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domingo, 25 de marzo de 2018

La teolog铆a de la liberaci贸n en Europa-Espa帽a por: Benjam铆n Forcano

Por Benjam铆n Forcano


Este mi art铆culo viene publicado en ingl茅s y espa帽ol, en VOICES, revista de la Asociaci贸n Ecum茅nica EATWOT, juntamente con el de otros autores
.
El resultado positivo de un comienzo dif铆cil y hostigado
Despu茅s de unos 50 a帽os largos, podemos concluir con gozo que la Teolog铆a de la Liberaci贸n, recelada y temida cuando no reprobada en sus primeros arrimos a Europa, hizo un itinerario s贸lido y alcanz贸 muy buenos resultados.

Est谩bamos estrenando la primavera radiante del Vaticano II, y los anhelos de muchos te贸logos, fermentados desde hac铆a tiempo, cobraban vigor y forma en el 谩mbito ecum茅nico del concilio Vaticano II, acontecimiento el m谩s importante de la Iglesia cat贸lica en el siglo XX.
Era clara la conciencia, entre muchos movimientos, colectivos y comunidades de la Iglesia, el atraso y el desfase que acompa帽aba a la Iglesia tras su atrincheramiento antimoderno en los 煤ltimos siglos.

Los avances tecnocient铆ficos, sociales y pol铆ticos de la posguerra mundial, airearon muchos errores del pasado, desencanto de absolutismos imperialistas y racistas y aceleraron interrogantes, y desaf铆os para un nuevo pensar y obrar teol贸gicos.
No obstante, este brio renovador conciliar del Vaticano II, iba a conocer pronto la par谩lisis y la involuci贸n m谩s fuerte, nada improvisada, de Juan Pablo II, continuada luego por Benedicto XVI con temores y dimisi贸n final.
Es un per铆odo de casi cuarenta a帽os, donde se impuso la restauraci贸n (vuelta al preconcilio) de Karol Josef Wojtyla, quien a sus 58 a帽os, fue elegido el 16 de octubre de 1978, como el primer Papa polaco de la historia y el primer Papa no italiano desde 1523. Su gobierno dur贸 27 a帽os. Y a 茅l le sigui贸 el del cardenal Joseph Ratzinger, elegido Papa el 2 de abril de 2005, con duraci贸n hasta el 28 de febrero de 2013,en que renunci贸.

Por los a帽os 1960, y a煤n antes, aparecen en escena los tres factores, que condicionaron fuertemente el periodo soci-pol铆tico -eclesial que llega hasta nuestros d铆as: Teolog铆a pogresista de Europa, Celebraci贸n del Concilio Vaticano II , Teolog铆a de la Liberaci贸n.
Dentro de estos tres factores, se descubre una profunda interrelaci贸n que, analizados un poco en detalle, nos van a permitir comprender el panorama teol贸gico que se ha venido desarrollando entre Europa y Am茅rica o, en t茅rminos m谩s amplios, entre el Primer y el Tercer mundo.

La Teolog铆a de la Liberaci贸n dentro de la Teolog铆a Progresista de Europa

Si nos remontamos a los a帽os de la 煤ltima posguerra mundial, la teolog铆a progresista comenz贸 a ser muy importante en Europa, por ser la m谩s relevante. Pr谩cticamente, fue la que enterr贸 la teolog铆a conservadora, convirti茅ndose en fragua y motor de la preparaci贸n del concilio Vaticano II.

Fueron te贸logos europeos los que acompa帽aron como peritos a sus respectivas Conferencias Episcopales y obtuvieron mayor peso en las deliberaciones del concilio.

¿Se da en el contexto europeo la dial茅ctica dominaci贸n ? liberaci贸n?
Apenas hab铆an pasado veinte a帽os despu茅s del concilio y en Europa eran p煤blicas y alarmistas las noticias sobre la TL. Ya en 1969, a corta distancia de la Conferencia de Medell铆n, el informe Rockefeller lanza esta alarma: ?Debemos tener en cuenta que si la Iglesia pone en pr谩ctica las decisiones de Medell铆n, nuestros intereses sufrir谩n detrimento??.

Y en el 1979, el Consejo de Santa Fe afirmaba expl铆citamenre: ?La pol铆tica exterior norteamericana debe comenzar a afrontar la Teolog铆a de la Liberaci贸n tal como se plantea en Am茅rica latina y no limitarse a reaccionar contra ella??.
Poco a poco, iba tomando fuerza en la opini贸n p煤blica la idea de que la TL era una pol铆tica revolucionaria, marxista , que se hab铆a filtrado en la Iglesia y trataba de reemplazar la palabra de Dios por el marxismo y el servicio de los pobres por la lucha de clases. Su m茅todo no era v谩lido por aceptar el materialismo hist贸rico o lo era s贸lo para Am茅rica Latina y no para Europa.

Hoy, atendiendo al testimonio de algunos autores de entonces podemos conocer mejor la novedad e impacto de la teolog铆a de la liberaci贸n en el mundo de la teolog铆a en general y en el de la teolog铆a progresista europea en especial.

GIULIO GIRARDI.- El te贸logo Giulio Girardi, gran conocedor del tema, pudo analizar este problema, en un art铆culo (Revista Misi贸n Abierta, Posibilidad de una Teolog铆a europea de Liberaci贸n, pp. 151-159, Madrid,1984), en el que reconoce reconoce como incipiente en Europa la TL , con una funci贸n positiva en el contexto pol铆tico y cultural de Am茅rica Latina y que pod铆a ser una aportaci贸n y est铆mulo para la Teolog铆a progresista de Europa.

Puesto a analizar si en Europa se da la dial茅ctica dominaci贸n ? liberaci贸n concluye que a nivel internacional ?La cultura dominante en Europa y en Estados Unidos tiende a imponer sus propias respuestas a los pa铆ses del Tercer Mundo?? (Pg. 154), en el sentido de estar guiadas por un sutil racismo, un presentar como natural la divisi贸n internacional del trabajo, un narrar la colonizaci贸n como historia de civilizaci贸n y un encubrir a las empresas multinacionales que subyugan y sacrifican sistem谩ticamente a sus propios intereses a los pueblos que someten. Ser铆a una lectura ligada al eurocentrismo que invade nuestra cultura.

A nivel interno, en el seno de las propias naciones europeas, la cultura dominante trata de obviar el problema de los pobres en Europa, insistiendo en que en nuestros pa铆ses no habr铆a pobres en sentido estricto, ni proceder铆an como elemento intr铆nseco de sus propias estructuras.
Para superar esa situaci贸n, Girardi propone como camino el de la solidaridad, que lleva a trabajar por crear colectivamente sujetos que sean una verdadera alternativa.
Para avanzar hacia ella, la teolog铆a no puede eludir realizarse a la luz del dilema dominaci贸n-liberaci贸n, apoy谩ndola en el pensamiento de Jes煤s de Nazaret, que es alternativa global a la cultura y sociedad de su tiempo.

En este sentido, la TL supone una cierta ruptura con la Teolog铆a progresista , por hacer suya la inspiraci贸n fundamental de Jes煤s, la opci贸n por los pobres: ?En definitiva, en la dial茅cica opresi贸n-liberaci贸n, la vida y el mensaje de Jes煤s se sit煤an de parte de la liberaci贸n y representan un momento fundamental de toda historia de liberaci贸n?? (Pg. 158). Y, en consecuencia,??Frente a la Teolog铆a de la liberaci贸n no cabe una via media de compromiso: o se la acepta o se la rechaza . La teolog铆a europea no puede continuar en su trayectoria idealista de afirmaci贸n de los ?valores espirituales?? prescindiendo de los sistemas de poder en que son realizados y de la funci贸n real que desarrollan en esos sistemas. En esta teolog铆a, el eurocentrismo y el eclesiocentrismo se dan la mano?? (PP. 158-159).

JOHANN BAPTIS METZ.- Metz, al afrontar la relaci贸n que hay entre la teolog铆a de pol铆tica europea y la teolog铆a en Latinoamerica de la liberaci贸n , afirma: ?La nueva teolog铆a pol铆tica que se hace en Europa y la teolog铆a latinoamericana de la liberaci贸n tratan de crear una conciencia de ese adi贸s definitivo que se enfrenta hoy en d铆a cualquier teolog铆a cristiana: el adi贸s a su inocencia social y pol铆tica , y el adi贸s a su inocencia cultural y 茅tica , es decir, el eurocentrismo que tiene interiorizado?? (Cambio social y pensamiento cristiano en Am茅rica Latina, Teolog铆a europea y teolog铆a de la liberaci贸n, Trotta, Madrid, 1993, pp. 263-264). .

JON SOBRINO.- Jon Sobrino, se帽ala que , junto a la teolog铆a conservadora y progresista, hab铆a otra teolog铆a m谩s nueva ?Con una inspiraci贸n af铆n a la de la Teolog铆a de la Liberaci贸n, que toma en serio el mundo de los pobres y oprimidos, en Europa y en el resto del mundo, y hace de ellos lugar para la renovaci贸n de la fe y as铆 de la teolog铆a (Misi贸n Abierta, ?Teolog铆a de la liberaci贸n y teolog铆a europea progresista,n.4, 1987,pp. 11-12).
En Europa, esta teolog铆a aparece despu茅s del concilio, pero no llega a suplantar la relevancia de la teolog铆a progresista.
Jon Sobrino, en el art铆culo citado, se detiene en subrayar la diferencia entre los presupuestos del quehacer teol贸gico liberador frente a los presupuestos del quehacer de la teolog铆a progresista.

La teolog铆a progresista pretende liberar a la subjetividad humana esclavizada, devolvi茅ndole la autnom铆a, en tanto que la teolog铆a de la liberaci贸n , sin abdicar de la autonom铆a de una raz贸n responsable, busca la liberaci贸n de la realidad oprimida, tanto de las personas como de los pueblos, que mueren lentamente o son crucificados.
La teolog铆a progresista y la teolog铆a de la liberaci贸n, no las considera excluyentes, pero la primera hace hincapi茅 en la liberaci贸n del yo, en tanto que la segunda lo hace en la liberaci贸n del otro y de lo otro: ?Cuando la teolog铆a se centra – y obsesiona- con el propio creyente, con dificultad llega a interesarse en serio por la liberaci贸n de la realidad, mientras que el inter茅s por la realidad integra mejor el inter茅s de la propia fe y de facto da una soluci贸n positiva (Idem, p. 15).

La teolog铆a de la liberaci贸n se diferencia, pues, de la progresista, en que lo que pretende liberar m谩s en directo es la mayor opresi贸n, que es la muerte lenta o r谩pida, estructural o violenta, de millones de seres humanos. O dicho de otra manera: las realidades hist贸ricas y sociales que, en referencia al Reino de Dios , pretenden liberar ambas teolog铆as no todas est谩n igualmente cercanas o lejanas de ese Reino; en el Tercer Mundo la vida aparece perennemente amenazada y pasa a ser elemento fundamental y decisivo de la utop铆a del reino, lo cual se traduce en realizaciones parciales de ese Reino, que deber谩n ser discernidas. La realizaci贸n del Reino de Dios es la finalidad 煤ltima de la Teolog铆a de la liberaci贸n.

Sobrino destaca otros aspectos que diferencian a la TL de la TP, tales como las fuentes de su conocimiento y su car谩cter cognitivo y 茅tico.
Sin negar la naturaleza y m茅ritos de cada una de ellas, realza cu谩l debe ser, cualquiera que sea la teolog铆a que se haga, el talante cristiano de todo quehacer teol贸gico: fidelidad a lo que se nos ha transmitido de la revelaci贸n de Dios , con su consiguiente efecto de lucidez y 谩nimo en el pueblo de Dios y en los m谩s pobres de ese pueblo; servicio a una liberaci贸n hist贸rica y trascendente; disponibilidad a inserirse en la conflictividad de la historia y padecer alg煤n tipo de persecuci贸n; trabajo dentro del pueblo de Dios y a su servicio , en solidaridad con todos los estamentos del pueblo de Dios; un quehacer que sea espiritual y propicie espiritualidad, que presente de tal manera a Dios que se motive a la oraci贸n , la confianza, la disponibilidad; se hable de tal manera de estas 煤ltimas cosas que introduzca en el misterio de Dios; que se presente de tal manera a Cristo que se motive a su seguimiento.

Este quehaceer supone unos ojos nuevos, que son gracia , que da vigor al quehacer teol贸gico , contando con que muy frecuentemente esta experiencia gratuita ocurre en presencia de los pobres de este mundo, que son los privilegiados de la Buenas Nueva. Buena para el hombre y la historia y buena sobre todo para los pobres; y buena porque conduce a la plenificaci贸n final y ahora humaniza y salva a la historia.

Sobrino reconoce los logros del pasado de la TP, su creciente radicalismo evang茅lico y opci贸n por los pobres , su apertura a la realidad latinoamericana y mundial : ?Pero, concluye, no se puede dudar de que la TL ha puesto el dedo en la llaga de la humanidad actual, la miseria humana y masiva, la crucifixi贸n de los pueblos enteros; y, por otra parte, sus esperanzas de llegar a vivir con dignidad como hijos de Dios , sus exigencia a colaborar en su liberaci贸n?? ( Idem, pg. 26).

El Vaticano II y la ofensiva restauradora de Juan Pablo II

Algunos tuvieron demasiada prisa en afirmar que el tiempo del concilio hab铆a terminado.
El papa Pablo VI advert铆a:
?No podemos prescindir del concilio. Por su naturaleza es un acontecimiento importante, hist贸rico, decisivo para la vida de la Iglesia, tiene que durar y es evidente que lo encontraremos largo tiempo en nuestro caminar. Y es bueno que as铆 sea?? (L´Osservatore Romano, 16 de diciembre de 1965). ?En un cierto sentido, es m谩s grave y trabajoso el per铆odo que sigue al concilio que el de su celebraci贸n. En su aceptaci贸n y fidelidad se est谩 poniendo a prueba la vitalidad de la Iglesia?? (AAS 58, 1966, 799s.).
¿D贸nde qued贸 esta fidelidad al Vaticano II? ¿Qu茅 cosas fueron las que pasaron? Interesa destacar esto para comprender el contexto real en que surgi贸 la nueva teolog铆a espa帽ola, decant谩ndose por una l铆nea de plena fidelidad al Vaticano II, a la Teolog铆a de la liberaci贸n y de libertad y resistencia a la involuci贸n pretendida por la jerarqu铆a eclesastica.,

Pasaron tres cosas fundamentales:
1陋) Hubo un primer per铆odo ?hasta el a帽o 78 m谩s o menos- en que hubo voluntad entusiasta en la recepci贸n y aplicaci贸n del concilio.
2陋) Vino enseguida la desactivaci贸n del concilio. Si bien el Vaticano II alumbraba una nueva 茅poca de la Iglesia, unos nuevos planteamientos, un nuevo estilo y dibujaba un nuevo concepto de identidad cat贸lica, con Juan Pablo II (1978-2005),pronto se vi贸 que los vientos iban por otros derroteros. Se fue as铆 consolidando una tensi贸n en la Iglesia, en la que cada d铆a con mayor fuerza se impon铆an las fuerzas y movimientos neoconservadores. Wojtyla se alineaba de la parte inmovilista de la historia, que avanzaba a la defensiva, con apego al pasado y con miedo al futuro.

El Vaticano II di贸 un salto: se abr铆a una nueva 茅poca de la Iglesia en que ella era copart铆cipe de la historia humana y compart铆a con toda suerte de personas e instancias la b煤squeda de un nuevo camino para la humanidad. Ella no era la depositaria exclusiva de la verdad ni ten铆a el monopolio del bien, ni era la instancia obligatoria para todos, para realizarse y salvarse. Y dise帽aba, con sentido pragm谩tico, un nuevo estilo de relaci贸n basado en el respeto, la valoraci贸n mutua, el di谩logo y el compromiso por las grandes causas de la justicia y de la paz.
Wojtyla tra铆a otro modelo y otra direcci贸n. Grandes sectores de la cristiandad advert铆an la contraposici贸n: involuci贸n contra renovaci贸n, autoritarismo contra democracia, clericalismo contra pueblo de Dios, clasismo contra igualdad.

Ya en el 1985, el cardenal J. Ratzinger calific贸 a los 20 a帽os del posconcilio de decisivamente desfavorables para la Iglesia. Fue 茅sta la se帽al de que la restauraci贸n o contrarreforma estaba en plena marcha. Y continu贸 ya hasta la elecci贸n del Papa Francisco. .
3陋) Grandes sectores de la Iglesia, a partir de entonces, se sintieron decepcionados y optaron por aparcar su compromiso o exiliarse de la Iglesia. Los te贸logos, comenzando por aquellos que prepararon y elaboraron el concilio, fueron los que mayormente sufrieron acoso, silencio y censura. Su disenso se hizo clamorosamente p煤blico en la famosa Declaraci贸n de Colonia, que recog铆a la firma de m谩s de 700 te贸logos, cuestionando el giro involucionista de Juan Pablo II.

Determinante la involuci贸n posconciliar del pontificado de Juan Pablo II

El Vaticano II estableci贸 una reconciliaci贸n con la modernidad, un di谩logo con las ciencias, un apoyo incondicional a la dignidad humana en todos sus derechos, una prioridad a los problemas y causas mayores de humanidad, una activaci贸n de la sociedad por los grandes valores del Evangelio. Esta siembra hizo que la cristiandad, integrada fundamentalmente por laicos, estimulase la dignidad propia, la responsabilidad, el criterio propio, la creatividad, la mayor铆a de edad y no fuera posible ya detener el cambio con apelaciones a la obediencia.

Juan Pablo II ven铆a de una formaci贸n tradicionalista, marcada adem谩s por un contexto sociopol铆tico antinazista, y tambi茅n profundamente anticomunista y en cierto modo antieuropeo. Su patria hab铆a sufrido la humillaci贸n de diversos imperios y en todos sus hijos estaban abiertas las heridas, curadas en buena parte por la religi贸n cat贸lica.
Todo esto le hab铆a hecho ver que Europa no caminaba en la direcci贸n de su pasado cristiano, sino que avanzaba por las sendas de la secularizaci贸n y del laicismo, del ateismo y de un materialismo hedonista y consumista.

Su visi贸n de la modernidad era negativa, pues en ella la Iglesia hab铆a ido perdiendo prestigio y hegemon铆a y se iba reduciendo cada vez m谩s al 谩mbito de lo privado.
La opci贸n de Wojtyla iba a ser, pues, la de restaurar, recristianizar a Europa, reconducir todo al pasado. Los males presentes era preciso remediarlos reintroduciendo la imagen de una Iglesia preconciliar: una iglesia centralizada, androc茅ntrica, clerical, compacta, bien uniformada y obediente, antimoderna.

No es de extra帽ar que el gran te贸logo Schillebeekx escribiera:
?El concilio Vaticano II consagr贸 los nuevos valores modernos de la democracia, de la tolerancia, de la libertad. Todas las grandes ideas de la revoluci贸n americana y francesa, combatidas por generaciones de papas; todos los valores democr谩ticos fueron aceptados por el concilio?? Existe ahora la tendencia a ponerse contra la modernidad, considerada como una especie de anticristo. El Papa actual parece negar la modernidad con su proyecto de reevangelizar Europa: es necesario ?dice- retornar a la antigua Europa de Cirilo y Metodio, santos eslavos, y de san Benito. El retorno al catolicismo del primer milenio es, para Juan Pablo II, el gran reto. En el segundo milenio, Europa ha deca铆do y, con ella, ha deca铆do toda la cultura occidental. Para reevangelizar Europa es necesario superar la modernidad y todos los valores modernos y regresar al primer milenio?? Es la cristiandad premoderna, agr铆cola, no cr铆tica, la que, seg煤n el pensamiento del Papa, es el modelo de la cristiandad.

Yo critico este retorno porque los valores modernos de la libertad de conciencia, de religi贸n, de tolerancia, no son, desde luego, los valores del primer milenio?? (Soy un te贸logo feliz, p. 73-74).
La restauraci贸n alcanz贸 a la Iglesia universal en todos los niveles y estamentos: s铆nodos, conferencias episcopales, reuniones del episcopado latinoamericano, congregaciones religiosas, la CLAR (confederaci贸n de religiosos y religiosas latinoamericanos), obispos, te贸logos, profesores, publicaciones, revistas, etc.

Para llevar a cabo la restauraci贸n hab铆a que volver a los instrumentos de poder y hab铆a que contar con movimientos fuertes e incondicionales. Tales fueron principalmente el Opus Dei, Comuni贸n y Liberaci贸n, Neocatecumenales, Legionarios de Cristo, etc.
Lo ocurrido en el interior de la Iglesia, fue calificado por el gran te贸logo K. Rhaner de ?larga noche invernal??.
Condiciones demasiado negativas imped铆an encontrar en la Iglesia estructuras de acogida que invitaran a la confianza, al respeto y al di谩logo. Todo un clima que hizo que, a pesar de grandes multitudes aplaudiendo al Papa en estadios y plazas, las iglesias se quedaran cada vez m谩s vac铆as.
Con raz贸n pudo escribir el te贸logo Hans K眉ng: ?Se requiere un cambio de rumbo de parte de la Iglesia, y de la teolog铆a: abandonar decididamente la imagen del mundo medieval y aceptar consecuentemente la imagen moderna del mundo, lo que para la misma teolog铆a traer谩 como consecuencia el paso a un nuevo paradigma?? (K眉ng, H., Ser cristiano, p. 173).

La teolog铆a de la liberaci贸n en Espa帽a.

Hacia los a帽os 1980, en Espa帽a se acababa el Gobierno del cardenal Enrique Taranc贸n , que tuvo tan destacado protagonismo en la transici贸n de la dictadura a la democracia. Con el nombramiento de Juan Pablo II como Papa, la posici贸n y pronunciamientos de la jerarqu铆a eclesi谩stica espa帽ola tomaban otro rumbo y provocaban creciente malestar y desconcierto en la gente. Esta posici贸n alcanz贸 su punto culminante ante la aparici贸n y declaraciones insistentes de la Jerarqu铆a eclesi谩stica con la nueva situaci贸n sociopol铆tica creada por el Gobierno socialista:

?Se da una cr铆tica y manipulaci贸n de los hechos de la Iglesia, un cerco inflexible y permanente por medio de los medios de comunicaci贸n. Somos una Iglesia, crecientemente marginada. No nos dejemos enga帽ar. Lo que hoy est谩 en juego no es un rechazo del integrismo o del fundamentalismo religioso, no son unas determinadas cuestiones morales discutibles. Lo que estamos viviendo, quiz谩s sin darnos cuenta de ello, es un rechazo de la religi贸n en cuanto tal, y m谩s en concreto de la Iglesia cat贸lica y del mismo cristianismo?? (Mons. Fernando Sebasti谩n, Situaci贸n actual de la Iglesia: algunas orientaciones pr谩cticas, Madrid, ITVR, 29 ?III- 2007).
No se puede ignorar que en los 煤ltimos siglos hubo una positiva evoluci贸n de la conciencia social y eclesial. El concilio Vaticano II lo entendi贸 perfectamente y, por primera vez, hubo una reconciliaci贸n oficial con el mundo moderno, con la democracia, la igualdad, el pluralismo y la libertad.

Previo al concilio, se hab铆a dado la alianza de la Iglesia con los poderes estatales, la primac铆a de la religi贸n cat贸lica, el protagonismo del clero, la supeditaci贸n de los saberes humanos al saber teol贸gico, la devaluaci贸n de lo terreno y temporal, la desigualdad, la desconfianza frente al mundo y otras religiones, la obediencia como norma suprema.
Y, en esa misma direcci贸n, se propuso actuar Juan Pablo II y Benedicto XVI con los vientos hacia un modelo de Iglesia autoritaria y neoconservadora, no servidora ni anunciante de un Reino de hermanos y hermanas, en igualdad, libertad y amor. Un modelo que dictaba el regreso al pasado, con miedo a una aut茅ntica inserci贸n en el presente.

Nace la Asociaci贸n de Te贸logos Juan XXIII

Despu茅s de todo lo dicho, se entender谩 lo que represent贸 para los a帽os 1980 de Espa帽a, la creaci贸n de la ?Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII??.
Fue fundada en el a帽o 1980, en ese cruce del Pontificado de Juan Pablo II con la transici贸n de Espa帽a y, en espacio previo, el Vaticano II, desatendido y orillado, pero no muerto.
A los diez a帽os de funcionar, la Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII hace evaluaci贸n de su caminar y recalca no estar dispuesta a apartarse de su fines: promover el desarrollo de la teolog铆a en Espa帽a y divulgarla; inserirla con empe帽o renovador en los movimientos y comunidades eclesiales , cuidar el di谩logo con la cultura contempor谩nea y con los logros de la modernidad; hacer de la opci贸n preferencial por los pobres marco b谩sico y lugar epistemol贸gico de la reflexi贸n teol贸gica; contribuir con los sectores m谩s comprometidos a la renovaci贸n evang茅lica de la Iglesia; fomentar la solidaridad fraterna entre todos sus miembros.

Fines y tareas de la Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII

La Asociaci贸n sab铆a desde el principio lo arduo de la tarea que asum铆a frente a una Iglesia clerical, depositaria de la verdad, de la direcci贸n y del mando, con simples fieles reducidos a grey pasiva y obediente.
Para sorpresa de muchos, la Asociaci贸n se hab铆a mostrado en sus diez primeros a帽os, con una plantilla fuerte de t茅ologos (M谩s de 50) procedentes de las di贸cesis y diversas congregaciones religiosas, con estudios en diversas Universidades del extranjero, bien preparados y dispuestos a llevar adelante el esp铆ritu y contenidos fundamentales del Vaticano II. Era 茅ste su punto fuerte, al que no pod铆a sustraerse la misma Jerarqu铆a.

Sin duda alguna, la caracter铆stica principal de la Asociaci贸n ha sido la Convocatoria de los Congreso de Teolog铆a, que tuvieron comienzo en el a帽o 1980 y quese vienen celbrano hasta hoy.
Pienso que es necesario subrayar lo que estos Congresos han supuesto para la vida de la Sociedad e Iglesia espa帽olas.
Los Congresos comenzaron por tener un inter茅s y una resonancia medi谩tica, que probablemente no se da en ning煤n otro lugar de Europa, como posteriormente se帽alaron observadores importantes.

La duraci贸n fue, en los cuatro primeros a帽os, de una semana, con asistencia de unas 2.000 personas. Y, como no hab铆a ocurrido nunca antes, con presencia y espacio notables en la televisi贸n, radio y peri贸dicos m谩s importantes. La convocatoria viene apoyada por unos 60 colectivos, revistas y grupos.
A partir del 5潞 Congreso, la duraci贸n se redujo a los cuatro 煤ltimos d铆as de la Semana. Y as铆 sigue.
Cada Congreso tiene un tema central: Teolog铆a y obreza; Esperanza de los pobres, esperanza cristiana; Los cristianos y la paz; Cristianos en una sociedad democr谩tica; Dios de vida, 铆dolos de muerte; Iglesia y Pueblo; etc. As铆 sigue y as铆 ser谩 en el pr贸ximo Congreso, el 37, ?Mujeres y religi贸n. De la discriminaci贸n a la igualdad de g茅nero??, que se celebra en septiembre de 2017.

Los tem谩s se tratan interdisciplinarmente, a trav茅s de 7 ponencias, completadas con testimonios y experiencias en Mesas Redondas y Comunicaciones. S贸lo los ponentes que hn pasado por los Congresos (soci贸logos, economistas, pol铆ticos, historiadores fil贸sofos y, por supuesto, te贸logos) sumar铆an m谩s de 250.
Los te贸logos y te贸logas, han sido muchos, pero entre ellos hay que contar a los te贸logos de la liberaci贸npresentes en todos ellos.
Es tambi茅n importante el hecho de que todos los Congresos han sido publicados 铆ntegramente, por el Centro Evangelio y Liberaci贸n. Hasta la fecha, son 36 vol煤menes. Una joya para el que desee conocer la trayectoria y contenidos te贸logicos de esa 茅poca.

Acaso lo m谩s importante de la asociaci贸n haya sido que, a partir de sus primeras convocatorias, los asistentes de una y otra parte buscaron como dar cauce a esta iniciativa de un modo similar en las principales ciudades de Espa帽a. En breve, fueron surgiendo Convocatorias de este tipo en Barcelona, M谩laga, Valencia, Vitoria, Pamplona, Oviedo, Santiago de Compostela, Zaragoza, Albacete, Burgos, Logro帽o, etc??, como un onda expansiva que alcanzaba y promov铆a cada vez m谩s la uni贸n entre movimientos, colectivos y comunidades inspiradas en una teolog铆a renovada, comprometida y liberadora. Los Congresos, Foros o Semanas hicieron crecer la continua demanda de te贸logos para impartir conferencias en otros muchos lugares y hacer circular sus escritos.

Cap铆tulo aparte merecer铆a la rese帽a de las publicaciones de todos ellos, en muy diversas modalidades, que han servido para impulsar, profundizar y fortalecer esta nueva Teolog铆a liberadora, expresi贸n del Evangelio y de un nuevo rostro de Iglesia.

Relaci贸n de la Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII con la
jerarqu铆a eclesi谩stica .

Teniendo en cuenta el escenario sociopol铆tico y eclesial que hemos descrito, a nadie extra帽ar谩 la actitud que iba a tomar la jerarqu铆a eclesi谩stica con la Asociaci贸n.
En el per铆odo de los cinco primeros a帽os fue de recelo y desconfianza mutuas. Le sigui贸 uno m谩s breve de dos a帽os, en que hubo un intento de aproximaci贸n y di谩logo a trav茅s de una comisi贸n de cinco te贸logos con tres obispos. El intento no lleg贸 a ning煤n acuerdo positivo, pues los obispos expresaron como puntos fundamentales que deb铆a abandonar la Asociaci贸n: su car谩cter escasamente jer谩rquico, su car谩cter civil y su rechazo al reconocimiento can贸nico de la misma. La Conferencia episcopal, -est谩bamos ya bajo el nuevo rumbo del Papa Juan Pablo II-, deb铆a aceptar la l铆nea de Roma, y no olvidar la denuncia que el cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregaci贸n para la doctrina de la fe, hab铆a formulado contra la Teolog铆a de la liberaci贸n.
La Asociaci贸n, en la evaluaci贸n mencionada, escribe. ?Creemos honradamente que es excexiva la pretensi贸n episcopal de decidir casi continuamente en cuestiones teol贸gicas disputadas y, por supuesto, la de pretender que los te贸logos sean antenas de repetici贸n del magisterio jer谩rquico??.

El intento de di谩logo acab贸 ah铆. La involuci贸n creci贸 y hab铆a consigna entre los obispos de no asistir a los Congresos, aunque no por ello dejaron de asistir algunos de ellos.
A trav茅s del entonces secretario de la Conferencia Epis copal, Fernando Sebasti谩n, se pas贸 informaci贸n a la Confer masculijna y femenina en estos t茅rminos: ? Los tres obispos que hemos intervenido en estos di谩logos con los te贸logos quedamos con la convicci贸n de no haber llegado a conclusiones operativas que permitan esperar una modificaci贸n de los Congresos hasta hacerlos aceptables como una actividad leg铆tima dentro la comunidad cristiana?? Nos hemos encontrado con una entalidad??????fuertemente vinculada al movimiento de la teolog铆a de la liberaci贸n y de algunos te贸logo europeos especialmente cr铆ticos??.

Ante esta postura episcopal, no faltaron voces que la denunciaban como arbitraria e injusta. Baste coo muestra estas dos:
?? No comprendo los recelos que pod谩is tener con la Juan XXIII, cuando pragm谩ticamente es una buena mediaci贸n para llevar a cabo esta actitud evang茅licamente cr铆tica frente a un r茅gimen que se presenta como liberador con respecto a la pasada dictadura?? (Jos茅 M陋 Gonz谩lez Ruiz).
?Estoy en contra de la sofocaci贸n que se ha llevado a cabo del concilio Vaticano II , el cual promet铆a una apertura del Cristianismo , de la 茅tica social cristiana y sin embargo eso no ha ocurrido. La Fuerza del Cristianismo est谩 sofocada por movimientos conservadores que todos conocemos ? (Jos茅 Luis Aranguren) .

Me quito la mitra delante de los buenos te贸logos

Si resulta que la renovaci贸n de la Iglesia, antes y a partir del Vaticano II, fue preparada e impulsada por los te贸logos, tambi茅n es verdad que ning煤n otro gremio como el de los te贸logos ha tenido que sufrir la censura, el desprestigio y la represi贸n despu茅s del VaticanoII. Pasan del centenar los que hubieron de sufrirla.

Por eso, resonaron rogocijantes las fraternales y cari帽osas palabras que el obispo Pedro Casald谩liga (50 a帽os ya testigo del evangelio y sin retorno en el Sertao del Brasil) dijo en su ponencia mandada por video para el Congreso XVI de 1996: ?Aprovecho la ocasi贸n para quitarme la mitra v delante de los buenos te贸logos y te贸logas que tiene Espa帽a incluso para reparar la predisposici贸n , una predisposici贸n casi innata, casi instintiva de ciertos obispos de la jerarqu铆a en general, bastante general con respecto a los te贸logos. Yo os pido te贸logos y te贸logas, que sig谩is ayund谩ndonos. Con mucha frecuencia los obispos creemos que tenemos la raz贸n, normalmente creemos que la tenemos siempre, lo que pasa es que no siempre tenemos la verdad, sobre todo la verdad teol贸gica, de modo que os pido que no nos dej茅is en una especie de dogm谩tica ignorancia. Y hablando de los te贸logos de Espa帽a, creo que es de justicia subrayar que hoy en Espa帽a haya te贸logos y te贸logas (las te贸logas son m谩s recientes) a la altura de aquel siglo de oro de las letras, y del pensamiento espa帽oles, y ni Italia, ni Francia, ni Alemania, por citar a los pa铆ses m谩s vecinos, dejan atr谩s ni en n煤mero ni en calidad la galer铆a de te贸logos que tenemos en Espa帽a, y pido a la Asamblea un aplauso??.

Nueva teolog铆a y nuevo estilo de vida cristianos

Afortunadamente el Vaticano II hab铆a asumido los resultados de una nueva Ex茅gesis y de una nueva Teolog铆a que contribu铆an a recuperar la desfigurada originalidad del cristianismo. El Vaticano II fue el espaldarazo a esta cita
de consecuencias imprevisibles , que generar铆a un nuevo talante y una nueva manera de ser cristiano.

En esta perspectiva, la Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII entend铆a que a la teolog铆a le aguardaban tareas ingentes de cambio y ?aggiornamento??: historificar el Evangelo haci茅ndolo oir en medio de la iniquidad que divide al mundo en ricos y pobres; reconciliar la fe con la raz贸n y la ciencia , la terrenalidad y la historia, la democracia y el pluralismo, la libertad y la diferencia, lo universal y lo particular; poner en el centro de todo la dignidad de la persona para construir entre todos un mundo que se apoya en esa fe com煤n de la dignidad de la persona y sus derechos; suscitar espacio de b煤squeda, duda y apertura a la trascendencia: El cielo de la persona humana no va a ser explorado por cosmonautas de la tecnolog铆a, sino por duendes ing茅nitos del esp铆ritu. El 茅xtasis mismo de la existencia es umbral y condici贸n para el surgir y creaci贸n de la teolog铆a.



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viernes, 20 de diciembre de 2013

Lo m谩s saliente del nuevo Papa. Por Benjam铆n Forcano

Por Benjam铆n Forcano

Nadie lo ven铆a mencionando en la prensa, pero los electores de la Capilla Sixtina no parece lo hubieran olvidado. El cardenal Bergollo ya qued贸 como el segundo m谩s votado en el C贸nclave que eligi贸 a Benedicto XVI. En el presente, los candidatos m谩s nombrados no recibieron en las cuatro primeras votaciones la mayor铆a de votos, ni parec铆a haber voluntad para que en las pr贸ximas uno de ellos saliera votado. Todo da a entender que el abanico electoral cardenalicio se hab铆a abierto en d铆as anteriores, y entre noticias, datos y di谩logos se hab铆a tensado en direcciones diversas.
La cristiandad entera estaba pendiente, especialmente pendiente, tras la renuncia de Benedicto XVI y tras las noticias de grandes abusos, irregularidades y esc谩ndalos, que lo habr铆an abrumado y condicionado en su decisi贸n. Nadie lo sab铆a, y nadie pod铆a anticiparlo con certeza. Pero todos est谩bamos con los ojos puestos en el balc贸n pontificio, seguros de sernos conocido el nuevo Papa o poder darnos una sorpresa.
Me sorprendi贸, pero que mucho, la calma con que el ya proclamado Papa Francisco I se asom贸 al balc贸n: alto y reposado, con manos abajo y gestos parcos, palabra comedida, sin chispazos de emoci贸n para el entusiasmo multitudinario, talante reflexivo y contenido, breve aparici贸n y nula ostentaci贸n, como si Francisco I no acabar谩 de asimilar lo ocurrido y prefiriera no aventurar nada, a pesar de tantas expectativas.
No sab铆a yo, y creo que les pasaba lo mismo a casi todos, lo que pod铆a esconder aquel rostro y las cavilaciones de su interior. Pero, las noticias iban dando pinceladas de su vida: Jorge Mario Bergollo, argentino, ordenado sacerdote a los 23 a帽os en 1969, jesuita, qu铆mico, profesor de teolog铆a, con cargos de direcci贸n en la Compa帽铆a de Jes煤s, obispo y m谩s tarde en 1998 arzobispo de Buenos Aires, y cardenal por Juan Pablo en el 2001. Una trayectoria muy variada, pero que para m铆 aparece atravesada, por tres trazos o dimensiones fundamentales: la de ser qu铆mico y te贸logo (cient铆fico), latinoamericano y jesuita.
-Destacar铆a, en primer lugar, la de ser jesuita. Los religiosos sabemos lo que significa ingresar en una congregaci贸n religiosa, proseguir y consolidar la vocaci贸n, formarse, asumir tareas y responsabilidades, sustentadas en el Evangelio y en un entorno de fraternidad y disciplina comunitarias.
En el pose y talante primeros del Papa Francisco I, he visto este rasgo, que le ha marcado y ser谩 suyo mientras viva. Una garant铆a de que en 茅l la improvisaci贸n o ligereza o, bajo otro aspecto, la debilidad o manejo no ser谩n f谩cil. Como no ser谩n f谩ciles las tentaciones extremas del dogmatismo o permisividad, ni las opciones de ciega sumisi贸n o partidismo sectario. La solidez de su vida interior y el entrenamiento para saber escuchar y decidir sin presiones interesadas, le hacen acreedor a un sereno di谩logo y a una tolerancia activa, pero tambi茅n a una libertad personal guiada por bienes y motivaciones que sobrepasan su bienestar e inter茅s individual.
Tengo la impresi贸n de que 茅sta va a ser, quiz谩s, la nota m谩s saliente de este Papa, humilde, no ostentoso y dialogante, pero firme. Y a fe, que en ella contar谩 mucho su independencia jesu铆tica, cincelada como es natural en el seguimiento de Jes煤s y en los valores de su Evangelio.
-La segunda a destacar ser铆a la de ser latinoamericano. Se quiera o no, la Iglesia –y 茅l lo ha vivido muy en directo- ha dado un vuelco de 90 grados con el Vaticano II, de euroc茅ntrica y monocultural ha pasado a ser mundoc茅ntrica y multicultural, de una teolog铆a europea y metropolitana ha pasado a una cultura aut贸ctona y perif茅rica, la famosa teolog铆a de la liberaci贸n, que 茅l ha conocido y visto crecer en su continente.
No viene 茅l de instituciones que buscan el anuncio del Evangelio, pero haci茅ndolo pasar por la criba propia, para mejor y m谩s asegurar el propio triunfo; ni viene de teolog铆as o espiritualidades ahist贸ricas, abstractas e idealistas, que anuncian el Reino de Dios, sin optar por los m谩s pobres ni comprometer con ellos la propia vida. La Compa帽铆a de Jes煤s tiene sus santos, reformadores, t茅ologos, m谩rtires, todos ellos por causa del Evangelio liberador. Vivir en el Tercer Mundo, con su gente, con el coraz贸n puesto en la realidad de la pobreza y esclavitud, no es lo mismo que vivir en el Primer Mundo, en la abundancia, con la sirena permanente del confort y del consumo. No es lo mismo situarse y pensar desde el bando de los explotadores que el de los explotados.
-Y el tercer trazo ser铆a el de la cultura, con todo lo que representa de autonom铆a propia, avance y aportaci贸n necesaria para el conocimiento y soluci贸n de los problemas y grandes causas del hombre moderno. En ese punto, tambi茅n qued贸 superado el enfrentamiento entre la 茅tica y la religi贸n , las ciencias y la fe, las exigencias transformadoras del Evangelio y los procesos amorales de la sociopol铆tica.
El atraso de la Iglesia sobre este aspecto requiere ser superado mediante una colaboraci贸n hacia un proyecto de unidad epistemol贸gica interdisciplinar, puesto que Ciencia y Fe, cada una desde su peculiar m茅todo pero en fecundo di谩logo, pueden contribuir a un mayor progreso de la dignidad , derechos y libertad de las personas y de los pueblos.
Ciertamente, esto no es m谩s que esbozo, de lo que deja vislumbrar una primera mirada de la figura blanca del Papa Francisco I. Ojal谩 que su fidelidad a la humanidad vivida desde el Nazareno, le haga avanzar libre y firme hacia reformas que a lo mejor otros han querido y no han podido.

La nueva 茅tica sexual de Benjam铆n Forcano (VIDEO)

El programa, propuesto por el profesor de la UNED, Eduardo Trillo, muestra el pensamiento del te贸logo, Benjam铆n Forcano. Durante m谩s de diez a帽os el sacerdote y te贸logo claretiano Benjam铆n Forcano Cebollada sufri贸 un proceso extraordinario por parte de las autoridades romanas a ra铆z de la publicaci贸n de su libro "Nueva 脡tica Sexual". En esta obra Forcano analiza el punto de vista de la Iglesia Cat贸lica sobre la actual crisis moral y hace hincapi茅 en el peso determinante de una cultura despreciativa del cuerpo y del sexo, exaltadora a su vez del "esp铆ritu" y de la continencia, y a帽ade que tal an谩lisis, mediatizado por la posici贸n hegem贸nica de un clero celibatorio, ha rehuido con demasiada frecuencia las aportaciones de la nueva cultura. El programa cuenta con la intervenci贸n de Benjam铆n Forcano Cebollada.





Documento con fecha de:

06-11-2009.

jueves, 17 de febrero de 2011

Teolog铆a de la liberaci贸n y neoliberalismo.

Por Benjam铆n Forcano
La Tercera, Chile.
Previo a la exposici贸n que voy a hacer, considero importante se帽alar la actualidad y oportunidad del tema. Porque si bien es cierto que, desde antiguo, en el llamado "r茅gimen de cristiandad" exist铆a una teolog铆a legitimadora de los poderes imperialistas y colonizadores, lo es tambi茅n que en esas situaciones exist铆an ra铆ces y semillas de una teolog铆a cuetionadora y prof茅tica, liberadora, que adquiri贸 carta de ciudadan铆a en los a帽os inmediatamente posteriores al concilio Vaticano II. Podemos se帽alar como propio de la teolog铆a de la liberaci贸n el per铆odo que va de los a帽os 60 hasta nuestros d铆as.

Probablemente, no ha existido en el per铆odo posconciliar, un fen贸meno religioso tan fuerte y novedoso y que haya suscitado tanta preocupaci贸n en las esferas del poder religioso y pol铆tico. Pol铆ticamente, se lo vi贸 enseguida como un hecho peligroso y religiosamente se la catalog贸 como sospechoso de herej铆a.

En 1968, Rockefeller, despu茅s de una gira por Latinoam茅rica, dijo: "Si la Iglesia latinoamericana cumple los acuerdos de Medell铆n, los intereses de Estados Unidos, est谩n en peligro en Am茅rica Latina". Y, en tiempos del presidente Regan, la alarma se torn贸 en toque de guerra en el Documento de Santa Fe: "La pol铆tica exterior de Estados Unidos debe comenzar a enfrentar (y no simplemente a reaccionar con posterioridad) la teolog铆a de la liberaci贸n, tal como es utilizada en Am茅rica latina por el clero de la teolog铆a de la liberaci贸n".

Eclesi谩sticamente, el movimiento de la teolog铆a de la liberaci贸n cobr贸 impulso con el Vaticano II y recibi贸 consagraci贸n oficial en la reuni贸n del episcopado latinoamericano en Medell铆n.

Pero, no tard贸 en llegar la restauraci贸n y comenzaron a sonar voces de la curia romana y de la alta jerarqu铆a que ve铆an peligros y errores en la teolog铆a de la liberaci贸n. Fue Ratzinger, hoy Papa, pero entonces te贸logo y cardenal de la Congregaci贸n para la doctrina de la fe, quien en 1984 escribe un documento en el que se帽ala graves errores en la teolog铆a de la liberaci贸n. L贸gicamente fueron muchos los te贸logos que contestaron a este documento mostrando la falsedad de sus observaciones y argumentos.

No ha sido, pues, casual que la teolog铆a de la liberaci贸n haya suscitado alarma. Naciendo en las periferias sociales cristianas de Am茅rica Latina, tra铆a el clamor de millones de pobres, de pueblos enteros dominados y explotados. Y a su lado contaban con te贸logos que, solidarios con su situaci贸n, elaboraban una teolog铆a nueva, que acog铆a su grito, alentaba el despertar de sus conciencias y patrocinaba el levantamiento de su dignidad con un nuevo modo de actuar en la sociedad en conformidad con el Evangelio.

Est谩 aqu铆, creo, la clave para el que quiera entender la teolog铆a de la liberaci贸n. Desmontaba el viejo edificio del sistema opresor, construido por una teolog铆a c贸mplice, legitimadora de clases, de monopolios, de privilegios y de imperios.

La religi贸n cristiana daba un giro radical: en lugar de seguir ejerciendo de opio, de resignaci贸n, de humillaci贸n y de fatalismo pasaba a ejercer de inteligencia, de rebeld铆a, de solidaridad, de emancipaci贸n y de esperanza. La teolog铆a de la liberaci贸n pon铆a al descubierto las complicidades del poder eclesi谩stico y pol铆tico. ¡Y eso no se perdona!

Esta posici贸n ha sido com煤n en los te贸logos de la liberaci贸n. Como muestra traigo unas palabras del famosos te贸logo J.B. Metz, inspirador de la teolog铆a pol铆tica y que pronunci en 1981, en Nicaragua: "Yo vengo de una cultura cristiana y teol贸gica en la que los procesos revolucionarios se han hecho o contra la Iglesia y la Religi贸n, o sin ellas, como la Reforma, la Ilustraci贸n, la Revoluci贸n francesa y la Revoluci贸n rusa...Entre nosotros, la identidad cristiana est谩 marcada, no exclusivamente, pero s铆 fundamentalmente, por lo que llamar铆a la religi贸n burguesa. Nosotros s贸lo tenemos experiencia de una Iglesia que ha legitimado y apoyado a los poderes estatales... El tiempo en el cual la Iglesia legitima a los poderosos habr铆a pasado y habr铆a llegado la 茅poca de la liberaci贸n y de la funci贸n subversiva de la Iglesia. El tiempo de la legitimaci贸n estar铆a superado y habr铆a empezado la 茅poca de la liberaci贸n" (Servicio del Centro Ecum茅nico Valdivieso, Entrevista sobre "La Iglesia en el proceso revolucionario de Nicaragua", Managua, 1981).

No es de extra帽ar que, en este contexto, la reacci贸n tratase de organizarse para neutralizar sino obstruir el camino de esta nueva teolog铆a.

En este sentido, la teolog铆a de la liberaci贸n estaba sentenciada, se la iba a denigrar b谩rbaramente y conocer铆a la persecuci贸n dentro y fuera de la Iglesia. Han sido centenares y aun miles los m谩rtires de la teolog铆a de la liberaci贸n en los continentes de la miseria: campesinos, maestros, educadores, l铆deres sindicales, catequistas, religiosos y religiosas, sacerdotes, obispos...

En el a帽o 1978, a las ocho de la ma帽ana, en la catedral de El Salvador, escuchaba yo, en medio de centenares de campesinos la voz prof茅tica de Mons. Romero, que denunciaba los desmanes de los gobernantes contra su pueblo. Fue una hora y cuarto de homil铆a y el pueblo aplaud铆a. Aqu茅lla voz, unos meses despu茅s, el 24 de marzo, quedaba enmudecida por una bala mientras celebraba la santa misa. Y el golpe m谩s brutal de esta persecuci贸n se asest贸 contra los jesuitas de El Salvador, adalides de la teolog铆a de la liberaci贸n. Cayeron acribillados por las balas de un ej茅rcito y de un gobierno apadrinado por la pol铆tica del Pent谩gono.

¡Era muy peligrosa, c贸mo no, la teolog铆a de la liberaci贸n! Aquella religi贸n no casaba con la religi贸n tradicional, justificadora de los intereses de los ricos, de los latifundistas, de las familias adineradas, de la burgues铆a, acostumbradas a a que les bendijera sus conciencias y sus mansiones.

Pero, ¿qu茅 es la teolog铆a de la liberaci贸n?

1. Pensar el destino de la humanidad desde los pobres

Entiendo perfectamente que Leonardo Boff haya escrito: "La teolog铆a de la Liberaci贸n es la primera teolog铆a moderna que ha asumido este objetivo global: pensar el destino de la humanidad desde la condici贸n las v铆ctimas. En consecuencia, su primera opci贸n es comprometerse con los pobres, la vida y la libertad para todos".

Y sigue: "La pobreza entendida como opresi贸n revela muchos rostros: el de los ind铆genas que desde su sabidur铆a ancestral concibieron una fecunda teolog铆a de la liberaci贸n ind铆gena; la teolog铆a negra de la liberaci贸n que resiente las marcas dolorosas dejadas en las naciones que fueron esclavistas; el de las mujeres sometidas desde la era neol铆tica a la dominaci贸n patriarcal; la de los obreros utilizados como combustible de la maquinaria productiva. A cada opresi贸n concreta corresponde una liberaci贸n concreta".

2. La irrupci贸n de los pobres en el mundo de la teolog铆a

Ya hoy es com煤n admitir que la pobreza no es fruto del azar o del fatalismo sino de la l贸gica del sistema neoliberal, hoy predominante y globalizado.

Se trata en primer lugar de concebir la pobreza no como un elemento individual, separado de la historia y de la colectividad, sino como un elemento comunitario. La pobreza es un fen贸meno colectivo generado por factores socioecon贸micos y culturales.

En largos sectores de la sociedad se ha mantenido por mucho tiempo la idea de que el hecho de la pobreza era irremediable, efecto de causas extra帽as o misteriosas, y que induc铆an a pasiva resignaci贸n.

Religiosamente se puede confirmar con cantidad de documentos este estado de cosas bastante generalizado.

El inter茅s de la teolog铆a por los pobres es relativamente reciente y todav铆a hoy no es compartido por todos los t茅ologos. En las d茅cadas anteriores al Vaticano II se habla mucho de la " pobreza espiritual" pero nada de los pobres sociol贸gicos.

La irrupci贸n de los pobres en la Teolog铆a se realiza de verdad en el 谩mbito de los pa铆ses del Tercer mundo, concretamente en Am茅rica Latina, a partir del 68 (Medell铆n y Puebla), bajo los auspicios de la teolog铆a de la liberaci贸n. (Cfr. Victor Codina, Congreso de Teolog铆a y Pobreza, La irrupci贸n de los pobres en la Teolog铆a contempor谩nea, en Misi贸n Abierta, Noviembre, 1981).

3. La pobreza parte integrante del sistema capitalista

A quien estudie el tema ver谩 que la realidad de la pobreza en nuestro tiempo aparece como parte integrante del sistema capitalista. El capitalismo se presenta como generador e irradiador de una riqueza que jam谩s antes existi贸, pero oculta el recorrido tortuoso hasta llegar a ella y las v铆ctimas sin cuento que va dejando en el camino. Parad贸jicamente, se va cumpliendo, pero con abultada crueldad, el diagn贸stico de Marx. Cualquiera que sea la superestructura cultural de una sociedad, hay que contar en primer lugar con la estructura econ贸mica que la sustenta.

El factor econ贸mico no es el 煤nico pero es el b谩sico y es lo que explica que la econom铆a nacional y mundial adquiera un car谩cter r铆gido, de enorme peso e influencia, casi imposible de sustituir por otro que corrija sus perversiones y abusos.

Si es verdad , como dice Ignacio Ellacur铆a, que los pobres no pueden identificarse con cualquier otro tipo de sufrientes y dolientes, nos encontramos sin embargo con el dato aplastante de la pobreza tal como la est谩n viviendo hoy mayor铆as populares de muchos pa铆ses (Cfr. Los pobres lugar teol贸gico en Am茅rica Latina, en Misi贸n Abierta, Noviembre, 1981, vol. 74, p.227). Y ese dato nos dice que es dentro de la estructura econ贸mica neoliberal donde vamos a encontrar la clave que explique su funcionamiento y los resultados, positivos para unos y negativos para otros.

Resulta por tanto que la pobreza existe como una realidad dial茅ctica y pol铆tica. Dial茅ctica porque en nuestra situaci贸n hay pobres porque hay ricos, hay una mayor铆a de pobres porque hay una minor铆a de ricos. Una pobreza fruto de escasos recursos no nos permitir铆a hablar propiamente de pobres. La verdad es que los ricos se han hecho tales desposeyendo a los pobres de lo que era suyo, de su salario, de sus tierras, de su trabajo, etc. Por eso, si los ricos son los empobrecedores, los pobres son los empobrecidos; si los ricos son los desposeedores, los pobres son los despose铆dos; si lo ricos son los opresores y represores, los pobres son los oprimidos y reprimidos (Ibidem, p.227)

Ciertamente, la pobreza no es efecto de la escasez de recursos. El hecho de que el Norte tenga seis veces m谩s que el Sur, no es fruto de la escasez; el hecho de que el Norte (1/4 parte de la humanidad) consuma el 75 % de los recursos terrestres, no es fruto de la escasez; ni el hecho de que tenga el 80 % del comercio y el 93 % de la industria no es fruto de la escasez; el hecho de que el PNB per capita sea de 3, 60 d贸lares al a帽o en el Sur de Asia, o de 8 en Africa y de 206 en Norteam茅rica, no es fruto de la escasez; el hecho de que en Africa haya un m茅dico por cada 50.000 habitantes y en los pa铆ses industrializados uno por cada 450 habitantes, no es fruto de la escasez; el hecho de que Estados Unidos y otros pa铆ses industrializados dediquen miles de millones de d贸lares (y aqu铆 uno renuncia a dar cifras) al armamentismo y nimios porcentajes a resolver las necesidades b谩sicas de la humanidad, no es fruto de la escasez. Es fruto simplemente de una relaci贸n de causalidad entre ricos y pobres.

Con ocasi贸n de los 500 a帽os de la llegada de los europeos a Am茅rica Latina, pudimos recoger escritos e informes estremecedores de la situaci贸n de miseria y opresi贸n de esos pueblos.

Uno de esos escritos es 茅ste de Rigoberta Mench煤: "Con amargura y tristeza constatamos que el etnocidio y el genocidio contin煤an. El robo de tierras y recursos naturales no ha terminado. La militarizaci贸n de pueblos ind铆genas contin煤a. Asimismo, tierras y territorios ind铆genas siguen siendo utilizados con fines militares que nada tienen que ver con los intereses de los ind铆genas. La represi贸n generalizada, la discriminaci贸n en todos los aspectos, la tortura y la muerte hacen parte de lo cotidiano de nuestros pueblos. Se sigue practicando la destrucci贸n y contaminaci贸n de los territorios tradicionales. Tierras indias est谩n siendo o pretenden ser utilizadas como basureros qu铆micos, industriales o radiactivos. Se generaliza el saqueo de los recursos indispensables para la vida de los pueblos ind铆genas. En nombre de un supuesto desarrollo se destruyen y se desacralizan lugares de ceremonias y sitios sagrados. Nuestras culturas, lenguas, religiones, ceremonias, valores, contribuciones y creatividad son pisoteados regularmente" (R. Mench煤, Consideraciones ante la II Cumbre).

Con dolorida raz贸n escrib铆a Sami Na茂r: "Los capitales circulan del Sur hacia el Norte y no en sentido contrario. La deuda exterior de los pa铆ses pobres es del orden de 2,5 billones de d贸lares. La devuelven con un cuchillo en la garganta. La de Estados Unidos es de seis billones de d贸lares. ¡Y nadie obliga a Estados Unidos a devolverla!" (El Pa铆s, 12 de Febrero de 2002, pg. 12).

Es decir, que el pobre en nuestro tiempo no es una persona aislada, ni grupos que son objeto de asistencia o beneficencia social. Los pobres son, en palabras de Gustavo Guti茅rrez, "las clases explotadas, las razas marginadas, las culturas despreciadas" que, con conciencia de su postraci贸n aspiran a conquistar el protagonismo que les corresponde para poder actuar como sujetos de la historia.

4. Los mecanismos del sistema para perpetuar esta situaci贸n

Han sido muchas las formas de colonialismo, pero en todas ellas hay una constante, fortalecida hoy por el modelo econ贸mico neoliberal.

El neoliberalismo -mera expresi贸n del neocolonialismo-no hace sino implantar su dominaci贸n mediante la penetraci贸n del capital extranjero y transnacional, mediante la brutal competencia del libre comercio, mediante los ajustes y privatizaci贸n que imponen, mediante la transferencia de recursos naturales a cambio de una disminuci贸n de la deuda externa.

Esto se revela especialmente en la dimensi贸n ecol贸gica. La dominaci贸n del sistema act煤a invadiendo territorios, saqueando recursos naturales, con el 煤nico objetivo del lucro y dejando por doquier desolaci贸n y muerte. Este arrasamiento habr铆a que tipificarlo jur铆dicamente como delito de "ecocidio".

La Declaraci贸n de Managua, tras se帽alar c贸mo el saqueo y explotaci贸n capitalista ha convertido a estos pueblos en fuerza inagotable de acumulaci贸n capitalista y de desarrollo industrial y tecnol贸gico, afirma: "Cargamos sobre nuestras espaldas los fardos de una deuda creciente, que no es m谩s que nuestra riqueza convertida en pr茅stamo. Como antes, de nuestras vetas sale el oro; de nuestras entra帽as, el petr贸leo; de nuestro sudor, los capitales; de nuestros sue帽os, las pesadillas de la represi贸n y el hambre.

5. El capitalismo no tiene soluciones

Todo un pensamiento pseudocient铆fico pretende enmascarar la realidad del problema de la pobreza. La pobreza ser铆a efecto de una desigualdad natural irremediable, ajena al funcionamiento interno de la econom铆a y, en todo caso, habr铆a que considerarla como un mal menor, pues frente al capitalismo no hay otro sistema mejor.

Sobre este punto, conviene afirmar sin ninguna ambig眉edad que la realidad hist贸rica expresa todo lo contrario:

1潞) Una econom铆a que no sirve al hombre, es un error.

2潞) Una econom铆a de mercado competitivo monopolista, sustra铆da al control del Bien Com煤n ejercido por el Estado, es un error.

3潞) Una econom铆a que produce resultados positivos 煤nicamente para unas minor铆as y negativos para las mayor铆as, es un error.

4潞 Una econom铆a que se rige por la din谩mica propia del ego铆smo, del lucro, de la ley del m谩s fuerte, y que impide unas relaciones individuales y comunitarias basadas en la justicia, el amor y la solidaridad, es un error.

No hay duda de que la sociedad capitalista es una sociedad enferma, llena de contradicciones. Pero la ra铆z del mal est谩 en que el capitalismo hace imposible una 茅tica personal y comunitaria y corrompe las actitudes y los valores m谩s genuinos del ser humano.

Todos sabemos c贸mo la orientaci贸n hoy m谩s arraigada en sociedad y en la cultura es la que pretende hacernos creer que la felicidad consiste en tener: adquirir propiedades, cosas, lucrar, conseguir poder. Eso es producto de la estructura y cultura m谩s estrictamente capitalistas y, sin embargo, lo consideramos como lo m谩s natural. Ser ego铆stas, avaros, soberbios, dominantes, lo consideramos indicadores de nuestra identidad humana.

Pienso que esta orientaci贸n es antinatural, pues la realizaci贸n de la persona no est谩 en el tener sino en el ser. Los grandes valores no se desarrollan en el servicio al dinero sino en ser justos y fraternos, crear relaciones de amor y liberaci贸n, no ser fr铆volos ni insensibles al sufrimiento ajeno, no vivir pendientes del reconocimiento y del aplauso social, dedicarse a satisfacer las necesidades primarias de los seres humanos y luchar para suprimir todo cuanto los hace sufrir. Esas son las se帽as que constituyen la aut茅ntica identidad humana.

6. El momento actual de la crisis neoliberal globalizada

Creo que todos, de una manera u otra, venimos siguiendo el curso y efectos de la crisis econ贸mica actual. Es, se nos dice, la crisis m谩s grave desde los a帽os 1930, tienen car谩cter mundial y no hay pa铆s que escape a ella.

Poco a poco nos hacen creer que la crisis se va superando. Pero suena cada vez m谩s en nuestros o铆dos una cantinela inquietante: esta crisis la est谩n resolviendo no los gobernantes sino los oligarcas y economistas. Ha habido un tiempo en Europa en que el principio pol铆tico, representativo de la voluntad popular, actuaba con arreglo a las necesidades y derechos de la sociedad; ahora quien gobierna es el principio econ贸mico, guiado por objetivos que nada tienen que ver con los de la sociedad en general. Los prop贸sitos del principio econ贸mico doblegan a sus intereses a los prop贸sitos del principio pol铆tico.

Este cambo de tendencia le hace escribir a Jorge M. Reverte: "Una nueva ideolog铆a, la primac铆a del fantasma llamado "los mercados" ha venido a sustituir a la de los avances en la democracia. Con un grave efecto: que nadie conoce al nuevo sujeto y nadie, por tanto, es capaz de negociar con 茅l. Pero se habla de ese sujeto con aut茅ntica devoci贸n. Se escuchan sus mensajes como se escuchaban antes los del Se帽or. Los mercados nos env铆an castigos en forma de plagas, nos avisan y los sacerdotes se encargan de interpretar sus recados con ineficiencia humana. Unos aciertan y otros no. Ha habido un trasvase de las responsabilidad de las decisiones pol铆ticas a las decisiones no siempre bien explicadas de los gur煤s de las finanzas" (El Pa铆s, Europa acorchada, 26 enero 2001).

¿Qui茅n es ese nuevo sujeto? ¿Son agentes de instituciones vac铆as de legitimidad, delincuentes de cuello blanco con los t茅cnicos ajenos a los deseos de los ciudadanos?

Este nuevo sujeto transcurre y se organiza al margen de lo pol铆tico, al margen de la 茅tica, al margen del consenso de los ciudadanos, al margen de un proyecto 茅tico de igualdad, justicia y libertad universales. Una econom铆a humana globalizada debe estar supeditada a las necesidades b谩sicas de la poblaci贸n y no a los intereses de unas minor铆as que, envueltas en el ego铆smo de su opulencia, viven de espaldas a la sociedad.

Aparece entonces el punto preciso de esta crisis: no se trata como es obvio de una crisis econ贸mica sino 茅tica, la econom铆a no est谩 en crisis o, si lo est谩, es por la ausencia de 茅tica. Es una crisis 茅tica, humanista, espiritual la que padecemos y, por negar las exigencias de esa 茅tica, resolveremos vanamente la crisis. La crisis se trata de apuntalarla con el f铆n de que este nuevo sujeto vuelva a conducir el rumbo de la humanidad, pero en realidad se la oculta de nuevo en sus verdaderas causas, dejando herida la realidad, con tendencia a una mayor desigualdad e injusticia. No se la resuelve.

La teolog铆a de la liberaci贸n frente al fen贸meno de la globalizaci贸n neoliberal

1. El momento primero de la teolog铆a

Como escribe el te贸logo m谩rtir Ignacio Ellacur铆a: "El punto de partida de la Teolog铆a de la Liberaci贸n es la experiencia humana que, ante el atroz espect谩culo de la maldad humana, que pone a la mayor铆a de la humanidad a la orilla de la muerte y de la desesperaci贸n, se rebela y busca corregirla. Y la experiencia cristiana que, basada en la misma realidad, ve, desde el Dios cristiano revelado en Jes煤s, que esa atroz situaci贸n de maldad e injusticia es la negaci贸n misma de la salvaci贸n anunciada y prometida por Jes煤s, una situaci贸n que ha hecho, de lo que debiera ser reino de gracia, reino de pecado" (T茅ologo m谩rtir por la liberaci贸n del pueblo, Nueva Utop铆a, 1990, pp.153-154).

Es lo primero.

Me gusta citar, a este respecto, el testimonio del obispo Pedro Casald谩liga: "Despu茅s de vivir tres a帽os aqu铆, andando por esos r铆os y sertaos, encontrando a unos y a muchos peones, sintiendo la amargura de unos y muchos posseiros, y despu茅s de acudir a las autoridades de aqu铆 o de Barra dos Garzas, de Cuiab谩, o de Brasilia, despu茅s de gritar, de llorar (y he llorado algunas veces enterrando peones en ese cementerio de Sao F茅lix, ah铆 a la orilla del Araguaia) despu茅s de todo eso, estoy sintiendo hoy como a la persona m谩s importante de este d铆a, a ese pe贸n, a ese muchacho de 17 a帽os que hemos enterrado esta ma帽ana ah铆, a orillas del Araguaia, sin nombre y sin caja. Sintiendo eso, viviendo eso d铆a a d铆a, el que tenga un poco de fe, el que quiera ser fiel a Jesucristo y quiera ser sincero con ustedes tiene que rebelarse, tiene que gritar, tiene que llorar, tiene que luchar" ( Cabestrero, T., Una iglesia que lucha contra la injusticia, Misi贸n Abierta, 1973, p.186).

2. El momento segundo de la teolog铆a

Estoy convencido de que son muchos entre cristianos los comportamientos individuales y muchas las pr谩cticas institucionales que no responden al esp铆ritu del Evangelio. Por unas u otras razones, al Evangelio lo tenemos secuestrado o desvalorizado.

Resulta m谩s que claro que entre Evangelio y capitalismo, teolog铆a y globalizaci贸n neoliberal no hay coincidencia, sino oposici贸n. Son dos proyectos, dos din谩micas, y dos escatolog铆as distintas. La del capitalismo apuesta por el ego铆smo, el lucro, la ambici贸n, el poder y el 茅xito. La del Evangelio apuesta por el amor, la justicia, la generosidad, el compartir, el servicio fraternal y la humildad.

El capitalismo cuenta con los que buscan la seguridad y felicidad del dinero, con los que aspiran a enriquecerse ignorando la miseria y el sufrimiento de los otros, con los que no quieren cambiar por defender sus privilegios, con los que persiguen a los que intentan hacer una sociedad m谩s justa.

El Evangelio cuenta con los despose铆dos, los misericordiosos, los sinceros, los que trabajan por la paz, los que son perseguidos por no servir a los intereses del dinero.

¿Algunos criterios que ayuden a preservar la identidad del cristiano?

Indico tres:

1. El reino de Dios es ya para este mundo y tiene que ver grandemente con la pol铆tica

La utop铆a de Jes煤s es que el reinado de Dios se instaure progresivamente en la vida e historia de los hombres. Los imperativos de la justicia, del amor, de la libertad, de la paz y de la felicidad son imperativos para el momento presente. Si El hubiera renunciado a hacer efectivo su programa, no hubiera cuestionado el contenido de otros programas – el pol铆tico y religioso de entonces- y no hubiera sido censurado, perseguido ni ejecutado. La ambici贸n de los poderes que no sirven al pueblo utiliza siempre la pol铆tica y la religi贸n no para asegurar el bien y los derechos del pueblo, sino para defender su propio bienestar y privilegios, lo cual les lleva a tergiversar o vaciar la religi贸n de su verdadero sentido.

Los evangelios nos dicen que Jes煤s anuncia una "buena noticia" o, lo que es lo mismo, la cercan铆a del "proyecto o reinado de Dios". Ambas expresiones quieren decir que Jes煤s anuncia una sociedad alternativa, que exige un cambio individual y un cambio de las relaciones humanas sociales. Surgir谩 as铆 el hombre nuevo.

2. El programa del reino: las bienaventuranzas

Jes煤s deja bien claro c贸mo constituir la nueva sociedad. Su programa lo explicita en las llamadas Bienaventuranzas. Hay quien, como Ghandi, considera las bienventuranzas como la quintaesencia del Evangelio y hay quien, como Nietsche, las considera como una maldici贸n por ir contra la dignidad humana.

Ciertamente, en una sociedad como la nuestra escuchar que quien vive en la pobreza, y sufre, y llora, y pasa hambre, y es perseguido debe considerarse feliz, resulta absurdo. Racionalmente no es f谩cil comprender este mensaje.

Cuando Jes煤s habla de los pobres se est谩 refiriendo a la realidad concreta de su pa铆s, donde hay muchos que sufren privaci贸n, marginaci贸n y exclusi贸n por la injusticia de los ricos seg煤n denuncian los profetas. En nuestra sociedad hay tambi茅n pobres, muchos, a causa del ego铆smo de los ricos. No s贸lo eso, todos nosotros somos pobres, tenemos muchas limitaciones que nos hacen sufrir y llorar, bien sea por causa de la naturaleza, bien por las acciones injustas de los dem谩s.

Ante esa situaci贸n de pobreza, Jes煤s, que es sabio, que nos conoce y sabe lo que nos lleva a la felicidad, hace una propuesta y nos marca un estilo de vida para alcanzar la meta de la felicidad. No impone, ni dicta leyes; invita, propone, se帽ala un camino que, resumido, podr铆a ser 茅ste:

«Mirad, se trata de que me sig谩is, obrando como yo, y esto significa:

– Que en la convivencia sep谩is comportaros con solidaridad con los dem谩s, con los que menos tienen o m谩s sufren, no os encerr茅is en vosotros mismos, poneros en su lugar y ver茅is c贸mo pod茅is ayudarlos.

– Significa que mir茅is la tierra y sus bienes como cosas de todos, no os los apropi茅is, no vay谩is a la conquista de nada, pues todo lo hab茅is recibido como un regalo y deb茅is regalar. As铆 vivir茅is en ella sin violencia y sembrar茅is paz.

– Significa que en todo ser humano hay como un doble de vuestro yo, hacedles lo que os gustar铆a que hicieran con vosotros, ved adem谩s que en ellos est谩 presente el Se帽or, dad cauce a ese vuestro deseo de ser justos y solidarios, remediad el hambre y otras necesidades, prestad un servicio.

– Significa que nadie es mejor ni peor que t煤, no los juzgues con rigor cuando los veas excluidos o postrados, s茅 misericordioso, comparte su suerte, ay煤dales. Significa que tengas un coraz贸n limpio y abierto para todos, sin l铆mites ni barreras, que veas a todos como personas y no como enemigos, 谩malos y ver谩s c贸mo aniquilas la guerra y haces crecer la paz.

– Ese es el camino que lleva a la paz, sin orgullo, sin menosprecio, sin venganza, sin coacci贸n, pero s铆 con mucho amor».

Dicho de otra manera: «entrar en el esp铆ritu de las bienaventuranzas quiere decir:

1. Es preferible ser pobre, que ser rico opresor.

2. Es preferible llorar a hacer llorar al otro.

3. Es preferible pasar hambre a ser la causa de que otros mueran de hambre.

4. Dichosos no por ser pobres, sino por no ser ricos ego铆stas.

5. Dichosos, no por ser oprimidos, sino por no ser opresores.

La clave es 茅sta: todo esto que digo est谩 en ti, es lo mejor de ti, es tu dignidad y val铆a, y es la dignidad y val铆a de cada ser humano. Lo que propongo no es, pues, una quimera, sino algo realmente posible.

Caminar por aqu铆 es seguirme, dejar a un lado el af谩n del dinero, renunciar a la injusticia, abrir caminos de humanidad, de amor y de paz. Por parad贸jico que pueda parecer, mi exaltaci贸n de la pobreza tiene como objetivo el que deje de haber pobres.

El enemigo numero uno del Reino de Dios es la ambici贸n, el af谩n de poder, la necesidad de oprimir al otro. Recordad mis palabras: "no pod茅is servir a Dios y al dinero".

Mi evangelio anuncia que toda acumulaci贸n de bienes, mientras haya un solo ser humano que muera de hambre, es injusta. Los economistas dir谩n que no puede haber progreso sin acumulaci贸n de capital. Los soci贸logos dir谩n que la organizaci贸n de la sociedad ser铆a imposible, si no hubiera alguien que mandara y alguien que obedeciera. Las bienaventuranzas que yo propongo denuncian que la sociedad tal como est谩 hoy montada a nivel mundial es radicalmente inhumana e injusta, aunque se cumplan al pie de la letra todas las normas legales establecidas. Mis bienaventuranzas dicen que otro mundo es posible.

Un mundo que no est茅 basado en el ego铆smo sino en el amor. ¿Puede ser justo que t煤 est茅s pensando en vivir cada vez mejor (enti茅ndase consumir m谩s), mientras millones de personas est谩n muriendo, por no tener un pu帽ado de arroz que llevarse a la boca? Si no quieres ser c贸mplice de la injusticia, escoge la pobreza.

Por tanto, estas son las condiciones para ser bienaventurado:

– Renunciar a toda ambici贸n optando por la pobreza (Mt 5,3) y mantener fidelidad a esa renuncia a pesar de la oposici贸n que suscita (Mt 5,10).

– Estimular desde esas condiciones un movimiento liberador. Los que se sientan oprimidos, sometidos y aspiren a la justicia encontrar谩n consuelo, libertad y ver谩n colmadas sus aspiraciones.

– Crear relaciones regidas por solidaridad (Mt 5, 7), la sinceridad (Mt 5,8) y por el trabajo por la paz (Mt 5,))s

– Proceder convencidos de que la verdadera felicidad estriba en el amor y la entrega y no en el ego铆smo y triunfo personal».

3. Ungido para dar la buena noticia a los pobres (Lc. 4, 18)

El programa de Jes煤s, encuadrado siempre en el marco de su seguimiento, puede ser analizado desde diversos principios: la justicia, el amor, la fraternidad, la predilecci贸n por los 煤ltimos, etc.

Si hemos cobrado conciencia de que los pobres no son fruto del fatalismo sino de causas y sistemas bien determinados, no menos claro resulta que el Dios de Jes煤s es el Dios ant铆tesis de la pobreza, consecuencia a su vez de la injusticia y que conduce a la muerte.

Los pobres, y quienes con ellos se solidarizan, ya se sabe con qui茅nes van a entrar en conflicto. La materialidad de la pobreza es condici贸n necesaria para la pobreza evang茅lica, que exige ir coronada por una espiritualidad que tome conciencia de esa pobreza dial茅ctica, que obstaculiza el cumplimiento de la voluntad de Dios sobre los bienes de este mundo y hace imposible el ideal hist贸rico del reino de Dios, imposibilitando el cumplimiento del mandamiento del amor y de la fraternidad.

Frente a la filosof铆a clasista y menospreciadora del capitalismo, la teolog铆a cristiana afirma que los pobres son un lugar teol贸gico, que constituyen la m谩xima y m谩s escandalosa presencia de Dios en la sociedad. En Jes煤s de Nazaret, Dios se manifiesta haci茅ndose uno de nosotros, adoptando una vida desde la justicia y el amor a favor de los desheredados, contra la explotaci贸n de los poderosos y, por eso, acaba en fracaso y asesinato. Dios, en Jes煤s de Nazaret, abandona toda suerte de neutralismo y toma partido contra los empobrecedores.

Confesar que Jes煤s es Dios, es hacerlo desde su opci贸n por los pobres, lo cual resulta escandaloso para los jud铆os y para los griegos, para los piadosos y para los intelectuales.

Cuando se acusa a los te贸logos de la liberaci贸n de querer privar a Jes煤s de su divinidad, lo que se esconde tras esa acusaci贸n es la pretensi贸n de querer anular el esc谩ndalo de un Dios impotente y crucificado. Un esc谩ndalo que sigue vivo en la historia. Escribe I. Ellacur铆a: "Los pobres se convierten en lugar donde se hace historia la Palabra y donde el esp铆ritu la recrea. Y en esa historizaci贸n y recreaci贸n es donde 'connaturalmente' se da la praxis cristiana correcta, de la cual la teolog铆a es, en cierto sentido, su momento ideol贸gico" (Idem, p. 52). "De ah铆 que la pr谩ctica teol贸gica fundamental de los te贸logos de la liberaci贸n…intenta ante todo ayudar al pueblo empobrecido en su pr谩ctica activa y pasiva de salvaci贸n" (I. Ellacur铆a, Idem, 152-153).

Consiguientemente si los pobres ocupan esta importancia en el cristianismo se entiende que a la Iglesia se la pueda llamar con toda propiedad Iglesia de los pobres. Son ellos los que deben darle orientaci贸n fundamental a su estructura, a su jerarqu铆a, a sus ense帽anzas y a su pastoral. Y si la iglesia est谩 subordinada al Reino, debe estarlo tambi茅n a los pobres. Los caminos de los pobres y los de Dios van unidos en este mundo.

La Iglesia, por tanto, debe estar all铆 donde est谩n los pobres, no donde est谩 la riqueza. Lo cual quiere decir que debe estar donde estuvo su Fundador, es decir, en el lugar social de los pobres.

Ep铆logo

La denuncia de un economista (Stiglitz) y de un profeta (Casald谩liga)

Cualquiera que lea el libro de Joseph E. Stiglitz, catedr谩tico, profesor y Premio Nobel de Econom铆a, encontrar谩 que las cosas de la globalizaci贸n, tal como 茅l las juzga, andan muy a la vera de lo que nosotros hemos dicho.

Subrayo unos textos suyos que reivindican tres puntos b谩sicos: "Mis investigaciones plantean dudas sobre la idea de que el libre comercio tiene que aumentar por necesidad el bienestar" (C贸mo hacer que funcione la globalizaci贸n, Taurus, 2006, p.16). "Me parec铆a terriblemente injusto que en un mundo con tanta riqueza y abundancia haya tanta gente que viva con pobreza…Hab铆a visto pa铆ses en los que la pobreza iba en aumento en lugar de descender y hab铆a observado lo que esto significaba" (Idem, p. 17) " Los pa铆ses ricos crearon un r茅gimen comercial global al servicio de sus propios intereses corporativos y financieros, con lo cual perjudicaron a los pa铆ses m谩s pobres del mundo" (Idem, p.18) "Sin regulaci贸n e intervenci贸n estatales, los mercados no conducen a la eficiencia econ贸mica" (Idem, p. 21)."La globalizaci贸n pone en peligro valores culturales fundamentales" (Idem, p. 25).

Podr铆a yo haber expuesto esta conferencia refiri茅ndome simplemente a la vida del obispo Casald谩liga, como camino y programa para combatir la injusticia global y transformar la vida de los pobres. Ser铆a el resultado de una teolog铆a prof茅tica, liberadora, hecha a pie de vida. Siempre Casald谩liga tuvo en su coraz贸n y en su mente la causa de los pobres. Y viene estando con ellos desde hace 42 a帽os en el Mato Grosso del Brasil en su Prelatura de Sao F茅lix do Araguaia.

Dos textos de Pedro Casald谩liga:

"La blasfemia de nuestros d铆as, la herej铆a suprema, que acaba siendo siempre idolatr铆a, es la macroidolatr铆a del mercado total. Y es, puede ser, la omisi贸n de la Iglesia, la insensibilidad de las religiones frente a la macroinjusticia institucionalizada hoy en el neoliberalismo, que por esencia es pecado, pecado mortal, asesino y suicida" - "El capitalismo colonialista crea necesariamente dependencia y divide al mundo. El capitalismo es la culebra aquella primera, siempre astuta. Jes煤s dijo abiertamente que el antidi贸s es el dinero. Esto no es de ning煤n marxista ni de ning煤n te贸logo de la liberaci贸n. Es del Se帽or Jes煤s"

"Creo que el capitalismo es intr铆nsecamente malo: porque es el ego铆smo socialmente institucionalizado, la idolatr铆a p煤blica del lucro, el reconocimiento oficial de la explotaci贸n del hombre por el hombre, la esclavitud de los muchos al yugo del inter茅s y la prosperidad de los pocos. Una cosa he entendido claramente con la vida: Las derechas son reaccionarias por naturaleza, fan谩ticamente inmovilistas cuando se trata de salvaguardar el propio tajo, solidariamente interesadas en aquel orden que es el bien… de la minor铆a de siempre".

Y concluyo con este poema del mismo P. Casald谩liga:


Yo me atengo a lo dicho:
La justicia:
a pesar de la ley y la costumbre,
a pesar del dinero y la limosna.
La humildad,
Para ser yo, verdadero.
La libertad,
para ser hombre.
Y la pobreza,
para ser libre.
La fe, cristiana,
para andar de noche,
y, sobre todo, para andar de d铆a.
Y, en todo caso, hermanos,
yo me atengo a lo dicho: a la esperanza.