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jueves, 8 de octubre de 2026

El internacionalismo del Che: luchar m谩s all谩 de las propias fronteras

Por Javier Huerta 

Cada 8 de octubre, la memoria de Ernesto Che Guevara regresa a una fecha que marc贸 profundamente la historia de las luchas revolucionarias del siglo XX. Aquel d铆a de 1967, en la quebrada del Yuro, en Bolivia, el ej茅rcito boliviano captur贸 al guerrillero argentino-cubano, que ser铆a ejecutado al d铆a siguiente por orden de las autoridades militares. Su muerte, cuando ten铆a 39 a帽os, no puso fin a la influencia de sus ideas ni a los debates sobre la estrategia revolucionaria que hab铆a defendido. Al contrario, convirti贸 su trayectoria en un terreno permanente de disputa pol铆tica, hist贸rica y cultural. Cincuenta y nueve a帽os despu茅s, recordar al Che exige ir m谩s all谩 de la evocaci贸n de su muerte y examinar el principio que dio sentido a buena parte de su actuaci贸n: la convicci贸n de que la emancipaci贸n de los pueblos no pod铆a quedar encerrada dentro de las fronteras nacionales.

El internacionalismo de Guevara se desarroll贸 en una 茅poca atravesada por las luchas de liberaci贸n nacional, la descomposici贸n de los imperios coloniales europeos, la Revoluci贸n cubana y la confrontaci贸n entre grandes bloques de poder. En Asia y 脕frica, numerosos pueblos conquistaban su independencia formal despu茅s de d茅cadas de dominaci贸n colonial; en Am茅rica Latina, las estructuras econ贸micas heredadas del colonialismo segu铆an condicionando el desarrollo de las sociedades. La concentraci贸n de la tierra, la explotaci贸n del trabajo y la dependencia de los capitales extranjeros limitaban las posibilidades de transformaci贸n social. La independencia pol铆tica no garantizaba por s铆 misma la soberan铆a econ贸mica: la bandera de un Estado pod铆a ondear sobre un territorio cuyas principales riquezas, inversiones y decisiones estrat茅gicas continuaban sometidas a intereses externos. En ese contexto, el Che entendi贸 el internacionalismo como una respuesta a un sistema de dominaci贸n que conectaba las relaciones de clase dentro de cada pa铆s con las desigualdades existentes entre las naciones.

De Am茅rica Latina a la Revoluci贸n cubana

Ernesto Guevara naci贸 en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928. Su formaci贸n como m茅dico y los viajes que realiz贸 por Am茅rica Latina durante su juventud contribuyeron a ampliar su comprensi贸n de las condiciones materiales en las que viv铆an amplios sectores de la poblaci贸n del continente. El contacto con comunidades ind铆genas, trabajadores, campesinos y personas sometidas a la pobreza y la precariedad le permiti贸 observar realidades que no pod铆an explicarse 煤nicamente a partir de las circunstancias individuales. La miseria que encontr贸 en distintos pa铆ses estaba relacionada con estructuras agrarias profundamente desiguales, econom铆as orientadas a satisfacer intereses externos y Estados que, con frecuencia, proteg铆an los privilegios de las clases propietarias. Sus experiencias posteriores, particularmente su estancia en Guatemala durante el derrocamiento del Gobierno de Jacobo 脕rbenz en 1954, reforzaron su convicci贸n de que las reformas sociales pod铆an enfrentarse a una resistencia organizada cuando amenazaban intereses econ贸micos y pol铆ticos poderosos.

La ca铆da de 脕rbenz, cuyo proyecto reformista hab铆a afectado a los intereses de la United Fruit Company y despertado la oposici贸n de sectores de la oligarqu铆a guatemalteca y del Gobierno estadounidense, constituy贸 un momento decisivo en la evoluci贸n pol铆tica de Guevara. La intervenci贸n estadounidense en Guatemala, articulada mediante una operaci贸n encubierta de la CIA y el apoyo a fuerzas opositoras, mostr贸 hasta qu茅 punto la soberan铆a formal de un pa铆s pod铆a verse limitada por la capacidad de una potencia extranjera para intervenir en su vida pol铆tica. Para el joven m茅dico argentino, aquella experiencia contribuy贸 a consolidar la idea de que la transformaci贸n de las estructuras econ贸micas y sociales no pod铆a separarse de la lucha por la independencia pol铆tica efectiva.

En M茅xico conoci贸 a Fidel Castro y a otros exiliados cubanos que preparaban una expedici贸n para derrocar la dictadura de Fulgencio Batista. En 1956 se incorpor贸 al grupo del Granma y particip贸 en la lucha guerrillera que culmin贸 con el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959. La experiencia cubana fue decisiva para su trayectoria, pero tambi茅n para el desarrollo de su pensamiento internacionalista. La revoluci贸n hab铆a derrotado a una dictadura sostenida por amplios intereses econ贸micos y pol铆ticos, pero deb铆a afrontar una transformaci贸n mucho m谩s compleja: modificar las relaciones de propiedad, redistribuir la riqueza, ampliar los derechos sociales y construir una econom铆a capaz de sostener un proyecto soberano en un entorno internacional adverso.

La reforma agraria, las nacionalizaciones y las medidas dirigidas a ampliar el acceso a la educaci贸n y la sanidad alteraron las relaciones entre el nuevo poder revolucionario y los sectores que hab铆an controlado buena parte de la econom铆a cubana. La confrontaci贸n con Estados Unidos se intensific贸 a medida que avanzaba aquel proceso, hasta incluir sanciones econ贸micas, la ruptura de relaciones diplom谩ticas y la invasi贸n de Playa Gir贸n en abril de 1961, derrotada por las fuerzas cubanas. La revoluci贸n dej贸 de ser 煤nicamente una transformaci贸n del poder pol铆tico dentro de una isla caribe帽a y pas贸 a convertirse en un conflicto de alcance internacional, en el que se enfrentaban proyectos sociales y econ贸micos incompatibles.

Para Guevara, la experiencia cubana demostraba que una revoluci贸n pod铆a abrir posibilidades hist贸ricas para las mayor铆as populares, pero tambi茅n que su supervivencia depend铆a de condiciones que exced铆an las fronteras nacionales. La presi贸n econ贸mica, el aislamiento diplom谩tico y la amenaza militar constitu铆an mecanismos capaces de limitar las decisiones de un pa铆s que pretend铆a reorganizar su econom铆a en beneficio de sectores hist贸ricamente subordinados. La solidaridad internacional adquir铆a as铆 una dimensi贸n material: defender una revoluci贸n implicaba contribuir a que pudiera sostener sus conquistas sociales, desarrollar sus capacidades productivas y mantener su autonom铆a frente a las potencias que intentaban condicionar su rumbo.

El internacionalismo como pr谩ctica pol铆tica

El compromiso internacionalista del Che no se redujo a la defensa de Cuba. Durante los primeros a帽os de la revoluci贸n desempe帽贸 importantes responsabilidades en el nuevo Estado, entre ellas la presidencia del Banco Nacional y la direcci贸n del Ministerio de Industrias, al tiempo que particip贸 en misiones diplom谩ticas que lo llevaron a establecer contactos con dirigentes de 脕frica, Asia, Europa y Am茅rica Latina. Aquellas funciones le permitieron observar directamente las dificultades de los pa铆ses que intentaban salir de la dependencia colonial y construir modelos de desarrollo propios. Tambi茅n alimentaron su reflexi贸n sobre las relaciones econ贸micas internacionales y sobre las limitaciones que encontraba un pa铆s socialista cuando deb铆a comerciar con un mercado mundial organizado, en gran medida, seg煤n los intereses de las econom铆as capitalistas m谩s poderosas.

Uno de los documentos m谩s significativos de esta etapa fue su intervenci贸n ante el Segundo Seminario Econ贸mico de Solidaridad Afroasi谩tica, celebrado en Argel el 24 de febrero de 1965. Guevara vincul贸 all铆 la lucha contra el colonialismo y el neocolonialismo con la necesidad de superar la pobreza y el atraso econ贸mico, y sostuvo que la independencia pol铆tica resultaba insuficiente si no iba acompa帽ada de una transformaci贸n de las relaciones econ贸micas que manten铆an a determinados pa铆ses en una posici贸n subordinada. Su cr铆tica alcanzaba tambi茅n a las relaciones comerciales entre pa铆ses socialistas y naciones empobrecidas, pues consideraba que la solidaridad deb铆a reflejarse en intercambios que no reprodujeran los mecanismos de explotaci贸n propios del mercado capitalista.

Esta posici贸n iba m谩s all谩 de una declaraci贸n de principios. Guevara cuestionaba que las relaciones entre Estados se rigieran exclusivamente por la rentabilidad comercial cuando estaban en juego las posibilidades de supervivencia de pueblos sometidos a agresiones o que intentaban conquistar su independencia. A su juicio, la ayuda econ贸mica, la transferencia tecnol贸gica y la cooperaci贸n deb铆an contribuir a superar las desigualdades estructurales, en lugar de consolidar nuevas formas de subordinaci贸n. Su planteamiento no estaba exento de dificultades pr谩cticas, especialmente para econom铆as con recursos limitados, pero expresaba una preocupaci贸n central: una solidaridad que reprodujera las mismas relaciones de dependencia que pretend铆a combatir terminar铆a debilitando sus propios objetivos emancipadores.

La formulaci贸n m谩s contundente de su compromiso con una lucha que trascendiera las fronteras nacionales qued贸 recogida en su Mensaje a los pueblos del mundo a trav茅s de la Tricontinental, difundido en 1967. All铆 escribi贸: «No hay fronteras en esta lucha a muerte». La frase resum铆a una idea que atravesaba su pensamiento: la victoria de un pueblo frente a las estructuras de dominaci贸n pod铆a debilitar un sistema internacional de explotaci贸n, mientras que la derrota de una revoluci贸n pod铆a repercutir sobre las posibilidades de emancipaci贸n de otros pueblos. Desde esta perspectiva, el internacionalismo proletario no era una declaraci贸n de simpat铆a entre movimientos afines, sino una obligaci贸n pol铆tica derivada de la relaci贸n que Guevara establec铆a entre la explotaci贸n de clase, la dependencia econ贸mica y la dominaci贸n imperialista.

El internacionalismo guevarista se situaba, por tanto, en el cruce entre la lucha de clases y la cuesti贸n nacional. La dominaci贸n extranjera no pod铆a comprenderse al margen de las alianzas entre capitales internacionales y sectores propietarios locales que obten铆an beneficios de la subordinaci贸n econ贸mica de sus pa铆ses. Al mismo tiempo, la liberaci贸n nacional no garantizaba autom谩ticamente la desaparici贸n de la explotaci贸n dentro de las nuevas fronteras. De ah铆 que Guevara relacionara la soberan铆a pol铆tica con la transformaci贸n de las estructuras econ贸micas y con la participaci贸n de las mayor铆as trabajadoras en la construcci贸n de una sociedad diferente.

脕frica y el Congo: los l铆mites de la solidaridad revolucionaria

En 1965, el Che llev贸 sus convicciones internacionalistas a una nueva experiencia cuando se incorpor贸 a la lucha revolucionaria en el Congo, en 脕frica central. La regi贸n atravesaba una etapa de enorme inestabilidad desde la independencia de B茅lgica en 1960. El asesinato de Patrice Lumumba en enero de 1961, la intervenci贸n de actores extranjeros y las disputas entre fuerzas pol铆ticas y militares hab铆an convertido el pa铆s en uno de los escenarios m谩s visibles de la confrontaci贸n internacional en torno a los procesos de descolonizaci贸n. Para Guevara, el Congo representaba una lucha cuya importancia desbordaba el 谩mbito nacional, pues el desenlace de los conflictos africanos afectaba al equilibrio de fuerzas entre las potencias y los movimientos que aspiraban a romper con la dominaci贸n colonial.

La participaci贸n cubana pretend铆a contribuir a la preparaci贸n militar de las fuerzas congole帽as que combat铆an al Gobierno central. Sin embargo, la experiencia se desarroll贸 en condiciones muy distintas de las que hab铆an permitido el triunfo de la guerrilla cubana. Las fuerzas insurgentes estaban divididas, carec铆an de una coordinaci贸n suficiente y afrontaban dificultades de organizaci贸n, disciplina y apoyo pol铆tico. Las diferencias entre los combatientes cubanos y sus aliados locales, junto con la complejidad del escenario congole帽o, limitaron la capacidad de la expedici贸n para alcanzar sus objetivos. Guevara abandon贸 el pa铆s a finales de 1965 y posteriormente elabor贸 una valoraci贸n cr铆tica de aquella experiencia, que reconoc铆a como un fracaso.

El episodio permite comprender tanto la coherencia como los l铆mites de su internacionalismo. Guevara estaba dispuesto a asumir riesgos personales en una lucha que consideraba vinculada a la emancipaci贸n de otros pueblos, pero su compromiso no pod铆a resolver por s铆 solo las debilidades pol铆ticas y organizativas de un movimiento revolucionario. La solidaridad internacional pod铆a aportar experiencia, formaci贸n y recursos, aunque no sustitu铆a la necesidad de construir una fuerza arraigada en las condiciones sociales del pa铆s, capaz de comprender sus conflictos internos y de obtener el respaldo de las mayor铆as populares. La experiencia congole帽a plante贸 as铆 un problema que reaparecer铆a en Bolivia: la distancia entre la voluntad de contribuir a una revoluci贸n y la posibilidad real de crear las condiciones pol铆ticas para que esa revoluci贸n pudiera desarrollarse.

Bolivia: la 煤ltima experiencia y el fracaso de una estrategia

Tras su paso por 脕frica, Guevara decidi贸 impulsar una nueva experiencia guerrillera en Bolivia, pa铆s que consideraba situado en una posici贸n estrat茅gica para extender la lucha revolucionaria por Sudam茅rica. La elecci贸n respond铆a a su convicci贸n de que la revoluci贸n deb铆a adquirir una dimensi贸n continental y de que las fronteras nacionales no pod铆an convertirse en l铆mites infranqueables para la lucha contra la dependencia. Sin embargo, el proyecto boliviano se encontr贸 con dificultades que terminaron por aislar a la guerrilla y debilitar sus posibilidades de supervivencia.

La campa帽a, iniciada en 1966, no logr贸 construir una relaci贸n s贸lida con el campesinado ni establecer una coordinaci贸n suficiente con las fuerzas de la izquierda boliviana y el movimiento obrero. La guerrilla operaba en un territorio dif铆cil, con recursos limitados y crecientes problemas de abastecimiento, mientras las fuerzas gubernamentales intensificaban la persecuci贸n con apoyo estadounidense. El aislamiento pol铆tico y militar, la falta de nuevos combatientes y las dificultades para obtener informaci贸n y respaldo entre las comunidades rurales redujeron progresivamente el margen de maniobra del grupo. La investigaci贸n hist贸rica sobre aquella campa帽a ha destacado, entre otros factores, los errores de c谩lculo estrat茅gico, la desconexi贸n con sectores de la izquierda local y la incapacidad de reproducir en Bolivia las condiciones que hab铆an contribuido al triunfo de la Revoluci贸n cubana [1].

La derrota boliviana obliga a examinar cr铆ticamente una de las ideas asociadas a la estrategia guerrillera del Che: la posibilidad de que un foco insurgente contribuyera a crear las condiciones revolucionarias mediante su propia actuaci贸n. La experiencia demostr贸 que la voluntad y la disciplina de un grupo de combatientes no bastaban para generar una movilizaci贸n popular capaz de sostener una guerra prolongada. Las condiciones hist贸ricas, la estructura de clases, la relaci贸n con las organizaciones pol铆ticas existentes y las expectativas de la poblaci贸n deb铆an formar parte del an谩lisis desde el comienzo. Sin una base social suficiente, la acci贸n armada pod铆a quedar aislada de los sectores a los que aspiraba a representar.

El 8 de octubre de 1967, Guevara fue capturado por el ej茅rcito boliviano en la quebrada del Yuro. Se encontraba herido, pero los documentos desclasificados del propio Gobierno estadounidense se帽alan que estaba vivo y en condiciones de ser interrogado cuando fue trasladado a la escuela de La Higuera. Al d铆a siguiente, a las 11:50 de la ma帽ana, el Segundo Batall贸n de Rangers recibi贸 la orden directa del cuartel general del Ej茅rcito boliviano, en La Paz, de ejecutarlo. Guevara fue asesinado a las 13:15, y su muerte se present贸 inicialmente mediante versiones oficiales que pretend铆an hacer creer que hab铆a fallecido como consecuencia de las heridas sufridas durante el combate [2].

Para comprender la responsabilidad que rode贸 aquel asesinato, es necesario situarlo en el marco de la operaci贸n contrainsurgente que permiti贸 localizar, perseguir y capturar a la guerrilla. Estados Unidos hab铆a contribuido al entrenamiento y equipamiento del batall贸n boliviano que particip贸 en la operaci贸n, mediante instructores militares estadounidenses y asistencia t茅cnica y de inteligencia. La CIA tambi茅n ten铆a personal sobre el terreno, incluidos asesores vinculados a las fuerzas bolivianas, y recibi贸 informes de lo ocurrido en La Higuera. Entre los agentes presentes durante las 煤ltimas horas del Che se encontraba F茅lix Rodr铆guez, cuya actuaci贸n forma parte de las investigaciones sobre la participaci贸n estadounidense en aquel episodio [3].

Los documentos oficiales estadounidenses atribuyen la orden formal de ejecuci贸n al alto mando militar boliviano. Algunas reconstrucciones documentales, sin embargo, se帽alan que F茅lix Rodr铆guez intervino en la transmisi贸n de esa decisi贸n a los militares presentes. M谩s all谩 de las diferencias sobre el papel concreto de cada agente en los instantes finales, existe una realidad documentada que no puede omitirse: el ej茅rcito que captur贸 al Che hab铆a sido entrenado y apoyado por Estados Unidos, y la CIA segu铆a de cerca la operaci贸n. La responsabilidad estadounidense no puede reducirse a una mera presencia diplom谩tica ni separarse del dispositivo militar y de inteligencia desplegado contra la guerrilla. El asesinato fue ejecutado por militares bolivianos, pero se produjo dentro de una operaci贸n contrainsurgente respaldada por Washington, cuyo objetivo era derrotar una experiencia revolucionaria que pod铆a extenderse por Am茅rica Latina.

La derrota boliviana no obliga a reducir toda la trayectoria de Guevara a ese desenlace. S铆 exige distinguir entre el compromiso internacionalista, como principio de solidaridad entre pueblos, y una estrategia concreta de lucha, cuyos resultados depend铆an de condiciones pol铆ticas y sociales que no pod铆an darse por supuestas. La experiencia de Bolivia dej贸 una ense帽anza fundamental para cualquier proyecto emancipador: la transformaci贸n revolucionaria requiere arraigo social, organizaci贸n colectiva y comprensi贸n de las fuerzas que intervienen en cada realidad nacional. La voluntad de sacrificio de los dirigentes, por intensa que sea, no puede sustituir la participaci贸n consciente de los sectores populares ni resolver por s铆 sola las dificultades de una coyuntura hist贸rica.

La vigencia de una idea: solidaridad y emancipaci贸n en el presente

La muerte del Che convirti贸 su figura en un s铆mbolo internacional de rebeld铆a, pero la expansi贸n de su imagen tambi茅n abri贸 una paradoja que sigue vigente. Su rostro, reproducido en carteles, camisetas y productos comerciales, pas贸 a circular por los mismos mercados que su pensamiento cuestionaba. Esa apropiaci贸n comercial contribuy贸 a difundir su figura, aunque con frecuencia separ贸 el s铆mbolo de los debates econ贸micos y pol铆ticos que hab铆an dado sentido a su trayectoria. El internacionalismo que defendi贸 resulta dif铆cil de comprender si se reduce a una imagen de rebeld铆a individual, desligada de las relaciones de clase, de los conflictos por la soberan铆a y de las experiencias colectivas que marcaron su vida.

Recuperar esa dimensi贸n exige situar sus ideas en el presente sin trasladarlas mec谩nicamente desde los a帽os sesenta. El mundo ha cambiado, las relaciones entre Estados se han transformado y los movimientos populares actuales afrontan condiciones distintas de las que conoci贸 Guevara. Sin embargo, sus reflexiones sobre la dependencia econ贸mica, las desigualdades internacionales y la necesidad de establecer relaciones de cooperaci贸n que no reproduzcan la subordinaci贸n siguen ofreciendo elementos para analizar los conflictos contempor谩neos. La soberan铆a de un pa铆s no depende 煤nicamente de su reconocimiento diplom谩tico, sino tambi茅n de su capacidad para decidir sobre sus recursos, organizar su econom铆a y desarrollar pol铆ticas p煤blicas sin que las presiones externas determinen por completo sus opciones.

En Am茅rica Latina, las experiencias de Cuba, Nicaragua y Venezuela, con sus diferencias hist贸ricas, institucionales y pol铆ticas, forman parte de debates actuales sobre autodeterminaci贸n, modelos de desarrollo, integraci贸n regional y relaciones con las grandes potencias. Las sanciones, las presiones diplom谩ticas y las disputas por el control de recursos estrat茅gicos plantean preguntas sobre los l铆mites de la soberan铆a en una econom铆a mundial profundamente desigual. Analizar estos procesos exige atender a los hechos concretos, a sus resultados y a las condiciones espec铆ficas de cada pa铆s, pero tambi茅n permite recuperar una de las preocupaciones centrales del Che: la posibilidad de que las decisiones econ贸micas y pol铆ticas de una naci贸n queden subordinadas a intereses externos que no responden a las necesidades de sus mayor铆as sociales.

El internacionalismo contempor谩neo tampoco puede limitarse a la defensa abstracta de los gobiernos que se enfrentan a una potencia dominante. Su contenido emancipador depende de que la solidaridad contribuya a mejorar las condiciones de vida de los pueblos, fortalezca la cooperaci贸n entre sus organizaciones sociales y respete su capacidad para decidir su propio camino. La lucha contra las relaciones de dependencia pierde profundidad si se desentiende de las desigualdades de clase dentro de cada pa铆s; del mismo modo, las reivindicaciones sociales dif铆cilmente podr谩n desarrollarse plenamente si ignoran las presiones econ贸micas y geopol铆ticas que condicionan las decisiones nacionales. La relaci贸n entre soberan铆a y justicia social constituye, por ello, uno de los terrenos en los que el legado internacionalista del Che puede seguir siendo discutido y estudiado.

La solidaridad entre los pueblos adquiere un significado concreto cuando se traduce en cooperaci贸n educativa, sanitaria, cient铆fica y cultural; cuando contribuye a defender los derechos de las poblaciones afectadas por la guerra, la pobreza o la explotaci贸n; y cuando establece v铆nculos duraderos entre organizaciones populares que comparten objetivos, sin convertir sus diferencias en motivo de subordinaci贸n. Tambi茅n requiere analizar cr铆ticamente las experiencias hist贸ricas, aprender de sus errores y reconocer que ninguna revoluci贸n puede exportarse como una f贸rmula universal, al margen de la realidad social y pol铆tica en la que pretende desarrollarse. El compromiso internacionalista que el Che defendi贸 conserva su fuerza como pregunta pol铆tica precisamente porque obliga a examinar la relaci贸n entre las aspiraciones de emancipaci贸n y los medios concretos necesarios para alcanzarlas.

A cincuenta y nueve a帽os de su captura y en v铆speras del aniversario de su asesinato, la trayectoria de Ernesto Che Guevara contin煤a suscitando debates sobre la revoluci贸n, la lucha de clases y las responsabilidades que implica la solidaridad internacional. Su experiencia en Cuba mostr贸 que una transformaci贸n social pod铆a alterar las relaciones de poder y abrir nuevas posibilidades para las mayor铆as populares; el Congo y Bolivia evidenciaron, a su vez, los l铆mites de una estrategia que no consigui贸 construir las bases pol铆ticas y sociales necesarias para sostener sus objetivos. Ambas dimensiones forman parte de su legado y permiten comprenderlo sin convertirlo en una figura intocable ni reducirlo a sus derrotas.

El internacionalismo del Che sigue planteando una pregunta que trasciende su biograf铆a: qu茅 responsabilidad tienen los pueblos ante la explotaci贸n y la dominaci贸n que padecen otros pueblos, y qu茅 formas de cooperaci贸n pueden contribuir a transformar las condiciones que las reproducen. Su respuesta estuvo marcada por las circunstancias de su 茅poca, por su compromiso revolucionario y por decisiones que deben analizarse cr铆ticamente. Recuperar su legado significa mantener abierto ese debate, relacionar la solidaridad con las condiciones materiales de la emancipaci贸n y comprender que la lucha por una sociedad m谩s justa no puede desarrollarse al margen de las relaciones internacionales que condicionan la vida de las clases trabajadoras.

Porque luchar m谩s all谩 de las propias fronteras significa comprender que la emancipaci贸n de un pueblo no puede construirse ignorando la suerte de los dem谩s, y que la solidaridad solo adquiere toda su dimensi贸n pol铆tica cuando contribuye a ampliar la capacidad de los pueblos para decidir su futuro.


Referencias

[1] Pablo Adriano Rodr铆guez-Merino, «Fuera de foco: un an谩lisis estrat茅gico de la campa帽a guerrillera del Che Guevara en Bolivia (1966-67)», Revista de Pensamiento Estrat茅gico y Seguridad CISDE, vol. 3, n.潞 2, 2018.

[2] U.S. Department of State, Office of the Historian, Foreign Relations of the United States, 1964–1968, vol. XXXI, documento 171, «Memorandum From Director of Central Intelligence Helms: Capture and Execution of Ernesto “Che” Guevara», 11 de octubre de 1967. https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1964-68v31/d171

[3] U.S. Department of State, Office of the Historian, Foreign Relations of the United States, 1964–1968, vol. XXXI, documento 170, nota editorial sobre la asistencia estadounidense a la operaci贸n contrainsurgente boliviana y la ejecuci贸n de Guevara. https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1964-68v31/d170

Documento complementario: U.S. Department of State, Office of the Historian, documento 172, memorando de la CIA sobre las circunstancias de la ejecuci贸n, 13 de octubre de 1967. https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1964-68v31/d172


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