EL DESCUBRIMIENTO DEL ALMIRANTE BYRD QUE MARC脫 UNA 脡POCA
“Ese Continente encantado en el Cielo. ¡Tierra del Misterio Eterno!”
“Me gustar铆a ver esta tierra m谩s all谩 del Polo (Norte). ¡Esa 谩rea m谩s all谩 del Polo es el centro del Gran Desconocido!” Contralmirante Richard E. Byrd.
LAS DOS CITAS anteriores son del m谩s importante explorador de los tiempos modernos, el Contralmirante Richard E. Byrd, de la Armada de los Estados Unidos. No se les puede encontrar sentido ni comprender de acuerdo a las viejas teor铆as geogr谩ficas de que la tierra es una esfera s贸lida con un centro inflamado, en la que los dos polos son puntos fijos. Si este fuera el caso, y si el Almirante Byrd vol贸 respectivamente 2.740 y 3.710 kil贸metros a trav茅s de los Polos Norte y Sur a las tierras de hielo y nieve del otro lado —cuya geograf铆a se conoce—, resultar铆a incomprensible que 茅l mencionara en su comentario este territorio como “el Gran Desconocido”. Adem谩s, no habr铆a raz贸n para que empleara un t茅rmino como “tierra del misterio eterno”. Byrd no era poeta, y lo que describi贸 fue lo que observ贸 desde el avi贸n.
Durante el vuelo 谩rtico de 2.740 kil贸metros m谩s all谩 del Polo Norte, inform贸 por radio que debajo de 茅l no hab铆a hielo y nieve, sino 谩reas de monta帽as, bosques, vegetaci贸n, lagos, r铆os y que ve铆a animales extra帽os parecidos a los mamuts congelados encontrados en hielo 谩rtico. Resulta evidente que hab铆a entrado en una regi贸n m谩s c谩lida que el territorio de hielo que se extiende desde el Polo a Siberia. Si Byrd se hubiera referido a esta regi贸n no tendr铆a raz贸n para llamarla “el Gran Desconocido”, ya que se puede alcanzar con s贸lo atravesar el Polo de un lado de la regi贸n 谩rtica al otro.
La 煤nica forma de comprender las frases enigm谩ticas de Byrd es descartar la concepci贸n tradicional de la formaci贸n del planeta y considerar una, completamente nueva, que sostiene que las extremidades 谩rtica y ant谩rtica no son convexas sino c贸ncavas.
Por lo tanto, al ir m谩s all谩 de los polos, Byrd entr贸 en las concavidades polares. Es decir, que no cruz贸 los polos hacia el otro lado, sino que entr贸 a la depresi贸n polar, que, como veremos m谩s adelante, se abre al interior hueco de la tierra. Tiene un clima tropical y es el hogar de plantas, animales y humanos. Este es el “Gran Desconocido” al que se refer铆a Byrd, no el 谩rea de nieve y hielo del otro lado del Polo Norte, que se extiende al norte de Siberia.
La nueva teor铆a geogr谩fica, presentada por primera vez en este libro, explica las frases enigm谩ticas de Byrd y muestra que no fue un so帽ador, como puede parecerles a aquellos que se aferran a teor铆as geogr谩ficas antiguas. Hab铆a entrado a un territorio nuevo, “desconocido” porque no estaba en ning煤n mapa, porque todos los mapas fueron hechos sobre la base de la creencia de que la tierra es esf茅rica y s贸lida. Ya que casi todas las tierras en esa esfera s贸lida fueron exploradas y registradas por los exploradores polares, no hab铆a lugar para el territorio descubierto por el Almirante Byrd: ¡un 谩rea tan grande como Am茅rica del Norte!, que 茅l llam贸 el Gran Desconocido.
Este misterio s贸lo se puede resolver si aceptamos el concepto b谩sico de la formaci贸n de la tierra presentado en este libro y apoyado por las observaciones de los exploradores 谩rticos, que se citar谩n en este trabajo. De acuerdo a este concepto revolucionario, la tierra no es una esfera s贸lida, sino que es hueca, con aberturas en los polos.
El Almirante Byrd entr贸 por ellas por una distancia de 6.450 kil贸metros durante sus expediciones 谩rtica y ant谩rtica de 1947 y 1956. El “Gran Desconocido” al que se refer铆a Byrd era la extensi贸n sin hielo dentro de las concavidades polares, abiertas al interior hueco de la tierra.
Si este concepto es acertado, como trataremos de probar, los Polos Norte y Sur no existen, ya que estar铆an ubicados en el aire, en el centro de las aberturas polares, y no en la superficie terrestre. Esta visi贸n se present贸 por primera vez en un libro llamado Phantom ofthe Potes (Fantasma de los Polos), de William Reed, publicado en 1906, poco tiempo despu茅s de que el Almirante Peary afirm贸 descubrir el Polo Norte y luego lo neg贸.
En 1920, se public贸 otro libro, escrito por Marshall Gardner, llamado A Journey to theEarth’s Interior or Have the Poles Really Been Discovered? (Un viaje al interior de la Tierra o ¿los polos de veras fueron descubiertos?), que reclamaba la autor铆a de la misma teor铆a.
Resulta curioso que Gardner no tuviera conocimiento alguno del libro de Reed y llegara a sus conclusiones en forma independiente. Ambos dec铆an que la Tierra es hueca, con aberturas en los polos y que, en su interior, vive una vasta poblaci贸n de millones de habitantes, que conforman una civilizaci贸n avanzada. Es probable que este sea el “Gran Desconocido” al que hac铆a referencia Byrd.
Una vez m谩s, aclarar茅 que Byrd no pudo tener en mente ninguna parte de la superficie conocida de la tierra cuando dijo estas palabras, sino que habl贸 de una 谩rea de tierra desconocida, libre de hielo y nieve, con vegetaci贸n, bosques y vida animal, que no existe en ning煤n lado en la superficie terrestre, sino dentro de la depresi贸n polar, y que recibe el calor del interior hueco, donde hay temperaturas m谩s altas que en la superficie con la que est谩 comunicada. S贸lo en base a este concepto, entenderemos los comentarios de Byrd.
En enero de 1956, el Almirante dirigi贸 otra expedici贸n al Ant谩rtico, donde penetr贸 3.700 kil贸metros m谩s all谩 del Polo Sur. El anuncio por radio de ese momento (13 de enero de 1956) fue: “El 13 de enero, miembros de la expedici贸n de los Estados Unidos penetraron en una extensi贸n de 3.700 kil贸metros m谩s all谩 del Polo. El aviador era el Contralmirante George Dufek de la Unidad Aeronaval de los Estados Unidos.”
La palabra “m谩s all谩” es muy significativa y resultar谩 incomprensible para aquellos que creen en la antigua concepci贸n de que la tierra es s贸lida. Para ellos, significar铆a la regi贸n del otro lado del continente ant谩rtico y el oc茅ano que queda m谩s all谩, no un “vasto territorio nuevo” —que no est谩 en ning煤n mapa— ni ser铆a “la m谩s importante expedici贸n de la historia del mundo”. La geograf铆a de la Ant谩rtida es bastante conocida, y el Almirante Byrd no agreg贸 nada significativo al conocimiento sobre este continente.
Si este fuera el caso, ¿por qu茅 hizo comentarios tan descabellados y faltos de pruebas, en especial si tomamos en cuenta su posici贸n como contralmirante de la Armada de los Estados Unidos y su reputaci贸n de gran explorador? Este enigma se resuelve cuando comprendemos la nueva teor铆a de la Tierra Hueca, que es la 煤nica manera de encontrar sentido en las palabras del Almirante Byrd y no considerarlo un visionario que vio espejismos en las regiones polares o los imagin贸.
Despu茅s de volver de la expedici贸n ant谩rtica el 13 de marzo de 1956, Byrd coment贸: “La presente expedici贸n ha abierto una vasta tierra nueva”. La palabra “tierra” es significativa. No se pudo referir a alguna parte del continente ant谩rtico, ya que ninguna consiste en “tierra”, sino hielo. Adem谩s, la geograf铆a es conocida, y Byrd no hizo ning煤n aporte, como otros exploradores que dejaron sus nombres como recuerdos en la geograf铆a de esta regi贸n.
Si Byrd hubiera descubierto una vasta 谩rea nueva en la Ant谩rtida, la habr铆a reclamado para el gobierno de los Estados Unidos, y la regi贸n llevar铆a su nombre, como lo habr铆a llevado el territorio que habr铆a cubierto con el vuelo de 2.740 kil贸metros entre el Polo y Siberia, si 茅ste hubiera estado en la superficie terrestre.
Sin embargo, no se acredita tal logro al gran explorador y su nombre no qued贸 en la geograf铆a 谩rtica o ant谩rtica como podr铆a presumirse de sus palabras sobre el descubrimiento de una vasta nueva tierra. Si su expedici贸n ant谩rtica hubiera abierto una nueva e inmensa regi贸n en este continente congelado, no ser铆a apropiado emplear la palabra “tierra”, que significa una regi贸n sin hielo similar a la que Byrd sobrevol贸 por 2.740 kil贸metros m谩s all谩 del Polo Norte, provista de vegetaci贸n, bosques y vida animal. Por lo tanto, podemos deducir que su expedici贸n de 1956 de m谩s de 3.700 kil贸metros m谩s all谩 del Polo Sur fue en territorio sin hielo, no registrado en ning煤n mapa, y tampoco sobre alguna parte del continente ant谩rtico.
El a帽o siguiente, en 1957, antes de su muerte, Byrd llam贸 a esta tierra m谩s all谩 del Polo Sur (no “hielo” del otro lado): “aquel continente encantado en el cielo, la tierra del misterio permanente”. No pudo decir esto al referirse a la parte congelada del continente ant谩rtico que est谩 del otro lado del Polo Sur. Las palabras “misterio permanente” debieron referirse a otra cosa: al territorio m谩s c谩lido, que no aparece en el mapa y est谩 dentro del interior de la Abertura del Polo Sur, que conduce al interior hueco de la tierra.
La expresi贸n «aquel encantado continente en el cielo” se refiere a un 谩rea de tierra, no de hielo, reflejada en el cielo que act煤a como espejo, un fen贸meno extra帽o observado por muchos exploradores polares. Ellos hablan de “la isla en el cielo” o el “cielo de agua”, ya sea que se refleje tierra o agua. Si Byrd hubiera visto el reflejo de agua o hielo, no habr铆a empleado la palabra “continente” o “encantado”. La 煤ltima palabra era porque, de acuerdo a las concepciones geogr谩ficas de aceptaci贸n general, el continente que Byrd vio reflejado en el cielo —donde gl贸bulos de agua act煤an como un espejo de la superficie subyacente— no pod铆a existir.
Citaremos a Ray Palmer, editor de la revista Flying Saucers (Platillos voladores) y el mayor experto de los Estados Unidos en platillos voladores, que piensa que los descubrimientos del Almirante Byrd en el 脕rtico y la Ant谩rtida ofrecen una explicaci贸n acerca del origen de los platillos voladores.
脡l cree que no provienen de otros planetas, sino del interior de la tierra, donde existe una civilizaci贸n mucho m谩s avanzada que la nuestra en aeron谩utica, la que utiliza platillos voladores para viajes a茅reos, que salen al exterior a trav茅s de las aberturas polares. Palmer explica esta opini贸n de la siguiente manera: “¿Cu谩nto conocemos la tierra? ¿Hay alg煤n 谩rea en ella que se pueda considerar como el posible origen de los platillos voladores? Existen dos. Las dos 谩reas de principal importancia son la Ant谩rtida y el 脕rtico.
Los dos vuelos del Almirante Byrd por encima de los dos polos prueban que hay algo raro en la forma de la tierra en ambas 谩reas. Byrd vol贸 al Polo Norte, pero no se detuvo all铆 para dar la vuelta, sino que sigui贸 2.740 kil贸metros m谩s all谩 y luego sigui贸 el mismo camino de vuelta a la base 谩rtica (debido a la poca gasolina restante). A medida que hac铆a progresos m谩s all谩 del punto del Polo, se ve铆a tierra sin hielos, lagos, monta帽as cubiertas de 谩rboles e, inclusive, se vio un animal monstruoso, parecido al mamut de la antig眉edad, que se mov铆a entre la vegetaci贸n.
Los tripulantes del avi贸n informaron todo esto por radio. El avi贸n sobrevol贸 tierra, monta帽as, 谩rboles, lagos y r铆os por casi la totalidad de los 2.740 kil贸metros. ¿Qu茅 era esta tierra desconocida? Byrd, al viajar hacia el norte, penetr贸 en el hueco interior de la tierra a trav茅s de la abertura polar. M谩s tarde, la expedici贸n fue al Polo Sur y, despu茅s de pasarlo, sigui贸 3.700 kil贸metros m谩s all谩.
Una vez m谩s, penetramos en una tierra desconocida y misteriosa que no aparece en los mapas actuales. Y otra vez no aparecen anuncios despu茅s del primero —debido al ocultamiento oficial de esas noticias (autor)— y, m谩s extra帽o a煤n, encontramos que millones de personas en el mundo absorben los anuncios y no sienten ninguna curiosidad al respecto.
Por lo tanto, 茅stos son los hechos: en los dos polos, existen vastas 谩reas de tierra desconocida, habitables, que deben ser de extensi贸n inmensa y engloban una 谩rea mayor que cualquiera conocida en la extensi贸n continental. La tierra misteriosa del Polo Norte que vieron Byrd y su tripulaci贸n es por lo menos de 2.740 kil贸metros en direcci贸n transversal y no se puede concebir como una mera tira angosta. ¡Es un 谩rea tal vez tan grande como todo el territorio de los Estados Unidos! En el caso del Polo Sur, la tierra atravesada m谩s all谩 del Polo incluye un 谩rea tan grande como Am茅rica del Norte y el continente del Polo Sur en conjunto. Los platillos voladores podr铆an provenir de estas dos tierras desconocidas, m谩s all谩 de los polos. En la opini贸n de los editores de Flying Saucers, nadie puede probar que no existen estas tierras, dados los hechos de las dos expediciones que describimos.”
Si el Contralmirante Byrd afirm贸 que su expedici贸n al Polo Sur era “la expedici贸n m谩s .importante en la historia del mundo”, y si despu茅s de volver, dijo que “la presente expedici贸n ha abierto una nueva y vasta tierra”, resultar铆a extra帽o e inexplicable c贸mo el descubrimiento de un 谩rea tan grande como Am茅rica del Norte, comparable al descubrimiento de Am茅rica por Col贸n, no recibi贸 atenci贸n y fue olvidado; que desde los m谩s ignorantes hasta los m谩s informados no supieron nada al respecto.
La 煤nica respuesta racional a este misterio es que, despu茅s del anuncio breve en la prensa de los Estados Unidos, basado en el informe radial de Byrd, el gobierno evit贸 m谩s publicidad.
Byrd trabajaba para el Gobierno, que ten铆a razones pol铆ticas para no dar a conocer al mundo este nuevo descubrimiento hist贸rico; pues el Almirante hab铆a descubierto dos 谩reas desconocidas de tierra, que med铆an un total de 6.450 kil贸metros de ancho y probablemente era tan grande como Am茅rica del Norte y del Sur juntas, ya que el avi贸n de Byrd dio la vuelta sin llegar al final del territorio.
Resulta evidente que el gobierno de los Estados Unidos tem铆a que otro gobierno se enterara del descubrimiento y condujera vuelos similares hasta mucho m谩s all谩 de donde lleg贸 Byrd, y que tal vez reclamara este territorio como propio.
Con respecto a la declaraci贸n de Byrd en 1957, poco antes de su muerte, en la que llam贸 al nuevo territorio “aquel continente encantado en el cielo” y “la tierra del misterio eterno”, Palmer dice lo siguiente: “Si tomamos en cuenta todo esto, ¿resulta sorprendente que todas las naciones del mundo de repente hayan tomado tan intenso inter茅s por la regi贸n polar sur —en especial— y la norte, y que hayan enviado tantas exploraciones?” Palmer concluye que esta nueva tierra descubierta por Byrd, que no figura en ning煤n mapa, existe en el interior —y no en el exterior— de la tierra, ya que la geograf铆a de la parte externa es conocida, mientras que la interna —dentro de las depresiones polares— es “desconocida”. Por esa raz贸n, Byrd la llam贸 “el Gran Desconocido”.
Despu茅s de discutir la importancia de que Byrd usara el t茅rmino “m谩s all谩” del polo, en vez de “cruzando” el Polo al otro lado del 脕rtico o Ant谩rtida, Palmer concluye que Byrd se refer铆a a un 谩rea de tierra desconocida, dentro de la concavidad polar y que se continuaba con el interior de la tierra, una zona m谩s c谩lida donde hay vegetaci贸n y vida animal. Es “desconocida” porque no est谩 en la superficie externa y, por lo tanto, no est谩 registrada en ning煤n mapa.
Palmer escribi贸:
“En febrero de 1947, el Almirante Richard E. Byrd, el 煤nico hombre que trat贸 lo mejor que pudo de hacer que se conociera el 谩rea del Polo Norte, coment贸 lo siguiente: ‘Me gustar铆a ver la tierra m谩s all谩 del Polo. Aquella 谩rea es el centro del Gran Desconocido’.
Millones de personas leyeron este comentario en los diarios; millones se entusiasmaron con el vuelo del Almirante al Polo, a un punto 2.740 kil贸metros m谩s all谩; millones escucharon la emisi贸n radial que describ铆a el vuelo, tambi茅n publicada en los peri贸dicos. ¿Qu茅 tierra era? Revise su mapa; calcule la distancia desde todos los territorios que mencionamos antes: Siberia, Spitzbergen, Alaska, Canad谩, Finlandia, Noruega, Groenlandia e Islandia.
Muchos de ellos est谩n dentro de los 2.740 kil贸metros de distancia, pero ninguno dentro de los 320 kil贸metros del polo. Byrd sobrevol贸 un territorio desconocido. El mismo lo llam贸 ‘el gran desconocido’; ¡y de veras es grande! Pues despu茅s de 2.740 kil贸metros de vuelo, tuvo que regresar porque le faltaba gasolina y ¡a煤n no hab铆a llegado al final! Debi贸 llegar a la ‘civilizaci贸n’, y no lo hizo; debi贸 ver s贸lo el oc茅ano cubierto de hielo, o algunas porciones de oc茅ano descubierto cuando mucho.
Sin embargo, ¡vio monta帽as cubiertas de bosques! ¡Bosques!¡Incre铆ble! El l铆mite m谩s septentrional de la presencia de vegetaci贸n arb贸rea es el sur de Alaska, Canad谩 y Siberia. ¡Al norte de esa l铆nea no crece ning煤n 谩rbol! No hay 谩rboles dentro de un radio de 2.740 kil贸metros del polo. ¿Qu茅 conclusi贸n sacamos?
El autenticado vuelo del Almirante Richard E. Byrd a una tierra m谩s all谩 del Polo que tanto quer铆a ver, porque era el centro del gran desconocido, el centro del misterio. Por lo visto, su deseo se cumpli贸; sin embargo, en la actualidad, esta tierra misteriosa no se menciona en ninguna parte. ¿Por qu茅? ¿Aquel vuelo de 1947 fue una ficci贸n? ¿Mintieron todos los peri贸dicos? ¿La radio del avi贸n de Byrd minti贸?
No, el Almirante Byrd s铆 vol贸 m谩s all谩 del polo. ¿M谩s all谩? ¿Qu茅 quiso decir el Almirante cuando emple贸 esa palabra? ¿C贸mo es posible ir ‘m谩s all谩’ del polo? Imaginemos por un momento que alg煤n medio milagroso nos transporta al punto exacto del polo norte magn茅tico. Llegamos en forma inmediata, sin saber en qu茅 direcci贸n vinimos. S贸lo sabemos que iremos a Spitzbergen, pero ¿para qu茅 lado queda, qu茅 direcci贸n tomamos? Al sur, por supuesto.
Pero, ¿hacia qu茅 sur? ¡Todas las direcciones son sur desde el Polo Norte! En realidad, este es un problema de navegaci贸n simple. Todas las expediciones al polo, por vuelo, por submarino o a pie, enfrentan el mismo problema. Tienen que retroceder por el mismo camino que llegaron o descubrir qu茅 direcci贸n es la correcta para su objetivo. El problema se soluciona con doblar en cualquier direcci贸n y recorrer m谩s o menos 30 kil贸metros; luego las personas se detienen, miden las estrellas, las relacionan con la lectura de la br煤jula —que ya no apunta hacia abajo, sino hacia el Polo Norte Magn茅tico— y trazan el curso en el mapa. En esa instancia, resulta sencillo dirigirse a Spitzbergen si se va hacia el sur.
El Almirante Byrd no sigui贸 este procedimiento tradicional de navegaci贸n. Cuando lleg贸 al polo, sigui贸 por 2.740 kil贸metros m谩s. Continu贸 hac铆a el norte despu茅s de cruzar el polo. Aunque resulte curioso, est谩 registrado que lo logr贸, por que si no, no habr铆a visto ‘la tierra m谩s all谩 del polo’, que los peri贸dicos, libros, la radio y el conocimiento popular indican que ¡nunca se volvi贸 a visitar! Aquella tierra, seg煤n los mapas actuales, no puede existir.
Sin embargo, como s铆 existe, s贸lo podemos pensar que esos mapas son incorrectos, incompletos y no representan la realidad del hemisferio norte. Entonces, localizamos una gran masa de tierra en el norte, que no aparece en ning煤n mapa, y que es el centro del Gran Desconocido. De esto debemos inferir que la extensi贸n de 2.740 kil贸metros recorrida por Byrd es s贸lo una porci贸n del territorio completo.”
Un descubrimiento tan importante, que Bvrd calific贸 como el m谩s importante de la historia del mundo, debi贸 darse a conocer a todos, si el Gobierno no hubiera retenido toda informaci贸n al respecto, a punto tal, que casi cay贸 en el olvido absoluto, hasta que Giannini lo mencion贸 en su libro Worlds Beyond the Poles (Mundos m谩s all谩 de los polos), publicado en Nueva York en 1959. Asimismo, el libro, por alguna extra帽a raz贸n, no fue publicitado por el editor y no fue conocido.
Al final del mismo a帽o 1959, Ray Palmer, editor de la revista Flying Saucers, ley贸 una copia del libro de Giannini y dio publicidad al descubrimiento del Almirante Byrd. Muy impresionado por el libro, en diciembre de ese a帽o public贸 la informaci贸n en su revista, que se vend铆a en los kioscos de peri贸dicos en todo el territorio de los Estados Unidos. Luego sucedieron una serie de incidentes extra帽os, que indicaban que fuerzas secretas intentaban impedir que saliera la informaci贸n contenida en la edici贸n de diciembre de la revista.
¿Qui茅nes son estas fuerzas secretas, que tienen una raz贸n especial para ocultar la informaci贸n sobre el gran descubrimiento del Almirante Byrd? Resulta obvio que son las mismas que impidieron la salida de informaci贸n despu茅s de que Byrd realiz贸 tal descubrimiento —excepto por un breve anuncio radial— y antes de que Giannini publicara la primera informaci贸n al respecto en 1959, doce a帽os despu茅s del descubrimiento.
El anuncio de Palmer sobre los descubrimientos de Byrd en el 脕rtico y la Ant谩rtida fue una 茅poca de publicidad en gran escala, desde que se oy贸 el breve anuncio en el momento del vuelo, y fue mucho m谩s significativa en las citas y los comentarios del libro de Giannini, que no tuvo publicidad adecuada y termin贸 con escasas ventas. Por esta raz贸n, poco despu茅s de que la edici贸n de diciembre de Flying Saucers saliera a los kioscos y estuviera preparada para enviar a los suscriptores desapareci贸 de circulaci贸n en forma misteriosa.
Es obvio que fue obra de las mismas fuerzas que imped铆an la publicaci贸n de esta informaci贸n desde 1947. Cuando el cami贸n lleg贸 para entregar al editor las revistas que ven铆an de imprenta, ¡no hab铆a revistas en el cami贸n! El editor (el se帽or Palmer) llam贸 por tel茅fono al impresor y descubri贸 que no hab铆a recibo de que se hubiera hecho un env铆o. Como hab铆a pagado las revistas el editor pidi贸 al impresor nuevas copias, pero las matrices no estaban disponibles y aparec铆an tan da帽adas que no fue posible hacerlo. ¿D贸nde estaban las miles de revistas? ¿Por qu茅 no hab铆a recibo de env铆o? Si se hubieran perdido o enviado a una direcci贸n err贸nea, tendr铆an que haber aparecido, pero no fue as铆.
Como resultado, 5000 suscriptores no recibieron la revista. Un distribuidor que recibi贸 750 copias para vender en su kiosco, desapareci贸 junto con las revistas. Las hab铆a recibido con el encargo de devolver las que no se vendieran, pero nunca se recuperaron. Ya que la revista desapareci贸 por completo, se volvi贸 a publicar y se envi贸 a los suscriptores varios meses m谩s tarde.
¿Qu茅 conten铆a esta revista para que fuerzas secretas e invisibles la censuraran de tal manera? Un informe sobre el vuelo del Almirante Byrd m谩s all谩 del Polo Norte en 1946, y conocimientos que se hab铆an suprimido, excepto por la menci贸n en el libro de Giannini. Evidentemente, las fuerzas secretas consideraron peligrosa la edici贸n de diciembre de 1959.
Ten铆an una raz贸n especial para retener la informaci贸n y mantenerla en secreto. Esta edici贸n de la revista Flying Saucers conten铆a las siguientes citas del libro de Giannini: “Desde el 12 de diciembre de 1929, las expediciones polares de la Armada de los Estados Unidos han determinado la existencia de una extensi贸n de tierra incalculable m谩s all谩 de los puntos polares.
“El 13 de enero de 1956, durante la preparaci贸n de este libro, una unidad a茅rea de los Estados Unidos penetr贸 una extensi贸n de 3.700 kil贸metros m谩s all谩 del presunto final de la tierra, el Polo Sur. Tal vuelo se realiz贸 en todo momento, sobre tierra y agua y hielo. Por razones sustanciales, el memorable vuelo recibi贸 una cobertura de prensa negligente.
“Los Estados Unidos y m谩s de treinta naciones m谩s prepararon expediciones polares sin precedentes para el bienio 1957 y 1958, con el fin de penetrar en la extensi贸n que ahora se ha probado, contin煤a m谩s all谩 de los puntos polares. Mi revelaci贸n original de 1926 a 1928, de la tierra entonces desconocida, fue calificada por la prensa, como ‘m谩s atrevida que cualquier concepci贸n de Julio Verne’.” Luego Giannini cit贸 las siguientes declaraciones del Almirante Byrd, que transcribirnos antes: «Febrero de 1947: ‘Me gustar铆a ver aquella tierra m谩s all谩 del polo. Es el centro del Gran Desconocido’. Contralmirante Byrd, Armada de los Estados Unidos, antes de su vuelo de siete horas sobre el territorio m谩s all谩 del Polo Norte.
“El 13 de enero de 1956: ‘El 13 de enero, miembros de la expedici贸n de los Estados Unidos realizaron un vuelo de 4.350 kil贸metros desde la base en McMurdo Sound, que est谩 a 650 kil贸metros al oeste del Polo Sur, y penetraron un una extensi贸n de tierra de 3.700 kil贸metros m谩s all谩 del polo’. Anuncio radial confirmado por la prensa el 5 de febrero.
“El 13 de marzo de 1956: ‘La presente expedici贸n ha abierto una vasta tierra nueva’. Almirante Byrd, despu茅s de volver de la tierra m谩s all谩 del Polo Sur.
“1957: ‘Aquel continente encantado en el cielo, tierra del misterio eterno’. Almirante Byrd.”
El mundo cient铆fico no prest贸 atenci贸n al libro de Giannini. La extra帽a y revolucionaria teor铆a que presentaba fue ignorada, por exc茅ntrica en vez de cient铆fica. Sin embargo, las afirmaciones del Almirante Byrd s贸lo cobran sentido si se acepta la concepci贸n de la existencia de la tierra m谩s all谩 de los polos, como hizo Giannini. El escribe:
“No hay un final f铆sico de las extremidades norte y sur de la tierra. Esta no se puede circunnavegar en direcci贸n norte o sur en el sentido real de la palabra. Sin embargo, algunos vuelos ‘alrededor del mundo’ han contribuido a esta concepci贸n err贸nea. Es imposible pasar por sobre el Polo Norte hasta alcanzar las 谩reas septentrionales de temperatura templada sin dar la vuelta, pues no existe una extremidad norte de la tierra. Lo mismo es v谩lido para el Polo Sur.
La existencia de mundos m谩s all谩 de los polos ha sido confirmada por exploraciones de la Armada de los Estados Unidos durante los 煤ltimos treinta a帽os. La confirmaci贸n es sustancial. El explorador m谩s anciano del mundo, Contralmirante Richard Evelyn Byrd, comand贸 la memorable expedici贸n gubernamental a esa tierra interminable m谩s all谩 del Polo Sur.
Antes de su partida de San Francisco, hizo un anuncio radial de gran trascendencia: ‘Esta es la expedici贸n m谩s importante en la historia del mundo’. En la expedici贸n del 13 de enero de 1956, que penetr贸 en la tierra m谩s all谩 del polo por una extensi贸n de 3.700 kil贸metros, prob贸 que no exageraba.”
Palmer escribe los siguientes comentarios en su revista sobre las afirmaciones de Giannini con respecto a seguir de largo del Polo Norte y llegar al otro lado del mundo, que ser铆a el caso si la Tierra fuera convexa, en vez de c贸ncava, en los polos:
“Muchos de los lectores dijeron que los vuelos comerciales cruzan el polo y vuelan al lado opuesto de la Tierra. Esto no es cierto. Aunque los oficiales de las l铆neas a茅reas digan que s铆, no es verdad. Realizan maniobras de navegaci贸n que eliminan en forma autom谩tica todo vuelo en l铆nea recta m谩s all谩 del polo. Pregunte a los pilotos sobre estos vuelos polares; o trate de nombrar un vuelo para el cual usted pueda comparar as铆 que cruza el Polo Norte.
Si examinamos la ruta de los vuelos que cruzan el 谩rea polar norte, encontraremos que todos van alrededor o a un costado, pero nunca lo cruzan en forma directa. Esto resulta extra帽o. Podemos estar seguros de que un vuelo que cruce el Polo Norte atraer铆a muchos pasajeros que quisieran tener la experiencia. Sin embargo, ninguna l铆nea a茅rea lo ofrece, siempre pasan a un costado del polo. ¿Por qu茅? ¿No es posible que si lo cruzaran en forma directa, en vez de aterrizar en el lado opuesto de la tierra, el avi贸n entrar铆a en la tierra m谩s all谩 del polo, ‘el centro del Gran Desconocido’, como lo llam贸 el almirante Byrd?”.
Palmer sugiere que se organice una expedici贸n que viaje en l铆nea recta al norte y contin煤e en esa direcci贸n despu茅s de llegar al Polo Norte, que 茅l cree es el centro de la concavidad polar y no una tierra s贸lida. Se debe seguir la misma ruta que el Almirante Byrd y continuar en esa direcci贸n hasta llegar al interior hueco de la tierra.
Esto nunca se hizo a pesar de que la armada de los Estados Unidos tiene en sus archivos el registro de los vuelos y descubrimientos de Byrd. Tal vez la raz贸n sea que los jefes de la Armada no compart铆an la nueva concepci贸n geogr谩fica de la formaci贸n de la tierra en las regiones polares, que hay que aceptar para apreciar la significaci贸n de la evidencia de Byrd, y la dejaron a un lado hasta olvidarla.
El comentario de m谩s arriba, de Palmer, que sostiene que las l铆neas a茅reas no sobrevuelan el Polo Norte, parece razonable al tener en cuenta nuevos descubrimientos sovi茅ticos sobre el Polo Norte Magn茅tico. Encontraron que no era un punto, sino una l铆nea larga, se cree que una l铆nea circular, que constituye el borde de la concavidad polar. Es decir, que se le puede decir Polo Norte Magn茅tico a cualquier punto en este c铆rculo porque, en ese lugar, la aguja de la br煤jula apunta hacia abajo.
Si fuera as铆, resultar铆a imposible que los aviones cruzaran el Polo Norte —el centro de la depresi贸n polar, no la superficie de la tierra— como indica la teor铆a de la tierra s贸lida y la formaci贸n convexa del polo. Cuando los pilotos creen llegar al Polo Norte por la lectura de la br煤jula, en realidad, est谩n en el borde de la concavidad polar, donde est谩 el verdadero Polo Norte Magn茅tico.
En otra referencia al libro de Giannini, Palmer comenta: “El extra帽o libro escrito por Giannini ofrece la posibilidad de probar en forma definitiva que la tierra tiene una forma extra帽a en el Polo Norte, del mismo modo que creemos ocurre con el Polo Sur: no necesariamente con un agujero que llega de lado a lado, sino como una rosca que se hinch贸 tanto durante la cocci贸n que el agujero se transform贸 en s贸lo una profunda depresi贸n a cada lado, o como un neum谩tico gigante montada en un cubo s贸lido con tapacubos ahuecados. Ning煤n ser humano ha podido volar directamente sobre el Polo Norte y seguir en l铆nea recta. El editor cree que se debe hacer de inmediato. Tenemos los aviones para llevarlo a cabo.
El editor quiere saber con seguridad si un vuelo semejante terminar铆a en uno de los pa铆ses que rodean el Polo Norte, en el lugar opuesto al punto de salida. La navegaci贸n no se har铆a de acuerdo a una br煤jula o con triangulaci贸n en mapas existentes, sino solamente con br煤jula girosc贸pica en un curso recto sin desviaciones desde el momento del despegue hasta el de aterrizaje. No s贸lo habr铆a una br煤jula girosc贸pica en un plano horizontal, sino en uno vertical tambi茅n despu茅s de entrar en la abertura polar. Debe haber un movimiento positivo hacia adelante que no se puede discutir.
Todos saben que una br煤jula girosc贸pica horizontal, como las que se utilizan en la actualidad, hace que un avi贸n aumente la elevaci贸n en forma constante a medida que avanza, y se aleja —en forma de curva— de la tierra debajo de 茅l.
De acuerdo a nuestra teor铆a de la depresi贸n polar, cuando el avi贸n entra en la depresi贸n, la br煤jula deber铆a mostrar un mayor aumento de elevaci贸n que en otro caso, debido a que la tierra se aleja en forma de curva en el Polo Norte. Si el avi贸n contin煤a en direcci贸n norte, este aumento en altitud seguir谩 cuanto m谩s se aleje; y si el avi贸n trata de mantener la misma altitud, doblar谩 hacia el interior hueco de la tierra.”
Los siguientes comentarios de Giannini, escritos en una carta a un lector que se interes贸 en 茅l a trav茅s de la revista de Palmer, son de gran inter茅s: “El autor recibi贸 el permiso de la oficina de Investigaci贸n naval de Nueva York, de transmitir un mensaje de buen viaje por radio al Contralmirante Richard Evelyn Byrd, de la Armada de los Estados Unidos, en su base 谩rtica en febrero de 1947.
En ese momento, el Almirante anunci贸 por la prensa: ‘Me gustar铆a ver la tierra m谩s all谩 del polo. Es el centro del Gran Desconocido’. Luego, 茅l y un equipo naval realizaron un vuelo de 2.740 kil贸metros sobre la tierra que se extend铆a m谩s all谩 del supuesto Polo Norte ‘final’ de la tierra.
En enero de 1947, antes del vuelo, este autor pudo vender una serie de art铆culos period铆sticos a un sindicato internacional de medios, porque este autor asegur贸 al director de dicho sindicato que Byrd de veras ir铆a m谩s all谩 del imaginario extremo del Polo Norte.
Como resultado del conocimiento previo que el autor ten铆a de la tierra, hasta ese momento desconocida, que se extend铆a m谩s all谩 de los puntos del polo, y luego de que los medios sindicados publicaron la noticia, la oficina de inteligencia naval de los Estados Unidos investig贸 a este autor. Esta investigaci贸n se debi贸 a la confirmaci贸n definitiva de las teor铆as del autor por parte de Byrd.
M谩s tarde, en marzo de 1958, en Missouri, este autor se dirigi贸 a la audiencia radial, comentando la importancia del descubrimiento de la tierra m谩s all谩 de los puntos imaginarios del Polo Norte de acuerdo a la historia arcaica.”
Los siguientes son comentarios de Giannini, que aparec铆an en los peri贸dicos de Nueva York, con respecto a los informes del vuelo del Almirante Byrd en febrero de 1947: “Estas declaraciones describieron el vuelo de 2.740 kil贸metros de Byrd, que dur贸 siete horas, sobre tierra y lagos de agua dulce MAS ALL脕 del presunto ‘final’ de la tierra, el Polo Norte. Los mensajes se intensificaron hasta que una censura estricta se impuso desde Washington.”
Otro escritor estadounidense especializado en temas de platillos voladores, Michael X, se sinti贸 conmovido por los descubrimientos de Byrd y lleg贸 a la conclusi贸n de que los platillos voladores deben provenir de una civilizaci贸n avanzada del interior de la tierra, cuya periferia visit贸 Byrd. El describe el viaje de Byrd de la siguiente manera: “Hab铆a un valle extra帽o debajo de ellos. Por alguna extra帽a raz贸n, el valle que Byrd vio no estaba cubierto de hielo como era de esperar. Era verde y frondoso; ten铆a monta帽as con bosques llenos de 谩rboles y hierba y maleza.
Esto era un misterio en una tierra de hielo y nieve, casi siempre congelada. Cuando el Almirante Byrd entr贸 en este pa铆s desconocido, ‘el centro del gran desconocido’, ¿d贸nde se encontraba? De acuerdo a la teor铆a de Marshall Gardner, estaba en la entrada que lleva al interior de la tierra, m谩s all谩 del Polo. Tanto Alaska como Canad谩 han tenido much铆simas visiones de platillos voladores en los 煤ltimos meses. ¿A qu茅 se deben?
¿Existe alguna conexi贸n con la tierra ‘m谩s all谩 del polo’, ese territorio desconocido dentro de la tierra? Tiene que existir una conexi贸n. Si los platillos voladores entran y salen del interior de la tierra a trav茅s de las aberturas polares, es natural que los habitantes de Alaska y Canad谩 los vean con m谩s frecuencia que personas de otras partes del mundo. Ambos pa铆ses quedan cerca del Polo Norte.”
Las observaciones anteriores sobre una concentraci贸n de platillos voladores en la regi贸n 谩rtica concuerda con observaciones similares de Jarrold y Bender sobre una concentraci贸n en el Ant谩rtico, donde expertos en el tema creen que existe una base de aterrizaje, de donde son vistos al ascender y al regresar. Sin embargo, de acuerdo a la teor铆a de este libro, lo que de veras ocurre tanto en el 脕rtico como en el Ant谩rtico es que los platillos voladores emergen de y reingresan al interior hueco de la tierra, su verdadero lugar de origen. Aime Michel, en su teor铆a de “l铆nea recta”, prob贸 que la mayor铆a de los patrones de vuelo de los platillos voladores son en direcci贸n norte-sur, que ser铆a el caso si su origen fuera polar. Vendr铆an de la abertura polar norte o sur.
En febrero de 1947, alrededor de la 茅poca en que el Almirante Byrd hizo su gran descubrimiento de la tierra m谩s all谩 del Polo Norte, se realiz贸 otro gran descubrimiento en el continente ant谩rtico: el “Oasis de Bunger”. El descubrimiento fue del Teniente Comandante David Bunger, que estaba en los controles de los seis grandes aviones de transporte utilizados por el almirante Byrd para la “Operaci贸n salto alto” de la Armada de los Estados Unidos entre 1946 y 1947.
Bunger volaba hacia el interior desde Shack-leton Ice Shelf cerca de la Costa Queen Mary de W眉kes Land. El y su equipo estaban a seis kil贸metros de la costa donde empieza el mar abierto. La tierra descubierta por Bunger no ten铆a hielo. Los lagos eran de muchos colores diferentes, por ejemplo el color del 贸xido, verde y azul profundo. Cada uno ten铆a m谩s de cinco kil贸metros de largo. Bunger “acuatiz贸” en uno de ellos y comprob贸 que el agua era m谩s c谩lida que la del oc茅ano. Cada lago ten铆a una playa con una leve inclinaci贸n.
Alrededor de los cuatro l铆mites del oasis, de forma aproximadamente cuadrada, vio nieve y hielo que segu铆an hasta el horizonte. Dos de los lados del oasis se elevaban casi 30 metros y consist铆an en grandes paredes de hielo. Los otros dos lados ten铆an una inclinaci贸n m谩s gradual y suave.
La existencia de un oasis semejante en la Ant谩rtida lejana, una tierra de hielo perpetuo, indica condiciones m谩s c谩lidas, que se dar铆an si el oasis estuviera en la abertura del Polo Sur, que da al territorio interno, de condiciones m谩s c谩lidas. Este era el caso del territorio c谩lido, de tierra y lagos, que descubri贸 Byrd m谩s all谩 del Polo Norte. (Es probable que estuviera dentro de la abertura.)
De otro modo, no se explicar铆a la existencia de un oasis de tierras no congeladas en el medio del continente de la Ant谩rtida, donde hay hielo con kil贸metros de grosor. El oasis no puede resultar de la actividad volc谩nica debajo de la superficie terrestre porque el 谩rea de tierra que cubr铆a el oasis era de 500 kil贸metros cuadrados, demasiado grande para obtener su provisi贸n de calor de un volc谩n. Las corrientes de vientos c谩lidos del interior de la tierra son una mejor explicaci贸n.
Por lo tanto, Byrd en el 脕rtico y Bunger en la Ant谩rtida hicieron descubrimientos similares de 谩reas de tierra m谩s all谩 de los polos m谩s o menos en el mismo momento, en la primera mitad de 1947. Pero no fueron los 煤nicos que realizaron descubrimientos semejantes. Hace alg煤n tiempo, un peri贸dico de Toronto, Canad谩, The Globe and Ma眉, public贸 una fotograf铆a de un valle verde. La foto fue tomada por un aviador en la regi贸n 谩rtica, desde el aire y sin intentar aterrizar. Era un valle hermoso con colinas verdes. El aviador debi贸 seguir m谩s all谩 del Polo Norte hasta el mismo territorio c谩lido que visit贸 el Almirante Byrd, dentro de la abertura polar. La foto se public贸 en 1960.
Encontramos m谩s confirmaci贸n del descubrimiento de Byrd en los informes de los individuos que afirmaban haber entrado en la abertura del Polo Norte, pues muchos exploradores del 脕rtico, sin darse cuenta, penetraron en el mundo subterr谩neo en el interior hueco de la tierra. El doctor Nephi Cottom de Los Angeles dijo que uno de sus pacientes, un hombre de ascendencia n贸rdica, le cont贸 la siguiente historia:
“Yo viv铆a cerca del C铆rculo 脕rtico en Noruega. Un verano, un amigo y yo nos decidimos a ir lo m谩s lejos posible al territorio del norte. Colocamos provisiones para un mes en un peque帽o bote de pesca y, con una vela y un buen motor, salimos al mar. Al final de un mes, hab铆amos penetrado bastante en el norte, m谩s all谩 del polo, en una extra帽a y nueva regi贸n. Nos sorprendimos mucho porque el clima era c谩lido, a veces, demasiado para dormir. (Exploradores del 脕rtico que llegan muy al norte hacen comentarios similares del clima, a veces tan c谩lido como para quitarse los abrigos. El autor.) Luego vimos algo tan extra帽o que quedamos anonadados. M谩s all谩 de un mar calido abierto ve铆amos que est谩bamos en una gran monta帽a.
El oc茅ano parec铆a vaciarse en la monta帽a en un punto determinado. Sin poder creerlo, seguimos en la misma direcci贸n y navegamos hasta entrar en un vasto ca帽贸n, que llevaba al interior de la Tierra. Continuamos y tuvimos una incre铆ble visi贸n: ¡un sol brillaba dentro de la Tierra! El oc茅ano que nos hab铆a llevado hasta el interior hueco de la Tierra se convirti贸 en un r铆o.
Este r铆o recorr铆a, como nos dimos cuenta despu茅s, todo el interior hueco de la tierra, de una punta a la otra, por la superficie interna. Si uno lo sigue, va desde el Polo Norte hasta el Sur. Vimos que la superficie interna de la tierra estaba dividida, as铆 como la otra, en tierra y agua. Hay mucho sol y abunda tanto la vida animal como vegetal.
Navegamos m谩s y m谩s dentro de esta tierra fant谩stica, la llamo as铆 porque todo era de un tama帽o inmenso en comparaci贸n con el exterior. Las plantas son grandes, los 谩rboles gigantes, y, por 煤ltimo, llegamos a los gigantes. Viv铆an en casas y pueblos, as铆 como lo hacemos en la superficie de la Tierra. Utilizaban una forma de veh铆culo el茅ctrico, como una carreta monorriel, para transportar a las personas. Corr铆a por el borde del r铆o, de un pueblo a otro. Algunos de estos habitantes detectaron nuestro bote y se sorprendieron. Eran muy amistosos; nos invitaron a comer con ellos en sus casas. As铆, mi compa帽ero y yo nos separamos: 茅l se fue con un gigante a su casa y yo con otro.
Mi amigo gigante me llev贸 a su casa a conocer a su familia. Yo estaba asombrado por el tama帽o inmenso de los objetos en su casa. La mesa para comer era colosal. En mi plato, colocaron una cantidad tan abundante de comida, que me hubiera alimentado una semana. El gigante me ofreci贸 un racimo de uvas, cada una era el tama帽o de un durazno. Prob茅 una y la hall茅 mucho m谩s dulce que cualquiera que pudiera saborear en el ‘exterior’. En el interior de la tierra todas las frutas y verduras saben mucho mejor que las que tenemos en la superficie.
Nos quedamos con ellos por un a帽o. Disfrutamos tanto de su compa帽铆a, como ellos de conocernos a nosotros. Observamos muchos fen贸menos extra帽os e inusuales durante nuestra visita a estas personas incre铆bles. Sus avances cient铆ficos e inventos no dejaban de asombrarnos. En todo ese tiempo, jam谩s fueron antip谩ticos con nosotros, y nos permitieron retornar a nuestro hogar de la misma manera que llegamos. Es m谩s, nos ofrecieron protecci贸n si la hubi茅ramos necesitado para el viaje.”
Otro noruego, llamado Olaf Jansen, registr贸 una experiencia similar de una visita al interior de la tierra a trav茅s de las aberturas polares, pero totalmente independiente de la anterior, en un libro de un escritor americano, Willis George Emerson, The Smoky God. El libro se basa en un informe que Jansen le hizo al se帽or Emerson antes de morir, donde describe una experiencia verdadera de visitar el interior de la tierra y a sus habitantes.
El t铆tulo The Smoky God (El dios que fuma) se refiere al sol central en el interior de la Tierra, que, al ser m谩s peque帽o y menos brillante que el nuestro, parece “ahumado”. El libro cuenta la experiencia verdadera de un padre e hijo escandinavos que, en su peque帽o bote de pesca e inmenso coraje, intentaron encontrar “la tierra m谩s all谩 del viento del norte”, ya que hab铆an o铆do de su calidez y belleza. Una incre铆ble tormenta de viento los llev贸 la mayor parte del camino a trav茅s de la abertura polar hasta el interior hueco de la tierra. Pasaron dos a帽os all铆 y volvieron por la abertura polar sur. El padre perdi贸 la vida cuando un iceberg se parti贸 en dos y destruy贸 el bote.
El hijo fue rescatado. Pas贸 24 a帽os recluido por demencia, como resultado de contar la historia de su experiencia a gente incr茅dula. Cuando por fin le permitieron salir no volvi贸 a contar la historia a nadie. Despu茅s de 26 a帽os como pescador ahorr贸 suficiente dinero para viajar a los Estados Unidos y establecerse en Illinois y, luego, en California.
Cuando ten铆a m谩s de noventa a帽os, por coincidencia, Willis George Emerson se convirti贸 en su amigo y conoci贸 la historia. Al morir, le cedi贸 los mapas que hab铆a hecho del interior de la tierra, y el manuscrito que describ铆a la experiencia. Se neg贸 a mostr谩rselos a nadie mientras viv铆a, debido a que, en el pasado, nadie le hab铆a cre铆do y lo hab铆an considerado demente.
El libro, The Smoky God, que describe el extraordinario viaje de Olaf Jansen al interior de la Tierra, se public贸 en 1908. Cuenta sobre las personas que viven dentro de la Tierra, que 茅l y su padre conocieron durante su visita, y cuyo lenguaje aprendi贸. El cont贸 que viv铆an entre 400 y 800 a帽os y que estaban muy adelantados en ciencia. Pueden transmitir los pensamientos de una persona a otra por medio de formas de radiaci贸n y tienen fuentes de mayor poder que la electricidad. Son creadores de los platillos voladores, que est谩n operados por ese extraordinario poder, extra铆do del electromagnetismo de la atm贸sfera. Tienen una estatura de cuatro metros o m谩s.
Es incre铆ble la semejanza entre los relatos de esta visita y la otra, sin embargo las dos son independientes. Adem谩s, el tama帽o gigante de los seres humanos que habitan en el interior de la Tierra concuerda con el de los animales que observ贸 el Almirante Byrd (vio un animal semejante al antiguo mamut durante su viaje de 2.740 kil贸metros m谩s all谩 del Polo Norte). M谩s adelante en el libro, presentaremos la teor铆a de Marshall Gardner, de que los mamuts hallados en el hielo, en realidad no son prehist贸ricos, sino animales inmensos del interior de la tierra que fueron llevados a la superficie por los r铆os y luego congelados en el hielo formado por el agua que los transporto.
















