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martes, 11 de febrero de 2014

Nicaragua: Las reformas constitucionales, otra conquista de la Revoluci贸n. Por Carlos Fonseca Ter谩n

El proyecto de reformas constitucionales presentado por la bancada del Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN) para ser sometido a discusi贸n y votaci贸n en las legislaturas de 2013 y 2014 (tal como est谩 jur铆dicamente estipulado), tiene dos componentes que a mi juicio constituyen su raz贸n de ser.

05_01_nicaraguaUno de ellos es la proclamaci贸n del car谩cter cristiano, socialista y solidario del proceso revolucionario actualmente en marcha, y el otro es el inicio de la institucionalizaci贸n del nuevo modelo pol铆tico que se constituye como eje central de una nueva concepci贸n del poder, asumida por el sandinismo desde que estaba en la oposici贸n.

No obstante, hay un tercer tema que considero secundario, pero cuya motivaci贸n tiene implicacio­nes tan importantes como los otros dos aspectos, y es el de ajustar la Constituci贸n a la disposici贸n del Poder Judicial declarando inaplicables los l铆mites a la reelecci贸n presidencial. Esos l铆mites son parte de la reforma constitucional realizada por la derecha en 1995, la cual fue un verdadero Golpe de Estado institucional y que hab铆a sido convenientemente enterrada en el olvido por sus promotores, quienes ahora no tienen m谩s remedio que reivindicarla, cuando creen que ya se han olvidado las circunstancias en las cuales fue hecha.

Empecemos por esto 煤ltimo, para ir aclarando algunos asuntos indispensables previamente y as铆 poder concentrarnos luego en los otros dos temas, m谩s definitorios de los alcances estrat茅gicos que contiene la actual reforma constitucional en marcha.

Golpe de estado en 1995
En 1995 se dio en Nicaragua un fen贸meno pol铆tico interesante, que muestra claramente c贸mo la democracia representativa es en realidad una gran estafa. En aquella ocasi贸n, de 39 diputados que hab铆an sido electos en 1990 de la lista presentada por el FSLN, la mayor铆a renunci贸 a su partido y el Frente Sandinista qued贸 煤nicamente con 7 diputados. Por su parte la otra gran fuerza pol铆tica de aquel momento, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), ten铆a menos de cinco diputados, debido a que 茅stos hab铆an corrido como candidatos en 1990 de la Uni贸n Nacional Opositora (UNO), a la cual estaba integrado cuando a煤n era una peque帽a agrupaci贸n entre las catorce que conformaban esa coalici贸n.

Fue as铆 como de los 93 diputados que se supon铆a representaban al pueblo en el Poder Legislativo para en nombre de quien dec铆an representar hacer las leyes del pa铆s, menos de 10 pertenec铆an a las dos fuerzas pol铆ticas abrumadoramente mayoritarias, perteneciendo el resto a fuerzas pol铆ticas muy reducidas, como se demostr贸 en las elecciones del a帽o siguiente cuando a duras penas entre todas no llegaron al 10% de los votos, mientras el FSLN obtuvo casi un 38% y el PLC cerca del 51%. De esa manera, y sabi茅ndose perfectamente la minor铆a que eran, mostrando el m谩s absoluto desprecio por la voluntad popular, estos pol铆ticos hicieron una reforma a la Constituci贸n de mucho mayor alcance pol铆tico-jur铆dico que la actual, pas谩ndose de un r茅gimen presidencialista a uno semiparlamentario.

Lo que est谩 haciendo el FSLN es restablecer la letra original de la Constituci贸n de 1987, que es hija de la Revoluci贸n Sandinista y que fue hecha en un proceso que, a pesar de la guerra, cont贸 con amplia participaci贸n popular a trav茅s de una inmensa cantidad de los llamados Cabildos Abiertos
Pero lo m谩s interesante no fue esto, sino las razones por las que a espaldas del pueblo, los legisladores de entonces establecieron los l铆mites a la reelecci贸n presidencial, cercenando as铆 severamente el derecho del pueblo de elegir nada menos que al Presidente de la Rep煤blica. Tambi茅n establecieron la segunda vuelta electoral si ning煤n partido ganaba con el 45% de los votos. Para cada una de ambas reformas hubo razones verdaderas y tambi茅n hubo pretextos  para los l铆mites a la reelecci贸n, evitar la “perpetuaci贸n” de una persona en el poder, y para la segunda vuelta electoral, legitimar la elecci贸n presidencial con el mayor respaldo popular posible.

El primer pretexto es un contrasentido, ya que en todo caso, no se tratar铆a de la permanencia en el poder de un dictador, sino de alguien que si se mantiene en la Presidencia de la Rep煤blica lo har铆a por mandato popular; lo contrario es mutilar el derecho a elegir, y en todo caso, el 煤nico que puede hacerlo es el pueblo mismo. En tal sentido, ese derecho s贸lo podr铆a ser cercenado por el pueblo mismo, raz贸n por la cual una reforma de esta 铆ndole solamente podr铆a haberse aprobado en refer茅ndum, seg煤n la misma Constituci贸n, lo cual no se hizo. Este vicio de origen es una de las razones por las que el Poder Judicial invalid贸 en 2011 dicha reforma constitucional, declar谩ndola inaplicable. En cambio, de lo que se trata ahora es de restablecer el derecho que ileg铆timamente se le hab铆a cercenado al pueblo

El segundo pretexto es una falacia, pues en las segundas vueltas electorales tiende a votar menos gente, debido a que acuden a las urnas casi solamente las personas con militancia pol铆tica o al menos con mayor inter茅s en la vida pol铆tica del pa铆s, y por tanto, el porcentaje de cada partido aumenta s贸lo porque son dos los competidores, pero votan menos ciudadanos que en la primera vuelta. Adem谩s, con esto se fomenta el voto negativo: el que vota en segunda vuelta lo hace no para que gane alguien, sino para que pierda su oponente, lo cual evidentemente no es sano para la democracia.

El hecho de que muchos se vean obligados a elegir entre dos candidatos al que ven como el menor de los males, es la mayor evidencia de que esos ciudadanos est谩n excluidos, sin opciones propias, y por tanto, sin poder ser tomados en cuenta. En realidad, esto sucede en la democracia representativa con todos los ciudadanos, que solamente eligen representantes y gobernantes, pero no deciden lo que 茅stos hacen luego en nombre de sus electores, pero a espaldas de ellos.

Las razones reales
Sin embargo, en realidad eran otras las razones por las que los partidos minoritarios de derecha se confabularon en 1995 para perpetrar algo que no tiene otro nombre que el de un golpe de Estado institucional. Una de ellas era que con la segunda vuel­ta, sabi茅ndose ellos minor铆a, apostaban a venderse al mejor postor en el providencial caso de que ninguna fuerza ganara en primera vuelta. Y con los l铆mites a la reelecci贸n realmente pretend铆an colocar obst谩culos a la continuidad del proyecto revolucionario del sandinismo, a sabiendas de que para quienes defienden el orden establecido, es decir el capitalismo, lo que se necesitan son administradores, y es por eso que la derecha, ideol贸gicamente hegem贸nica, se pod铆a dar al lujo de cambiar al Presidente de turno manteniendo el poder en manos de las mismas clases sociales. Pero para hacer lo contrario, o sea cambiar el orden establecido, no se necesitan administradores, sino l铆deres que, encarnando los anhelos de las grandes mayor铆as, inspiren en 茅stas la confianza que s贸lo un ser humano concreto, de carne y hueso, puede inspirar, debido al natural temor humano por los cambios.

A diferencia de lo que hicieron los grup煤sculos de derecha que reformaron la Constituci贸n en 1995 alterando el r茅gimen pol铆tico del pa铆s sin consulta alguna y representando a una 铆nfima minor铆a del electorado, el sandinismo desde el gobierno impulsa las actuales reformas con el respaldo del 62% de los votos (elecciones 2011). Ir贸nicamente, los que m谩s reclaman ahora, argumentando que son para la instauraci贸n de una dictadura, son los mismos mercaderes de la pol铆tica que de manera tan inescrupulosamente antidemocr谩tica hicieron las reformas de 1995. Dicen que el FSLN est谩 destrozando la Constituci贸n, pero lo que se est谩 haciendo es reform谩ndola conforme al orden jur铆dico establecido y con la legitimidad del apoyo mayoritario no solamente en las urnas, sino de forma sostenida en todas las encuestas de opini贸n, muy al contrario de lo que hicieron los “dem贸cratas” cuando atropellaron la voluntad popular con inconfesables prop贸sitos.

En estos dos temas, lo que est谩 haciendo el FSLN – con la legitimidad pol铆tica que no tuvieron los reformadores de 1995 – es restablecer la letra original de la Constituci贸n de 1987, que es hija de la Revoluci贸n Sandinista y que fue hecha en un proceso que, a pesar de la guerra, cont贸 con amplia participaci贸n popular a trav茅s de una inmensa cantidad de los llamados Cabildos Abiertos.

Pero debe tomarse en cuenta algo importante: en esta nueva reforma quedan intactas las facultades traspasadas del Poder Ejecutivo al Poder Legislativo en las reformas de 1995, en correspondencia con el planteamiento que el FSLN ha venido haciendo desde hace tiempo, de instaurar en Nicaragua un r茅gimen pol铆tico con mayor protagonismo parlamentario. Por cierto, el FSLN respald贸 en su momento este aspecto de las reformas de 1995.

Llama la atenci贸n que los sectores pol铆ticos dominantes en Europa formen parte de la campa帽a en contra de las reformas constitucionales en nuestro pa铆s, centr谩ndose precisamente en el derecho a la reelecci贸n continua, cuando en todos los pa铆ses europeos 茅sta es permitida

De igual manera, es ir贸nico que una derecha tan identificada con el modelo norteamericano critique un procedimiento constitucional que incluye al Poder Judicial como fuente de jurisprudencia en este 谩mbito, la cual es a su vez doctrinariamente, fuente de derecho constitucional. En el derecho consuetudinario que rige a los pa铆ses anglosajones (entre ellos EEUU), la jurisprudencia es precisamente la principal fuente tangible del derecho como tal, y en EEUU ha sido el Poder Judicial el que dispuso qui茅n gan贸 las elecciones de 2000, cuando favoreci贸 al candidato del partido con el cual se identificaba la mayor铆a de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (el republicano George W. Bush), sin que nadie acusara por ello a las instituciones en EEUU de estar partidizadas.

No est谩 de m谩s recordar que en Costa Rica, pa铆s cuya institucionalidad pol铆tica tambi茅n es admirada por la derecha nicarag眉ense, un conocido ex Presidente pudo correr como candidato contra la letra de la Constituci贸n, amparado en una disposici贸n del Poder Judicial en ese pa铆s.

El modelo de la Revoluci贸n
Una vez aclarados estos detalles, pasemos a lo fundamental: la proclamaci贸n del car谩cter cristiano, socialista y solidario del proceso revolucionario nicarag眉ense y la institucionalizaci贸n del nuevo modelo pol铆tico como eje central de dicho proceso.

La expresi贸n organizada del nuevo modelo pol铆tico es el Poder Ciudadano, que se manifiesta concretamente en los consejos territoriales y sectoriales y en los Gabinetes de Familia, a los cuales se convoca a todos los ciudadanos nicarag眉enses, independientemente de su opci贸n pol铆tica, ideol贸gica, religiosa y/o filos贸fica
El socialismo es un modo de producci贸n y de distribuci贸n, que tiene un fundamento econ贸mico y uno pol铆tico. El primero es la socializaci贸n de la propiedad que consiste en el ejercicio de 茅sta por la sociedad en su conjunto y no 煤nicamente por cierta cantidad de personas a t铆tulo individual, lo cual se hace con el objetivo de poner fin a la explotaci贸n o lo que es igual, a la apropiaci贸n por unos individuos de la riqueza que otros producen sin ser mayores sus necesidades. Esto implica una redistribuci贸n de la riqueza seg煤n el trabajo, asegurando los bienes materiales necesarios para una vida humanamente satisfactoria a los que tienen una capacidad productiva menor que su voluntad de trabajar. El socialismo permite crear condiciones adecuadas para que prevalezcan valores en concordancia con la racionalidad y la espiritualidad que son propias de la condici贸n humana, de manera que no solamente desaparezca la desigualdad social y con ella la pobreza, sino que tambi茅n todos los seres humanos est茅n en capacidad de alcanzar su m谩xima aspiraci贸n, que es la felicidad, lo cual s贸lo es posible con la combinaci贸n entre el bienestar material y el predominio de los valores que concuerdan con la condici贸n humana.

La socializaci贸n de la propiedad es algo que puede ponerse en pr谩ctica de m煤ltiples formas distintas. La que se corresponde con nuestra realidad nacional e hist贸rica es la democratizaci贸n de la propiedad mediante el acceso al ejercicio directo de la misma por parte de las clases populares, lo cual se logra a trav茅s de la apertura crediticia a las cooperativas, las empresas asociativas, los peque帽os productores individuales, transportistas, comerciantes y todos los trabajadores por cuenta propia. Esto se est谩 garantizando en nuestro pa铆s mediante las pol铆ticas crediticias impulsadas por el sandinismo desde el gobierno y algunos de los programas sociales gubernamentales que se llevan a cabo actualmente. Tambi茅n se alcanza el acceso de los sectores populares a la propiedad por medio de su legalizaci贸n, lo cual se est谩 haciendo a trav茅s de la titulaci贸n masiva que se ha venido realizando en estos a帽os.

El socialismo en Nicaragua y en esta 茅poca, no puede implementarse en el 谩mbito econ贸mico mediante la exclusi贸n de la principal forma capitalista de propiedad, que es la propiedad privada individual de grandes medios de producci贸n, comercio y servicios, o lo que se conoce como la gran empresa privada. El socialismo aqu铆 y ahora se pone en pr谩ctica mediante la convivencia entre las formas capitalistas y socialistas de propiedad, en el marco de un proyecto que tiene en la propiedad socialista su punto de referencia para la creaci贸n de un nuevo orden socioecon贸mico. En ese nuevo orden, alcanzan todos aquellos que acepten unas reglas del juego que en el 谩mbito econ贸mico tienen como l铆mite fundamental impedir que una parte de la sociedad se enriquezca a costa del empobrecimiento del resto de ella.

Es por eso que nadie debe extra帽arse de la alianza entre el actual gobierno, la empresa privada y los trabajadores, producto de tres cosas: el pragmatismo del sector empresarial tradicional, que finalmente ha aprendido a aceptar al sandinismo como una realidad ineludible que no necesariamente debe ser vista como una amenaza a sus intereses; la conciencia creciente de una clase obrera gremialmente organizada que, m谩s unida que nunca, identifica en el sandinismo la expresi贸n pol铆tica de sus intereses; y tercero, la visi贸n pol铆tica de un Gobierno Revolucionario

que debe combinar su compromiso hist贸rico a favor de las clases populares con la necesidad de crear y garantizar la estabilidad pol铆tica y econ贸mica para impulsar el proyecto que se corresponde con ese compromiso.

La reinvenci贸n de la pol铆tica
El otro fundamento del socialismo es la reinvenci贸n de la pol铆tica, con la instauraci贸n de un modelo que garantice el ejercicio del poder por parte de las mismas clases sociales que adquieren el acceso a la propiedad con la socializaci贸n de 茅sta. En las actuales condiciones, esto se logra mediante la democracia directa, en la que los ciudadanos no solamente eligen representantes y gobernantes, sino que deciden las pol铆ticas a ser implementadas por quienes fueron electos por ellos y controlan lo que 茅stos hacen.

La expresi贸n organizada de este nuevo modelo pol铆tico es el Poder Ciudadano, que se manifiesta concretamente en los consejos territoriales y sectoriales (en el marco de los cuales se da la comunicaci贸n sistem谩tica entre el gobierno, la empresa privada y los trabajadores), y en los Gabinetes de Familia, a los cuales se convoca a todos los ciudadanos nicarag眉enses, independientemente de su opci贸n pol铆tica, ideol贸gica, religiosa y/o filos贸fica. Otros componentes de la democracia directa son: el refer茅ndum, el plebiscito, las iniciativas populares y el presupuesto participativo. Los dos primeros, para decisiones a tomar por sufragio universal, individual, libre, directo y secreto; en el caso del refer茅ndum para decidir en materia legislativa, y en el plebiscito para tomar decisiones pol铆ticas estrat茅gicas en cualquier 谩mbito de la vida social.

Las iniciativas populares se refieren a todo aquello que en el marco del orden pol铆tico-jur铆dico constitucional e institucional en general, surja de la creatividad popular para la toma de decisiones que afecten la vida de la sociedad; el presupuesto participativo es la potestad de los ciudadanos para decidir la distribuci贸n de los recursos p煤blicos, ejercida a trav茅s de mecanismos organizativos dise帽ados a tal efecto, lo cual se ha estado haciendo por el momento hasta el nivel municipal.

La reforma constitucional en marcha establece estos mecanismos y deja abierta la posibilidad de establecer otros para la instauraci贸n de la democracia directa como fundamento pol铆tico del socialismo en la actualidad. La democracia directa no niega los avances de la democracia representativa, sino que los supera, llenando sus inmensos vac铆os pues est谩 dise帽ada para legitimar el ejercicio del poder por las clases sociales que se benefician del capitalismo. En cambio, en la democracia directa su raz贸n de ser es la legitimaci贸n de un poder pol铆tico que es ejercido por las clases populares, no para oprimir al resto de la sociedad, sino exactamente al contrario, para suprimir toda forma de opresi贸n entre unos seres humanos y otros, siendo una de ellas la explotaci贸n ejercida por las clases pudientes en el capitalismo. Esto concuerda con el hecho de que suprimir la explotaci贸n es algo que se corresponde con los intereses de las clases populares. Mientras existan las diferencias de clase, solamente mediante el ejercicio del poder pol铆tico por parte de las clases populares, se garantiza que el poder deje de ser el mecanismo excluyente de una parte de la sociedad para dominara la otra.

La democracia econ贸mica, como v铆a de socializaci贸n de la propiedad, est谩 concebida como el acceso efectivo de los ciudadanos a la gesti贸n de la econom铆a o lo que es igual, al poder econ贸mico, mediante el ejercicio directo de la propiedad para lograr una justa distribuci贸n de la riqueza. Con ello, se suprime la desigualdad social y la pobreza, y al mismo tiempo, permite establecer relaciones de igualdad entre los seres humanos en su actividad principal, que es la producci贸n material, de la cual depende la existencia misma de la sociedad y de la que surge la conciencia social y con ella, el predominio de valores en correspondencia con el tipo de relaciones sociales establecidas.

El socialismo como ideal alude a la democracia directa, como la nueva manera de ejercer el poder para que 茅ste deje de ser potestad exclusiva de las clases sociales explotadoras e hist贸ricamente dominantes, poniendo fin as铆 a la opresi贸n pol铆tica ejercida por unas clases sociales sobre otras. El socialismo refleja el desarrollo de una realidad hist贸rica en la cual una naci贸n entera ha alcanzado la capacidad para hacerse cargo de la construcci贸n de una realidad social que se corresponda con la condici贸n humana de los individuos que pertenecen a ella. Es decir, no se trata de la exclusi贸n ideol贸gica de nadie, sino de un proyecto de naci贸n que incluye todas las opciones, pero bajo una serie de principios que son precisamente, los que las garantizan. Se trata del socialismo como una conquista de la sociedad humana, plasmada en nuestra Constituci贸n como un marco de referencia para alcanzar la justicia, la equidad social y la convivencia incluyente en la que nadie reivindique leg铆timamente derecho alguno que se establezca en base al atropello de los derechos de los dem谩s

Cristianismo y cosmovisi贸n
La condici贸n humana es la suma de racionalidad y espiritualidad. La espiritualidad es la m谩xima expresi贸n de la condici贸n humana y tiene diversas maneras de manifestarse, en dependencia de la cultura y dem谩s componentes de la identidad nacional.

En nuestro caso, el cristianismo es manifestaci贸n de una espiritualidad que es sobre todo cultural e incorpora valores universalmente considerados como bienes espirituales, tales como la generosidad, la honestidad y la sinceridad. Esto no es excluyente de opci贸n religiosa alguna ni de quienes no tienen religi贸n o no se identifican con la fe cristiana. Los valores cristianos no se refieren a ninguna concepci贸n religiosa ni a tal o cual visi贸n del mundo, sino a esos bienes espirituales que, en nuestro caso, se identifican con aquellos que forman parte de nuestra tradici贸n, en la que tambi茅n se incorporan los elementos fundamentales de la cosmovisi贸n de nuestros pueblos originarios,

En las reformas constitucionales, esa cosmovisi贸n queda plasmada en lo que se refiere al respeto a la Madre Tierra, y que por cierto, ha sido motivo de queja por parte de un diputado de la derecha, argumentando horrorizado que ese es un concepto ind铆gena y por tanto, extra帽o al cristianismo y “ofensivo a los sentimientos religiosos de nuestro pueblo”. Pero ese mismo diputado y todos los de su tendencia pol铆tica, tambi茅n se pronuncian contra la incorporaci贸n de los valores cristianos como tales.

La solidaridad es parte esencial de la puesta en pr谩ctica de esos valores y del ideal socialista, y resulta fundamental en un modelo de sociedad en construcci贸n que pretende el predominio de esos valores cristianos y para lo cual s贸lo el socialismo crea las condiciones adecuadas.

El alcance de estas reformas, desde el punto de vista formal pol铆tico-jur铆dico, es menor que las de 1995, porque no altera la naturaleza del r茅gimen pol铆tico, que sigue siendo presidencialista semiparlamentario, tal como qued贸 con esas reformas  Es por eso que el proceso de consultas establecido se corresponde con la relevancia de las reformas en marcha, adem谩s legitimadas con el respaldo popular en las urnas a una plataforma pol铆tica que siempre ha proclamado su compromiso con la instauraci贸n del socialismo y como parte de 茅ste, de la democracia directa y el Poder Ciudadano.

Pero desde el punto de vista pol铆tico hist贸rico, estas reformas adquieren una importancia fundamental y estrat茅gica, debido a que constituyen un mecanismo institucional de seguridad para la irreversibilidad de un proceso de transformaciones revolucionarias que ha costado demasiada sangre y demasiado sacrificio como para que esa amalgama de demagogos traficantes de la pol铆tica y tr谩nsfugas que representan una 铆nfima minor铆a (m谩s insignificante a煤n que la representada por ellos mismos cuando asaltaron el Estado con las reformas de 1995) pretendan descalificarla, con irresponsables, criminales y tambi茅n rid铆culas amenazas de violencia futura.

Los sandinistas y todos los patriotas nicarag眉enses, hemos conquistado como pueblo el derecho a la paz y la creciente justicia social de las que hoy nos enorgullecemos. Son derechos que ning煤n demagogo politiquero (tradicional o debutante) nos podr谩 arrebatar.

LA ESENCIA DE LA REFORMA

El 1 de noviembre de 2013, 63 diputados de la Bancada del Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN) presentaron ante la Primera Secretar铆a de la Asamblea Nacional la iniciativa de Ley de Reforma Parcial a la Constituci贸n Pol铆tica de la Rep煤blica de Nicaragua. El 4 de noviembre, el pleno del parlamento aprob贸 la creaci贸n de una Comisi贸n Especial de Car谩cter Constitucional, integrada por siete diputados de todas las bancadas. Esta es la sexta reforma a la Constituci贸n Pol铆tica de 1987 y la 煤nica que ha sido ampliamente consultada con decenas de organizaciones que agrupan a la inmensa mayor铆a de los sectores sociales econ贸micos, pol铆ticos, gremiales, sindicales y sociales del pa铆s.
El 3 de diciembre la Comisi贸n present贸 su dicta­men a la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, en el cual se retira el t茅rmino “Gabinete de la Familia“, propuesto originalmente en el proyecto de la bancada del FSLN. Tambi茅n descarta el t茅rmino de “veneraci贸n” a la Madre Tierra, agrega el car谩cter temporal a la participaci贸n de militares en funciones civiles, elimina la disposici贸n para obligar a mantener en Nicaragua las bases de datos de las empresas de telecomunicaciones. La esencia de las Reformas queda intacta: se incorpora como precepto constitucional el modelo Cristiano, Socialista y Solidario. Adem谩s, integra en el Pre谩mbulo a Rub茅n Dar铆o, Pedro Joaqu铆n Chamorro y al Cardenal Miguel Obando y Bravo.
El informe recuerda que en el pre谩mbulo actual de la Constituci贸n Pol铆tica -inspiraci贸n y alma de la misma- recoge con profundo respeto el pensamiento y sentimiento cristiano, cuando se dice, en su parte conducente: «En nombre del pueblo de Nicaragua… de los cristianos que desde su fe en Dios se han comprometido e insertado en la lucha por la liberaci贸n de los oprimidos… promulgamos la siguiente Constituci贸n Pol铆tica de la Rep煤blica de Nicaragua». Agrega que “de ello se colige que no existe una manifestaci贸n m谩s clara de lo que se ha vivido y se sigue viviendo desde el aspecto fundamental del sentimiento cristiano. M谩s all谩 de todo apasionamiento, es de considerar que los ideales socialistas o sociales significan un valor y un anhelo de soluci贸n en el mundo a los pueblos, a los eternos problemas humanos de la pobreza, el hambre, la desocupaci贸n y la miseria a trav茅s de gobiernos que se interesen en realizar una verdadera justicia social al lado de la libertad, lo cual constituye un verdadero Estado social de Derecho el que ya fue esculpido y consagrado en el art铆culo 130 de la Constituci贸n Pol铆tica vigente, en las primeras l铆neas de su primer p谩rrafo, que literal­mente dice: «La naci贸n nicarag眉ense se constituye en un Estado social de Derecho». Ello define expresamente el perfil y la naturaleza pol铆tica del Estado de Nicaragua”.
De acuerdo con el informe, las Reformas Constitucionales:
  • Fortalecen la democracia, destac谩ndose el papel protagonista de la persona, la familia y la comunidad, y ampl铆a las formas directas de participaci贸n del pueblo soberano.
  • Respetan los valores y principios de los nicarag眉enses que fundamentan el Estado, entre los que se destacan los principios cristianos y los ideales socialistas.
  • Ampl铆an el concepto del Estado nicarag眉ense, manifestando su perfil jur铆dico pol铆tico y territorial.
  • Incorporan las sentencias de la Corte Internacional de Justicia relativas a los l铆mites territoriales de Nicaragua.
  • Reafirman la naturaleza del Ej茅rcito como fuerza armada para la defensa de la soberan铆a y la integridad territorial, y el fortalecimiento de sus funciones combativas y operativas en la vida nacional para mantener la seguridad propia de la naci贸n, el resguardo de los recursos naturales, la lucha contra la criminalidad trascendental organizada de acuerdo con las leyes de la defensa, de seguridad nacional y segundad democr谩tica.
  • Definen el sistema de seguridad ciudadana que garantiza el modelo policial preventivo, comunitario y proactivo. Se mantienen sus principios, funciones y nuevos quehaceres que le otorgan las leyes, con especial referencia a la de seguridad ciudadana, modelo que ha convertido a Nicaragua en una referencia mundial por el bajo 铆ndice de homicidios y la alta percepci贸n de seguridad ciudadana.
  • Incorporan el di谩logo tripartito entre el gobierno, los empresarios y los trabajadores, en raz贸n del cual las pol铆ticas p煤blicas deber谩n ser concertadas considerando a los trabajadores y empresarios como sujetos activos en la construcci贸n de las pol铆ticas productivas y econ贸micas del pa铆s. La alianza conlleva a una unidad de prop贸sitos, de criterios y acciones en un esfuerzo pol铆tico para el desarrollo y la b煤squeda de un consenso que cree confianza en el sector empresarial, lo cual institucionaliza la coordinaci贸n de los grandes factores del desarrollo de la vida nacional: los empresarios, el gremio laboral y el Estado facilitador, que juntos, bajo un marco de gobernabilidad democr谩tica y seguridad jur铆dica, aseguran la actividad econ贸mica productiva y laboral de la naci贸n.
  • Consagran la preservaci贸n y conservaci贸n de los recursos naturales como patrimonio social nacional y su desarrollo y explotaci贸n racional cuando el inter茅s de la naci贸n lo requiera.
  • Refuerzan el sistema jur铆dico nacional y el sistema de justicia a trav茅s de la definici贸n de la ad­ministraci贸n p煤blica, constitucionaliza el Consejo Nacional de Administraci贸n y Carrera Judicial y fortalece la seguridad jur铆dica para los ciudadanos mediante el reconocimiento expreso de la jurisdicci贸n de lo contencioso-administrativo y los meca­nismos de control constitucional a trav茅s de una ley de justicia constitucional.
  • Integran como regulaci贸n constitucional el deber de los partidos pol铆ticos de presentar en sus listas de candidatos un cincuenta por ciento de mujeres, y otro tanto de varones. El binomio de alcalde y vicealcalde debe formularse bajo el principio de igualdad y equidad de g茅nero en el ejercicio del poder local.
  • Asumen la reivindicaci贸n hist贸rica de los derechos de los pueblos del Caribe, originarios y afrodescendientes, y aseguran las formas de organizaci贸n pol铆tica, administrativa, social y cultural inheren­tes a las tradiciones hist贸ricas de su vida ancestral y la espiritualidad de sus pueblos.

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