Entrada destacada

mi茅rcoles, 10 de diciembre de 2025

La Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberan铆a de Nuestra Am茅rica. I El mundo que termina

Cap铆tulo I

El mundo que termina

De Bol铆var a los BRICS: por qu茅 la Asamblea naci贸 en un momento decisivo de la historia

«La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres; es inexorable decreto del destino.»
Sim贸n Bol铆var

Hubo un tiempo en que se proclam贸 el fin de la historia. Tras la desaparici贸n de la Uni贸n Sovi茅tica, numerosos centros de poder pol铆tico, econ贸mico y acad茅mico aseguraron que el modelo liberal occidental hab铆a alcanzado una victoria definitiva. Se anunciaba una era de estabilidad, prosperidad y democracia universal bajo un orden internacional encabezado por una 煤nica superpotencia. Para algunos analistas, el siglo XXI ser铆a el siglo de la consolidaci贸n del mundo unipolar.

La historia, sin embargo, raras veces sigue el guion escrito por los vencedores.

Tres d茅cadas despu茅s, ese orden muestra profundas grietas. La expansi贸n de China como potencia econ贸mica y tecnol贸gica, el fortalecimiento de Rusia como actor estrat茅gico, la emergencia de nuevas econom铆as en Asia, 脕frica y Am茅rica Latina, el crecimiento de los BRICS+, la crisis del multilateralismo tradicional, las guerras prolongadas en distintas regiones del planeta y el uso cada vez m谩s frecuente de sanciones econ贸micas como instrumento de presi贸n internacional evidencian que el equilibrio de poder est谩 cambiando. El mundo no ha llegado al final de la historia; ha entrado en una nueva etapa de disputa por su futuro.

En ese escenario debe entenderse la Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberan铆a de Nuestra Am茅rica, celebrada en Caracas en diciembre de 2025. Quien la interprete 煤nicamente como un encuentro impulsado por el Gobierno venezolano habr谩 comprendido solo una parte de su significado. La Asamblea fue, ante todo, la expresi贸n de una inquietud que recorre amplios sectores del Sur Global: la necesidad de que los pueblos organizados tengan voz propia en la construcci贸n del nuevo orden internacional.

Durante d茅cadas, las grandes decisiones sobre la econom铆a mundial, la seguridad colectiva, el comercio o la gobernanza global se concentraron en organismos donde el peso pol铆tico de las grandes potencias ha sido determinante. Sin embargo, mientras esas instituciones muestran crecientes dificultades para responder a las transformaciones del siglo XXI, han comenzado a surgir nuevas formas de articulaci贸n entre Estados, regiones y movimientos sociales. La ampliaci贸n de los BRICS, el fortalecimiento de espacios como la CELAC o la Uni贸n Africana y el renovado inter茅s por la cooperaci贸n Sur-Sur forman parte de una misma tendencia: la b煤squeda de un sistema internacional menos concentrado y m谩s representativo de la diversidad del mundo.

La Asamblea de Caracas se inserta en ese proceso, aunque desde una perspectiva diferente. No fue una cumbre presidencial ni una reuni贸n diplom谩tica. Fue un espacio de convergencia entre organizaciones populares, sindicatos, movimientos campesinos, pueblos ind铆genas, colectivos juveniles, redes de solidaridad, intelectuales y comunicadores provenientes de diversos pa铆ses. Su aspiraci贸n no consist铆a en negociar tratados internacionales, sino en construir una agenda com煤n desde la sociedad organizada para defender la paz, la soberan铆a y la integraci贸n de los pueblos.

Reducir esa iniciativa a la pol铆tica interna venezolana ser铆a desconocer una larga tradici贸n hist贸rica que atraviesa Am茅rica Latina desde las luchas por la independencia.

Un sue帽o que atraviesa dos siglos

Mucho antes de que existieran la Organizaci贸n de las Naciones Unidas, el Movimiento de Pa铆ses No Alineados o los BRICS, Sim贸n Bol铆var comprendi贸 que la independencia pol铆tica de las nuevas rep煤blicas ser铆a fr谩gil si cada una recorr铆a su camino en soledad. El Congreso Anficti贸nico de Panam谩 de 1826 fue el primer gran intento de construir una comunidad pol铆tica latinoamericana capaz de defender su soberan铆a frente a las potencias de la 茅poca.

Aquella iniciativa fracas贸 por las divisiones internas y por la presi贸n de intereses externos. Sin embargo, dej贸 sembrada una idea que contin煤a recorriendo la historia continental: la unidad no es 煤nicamente un ideal moral; es una necesidad geopol铆tica.

D茅cadas despu茅s, Jos茅 Mart铆 profundizar铆a esa intuici贸n al advertir sobre los riesgos del expansionismo estadounidense. En su ensayo Nuestra Am茅rica, publicado en 1891, llam贸 a construir una identidad propia, capaz de dialogar con el mundo sin renunciar a sus ra铆ces. Su c茅lebre afirmaci贸n, «Patria es humanidad», sintetiza una concepci贸n del internacionalismo basada en la solidaridad entre los pueblos y no en la imposici贸n de unos sobre otros.

Mart铆 tambi茅n dej贸 una advertencia que conserva plena vigencia:

«Inj茅rtese en nuestras rep煤blicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras rep煤blicas.»

En una 茅poca marcada por la globalizaci贸n econ贸mica, la revoluci贸n digital y la concentraci贸n del poder tecnol贸gico, esa reflexi贸n adquiere un nuevo significado. Integrarse al mundo no implica renunciar a la soberan铆a cultural, econ贸mica o pol铆tica. Por el contrario, exige fortalecerla.

A comienzos del siglo XX, esa misma tradici贸n emancipadora encontr贸 una nueva expresi贸n en Augusto C茅sar Sandino. Frente a la ocupaci贸n militar estadounidense de Nicaragua, Sandino transform贸 una lucha nacional en una causa latinoamericana. Comprendi贸 que la defensa de la soberan铆a de un pa铆s peque帽o solo pod铆a sostenerse mediante la solidaridad internacional y la conciencia de pertenecer a una misma comunidad hist贸rica.

Su ejemplo trascendi贸 las fronteras nicarag眉enses. No fue 煤nicamente un jefe guerrillero; fue un pensador pol铆tico que vincul贸 la independencia nacional con la dignidad de los pueblos. Cuando afirmaba que «no vendo ni me rindo», no expresaba 煤nicamente una decisi贸n personal. Resum铆a una 茅tica de resistencia frente a cualquier forma de dominaci贸n extranjera.

No es casual que, d茅cadas despu茅s, el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional recuperara su legado como uno de los pilares de la Revoluci贸n Popular Sandinista. Desde esa tradici贸n pol铆tica, Daniel Ortega ha reivindicado en distintos foros internacionales la continuidad del pensamiento de Bol铆var, Mart铆 y Sandino, defendiendo la integraci贸n latinoamericana y la cooperaci贸n Sur-Sur como herramientas para preservar la independencia de la regi贸n frente a las nuevas formas de hegemon铆a. M谩s all谩 de las distintas valoraciones que suscita su liderazgo, esa reivindicaci贸n forma parte del debate contempor谩neo sobre el lugar de Am茅rica Latina en un mundo en transformaci贸n.

La Asamblea de Caracas se inscribe precisamente en esa larga secuencia hist贸rica. No surge de la nada ni responde 煤nicamente a una coyuntura pol铆tica. Es heredera de una tradici贸n que ha buscado, durante m谩s de dos siglos, convertir la unidad latinoamericana en una fuerza capaz de influir en el escenario internacional.

Del antiimperialismo hist贸rico al mundo multipolar

El siglo XX ampli贸 esa tradici贸n m谩s all谩 de Am茅rica Latina. La Conferencia de Bandung, celebrada en Indonesia en 1955, reuni贸 por primera vez a pa铆ses de Asia y 脕frica decididos a construir una voz propia frente a la l贸gica de la Guerra Fr铆a. Aquel encuentro abrir铆a el camino al Movimiento de Pa铆ses No Alineados y consolidar铆a la idea de que el Sur Global pod铆a actuar como un sujeto pol铆tico con intereses comunes.

Pocos a帽os despu茅s, la Conferencia Tricontinental de La Habana, impulsada en 1966, profundiz贸 esa visi贸n al reunir movimientos de liberaci贸n de Asia, 脕frica y Am茅rica Latina. All铆, el internacionalismo dej贸 de ser una consigna para convertirse en una pr谩ctica pol铆tica concreta.

Fidel Castro resumir铆a esa concepci贸n en una idea que marcar铆a a varias generaciones de militantes: la solidaridad no consiste en compartir lo que sobra, sino en compartir el destino de quienes luchan por su emancipaci贸n. Esa filosof铆a inspir贸 buena parte de la cooperaci贸n internacional desarrollada por Cuba en 谩mbitos como la salud, la educaci贸n y la formaci贸n t茅cnica.

Durante las primeras d茅cadas del siglo XXI, la creaci贸n del ALBA-TCP, la UNASUR y la CELAC retom贸, con distintos matices, esa b煤squeda de integraci贸n regional. M谩s recientemente, la expansi贸n de los BRICS ha abierto un nuevo escenario internacional en el que econom铆as emergentes reclaman una mayor participaci贸n en la gobernanza mundial y cuestionan la concentraci贸n del poder financiero y pol铆tico heredada del final de la Guerra Fr铆a.

Es en este contexto donde la Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberan铆a de Nuestra Am茅rica adquiere una dimensi贸n que trasciende el acontecimiento puntual. No se trata 煤nicamente de un encuentro celebrado en Caracas. Se trata de una expresi贸n pol铆tica de un cambio de 茅poca, en el que los pueblos organizados buscan construir espacios propios de articulaci贸n para intervenir en la configuraci贸n del mundo que est谩 naciendo.

Caracas: mucho m谩s que la sede de un encuentro

Cuando el comandante Hugo Ch谩vez afirmaba que el siglo XXI ser铆a "el siglo del retorno de los pueblos a la pol铆tica", muchos interpretaron aquella idea como una consigna asociada exclusivamente al proceso bolivariano. Dos d茅cadas despu茅s, el escenario internacional parece demostrar que esa reflexi贸n trascend铆a las fronteras venezolanas. Desde Am茅rica Latina hasta 脕frica, desde Asia hasta Oriente Medio, los pueblos vuelven a ocupar un lugar central en la disputa por el rumbo del mundo.

Por esa raz贸n, la elecci贸n de Caracas como sede de la Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberan铆a de Nuestra Am茅rica no respondi贸 煤nicamente a criterios log铆sticos o diplom谩ticos. Venezuela representa, para unos, un s铆mbolo de resistencia frente a las pol铆ticas de sanciones y aislamiento internacional; para otros, un pa铆s inmerso en profundas controversias pol铆ticas internas. Ambas realidades forman parte del debate contempor谩neo y no deben ocultarse. Sin embargo, limitar el an谩lisis a esa controversia impedir铆a comprender el significado m谩s amplio del encuentro.

Desde el triunfo de la Revoluci贸n Bolivariana en 1999, Venezuela ha impulsado numerosos mecanismos de integraci贸n regional. La creaci贸n de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am茅rica (ALBA-TCP), Petrocaribe, la participaci贸n activa en la fundaci贸n de la CELAC y el impulso a diversas iniciativas de cooperaci贸n Sur-Sur respondieron a una concepci贸n de la pol铆tica internacional que privilegiaba la complementariedad frente a la competencia y la solidaridad frente a la subordinaci贸n.

En ese marco, Caracas se convirti贸 durante a帽os en un espacio de encuentro para movimientos sociales, organizaciones campesinas, sindicatos, intelectuales, redes de solidaridad y representantes de pueblos ind铆genas de distintos continentes. La Asamblea de diciembre de 2025 constituye una continuidad de esa tradici贸n.

Pero tambi茅n responde a un fen贸meno nuevo.

Durante los 煤ltimos a帽os, la pol铆tica internacional ha dejado de estar determinada exclusivamente por los Estados. Las grandes corporaciones tecnol贸gicas administran enormes vol煤menes de informaci贸n; los fondos de inversi贸n condicionan econom铆as nacionales; las plataformas digitales influyen sobre la opini贸n p煤blica; los conflictos comerciales afectan la estabilidad pol铆tica de regiones enteras; y la inteligencia artificial comienza a modificar la forma en que se produce el conocimiento.

En ese escenario, numerosos movimientos populares consideran que la defensa de la soberan铆a ya no puede limitarse al 谩mbito militar o diplom谩tico. Debe abarcar tambi茅n la econom铆a, la comunicaci贸n, la ciencia, la tecnolog铆a y la cultura.

Ese diagn贸stico recorri贸 toda la Asamblea.

Los pueblos toman la palabra

Las cifras sobre la participaci贸n var铆an seg煤n las fuentes consultadas. Los organizadores informaron de la presencia de centenares de delegados procedentes de decenas de pa铆ses de Am茅rica Latina, el Caribe, 脕frica, Asia, Europa y Norteam茅rica. M谩s all谩 del n煤mero exacto, existe un hecho indiscutible: la diversidad de actores presentes.

En Caracas coincidieron organizaciones campesinas, movimientos obreros, redes de mujeres, juventudes, pueblos ind铆genas, juristas, parlamentarios, acad茅micos, artistas, comunicadores populares, colectivos ecologistas y organizaciones defensoras de los derechos humanos desde una perspectiva antiimperialista.

La presencia de delegaciones procedentes de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Colombia, Brasil, M茅xico, Argentina, Honduras, Chile, Sud谩frica, Palestina, China, Rusia y otros pa铆ses confirm贸 la voluntad de construir un espacio de di谩logo que trascendiera las fronteras latinoamericanas.

M谩s que una reuni贸n de dirigentes pol铆ticos, la Asamblea busc贸 convertirse en un lugar de encuentro entre experiencias diversas de organizaci贸n popular.

Ese aspecto constituye, probablemente, una de sus principales novedades.

Durante d茅cadas, la integraci贸n latinoamericana dependi贸 casi exclusivamente de la voluntad de los gobiernos. Cada cambio electoral alteraba prioridades, debilitaba instituciones y paralizaba numerosos proyectos regionales. La Asamblea parte de otra l贸gica: fortalecer los v铆nculos permanentes entre las organizaciones sociales para que la cooperaci贸n no dependa exclusivamente de los ciclos pol铆ticos nacionales.

Es una apuesta de largo plazo.

Y precisamente por ello representa uno de los desaf铆os m谩s ambiciosos del encuentro.

Una paz inseparable de la justicia

Uno de los aspectos m谩s relevantes de los debates fue la redefinici贸n del concepto de paz.

Para las organizaciones reunidas en Caracas, la paz no puede reducirse a la ausencia de guerras.

Una sociedad sometida al hambre, a la pobreza, al bloqueo econ贸mico, al saqueo de sus recursos naturales o a la dependencia tecnol贸gica dif铆cilmente puede considerarse una sociedad en paz.

Esa concepci贸n recuerda una afirmaci贸n de Fidel Castro pronunciada ante las Naciones Unidas:

"La paz no es solamente la ausencia de guerra; la paz es tambi茅n el respeto al derecho de los pueblos a existir y desarrollarse."

Esa idea atraves贸 buena parte de las intervenciones.

No se habl贸 煤nicamente de conflictos armados.

Se habl贸 de desigualdad.

De deuda externa.

De colonialismo financiero.

De monopolios tecnol贸gicos.

De concentraci贸n medi谩tica.

De crisis clim谩tica.

De migraciones forzadas.

De acceso desigual a las vacunas.

De inteligencia artificial.

De soberan铆a alimentaria.

En otras palabras, la Asamblea propuso ampliar el concepto tradicional de seguridad internacional incorporando dimensiones sociales, econ贸micas, ambientales y culturales.

El significado pol铆tico de la Asamblea

Los grandes medios internacionales apenas dedicaron espacio a este encuentro. Para muchos observadores, pas贸 pr谩cticamente inadvertido.

Sin embargo, la historia demuestra que numerosos procesos pol铆ticos de gran trascendencia comenzaron lejos de los titulares.

El Congreso Anficti贸nico convocado por Bol铆var no transform贸 inmediatamente Am茅rica Latina.

La Conferencia de Bandung tampoco alter贸 el equilibrio internacional de un d铆a para otro.

El Movimiento de Pa铆ses No Alineados necesit贸 a帽os para consolidarse como una referencia del Sur Global.

La historia rara vez cambia de direcci贸n en un solo acontecimiento.

Lo hace mediante la acumulaci贸n de iniciativas, debates y organizaciones que, con el tiempo, terminan modificando la correlaci贸n de fuerzas.

Quiz谩 la Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberan铆a de Nuestra Am茅rica deba entenderse precisamente desde esa perspectiva.

No como un punto de llegada.

Sino como un punto de partida.

Como el intento de articular una red internacional de organizaciones populares en un momento en que el sistema internacional atraviesa una de las mayores transformaciones desde el final de la Guerra Fr铆a.

Todav铆a es pronto para saber cu谩l ser谩 su alcance.

Ning煤n proceso hist贸rico ofrece garant铆as.

Pero existe una ense帽anza que atraviesa dos siglos de luchas latinoamericanas.

Bol铆var imagin贸 una Am茅rica unida cuando las guerras de independencia a煤n no hab铆an concluido.

Mart铆 comprendi贸 que la libertad pol铆tica exig铆a tambi茅n independencia cultural y econ贸mica.

Sandino convirti贸 la defensa de la soberan铆a en una bandera continental.

Fidel transform贸 el internacionalismo en una pr谩ctica concreta de solidaridad entre los pueblos.

Y desde la Revoluci贸n Sandinista, Daniel Ortega ha insistido en que la integraci贸n latinoamericana sigue siendo una condici贸n indispensable para preservar la independencia frente a las nuevas formas de dominaci贸n.

La Asamblea de Caracas recoge ese legado diverso. No pretende reproducir mec谩nicamente las experiencias del pasado, sino adaptarlas a un mundo marcado por la revoluci贸n tecnol贸gica, la disputa geoecon贸mica y el surgimiento de nuevos centros de poder.

Si lograr谩 o no consolidarse como un actor relevante depender谩 de su capacidad para trascender las declaraciones y construir organizaci贸n, cooperaci贸n y acci贸n pol铆tica permanente.

Porque la historia ense帽a una lecci贸n que los pueblos de Nuestra Am茅rica han aprendido una y otra vez: la soberan铆a nunca ha sido una concesi贸n de los poderosos. Siempre ha sido una conquista de quienes decidieron organizarse para defenderla.



Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


lunes, 8 de diciembre de 2025

Nicaragua intensifica su apuesta por combatir la pobreza en el 2026.

Por Javier Huerta

En los 煤ltimos d铆as, el gobierno de Nicaragua present贸 un ambicioso plan presupuestario que pone a la lucha contra la pobreza como una de sus principales prioridades. El proyecto de Presupuesto General de la Rep煤blica 2026 prev茅 asignar 109 mil millones de c贸rdobas, lo que representa aproximadamente el 65 % del gasto total, a programas de combate a la pobreza. 

Ese monto supone un aumento muy significativo con respecto al presupuesto de 2025, multiplicando por 10.2 veces la cantidad destinada anteriormente. 

El plan del gobierno no se limita a ser una cifra: estos recursos apuntan a financiar una combinaci贸n de gasto social (salud, educaci贸n, subsidios, servicios) as铆 como inversi贸n p煤blica en infraestructura (carreteras, puentes, hospitales, viviendas, transporte, electricidad, agua potable, etc.), con el fin de mejorar el bienestar de los sectores m谩s vulnerables.

Seg煤n los detalles del presupuesto aprobado:

  • Una parte importante de los fondos ir谩 a gasto social: salud gratuita, educaci贸n p煤blica, subsidios — medidas dirigidas a garantizar servicios b谩sicos a la poblaci贸n. 

  • Otro bloque de recursos se orientar谩 a inversiones en infraestructura: construcci贸n y mejora de caminos, hospitales, viviendas populares, redes de agua potable, transporte, energ铆a el茅ctrica, entre otros. 

  • Adem谩s, se contempla apoyo al sistema de pensiones, subsidios al transporte y energ铆a, y protecci贸n del ingreso de las familias vulnerables. 

Con ello, Nicaragua pretende ofrecer un paquete integral: no solo ayudas econ贸micas puntuales, sino mejoras estructurales en servicios e infraestructura, que buscan elevar la calidad de vida de amplios sectores de la poblaci贸n.

Aunque el plan presupuestario tiene cifras ambiciosas, no est谩 exento de retos reales:

  • Ejecutar correctamente esos fondos: garantizar que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan, sin filtraciones ni desv铆os.

  • Mejorar efectivamente servicios esenciales como salud, educaci贸n, vivienda e infraestructura — el simple desembolso no garantiza resultados inmediatos.

  • Asegurar la sostenibilidad fiscal: aunque el presupuesto prev茅 recursos suficientes, el contexto econ贸mico global e interno puede cambiar, lo que podr铆a afectar la disponibilidad futura.

  • Transparencia y rendici贸n de cuentas: dado que se movilizan montos muy grandes, es clave que haya mecanismos claros de supervisi贸n.

Con la aprobaci贸n del presupuesto 2026, Nicaragua ha dado un paso firme para priorizar la lucha contra la pobreza, destinando una proporci贸n significativa de recursos p煤blicos — tanto para gasto social como para inversi贸n en infraestructura — con la esperanza de mejorar las condiciones de vida de los sectores m谩s vulnerables. Este giro refleja una estrategia integral: pobreza, servicios, desarrollo econ贸mico y protecci贸n social bajo un mismo plan.

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


domingo, 7 de diciembre de 2025

La Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberan铆a de Nuestra Am茅rica. Cap铆tulo III El internacionalismo del siglo XXI

Cap铆tulo III

El internacionalismo del siglo XXI

¿Puede la organizaci贸n de los pueblos influir en la construcci贸n de un mundo multipolar?

«Los 谩rboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas.»
Jos茅 Mart铆

Durante demasiado tiempo se quiso convencer al mundo de que la historia hab铆a llegado a su destino final. Tras la desaparici贸n de la Uni贸n Sovi茅tica se proclam贸 la superioridad definitiva de un 煤nico modelo pol铆tico, econ贸mico y cultural. La globalizaci贸n neoliberal fue presentada como un fen贸meno inevitable y las instituciones internacionales surgidas tras la Segunda Guerra Mundial parec铆an destinadas a administrar indefinidamente un orden dominado por una sola potencia.

Tres d茅cadas despu茅s, esa certeza se ha desvanecido.

La emergencia de China como actor econ贸mico y tecnol贸gico, la recuperaci贸n de Rusia como potencia militar, el ascenso de India, el creciente protagonismo de 脕frica, la ampliaci贸n de los BRICS+, la b煤squeda de mecanismos financieros alternativos al d贸lar y la consolidaci贸n de nuevos espacios de cooperaci贸n regional indican que el mundo transita hacia una estructura m谩s compleja y disputada. No existe todav铆a un nuevo equilibrio; existe una transici贸n. Y, como toda transici贸n hist贸rica, est谩 llena de tensiones, incertidumbres y contradicciones.

La Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberan铆a de Nuestra Am茅rica naci贸 precisamente en ese escenario. Su mayor aporte no radica 煤nicamente en los documentos aprobados ni en las resoluciones adoptadas. Su importancia consiste en haber planteado una pregunta que pocas veces ocupa el centro del debate internacional: ¿puede la sociedad organizada convertirse en un sujeto activo de la construcci贸n del nuevo orden mundial?

Tradicionalmente, la geopol铆tica ha sido narrada como una historia protagonizada por Estados, ej茅rcitos y grandes potencias. Los pueblos aparecen con frecuencia como espectadores o v铆ctimas de decisiones tomadas desde arriba. La Asamblea invierte esa l贸gica. Propone que sindicatos, movimientos campesinos, organizaciones juveniles, pueblos ind铆genas, colectivos de mujeres, redes de solidaridad y centros de pensamiento construyan una agenda internacional propia, complementaria —aunque no subordinada— a la diplomacia de los Estados.

Esa aspiraci贸n conecta con una tradici贸n profundamente latinoamericana.

Sim贸n Bol铆var comprendi贸 que la independencia pol铆tica solo tendr铆a futuro si las nuevas rep煤blicas actuaban de manera concertada. Jos茅 Mart铆 advirti贸 que la verdadera libertad exig铆a independencia cultural y capacidad para pensar desde nuestra propia realidad. Augusto C. Sandino convirti贸 la defensa de la soberan铆a en una causa continental frente a la intervenci贸n extranjera. Fidel Castro transform贸 el internacionalismo en una pr谩ctica concreta de cooperaci贸n entre pueblos. Y el sandinismo, desde el triunfo de la Revoluci贸n Popular de 1979, ha mantenido la integraci贸n latinoamericana y la no injerencia como ejes permanentes de su discurso pol铆tico.

Daniel Ortega ha insistido en diversos encuentros del ALBA-TCP en que el legado de Bol铆var, Mart铆, Sandino y Fidel debe servir de base para una integraci贸n capaz de resistir las nuevas formas de dominaci贸n econ贸mica, financiera y tecnol贸gica. M谩s all谩 de las distintas valoraciones sobre su gobierno, esa apelaci贸n a una memoria hist贸rica compartida forma parte del imaginario pol铆tico de una parte significativa del movimiento latinoamericanista contempor谩neo.

Sin embargo, el internacionalismo del siglo XXI enfrenta desaf铆os que aquellos l铆deres nunca conocieron.

Ya no basta con defender la soberan铆a territorial.

Tambi茅n es necesario discutir qui茅n controla los datos, las plataformas digitales, la inteligencia artificial, los minerales estrat茅gicos, las rutas mar铆timas, las cadenas de suministro, la producci贸n de alimentos y los sistemas financieros internacionales.

En otras palabras, la disputa por la soberan铆a ha dejado de librarse exclusivamente sobre los mapas. Se desarrolla tambi茅n en los servidores inform谩ticos, en los mercados energ茅ticos, en los laboratorios cient铆ficos y en los algoritmos que organizan el flujo global de la informaci贸n.

Por eso la Asamblea otorg贸 tanta importancia a la llamada soberan铆a cognitiva. Quien depende completamente del conocimiento producido por otros termina dependiendo tambi茅n de sus intereses, de sus prioridades y de su visi贸n del mundo. Defender la capacidad de producir ciencia, cultura, tecnolog铆a y comunicaci贸n propias deja de ser un asunto acad茅mico para convertirse en una cuesti贸n de independencia.

En este punto, el Manifiesto de Caracas va m谩s all谩 de la denuncia. Propone construir una Alianza Mundial de los Pueblos con capacidad para articular redes internacionales, fortalecer la cooperaci贸n entre organizaciones populares y disputar la agenda global desde una perspectiva de paz, soberan铆a y justicia social. Tambi茅n plantea institucionalizar la Asamblea mediante una Mesa Permanente de Coordinaci贸n con sede en Caracas, con el prop贸sito de dar continuidad al trabajo iniciado en diciembre de 2025.

Naturalmente, estas propuestas enfrentan enormes desaf铆os.

La historia latinoamericana est谩 llena de proyectos integracionistas que despertaron grandes expectativas y posteriormente perdieron impulso debido a cambios de gobierno, crisis econ贸micas o diferencias estrat茅gicas. El propio ideal bolivariano qued贸 inconcluso. La UNASUR sufri贸 un prolongado debilitamiento. La CELAC avanza a ritmos desiguales. Incluso el ALBA ha debido adaptarse a un contexto regional muy distinto del que exist铆a en la primera d茅cada del siglo XXI.

La Asamblea no est谩 exenta de esos riesgos.

Su credibilidad depender谩 menos de la fuerza de sus declaraciones que de su capacidad para generar cooperaci贸n concreta, promover espacios de formaci贸n, impulsar campa帽as internacionales y mantener una articulaci贸n permanente entre organizaciones de distintos continentes.

Existe adem谩s otro reto fundamental.

Si el mundo camina hacia una estructura multipolar, ello no significa autom谩ticamente que avanzar谩 hacia un orden m谩s justo.

La multipolaridad describe una distribuci贸n del poder.

La justicia internacional depende de c贸mo ese poder sea ejercido.

Es posible imaginar un mundo con varias potencias que contin煤e reproduciendo desigualdades, intervenciones, bloqueos y relaciones de dependencia. Por eso la Asamblea insiste en que la paz debe construirse sobre principios de igualdad soberana, cooperaci贸n y respeto al derecho internacional, y no 煤nicamente sobre un cambio en la correlaci贸n de fuerzas entre Estados.

Aqu铆 aparece la principal aportaci贸n pol铆tica del encuentro.

Frente a un escenario dominado por la competencia geopol铆tica, la Asamblea reivindica la cooperaci贸n entre los pueblos como un factor capaz de influir sobre las decisiones internacionales. Puede discutirse la viabilidad de esa propuesta. Puede cuestionarse su alcance. Pero resulta dif铆cil negar que responde a una preocupaci贸n compartida por amplios sectores del Sur Global: la necesidad de que la voz de las sociedades organizadas tenga un lugar en el debate sobre el futuro del planeta.

Quiz谩 dentro de algunos a帽os la Asamblea de Caracas sea recordada como una iniciativa m谩s entre tantas otras surgidas durante esta etapa de transici贸n mundial. O quiz谩 la historia la sit煤e junto a aquellos encuentros que, sin ocupar grandes titulares en su momento, terminaron inaugurando nuevas formas de cooperaci贸n internacional.

Nadie puede afirmarlo con certeza.

Lo que s铆 sabemos es que las grandes transformaciones nunca comenzaron cuando parec铆an inevitables. Comenzaron cuando hubo mujeres y hombres capaces de imaginar un horizonte distinto y organizarse para hacerlo posible.

Bol铆var lo hizo cuando Am茅rica segu铆a luchando por su independencia.

Mart铆 lo hizo cuando defendi贸 una Nuestra Am茅rica libre de toda tutela imperial.

Sandino lo hizo enfrentando la ocupaci贸n extranjera.

Fidel convirti贸 esa tradici贸n en una pr谩ctica internacional de solidaridad.

Y los pueblos reunidos en Caracas, en diciembre de 2025, intentaron proyectar ese legado hacia un siglo marcado por la inteligencia artificial, la disputa tecnol贸gica y la reorganizaci贸n del poder mundial.

Si lo conseguir谩n o no depender谩 del tiempo.

Pero hay una ense帽anza que atraviesa todo este dossier y que conserva plena vigencia.

Los imperios cambian.

Las potencias ascienden y declinan.

Los sistemas internacionales se transforman.

Lo que permanece es la voluntad de los pueblos de defender su derecho a decidir su propio destino.

Esa voluntad fue el verdadero protagonista de la Asamblea de los Pueblos por la Paz y la Soberan铆a de Nuestra Am茅rica.

Y quiz谩 sea tambi茅n uno de los signos m谩s reveladores del mundo que comienza a nacer.


Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


viernes, 5 de diciembre de 2025

COMUNICADO EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA DE VENEZUELA DENUNCIAMOS LA AGRESION YANKI A SU PUEBLO

Desde el Comit茅 Europeo de Solidaridad con la Revoluci贸n Popular Sandinista, elevamos nuestra voz para denunciar en茅rgicamente la agresi贸n del gobierno de los Estados Unidos contra la hermana Rep煤blica Bolivariana de Venezuela, su pueblo soberano y su democracia comunera.


Dirigimos nuestra voz al mundo para destacar el extraordinario ejercicio de democracia participativa y protag贸nica que construye el pueblo venezolano a trav茅s de su organizaci贸n comunera y denunciamos con toda firmeza las flagrantes y sistem谩ticas violaciones al Derecho Internacional perpetradas por el imperialismo estadounidense contra la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela.


Reafirmamos nuestro apoyo irrestricto al gobierno leg铆timo del Presidente Nicol谩s Maduro y a la digna resistencia del pueblo venezolano.
Venezuela avanza en la construcci贸n de un modelo pol铆tico 煤nico, donde la democracia se ejerce de manera directa y cotidiana m谩s all谩 del voto. Este proyecto, heredero del legado del Comandante Hugo Ch谩vez que declar贸 “Comuna o Nada”, “la democracia no puede ser cada cinco a帽os”, se materializa en la organizaci贸n del pueblo en comunas.
Mientras el pueblo venezolano ejerce su soberan铆a construyendo democracia, el gobierno de los Estados Unidos despliega un patr贸n de agresi贸n que constituye un ataque directo y m煤ltiple al orden jur铆dico internacional.


La Agresi贸n Yanqui contra la Nicaragua Sandinista en los A帽os 80
La memoria de Indio Am茅rica no olvida. En la d茅cada de 1980, la Revoluci贸n Popular Sandinista, que hab铆a derrocado a una de las dictaduras m谩s sangrientas del continente, fue inmediatamente sometida a una guerra de agresi贸n encubierta por parte del gobierno de los Estados Unidos. Esta ofensiva imperialista incluy贸:
* El financiamiento, entrenamiento y equipamiento del ej茅rcito mercenario de la «Contra», utilizando fondos provenientes incluso del tr谩fico de drogas.
* Un f茅rreo bloqueo econ贸mico destinado a asfixiar la econom铆a nicarag眉ense y hacer desfallecer al pueblo.
* Acciones terroristas directas como el minado de puertos y sabotajes contra infraestructuras civiles, escuelas y cooperativas agr铆colas.
Esta guerra, dej贸 una lecci贸n clara: el imperialismo yanqui no tolera la soberan铆a y la autodeterminaci贸n de los pueblos.


La ofensiva actual: Los mismos patrones imperialistas contra Venezuela
Hoy, el mismo gui贸n, con m茅todos actualizados, se ejecuta contra la Revoluci贸n Bolivariana. Desde hace a帽os, Venezuela sufre un criminal bloqueo econ贸mico unilateral, calificado por expertos internacionales como un acto de guerra que ha provocado graves sufrimientos humanitarios.
Desde agosto de 2025, la agresi贸n ha escalado a niveles mas criminales:
* Estados Unidos mantiene un grupo de ataque anfibio con aproximadamente 4,500 marines desplegados de forma agresiva en el Mar Caribe, frente a las costas venezolanas.
* Esta amenaza militar se justifica con la misma narrativa fabricada utilizada para invadir en otros lugares: acusar al gobierno leg铆timo de ser un «narcoestado» bajo el pretexto del combate al narcotr谩fico.
* El gobierno de EE.UU. ha ofrecido una recompensa multimillonaria por la captura del Presidente constitucional Nicol谩s Maduro, un acto que constituye una flagrante incitaci贸n al magnicidio y al terrorismo.
* Estos actos buscan claramente quebrar la Uni贸n C铆vico-Militar venezolana, sembrar el terror y provocar un cambio de r茅gimen que permita el saqueo de las mayores reservas petroleras del mundo.


Llamamiento a la Solidaridad Internacionalista
Convocamos a todos los pueblos, movimientos sociales y fuerzas progresistas del mundo:
1. A denunciar la presencia militar yanqui en el Caribe y exigir su retiro inmediato.
2. A exigir el fin inmediato e incondicional del bloqueo criminal contra Venezuela.
3. A fortalecer la unidad latinoamericana y caribe帽a en defensa de nuestra autodeterminaci贸n y en la reivindicaci贸n de la regi贸n como Zona de Paz, libre de intervenciones for谩neas.
4. A exigir el cese inmediato de todas las acciones militares, operaciones encubiertas y medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela, por ser violatorias flagrantes de la Carta de las Naciones Unidas.
5. A solidarizarnos activamente con el pueblo venezolano y su Estado Comunero, entendiendo que la defensa de la soberan铆a de Venezuela es la defensa del derecho de todos los pueblos a su autodeterminaci贸n.




¡La amenaza contra Venezuela es una amenaza contra toda Nuestra Am茅rica!
¡Viva la solidaridad entre los pueblos!
¡La Democracia Participativa y Comunal Vencer谩 a la Agresi贸n Imperialista!
¡Viva la Revoluci贸n Bolivariana!
¡Viva la solidaridad entre los pueblos de Nicaragua y Venezuela!

COMIT脡 EUROPEO DE SOLIDARIDAD CON LA REVOLUCION POPULAR SANDINISTA


Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde

 


jueves, 23 de octubre de 2025

El d铆a en que Nicaragua derrib贸 al imperio: la captura del mercenario

Por Cuaderno Sandinista

El 5 de octubre de 1986 qued贸 grabado en la historia patria como una de las jornadas m谩s gloriosas del pueblo nicarag眉ense. En las monta帽as del sur, en la zona del cerro El Fajardo, municipio de San Carlos, R铆o San Juan, tres j贸venes del Ej茅rcito Popular Sandinista —los cachorros de Sandino— derribaron un avi贸n C-123K de la CIA que abastec铆a a la contrarrevoluci贸n. Al d铆a siguiente, el 6 de octubre, capturaron al mercenario estadounidense Eugene Hasenfus, dando al mundo la prueba viva de la agresi贸n imperial contra Nicaragua.

“Hoy se cumple un aniversario m谩s de una gran victoria, simb贸lica victoria, del pueblo de Sandino, del pueblo de Zeled贸n, del pueblo de Andr茅s”, expres贸 la compa帽era Rosario Murillo en 2022, recordando aquel hecho heroico. “Tres jovencitos valientes derribaron el avi贸n del mercenario yankee Eugene Hasenfus… escribieron con letra grande para la historia siempre m谩s all谩, en libertad, soberan铆a, dignidad nacional.”

La haza帽a de los cachorros de Sandino
Jos茅 Fernando Canales, Byron Montiel y Ra煤l Antonio Acevedo pertenec铆an al Batall贸n Ligero Cazador “Gaspar Garc铆a Laviana” de la V Regi贸n Militar. Todos eran muchachos del Servicio Militar Patri贸tico, formados en la escuela de la defensa antia茅rea sandinista.
Aquel domingo, poco despu茅s de las 12:30 del mediod铆a, el C-123K con matr铆cula C-824 volaba bajo para evadir los radares, pero entr贸 en la mira de los flecheros.

“Apenas o铆mos el ruidito, todos saltamos de las hamacas y comenzamos a buscar el avi贸n… el jefe grit贸: ‘¡Arriba, flechero!’ y Fernando dispar贸”, record贸 Ra煤l Acevedo. El cohete impact贸 el ala derecha y el avi贸n comenz贸 a caer envuelto en llamas.

Los soldados celebraron el derribo, sin imaginar que aquella acci贸n har铆a temblar a la Casa Blanca. Poco despu茅s, en la selva, Ra煤l Acevedo divis贸 al paracaidista enemigo. “Cuando lo mir茅, lo enca帽on茅 y le grit茅: ¡Arriba las manos!”, cont贸 a帽os despu茅s al diario Barricada. “Yo no sab铆a qui茅n era, pero cuando lo miro todo extra帽o, chele, gordo, ojos de gato… ¡Gringo este cliente!, dije yo.”

Hasenfus, abatido y sin resistencia, fue capturado. En su mochila llevaba documentos, mapas y registros que evidenciaban la participaci贸n directa del gobierno estadounidense en la guerra contra Nicaragua.

La CIA queda al descubierto
El avi贸n proven铆a de la base a茅rea de Ilopango, El Salvador, y transportaba m谩s de 13 mil libras de armamento para la “Contra”: fusiles AK-47, RPG-7, municiones y botas de combate. Tres tripulantes murieron: William Cooper, piloto; Wallace Blane Sawyer, copiloto; y el nicarag眉ense Fredy V铆lchez, radiooperador contrarrevolucionario. Solo sobrevivi贸 Hasenfus.

El hecho provoc贸 una crisis internacional. Como escribi贸 el periodista Manuel Espinoza:

“En Nicaragua, no solo se derrib贸 a Hasenfus, sino tambi茅n al gobierno yanqui.”

Los documentos recuperados revelaron la red clandestina de la CIA que financiaba y abastec铆a a la contrarrevoluci贸n, violando las leyes internacionales y las enmiendas Boland aprobadas por el Congreso de los Estados Unidos. Fue el inicio del esc谩ndalo Ir谩n-Contra, que expuso la corrupci贸n del gobierno de Ronald Reagan y llev贸 a juicio a funcionarios como Oliver North, John Poindexter, Caspar Weinberger y Elliott Abrams.

El derribo del C-123K tuvo un impacto mayor que una simple operaci贸n militar: desnud贸 el rostro del imperialismo. La victoria del 5 de octubre de 1986 fue tambi茅n la derrota pol铆tica y moral del gobierno norteamericano ante el pueblo de Sandino.

La voz de los protagonistas
En entrevistas posteriores, los h茅roes de esa jornada relataron los momentos decisivos del combate.
Fernando Canales recordaba:

“Comenc茅 con la punter铆a… el avi贸n ven铆a como a cinco kil贸metros… cuando lo captur茅 de nuevo es que hago el disparo del segundo gatillo y fue cuando la flecha sali贸 rumbo al objetivo.”

Y Byron Montiel a帽ad铆a:

“Miramos salir el misil y le pega en el motor derecho, se vio una bola de fuego… el avi贸n cae y se ven tres bultos, dos caen y el otro abre un paraca铆das.”

Al d铆a siguiente, mientras buscaban ma铆z, descubrieron al mercenario escondido en una choza. “All铆 hay alguien, le dije a mi compa帽ero… y el que estaba era el gringo Eugene Hasenfus”, relat贸 Montiel.

Los tres j贸venes fueron condecorados con la Medalla Camilo Ortega Saavedra y viajaron a Cuba, donde el Comandante Fidel Castro les impuso la Condecoraci贸n del 30 Aniversario del Desembarco del Granma.

De San Miguelito al mundo: el eco de una victoria
El derribamiento del avi贸n fue m谩s que un triunfo t谩ctico; fue un golpe certero al coraz贸n del imperio. “El estremecedor y demoledor impacto que derrib贸 ese avi贸n de Hasenfus sigue en su sonido ensordecedor a la espera de m谩s filibusteros que se atrevan a ensangrentar a nuestro pa铆s”, escribi贸 Espinoza.

Aquella gesta demostr贸 que el pueblo nicarag眉ense, heredero de Sandino, Zeled贸n y Fonseca, nunca se doblegar铆a ante la agresi贸n extranjera. En palabras del Comandante Daniel Ortega, “mientras exista el imperialismo, el Frente Sandinista seguir谩 siendo una fuerza pol铆tica en eterna lucha de resistencia”.

En un aniversario m谩s de esta haza帽a hist贸rica, el eco de los cohetes sandinistas sigue resonando en la memoria del pueblo.
Los cachorros de Sandino —Fernando, Byron y Ra煤l— encarnaron en aquel octubre el esp铆ritu invicto de la soberan铆a.
Como dijera la compa帽era Rosario Murillo:

“Escribieron ese siempre m谩s all谩 en la conciencia de todos nosotros, defendiendo la integridad, defendiendo la soberan铆a de nuestra Nicaragua.”

¡Honor y gloria eterna a los Cachorros de Sandino!
¡Viva Nicaragua libre!
#SiempreM谩sAll谩 


https://cuadernosandinista.com/

El d铆a en que Nicaragua derrib贸 al imperio: la captura del mercenario - Cuaderno Sandinista

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


mi茅rcoles, 18 de junio de 2025

Nicaragua: La causa de la deuda hist贸rica representa la voz de un pueblo que exige reconocimiento, reparaci贸n y respeto a la soberan铆a Nacional

Por Javier Huerta

La demanda de Nicaragua sobre la deuda hist贸rica con Estados Unidos no es simplemente un reclamo legal ni un asunto interno del pa铆s. Para muchos sectores sociales, esta causa trasciende fronteras y se convierte en un s铆mbolo de la lucha de los pueblos por el respeto a la soberan铆a y la autodeterminaci贸n frente a injerencias externas. Basta de todo tipo de injerencismos; la historia reciente demuestra que los pa铆ses peque帽os requieren de mecanismos y respaldo internacional para que se respeten sus derechos fundamentales.

En este contexto, la causa nicarag眉ense debe ser trasladada al debate global, involucrando a movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos, gobiernos comprometidos con el cumplimiento del derecho internacional y espacios de solidaridad internacional. Solo as铆 se puede convertir un reclamo leg铆timo en ejemplo de c贸mo los pa铆ses peque帽os enfrentan y cuestionan pr谩cticas de imperialismo y hegemon铆a que pretenden ignorar la justicia y la equidad internacional.

Reactivar este debate no es solo una exigencia legal, sino una necesidad 茅tica: afirmar que la memoria, la justicia y la soberan铆a son principios irrenunciables, no solo para Nicaragua, sino para la conciencia mundial. La causa de la deuda hist贸rica representa la voz de un pueblo que exige reconocimiento y reparaci贸n, y al mismo tiempo, invita a la comunidad internacional a asumir una postura clara frente a la impunidad de actos que vulneran derechos soberanos.

Adem谩s, la solidaridad internacional amplifica la presi贸n sobre los actores responsables y visibiliza el reclamo en un marco de respeto a las normas internacionales. La experiencia de Nicaragua puede servir de ejemplo, mostrando que la defensa de los derechos de un pa铆s no debe limitarse a sus fronteras y que la justicia global requiere cooperaci贸n y compromiso entre pueblos y naciones.

En definitiva, esta causa nacional no puede ni debe limitarse a una lucha interna; su proyecci贸n internacional es imperativa para consolidar el principio de soberan铆a y dignidad de los pueblos, y para enviar un mensaje claro: la justicia no conoce fronteras, y los principios 茅ticos que defiende un pa铆s deben ser reconocidos y respetados por toda la comunidad internacional.


Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


viernes, 30 de mayo de 2025

Nicaragua: Protagonismo de la mujer en los espacios clave de decisi贸n, planificaci贸n y ejecuci贸n pol铆tica.

Por Javier Huerta


En un mundo donde la desigualdad de g茅nero sigue marcando la pol铆tica global, Nicaragua aparece como una excepci贸n llamativa. Seg煤n el informe “Mujeres en la Pol铆tica: 2025” de la Uni贸n Interparlamentaria y ONU Mujeres, el pa铆s centroamericano encabeza el ranking mundial en n煤mero de mujeres ministras, situ谩ndose por delante de pa铆ses como Finlandia, Islandia o Estonia. Adem谩s, ocupa tambi茅n posiciones destacadas en representaci贸n parlamentaria, donde figura entre los primeros lugares a nivel global .

Este liderazgo no es anecd贸tico. Datos complementarios indican que una parte significativa del gabinete est谩 compuesto por mujeres, consolidando una presencia femenina que supera ampliamente la media internacional, donde apenas alrededor del 22,9% de los ministerios est谩n dirigidos por mujeres . En este contexto, Nicaragua parece romper una tendencia hist贸rica: la pol铆tica, tradicionalmente dominada por hombres, se abre a una mayor participaci贸n femenina en los espacios de poder.

En un escenario internacional donde la igualdad de g茅nero suele quedarse en declaraciones institucionales y campa帽as simb贸licas, Nicaragua rompe el molde con una realidad concreta: el protagonismo de las mujeres no es un eslogan, es una pol铆tica de Estado. De acuerdo con el Informe Global sobre la Brecha de G茅nero 2024 del Foro Econ贸mico Mundial (WEF), Nicaragua se ubic贸 en el puesto 6 a nivel mundial

Seg煤n el informe “Mujeres en la Pol铆tica 2025” de Uni贸n Interparlamentaria y ONU Mujeres, Nicaragua se sit煤a entre los cinco pa铆ses del mundo con mayor n煤mero de mujeres ministras, junto a pa铆ses como Finlandia, Islandia, Estonia y Espa帽a. Pero a diferencia de muchos de estos pa铆ses, donde la paridad se concentra en determinados espacios, en Nicaragua la igualdad de g茅nero atraviesa de forma estructural todo el aparato estatal.

Seg煤n el mapa de "Mujeres en la Pol铆tica" de ONU Mujeres y la Uni贸n Interparlamentaria, Nicaragua alcanz贸 un 64.3% de mujeres al frente de ministerios y en el parlamento, asamblea nacional, fue del 55%, ocupando la tercera posici贸n global, solo superada por Ruanda y Cuba.

Aqu铆 no se trata solo de cifras. Se trata de un modelo pol铆tico en el que el enfoque de g茅nero es un eje transversal que cruza cada ministerio, cada programa social, cada proyecto de desarrollo y cada pol铆tica p煤blica impulsada por el Gobierno Sandinista. Desde la econom铆a comunitaria hasta la educaci贸n, desde la salud hasta la participaci贸n territorial, las mujeres no son beneficiarias pasivas: son protagonistas activas de la transformaci贸n social.

Mientras en gran parte del mundo las mujeres siguen relegadas a ministerios considerados “sociales”, Nicaragua rompe tambi茅n ese patr贸n. Las mujeres ocupan espacios clave de decisi贸n, planificaci贸n y ejecuci贸n pol铆tica, consolidando una presencia que no es simb贸lica sino estructural.

Esto se refleja tambi茅n en el poder legislativo. Nicaragua se encuentra igualmente entre los cinco primeros pa铆ses del mundo en representaci贸n de mujeres en parlamentos nacionales, junto a Ruanda, Cuba y M茅xico. En estos pa铆ses, la presencia femenina supera ampliamente la media global, pero Nicaragua destaca por vincular esa representaci贸n con un proyecto pol铆tico que se reivindica como popular, inclusivo y transformador.

Un modelo que nace de la lucha y se vuelve ejemplo para el mundo

Este avance no es fruto de concesiones ni de modas internacionales. Tiene ra铆ces profundas en la historia del pa铆s, especialmente en la Revoluci贸n Popular Sandinista, donde miles de mujeres participaron activamente en la lucha contra la dictadura. Desde entonces, el protagonismo femenino ha sido parte inseparable del proyecto pol铆tico sandinista.

Hoy, ese legado se traduce en pol铆ticas concretas: acceso a la tierra, programas de cr茅dito, educaci贸n gratuita, salud universal y espacios de participaci贸n comunitaria donde las mujeres lideran procesos organizativos en todo el territorio.

En muchos pa铆ses —incluidos varios considerados “avanzados”— la igualdad de g茅nero sigue limitada por techos de cristal, brechas salariales y una participaci贸n pol铆tica condicionada. Se habla de empoderamiento, pero no se redistribuye realmente el poder.

Nicaragua plantea un contraste inc贸modo: mientras organismos internacionales y gobiernos occidentales elaboran estrategias de g茅nero, un pa铆s del Sur Global demuestra con datos y pol铆ticas que es posible avanzar m谩s r谩pido cuando existe voluntad pol铆tica real.

Esto no significa que el camino est茅 exento de desaf铆os. Ning煤n proceso social lo est谩. Pero s铆 pone sobre la mesa una cuesti贸n fundamental: la igualdad no se logra 煤nicamente con leyes o cuotas, sino con un proyecto pol铆tico que la integre como principio organizador de toda la sociedad.

El caso nicarag眉ense obliga a replantear los criterios con los que se mide el progreso en igualdad de g茅nero. ¿Es suficiente con aumentar el n煤mero de mujeres en cargos p煤blicos, o es necesario transformar las estructuras que hist贸ricamente han concentrado el poder?

Nicaragua apuesta por lo segundo. Y lo hace desde una l贸gica que incomoda a muchos: la de construir igualdad desde abajo, desde lo colectivo, desde un Estado que no se limita a regular, sino que interviene activamente para redistribuir oportunidades.

En un mundo lleno de discursos progresistas pero resultados limitados, Nicaragua se presenta —con todas sus contradicciones y desaf铆os— como un ejemplo que merece ser observado con atenci贸n. Porque, m谩s all谩 de la narrativa dominante, los datos muestran una realidad dif铆cil de ignorar: cuando las mujeres est谩n en el centro del proyecto pol铆tico, la transformaci贸n deja de ser promesa y empieza a ser pr谩ctica.

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


domingo, 25 de mayo de 2025

Cuando los volcanes despiertan

Por Edwin Madrigal

En la Nicaragua donde los volcanes no duermen, la neblina no s贸lo cubre los cafetales: los consagra. Entre susurros de agua y cantos de monta帽a, dos figuras emergen de la luz que tiembla entre las hojas.

No vienen del pasado ni del futuro. Son de todo tiempo. El primero lleva un sombrero alado, su silueta se funde con el horizonte. El segundo, con mirada de jaguar, deja tras de s铆 huellas que brillan como brasas encendidas sobre la tierra f茅rtil. Son Sandino y el Danto Germ谩n. Caminan y germinan; avanzan, despiertan.

A su paso, las aves se callan. Las piedras palpitan. Los 谩rboles inclinan su copa en se帽al de respeto. Porque saben que no son solo hombres: son esp铆ritu. Son verbo. Son herederos de los caciques guerreros que hablaban con el trueno y danzaban con el rel谩mpago.

Llegan a un claro donde la juventud danza, ondeando banderas que no son de tela, sino de llama viva. Rojo y negro. Azul y blanco. En sus rostros brilla el reflejo de quienes ya no est谩n, pero siguen en la marcha: los combatientes, los abuelos de ma铆z, los ni帽os que so帽aron libertad.

Sandino posa su mano sobre el hombro del Danto y le dice sin hablar:

—Nuestra lucha nunca fue s贸lo por soberan铆a. Fue por el alma de esta tierra. Por el equilibrio entre el hombre y la ceiba, entre el r铆o y la dignidad. El que protege su ra铆z, jam谩s se pierde.

El Danto asiente. En su pecho late la selva.

Las banderas se elevan. No hay gritos, hay cantos. No hay consignas, hay verdades. Porque en ese instante, los j贸venes comprenden que llevan en su sangre la memoria viva de quienes se fundieron con la monta帽a. Que no est谩n solos. Que en cada paso, caminan con ellos.

Y as铆, mientras el mundo se acelera y olvida, en Nicaragua los volcanes respiran…
y cuando respiran, los libertadores caminan


Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde