Abril, Mes de la Paz: movilización popular sin precendentes, memoria histórica y reafirmación del pueblo como protagonista de la Revolución
Abril de 2026 ha sido asumido en Nicaragua como un mes de profunda significación histórica, política y emocional. Declarado como el Mes de la Paz, este periodo ha concentrado una amplia agenda de actividades que han involucrado a instituciones, comunidades y ciudadanía en general, reafirmando la paz como el principal valor del país y como el eje central del modelo político impulsado por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.
El punto de mayor relevancia dentro de este mes es el 19 de abril, Día Nacional de la Paz, fecha que no solo tiene un carácter conmemorativo, sino también profundamente político e histórico. Este día recuerda los acontecimientos de abril de 2018, cuando —según la narrativa oficial— Nicaragua enfrentó un intento de golpe de Estado promovido por grupos violentos con apoyo externo, particularmente de Estados Unidos y sectores de la Unión Europea. Estos hechos dejaron víctimas mortales, destrucción de infraestructura, pérdidas económicas y una fuerte afectación a la estabilidad social.
En este contexto, el Día de la Paz simboliza la decisión del pueblo nicaragüense de no volver a ese escenario de violencia. Se presenta como una victoria histórica frente al caos, una reafirmación de la soberanía nacional y una expresión de la voluntad colectiva de vivir en estabilidad.
Las jornadas del 18, 19 y 20 de abril constituyeron el momento culminante de este proceso. El 18 de abril se desarrollaron caminatas comunitarias en todo el país, en barrios, municipios y zonas rurales, como antesala de las grandes movilizaciones. Estas caminatas reflejaron la participación directa del pueblo en la defensa de la paz, mostrando que esta no es solo una política estatal, sino una construcción social cotidiana.
El 19 de abril, Día de la Paz, se realizaron marchas masivas y simultáneas en todo el territorio nacional. Miles de personas participaron en una movilización que combinó lo político, lo cultural y lo emocional. Familias, jóvenes, trabajadores y organizaciones sociales llenaron las calles en un ambiente de celebración, memoria y reivindicación.
Las consignas presentes en pancartas y cánticos reflejaban con claridad el sentir colectivo:
- “Nicaragua es Paz, es Dignidad, es Soberanía”
- “Nuestra Victoria es la Paz”
- “Todos Juntos, Siempre Más Allá, Abril”
Estas expresiones sintetizan una identidad política en la que la paz se concibe como una conquista histórica y como un compromiso permanente. Las marchas no solo celebraban la estabilidad actual, sino que también rechazaban explícitamente la violencia y cualquier intento de desestabilización.
El ambiente fue festivo, con música, expresiones culturales y participación masiva, pero también cargado de memoria histórica. Abril de 2018 estuvo presente como referencia constante, reforzando la idea de que la paz actual es resultado de una experiencia vivida y superada.
En este marco, la paz se vincula directamente con el desarrollo. Se plantea que la estabilidad permite consolidar la economía, atraer inversiones, garantizar el empleo y sostener programas sociales en áreas como salud, educación, vivienda y electrificación. La lucha contra la pobreza, según esta visión, depende de la continuidad de un entorno pacífico.
El modelo promovido por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional —definido como cristiano, socialista y solidario— se presenta como el garante de esta estabilidad, combinando políticas sociales con actividad económica y participación del sector privado.
El acto central del 20 de abril: soberanía, paz y posicionamiento internacional
El 20 de abril tuvo lugar el acto central en la Avenida de Bolívar a Chávez, junto al Parque de los Héroes de la Dignidad Nacional, un espacio de gran valor simbólico que conecta las luchas históricas por la soberanía con el presente político.
El acto fue presidido por los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes desarrollaron un discurso amplio que abarcó temas nacionales e internacionales.
En el plano interno, Ortega reiteró que la paz es urgente y fundamental para garantizar el desarrollo económico, la estabilidad política y el bienestar social. Insistió en que sin paz no es posible sostener los programas sociales ni avanzar en la reducción de la pobreza.
Murillo, por su parte, enfatizó la dimensión espiritual y emocional de la paz, presentándola como una victoria del pueblo frente al odio, la violencia y la desestabilización.
Uno de los ejes más relevantes fue la defensa de la soberanía nacional. Ortega denunció las sanciones impuestas por Estados Unidos, señalando que afectan al pueblo nicaragüense y constituyen una forma de injerencia externa. Estas medidas fueron presentadas como intentos de debilitar la estabilidad del país.
El discurso también abordó la situación internacional. Ortega condenó las políticas de Estados Unidos hacia Irán, así como las sanciones contra Cuba y Venezuela, señalando que estas acciones afectan la paz mundial. En este contexto, Nicaragua se posiciona como un país que defiende no solo su propia soberanía, sino también el derecho de otras naciones a decidir su destino sin presiones externas.
La crítica directa a la política estadounidense, incluyendo referencias a Donald Trump, marcó un endurecimiento del discurso, reflejando un posicionamiento más confrontativo en el escenario internacional.En conjunto, el acto central integró memoria histórica, legitimación política y posicionamiento geopolítico, reforzando la idea de que la paz en Nicaragua está ligada tanto a factores internos como externos.
presentación resultados de Encuestas: datos completos sobre percepción social y respaldo al modelo
El 22 de abril se dieron a conocer los resultados de una encuesta de M&R Consultores, que aportan datos concretos sobre la percepción de la población.Los nicaragüenses percibe una base sólida en los principios que sostienen al país. Principios como la estabilidad y seguridad; la autodeterminación, soberanía y la Paz Social, tienen índices de aprobación que superan el 90%.
Los resultados muestran niveles muy altos de consenso en torno a la paz y la estabilidad:
- 97,2% considera que la paz no debe ponerse en riesgo bajo ninguna circunstancia
- 93,7% percibe que el país vive en condiciones de estabilidad y seguridad
- 91,8% aprueba el desempeño de la Policía Nacional
- 97,8% considera que existe libertad para opinar dentro de un marco de respeto
En cuanto al liderazgo político:
- 88,1% aprueba la gestión de Daniel Ortega
- 86,3% respalda a Rosario Murillo
En el ámbito económico:
- 80,7% considera que el país progresa
- 82,7% percibe que su situación económica personal ha mejorado o se mantiene estable
Otros datos relevantes incluyen:
- Mayoría de la población se identifica con posiciones de izquierda
- Reconocimiento del papel del sector privado en la economía
- Alta valoración de la seguridad como logro del modelo político
Estos datos refuerzan la narrativa de que existe un amplio respaldo social al modelo basado en paz, estabilidad y desarrollo. La coincidencia entre movilización popular, discurso político y resultados de encuestas construye una imagen de cohesión nacional.
Abril nos muestra un pueblo comprometido con su revolución
Abril de 2026 se configura en Nicaragua como una síntesis de historia, política y proyección internacional. Las marchas del 18, 19 y 20 de abril, el acto central en Managua y los datos de opinión pública muestran un país que se presenta como cohesionado en torno a la paz.
La paz aparece como una victoria histórica, una condición para el desarrollo y un elemento central de la identidad nacional. Al mismo tiempo, se proyecta como un posicionamiento político frente al mundo, en defensa de la soberanía y en rechazo a la injerencia externa.
En este contexto, Nicaragua construye un relato en el que la paz no es solo un objetivo, sino una conquista que se celebra, se defiende y se proyecta hacia el futuro.
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