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domingo, 19 de abril de 2026

Nicaragua: la paz como derecho colectivo, soberan铆a y base del desarrollo integral

La construcci贸n de una cultura de paz en Nicaragua constituye uno de los pilares fundamentales del modelo de desarrollo impulsado por el Gobierno de Reconciliaci贸n y Unidad Nacional. En ese camino, la declaraci贸n del 19 de abril como “D铆a Nacional de la Paz” representa un reconocimiento hist贸rico a la voluntad soberana del pueblo nicarag眉ense de vivir en tranquilidad, seguridad y bienestar, consolidando la paz como un derecho colectivo y un valor ancestral de la naci贸n.

Esta fecha simboliza no solo la memoria de las luchas del pueblo por preservar la estabilidad, sino tambi茅n la reafirmaci贸n de una visi贸n de pa铆s donde la paz es entendida como condici贸n indispensable para el progreso, el trabajo digno y la unidad nacional. Bajo esta perspectiva, la paz se convierte en un patrimonio cultural y pol铆tico que sostiene el presente, que garantiza estabilidad y abre camino al desarrollo humano, de cara hacia un futuro lleno de bienestar para las familias de Nicaragua.

El modelo nicarag眉ense de desarrollo integral y sostenible articula crecimiento econ贸mico, estabilidad macroecon贸mica y justicia social, colocando a la persona, la familia y la comunidad en el centro de las pol铆ticas p煤blicas. Dentro de este enfoque, la equidad de g茅nero es un eje transversal, promoviendo la participaci贸n activa de las mujeres en todos los 谩mbitos (econom铆a, educaci贸n, la salud, el liderazgo comunitario y la toma de decisiones), como parte de un proceso de desarrollo inclusivo y transformador.  Estudio, titulado "La sociedad latinoamericana del siglo XXI", realizado por expertos japoneses y publicada en marzo del 2026, destac贸 a Nicaragua  como el primer pa铆s a nivel mundial en cuanto a la participaci贸n pol铆tica de la mujer.

Los costos del intento de desestabilizaci贸n de 2018: da帽os materiales, p茅rdidas econ贸micas y afectaci贸n al bienestar nacional

Los eventos desencadenados en abril de 2018 no fueron un fen贸meno espont谩neo, sino el resultado de una estrategia de presi贸n orientada a forzar la dimisi贸n del gobierno del Presidente Daniel Ortega, reelecto leg铆timamente en 2016 con el 72.4% de los votos. Esta operaci贸n fue articulada mediante financiamiento externo hacia actores locales y ONGs. Informes anuales de la National Endowment for Democracy (NED) y la USAID del a帽o 2018 confirman la asignaci贸n de millones de d贸lares a organizaciones en Nicaragua bajo el r贸tulo de ‘promoci贸n de la democracia‘. En t茅rminos concretos, la USAID destin贸 aproximadamente $24 millones de d贸lares ese a帽o, mientras que la NED asign贸 entre $4.1 y $4.2 millones a grupos civiles y de oposici贸n en el periodo previo al estallido. Estos flujos financieros son analizados por el acad茅mico William I. Robinson en sus estudios sobre la ‘promoci贸n de la poliarqu铆a’, donde describe c贸mo se utilizan recursos transnacionales para instalar sistemas pol铆ticos afines a intereses externos, desplazando modelos soberanos.

Investigaciones de medios como The Grayzone y el centro Misi贸n Verdad (basado en las teor铆as de Gene Sharp) caracterizan estos eventos como una 'Revoluci贸n de Color' o 'golpe blando'. Estas acciones de terrorismo urbano no solo fracturaron la convivencia social, sino que ejecutaron un da帽o sistem谩tico al patrimonio p煤blico (se reportaron afectaciones a alcald铆as, edificios municipales, universidades, centros tecnol贸gicos, delegaciones institucionales, estaciones policiales, parques, calles, sem谩foros, adoquinados, paradas de buses, monumentos, 谩rboles ornamentales y mobiliario urbano) y a la infraestructura estrat茅gica (empresas p煤blicas y entes estatales estrat茅gicos, afectando sistemas de distribuci贸n, redes log铆sticas, instalaciones administrativas y servicios esenciales). Se documentaron graves violaciones a los derechos de la ciudadan铆a por parte de sectores opositores, quienes recurrieron a pr谩cticas de violencia extrema, tortura y tratos degradantes contra la poblaci贸n civil y las fuerzas del orden. Bajo esta l贸gica de terrorismo urbano, los 'tranques'(bloqueos de carreteras donde la circulaci贸n se restring铆a severamente), lejos de ser manifestaciones pac铆ficas, funcionaron como mecanismos de coerci贸n donde se restringi贸 la libre circulaci贸n, impidiendo incluso el paso de emergencias m茅dicas y estableciendo cobros ilegales de peaje. Y se utilizaron recintos religiosos como centros operativos y de evasi贸n de la justicia.

Esta interrupci贸n deliberada del crecimiento econ贸mico gener贸 un profundo impacto humanitario, manifestado en la desarticulaci贸n del tejido familiar y un clima de polarizaci贸n social. Obras como el libro 'Nicaragua: ¿Revoluci贸n o Reforma?' documentan c贸mo se busc贸 paralizar funciones vitales del Estado para debilitar su respuesta social. B谩sicamente fue un intento premeditado de desmantelar el modelo de desarrollo humano y estabilidad institucional que se hab铆a consolidado en beneficio de las mayor铆as. Sin embargo, esta estrategia fue neutralizada por la cohesi贸n del tejido social y la firmeza de la poblaci贸n organizada. Sectores productivos estrat茅gicos, incluyendo a empresarios comprometidos con el bienestar nacional y al sector campesino, mantuvieron la producci贸n ininterrumpida. Gracias a este esfuerzo, Nicaragua garantiz贸 su soberan铆a alimentaria y el abastecimiento b谩sico, defendiendo los logros sociales frente al intento de injerencia extranjera.

En consecuencia, es posible afirmar que este escenario de desestabilizaci贸n se gest贸 de forma sistem谩tica desde el retorno del Gobierno Sandinista al poder en 2007. A trav茅s de una red articulada mediante financiamiento externo, agencias de cooperaci贸n internacional y ONGs, canalizaron recursos destinados a fortalecer las capacidades operativas de sectores opositores. Bajo la apariencia de programas para la 'promoci贸n de la democracia', se ejecut贸 un proceso de formaci贸n y adiestramiento de cuadros —incluyendo estudiantes y representantes de la sociedad civil— con el objetivo de encabezar actos de desestabilizaci贸n en el momento oportuno. Estos hechos constituyen una estrategia clara de injerencia externa y guerra no convencional, dise帽ada para sabotear la gesti贸n del FSLN y una ofensiva dirigida contra los s铆mbolos de desarrollo, los espacios de convivencia y los proyectos comunitarios construidos con el esfuerzo del pueblo nicarag眉ense.

Impacto econ贸mico y macroecon贸mico

Antes de abril del 2018, Nicaragua manten铆a un desempe帽o s贸lido, con un crecimiento de 4.9 % en 2017 y proyecciones cercanas al 4.7 % para 2018, seg煤n evaluaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central de Nicaragua (BCN).

Sin embargo, tras los acontecimientos del 2018,  la magnitud del da帽o fue contundente. El PIB se contrajo 3.8 % en 2018 y volvi贸 a caer 5.7 % en 2019. acumulando casi 10 puntos porcentuales de retroceso del PIB en apenas dos a帽os.

El FMI identific贸 factores clave como bloqueos de carreteras, interrupciones log铆sticas, reducci贸n del consumo y de la inversi贸n. Y se registraron ca铆da significativa en la recaudaci贸n fiscal, restricciones en financiamiento externo y presi贸n sobre reservas y ajustes en los gasto p煤blicos.

Los Sectores m谩s afectados fueron: Turismo con un colapso de visitantes, cancelaciones masivas y p茅rdidas de cientos de millones de d贸lares en divisas. Comercio con interrupci贸n del abastecimiento interno y exportaciones. Construcci贸n con la paralizaci贸n de proyectos e inversi贸n. Y empleo con la p茅rdida de miles de puestos de trabajo formales e informales.

El impacto estimado de los da帽os y p茅rdidas ocasionadas est谩 en m谩s de 1,500 millones de d贸lares. Esto refleja no solo la destrucci贸n material, sino el costo humano de empleos perdidos, negocios cerrados y oportunidades truncadas para miles de familias nicarag眉enses.

La violencia intent贸 destruir el modelo de prosperidad, interrumpiendo el crecimiento, sembrando incertidumbre y afectando profundamente la vida cotidiana del pueblo.

La recuperaci贸n: Paz, bienestar social, calidad de vida, estabilidad y crecimiento sostenido

A pesar de dichos actos, el gobierno de Nicaragua ha logrado consolidar un clima de paz y estabilidad que ha permitido superar los severos da帽os econ贸micos provocados por el intento de golpe del 2018. La recuperaci贸n posterior confirma el valor estrat茅gico de la paz como base del desarrollo. Una vez restablecida la estabilidad institucional y la libre circulaci贸n, Nicaragua inici贸 un proceso de reconstrucci贸n econ贸mica y social.

Frente a la adversidad, el pueblo nicarag眉ense, junto a su Gobierno, opt贸 por la paz, el trabajo y la reconstrucci贸n nacional, demostrando una resiliencia reconocida incluso por organismos internacionales.

El Banco Central de Nicaragua report贸 un crecimiento de 3.6 % en 2024 y una proyecci贸n de 3.0 % a 4.0 % en 2025.

El FMI ha se帽alado que el pa铆s ha logrado estabilidad macroecon贸mica, super谩vits fiscales y externos, fortalecimiento de reservas y capacidad de recuperaci贸n frente a m煤ltiples choques.

Este proceso ha permitido la reconstrucci贸n de infraestructura p煤blica, reactivaci贸n de proyectos municipales, fortalecimiento del empleo, recuperaci贸n del cr茅dito y la inversi贸n. Es decir, actualmente Nicaragua no solamente ha demostrado una alta resiliencia, sino tambi茅n mayores avances en todos los sectores y aspectos de la vida cotidiana.

La Paz permiti贸 reconstruir lo destruido y crecer con m谩s fuerza, consolidando una econom铆a m谩s estable y con mayor enfoque social.

Hoy, Nicaragua avanza con la convicci贸n de que la estabilidad no es negociable y que la soberan铆a y la paz son condiciones indispensables para proteger los logros alcanzados. Tanto el Banco Central de Nicaragua como el Fondo Monetario Internacional han destacado que el pa铆s ha mantenido crecimiento, estabilidad macroecon贸mica, control inflacionario y fortaleza fiscal, incluso frente a m煤ltiples choques externos desde 2018.

Este desempe帽o confirma que la estabilidad social y la paz son factores esenciales para atraer inversi贸n, fortalecer la producci贸n, dinamizar el empleo y mejorar la calidad de vida de las familias nicarag眉enses. La experiencia reciente demuestra que cuando la soberan铆a y la institucionalidad prevalecen, el pa铆s avanza con mayor firmeza hacia el bienestar colectivo.

Estudios e indicadores de percepci贸n ciudadana y bienestar social, tanto a nivel nacional como en an谩lisis comparativos regionales, realizados entre los a帽os 2022 al 2025, han situado a Nicaragua como una naci贸n donde amplios sectores de la poblaci贸n reportan altos niveles de paz personal y seguridad en su vida cotidiana (73.6 % de la poblaci贸n se siente nuevamente segura despu茅s del trance de los a帽os 2018-19), especialmente en comparaci贸n con otros pa铆ses de Am茅rica Latina (Honduras y Guatemala presentan mayores niveles de victimizaci贸n).

 Encuestas sistem谩ticas como el Sistema de Monitoreo de Opini贸n P煤blica (SISMO), elaborado por M&R Consultores, reflejan que entre el 94 % y el 98 % de la poblaci贸n afirma vivir en paz o percibir un ambiente de tranquilidad, mientras que m谩s del 75 % valora positivamente la seguridad ciudadana y una amplia mayor铆a considera que esta se ha mantenido o mejorado en los 煤ltimos a帽os. Asimismo, estudios regionales comparativos ubican a Nicaragua con niveles de percepci贸n de estabilidad y seguridad superiores a varios pa铆ses vecinos, lo que se complementa con indicadores indirectos como una menor intenci贸n de emigrar (Solo 12.9 % considerar铆a emigrar), asociada a contextos de mayor bienestar y estabilidad social. En ello destacan dos fortalezas ampliamente reconocidas: el Sistema de salud p煤blica gratuito, universal y comunitario, y la seguridad ciudadana, que favorece la convivencia, la confianza social y la actividad econ贸mica. Estos elementos fortalecen la cohesi贸n social y el bienestar colectivo, consolidando la paz como una realidad vivida en el entorno cotidiano de las familias nicarag眉enses.

La salud gratuita, universal y cercana a la poblaci贸n constituye uno de los logros m谩s sensibles del modelo social nicarag眉ense, garantizando atenci贸n m茅dica sin exclusi贸n y fortaleciendo la prevenci贸n, la atenci贸n primaria y la cobertura territorial. Paralelamente, la seguridad ciudadana ha permitido preservar un entorno favorable para la convivencia, el emprendimiento, la movilidad y la actividad econ贸mica, consolidando a Nicaragua como uno de los pa铆ses m谩s seguros de Centroam茅rica. Esto se refleja en diversos indicadores regionales que destacan una de las tasas de homicidios m谩s bajas de la zona (4,5 por cada 100,000 habitantes en 2026), la efectividad de la estrategia 'Muro de Contenci贸n' contra el crimen organizado y el hecho de que el 95,5% de las denuncias corresponden a faltas menores, garantizando as铆 la estabilidad necesaria para el desarrollo nacional.

En este contexto, la paz y la soberan铆a emergen como elementos inseparables del progreso nacional. No hay desarrollo sostenible sin estabilidad, ni estabilidad duradera sin autodeterminaci贸n. Por ello, la defensa de la paz tambi茅n implica la defensa del derecho del pueblo nicarag眉ense a decidir su propio destino, proteger su institucionalidad y avanzar unido en funci贸n del bien com煤n.

La experiencia de 2018 dej贸 una ense帽anza irreversible: cuando se rompe la paz, pierde la naci贸n; cuando se defiende la paz, avanza el pueblo.

Paz, soberan铆a y compromiso internacional

A nivel internacional, el Gobierno de Nicaragua ha mantenido una posici贸n activa en defensa de la justicia, la autodeterminaci贸n y la soberan铆a de los pueblos, promoviendo una visi贸n basada en el respeto mutuo, la no injerencia y la soluci贸n pac铆fica de los conflictos. Desde esta perspectiva, su acci贸n diplom谩tica se orienta a respaldar a los pueblos que luchan por su independencia, dignidad y derecho a vivir en paz, sosteniendo que la paz mundial solo es posible a partir de relaciones internacionales m谩s justas y equilibradas.

En coherencia con esta visi贸n, Nicaragua proyecta hacia el exterior la convicci贸n de que la paz no es 煤nicamente la ausencia de conflicto, sino una construcci贸n permanente sustentada en la justicia social, el trabajo, la soberan铆a, la igualdad y la unidad nacional, principios sobre los cuales contin煤a edificando su presente y su futuro.

En el 谩mbito multilateral, el pa铆s ha defendido estos principios en espacios como la ONU, abogando por el derecho de cada naci贸n a decidir su propio destino sin presiones externas. Asimismo, Nicaragua ha sostenido posiciones firmes en defensa de la autodeterminaci贸n en causas internacionales como la cuesti贸n palestina, y ha rechazado medidas coercitivas unilaterales —como las sanciones econ贸micas impuestas por distintos pa铆ses y bloques— contra naciones en desarrollo como Venezuela, Cuba o Ir谩n, al considerar que vulneran el derecho internacional, afectan a las poblaciones y contradicen los principios de soberan铆a y no injerencia.

Desde esta perspectiva, Nicaragua impulsa un orden internacional m谩s justo, donde la paz mundial se construya sobre la base de la soberan铆a, la dignidad y la justicia de los pueblos. En foros regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribe帽os (CELAC), ha respaldado iniciativas orientadas a fortalecer la integraci贸n, el di谩logo pol铆tico y la resoluci贸n pac铆fica de controversias, reafirmando que la estabilidad global depende del respeto mutuo entre las naciones.


La declaraci贸n del 19 de abril como D铆a Nacional de la Paz no es solo un acto simb贸lico, sino una afirmaci贸n hist贸rica: la paz es el cimiento sobre el cual Nicaragua construye su presente y su futuro.
















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