"La victoria definitva pertenece a los explotados y oprimidos". Carlos Fonseca amador
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viernes, 6 de marzo de 2015
domingo, 3 de agosto de 2014
NICARAGUA: 35/19: Unidos en Victoria, en la visión de Carlos Fonseca. Por Edwin Sánchez
Por Edwin Sánchez
I
En algunos miembros del Frente Sandinista, quizás de media data, puede haber cierta inquietud con la apertura de la organización hacia otros sectores o, inclusive, con la presencia protagónica de la juventud, como si esta política de puertas abiertas pudiera afectar el tejido histórico del único partido revolucionario de Nicaragua.
No obstante, el FSLN se afirma y confirma con los mejores valores de la nicaraguanidad, potenciándolos además, porque forman parte de sus primigenias raíces. El documento “35/19: Unido/as en victorias”, dado a conocer por la intelectual sandinista Rosario Murillo, lo sintetiza. Y si algo palpita en el escrito, es el corazón de Carlos Fonseca Amador.
Podemos reconocer que el Frente es abanico y arco iris, es el concierto de los hombres y mujeres de buena voluntad. No fue, ni es, una logia de iniciados como algunos quisieron disminuirlo en los años 80, y que gracias a Dios ya no están. Para estos, solo valían los que empuñaron el fusil, y al resto, simples mortales, los veían por encima de su bordado adoquín rojinegro. Carlos condenó estas jactancias desde 1960: “La ostentación exhibicionista representa el izquierdismo infantil”.
No se trata de desconocer los méritos sino de reconocer a los que hicieron posible el 19 con las balas y los que lo mantienen con los votos, aunque sean de nueva data.
II
En nuestro país, donde la historia se construyó con fragmentos, desencuentros, divisiones, y que incluso Rubén debió llamar a la unión de tantos Vigores Dispersos, el sandinismo ha contado con la ventaja nacional de renovar, de fondo, la unidad.
“Nicaragua es el Bien Común, forjándose cada día en el Corazón Individual y Social”, es decir, lo particular y lo colectivo, lo personal y lo nacional. Este planteamiento está muy lejos de conducir al totalitarismo, palabra manida de los ultraconservadores que sí cuentan con una obcecada visión anacrónica de Nicaragua, tan así que a falta de la armada, invocan y se prestan a la intervención mediática internacional.
El documento 35/19, es una celebración de la unidad para andar. Unidad de valores supremos. Esa que nace del alma y no de los cálculos. Que no surge de hoy, sino que es un largo camino y que empezó en el movimiento de unos cuantos caminantes, cuando las paralelas libero-conservadora habían reducido a Nicaragua a una historieta. Y eso era, en sus penosas páginas, “lo correcto”, lo “establecido”, o, con la asistencia del pensamiento hegemónico, la “voluntad” de Dios.
Para lograr lo que parecía una formidable ilusión, Carlos debió dar un paso que movería la realidad, al interpretar el ser nicaragüense: “Es fundamental en el Frente Sandinista la unidad entre los verdaderos revolucionarios y los verdaderos cristianos” (Mensaje al Pueblo de Nicaragua, octubre de 1970). Y a los cristianos no les puso apellidos ni credos: los identificó a partir de su praxis.
Carlos subrayó la palabra “verdaderos”. Dos emblemáticas vidas u ofrendas de sacrificio por la liberación de nuestros pueblos, le inspiraron: Ernesto Che Guevara, caído en 1967 y el sacerdote Camilo Torres, muerto en combate un año antes.
Por supuesto, Carlos, un santo casi sacado de las epístolas de San Pablo, pedía lo que hacía y algo más: supo ver que la unidad era esencial para el crecimiento y consolidación del Frente Sandinista. Unidad entre los revolucionarios, pero unidad también con el hermano gemelo del revolucionario, o hermana melliza: el cristiano, la cristiana.
El Modelo Cristiano, Socialista y Solidario germina de esta premisa. En palabras de Carlos, para el Frente Sandinista, expresión superior de la Causa de Sandino, “es fundamental”.
III
Pese a las toneladas de injurias, el Frente está hecho de vigores, no de rencores. Sus directrices no derrapan en un culto al odio como sí se puede observar en ciertos dirigentes de siglas.
Desde una emisora, un ex miembro de la Junta de Gobierno trató de causar un efecto negativo, al recordar que en 1979 le comentó “muy preocupado”, al comandante Daniel Ortega, que en los CDS se habían integrado miembros del recién colapsado régimen de Somoza. El hoy Presidente le dijo: “¿Y qué querés? ¿Que los mandemos a matar?”. Hasta en ese ataque se revela el espíritu humanista del líder histórico de la Revolución: el respeto a la vida.
Vale precisar, en la cancha del Frente no se juega a la revancha, como sí ocurre en un segmento de la oposición política controlada por la derecha fundamentalista.
Inclusión, no exclusión. El exhorto 35/19 de Rosario: “Nicaragua es la Unidad de Objetivos, Metas, Propósitos, y sobre todo, la Conciencia de Unidad y Respeto como factor indispensable para Vivir Mejor, Hoy, Mañana, y Siempre”, se enlaza con las coordenadas trazadas por Carlos en los albores del Frente Sandinista.
“El sectarismo es el principal enemigo de la unidad. Debemos de tener el cuidado de saber distinguir entre las diversas fuerzas políticas del país, los elementos que coinciden con nuestras aspiraciones, aunque esa coincidencia sea mínima. El sectario se empeña en ver solamente lo que diferencia y lo que separa. Es muy importante comprender que en las filas del Partido Conservador hay representativos del pueblo que si son convencidos mediante una paciente explicación pueden acompañarnos en la lucha. Lo mismo ocurre dentro del gobierno, la Guardia y dentro de otras instituciones nacionales”. (La lucha por la transformación de Nicaragua. CFA. 1960)
viernes, 18 de julio de 2014
NICARAGUA: «Solo Tomás y Carlos lo entendieron». Por Carlos Escorcia Polanco
Por Carlos Escorcia Polanco.
Aquella luminosa mañana del 19 de Julio de 1979, cuando se derrumba la genocida guardia somocista del dictador Anastasio Somoza Debayle, el pueblo de Nicaragua dió inicio al “momento más glorioso de nuestra historia”, cuando Nicaragua fue libre por primera vez, desde la época de los indios.
“Solo Tomás y Carlos lo entendieron” sentenció poéticamente un empresario radial posteriormente metido a político. Levantamientos y rebeliones hubieron muchas, todas valientes y heroicas, merecedoras de todo nuestro respeto. Pero todas fracasaron. Solamente el Frente Sandinista como la vanguardia histórica del pueblo nicaragüense, logró forjar la más amplia coalición de nuestra historia que logró el triunfo.
Solo Tomas y Carlos lograron descifrar las ansias libertarias del pueblo nicaraguense, solo Tomas y Carlos lograron interpretar y traducir la ira popular, en indignacion popular, en lucha organizada que finalmente logro alcanzar el triunfo sobre la tirania somocista.
Atrás quedaron 45 años de explotación, felonía, humillaciones, saqueos, torturas, asesinatos, violaciones y muerte del pueblo nicaragüense. Como lo dijera ese mismo viejo locutor nicaragüense, cuando hablaba el lenguaje de su pueblo, “en el pecho de cada combatiente resucitó Sandino.”
Ningún miembro de mi generación, la generación que derrocó a la tiranía somocista, había conocido jamás en su vida ningún otro gobierno que el gobierno somocista. La noticia del derrocamiento de la tiranía le dio la vuelta al mundo y causó un profundo impacto en todo el planeta.
Hubo conmoción en Washington. Con rostro sombrío, Warren Christopher, el flemático abogado de Los Angeles que desde la Casa Blanca monitoreaba el desarrollo de los acontecimientos, a la cabeza del “Comité Christopher”, le dió la mala noticia al presidente demócrata Jimmy Carter.
Carter odiaba a Somoza, pero quería salvar el somocismo. Carter mismo deseaba la salida de Somoza, pero era el principal defensor de la tesis de un “somocismo sin Somoza”. Tanto el comité Christopher como el asesor presidencial Robert Pastor mantenían estrecho contacto con el embajador estadounidense en Managua Larry Pezullo y con el enviado presidencial William Bowdler, quien desplegaba no tanto su diplomacia sino su poder imperial negociando con un grupo de muchachos que eran los comandantes Sandinistas.
El gobierno de Estados Unidos, con experiencia de generaciones en quitar y poner gobiernos se encontró con que los negociadores Sandinistas, pese a su juventud manejaban con maestría el arte de la negociación. La Casa Blanca logró persuadir al gobierno privisional en el exilio y huéspedes de la administración del presidente costarricense Rodrigo Carazo Odio, de aceptar un gobierno de transición.
Según dicho acuerdo, firmado por la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de Nicaragua y por el embajador especial Bowdler, Somoza renunciaría a la presidencia de la república ante el congreso somocista reunido en “cámaras unidas”, depositaría de manera interina la presidencia en manos del vice-presidente somocista Francisco Urcuyo Maliaños, este luego entregaría la banda presidencial, también de manera provisional al arzobispo de Managua, monseñor Obando quien a su vez, la entregaría a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, dominada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Se declararía un cese al fuego tanto de parte de la Guardia Nacional somocista como del Frente Sandinista de Liberación Nacional. El ejército somocista se rendiría, se daría una oportunidad a que los altos oficiales y ministros de Somoza abandonaran el país y escaparían procesamiento judicial. El acuerdo exigía la renuncia de Somoza, de su hijo el “Chigüin”, su medio hermano “papa Chepe” y del estado mayor de la Guardia Nacional y su salida inmediata del país.
El gobierno de Estados Unidos le ofreció a Somoza, a cambio de su renuncia y salida del país, otorgarle asilo político, a el, a su hijo, a su hermano y a su entorno inmediato. Los detalles fueron aprobados por el “comité de crisis” como también era conocido en la Casa Blanca el Comité Christopher, creado especialmente por el presidente Jimmy Carter para lidiar con la crisis nicaragüense.
La Agencia Central de Inteligencia, CIA ,no logró persuadir a Somoza dos semanas antes de su caída, que había perdido la guerra contra el Frente Sandinista y que era tiempo de abandonar el país antes que el dictador fuera capturado por las fuerzas Sandinistas. Somoza se resistía a salir, negándose a aceptar la realidad que la misma CIA le presentaba diariamente.
Mientras mas prolongara Somoza su propia agonía, mayor el apoyo del pueblo para el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Estados Unidos temía perder el control de los acontecimientos si la Guardia Nacional se desmoronaba totalmente como en efecto sucedió.
Un preocupado Jimmy Carter, en plena ofensiva final de la insurrección Sandinista, se tomó la molestia de levantar el teléfono y llamar personalmente al presidente de Costa Rica, don Rodrigo Carazo Odio, quien hospedaba la Casa Presidencial de San José a la Junta de Gobierno Sandinista en el exilio y un tanto perplejo ante la terquedad de Somoza, le preguntó a Carazo que podía hacer con Somoza.
Lo que sigue a continuación es mi propia reconstrucción de un diálogo telefónico que me fue relatado personalmente por el anciano ex-presidente de Costa Rica don Rodrigo Carazo Odio en el restaurante “Cholo’s Caffee” de Los Angeles, California, en Septiembre de 2005, unos 5 años antes de su fallecimiento:
Presidente Carter: “Señor presidente Carazo, cual es el problema que usted tiene con el presidente Somoza”.
Presidente Carazo: “Señor Carter, yo no se, solo se que este carajo agarro bronca conmigo.”
Presidente Carter: “Dígame señor Carazo, que hacemos con su vecino Somoza”?
Presidente Carazo: “Este problema es de Estados Unidos, ustedes lo crearon, ustedes lo pusieron, ustedes sáquenlo.”
“Esa fue la ocasión en que llegaron helicópteros del ejército de Estados Unidos a Liberia, Costa Rica”? interrumpí al presidente Carazo con mi pregunta. “Exactamente, eso fue, nosotros le dimos permiso a Estados Unidos que estacionaran una limitada fuerza rápida para secuestrar a Somoza.”
Yo no podía dar crédito a lo que mis oídos escuchaban de un calificado testigo privilegiado de la historia como el doctor Carazo: “Carter envio a los ‘navy seals’ a que sacaran a Somoza de Montelimar, redujeron a la guardia presidencial, sin disparar un solo tiro, como en las películas y lo trasladaron en helicóptero al bunker en donde el hijo de Somoza dirigía la guerra.”
Continué interrogando al presidente Carazo para que me revelara más detalles, pero no logré que me dijera nada mas. Horas después Somoza presentaba su renuncia ante el congreso somocista reunido en cámaras unidas en el hotel intercontinental al pie de la loma de Tiscapa.
Según documentos desclasificados, revelados por el investigador estadounidense Gary Webb, autor del libro “Alianzas Oscuras” [Dark Alliance], el periodista narra como Anastasio Somoza Debayle fue “evacuado” de Nicaragua en un avión piloteado por Barry Seal, soplón de la DEA, sabijondo de la CIA y aviador de los carteles de Medellín.
Seal, aterrizó en la base militar de Homestead, Florida, de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en donde recibió asilo político, como parte del acuerdo negociado entre Somoza y la Casa Blanca de Carter. Barry Seal era también el dueño de un avión apodado “la vieja gorda” el cual en 1984 aterrizó en el aeropuerto Los Brasiles en las afueras de Managua, en un montaje de la CIA para incriminar al gobierno Sandinista en el tráfico de drogas.
El derribamiento de dicho avión el 5 de Octubre de 1986 en Zelaya Sur por “flecheros” del EPS, puso al descubierto el historial del “avioncito” y de su infame piloto Barry Seal, el hombre que rescató a Somoza, [al estilo Chuck Norris], de la justicia revolucionaria sandinista.
Luego de la salida de Somoza, el nuevo presidente Francisco Urcuyo Malianos, sabiendo que a excepción del Bunker y algunas zonas estratégicas de Managua, como Telcor, el canal 6 de televisión, radiodifusora nacional y el aeropuerto, todo el país estaba tomado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional y con un comandante Bravo aislado en El Naranjo, departamento de Rivas, desconoce el acuerdo y sorpresivamente le pide al Frente Sandinista que deponga las armas.
La dirección nacional conjunto del Frente Sandinista de Liberación Nacional, ante semejante ridícula burla, igualmente desconoce el acuerdo por haber sido roto primero por el somocismo moribundo, le comunica a Estados Unidos que el acuerdo ha perdido toda vigencia y sucede lo que tanto temia la administración Carter, un triunfo completo de las fuerzas Sandinistas y la derrota total de la Guardia Nacional. Esto es exactamente lo que sucedió.
Tanto Urcuyo como el nuevo director de la Guardia Nacional, el general Federico Mejía huyen de Nicaragua la tarde del 18 de Julio, dejando abandonada a una desmoralizada tropa somocista. Horas después la Guardia Nacional se desploma la madrugada del 19 de Julio de 1979.
Mientras Somoza ahogaba en wisky la amargura de su derrota, consolado en los brazos de su amante Dinorah Sampson, el pueblo celebraba y bailaba en las calles de Managua, ese momento sublime libre por primera vez en los últimos 500 años.
A partir de ese momento Nicaragua no solamente se levantaba de las cenizas de la guerra, sino que en el más grande proceso de unidad nacional jamás visto en nuestra historia, el pueblo de Nicaragua inicia el sendero de una nueva experiencia, la fundación de una nueva nación en donde reinará la justicia.
Una vez dado el primer paso, el pueblo de Nicaragua no ha dejado de andar jamás. Muchos se quedaron en el camino, pero el pueblo, ese pueblo pobre, ese pueblo humilde, jamás traicionó a su vanguardia, el Frente Sandinista de Liberación Nacional encabezado por el presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo.
En estos 35 años de sacrificios, de luchas y de actos heroicos, con avances y retrocesos, se perfila la fundación de una nueva nación y se cumple al pie de la letra la profecía de Sandino: “Por el carácter que toma la lucha, los débiles, los cobardes y los pusilánimes nos abandonan; solo los obreros y campesinos irán hasta el final, solo su fuerza organizada lograra el triunfo.”
[Carlos Escorcia Polanco es analista político nicaragüense, afincado en Los Angeles, California]
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Hoy estamos viendo los frutos de la lucha de Carlos Fonseca. Por: Carlos Mikel Espinoza
Por: Carlos Mikel Espinoza
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| Composición de imagen creada por el compañero Javier Huerta. |
A 37 años del tránsito a la inmortalidad del comandante Carlos Fonseca Amador, el pueblo nicaragüense asegura estar viendo materializados todos aquellos principios por los que dio su vida el principal referente de la lucha revolucionaria sandinista.
El pueblo asegura que la restitución del derecho a la educación y a la salud, programas como Usura Cero, Patio Saludable, Hambre Cero, el Plan Techo, el protagonismo de mujeres y jóvenes en los procesos de cambio, son solo ejemplos de que el gobierno del comandante Daniel y la Compañera Rosario está llevando a cabo el proyecto histórico con el que siempre soñó Carlos.
En León, Carlos Fonseca estudió derecho, afianzó sus jóvenes ideales revolucionarios y conoció a su futura esposa. Para el leonés común y corriente, Carlos es una figura representativa, y no es difícil encontrar una expresión de cariño y admiración, sobre todo en quienes hoy soy protagonistas del proceso revolucionario.
“Para mí, Carlos Fonseca es un emblema, un símbolo de nosotros en todititos los sentidos porque ha sido la guía, la luz que nos ha guiado; y estamos hoy con ese ideal y lo mantenemos porque él siempre ha sido nuestra guía”, expresó Pastora Munguía, microempresaria textil, quien compró su primera máquina de coser gracias a un préstamo del Programa Usura Cero.
Para Valeria Solórzano, protagonista del Programa Patio Saludable, la mujer nicaragüense ha venido asumiendo un gran rol protagónico tanto en lo social y económico, en base a los principios enunciados por el fundador del Frente Sandinista.
Solórzano cuenta con un patio modelo, en el cual con el apoyo de los muchachos y muchachas del Movimiento Ambientalista Guardabarranco ha aprendido a cultivar frutales, hortalizas y plantas medicinales, todo ello usando métodos amigables con el medioambiente.
“En este aniversario de Carlos Fonseca Amador, nosotros le decimos PRESENTE porque su lucha de aquellos años hoy están viendo sus frutos”, manifestó.
Pero la restitución de derechos no sería posible si no fuera con el apoyo de jóvenes como Escarleth Reyes, coordinadora adjunta departamental del Movimiento Ambientalista Guardabarranco, quien aseguró que el comandante Carlos hoy se sentiría orgulloso de todos los cambios que se viven en Nicaragua.
Reyes indicó que con el programa Patio Saludable se está combatiendo el hambre, tal y como una vez lo soñó Carlos.
Carlos soñaba con la reducción de la pobreza
Y es que hay un compromiso de la Juventud nicaragüense de ejercer su rol social como promotores del Bien Común.
El joven Lenín Ocampo aseguró que ellos deben estar siempre a la par del pueblo con la disciplina y responsabilidad con se tiene que ejecutar el trabajo solidario que se les asigna.
“El comandante Carlos nos enseña a no sentirnos superiores a las demás personas, nos enseña que todos somos iguales y que todos debemos de luchar por el Bien Común”, aseguró.
En los mismos términos se expresó la joven leonesa Aracelly Orozco. “Carlos soñaba con la reducción de la pobreza en nuestro país, y hoy en día se está viendo la posibilidad de que vamos erradicando la pobreza con estos programas (que ejecuta el gobierno)”, sostuvo.
Orozco recordó que la Alfabetización es precisamente uno de los grandes enunciados de Carlos Fonseca, ya que esta es la puerta a la educación y por lo tanto al desarrollo de Nicaragua.
Un pensamiento político adelantado al de su época
El doctor Octavio Martínez, colaborador histórico del FSLN, conoció a Carlos cuando era un estudiante en León. Este señor es firme a asegurar que “Carlos era un líder” cuyo pensamiento político estaba bien adelantado a la época en que vivió.
Según explicó, en León, Carlos maduró políticamente en parte, ya que el resto de su madurez política tuvo que consolidarse en la clandestinidad de la lucha revolucionaria.
Carlos tenía “un pensamiento muy objetivo que trataba de ver la realidad nicaragüense y sus alcances hacia el futuro”, subrayó Martínez quien fue el primer secretario del Frente Estudiantil Revolucionario (FER).
Carlos tenía un gran amor por Nicaragua
Pero si hay alguien que puede desentrañar con claridad al Carlos comprometido con Nicaragua es su viuda, María Haydeé Terán.
“El amor que le tiene el pueblo a Carlos, es el reflejo del amor que también Carlos le tenía”, manifestó.
“Carlos era un hombre preocupado por el pueblo de Nicaragua, por la situación en que estaba, porque aquí se necesitaba una revolución. Él entregó su vida a la causa”, señaló Terán desde su casa en la ciudad de León.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
El último combate de Carlos. Por Lázaro Barredo Medina
En abril de 1980 estábamos de recorrido por Nicaragua un equipo de periodistas de Juventud Rebelde integrado por Jacinto Granda de La Serna, el fotógrafo José Luis Anaya y el que suscribe. Hacía apenas nueve meses que se había producido el triunfo revolucionario en la Patria de Sandino. La solidaridad cubana comenzaba a manifestarse con el envío de miles de maestros, los cuales fueron desplegados por casi todos los rincones nicaragüenses para contribuir a la campaña de alfabetización. Nuestro equipo periodístico había recibido la orientación del Comandante en Jefe de reportar la tarea de nuestros compatriotas hasta el lugar más apartado donde estuvieran enfrascados.José Luis Anaya y yo nos habíamos trasladado a la localidad de Waspan, ubicada en la frontera con Honduras, y por el río Coco navegamos hacia los asentamientos de los indios mizkitos. Tras varios días en la zona, emprendimos rumbo hacia Jinotega por el macizo montañoso de Wiwilí. En la mina de oro Rosita, que junto a las de Siuna y Bonanza, conformaban un conglomerado minero, nos encontramos casualmente que habían sido capturadas dos personas vinculadas a la emboscada en la que murió Carlos Fonseca Amador, el Comandante en Jefe de la Revolución Popular Sandinista, a quienes pudimos entrevistar, y de allí salió este reportaje publicado en Juventud Rebelde el 22 de mayo de 1980.
En homenaje a Carlos Fonseca, cuyo aniversario de su caída se cumple hoy, Granma reproduce aquel reportaje de Lázaro Barredo Medina.
La caída en combate del Comandante en Jefe de la Revolución Sandinista Carlos Fonseca Amador, en una emboscada preparada por una patrulla de la guardia somocista, se debió a una vil delación.
Así lo confirman los testimonios del campesino en cuya casa se alojara la guardia que con posterioridad preparó la emboscada y de un integrante de la patrulla somocista, ambos en entrevista exclusiva para Juventud Rebelde.
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, el Comandante en Jefe Carlos Fonseca al atardecer del 7 de noviembre de 1976 se dirigía hacia la zona montañosa de Zínica para sostener una importante reunión con varios dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Al llegar a la zona conocida por Boca de Piedra, la reducidísima tropa que lo acompaña es interceptada por el fuego de la patrulla emboscada. El tiroteo es intenso. El Comandante es herido en las piernas y queda inmovilizado. Aún en la madrugada del día 8 de noviembre está con vida, pero al amanecer...
Ahora no hizo nada
Al llegar a la localidad minera Rosita y hacer indagaciones en el comando del Ejército Popular Sandinista sobre la ubicación de los maestros cubanos, por esas coincidencias que no se repiten dos veces, nos enteramos que estaban siendo interrogados un campesino y un exguardia somocista, ambos vinculados a los hechos de Boca de Piedra.
Hablamos con el jefe militar de la zona y fue permitida la entrevista con ambos individuos en cuyas palabras se puede apreciar la sádica actuación de la guardia con el cuerpo del destacado dirigente sandinista.
En la casa del campesino Matías López se alojó la patrulla aquella tarde de noviembre y posteriormente se preparó la emboscada. José Dolores, exguardia somocista, reconoce haber integrado la patrulla comandada por el entonces teniente y tres años más tarde mayor de la Guardia Nacional, José Enrique Munguía Berrios (quien después ante el tribunal reconoció su culpabilidad en estos hechos).
Dolores cínicamente asegura ahora que aunque estaba armado y a diez metros del lugar donde cayera Carlos Fonseca, él no hizo ni un solo disparo sobre los guerrilleros.
Es más, afirma con tremendo desparpajo que si Carlos hubiera pasado por su posición, él lo hubiera dejado pasar y se hubiera incorporado a la guerrilla.
José Dolores señaló que un oreja (chivato), llamado "El pinto" (en ese momento prófugo), había avisado a Munguía del movimiento de los guerrilleros y que hacia la casa del campesino Matías se dirigió la patrulla para sorprenderlos. Al atardecer tomaron posiciones de combate, y sobre las seis y media y las siete de la noche comenzó el tiroteo, prolongándose durante hora y media más o menos, pero que solo al amanecer fue que salieron de sus refugios y vieron a dos hombres muertos.
En la casa del campesino
El campesino Matías aún no sabe cómo a él y a su familia los dejaron con vida. Dice que por la tarde llegó la patrulla a su casa y le obligaron a que cocinaran para ellos, manteniéndose ocultos allí hasta el atardecer cuando se apostaron en una hondonada delante de la casa e hicieron a la familia esconderse en un cuarto, so pena de matarlos si salían de allí.
Sobre las siete empezó el tiroteo. "Yo tenía miedo y no me moví de aquel cuarto hasta la mañanita en que el teniente de la guardia me obligó a salir", nos comentó el campesino.
"Cuando salí, la guardia estaba dando un rodeo para entrarle por detrás a los dos hombres tirados en la tierra y luego disparó sobre ellos.
"El teniente me ordenó que buscara dos machos (mulas) para montarlos sobre ellos y llevarlos a la capilla de Boca de Piedra. Cuando fui a cargar al barbudo, hombre flaco, de espejuelos de metal, que después supe era Carlos Fonseca, su cuerpo aún estaba caliente por lo que parecía que hacía poquitico que había muerto; estaba chorreando mucha sangre por el pecho, una herida fresca, al parecer de los disparos en la mañana, y en las piernas tenía también manchas de sangre aunque ya secas.
"Ya en la capilla le cortaron las manos, le pelaron la barba, le sacaron el dinero de los bolsillos (unos 10 000 córdobas) y el teniente empezó a hacer paqueticos con los reales (pesos) para repartírselos a los guardias. También cogió algo así como una brújula y los espejuelos de metal...".
El campesino Matías narró por último que ya por la tarde llegaron unos helicópteros con varios altos jefes militares y se llevaron el cadáver.
Así fueron los últimos minutos del Comandante Carlos Fonseca Amador. Así pensaron acallar su espíritu combatiente. El comandante Tomás Borge recuerda que estando en prisión, un oficial somocista vino jubiloso a tirarle en la cara la noticia. Su respuesta fue contundente: Carlos es de los hombres que nunca mueren.
Y no ha muerto. Su pueblo victorioso lo recuerda, junto a Augusto César Sandino, en cada una de las tareas revolucionarias. Como dice una popular canción que todos los nicaragüenses tararean, Carlos es el tayacán vencedor de la muerte, novio de la patria rojinegra, al que Nicaragua entera le grita PRESENTE.
El novio de la Patria Rojinegra
Nació el 23 de junio de 1936 en la ciudad de Matagalpa. En 1950 matricula en el Instituto Nacional del Norte, donde empezó a desarrollar su conciencia revolucionaria y participa en la creación del Primer Comité Estudiantil de este colegio, vinculado con el débil movimiento obrero y con las escasas células marxistas de esa época.
Recibe su diploma de Bachiller con la distinción de "Estrella de Oro" al conseguir el primer puesto en el año 1955. En ese mismo año ingresa en el Partido Socialista y matricula Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).
Participa en el periódico El Universitario, que se distingue por su denuncia al imperialismo, convirtiéndose en un dirigente universitario.
Al siguiente año, y debido al ajusticiamiento de Anastasio Somoza García por Rigoberto López Pérez, se desata una represión que le llevó a conocer por vez primera la cárcel.
Al salir es trasladado a Costa Rica; de allí viaja como delegado a la URSS para asistir al VI Festival de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad, celebrado en Moscú y al VI Congreso de la Federación Mundial de la Juventud Democrática, realizado en Kiev, en el verano de 1957.
De regreso a Nicaragua es detenido y torturado. Al salir de la cárcel escribe Un nicaragüense en Moscú, donde recoge sus experiencias en este país.
Por sus actividades revolucionarias antisomocistas es expulsado en el 58, exilándose en Guatemala. Viaja a Cuba, donde continúa su formación política. Con la presencia de la Revolución cubana hay un resurgimiento de la lucha contra la tiranía somocista en forma guerrillera.Durante la preparación de una invasión armada desde Honduras, junto con otros 53 compañeros, fueron cercados y de ese enfrentamiento sale con un balazo que le atravesó el tórax. Fue trasladado a la Habana y después de esa experiencia concluye que la lucha armada es el único camino que puede conducir a un cambio revolucionario en su país.
Vuelve a Nicaragua en 1960. Desarrolla una intensa actividad que cristaliza al siguiente año con la Fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), organización independiente que prepara la lucha armada en Nicaragua.
Se dedica íntegramente al trabajo político, organizativo y militar hasta el año 64 en que cae preso durante seis meses. En el juicio se quitó la camisa y enseñando las cicatrices dijo: Así me he ganado el derecho de hablar en Nicaragua... Yo acuso a los Somoza de ser asesinos.
Estando en prisión escribe Desde la cárcel yo acuso a la dictadura. Deportado a Guatemala y después de variadas peripecias, regresa al país en 1966 siendo secretario general del FSLN.
Es detenido en Costa Rica y con posterioridad se establece en Cuba desde el 72 al 75, donde perfeccionó sus conocimientos, escribió artículos y recopiló sus experiencias.
Regresa a Nicaragua, donde cae en combate el 8 de noviembre de 1976.
jueves, 7 de julio de 2011
Carlos Fonseca trasciende al FSLN. Por William Grigsby Vado
Managua. Por William Grigsby Vado, De Frente, Multinoticias (*).
Carlos Fonseca es, de hecho, el dirigente político más importante de Nicaragua desde la segunda mitad del Siglo XX para nuestros días, no solamente por su lúcida idea de haber incorporado el término Sandinista a la Organización que se fundaba en 1961, sino también por la manera cómo analizó la realidad nicaragüense, y cómo llegó a sus conclusiones y a su estrategia, para final-mente culminar en el derrocamiento de la dictadura.
Una de las cualidades de Carlos, de las muchas que tuvo, es que siempre habló con franqueza, siempre hizo planteamientos políticos duros, francos, pero cabales y, nunca mentía. Es decir, si uno repasa el Programa Histórico del Frente Sandinista elaborado en 1969, uno puede constatar que todo lo ahí dicho fue cumplido en la Revolución Popular Sandinista en los años 80, que se sigue cumpliendo ahora, y que el Frente Sandinista nunca le mintió al pueblo nicaragüense cuando lo convocó a la lucha armada contra la dictadura de Somoza. Ese es otro mérito de Carlos.
Carlos siempre planteó: "la única manera de conquistar la Democracia y la Justicia Social en Nicaragua, es derrocando a la dictadura por la lucha armada." Renegaba de los procesos electorales viciados del somocismo en contubernio con la oligarquía conservadora, y se lanzó a la lucha armada... en aquel momento un puñado de muchachos nada más, y luego se convirtió eso en una poderosa Organización Político-Militar Guerrillera, que finalmente derroca a la dictadura de Somoza.
Pero no sólo esos méritos tiene Carlos, los méritos militares o méritos político-estratégicos; hablemos de algunas frases, de algunas propuestas ideológicas que hizo Carlos, y que el Frente Sandinista siempre las ha asumido como tales, que tampoco han sido ocultadas al pueblo de Nicaragua. Nosotros le hemos propuesto al pueblo nicaragüense: cambiemos este sistema, este sistema es obsoleto, no resuelve los problemas sociales de la gente, no resuelve los problemas de participación de la gente para que se tome en cuenta su opinión, a la hora de tomar decisiones; no solamente en Asamblea que se les informe o que se les diga, esto vamos a hacer o no vamos a hacer, de manera que esto tenga un peso orgánico. Como el Gobierno del Presidente Ortega quiso hacerlo al principio del período, y fue evitado por la Asamblea Nacional, cuando se quería dotar de funciones ejecutivas a los Consejos del Poder Ciudadano, y no se pudo hacer.
Para poder hacerlo, tenemos que ganar las elecciones de 2011 con suficiente mayoría, es decir, con mayoría calificada, tener por nuestras propias fuerzas más de 56 Diputados, que nos ayuden a la reingeniería del sistema político que, en nuestra opinión, necesita Nicaragua.
Pero no solamente cambiando la política o la manera de tomar decisiones, se resuelven los problemas en el país. El problema principal del país es económico, es de desempleo, es de tenencia de la tierra, es de relaciones injustas entre los Seres Humanos que habitamos este país; mientras unos ganan un montón de dinero, hay un montón de gente que muy poco ganan. Esos problemas estructurales los tenemos que cambiar con un nuevo sistema.
Carlos Fonseca lo decía de esta manera: "Nos proponemos liquidar el sistema económico y político que impera en nuestro país, para sustituirlo por un sistema nuevo y superior." Decía Carlos: "La transformación de Nicaragua, no es cuestión de ideología, sino cuestión de amar a nuestro pueblo y ansiar fervorosamente su mejoramiento." Ambas cosas nos guían.
¿Cómo va a ser ese Nuevo Sistema, que nosotros los sandinistas aspiramos a construir? Pues no lo sabemos. Lo vamos a hacer y lo vamos a construir con la gente; tenemos algunas ideas, tenemos algún norte. Sabemos, por ejemplo, que tenemos que incorporar a la gente a la toma de decisiones; tenemos que devolverle a la gente el derecho a hacer política, porque se lo han arrebatado. Hay que devolvérselo... hacer política, que es la administración del Bien Común, en fin de cuentas.
Tenemos también que buscar cómo reconstruir las relaciones entre los Seres Humanos. En este momento, como todo sistema capitalista, las relaciones son sobre todo de explotación, de unos cuantos sobre el resto de la población. Eso es lo que ocurre en el sistema capitalista. Tenemos que cambiar esas relaciones, en relaciones de Solidaridad, de ayuda mutua entre nosotros, de Comercio Justo, como propone el ALBA. Es decir, estamos claros que hay que comerciar, en el comercio alguien gana y alguien compra, está claro. Pero tiene que ser de acuerdo a los ingresos de cada quien, no tiene que ser una ganancia exorbitante. Y eso tiene que ser, no solamente por un comportamiento cultural de la sociedad, sino también por un marco jurídico que defienda a los más necesitados. A eso aspiramos.
Se trata de hacer de Nicaragua un nuevo país, y eso no lo vamos a lograr, simplemente modificando algunas de las estructuras vigentes, tenemos que transformar ese sistema. Para lograrlo, el primer punto o el punto de partida para esta nueva fase de la Revolución, será sin duda alguna, ese abrumador Triunfo Electoral que necesitamos, que estamos seguros que vamos a lograr en las Elecciones del primer domingo de noviembre del año 2011.
La lucha es el más alto de los cantos, y unidos... ¡somos invencibles!
(*) Comentario en el segmento De Frente, de Multinoticias, Canal 4, el 24 de junio de 2010.
Una de las cualidades de Carlos, de las muchas que tuvo, es que siempre habló con franqueza, siempre hizo planteamientos políticos duros, francos, pero cabales y, nunca mentía. Es decir, si uno repasa el Programa Histórico del Frente Sandinista elaborado en 1969, uno puede constatar que todo lo ahí dicho fue cumplido en la Revolución Popular Sandinista en los años 80, que se sigue cumpliendo ahora, y que el Frente Sandinista nunca le mintió al pueblo nicaragüense cuando lo convocó a la lucha armada contra la dictadura de Somoza. Ese es otro mérito de Carlos.
Carlos siempre planteó: "la única manera de conquistar la Democracia y la Justicia Social en Nicaragua, es derrocando a la dictadura por la lucha armada." Renegaba de los procesos electorales viciados del somocismo en contubernio con la oligarquía conservadora, y se lanzó a la lucha armada... en aquel momento un puñado de muchachos nada más, y luego se convirtió eso en una poderosa Organización Político-Militar Guerrillera, que finalmente derroca a la dictadura de Somoza.
Pero no sólo esos méritos tiene Carlos, los méritos militares o méritos político-estratégicos; hablemos de algunas frases, de algunas propuestas ideológicas que hizo Carlos, y que el Frente Sandinista siempre las ha asumido como tales, que tampoco han sido ocultadas al pueblo de Nicaragua. Nosotros le hemos propuesto al pueblo nicaragüense: cambiemos este sistema, este sistema es obsoleto, no resuelve los problemas sociales de la gente, no resuelve los problemas de participación de la gente para que se tome en cuenta su opinión, a la hora de tomar decisiones; no solamente en Asamblea que se les informe o que se les diga, esto vamos a hacer o no vamos a hacer, de manera que esto tenga un peso orgánico. Como el Gobierno del Presidente Ortega quiso hacerlo al principio del período, y fue evitado por la Asamblea Nacional, cuando se quería dotar de funciones ejecutivas a los Consejos del Poder Ciudadano, y no se pudo hacer.
Para poder hacerlo, tenemos que ganar las elecciones de 2011 con suficiente mayoría, es decir, con mayoría calificada, tener por nuestras propias fuerzas más de 56 Diputados, que nos ayuden a la reingeniería del sistema político que, en nuestra opinión, necesita Nicaragua.
Pero no solamente cambiando la política o la manera de tomar decisiones, se resuelven los problemas en el país. El problema principal del país es económico, es de desempleo, es de tenencia de la tierra, es de relaciones injustas entre los Seres Humanos que habitamos este país; mientras unos ganan un montón de dinero, hay un montón de gente que muy poco ganan. Esos problemas estructurales los tenemos que cambiar con un nuevo sistema.
Carlos Fonseca lo decía de esta manera: "Nos proponemos liquidar el sistema económico y político que impera en nuestro país, para sustituirlo por un sistema nuevo y superior." Decía Carlos: "La transformación de Nicaragua, no es cuestión de ideología, sino cuestión de amar a nuestro pueblo y ansiar fervorosamente su mejoramiento." Ambas cosas nos guían.
¿Cómo va a ser ese Nuevo Sistema, que nosotros los sandinistas aspiramos a construir? Pues no lo sabemos. Lo vamos a hacer y lo vamos a construir con la gente; tenemos algunas ideas, tenemos algún norte. Sabemos, por ejemplo, que tenemos que incorporar a la gente a la toma de decisiones; tenemos que devolverle a la gente el derecho a hacer política, porque se lo han arrebatado. Hay que devolvérselo... hacer política, que es la administración del Bien Común, en fin de cuentas.
Tenemos también que buscar cómo reconstruir las relaciones entre los Seres Humanos. En este momento, como todo sistema capitalista, las relaciones son sobre todo de explotación, de unos cuantos sobre el resto de la población. Eso es lo que ocurre en el sistema capitalista. Tenemos que cambiar esas relaciones, en relaciones de Solidaridad, de ayuda mutua entre nosotros, de Comercio Justo, como propone el ALBA. Es decir, estamos claros que hay que comerciar, en el comercio alguien gana y alguien compra, está claro. Pero tiene que ser de acuerdo a los ingresos de cada quien, no tiene que ser una ganancia exorbitante. Y eso tiene que ser, no solamente por un comportamiento cultural de la sociedad, sino también por un marco jurídico que defienda a los más necesitados. A eso aspiramos.
Se trata de hacer de Nicaragua un nuevo país, y eso no lo vamos a lograr, simplemente modificando algunas de las estructuras vigentes, tenemos que transformar ese sistema. Para lograrlo, el primer punto o el punto de partida para esta nueva fase de la Revolución, será sin duda alguna, ese abrumador Triunfo Electoral que necesitamos, que estamos seguros que vamos a lograr en las Elecciones del primer domingo de noviembre del año 2011.
La lucha es el más alto de los cantos, y unidos... ¡somos invencibles!
(*) Comentario en el segmento De Frente, de Multinoticias, Canal 4, el 24 de junio de 2010.
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