteros y editores de La Jornada este a帽o y el anterior, con quienes trat贸, entre otros temas, el peligro que corren los periodistas que intentan cubrir el tema del narcotr谩fico y la inevitable autocensura. Explic贸 que le hablaron de informes que abordaban el problema e incluso de la gran cantidad de negocios en M茅xico vinculados de alguna forma con el narco, y que cuando uno empieza a publicar cosas como 茅sas y a investigarlas, est谩 amenazando los centros del poder en la sociedad mexicana, que no desean quedar expuestos. Si pueden usar sicarios para detenerlo, lo har谩n.
Agreg贸 que se enter贸 de que hay zonas de cultivo en el norte de M茅xico protegidas por criminales y por fuerzas de seguridad, y que zonas que antes se dedicaban a la agricultura ya son parte del negocio il铆cito. Se帽al贸 que un reportaje de La Jornada revel贸 que unos economistas de la Universidad Nacional Aut贸noma ded M茅xico (UNAM) calculan que los ingresos reales de los trabajadores se desplomaron de manera espectacular durante el gobierno de Felipe Calder贸n como resultado de las pol铆ticas econ贸micas. Por esto, afirm贸, M茅xico tiene alternativas limitadas en el problema del narco, “ya que el Don de la mafia est谩 aqu铆, al otro lado”.
Dijo que el problema est谩 vinculado con una serie de pol铆ticas en ambos pa铆ses, y que en Estados Unidos, en los 煤ltimos 30 a帽os, la promoci贸n del sector financiero en la econom铆a y la destrucci贸n del sistema productivo han llevado a que los ingresos reales se hayan estancado para la mayor铆a de la poblaci贸n: ha tenido los mismos efectos que el neoliberalismo en M茅xico; menos agudos, pero similares.
Esto lleva a confirmar, igual que con las pol铆ticas antinarc贸ticos, que los gobiernos no est谩n para servir a sus ciudadanos; trabajan para sus bases principales que son, sobre todo, integrantes del sector financiero.
Libre mercado y libre trabajo
Cuando le preguntaron si se opone a que un pa铆s soberano, como Estados Unidos, adopte medidas razonables para detener y deportar indocumentados, Chomsky respondi贸: Es una pregunta interesante en Estados Unidos, donde todos son inmigrantes ilegales; todos, menos los que viven en las reservas ind铆genas. Indic贸 que todo depende de qu茅 se est谩 hablando. “Si uno se dice campe贸n del ‘libre mercado’ debe estar a favor del movimiento libre del trabajo; no se puede tener libre mercado sin eso, seg煤n indica Adam Smith.”
Deterioro educativo
Acerca del deterioro de la educaci贸n en ambos pa铆ses, Chomsky se帽al贸 que M茅xico tiene la UNAM, “una universidad de muy alta calidad… es dif铆cil el ingreso, pero es gratuita. Y en Estados Unidos, si se consideran los principales sistemas de educaci贸n p煤blica, uno tiene que ser rico o poder asumir una gran deuda para acudir a la universidad. En la ciudad de M茅xico hay una universidad fundada por (Andr茅s Manuel) L贸pez Obrador que no s贸lo es gratuita, sino abierta a todos. Es cierto que hay muchos defectos en el sistema educativo mexicano, pero en algunas cosas es mejor que aqu铆. Deber铆a haber oportunidades de educaci贸n decentes para todos.
Afirm贸 que es responsabilidad social garantizar educaci贸n obligatoria para todos, y conden贸 los intentos de privatizar los sistemas p煤blicos y los intereses empresariales que pretenden lucrarse con la educaci贸n.
Record贸 que el a帽o pasado viaj贸 de M茅xico a California y el contraste fue claro: M茅xico, pa铆s relativamente pobre, mantiene un sistema de educaci贸n superior de alta calidad y gratuito, aunque no para todos, pero sustancial. California, uno de los estados m谩s ricos del planeta, est谩 destruyendo las mejores universidades p煤blicas del pa铆s, y posiblemente privatizando algunas, como Berkeley y la Universidad de California en Los 脕ngeles.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2011/08/17/92825435-chomsky-la-lucha-antidroga-se-enfoca-hacia-grupos-sociales/

Noam Chomsky: Mirando hacia el 11/9 una d茅cada m谩s tarde (y II)

(sigue de la entrada anterior…) En la investigaci贸n realizada por Atlantic se dice : “La decisi贸n de matar a Bin Laden fue la ilustraci贸n m谩s clara hasta la fecha de un aspecto poco observado de la pol铆tica antiterrorista del gobierno de Obama. El gobierno de Bush captur贸 a miles de sospechosos y los envi贸 a campos de detenci贸n en Afganist谩n, Irak y Guant谩namo. El gobierno de Obama, por el contrario, se ha centrado en la eliminaci贸n de terroristas uno a uno.” Esa es una diferencia significativa entre Bush y Obama. Los autores citan el ex canciller de Alemania Occidental, Helmut Schmidt, quien dijo a la televisi贸n alemana que el ataque EE.UU. era “claramente una violaci贸n del derecho internacional ” y que Bin Laden hubiera tenido que ser detenido y llevado a juicio”, en contraste con lo que declar贸 Etic Schmidt, Fiscal General de EE.UU., quien “defendi贸 la decisi贸n de matar a Bin Laden, aunque no supusiera una amenaza inmediata (…) y que el asalto hab铆a sido “legal, leg铆timo y adecuado en todos los sentidos”.
La eliminaci贸n del cuerpo sin la autopsia tambi茅n fue criticado por los aliados. El muy respetado abogado brit谩nico Geoffrey Robertson, que apoy贸 la intervenci贸n y se opuso a la ejecuci贸n en gran parte por razones pragm谩ticas, describe la afirmaci贸n de Obama de que “se ha hecho justicia” como un “absurdo” evidente para el ex profesor de derecho constitucional. La ley en Pakist谩n, a帽ade, “exige una investigaci贸n sobre la muerte violenta, as铆 como el derecho internacional sobre los derechos humanos insiste en el” derecho a la vida, y acaba diciendo “que debe llevarse a cabo una investigaci贸n cada vez que se produce una muerte violenta causada por el gobierno o la acci贸n policial. Los EE.UU. por lo tanto, tienen la obligaci贸n de realizar una investigaci贸n que satisfaga a todo el mundo en cuanto a las verdaderas circunstancias de este asesinato “(…)
Eric Margolis comenta que “Washington no ha hecho p煤blicas las pruebas de su afirmaci贸n de que Osama Bin Laden estaba detr谩s de los ataques del 11/9,” y esta es probablemente una de las razones por las que las encuestas revelan que una tercera parte de los estadounidenses preguntados creen que el gobierno de los EE.UU. y/o Israel est谩n detr谩s del 11/9″, mientras que en el escepticismo en el mundo musulm谩n es mucho mayor. “Si hubiera tenido lugar un proceso abierto en los EE.UU. o en La Haya, habr铆an salido a la luz todas estas dudas ” (…)
En las sociedades que profesan un poco de respeto por la ley, los sospechosos son detenidos y llevados a un juicio justo. Hago hincapi茅 en “sospechosos”. En junio de 2002, el director del FBI Robert Mueller, hizo lo que el Washington Post describi贸 como “uno de sus comentarios p煤blicos m谩s detallados sobre los or铆genes de los ataques”, pero s贸lo pudo decir que “los investigadores creen que la idea de atacar las Torres Gemelas y el Pent谩gono el 11 de setiembre lleg贸 de l铆deres de Al Qaeda en Afganist谩n, el complot se realiz贸 en Alemania, y la financiaci贸n lleg贸 a trav茅s de los Emiratos 脕rabes Unidos a partir de fuentes en Afganist谩n” (…)
Nunca ha habido ning煤n motivo para dudar de lo que el FBI cre铆a a mediados de 2002, pero queda lejos de la prueba de culpabilidad necesaria en las sociedades civilizadas – lo que consideran evidencias no justifican el asesinato de un sospechoso que podr铆a, al parecer, ser f谩cilmente detenido y llevado a juicio. Lo mismo puede decirse de las pruebas aportadas desde entonces. La Comisi贸n 11/9 dispone de indicios circunstanciales contra Bin Laden en base a lo que han confesado los prisioneros de Guant谩namo. Es poco probable que se sostuvieran sus declaraciones ante un tribunal independiente, teniendo en cuenta la forma en que las confesiones fueron obtenidas. Pero en cualquier caso, las conclusiones de una investigaci贸n autorizada por el Congreso, por convincentes que le parezcan las evidencias, no est谩 a la altura de la condena de un tribunal con credibilidad, que es lo que cambia la categor铆a del acusado de sospechoso a culpable.
Se habla mucho de la “confesi贸n” de Bin Laden, pero fue m谩s un alarde que no una confesi贸n, y tiene la misma credibilidad que yo “confiese” que he ganado el marat贸n de Boston. El orgullo nos dice mucho sobre el personaje, pero nada acerca de su responsabilidad. (…) Una vez m谩s, todo esto es independiente de lo que podamos pensar cada uno de nosotros acerca de su responsabilidad, que parec铆a clara desde un primer momento, incluso antes de que el FBI iniciara su investigaci贸n.
Cr铆menes de agresi贸n
Vale la pena agregar que la responsabilidad de Bin Laden se reconoce en gran parte del mundo musulm谩n, y se condena. Un ejemplo significativo es el jeque liban茅s Fadlallah, muy respetado por Hezbol谩 y los grupos chiitas incluso fuera del L铆bano. Tiene algo de experiencia en lo que a asesinatos se refiere. Hab铆a sido el objetivo de un atentado por cami贸n bomba frente a una mezquita, en una operaci贸n organizada por la CIA en 1985. Se escap贸, pero otras 80 personas murieron, la mayor铆a mujeres y ni帽as cuando sal铆an de la mezquita. El jeque Fadlallah conden贸 en茅rgicamente los ataques del 11/9.(…)
Uno de los principales especialistas en el movimiento yihadista, Fawaz Gerges, sugiere que el movimiento podr铆a haber sido dividido en ese momento, pero el ataque de los EE.UU. a Irak represent贸 una gran bendici贸n para Bin Laden, ya que supuso un incremento del terror, como las agencias de inteligencia ya hab铆an anticipado. En las audiencias Chilcot sobre los antecedentes de la invasi贸n de Irak, por ejemplo, el ex jefe de la agencia de inteligencia brit谩nica MI5 declar贸 que tanto ellos como los EE.UU. sab铆an que Sadam no representaba ninguna amenaza grave, que era probable que la invasi贸n aumentase el terror, y que las invasiones de Irak y Afganist谩n hab铆an radicalizado a parte de una generaci贸n de musulmanes que vieron las acciones militares como un “ataque contra el Islam”. Como suele suceder, la seguridad no era una prioridad para la acci贸n del Estado.
Podr铆a ser instructivo preguntarnos c贸mo iban a reaccionar si comandos iraqu铆es hubieran aterrizado en el recinto de George W. Bush, lo asesinaran y tiraran su cuerpo en el Atl谩ntico (despu茅s de los ritos funerarios adecuados, por supuesto). Indiscutiblemente, no se trata de un “sospechoso”, sino de quien dio las 贸rdenes decisivas para invadir Irak – es decir, cometer el “supremo crimen internacional que difiere de otros cr铆menes de guerra en que contiene dentro de s铆 todo el mal acumulado” por el que los criminales nazis fueron ahorcados: los cientos de miles de muertos, los millones de refugiados, la destrucci贸n de gran parte del pa铆s y su patrimonio nacional, y el conflicto sectario y asesino que se ha extendido al resto de la regi贸n. De forma igualmente indiscutible, estos cr铆menes son muy superiores a los que se atribuyen a Bin Laden.
Decir que todo esto es indiscutible, como lo es, no quiere decir que se ponga en duda. La existencia de gente que cree que la tierra es plana no cambia el hecho de que, indiscutiblemente, la tierra no es plana. Del mismo modo, no se discute que Stalin y Hitler fueran los responsables de cr铆menes horrendos, aunque sus leales lo nieguen. Todo esto deber铆a ser demasiado obvio para tener que mencionarlo, y lo ser铆a, excepto si vivimos en una atm贸sfera de histeria tan extrema que bloquea el pensamiento racional.
Del mismo modo, no se discute que Bush y sus aliados han cometido el “crimen supremo internacional” – el crimen de agresi贸n, definido con claridad meridiana por el juez Robert Jackson, que represent贸 a los Estados Unidos en los juicios de Nuremberg. Un “agresor”, se帽al贸 Jackson ante el Tribunal en su discurso de apertura, es un estado que es el primero en cometer acciones tales como “invadir con sus fuerzas armadas, con o sin declaraci贸n de guerra, el territorio de otro Estado … “. Nadie, ni siquiera el defensor m谩s extremo de la agresi贸n, niega que Bush y sus asociados lo hicieran.
Tambi茅n har铆a bien en recordar las elocuentes palabras de Jackson en Nuremberg sobre el principio de universalidad: “Si ciertos actos en violaci贸n de tratados son cr铆menes, son cr铆menes tanto si los cometen Estados Unidos o Alemania, y no estamos dispuestos a establecer una norma de conducta criminal contra otros que no estar铆amos dispuestos a invocar contra nosotros”.
Tambi茅n est谩 claro que las intenciones que se declaran son irrelevantes, incluso si se las creen de verdad. Hay pruebas de que los fascistas japoneses, aparentemente, cre铆an que si atacaban a China estaban de hecho trabajando para convertirla en un “para铆so terrenal”. Y aunque puede ser dif铆cil de imaginar, es posible que Bush y compa帽铆a cre铆an que estaban protegiendo al mundo de la destrucci贸n de las armas nucleares de Saddam. Todo eso es no tiene ning煤n valor, aunque sus ardientes partidarios traten de convencernos de lo contrario.
Nos quedamos con dos opciones: O bien Bush y sus aliados son culpables del “crimen internacional supremo”, incluyendo todos los desastres que le siguieron, o bien se declaran los procesos de Nuremberg una farsa y que los aliados fueron culpables de asesinato judicial.
La mentalidad imperial y el 11/9
Unos d铆as antes del asesinato de Bin Laden, Orlando Bosch muri贸 tranquilamente en Florida, donde resid铆a junto a su c贸mplice, Luis Posada Carriles y muchos otros personajes relacionados con el terrorismo internacional. Despu茅s de que Bosch fuese acusado de docenas de cr铆menes terroristas por el FBI, Busch le concedi贸 el indulto presidencial, pese a las objeciones del Departamento de Justicia que hab铆a llegado a la conclusi贸n de “que ser铆a perjudicial para el inter茅s p煤blico de los Estados Unidos proporcionar un refugio seguro para Bosch”. La coincidencia de estas muertes nos recuerda la doctrina de Bush hijo que ya se ha convertido en una norma de facto de las relaciones internacionales, seg煤n se帽al贸 el especialista en relaciones internacionales de Harvard, Graham Allison, en el sentido de que deja sin efecto “la soberan铆a de los estados que proporcionan refugio a los terroristas”.
Allison se refiere al pronunciamiento de Bush hijo sobre los talibanes: “Aquellos que dan refugio a terroristas son tan culpables como los propios terroristas”, afirm贸. Este tipo de estados han perdido su soberan铆a y puede ser objetivo de bombardeos y del terror – por ejemplo, el estado que proteg铆a a Bosch y sus c贸mplices. Cuando Bush emiti贸 esta nueva “norma de facto de las relaciones internacionales”, parec铆a que nadie se daba cuenta de que estaba llamando a la invasi贸n y destrucci贸n de los EE.UU., y al asesinato de los presidentes que hubieran cometido tales cr铆menes.
Nada de esto es problem谩tico, por supuesto, si rechazamos el principio del juez Jackson sobre la universalidad, y adoptamos en su lugar el principio de que los EE.UU. se han auto-inmunizado en relaci贸n al derecho internacional y sus convenios – como, de hecho, el gobierno USA ha dejado muy claro repetidas veces.
Tambi茅n es la pena pensar en el nombre dado a la operaci贸n de Bin Laden, que como saben llamaron “operaci贸n Ger贸nimo”. La mentalidad imperial es tan profunda que pocos parecen capaces de percibir que la Casa Blanca glorifica a Bin Laden al llamarlo “Ger贸nimo” – el jefe apache indio que dirigi贸 la valerosa resistencia frente a los invasores de las tierras apaches.
La elecci贸n casual del nombre es una reminiscencia de la facilidad con la que el nombre de nuestras armas para asesinar llevan el nombre de las v铆ctimas de nuestros cr铆menes: Apache, Blackhawk … Quiz谩s reaccionar铆amos de forma diferente si la Luftwaffe hubiera llamado a sus aviones de combate “Jud铆o” y “Gitano”.
Los ejemplos mencionados caer铆an bajo la categor铆a de “excepcionalismo estadounidense”, si no fuera por el hecho de que la supresi贸n f谩cil de su propios cr铆menes es pr谩cticamente omnipresente entre los pa铆ses poderosos, al menos aquellos que no son derrotados y obligados a reconocer la realidad.
Tal vez el asesinato fue percibido por la administraci贸n como un “acto de venganza”, como Robertson concluye. Y tal vez el rechazo a la opci贸n legal de un juicio refleja una diferencia entre la cultura moral de 1945 y la de hoy en d铆a, como sugiere. Pero cualquiera que sea el motivo, no podr铆a ser la seguridad. Como en el caso del “crimen internacional supremo” en Irak, el asesinato de Bin Laden es un ejemplo m谩s del hecho importante de que la seguridad no es a menudo una alta prioridad para la acci贸n del Estado, al contrario de la doctrina que hemos recibido.
Copyright 2011 Noam Chomsky

jueves, 15 de septiembre de 2011

Noam Chomsky: Mirando hacia el 11/9 una d茅cada m谩s tarde (y II)

(sigue de la entrada anterior…) En la investigaci贸n realizada por Atlantic se dice : “La decisi贸n de matar a Bin Laden fue la ilustraci贸n m谩s clara hasta la fecha de un aspecto poco observado de la pol铆tica antiterrorista del gobierno de Obama. El gobierno de Bush captur贸 a miles de sospechosos y los envi贸 a campos de detenci贸n en Afganist谩n, Irak y Guant谩namo. El gobierno de Obama, por el contrario, se ha centrado en la eliminaci贸n de terroristas uno a uno.” Esa es una diferencia significativa entre Bush y Obama. Los autores citan el ex canciller de Alemania Occidental, Helmut Schmidt, quien dijo a la televisi贸n alemana que el ataque EE.UU. era “claramente una violaci贸n del derecho internacional ” y que Bin Laden hubiera tenido que ser detenido y llevado a juicio”, en contraste con lo que declar贸 Etic Schmidt, Fiscal General de EE.UU., quien “defendi贸 la decisi贸n de matar a Bin Laden, aunque no supusiera una amenaza inmediata (…) y que el asalto hab铆a sido “legal, leg铆timo y adecuado en todos los sentidos”.
La eliminaci贸n del cuerpo sin la autopsia tambi茅n fue criticado por los aliados. El muy respetado abogado brit谩nico Geoffrey Robertson, que apoy贸 la intervenci贸n y se opuso a la ejecuci贸n en gran parte por razones pragm谩ticas, describe la afirmaci贸n de Obama de que “se ha hecho justicia” como un “absurdo” evidente para el ex profesor de derecho constitucional. La ley en Pakist谩n, a帽ade, “exige una investigaci贸n sobre la muerte violenta, as铆 como el derecho internacional sobre los derechos humanos insiste en el” derecho a la vida, y acaba diciendo “que debe llevarse a cabo una investigaci贸n cada vez que se produce una muerte violenta causada por el gobierno o la acci贸n policial. Los EE.UU. por lo tanto, tienen la obligaci贸n de realizar una investigaci贸n que satisfaga a todo el mundo en cuanto a las verdaderas circunstancias de este asesinato “(…)
Eric Margolis comenta que “Washington no ha hecho p煤blicas las pruebas de su afirmaci贸n de que Osama Bin Laden estaba detr谩s de los ataques del 11/9,” y esta es probablemente una de las razones por las que las encuestas revelan que una tercera parte de los estadounidenses preguntados creen que el gobierno de los EE.UU. y/o Israel est谩n detr谩s del 11/9″, mientras que en el escepticismo en el mundo musulm谩n es mucho mayor. “Si hubiera tenido lugar un proceso abierto en los EE.UU. o en La Haya, habr铆an salido a la luz todas estas dudas ” (…)
En las sociedades que profesan un poco de respeto por la ley, los sospechosos son detenidos y llevados a un juicio justo. Hago hincapi茅 en “sospechosos”. En junio de 2002, el director del FBI Robert Mueller, hizo lo que el Washington Post describi贸 como “uno de sus comentarios p煤blicos m谩s detallados sobre los or铆genes de los ataques”, pero s贸lo pudo decir que “los investigadores creen que la idea de atacar las Torres Gemelas y el Pent谩gono el 11 de setiembre lleg贸 de l铆deres de Al Qaeda en Afganist谩n, el complot se realiz贸 en Alemania, y la financiaci贸n lleg贸 a trav茅s de los Emiratos 脕rabes Unidos a partir de fuentes en Afganist谩n” (…)
Nunca ha habido ning煤n motivo para dudar de lo que el FBI cre铆a a mediados de 2002, pero queda lejos de la prueba de culpabilidad necesaria en las sociedades civilizadas – lo que consideran evidencias no justifican el asesinato de un sospechoso que podr铆a, al parecer, ser f谩cilmente detenido y llevado a juicio. Lo mismo puede decirse de las pruebas aportadas desde entonces. La Comisi贸n 11/9 dispone de indicios circunstanciales contra Bin Laden en base a lo que han confesado los prisioneros de Guant谩namo. Es poco probable que se sostuvieran sus declaraciones ante un tribunal independiente, teniendo en cuenta la forma en que las confesiones fueron obtenidas. Pero en cualquier caso, las conclusiones de una investigaci贸n autorizada por el Congreso, por convincentes que le parezcan las evidencias, no est谩 a la altura de la condena de un tribunal con credibilidad, que es lo que cambia la categor铆a del acusado de sospechoso a culpable.
Se habla mucho de la “confesi贸n” de Bin Laden, pero fue m谩s un alarde que no una confesi贸n, y tiene la misma credibilidad que yo “confiese” que he ganado el marat贸n de Boston. El orgullo nos dice mucho sobre el personaje, pero nada acerca de su responsabilidad. (…) Una vez m谩s, todo esto es independiente de lo que podamos pensar cada uno de nosotros acerca de su responsabilidad, que parec铆a clara desde un primer momento, incluso antes de que el FBI iniciara su investigaci贸n.
Cr铆menes de agresi贸n
Vale la pena agregar que la responsabilidad de Bin Laden se reconoce en gran parte del mundo musulm谩n, y se condena. Un ejemplo significativo es el jeque liban茅s Fadlallah, muy respetado por Hezbol谩 y los grupos chiitas incluso fuera del L铆bano. Tiene algo de experiencia en lo que a asesinatos se refiere. Hab铆a sido el objetivo de un atentado por cami贸n bomba frente a una mezquita, en una operaci贸n organizada por la CIA en 1985. Se escap贸, pero otras 80 personas murieron, la mayor铆a mujeres y ni帽as cuando sal铆an de la mezquita. El jeque Fadlallah conden贸 en茅rgicamente los ataques del 11/9.(…)
Uno de los principales especialistas en el movimiento yihadista, Fawaz Gerges, sugiere que el movimiento podr铆a haber sido dividido en ese momento, pero el ataque de los EE.UU. a Irak represent贸 una gran bendici贸n para Bin Laden, ya que supuso un incremento del terror, como las agencias de inteligencia ya hab铆an anticipado. En las audiencias Chilcot sobre los antecedentes de la invasi贸n de Irak, por ejemplo, el ex jefe de la agencia de inteligencia brit谩nica MI5 declar贸 que tanto ellos como los EE.UU. sab铆an que Sadam no representaba ninguna amenaza grave, que era probable que la invasi贸n aumentase el terror, y que las invasiones de Irak y Afganist谩n hab铆an radicalizado a parte de una generaci贸n de musulmanes que vieron las acciones militares como un “ataque contra el Islam”. Como suele suceder, la seguridad no era una prioridad para la acci贸n del Estado.
Podr铆a ser instructivo preguntarnos c贸mo iban a reaccionar si comandos iraqu铆es hubieran aterrizado en el recinto de George W. Bush, lo asesinaran y tiraran su cuerpo en el Atl谩ntico (despu茅s de los ritos funerarios adecuados, por supuesto). Indiscutiblemente, no se trata de un “sospechoso”, sino de quien dio las 贸rdenes decisivas para invadir Irak – es decir, cometer el “supremo crimen internacional que difiere de otros cr铆menes de guerra en que contiene dentro de s铆 todo el mal acumulado” por el que los criminales nazis fueron ahorcados: los cientos de miles de muertos, los millones de refugiados, la destrucci贸n de gran parte del pa铆s y su patrimonio nacional, y el conflicto sectario y asesino que se ha extendido al resto de la regi贸n. De forma igualmente indiscutible, estos cr铆menes son muy superiores a los que se atribuyen a Bin Laden.
Decir que todo esto es indiscutible, como lo es, no quiere decir que se ponga en duda. La existencia de gente que cree que la tierra es plana no cambia el hecho de que, indiscutiblemente, la tierra no es plana. Del mismo modo, no se discute que Stalin y Hitler fueran los responsables de cr铆menes horrendos, aunque sus leales lo nieguen. Todo esto deber铆a ser demasiado obvio para tener que mencionarlo, y lo ser铆a, excepto si vivimos en una atm贸sfera de histeria tan extrema que bloquea el pensamiento racional.
Del mismo modo, no se discute que Bush y sus aliados han cometido el “crimen supremo internacional” – el crimen de agresi贸n, definido con claridad meridiana por el juez Robert Jackson, que represent贸 a los Estados Unidos en los juicios de Nuremberg. Un “agresor”, se帽al贸 Jackson ante el Tribunal en su discurso de apertura, es un estado que es el primero en cometer acciones tales como “invadir con sus fuerzas armadas, con o sin declaraci贸n de guerra, el territorio de otro Estado … “. Nadie, ni siquiera el defensor m谩s extremo de la agresi贸n, niega que Bush y sus asociados lo hicieran.
Tambi茅n har铆a bien en recordar las elocuentes palabras de Jackson en Nuremberg sobre el principio de universalidad: “Si ciertos actos en violaci贸n de tratados son cr铆menes, son cr铆menes tanto si los cometen Estados Unidos o Alemania, y no estamos dispuestos a establecer una norma de conducta criminal contra otros que no estar铆amos dispuestos a invocar contra nosotros”.
Tambi茅n est谩 claro que las intenciones que se declaran son irrelevantes, incluso si se las creen de verdad. Hay pruebas de que los fascistas japoneses, aparentemente, cre铆an que si atacaban a China estaban de hecho trabajando para convertirla en un “para铆so terrenal”. Y aunque puede ser dif铆cil de imaginar, es posible que Bush y compa帽铆a cre铆an que estaban protegiendo al mundo de la destrucci贸n de las armas nucleares de Saddam. Todo eso es no tiene ning煤n valor, aunque sus ardientes partidarios traten de convencernos de lo contrario.
Nos quedamos con dos opciones: O bien Bush y sus aliados son culpables del “crimen internacional supremo”, incluyendo todos los desastres que le siguieron, o bien se declaran los procesos de Nuremberg una farsa y que los aliados fueron culpables de asesinato judicial.
La mentalidad imperial y el 11/9
Unos d铆as antes del asesinato de Bin Laden, Orlando Bosch muri贸 tranquilamente en Florida, donde resid铆a junto a su c贸mplice, Luis Posada Carriles y muchos otros personajes relacionados con el terrorismo internacional. Despu茅s de que Bosch fuese acusado de docenas de cr铆menes terroristas por el FBI, Busch le concedi贸 el indulto presidencial, pese a las objeciones del Departamento de Justicia que hab铆a llegado a la conclusi贸n de “que ser铆a perjudicial para el inter茅s p煤blico de los Estados Unidos proporcionar un refugio seguro para Bosch”. La coincidencia de estas muertes nos recuerda la doctrina de Bush hijo que ya se ha convertido en una norma de facto de las relaciones internacionales, seg煤n se帽al贸 el especialista en relaciones internacionales de Harvard, Graham Allison, en el sentido de que deja sin efecto “la soberan铆a de los estados que proporcionan refugio a los terroristas”.
Allison se refiere al pronunciamiento de Bush hijo sobre los talibanes: “Aquellos que dan refugio a terroristas son tan culpables como los propios terroristas”, afirm贸. Este tipo de estados han perdido su soberan铆a y puede ser objetivo de bombardeos y del terror – por ejemplo, el estado que proteg铆a a Bosch y sus c贸mplices. Cuando Bush emiti贸 esta nueva “norma de facto de las relaciones internacionales”, parec铆a que nadie se daba cuenta de que estaba llamando a la invasi贸n y destrucci贸n de los EE.UU., y al asesinato de los presidentes que hubieran cometido tales cr铆menes.
Nada de esto es problem谩tico, por supuesto, si rechazamos el principio del juez Jackson sobre la universalidad, y adoptamos en su lugar el principio de que los EE.UU. se han auto-inmunizado en relaci贸n al derecho internacional y sus convenios – como, de hecho, el gobierno USA ha dejado muy claro repetidas veces.
Tambi茅n es la pena pensar en el nombre dado a la operaci贸n de Bin Laden, que como saben llamaron “operaci贸n Ger贸nimo”. La mentalidad imperial es tan profunda que pocos parecen capaces de percibir que la Casa Blanca glorifica a Bin Laden al llamarlo “Ger贸nimo” – el jefe apache indio que dirigi贸 la valerosa resistencia frente a los invasores de las tierras apaches.
La elecci贸n casual del nombre es una reminiscencia de la facilidad con la que el nombre de nuestras armas para asesinar llevan el nombre de las v铆ctimas de nuestros cr铆menes: Apache, Blackhawk … Quiz谩s reaccionar铆amos de forma diferente si la Luftwaffe hubiera llamado a sus aviones de combate “Jud铆o” y “Gitano”.
Los ejemplos mencionados caer铆an bajo la categor铆a de “excepcionalismo estadounidense”, si no fuera por el hecho de que la supresi贸n f谩cil de su propios cr铆menes es pr谩cticamente omnipresente entre los pa铆ses poderosos, al menos aquellos que no son derrotados y obligados a reconocer la realidad.
Tal vez el asesinato fue percibido por la administraci贸n como un “acto de venganza”, como Robertson concluye. Y tal vez el rechazo a la opci贸n legal de un juicio refleja una diferencia entre la cultura moral de 1945 y la de hoy en d铆a, como sugiere. Pero cualquiera que sea el motivo, no podr铆a ser la seguridad. Como en el caso del “crimen internacional supremo” en Irak, el asesinato de Bin Laden es un ejemplo m谩s del hecho importante de que la seguridad no es a menudo una alta prioridad para la acci贸n del Estado, al contrario de la doctrina que hemos recibido.
Copyright 2011 Noam Chomsky

lunes, 12 de septiembre de 2011

Noam Chomsky: Mirando hacia el 11/9 una d茅cada m谩s tarde (I)

¿Hubo alguna vez alternativa?

Por Noam Chomsky
Nos acercamos al 10 潞 aniversario de las horrendas atrocidades del 11 de septiembre de 2001 que han cambiado el mundo. El 1 de mayo, el presunto cerebro del delito, Osama Bin Laden, fue asesinado en Pakist谩n por un equipo de elite de comandos de EE.UU., los Navy SEALs, despu茅s de que fuese capturado, desarmado e indefenso, en la Operaci贸n Ger贸nimo.
Varios analistas han observado que a pesar de Bin Laden fuese asesinado, ha conseguido algunos 茅xitos importantes en su guerra contra los EE.UU. “En repetidas ocasiones afirm贸 que la 煤nica manera de expulsar a los EE.UU. del mundo musulm谩n y derrotar a sus s谩trapas ser铆a mediante una serie de guerras peque帽as pero muy caras que en 煤ltima instancia, podr铆an significar su quiebra”, escribe Eric Margolis. “Sangrado los EE.UU., en sus palabras.”Los Estados Unidos, primero bajo George W. Bush y luego con Barack Obama, cayeron en la trampa… Gastos militares grotescamente exagerados y adicci贸n a la deuda …”- especialmente cuando la deuda est谩 siendo c铆nicamente explotada por la extrema derecha, con la complicidad del establishment dem贸crata, para socavar lo que queda de los programas sociales como la educaci贸n p煤blica, los sindicatos, y, en general, los obst谩culos que subsisten a la tiran铆a de las grandes corporaciones.
Washington estaba decidido a cumplir los fervientes deseos de Bin Laden. Como expuse en mi libro 9-11, escrito poco despu茅s de los ataques. Cualquier persona con conocimiento de la regi贸n podr铆a reconocer que “un asalto masivo contra la poblaci贸n musulmana ser铆a la respuesta a las plegarias de Bin Laden y sus socios, y llevar谩 a los EE.UU. y aliados a una “trampa diab贸lica”, en palabras del ministro de Exteriores franc茅s”.
El principal analista de la CIA responsable de perseguir a Osama Bin Laden desde 1996, Michael Scheuer, escribi贸 poco despu茅s que “Bin Laden ha sido muy preciso al explicar las razones por las que Estados Unidos est谩 librando una guerra contra nosotros. [脡l] est谩 alterando dr谩sticamente los EE.UU. y las pol铆ticas occidentales hacia el mundo isl谩mico”, y en gran medida lo logr贸:” Los EE.UU. est谩n completando la radicalizaci贸n del mundo isl谩mico, algo que Osama Bin Laden trataba de hacer con un 茅xito sustancial pero incompleto desde principios de 1990. Como resultado de ello, creo que es justo concluir que los Estados Unidos de Am茅rica siguen siendo el 煤nico aliado indispensable de Bin Laden. Y sin duda lo siguen siendo, incluso despu茅s de su muerte.
El primer 11/9
¿Hab铆a alternativa? Lo m谩s probable es que el movimiento yihadista, con muchos elementos muy cr铆ticos con Bin Laden, pod铆a haberse dividido y debilitado despu茅s del 11/9. El “crimen contra la humanidad”, como se le llam贸 con raz贸n, podr铆a haber sido abordado como un delito, con una operaci贸n internacional para detener a los posibles sospechosos. La conclusi贸n de Robert Fisk de que el 11/9 fue un “crimen horrendo” cometido con “una maldad y crueldad incre铆bles”, es exacta, aunque los cr铆menes podr铆an haber sido a煤n peores. Supongamos, por ejemplo, que el ataque hubiera causado la muerte del presidente, hubiera supuesto la imposici贸n de una brutal dictadura militar que matase a miles de personas y torturase a decenas de miles, mientras ayuda a imponer un sistema de tortura y terrorismo, lleva a cabo una campa帽a de asesinatos internacionales, y como est铆mulo adicional, aporta un equipo de economistas – los llaman “los chicos Kandahar” – que r谩pidamente conducen la econom铆a en una de las peores depresiones de su historia. Evidentemente, habr铆a sido mucho peor que el 11/9.
Esto que acabo de contar no fue, por desgracia, un experimento virtual. Fue lo que pas贸. La inexactitud de este breve relato es que los n煤meros se deben multiplicar por 25 para obtener los equivalentes, la medida adecuada. Estoy hablando, por supuesto, de lo que en Am茅rica Latina se llama a menudo “el primer 11/9″: del 11 de septiembre de 1973, cuando los EE.UU. consiguieron derrocar al gobierno democr谩tico de Salvador Allende en Chile con un golpe militar que puso en el poder el brutal r茅gimen del general Pinochet. El objetivo, en palabras de la administraci贸n Nixon, era matar los “virus” que podr铆a animar a todos aquellos “extranjeros [que] van a jodernos” al querer hacerse los due帽os de sus propios recursos y aplicar una pol铆tica intolerable de desarrollo independiente. La conclusi贸n del Consejo de Seguridad Nacional fue que, si los EE.UU. no pod铆an controlar Am茅rica Latina, no pod铆an esperar tampoco poder hacerlo en otras partes del mundo.
El primer 11 de setiembre, a diferencia del segundo, no cambi贸 el mundo. No se trataba de “nada de gran importancia”, como Henry Kissinger asegur贸 a su Presidente unos d铆as m谩s tarde. Los hechos de poca importancia no se limitan al golpe de Estado militar que destruy贸 la democracia chilena y puso en marcha la historia de horror que sigui贸. El primer 11/9 fue un drama de un solo acto que comenz贸 en 1962, cuando John F. Kennedy cambi贸 la misi贸n de los militares de Am茅rica Latina de “defensa del hemisferio” – un remanente anacr贸nico de la Segunda Guerra Mundial – a “seguridad interna”, un concepto con una interpretaci贸n escalofriante.
En el libro recientemente publicado sobre la Historia de la Guerra Fr铆a por la Universidad de Cambridge, el erudito John Coatsworth escribe que a partir de ese momento y hasta “el colapso sovi茅tico en 1990, el n煤mero de presos pol铆ticos, v铆ctimas de la tortura y ejecuciones de disidentes pol铆ticos no violentos en Am茅rica Latina fue muy superior al de la Uni贸n Sovi茅tica y sus sat茅lites de la Europa del Este “, incluyendo a muchos m谩rtires religiosos y masacres en masa, siempre apoyadas o iniciadas en Washington. El 煤ltimo acto violento fue el brutal asesinato de seis importantes intelectuales de Am茅rica Latina, sacerdotes jesuitas, pocos d铆as despu茅s de la ca铆da del Muro de Berl铆n. Los autores eran una 茅lite del batall贸n salvadore帽o, que ya hab铆a dejado un rastro de sangre impresionante y que acababan de renovar su formaci贸n en la Escuela JFK de Guerra Especial, por orden directa del alto mando del estado cliente de los EE.UU.
Las consecuencias todav铆a repercuten.
Del secuestro y la tortura al asesinato
Todo esto y mucho m谩s se considera ahora como de poca importancia, y parece estar olvidado. Aquellos cuya misi贸n es la de gobernar el mundo disfrutan de una imagen m谩s reconfortante, muy bien articulada en el 煤ltimo n煤mero de la prestigiosa (y valiosa) revista del Royal Institute of International Affairs de Londres. El art铆culo principal habla del “orden internacional” de la “segunda mitad del siglo XX” marcado por “la universalizaci贸n de una visi贸n estadounidense de prosperidad comercial” Hay algo de verdad en ello, pero no acaba de transmitir la percepci贸n de la los que est谩n en el lado equivocado de las armas.
Lo mismo ocurre con el asesinato de Osama Bin Laden, que pone fin a una fase de la “guerra contra el terror” re-declarada por el presidente George W. Bush en el segundo 11/9. Hagamos algunas reflexiones sobre el hecho y su significado.
El 1 de mayo de 2011, Osama Bin Laden fue asesinado en su reducto pr谩cticamente desprotegido por una misi贸n de ataque de la 79 Navy SEALs, que entraron en Pakist谩n en helic贸ptero. Despu茅s de unos relatos espeluznantes dados incialmente por el gobierno y luego retirados, los informes oficiales dejan cada vez m谩s claro que la operaci贸n fue un asesinato que viol贸 repetidamente las normas elementales del derecho internacional, empezando por la propia invasi贸n.
No parece haber habido ning煤n intento de detener a la v铆ctima sin armas, ya que los 79 comandos no encontraron ninguna oposici贸n – salvo, seg煤n el informe, el de su esposa, tambi茅n desarmada, a quien dispararon en defensa propia cuando ella “se abalanz贸” sobre ellos, seg煤n la Casa Blanca.
Una reconstrucci贸n plausible de los acontecimientos la ofrece el veterano corresponsal en Oriente Medio Yochi Dreazen y sus colegas en el Atlantic. Dreazen, ex corresponsal militar para el Wall Street Journal, es corresponsal para el Grupo Nacional que cubre asuntos militares y de seguridad nacional. Seg煤n su investigaci贸n, la Casa Blanca no parece haber considerado la opci贸n de capturar vivo a Bin Laden: “El gobierno hab铆a dejado claro al clandestino Comando Conjunto de Operaciones Especiales que quer铆a Bin Laden muerto, seg煤n un alto funcionario de EE.UU. con el conocimiento de los debates. Un oficial de alto rango que inform贸 sobre el asalto, dijo que los comandos sab铆an que su misi贸n no era cogerle vivo.”
Los autores a帽aden: “Para la mayor铆a de los que en el Pent谩gono y la CIA hab铆an pasado casi una d茅cada a la caza de Bin Laden, su muerte era un acto necesario y justificado de venganza.” Adem谩s, “la captura de Bin Laden vivo hubiera representado una serie de espinosas dificultades jur铆dicas y pol铆ticas. Mejor, entonces, si se lo asesinaba y tiraba su cuerpo al mar sin posibilidad de realizar ninguna autopsia – un acto que previsiblemente provocar铆a tanto la ira como el escepticismo en gran parte del mundo musulm谩n.”

lunes, 18 de abril de 2011

Libia y el mundo del petr贸leo. Por Noam Chomsky

Lo que Occidente busca es lo que Bush anunci贸: el control o al menos clientes dignos de confianza y, en el caso de Libia, el acceso a enormes 谩reas inexploradas que esperan sean ricas en petr贸leo.
Noam Chomsky | La Jornada 
Libia es un Estado rico en petr贸leo dirigido por un dictador brutal que, no obstante, es poco confiable: un cliente digno de confianza ser铆a preferible por mucho. Cuando estallaron protestas no violentas, Muammar Kadafi actu贸 r谩pidamente para aplastarlas.
El mes pasado, en el tribunal internacional sobre cr铆menes durante la guerra civil en Sierra Leona, el juicio del ex presidente liberiano Charles Taylor lleg贸 a su fin. El fiscal general, el profesor de derecho estadunidense David Crane, inform贸 a The Times de Londres que el caso estaba incompleto: los fiscales pretend铆an encausar a Muammar Kadafi, quien, dijo Crane, era finalmente el responsable por la mutilaci贸n y/o asesinato de 1.2 millones de personas.

Pero el encausamiento no se dar铆a. Estados Unidos, el Reino Unido y otros pa铆ses intervinieron para bloquearlo. Al preguntarle por qu茅, Crane dijo: Bienvenido al mundo del petr贸leo.

Otra v铆ctima reciente de Kadafi fue sir Howard Davies, el director de la Escuela de Econom铆a de Londres, quien renunci贸 despu茅s de revelaciones de los lazos de la escuela con el dictador libio.

En Cambridge, Massachusetts, el Monitor Group, una firma de consultor铆a fundada por profesores de Harvard, fue bien pagado por servicios tales como un libro para llevar las palabras inmortales de Kadafi al p煤blico en conversaci贸n con famosos expertos internacionales, junto con otros esfuerzos para mejorar la apreciaci贸n internacional de Libia (la de Kadafi).

El mundo del petr贸leo rara vez est谩 lejos en el tel贸n de fondo en asuntos que conciernen a esta regi贸n.

Por ejemplo, cuando las dimensiones de la derrota estadunidense en Irak ya no pod铆a ocultarse, la ret贸rica bonita fue desplazada por el anuncio honesto de objetivos pol铆ticos. En noviembre de 2007 la Casa Blanca emiti贸 una declaraci贸n de principios que insist铆a en que Irak debe conceder acceso y privilegio indefinidos a los invasores estadunidense.

Dos meses despu茅s, el presidente George W. Bush inform贸 al Congreso que rechazar铆a la legislaci贸n que limitara el emplazamiento permanente de las fuerzas armadas estadunidense en Irak o el control de Estados Unidos de los recursos petroleros de Irak; demandas que Estados Unidos tendr铆a que abandonar poco despu茅s ante la resistencia iraqu铆.

El mundo del petr贸leo ofrece una gu铆a 煤til para las reacciones occidentales ante los notables levantamientos pro democr谩ticos en el mundo 谩rabe. Al dictador rico en petr贸leo que es un cliente confiable se le da virtual rienda suelta. Hubo poca reacci贸n cuando Arabia Saudita declar贸 el 5 de marzo: Las leyes y las regulaciones en el reino proh铆ben totalmente todo tipo de manifestaciones, marchas y plantones as铆 como la convocatoria a los mismos ya que van contra los principios de la Shariah y las costumbres y tradiciones sauditas. El reino moviliz贸 a enormes fuerzas de seguridad que rigurosamente aplicaron la prohibici贸n.

En Kuwait, peque帽as manifestaciones fueron sofocadas. El pu帽o de hierro golpe贸 en Bahrein despu茅s de que fuerzas militares encabezadas por Arabia Saudita intervinieron para garantizar que la monarqu铆a sunita minoritaria no se viera amenazada por llamados a reformas democr谩ticas.

Bahrein es sensible no s贸lo porque alberga a la Quinta Flota de Estados Unidos sino tambi茅n porque colinda con 谩reas chi铆tas de Arabia Saudita, ubicaci贸n de la mayor parte del petr贸leo del reino. Resulta que los recursos energ茅ticos primarios del mundo se localizan cerca del norte del golfo P茅rsico (o golfo Ar谩bigo, como a menudo le llaman los 谩rabes), en gran medida chi铆ta, una potencial pesadilla para los planificadores occidentales.

En Egipto y T煤nez, el levantamiento popular ha conseguido victorias impresionantes, pero, como inform贸 la Fundaci贸n Carnegie, los reg铆menes permanecen y al parecer est谩n decididos a frenar el 铆mpetu pro democr谩tico generado hasta ahora. Un cambio en las elites gobernantes y el sistema de gobierno sigue siendo un objetivo distante; y uno que Occidente buscar谩 mantener as铆.

Libia es un caso diferente, un Estado rico en petr贸leo dirigido por un dictador brutal que, no obstante, es poco confiable: Un cliente digno de confianza ser铆a preferible por mucho. Cuando estallaron protestas no violentas, Muammar Kadafi actu贸 r谩pidamente para aplastarlas.

El 22 de marzo, mientras las fuerzas de Kadafi converg铆an en la capital rebelde de Bengasi, el principal asesor sobre Medio Oriente del presidente Barack Obama, Dennis Ross, advirti贸 que si hab铆a una masacre, todos nos culpar铆an a nosotros por ello, una consecuencia inaceptable.

Y Occidente ciertamente no quer铆a que el coronel Kadafi aumentara su poder e independencia sofocando la rebeli贸n. Estados Unidos se uni贸 a la autorizaci贸n del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de una zona de exclusi贸n a茅rea, que ser铆a puesta en pr谩ctica por Francia, el Reino Unido y Estados Unidos.

La intervenci贸n evit贸 una probable masacre pero fue interpretada por la coalici贸n como la autorizaci贸n para el apoyo directo a los rebeldes. Se impuso un cese el fuego a las fuerzas de Kadafi, pero se ayud贸 a los rebeldes a avanzar hacia el oeste. En poco tiempo conquistaron las principales fuentes de la producci贸n petrolera de Libia, al menos temporalmente.

El 28 de marzo, el peri贸dico en 谩rabe con sede en Londres Al-Quds Al-Arabi advirti贸 que la intervenci贸n dejar铆a a Libia con dos estados, un este rico en petr贸leo y en manos de los rebeldes y un oeste encabezado por Kadafi y sumido en la pobreza... Dado que los pozos petroleros han sido asegurados, podr铆amos encontrarnos enfrentando a un nuevo emirato petrolero libio, escasamente habitado, protegido por Occidente y muy similar a los estados emiratos del golfo. O la rebeli贸n respaldada por Occidente podr铆a seguir adelante hasta eliminar al irritante dictador.

Se arguye com煤nmente que el petr贸leo no puede ser un motivo para la intervenci贸n porque Occidente tiene acceso al mismo bajo el r茅gimen de Kadafi. Cierto pero irrelevante. Lo mismo pudiera decirse sobre Irak bajo el r茅gimen de Saddam Hussein, o Ir谩n y Cuba actualmente.

Lo que Occidente busca es lo que Bush anunci贸: el control, o al menos clientes dignos de confianza y, en el caso de Libia, el acceso a enormes 谩reas inexploradas que se espera sean ricas en petr贸leo. Documentos internos brit谩nicos y estadunidense insisten en que el virus del nacionalismo es el mayor temor, ya que podr铆a engendrar desobediencia.

La intervenci贸n est谩 siendo realizada por las tres potencias imperiales tradicionales (aunque podr铆amos recordar –los libios presumiblemente lo hacen– que, despu茅s de la Primera Guerra Mundial, Italia llev贸 a cabo un genocidio en el este de Libia).

Las potencias occidentales est谩n actuando en virtual aislamiento. Los estados en la regi贸n –Turqu铆a y Egipto– no quieren participar, tampoco 脕frica. Los dictadores del golfo se sentir铆an felices de ver partir a Kadafi; pero, aun atiborrados de las armas avanzadas que se les ofrecen para reciclar los petrod贸lares y asegurar la obediencia, apenas ofrecen m谩s que una participaci贸n simb贸lica. Lo mismo aplica en otros lugares: India, Brasil e incluso Alemania.

La primavera 谩rabe tiene ra铆ces profundas. La regi贸n ha estado en fermentaci贸n durante muchos a帽os. La primera de la ola actual de protestas empez贸 el a帽o pasado en el Sahara Occidental, la 煤ltima colonia africana, invadida por Marruecos en 1975 y retenida ilegalmente desde entonces, de manera similar a Timor Oriental y los territorios ocupados por Israel.

Una protesta no violenta en noviembre pasado fue sofocada por fuerzas marroqu铆es. Francia intervino para bloquear una investigaci贸n del Consejo de Seguridad sobre los cr铆menes de su cliente.

Luego se encendi贸 una llama en T煤nez, que desde entonces se ha extendido para volverse una conflagraci贸n.