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lunes, 29 de junio de 2015

21 de Junio: Día por una América Latina Libre de Transgénicos


El "21 de junio" a sido la fecha escogida, para ser "el día por una América Latina libre de Transgénicos"  porque coincide con el Solsticio de junio. Día simbólico para el agro de las culturas americanas y en rechazo al uso de  sustuancias dañinas y/o organismos creados en laboratorio.

Recomendamos la página de La Red Por una América Latina Libre de Transgénicoshttp://www.rallt.org/ 

La RALLT nació inspirada en la necesidad de las comunidades de desarrollar estrategias globales para hacer frente a la introducción de organismos transgénicos y prevenir nuevas introducciones en la región, apoyando procesos nacionales dentro de la región, bajo el principio de la soberanía alimentaria.



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martes, 17 de abril de 2012

Semana de Lucha contra los transgénicos y por la soberanía alimentaria. por Ecologistas en acción


Llamamiento a la IV Semana Estatal de Lucha: Por la Soberanía Alimentaria, Sin Transgénicos, Acabemos con el Acaparamiento de Tierras.

El 17 de abril es el Día Internacional de las Luchas Campesinas, que conmemora la masacre de 19 campesinas y campesinos que luchaban por tierra y justicia en Brasil en 1996. Cada año se celebra este día en todo el mundo, en defensa de las campesinas y los campesinos que luchan por sus derechos.

En el Estado Español padecemos desde hace años la aplicación de políticas que promueven un modelo agrario con graves impactos sociales y ambientales. Así las políticas estatales, europeas e internacionales han permitido que en el Estado español:

  • Se fomente el modelo agroindustrial mientras que se han perdido, solo entre 2003 y 2008, más de 124 000 empleos en el campo.
  • La proliferación de los transgénicos: el Estado Español es el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala, además de acoger casi la mitad de los experimentos con transgénicos al aire libre que se realizan en Europa
  • El acaparamiento de la distribución de alimentos por parte de unas pocas empresas.

La sociedad lleva años movilizándose contra los cultivos transgénicos y por la Soberanía Alimentaria. El rechazo a estos cultivos y al modelo agrario que conllevan continúa creciendo. Cada vez tenemos más motivos para seguir con la lucha debido a las amenazas que sufren la agricultura campesina y los derechos de las personas consumidoras. Por ello queremos hacer un nuevo llamamiento por la Soberanía Alimentaria en torno al Día Internacional de la Lucha Campesina, la semana del 15 al 22 de abril.

Tenemos que seguir recordando la demanda social mayoritaria de una agricultura y una alimentación libres de transgénicos, de una PAC (Política Agraria Común) justa que apoye la agricultura familiar y promueva un mundo rural vivo y de políticas estatales, europeas e internacionales que impidan el acaparamiento de tierras.

Y siguiendo el llamamiento de La Vía Campesina, unámonos y luchemos ¡Por la Soberanía Alimentaria! ¡Por una Agricultura y una Alimentación libres de transgénicos! ¡Acabemos con el acaparamiento de tierras! ¡La tierra para quienes la trabajan!





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martes, 3 de abril de 2012

Nicaragua: presión de empresa privada para introducir transgénicos (Ogm). Por Giorgio Trucchi

La presentación del Balance de gestión ambiental 2011 por parte de la organización ambientalista nicaragüense Centro Humboldt, fue también ocasión para hablar de organismos genéticamente modificados (Ogm), de los avances y debilidades en materia de prevención de riesgos provenientes de estos organismos, así como de las fuertes presiones ejercidas por empresas nacionales y transnacionales para lograr la introducción de transgénicos al territorio nacional.

Según Julio Sánchez, Oficial de Incidencia del Centro Humboldt, hay que reconocer que en los últimos años “Nicaragua ha dado pasos importantes en cuanto a la regulación de los transgénicos”.

En efecto, en 2010 la Asamblea Nacional (Parlamento) aprobó la Ley de Bioseguridad[1], según varios expertos la más avanzada de la región centroamericana en el control y regulación de organismos genéticamente modificados. Con ella se creó la Conargem (Comisión Nacional de Análisis de Riesgo de Organismos Genéticamente Modificados), la cual tendrá la obligación de regular la posible entrada y presencia de transgénicos en el país.
Asimismo, se aprobó la Ley de fomento a la producción agroecológica u orgánica (Ley 765), con la que se establecen las bases jurídicas para la promoción y desarrollo de la producción agroecológica u orgánica en Nicaragua.


Además, desde la sociedad civil se siguió impulsando la promoción de ordenanzas municipales, logrando que 5 municipios declararan sus territorios libres de transgénicos, y se profundizó la Campaña “Semillas de Identidad”, que tiene el objetivo de rescatar, conservar y valorizar las semillas criollas y acriolladas, rechazando al mismo tiempo la entrada al país de semillas transgénicas.


“También consideramos positiva la creación por parte del Magfor (Ministerio Agropecuario y Forestal) de 10 puestos de control de cuarantena de referencia nacional, a través de los cuales se logró detectar y detener camiones provenientes de Honduras y barcos que traían maíz transgénico al país”, subrayó Sánchez.


Debilidades y peligros


Pese a los avances señalados, el Oficial de Incidencia del Centro Humboldt evidenció varias debilidades y peligros que deben ser tomados muy en cuenta por las instituciones del Estado y la sociedad civil.


“En Nicaragua ya entraron los transgénicos y hay señales preocupantes de que esta situación pueda profundizarse. El sector privado sigue presionando y cabildeando ante el gobierno para introducir ogm, ya sea para alimento humano, animal o siembra, poniendo en peligro nuestra biodiversidad y la salud de los consumidores”, afirmó Sánchez.

Según el Centro Humboldt, la ANAPA (Asociación Nacional de Avicultores y Productores de Alimentos) ya obtuvo el permiso para introducir maíz amarillo transgénico para la elaboración de alimento de consumo animal (pollos).


“Esto representa una fuerte contradicción con la voluntad política expresada y un gran riesgo para la seguridad alimentaria y nutricional de la ciudadanía nicaragüense”, advirtió el documento presentado por esta organización ambientalista.



Bolaños introdujo transgénicos


En julio de 2005, durante el gobierno de Enrique Bolaños, el Magfor emitió la resolución No. 034-2005[2] con la que autorizó “la importación de maíz amarillo genéticamente modificado para el procesamiento y consumo animal”, correspondiente a 15 eventos descritos[3] por un periodo de 5 años. El hecho, como en tantos otros países, nunca fue dado a conocer públicamente.


“Ese permiso venció en 2010, sin embargo el actual gobierno lo ratificó hasta febrero de 2012. Esperamos que ahora se detenga la introducción de estos alimentos. La población tiene que estar conciente de eso - continuó Sánchez -, porque lo que no queremos es que se avance hacia la siembra de transgénicos y que la situación se vuelva aún más delicada”, afirmó.



Entre 2005 y 2007, la Alianza de Protección a la Biodiversidad-Nicaragua (APB-N) denunció la presencia de ogm en la ayuda alimentaria del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de la variedad transgénica de arroz LL601.



En 2011, en la ciudad norteña de Jinotega, el Centro Humboldt detectó la presencia de transgénicos en la donación de alimentos realizada por el Programa integral de nutrición escolar (Pine). A pesar de la denuncia pública, hasta el momento las autoridades no han tomado medidas de regulación, remediación o sanciones.



Ante esta situación, el Centro Humboldt pidió a las autoridades la no aprobación de introducción, ni liberalización, de organismos genéticamente modificado y el retiro de los permisos de introducción de transgénicos destinados para consumo animal.



Asimismo, exigió un mayor control de la ayuda alimentaria nacional e internacional presente en el territorio nacional, la aprobación e implementación del Reglamento de la Ley 705 y el fortalecimiento de la Conargem.



[1] Ley 705 “Ley Sobre Prevención de Riesgos Provenientes de Organismos Vivos Modificados por Medio de Biotecnología Molecular”,

[2] Publicada en la Gaceta Diario Oficial n. 142 del 25-07-05 Reg. No. 09370 – M. 1541651

[3] Polen estéril: 676,678,680,MS3, MS6. BT: 176, BT1, CT1507, MON863 y MON810. Tolerantes a glufosinato: T14, T25 y DLL25. Tolerantes a Glifozato: GA21 y NK603



LINyM



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jueves, 1 de marzo de 2012

DOCUMENTAL: Bill Gates, Rockefeller, Monsanto y la Bóveda de las Semillas.

Conozcamos un poco más a la Fundación que lleva el nombre del segundo tipo más rico del mundo, gracias a un sistema que produce las terribles injusticias que él dice querer combatir
Es una lástima que gran parte de las ONG españolas le sigan el juego, y no se den cuenta dónde está el verdadero origen de la pobreza y la injusticia... eso no es solidaridad!!


"La infanta Cristina se reunió el 13 de junio en Londres con el fundador de Microsoft, Bill Gates, y su mujer, Melinda, para impulsar programas de vacunación que protejan a niños del tercer mundo de enfermedades como la diarrea y la neumonía.


Cristina, como directora del área internacional de la Obra Social La Caixa, y Gates, como director de la Fundación Bill y Melinda Gates, asistieron a la conferencia Saving children's lives (en castellano, salvando vidas de niños), auspiciada por GAVI Alliance, organización público-privada que trabaja para facilitar el acceso a vacunas nuevas y mejorar el sistema sanitario en países de renta baja con el objetivo de luchar contra la mortalidad infantil.


La cita en Londres pretendía asegurar el compromiso de los donantes de aportar los 2,5 millones de euros que necesita la GAVI hasta el 2015 para iniciar programas de vacunación infantil que permitirán inmunizar a 250 millones de niños y evitar cuatro millones de muertes prematuras.



El magnate estadounidense, el segundo hombre más rico del planeta según la revista Forbes, prometió más fondos. «Estoy encantado de anunciarles que prometemos 1.000 millones adicionales», dijo Gates.



La delegación de La Caixa fue premiada con el galardón Visionary Corporate Partner por su contribución a la vacunación infantil en países desfavorecidos. La Caixa ha invertido 11 millones en estos proyectos y anunció 4 más para los próximos dos años para distribuir la vacuna neumológica en América Latina.



En el encuentro participaron representantes de un centenar de estados y organismos oficiales, como el primer ministro británico, David Cameron, la presidenta de Liberia, Ellen Johnson, el director de Unicef, Anthony Lake, y la directora de la OMS, Margaret Chan."


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miércoles, 8 de febrero de 2012

Documental: Nuestros hijos nos acusarán. De Jean-Paul Jaud

Nos enfants nous accuseront (Nuestros hijos nos acusarán), 
Un documental de Jean-Paul Jaud sobre la primera generación de niños de la historia que vivirá menos que sus padres al haber estado expuesta desde la infancia a gran cantidad de tóxicos, principalmente a través de la alimentación.

Las consecuencias sobre la salud humana de los productos químicos de la agricultura convencional y transgénica no son nuevos. Y aunque el discurso oficial todavía lo defiende como la única salida para la alimentación mundial y niega sus graves efectos secundarios, las pruebas son cada vez más abrumadoras.

Nuestros hijos nos acusarán relata la iciciativa del municipio de Barjac, en la región del Gard, al sur de Francia, de introducir la alimentación biológica en los comedores escolares.

Jean–Paul Jaud nos describe la tragedia medioambiental que amenaza a las jóvenes generaciones: envenenamiento de nuestras tierras agrícolas con los fertilizantes químicos (76 000 toneladas anuales de plaguicidas) y grave deterioro para la salud. Su consigna es clara e inequívoca: No basta con denunciar los estragos, hay que poner remedio inmediatamente para que nuestros hijos no nos acusen el día de mañana.

Ficha técnica sobre el autor y el documental:
Director: Jean-Paul Jaud
Actividades : Director, Guionista, Productor
Fecha de nacimiento : 06/06/1946
Sitio Internet oficial : jplusb.fr
Películas: Nos enfants nous accuseront (2008),
Les Enfants de Severn (2009)
Género : Documental
Tema : Medio ambiente, Alimentación
Idioma de rodaje : Francés
Nacionalidad : 100% francesa (Francia)
Estreno en Francia : 5/11/08
Duración : 1h 47mn
Situación actual : Estrenado
SitioWeboficial :http://www.nosenfantsnousaccuseront-lefilm.com/
Producción delegada :J+BSéquences
Distribución en Francia : CTV International
Exportación/Ventas internacionales : Wide Management





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martes, 7 de febrero de 2012

Transgénicos: El tiempo confirma todos los temores.Por David Sánchez

Los cultivos transgénicos se introdujeron en nuestra agricultura y alimentación hace ya más de 15 años, con la promesa de ayudar a solucionar muchos de los problemas de la agricultura.

En aquel momento, grupos ecologistas y movimientos campesinos se opusieron de forma frontal. Se invocaba el principio de precaución, la incertidumbre que suponían liberar a estos nuevos seres vivos al medio ambiente, sus potenciales impactos ambientales, sobre la salud, sobre el modelo agrario, el peligro de autorizar patentes sobre la vida.

Quince años después, el tiempo ha confirmado todos los temores.

Video sobre Soja transgénica

A pesar de las dificultades para realizar una investigación independiente, existen ya sobradas evidencias científicas como sobre el terreno de sus graves impactos sociales, ambientales y económicos; además de su incompatibilidad con un modelo de agricultura social y sostenible en el marco de la Soberanía Alimentaria.

El pasado mes de noviembre, tuvimos la oportunidad de compartir muchas de estas nuevas evidencias en unas jornadas científicas internacionales organizadas por Amigos de la Tierra, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), COAG, Ecologistas en Acción, Greenpeace y Plataforma Rural. Algunas de las personas más relevantes y expertas de muchas disciplinas afectadas por los transgénicos se acercaron a Madrid para debatir sobre estos temas.

Porque aunque el debate sobre los transgénicos es un debate social, ya que la sociedad en su conjunto se ve implicada por su introducción, el componente científico es fundamental. Pero no un debate centrado sólo en la biotecnología. Para abordar el problema en su conjunto hay que hablar de ecología, de economía, agronomía, sociología, derecho…. Y por supuesto de los impactos en el campo y en el medio rural.

Oponerse a los cultivos transgénicos no es oponerse a la ciencia

Es común que cuando se defiende una postura contraria a la introducción de transgénicos en la agricultura, se hagan acusaciones de posturas anticientíficas. Christian Vélot, profesor de genética molecular en la Universidad de París, planteaba la falsedad de este argumento.

«Oponerse a las semillas transgénicas no supone estar contra otros avances científicos, como las medicinas producidas a partir de transgénicos en el laboratorio (insulina para diabéticos) o a la investigación básica en ambientes cerrados. No es lo mismo la investigación médica en ambientes cerrados para investigar el funcionamiento de tejidos y células, que liberar nuevos seres vivos al medio ambiente.

Una vez liberados los organismos modificados genéticamente al medio ambiente, se presentan riesgos ambientales, socioeconómicos y sanitarios situados en un plano del todo diferente a la aplicación de estas tecnologías en laboratorio. Son dos mundos».

La biotecnología genera mucha incertidumbre

Mientras que la doctrina oficial nos dice que los transgénicos son los alimentos más evaluados y seguros de la historia, Christian Vélot nos reconocía que aunque las empresas hablan de una «precisión quirúrgica, si los cirujanos manejasen lo quirúrgico como los biólogos moleculares manejamos las técnicas de ingeniería genética, yo no aconsejaría a nadie que entrase en el quirófano jamás».

Michael Antoniou, del Departamento de Genética Molecular y Médica de la Facultad de Medicina del King’s de Londres -que también trabaja con ingeniería genética en ambientes confinados- nos planteaba la imprudencia de confiar en los resultados de una ciencia sesgada y orientada por los intereses de las multinacionales como Monsanto.

«Los nuevos descubrimientos sobre genética revelan que el funcionamiento a este nivel es mucho más complejo de lo que nos quiere vender la industria, y que los cultivos transgénicos en el mercado se basan en unos conceptos científicos ya superados y anticuados».

Impactos ambientales demostrados y no adecuadamente evaluados

Durante los últimos años hemos conocido muchos de los impactos ambientales de los transgénicos. Mientras países como Alemania han prohibido su cultivo, entre otros motivos por sus impactos sobre la biodiversidad, la fauna del suelo o los ríos o porque aparecen cada vez más plantas resistentes al herbicida glifosato; o incluso EEUU reconoce la generación de resistencias en los insectos que algunos maíces transgénicos quieren combatir; en países como España no se le está dando seguimiento a este tipo de impactos.

Sin embargo, investigadores como Mª Carmen Jaizme, Coordinadora de Programas de Investigación y Directora del Departamento de Protección Vegetal del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), corroboraba los impactos de los cultivos transgénicos sobre la fertilidad de los suelos, al interferir con los microorganismos y hongos que viven en ellos.

Angelika Hilbeck, investigadora suiza del Instituto Federal Suizo de Tecnología planteaba las carencias de la evaluación ambiental que de los transgénicos se hace en Europa. «Según como formulamos los problemas, en muchos casos, llegaremos a conclusiones diferentes. Si de entrada se excluyen de la investigación cierta clase de posibles efectos adversos, evidentemente no se encontraran evidencias de los mismos.

Por ejemplo, si no se consideran los efectos sobre la biodiversidad de los herbicidas de amplio espectro, como el glifosato asociado a la agricultura transgénica; o los efectos crónicos, subletales o indirectos de la proteína insecticida Bt que expresan muchas variedades de plantas transgénicas, no tendremos respuesta a estas preocupaciones. La actual evaluación de riesgos realizada por las autoridades y promovida por las empresas cubre un margen muy estrecho».

Y más teniendo en cuenta lo que nos enfatizaba Antonio Gómez Sal, Catedrático de Ecología de la Universidad de Alcalá de Henares: «los graves impactos que los cultivos transgénicos pueden suponer pérdida de biodiversidad y, en definitiva, de estructura y complejidad en los agrosistemas».

Impactos sociales y económicos ignorados

Rosa Binimelis, investigadora del Centre de Recerca en Economia i Desenvolupament Agroalimentari (CREDA) de la Universidad Politécnica de Cataluña mostraba cómo los impactos socioeconómicos de los transgénicos, que en el Estado Español son enormes, no son tenidos en cuenta en la evaluación de los mismos.

Sólo en un país, Noruega, se consideran aspectos como la sostenibilidad, el interés público y la ética, tanto en los países productores como los importadores. Y evidentemente, Noruega no ha autorizado ningún cultivo transgénico.

Denunciaba Rosa lo que denominaba la ‘presión modernizadora’: Según un técnico de una cooperativa agraria entrevistado para sus investigaciones «Pioneer es quien más vende ahora, porque el gen de Syngenta es viejo y la gente siempre quiere lo último en tecnología». Y en este sentido Julio César Tello, Catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Almería, nos instaba a distinguir entre modas comerciales y auténtico progreso, y marcaba la importancia de la sostenibilidad y el principio de precaución como marco ético dentro del cual movernos. Es el marco ético el que debe encauzar el progreso.

Desde el punto de vista de un productor ecológico, Antonio Ruiz, ex presidente del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, nos recordaba los numerosos casos de contaminación genética que han sufrido los agricultores aragoneses y catalanes que apostaron por el maíz ecológico, con sus consecuentes pérdidas. Una alternativa que es rentable, ambiental y socialmente, es marginada y maltratada por las autoridades públicas en favor de los intereses de unas multinacionales.

Y desde un punto de vista de la cadena alimentaria en su conjunto, Julien Milanesi, economista e investigador asociado a la Universidad de Pau, Francia, nos explicaba que «el incremento de costes que suponía el cultivo de transgénicos en Francia -cuando estaba permitido- recaía directamente sobre aquellos productores y productoras, procesadores o empresas que querían ofrecer alimentos libres de transgénicos.

Indefensión jurídica

Hay una materia a menudo olvidada en el análisis de la situación de los transgénicos, y este es el análisis jurídico. Ana Carretero, profesora de Derecho Civil y Vicedecana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla – La Mancha, nos recordaba «la increíble e intolerable indefensión jurídica que sufren en el Estado Español tanto agricultores y agricultoras como las personas consumidoras frente a la imposición de los transgénicos». Y animaba a utilizar las herramientas de las que aún disponemos en la legislación para hacer frente al poder de estas multinacionales.

Daños sobre la salud

Una de las grandes incertidumbres de los cultivos y alimentos transgénicos son los potenciales riesgos para la salud. Siempre han faltado estudios independientes, estudios a largo plazo. Ha sido una de las áreas mantenidas más oscuras por multinacionales y gobiernos. Se sospechó de posibles generaciones de alergias, de toxicidad a largo plazo.

Pero las investigaciones de personas como Gilles Eric Serallini, Catedrático de Biología Molecular de la Universidad de Caen han encontrado efectos inesperados significativos en los experimentos hechos por la propia Monsanto.

Los animales con los que se experimentó reflejaron toxicidad renal y hepática, entre otros efectos. «Con pruebas nutricionales en animales, no hay cultivos transgénicos rentables. Sólo lo son si no se le piden estas pruebas… que sin embargo serían esenciales para poder hablar de seguridad sanitaria. Sólo se comercializan transgénicos porque la evaluación científica es deficiente» concluía Serallini.

Y acusaba a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) de ser, más que una autoridad científica, un lobby. Y no es de extrañar después de todos los casos de conflicto de intereses y paso constante desde esta agencia que evalúa los transgénicos a la industria.

Una ciencia más democrática y socialmente comprometida

Uno de los aspectos fundamentales de todas las jornadas fue la patente necesidad de una ciencia más democrática, y de una mayor implicación social de científicos y tecnólogos. Cuando hablamos de alianzas en la lucha contra los transgénicos y en la construcción del movimiento por la Soberanía Alimentaria, la parte académica es fundamental.

La Red Europea por una Ciencia Social y Ambientalmente Responsable (ENSSER en sus siglas en inglés), a la que pertenecen muchos de los participantes de las jornadas, es un buen ejemplo.

La necesidad de un cambio de modelo

Para cerrar las jornadas, se insistía en la necesidad de apostar por una mayor conciencia ecológica y un modelo de agricultura respetuoso con el medio, alejado del modelo de agricultura industrial que representan los cultivos transgénicos.

Un modelo que pasa por la agricultura campesina. O como nos recordaba Jeromo Aguado, campesino, «queremos seguir siendo campesinos y campesinas, no queremos ser dependientes, queremos ser autónomos, queremos producir alimentos sanos, para las personas, y no para los mercados.

Queremos producir nuestras semillas, que siempre han sido muy productivas, no productivistas. Y queremos vivir en los pueblos. Viviendo en los pueblos es la única forma de mantener nuestras culturas».

Fuente: http://revistasoberaniaalimentaria.wordpress.com


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lunes, 10 de octubre de 2011

miércoles, 29 de junio de 2011

¿Evo defensor de la Pachamama o mayordomo de Monsanto?

El gobierno del “primer presidente indígena” quiere aprobar entre hoy y mañana una Ley que autoriza el cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM) por primera vez en Bolivia.
SENA-Fobomade | Bolpress
El gobierno del “primer presidente indígena” quiere aprobar entre hoy y mañana una Ley que autoriza el cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM) por primera vez en Bolivia. ¿Cómo puede el Defensor Mundial de la Madre Tierra abogar por un negocio antinatural que solo beneficia a un puñado de agroindustriales y transnacionales como Monsanto, que monopoliza el comercio de transgénicos?, pregunta consternado el movimiento ecologista internacional.

El Ejecutivo ha pedido a la mayoría oficialista del Congreso que apruebe por tiempo y materia, sin debate y a la carrera, el proyecto de Ley de Revolución Productiva, Comunitaria y Agropecuaria (RPAC) que legaliza por primera vez el cultivo de transgénicos en Bolivia. El Presidente desea promulgar la norma este 21 de junio en la celebración del Año nuevo aymara.

Las organizaciones campesinas e indígenas que integran el progubernamental Pacto de Unidad rechazaron el sesgo pro transgénico del proyecto de ley RPAC, pero el Ejecutivo les convenció de que era necesario "poner algo" en la ley que beneficie a los empresarios del oriente. Fungen como principales promotores de los cultivos transgénicos el ex ministro de Autonomías Carlos Romero, el viceministro de Desarrollo Rural Víctor Hugo Vásquez y el propio Presidente Morales.

El proyecto de ley del gobierno no es pro transgénico; al contrario, quiere rescatar y revalorizar los productos nativos y proteger el patrimonio genético, la biodiversidad, la salud de los sistemas de vida y la salud humana, explicó el ministro Romero. (Canal 7)

El Artículo 15 del proyecto establece que no se introducirán al país paquetes tecnológicos agrícolas que involucren semillas genéticamente modificadas de especies de las que Bolivia es centro de origen o diversidad, como por ejemplo la papa, quinua, tarwi, maíz, granos y tubérculos andinos.

No se admitirá ningún tipo de transgénicos de especies originarias, pero se abrirá las puertas a semillas genéticamente modificadas de soya, tomate, caña de azúcar, zapallo, remolacha, cebada y otras especies de cultivos no nativos de Bolivia. El Artículo 19, que es una copia casi textual del Artículo 409 de la Constitución, indica que se establecerán disposiciones para el control de la producción importación y comercialización de productos genéticamente modificados.

Romero recalcó que el gobierno no está promocionando los transgénicos en el país, sino que intenta “regular” los cultivos de OGM tomando en cuenta criterios de carácter económico, sanitario biológico y ambiental, y “bajo condiciones de bioseguridad establecidas por el Estado boliviano en el marco de convenios internacionales de bioseguridad”.

Se cultiva soya transgénica en Bolivia desde hace más de una década. Se detectaron transgénicos en alimentos de donación desde 1997, apenas un año después de que los OGM entraron al mercado. Algunas instituciones de Santa Cruz estiman que en la actualidad más del 75 por ciento de la soya que se cultiva en el país es transgénica.

En Bolivia se consumen más de 50 productos elaborados con materia prima transgénica, principalmente frutas, enlatados, papa, tomate, manzana, uva, galletas, yogurt y otros alimentos importados legal o ilegalmente. “Al comer maíz, que luego se transforma en carne, estamos consumiendo productos transgénicos”, dijo el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo) Demetrio Pérez. (Página 7)

La propuesta del gobierno es más o menos “regularizar” el consumo y el cultivo clandestino de transgénicos, imponiendo “reglas más estrictas que hagan mucho más difícil la autorización” de OGMs en el futuro. Un comité de bioseguridad interministerial bajo la tuición del MDRyT y con participación de las carteras de Medio Ambiente y Salud evaluará y emitirá un dictamen técnico, ya sea autorizando o rechazando transgénicos.

Se autorizará la ampliación de la producción de alimentos transgénicos siempre y cuando se “respeten las condiciones de bioseguridad y no afecten la salud o el medio ambiente (...) Si un cultivo es dañino, el comité lo prohibirá y no autorizará su ingreso al país, pero si no afecta y coadyuva a incrementar los volúmenes de producción, “lo autorizará bajo determinados límites”, precisó el ministro Romero.

Si bien el proyecto de ley privilegia la producción orgánica, “somos concientes de que esta producción es insuficiente para garantizar el abastecimiento del mercado interno, y los excedentes para la exportación”. Por tanto, a la hora de autorizar el cultivo de transgénicos, se tomará en cuenta no solo la preservación de la salud, el medio ambiente o la vocación productiva de la tierra, sino también los “comportamientos del mercado”, confesó Romero.

El mercado tendrá la última palabra

Romero entiende que los transgénicos de Monsanto y Cargill regulan el comportamiento del mercado internacional y tienen una incidencia fundamental en la “revolución transgénica impresionante” que ha permitido a Paraguay, Argentina y Brasil multiplicar sus volúmenes de producción y “copar los mercados externos”.

En Bolivia no tenemos la cantidad suficiente de instituciones, empresas o entidades que generen semilla certificada y dependemos de la semilla de soya transgénica de Brasil o Argentina. Los productores bolivianos también enfrentan graves problemas en la producción de maíz “porque los países que nos proveían de esa semilla están produciendo sólo transgénicos”, explicó la directora del Ministerio de Autonomías Elba Terceros.

La funcionaria relativizó los riesgos y peligros que implica la producción masiva de transgénicos en Bolivia: “Hasta donde se conoce no se puede afirmar que hacen daño a la salud, pero tampoco se puede afirmar que no hacen daño… Hay mucha campaña internacional, pero no sabemos si tienen malos o buenos resultados o si estamos arriesgando algo…”.

“Es fácil criticar y decirles a los pequeños y medianos productores de Santa Cruz que no produzcan soya transgénica, pero, ¿qué opción les damos? Eso es en lo que tenemos que pensar… Yo no estoy a favor de los transgénicos, pero tenemos que darles opciones…”, especuló Terceros.

Con la misma lógica, la Ministra de Desarrollo Productivo Teresa Morales y los senadores Isaac Avalos y Fidel Surco defendieron su ley “antitransgénica”, dizque porque preserva los cultivos nativos, garantiza un 70% de cultivos orgánicos y “solo” autoriza 30% de producción transgénica.

Los burócratas del MAS reconocieron que su prioridad no es solamente producir “en armonía” con la Madre Tierra o revalorizar las “prácticas ancestrales”, sino también “incrementar” la producción con “tecnologías modernas”. Aparentemente, su propósito principal es autorizar la importación de maíz transgénico para alimentar pollos y cerdos, y legalizar el cultivo de caña transgénica para la industria de los agrocombustibles.

Las críticas

¿Será posible que el gobierno del MAS esté proponiendo la legalización de los transgénicos en Bolivia?, se preguntaron muchos ecologistas y algunos militantes del MAS que creían ciegamente en Evo Morales, autoproclamado héroe y defensor mundial de la Madre Tierra.

Cuando se confirmó la mala nueva, los ecologistas del país y del extranjero se sintieron tan desilusionados como los trabajadores bolivianos después del gasolinazo de Navidad. “Aparentemente la Pachamama no consigue el apoyo necesario ni de sus hijos parlamentarios que no saben defenderla”, se lamentó el periodista Fortunato Esquivel.

“Tiene que haber un grave error en la información de algunos de nuestros parlamentarios para que propongan dar vía libre al comercio de semilla transgénica”, cuestionó el ex senador masista Antonio Peredo. Los “honorables” del MAS son una tropa de “levantamanos” sometidos al Ejecutivo que le hace juego a las multinacionales como en los peores tiempos del neoliberalismo, deploró el Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qullasuyo (Conamaq).

Levantar la mano sin saber qué están aprobando es “sectarismo estúpido”, reprochó el ex senador del MAS Gastón Cornejo, escandalizado por la “tremenda insensatez de algunos políticos ignaros” y la “oratoria muy poco respetable” del ministro Carlos Romero.

Decenas de informes de la FAO y la UNESCO corroboran que el negocio transgénico refuerza un modelo de producción agrícola insostenible y depredador. La Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad de EE.UU.), luego de analizar estudios de campo en los últimos 20 años, llegó a la conclusión de que el publicitado aumento de rendimientos de los cultivos OGM es completamente falso.

Se ha demostrado en la práctica que el cultivo industrial de transgénicos intensifica el uso de venenos agroindustriales y devasta extensas áreas. El mayor peligro es la contaminación biológica de especies y campos de cultivo. Se ha comprobado científicamente que los OGM contaminan especies nativas. En abril de este año, 270 mil agricultores orgánicos víctimas de contaminación genética demandaron a Monsanto en una corte de Nueva York. La historia ha demostrado que las semillas orgánicas no pueden coexistir con las simientes transgénicas del agronegocio, afirmó Public Patent Foundation (PUBPAT).

Bolivia es centro de origen de innumerables variedades de maíz, papa, quinua, nuez amazónica, frejoles, maní y raíces andinas y otros cultivos que aportan a la soberanía alimentaria del mundo; y los transgénicos atentan contra esta riqueza, alertó el Foro Boliviano sobre Medioambiente y Desarrollo (Fobomade). Sería extremadamente peligroso introducir transgénicos en el país porque podríamos exponer la riqueza nativa a la contaminación horizontal de pólenes y genes, advirtió la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema).

La soya transgénica ya está contaminando la producción nacional y ahora se deja abierta la puerta a los transgénicos de maíz, arroz, trigo, caña, fundamentales en la dieta diaria de los bolivianos. “¿Queremos repetir la experiencia de la soya en otros cultivos? ¿Así defenderemos los derechos de la Madre Tierra?”, increparon decenas de organizaciones sociales bolivianas al Presidente Morales en una carta abierta coordinada por el Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib). [1]

Abundantes datos científicos evidencian que ni los OGMs ni los venenos agroindustriales como el glifosato son inocuos para los humanos; al contrario, constituyen un grave peligro para la salud humana. Por eso Italia, Grecia, Suiza, Alemania y también Perú declararon moratorias en el cultivo de transgénicos por varios años.

El Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia está plenamente consciente de los riesgos: “Estoy convencido de que los productos transgénicos hacen mucho daño; está demostrado científicamente. Algunos seguramente ignorarán lo que estoy diciendo, pero de acá a algún tiempo todo el mundo nos dará la razón”, dijo Evo el 28 de abril de 2010 en Sucre, y propuso que Bolivia sea “territorio libre de transgénicos”.

“Usted ha sido una esperanza para las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales de la región y del mundo, para promover una gestión distinta de las que nos somete el poder de las transnacionales y el capital… (Pero), los transgénicos van en contra del Vivir Bien al que ustedes nos han convocado”, le recordaron a Evo decenas de organizaciones ambientalistas de todo el planetaen una otra carta pública. [2]

Presidente Evo, aprenda de nuestra experiencia: “La modificación genética, al privatizar los bienes públicos vía las patentes de vida, destruye primordialmente los valores que Bolivia ha venido defendiendo”, reflexionó la directora ejecutiva Food & Water Watch de Estados Unidos Wenonah Hauter en otra misiva pública enviada al Jefe de Estado.

Está comprobado que el negocio transgénico constituye una nueva forma de colonización que nos hacen más dependientes de un puñado de corporaciones del agronegocio, que presionan políticamente para mantener un “modelo de negocios donde las ganancias se alcanzan a expensas del medio ambiente y de los siete mil millones de personas que producimos y consumimos alimentos”, aseveró el director ejecutivo de Oxfam Jeremy Hobbs.[3]

Examinen “con mayor atención” las causas e implicaciones de la crisis alimentaria mundial para no tomar “decisiones apresuradas”, recomendaron la FAO, el Papa y centenares de académicos y expertos de izquierda, centroderecha y hasta demócratas liberales, a quienes promocionan los transgénicos monopolizados por Monsanto.

Varios estudios de la ONU y de otras instituciones independientes señalan que la agricultura contemporánea podría alimentar a 12 mil de millones de personas, el doble de la población actual. Por tanto, la crisis alimentaria no es un problema de falta de recursos, inversión o de producción, sino de “prioridades”, recalcó el director General de la FAO Jacques Diouf. No se trata de que produzcamos más alimentos, sino de que esos productos estén bien repartidos y de que la gente tenga la capacidad adquisitiva para comprarlos, subrayó el relator especial de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación Olivier de Schutter.

El hambre mundial no depende tanto de la escasez material sino de la falta de voluntad política para enfrentar la causa estructural de la crisis: El sistema económico que explota los recursos de la tierra y los bienes comunes de la humanidad “de manera destructiva” y rechazando cualquier tipo de “injerencia” de carácter moral, sermoneó el Papa Benedicto XVI en la encíclica Caritas in veritate.

Ley inconstitucional

Queda claro, entonces, que la nueva estrategia agraria boliviana no es revalorizar la cultura agrícola ancestral sino fomentar la agroindustria exportadora con un enfoque pro transgénico que profundiza la dependencia del país. Estamos hablando de un modelo productivo totalmente dependiente de semillas e insumos que no responde en absoluto a la realidad y a las necesidades bolivianas, criticó María Julia Jiménez, de la Asociación de Productores Ecológicos de Bolivia.

Presidente Evo: “No entendemos esta medida, que aparece como algo profundamente contradictorio, ya que Ud. mismo ha manifestado repetidas veces su crítica a estos cultivos… Sería una medida suicida para Bolivia y un golpe para todos y todas los que creemos que es posible transitar un camino nuevo y justo con la gente y la Madre Tierra”, arengaron ecologistas e intelectuales del extranjero. [4]

Presidente Evo: Los bolivianos esperábamos un cambio en el proceso productivo agrícola, pero la siembra de soya transgénica se ha incrementado del 40 al 85% en su gestión de gobierno, con el consecuente aumento del uso de herbicidas fungicidas e insecticidas en más del 300%, amonestaron a Evo decenas de ONGs bolivianas. Para colmo, ahora la ministra de Desarrollo Rural quiere rebajar a cero el arancel de importación de agroquímicos, dizque porque los campesinos “gastan mucho” en químicos. [5]

Todo esto contradice los fines y principios de la propia ley de RPCA: “Lograr la Soberanía Alimentaria en condiciones de inocuidad y calidad para el vivir bien de los y las bolivianas, en armonía y equilibrio con la Madre Tierra” (Artículos 3 y 6); y “garantizar la provisión de alimentos y un estado nutricional adecuado” (Art. 12).

No mienta Presidente: Con transgénicos y pesticidas no se vive bien, ni se garantiza una alimentación y un estado nutricional adecuados. Los transgénicos mancillan a la Madre Tierra y violan sus derechos fundamentales a la vida, a la existencia y “a continuar ciclos vitales y procesos libre de la alteración humana; y a no tener su estructura celular contaminada o alterada genéticamente…”.

La ley pro transgénica viola el artículo 255 inciso 8 de la Constitución y también vulnera una decena de derechos básicos de la Naturaleza reconocidos por la Ley de la Madre Tierra y el Buen Vivir, entre ellos su derecho al aire limpio y al agua pura; al equilibrio; a no ser contaminada, y “a no ser afectada por mega infraestructuras y proyectos de desarrollo…”.

Por todo lo expuesto, las organizaciones sociales de todo el mundo exigen al pretendido defensor de la Madre Tierra que asuma una postura más clara y coherente con su discurso: No puede un país que ha constitucionalizado los Derechos de la Madre Tierra poner en riesgo la biodiversidad, que es patrimonio colectivo de todo el pueblo boliviano.

Un gobierno que llama a “establecer una nueva relación armónica entre el hombre y la naturaleza como garantía de su regeneración” –como pregona el Vicepresidente Alvaro García Linera–, no puede favorecer los “negocios” de unos cuantos empresarios y transnacionales a costa de la salud de la Pachamama.

Presidente Evo: “Un gobierno como el suyo no puede rendirse a los intereses de las empresas transnacionales de semillas que son también dueñas de los agrovenenos necesarios; no puede un representante del pueblo aprobar semillas pensadas en la exportación desplazando a los cultivos destinados a la alimentación humana. No debe, señor Presidente”, insta el activista español Gustavo Duch Guillot.

Es totalmente pertinente que el Estado boliviano adopte el principio de precaución y elimine los artículos 15 y 19 de la ley RPCA, asumiendo su obligación de cuidar la salud de la población, el ecosistema y el patrimonio genético del país.

El movimiento ecologista internacional confía en que el gobierno de Morales reflexionará y corregirá sus errores, y atenderá positivamente las inquietudes del pueblo, fiel a su promesa “de mandar obedeciendo al pueblo”, y en bien de la soberanía alimentaria y el cuidado y la defensa de la Madre Tierra. De no hacerlo, la ley pro transgénica del MAS “puede tener un efecto devastador tan grave como el gasolinazo”, advierte el ex senador Cornejo.

Si el gobierno del MAS legaliza los transgénicos, Evo mutaría de “defensor mundial” de la Madre Tierra a mayordomo de Monsanto y traicionaría su propia “revolución democrática cultural”. Sería el fin de "proceso de cambio".

Notas:

[1] AOPEB, AGRUCO, AGRECOL Andes, Acción Internacional por la Salud, Caritas Pastoral Social Tarija, CEADL, CEDIB, CENDA, CEJIS, ENCUENTRO SOCIAL ALTERNATIVO, FOBOMADE, Fundación Jubileo, Fundación ACLO, GRUPO TRABAJO CAMBIO CLIMATICO Y JUSTICIA, HERBARIO NACIONAL, INDYMEDIA, Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología (ISEAT), LIDEMA, PROBIOMA, PROGRAMA NINA, Red Habitat, SOMOS SUR. Raúl Prada, Antonio Peredo y Gastón Cornejo,

[2] Alianza por la Biodiversidad en América Latina, Red por una América libre de Transgénicos (RALLT), Grain internacional, Grupo ETC internacional, Third World Network, Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo (Ecuador), Grupo Semillas (Colombia), Red de coordinación en Biodiversidad (Costa Rica), REDES-AT (Uruguay), Acción Ecológica (Ecuador), Centro Ecológico (Brasil), Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC), Amigos de la Tierra (España), OXFAM (Bélgica), Ecoportal (Argentina); Ecologistas en Acción (España), ATTAC (España), Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRAHEH), FAN México, CADTM (Francia y Suiza), Food & Water Watch (EE.UU.)

[3] En un juego de suma cero, en menos de tres décadas no más de 10 multinacionales tomaron el control de la producción, procesamiento y distribución de bienes agrícolas y ganaderos a nivel global; el comercio internacional de comodities, y hasta la propiedad de semillas y organismos vivos. Las trasnacionales que acaparan el comercio de cereales, semillas y agrotóxicos son Monsanto, Bayer, Syngenta, Dupont, BASF y Dow. Estas seis empresas controlan el total de las semillas transgénicas en el mundo. Cargill, ADM, ConAgra, Bunge y Dreyfus dominan más del 80 por ciento del comercio de cereales.

[4] El parlamentario de Alianza 90/Los Verdes de Alemania Thilo Hoppe, afligido, envió una carta a la Embajada de Bolivia en Alemania. Activistas de Europa pidieron al dirigente José Bové de Francia que interceda.

[5] Según la disposición transitoria tercera inciso I de la ley pro transgénica, se reducirán aranceles para la importación de maquinaria, equipo e insumos agropecuarios por el lapso de cinco años. Se informó extraoficialmente que el Presidente ha pedido al SENASAG que elabore una norma específica.

* Servicio de Noticias Ambientales del Fobomade (SENA-Fobomade).

lunes, 23 de mayo de 2011

Chile : Senado Vendió a Monsanto la Semilla Campesina e Indígena

Con 13 votos a favor (de la derecha y uno de la Concertación), 5 en contra y 6 abstenciones, el Senado de Chile aprobó el 11 de mayo el Convenio Upov 91 que impedirá a los campesinos guardar la semilla y extenderá el tiempo de vigencia de los derechos y garantías de las transnacionales que vendan semillas híbridas y transgénicas en el país.

El senador Eugenio Tuma (Araucanía, PPD) se unió a los sepultureros de la agricultura campesina, que aportaron nichos marca UDI y RN, mientras Ximena Rincón (Maule) y Jorge PizarroCoquimbo), ambos del PDC junto a José Antonio Gómez (Antofagasta, PR), Alejandro Navarro (BioBio, MAS), y Jaime Quintana (Araucanía, PPD) rechazaron decididamente la iniciativa. (
Ximena Rincón fundamentó su voto expresando que serán los campesinos chilenos quienes pagarán el costo de la adhesión a este convenio. Argumentó que antes de votar, debió haberse debatido la Ley sobre Derechos de Obtentores Vegetales que deroga la ley Nº 19.342 por la cual se creó en Chile el registro de especies vegetales. Mediante esa ley, el país firmó la versión anterior de este convenio, cuyos términos eran menos lesivos para la agricultura.
La protección a la que se refiere el convenio es el pago de una suerte de patente, el llamado “derecho de obtentor”, por la compra de semilla campesina registrada por las trasnacionales semilleras luego de ser manipulada genéticamente.
La votación tuvo lugar en medio de un ambiente callejero de rechazo generalizado a la aprobación del proyecto Hidroaysén que puso en relieve el carácter depredador del modelo chileno de negocios y “desarrollo”, ahora refrendado por esta nueva decisión legislativa. El Senado y el gobierno de Chile marcan inequívocamente su postura de alianza con las transnacionales y de entrega del patrimonio del país.
INDIGNACIÓN CAMPESINA E INDÍGENA
La Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri) y Terram, invitadas a expresar su opinión ante el Senado, habían mostrado ante la Comisión de Agricultura su repudio a esta iniciativa. El año 2010 en la Cámara de Diputados, Anamuri, Ranquil, los productores orgánicos, el obispo de Aysén, Rapal, la Alianza por una Mejor Calidad de Vida, Grain, Olca, y diversas organizaciones regionales y locales ya habían expuesto su rechazo a este convenio y al proyecto de ley de obtentores.
Por su parte, el mismo día de esta votación, la Red Legislativa Indígena y de Políticas PúblicasGuido Girardi, ser escuchada, dado que se omitió la consulta a los pueblos indígenas estipulada en el Convenio 169. La agrupación cree que “esta es la usurpación que quedaba. Ya nos quitaron la tierra, el agua, ahora nos quieren quitar los cultivos y las hierbas medicinales… El Estado roba, y luego aplica leyes antiterroristas o militarización cuando las comunidades protestan”. exigió en carta dirigida al Presidente del Senado
Entre otras organizaciones la red incluye a la Corporación Aymara Jach-a Marka Aru, a la comunidad huilliche Pepiukelen, y a representantes del pueblo RapaNui, del Consejo Nacional Aymara, la Alianza Territorial Mapuche, a Lakutun (Región Metropolitana), a Trawun Mapuche-huilliche de Pargua y a comunidades de Tirúa sur.
Los indígenas también recordaron que “el Upov 91 ha sido resistido por indígenas de todo el mundo, pues ellos también han advertido que es una nueva forma de robo legal de plantas que hemos intervenido, cruzado y modificado a través de técnicas ancestrales y protegido en caso de peligro, sequía o monocultivo. La papa chilota continúa viva gracias a nosotros, no gracias a las transnacionales”.
VIOLACIÓN DE UN DERECHO HUMANO
La selección, mejoramiento e intercambio de semilla –trafkintu en mapudungun- es un derecho humano de los agricultores y pueblos indígenas del mundo, reconocido incluso en el Tratado de Recursos Fitogenéticos de la FAO y reivindicado por Vía Campesina y por la Cloc, la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo. De esta manera, las mujeres campesinas e indígenas y las comunidades campesinas son las verdaderas gestoras de la diversidad y riqueza genética que usurpan las cororaciones semilleras, ahora con la venia del Senado de Chile.
La Alianza por una Mejor Calidad de vida ha denunciado que este convenio privatiza la comercialización, la importación y exportación de la semilla. Sostiene Alicia Muñoz, dirigente de Anamuri: “El agricultor deberá comprar todos los años su semilla si no quiere ver confiscada su cosecha, sus cultivos y plantaciones. El convenio no garantiza que las variedades sean mejores o estén accesibles en Chile. Puede darse incluso el caso de que por razones comerciales se impida el ingreso de una determinada variedad en Chile. Para registrar una planta sólo se pide que no esté inscrita antes y que la variedad sea homogénea y estable. Mientras más homogéneas son las plantas, menos capacidad tendrán para resistir fenómenos como la sequía o el cambio climático, al contrario de lo que ocurre cuando hay biodiversidad.”
LOS AMIGOS DE MONSANTO
La iniciativa resistida por todas las organizaciones campesinas con base social, será remitida al presidente Piñera para su promulgación, según el boletín de prensa del Senado. Los votos a favor correspondieron a los senadores Carlos Cantero (Antofagasta, Independiente); a los UDI Juan Antonio Coloma y Hernán Larraín (ambos de Maule), Pablo Longueira y Jovino Novoa (ambos de RM) y Jaime Orpis (Tarapacá); y a los RN Francisco Chahuán (Valparaíso), José García, Alberto Espina (ambos de Araucanía), Carlos Kuschel (Región de Los Lagos), Carlos Larraín (Valdivia), Baldo ProkuricaAtacama), más el PPD Eugenio Tuma (Araucanía, PPD). La cómoda abstención estuvo a cargo de los PS Camilo Escalona (Los Lagos) y Juan Pablo Letelier (O’Higgins), junto a los DC Hossain Sabag (BioBio), Patricio Walker (Aysén) y Andrés ZaldívarAntonio Horvath (Aysén RN). ( (Maule), y
Los defensores del proyecto aludieron a los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, Japón y la Unión Europea argumentando que Chile estaba obligado a firmar el convenio citado. El senador Alejandro Navarro, criticó estos tratados y agregó que países claves en agricultura en América del Sur como Brasil y Argentina, se han adherido sólo a UPOV ‘78 y no al ‘91. Asimismo, hizo ver que las implicancias de este convenio debieron haber sido difundidas hacia la comunidad.
Por su parte, el senador Jaime Quintana, se mostró en contra de ratificar este proyecto y explicó que “afectará a los productores agrícolas nacionales”. También criticó la ausencia del Ministro de Agricultura en la discusión en la Sala. A su juicio, “para que este convenio tenga valor, Chile debe contar con la ley de obtentores de vegetales que todavía no lo votamos; si aprobamos este proyecto de acuerdo va a ser letra muerta”.
El senador Eugenio Tuma puso una nota de humor al informar a sus colegas que él conoce a campesinos que salieron de la pobreza por construir invernaderos y pagar semillas de calidad. Sin embargo no entregó estadística alguna en respaldo de su anécdota.
UPOV Y LOBBY EMPRESARIAL
La Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, Upov, es una organización propiciada por las transnacionales comercializadoras de semillas y respaldada por los gobiernos, de la que Chile es parte. En los primeros años producían híbridos y hoy también transgénicos. Entre ellas están las empresas Monsanto –que controla más del 90% del mercado de la semilla transgénica- Syngenta, Bayer, y Dupont/Pioneer. Las ventas de semillas y plaguicidas les reportan enormes ganancias a costa de la destrucción de la agricultura campesina, remplazada por la agroindustria y los monocultivos de semillas transgénicas. El precio de los alimentos, según FAO, se encuentra actualmente en los niveles más altos de la historia.
El Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (Convenio Upov) ha sido modificado en tres oportunidades: 1972, 1978 y 1991. En Chile el exitoso lobby empresarial para que Chile, firmante de Upov 78, adhiriese a Upov 91 fue encabezado por Monsanto a través de ChileBio con el apoyo de Anpros (la asociación gremial de productores de semilla transgénica de exportación) y del Diario Financiero, virtual vocero del negocio de exportación de semilla transgénica. El Gobierno y senado chileno finalmente se rindieron a la presión adicional del Presidente Obama, cercano a Monsanto, quien traía en su agenda de visita a Chile, el tema del respeto a la propiedad intelectual.
Por Lucía Sepúlveda Ruiz

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