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mi茅rcoles, 12 de octubre de 2016

12 de octubre: nada que celebrar, cinco siglos de resistencia y memoria

Por Javier Huerta

Cada 12 de octubre, Espa帽a conmemora una fecha que contin煤a suscitando un profundo debate hist贸rico y pol铆tico a ambos lados del Atl谩ntico. Mientras las instituciones espa帽olas celebran la Fiesta Nacional y reivindican la proyecci贸n hist贸rica y cultural del pa铆s, numerosos pueblos de Am茅rica Latina recuerdan una historia marcada por la conquista, la apropiaci贸n de territorios, la explotaci贸n de recursos y la resistencia frente al dominio colonial. La diferencia entre ambas interpretaciones no es un simple desacuerdo sobre el calendario. Nos enfrenta a una cuesti贸n de fondo: ¿qu茅 significa celebrar un acontecimiento hist贸rico cuando su expansi贸n y sus consecuencias estuvieron acompa帽adas de violencia, desposesi贸n y sometimiento de otros pueblos?

El 12 de octubre de 1492, la expedici贸n encabezada por Crist贸bal Col贸n lleg贸 a Guanahan铆, una isla del Caribe habitada por poblaci贸n ind铆gena, habitualmente identificada con la actual isla de San Salvador, en las Bahamas. Aquel desembarco abri贸 una etapa decisiva en la expansi贸n europea a trav茅s del Atl谩ntico y en la transformaci贸n de las relaciones entre continentes. Sin embargo, describirlo 煤nicamente como el descubrimiento de Am茅rica supone aceptar un relato que sit煤a a Europa en el centro de la historia y convierte a quienes habitaban aquellas tierras en personajes secundarios de un acontecimiento que tambi茅n les pertenec铆a.

Am茅rica no era un territorio vac铆o ni un espacio sin historia. Mucho antes de la llegada de los europeos, el continente albergaba sociedades diversas que hab铆an desarrollado sus propias formas de organizaci贸n pol铆tica, conocimientos cient铆ficos, sistemas agr铆colas, tradiciones culturales y redes de intercambio. En el Caribe exist铆an comunidades ta铆nas vinculadas entre s铆 mediante rutas mar铆timas y relaciones comerciales. En Mesoam茅rica se hab铆an sucedido civilizaciones como la olmeca, la teotihuacana y la maya, mientras que el Imperio mexica dominaba una extensa regi贸n cuando llegaron los conquistadores espa帽oles. En los Andes, distintas sociedades hab铆an construido centros urbanos, desarrollado t茅cnicas agr铆colas adaptadas a territorios complejos y establecido estructuras pol铆ticas que culminaron, en v铆speras de la conquista, en la expansi贸n del Imperio inca. Estas sociedades no constitu铆an un mundo uniforme ni estaban exentas de conflictos internos, pero pose铆an sus propias trayectorias hist贸ricas y sus formas particulares de comprender y organizar la vida colectiva. El Museo Nacional del Ind铆gena Americano del Smithsonian conserva y documenta testimonios materiales de esa diversidad. (1)

Por eso, el concepto de descubrimiento resulta insuficiente cuando se utiliza como explicaci贸n de todo lo ocurrido a partir de 1492. Desde la perspectiva de las sociedades europeas, las expediciones abrieron nuevas posibilidades de expansi贸n comercial, territorial y pol铆tica. Para los pueblos que habitaban Am茅rica, en cambio, la llegada de aquellos navegantes represent贸 el comienzo de una relaci贸n que pronto estar铆a marcada por la ocupaci贸n de sus tierras, la imposici贸n de autoridades extranjeras y la subordinaci贸n de sus comunidades a intereses que no hab铆an elegido. No se trata de negar la importancia hist贸rica del encuentro entre continentes, sino de reconocer que sus protagonistas no ocuparon posiciones iguales y que las consecuencias de aquel proceso fueron radicalmente diferentes para unos y otros.

La expedici贸n de Col贸n tampoco puede comprenderse al margen de los intereses materiales que impulsaban la expansi贸n de las monarqu铆as europeas. La b煤squeda de rutas comerciales, metales preciosos, territorios y nuevas fuentes de riqueza formaba parte de una competencia pol铆tica y econ贸mica en la que las potencias europeas trataban de ampliar su influencia. La Corona castellana financi贸 y respald贸 la expedici贸n con expectativas de obtener beneficios comerciales, recursos y nuevas posesiones. La evangelizaci贸n cristiana se convirti贸, asimismo, en uno de los elementos legitimadores de la expansi贸n colonial. La combinaci贸n de intereses econ贸micos, ambiciones pol铆ticas y justificaciones religiosas contribuy贸 a construir un orden que subordinaba las sociedades conquistadas a la autoridad de la metr贸poli.

La ocupaci贸n de los territorios americanos no fue un acontecimiento instant谩neo ni sigui贸 un 煤nico patr贸n. La conquista de las grandes estructuras pol铆ticas mesoamericanas y andinas se desarroll贸 durante las d茅cadas posteriores a 1492, mientras que la colonizaci贸n de otras regiones adopt贸 formas y ritmos diferentes. Los conquistadores recurrieron a la fuerza militar, pero tambi茅n establecieron alianzas con determinados pueblos ind铆genas enfrentados a poderes regionales. Estas alianzas fueron importantes en episodios como la ca铆da de Tenochtitlan en 1521, donde las fuerzas de Hern谩n Cort茅s contaron con la participaci贸n decisiva de numerosos aliados ind铆genas. Reconocer ese hecho no disminuye la responsabilidad de la expansi贸n colonial: permite comprender mejor las divisiones pol铆ticas preexistentes y las circunstancias que hicieron posible la conquista.

Una vez establecido el dominio espa帽ol en diferentes territorios, la apropiaci贸n de recursos y la reorganizaci贸n del trabajo se convirtieron en elementos centrales del sistema colonial. La extracci贸n de oro y plata, la explotaci贸n de tierras agr铆colas y el establecimiento de redes comerciales transatl谩nticas contribuyeron a conectar las econom铆as americanas con los intereses de la Corona y de distintos grupos de comerciantes, propietarios y beneficiarios de la administraci贸n colonial. La riqueza extra铆da no se distribuy贸 de manera igualitaria entre quienes produc铆an los bienes, quienes realizaban el trabajo y quienes controlaban las instituciones que organizaban su explotaci贸n.

La encomienda fue una de las instituciones utilizadas para organizar la dominaci贸n colonial. Bajo diferentes modalidades, permiti贸 a los encomenderos exigir tributos y, en determinados contextos, beneficiarse del trabajo de las comunidades ind铆genas, formalmente bajo obligaciones de protecci贸n y evangelizaci贸n. En otras regiones y periodos se establecieron sistemas de trabajo obligatorio, como distintas modalidades de repartimiento y la mita colonial, que sometieron a numerosas personas a condiciones duras y desiguales. Estas instituciones no fueron id茅nticas ni permanecieron invariables durante los siglos de dominio espa帽ol, pero formaron parte de un orden en el que las autoridades coloniales y determinados sectores privilegiados dispon铆an de amplias facultades sobre el trabajo y los recursos de las poblaciones sometidas.

La miner铆a ofrece un ejemplo especialmente significativo. En centros como Potos铆, en el actual territorio boliviano, la explotaci贸n de la plata adquiri贸 una enorme importancia durante la 茅poca colonial. La producci贸n minera aliment贸 circuitos comerciales que conectaban los Andes con otras regiones americanas, los mercados europeos y, a trav茅s de las redes del comercio global, Asia. Aquella circulaci贸n de riqueza no puede reducirse a una transferencia simple y uniforme de todos los metales americanos hacia Espa帽a: intervino una red compleja de impuestos, comerciantes, financiaci贸n, gastos imperiales y transacciones internacionales. Sin embargo, s铆 permite comprender c贸mo la extracci贸n de recursos americanos qued贸 integrada en estructuras econ贸micas que favorec铆an a quienes controlaban la producci贸n, el comercio y el poder pol铆tico.

La conquista tuvo, adem谩s, consecuencias demogr谩ficas devastadoras para numerosas sociedades ind铆genas. Las epidemias introducidas desde Europa, frente a las cuales muchas poblaciones carec铆an de inmunidad previa, provocaron p茅rdidas humanas de enorme magnitud. A las enfermedades se sumaron las guerras, el hambre, los desplazamientos, la desestructuraci贸n de las comunidades y las condiciones de trabajo impuestas durante la colonizaci贸n. La intensidad de la cat谩strofe vari贸 seg煤n las regiones y los periodos, y las estimaciones sobre la poblaci贸n americana anterior a 1492 siguen siendo objeto de debate historiogr谩fico. Por ello, no resulta riguroso presentar una cifra continental 煤nica como si existiera un recuento exacto. Lo que s铆 est谩 ampliamente documentado es la dimensi贸n extraordinaria de la transformaci贸n demogr谩fica y social que experimentaron numerosos pueblos durante los siglos posteriores a la llegada europea. (2)

Esta tragedia no debe ocultar que las poblaciones ind铆genas conservaron su capacidad de actuar, resistir y defender sus comunidades. Los pueblos colonizados no fueron espectadores pasivos de su propia historia. Hubo rebeliones, enfrentamientos militares, huidas, negociaciones, conservaci贸n de lenguas y tradiciones, y m煤ltiples formas de adaptaci贸n y resistencia. Las comunidades tambi茅n defendieron sus tierras ante los tribunales coloniales, recurrieron a las instituciones existentes cuando consideraron que pod铆an proteger sus intereses y mantuvieron pr谩cticas culturales que las autoridades intentaban transformar o eliminar. La resistencia no siempre adopt贸 la forma de una insurrecci贸n armada: tambi茅n se manifest贸 en la continuidad de las identidades colectivas y en la defensa cotidiana de espacios de autonom铆a.

La dominaci贸n colonial se extendi贸 asimismo mediante la expansi贸n de la esclavitud africana. A lo largo de varios siglos, millones de personas fueron capturadas, vendidas y deportadas a trav茅s del Atl谩ntico para trabajar bajo condiciones de esclavitud en las Am茅ricas. La trata transatl谩ntica constituy贸 un sistema de violencia organizado que vincul贸 a comerciantes, propietarios, transportistas y autoridades de distintos territorios. Las econom铆as de plantaci贸n, especialmente las dedicadas a la producci贸n azucarera y otros cultivos comerciales, se beneficiaron de ese trabajo forzado y de la conversi贸n de seres humanos en mercanc铆as.

La base de datos acad茅mica SlaveVoyages estima que aproximadamente 12,5 millones de personas esclavizadas fueron embarcadas desde 脕frica con destino a las Am茅ricas entre 1501 y 1866, y que alrededor de 10,7 millones desembarcaron con vida. La diferencia refleja, principalmente, las muertes durante la traves铆a. Estas cifras corresponden al conjunto de la trata transatl谩ntica, no exclusivamente a los territorios americanos bajo dominio espa帽ol, y tampoco incluyen a todas las personas que murieron antes de embarcar o despu茅s de llegar a su destino. Su dimensi贸n permite comprender la escala de un sistema que convirti贸 la explotaci贸n de millones de personas en una fuente de riqueza para diferentes econom铆as coloniales. (3)

Las personas africanas esclavizadas y sus descendientes tambi茅n protagonizaron numerosas formas de resistencia. Hubo rebeliones, fugas, comunidades de cimarrones y luchas por la libertad, junto con estrategias de conservaci贸n cultural y solidaridad colectiva. La historia colonial no puede reducirse a la acci贸n de las potencias conquistadoras ni a la descripci贸n de sus instituciones. Debe incorporar la experiencia de quienes fueron sometidos y reconocer que la defensa de la libertad constituy贸 una dimensi贸n permanente de aquella historia.

La violencia colonial tampoco qued贸 completamente fuera de la cr铆tica de sus contempor谩neos. Bartolom茅 de las Casas denunci贸 los abusos cometidos contra las poblaciones ind铆genas y describi贸 en su Brev铆sima relaci贸n de la destrucci贸n de las Indias, publicada en 1552, numerosas pr谩cticas de conquista y explotaci贸n. Su obra constituye una fuente relevante para estudiar las denuncias de la violencia colonial, aunque debe leerse atendiendo a su contexto, a sus objetivos pol茅micos y a las limitaciones de su perspectiva. Las voces de las propias comunidades ind铆genas, all铆 donde las fuentes permiten recuperarlas, son igualmente fundamentales para reconstruir sus experiencias y sus respuestas ante la dominaci贸n.

La historia posterior tampoco puede explicarse como una continuidad autom谩tica e inalterada de la conquista. Las independencias latinoamericanas transformaron las relaciones pol铆ticas entre las antiguas colonias y las metr贸polis europeas, pero no eliminaron de inmediato las jerarqu铆as sociales, las desigualdades econ贸micas ni la exclusi贸n de amplios sectores de la poblaci贸n. En distintos pa铆ses, las comunidades ind铆genas y afrodescendientes continuaron enfrent谩ndose a la discriminaci贸n, la concentraci贸n de la tierra y las restricciones a sus derechos. Las nuevas rep煤blicas desarrollaron trayectorias propias, marcadas por conflictos internos, decisiones pol铆ticas y relaciones internacionales que tambi茅n contribuyeron a configurar sus sociedades.

Por eso, relacionar la conquista con el presente exige rigor. No ser铆a correcto atribuir todos los problemas contempor谩neos de Am茅rica Latina exclusivamente al colonialismo espa帽ol, como si los siglos posteriores no hubieran transformado las estructuras econ贸micas y pol铆ticas de la regi贸n. Pero tampoco ser铆a razonable analizar las desigualdades actuales sin considerar los sistemas de propiedad, las jerarqu铆as sociales y las formas de exclusi贸n que se consolidaron durante la 茅poca colonial y que, en distintos contextos, sobrevivieron a las independencias. La memoria hist贸rica permite estudiar esas continuidades sin borrar las transformaciones que se han producido desde entonces.

El debate sobre el 12 de octubre nos obliga a examinar tambi茅n c贸mo se construyen las conmemoraciones oficiales. En Espa帽a, la Ley 18/1987, de 7 de octubre, estableci贸 esta fecha como Fiesta Nacional. Su exposici贸n de motivos la presenta como el momento en que Espa帽a inici贸 un periodo de proyecci贸n ling眉铆stica y cultural m谩s all谩 de Europa. La ley recoge as铆 una interpretaci贸n institucional centrada en la expansi贸n hist贸rica y cultural espa帽ola. Sin embargo, esa formulaci贸n no agota las posibles lecturas del acontecimiento ni impide cuestionar las consecuencias de la expansi贸n colonial. (4)

Una sociedad puede estudiar y reconocer la importancia de su historia sin convertir todos sus episodios en motivos de celebraci贸n. La historia de las relaciones entre Espa帽a y Am茅rica Latina incluye lenguas compartidas, intercambios culturales, migraciones, v铆nculos familiares y experiencias que forman parte de la vida de millones de personas. Reconocer esa realidad no obliga a idealizar la conquista ni a minimizar la violencia ejercida contra las poblaciones colonizadas. Del mismo modo, cuestionar la conmemoraci贸n de la conquista no exige negar los v铆nculos humanos y culturales construidos a lo largo de los siglos.

Desde una perspectiva internacionalista, la memoria hist贸rica debe servir para comprender las relaciones de poder y defender la dignidad de los pueblos, no para atribuir culpas colectivas a las personas que viven en la actualidad por hechos cometidos hace siglos. La cuesti贸n fundamental consiste en reconocer las experiencias de las poblaciones sometidas, estudiar los intereses que sostuvieron el orden colonial y evitar que una visi贸n idealizada del pasado convierta la conquista en un modelo de grandeza nacional. El orgullo colectivo no necesita fundamentarse en la dominaci贸n de otros pueblos, y la convivencia entre sociedades no exige ocultar los episodios m谩s dolorosos de su historia.

Recordar el 12 de octubre desde una perspectiva cr铆tica significa escuchar a los pueblos originarios, reconocer la historia de las comunidades afrodescendientes, comprender las condiciones materiales de la colonizaci贸n y defender el derecho de cada pueblo a preservar su identidad, sus territorios y sus formas de organizaci贸n. Significa tambi茅n rechazar cualquier pretensi贸n de superioridad cultural que se utilice para justificar la imposici贸n de un modelo pol铆tico, econ贸mico o social sobre otras sociedades.

Frente a una interpretaci贸n que presenta la expansi贸n colonial como motivo de orgullo nacional, reivindicamos la memoria de quienes sufrieron sus consecuencias y de quienes nunca dejaron de resistir. No se trata de borrar la historia ni de sustituir un relato simplificado por otro, sino de estudiarla en toda su complejidad, incorporando las voces que durante mucho tiempo quedaron relegadas y examinando las relaciones de poder que hicieron posible la conquista.

El 12 de octubre puede ser una oportunidad para reflexionar sobre la historia de las relaciones entre Europa y Am茅rica, pero esa reflexi贸n no debe quedar subordinada a la glorificaci贸n de las conquistas territoriales ni a la exaltaci贸n de un pasado imperial. La dignidad de una sociedad no se mide por la extensi贸n de los territorios que domin贸 ni por las riquezas que consigui贸 extraer de ellos, sino tambi茅n por su capacidad de reconocer las injusticias hist贸ricas y de construir relaciones basadas en la igualdad, la libertad y el respeto mutuo.

Por eso, el 12 de octubre no tiene por qu茅 ser una celebraci贸n de la conquista. Puede convertirse en una jornada de memoria cr铆tica, de reconocimiento de las v铆ctimas y de solidaridad con los pueblos que contin煤an defendiendo su derecho a decidir su propio destino. Porque ning煤n pueblo necesita conquistar a otro para afirmar su dignidad, y ninguna dominaci贸n debe convertirse en motivo de orgullo por el simple hecho de haber triunfado.


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domingo, 12 de octubre de 2014

"El 12 de Octubre es fecha para plantar cara al Imperialismo". Por Javier Huerta

Llego un nuevo "12 de octubre", el llamado "D铆a de la Hispanidad", desde la 茅poca de dictadura franquista. En la actualidad "D铆a de la Raza" o “D铆a de las Fuerzas Armadas” en Espa帽a.  ...  Al final son denominaciones de un aniversario del d铆a en el cual "el imperio espa帽ol dio inicio al m谩s grande Holocausto, que no es reconocido como tal  en la propia historia de la humanidad, ya que es una de las p谩ginas m谩s bochornosas de la historia, la cual ahora nos quieren convencer que es una jornada integradora, no excluyente y que se ha de celebrar con “Orgullo” en todo el mundo con “ra铆ces” hispanas.

Aquel 12 de octubre de 1492 los castellanos divisaron tierra, e invadieron las mal llamadas “Las Indias” .La conquista de Am茅rica, actualmente disfrazada de "descubrimiento" supuso el expolio y saqueo de todo tipo de recursos (energ茅ticos, riquezas, conocimientos y esclavizaci贸n de nativos, ind铆genas de culturas milenarias) por parte del gran Imperio Espa帽ol y dio inici贸 a la matanza de millones de ind铆genas. Actualmente se calcula que el 90% de la poblaci贸n americana desapareci贸, unos 70 millones de muertos como  resultado de las guerra, esclavitud hasta la extenuaci贸n, salvajismo, hambruna y epidemias.  Se les castro la identidad, bajo una imposici贸n de "cultura propia" borrando todo resto de la aut贸ctona, te贸ricamente hubo una legislaci贸n protectora de los indios, pero sin efecto ni aplicaci贸n. Puro papel mojado para salvar la cara de la monarqu铆a espa帽ola. Respecto al expolio, como dato interesante, tras el descubrimiento en Potos铆, Bolivia, de una fabulosa monta帽a, llena de minerales  sirvieron para financiar las guerras de los espa帽oles y otra buena parte fue para la iglesia, que  en la actualidad  encontramos adornando sus altares.

El D铆a de la Hispanidad es realmente el d铆a del colonialismo espa帽ol, es una celebraci贸n fascista, de una Espa帽a en decadencia,  que menosprecia y ridiculiza a los pueblos originarios y desconocidos de Abia-Yala, una fecha que supone una ofensa contra todos estos pueblos que a d铆a de hoy se siguen dependiendo del neocolonialismo europeo y sufren un segundo desembarco por las transnacionales. 

La celebraci贸n, es envuelta de un sentimiento nacionalista como cortina de humo ante los intereses de la aristocracia, que ejerce  pol铆ticas de agresiones con la clase trabajadora, que ni tuvieron inter茅s de la colonizaci贸n ni recibieron beneficios del mismo, imponiendo una ideolog铆a excluyente de nuestros pueblos y los enfrenta; la ideolog铆a de falso patriotismo mientras venden nuestra soberan铆a econ贸mica a los organismos financieros internacionales y nos niegan el derecho a decidir sobre nuestra vida y futuro ayer y hoy. 

 No se debe de olvidar que gracias al saqueo de las minas y otros recursos de los pueblos conquistados impulsaron el florecimiento econ贸mico de la burgues铆a europea, y mundial, que hoy nos explota. Y con el tiempo fue degenerando esa explotaci贸n en una nueva, m谩s adecuada para la industrizaci贸n y financieras en forma de monopolios. El imperialismo sigue atacando y adue帽谩ndose de los recursos y materias primas de los pueblos. El imperialismo yanqui junto a los imperialismos europeos y tambi茅n del Estado Espa帽ol (como REPSOL o Banco Santander) se clavan en el suelo latinoamericano. 

Es deber de los y las comunistas seguir apoyando los procesos de emancipaci贸n que contin煤an en Am茅rica Latina contra cualquier tipo de imperialismo, as铆 como de cualquier pueblo que lucha por su independencia y libertad, hacia el camino del socialismo y el internacionalismo. 

El 12 de octubre es fecha para sentir verg眉enza desde el pueblo espa帽ol. Espa帽a nunca ha condenado sus cr铆menes hist贸ricos de lesa humanidad y genocidios contra el pueblo indoamericano, muy al contrario, celebra la barbarie disfrazada de desarrollo. 

El 12 de Octubre es una verg眉enza para los hombres y las mujeres con conciencia y dignidad. 
El 12 de Octubre no hay nada que celebrar y s铆 mucho que denunciar. 


¡Contra el capitalismo y el imperialismo: ni un paso atr谩s! 
¡Por la libertad y la justicia social para todos los pueblos!  
¡Lucha y revolucionaria hasta derribar al Imperialismo!  
¡El 12 de octubre debemos de estar del lado de los Pueblos de Abia-Yala!



Javier Huerta
Comit茅 Antiimperialista de Catalunya
Comit茅 Solidaridad Sandinista de Catalunya

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s谩bado, 11 de octubre de 2014

BARCELONA: 12 d'octubre res a celebrar dia de la resist猫ncia ind铆gena - dissabte, 11 d'octubre 19h


Acte conjunt de 5 consolats llatinoamericans que no han asistit avui als actes oficials de "l´Hispanitat"

Es projectar脿 el documental de Vladimir Acosta: "Historia oficial y resistencia ind铆gena"
Parlament de la Soci贸loga vene莽olana y cofundadora de L'associaci贸 "Cayapa": Ybelice Brice帽o.


LLOC:
Pati Llimona c/Regomir, 3 BARCELONA (Metro Jaume I)


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mi茅rcoles, 13 de junio de 2012

16 junio. Reuni贸n Plataforma 12 Octubre "Res a Celebrar" (Barcelona)



Este sabado 16 junio. Reuni贸n Plataforma 12 Octubre "Res a Celebrar" de Barcelona, celebrara una nueva reuni贸n para planificar nuevas actividades.
Es una reuni贸n abierta y esta todo el mundo invitado a participar.

La reuni贸n se realizara en el centro social Casa Sandino de Barcelona. C/Perez Galdos, 38. Barcelona.







jueves, 13 de octubre de 2011

12 de octubre, a煤n estamos vivos !


AIM Digital
Con motivo de otro aniversario de la llegada de los europeos a Abya Yala, hecho denominado en la historia escrita por los conquistadores “descubrimiento de Am茅rica”, preludio del mayor genocidio conocido, representantes de la comunidad mapuche, es decir, los conquistados, afirmaron en un comunicado: “nos hemos acostumbrado a celebrar “el d铆a de la raza, una fecha donde no hay nada para celebrar”.
12 de octubre: "nada para festejar", dicen los pueblos originarios. Foto: http://www.pueblos-originarios.com.ar/articulo51.php
“Los argentinos han ejercido un culto a la desmemoria, esa desmemoria que nos mostr贸 a un Col贸n confundido con lo que hab铆a descubierto, y a los vinieron detr谩s de 茅l como la civilizaci贸n, la providencia, y la religi贸n que nos sacar铆a todos los demonios…
Pero nunca se nos habl贸 de nuestras cicatrices, huellas, testimonios de nuestros abuelos, evidencias que existen en archivos del Estado, documentos, correspondencias que no mienten; Es decir nos acostumbraron al olvido y a la mentira.
Se inventaron pr贸ceres, borrando culpas, limpiando conciencias y lamentablemente durante mucho tiempo de nuestra historia se ha hecho una pedagog铆a de la desmemoria, nuestra educaci贸n fue orientada hacia ese lado; los que han defendido a Hern谩n Cort茅s, Francisco Pizarro, Julio Argentino Roca, Bartolom茅 Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, y tantos otros “pr贸ceres” que nos han impuesto.
¿Sabr谩n todos los argentinos la matanza de miles de hermanos en este territorio, sabr谩n que fueron despojados de su territorio, de su espiritualidad, de su idioma; que les eran robados sus hijos por “las damas de beneficencia porte帽as” que se los repart铆an como gatitos para criarlos y someterlos a la esclavitud y sabr谩n que a sus padres en la isla Mart铆n Garcia -primer centro de concentraci贸n y exterminio- se los infectaba de viruela para exterminarlos?
Creemos que estamos descubriendo este 12 de octubre, “resistiendo” como hace m谩s de 500 a帽os, pero nos han comenzado a escuchar, en 谩mbitos acad茅micos, educativos, en sindicatos, en concejos deliberantes, en 谩mbitos culturales.
Pero tenemos que manifestar nuestro desagrado, por el traslado del feriado al lunes, para facilitar el turismo. No podemos comprender o justificar esto, semejante traslado de una fecha que recuerda el mayor genocidio de la historia de la humanidad, ¡Es inconcebible!
Pero estamos recibiendo esta fecha con actos en todo el pa铆s, reconociendo la existencia de los pueblos originarios, su cultura, reivindicando su lucha; esto nos indica que algo est谩 cambiando, hay deseos de terminar con un pa铆s y una historiograf铆a que festeja los genocidios y encubr铆a a los genocidas.
Nos complace ver en esta fecha, tanta multiplicidad de contrafestejos, este nuevo despertar de nuestro pueblo.
 Vea los videos:
http://www.kaosenlared.net/noticia/12-octubre-pet-mongelein-aun-estamos-vida