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martes, 8 de febrero de 2011

Un polo para descongelar la Revoluci贸n Bolivariana


Caracas. Por Aram Aharonian, ALAI AMLATINA | 8 febrero de 2011


Al iniciar el duod茅cimo a帽o de gobierno, el 54,7 por ciento de los venezolanos aprueba la gesti贸n del presidente Hugo Ch谩vez, cifra que representa un incremento de 17 puntos en comparaci贸n con el 2010, cuando en Venezuela se registr贸 una crisis de energ铆a el茅ctrica producto –entre otras causas– de una intensa sequ铆a.

Esta alza del respaldo popular est谩 vinculada sin duda con el manejo de la situaci贸n de los damnificados por las lluvias registradas a finales de diciembre de 2010, las cuales afectaron a uno de cada tres venezolanos.

"Yo recib铆 una Venezuela quebrada en pedazos y en el suelo, hoy no es que estemos en el nivel 贸ptimo, pero c贸mo ha cambiando para bien. Yo recuerdo que en los a帽os 80 se dispar贸 el consumo de perrarina (alimento para perros), la desnutrici贸n campeaba, reinaba el desempleo, faltaba la salud, ir a un m茅dico era un lujo, la gente hac铆a cola en el hospital militar", record贸 el mandatario.

Hay dos l铆neas de acci贸n en la oposici贸n, dos estrategias que aunque parezcan enfrentadas, tambi茅n pueden ser complementarias. Una, acrecentar el trabajo pol铆tico de estilo "ciudadano", con epicentro en los medios de comunicaci贸n y los debates en la Asamblea Nacional; la otra el plan conspirador desestabilizador que adelanta desde hace ya una d茅cada.

En este estilo ciudadano cabe la utilizaci贸n de organizaciones fantasmas, disfrazadas de ONGs con fuerte apoyo financiero externo, como las llamadas asambleas de ciudadanos, organizaciones seudo–juveniles como la JAVU, para dar a sus operaciones cierto tinte independiente y popular (el ya remanido estilo de las llamadas revoluciones de colores en la Europa oriental)

La estrategia apunta a lanzar acciones que parezcan despojadas de ideolog铆a y de tinte pol铆tico, coordinadas con agrupaciones de clase media –y tambi茅n de zonas populares como Petare–, que muestran una decisi贸n de transitar tambi茅n el trabajo pol铆tico, deslig谩ndole –a priori– de los partidos pol铆ticos de oposici贸n, que se abstienen de opinar sobre estas manifestaciones "ciudadanas".

Pero hay m谩s escenarios en el trabajo del enemigo. Por un lado, en la senda del chavismo sin Ch谩vez, con cuadros castrenses y del propio PSUV, alentando el posible surgimiento de candidatos; por otro el trabajo con las bases alentando y capitalizando protestas (a veces justas) y trabando la puesta en marcha de proyectos y planes anunciados desde el Ejecutivo desde dentro mismo de la estructura burocr谩tica oficial.

Pero tambi茅n en la labor interna de alentar propuestas neoliberales para los problemas econ贸micos, financieros y de planificaci贸n del Estado, impidiendo, en los hechos, el avance de la praxis socialista.

Mientras tanto, los partidos, por ahora, siguen deshojando la margarita sobre candidato que enfrentar谩 a Hugo Ch谩vez en las presidenciales del a帽o pr贸ximo (nadie espera otro candidato desde el bolivarianismo) y la decisi贸n sobre si habr谩 selecci贸n interna y qui茅n las organizar谩. Lo 煤nico que sigue uniendo a la oposici贸n, a falta de ideas y programas, sigue siendo Ch谩vez. Hoy, menos del 40% de los venezolanos piensa que la oposici贸n est谩 preparada para gobernar.

Obviamente, de ganar la derecha las elecciones de 2012, el paso atr谩s de Venezuela ser谩 grande: se privatizar铆a la industria de los hidrocarburos, la educaci贸n, la seguridad social, la salud y se clausurar铆an los grandes programas sociales del gobierno actual.

Disfunci贸n dial贸gica

Las encuestas coinciden en que la mayor铆a de los venezolanos espera que la Asamblea Nacional sea el espacio de debate para la soluci贸n de los problemas relacionados con la vivienda, la seguridad, el desempleo, la inflaci贸n, los servicios p煤blicos y la vialidad.

Los venezolanos sue帽an con una pizca de pragmatismo, que permita que autoridades y l铆deres (o referentes) opositores sostengan un di谩logo de altura para buscar soluciones a los problemas ciudadanos y nacionales, m谩s all谩 de las diferencias ideol贸gicas.

El ex–vicepresidente Jos茅 Vicente Rancel indic贸 que "la polarizaci贸n en pol铆tica es insustituible. Pero hay una polarizaci贸n negativa, fundada en el odio y en el desprecio hacia el otro, y hay otra que tiene un signo ideol贸gico, principista, que proviene de la confrontaci贸n de las ideas". Rangel exhort贸 a convertir esa "polarizaci贸n maligna, p茅rfida, que nos hace ver, no como adversarios sino como enemigos, en una polarizaci贸n positiva: confrontemos, pero sin llegar a la violencia o a la negaci贸n de la convivencia civilizada".

Nuevamente y casi a coro, Washington y la oposici贸n venezolana ponen el grito en el cielo porque Ch谩vez estar铆a pasando del autocratismo a la dictadura desembozada. Hace una d茅cada que vaticinan hechos que nunca se concretan. En Venezuela hay absoluta libertad de expresi贸n, no hay presos pol铆ticos y el magnicidio es demandado expl铆citamente por los medios opositores sin ninguna consecuencia para ellos. No hay libertad de expresi贸n: hay libertinaje de expresi贸n.

El intelectual Luis Britto Garc铆a recuerda que la oposici贸n tiene un aparato medi谩tico que re煤ne el 90% del poder comunicacional del pa铆s, desde donde lanza ep铆tetos denigrantes contra la mayor铆a del pueblo venezolano –como "monos", "chusma", "hordas", "bi–dentes" y otros adjetivos de discriminaci贸n 茅tnica y social, prohibidos no s贸lo por la Constituci贸n sino por la decencia. La sic贸loga social Maritza Montero recolect贸 m谩s de 300 ep铆tetos denigrantes dirigidos usualmente por la oposici贸n a los bolivarianos, y algo as铆 como centenar y medio de ep铆tetos dirigidos por chavistas a los opositores.

Hoy la estrategia del gobierno apunta a recuperar la clase media: al mejorar las condiciones de vida de la mayor铆a de venezolanos que antes estaban en la pobreza; se est谩 creando una nueva clase media, que se ha beneficiado con la eliminaci贸n de los cr茅ditos indexados y las estafas inmobiliarias que privaban de vivienda a centenares de miles de familias, con la posibilidad de adquirir autom贸viles a precios solidarios, con la sextuplicaci贸n de la matr铆cula universitaria.

Cartelizaci贸n medi谩tica

Convertir al partido en un poderoso medio de propaganda y comunicaci贸n es uno de los aspectos m谩s importantes de las l铆neas estrat茅gicas de acci贸n pol铆tica del PSUV. El gobierno no ha logrado dise帽ar, y menos a煤n ejecutar, una pol铆tica comunicacional eficaz, proactiva y sistem谩tica. El gobierno ha sido deficiente consuetudinariamente, y tampoco el partido ha hecho propuestas serias, factibles y coherentes al respecto ni tiene estructuras de debate y an谩lisis ideol贸gico–comunicacional.

Tras fracasar en los diferentes intentos para forzar la salida antidemocr谩tica de Hugo Ch谩vez del poder, los anti-bolivarianos perfeccionaron la estrategia, a trav茅s de la agresi贸n, pero de manera indirecta y menos perceptible.

"Hay una oposici贸n m谩s sutil, que ya no juega al golpe o el magnicidio ni a las acciones violentas, pero s铆 juega a horadar dentro de una estrategia seudo democr谩tica, fundamentalmente comunicacional en contra del gobierno", afirma la soci贸loga Maryclen Stelling, coordinadora del Observatorio de Medios de Venezuela.

En los 煤ltimos dos a帽os la cartelizaci贸n de los medios de comunicaci贸n, que hab铆amos se帽alado en el golpe de 2002, se ha profundizado. Las primeras planas de la prensa escrita y los medios audiovisuales emprenden acciones subjetivas y menos visibles, que se reflejan en la creaci贸n y difusi贸n de discursos cargados de mitos sobre las consecuencias del actual proceso pol铆tico.

Se trata de banalizar, de editorializar, de volver la noticias un espect谩culo, desarrollando la t茅cnica de atacar permanentemente al gobierno, negando los logros del proceso, deslegitimando las acciones del Ejecutivo, generando miedo alrededor del "coco" del comunismo.

Stelling indica que los medios de comunicaci贸n privados afianzan el temor entre los ciudadanos. Por ejemplo, El Universal presenta informaciones como: "Ch谩vez tuvo dinero pero incumpli贸 sus promesas", "Acusan al gobierno de poner la torta" o "Ley de Emergencia facilita la expropiaci贸n de inmuebles".

Detalla que la prensa se logr贸 colar como un espacio indispensable para la confrontaci贸n de la gesti贸n de gobierno y hay una ausencia de informaci贸n amplia, oportuna y balanceada, que le permita a la poblaci贸n una orientaci贸n para la toma consciente de sus decisiones pol铆ticas.

Y tambi茅n hay una carencia de ideas, planes y pol铆ticas oficiales en lo que a comunicaci贸n se refiere.

Organizando el Pepe

Ch谩vez viene de exponer las l铆neas estrat茅gicas de acci贸n pol铆tica hacia el 2012 (pareciera que se vive siempre con la meta de unas elecciones). La primera de ellas plantea pasar "de la cultura pol铆tica capitalista a la militancia socialista", donde indica que "Los resultados (del 26S) pusieron en evidencia algunas fallas en el funcionamiento del PSUV y su vinculaci贸n con la base social de apoyo a la Revoluci贸n".

"Entre las posibles causas de esta situaci贸n, podemos verificar, en mayor o menor medida, algunas actitudes o desviaciones caracter铆sticas de los partidos tradicionales, tales como el burocratismo, el oportunismo, el sectarismo, el nepotismo y el gradual alejamiento de la base social bolivariana, resultantes de la persistencia de la "cultura capitalista" en el seno de la sociedad. Esta cultura es reproducida a lo interno del Partido", indica el l铆der bolivariano.

Ch谩vez, se帽ala que se construye m谩s all谩 de los partidos, con los movimientos sociales. Por tanto, el Polo Patri贸tico debe ser un espacio privilegiado para la rendici贸n de cuentas de los funcionarios p煤blicos, para el desarrollo del pueblo legislador y la conformaci贸n de la corresponsabilidad entre los elegidos y los electores.

Sobre todo desde la frustraci贸n de septiembre, las bases bolivarianas piden, reclaman y exigen recuperar la conexi贸n con el pueblo, lo que pasa por democratizar el PSUV. No hay reuni贸n, a lo largo y ancho del pa铆s, donde no se debata el tema y la necesidad de la participaci贸n popular protag贸nica en la discusi贸n de los problemas y en la soluci贸n de los mismos, adem谩s de la necesaria elecci贸n "socialista" de cuadros y candidatos por las bases.

M谩s all谩 de la ineficacia, ineficiencia y muchas veces corrupci贸n de funcionarios, la pregunta que surge es por qu茅 se repiten ministros (en la misma o en otra cartera) que ya han demostrado fehacientemente su fracaso en la 煤ltima d茅cada.

Es m谩s, algunos de los ministros abandonar谩n sus cargos para dedicarse desde ya a consolidar (en algunos casos crear) liderazgos en distintos estados, con el fin de recuperar sus gobiernos para el bolivarianismo.

Hasta ahora se han repetido comicios de la "cultura pol铆tica capitalista", cuando se espera que la dirigencia surja de los debates y del trabajo con las bases, con cuadros que se destaquen por su capacidad ideol贸gica, su entrega al trabajo pol铆tico y su compromiso revolucionario.

Ch谩vez alienta "enfrentar la cultura capitalista, favoreciendo el contacto directo con el pueblo, interpel谩ndolo, pero sobretodo dej谩ndose interpelar por 茅l". Hay muchos, alrededor del poder, que no lo escuchan. O prefieren no hacerlo.

(*) El autor, Aram Aharonian, es periodista y docente uruguayo–venezolano, director de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicaci贸n y Democracia (ULAC).

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