Por Rocio S谩nchez
La mayor铆a de los habitantes de la regi贸n de los Altos de Chiapas son mujeres y son ind铆genas. Estas dos condiciones son factores para que enfrenten marginaci贸n econ贸mica, social, cultural y hasta geogr谩fica.
M谩s a煤n si son j贸venes: entonces encuentran diversos obst谩culos para ejercer su derecho a la salud sexual y reproductiva. Sin embargo, existen varias organizaciones civiles que trabajan para brindar informaci贸n cient铆fica y confiable, sin olvidar la pertinencia cultural de las estrategias y el respeto por la autonom铆a de las j贸venes, quienes poco a poco, comienzan a levantar su propia voz.
En lengua tzotzil no existe una palabra para nombrar a una joven. Existe “mujer” y “ni帽a”, pero nada m谩s. Cuando una menor entra en la pubertad, marcada 茅sta por la llegada de su menstruaci贸n, abandona la ni帽ez para ser considerada casadera y pasar al mundo de los mayores.
En contraste, para la cultura occidental o mestiza, como se la llama para diferenciarla de la ind铆gena, no hay duda de que existe una etapa entre la infancia y la adultez: la juventud, en la que muchachos y muchachas deber铆an estudiar, tener actividades deportivas o recreativas, retrasar lo m谩s posible el matrimonio y tomar precauciones para no tener un embarazo no planeado.
Ambas visiones del mundo conviven en la regi贸n de los Altos de Chiapas, concretamente en San Crist贸bal de las Casas, una ciudad con casi 500 a帽os de vida y que hoy sigue siendo testigo de la coexistencia –a veces contrapuesta, a veces arm贸nica– entre tzotziles, tzeltales, mestizos y extranjeros, cada uno con un concepto de lo que deber铆a ser la salud sexual y reproductiva.
Usos, costumbres y cambios
En Chiapas, como en otros estados con predominancia ind铆gena, muchas de las comunidades se rigen por usos y costumbres. Esto implica, entre otras cosas, que los roles de g茅nero sean r铆gidos en cuanto a las tareas que les corresponden a hombres y a mujeres, por lo que ellos se ocupan de las labores del campo y participan en las decisiones colectivas, mientras que ellas se abocan al cuidado del hogar y a la crianza de hijos e hijas.
Si bien estas tradiciones se han mantenido vivas desde hace siglos, el contexto actual, que tiende a la globalizaci贸n, ha generado cambios importantes en la cultura de los pueblos ind铆genas. Uno de ellos es la juventud; la otra, el noviazgo. Apenas hace dos generaciones, muchas mujeres eran “apartadas” desde los nueve o diez a帽os para casarse con hombres que sus padres eleg铆an. Por esto, el matrimonio forzado sigue siendo un tema de preocupaci贸n para muchas las activistas –mestizas e ind铆genas– que defienden los derechos de las mujeres.
Pero hoy por hoy, el noviazgo es una realidad para muchos j贸venes que buscan poder elegir con qui茅n compartir sus vidas o formar una familia, aunque no es tan bien visto por los adultos de las comunidades. As铆 lo describe Florencia Mosh谩n, ind铆gena radicada en el municipio de Las Margaritas, en su art铆culo “Violencia en el noviazgo en los j贸venes tzotziles de la comunidad de San Mateo Zapotal”. Los padres, dice, no aceptan que sus hijos o hijas tengan relaciones de noviazgo, pues est谩 mal visto en la comunidad. “Por eso sucede muy a menudo que la joven resulte embarazada a la primera vez que le propone el chico, ya que ella piensa que no habr谩 otra oportunidad de que puedan estar juntos y solos, porque sus padres lo proh铆ben”.
Esta investigaci贸n forma parte del libro Derechos y salud reproductiva entre j贸venes ind铆genas: hacia la construcci贸n de una agenda necesaria, coordinado por la antrop贸loga Paloma Bonfil y escrito por seis investigadoras ind铆genas de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, quienes dejaron su papel como investigadas para indagar e interpretar la informaci贸n obtenida de sus propias comunidades. En un estado como Chiapas, donde 68 por ciento de la poblaci贸n habla alguna lengua originaria, la colaboraci贸n acad茅mica de tal nivel es valiosa y cada vez m谩s frecuente.
Madres j贸venes
Cae la tarde en la cabecera municipal de Zinacant谩n. La marimba alegra un evento realizado en el telebachillerato local. Es la v铆spera del 10 de mayo y unas 50 madres de familia se han reunido en el patio para ser festejadas. Las autoridades del plantel lanzan un discurso en tono oficialista para agradecer a este y aquel funcionario que hicieron posible que la celebraci贸n se lleve a cabo; las mujeres, cubierta la espalda con el moxib o chal de color p煤rpura intenso, caracter铆stico de la vestimenta tradicional, atienden en silencio.
Pareciera ser eso, el silencio, el que acompa帽a a todas partes a las mujeres ind铆genas de Los Altos. Ellas no levantan la voz cuando platican, no r铆e estrepitosamente. Por eso, cuando comienza a bajar la niebla y se anuncia el fin de la fiesta que venera a la maternidad, las invitadas salen como un murmullo del plantel. En unos minutos, las mujeres han regresado a su hogar, el espacio privado, y s贸lo los varones m谩s j贸venes quedan jugando basquetbol o conversando en su espacio, el p煤blico.
A nivel nacional, el porcentaje de mujeres ind铆genas que tuvo su primera relaci贸n sexual antes de los 15 a帽os es mayor al de las no ind铆genas, aunque en la mayor铆a de los casos se trata de j贸venes que ya est谩n unidas en pareja, seg煤n refiere Paloma Bonfil en la obra citada. De ah铆 se desprende que, de acuerdo con el Censo de Poblaci贸n y Vivienda de 2000, el 37.2 por ciento de las j贸venes ind铆genas de entre 15 y 24 a帽os de edad ya eran madres, en contraste con el 29.9 por ciento de las no ind铆genas. De ellas, 89.6 por ciento estaba casada.
Si bien es cada vez m谩s aceptado el uso de m茅todos anticonceptivos en los Altos de Chiapas, la costumbre es que, una vez que una pareja se une, el primer beb茅 debe venir pronto y despu茅s ya se puede empezar a planificar, como lo documenta Ofelia P茅rez Ruiz, ind铆gena tzotzil, en su investigaci贸n sobre el embarazo temprano en la comunidad de Polh贸, municipio de Chenalh贸.
Sin embargo, es importante contextualizar la maternidad temprana como un rasgo cultural significativo en las comunidades. Unirse en pareja y formar una familia propia sigue siendo una opci贸n v谩lida para muchas j贸venes, quienes tienen pocas oportunidades de estudiar hasta niveles superiores, por lo que de esa manera adquieren la categor铆a de adultas. Adem谩s, refiere P茅rez Ruiz, existe la creencia de que es mejor que las mujeres tengan hijos muy j贸venes, pues cuando son mayores la pelvis “puede estar muy maciza” y provocarles sufrimiento durante el parto.
Educaci贸n sexual limitada
Hoy, las j贸venes ind铆genas tienen m谩s informaci贸n sobre sexualidad que sus madres. La obtienen de amigos, de algunas parteras o promotoras de salud sexual y reproductiva que trabajan en sus comunidades, y las que logran llegar al bachillerato la encuentran en la escuela.
Luis Enrique N谩jera Ortiz trabaja como orientador educativo en el Colegio de Bachilleres No. 58, en San Crist贸bal de las Casas. Ah铆 estudian unos mil j贸venes, de los cuales, 65 por ciento son ind铆genas tzotziles o tzeltales, esto en el turno matutino, pero en el vespertino el porcentaje sube a 95 puntos. Este plantel del Cobach se ubica en una zona de asentamientos irregulares fundados por ind铆genas desplazados de sus comunidades, en medio del conflicto por el surgimiento del movimiento zapatista, en 1994. “Sus padres ya viven en San Crist贸bal y ellos, poco a poco, con el contacto del contexto urbano, han perdido parte de la identidad. Por ejemplo, hablan predominantemente el espa帽ol y no la lengua materna, y ya se reconocen como originarios de San Crist贸bal y no de un grupo ind铆gena”.
En entrevista, N谩jera Ortiz explica que, adem谩s de la orientaci贸n vocacional, informaci贸n sobre ecolog铆a o sesiones para mejorar la comunicaci贸n entre padres e hijos, su funci贸n es dar informaci贸n para prevenir embarazos no deseados y ciertos aspectos de la sexualidad. Esto, comenta, se entrelaza con algunos temas tratados en la materia de 脡tica y Valores, que se imparte en dos de los seis semestres que dura el bachillerato.
Desde su experiencia, la informaci贸n que tienen los j贸venes proviene principalmente de los amigos, pero tambi茅n de libros y revistas. “Se nota claramente que no hay comunicaci贸n entre padres e hijos en cuestiones de sexualidad, por ende, cuando tocamos temas, por ejemplo, de m茅todos anticonceptivos, existen todav铆a muchos tab煤es muy arraigados”, narra, y recuerda la ocasi贸n en que una chica coment贸 en la clase que sus padres le dec铆an que cuando hubiera hombres en el r铆o o en una alberca, no se metiera a ba帽ar porque iba a quedar embarazada.
Las y los j贸venes est谩n poco abiertos a preguntar cuando tienen dudas y, seg煤n el docente, suelen hacerlo s贸lo cuando hay una situaci贸n de emergencia, por ejemplo, una infecci贸n de transmisi贸n sexual. En esos casos, dice, se les canaliza al servicio m茅dico gratuito del IMSS con el que cuentan por ser alumnos, y ah铆 les dan tratamiento y seguimiento. Se trata de un servicio amigable cuyos trabajadores tienen contacto cercano con el colegio, por lo que el trato hasta ahora ha sido bueno.
Pero es importante recordar que, esta informaci贸n s贸lo alcanza a los estudiantes de bachillerato. De acuerdo con el tambi茅n maestro en Ciencias, las 煤ltimas cifras nacionales se帽alan que, de cada diez estudiantes, s贸lo tres o cuatro logran cursar la preparatoria. Y aunque en el plantel No. 58 hay equidad entre la cantidad de hombres y mujeres que acuden, aclara que esto responde al contexto urbano, “a diferencia de comunidades ind铆genas donde, de acuerdo con mi experiencia, hay m谩s hombres que mujeres en la educaci贸n media; en el contexto de Chamula, Larr谩inzar, Tenejapa, que son municipios cercanos a San Crist贸bal, si hacemos un conteo de hombres y mujeres ser铆a muy marcada la diferencia”.
La juventud ind铆gena habla por s铆 misma
A pesar de que el porcentaje de j贸venes originarios en la educaci贸n media superior es bajo, su presencia es fruct铆fera. Con ellos trabaj贸 la organizaci贸n Asesor铆a, Capacitaci贸n y Asistencia en Salud A.C. al realizar el Foro Multicultural con J贸venes Ind铆genas de Chiapas, en octubre de 2012. En 茅l se capacit贸 a 17 j贸venes –11 mujeres y seis hombres– estudiantes del bachillerato para promover la salud sexual y reproductiva a trav茅s de m贸dulos informativos instalados directamente en las comunidades.
Pero el fin 煤ltimo es que este trabajo alcance a todo el estado. Por eso se cre贸 la Agenda Multicultural de J贸venes Ind铆genas de Chiapas, con la que se pretende promover la informaci贸n en materia de sexualidad en las cinco principales lenguas ind铆genas de la entidad: chol, tzotzil, tzeltal, tojolabal y zoque.
Entre las mayores necesidades que identificaron las y los j贸venes participantes, dijo a Letra S Sebastiana V谩zquez G贸mez, coordinadora de estos trabajos, est谩 la de adecuar culturalmente la informaci贸n que proporcionan las instituciones, principalmente sobre los temas de embarazo no deseado, violencia familiar y matrimonio forzado. Tambi茅n es necesario adecuar los servicios de salud a los contextos culturales particulares, as铆 como brindar informaci贸n desde la ni帽ez acerca de los derechos sexuales y reproductivos.
La activista ind铆gena considera que en la actualidad, la juventud tiene acceso a m谩s informaci贸n que sus padres, sea porque 茅stos no acudieron a la escuela o porque en ese momento el contexto era diferente. Hoy hay m谩s adolescentes estudiando y, sobre todo, m谩s mujeres, cosa que antes casi no se ve铆a.
No obstante, identifica un problema: muchos padres se oponen a que sus hijos e hijas reciban informaci贸n sobre sexualidad. Por esto, uno de los mayores retos, considera, es lograr que padres y madres acepten que los j贸venes necesitan la informaci贸n. Un segundo reto es conseguir que las autoridades retomen como plan de acci贸n la agenda de salud sexual y reproductiva que acu帽aron los adolescentes. “Es su agenda, porque al final, no somos nosotros los que lo estamos pidiendo”, enfatiza.
LA JORNADA

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