Las circunstancias hist贸ricas creadas por la implosi贸n del capitalismo contempor谩neo requieren de una izquierda radical, tanto en el Norte como en el Sur, que sea capaz de formular una alternativa pol铆tica al sistema existente. El prop贸sito de este art铆culo es mostrar por qu茅 es necesaria la audacia y lo que esta significa.
¿Por qu茅 audacia?
1. El capitalismo contempor谩neo es un capitalismo de monopolios generalizados. Con esto quiero decir que los monopolios no son ya m谩s islas grandes en un mar de empresas relativamente aut贸nomas, sino que son un sistema integrado, que controla absolutamente todos los sistemas de producci贸n. Peque帽as y medianas empresas, incluso las grandes corporaciones que no son estrictamente oligopolios, est谩n bajo el control de una red que remplaza a los monopolios. Su grado de autonom铆a se ha visto reducido al punto de convertirse en subcontratistas de los monopolios.
Este sistema de monopolios generalizados es producto de una nueva fase de centralizaci贸n del capital que tuvo lugar durante los 80 y 90 en los pa铆ses que componen la Triada (Estados Unidos, Europa y Jap贸n).
Los monopolios generalizados dominan ahora la econom铆a mundial. “Globalizaci贸n” es el nombre que le han dado al conjunto de demandas mediante las cuales ejercen su control sobre los sistemas productivos de la periferia del capitalismo global (periferia entendida como el mundo por debajo de la Triada). Esto no es m谩s que una nueva fase del imperialismo.
2. El capitalismo de los monopolios generalizados y globalizados es un sistema que garantiza que estos monopolios graven impuestos sobre la masa de plusval铆a (transformada en ganancias) que el capital extrae de la explotaci贸n del trabajo. En la medida en que estos monopolios est谩n operando en las periferias del sistema global, la renta monop贸lica es renta imperialista. El proceso de acumulaci贸n capitalista –que define el capitalismo en todas sus sucesivas formas hist贸ricas- est谩 determinado por la maximizaci贸n de la renta monop贸lica/imperialista que persigue.
Este desplazamiento del centro de gravedad de la acumulaci贸n del capital es la fuente de la continua concentraci贸n del ingreso y la riqueza en beneficio de los monopolios, ampliamente controlada por las oligarqu铆as (plutocracias) que gobiernan los grupos oligop贸licos a expensas de la remuneraci贸n del trabajo e incluso de la remuneraci贸n del capital no monop贸lico.
3. Esto pone en riesgo al mismo crecimiento, desequilibrando la fuente de financializaci贸n del sistema econ贸mico. Con esto me refiero a que el segmento creciente de la plusval铆a no puede ser invertido en la expansi贸n y profundizaci贸n de los sistemas de producci贸n y por consiguiente la inversi贸n financiera de la plusval铆a desmedida se vuelve la 煤nica opci贸n para sostener la acumulaci贸n bajo el control de los monopolios.
La implementaci贸n que el capital realiza en determinados sistemas, permite que la financializaci贸n opere de distintas maneras, generando:
(i) la subordinaci贸n de la gesti贸n de las empresas al principio del “valor de las acciones”.
(ii) la sustituci贸n del sistema de pensiones basado en la capitalizaci贸n (fondos de pensi贸n) por sistemas de distribuci贸n de las pensiones.
(iii) la adopci贸n del principio de “intercambio de tasas flexibles”.
(iv) el abandono del principio bajo el cual los bancos centrales determinan la tasa de inter茅s –el principio de liquidez- y la transferencia de esta responsabilidad al “mercado”.
La financializaci贸n ha transferido la responsabilidad principal en el control de la reproducci贸n del sistema de acumulaci贸n a 30 grandes bancos que son parte de la Triada. Los eufem铆sticamente llamados “mercados” no son otra cosa m谩s que los lugares donde son desplegadas las estrategias de los actores que dominan la escena econ贸mica.
Por consiguiente esta financializaci贸n, que es responsable del crecimiento de la desigualdad en la distribuci贸n del ingreso (y la riqueza), genera la misma plusval铆a que la sostiene. La “inversi贸n financiera” (o mejor dicho la inversi贸n en especulaci贸n financiera) contin煤a creciendo a gran velocidad sin corresponderse con el crecimiento del Producto Interior Bruto (que en la actualidad se est谩 convirtiendo en algo ficticio) o con la inversi贸n en la producci贸n real.
El crecimiento explosivo de la inversi贸n financiera requiere, y se alimenta de, la existencia de deuda en todas sus formas, especialmente de la deuda soberana. Cuando los gobiernos que est谩n en el poder dicen estar persiguiendo la reducci贸n de la deuda, est谩n mintiendo deliberadamente. Para concretar la estrategia de financializaci贸n de los monopolios se necesita el crecimiento de la deuda, algo que en realidad los monopolios buscan m谩s que combaten, como una manera de absorber la ganancia de los monopolios. Las pol铆ticas de austeridad impuestas para “reducir la deuda”, han tenido como resultado (tal y como se pretend铆a) el incremento del volumen de la misma.
4. Es este sistema –llamado popularmente neoliberal, el sistema del monopolio generalizado capitalista, “globalizado” (imperialista) y financializado (como una necesidad para su propia reproducci贸n) – que implosiona ante nuestros ojos. Pero este sistema, aparentemente incapaz de derrotar sus crecientes contradicciones internas, est谩 condenado a continuar su salvaje expansi贸n.
La “crisis” del sistema es causada por su propio “茅xito”. En efecto, la estrategia desplegada por los monopolios siempre ha producido los resultados deseados: los planes de “austeridad” y los llamados planes de reducci贸n social (en realidad anti-social) contin煤an siendo impuestos, a pesar de la resistencia y las luchas. Actualmente, la iniciativa yace en manos de los monopolios (“los mercados”) y sus siervos pol铆ticos (los gobiernos subordinados a las demandas del “mercado”).
5. Bajo estas condiciones el capital monop贸lico ha declarado abiertamente la guerra tanto a los trabajadores como a los pueblos. Esta declaraci贸n es parte del planteamiento de “el liberalismo no es negociable”. El capital monop贸lico seguir谩 expandi茅ndose sin reducir su velocidad. La cr铆tica a la “regulaci贸n” que explico a continuaci贸n, est谩 basada en este hecho.
No estamos viviendo un momento hist贸rico en donde la b煤squeda de un “compromiso social” sea una opci贸n posible. Ha habido momentos en el pasado, como el compromiso social durante la post Guerra entre el capital y el trabajo referente a un Estado social democr谩tico en el oeste, el socialismo actualmente existente en el este, y los proyectos nacionalistas y populares en el sur, pero el actual momento hist贸rico ya no es el mismo. El conflicto actual se produce entre el capital monop贸lico, y los trabajadores y la gente que es llamada a rendirse incondicionalmente. Las estrategias defensivas de resistencia bajo estas condiciones no son efectivas y eventualmente llevan incluso a ser derrotadas. En la guerra declarada por el capital monop贸lico, los trabajadores y los pueblos deben desarrollar estrategias que les permitan colocarse a la ofensiva.
El periodo de guerra social est谩 necesariamente acompa帽ado por la proliferaci贸n de conflictos pol铆ticos internacionales e intervenciones militares de las fuerzas imperialistas de la Triada. La estrategia de “control militar del planeta” por las fuerzas armadas de los Estados Unidos y sus aliados subordinados de la OTAN es, en 煤ltima instancia, el 煤nico medio por el cual los monopolios imperialistas de la Triada pueden continuar su dominio sobre los pueblos, naciones y estados del Sur.
Ante este desaf铆o de la guerra declarada por los monopolios, ¿cu谩les son las alternativas que se proponen?
Primera respuesta: “regulaci贸n de los mercados” (financieros y de otros tipos)
Esta regulaci贸n es una iniciativa que los monopolios y los gobiernos reivindican. Sin embargo esto es solo ret贸rica vac铆a, dise帽ada para confundir a la opini贸n p煤blica. Estas iniciativas no pueden parar la desenfrenada carrera por el beneficio financiero, resultado de la l贸gica de acumulaci贸n controlada por los monopolios. Son por tanto una falsa alternativa.
Segunda respuesta: un retorno a los modelos de la post Guerra
Estas respuestas alimentan una triple nostalgia: (i) la reconstrucci贸n de una verdadera “socialdemocracia” en Europa occidental, (ii) la resurrecci贸n de “socialismos” basados en los principios que gobernaron el siglo XX (iii) el retorno a f贸rmulas de nacionalismo popular en la periferia del Sur. Estas nostalgias imaginan que es posible obligar a retroceder al capitalismo monop贸lico, forz谩ndole a regresar a lo que era en 1945. Pero la historia nunca permite tales retornos al pasado. El capitalismo debe ser confrontado tal y como es hoy, no como nosotros hubi茅ramos deseado que hubiese sido imagin谩ndonos un bloqueo en su evoluci贸n. Sin embargo, estos anhelos siguen atormentando a una buena parte de la izquierda global.
Tercera respuesta: la b煤squeda de un consenso “humanista”
Yo defino este piadoso deseo de la siguiente manera: la ilusi贸n de que un consenso entre intereses en conflicto puede ser posible. Algunos ingenuos movimientos ecologistas, entre otros, comparten esta ilusi贸n.
Cuarta respuesta: las ilusiones del pasado
Estas ilusiones invocan “la especificidad” y “el derecho a la diferencia” sin preocuparse de entender su alcance y significado. El pasado ya nos ha respondido las preguntas del futuro. Estos “culturalismos” pueden adoptar varias formas 茅tnicas o para-religiosas. Teocracias y etnocracias se convierten en convenientes substitutos de las luchas sociales democr谩ticas que han visto vaciada su agenda.
Quinta respuesta: la prioridad de la “libertad personal”.
La gama de respuestas basadas en esta prioridad, considerada el “valor supremo”, incluyen entre sus filas a los retr贸grados defensores de la “democracia electoral representativa”, a la que equiparan con democracia en s铆 misma. La f贸rmula separa la democratizaci贸n de las sociedades del progreso social, tolerando incluso una asociaci贸n de facto con la regresi贸n social con tal de no poner en riesgo y desacreditar la democracia, reducida ahora al estatus de una tr谩gica farsa.
Pero hay variaciones de esta posici贸n incluso m谩s peligrosas. Me refiero aqu铆 a algunos t铆picos “post modernos” actuales (como Toni Negri en particular) quienes imaginan que el individuo se ha convertido ya en el protagonista de la historia, como si el comunismo, que permite al individuo ser emancipado de la alienaci贸n y convertirse en protagonista de la historia, ya hubiese sido instaurado.
Est谩 claro que todas las respuestas de arriba, incluyendo aquellas de derecha (como las “regulaciones” que no afectan a la propiedad privada de los monopolios) todav铆a encuentran poderosos ecos en una mayor铆a de la gente de izquierda.
6. La guerra declarada por el generalizado capitalismo monop贸lico del imperialismo contempor谩neo no tiene nada que temer de las falsas alternativas que acabo de perfilar.
¿Qu茅 hacer entonces?
Este momento nos ofrece la oportunidad hist贸rica de ir mucho m谩s lejos; nos demanda como 煤nica y efectiva respuesta una audaz y atrevida radicalizaci贸n en la formulaci贸n de alternativas capaces de movilizar trabajadores y pueblos para colocarse a la ofensiva y defenderse de la estrategia de guerra de sus enemigos. Estas formulaciones, basadas en el an谩lisis del capitalismo actualmente existente, deben confrontar directamente el futuro a ser construido, y sacarnos de la nostalgia del pasado y de las ilusiones de la identidad o el consenso.
Programas audaces para una izquierda radical
Voy a organizar los siguientes planteamientos bajo tres ideas centrales: (i) la socializaci贸n de la propiedad de los monopolios, (ii) la des-financializaci贸n del manejo de la econom铆a, (iii) des-globalizaci贸n de las relaciones internacionales.
Socializaci贸n de la propiedad de los monopolios
La efectividad de la respuesta alternativa requiere necesariamente del cuestionamiento del principio de la propiedad privada del monopolio del capital. La propuesta de “regular” las operaciones financieras, el retorno de los mercados a la “transparencia” para permitir que las expectativas de los “agentes” se conviertan en “racionales” y definan los t茅rminos de un consenso de estas reformas sin abolir la propiedad privada de los monopolios no es m谩s que un claro intento de confundir a un p煤blico ingenuo. Los monopolios son llamados a “gestionar” reformas contra sus propios intereses, ignor谩ndose el hecho de que los monopolios mantienen mil y un formas de burlar los objetivos de estas reformas.
El proyecto social alternativo deber铆a revertir la direcci贸n del actual orden social (desorden social) producido por las estrategias de los monopolios, con el prop贸sito de asegurar empleo pleno y estable, garantizando salarios decentes al mismo tiempo que genera la productividad de la labor social. Este objetivo es simplemente imposible sin la expropiaci贸n del poder de los monopolios.
El "software de los te贸ricos de la econom铆a" debe ser reconstruido (en palabras de Fran莽ois Morin) as铆 como la absurda e imposible teor铆a econ贸mica de que las "expectativas" promueven la democracia porque permiten un mayor control en la toma de decisiones econ贸micas. La audacia en este momento requiere de reformas radicales en la educaci贸n para la formaci贸n no solo de economistas sino tambi茅n de aquellos llamados a ocupar cargos de gesti贸n.
Los monopolios son cuerpos institucionales que deben ser manejados de acuerdo a los principios de la democracia, en conflicto directo con quienes santifican la propiedad privada. A pesar de que el t茅rmino “bienes", importado de la palabra anglo sajona, es en s铆 mismo ambiguo porque est谩 desconectada del debate sobre el significado de los conflictos sociales (el lenguaje anglo saj贸n ignora deliberadamente la realidad de las clases sociales), el t茅rmino aqu铆 puede ser utilizado espec铆ficamente para denominar a los monopolios como parte de los “bienes”.
La abolici贸n de la propiedad privada de los monopolios debe tener lugar a trav茅s de su nacionalizaci贸n. Este primer paso legal es inevitable. Pero la audacia implica en este punto ir m谩s all谩 de este paso legal para proponerse la socializaci贸n de la gesti贸n de los monopolios nacionalizados y la promoci贸n de las luchas sociales democr谩ticas articuladas en este proceso.
Dar茅 un ejemplo concreto que podr铆a incluirse en estos planes de socializaci贸n.
Tanto los propietarios de tierra 'capitalistas' (aquellos de los pa铆ses desarrollados) como los propietarios 'campesinos' (mayormente del Sur) son prisioneros tanto de los monopolios que proveen inputs[1] y cr茅ditos, como de los que dependen del proceso de transporte y comercializaci贸n de sus productos. Pero ninguno de los dos grupos tiene autonom铆a real en la toma de decisiones. A esto se suma que la productividad alcanzada es apropiada por los monopolios que reducen a los productores al status de "subcontratistas". Frente a esto, ¿cu谩l es la alternativa posible?
Los monopolios deber铆an ser substituidos por instituciones p煤blicas que trabajen dentro de un marco legal como parte de su forma de gobernar. Estas instituciones deber铆an ser constituidas por representantes de: (i) campesinos (los principales interesados), (ii) unidades ascendentes (manufactura de inputs, bancos) y descendentes (industria alimentaria, cadenas comerciales), (iii) consumidores, (iv) autoridades locales comprometidas con el medio ambiente y la sociedad (escuelas, hospitales, planificaci贸n urbana, vivienda, transporte), (v) el Estado (los ciudadanos). Estos representantes deber铆an ser seleccionados de acuerdo a procedimientos correspondientes a su propia manera de gesti贸n social, como por ejemplo unidades de producci贸n de inputs gestionadas por consejos de administraci贸n conformados por trabajadores directamente empleados por las unidades concernientes as铆 como por quienes est谩n empleados por unidades de subcontrato. Estas estructuras deber铆an estar dise帽adas de tal manera que asocien la gesti贸n del personal con cada uno de estos niveles, as铆 como con centros de investigaci贸n que busquen una investigaci贸n independiente, y tecnolog铆a apropiada. Podr铆amos hasta concebir una representaci贸n de los proveedores de capital ("peque帽os accionistas") heredados de la nacionalizaci贸n, si es que lo consideramos 煤til.
Estamos hablando por tanto de aproximaciones institucionales que son m谩s complejas que las reformas de autogesti贸n o cooperativas conocidas hasta el momento. Es necesario inventar los caminos de este proceso de tal manera que promuevan el ejercicio de una democracia verdadera en el manejo de la econom铆a, ejercicio basado en negociaciones abiertas entre todos las partes interesadas. Se requiere una formula que vincule sistem谩ticamente la democratizaci贸n de la sociedad con el progreso social, en contraste con la realidad del capitalismo que disocia la democracia, reduci茅ndola al manejo formal de la pol铆tica, con las condiciones sociales abandonadas al "mercado" dominado por lo que produce el monopolio del capital. Ah铆 y solo ah铆 podremos hablar de una verdadera transparencia de los mercados, cuando estos sean regulados bajo formas institucionalizadas de gesti贸n socializada.
El ejemplo puede parecer marginal en los pa铆ses capitalistas desarrollados debido a que los peque帽os propietarios de tierra y campesinos son solo una peque帽a proporci贸n de los trabajadores (3-7%). Sin embargo, este tema es central para el Sur, en donde la poblaci贸n rural seguir谩 siendo significativa por alg煤n tiempo. Aqu铆, el acceso a la tierra, que debe ser garantizado para todos (con la mayor equidad posible en su distribuci贸n) es fundamental para avanzar en la agricultura campesina. Esta “agricultura campesina” no debe ser entendida como sin贸nimo de "agricultura est谩tica" o “tradicional y folkl贸rica”. El progreso necesario de la agricultura campesina implica una cierta "modernizaci贸n" (a pesar de que este t茅rmino es poco apropiado debido a que inmediatamente sugiere modernizaci贸n a trav茅s del capitalismo). M谩s inputs efectivos, cr茅ditos, y cadenas de producci贸n y distribuci贸n son necesarias para impulsar la productividad del trabajo campesino. Las f贸rmulas propuestas aqu铆 tienen por objetivo avanzar en la modernizaci贸n bajo formas y orientadas por un esp铆ritu "no-capitalista", es decir, bajo un horizonte socialista.
Obviamente, el ejemplo espec铆fico escogido aqu铆 en este art铆culo es uno de los que necesita ser institucionalizado. La nacionalizaci贸n / socializaci贸n de la gesti贸n de los monopolios en los sectores de la industria y el transporte, bancos y otras instituciones financieras, deben ser imaginadas bajo el mismo esp铆ritu, tomando las especificidades de sus propias econom铆as y funciones sociales en la constituci贸n de sus consejos de administraci贸n. Como ya se ha se帽alado, estos consejos deben incluir a los trabajadores de la compa帽铆a, as铆 como a los subcontratistas, representantes de las industrias, bancos, institutos de investigaci贸n, consumidores y ciudadanos.
La nacionalizaci贸n/ socializaci贸n de los monopolios nos se帽ala una necesidad fundamental como eje central del reto que deben encarar los trabajadores y pueblos bajo un capitalismo contempor谩neo de monopolios generalizados. Este es el 煤nico camino para detener la acumulaci贸n por desposesi贸n a la que nos est谩 llevando el manejo de la econom铆a por parte de los monopolios.
La acumulaci贸n dominada por los monopolios puede ser de hecho reproducida solamente si el 谩rea sujeta al "manejo del mercado” est谩 en constante expansi贸n. Esto es posible por la excesiva privatizaci贸n de los servicios p煤blicos (desposesi贸n de los ciudadanos), y el acceso a recursos naturales (desposesi贸n de los pueblos). La extracci贸n de las ganancias de las unidades econ贸micas “independientes” por parte de los monopolios es tambi茅n una desposesi贸n (entre capitalistas!) de la oligarqu铆a financiera.
De-financializaci贸n: un mundo sin Wall Street
La nacionalizaci贸n/ socializaci贸n de los monopolios deber铆a abolir el principio de "valor de las acciones" impuesto por la estrategia de acumulaci贸n al servicio de la renta monop贸lica. El objetivo es esencial para cualquier agenda que quiera escapar del anquilosamiento bajo el cual nos tiene enfangados el actual manejo de la econom铆a. La implementaci贸n de un proceso de nacionalizaci贸n trastoca la financializaci贸n del manejo de la econom铆a. Pero ¿estar铆amos regresando a la famosa "eutanasia de la renta" acu帽ada por Keynes en su 茅poca? No necesariamente, y desde luego no completamente. Se puede fomentar el ahorro, pero bajo la condici贸n de que su origen (ahorros de los trabajadores, negocios, comunidades) y las condiciones de las ganancias, sean bien definidas. El discurso del ahorro macroecon贸mico en la teor铆a econ贸mica convencional esconde la pretensi贸n del acceso exclusivo al mercado de capital por parte de los monopolios. La tan llamada “ganancia generada por el mercado” no es otra cosa que el medio para garantizar el crecimiento de la renta monop贸lica.
Por supuesto la nacionalizaci贸n / socializaci贸n de los monopolios tambi茅n se puede utilizar para los bancos, al menos para los m谩s grandes. Pero la socializaci贸n de su intervenci贸n ("pol铆ticas de cr茅dito") tiene caracter铆sticas espec铆ficas que requieren de m谩s precisi贸n en la constituci贸n de sus consejos de administraci贸n. La nacionalizaci贸n en el sentido m谩s cl谩sico se refiere 煤nicamente a la substituci贸n de consejos de administraci贸n conformados por accionistas privados por otros definidos por el Estado. Esto permitir铆a en principio, la implementaci贸n de pol铆ticas de cr茅dito formuladas desde el Estado, lo cual no es poco. Pero no es suficiente si consideramos que la socializaci贸n requiere de la participaci贸n de accionistas sociales relevantes en la gesti贸n del banco. Aqu铆 la gesti贸n de los bancos por sus propios trabajadores no ser铆a lo m谩s apropiado. El personal afectado debe ser incorporado en las decisiones sobre sus propias condiciones laborales, pero poco m谩s, debido a que no le corresponde determinar las pol铆ticas de cr茅dito que deben ser implementadas.
Si los consejos de administraci贸n deben lidiar con el conflicto de intereses entre quienes proveen pr茅stamos (los bancos) y aquellos que los reciben (las "empresas"), la f贸rmula para la composici贸n de los consejos de administraci贸n debe ser dise帽ada tomando en cuenta cu谩les son estas empresas y que es lo que necesitan. Necesitamos una restructuraci贸n del sistema bancario, sistema que se ha convertido en algo excesivamente centralizado desde que los marcos regulatorios de los 煤ltimos dos siglos fueron abandonados en las 煤ltimas cuatro d茅cadas. Este es un argumento fuerte que justifica la reconstrucci贸n de la especializaci贸n bancaria en funci贸n de los requerimientos de los beneficiarios de los cr茅ditos, as铆 como de su propia funci贸n econ贸mica (provisi贸n de liquidez a corto plazo, contribuir a la financiaci贸n de inversiones en el mediano y largo plazo). Deber铆amos entonces por ejemplo, crear un " banco agr铆cola" (o un conjunto coordinado de bancos agr铆colas) entre cuya clientela se incluyan no solo peque帽os propietarios de tierra y campesinos sino tambi茅n a todos los involucrados en las diferentes entidades de la agricultura descritas arriba. El consejo de administraci贸n del banco podr铆a incorporar por un lado a los “bancarios" (personal del banco, los que han sido reclutados por el consejo de administraci贸n) y otros clientes (peque帽os propietarios de tierra o campesinos, y otras entidades.
Podemos imaginar tambi茅n otros tipos de sistemas articulados de bancos, adecuados para diferentes sectores industriales, en donde los consejos de administraci贸n podr铆an incluir clientes industriales, as铆 como centros de investigaci贸n, tecnolog铆a y servicios, para asegurar el control del impacto ecol贸gico de la industria, y de esta manera garantizar el m铆nimo riesgo (reconociendo claro est谩 que ninguna acci贸n humana est谩 completamente libre de riesgos), y vincularlo a un debate transparente y democr谩tico.
La des-financializaci贸n de la gesti贸n econ贸mica requiere asimismo de dos tipos de legislaci贸n. La primera referente a la autoridad de un Estado soberano para prohibir que fondos especulativos (fondos de cobertura) operen en su propio territorio. La segunda es la referida a los fondos de pensiones, los cuales se han convertido actualmente en los mayores operadores en la financializaci贸n del sistema econ贸mico. Estos fondos fueron designados, en Estados Unidos en primer lugar por supuesto, para transferir a los trabajadores los riesgos normalmente asumidos por el capital, y que constituyen las razones a las que se suele apelar para justificar la remuneraci贸n del capital! Esto constituye un arreglo escandaloso, en clara contradicci贸n incluso con la defensa ideol贸gica del capitalismo! Pero esta "invenci贸n" es un instrumento ideal para las estrategias de acumulaci贸n dominadas por los monopolios.
La abolici贸n de los fondos de pensiones es necesaria para el beneficio de sistemas redistributivos de pensiones, los cuales por su propia naturaleza, requieren de un debate democr谩tico para determinar las cantidades y periodos de contribuci贸n as铆 como la relaci贸n entre las cantidades de las pensiones y los pagos. En una democracia que respeta derechos sociales, los sistemas de pensiones son universalmente accesibles para todos los trabajadores.
Todas las medidas de de-financializaci贸n sugeridas aqu铆 nos llevan a una conclusi贸n obvia: Un mundo sin Wall Street, tomando prestado el t铆tulo de un libro de Fran莽ois Morin, es posible y deseable.
En un mundo sin Wall Street, la econom铆a est谩 todav铆a controlada por el mercado. Pero por primera vez estos mercados son verdaderamente transparentes, regulados por una negociaci贸n democr谩tica entre actores sociales genuinos (actores que por primera vez ya no son adversarios, como ocurre bajo el capitalismo). Es el “mercado” financiero, opacado por la naturaleza y el car谩cter de los requerimientos de la gesti贸n para beneficio de los monopolios, el que desaparece. Podr铆amos incluso explorar si es que es 煤til o no terminar con el intercambio de acciones, dado que los derechos a la propiedad (tanto en su forma privada como social) ser铆an dirigidos de otra manera. El simbolismo en cualquier caso–un mundo sin Wall Street- conserva todo su poder.
Des-financializaci贸n no significa en cualquier caso la abolici贸n de la pol铆tica macroecon贸mica y en particular la gesti贸n macro del cr茅dito. Por el contrario, restaura su eficiencia al liber谩ndola de la subyugaci贸n a estrategias que buscan la maximizaci贸n de las rentas de los monopolios. La restauraci贸n de los poderes de los bancos centrales nacionales, ya no m谩s “independientes” sino dependientes tanto del Estado como de los mercados y regulados por la negociaci贸n democr谩tica entre los accionistas sociales, nos otorga la formulaci贸n de una pol铆tica macro de cr茅dito capaz de permitir una gesti贸n social de la econom铆a.
En el nivel internacional: desconexi贸n
En este punto voy a utilizar el t茅rmino “desconexi贸n” que propuse hace medio siglo, un concepto que el discurso contempor谩neo aparentemente ha sustituido por el sin贸nimo "des-globalizaci贸n". Nunca he conceptualizado desconexi贸n como una forma aut谩rquica de refugio, sino como un cambio estrat茅gico de cara tanto a las fuerzas internas como externas en respuesta a los requerimientos inevitables del desarrollo autodeterminado. La desconexi贸n promueve la reconstrucci贸n de una globalizaci贸n basada en la negociaci贸n, en vez de una subordinaci贸n a los intereses exclusivos de los monopolios imperialistas. La desconexi贸n hace tambi茅n posible la reducci贸n de las desigualdades internacionales.
La desconexi贸n es necesaria porque sin 茅sta, las medidas definidas en las dos secciones previas de este art铆culo no podr谩n ser jam谩s implementadas a escala global, o incluso tampoco a nivel regional (por ejemplo en Europa). Estas medidas 煤nicamente podr谩n empezar a realizarse en el contexto de los estados / naciones a partir de luchas sociales y pol铆ticas, comprometidas con un proceso de socializaci贸n del manejo de su econom铆a.
El imperialismo, bajo la forma adopt贸 hasta justo despu茅s de la Segunda Guerra Mundial, gener贸 un fuerte contraste entre centros imperialistas industrializados y periferias dominadas donde la industria fue prohibida. Las victorias de los movimientos de liberaci贸n nacional iniciaron el proceso de industrializaci贸n de las periferias, mediante la implementaci贸n de pol铆ticas de desconexi贸n necesarias para alcanzar el desarrollo end贸geno. Asociadas con reformas sociales, que para aquellos tiempos eran reformas radicales, estas desconexiones crearon las condiciones para un eventual "surgimiento" de los pa铆ses que m谩s lejos hab铆an llegado en esa direcci贸n – obviamente con China a la cabeza de este bloque de pa铆ses.
Pero el imperialismo del actual momento hist贸rico, el imperialismo de la Triada, est谩 forzado a renegociar y "ajustarse” a las condiciones de este nuevo momento, y por lo tanto a reconstruirse bajo nuevas bases, basadas en "ventajas" mediante las cuales se busca mantener el privilegio de la exclusividad que he clasificado en cinco categor铆as. Estas se refieren al control de:
· tecnolog铆a
· acceso a recursos naturales del planeta
· integraci贸n global de los sistemas monetarios y financieros
· sistemas de comunicaci贸n e informaci贸n
· armas de destrucci贸n masiva.
Actualmente, la principal forma de desconexi贸n es aquella definida precisamente por estos cinco privilegios del imperialismo contempor谩neo. Los pa铆ses emergentes est谩n destinados a la desconexi贸n de estos cinco privilegios, con distintos grados de control y auto determinaci贸n. Mientras que el 茅xito temprano en las pasadas dos d茅cadas de desconexi贸n permiti贸 la aceleraci贸n de su desarrollo, en particular a trav茅s del desarrollo industrial dentro del sistema "liberal" globalizado, es decir "capitalista", este 茅xito ha alimentado la desilusi贸n sobre la posibilidad de continuar por este camino, es decir, emergiendo como los nuevos “socios capitalistas de igual nivel”. La intenci贸n de "cooptar" a los m谩s prestigiosos de estos pa铆ses mediante la creaci贸n del G20 ha fomentado estas ilusiones.
Pero con la actual implosi贸n del sistema imperialista (llamado "globalizaci贸n"), estas ilusiones deben disiparse. El conflicto entre los poderes imperialistas de la Triada y los pa铆ses emergentes ya es visible, y se espera que empeore. Si quieren avanzar, las sociedades de los pa铆ses emergentes se ver谩n forzadas a avanzar hacia modelos de desarrollo autosuficientes mediante planes nacionales y a trav茅s del fortalecimiento de la cooperaci贸n Sur-Sur.
La audacia, en estas circunstancias, incluye un compromiso vigoroso y coherente hasta el final, que vincule las medidas requeridas de desconexi贸n con los avances deseados en el progreso social.
El objetivo de esta radicalizaci贸n implica: la democratizaci贸n de la sociedad; el consecuente progreso social asociado; y la toma de posiciones antiimperialistas. Un compromiso en esta direcci贸n es posible, no solo para las sociedades de los pa铆ses emergentes, sino tambi茅n para los "abandonados" o los “invisibilizados” del Sur global. Estos pa铆ses han sido recolonizados a trav茅s de los programas de ajuste estructural de los 1980s. Sus pueblos est谩n actualmente movilizados, y o bien han alcanzado algunas victorias (en Am茅rica del Sur) o no lo han logrado todav铆a (en el mundo 谩rabe).
Audacia significa que la izquierda radical de estas sociedades debe tener el coraje necesario para medir los retos que afronta y apoyar la continuaci贸n y radicalizaci贸n de las necesarias luchas actualmente en marcha.
La desconexi贸n del Sur prepara el camino para la deconstrucci贸n del propio sistema imperialista. Esto es espec铆ficamente obvio claro en 谩reas afectadas por el manejo del sistema monetario y financiero global, resultado de la hegemon铆a del d贸lar.
Pero cuidado: es una ilusi贸n esperar que a este sistema le sustituya “otro mundo monetario y otro sistema financiero" que sea m谩s equilibrado y favorable para el desarrollo de las periferias. Como suele ocurrir, la b煤squeda de un “consenso” basado en la reconstrucci贸n internacional y producido desde arriba, es un mero deseo en espera de que ocurra un milagro. Lo que est谩 en la agenda ahora es la deconstrucci贸n del sistema existente – su propia implosi贸n – y la reconstrucci贸n de sistemas nacionales alternativos (para pa铆ses, continentes o regiones), algo que ya ha comenzado a suceder en Am茅rica del Sur. Audacia es tener el coraje de avanzar con la mayor determinaci贸n posible, sin preocuparse demasiado por c贸mo vaya a reaccionar el imperialismo.
La misma cuesti贸n de la desconexi贸n es igualmente importante para Europa, que es una especie de sub escenario de globalizaci贸n dominado por monopolios. El proyecto europeo fue dise帽ado desde afuera y construido sistem谩ticamente para desposeer a la gente de su capacidad para ejercer su poder democr谩tico. La Uni贸n Europea fue establecida como un protectorado de los monopolios. Con la implosi贸n de la zona euro, la subordinaci贸n a la ganancia de los monopolios ha significado la abolici贸n de la democracia, que ha sido reducida al estatus de farsa y que adopta formas extremas, concentr谩ndose solo en la pregunta: c贸mo el “mercado" (o sea los monopolios) y las “agencias de calificaci贸n de riesgos” (es decir, de nuevo los monopolios) reaccionan? Actualmente ese es el 煤nico asunto planteado. Ya no es un tema a ser considerado el c贸mo la gente reacciona.
Est谩 claro que ni aqu铆 ni all铆 existe una alternativa a la audacia: es necesario "desobedecer" las reglas impuestas por la "Constituci贸n Europea" y el ficticio Banco Central Europeo. En otras palabras, no existe otra alternativa que deconstruir las instituciones europeas y la zona euro. Este es el pre requisito insoslayable para la eventual reconstrucci贸n de "otra Europa" de pueblos y naciones.
En conclusi贸n: Audacia, m谩s audacia, siempre audacia.
En definitiva esto es lo que quiero decir con audacia:
(i) Para la izquierda radical de las sociedades de la Triada imperialista, la necesidad de un compromiso para construir un bloque social anti monop贸lico.
(ii) Para la izquierda radical de las sociedades de la periferia, el compromiso de construir un bloque social alternativo anti-comprador.
Va a tomar tiempo avanzar en la construcci贸n de estos bloques, pero podr铆a darse una aceleraci贸n si es que la izquierda radical se mueve con determinaci贸n y se compromete en avanzar por el largo camino al socialismo. Es sin embargo necesario proponer estrategias no para “salir de la crisis del capitalismo” sino para "salir del capitalismo en crisis", como dice el t铆tulo de uno de mis recientes trabajos.
Nos encontramos en un periodo crucial de la historia. La 煤nica legitimidad del capitalismo es haber creado las condiciones para transitar al socialismo, que debemos entenderlo como una fase m谩s avanzada de la civilizaci贸n. El capitalismo es ya un sistema obsoleto, su continuidad solo puede llevarnos a la barbarie. No es posible otro capitalismo. La posibilidad de un choque de civilizaciones es, como siempre, incierto. O la izquierda radical triunfa mediante la audacia de sus propias iniciativas para elaborar avances revolucionarios, o la contra revoluci贸n ganar谩.
Todas las estrategias de la izquierda no radical no son de hecho estrategias, sino tan solo ajustes coyunturales a los altibajos de un sistema que implosiona. Y si el poder que se quiere, como Le Gu茅pard, es el de "cambiar todo para que nada cambie", y si los candidatos de la izquierda creen que es posible "cambiar la vida sin tocar el poder de los monopolios", la izquierda no radical no detendr谩 el triunfo de la barbarie del capitalismo. Ya han perdido la batalla por no querer enfrentarlo.
Audacia es lo que hace falta para provocar el oto帽o del capitalismo, oto帽o que ser谩 anunciado por la implosi贸n del propio sistema y por el nacimiento de una aut茅ntica primavera de los pueblos, una primavera posible.
Referencias:
Samir Amin, Sortir de la crise du capitalisme ou sortir du capitalisme en crise ; Le temps des cerises, 2009.
Samir Amin, Ending the crisis of capitalism or ending capitalism. Pambazuka Press 2011
Samir Amin, Du capitalisme 脿 la civilisation ; Syllepse, 2008.
Aur茅lien Bernier, D茅sob茅issons 脿 l’Union Europ茅enne ; Les mille et une nuits, 2011.
Jacques Nikonoff, Sortir de l’euro ; Mes mille et une nuits, 2011.
Fran莽ois Morin, Un monde sans Wall Street ; Le seuil, 2011.
[1] Sobre los inputs: “Se empieza considerando, por razones de simplificaci贸n, que se produce un s贸lo bien (o servicio) por una empresa y que para producirlo es necesario una serie de elementos denominados factores de producci贸n (tambi茅n pueden ser denominados insumos o inputs). El bien o servicio producido recibe el nombre de output. La funci贸n que relacionar铆a las cantidades de la cantidad de factores productivos utilizados con el output obtenido recibe el nombre de funci贸n de producci贸n. Los inputs utilizados ser铆an las materias primas, productos intermedios (comprados a otra empresa u obtenidos en otro proceso de producci贸n de la misma empresa), el trabajo humano usado, los suministros de energ铆a, agua y similares, el coste de reponer el capital utilizado, maquinaria, herramientas), ya que sufre desgaste por el uso en el proceso de fabricaci贸n. Una simplificaci贸n frecuente es reducir a dos los factores: capital y trabajo. Trabajo representar铆a el trabajo humano, capital el resto” en http://es.wikipedia.org/wiki/Microeconom%C3%ADa
Traducci贸n: Katu Arkonada y Alejandra Santillana
- Samir Amin es economista egipcio, presidente del Foro Mundial de Alternativas
http://alainet.org/
WWW.SANDINOVIVE.INFO
http://difusionrebelde.blogspot.com/
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