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lunes, 31 de julio de 2017

¿Debe Nicaragua recibir los 17.000 que le debe EEUU a Nicaragua?.

Por Javier Huerta


¿Debe Nicaragua ser compensada por Estados Unidos?

Una reflexi贸n 茅tica, hist贸rica y pol铆tica

Hablar de la deuda hist贸rica entre Estados Unidos y Nicaragua no es solo una discusi贸n jur铆dica o diplom谩tica; es, ante todo, un debate 茅tico y moral que interpela a la conciencia internacional. Aunque hoy no exista una obligaci贸n legal vigente que fuerce a Estados Unidos a pagar una indemnizaci贸n, los hechos demostrados y reconocidos por la justicia internacional plantean una pregunta inevitable: ¿puede ignorarse un da帽o probado solo porque el tiempo y la pol铆tica lo han enterrado?

Estados Unidos s铆 le debe a Nicaragua: una deuda 茅tica que la historia no puede borrar

En 1986, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emiti贸 un fallo contundente: Estados Unidos viol贸 la soberan铆a de Nicaragua al financiar, entrenar y apoyar a la “Contra”, un grupo armado responsable de asesinatos, sabotajes y destrucci贸n sistem谩tica de infraestructura civil y militar. No se trat贸 de una acusaci贸n ideol贸gica ni de propaganda pol铆tica; fue una sentencia emitida por el m谩ximo tribunal internacional, basada en pruebas documentadas.

La Contra no solo atac贸 objetivos militares. Sus acciones afectaron directamente a campesinos, trabajadores, mujeres y ni帽os, destruyeron puentes, hospitales, escuelas, cooperativas agr铆colas y redes energ茅ticas. El objetivo no era 煤nicamente militar: era desestabilizar un pa铆s entero, sumirlo en el miedo y en la ruina econ贸mica. Ese da帽o humano y material fue real, medible y reconocido.

Es cierto que la CIJ no fij贸 un monto espec铆fico de indemnizaci贸n. Sin embargo, eso no invalida el principio central del derecho internacional: quien causa un da帽o, debe repararlo. Las estimaciones posteriores que hablaron de aproximadamente 17.000 millones de d贸lares reflejaban el costo acumulado de vidas perdidas, oportunidades truncadas y desarrollo frenado durante a帽os de guerra impuesta.

A帽os despu茅s, en 1991, el gobierno nicarag眉ense decidi贸 retirar el reclamo como parte de un proceso de normalizaci贸n pol铆tica con Estados Unidos. Desde el punto de vista legal, ese acto cerr贸 el caso. Pero la legalidad no siempre equivale a justicia, y aqu铆 es donde surge la reflexi贸n m谩s profunda.

¿Puede una decisi贸n pol铆tica borrar la responsabilidad 茅tica de un Estado que financi贸 una guerra contra otro pa铆s? ¿Puede el poder econ贸mico y geopol铆tico sustituir la reparaci贸n del da帽o causado? Si aceptamos que s铆, entonces el derecho internacional se convierte en una herramienta d茅bil, aplicable solo a los pa铆ses peque帽os y nunca a los poderosos.

Desde una perspectiva 茅tica, Nicaragua deber铆a ser compensada econ贸micamente. No como un acto de caridad ni como una concesi贸n pol铆tica, sino como un reconocimiento de responsabilidad hist贸rica. Las indemnizaciones no devuelven vidas ni borran el dolor, pero s铆 representan un gesto concreto de justicia, memoria y reparaci贸n.

Adem谩s, este caso plantea una reflexi贸n m谩s amplia: si la comunidad internacional permite que sentencias de la CIJ queden sin consecuencias reales cuando afectan a grandes potencias, ¿qu茅 valor tienen entonces los principios de soberan铆a, no intervenci贸n y justicia internacional?

Hoy, el reclamo nicarag眉ense se utiliza principalmente como s铆mbolo pol铆tico y discurso hist贸rico. No existe un proceso real para exigir el pago, y probablemente no lo habr谩 en el corto plazo. Sin embargo, que algo no sea legalmente exigible no significa que sea moralmente incorrecto exigirlo.

En conclusi贸n, aunque Estados Unidos no est茅 obligado jur铆dicamente hoy a pagar esos 17.000 millones, s铆 existe una deuda 茅tica y moral con el pueblo nicarag眉ense. Reconocerla y repararla ser铆a no solo un acto de justicia hist贸rica, sino tambi茅n una se帽al de respeto al derecho internacional y a las v铆ctimas de una guerra que nunca debi贸 ocurrir.

La historia no prescribe. Y la justicia, aunque tarde, sigue siendo justicia.

Hay verdades inc贸modas que el poder intenta sepultar bajo el peso del tiempo, la diplomacia y el silencio. Una de ellas es clara: Estados Unidos s铆 le debe a Nicaragua, aunque hoy se intente negar esa responsabilidad ampar谩ndose en tecnicismos legales y decisiones pol铆ticas posteriores.

En 1986, la Corte Internacional de Justicia —el m谩ximo 贸rgano judicial del sistema internacional— determin贸 que Estados Unidos viol贸 la soberan铆a nicarag眉ense al financiar, entrenar y dirigir a la Contra, un grupo armado que sembr贸 muerte, terror y destrucci贸n en el pa铆s. No fue una acusaci贸n ideol贸gica ni una narrativa partidaria: fue un hecho probado y condenado por la justicia internacional.

La Contra asesin贸 a ciudadanos nicarag眉enses, atac贸 poblaciones rurales, destruy贸 infraestructura civil y militar, min贸 puertos, sabote贸 la econom铆a y dej贸 cicatrices profundas en una sociedad ya golpeada por d茅cadas de dependencia y desigualdad. Es imposible hablar de ese periodo sin reconocer que el objetivo no era la “democracia”, como se dijo desde Washington, sino quebrar a un pa铆s por la fuerza, sin importar el costo humano.

Algunos argumentan que Estados Unidos no debe nada porque Nicaragua retir贸 su reclamo en 1991. Ese razonamiento puede funcionar en el plano jur铆dico, pero fracasa rotundamente en el plano 茅tico. La justicia no desaparece porque un gobierno —en un contexto de presi贸n pol铆tica y econ贸mica— decida cerrar un caso. El da帽o no se borra con una firma, ni las v铆ctimas dejan de existir porque convenga “pasar la p谩gina”.

Aceptar que una potencia puede causar miles de muertes, destruir un pa铆s y luego evadir toda reparaci贸n simplemente porque es poderosa, equivale a admitir que el derecho internacional solo existe para los d茅biles. Y si eso es as铆, entonces hablamos de un sistema profundamente injusto y selectivo.

Nicaragua deber铆a ser compensada econ贸micamente. No por revancha, no por propaganda, sino por un principio elemental: quien causa un da帽o, debe repararlo. Las estimaciones de miles de millones de d贸lares reflejan a帽os de desarrollo perdido, generaciones marcadas por la guerra y una econom铆a deliberadamente asfixiada desde el exterior.


Este 27 de junio se cumplen ya 31 a帽os de la sentencia a favor de Nicaragua en el hist贸rico fallo de la Corte Internacional de Justicia ante la demanda interpuesta contra los EEUU, por promover la guerra y la destrucci贸n de infracturas del estados en los a帽os ochenta.


Que hoy no exista un mecanismo real para exigir ese pago no convierte la deuda en inexistente. La convierte, m谩s bien, en una deuda moral pendiente, una herida hist贸rica que sigue abierta mientras no haya reconocimiento ni reparaci贸n.

Estados Unidos suele presentarse como defensor del orden internacional, de los derechos humanos y de la legalidad. Si ese discurso quiere ser cre铆ble, deber铆a empezar por asumir su responsabilidad hist贸rica con Nicaragua. La justicia no es selectiva o no es justicia. Y la memoria de los pueblos no prescribe, aunque el poder lo intente.

Porque al final, la pregunta no es si Estados Unidos puede pagar.
La verdadera pregunta es si quiere reconocer el da帽o que caus贸.



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jueves, 27 de julio de 2017

DOCUMENTAL: 11 S, el complot de la CIA contra su propio pueblo


De la mano de argumentos cient铆ficos un grupo de notables personajes medi谩ticos pertenecientes a diferentes 谩mbitos: Giulietto Chiesa (Europarlmentario), Dario Fo (Premio Nobel de literatura), Gore Vidal (Escritor americano) o Andreas von B眉low (ex-ministro de defensa alem谩n) entre otros, analizan los hechos acontecidos el 11-S punto por punto desmontando las inconsistencias de la versi贸n oficial.



La derecha internacional sigue con el plan golpista para da帽ar Venezuela y el Gobierno dice basta de tantos ataques e injurias contra la patria de Bol铆var



La coalici贸n de la derecha internacional no ha descansado en su af谩n de intervenir en los asuntos internos de Venezuela, mediante un plan altamente desestabilizador orquestado desde el imperio norteamericano para hacer caer el Gobierno de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela y hacerse de las riquezas del pa矛s, como es sabido, especialmente del petroleo y que para ello ha usado como medio para sus planes a la derecha ap谩trida venezolana representada en su mayor铆a por la mal llamada Mesa de la Unidad Democr谩tica (MUD).
Ante los contantes ataques contra el pa铆s el ejecuto Nacional dej贸 clara su posici贸n y repudi贸 las declaraciones del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en ingl茅s), Michael Pompeo, y denunci贸 ante la comunidad internacional las agresiones sistem谩ticas del Gobierno deEstados Unidos (EEUU) contra la soberan铆a nacional.
La Canciller铆a venezolana Mediante un comunicado oficial, precis贸 que diversas acciones se han levantado contra la Patria de Bol铆var,  entre ellas: la campa帽a de operaciones de inteligencia, conducidas al m谩s alto nivel, para derrocar el Gobierno constitucional del Presidente de esta naci贸n suramericana, Nicol谩s Maduro Moros, as铆 como el financiamiento y soporte log铆stico de las autoridades de EEUU de Am茅rica a la oposici贸n nacional como parte integral de sus esfuerzos desestabilizadores.
A continuaci贸n el texto completo del comunicado:
La Rep煤blica Bolivariana de Venezuela repudia categ贸ricamente las declaraciones del Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos de Norteam茅rica, Michael Pompeo, y denuncia ante la comunidad internacional las agresiones sistem谩ticas de los EE.UU contra Venezuela:

1. La campa帽a de operaciones de inteligencia, conducidas al m谩s alto nivel, para derrocar el gobierno constitucional del Presidente Nicol谩s Maduro Moros, incluida la coordinaci贸n con los gobiernos de Colombia y M茅xico para lograr una transici贸n en Venezuela, lo cual se corresponde con las acciones que los gobiernos de estos pa铆ses han venido liderando a nivel regional.

2. El financiamiento y soporte log铆stico de los Estados Unidos de Am茅rica a la oposici贸n venezolana como parte integral de sus esfuerzos desestabilizadores de la democracia en Venezuela, y de promoci贸n de la violencia con fines pol铆ticos.

3. La promulgaci贸n y renovaci贸n de la Orden Ejecutiva que considera a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de los EE.UU y a su pol铆tica exterior.

4. La imposici贸n de medidas coercitivas unilaterales e ilegales contra altos funcionarios del gobierno de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela, incluido su Vicepresidente Ejecutivo, ministros, y magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), con el objeto de someter al Estado venezolano a los designios imperiales estadounidenses.

5. Que desde el inicio de la actual administraci贸n estadounidense ha llevado a cabo m谩s de 105 acciones intervencionistas y hostiles, liderando los esfuerzos de intervenci贸n que se adelantan desde la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), en franca violaci贸n del derecho internacional, y amenazando con la adopci贸n de “severas y r谩pidas acciones econ贸micas” contra toda la poblaci贸n venezolana. Estas sanciones colectivas son del m谩s claro corte imperial, y lesivas gravemente del derecho internacional.

La Rep煤blica Bolivariana de Venezuela exige las inmediatas y debidas excusas de la administraci贸n estadounidense, y alerta a la comunidad internacional de la amenaza cierta sobre nuestro pa铆s, considerando el terrible historial de esta agencia de inteligencia en la vulneraci贸n de la soberan铆a de pa铆ses independientes, la afectaci贸n y sufrimiento a poblaciones enteras y la desintegraci贸n territorial de pa铆ses no alineados con los intereses imperiales.

La Rep煤blica Bolivariana de Venezuela informa que denunciar谩 a trav茅s de los canales diplom谩ticos correspondientes, al gobierno de los EE.UU, de Colombia y de M茅xico, ante la CELAC, la UNASUR, la AEC y ante el Movimiento de Pa铆ses No Alineados, como nos corresponde como Patria libre e independiente. Este domingo 30 de julio el pueblo de Venezuela acudir谩 a las urnas pac铆ficamente a expresar su voluntad soberana mediante el voto universal, directo y secreto en fiesta democr谩tica y en ejercicio de su soberan铆a directa para la elecci贸n de la Asamblea Nacional Constituyente.


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martes, 25 de julio de 2017

DOCUMENTAL: "LAS CLOACAS DE INTERIOR"

Las malas pr谩cticas y la corrupci贸n en el Ministerio del Interior a partir de las grabaciones entre el ministro Jorge Fern谩ndez D铆az y Daniel de Alfonso que revel贸 el diario P煤blico en junio de 2016. Con testimonio en exclusiva de dos comisarios y un sargento de la guardia civil, desvela una red de intereses y corruptelas que va m谩s all谩 de la persecuci贸n a los enemigos pol铆ticos, que configura una trama de favoritismos y corruptelas que implica a polic铆as, jueces, fiscales y empresarios: una estructura dentro del estado que ofrece sus servicios a los m谩s poderosos. El documental repasa tambi茅n las malas pr谩cticas en el Ministerio del Interior desde el inicio de la transici贸n.






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mi茅rcoles, 12 de julio de 2017

Manifiesto en saludo al 38 aniversario de la Revoluci贸n Popular Sandinista

Un 19 de Julio, hace ya 38 a帽os, el hermano pueblo de Nicaragua protagoniz贸 uno de los momentos m谩s importantes de su historia y de Am茅rica Latina. Una incontenible insurrecci贸n popular, con la bandera rojinegra del FSLN a la vanguardia, puso fin a 50 a帽os de cruel dictadura Somocista. 

Aquel triunfo revolucionario no signific贸 s贸lo el derrocamiento del tirano Anastacio Somoza. Fue mucho m谩s all谩 que s贸lo eso. Implic贸, sobre todo, la ca铆da de un modelo de Estado capitalista y neoliberal, que hab铆a sembrado dolor e injusticias a lo largo de cinco tormentosas d茅cadas, Signific贸 la p茅rdida del poder para una burgues铆a que nunca entendi贸 que, si no ced铆an en el disfrute de sus privilegios, el pueblo mismo se los arrebatar铆a, tal y como ocurri贸. E implic贸, entonces, el ascenso al poder para el propio pueblo y sus leg铆timas organizaciones. Se volvi贸 realidad la estrofa del himno sandinista, en la cual, con hidalgu铆a, se afirma que:

“…nuestro pueblo es el due帽o de su historia, arquitecto de su liberaci贸n…”

Esta gesta es el triunfo de muchas generaciones de nicarag眉enses, el triunfo definitivo del sue帽o de libertad de Augusto Cesar Sandino y Carlos Fonseca Amador -ambos cristalizan la lucha del pueblo nicarag眉ense-, la lucha de esa Nicaragua de los h茅roes y m谩rtires, y la de todos y todas aquellas que lucharon y estuvieron dispuestos a dar la vida por una Nicaragua libre, la Nicaragua de las nuevas generaciones de hombres y mujeres revolucionarias Sandinistas que hoy transitan los caminos de la causa roja y negra.

Desde el Comit茅 Europeo de Solidaridad con la Revoluci贸n Popular Sandinista manifestamos que: 

1-  Nos unimos a esta fiesta del Pueblo Nicarag眉ense porque su lucha sigue siendo una antorcha encendida que ilumina a otros pueblos del Mundo, que hoy viven bajo el yugo imperialista en todas sus formas, pueblos que ans铆an la conquista de la libertad, la justicia social y la plena independencia de las garras del capitalismo.

2- Reconocemos el papel hist贸rico y vigente del pueblo Nicarag眉ense y los grandes avances que este pueblo ha tenido en esta Segunda Fase de la Revoluci贸n con la implementaci贸n de los programas sociales que impulsa el Gobierno de Reconciliaci贸n y Unidad Nacional de los cuales hemos visto un resurgir econ贸mico, social y pol铆tico, con cifras reconocidas por los organismos internacionales, Nicaragua a reducido la pobreza y la desigualdad social con programas alimenticios, de viviendas dignas, de educaci贸n preescolar, primaria y secundaria, de micro-cr茅ditos, de entrega de t铆tulos de propiedad, de fortalecimiento y apoyo agr铆cola. 

3- Celebramos que Nicaragua sigue consolidando su Modelo de F茅, Familia y Comunidad con la Dignidad y la altura propias su Aprendizajes y de un Liderazgo H谩bil, Eficaz, Experimentado, Sabio y Prudente. Nicaragua seguir谩 promoviendo el Trabajo, el Bienestar, y la Paz.  Estamos seguros que Nicaragua seguir谩 forjando Alianzas positivas e inteligentes, que procuren Unidad por el Bien Com煤n .

4- Manifestamos nuestros respaldo incondicional al pueblo de Nicaragua y su lucha contra los nuevos ataques y pretensiones irracional, inoportuna e improcedente de EEUU y rechazamos categ贸ricamente el « NICA ACT » como una nueva injerencia de su parte hacia Nicaragua, por tanto exigimos el respeto de Nicaragua como pa铆s independiente y soberano quien se rige por su Constituci贸n.

Son nuevos tiempos, tiempos de Victorias, son tiempos de  Paz, amor y de seguir construyendo sue帽os.

¡Viva el 38 aniversario de La Revoluci贸n Popular Sandinista!!

¡Viva el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional!

¡Viva el Comandante Daniel Ortega y la Cra. Vice - presidenta Rosario Murillo!

¡Viva la Solidaridad Internacional entre los Pueblos!

Hasta la Victoria Siempre 


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martes, 4 de julio de 2017

DOCUMENTAL: Trumpland. De Michael Moore


Michael Moore, en Trumpland’ es un documental dirigido por el ganador de Oscar Michael Moore. En esta pel铆cula documental, Moore se adentra en Ohio (uno de los estados m谩s republicanos) para intentar abrir los ojos a todos aquellos que se est谩n replanteando votar a Donald Trump. Durante uno de sus mon贸logos, habla de los peligros de una presidencia de Trump. Michael Moore, que nos ha tra铆do antes ‘¿Qu茅 invadimos ahora?’ o ‘Fahrenheit 9/11’, intenta explicar como las aspiraciones que tiene Donald Trump son completamente reales y adem谩s ponen en peligro el futuro de los Estados Unidos de Am茅rica. Durante un divertido espect谩culo que el mismo protagoniza, Moore intentar谩 que se den cuenta de que Hillary Clinton es mucha mejor opci贸n.





martes, 27 de junio de 2017

La Haya contra el Imperio: Miguel d'Escoto y la batalla diplom谩tica de un pueblo que se neg贸 a arrodillarse


Por Javier Huerta

La ma帽ana del 9 de abril de 1984, el Palacio de la Paz de La Haya no era consciente de que iba a convertirse en el escenario de uno de los mayores desaf铆os pol铆ticos que jam谩s hubiera recibido la primera potencia militar del planeta. Mientras funcionarios y diplom谩ticos recorr铆an con la rutina habitual los pasillos de la Corte Internacional de Justicia, una delegaci贸n de la peque帽a Nicaragua revolucionaria depositaba una demanda contra los Estados Unidos de Am茅rica. No era un gesto simb贸lico ni una operaci贸n propagand铆stica. Era la decisi贸n de un pueblo pobre, asediado por una guerra organizada desde el exterior, de exigir responsabilidades al pa铆s m谩s poderoso del mundo por violar el Derecho Internacional. Aquel d铆a, por primera vez en la historia contempor谩nea, el imperio era llamado a responder ante un tribunal internacional por su pol铆tica de agresi贸n contra un pa铆s latinoamericano. La imagen encerraba una enorme carga pol铆tica: un Estado que apenas cinco a帽os antes hab铆a derrotado a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, heredando un pa铆s devastado por m谩s de cuatro d茅cadas de corrupci贸n, dependencia y violencia, decid铆a enfrentarse no con bombarderos ni con divisiones blindadas, sino con argumentos jur铆dicos, con pruebas documentales y con la autoridad moral que otorga la defensa de la soberan铆a nacional.

En Washington la noticia fue recibida con una mezcla de irritaci贸n y desprecio. La Administraci贸n Reagan no conceb铆a que un peque帽o pa铆s centroamericano pudiera cuestionar p煤blicamente la legitimidad de su pol铆tica exterior. Durante d茅cadas hab铆a sido Estados Unidos quien denunciaba a otros gobiernos, quien se帽alaba a los supuestos infractores del orden internacional y quien se arrogaba el derecho de decidir qu茅 conflictos merec铆an la atenci贸n de la comunidad internacional. Ahora era 茅l quien aparec铆a sentado, aunque tratara de evitarlo, en el banquillo de los acusados. No exist铆a precedente semejante. M谩s all谩 del desenlace jur铆dico, Nicaragua hab铆a conseguido alterar el terreno de la confrontaci贸n. La guerra dejaba de librarse exclusivamente en las monta帽as de Jinotega, Matagalpa o Nueva Segovia para trasladarse tambi茅n a los salones donde se discut铆a el sentido mismo del Derecho Internacional.

Aquella decisi贸n no hab铆a nacido de la improvisaci贸n. Detr谩s de la demanda exist铆an meses de trabajo pol铆tico, jur铆dico y diplom谩tico, y detr谩s de ese esfuerzo colectivo sobresal铆a una figura cuya desaparici贸n, ocurrida apenas unas semanas antes de escribir estas l铆neas, obliga a revisar con serenidad su verdadero legado hist贸rico. Miguel d'Escoto Brockmann no fue simplemente el canciller de la Revoluci贸n Sandinista. Fue el principal arquitecto de una diplomacia revolucionaria que comprendi贸 que la defensa de Nicaragua no pod铆a limitarse al terreno militar. Diversos testimonios y reconocimientos posteriores, entre ellos los realizados por instituciones acad茅micas nicarag眉enses y por protagonistas directos del proceso, coinciden en se帽alarlo como el gran promotor pol铆tico de la decisi贸n de acudir a la Corte Internacional de Justicia. No fue 茅l quien redact贸 los argumentos jur铆dicos ni quien compareci贸 como agente ante el tribunal, pero entendi贸 antes que muchos que el imperialismo deb铆a ser combatido tambi茅n en el terreno donde menos c贸modo se sent铆a: el de la legalidad internacional.

Cuando el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional entr贸 victorioso en Managua el 19 de julio de 1979 hered贸 mucho m谩s que un Estado arruinado. Recibi贸 una estructura econ贸mica dependiente, unas instituciones pr谩cticamente inexistentes y una sociedad marcada por enormes desigualdades. La revoluci贸n no tard贸 en poner en marcha una de las campa帽as de alfabetizaci贸n m谩s extraordinarias de la historia latinoamericana, impuls贸 una profunda reforma agraria, ampli贸 el acceso a la sanidad p煤blica y comenz贸 a construir un modelo de participaci贸n popular desconocido hasta entonces en Nicaragua. Aquellas transformaciones despertaron un entusiasmo inmenso entre los sectores populares, pero tambi茅n activaron todas las alarmas en Washington. Para la Administraci贸n estadounidense no era aceptable que un proceso revolucionario consolidara un proyecto independiente en el coraz贸n de Centroam茅rica. La experiencia cubana segu铆a siendo una herida abierta en la estrategia hemisf茅rica norteamericana y la posibilidad de una segunda revoluci贸n victoriosa resultaba intolerable para quienes segu铆an considerando Am茅rica Latina como su 谩rea exclusiva de influencia.

Con la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca en enero de 1981, esa hostilidad adquiri贸 una dimensi贸n mucho m谩s agresiva. Bajo el lenguaje de la lucha contra el comunismo y la defensa de la democracia se articul贸 una compleja operaci贸n destinada a destruir la Revoluci贸n Sandinista. La Agencia Central de Inteligencia organiz贸, entren贸, financi贸 y arm贸 a la denominada Contra, integrada en buena medida por antiguos miembros de la Guardia Nacional somocista y otros grupos contrarrevolucionarios. Desde bases instaladas principalmente en Honduras se desarroll贸 una guerra de desgaste cuyo objetivo no consist铆a 煤nicamente en derrotar militarmente al Ej茅rcito Popular Sandinista, sino en hacer inviable el proyecto revolucionario. Cooperativas agr铆colas fueron incendiadas, maestros rurales asesinados, centros de salud atacados y poblaciones campesinas sometidas a un permanente clima de terror. Paralelamente, Estados Unidos impuls贸 un embargo comercial, desarroll贸 operaciones clandestinas de sabotaje y lleg贸 incluso a minar los principales puertos nicarag眉enses, poniendo en peligro la navegaci贸n internacional y violando normas b谩sicas del Derecho del Mar.

En Managua nadie ignoraba la enorme desproporci贸n de fuerzas. Nicaragua jam谩s podr铆a responder militarmente a la mayor potencia del planeta. Pero precisamente esa realidad obligaba a pensar de otra manera. Daniel Ortega, coordinador de la Junta de Gobierno y posteriormente presidente de la Rep煤blica, comprend铆a que la revoluci贸n necesitaba combinar la resistencia armada con una ofensiva pol铆tica internacional capaz de desenmascarar la verdadera naturaleza de la agresi贸n estadounidense. Miguel d'Escoto compart铆a plenamente ese an谩lisis. Desde la Canciller铆a comenz贸 a construir una intensa red de apoyos diplom谩ticos que abarc贸 gobiernos, movimientos de solidaridad, organizaciones religiosas, sindicatos, universidades y el Movimiento de Pa铆ses No Alineados. Cada viaje, cada intervenci贸n en Naciones Unidas y cada encuentro con dirigentes extranjeros persegu铆a un mismo objetivo: demostrar que Nicaragua no era un escenario m谩s de la Guerra Fr铆a, sino un pueblo cuyo derecho a decidir libremente su futuro estaba siendo violentamente atacado.

Fue en ese contexto donde comenz贸 a tomar forma la idea de acudir a la CIJ. La propuesta respond铆a a una l贸gica profundamente pol铆tica. Si Washington aceptaba someterse al tribunal y perd铆a, la Revoluci贸n Sandinista obtendr铆a una victoria moral de enorme alcance. Si rechazaba la jurisdicci贸n de la Corte o ignoraba una eventual sentencia condenatoria, quedar铆a igualmente al descubierto la doble moral con la que pretend铆a presentarse como garante del orden internacional mientras incumpl铆a las normas cuando afectaban a sus propios intereses estrat茅gicos. La iniciativa fue discutida en el seno de la direcci贸n revolucionaria y encontr贸 respaldo porque encajaba perfectamente con la concepci贸n internacionalista del sandinismo: la defensa de la soberan铆a deb铆a librarse simult谩neamente en todos los terrenos posibles, desde las trincheras militares hasta las instituciones internacionales creadas tras la Segunda Guerra Mundial.

Una vez adoptada la decisi贸n pol铆tica comenz贸 un trabajo tan silencioso como extraordinario. El Gobierno nicarag眉ense era plenamente consciente de que una demanda de semejante trascendencia no pod铆a sostenerse 煤nicamente sobre denuncias pol铆ticas. Era imprescindible construir un caso jur铆dicamente impecable. Carlos Arg眉ello G贸mez fue designado agente de Nicaragua ante la CIJ y asumi贸 la responsabilidad de coordinar la estrategia procesal. A su alrededor se reuni贸 un equipo de algunos de los m谩s prestigiosos especialistas en Derecho Internacional del momento. Entre ellos figuraba el profesor brit谩nico Ian Brownlie, considerado una autoridad mundial en la materia; Abram Chayes, profesor de la Universidad de Harvard y antiguo asesor jur铆dico del Departamento de Estado estadounidense; y otros expertos internacionales cuya participaci贸n desmontaba el intento de presentar la demanda como una simple maniobra propagand铆stica del Gobierno Sandinista. Aquellos juristas trabajaron junto a especialistas nicarag眉enses recopilando pruebas, analizando tratados, examinando precedentes y elaborando una argumentaci贸n destinada a demostrar que Estados Unidos hab铆a violado principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas, del Derecho Internacional consuetudinario y de m煤ltiples normas aceptadas por la propia comunidad internacional.

Miguel d'Escoto segu铆a de cerca cada uno de aquellos pasos. No interven铆a en la redacci贸n t茅cnica de los escritos procesales, pero comprend铆a que la batalla jur铆dica necesitaba una batalla pol铆tica paralela. Mientras los abogados preparaban la demanda, el canciller multiplicaba los esfuerzos para internacionalizar el conflicto. En la Asamblea General de Naciones Unidas insist铆a en que Nicaragua no ped铆a privilegios ni un trato excepcional. Exig铆a simplemente que las normas internacionales fueran iguales para todos, tambi茅n para quienes dispon铆an de portaaviones, bases militares repartidas por todo el planeta y un asiento permanente en el Consejo de Seguridad. En una de sus intervenciones resumi贸 con claridad el sentido de aquella estrategia al recordar que la paz solo pod铆a construirse sobre el respeto al derecho de los pueblos y no sobre la imposici贸n de la fuerza. Esa idea, sencilla en apariencia, encerraba una profunda carga revolucionaria. Por primera vez un gobierno latinoamericano no respond铆a al intervencionismo estadounidense 煤nicamente con la denuncia pol铆tica, sino con una ofensiva jur铆dica cuidadosamente preparada que pretend铆a obligar al imperio a justificar sus actos ante el mundo entero.

Cuando Carlos Arg眉ello cruz贸 las puertas del Palacio de la Paz aquella ma帽ana de abril de 1984 llevaba consigo mucho m谩s que un expediente judicial. Llevaba el esfuerzo de miles de nicarag眉enses que defend铆an la revoluci贸n en los campos, en las escuelas, en los hospitales y en las cooperativas; llevaba el trabajo de un reducido grupo de juristas convencidos de que el Derecho Internacional todav铆a pod铆a convertirse en un instrumento al servicio de los pueblos; y llevaba tambi茅n la convicci贸n pol铆tica de Miguel d'Escoto Brockmann de que la diplomacia revolucionaria deb铆a dejar de ser un simple complemento de la acci贸n militar para convertirse en uno de los frentes decisivos de la lucha contra el imperialismo. Ninguno de ellos sab铆a a煤n que dos a帽os despu茅s la Corte Internacional de Justicia dictar铆a una sentencia que pasar铆a a la historia como una de las mayores derrotas morales sufridas por los Estados Unidos en todo el siglo XX.

Cuando la demanda fue admitida a tr谩mite, la Administraci贸n Reagan comprendi贸 que el problema ya no consist铆a 煤nicamente en contener a la Revoluci贸n Sandinista dentro de las fronteras de Nicaragua. A partir de ese momento tendr铆a que responder ante la opini贸n p煤blica internacional por una pol铆tica exterior que hasta entonces hab铆a intentado justificar mediante el lenguaje de la seguridad hemisf茅rica y de la lucha contra el comunismo. Washington reaccion贸 como cab铆a esperar de una potencia acostumbrada a dictar las reglas del juego y no a someterse a ellas. Sus representantes cuestionaron la competencia de la Corte Internacional de Justicia, sostuvieron que el conflicto escapaba a su jurisdicci贸n e intentaron convertir el procedimiento en un debate pol铆tico donde el Gobierno Sandinista apareciera como un simple sat茅lite de la Uni贸n Sovi茅tica y de Cuba. Pero el terreno elegido por Nicaragua era otro. La Corte no estaba llamada a pronunciarse sobre modelos econ贸micos, sistemas pol铆ticos o alianzas internacionales. Deb铆a responder a una cuesti贸n mucho m谩s concreta y, precisamente por ello, mucho m谩s inc贸moda para la Casa Blanca: si un Estado pod铆a organizar, financiar y dirigir acciones militares contra otro Estado soberano violando los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas.

Miguel d'Escoto insist铆a una y otra vez en que la revoluci贸n no acud铆a a La Haya movida por ninguna ilusi贸n ingenua acerca del funcionamiento del orden internacional. Conoc铆a demasiado bien las relaciones de poder que condicionaban a las instituciones surgidas tras la Segunda Guerra Mundial. Sab铆a que Estados Unidos dispon铆a del derecho de veto en el Consejo de Seguridad y que ninguna resoluci贸n que afectara seriamente a sus intereses prosperar铆a en ese 贸rgano. Sin embargo, tambi茅n sab铆a que el prestigio moral de una sentencia de la Corte Internacional de Justicia trascend铆a la capacidad coercitiva de los organismos internacionales. Si Nicaragua lograba demostrar jur铆dicamente la ilegalidad de la agresi贸n estadounidense, la Administraci贸n Reagan quedar铆a despojada de la superioridad 茅tica con la que pretend铆a justificar su pol铆tica exterior. «No buscamos privilegios; exigimos igualdad ante el Derecho Internacional», repet铆a en numerosos foros, convencido de que aquella frase resum铆a el verdadero sentido de la batalla que estaban librando.

Mientras tanto, el trabajo desarrollado por Carlos Arg眉ello y el equipo jur铆dico alcanzaba una dimensi贸n extraordinaria. Cada documento deb铆a resistir el escrutinio de algunos de los mejores especialistas del mundo. Cada afirmaci贸n necesitaba estar respaldada por pruebas s贸lidas. Informes sobre el minado de los puertos nicarag眉enses, testimonios relativos a las operaciones de la Contra, documentos desclasificados, an谩lisis jur铆dicos y precedentes internacionales fueron conformando un expediente cuya consistencia sorprendi贸 incluso a muchos observadores que inicialmente contemplaban con escepticismo las posibilidades de Nicaragua. La presencia de juristas como Ian Brownlie o Abram Chayes otorgaba adem谩s una credibilidad dif铆cilmente cuestionable. No eran propagandistas del sandinismo. Eran figuras de referencia en el Derecho Internacional que aceptaban participar porque entend铆an que el caso planteaba cuestiones fundamentales para el futuro de las relaciones entre los Estados.

Las audiencias celebradas en La Haya pusieron al descubierto una contradicci贸n que perseguir铆a durante a帽os a la pol铆tica exterior estadounidense. El Gobierno que afirmaba defender el orden internacional basado en normas era incapaz de justificar jur铆dicamente muchas de las acciones desarrolladas contra Nicaragua. La Corte examin贸 con detalle el apoyo financiero, log铆stico y militar prestado a la Contra, el entrenamiento de fuerzas irregulares, las operaciones encubiertas dirigidas por la CIA y el minado de las aguas territoriales nicarag眉enses. Frente al discurso pol铆tico de Washington, el expediente mostraba hechos. Y frente a los hechos, el margen para la ret贸rica era cada vez m谩s reducido.

Cuando el 27 de junio de 1986 la CIJ hizo p煤blica su sentencia, la noticia recorri贸 el mundo con una velocidad inesperada. El tribunal concluy贸 que los Estados Unidos hab铆an violado el Derecho Internacional al recurrir al uso de la fuerza contra Nicaragua, al intervenir en sus asuntos internos y al incumplir obligaciones derivadas del derecho consuetudinario internacional. Orden贸 el cese inmediato de esas actividades y estableci贸 la obligaci贸n de reparar los da帽os ocasionados. No era una resoluci贸n ambigua ni una declaraci贸n pol铆tica. Era una condena emitida por el principal 贸rgano judicial de las Naciones Unidas contra la mayor potencia del planeta.

En Managua la noticia fue recibida como una victoria que trascend铆a ampliamente el terreno jur铆dico. Daniel Ortega declar贸 que la sentencia demostraba que la raz贸n estaba del lado del pueblo nicarag眉ense. Miguel d'Escoto, con la serenidad que le caracterizaba, insisti贸 en que el fallo pertenec铆a no solo a Nicaragua, sino a todos los pueblos que alguna vez hab铆an sufrido la intervenci贸n de una potencia extranjera. En sus intervenciones evit贸 cualquier tono triunfalista. Sab铆a que la batalla estaba lejos de terminar. La fuerza de aquella sentencia depender铆a, en gran medida, de la capacidad de convertirla en una referencia permanente para la comunidad internacional.

La reacci贸n de Ronald Reagan confirm贸 inmediatamente los c谩lculos realizados dos a帽os antes por la direcci贸n sandinista. Estados Unidos rechaz贸 el fallo, neg贸 la competencia de la Corte y anunci贸 que no cumplir铆a una decisi贸n que consideraba contraria a sus intereses nacionales. Poco despu茅s bloque贸 en el Consejo de Seguridad cualquier intento de ejecutar la sentencia gracias al poder de veto del que disfrutaba como miembro permanente. Aquella actitud, lejos de disminuir el impacto pol铆tico del proceso, termin贸 reforzando la tesis defendida por Nicaragua desde el principio. El problema nunca hab铆a sido la inexistencia de normas internacionales. El problema era que las grandes potencias pretend铆an situarse por encima de ellas cuando les resultaban inc贸modas.

Miguel d'Escoto comprendi贸 inmediatamente que la victoria deb铆a trasladarse al escenario donde EE.UU no pod铆a recurrir al veto: la ONU. All铆 comenz贸 una intensa ofensiva diplom谩tica destinada a conseguir que la comunidad internacional exigiera el cumplimiento de la sentencia. A帽o tras a帽o, una mayor铆a abrumadora de pa铆ses vot贸 resoluciones reclamando a Washington que respetara el fallo de la Corte Internacional de Justicia. Aunque aquellas resoluciones carec铆an de mecanismos ejecutivos, pose铆an un inmenso valor pol铆tico. Mostraban el creciente aislamiento de la Administraci贸n Reagan y confirmaban que el relato construido por la diplomacia sandinista hab铆a conseguido romper el cerco propagand铆stico levantado por los grandes medios occidentales.

Aquella batalla diplom谩tica no se libraba 煤nicamente en los salones de Naciones Unidas. En universidades europeas, sindicatos latinoamericanos, organizaciones cristianas de base, movimientos de solidaridad y foros internacionales se discut铆a el significado de la sentencia. Intelectuales como Julio Cort谩zar, Eduardo Galeano, Gabriel Garc铆a M谩rquez y Noam Chomsky denunciaban p煤blicamente la agresi贸n estadounidense. Brigadas internacionalistas segu铆an llegando a Nicaragua para colaborar en las campa帽as de alfabetizaci贸n, en la construcci贸n de viviendas, en las cooperativas agr铆colas o en los programas de salud. La revoluci贸n hab铆a conseguido algo que ninguna operaci贸n militar pod铆a garantizar: transformar su resistencia en una causa compartida por millones de personas repartidas por los cinco continentes.

No debe olvidarse que todo aquello ocurr铆a mientras el pueblo nicarag眉ense continuaba soportando una guerra devastadora. La revoluci贸n segu铆a destinando enormes recursos a la defensa nacional mientras manten铆a abiertas escuelas, hospitales y programas sociales. La Campa帽a Nacional de Alfabetizaci贸n hab铆a reducido dr谩sticamente el analfabetismo. La reforma agraria modificaba las estructuras tradicionales de propiedad. Miles de j贸venes participaban en tareas productivas y de organizaci贸n comunitaria. Esa era la verdadera dimensi贸n del conflicto. Estados Unidos no combat铆a 煤nicamente a un gobierno. Combat铆a el ejemplo que representaba un pueblo decidido a demostrar que era posible construir un proyecto nacional independiente, orientado hacia la justicia social y ajeno a los dictados de Washington.

Por eso la figura de Miguel d'Escoto Brockmann adquiere hoy un relieve especial. Su fallecimiento, el pasado 8 de junio, ha privado a Am茅rica Latina de uno de sus diplom谩ticos m谩s coherentes y de uno de los grandes representantes de aquella generaci贸n que entendi贸 la pol铆tica internacional como una prolongaci贸n de las luchas por la emancipaci贸n de los pueblos. Sacerdote de la Teolog铆a de la Liberaci贸n, revolucionario por convicci贸n y diplom谩tico por responsabilidad hist贸rica, nunca acept贸 que la legalidad internacional fuera patrimonio exclusivo de los poderosos. Su paso por la Canciller铆a sandinista y a帽os m谩s tarde por la presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas estuvo guiado por una misma idea: un mundo donde el Derecho solo obliga a los d茅biles no puede llamarse verdaderamente justo.

Treinta y un a帽os despu茅s de la sentencia de La Haya, el expediente Nicaragua contra Estados Unidos sigue siendo una referencia imprescindible para comprender las contradicciones del sistema internacional contempor谩neo. Washington jam谩s pag贸 las indemnizaciones fijadas por la Corte. El poder militar continu贸 imponiendo l铆mites al poder del Derecho. Pero quienes consideran que por ello la batalla fue in煤til olvidan una ense帽anza esencial de la historia. Hay victorias cuyo valor no reside 煤nicamente en sus consecuencias materiales, sino en la verdad pol铆tica que consiguen establecer para las generaciones futuras. Desde el 27 de junio de 1986 qued贸 escrito, con la autoridad del m谩s alto tribunal internacional, que la agresi贸n contra Nicaragua hab铆a sido ilegal. Ning煤n veto, ninguna campa帽a de propaganda y ning煤n manual de historia escrito al dictado de los vencedores podr谩 borrar ese hecho.

Quiz谩 esa sea la mayor herencia de Miguel d'Escoto Brockmann y de la Revoluci贸n Sandinista. Ense帽aron al mundo que un pueblo peque帽o puede carecer de portaaviones, de misiles y de inmensos recursos econ贸micos, pero nunca est谩 desarmado cuando posee la dignidad suficiente para defender su soberan铆a. Nicaragua no lleg贸 hasta La Haya porque dispusiera de grandes riquezas, influencia diplom谩tica o capacidad militar para enfrentarse a los Estados Unidos. Lleg贸 porque crey贸, contra todo pron贸stico, que exist铆a un principio irrenunciable por el que merec铆a la pena librar todas las batallas: el derecho de un pueblo a decidir libremente su destino sin sufrir la intervenci贸n de ninguna potencia extranjera. Esa fue la verdadera victoria. Y esa es la memoria que Miguel d'Escoto nos deja como una obligaci贸n 茅tica para las luchas del presente y del futuro.

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mi茅rcoles, 19 de abril de 2017

Dirigentes de oposici贸n venezolana financiaron actos vand谩licos

Los detenidos en actos violentos en Caracas confesaron que fueron pagados por dirigentes de Primero Justicia, el partido de Henrique Capriles. El Gobierno present贸 las pruebas autorizadas por el Ministerio P煤blico.

El presidente de Venezuela, Nicol谩s Maduro, anunci贸 este domingo que los organismos de seguridad del Estado poseen pruebas y evidencias que vinculan a la dirigencia opositora con actos vand谩licos y de violencia para generar caos y desestabilizaci贸n. 
“Presento las pruebas autorizadas por la Fiscal铆a y el Ministerio P煤blico, son solo algunas. Habr谩 Justicia. No hicieron m谩s da帽o porque no tiene con qu茅, y porque no se los permitimos", se帽al贸 el jefe de Estado, quien mostr贸 un video de un joven detenido a quien le pagaron 300 mil bol铆vares para destruir la sede de la Magistratura.
Guido Rodr铆guez, uno de los j贸venes que encabez贸 el ataque a la Direcci贸n Ejecutiva de la Magistratura en Chacao, estado Miranda (centro) el 8 de abril de 2017, declar贸 frente a un funcionario del Ministerio P煤blico que los hermanos "morochos" Jos茅 y Alejandro S谩nchez (dirigentes juveniles del partido Primero Justicia en el municipio Libertador) le pagaron para causar los hechos vand谩licos.
Asimismo, las personas detenidas declararon que los hechos de violencia se prepararon a principios de marzo en la sede del partido opositor Primero Justicia, cuyo prop贸sito es crear un escenario propicio para una intervenci贸n militar.

"Estas son pruebas fehacientes, ya est谩n los testimonios y m谩s evidencias que iremos presentando durante los pr贸ximos d铆as", asegur贸 Maduro durante una reuni贸n de trabajo con el Gabinete Ministerial en el Palacio de Miraflores (sede del Gobierno).

Durante su alocuci贸n, inform贸 adem谩s que el costo del vandalismo contra instituciones p煤blicas ha sido de 50 mil millones de bol铆vares. Los ataques se dieron contra sedes de la red de Mercados de Alimentos (Mercal), una cl铆nica m贸vil de la Misi贸n Nevado (programa p煤blico dedicado a la atenci贸n a mascotas, 煤nica en su tipo en el pa铆s), veh铆culos de aseo urbano, instituciones educativas y unidades de transporte p煤blico.
No es la primera vez que las marchas convocadas por la oposici贸n culminan en hechos violentos. Lo mismo ocurri贸 en el a帽o 2014 cuando se activ贸 el plan La Salida y fueron atacadas sedes de instituciones gubernamentales.
Maduro enfatiz贸 que la uni贸n del pueblo en defensa de la paz y a la Revoluci贸n Bolivariana es el escudo ante los planes violentos y golpistas de la derecha. En este sentido, anunci贸 una gran jornada miliciana en defensa de la paz del pa铆s que arrancar谩 el lunes a primera hora.
Reiter贸 la disposici贸n de su Gobierno para establecer un di谩logo con los actores pol铆ticos, para garantizar la paz y el desarrollo econ贸mico del pa铆s.

http://www.telesurtv.net/news/Pruebas-de-conspiracion-opositora-para-crear-caos-en-Venezuela-20170416-0036.html




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jueves, 6 de abril de 2017

Noam Chomsky e intelectuales del mundo contra Macri.

Los y las abajo firmantes, intelectuales, artistas, defensores de DDHH, comunicadores y referentes pol铆ticos y gremiales del mundo entero, manifestamos nuestra m谩s plena solidaridad con el pueblo argentino, que enfrenta las pol铆ticas neoliberales del gobierno de Mauricio Macri.
En apenas quince meses, Macri impuls贸 miles de despidos tanto en la esfera p煤blica como privada, devalu贸 la moneda, quit贸 derechos laborales con la nueva ley de ART, avanz贸 sobre los jubilados y sus medicamentos gratuitos, y trat贸 de poner tope a los reclamos salariales ante una inflaci贸n que no cede. La profunda ca铆da de la actividad econ贸mica, particularmente la industria, se evidencia en una creciente pauperizaci贸n social: hay en Argentina un mill贸n y medio de pobres nuevos desde el inicio de mandato de Macri, lo que demuestra en cifras la gravedad de la situaci贸n.
Durante estos meses, adem谩s, Argentina tuvo relevancia internacional por diversos casos de corrupci贸n por los que est谩n siendo investigados el presidente y su entorno: Panam谩 Papers, Odebrecht, Avianca, Correo Argentino, entre otros. A esto se le suma el injusto encarcelamiento de la dirigente social Milagro Sala en la provincia de Jujuy, hecho que amerit贸 que diversas organizaciones internacionales (ONU, Parlasur, OEA, Amnesty, entre otras) calificaran como “arbitraria” la detenci贸n, pidiendo la inmediata liberaci贸n de la parlamentaria del Mercosur.
Manifestamos, asimismo, nuestra m谩s plena solidaridad con la ex presidenta Cristina Fern谩ndez de Kirchner, que sufre un embate judicial-comunicacional cada vez m谩s pronunciado, lo que termina de conformar un cuadro de grave agresi贸n a la democracia.
 Contra los abusos del gobierno de Macri, decimos: el mundo est谩 con Argentina
Adhesiones a: argentinaredh@gmail.com

Primeras firmas:

Noam Chomsky (Fil贸sofo, EEUU); Istv谩n M茅sz谩ros (Fil贸foso. Universidad de Sussex, Inglaterra); Danny Glover (Actor, EEUU); Roberto Fern谩ndez Retamar (Presidente Casa de las Am茅ricas, Cuba); Domenico Losurdo (Fil贸sofo, Italia); Atilio Boron (REDH Argentina); Piedad C贸rdoba (Poder Ciudadano, Colombia); Emir Sader (Periodista, Brasil); Miguel d’Escoto Brockmann (ex Canciller Nicaragua); Paulo Pimenta (Diputado PT, Brasil); Roy Chaderton Matos (Diplom谩tico, Venezuela); Carmen Boh贸rquez (REDH Venezuela); 脕ngel Guerra (REDH M茅xico); Fernando Buen Abad (Fil贸sofo M茅xico); Gilberto L贸pez y Rivas (La Jornada, M茅xico); Stella Calloni (Periodista, Argentina); Luis Britto Garc铆a (Escritor, Venezuela); Alfredo Serrano Mancilla (Director CELAG); Juliana Marino (Ex Embajadora de Arg en Cuba); Telma Luzzani (Periodista, Argentina); Fernando Rend贸n (Poeta, Colombia); Katu Arkonada (REDH Bolivia); Alicia Castro (Ex Embajadora de Arg en Reino Unido); Vilma Soto Berm煤dez (MINH Puerto Rico); Omar Gonz谩lez (REDH Cuba); Gayle McLaughlin (Concejal de Richmond, California, EEUU); Hugo Urquijo (Psiquiatra, Argentina); Rosario Cardenas (Core贸grafa, Cuba); Horacio L贸pez (CCC, Argentina); Aurelio Alonso (Casa de las Am茅ricas, Cuba); Juan Manuel Karg (REDH Argentina); Paula Klachko (Undav, Argentina); Wilma Jung (Periodista, Suiza); Luis Cuello (Otra Prensa, Chile); Winston Orrillo (Premio Nacional de Cultura, Per煤); Ammar Jabour (Venezuela); Volker Hermsdorf (Periodista, Alemania); Alicia Jrapko (REDH EEUU); Ricardo Canese (Parlamentario Parlasur, Paraguay); Jos茅 Steinsleger (Periodista, M茅xico); Homero Saltalamacchia (UNTREF, Argentina); M谩rgara Mill谩n (UNAM M茅xico); Sa煤l Ibargoyen (Poesta, Uruguay); Francisco Jos茅 Lacayo (REDH Nicaragua); Liliana Duering (Pintora, M茅xico); Pablo Vilas (Secretario Pol铆tica Internacional La C谩mpora, Argentina); Bruce Franklin (Escritor, EEUU); Cristina Steffen (UAM, M茅xico); Marta de Cea (Promotora cultura, M茅xico); Luigino Bracci Roa (Comunicador, Venezuela); Pablo Imen (CCC, Argentina); Modesto L贸pez (Documentalista, M茅xico); Antonio Eduardo Soarez (Portugal); Rino Muscato (Italia); Pedro V茅liz Mart铆nez (Presidente Sociedad Cubana de Medicina, Cuba); Sofia M. Clark d’Escoto (Polit贸loga, Nicaragua); Jane Franklin (Historiadora, EEUU); Judith Valencia (Economista, Venezuela); Joan Brown Campbell (Ex Secretaria General de Consejo Nacional de Iglesias, EEUU); Graylan Hagler (Pastor Congregaci贸n de Iglesias Unidas de Cristo, Washington, EEUU); Luis Su谩rez Salazar (Instituto Superior de Relaciones Internacionales, Cuba); Gonzalo Gosalvez Sologuren (Economista, Bolivia); Arturo Corcuera (Premio Poes铆a Casa de las Am茅ricas, Per煤);  Hildebrando P茅rez Grande (Premio Poes铆a Casa de las Am茅ricas, Per煤); Iv谩n Padilla Bravo (Periodista, Venezuela); Diana Conti (Diputada, Argentina); Jorge Barr贸n (Director Videoteca Barbarroja, Bolivia); Julio Escalona (Escritor, Venezuela); Chiqui Vicioso (Escritora, Rep煤blica Dominicana); Ariana L贸pez (REDH Cuba); Hernando Calvo Ospina (Escritor, Francia); Farruco Sesto (Profesor, Venezuela); Jorge 脕ngel Hernandez (Cuba); Pedro Calzadilla (Ex Ministro de Educaci贸n, Venezuela); Vicente Otta (Soci贸logo, Per煤); Bruno Portuguez (Pintor, Per煤); Juan Cristobal (Premio Nacional de Poes铆a, Per煤); Alirio Contreras (Escritor, Venezuela); Carlos Aznarez (Periodista, Argentina); Mar铆a do Socorro Gomes Coelho (Presidente Consejo Mundial de la Paz); Jorge Drkos (Ex Senador Arg, FPV); N茅stor Francia (Comunicador, Venezuela); Ver贸nica Gonz谩lez (Concejal R铆o Grande, Tierra del Fuego, Argentina); Roger Landa (REDH, Venezuela); Alejandro Daus谩 (Te贸logo, Bolivia); Liliana Franco (Dise帽adora, Uruguay); Reynaldo Naranjo (Poeta, Per煤); Ana Mar铆a Intili (Poeta, Per煤); Rosina Valc谩rcel (Poeta, Per煤); Fanny Palacios Izquierdo (Poeta, Per煤); Jorge Luis Roncal (Editor, Per煤); Julio Dagnino (Educador, Per煤); Feliciano Atoche (Arquitecto, Per煤).


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