Desde las revoluciones cubana y sandinista hasta la lucha palestina por la liberaci贸n, los movimientos en Am茅rica Latina y Oriente Medio han forjado lazos profundos de solidaridad anticolonial y antiimperialista. Este art铆culo traza las conexiones hist贸ricas entre Cuba, Nicaragua y Palestina, explorando c贸mo sus luchas revolucionarias se han influido mutuamente y qu茅 significa esta historia compartida para la solidaridad internacional en la actualidad.
Introducci贸n
Cuba y Nicaragua han sido hist贸ricamente —y siguen siendo hoy— firmemente partidarios de la causa palestina. Esta solidaridad se expresa de forma diplom谩tica, simb贸lica y a trav茅s de acciones tangibles. Al mismo tiempo, la resistencia palestina, cubana y nicarag眉ense ofrecen ejemplos clave de lucha anticolonial.
A la luz de la relaci贸n entre los tres pa铆ses, este art铆culo explora los v铆nculos y paralelismos entre las luchas cubana, nicarag眉ense y palestina. Analizando Cuba desde los a帽os 60 en adelante, Nicaragua desde los 70 y la situaci贸n actual en Palestina (y particularmente tras la disoluci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica), examina c贸mo los procesos revolucionarios de estos pa铆ses se influyeron mutuamente. Al hacerlo, identifica algunas similitudes entre cada pa铆s, bas谩ndose en su ubicaci贸n, historias y las formas de organizaci贸n que adoptaron para enfrentarse a sus opresores. El an谩lisis abarca tres periodos: el periodo de la Guerra Fr铆a, el periodo posterior a la Guerra Fr铆a y el momento presente.
La primera etapa de la relaci贸n entre Cuba, Nicaragua y Palestina se desarroll贸 en el contexto de la Guerra Fr铆a (1945–1989), un periodo de revoluciones del Tercer Mundo, descolonizaci贸n en Asia y 脕frica, y constantes tensiones geopol铆ticas. Fue en este periodo cuando Cuba, Nicaragua y Palestina consolidaron su estatus como bastiones del antiimperialismo, a trav茅s de la Revoluci贸n Cubana (1959), el establecimiento de la Organizaci贸n para la Liberaci贸n de Palestina (OLP) (1964) y la Revoluci贸n Sandinista en Nicaragua (1979). Durante este periodo, estos tres pa铆ses fueron actores clave en la lucha ideol贸gica y material por la soberan铆a del Tercer Mundo y su independencia frente a la dominaci贸n del imperialismo occidental colectivo.
El periodo siguiente vio el triunfo del orden mundial unipolar, dominado por Estados Unidos y sus aliados. La ca铆da —o, m谩s agudamente, la implosi贸n— de la Uni贸n Sovi茅tica marc贸 la inversi贸n de los procesos revolucionarios y la independencia econ贸mica en muchas partes del mundo, y estuvo acompa帽ada por el auge de un imperialismo disfrazado de t茅rminos como 'globalizaci贸n' y 'neoliberalismo'. Cuba, Nicaragua y Palestina sufrieron reveses durante este periodo, aunque tambi茅n fue en esos a帽os (1987–1992) cuando ocurri贸 la primera intifada palestina ('levantamiento' en 谩rabe).
El periodo actual es de transici贸n hegem贸nica, caracterizado por el auge de los BRICS (especialmente China, Rusia, India, Indonesia, Ir谩n y Arabia Saud铆) y de Pakist谩n y Turqu铆a. Fue en este periodo de transici贸n cuando, el 7 de octubre de 2023, los palestinos volvieron a poner la cuesti贸n de Palestina en primer plano.
Ilustraci贸n de Fourate Chahal El RekabyIlustraci贸n de Fourate Chahal El Rekaby
La Revoluci贸n Cubana y la Causa Palestina
La Doctrina Monroe de Estados Unidos de 1823 defend铆a 'Am茅rica para los americanos', con lo que se refer铆a a los ciudadanos estadounidenses, tratando con desprecio el centro y el sur del continente como el patio trasero de Estados Unidos. La Doctrina surgi贸 en el contexto de un proceso de descolonizaci贸n a nivel regional y estaba destinada a advertir a las potencias europeas de no intervenir ni buscar recolonizar Am茅rica, indicando que cualquier acci贸n de este tipo ser铆a vista como un intento de ataque contra s铆 mismo. Durante los dos siglos siguientes, y hasta hoy, la Doctrina Monroe se ha asociado con la dominaci贸n estadounidense del continente americano mediante el poder militar, ideol贸gico y el control econ贸mico.
El mar Caribe ocupa un lugar especial en este esquema. Estados Unidos considera el Caribe como su mar interior y busca mantener el control exclusivo sobre 茅l, en l铆nea con la idea de que una potencia que busca expandir su influencia a nivel global debe primero dominar su propia regi贸n, un punto que se refleja en la Nueva doctrina de seguridad de los Estados Unidos(enlace externo). Por eso la b煤squeda de supremac铆a de Estados Unidos es mucho m谩s intensa en el Caribe que en el resto del continente americano.
Es en este contexto donde debe entenderse la Revoluci贸n Cubana y la resistencia continua de Cuba al imperialismo estadounidense. Fue en 1898, durante la Guerra Hispanoamericana, cuando Cuba (junto con Filipinas y las Antillas Menores) pas贸 a estar bajo dominio estadounidense. Como uno de los 煤ltimos bastiones espa帽oles y europeos en el Caribe, Cuba ten铆a importancia estrat茅gica, econ贸mica y pol铆tica. A partir de entonces, Estados Unidos mantuvo el control —ya sea directo o indirecto— sobre la isla hasta la Revoluci贸n Cubana de 1959.
En 1901, Estados Unidos promulg贸 la Enmienda Platt, bajo la cual reclamaba el derecho a establecer bases militares permanentes en la isla (y a impedir que otros pa铆ses lo hicieran). La Enmienda tambi茅n permiti贸 a Estados Unidos participar en distintos grados de Intervenci贸n en Cuba(enlace externo), siempre que lo considerara necesario. En 1903, Estados Unidos estableci贸 su primera base naval extranjera, en la bah铆a de Guant谩namo, Cuba, hoy un infame centro de detenci贸n con condiciones deplorables.
De 1901 a 1959, Cuba funcion贸 como una especie de protectorado estadounidense. Desde Cuba domin贸 Estados Unidos el mar Caribe, tanto econ贸micamente como a trav茅s de gobiernos aliados. En 1959, la Revoluci贸n Cubana puso fin a esta situaci贸n.
La revoluci贸n de 1959 no fue un fen贸meno aislado, sino el resultado de una serie de luchas. Estas incluyeron la lucha de afrocubanos y cubanos de ascendencia espa帽ola, la lucha de siglos contra el colonialismo espa帽ol y la lucha contra el imperio estadounidense.
El proceso revolucionario cubano tuvo un impacto a nivel continental en la teor铆a pol铆tica y la pr谩ctica. Sus repercusiones se extendieron posteriormente a 脕frica, como resultado de la implicaci贸n de tropas cubanas en el sur de 脕frica contra el ej茅rcito del Apartheid en Sud谩frica. Tambi茅n se extendieron hasta L铆bano y Palestina. En un contexto de rebeliones del Tercer Mundo y movimientos de liberaci贸n nacional, que vieron la aparici贸n de diversos movimientos anticapitalistas, anticolonialistas y antiimperialistas, la 'isla rebelde' desarroll贸 y puso en pr谩ctica un manifiesto antiimperialista. Dos ejemplos clave de esto fueron el apoyo de Cuba al nuevo gobierno del Movimiento Popular para la Liberaci贸n de Angola (MPLA) y al Frente de Liberaci贸n de Mozambique (FRELIMO) en sus luchas por la soberan铆a tras la independencia de Portugal y ante la agresi贸n sudafricana del apartheid.
El apoyo de Cuba a Angola (Operaci贸n Carlota(enlace externo), 1975–1991) comenz贸 a mediados de los a帽os 70, cuando la ayuda militar de Cuba fue fundamental para contrarrestar la intervenci贸n militar sudafricana del apartheid respaldada por Estados Unidos y otros pa铆ses occidentales, y culmin贸 con la aceleraci贸n del fin del apartheid. De manera similar, en Mozambique, Cuba apoy贸 a FRELIMO mientras Sud谩frica del apartheid enviaba tropas y apoyaba insurgencias armadas para desestabilizar al nuevo gobierno socialista. Estas tres naciones – Cuba, Angola y Mozambique – unieron as铆 fuerzas en la lucha antiimperialista y emprendieron esfuerzos de solidaridad, incluso a trav茅s de sus relaciones diplom谩ticas. Miles de soldados, profesores, m茅dicos, ingenieros y trabajadores cubanos trabajaron en los dos pa铆ses africanos en diversas capacidades durante el periodo de asistencia militar a Cuba.
El trasfondo de estos desarrollos fue la ola de movimientos de liberaci贸n nacional en todo el mundo desde los a帽os 50 hasta los 70, que influyeron en la Revoluci贸n de los Claveles en Portugal. Fue esta revoluci贸n la que puso fin al r茅gimen dictatorial en Portugal y as铆 condujo a la independencia de Angola y Mozambique (junto a Cabo Verde, Guinea Bis谩u, Santo Tom茅 y Pr铆ncipe y Timor Leste).
Algunos de los acontecimientos clave en esta era de liberaci贸n del Tercer Mundo fueron la Conferencia de Bandung en 1955 y el establecimiento en 1961 del Movimiento de Pa铆ses No Alineados, que inicialmente se form贸 por pa铆ses africanos y asi谩ticos que hab铆an surgido de luchas anticoloniales, incluyendo tanto reg铆menes radicales como otros m谩s cercanos al imperialismo.
Palestina no qued贸 excluida de estos acontecimientos. Como Dahlia El Zein(enlace externo) ha escrito:
Palestina estuvo en el centro de las luchas anticoloniales de las d茅cadas de 1950, 1960 y 1970 en 脕frica, Oriente Medio, Am茅rica Latina y Asia. Fue un movimiento global transregional que reson贸 en todo el Tercer Mundo y fue de una preocupaci贸n central para el panafricanismo, as铆 como para el panarabismo y la solidaridad con el Tercer Mundo.
Es en este contexto donde deben entenderse las relaciones de la Cuba revolucionaria con Palestina.
Cuba se hab铆a opuesto al Plan de Partici贸n de las Naciones Unidas para Palestina en 1947, argumentando que la Declaraci贸n Balfour carec铆a de legitimidad legal, pero Cuba reconoci贸 a Israel en 1948. Sin embargo, tras 1959, la Cuba revolucionaria se aline贸 con la lucha palestina. El internacionalismo cubano hizo que el simbolismo asociado a la causa palestina comenzara a proliferar por toda la isla. Hasta la actualidad, durante las celebraciones del D铆a Internacional del Trabajador y en m铆tines pol铆ticos, los cubanos izan la bandera palestina y llevan el keffiyeh. Cuba ha formado a m茅dicos palestinos en su Escuela de Medicina Latinoamericana (ELAM).1 M谩s recientemente, durante el genocidio actual, Amanda Santos Viamontes, presidente de la Federaci贸n de Estudiantes de Cuba,(enlace externo) declar贸: 'La causa palestina es la causa de todos los revolucionarios'. A cambio, los palestinos han abrazado la revoluci贸n cubana, y en particular la imagen revolucionaria de Che Guevara.
Los lazos entre Cuba y Palestina se basan en la solidaridad anticolonial y antiimperialista, en oposici贸n al expansionismo estadounidense. La Revoluci贸n Cubana tiene afinidad con la lucha palestina por la autodeterminaci贸n y con la resistencia anticolonial y antirracista de los palestinos. Los palestinos tambi茅n tienen afinidad con la Cuba revolucionaria. El Frente Popular para la Liberaci贸n de Palestina (FPLP) se declara marxista-leninista y evoca las revoluciones en Cuba, Argelia, Vietnam y China. El Frente Democr谩tico para la Liberaci贸n de Palestina (DFLP) tambi茅n es una organizaci贸n marxista-leninista. En las d茅cadas de 1960 y 1970, militantes palestinos estudiaron las obras de Marx, Engels, Lenin y Mao. Inspirados por las doctrinas del general vietnamita Vo Nguyen Giap, el revolucionario argentino Che Guevara y los l铆deres del Frente de Liberaci贸n Nacional de Argelia (FNL), llevaron a cabo acciones guerrilleras populares.
Che Guevara visit贸 Gaza en 1959. Esta visita supuso un cambio en la opini贸n internacional hacia la colonizaci贸n sionista de Palestina. La lucha de Palestina pas贸 de ser vista como un conflicto regional a ser considerada como Cuesti贸n central(enlace externo) en la lucha global contra el colonialismo.
Cuando se fund贸 en 1964, Cuba fue uno de los primeros pa铆ses en reconocer a la OLP. Los cubanos entrenaron a cuadros palestinos y el propio Fidel Castro abraz贸 la lucha del pueblo palestino por la autodeterminaci贸n. En un Entrevista de 1977(enlace externo) dirigido por el semanario franc茅s Afrique-Asie, Castro declar贸: 'Los movimientos palestinos han demostrado su capacidad para resistir la agresi贸n imperialista... [La causa palestina] prevalecer谩 tarde o temprano a pesar de la traici贸n de los reaccionarios 谩rabes, las maniobras imperialistas y la agresi贸n israel铆'.2
El progreso del Tercer Mundo y la construcci贸n de lazos entre Cuba y Palestina iban de la mano. Como demuestran sus acciones en Angola y Mozambique, Cuba fue uno de los portaestandartes que impulsaron la lucha anticolonial en el Tercer Mundo. En enero de 1966, La Habana acogi贸 la Conferencia Tricontinental, una reuni贸n de movimientos revolucionarios de 脕frica, Asia y Am茅rica Latina que insist铆a en la importancia de la lucha por la liberaci贸n y la solidaridad. En la Conferencia, la Organizaci贸n de Solidaridad de los Pueblos Afroasi谩ticos (AAPSO), que se hab铆a establecido en 1957 y reuni贸 a movimientos implicados en guerras de liberaci贸n nacional, se expandi贸 para formar la Organizaci贸n de Solidaridad con los Pueblos de Asia, 脕frica y Am茅rica Latina (OSPAAAL). OSPAAAL(enlace externo) sigue activo en Cuba.
Fue para OSPAAAL que Che Guevara(enlace externo) (1967) respondi贸 a su famoso llamamiento para la creaci贸n de 'dos, tres, muchos Vietnam', en el que afirm贸:
Qu茅 futuro luminoso y cercano ser铆a visible para nosotros si dos, tres, muchos vietnamitas prosperaran por todo el mundo, con su parte de muertes y sus inmensas tragedias, su hero铆smo cotidiano y sus repetidos golpes al imperialismo, ¡oblig谩ndolo a dispersar sus fuerzas bajo el embate del creciente odio hacia todos los pueblos del mundo!
La visi贸n del mundo de palestinos, cubanos y nicarag眉enses reflejaba este esp铆ritu de lucha anticolonial y del Tercer Mundo. Tanto en el caso cubano como en el palestino, este esp铆ritu se encarn贸 en individuos revolucionarios emblem谩ticos y arquet铆picos: Che Guevera y Leila Khaled. Khaled lleg贸 a ocupar la misma posici贸n de representatividade que Che Guevara, como icono de la lucha de su pa铆s. A partir de 1970, el contraste entre su feminidad y su postura combativa atrajo la atenci贸n mundial. La famosa foto de Khaled —en la que sostiene un rifle Kalashnikov, lleva un keffiyeh enrollado alrededor de la cabeza y parece estar casi sonriendo— se convirti贸 en una representaci贸n emblem谩tica de la resistencia palestina. El anillo que se puede vislumbrar en su dedo fue hecho con una bala y el pasador de una granada de mano.
En 1973, la Cuba de Fidel Castro rompi贸 lazos con Israel, en respuesta a la guerra entre Egipto e Israel ese a帽o, y en el contexto tanto de la Guerra Fr铆a como del Tercer Mundo. Seis a帽os despu茅s, en un discurso ante las Naciones Unidas en 1979, Fidel Castro resumi贸 tanto la solidaridad transnacional de Cuba con Palestina como su propio liderazgo revolucionario:
Para los pa铆ses no alineados, la cuesti贸n de Palestina est谩 en el n煤cleo del problema de Oriente Medio. Ambos conforman un conjunto integral y no pueden resolverse por separado [...] El movimiento revolucionario [en Cuba] ha sido criado en el odio a la discriminaci贸n racial y a los pogromos de cualquier tipo, y desde lo m谩s profundo de nuestra alma, repudiamos con todas nuestras fuerzas la persecuci贸n y el genocidio despiadados que, en su tiempo, el nazismo desat贸 contra el pueblo jud铆o. Pero no encuentro nada m谩s parecido en nuestra historia contempor谩nea que el desalojo, la persecuci贸n y el genocidio que hoy se est谩 llevando a cabo contra el pueblo palestino por el imperialismo y el sionismo. Despojados de sus tierras, expulsados de su propia tierra natal, dispersos por todo el mundo, son un ejemplo impresionante de abnegaci贸n y hero铆smo, y son el s铆mbolo viviente del mayor crimen de nuestros tiempos. (Oficina de Representaci贸n de Cuba en el Extranjero 2024(enlace externo))
Con el tiempo, aunque hubo algunos cambios en las relaciones entre Cuba y Palestina, dado el cambio en el contexto de lucha (incluido el deterioro de la situaci贸n de Cuba tras la ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica), sus lazos de solidaridad internacional permanecieron.
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La Revoluci贸n Nicarag眉ense y Palestina
La solidaridad entre Nicaragua y Palestina se remonta a la lucha antiimperialista liderada por el guerrillero, patriota y revolucionario nicarag眉ense Augusto C茅sar Sandino entre 1927 y 1933. Durante este periodo, el ghadeer Abu Sneineh, un palestino nacido en Colombia, se uni贸 al ej茅rcito guerrillero de Sandino, viendo similitudes entre el impacto que las potencias coloniales tuvieron en Am茅rica Latina y el impacto que tuvieron en Palestina. Despu茅s de que Sandino fuera ejecutado a manos de Anastasio Somoza (con el apoyo de Estados Unidos) Abu Sneineh viaj贸 a Palestina(enlace externo) para unirse a la Revuelta 脕rabe de 1936 contra el dominio colonial brit谩nico.
Tres d茅cadas despu茅s, en 1961, inspirados por la lucha de Sandino, Carlos Fonseca Amador y Tom谩s Borge fundaron el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN). En este periodo, el FSLN se defini贸 como una organizaci贸n marxista-leninista antiimperialista, al igual que el FLN de Argelia y la Revoluci贸n Cubana. Su objetivo era derrocar el gobierno dictatorial y din谩stico de la familia Somoza, que hab铆a gobernado el pa铆s desde 1937. Esto lo logr贸 el 19 de julio de 1979, en la Revoluci贸n Sandinista, que fue una revoluci贸n antidictatorial con objetivos sociales claros.
En Contraste con el r茅gimen de Somoza(enlace externo), el gobierno revolucionario nacionaliz贸 tierras y recursos naturales, restaurando la conciencia hist贸rica del pa铆s y elevando a sus clases populares.
En el periodo previo a la victoria de la Revoluci贸n Sandinista, se forjaron lazos entre Nicaragua y Palestina en una lucha conjunta (Pozas Pardo 2001). Por ejemplo, muchos Los revolucionarios nicarag眉enses se unieron a las fuerzas palestinas(enlace externo) durante Septiembre Negro de 1970, en Jordania, donde pagaron con sus vidas. Como explic贸 el l铆der sandinista Jorge Manda a un peri贸dico kuwait铆, Al Watan: 'Nicaragua tiene ra铆ces palestinas'.
Un ejemplo destacado de los estrechos lazos compartidos entre nicarag眉enses y palestinos son las acciones de Patricio Arg眉ello Ryan, un ciudadano nicarag眉ense y estadounidense. En los a帽os 60, Arg眉ello viaj贸 por Am茅rica Latina para ver de cerca los movimientos del Tercer Mundo y, finalmente, se uni贸 a la FSLN(enlace externo). M谩s tarde viaj贸 a Jordania para formarse en campos de refugiados palestinos. El 6 de septiembre de 1970 particip贸 en un intento de secuestro de un avi贸n israel铆 por parte de la FPLP, junto con Leila Khaled. Khaled sobrevivi贸, pero Arg眉ello muri贸. La FPLP consider贸 el sacrificio de Arg眉ello como una contribuci贸n importante a la causa palestina y lo a帽adi贸 a su pante贸n de h茅roes y m谩rtires, celebr谩ndolo en actos conmemorativos. Es considerado un icono de los lazos entre Palestina y Nicaragua, y las banderas pol铆ticas alzadas por guerrilleros lo presentan como un 's铆mbolo de solidaridad internacional con la lucha palestina' (L贸pez de la Torre, 2014). (Arg眉ello no fue el 煤nico sandinista que particip贸 en acciones palestinas. Jos茅 Quezada, otro sandinista, tambi茅n particip贸 en un secuestro de la FPLP, esta vez de un avi贸n brit谩nico.)
Las experiencias de Arg眉ello y Quezada son solo dos ejemplos de los v铆nculos entre los revolucionarios nicarag眉enses y palestinos. De hecho, antes del triunfo de la Revoluci贸n Sandinista, los palestinos entrenaron a varias decenas de miembros del FSLN en Argelia y L铆bano. Entre ellos se encontraban miembros del futuro gobierno revolucionario, como Enrique Schmidt, Ren茅 Vivas y Tom谩s Borge. Otros nombres en esta lista incluyen (adem谩s de Arg眉ello y Quezada) a Pedro Arauz Palacios, Eduardo Contreras, Ren茅 Tejada, Evenor Calero, Leticia Herrera, Jos茅 Valdivia, Jacobo Marcos Frech y Enrique Romero Zamor谩n (L贸pez de la Torre 2014).
Al mismo tiempo, los nicarag眉enses de ascendencia palestina han desempe帽ado papeles destacados a lo largo de la historia de Nicaragua, en roles tan diversos como empresarios/comerciantes, poetas, profesionales y guerrilleros del FSLN.
Tras la Revoluci贸n Sandinista de 1979, se fortalecieron los lazos nicaraguense-palestinos. Se estableci贸 una embajada de la OLP en Managua y Yasser Arafat visit贸 el pa铆s el 22 de julio de 1980, consolidando los estrechos lazos y relaciones diplom谩ticas entre ambos pa铆ses. Se informa que la OLP envi贸 hasta 70 'altos funcionarios' para entrenar al ej茅rcito nicarag眉ense y concedi贸 al nuevo gobierno un pr茅stamo de 12 millones de d贸lares.
La presencia de la OLP en Nicaragua (que Estados Unidos clasific贸 como grupo terrorista hasta 1991) se utiliz贸 como parte de la justificaci贸n estadounidense para su Financiaci贸n de los Contras(enlace externo), que libr贸 una guerra contra el Gobierno sandinista durante los a帽os 80 (v茅ase m谩s abajo).
La Revoluci贸n Sandinista fue el primer movimiento revolucionario armado en Am茅rica Latina, tras la revoluci贸n cubana, para derrocar un r茅gimen dictatorial y nacionalizar tierras y recursos naturales. Lo hizo en un contexto de dictaduras militares y de las acciones represivas coordinadas de la Operaci贸n C贸ndor en el Cono Sur. Durante las d茅cadas previas a la Revoluci贸n Cubana y luego a la Revoluci贸n Sandinista, Estados Unidos apoy贸 u organiz贸 m煤ltiples dictaduras y golpes de Estado en Am茅rica Latina. En 1954 Estados Unidos derroc贸 a Jacobo 脕rbenz en Guatemala, y en 1963 instig贸 un golpe de Estado para derrocar a Juan Bosch en la Rep煤blica Dominicana. En 1964, Estados Unidos puso fin a la revoluci贸n lanzada por Bolivia en 1952 (L贸pez, 2019), y ese mismo a帽o apoy贸 un golpe de Estado en Brasil. De manera similar, derroc贸 al gobierno de Salvador Allende en Chile en 1973, mientras que lo mismo ocurri贸 en Argentina en 1976.
Durante este periodo, las diferencias entre pa铆ses centroamericanos se reflejaron en c贸mo cada uno se posicion贸 respecto a Palestina e Israel (Baeza 2012). Exist铆an v铆nculos marcados entre Israel y gobiernos conservadores y autoritarios, como los de Chile, Paraguay, Nicaragua (antes de 1979), Guatemala, Costa Rica y El Salvador. Israel proporcion贸 asistencia militar a estos gobiernos. Por ejemplo, en los a帽os 70, Israel representaba el 98% de las importaciones de armas recibidas por la dictadura de Somoza en Nicaragua. En contraste, los gobiernos m谩s alineados con ideolog铆as del Tercer Mundo estaban m谩s cerca de Palestina.
Tras la ca铆da de Somoza, Nicaragua(enlace externo) se convirti贸 en objetivo de Estados Unidos, Israel y los l铆deres de derechas de Centroam茅rica. Para Estados Unidos, controlar Nicaragua se consideraba esencial en vista de la lucha anterior de Sandino y por la posici贸n estrat茅gica del pa铆s para la construcci贸n de un canal interoce谩nico. Por eso, durante los a帽os 80, Estados Unidos apoy贸 a los Contras en su guerra contra los sandinistas. Israel fue fundamental en este proceso, proporcionando armas y entrenamiento a los Contras (que estaban basados en Costa Rica y Honduras (ambos aliados de EE.UU.). El objetivo era deponer a los sandinistas y poner en su lugar un gobierno de derechas anticomunista,
El gobierno sandinista respondi贸 tanto con movilizaci贸n militar como con acciones legales, presentando con 茅xito un caso contra Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El TJIJ sostuvo que la guerra contra los Contras violaba el derecho internacional. (Como se comenta m谩s adelante, Nicaragua ha recurrido recientemente a esta experiencia en relaci贸n con casos ante el CIJ sobre el genocidio israel铆 en Gaza).
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Los v铆nculos de Palestina con otros movimientos latinoamericanos y con las luchas del Tercer Mundo
Adem谩s de Cuba y Nicaragua, otros movimientos armados latinoamericanos tambi茅n forjaron v铆nculos con la lucha palestina. Entre ellos se encontraban el Frente Farabundo Mart铆 de Liberaci贸n Nacional (FMLN) en El Salvador y el Movimiento Peronero Montoneros en Argentina.
Los Montoneros establecieron v铆nculos con la OLP, los movimientos nacionales de liberaci贸n del Tercer Mundo y los gobiernos revolucionarios en el norte de 脕frica. La OLP apoy贸 a los montoneros y les proporcion贸 armas para su lucha contra la dictadura argentina (1976-1983). La dictadura adquiri贸 equipamiento militar israel铆 con una inversi贸n de 700 millones de d贸lares (L贸pez de la Torre 2015).
En 1974, periodista argentino Rodolfo Walsh(enlace externo) escribi贸 un art铆culo sobre 'La Revoluci贸n Palestina' (La revoluci贸n palestina), en el que describ铆a el apoyo de Fatah a la lucha de las masas, sus acciones armadas y su objetivo de establecer un estado no religioso en Palestina. Dos a帽os despu茅s, Walsh fue asesinado por la dictadura argentina.
Como han demostrado estos ejemplos, la izquierda revolucionaria de Am茅rica Latina, desde Argentina hasta Nicaragua y Cuba, estaba (y sigue siendo) sintonizada con la internacionalizaci贸n de la causa palestina. Como movimientos insurgentes de peque帽os territorios que se enfrentaban a un oponente presente en todo el mundo, estos movimientos forjaron lazos estrechos, incluyendo el compartir entrenamientos guerrilleros.
Por su parte, los palestinos han sido influenciados y, a su vez, han influido en varios movimientos y gobiernos anticolonialistas, tanto en Am茅rica Latina como m谩s all谩, incluyendo los de Argelia, Vietnam, Cuba, Nicaragua y China. La identificaci贸n palestina con los movimientos anticoloniales y las luchas del Tercer Mundo era evidente en Discurso de Arafat en 1974(enlace externo) pronunciado ante la Asamblea General de la ONU, en la que tambi茅n defendi贸 a los palestinos frente a acusaciones de terrorismo:
Quienes nos llaman terroristas quieren impedir que la opini贸n p煤blica mundial descubra la verdad sobre nosotros y vea la justicia en nuestros rostros. Buscan ocultar el terrorismo y la tiran铆a de sus actos, as铆 como nuestra propia postura de autodefensa. … La diferencia entre el revolucionario y el terrorista radica en la raz贸n por la que cada uno lucha. Porque quien defienda una causa justa y luche por la libertad y liberaci贸n de su tierra de los invasores, los colonos y colonizadores no pueden ser llamados terroristas, de lo contrario el pueblo estadounidense en su lucha por la liberaci贸n de los colonialistas brit谩nicos habr铆a sido terrorista; la resistencia europea contra los nazis ser铆a el terrorismo, la lucha de los pueblos asi谩tico, africano y latinoamericano tambi茅n ser铆a terrorismo [...] aquellos que hacen la guerra para ocupar, colonizar y oprimir a otros, esos son los terroristas.
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Influencia sionista y estadounidense en nuestra Am茅rica
El Norte Global —y en particular Estados Unidos— busca continuamente evitar la aparici贸n de fuerzas o alianzas que desaf铆en su poder global. Trabaja para lograr esto controlando instituciones internacionales, imponiendo sanciones econ贸micas, operando bases militares en todo el mundo, participando en la injerencia en los asuntos internos de los pa铆ses y realizando invasiones militares en regiones estrat茅gicas.
Una de estas regiones es Am茅rica Latina, conocida por el grado de intervenci贸n en las pol铆ticas internas de los pa铆ses, incluso a trav茅s de la presencia de la CIA, que ha estado implicada en la mayor铆a de los golpes dictatoriales en la regi贸n. Las dictaduras llevadas al poder a trav茅s de estos golpes han intentado, durante muchas d茅cadas, implementar pol铆ticas que pisotean los derechos laborales y sindicales y favorecen la riqueza del capital sobre los trabajadores.
El sionismo ha apoyado durante mucho tiempo esta agenda neoliberal y antisocialista/comunista en Am茅rica Latina, encontrando aliados naturales en gobiernos y movimientos de extrema derecha en la regi贸n que promueven agendas neoliberales y alineaci贸n con Estados Unidos. Apoya un modelo econ贸mico y pol铆tico conservador y antisocialista/anticomunista en la regi贸n. Esto incluye el cultivo del sionismo evang茅lico cristiano, que es popular entre los sectores de derechas, especialmente en Brasil. En las 煤ltimas d茅cadas, los evang茅licos han intensificado sus v铆nculos con el sionismo, como se puede ver en los movimientos que apoyan a Jair Bolsonaro en Brasil y a Javier Milei en Argentina.
En toda Am茅rica Latina, el poder blando de Israel se basa en fuertes lazos sionistas. A esto se suma la operaci贸n de las empresas israel铆es en la regi贸n, en 谩reas que van desde el agua (por ejemplo, Mekorot) hasta el litio (por ejemplo, XtraLit), la agricultura, la energ铆a, el desarrollo de software y las startups, bajo un modelo econ贸mico neoliberal.
En conjunto, el militarismo sionista, la ideolog铆a/poder blando y las empresas se han fortalecido Las relaciones de Israel con la regi贸n(enlace externo) gobiernos de derechas.
Al menos desde los a帽os 70, Israel puede considerarse una naci贸n coimperial: act煤a en consonancia con las prioridades geopol铆ticas del imperialismo estadounidense y el capitalismo f贸sil global. Con ese objetivo, junto con las embajadas estadounidenses, Israel apoya golpes de Estado en la regi贸n, sostiene la imposici贸n de modelos neoliberales y apoya el intento actual de Estados Unidos de recuperar su posici贸n en Am茅rica Latina ante el auge de otras potencias, incluso fragmentando cualquier posible unidad latinoamericana.
Un ejemplo de este papel coimperial es el apoyo de Israel al embargo sistem谩tico impuesto a Cuba. Los 煤nicos pa铆ses que votan regularmente en contra de resoluciones de la ONU que piden 'la necesidad de poner fin al embargo econ贸mico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de Am茅rica contra Cuba' son Israel y Estados Unidos.3 Otro ejemplo es el apoyo de Israel a la presi贸n de Estados Unidos contra Venezuela, que el primero justifica haciendo referencia a la supuesta influencia de Ir谩n en Am茅rica Latina y al 'terrorismo'. De hecho, Venezuela es uno de los pocos pa铆ses de la regi贸n que ha pedido un embargo de armas contra Israel.
Uno de los espacios a trav茅s de los cuales el militarismo sionista difunde sus ideas son los medios de comunicaci贸n. Varios conglomerados de noticias latinoamericanos presentan contenidos que est谩n en l铆nea con el respaldo de la extrema derecha a las pol铆ticas de Israel. Dichos contenidos incluyen noticias e im谩genes descontextualizadas de Oriente Medio que deshumanizan a los palestinos, quienes son retratados como actuando indiscriminadamente y sin raz贸n. Por ejemplo, en Argentina, las opiniones de Israel son promovidas y defendidas por los medios m谩s conservadores o de derechas, como Infobae (principalmente) y La Naci贸n y Clar铆n (en menor medida).
These media help Israel to convey its hasbara(external link) (Israeli propaganda or public diplomacy), aimed at promoting a narrative that is favourable to Israel. Israeli hasbara includes the operations of organisations such as Fuente Latina(external link) and Conexi贸n Israel(external link), which invite journalists to visit Israel in order to influence their media and academic coverage and to suppress critical voices(external link).
As indicated throughout this article, a key role played by Israel in Latin America is as a provider of weapons and training to right-wing governments and dictatorships. Since the 1950s, this has included the dictatorships in Paraguay (1954–1989), Guatemala(external link) (1963–1966 and 1982–1985), Chile (1973–1990), Argentina (1976–1983),(external link) Ecuador (1976–1979), Nicaragua (1937–1979), and El Salvador (up to 1979, and during the civil war until 1992).
Israel Shahak ha proporcionado un relato detallado del apoyo de Israel a los reg铆menes militares en Am茅rica Latina, especialmente en las d茅cadas de 1970 y 1980. En 茅l, cita a un comentarista europeo sobre El Salvador: 'Estas personas [mujeres, ni帽as, monjas y sacerdotes] fueron abatidas por balas de Uzis, de Galiles; esta aldea fue bombardeada por aviones Arava fabricados en Israel' (Shahak 2008). Aunque esta cita en particular se refiere a El Salvador, tambi茅n podr铆a haberse dicho de Guatemala y del despateable r茅gimen de Somoza en Nicaragua, con el que Israel mantuvo una colaboraci贸n estrecha y de larga duraci贸n. Por ejemplo, en 1979, Israel suministr贸 a ese r茅gimen el 98% de sus armas. Estas armas se utilizaron para matar a unos 50.000 nicarag眉enses en el transcurso de dos a帽os, en Managua y otras ciudades.4
De este modo, el complejo militar-industrial israel铆 ha estado 铆ntimamente vinculado con las pol铆ticas represivas implementadas bajo muchas dictaduras latinoamericanas. Esto contin煤a hasta hoy, con el sector militar israel铆 continuando suministrando fuerzas represivas en varios pa铆ses de Am茅rica Latina.5 Por ejemplo, la alineaci贸n de Israel con las administraciones de extrema derecha de Bolsonaro en Brasil, Milei en Argentina y Daniel Noboa en Ecuador estuvo (y est谩 sustentada por contratos de armas y tecnolog铆a).
Un elemento clave en la ayuda militar israel铆 a las fuerzas represivas en Am茅rica Latina es su exportaci贸n de tecnolog铆a de vigilancia. Por ejemplo, el software esp铆a Pegasus se utiliz贸 en M茅xico para pinchar los tel茅fonos m贸viles de personas vinculadas a la desaparici贸n de los Ayotzinapa, y en Argentina, el software esp铆a de la empresa israel铆 Voyager Labs se utiliz贸 para espiar a las familias del activista asesinado Santiago Maldonado y del l铆der ind铆gena Jones Huala (Zeta 2024).
En las 煤ltimas dos d茅cadas, en particular, el sionismo ha estado estrechamente vinculado con gobiernos de extrema derecha y otros que han llegado al poder en Am茅rica Latina mediante los llamados golpes blandos (o lawfare) y persecuci贸n pol铆tica. Un ejemplo es la Operaci贸n Lava Jato (Operaci贸n Lavado Jato) en Brasil, que fue vinculado al golpe contra Dilma Rousseff(enlace externo) y el encarcelamiento de In谩cio Lula da Silva, lo que llev贸 al surgimiento de figuras pol铆ticas que buscaban forjar lazos estrat茅gicos con Israel. Otros ejemplos son los juicios de Rafael Correa en Ecuador, Cristina Fern谩ndez de Kirchner en Argentina, Fernando Lugo en Paraguay y Pedro Castillo en Per煤.
Cuando los gobiernos de extrema derecha establecidos mediante esas t谩cticas pol铆ticas llegaron al poder, recurrieron a Israel y Estados Unidos en busca de apoyo. Por ejemplo, el r茅gimen dictatorial de Jeanine 脕帽ez en Bolivia(enlace externo) (2019–2020) apel贸 a Israel para que le ayudara a 'combatir el terrorismo de izquierdas', en palabras del ministro Arturo Murillo, quien argument贸 que las fuerzas armadas israel铆es 'est谩n acostumbradas a tratar con terroristas'.
En resumen, a trav茅s de su alianza con dictaduras y gobiernos de derechas, y mediante la exportaci贸n de tecnolog铆a militar y de seguridad para acciones represivas, Israel promueve ideas neoliberales en Am茅rica Latina fomentando el v铆nculo entre desarrollo econ贸mico y seguridad. Esto est谩 en l铆nea con la agenda neoliberal de privatizaci贸n, promoci贸n del libre mercado y militarizaci贸n de la seguridad. Con el apoyo de grupos evang茅licos, el sionismo fortalece las redes medi谩ticas y de influencia pol铆tica que promueven modelos econ贸micos alineados con los objetivos de Estados Unidos para la regi贸n. Los principales representantes de este movimiento neoliberal – Bolsonaro en Brasil y Milei en Argentina – buscan alejarse de la influencia china y rusa y aliarse con Estados Unidos e Israel. Por tanto, la pol铆tica israel铆 en Am茅rica Latina es inseparable de la Doctrina Monroe.
Ilustraci贸n de Fourate Chahal El RekabyIlustraci贸n de Fourate Chahal El Rekaby
Resistiendo los intentos de balcanizaci贸n y control imperial
Una caracter铆stica clave que une Cuba, Nicaragua y Palestina es el hecho de que tanto en Oriente Medio como en Am茅rica Latina Estados Unidos despliega una estrategia de balcanizaci贸n, buscando 'dividir y vencer谩s'. Esto se hace mediante diversos m茅todos: presi贸n financiera, invasi贸n directa, uso de Israel como plataforma para participar en la interferencia regional, influencia de las 茅lites, infiltraci贸n en sociedades, operaciones de la CIA, persecuci贸n e adoctrinamiento ideol贸gico. El objetivo en ambas regiones es evitar la consolidaci贸n de organizaciones y alianzas a nivel regional que puedan funcionar como una plataforma com煤n y fortalecer los pa铆ses de la regi贸n en su conjunto.
Estas acciones de Estados Unidos y su aliado sionista han desencadenado diferentes formas de resistencia en ambas regiones. En Oriente Medio, la resistencia est谩 liderada por el Eje de la Resistencia, que incluye Ir谩n, Ham谩s, Hizbol谩 y Ansar Allah (los hut铆es). En Am茅rica Latina, adopta la forma de la Uni贸n de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y de diferentes grupos implicados en insurrecciones y rebeliones (por ejemplo, el movimiento para oponerse al abandonado 脕rea de Libre Comercio de las Am茅ricas (ALC)).
En Am茅rica Latina, actualmente se est谩 produciendo resistencia contra Operaci贸n C贸ndor II(enlace externo). Esta es una actualizaci贸n de la Operaci贸n C贸ndor original, que implic贸 acciones coordinadas de dictaduras latinoamericanas y la CIA para perseguir y exterminar a miles de activistas pol铆ticos y sociales. Las acciones bajo la Operaci贸n C贸ndor II van desde la represi贸n militar directa al estilo de los a帽os 70 hasta mecanismos de 'guerra h铆brida', la ley y el uso de conglomerados medi谩ticos, redes sociales y vigilancia digital para influir en la pol铆tica regional. C贸ndor II tambi茅n apunta a nuevas formas de asociaci贸n en Am茅rica Latina que buscan implementar estrategias para resistir a Washington. Aunque ning煤n pa铆s latinoamericano ha experimentado a煤n las invasiones directas que los pa铆ses de Oriente Medio han sufrido en las 煤ltimas d茅cadas, muchos pa铆ses de la regi贸n han sufrido interferencias en forma de golpes de Estado, cambios de gobierno impuestos e intervenci贸n pol铆tica directa.
Los dos principales objetivos de estas acciones son la Venezuela socialista, que tiene las mayores reservas de petr贸leo probadas del mundo, y la Cuba revolucionaria, que lleva m谩s de seis d茅cadas resistiendo un embargo y bloqueo econ贸mico impuesto por Estados Unidos.
Un esfuerzo clave de ambos ejes de resistencia —el de Oriente Medio y el otro liderado por Cuba, Nicaragua y Venezuela en Am茅rica Latina— es resistir y encontrar formas de sortear el sistema de sanciones econ贸micas unilaterales impuestas por Estados Unidos y sus aliados, lo que incluye la toma de las reservas nacionales de Rusia, Venezuela, Ir谩n y Afganist谩n.
El mayor centro de poder militar de Estados Unidos en Sudam茅rica se encuentra en Bogot谩. Bajo la presidencia de Gustavo Petro, esto adquiri贸 cierta matizaci贸n. Antes de que Petro llegara al poder, Colombia era considerada el cliente m谩s cercano de Washington en la regi贸n y el mayor receptor de ayuda militar estadounidense. Colombia sigue siendo el 煤nico socio global de la OTAN en Am茅rica Latina. Sin embargo, al criticar abiertamente a Israel y suspender las exportaciones de carb贸n a ese pa铆s, Petro —un antiguo guerrillero del M19 convertido en pol铆tico de centro-izquierda— se distanci贸 de esa historia.
Como dejan claro estos hechos, Estados Unidos sigue actuando como potencia imperial tanto en Am茅rica Latina como en Oriente Medio. De hecho, su ideolog铆a imperial es una continuaci贸n de la europea. Al igual que sus predecesores, Estados Unidos exalta la supremac铆a del hombre blanco, fomenta prejuicios euroc茅ntricos y exalta las virtudes de Occidente, pero ha sustituido la ret贸rica de la superioridad colonial por una ret贸rica sobre los beneficios para la vida de las personas derivados de la expansi贸n del capitalismo estadounidense (Anderson 2010).
Tal ret贸rica es claramente ilusoria. De hecho, el objetivo de Estados Unidos para Am茅rica Latina es expandir la primarizaci贸n (la exportaci贸n de materias primas en lugar de productos industrializados), el extractivismo y la balcanizaci贸n, en lo que es la regi贸n m谩s desigual del mundo. El Atractivo de la regi贸n(enlace externo) para los imperialistas estadounidenses es claro: alberga el 8% de la poblaci贸n mundial, posee entre el 30% y el 40% de los recursos mundiales de agua dulce, representa la mitad de la biodiversidad mundial, posee inmensas reservas de gas, petr贸leo y minerales, y cuenta con numerosas materias primas valiosas demandadas por las cadenas de valor internacionales, como el litio, la plata y el esta帽o.
En este contexto, la aplicaci贸n continua de la Doctrina Monroe en Am茅rica Latina pretende enfrentarse tanto a las rebeliones antiimperialistas como a los rivales euroasi谩ticos. En particular, se dirige a China, que ha ganado una presencia competitiva en la regi贸n en los 煤ltimos 20 a帽os. En esta versi贸n renovada de la Doctrina Monroe, actualizada para el siglo XXI, Estados Unidos busca expulsar a Pek铆n de lo que considera su patio trasero (Katz 2024).
No obstante, a pesar del ascenso de China, sigue siendo cierto que Estados Unidos enfrenta poca oposici贸n geopol铆tica de otras superpotencias a sus intentos de controlar el continente americano. Esto se debe en gran parte a la insularidad del continente, y a la alianza de Estados Unidos con Canad谩 y la colusi贸n con M茅xico, Brasil, Argentina y Colombia. Estados Unidos busca alinear a estas cinco potencias geoecon贸micas (las mayores de Am茅rica) con sus pol铆ticas para el hemisferio. En cambio, el enfoque de Estados Unidos hacia aquellos pa铆ses que m谩s le critican (Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia – en distintos grados seg煤n el momento) incluye presi贸n diplom谩tica e intervenci贸n directa en sus pol铆ticas internas, as铆 como embargos econ贸micos y la difusi贸n de propaganda negativa. Las otras superpotencias, Rusia y China, no pueden aplicar tales enfoques y, por tanto, no pueden oponerse de forma importante al control estadounidense de la regi贸n.
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El genocidio palestino como encrucijada de luchas
El proyecto de Israel de mantener un r茅gimen de apartheid est谩 sustentado por una l贸gica genocida. Este proyecto ha contado con el respaldo de potencias occidentales desde sus primeras etapas, hace unos 100 a帽os. Primero, el imperio brit谩nico apoy贸 la colonizaci贸n sionista de la Palestina bajo el mandato. Luego, durante el 煤ltimo medio siglo, el sistema imperial estadounidense lo ha apoyado mediante su control geoestrat茅gico de la regi贸n. Desde 2023, este apoyo se ha extendido a la asistencia y participaci贸n activa en un genocidio.
The Gazan genocide has a number of historical precedents. Previous genocides included the Armenian genocide perpetrated by the Ottoman Empire during the First World War; the American genocide during the European conquest of the American continent; the genocide committed by Belgians in the Congo from 1885 to 1908, which left 10 to 15 million dead; and the Nazi genocide of Jews and other peoples (such as the Roma) in the early 1940s. Compared to these, Israel’s genocide in Gaza has some distinct characteristics, such as the use of new technologies (including artificial intelligence to select the buildings that are to be bombed) and the fact that it has been livestreamed. The number of children killed, mutilated, and orphaned in Gaza is unprecedented in the current century. Importantly, the US (in partnership with major European powers) is a key player in the Gaza genocide, which it funds and guarantees, alongside Israel’s attempts to annex the West Bank.6
The Gaza genocide is only the most severe episode in the more than 100-year history of oppression that Palestinians have suffered since the beginning of Zionist colonisation of Palestine. Despite this ongoing oppression, the right of Palestinians to rise up against colonisation and occupation is denied by many states and individuals. This denial is often justified by references to Palestinian terrorism and the killing of civilians. On this point, Italian historian Enzo Traverso (2024: 81) has observed as follows:
The killing of civilians, however deplorable, has always been the weapon of the weak in asymmetrical wars. It has been used by the Algerian NLF, the PLO before the Oslo Accords, by Nelson Mandela’s African National Congress (ANC), by Vietnam’s National Liberation Front in targeting brothels in Saigon filled with US soldiers, and even by Irgun terrorists who planted bombs against the British before the creation of the state of Israel (for example, the Hotel King David bombing in Jerusalem, in July 1946, left 91 people dead and 46 injured, not only British nationals, but Arabs and Jews as well). This is also valid – although we tend to forget – for European resistance movements during the Second World War.
Imperialist and colonial states, like the US, Israel and their allies, have always denounced the ‘terrorism’ committed by the peoples they have oppressed and dominated, but many organisations that were labelled as terrorists in this way later became legitimate actors(external link). This was the case of the Viet Cong, the Irish Republican Army (IRA), Algeria’s National Liberation Front, the African National Congress, and many others – including the PLO and the PFLP in Palestine.
It is important to note here that, like some of the aforementioned national liberation movements of the twentieth century, such as the FLN in Algeria, the objective sought by the Palestinian resistance is not the overall military defeat of the occupying forces, but rather to resist for as long as possible(external link), until Israel is forced to yield – just as happened to the state that has, historically, most resembled Israel (and which was one of its closest allies), apartheid South Africa.
What is specific to the Palestinian resistance, and which sets it apart from perhaps all of the aforementioned liberation movements, is the fact that Palestine is no longer just a national or even a regional issue: it has become a global symbol of dignity in the face of colonialism and imperial power. Gaza – an open-air prison – has become the ethical and political epicentre of all the struggles of the Global South. In it converge the fracture lines of a global system in crisis: decadent neoliberalism, militarised imperialism, structural racism, and environmental collapse.
Behind Washington’s support to Israel, what is at stake is the US’s interest in the Middle East. The US has military facilities in at least 19 sites in the region (eight of which are considered permanent): in Saudi Arabia, Bahrain, Egypt, the United Arab Emirates, Iraq, Israel, Jordan, Kuwait, Qatar and Syria. In particular, relations between the Gulf countries, Israel and the United States are key for understanding the current moment.
Across the region, to maintain its hegemony, US-led imperialism promotes and finances reactionary Jihadist groups, enhances sectarianism, and weakens states, thus laying the groundwork for continuous war (Capasso and Kadri 2023). In many ways, this presents a continuation of plans that are decades old, including the Project for the New American Century.7 Founded in 1997, this think tank/project sought to maintain US hegemony worldwide by preventing the emergence of a rival global power. To achieve this, it pursued control over hydrocarbons and the routes for transporting them. To that end, the Project’s proponents set out to reconfigure the map of central Afro-Eurasia through a series of invasions: of Serbia (1999), Iraq (1991 and 2003) and Afghanistan (2001). Although the Project (as a think tank) ceased to function in 2006, similar ideas were at play in the US interventions in Syria (from 2011 onwards) and in wars in Africa, including in Sudan, Somalia and Libya (2011).
As time went on, this interventionist project was gradually exhausted, due to the level of military force deployed in direct interventions in central Afro-Eurasia. The Iraq and Afghanistan invasions resulted in a quagmire for the US empire and its allies, evidencing their flaws and ineffectiveness in refashioning central Afro-Eurasia. However, the defeats suffered by imperialism in that broad area did not lead to victories for progressive forces (Katz 2023), and while the US suffered setbacks and failures in carrying out its plans it remains present in the Middle East, including in its role as Israel’s primary sponsor.
For the United States (as for the European Union) the alliance with Israel is a key part of its strategy for maintaining a favourable regional order, including control over strategic routes and energy supplies. This involves suppressing both anti-imperialist movements and movements aligned with competing powers, such as Russia and China (Martinelli 2025). Today, the US-dominated imperial system is seeking to enhance its geopolitical and military power at a time of reconfiguration, in which the global geo-economic situation is undergoing change. What is happening in Gaza is thus only one part of these developments, as is the case with Ukraine and Taiwan (acknowledging the differences in the level of conflict in each case).
From 2008 onwards, the approach to the US’s systemic rivalry(external link) with China and Russia that was promoted by neo-conservatives involved imposing hybrid wars to mitigate the opponent’s actions, a series of unilateral repressive measures and economic sanctions, including financial and propaganda measures, along with colour revolutions, cyber-warfare, lawfare and other tactics.
In this context of global geopolitical tensions, since 7 October 2023, Israel’s role as custodian of US interests has taken on a new significance, because of the geostrategic triangle between China, Russia and Iran. Israel’s role here is similar to that of Taiwan, which Dwight Eisenhower called ‘the biggest US aircraft carrier in front of China’. In similar language, Ronald Reagan’s secretary of state, Alexander M. Haig(external link), described the US’s ally in the Middle East as follows: ‘Israel is the largest American aircraft carrier in the world that cannot be sunk, does not carry even one American soldier, and is located in a critical region for American national security’. Similarly, when he was a senator in 1986, former US president Joe Biden (2021–2025) told Congress: ‘Three billion dollars a year to Israel is the best investment America makes. If Israel didn’t exist, America would have to invent an Israel to protect America’s interest in the region.’
As铆, Washington utiliza a Israel para socavar el progreso de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, especialmente en relaci贸n con el Mar Rojo y varios estrechos, y para avanzar en su plan a medio plazo de lograr la hegemon铆a israel铆 en Oriente Medio, en beneficio propio.
Por su parte, Tel Aviv sigue dependiendo del apoyo de Occidente, que es la metr贸poli del sistema colonial sionista de asentamientos. Este hecho expone la falsedad de que Israel fue creado para proteger a los jud铆os de todo el mundo de la opresi贸n sist茅mica. Al mismo tiempo, debido a su violencia extrema y criminalidad, y a pesar de los esfuerzos por mantener un bloqueo medi谩tico para protegerlo, opini贸n p煤blica en Occidente(enlace externo) hoy en d铆a se est谩 volviendo cada vez m谩s en contra de Israel.
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Nicaragua, Cuba y Palestina hoy
En los 煤ltimos tres a帽os, los pa铆ses de Am茅rica Latina y el Caribe han sido de los m谩s cr铆ticos con el genocidio en Gaza, con muchos critic谩ndolo en t茅rminos generales y expresando su solidaridad con Palestina. La mayor铆a tambi茅n reconoce que la alianza entre el imperialismo estadounidense y el sionismo israel铆 abarca el papel de Israel como colaborador en el mantenimiento del dominio de Estados Unidos en el hemisferio (Harris 2023). Colombia, Cuba y Nicaragua han realizado declaraciones y acciones que reflejan esta posici贸n, y en menor medida Brasil y Chile (v茅ase m谩s abajo). Sin embargo, tales declaraciones y acciones contrastan con la subordinaci贸n de otros gobiernos, como el de Argentina, a la agenda imperial, con su apoyo incondicional a Israel, su desprecio por el derecho internacional y su ataque sistem谩tico a la cultura cr铆tica.
Como dejaron claro en partes anteriores de este art铆culo, tanto Cuba como Nicaragua reconocen que defender Palestina tambi茅n es defender aquellas regiones que hist贸ricamente han sido colonizadas y resistir las l贸gicas capitalistas e imperialistas, incluso en Am茅rica Latina. Ambos pa铆ses han recibido ataques precisamente por hacer esto. Por tanto, no es de extra帽ar que Cuba y Nicaragua fueran los primeros pa铆ses de Am茅rica Latina en reconocer el Estado de Palestina, haci茅ndolo el 16 de noviembre de 1988, junto con Argelia y otros pa铆ses. Sin embargo, otros pa铆ses latinoamericanos siguieron poco a poco el ejemplo, de modo que, en el momento de escribir esto, el 煤nico pa铆s de la regi贸n que no ha reconocido a Palestina es Panam谩.
La postura de Nicaragua sobre el tema de Palestina ha fluctuado a lo largo de los a帽os, debido a cambios de gobierno, con la derrota electoral de los sandinistas en 1990 y su regreso al poder en 2006. Nicaragua rompi贸 relaciones diplom谩ticas con Israel un a帽o despu茅s de que comenzara el genocidio, en octubre de 2024, cuando emiti贸 una Nota de prensa(enlace externo) que contiene las siguientes palabras:
En solidaridad permanente con el pueblo y el Gobierno de Palestina, con todos los pueblos que sufren agon铆a, destrucci贸n y barbarie, y en estricta observancia del derecho internacional y de las convenciones que rigen las relaciones civilizadas entre los Estados y Gobiernos del mundo, el Gobierno de la Rep煤blica de Nicaragua rompe todas las relaciones diplom谩ticas con el Gobierno fascista de Israel.
Bas谩ndose en su experiencia para presentar un caso exitoso contra Estados Unidos ante el CIJ por la guerra de los Contras, Nicaragua ha apoyado los casos presentados contra Israel ante el CIJ con el objetivo de detener el genocidio en Gaza. Esto incluye apoyar a Sud谩frica en su caso contra Israel bajo la Convenci贸n de la ONU sobre el Genocidio y presentar su propia demanda contra Alemania por 'facilitar la comisi贸n de genocidio' en Palestina. Para L铆deres nicarag眉enses(enlace externo), los paralelismos entre Israel y el r茅gimen del apartheid en Sud谩frica son claros: argumentan que el apartheid fue desmantelado como resultado de movilizaciones tanto en el pa铆s como en el mundo, lo que llev贸 a otros pa铆ses a dejar de colaborar con Sud谩frica.
Cuba ha mantenido una postura estable hacia Palestina desde los a帽os 90. Seis meses despu茅s del inicio del genocidio(enlace externo), en marzo de 2024, el presidente cubano Miguel D铆az-Canel – vestido con una keffiyeh palestina y una camiseta de Che Guevara – lider贸 una manifestaci贸n en apoyo a Palestina en la Plataforma Antiimperialista Jos茅 Mart铆 en La Habana, rodeado de carteles en honor a Karl Marx, Malcolm X y Martin Luther King Jr.
En las 煤ltimas d茅cadas, Venezuela se ha unido a Cuba y Nicaragua en el apoyo a Palestina: el gobierno de Hugo Ch谩vez cort贸 los lazos del pa铆s con Israel en 2009, en respuesta a los ataques a Gaza ese a帽o.
Como se sugiere al inicio de esta secci贸n, otros pa铆ses de la regi贸n han respondido con distintos niveles de acci贸n ante el genocidio en curso. Bolivia rompi贸 relaciones diplom谩ticas con Israel en 2023 (aunque tras el cambio de gobierno en 2025, posteriormente renov贸 sus lazos). En mayo de 2024, el presidente colombiano Gustavo Petro anunci贸 que Colombia tambi茅n estaba cortando relaciones diplom谩ticas(enlace externo) con Israel. Mientras tanto, Chile, Brasil y Honduras tienen cada uno Llamaron a sus embajadores(enlace externo) en Tel Aviv en protesta por las acciones de Israel.
En el caso de Cuba, Nicaragua, Colombia y Venezuela, su apoyo a Palestina forma parte de su decisi贸n m谩s amplia de seguir una pol铆tica exterior independiente y alinearse con las causas del Sur Global.
Conclusi贸n
Este art铆culo ha profundizado en los v铆nculos del gobierno revolucionario cubano y las primeras etapas del sandinismo nicarag眉ense con la OLP, junto con las relaciones m谩s recientes entre Cuba, Nicaragua y Palestina. Tambi茅n ha analizado los v铆nculos entre diferentes movimientos del Tercer Mundo (incluidos los palestinos) que recurrieron a la lucha armada, mostrando c贸mo compartieron sus experiencias de lucha asim茅trica en busca de objetivos antiimperialistas y anticoloniales. Como ha mostrado el art铆culo, estas relaciones comenzaron principalmente en el contexto de la Guerra Fr铆a, con estos movimientos uni茅ndose debido a su enemigo com煤n: el imperialismo estadounidense y su aliado israel铆.
Fue en este contexto de la Guerra Fr铆a donde Palestina se convirti贸 por primera vez en un s铆mbolo de antiimperialismo para los movimientos de izquierdas, que a partir de entonces desarrollaron una tradici贸n de apoyo a la causa palestina. Ya uno de los casos m谩s emblem谩ticos de resistencia frente al colonialismo y el imperialismo, Palestina se convirti贸 en la causa central del Sur Global.
In Latin America, this left-wing tradition of support to Palestine was strengthened by the history of Israeli complicity in the repression and violence of dictators and far-right governments in the region. While Latin American governments had always supported Israel since its establishment (with the exception of Cuba), that support increased under dictatorial governments. Later, with the so-called War on Terror, this support to Israel was intensified under right-wing and far-right governments.
The connection between the struggle of the Palestinians and the struggle against the far-right and dictatorships in Latin America raises the need for stronger alliances and transnational solidarity between Latin America and the Middle East, against the advances of the far-right in the two regions.
Para perseguir este objetivo, es esencial adoptar una postura pol铆tica global. Gaza nos habla porque es all铆 donde se decidir谩 el futuro de nuestro mundo: si viviremos en un mundo basado en la barbarie tecnol贸gica, el extractivismo armado y la supremac铆a racial, o en uno basado en la justicia y en garantizar la dignidad y autodeterminaci贸n de las personas. El nuevo internacionalismo necesario para lograr este 煤ltimo mundo no puede ser decretado en cumbres diplom谩ticas: debe entrelazarse mediante solidaridad concreta, formaci贸n pol铆tica, pensamiento decolonial e insurgencia cultural.8 Aprender las lecciones del genocidio en Gaza ser谩 clave para canalizar estas nuevas formas de internacionalismo, contra la balcanizaci贸n y los intentos de fragmentar la solidaridad.
Como parte de estos esfuerzos, necesitamos tender puentes entre nuestras resistencias y entre regiones colonizadas y perif茅ricas, como han hecho Cuba, Nicaragua y Palestina. Las relaciones entre estos tres pa铆ses se basan en la solidaridad hist贸rica entre sus respectivos movimientos de liberaci贸n nacional. Con estas ra铆ces hist贸ricas, contin煤an manteniendo un rechazo compartido al capitalismo, el racismo, el colonialismo y el imperialismo, y ofrecen un ejemplo de resistencia a los bloqueos, a las sanciones econ贸micas unilaterales impuestas por Estados Unidos y al colonialismo israel铆 (como uno de los brazos del imperialismo estadounidense). Su alianza refleja una estrategia geopol铆tica m谩s amplia para desafiar al colectivo occidental y su 'orden basado en reglas' deslegitimado.
La solidaridad entre la causa palestina y Am茅rica Latina es esencial, tanto por la necesidad de defender el derecho de la autodeterminaci贸n de las personas y de combatir m煤ltiples formas de opresi贸n, como porque tiene la capacidad de unir al Sur Global en un frente com煤n. Oriente Medio y Am茅rica Latina comparten historias de resistencia contra el colonialismo y el imperialismo, y contra el capitalismo. La lucha palestina contra el colonialismo israel铆 se ve en Am茅rica Latina como un reflejo de las propias luchas ind铆genas y populares de la regi贸n contra el despojo, el extractivismo, la deuda y la desigualdad que afectan a la regi贸n. Movimientos tanto en Am茅rica Latina como en el centro de Afro-Eurasia se enfrentan a luchas anticoloniales y antiimperialistas contra la l贸gica generalizada de despojo y guerra h铆brida.
Teniendo en cuenta esta experiencia compartida, los movimientos antiimperialistas en Am茅rica Latina y Palestina, junto con otros territorios que est谩n en la resistencia, deben coordinar sus acciones y mantener la unidad popular y la solidaridad internacional. Como Ram贸n Grosfoguel(enlace externo) ha subrayado recientemente que debemos trabajar juntos para establecer un frente com煤n de liberaci贸n, desde Am茅rica Latina hasta Palestina.
Las opiniones expresadas en este art铆culo son 煤nicamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones o posiciones de TNI.
Etiquetas
Palestina
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Oriente Medio y Norte de 脕frica
Cuba
, Nicaragua
, Palestina
Cr茅ditos
Autores
Mart铆n Alejandro Martinelli
Mart铆n Alejandro Martinelli es investigador y autor especializado en Palestina, Israel y la geopol铆tica de Oriente Medio. Es autor de Geopol铆tica del genocidio en Gaza (Batalla de Ideas, 2025) y Palestina (e Israel), entre intifadas, revoluciones y resistencias (El Viejo Topo, 2024), que ofrecen un an谩lisis m谩s profundo y datos extensos sobre muchos de los temas tratados en este art铆culo.
Referencias
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Consulta la p谩gina web del instituto: https://instituciones.sld.cu/elam/(enlace externo)
↩
Ver entrevista en: https://guides.lib.utexas.edu/c.php(enlace externo)
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Por ejemplo, Resoluci贸n 79/7(enlace externo) fue adoptado por la Asamblea General el 30 de octubre de 2024, con 187 pa铆ses votando a favor y solo dos (EE. UU. e Israel) en contra.
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En un art铆culo en el peri贸dico espa帽ol El Pa铆s i(enlace externo)En 1983, el periodista Julio Huasi se refiri贸 a una cumbre en Nueva Delhi sobre la implicaci贸n militar israel铆 en Am茅rica Latina: 'La injerencia militar de Israel en Am茅rica Latina, con el acuerdo expreso de Estados Unidos, fue denunciada por los cien miembros del Movimiento de Pa铆ses No Alineados (NOAL) [...] Las ventas y entrenamientos de armas por parte de asesores de Tel Aviv a los reg铆menes militares latinoamericanos se estiman actualmente en unos tres mil millones de d贸lares.'
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Seg煤n estad铆sticas del Instituto Internacional de Investigaci贸n para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Israel es el octavo mayor exportador de armas del mundo. Tambi茅n tiene la tasa m谩s alta de exportaciones de armas per c谩pita y ocupa el noveno puesto entre los principales importadores de armas.
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La historia de la ocupaci贸n de Palestina y el despojo de los palestinos ha visto diversas promesas diplom谩ticas y simb贸licas que no se han traducido en cambios significativos en las condiciones sobre el terreno. Al mismo tiempo, la lucha anticolonial de Palestina ha servido de ejemplo en muchos otros casos. Una parte clave del contexto de esta lucha es la geoestrategia de Estados Unidos para la regi贸n, que incluye fortalecer las relaciones con las potencias del Golfo P茅rsico. Fue justo cuando algunos de estos pa铆ses parec铆an acercarse a China y Rusia, con su incorporaci贸n a los BRICS, cuando ocurri贸 el ataque de Ham谩s el 7 de octubre de 2023, seguido por la respuesta genocida de Israel (en realidad, la continuaci贸n de su ciclo de invasiones). En agosto de 2024, los BRICS invitaron al Estado de Palestina a solicitar la adhesi贸n. Esta fue una decisi贸n inusual dado que Palestina no es una potencia econ贸mica emergente, a diferencia de los actuales miembros de los BRICS.
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Otro plan con un 茅nfasis similar en la balcanizaci贸n fue el del general estadounidense Ralph Peters. De 2006 a 2013, Peters cartografiaba la intenci贸n de los neoconservadores de reorganizar el centro de Afro-Eurasia seg煤n los intereses estadounidenses. Esto iba acompa帽ado de un intervencionismo militar y pol铆tico con varios objetivos: asegurar su posici贸n en 谩reas con recursos estrat茅gicos, sin descuidar los lugares necesarios para implementar una pol铆tica de estrangulamiento de Ir谩n (considerado el enemigo m谩s importante de Estados Unidos en la regi贸n); estar presente en un punto de dolor para el sistema global; y gestionar la mitad de los campos petrol铆feros del mundo – o m谩s bien, los pa铆ses de la regi贸n que los sostienen (mientras utilizan los que no lo hacen como plataforma).
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Est谩 claro que es dif铆cil entender la situaci贸n sin analizar el papel de Estados Unidos, que asigna a Israel un papel coimperial en su pol铆tica hacia el centro de Afro-Eurasia. La escalada actual muestra cu谩nto ha cambiado el mundo, especialmente desde 2013/14, y muestra que ha cambiado a煤n m谩s r谩pidamente desde febrero de 2022, con un declive relativo de Estados Unidos en varios aspectos, ya que pierde terreno en algunos lugares (como Eurasia central). La proximidad a Rusia y China, y a la India, es otro factor que aumenta el inter茅s en controlar las rutas comerciales y los corredores estrat茅gicos, al igual que el papel de potencias regionales, como Arabia Saud铆, Turqu铆a e Ir谩n, y la posici贸n cada vez m谩s significativa de los pa铆ses BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sud谩frica, adem谩s de Egipto, Ir谩n, Etiop铆a, Emiratos 脕rabes Unidos e Indonesia).
Fuente:
Cuba, Nicaragua y Palestina | Instituto Transnacional
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