Por Carlos
Fonseca Ter谩n.
El
viejo orden no caer谩 si no se le hace caer.
Dec铆a
Lenin que el viejo orden nunca,
ni siquiera en las 茅pocas de crisis, caer谩, si no se le hace caer,
y aunque las causas de ello fueron debidamente expuestas por 茅l en
su 茅poca, hoy a la luz de experiencias exitosas y fallidas de luchas
revolucionarias, as铆 como en la construcci贸n del socialismo, y
teniendo adem谩s en cuenta los grandes cambios ocurridos en la
historia, podemos identificar viejas y nuevas razones que otorgan
vigencia a esta afirmaci贸n, tomando en consideraci贸n las ya
identificadas por el l铆der bolchevique.
Si
el socialismo como transici贸n al comunismo es la racionalidad y
espiritualidad como componentes de la condici贸n humana puestos a
disposici贸n de 茅sta para la creaci贸n (por ello mismo consciente)
de la realidad social, el capitalismo por su parte es tambi茅n la
m谩xima expresi贸n de la racionalidad humana, pero puesta a
disposici贸n de un orden social que act煤a contra la misma, es decir
la racionalidad humana llevada a su m谩xima expresi贸n en el 谩mbito
social, pero contra s铆 misma y por consiguiente, una diferencia
fundamental entre ambos es que mientras el socialismo s贸lo puede
construirse de manera consciente, el capitalismo se crea a s铆 mismo,
espont谩neamente, lo cual es una de sus semejanzas con sistemas
sociales hist贸ricamente anteriores a 茅l.
El
capitalismo es el 煤nico sistema de opresi贸n cient铆ficamente
organizado, con posibilidades objetivamente inagotables de
autorreproducci贸n hasta hacer colapsar con 茅l a la civilizaci贸n en
su conjunto, si no a la especie humana como tal; es decir, que contar
con su derrumbe espont谩neo para su sustituci贸n por el socialismo es
como esperar a que no haya sociedad humana que transformar mediante
la instauraci贸n del orden social que lo reemplazar谩.
La
autorreproductibilidad objetiva del capitalismo est谩 subjetivamente
incorporada en los reflejos condicionados de los sujetos individuales
y sociales por 茅l alienados (tanto opresores como oprimidos), lo
cual se ve facilitado por una caracter铆stica distintiva del
capitalismo con respecto a los sistemas de opresi贸n que le preceden:
la posibilidad de generar en sus v铆ctimas ilusiones de mejoramiento,
como resultado de la movilidad social individual que tambi茅n lo
distingue de los sistemas anteriores, lo cual impide que sus v铆ctimas
(es decir, los oprimidos, que por lo general no vinculan su desdicha
con su condici贸n como tales, de la cual generalmente no poseen
conciencia) puedan pasar a ser, de forma natural, luchadores contra
un sistema que adem谩s de oprimirles, crea su alienaci贸n espiritual
y el atrofiamiento de su racionalidad, precisamente como manera de
frustrar sus posibilidades de luchar por la sustituci贸n de dicho
sistema por otro en el cual desaparezca esa opresi贸n de la que tales
v铆ctimas de la misma no son espont谩neamente conscientes.
Para
que el capitalismo caiga como sistema sin que desaparezca con 茅l la
civilizaci贸n como tal o incluso la especie humana, debe ser
sustituido por el 煤nico sistema que solamente puede ser
conscientemente instaurado, que es el socialismo, en cuya raz贸n de
ser est谩 incorporado el fin de la opresi贸n pol铆tica y econ贸mica
(la explotaci贸n, en este 煤ltimo caso) entre los seres humanos,
mediante el control del poder pol铆tico por las clases antes
oprimidas como producto de su condici贸n de explotadas, y de la
producci贸n y la distribuci贸n de la riqueza seg煤n el aporte de cada
uno a su creaci贸n, unidos ambos principios (el poder en manos de las
clases populares y la socializaci贸n de la propiedad sobre los medios
de producci贸n) al aseguramiento de la protecci贸n social universal,
todo ello como condici贸n previa a la distribuci贸n seg煤n las
necesidades (propia del comunismo), que requiere el predominio de las
motivaciones espirituales para el trabajo, rigiendo en ambos tipos de
distribuci贸n (la socialista, seg煤n el trabajo y la comunista, seg煤n
las necesidades) al principio de que cada cual aporte seg煤n su
capacidad a la producci贸n de bienes materiales y la creaci贸n de la
riqueza.
El
mencionado cambio en el criterio distributivo resulta inconcebible
sin el predominio de determinados valores en la conciencia social,
los cuales seg煤n se帽ala el Che (en lo cual consist铆a su principal
cr铆tica al socialismo sovi茅tico) no surgen espont谩neamente de la
estructura econ贸mica, sino que deben hacerse surgir de ella
intencionalmente mediante determinados mecanismos, lo cual se
corresponde con el hecho ya explicado de que el sistema sustituto del
capitalismo en el marco de la vida civilizada de la sociedad humana
es el 煤nico y primero en la historia que no se puede instaurar sin
su construcci贸n consciente, incluyendo esto 煤ltimo el car谩cter
deliberado de dicha construcci贸n social y el conocimiento de las
leyes objetivas que rigen la realidad correspondiente, para la
aplicaci贸n subjetiva de las mismas con el objetivo de generar los
cambios que se persiguen en dicha realidad, y que la misma demanda
hist贸ricamente.
El
socialismo como transici贸n al comunismo, 煤nica alternativa
hist贸rica civilizada no s贸lo frente al capitalismo, sino tambi茅n
frente al neoliberalismo.
El
hecho de que la crisis del capitalismo no implique la inevitabilidad
de su sustituci贸n por el socialismo no necesariamente significa que
sea viable una versi贸n no neoliberal del capitalismo; viable tanto
en sentido civilizatorio como en sentido socioecon贸mico y pol铆tico,
no solamente porque sin civilizaci贸n no puede haber capitalismo ni
socialismo, sino porque como veremos, el capitalismo (sea neoliberal
o no) ha perdido viabilidad en todos los aspectos de la vida social,
lo cual sin embargo, no significa que dicho sistema no pueda
funcionar, pues suele confundirse su evidente inviabilidad para el
ser humano con su inextinguible viabilidad para s铆 mismo como
sistema; es decir, el capitalismo no resuelve los problemas del ser
humano y es contrario a la condici贸n de 茅ste como tal, pero
funciona, porque en 茅l siempre hay un sector dominante a cuyos
intereses responde de forma indefinida en el tiempo, lo cual sumado a
las otras razones arriba planteadas, hacen de 茅l el 煤nico sistema
social de la historia que no puede ser destruido espont谩neamente por
sus propias contradicciones, aunque 茅stas sean propicias e
indispensables para su destrucci贸n que sin embargo, no ser谩 real si
no es deliberada o intencional, tal como Lenin se帽alaba como
producto no solamente de lo acertado de la caracterizaci贸n que hizo
de su 茅poca, sino de la capacidad que tuvo de anticiparse en muchos
aspectos a la actual.
Al
no ser viable socioecon贸mica y pol铆ticamente, el capitalismo
tampoco es 煤til como instrumento para el desarrollo de las fuerzas
productivas en un proceso social que vaya rumbo al socialismo, lo
cual no significa que sea viable suprimir la participaci贸n econ贸mica
de los grandes propietarios individuales sobre los medios de
producci贸n en el desarrollo de un pa铆s con rumbo al socialismo,
sino que en un contexto de este tipo no es viable promoverlo como
modo de producci贸n, siendo por tanto necesario promover formas de
propiedad y m茅todos de control popular de la producci贸n y la
distribuci贸n que contribuyan a la transformaci贸n socialista de las
relaciones de producci贸n en el marco de un proceso de cambio social
orientado hacia el socialismo o que tenga como meta la creaci贸n de
condiciones en caso de que no existan, para la instauraci贸n del
socialismo, independientemente de lo prolongado que deba ser el
tiempo a transcurrir para alcanzar ese objetivo.
Por
tanto, si se trata de un cambio social cuyo objetivo es el socialismo
o al menos la creaci贸n de condiciones para su instauraci贸n, la
煤nica alternativa al neoliberalismo no puede ser otra variante del
capitalismo, sino la construcci贸n del socialismo, que no debe
confundirse con su instauraci贸n, no siendo sin embargo 茅sta la
culminaci贸n de aqu茅lla, ya que al instaurarse, el socialismo se
sigue construyendo debido a su car谩cter transicional con relaci贸n
al comunismo, cuya instauraci贸n no significa que llegue a su fin la
construcci贸n consciente de la realidad social, sino que por el
contrario, 茅sta apenas comienza en toda su plenitud. Tal como
se帽alara el Che, las condiciones subjetivas para la distribuci贸n
comunista de la riqueza (es decir, seg煤n las necesidades) deben
crearse en el socialismo si se pretende que 茅ste sea efectivamente,
la transici贸n al comunismo, raz贸n por la cual hasta cierto punto,
la construcci贸n del socialismo y la del comunismo adquieren un
car谩cter simult谩neo en lo que puede considerarse como la
construcci贸n social consciente.
Ya
cuando Lenin plante贸 la imposibilidad de que el orden de cosas
establecido cayera por su propio peso en las condiciones del
capitalismo, por caracter铆sticas de 茅ste que pasaron a ser
decisivas en su fase imperialista de desarrollo (que 茅l caracteriz贸
precisamente como la prolongaci贸n artificial del capitalismo cuando
sus contradicciones han puesto a la orden del d铆a la inminencia de
su colapso), se impon铆a la necesidad tambi茅n se帽alada por Lenin en
base a su caracterizaci贸n del momento hist贸rico y la identificaci贸n
que hiciera de las caracter铆sticas en cuesti贸n, de lo que se
constitu铆a como la necesidad hist贸rica de un nuevo sujeto pol铆tico:
la vanguardia revolucionaria cuyas caracter铆sticas la hicieran capaz
de crear o identificar las condiciones adecuadas para el cambio
revolucionario, convirtiendo la situaci贸n revolucionaria creada,
propiciada o identificada como tal por dicha vanguardia, en una
revoluci贸n cuyo objetivo fuera la sustituci贸n del capitalismo por
el socialismo.
Las
caracter铆sticas generales de esa vanguardia revolucionaria (que
hacen de ella una organizaci贸n pol铆tica de nuevo tipo para la 茅poca
en que esto fue planteado por Lenin y en comparaci贸n con el tipo de
organizaci贸n pol铆tica tradicional), son: El car谩cter permanente de
sus estructuras, regidas por un conjunto de principios que
constituyen el centralismo democr谩tico; y la existencia de cuadros
pol铆ticos dedicados a la organizaci贸n pol铆tica como ocupaci贸n a
tiempo completo. El centralismo democr谩tico, al igual que la
vanguardia misma, suele ser err贸neamente asociado como tal a lo que
en realidad es una de sus variantes posibles. Con posterioridad
veremos cu谩l es la variante espec铆fica de vanguardia y de
centralismo democr谩tico que se corresponden con la 茅poca actual,
distintas a las que fueron propias del siglo XX.
La
revoluci贸n electr贸nica, al poner en crisis las relaciones
salariales creadas por la revoluci贸n industrial – sin embargo,
expulsando ambas de la econom铆a (cada una en su momento) gran
cantidad de fuerza de trabajo –, pone con ello en crisis la
intermediaci贸n como modo de ejercer el poder, que se manifiesta en
el caso del capitalismo en lo econ贸mico con la propiedad privada en
tanto creadora del burgu茅s como intermediario entre el trabajador y
el control de la producci贸n y de la riqueza producida, y en lo
pol铆tico con los representantes y gobernantes como intermediarios
entre el ciudadano y el control de la institucionalidad, mientras en
el caso del viejo socialismo la intermediaci贸n como poder se pon铆a
de manifiesto en lo econ贸mico con el Estado y en lo pol铆tico con el
Partido como intermediarios entre los mismos factores mencionados.
El
neoliberalismo es por ello el 煤nico capitalismo posible en estos
tiempos, ya que es la 煤nica manera que tiene 茅ste de reducir la
intermediaci贸n como forma de poder, que le es sin embargo inherente,
contrario a lo que sucede con el nuevo modelo socialista actualmente
en construcci贸n pr谩ctica y te贸rica, el cual como veremos, puede
suprimir en el seno de su propia esencia como sistema, la
intermediaci贸n ejercida como poder en lo econ贸mico y lo pol铆tico,
mientras el capitalismo, adem谩s de su ya se帽alada limitante en este
sentido, a trav茅s del neoliberalismo como 煤nica f贸rmula
anti-intermediadora a su alcance, ni siquiera suprime a los
intermediarios que le son propios, sino a un intermediario ajeno,
propio del anterior modelo socialista, y solamente en lo econ贸mico:
el Estado como gestor directo exclusivo de la econom铆a.
El
nuevo socialismo, en cambio, apunta hacia la supresi贸n de la funci贸n
intermediadora como forma de poder ejercida por sus dos grandes
intermediarios. El Estado deja de ser intermediario econ贸mico al ser
ejercida la propiedad directamente por los trabajadores, pero sin
renunciar a su car谩cter como medio de ejercer un poder de clase en
tanto esto sea necesario, como tampoco renuncia a ello el capitalismo
neoliberal (menos a煤n, pues la necesidad del poder depende de los
antagonismos de clase, inherentes a los sistemas de opresi贸n, de los
cuales el capitalismo es la m谩s desarrollada expresi贸n). En el
nuevo socialismo tampoco desaparece la propiedad estatal en las 谩reas
econ贸micas cuyas caracter铆sticas as铆 lo requieren, dependiendo
ello de su naturaleza y de la situaci贸n pol铆tica concreta. Por su
parte, el otro gran intermediario como sujeto de poder del antiguo
modelo socialista, que es el Partido, deja atr谩s en el nuevo modelo
socialista esa funci贸n, dejando de ejercer la intermediaci贸n
pol铆tica entre los ciudadanos y las instituciones mediante las que
se controla el poder, pero sin dejar de cumplir su misi贸n hist贸rica
de conducir como vanguardia el proceso revolucionario.
El
ciudadano, las clases populares, la vanguardia y el problema del
sujeto revolucionario en relaci贸n con el car谩cter revolucionario de
un proceso de transformaci贸n social.
La
vanguardia en el nuevo modelo socialista ejerce su indispensable
papel conductor (sin el cual es inconcebible el car谩cter consciente
de la construcci贸n del socialismo) ahora exclusivamente a trav茅s
del trabajo pol铆tico e ideol贸gico permanente de sus estructuras
presentes en todos los 谩mbitos de la vida social y en todos los
espacios institucionales creados como parte del modelo en
construcci贸n para que desde ellos el poder pol铆tico sea ejercido
directamente por los ciudadanos, que pasan as铆 de ser los sujetos
individuales y pasivos de la democracia representativa legitimadora
del capitalismo o los sujetos colectivos subordinados de la
democracia burocr谩tica del anterior modelo socialista, a ser los
sujetos sociales y activos-protag贸nicos de la democracia directa
como nuevo modelo pol铆tico del socialismo y por tanto, sujetos
pol铆ticos protag贸nicos del nuevo modelo socialista, en tanto la
vanguardia sigue siendo el sujeto pol铆tico conductor del cambio
revolucionario, ya sin sustituir en el ejercicio del poder a las
clases sociales cuyos intereses defiende, que son las clases
populares puestas de manifiesto como los ciudadanos en tanto los
sujetos sociales que 茅stos son.
Se
pasa as铆 de la vanguardia como partido de nuevo tipo a la vanguardia
de nuevo tipo, que para ejercer eficazmente su papel conductor debe
estar abierta a la sociedad, lo cual entre otras cosas le sirve para
actuar con efectividad en el 谩mbito del pluripartidismo como
contexto pol铆tico impuesto por las circunstancias hist贸ricas. Otro
elemento indispensable para la eficacia del papel conductor de la
vanguardia en la actualidad es la forma horizontal de direcci贸n y
organizaci贸n, que no niega el car谩cter jer谩rquico de 茅stas, sino
que garantiza los m谩s altos niveles posibles de participaci贸n de la
militancia en la definici贸n de las l铆nea pol铆ticas y en las tomas
de decisiones de la dirigencia, para que las posiciones pol铆ticas a
ser promovidas desde los nuevos espacios del poder ejercido
directamente por las clases populares est茅n en correspondencia con
la voluntad popular, llevada al seno de la vanguardia por esa
militancia que se encuentra en sistem谩tica y permanente vinculaci贸n
con el pueblo, que en tales circunstancias se autoeduca mediante la
acci贸n decisoria que el modelo le atribuye, de manera que la
vanguardia revolucionaria define junto al pueblo las posiciones que
茅ste asumir谩 en todos los 谩mbitos de la vida pol铆tica y social.
El
centralismo democr谩tico como conjunto de principios que constituyen
el m茅todo cient铆fico para el funcionamiento de la vanguardia debe
ser transformado de igual forma que la vanguardia misma, adecu谩ndose
a las nuevas caracter铆sticas de 茅sta ya se帽aladas, de modo que
tales principios consistan en mantener el necesario car谩cter
jer谩rquico de estructuras y decisiones, unir la b煤squeda de
consenso al principio de subordinaci贸n de la minor铆a a la mayor铆a,
y consolidar el m茅todo y el estilo de trabajo leninistas,
consistiendo el primero (el m茅todo) en el car谩cter colectivo del
trabajo, la direcci贸n y las decisiones, el car谩cter 煤nico de estas
dos 煤ltimas, y el car谩cter individual de las responsabilidades; y
consistiendo el segundo (el estilo) en la vinculaci贸n con el pueblo,
el car谩cter perfectible y verificable del trabajo, y el car谩cter
constructivo de la cr铆tica (frontal, fraterna, hecha en el momento y
el lugar adecuados).
Sin
lucha revolucionaria no hay vanguardia que logre crear y/o
identificar las condiciones objetivas para el triunfo revolucionario,
y sin vanguardia pol铆tica no hay lucha revolucionaria que logre
convertir ese conjunto de condiciones en una revoluci贸n triunfante,
para lo cual hacen falta condiciones subjetivas, cuyo com煤n
denominador es precisamente la existencia de esa vanguardia, con lo
que se plantea la presencia de lo que Lenin denomina una situaci贸n
revolucionaria,
que a煤n con la existencia y la acci贸n de la vanguardia creando y/o
identificando las condiciones objetivas requeridas, no necesariamente
podr谩 convertirse en una revoluci贸n. En cuanto a las condiciones
objetivas necesarias (pero no suficientes) al respecto, Lenin plantea
que para el triunfo de una revoluci贸n no
suele bastar con que los de abajo no puedan, sino que hace falta,
adem谩s, que los de arriba no puedan seguir viviendo como hasta
entonces.
La
revoluci贸n se puede hacer y el socialismo se puede comenzar a
construir a煤n cuando no hay condiciones, pues la revoluci贸n se hace
y el socialismo se construye desde el momento en que se comienzan a
crear esas condiciones, ya que desde entonces la revoluci贸n y el
socialismo comienzan a manifestarse en la conciencia social, que es
donde m谩s necesidad hay de que esto suceda, y debido al car谩cter de
dicha misi贸n hist贸rica, 茅sta solamente puede ser asumida por la
vanguardia revolucionaria. Pero igual, a煤n habiendo condiciones para
la revoluci贸n y el socialismo, s贸lo una vanguardia es capaz de
hacer efectivas ambas cosas, debido al car谩cter de ellas. Cuando no
hay condiciones para construir el socialismo, las reformas pueden ser
el inicio de su construcci贸n, pero no cualquier reforma, y en
dependencia de la manera en que las mismas se implementen.
Tales
reformas son el inicio de la construcci贸n del socialismo cuando
adquieren car谩cter revolucionario, el cual consiste en que est茅n
deliberadamente orientadas hacia la creaci贸n de condiciones
apropiadas para la instauraci贸n del socialismo y que vayan
acompa帽adas de toda una pedagog铆a revolucionaria masiva, la cual
solamente la vanguardia (debido entre otras cosas, a las
caracter铆sticas que la definen como tal) es capaz de poner en
pr谩ctica a trav茅s de su estructura pol铆tica y su liderazgo, al
igual que s贸lo la vanguardia puede imprimir orientaci贸n socialista
a las reformas, pues 茅stas (cualesquiera que sean) siempre se
orientar谩n en otra direcci贸n en ausencia de la conducci贸n pol铆tica
que s贸lo la vanguardia puede ejercer, debido al car谩cter consciente
de la construcci贸n del socialismo.
Aunque
toda reforma puede ser orientada hacia el socialismo, puede haberlas
de un tipo cuya raz贸n de ser est茅 煤nicamente en crear las
condiciones para su instauraci贸n, pero a煤n 茅stas quedan sin esa
raz贸n de ser en ausencia de la vanguardia revolucionaria. Por otra
parte, la ausencia de este tipo de reformas impide que cualquier
conjunto de otro tipo de 茅stas pueda ser orientado al socialismo e
impide tambi茅n que la vanguardia est茅 en condiciones de ejercer la
pedagog铆a revolucionaria en cuesti贸n. Las caracter铆sticas de tal
tipo de reformas s贸lo pueden ser definidas en el marco de cada
situaci贸n concreta dada y en base a los principios del poder al
servicio de los intereses de las clases populares, la socializaci贸n
de la propiedad sobre los medios de producci贸n y la creaci贸n de la
conciencia social que se corresponda con el cambio que se pretende en
las relaciones de producci贸n.
La
vanguardia revolucionaria est谩 integrada por individuos que,
identificados con los intereses de las clases populares, han
alcanzado un mayor nivel de conciencia acerca de esos intereses y por
consiguiente, de la necesidad de impulsar la transformaci贸n
revolucionaria de la sociedad como la m谩s alta expresi贸n de la
defensa de los mismos. Es decir, la vanguardia revolucionaria no est谩
por encima de las clases populares, sino que es la manifestaci贸n
pol铆tica organizada y m谩s desarrollada de 茅stas, cuyos intereses
se corresponden con la transformaci贸n revolucionaria de la sociedad
(que desde el surgimiento del capitalismo consiste en la sustituci贸n
de 茅ste por el socialismo como transici贸n al comunismo), debido a
que constituyen el conjunto de las clases sociales definidas por su
condici贸n de explotadas en el capitalismo, raz贸n por la cual el
ejercicio del poder por ellas es la caracter铆stica pol铆tica
fundamental del socialismo en general, as铆 como en el 谩mbito
econ贸mico lo es la socializaci贸n de la propiedad sobre los medios
de producci贸n.
Como
ya ha quedado en evidencia y planteado con anterioridad, al ser
posibles la revoluci贸n y el socialismo en todo momento, y al ser el
neoliberalismo la 煤nica variante posible del capitalismo en la era
de la revoluci贸n electr贸nica, la alternativa de la izquierda ante
la versi贸n neoliberal del capitalismo no puede ser un capitalismo
nacional o cualquier otra variante del sistema socioecon贸mico y
pol铆tico imperante, sino el socialismo. 脡ste, sin embargo, tambi茅n
debe ser la alternativa frente a su versi贸n hist贸rica anterior, la
cual no puede responder a los desaf铆os de la 茅poca actual, por las
razones que hemos planteado antes.
La
construcci贸n social consciente o lo que es igual, la construcci贸n
del socialismo y el comunismo (secuencial y simult谩nea a la vez,
como hemos visto) es la creaci贸n por el ser humano, de una realidad
social a la altura de su condici贸n como tal, es decir de su
racionalidad y su espiritualidad. La diferencia entre el socialismo y
el comunismo est谩 m谩s en la distribuci贸n que en la producci贸n, de
modo que si bien el socialismo es un nuevo modo de producci贸n en
relaci贸n con el capitalismo debido al control de la misma por los
trabajadores mediante la propiedad social sobre los medios para
llevarla a cabo, el comunismo es en lo socioecon贸mico sobre todo un
nuevo modo de distribuci贸n en relaci贸n con el socialismo (a cada
quien seg煤n su trabajo en el socialismo, y seg煤n su necesidad en el
comunismo), pero la principal diferencia entre el comunismo y
cualquier orden de cosas anterior est谩 en el 谩mbito de la
conciencia social, destac谩ndose como parte de 茅sta en el caso del
comunismo, la motivaci贸n espiritual para el trabajo y el aprecio de
lo propio, caracter铆sticas de la conciencia sin las cuales es
imposible el modo comunista de distribuci贸n, siendo por tanto el
comunismo en relaci贸n con todo el orden social precedente, por
encima de todo, una nueva civilizaci贸n, cuya caracter铆stica
principal es la capacidad del sujeto de construir la realidad social
objetiva de acuerdo a su condici贸n espec铆ficamente humana en este
caso, y con ello, de construirse a s铆 mismo en tanto que dicha
realidad es, al menos en 煤ltima instancia, lo que necesariamente
determina las caracter铆sticas del sujeto que la constituye.
En
lo relacionado con la motivaci贸n para el trabajo, el cual hace
posible la creaci贸n de la riqueza, si la distribuci贸n comunista de
茅sta se aplicara siendo tal motivaci贸n de tipo material, nadie
trabajar铆a y no habr铆a riqueza que distribuir, lo cual no significa
que la creaci贸n de la riqueza sea primero que la distribuci贸n de
茅sta, pues de la distribuci贸n depende la manera en que la misma es
creada, de lo cual a su vez depende que llegue o no a haber
condiciones para la distribuci贸n seg煤n las necesidades. Es por eso
que el Che plantea la necesidad de los est铆mulos morales sin
descartar los materiales de tipo colectivo como creadores de las
motivaciones espirituales para el trabajo (aunque sin hacer en su
caso una diferencia expl铆cita entre est铆mulos y motivaciones),
adquiriendo en la actualidad una mayor importancia que en su 茅poca
los est铆mulos materiales colectivos, debido a la tendencia a la
desaparici贸n de la intermediaci贸n estatal como forma de poder en el
谩mbito econ贸mico.
En
cuando a la capacidad de apreciar lo propio, sin ella no habr铆a
manera de que las necesidades se autolimitaran, lo cual las har铆a
entrar en contradicci贸n con lo limitado de los recursos naturales,
fuente de las riquezas seg煤n nos recuerda Marx en su Cr铆tica
del Programa de Gotha, su
煤ltima obra y la misma en que define la diferencia entre trabajo y
necesidad como criterios de distribuci贸n que distinguen el
socialismo del comunismo en el 谩mbito socioecon贸mico, as铆 como la
capacidad como criterio com煤n a ambos para el aporte de cada
individuo a la creaci贸n social de la riqueza.
Por
su parte, la falta de control real de la producci贸n por los
trabajadores hizo que la mayor parte de los modelos socialistas en el
siglo XX fueran un nuevo modo de distribuci贸n y no de producci贸n en
relaci贸n con el capitalismo, lo cual al contrario de lo que sucede
con el comunismo en relaci贸n con el socialismo en el 谩mbito
socioecon贸mico, es una anomal铆a que impide la transformaci贸n
socialista de las relaciones de producci贸n y con ello, se ve
suprimida una condici贸n indispensable para la creaci贸n de la nueva
conciencia social, a cuya importancia fundamental para la
construcci贸n social consciente ya nos hemos referido.
Debido
a razones ya se帽aladas, la ca铆da del sistema capitalista no es un
resultado espont谩neo de sus contradicciones, sino de la acci贸n
revolucionaria que lo hace caer, a partir del conocimiento y
aprovechamiento de dichas contradicciones con tal prop贸sito. Esa
acci贸n no ser谩 efectiva si no es llevada a cabo de manera
organizada por una vanguardia pol铆tica cuyas caracter铆sticas
difieran de las que tradicionalmente han tenido las organizaciones
pol铆ticas revolucionarias en otras circunstancias hist贸ricas,
debiendo destacarse al respecto que la nueva vanguardia no debe ser
sustituta de las clases populares en el ejercicio del poder, y que
debe ser pol铆ticamente abierta a la sociedad y organizativamente
horizontal en su vida pol铆tica interna, lo cual no impide que al
inicio del proceso de instauraci贸n del nuevo modelo pol铆tico sea
inevitable en cierto modo dicha sustituci贸n, que debe ser eliminada
gradualmente en la medida en que las clases populares adquieran la
capacidad de ejercer directamente el poder o se transformen de
sujetos sociales en sujetos pol铆ticos.
Las
caracter铆sticas del nuevo tipo de vanguardia tampoco pueden impedir
que en determinadas circunstancias 茅sta deba cerrarse o
verticalizarse, pues esto no es un asunto de principios, ya que
mientras existan los antagonismos de clase y por tanto, mientras el
poder sea necesario y como consecuencia de ello deba ejercerlo una
clase o grupo de 茅stas, la democracia ser谩 un instrumento
legitimador al servicio del poder de clase existente o en formaci贸n,
mientras por su parte el poder en el caso del movimiento
revolucionario, es un medio para la transformaci贸n revolucionaria de
la sociedad, y el sentido que tiene por tanto el ejercicio directo
del poder pol铆tico por las clases populares no es tanto la
instauraci贸n de la democracia como un principio 茅tico, sino su
instauraci贸n como algo indispensable para que existan condiciones
adecuadas a la creaci贸n deliberada de la conciencia social requerida
para lograr en el largo plazo la distribuci贸n comunista de las
riquezas.
Una
raz贸n adicional a las ya se帽aladas para considerar que la 煤nica
alternativa posible e hist贸rica civilizada frente al neoliberalismo
no es una nueva variante del capitalismo, sino el socialismo, es que
para los revolucionarios, ejercer el poder no tiene sentido si no es
para hacer la revoluci贸n, pues de lo contrario surge la frustraci贸n,
se dividen las filas revolucionarias y retrocede la conciencia social
alcanzada hasta ese momento. El poder surgi贸 para oprimir, no para
hacer la revoluci贸n, pero es indispensable para esto 煤ltimo, porque
si no lo ejercen las clases populares lo ejercer谩n las clases
pudientes, mientras existan los antagonismos de clase y por tanto,
mientras el poder sea necesario.
El
poder por tanto, es indispensable para hacer la revoluci贸n, pero es
reaccionario por naturaleza, raz贸n por la cual si no es ejercido en
concordancia con los principios revolucionarios y las metas de la
transformaci贸n revolucionaria de la sociedad (es decir, si no es
ejercido de modo tal que deje de ser necesario en un largo plazo
hist贸rico al desaparecer las condiciones que lo definen como tal,
sobre todo los antagonismos de clase), en lugar de un medio (tan
indeseable como necesario) para la transformaci贸n revolucionaria de
la sociedad, puede terminar siendo un medio para la deformaci贸n
reaccionaria de los revolucionarios que pretenden mediante 茅l,
llevar a cabo dicha transformaci贸n.
Puede
afirmarse, por tanto, que el poder es tan da帽ino para los que lo
ejercen si 茅stos son revolucionarios, que no vale la pena ejercerlo
si no es para hacer la revoluci贸n. Y la 煤nica manera de hacerlo de
manera tal que sea para eso, es asegurando que sea ejercido
directamente por las clases populares y garantizando la vinculaci贸n
con ellas de la vanguardia, pues el poder deforma a los individuos,
pero educa a las clases sociales que lo ejercen. Las clases
pudientes, en este sentido, tienen la ventaja de que desde el punto
de vista de la conciencia social que les es favorable, el ejercicio
individual del poder no se contradice con el ejercicio del poder por
la clase social cuyos intereses defienden los individuos que lo
ejercen.
Debe
dejarse claro, sin embargo, que la defensa del orden establecido
necesita instituciones, pero los cambios revolucionarios necesitan
l铆deres que inspiren confianza para contrarrestar el temor
naturalmente humano a lo desconocido, y es m谩s fuente de seguridad
algo concreto como una persona capaz de encarnar los anhelos
revolucionarios del pueblo que un conjunto de ideas abstractas cuya
identificaci贸n es mucho m谩s complicada y prolongada que la de un
l铆der. Es por eso que el liderazgo personal (como encarnaci贸n – y
en tanto lo sea – del liderazgo de la vanguardia revolucionaria
organizada) juega un papel crucial en la primera etapa de un proceso
revolucionario, porque aunque la revoluci贸n la hagan los pueblos y
las vanguardias revolucionarias, esos pueblos y vanguardias no
tendr谩n el imaginario colectivo revolucionario requerido para el
impulso revolucionario primigenio sin ese liderazgo personal al que
hacemos referencia, y al que sin embargo le ser铆a casi imposible
cumplir su cometido si se concibe como sustituto de los m茅todos
cient铆ficos de direcci贸n, que incluyen el car谩cter colectivo de
茅sta como parte del centralismo democr谩tico; sustituci贸n que
implica un gran peligro de que el l铆der se transfigure en un
caudillo cada vez m谩s divorciado de lo que el proceso revolucionario
requiere de su actitud y su conducta.
Las
revoluciones, pues, necesitan l铆deres; en cambio, la defensa del
orden que la revoluci贸n debe cambiar s贸lo necesita administradores
que pueden ser relevados cada cierto tiempo sin mayores problemas.
Esta es una ventaja pol铆tica de la derecha, que puede as铆 presentar
propagand铆sticamente a los l铆deres revolucionarios como aferrados
al poder a t铆tulo personal. Otra ventaja de la derecha en este
sentido es que la necesidad del liderazgo personal dificulta la
incorporaci贸n en el imaginario social, de que es un nuevo proyecto
de sociedad lo que est谩 en marcha y de que por tanto, no se trata
simplemente de un buen gobernante que se preocupa por el pueblo, sino
de un proceso revolucionario cuyo sost茅n est谩 en la lucha
revolucionaria de los sectores m谩s conscientes del pueblo, m谩s que
en la presencia personal de un l铆der, lo cual es decisivo en la
formaci贸n de la nueva conciencia social, y en lo cual,
parad贸jicamente, la labor educativa del l铆der es fundamental, y
parte indispensable de la misi贸n que al respecto tiene la
vanguardia, sin cuya presencia con todos sus atributos aumenta
exponencialmente el peligro de que el l铆der no juegue un papel
revolucionario o que deje de jugarlo en determinado momento. Sin
liderazgo no hay revoluci贸n, y sin vanguardia pol铆tica organizada
no hay liderazgo revolucionario.
En
vista de lo planteado sobre el nuevo modelo pol铆tico socialista, el
principio rector apropiado para describirlo puede ser: la
vanguardia para dirigir (como
el sujeto pol铆tico de la nueva revoluci贸n con rumbo al socialismo,
o lo que es igual, sujeto conductor del proceso revolucionario) desde
su presencia organizada permanente en todos los 谩mbitos de la vida
social y en los espacios institucionales creados por la revoluci贸n
para que desde ellos el pueblo ejerza directamente el poder; el
pueblo para mandar (las
clases populares puestas de manifiesto en la nueva figura del
ciudadano en tanto sujeto social y pol铆tico protag贸nico de la
democracia directa como modelo pol铆tico del nuevo socialismo)
mediante su potestad decisoria ejercida desde una institucionalidad
creada y/o estimulada con tal prop贸sito por la vanguardia
revolucionaria; y el
gobierno para obedecer lo
que el pueblo mande a trav茅s de esos nuevos mecanismos
institucionales (es decir: la
vanguardia para dirigir, el pueblo para mandar y el gobierno para
obedecer).
Una
muestra de la necesidad de la vanguardia es el hecho de que los
ciudadanos de la democracia representativa, por lo general, no
demandan el poder colectivo para s铆 mismos, limitando sus
aspiraciones a que el poder se ejerza de alguna manera en su
beneficio, al igual que sucede con los trabajadores sindicalizados,
los cuales como clase en s铆, no demandan espont谩neamente el poder
pol铆tico para la clase a la cual pertenecen, sino reivindicaciones
enmarcadas en un sistema que incluye el ejercicio del poder por las
clases sociales que les son adversas; de modo que solamente una
vanguardia revolucionaria que sea la expresi贸n organizada de los
individuos que han trascendido la subjetividad del ciudadano
individual y pasivo para alcanzar la del sujeto social activo y que
encarnan la conciencia de las clases populares como clases para s铆,
tiene la posibilidad y la capacidad de crear un nuevo poder, que al
ser ejercido directamente por las clases cuyos intereses se oponen al
car谩cter reaccionario del poder como tal, termine perdiendo su
car谩cter como medio de dominaci贸n pol铆tica para convertirse en la
capacidad del ser humano para controlar su propia existencia social;
es decir, la vanguardia revolucionaria (y s贸lo ella) crea un poder
que no es para s铆 misma (y que s贸lo ella puede crear), sino para la
clase cuyos intereses defiende esa vanguardia, los cuales tienen como
m谩xima expresi贸n la transformaci贸n revolucionaria de la sociedad y
la construcci贸n social consciente, que constituyen la raz贸n de ser
de esa vanguardia revolucionaria.
El
socialismo como nuevo modo de producci贸n y distribuci贸n. El
comunismo como nuevo modo de distribuci贸n y como nueva civilizaci贸n.
Por
su parte, el nuevo modelo econ贸mico socialista consistir铆a en la
socializaci贸n autogestionaria o cuentapropista de la propiedad sobre
los medios de producci贸n para el ejercicio directo de la propiedad y
el control de la producci贸n por los trabajadores. En el 谩mbito
ideol贸gico-cultural, vinculado estrechamente con el econ贸mico
(productivo-distributivo), la clave estar铆a en el peso creciente de
los est铆mulos morales y materiales de tipo colectivo para el trabajo
capaces de generar el aumento gradual de las motivaciones
espirituales para el mismo, haciendo as铆 posible el paso de la
distribuci贸n seg煤n el trabajo a la distribuci贸n seg煤n las
necesidades, en el marco del tambi茅n creciente control de la
producci贸n por los trabajadores.
El
l铆mite de las necesidades tendr铆a que pasar por la ya mencionada
incorporaci贸n en la nueva conciencia social, de la capacidad de
apreciar lo propio, la cual junto a la motivaci贸n espiritual para el
trabajo, depende del aprecio de lo espiritual por encima de lo
material, en oposici贸n al inviable aumento irracional de las
necesidades materiales tan caracter铆stico de la mentalidad humana en
la sociedad de consumo, una de tantas razones por las que el Che
contradec铆a la afirmaci贸n marxista manualesca de que el principio
fundamental del socialismo es la satisfacci贸n de las necesidades
materiales crecientes de los individuos, planteando en su lugar su
postulado marxista revolucionario de que la ley fundamental del
socialismo es la planificaci贸n, lo cual podemos interpretar a la luz
de sus dem谩s planteamientos, como la capacidad de la sociedad para
saber lo que es necesario para su m谩s pleno desarrollo espiritual y
a partir de ello, definir las necesidades de su desarrollo material
que si bien es determinante en 煤ltima instancia, por eso mismo debe
colocarse al servicio de lo anterior; algo que en su relaci贸n con lo
anterior tambi茅n lo plantea Ra煤l Sendic citando a Gandhi en el
sentido de que no
se trata de multiplicar las necesidades hasta el infinito, sino
aislar las esenciales y solucionarlas.
La iniciativa personal y el funcionamiento propio de una sociedad
racionalmente organizada y espiritualmente definida mediante valores
predominantes que se corresponden con la condici贸n humana, se
encargan del resto.
Estamos
refiri茅ndonos, pues, al paso del viejo socialismo (estatista en lo
econ贸mico y burocr谩tico en lo pol铆tico) al nuevo socialismo
(autogestionario o cuentapropista en lo econ贸mico y protag贸nico en
lo pol铆tico), el cual como nuevo modelo hist贸rico se encuentra en
construcci贸n pr谩ctica y te贸rica. En Am茅rica Latina y el Caribe (a
excepci贸n de Cuba) se trata de un modelo socialista del siglo XXI
surgido directamente del capitalismo, mientras en Asia y Cuba son
modelos correspondientes al socialismo del siglo XX en proceso de
adecuaci贸n a las nuevas condiciones hist贸ricas, a excepci贸n de
Corea del Norte, donde se mantiene un modelo socialista con
caracter铆sticas culturales propias y que no ha sufrido
transformaciones significativas desde su instauraci贸n a mediados del
siglo XX. En el caso de Cuba, su particularidad ha estado en la
fuerte influencia de las concepciones marxistas del Che (que sin
embargo, no siempre prevalecieron en la conducci贸n pol铆tica
revolucionaria cubana) y la fuerza del liderazgo de Fidel Castro,
firme partidario e inspirador en gran medida, de los planteamientos
guevarianos.
Hacia
el mayor grado posible de invulnerabilidad e irreversibilidad de los
procesos revolucionarios.
Pero
cada naci贸n, pa铆s y regi贸n tiene sus propias particularidades en
el marco de un mismo contexto hist贸rico, de donde surgen los modelos
socialistas territoriales, precisamente originarios del modelo
hist贸rico, que es com煤n a todos ellos, porque es de la pr谩ctica
que nace la teor铆a, aunque sin 茅sta la primera pierde su sentido de
orientaci贸n y se frustra. Igual sucede con la estrategia de lucha
revolucionaria a nivel mundial. Pero para definir el nuevo modelo
socialista hist贸rico, indispensable en un cambio de 茅poca como el
que vivimos; para dise帽ar una estrategia revolucionaria mundial y
continental, algo vital en un mundo en el cual, m谩s que nunca antes,
lo que sucede en una parte de 茅l influye en otras y en todas partes;
para que los modelos alternativos regionales y las estrategias de
lucha nacionales puedan enriquecer el modelo hist贸rico y la lucha
revolucionaria a nivel global, es necesaria la organizaci贸n mundial
de vanguardia del movimiento revolucionario.
Las
caracter铆sticas espec铆ficas de tal organizaci贸n (que permitan
combinar la acci贸n conjunta de los revolucionarios del mundo con
respeto a la diversidad territorial y cultural, y que impida cometer
viejos errores de otras experiencias hist贸ricas similares) son ya
otro tema, al que nos hemos referido en otros momentos. Lo importante
es no tan s贸lo saber que esto es necesario, sino hacer algo al
respecto y sobre la marcha, definir lo que la realidad demande. De
ah铆 el llamado simult谩neo que a finales de 2010 hicieran l铆deres
como Hugo Ch谩vez y Daniel Ortega, a organizar lo que el primero
llamara la Quinta Internacional y el segundo, la Internacional de los
Pueblos.
Si
algo est谩 demostrando el imperialismo es que piensa y act煤a
globalmente, aunque esa acci贸n se manifieste inicialmente a nivel
local, mientras ciertos gur煤es a su servicio, profetas de la eterna
miseria espiritual y material, nos llaman a pensar globalmente y
actuar localmente. Si la tendencia que se impone en las filas
progresistas y revolucionarias en el mundo es a no trascender lo
territorial, la izquierda y el movimiento revolucionario ser谩n
derrotados y esta vez, ser铆a para siempre, perdiendo una oportunidad
hist贸rica irrepetible cuando lo que est谩 en juego es la
supervivencia misma de nuestra especie.
O
se impone la irracionalidad y la falta de principios con la ayuda
indispensable de nuestros c谩lculos mezquinos y est煤pidos alentados
por el car谩cter reaccionario de las diminutas parcelas de poder que
ejercemos, y la humanidad sucumbe; o se impone la racionalidad y la
espiritualidad propias de nuestra condici贸n humana, gracias a la
indispensable trascendencia de lo individual hacia lo social en la
actitud revolucionaria ante la vida, seg煤n la cual el sentido de
茅sta es la revoluci贸n, de manera que la humanidad sobreviva y se
supere a s铆 misma como es capaz de hacerlo el ser humano a nivel
individual y como lo haremos todas y todos cuando as铆 lo propicien
las nuevas condiciones sociales que habremos creado con el triunfo
del movimiento revolucionario, con el triunfo de los pueblos y con la
derrota final y total del imperialismo.
La
reacci贸n mundial a trav茅s de sus formidables centros de poder
promueve en estos momentos la estrategia de los golpes de Estado
light
contra gobiernos considerados hostiles a las pol铆ticas hegem贸nicas
de las grandes potencias imperialistas. Tales golpes de Estado se
caracterizan por surgir de situaciones artificialmente montadas sobre
la base de ciertos temas debidamente manipulados y alrededor de los
cuales se generan determinados estados de opini贸n mediante la
industria medi谩tica y los ej茅rcitos cibern茅ticos que act煤an desde
las redes sociales para crear realidades cuyo origen virtual no evita
su condici贸n pr谩ctica, y que aunque tambi茅n pueden ser utilizadas
en contra del sistema mundialmente dominante, las fuerzas
revolucionarias dispersas no lo han hecho eficazmente, pues la mayor
parte de los simpatizantes y militantes de izquierda o aislados
individuos antisistema que hacen uso de estos medios no trascienden
la virtualidad del ciberespacio por esa dispersi贸n como expresi贸n
de la falta de organizaci贸n, creyendo en muchos casos que se puede
hacer la revoluci贸n sin pasar de las redes sociales virtuales a la
organizaci贸n social y pol铆tica real, 煤nica capaz de llevar a la
pr谩ctica el cambio revolucionario.
Los
golpes de Estado en cuesti贸n son tales no siempre por el hecho de
que una parte del Estado violenta el orden leg铆timamente constituido
imponi茅ndose contra el mismo a la otra parte, sino porque los
poderes f谩cticos locales y/o mundiales imponen su voluntad al poder
institucional leg铆timamente constituido, lo cual se disfraza
convenientemente como levantamiento popular, cuando en la mayor铆a de
los casos son bandas de perturbados a quienes de pronto se les hace
sentir due帽os de una situaci贸n que en realidad est谩 controlada por
esos grandes centros de poder causantes de todas las desgracias
sociales imaginables, incluyendo las que atraviesan algunos de
quienes se involucran en tales situaciones.
Lo
que podr铆amos llamar la versi贸n “guarimbera” de esta variante
intervencionista tiene en Venezuela la particularidad de ser el
primer ensayo de este tipo en las actuales circunstancias mundiales,
en un pa铆s donde se desarrolla un proceso revolucionario de
construcci贸n del nuevo modelo socialista hist贸rico, adem谩s de ser
el impulsor de la actual ofensiva pol铆tica de la izquierda en
Am茅rica Latina y el Caribe, que a su vez se constituye como la
avanzada de la nueva oleada revolucionaria mundial despu茅s del
colapso de los viejos modelos socialistas en la Uni贸n Sovi茅tica y
Europa del Este. En este caso se ha combinado la incidencia de los
poderes f谩cticos en franco debilitamiento y aprovechando lo que
ser铆a su 煤ltima oportunidad de acci贸n en alguna medida efectiva,
con la participaci贸n de poderes institucionales locales que cuentan
con el peligroso control jur铆dicamente leg铆timo de personal armado
(policial y de seguridad), aunque muy limitados y sin posibilidad
b茅lica alguna en comparaci贸n con las fuerzas armadas, en las que
hay una clara hegemon铆a revolucionaria.
Algo
que no podr谩n comprender las fuerzas reaccionarias es que la
fortaleza pol铆tica de la Revoluci贸n Bolivariana hace que esta
aventura de la reacci贸n mundial en el pa铆s sudamericano sea
inviable para el derrocamiento del poder revolucionario. La tendencia
actual indica el gradual debilitamiento de la ofensiva derechista en
ese pa铆s, en gran medida gracias a la inteligente y aleccionadora
estrategia de la dirigencia bolivariana, de responder inmediatamente
a la histeria guerrerista contrarrevolucionaria con alegr铆a pac铆fica
revolucionaria; es decir, la estrategia de responder a la violencia
con paz, al menos mientras las condiciones lo permiten y haci茅ndolo
de modo que se pueda evitar el advenimiento de condiciones distintas
en ese sentido.
Una
derecha que ha batido r茅cords en derrotas pol铆ticas consecutivas
s贸lo puede tener como salida la desestabilizaci贸n y si fuera
posible, la guerra. Por la trascendencia continental de lo que ocurre
en Venezuela, todo lo que all铆 sucede adquiere dimensiones
continentales. El sorpresivamente ajustado resultado electoral en El
Salvador es una muestra de ello, y convierte en una verdadera proeza
sin precedentes ese triunfo hist贸rico del FMLN frente a la campa帽a
sucia del miedo basada en la situaci贸n que lleg贸 a crear
artificialmente la ultraderecha fascista en Venezuela. La maniobra de
la derecha cavernaria salvadore帽a (c茅lebre por sus cr铆menes de
lesa humanidad) de presentar los hechos protagonizados por sus
hom贸logos venezolanos como algo que suceder谩 en El Salvador, lleg贸
a tal extremo que estuvieron empe帽ados en “guarimbear” El
Salvador a煤n antes de asumir el gobierno Salvador S谩nchez Cer茅n.
Situaciones
como estas, pero tambi茅n cualquier otra situaci贸n definitoria del
futuro en el continente y muy posiblemente en el mundo, solamente
pueden ser encaradas exitosamente por el movimiento revolucionario
desde una vanguardia organizada a nivel continental y mundial,
independientemente del nombre y eso s铆, con caracter铆sticas que la
hagan efectiva y superior a otras experiencias hist贸ricas similares.
Esto no invalidar铆a los espacios de convocatoria ya existentes a
nivel continental y mundial, pero cuya naturaleza es otra y que sin
embargo seguir铆an siendo necesarios, como el Foro de Sao Paulo y el
seminario anual de partidos progresistas y de izquierda convocado
desde los a帽os noventa por el Partido del Trabajo de M茅xico, que
son hoy por hoy, las m谩s notables expresiones de convocatoria de la
izquierda a nivel mundial, aunque deben dar pasos sustantivos en
busca de una mayor efectividad pr谩ctica de sus deliberaciones, como
lo ha hecho ya el Foro de Sao Paulo en cierta medida y en gran parte
producto, precisamente, de este debate sobre la necesidad de mayores
niveles de organizaci贸n de la izquierda a nivel continental y
mundial, acerca de lo cual nadie deber铆a olvidar el llamado de Hugo
Ch谩vez en el XVIII Encuentro del Foro de Sao Paulo en Caracas, a
contar no solamente con an谩lisis, discursos y listas de acciones a
realizar, sino tambi茅n con el Plan de Batalla, el Comando y sobre
todo, el Ej茅rcito Revolucionario para librar una lucha que no podr谩
triunfar si no adquiere ese nivel organizado continental y mundial en
t茅rminos estrat茅gicos y program谩ticos que a煤n no tiene, y que
urgentemente debe tener.
Desde
nuestro punto de vista, lograr la meta de la organizaci贸n mundial
revolucionaria de vanguardia (sin la cual disminuyen dram谩ticamente
las posibilidades de sobrevivencia y consolidaci贸n del proceso
revolucionario latinoamericano y caribe帽o, as铆 como el paso a la
ofensiva del movimiento revolucionario a nivel mundial) ser铆a la
mejor manera de mantener presente entre nosotros (en nuestra acci贸n,
nuestro pensamiento y nuestros sentimientos revolucionarios) a ese
l铆der revolucionario mundial de estos nuevos tiempos que fue y es
Hugo Ch谩vez. Ya es momento de que pasemos de las loas solemnes a las
acciones pr谩cticas como homenaje a referentes revolucionarios tan
universales como el Che y Ch谩vez, entre cuyas caracter铆sticas
comunes estuvieron su rechazo a las loas y solemnidades, y su
verdadera pasi贸n por poner de manifiesto sus ideas en la pr谩ctica.
La
organizaci贸n de la vanguardia revolucionaria a nivel mundial y la
apropiaci贸n del proceso revolucionario por las clases populares
mediante el dise帽o e implementaci贸n del nuevo modelo en lo pol铆tico
y lo socioecon贸mico, as铆 como a trav茅s de su instalaci贸n en la
conciencia social, son indispensables para lograr el mayor grado
posible de invulnerabilidad e irreversibilidad de los procesos
revolucionarios, lo cual no significa que 茅stos puedan ser
invulnerables e irreversibles en t茅rminos absolutos, pues como bien
se帽ala Mao Tse-tung, no hay recetas generales suficientes para hacer
lo necesario en cada momento hist贸rico y en cada situaci贸n
espec铆fica, de modo que cada circunstancia sociohist贸rica requiere
de la iniciativa suficiente para la creaci贸n intelectual que permita
saber cu谩l es la acci贸n espec铆fica que demanda el momento y el
lugar donde la revoluci贸n o la construcci贸n del socialismo est谩n a
la orden del d铆a.
Es
interesante lo que dice al respecto G茅rard Boulakian en su
sobrecogedora obra El
testamento de Mao,
en el sentido de que para Mao no
basta poner en pr谩ctica hoy los valores de ma帽ana con el
convencimiento de que ello s贸lo ayudar谩 a conseguir la sociedad del
futuro (…) Mao cre铆a que los hombres deben ser aguijoneados sin
cesar (…); la Revoluci贸n no morir谩 si se “est谩 encima de ella”
(…) Mao intuy贸 que el l铆der revolucionario no ha de emplear
siempre las mismas t茅cnicas, sino que ha de idear continuamente
otras nuevas. Sin ello, la Revoluci贸n sucumbir铆a…
Las
ideas revolucionarias, a diferencia de las reaccionarias, apuestan a
la capacidad del ser humano para tomar el control de su existencia
social creando una realidad socioecon贸mica y pol铆tica que se
corresponda con su condici贸n o lo que es igual, con su racionalidad
y su espiritualidad; es decir, su capacidad para crear una realidad
social a la altura de s铆 mismo; algo adem谩s indispensable para que
lo ya hecho en similar medida con la realidad material no termine
siendo una cat谩strofe que ponga fin a la existencia humana.
Las
ideas revolucionarias tienen la gran ventaja sobre las reaccionarias,
de que las grandes metas que de ellas se derivan no pueden ser
presentadas por sus adversarios como algo no deseable para el g茅nero
humano, sino a lo sumo como algo imposible de lograr. Por tanto, la
diferencia entre las ideas revolucionarias y las que no lo son es que
al contrario de 茅stas (que invitan al ser humano a no creer en s铆
mismo), las ideas revolucionarias tienen como punto de partida la
convicci贸n de que el ser humano es capaz de crearse a s铆 mismo
mediante la creaci贸n de una realidad social en correspondencia con
la mayor sabidur铆a imaginable y con los m谩s preciados valores
forjados en la formaci贸n de su espiritualidad, m谩xima expresi贸n de
la condici贸n humana misma.
Ser
revolucionario es creer en la capacidad de realizaci贸n espiritual a
nivel de toda la humanidad mediante la superaci贸n de s铆 mismo que
cada individuo es capaz de lograr en determinadas circunstancias,
llevada a nivel de toda la sociedad; es por tanto, creer en la
posibilidad de la felicidad para toda la sociedad humana, creando las
condiciones adecuadas para ello; adquirir y si es posible, crear el
conocimiento cient铆fico y la sabidur铆a que son necesarios para
hacer de esa posibilidad una realidad; convertir eso en raz贸n de
ser, luchar organizadamente para lograr ese objetivo y dedicar a eso
la propia vida; es por tanto, ser protagonista consciente de la lucha
del ser humano por crear una realidad social a la altura de su propia
condici贸n como tal, es decir de su racionalidad y espiritualidad.
Las grandes metas de la revoluci贸n son por eso mismo como la
felicidad: Se alcanzan en el camino que conduce a ellas. Quiz谩s por
eso en Nicaragua a nuestra Revoluci贸n Sandinista, por costumbre
guerrillera, le pusimos un pseud贸nimo: el Proceso.
Aplicando
en Nicaragua las ideas aqu铆 expuestas nos ha ido muy bien. Lo sabe
cualquiera que est茅 medianamente informado y en otras ocasiones nos
hermos referido a ello, por lo cual aqu铆 solamente nos referiremos a
que hemos aprendido el peligros铆simo arte de vencer al enemigo con
sus propias reglas del juego llegando al extremo de casi ser partido
煤nico a punta de votos en el contexto de la democracia
representativa que estamos sustituyendo gradualmente por la
democracia directa. Justo es decir que nuestros logros habr铆an sido
imposibles sin el apoyo de la Uni贸n Sovi茅tica, el ejemplo y el
apoyo de la Revoluci贸n Cubana y el apoyo vital que recibimos de la
Revoluci贸n Bolivariana.
En
1959 triunf贸 la Revoluci贸n Cubana, que inaugur贸 toda una 茅poca,
destruyendo el mito de la “cortina de hierro” y recuperando para
Am茅rica Latina el car谩cter revolucionario del marxismo a partir del
pensamiento de nuestros pr贸ceres. Veinte a帽os despu茅s, en 1979,
triunf贸 la Revoluci贸n Sandinista, que dej贸 atr谩s el mito de la
excepcionalidad del triunfo de la lucha armada en Cuba y la
consiguiente imposibilidad de otra experiencia similar en nuestro
continente. Luego de otros veinte a帽os, en 1999, triunf贸 la
Revoluci贸n Bolivariana, dando inicio a la actual ofensiva
revolucionaria en Am茅rica Latina y destrozando el mito del fin de la
historia y las ideolog铆as, y de la irreversibilidad de la m谩s
grande derrota sufrida por el movimiento revolucionario en su
historia con el derrumbe de la Uni贸n Sovi茅tica.
Falta
poco ya para se cumplan otros veinte a帽os desde el triunfo de la
Revoluci贸n Bolivariana. Los revolucionarios no podemos esperar a que
suceda algo: Debemos hacer que suceda lo que debe suceder. La
necesidad hist贸rica no act煤a por su propia cuenta: es la vanguardia
pol铆tica revolucionaria organizada, producto ella misma de una
necesidad hist贸rica, la que debe actuar para responder a 茅sta, como
lo es en este momento la organizaci贸n de la vanguardia
revolucionaria mundial que, consensuando una estrategia y definiendo
con mayor nitidez el nuevo modelo socialista hist贸rico en la
diversidad de realidades existente, logre la consolidaci贸n de los
actuales procesos revolucionarios y modelos alternativos, y el avance
de la lucha contra el sistema imperante, extendiendo la ofensiva
revolucionaria al mundo entero, justo a tiempo para que la humanidad
sobreviva a su negaci贸n por un sistema que es causante de todas sus
desgracias y se encamine hacia una realidad en la cual la sociedad
humana se corresponda con la condici贸n que le es propia.