El lema “Pueblo Presidente” tiene un significado político, histórico y simbólico profundo dentro del proceso iniciado en Nicaragua en el 2007. Su sentido se entiende desde varios ejes que serían “El pueblo como sujeto del poder” donde la expresión “Pueblo Presidente” afirma que el poder no está concentrado en una élite política o económica, sino que reside en el pueblo organizado, protagonista de las decisiones, los logros y las transformaciones del país. No es solo un gobierno para el pueblo, sino un gobierno con el pueblo y desde el pueblo.
Durante estos 19 años, el pueblo ha participado activamente en Consejos y gabinetes comunitarios, Programas sociales y productivos, Defensa de la paz y la soberanía, y Construcción del modelo de desarrollo familiar y comunitario.
Y el Otro eje seria "ruptura con el modelo Neoliberal".
El lema nació durante el discurso de toma de posesión, del comandante Daniel Ortega, entregó simbólicamente la banda presidencial a los asistentes y declaró: "Esta banda no es mía, esta banda es del pueblo... a partir de hoy, el Pueblo es Presidente".
Esta frase simbolizo el inicio de la "segunda etapa de la Revolución" y la instauración de un modelo de democracia directa con la idea central "el pueblo gobierna".
El 10 de enero de 2007 marcó el inicio de una nueva etapa histórica para Nicaragua. Aquel día, el pueblo recuperó el rumbo de su destino tras 16 años de políticas neoliberales que dejaron pobreza, exclusión, desigualdad y un Estado despojado de su responsabilidad social. Con el retorno del Gobierno Sandinista, comenzó una Transformación Profunda basada en la restitución de derechos, el protagonismo del pueblo y la construcción de un modelo de desarrollo centrado en la familia, la comunidad y la soberanía nacional.
Diecinueve años después, Nicaragua es un país que avanza en paz, con dignidad y con un Estado que protege, promueve y acompaña a su pueblo en cada etapa de la vida.
El modelo impulsado desde 2007 rompe con la lógica neoliberal que priorizaba el capital sobre la vida. Hoy, el desarrollo se concibe desde el epicentro del hogar, fortaleciendo a la familia como núcleo fundamental de la sociedad, pasando por la comunidad y proyectándose al país, con el objetivo de superar la pobreza, la violencia y los riesgos sociales heredados por los malos gobiernos neoliberales.
Este modelo articula salud, educación, vivienda, seguridad alimentaria, empleo, emprendimiento y protección social, garantizando derechos desde una visión integral y preventiva.
Uno de los pilares estratégicos de estos 19 años ha sido la promoción del emprendimiento, especialmente en el seno de las familias y con un protagonismo destacado de las mujeres. En Nicaragua, el emprendimiento no es solo una alternativa económica, sino un motor esencial de la economía nacional y una herramienta de transformación social.
Entre 2007 y 2026, el Estado Revolucionario ha acompañado a cientos de miles de familias emprendedoras, fortaleciendo la economía familiar, comunitaria, cooperativa y creativa. Actualmente, más del 60 % de los pequeños emprendimientos del país están liderados por mujeres, consolidando su rol como generadoras de ingresos, empleo y bienestar familiar.
Como parte de esta estrategia, más de 62,000 familias han sido integradas a cursos prelaborales y prevocacionales, fortaleciendo habilidades técnicas, administrativas y productivas, especialmente en jóvenes y mujeres. Estos procesos formativos han ampliado las oportunidades de empleo, autoempleo y emprendimiento, reduciendo la vulnerabilidad social y económica.
La juventud ha encontrado en estos programas una alternativa real para construir proyectos de vida dignos, sin migración forzada ni exclusión.
En 2007, miles de niños, niñas y adolescentes se encontraban en vertederos, minas artesanales, calles y zonas productivas peligrosas, víctimas del trabajo infantil y del abandono institucional. Hoy, gracias a políticas integrales de protección, más de 180,000 niños, niñas y adolescentes han sido retirados de estas zonas de riesgo e integrados al Sistema Educativo Nacional y a programas preventivos.
El Gobierno Sandinista no solo protegió a la niñez, sino que intervino directamente en la transformación de los entornos peligrosos como el Saneamiento y reconversión de vertederos municipales, regulación de la minería artesanal, reduciendo riesgos y erradicando el trabajo infantil, mejoramiento de zonas productivas con caminos, agua potable y electrificación de zonas rurales.
Estas acciones han dignificado la vida de miles de familias históricamente excluidas.
Nicaragua ha mejorado su seguridad alimentaria y soberanía nacional apostando por la producción local con programas productivos (70 % de los alimentos consumidos en el país se producen localmente), la agricultura familiar, el apoyo directo a productores y programas sociales, con el objetivo de garantizar alimentos suficientes, nutritivos (culturalmente adecuados para su población), ingresos y estabilidad para el hogar.
Se calcula que estos programas productivos han beneficiado a más de 300,000 familias, especialmente mujeres rurales.
La atención a la Primera Infancia ha avanzado de manera histórica. Los CDI nacieron y fueron promovidos por el estado a principios de los años 80 como respuesta al cuidado infantil durante la jornada laboral. Tras la década de los 90, muchos centros cerraron o se redujeron con la llegada del primer gobierno neoliberal.
En el 2006, de apenas 32 Centros de Desarrollo Infantil (CDI) que quedaban han ido pasando a día de hoy a más de 270 CDI, donde niños y niñas de 0 a 6 años reciben atención integral, estimulación temprana y alimentación adecuada.
Por primera vez en la historia del país, esta política garantiza atención inclusiva y especializada a la niñez con discapacidad, asegurando igualdad desde los primeros años de vida.
El derecho a la tierra, eje histórico del programa del FSLN, ha sido restituido mediante la entrega de más de 400,000 títulos de propiedad, garantizando seguridad jurídica, producción y arraigo comunitario.
El Estado Revolucionario ha fortalecido la red de orfanatos y centros de protección especial, así como mecanismos de atención integral a niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual, con atención médica, psicológica, legal y comunitaria.
Se han capacitado a más de 1,400 funcionarios del sistema de bienestar social y se han realizado talleres para capacitar organizaciones que trabajan con la niñez, fortaleciendo así su conocimiento sobre cómo orientar y apoyar a las víctimas. Y se ha traducido el protocolo al idioma miskito, para asegurar que las comunidades indígenas de la Costa Caribe Norte accedan a esta herramienta en su lengua propia.
Gracias a esta coordinación se ofrece a la víctima atención psicológica, médica, legal y de acompañamiento antes, durante y después del proceso penal, con enfoque en no revictimizar a la persona afectada.
Son 19 años de victorias del pueblo
Hoy podemos señalar con orgullo hechos claros y contundentes, Nicaragua es un país que mantiene la estabilidad de su moneda frente al dólar año tras año, sin deslizamiento alguno. Esta estabilidad no es casualidad; es el resultado de disciplina fiscal, fortaleza productiva y, sobre todo, del compromiso del Gobierno con la protección del poder adquisitivo de cada familia nicaragüense.
A este logro se suma un superávit fiscal histórico, con un crecimiento del 43.2% según el Ministerio de Hacienda. Esto es prueba tangible de que los recursos públicos se administran con eficiencia y transparencia, permitiendo financiar carreteras, hospitales y proyectos estratégicos sin depender de recetas externas que sacrifiquen a nuestra gente.
Entre 2006 y 2025 Nicaragua ha experimentado cambios significativos en sus indicadores económicos y sociales. El producto interno bruto (PIB) nominal del país aumentó de aproximadamente 6,764 millones de dólares en 2006 a cerca de 20,959 millones en 2025, y el PIB per cápita pasó de unos 1,224 USD a alrededor de 3,017 USD en el mismo período, lo que refleja un crecimiento económico sustancial en términos nominales. En cuanto a la pobreza, según estimaciones del Banco Mundial, la incidencia de la pobreza medida por ingresos en términos de paridad de poder adquisitivo (línea de 3,65 USD/día) se redujo considerablemente desde mediados de la década de 2000, más que duplicándose la proporción de personas que salieron de la pobreza entre 2006 y 2014, y en años recientes se estimó que la pobreza monetaria rondaba cifras mucho menores que décadas atrás (por ejemplo, alrededor de 12,5 % en 2023).
La economía de Nicaragua sigue avanzando por encima del promedio regional, proyectando un crecimiento cercano al 4% del PIB en 2025, impulsada por la diversificación de mercados y el Tratado de Libre Comercio con China. Este progreso demuestra que, tras 19 años de gestión constante y responsable, la nación se fortalece y se consolida.
En infraestructura, Nicaragua se ha transformado. Cuenta las mejores carreteras de la región, más de 5,400 km que conectan ciudades y campos, llevando desarrollo a cada rincón. Se ha implementado un programa histórico de viviendas de interés social, y muestra cobertura eléctrica roza el 100%, con acceso al agua potable en el 96% de los hogares y saneamiento básico en más del 60%. Hemos dejado atrás los apagones y la escasez de energía para avanzar hacia una electricidad limpia, estable y capaz de impulsar la industrialización del país.
Hace 19 años, Nicaragua vivía sumida en la oscuridad, endeudada y con servicios privatizados. Hoy es un país reconocido por su estabilidad, crecimiento y dignidad. Organismos financieros internacionales elogian el manejo macroeconómico, la reducción de la pobreza y los avances en bienestar social.
Nicaragua es la zona más segura de la región, un verdadero muro de contención frente al narcotráfico. La paz que existe en el país no es la ausencia de conflicto: es tener carreteras, hospitales, oportunidades de crédito y estabilidad económica. Defender la paz es proteger estos 19 años de victorias, de construcción de dignidad, emprendimiento, derechos y esperanza.
Esta transformación demuestra que una verdadera revolución se realiza trabajando en paz, con un pueblo que gobierna, construye y transforma su país para mejorar la vida de todos y garantizar un futuro mejor para los jóvenes y las próximas generaciones. Nicaragua ha demostrado que cuando un pueblo unido trabaja con determinación y en armonía, es capaz de convertir los sueños en realidad y de construir un país próspero, justo y lleno de esperanza.
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