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s谩bado, 25 de julio de 2026

Nicaragua. Injerencia a trav茅s de una traducci贸n err贸nea

Becca Renk Foster *, 24 de julio 2026

Este art铆culo se public贸 originalmente en Kawsachun News


Estados Unidos se entromete en las elecciones de Nicaragua al declararar falsamente que ya no habr谩 m谩s elecciones en el pa铆s

En un giro novedoso, Estados Unidos ha lanzado una campa帽a para injerencia en las elecciones de Nicaragua al anunciar err贸neamente que Nicaragua ya no celebrar谩 elecciones.

El 19 de julio, en un discurso ante 70,000 personas reunidas en la Plaza de la Fe de Managua para conmemorar el 47 aniversario del triunfo de la Revoluci贸n Popular Sandinista, el copresidente nicarag眉ense Daniel Ortega hizo referencia a los grupos de oposici贸n respaldados por Estados Unidos.

«…All谩 est谩n ellos agazapados, ya quisieran ellos ganar Elecciones para hacer riales con las Escuelas.», dijo, recordando que, durante administraciones anteriores, los funcionarios del gobierno cobraban por servicios p煤blicos que seg煤n la constituci贸n de la rep煤blica eran gratuitos.

«Pero que se olviden, aqu铆 no volver谩n a haber Elecciones, no volver谩n a haber Elecciones, para que por ah铆 intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el Poder.», continu贸. «Y vamos a trabajar, con la Asamblea Nacional y con las Organizaciones correspondientes, las Leyes, porque hay que hacer las Leyes que les pongan un muro, un bloque, a los Golpistas, a los Vendepatrias, y que por mucha plata que les den los yanquis, ¡No Podr谩n, ¡No Podr谩n! ¡No Podr谩n!!»

Al amanecer el d铆a siguiente, The New York Times decidi贸 publicar el titular: «El l铆der nicarag眉ense dice que planifica abolir las elecciones». Una versi贸n de este titular inexacto se repiti贸 alrededor del mundo de manera orquestada, algo inusual para un pa铆s que rara vez sale en las noticias internacionales.

El Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se lanz贸 al respecto y emiti贸 un comunicado:

«La declaraci贸n de Daniel Ortega que, bajo la dictadura de su familia, Nicaragua nunca volver谩 a celebrar elecciones pone al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria… Estados Unidos exhorta a la comunidad internacional a unir fuerzas para demostrarle a la dictadura de Murillo-Ortega que no puede esperar mantener situaci贸n normal con otras naciones cuando est谩 obstaculizando los principios b谩sicos de nuestro hemisferio democr谩tico».

Como era de esperarse, esta declaraci贸n desencaden贸 denuncias p煤blicas destinadas a aislar a Nicaragua de los pa铆ses de la regi贸n que participan en la iniciativa imperialista estadounidense «Escudo de las Am茅ricas».

Distorsi贸n Intencionada

Jill Clark-Gollub, quien tiene una maestr铆a en traducci贸n e interpretaci贸n y est谩 certificada para interpretar en los tribunales federales de EE. UU., est谩 desconcertada por la traducci贸n err贸nea de los comentarios de Ortega publicados en el New York Times y repetidos en otros medios.

«Se trata de un orador que hace pausas y utiliza la repetici贸n como estilo oratorio», afirma. «Interrumpirlo antes de que termine la oraci贸n, como si estuviera diciendo que nunca m谩s habr铆a elecciones, me parece una distorsi贸n intencionada de su mensaje. Si un int茅rprete hiciera esto en un contexto profesional, estar铆a sujeto a medidas disciplinarias».

Este error de traducci贸n intencionado del mensaje de Ortega parece haber dado inicio precisamente a la campa帽a de injerencia en los asuntos internos de Nicaragua sobre la que Ortega advert铆a en su discurso. Tras la avalancha medi谩tica, el aparato opositor de Nicaragua, respaldado por Estados Unidos, parece dispuesto a aprovechar lo que percibe como una ventaja. En consecuencia, ha pasado de las condenas verbales a llamar a una «revoluci贸n de colores» con especulaciones sobre «una posible protesta social en la que (Estados Unidos) pueda ejercer su presi贸n».

Una Temporada de Injerencia Electoral

Esta r谩pida intensificaci贸n se produce en un momento de fuerte presi贸n de Estados Unidos sobre Am茅rica Latina. Incluso sin mencionar el reciente secuestro del presidente de Venezuela o el actual estrangulamiento a Cuba —ambos hechos que Ortega mencion贸 y conden贸 en su discurso—, durante el 煤ltimo a帽o Estados Unidos ha interferido en elecciones en toda la regi贸n.

En Argentina, Bolivia, Honduras, Per煤 y Colombia, Estados Unidos ha vinculado expl铆citamente su apoyo econ贸mico a candidatos de la derecha, ha recibido a sus candidatos preferidos en la Casa Blanca y ha impuesto sanciones a partidos de izquierda. Legisladores estadounidenses tambi茅n movilizaron a colombianos conservadores que viven en el extranjero, lo que gener贸 votos desde el exterior que resultaron decisivos en el recuento final.

La injerencia en las elecciones de Honduras en noviembre del a帽o pasado ha puesto al descubierto un complot m谩s amplio para desestabilizar la regi贸n: el presidente estadounidense Donald Trump indult贸 al expresidente hondure帽o Juan Orlando Hern谩ndez, un narcotraficante condenado, apenas dos d铆as antes de las elecciones. Desde entonces, una gran cantidad de grabaciones de audio filtradas, bautizadas como «Hondurasgate», ha revelado que Hern谩ndez est谩 confabulado con funcionarios del Partido Republicano y produce activamente propaganda contra los gobiernos progresistas de toda Am茅rica Latina.

Un precedente para la injerencia en Nicaragua


Las declaraciones de Ortega sobre la injerencia electoral fueron la conclusi贸n de un discurso en el que detall贸 200 a帽os de incesante injerencia estadounidense en Nicaragua. Con su estilo caracter铆stico, el discurso de Ortega comenz贸 con una lecci贸n de historia que incluy贸 la resistencia a la invasi贸n del mercenario estadounidense William Walker en la d茅cada de 1850; la lucha de Augusto Sandino contra los marines estadounidenses en la d茅cada de 1920, su asesinato por orden del embajador de Estados Unidos y la instauraci贸n de la dictadura militar de Anastasio Somoza, respaldada por Estados Unidos.

La flagrante intromisi贸n de Estados Unidos en las elecciones y los asuntos internos de Nicaragua no termin贸 cuando el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN) derroc贸 a Somoza en 1979. Tras el triunfo de la Revoluci贸n, Estados Unidos organiz贸 y financi贸 a las fuerzas contrarrevolucionarias «contras», lo que provoc贸 50,000 muertos en 10 a帽os; oblig贸 a los nicarag眉enses a elegir entre la continuaci贸n de la guerra y el candidato estadounidense en las elecciones de 1990; y gobern贸 de facto el pa铆s durante 16 a帽os de gobiernos neoliberales.

A pesar del continuo injerencismo estadounidense, el FSLN gan贸 las elecciones de 2006 y se ha mantenido en el poder desde entonces, ganando tres elecciones posteriores y obteniendo el 76% de los votos en 2021. De hecho, cualquier oposici贸n leg铆tima al partido sandinista tendr谩 que presentar una plataforma excepcionalmente s贸lida para competir con los logros del partido gobernante durante los 煤ltimos 19 a帽os, que incluyen 50 nuevos hospitales y atenci贸n m茅dica universal gratuita; educaci贸n gratuita, incluida la universitaria; 5,000 kil贸metros de nuevas carreteras; un crecimiento anual del PIB del 4-5%; adem谩s, Nicaragua es uno de los pa铆ses m谩s seguros de la regi贸n. Dada la calidad de vida del nicarag眉ense promedio hoy en d铆a, no es de extra帽ar que las recientes encuestas muestren que Ortega goza de un 铆ndice de aprobaci贸n del 88.5 %.

¡Nunca, nunca, nunca!

Durante su discurso del 19 de julio, Ortega record贸 el violento intento de golpe de Estado de 2018, cuando grupos armados de la oposici贸n paralizaron el pa铆s con violentos bloqueos de carreteras y murieron unas 270 personas. Las investigaciones han demostrado que el gobierno de EE. UU. Financi贸 la violencia.

Desde entonces, Nicaragua ha trabajado para garantizar que los responsables de la violencia no puedan seguir socavando la paz del pa铆s, que tanto cost贸 construir. En su discurso, Ortega advirti贸 a los nicarag眉enses que las amenazas a la seguridad del pa铆s persisten.

«…No crean que porque no hay guerra estamos en Paz... ¡No! Ellos viven conspirando ah铆, organizando, buscando c贸mo organizar Partidos, para que en una Elecci贸n que ellos se suponen, entonces que esos Partidos ganen las Elecciones.», dijo.

«Y aqu铆 se acab贸 la historia de que los Partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas, volver谩n a llegar al Gobierno... ¡Jam谩s! ¡Jam谩s! ¡Jam谩s!».

«Elecciones, s铆»

A pesar del revuelo internacional por los comentarios mal traducidos de Ortega, Nicaragua sigue adelante con la propuesta del copresidente.

«Somos los nicarag眉enses los que decidimos cu谩ndo y c贸mo ser谩n nuestras elecciones», declar贸 a los periodistas el Dr. Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua. Confirm贸 que los legisladores ya est谩n trabajando para «no dejar ni un resquicio para que se pueda meter la manipulaci贸n terrible de los imperios y sus lacayos».

La copresidenta Rosario Murillo tambi茅n aclar贸 que Nicaragua celebrar谩 elecciones.

«Elecciones, s铆, pero Elecciones propias», dijo a los medios de comunicaci贸n, «y cuando decimos propias, son de nuestro Pueblo Bendito, dise帽adas, organizadas, desde nuestra Soberan铆a Nacional, desde nuestra Dignidad Nacional, para elegir a los mejores nicarag眉enses.»

* Becca Renk Foster es originaria de Idaho, EE. UU. Desde hace 25 a帽os, vive en Nicaragua y trabaja en desarrollo comunitario sostenible. Coordina el trabajo de Casa Benjam铆n Linder en Managua y forma parte de la Coalici贸n de Solidaridad con Nicaragua.


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jueves, 23 de julio de 2026

Nicaragua, a 47 a帽os del triunfo de la Revoluci贸n Sandinista. "¡Poder para el Pueblo!"

Por Javier Huereta

A 47 a帽os del triunfo de la Revoluci贸n Sandinista, la batalla medi谩tica internacional intenta convertir la defensa de la soberan铆a en el "fin de la democracia".
De Sandino al Pueblo Presidente. A las puertas de cumplirse veinte a帽os de la segunda etapa de la Revoluci贸n, Nicaragua reivindica un modelo de democracia basado en la soberan铆a nacional, la participaci贸n popular y la construcci贸n colectiva del desarrollo.


Poder para el pueblo: democracia, soberan铆a y la batalla por el relato

Hasta hace apenas unos d铆as, este iba a ser un art铆culo conmemorativo. Mi intenci贸n era recorrer los 47 a帽os transcurridos desde aquella madrugada del 19 de julio de 1979 en la que el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN) entr贸 victorioso en Managua y puso fin a m谩s de cuatro d茅cadas de dictadura somocista. Quer铆a escribir una cr贸nica sobre la evoluci贸n de la Revoluci贸n Popular Sandinista (RPS), sobre sus dos grandes etapas de gobierno, sobre los 17 a帽os de resistencia durante el periodo neoliberal y sobre las profundas transformaciones que Nicaragua ha experimentado desde el regreso del sandinismo al poder en 2007.

Sin embargo, los acontecimientos ocurridos tras la celebraci贸n del 47.潞 aniversario obligan a cambiar el punto de partida.

En cuesti贸n de horas, un fragmento de apenas unos segundos del discurso pronunciado por el Comandante Daniel Ortega dio la vuelta al mundo. La frase «Se acabaron las elecciones» fue reproducida por grandes agencias internacionales, cadenas de televisi贸n, peri贸dicos y miles de cuentas en redes sociales como si constituyera la prueba definitiva de que Nicaragua acababa de anunciar el final de la democracia. El resto del discurso —m谩s de una hora de intervenci贸n dedicada a la soberan铆a nacional, la historia de las intervenciones estadounidenses, el nuevo escenario multipolar, la defensa de Cuba y Venezuela, el papel del pueblo organizado y el rechazo a la injerencia extranjera— desapareci贸 pr谩cticamente del relato medi谩tico.

No se trat贸 煤nicamente de un problema de edici贸n period铆stica. Lo ocurrido constituye un ejemplo casi perfecto de la forma en que hoy se libran muchas de las disputas pol铆ticas internacionales. Ya no basta con ejercer presi贸n econ贸mica, diplom谩tica o militar sobre un pa铆s. En la era de la comunicaci贸n instant谩nea, tambi茅n se disputa el control del significado de las palabras. Un v铆deo de diez segundos puede recorrer el planeta antes de que millones de personas tengan oportunidad de escuchar o ver el acto celebraci贸n completo. Un titular puede fijar una interpretaci贸n que dif铆cilmente ser谩 corregida despu茅s, incluso cuando aparezcan las transcripciones 铆ntegras o los propios protagonistas expliquen el contexto de sus declaraciones.

La velocidad se ha convertido en una herramienta pol铆tica. En el ecosistema digital, los algoritmos premian el impacto inmediato por encima del contexto; una frase aislada desplaza al argumento, la emoci贸n sustituye al an谩lisis y una imagen termina imponi茅ndose a la historia.

Por eso, antes de responder a la pregunta de si Nicaragua sigue siendo o no una democracia, conviene formular otra, mucho m谩s profunda y probablemente m谩s inc贸moda.

¿Qu茅 entendemos realmente por democracia?

Porque el verdadero debate abierto tras el 19 de julio quiz谩 no sea si Nicaragua celebrar谩 elecciones. La cuesti贸n de fondo es otra: ¿puede reducirse la democracia al acto de depositar una papeleta en una urna cada cierto n煤mero de a帽os, o tambi茅n debe medirse por la capacidad efectiva de un pueblo para decidir soberanamente su propio destino y garantizar derechos fundamentales a la mayor铆a de su poblaci贸n?

Esa pregunta ha acompa帽ado la historia contempor谩nea de Nicaragua desde mucho antes del triunfo revolucionario de 1979.

Cuando Sandino organiz贸 el Ej茅rcito Defensor de la Soberan铆a Nacional para enfrentarse a la ocupaci贸n militar estadounidense entre 1927 y 1933, no estaba luchando 煤nicamente contra una presencia extranjera. Estaba defendiendo una idea de pa铆s. Para el general, la independencia pol铆tica carec铆a de sentido si las grandes decisiones nacionales segu铆an tom谩ndose fuera de Nicaragua. Su lucha no fue solamente militar; fue tambi茅n una defensa de la soberan铆a popular frente a cualquier forma de tutela externa. Aquel pensamiento, convertido con el tiempo en uno de los pilares ideol贸gicos del FSLN, sigue presente casi un siglo despu茅s en buena parte del discurso pol铆tico nicarag眉ense.

La historia posterior parece darle continuidad a esa misma tensi贸n. Tras el asesinato de Sandino en 1934 se consolid贸 la dictadura de la familia Somoza, sostenida durante d茅cadas por el respaldo pol铆tico, econ贸mico y militar de EEUU. Durante m谩s de 40 a帽os, Nicaragua conoci贸 elecciones, constituciones y parlamentos, pero el poder real permanec铆a concentrado en una de las dictaduras m谩s longevas del continente. Aquella experiencia dej贸 una huella profunda en la memoria colectiva del pa铆s: pod铆a haber urnas sin democracia, del mismo modo que pod铆an existir instituciones formales incapaces de representar realmente la voluntad popular.

Esa memoria explica por qu茅 el sandinismo ha insistido hist贸ricamente en una idea que para muchos observadores occidentales resulta poco habitual: la democracia no termina cuando se cierran las urnas; comienza precisamente al d铆a siguiente.

Desde esa perspectiva nace uno de los conceptos pol铆ticos m谩s repetidos por el Gobierno nicarag眉ense durante los 煤ltimos a帽os: el Pueblo Presidente. No se trata 煤nicamente de un lema propagand铆stico, sino de la formulaci贸n de una determinada manera de entender el ejercicio del poder y la democracia. Seg煤n esta concepci贸n, la participaci贸n ciudadana no se limita al voto peri贸dico ni la soberan铆a popular concluye cuando se cierran las urnas. Al contrario, ambas se proyectan de forma permanente a trav茅s de los barrios, las comunidades, las cooperativas, los gabinetes locales, las organizaciones de mujeres, de j贸venes y de productores, as铆 como en los distintos espacios de organizaci贸n popular que intervienen en la vida cotidiana del pa铆s. Se trata, en definitiva, de una ciudadan铆a organizada que participa activamente en la construcci贸n cotidiana de la naci贸n, expresando esa soberan铆a en la planificaci贸n y desarrollo de escuelas, hospitales, cooperativas, carreteras, sistemas de agua potable, redes el茅ctricas, universidades y programas sociales.

Puede compartirse o discutirse, pero dif铆cilmente comprenderse sin tener presente esa diferencia de concepci贸n democr谩tica. Como ha se帽alado el periodista y analista nicarag眉ense William Grisby, en sus reflexiones posteriores al acto conmemorativo, la controversia no enfrenta 煤nicamente posiciones pol铆ticas distintas; enfrenta dos definiciones diferentes de democracia. Desde esa perspectiva, el sufragio constituye el punto de partida, no el punto final, del ejercicio democr谩tico.

De Sandino al Pueblo Presidente: una historia de soberan铆a y democracia

La RPS no naci贸 煤nicamente para sustituir un gobierno por otro. Naci贸 con la pretensi贸n de transformar la estructura misma del Estado nicarag眉ense y de devolver al pueblo un protagonismo pol铆tico, econ贸mico y social que durante d茅cadas hab铆a permanecido secuestrado por una dictadura familiar sostenida desde el exterior.

El triunfo del 19 de julio de 1979 encontr贸 un pa铆s devastado por la guerra insurreccional, con elevados 铆ndices de analfabetismo, una enorme concentraci贸n de la tierra, un sistema sanitario incapaz de atender a la mayor铆a de la poblaci贸n y profundas desigualdades entre el campo y la ciudad. La prioridad del nuevo Gobierno fue construir un Estado donde los derechos dejar铆an de ser privilegios.

Apenas un a帽o despu茅s, m谩s de 95.000 j贸venes voluntarios participaron en la hist贸rica Cruzada Nacional de Alfabetizaci贸n, desplaz谩ndose a las zonas m谩s remotas del pa铆s para ense帽ar a leer y escribir. En apenas cinco meses, el analfabetismo se redujo de alrededor del 50 % a poco m谩s del 12 %, un esfuerzo reconocido por la UNESCO como una de las campa帽as educativas m谩s importantes del siglo XX. Aquella movilizaci贸n no s贸lo ense帽贸 a leer a centenares de miles de personas; simboliz贸 una forma de entender la democracia donde la participaci贸n popular se convert铆a en protagonista de las transformaciones nacionales.

Junto a la alfabetizaci贸n llegaron la reforma agraria, la ampliaci贸n de la sanidad p煤blica, las campa帽as masivas de vacunaci贸n y las primeras elecciones celebradas en 1984, en las que el Frente Sandinista obtuvo una amplia victoria con la participaci贸n de observadores internacionales. Sin embargo, el nuevo proyecto apenas tuvo margen para desarrollarse en condiciones de normalidad.

La administraci贸n de Ronald Reagan decidi贸 convertir a Nicaragua en uno de los principales escenarios de la Guerra Fr铆a en Am茅rica Latina. La financiaci贸n, entrenamiento y armamento de la llamada Contra, el minado de puertos, el embargo econ贸mico y las operaciones encubiertas provocaron un conflicto que dej贸 decenas de miles de muertos, enormes p茅rdidas materiales y oblig贸 al pa铆s a destinar buena parte de sus escasos recursos a la defensa nacional en lugar de al desarrollo.

En 1986, la Corte Internacional de Justicia de La Haya conden贸 a EEUU por el uso ilegal de la fuerza contra Nicaragua y por violar el derecho internacional. Washington rechaz贸 la sentencia y nunca cumpli贸 la indemnizaci贸n impuesta por el tribunal, estimada posteriormente por Nicaragua en alrededor de 17.000 millones de d贸lares por los da帽os humanos, econ贸micos y materiales sufridos. Aquella resoluci贸n contin煤a siendo uno de los precedentes jur铆dicos m谩s importantes del derecho internacional contempor谩neo y sigue ocupando un lugar central en la memoria pol铆tica del pa铆s.

El desgaste provocado por la guerra, el bloqueo econ贸mico y el cansancio acumulado durante una d茅cada de conflicto desembocaron en las elecciones de 1990. Aquella campa帽a electoral se desarroll贸 en condiciones profundamente desiguales. Diversos estudios estiman que  EEUU destin贸 alrededor de 200 millones de d贸lares para respaldar pol铆tica, econ贸mica y medi谩ticamente a la coalici贸n Opositora (UNO), mientras el Frente Sandinista desarroll贸 su campa帽a con unos recursos muy inferiores, estimados en torno a cinco millones de d贸lares. La propia administraci贸n estadounidense present贸 aquellos comicios como una elecci贸n entre la continuidad de la guerra y el levantamiento del bloqueo econ贸mico o un cambio de gobierno. La UNO, encabezada por Violeta Barrios de Chamorro, aglutin贸 a una heterog茅nea alianza de partidos, pero principalmente represent贸 la convergencia de los intereses de los grandes grupos empresariales, de buena parte de las tradicionales 茅lites econ贸micas y terratenientes, de los sectores conservadores y de las fuerzas pol铆ticas alineadas con la estrategia de Washington para poner fin al proyecto revolucionario iniciado en 1979. Contra la mayor铆a de los pron贸sticos, el Frente Sandinista fue derrotado en las urnas.

Aquella noche, Daniel Ortega pronunci贸 una frase que terminar铆a definiendo los siguientes diecisiete a帽os: «Gobernaremos desde abajo.»

Aquel episodio contin煤a siendo citado por numerosos analistas, entre ellos Fabrizio Casari, como una de las pruebas de que el sandinismo acept贸 el resultado de las urnas incluso cuando conservaba la fuerza militar suficiente para impugnarlo, priorizando la continuidad institucional sobre cualquier otra consideraci贸n pol铆tica.

Aquellas elecciones dieron inicio a una etapa de 17 a帽os de gobiernos neoliberales que, entre 1990 y 2007, impulsaron amplios procesos de privatizaci贸n, redujeron el papel del Estado en sectores estrat茅gicos y aplicaron pol铆ticas econ贸micas promovidas por el llamado Consenso de Washington y por los organismos financieros internacionales. Durante este per铆odo, Nicaragua vendi贸 empresas p煤blicas, desapareci贸 el hist贸rico ferrocarril nacional, numerosos servicios pasaron a manos privadas y amplios sectores de la poblaci贸n volvieron a experimentar un deterioro de sus condiciones de vida..

La tragedia provocada por el hurac谩n Mitch en 1998, una de las mayores cat谩strofes naturales sufridas por Centroam茅rica en el 煤ltimo siglo, agrav贸 todav铆a m谩s aquella situaci贸n. Miles de familias perdieron sus hogares, las infraestructuras quedaron gravemente da帽adas y el pa铆s tuvo que afrontar una compleja reconstrucci贸n en medio de una enorme fragilidad econ贸mica y social.

Cuando el Frente Sandinista regres贸 al Gobierno en enero de 2007 encontr贸 un pa铆s muy distinto. La pobreza segu铆a afectando a una parte muy importante de la poblaci贸n; apenas el 54 % de los hogares dispon铆a de suministro el茅ctrico, buena parte de las carreteras permanec铆an sin pavimentar, las infraestructuras sanitarias resultaban insuficientes y miles de comunidades rurales continuaban pr谩cticamente aisladas durante buena parte del a帽o.

Fue entonces cuando comenz贸 a tomar forma el concepto pol铆tico que marcar铆a la segunda etapa de la Revoluci贸n Sandinista: el Pueblo Presidente.

No se presentaba 煤nicamente como un cambio de Gobierno, sino como un modelo que pretend铆a combinar estabilidad macroecon贸mica, inversi贸n p煤blica, ampliaci贸n de derechos sociales y participaci贸n organizada de las comunidades en el desarrollo del pa铆s. La democracia dejaba de medirse exclusivamente por el calendario electoral para intentar expresarse tambi茅n en indicadores mucho m谩s tangibles: cu谩ntas familias ten铆an acceso a la electricidad, cu谩ntos ni帽os pod铆an estudiar gratuitamente, cu谩ntas mujeres acced铆an a responsabilidades p煤blicas, cu谩ntos kil贸metros de carretera conectaban por primera vez regiones hist贸ricamente olvidadas o cu谩ntos peque帽os productores consegu铆an aumentar sus cosechas gracias al cr茅dito, la asistencia t茅cnica y la inversi贸n estatal.

Como recuerda el investigador brit谩nico Stephen Sefton, la Revoluci贸n Sandinista dif铆cilmente puede entenderse como un episodio cerrado en 1979. Se trata de un proceso hist贸rico de larga duraci贸n que ha atravesado victorias, derrotas, guerras, reconstrucciones y profundas transformaciones sociales, manteniendo siempre como eje una misma aspiraci贸n: el derecho del pueblo nicarag眉ense a la autodeterminaci贸n. Desde Sandino hasta la sentencia de La Haya de 1986, desde la resistencia frente a la guerra de la Contra hasta el rechazo actual a las sanciones y a cualquier forma de injerencia exterior, la defensa de la autodeterminaci贸n aparece como el hilo conductor que articula las distintas etapas del proceso revolucionario. M谩s all谩 de los cambios econ贸micos, sociales o institucionales, el sandinismo contin煤a situando la soberan铆a nacional como la condici贸n imprescindible para que cualquier democracia pueda desarrollarse de forma efectiva.

Y es precisamente en los resultados concretos de ese segundo per铆odo, iniciado en 2007, donde el sandinismo sit煤a hoy su principal argumento para sostener que la democracia tambi茅n puede medirse por aquello que un pueblo es capaz de construir colectivamente.

La democracia tambi茅n se construye

Existe una diferencia fundamental entre la concepci贸n liberal de la democracia dominante en buena parte de Occidente y la idea de democracia que defiende la RPS. Mientras la primera suele identificar la democracia casi exclusivamente con la celebraci贸n peri贸dica de elecciones, el sandinismo sostiene que el sufragio constituye s贸lo el punto de partida de un proceso mucho m谩s amplio. Para la Revoluci贸n, una democracia aut茅ntica debe ser capaz de transformar las condiciones materiales de vida de la mayor铆a de la poblaci贸n. El voto otorga legitimidad; el desarrollo social le da contenido.

No como met谩fora, sino como realidad. Una carretera significa que un productor puede sacar su cosecha al mercado sin perderla durante la estaci贸n lluviosa; que una ambulancia llega donde antes no pod铆a hacerlo; que un estudiante tarda una hora en llegar a clase en lugar de cuatro; que una comunidad aislada deja de estar aislada. El cemento tambi茅n construye ciudadan铆a cuando une territorios hist贸ricamente olvidados.

Dos d茅cadas despu茅s del FSLN llegar al gobierno, el paisaje nacional ha cambiado de forma visible.

La cobertura el茅ctrica supera el 99 % de los hogares, situando a Nicaragua entre los pa铆ses con mayor acceso universal a la energ铆a en Am茅rica Latina. Pero el cambio no ha sido 煤nicamente cuantitativo. Tambi茅n ha sido estrat茅gico. Si en 2006 el pa铆s depend铆a casi por completo del petr贸leo importado para generar electricidad, hoy cerca del 80 % de la energ铆a producida procede de fuentes renovables —geot茅rmica, hidroel茅ctrica, e贸lica, solar y biomasa—, reduciendo la dependencia exterior y fortaleciendo la soberan铆a energ茅tica.

La transformaci贸n tambi茅n puede medirse sobre el terreno. Desde 2007 se han construido o rehabilitado m谩s de 5.000 kil贸metros de carreteras pavimentadas, de modo que la red vial nacional supera ya los 6.000 kil贸metros asfaltados, cuando en 2006 apenas rondaba los 2.300 kil贸metros. A ello se suman decenas de puentes estrat茅gicos —entre ellos el Puente Wawa— que han integrado definitivamente amplias zonas de la Costa Caribe y del interior del pa铆s al resto del territorio nacional. Son infraestructuras que rara vez aparecen en la prensa internacional, pero que modifican profundamente la vida cotidiana de cientos de miles de personas.

Durante estos a帽os Nicaragua ha construido y modernizado hospitales en pr谩cticamente todo el pa铆s, ampliando la atenci贸n especializada y acercando los servicios sanitarios a regiones que hist贸ricamente carec铆an de ellos. Nicaragua ha construido 43 hospitales nuevos en los 煤ltimos 20 a帽os. La red p煤blica nacional de salud pas贸 de tener 33 hospitales en el a帽o 2006 a un total de 79 hospitales funcionando en 2026, consolid谩ndose como la red hospitalaria p煤blica m谩s grande de Centroam茅rica. La salud pasa a entenderse como un derecho y no como un negocio.

A ello se suma una extensa red de Casas Maternas, reconocida por organismos internacionales por su contribuci贸n a la reducci贸n de la mortalidad materna e infantil. Mientras numerosos pa铆ses contin煤an registrando enormes desigualdades entre el 谩mbito urbano y el rural, miles de mujeres nicarag眉enses pueden acceder gratuitamente a controles prenatales, alojamiento y atenci贸n especializada antes del parto.

Esa transformaci贸n tambi茅n puede observarse en otros indicadores sociales. Entre 2005 y el periodo previo a la pandemia, Nicaragua redujo de forma sostenida tanto la pobreza general como la pobreza extrema. Seg煤n datos de organismos internacionales y de las instituciones nacionales, la pobreza general pas贸 de situarse en torno al 48 % a aproximadamente el 24-25 %, mientras que la pobreza extrema descendi贸 desde cerca del 17 % hasta alrededor del 6-7 %, uno de los mayores avances registrados en la historia reciente del pa铆s. Paralelamente, el acceso al agua potable y al saneamiento continu贸 ampli谩ndose mediante importantes inversiones p煤blicas. La cobertura de agua potable supera hoy el 90 % de la poblaci贸n, mientras que los servicios de saneamiento han experimentado una expansi贸n constante tanto en las ciudades como en las zonas rurales.

La educaci贸n constituye otro de los pilares del modelo. La gratuidad restablecida desde 2007, la construcci贸n y rehabilitaci贸n de centros escolares, la expansi贸n de universidades p煤blicas y centros tecnol贸gicos y los programas de formaci贸n profesional han permitido ampliar notablemente el acceso al conocimiento. No es casualidad. La Revoluci贸n nunca ha entendido la alfabetizaci贸n iniciada en 1980 como una campa帽a puntual, sino como el primer paso de una pol铆tica permanente destinada a democratizar el saber.

La transformaci贸n econ贸mica tampoco puede comprenderse 煤nicamente observando la evoluci贸n del PIB. Entre 2007 y 2025 las exportaciones pr谩cticamente se triplicaron, mientras que el Banco Central fortaleci贸 las reservas internacionales. Durante buena parte del periodo 2007-2018, Nicaragua mantuvo adem谩s una estabilidad macroecon贸mica reconocida incluso por organismos como el Fondo Monetario Internacional, antes de las crisis derivadas de 2018 y de la pandemia.

Paralelamente, Nicaragua ha intensificado la diversificaci贸n de sus relaciones internacionales. El fortalecimiento de los v铆nculos econ贸micos, tecnol贸gicos y de cooperaci贸n con pa铆ses como China, Rusia e Ir谩n, junto con el creciente inter茅s por los espacios de cooperaci贸n impulsados por los BRICS y el nuevo mundo multipolar, responde tambi茅n a una estrategia de soberan铆a econ贸mica. Desde la perspectiva del Gobierno sandinista, ampliar sus alianzas internacionales significa reducir dependencias hist贸ricas y disponer de un mayor margen de decisi贸n sobre su propio modelo de desarrollo.

Especial relevancia adquiere el modelo de producci贸n campesina y cooperativa. Actualmente, alrededor del 90 % de los alimentos que consumen los nicarag眉enses procede de peque帽os y medianos productores nacionales. Programas como el Bono Productivo Alimentario, Usura Cero o los cr茅ditos dirigidos a cooperativas rurales han buscado fortalecer precisamente esa econom铆a familiar que garantiza la soberan铆a alimentaria del pa铆s y evita una dependencia excesiva de las importaciones.

Existe, adem谩s, un aspecto que desmonta buena parte de los estereotipos construidos sobre Nicaragua y que, parad贸jicamente, recibe muy poca atenci贸n en los grandes medios internacionales.

Mientras numerosos editoriales presentan al pa铆s como una supuesta "dictadura patriarcal", el Foro Econ贸mico Mundial sit煤a desde hace a帽os a Nicaragua entre los primeros pa铆ses del planeta en participaci贸n pol铆tica de las mujeres y en igualdad de g茅nero. Ministras, diputadas, alcaldesas, magistradas, jefas policiales, rectoras universitarias y dirigentes comunitarias forman parte de una realidad pol铆tica dif铆cilmente compatible con la imagen simplificada que con frecuencia proyecta la prensa occidental.

No es una casualidad. Las mujeres no llegaron a la Revoluci贸n despu茅s de la victoria. Ayudaron a hacerla posible. Combatieron contra la dictadura, organizaron barrios, alfabetizaron comunidades enteras y hoy contin煤an ocupando espacios fundamentales en la direcci贸n pol铆tica, econ贸mica y social del pa铆s. La igualdad no aparece como una concesi贸n, sino como una consecuencia natural de aquel proceso hist贸rico.

A todo ello se suma otro indicador que tambi茅n ayuda a comprender la transformaci贸n del pa铆s. En una de las regiones m谩s afectadas por la violencia del narcotr谩fico y el crimen organizado, Nicaragua mantiene desde hace a帽os una de las tasas de homicidios m谩s bajas de Centroam茅rica y figura habitualmente entre los pa铆ses con mayores niveles de seguridad ciudadana y percepci贸n de seguridad de la regi贸n. Para millones de nicarag眉enses, esa realidad no constituye un dato estad铆stico aislado, sino una condici贸n que influye directamente en su vida cotidiana, en la movilidad, en la actividad econ贸mica y en el ejercicio efectivo de otros derechos.

Nada de esto significa que Nicaragua haya resuelto todos sus problemas. Persisten desaf铆os econ贸micos y sociales, as铆 como las consecuencias de las sanciones y del contexto internacional. Pero ignorar las transformaciones de las 煤ltimas dos d茅cadas impedir铆a comprender por qu茅 una parte importante de la sociedad nicarag眉ense contin煤a identificando esos avances con el proyecto pol铆tico iniciado en 2007.

La 煤ltima encuesta de M&R Consultores, situ贸 la aprobaci贸n del Gobierno en el 88,5 % y mostr贸 niveles igualmente elevados de respaldo a la estabilidad, la seguridad ciudadana y el rumbo general del pa铆s. Estos datos forman parte de la realidad pol铆tica nicarag眉ense y ayudan a explicar por qu茅 el sandinismo contin煤a conservando una amplia base social.

M谩s all谩 del balance que cada lector pueda hacer, existe un hecho dif铆cilmente discutible: la Nicaragua de 2026 es muy distinta de la que el sandinismo encontr贸 en 2007. Esa transformaci贸n constituye hoy uno de los principales argumentos con los que el Gobierno defiende su concepci贸n del Pueblo Presidente y de la democracia. Precisamente en ese contexto deben interpretarse las palabras pronunciadas durante el acto del 19 de julio, que pocas horas despu茅s desencadenar铆an una intensa batalla internacional por el relato.

Acto celebraci贸n del 47 aniversario del triunfo de la Revoluci贸n Popular Sandinista. Cuando un aniversario se convirti贸 en una batalla por el relato.

Hay aniversarios que evocan el pasado y otros que terminan explicando el presente. Esta conmemoraci贸n del triunfo de la RPS, celebrada el 19 de julio de 2026 (ver video acto completo), pertenece a esta segunda categor铆a. Lo que comenz贸 como una jornada de memoria, celebraci贸n y reafirmaci贸n pol铆tica acab贸 convirti茅ndose, apenas unas horas despu茅s, en el centro de una intensa batalla medi谩tica internacional. No porque en Managua ocurriera algo extraordinario respecto a la trayectoria pol铆tica del sandinismo, sino porque apenas unos segundos del discurso presidencial fueron extra铆dos de su contexto y convertidos en el eje de una narrativa completamente distinta.

Desde primeras horas de la ma帽ana, decenas de miles de personas comenzaron a ocupar la Plaza de la Fe. Combatientes hist贸ricos de la insurrecci贸n, madres de h茅roes y m谩rtires, brigadistas de alfabetizaci贸n, trabajadores, campesinos, estudiantes, representantes de movimientos sociales y delegaciones internacionales compart铆an un mismo espacio con miles de j贸venes nacidos mucho despu茅s de 1979. Aquella imagen condensaba uno de los mensajes m谩s importantes de la jornada: la RPS no se presentaba como un recuerdo del pasado, sino como un proceso hist贸rico que enlaza generaciones y contin煤a proyect谩ndose hacia el futuro.

La apertura del acto estuvo a cargo de la Copresidenta Rosario Murillo, quien situ贸 desde el primer momento el tono de la conmemoraci贸n. Su intervenci贸n estuvo marcada por una constante apelaci贸n a la paz, la unidad, la esperanza y la confianza en la capacidad del pueblo nicarag眉ense para seguir construyendo su propio destino. M谩s que detenerse en los logros materiales alcanzados durante estos a帽os, insisti贸 en una idea que recorrer铆a toda la jornada: la Revoluci贸n s贸lo puede entenderse desde el protagonismo del pueblo organizado. Esa idea qued贸 sintetizada al cierre del acto cuando afirm贸: «Todos los actos, todas las glorias y todas las victorias son del Pueblo», una frase que resume la concepci贸n del Pueblo Presidente desarrollada durante las dos 煤ltimas d茅cadas.

Sobre ese marco tom贸 la palabra el Copresidente Daniel Ortega. Su intervenci贸n recorri贸 la historia de las agresiones sufridas por Nicaragua, desde la ocupaci贸n estadounidense y la resistencia encabezada por Augusto C. Sandino hasta la guerra impuesta durante la d茅cada de 1980, el intento de golpe de Estado de 2018 y las actuales formas de presi贸n pol铆tica, econ贸mica y comunicacional ejercidas sobre los pa铆ses que defienden proyectos soberanos. Tambi茅n situ贸 la realidad nicarag眉ense en un escenario internacional marcado por el ascenso de un mundo multipolar y por las disputas geopol铆ticas que atraviesan Am茅rica Latina.

En ese contexto, Ortega advirti贸 que los que desean caos se mantienen conspirando para crear inestabilidad, por tanto, ratific贸 el compromiso de defender la paz y el bienestar de Nicaragua y aquellos que pretendan arrebatar esa tranquilidad ser谩n procesados con la contundencia de las leyes. Y afirm贸 que no se permitir铆a repetir episodios de violencia como los vividos en 2018.

“No crean que por no hay guerra estamos en paz. Ellos viven conspirando ah铆, conspirando, organizando, buscando como organizar partidos para que en una elecci贸n, que ellos se suponen, entonces esos partidos ganen las elecciones». agreg贸.

«Aqu铆 se acab贸 la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas volver谩n a llegar al gobierno, jam谩s, jam谩s, jam谩s”, dijo el l铆der sandinista.

Las citas resultan fundamentales porque muestran con precisi贸n el sentido de sus palabras. Daniel Ortega no anunci贸 el fin del sufragio.

Tras el discurso presidencial tom贸 la palabra la joven Darling Hern谩ndez, en representaci贸n de la juventud nicarag眉ense. Su intervenci贸n aport贸 un elemento especialmente significativo: la continuidad generacional de la Revoluci贸n. No habl贸 desde la nostalgia de quienes vivieron 1979, sino desde la experiencia de una generaci贸n formada durante la segunda etapa del proceso revolucionario. Reivindic贸 a la juventud como protagonista de la construcci贸n nacional y defendi贸 una Nicaragua de paz, conocimiento, innovaci贸n, solidaridad y compromiso social. Su mensaje transmit铆a una idea clara: la Revoluci贸n s贸lo puede proyectarse hacia el futuro si las nuevas generaciones la hacen tambi茅n suya.

En cuesti贸n de unas horas, un fragmento de apenas unos segundos sustituy贸 al conjunto de un discurso de m谩s de una hora. Y se iniciaba una nociva campa帽a medi谩tica.

Los primeros grandes medios en difundir la interpretaci贸n de que Daniel Ortega hab铆a anunciado el fin de las elecciones fueron The New York Times, CNN en Espa帽ol y el diario espa帽ol El Pa铆s. Sus titulares fueron r谩pidamente reproducidos por agencias internacionales, cadenas de televisi贸n y plataformas digitales, fijando desde las primeras horas un marco interpretativo que condicion贸 buena parte del debate posterior.

La controversia no se limit贸 a la interpretaci贸n pol铆tica del discurso. En un un an谩lisis publicado d铆as despu茅s por la investigadora y cooperante estadounidense Becca Renk Foster, recog铆a las observaciones de la traductora e int茅rprete Jill Clark-Gollub, especialista certificada en interpretaci贸n judicial en Estados Unidos, quien advert铆a que el significado atribuido internacionalmente a las palabras de Ortega s贸lo aparec铆a cuando la frase era interrumpida artificialmente antes de que el orador concluyera su razonamiento. Seg煤n Clark-Gollub, una traducci贸n profesional debe respetar el contexto completo de la intervenci贸n y no aislar fragmentos que alteren sustancialmente el sentido del mensaje. La batalla por el relato se帽alaba impl铆citamente aquella reflexi贸n, comenz贸 tambi茅n en el propio proceso de traducci贸n e interpretaci贸n del discurso.

La reacci贸n pol铆tica en EEUU fue casi inmediata, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en un tweet afirm贸 que "La Administraci贸n Trump y la comunidad internacional no se quedar谩n de brazos cruzados mientras la dictadura de Murillo-Ortega profundiza la represi贸n en el pa铆s y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de EE.UU.", dando por v谩lida la interpretaci贸n difundida por los grandes medios.

Diversos analistas cuestionaron r谩pidamente esa lectura. El periodista estadounidense Ben Norton,  denunci贸, dando respuesta al twuit de Rubio. Ben sostuvo que la versi贸n difundida por Washington constitu铆a una operaci贸n propagand铆stica que omit铆a deliberadamente el contexto hist贸rico del discurso. Record贸 la financiaci贸n estadounidense de la Contra durante los a帽os ochenta, el respaldo al intento de golpe de Estado de 2018 y la prolongada injerencia de Washington en la pol铆tica nicarag眉ense, concluyendo que Ortega no estaba anunciando el fin de las elecciones, sino el rechazo a que partidos promovidos o financiados desde el exterior volvieran a gobernar el pa铆s.

En la misma l铆nea, el periodista William Grigsby, en sus reflexiones, insisti贸 en que el n煤cleo de la intervenci贸n presidencial no era la eliminaci贸n del sufragio, sino la reafirmaci贸n de que Nicaragua no volver铆a a aceptar que proyectos pol铆ticos subordinados a intereses extranjeros condicionaran el destino nacional. El investigador brit谩nico Stephen Sefton interpret贸 el acto como una nueva expresi贸n de la continuidad hist贸rica del proyecto iniciado por Sandino y consolidado en 1979, mientras que el corresponsal de Sputnik V铆ctor Ternovsky destac贸 el contraste entre la narrativa difundida internacionalmente y la realidad que pudo observar durante su estancia en Nicaragua, caracterizada —seg煤n explic贸— por un clima de estabilidad, seguridad y un amplio respaldo popular al proceso revolucionario. En esa misma direcci贸n, el analista italiano Fabrizio Casari sostuvo que el debate sobre el futuro marco jur铆dico electoral no puede comprenderse al margen de la larga historia de intervenciones estadounidenses en Nicaragua y del esfuerzo del Estado por preservar su soberan铆a pol铆tica.

Las respuestas institucionales tampoco tardaron en llegar. En los d铆as posteriores, la Copresidenta Rosario Murillo aclar贸 p煤blicamente que habr铆a «elecciones s铆, libres, dignas y soberanas», insistiendo en que el debate nunca hab铆a girado en torno al derecho del pueblo a elegir a sus representantes, sino al rechazo de cualquier forma de tutela extranjera sobre los procesos pol铆ticos nacionales.

En la misma direcci贸n se pronunci贸 el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, al confirmar que el Parlamento trabajaba ya en el desarrollo de un nuevo marco jur铆dico electoral destinado a adaptar la legislaci贸n al modelo del Pueblo Presidente, reforzar la estabilidad institucional y garantizar que ning煤n poder extranjero pudiera volver a condicionar la voluntad soberana del pueblo nicarag眉ense. Lejos de tratarse de una reacci贸n improvisada, aquellas declaraciones enlazaban con el proceso de adecuaci贸n institucional abierto tras la reforma constitucional, mostrando que el discurso pronunciado el 19 de julio formaba parte de un proceso pol铆tico y legislativo m谩s amplio.

Parad贸jicamente, la reacci贸n internacional termin贸 reproduciendo el mismo fen贸meno que el propio discurso presidencial denunciaba. Mientras Daniel Ortega advert铆a contra cualquier intento de condicionar desde el exterior la vida pol铆tica nicarag眉ense, las primeras interpretaciones difundidas internacionalmente dieron lugar a una intensa presi贸n diplom谩tica y medi谩tica destinada precisamente a cuestionar el futuro del sistema pol铆tico del pa铆s antes incluso de conocerse el alcance de las reformas anunciadas.

M谩s all谩 de la pol茅mica generada volvi贸 a aparecer una pregunta que acompa帽a a Nicaragua desde hace casi un siglo: ¿qui茅n decide el futuro del pa铆s? Para el sandinismo, esa respuesta s贸lo puede corresponder al propio pueblo nicarag眉ense. De ah铆 que el debate abierto tras el 19 de julio trascendiera la discusi贸n sobre unas declaraciones concretas para situarse en un terreno mucho m谩s profundo: el de la soberan铆a, el derecho de los pueblos a decidir su propio destino y la permanente disputa por el control del relato con el que esa realidad se presenta al mundo.

Nicaragua no est谩 sola: el internacionalismo sigue defendiendo la Revoluci贸n Sandinista

Si algo demuestra la historia contempor谩nea de Nicaragua es que cada ofensiva pol铆tica, econ贸mica o medi谩tica contra la Revoluci贸n Sandinista ha encontrado tambi茅n una respuesta solidaria m谩s all谩 de sus fronteras. As铆 ocurri贸 durante los a帽os ochenta, cuando miles de internacionalistas viajaron al pa铆s para participar en la Cruzada Nacional de Alfabetizaci贸n, colaborar en brigadas agr铆colas, construir escuelas, centros de salud o acompa帽ar a un pueblo que resist铆a la guerra impuesta por la administraci贸n de Ronald Reagan.

Aquella solidaridad no desapareci贸 con el final de la Guerra Fr铆a. Evolucion贸. Los desaf铆os cambiaron y tambi茅n cambiaron las formas de acompa帽ar al pueblo nicarag眉ense. Si entonces el internacionalismo se expresaba levantando escuelas o cosechando caf茅 junto a las cooperativas campesinas, hoy una parte esencial de esa tarea se desarrolla en otro escenario: el de la comunicaci贸n.

La controversia generada tras el acto del 19 de julio volvi贸 a poner de manifiesto hasta qu茅 punto la informaci贸n se ha convertido en un nuevo campo de disputa pol铆tica. En cuesti贸n de horas, una intervenci贸n de m谩s de una hora qued贸 reducida a un titular repetido por agencias internacionales, grandes cadenas de televisi贸n y peri贸dicos de referencia. Antes de que millones de personas pudieran escuchar el discurso 铆ntegro, una interpretaci贸n ya hab铆a recorrido el mundo. En ese contexto, informar con rigor, traducir correctamente los discursos, contextualizar los acontecimientos, desmontar campa帽as de desinformaci贸n y ofrecer an谩lisis alternativos constituye hoy una forma de solidaridad tan necesaria como lo fue, hace cuatro d茅cadas, participar en una brigada de trabajo voluntario.

Ese nuevo internacionalismo contin煤a vivo a trav茅s de decenas de organizaciones repartidas principalmente por Am茅rica Latina, Estados Unidos y Europa. Plataformas como la Nicaragua Solidarity Coalition, en Estados Unidos, o el Comit茅 Europeo de Solidaridad con la Revoluci贸n Popular Sandinista (CES-RPS), que coordina a numerosos comit茅s de solidaridad europeos, desarrollan campa帽as de informaci贸n, organizan brigadas, encuentros internacionales, conferencias y espacios de an谩lisis destinados a dar a conocer la realidad de la Nicaragua actual y la transformaci贸n que vive el proceso revolucionario. Al mismo tiempo, trabajan para combatir la tergiversaci贸n de la informaci贸n difundida por los grandes medios de comunicaci贸n y denunciar las amenazas, sanciones y otras formas de injerencia impulsadas por Estados Unidos y secundadas, en numerosas ocasiones, por distintos gobiernos e instituciones europeas.

Junto a estas plataformas, partidos pol铆ticos, sindicatos, colectivos y redes solidarias de pa铆ses como Argentina, Chile, M茅xico, Italia, Alemania, Francia o el Estado espa帽ol mantienen viva una tradici贸n internacionalista que, lejos de desaparecer, ha sabido adaptarse a las nuevas formas de confrontaci贸n pol铆tica y medi谩tica. La solidaridad con Nicaragua contin煤a expres谩ndose as铆 tanto en el acompa帽amiento pol铆tico y material como en la defensa del derecho del pueblo nicarag眉ense a explicar su propia realidad y decidir soberanamente su propio futuro.

Porque la defensa de la soberan铆a de Nicaragua ya no se libra 煤nicamente frente a bloqueos econ贸micos, sanciones o amenazas militares. Tambi茅n se disputa en el terreno donde hoy se construye la opini贸n p煤blica internacional: el de la informaci贸n. All铆 donde determinados centros de poder intentan imponer un relato 煤nico sobre Nicaragua, contin煤a existiendo una red internacional de periodistas, investigadores, traductores, organizaciones solidarias y ciudadanos comprometidos que trabaja para ofrecer otra mirada y defender el derecho del pueblo nicarag眉ense a explicar su propia realidad con su propia voz.

A lo largo de casi medio siglo, los m茅todos de presi贸n han cambiado. Tambi茅n lo han hecho las formas de la solidaridad. Pero permanece intacto el principio que las inspira: ning煤n pueblo deber铆a ver condicionado su futuro por la voluntad de una potencia extranjera. Mientras existan intentos de intervenir en el destino de Nicaragua, seguir谩n existiendo tambi茅n voces dispuestas a denunciar esas injerencias y a defender el derecho de los nicarag眉enses a decidir libremente su propio camino.



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martes, 28 de abril de 2026

Discurso del Comandante Daniel Ortega de reconocimiento a internacionalistas asesinados por la Contra

Benjam铆n Linder: El eco de las campanas en las monta帽as de Nicaragua
El 30 de abril de 1987, el cementerio municipal de Matagalpa se convirti贸 en el epicentro de un duelo que trascendi贸 fronteras. Bajo un sol de justicia y ante una multitud conmovida, el Comandante Daniel Ortega desped铆a a Benjam铆n Linder, el joven ingeniero estadounidense que cambi贸 la comodidad de su pa铆s por el barro y la esperanza de las comunidades rurales nicarag眉enses.
Linder no empu帽aba armas; cargaba herramientas. Fue asesinado por la Contra el 28 de abril mientras trabajaba en una peque帽a represa hidroel茅ctrica en San Jos茅 de Bocay, un proyecto destinado a llevar luz por primera vez a familias campesinas. Su muerte no fue un accidente de guerra, sino un ataque directo contra la solidaridad internacionalista. ✊馃従
Un discurso para la historia: Puntos fundamentales
Aquel d铆a, Ortega pronunci贸 una de las piezas oratorias m谩s emblem谩ticas de la Revoluci贸n Sandinista, cargada de simbolismo y denuncia pol铆tica:
  1. La resonancia de Hemingway: El Comandante inici贸 su intervenci贸n evocando a Ernest Hemingway con la pregunta: “¿Por qui茅n doblan las campanas?”. Al hacerlo, elev贸 el sacrificio de Linder al nivel de los voluntarios que lucharon contra el fascismo en la Guerra Civil Espa帽ola, subrayando que la muerte de un hombre que lucha por la humanidad es una p茅rdida para toda la especie.
  2. Dardo al coraz贸n de Washington: El discurso fue una denuncia frontal contra la administraci贸n de Ronald Reagan. Ortega se帽al贸 la contradicci贸n 茅tica de un gobierno que hablaba de "libertad" mientras financiaba a grupos mercenarios para destruir escuelas y proyectos el茅ctricos, calificando la pol铆tica estadounidense como una agresi贸n contra su propio pueblo representado en j贸venes como Benjam铆n.
  3. El altar de los internacionalistas: Ortega no solo honr贸 a Linder, sino que convirti贸 el funeral en un homenaje a todos los internacionalistas que cayeron en suelo nicarag眉ense (suizos, franceses, espa帽oles, alemanes). Reafirm贸 que la hermandad entre los pueblos es el arma m谩s poderosa contra la soberan铆a violentada.
Benjam铆n Linder sigue vivo en cada rinc贸n de Nicaragua donde brilla una bombilla gracias a la energ铆a rural. Su legado es el recordatorio de que la paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de justicia y cooperaci贸n mutua. 馃煡⬛️




domingo, 26 de abril de 2026

Nicaragua se reafirma en las calles y en encuestas su apuesta por la paz, estabilidad y soberan铆a. La Revoluci贸n continua.

Abril, Mes de la Paz: movilizaci贸n popular sin precendentes, memoria hist贸rica y reafirmaci贸n del pueblo como protagonista de la Revoluci贸n

Abril de 2026 ha sido asumido en Nicaragua como un mes de profunda significaci贸n hist贸rica, pol铆tica y emocional. Declarado como el Mes de la Paz, este periodo ha concentrado una amplia agenda de actividades que han involucrado a instituciones, comunidades y ciudadan铆a en general, reafirmando la paz como el principal valor del pa铆s y como el eje central del modelo pol铆tico impulsado por el Gobierno de Reconciliaci贸n y Unidad Nacional.

El punto de mayor relevancia dentro de este mes es el 19 de abril, D铆a Nacional de la Paz, fecha que no solo tiene un car谩cter conmemorativo, sino tambi茅n profundamente pol铆tico e hist贸rico. Este d铆a recuerda los acontecimientos de abril de 2018, cuando —seg煤n la narrativa oficial— Nicaragua enfrent贸 un intento de golpe de Estado promovido por grupos violentos con apoyo externo, particularmente de Estados Unidos y sectores de la Uni贸n Europea. Estos hechos dejaron v铆ctimas mortales, destrucci贸n de infraestructura, p茅rdidas econ贸micas y una fuerte afectaci贸n a la estabilidad social.

En este contexto, el D铆a de la Paz simboliza la decisi贸n del pueblo nicarag眉ense de no volver a ese escenario de violencia. Se presenta como una victoria hist贸rica frente al caos, una reafirmaci贸n de la soberan铆a nacional y una expresi贸n de la voluntad colectiva de vivir en estabilidad.


Las jornadas del 18, 19 y 20 de abril constituyeron el momento culminante de este proceso. El 18 de abril se desarrollaron caminatas comunitarias en todo el pa铆s, en barrios, municipios y zonas rurales, como antesala de las grandes movilizaciones. Estas caminatas reflejaron la participaci贸n directa del pueblo en la defensa de la paz, mostrando que esta no es solo una pol铆tica estatal, sino una construcci贸n social cotidiana.

El 19 de abril, D铆a de la Paz, se realizaron marchas masivas y simult谩neas en todo el territorio nacional. Miles de personas participaron en una movilizaci贸n que combin贸 lo pol铆tico, lo cultural y lo emocional. Familias, j贸venes, trabajadores y organizaciones sociales llenaron las calles en un ambiente de celebraci贸n, memoria y reivindicaci贸n.

Las consignas presentes en pancartas y c谩nticos reflejaban con claridad el sentir colectivo:

  • “Nicaragua es Paz, es Dignidad, es Soberan铆a”
  • “Nuestra Victoria es la Paz”
  • “Todos Juntos, Siempre M谩s All谩, Abril”

Estas expresiones sintetizan una identidad pol铆tica en la que la paz se concibe como una conquista hist贸rica y como un compromiso permanente. Las marchas no solo celebraban la estabilidad actual, sino que tambi茅n rechazaban expl铆citamente la violencia y cualquier intento de desestabilizaci贸n.

El ambiente fue festivo, con m煤sica, expresiones culturales y participaci贸n masiva, pero tambi茅n cargado de memoria hist贸rica. Abril de 2018 estuvo presente como referencia constante, reforzando la idea de que la paz actual es resultado de una experiencia vivida y superada.

En este marco, la paz se vincula directamente con el desarrollo. Se plantea que la estabilidad permite consolidar la econom铆a, atraer inversiones, garantizar el empleo y sostener programas sociales en 谩reas como salud, educaci贸n, vivienda y electrificaci贸n. La lucha contra la pobreza, seg煤n esta visi贸n, depende de la continuidad de un entorno pac铆fico.

El modelo promovido por el Gobierno de Reconciliaci贸n y Unidad Nacional —definido como cristiano, socialista y solidario— se presenta como el garante de esta estabilidad, combinando pol铆ticas sociales con actividad econ贸mica y participaci贸n del sector privado.

El acto central del 20 de abril: soberan铆a, paz y posicionamiento internacional


El 20 de abril tuvo lugar el acto central en la Avenida de Bol铆var a Ch谩vez, junto al Parque de los H茅roes de la Dignidad Nacional, un espacio de gran valor simb贸lico que conecta las luchas hist贸ricas por la soberan铆a con el presente pol铆tico.

El acto fue presidido por los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes desarrollaron un discurso amplio que abarc贸 temas nacionales e internacionales.

En el plano interno, Ortega reiter贸 que la paz es urgente y fundamental para garantizar el desarrollo econ贸mico, la estabilidad pol铆tica y el bienestar social. Insisti贸 en que sin paz no es posible sostener los programas sociales ni avanzar en la reducci贸n de la pobreza.

Murillo, por su parte, enfatiz贸 la dimensi贸n espiritual y emocional de la paz, present谩ndola como una victoria del pueblo frente al odio, la violencia y la desestabilizaci贸n.

Uno de los elementos m谩s significativos del discurso fue la reivindicaci贸n hist贸rica frente a Estados Unidos. Ortega volvi贸 a exigir que ese pa铆s cumpla con la indemnizaci贸n pendiente derivada de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de 1986, que conden贸 a Washington por sus acciones contra Nicaragua durante la guerra de los a帽os 80. Este fallo, que establec铆a la obligaci贸n de reparar los da帽os causados, sigue siendo presentado como una deuda hist贸rica no saldada.

Este reclamo no es un elemento aislado, sino que cumple varias funciones dentro del discurso:

  • Conecta el pasado con el presente, estableciendo una continuidad en la relaci贸n conflictiva con Estados Unidos
  • Refuerza la idea de Nicaragua como pa铆s que ha sido agredido hist贸ricamente
  • Legitima la defensa actual de la soberan铆a frente a sanciones y presiones externas

En este mismo marco, Ortega denunci贸 las sanciones impuestas por Estados Unidos, se帽alando que afectan al pueblo nicarag眉ense y constituyen una forma de injerencia. Estas medidas fueron interpretadas como intentos de debilitar la estabilidad del pa铆s.

El discurso tambi茅n abord贸 la situaci贸n internacional. Ortega conden贸 las pol铆ticas de Estados Unidos hacia Ir谩n, as铆 como las sanciones contra Cuba y Venezuela, se帽alando que estas acciones afectan la paz mundial. En este contexto, Nicaragua se posiciona como un pa铆s que defiende no solo su propia soberan铆a, sino tambi茅n el derecho de otras naciones a decidir su destino sin presiones externas.

La cr铆tica directa a la pol铆tica estadounidense, incluyendo referencias a Donald Trump, marc贸 un endurecimiento del discurso, reflejando un posicionamiento m谩s confrontativo en el escenario internacional.

En conjunto, el acto central integr贸 memoria hist贸rica (guerra de los 80 y 2018), legitimaci贸n del modelo pol铆tico, defensa de al soberan铆a y posicionamiento geopol铆tico, reforzando la idea de que la paz en Nicaragua est谩 ligada tanto a factores internos como externos.

presentaci贸n resultados de Encuestas: datos completos sobre percepci贸n social y respaldo al modelo

El 22 de abril se dieron a conocer los resultados de una encuesta de M&R Consultores, que aportan datos concretos sobre la percepci贸n de la poblaci贸n.

Los nicarag眉enses percibe una base s贸lida en los principios que sostienen al pa铆s. Principios como la estabilidad y seguridad; la autodeterminaci贸n, soberan铆a y la Paz Social, tienen 铆ndices de aprobaci贸n que superan el 90%.

Los resultados muestran niveles muy altos de consenso en torno a la paz y la estabilidad:

  • 97,2% considera que la paz no debe ponerse en riesgo bajo ninguna circunstancia
  • 93,7% percibe que el pa铆s vive en condiciones de estabilidad y seguridad
  • 91,8% aprueba el desempe帽o de la Polic铆a Nacional
  • 97,8% considera que existe libertad para opinar dentro de un marco de respeto

En cuanto al liderazgo pol铆tico:

  • 88,1% aprueba la gesti贸n de Daniel Ortega
  • 86,3% respalda a Rosario Murillo

En el 谩mbito econ贸mico:

  • 80,7% considera que el pa铆s progresa
  • 82,7% percibe que su situaci贸n econ贸mica personal ha mejorado o se mantiene estable

Otros datos relevantes incluyen:

  • Mayor铆a de la poblaci贸n se identifica con posiciones de izquierda
  • Reconocimiento del papel del sector privado en la econom铆a
  • Alta valoraci贸n de la seguridad como logro del modelo pol铆tico

Estos datos refuerzan la narrativa de que existe un amplio respaldo social al modelo basado en paz, estabilidad y desarrollo. La coincidencia entre movilizaci贸n popular, discurso pol铆tico y resultados de encuestas construye una imagen de cohesi贸n nacional.



Abril nos muestra un pueblo comprometido con su revoluci贸n

Abril de 2026 se presenta en Nicaragua como una s铆ntesis de historia, pol铆tica y geopol铆tica. Las marchas del 18, 19 y 20 de abril, el acto central en Managua y los datos de opini贸n p煤blica configuran una narrativa en la que la paz aparece como eje central de la vida nacional.

La incorporaci贸n del reclamo hist贸rico de indemnizaci贸n a Estados Unidos refuerza esta narrativa, conectando pasado y presente en una misma l铆nea de defensa de la soberan铆a. Al mismo tiempo, el posicionamiento internacional sit煤a a Nicaragua dentro de un marco m谩s amplio de cr铆tica al intervencionismo y defensa de la autodeterminaci贸n.

En este contexto, la paz no es solo un objetivo: es una victoria, una identidad y una herramienta pol铆tica que articula el presente y proyecta el futuro del pa铆s.


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