lunes, 31 de julio de 2017

¿Debe Nicaragua recibir los 17.000 que le debe EEUU a Nicaragua?. Por Javier Huerta

Por Javier Huerta


¿Debe Nicaragua ser compensada por Estados Unidos?

Una reflexión ética, histórica y política

Hablar de la deuda histórica entre Estados Unidos y Nicaragua no es solo una discusión jurídica o diplomática; es, ante todo, un debate ético y moral que interpela a la conciencia internacional. Aunque hoy no exista una obligación legal vigente que fuerce a Estados Unidos a pagar una indemnización, los hechos demostrados y reconocidos por la justicia internacional plantean una pregunta inevitable: ¿puede ignorarse un daño probado solo porque el tiempo y la política lo han enterrado?

Estados Unidos sí le debe a Nicaragua: una deuda ética que la historia no puede borrar

En 1986, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió un fallo contundente: Estados Unidos violó la soberanía de Nicaragua al financiar, entrenar y apoyar a la “Contra”, un grupo armado responsable de asesinatos, sabotajes y destrucción sistemática de infraestructura civil y militar. No se trató de una acusación ideológica ni de propaganda política; fue una sentencia emitida por el máximo tribunal internacional, basada en pruebas documentadas.

La Contra no solo atacó objetivos militares. Sus acciones afectaron directamente a campesinos, trabajadores, mujeres y niños, destruyeron puentes, hospitales, escuelas, cooperativas agrícolas y redes energéticas. El objetivo no era únicamente militar: era desestabilizar un país entero, sumirlo en el miedo y en la ruina económica. Ese daño humano y material fue real, medible y reconocido.

Es cierto que la CIJ no fijó un monto específico de indemnización. Sin embargo, eso no invalida el principio central del derecho internacional: quien causa un daño, debe repararlo. Las estimaciones posteriores que hablaron de aproximadamente 17.000 millones de dólares reflejaban el costo acumulado de vidas perdidas, oportunidades truncadas y desarrollo frenado durante años de guerra impuesta.

Años después, en 1991, el gobierno nicaragüense decidió retirar el reclamo como parte de un proceso de normalización política con Estados Unidos. Desde el punto de vista legal, ese acto cerró el caso. Pero la legalidad no siempre equivale a justicia, y aquí es donde surge la reflexión más profunda.

¿Puede una decisión política borrar la responsabilidad ética de un Estado que financió una guerra contra otro país? ¿Puede el poder económico y geopolítico sustituir la reparación del daño causado? Si aceptamos que sí, entonces el derecho internacional se convierte en una herramienta débil, aplicable solo a los países pequeños y nunca a los poderosos.

Desde una perspectiva ética, Nicaragua debería ser compensada económicamente. No como un acto de caridad ni como una concesión política, sino como un reconocimiento de responsabilidad histórica. Las indemnizaciones no devuelven vidas ni borran el dolor, pero sí representan un gesto concreto de justicia, memoria y reparación.

Además, este caso plantea una reflexión más amplia: si la comunidad internacional permite que sentencias de la CIJ queden sin consecuencias reales cuando afectan a grandes potencias, ¿qué valor tienen entonces los principios de soberanía, no intervención y justicia internacional?

Hoy, el reclamo nicaragüense se utiliza principalmente como símbolo político y discurso histórico. No existe un proceso real para exigir el pago, y probablemente no lo habrá en el corto plazo. Sin embargo, que algo no sea legalmente exigible no significa que sea moralmente incorrecto exigirlo.

En conclusión, aunque Estados Unidos no esté obligado jurídicamente hoy a pagar esos 17.000 millones, sí existe una deuda ética y moral con el pueblo nicaragüense. Reconocerla y repararla sería no solo un acto de justicia histórica, sino también una señal de respeto al derecho internacional y a las víctimas de una guerra que nunca debió ocurrir.

La historia no prescribe. Y la justicia, aunque tarde, sigue siendo justicia.

Hay verdades incómodas que el poder intenta sepultar bajo el peso del tiempo, la diplomacia y el silencio. Una de ellas es clara: Estados Unidos sí le debe a Nicaragua, aunque hoy se intente negar esa responsabilidad amparándose en tecnicismos legales y decisiones políticas posteriores.

En 1986, la Corte Internacional de Justicia —el máximo órgano judicial del sistema internacional— determinó que Estados Unidos violó la soberanía nicaragüense al financiar, entrenar y dirigir a la Contra, un grupo armado que sembró muerte, terror y destrucción en el país. No fue una acusación ideológica ni una narrativa partidaria: fue un hecho probado y condenado por la justicia internacional.

La Contra asesinó a ciudadanos nicaragüenses, atacó poblaciones rurales, destruyó infraestructura civil y militar, minó puertos, saboteó la economía y dejó cicatrices profundas en una sociedad ya golpeada por décadas de dependencia y desigualdad. Es imposible hablar de ese periodo sin reconocer que el objetivo no era la “democracia”, como se dijo desde Washington, sino quebrar a un país por la fuerza, sin importar el costo humano.

Algunos argumentan que Estados Unidos no debe nada porque Nicaragua retiró su reclamo en 1991. Ese razonamiento puede funcionar en el plano jurídico, pero fracasa rotundamente en el plano ético. La justicia no desaparece porque un gobierno —en un contexto de presión política y económica— decida cerrar un caso. El daño no se borra con una firma, ni las víctimas dejan de existir porque convenga “pasar la página”.

Aceptar que una potencia puede causar miles de muertes, destruir un país y luego evadir toda reparación simplemente porque es poderosa, equivale a admitir que el derecho internacional solo existe para los débiles. Y si eso es así, entonces hablamos de un sistema profundamente injusto y selectivo.

Nicaragua debería ser compensada económicamente. No por revancha, no por propaganda, sino por un principio elemental: quien causa un daño, debe repararlo. Las estimaciones de miles de millones de dólares reflejan años de desarrollo perdido, generaciones marcadas por la guerra y una economía deliberadamente asfixiada desde el exterior.


Este 27 de junio se cumplen ya 31 años de la sentencia a favor de Nicaragua en el histórico fallo de la Corte Internacional de Justicia ante la demanda interpuesta contra los EEUU, por promover la guerra y la destrucción de infracturas del estados en los años ochenta.


Que hoy no exista un mecanismo real para exigir ese pago no convierte la deuda en inexistente. La convierte, más bien, en una deuda moral pendiente, una herida histórica que sigue abierta mientras no haya reconocimiento ni reparación.

Estados Unidos suele presentarse como defensor del orden internacional, de los derechos humanos y de la legalidad. Si ese discurso quiere ser creíble, debería empezar por asumir su responsabilidad histórica con Nicaragua. La justicia no es selectiva o no es justicia. Y la memoria de los pueblos no prescribe, aunque el poder lo intente.

Porque al final, la pregunta no es si Estados Unidos puede pagar.
La verdadera pregunta es si quiere reconocer el daño que causó.



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jueves, 27 de julio de 2017

DOCUMENTAL: 11 S, el complot de la CIA contra su propio pueblo




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La derecha internacional sigue con el plan golpista para dañar Venezuela y el Gobierno dice basta de tantos ataques e injurias contra la patria de Bolívar

La derecha internacional sigue con el plan golpista para dañar Venezuela y el Gobierno dice basta de tantos ataques e injurias contra la patria de Bolívar  



La coalición de la derecha internacional no ha descansado en su afán de intervenir en los asuntos internos de Venezuela, mediante un plan altamente desestabilizador orquestado desde el imperio norteamericano para hacer caer el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y hacerse de las riquezas del paìs, como es sabido, especialmente del petroleo y que para ello ha usado como medio para sus planes a la derecha apátrida venezolana representada en su mayoría por la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Ante los contantes ataques contra el país el ejecuto Nacional dejó clara su posición y repudió las declaraciones del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), Michael Pompeo, y denunció ante la comunidad internacional las agresiones sistemáticas del Gobierno deEstados Unidos (EEUU) contra la soberanía nacional.
La Cancillería venezolana Mediante un comunicado oficial, precisó que diversas acciones se han levantado contra la Patria de Bolívar,  entre ellas: la campaña de operaciones de inteligencia, conducidas al más alto nivel, para derrocar el Gobierno constitucional del Presidente de esta nación suramericana, Nicolás Maduro Moros, así como el financiamiento y soporte logístico de las autoridades de EEUU de América a la oposición nacional como parte integral de sus esfuerzos desestabilizadores.
A continuación el texto completo del comunicado:
La República Bolivariana de Venezuela repudia categóricamente las declaraciones del Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos de Norteamérica, Michael Pompeo, y denuncia ante la comunidad internacional las agresiones sistemáticas de los EE.UU contra Venezuela:

1. La campaña de operaciones de inteligencia, conducidas al más alto nivel, para derrocar el gobierno constitucional del Presidente Nicolás Maduro Moros, incluida la coordinación con los gobiernos de Colombia y México para lograr una transición en Venezuela, lo cual se corresponde con las acciones que los gobiernos de estos países han venido liderando a nivel regional.

2. El financiamiento y soporte logístico de los Estados Unidos de América a la oposición venezolana como parte integral de sus esfuerzos desestabilizadores de la democracia en Venezuela, y de promoción de la violencia con fines políticos.

3. La promulgación y renovación de la Orden Ejecutiva que considera a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de los EE.UU y a su política exterior.

4. La imposición de medidas coercitivas unilaterales e ilegales contra altos funcionarios del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, incluido su Vicepresidente Ejecutivo, ministros, y magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), con el objeto de someter al Estado venezolano a los designios imperiales estadounidenses.

5. Que desde el inicio de la actual administración estadounidense ha llevado a cabo más de 105 acciones intervencionistas y hostiles, liderando los esfuerzos de intervención que se adelantan desde la Organización de Estados Americanos (OEA), en franca violación del derecho internacional, y amenazando con la adopción de “severas y rápidas acciones económicas” contra toda la población venezolana. Estas sanciones colectivas son del más claro corte imperial, y lesivas gravemente del derecho internacional.

La República Bolivariana de Venezuela exige las inmediatas y debidas excusas de la administración estadounidense, y alerta a la comunidad internacional de la amenaza cierta sobre nuestro país, considerando el terrible historial de esta agencia de inteligencia en la vulneración de la soberanía de países independientes, la afectación y sufrimiento a poblaciones enteras y la desintegración territorial de países no alineados con los intereses imperiales.

La República Bolivariana de Venezuela informa que denunciará a través de los canales diplomáticos correspondientes, al gobierno de los EE.UU, de Colombia y de México, ante la CELAC, la UNASUR, la AEC y ante el Movimiento de Países No Alineados, como nos corresponde como Patria libre e independiente. Este domingo 30 de julio el pueblo de Venezuela acudirá a las urnas pacíficamente a expresar su voluntad soberana mediante el voto universal, directo y secreto en fiesta democrática y en ejercicio de su soberanía directa para la elección de la Asamblea Nacional Constituyente.


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martes, 25 de julio de 2017

DOCUMENTAL: "LAS CLOACAS DE INTERIOR"

Las malas prácticas y la corrupción en el Ministerio del Interior a partir de las grabaciones entre el ministro Jorge Fernández Díaz y Daniel de Alfonso que reveló el diario Público en junio de 2016. Con testimonio en exclusiva de dos comisarios y un sargento de la guardia civil, desvela una red de intereses y corruptelas que va más allá de la persecución a los enemigos políticos, que configura una trama de favoritismos y corruptelas que implica a policías, jueces, fiscales y empresarios: una estructura dentro del estado que ofrece sus servicios a los más poderosos. El documental repasa también las malas prácticas en el Ministerio del Interior desde el inicio de la transición.






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miércoles, 12 de julio de 2017

Manifiesto en saludo al 38 aniversario de la Revolución Popular Sandinista

Un 19 de Julio, hace ya 38 años, el hermano pueblo de Nicaragua protagonizó uno de los momentos más importantes de su historia y de América Latina. Una incontenible insurrección popular, con la bandera rojinegra del FSLN a la vanguardia, puso fin a 50 años de cruel dictadura Somocista. 

Aquel triunfo revolucionario no significó sólo el derrocamiento del tirano Anastacio Somoza. Fue mucho más allá que sólo eso. Implicó, sobre todo, la caída de un modelo de Estado capitalista y neoliberal, que había sembrado dolor e injusticias a lo largo de cinco tormentosas décadas, Significó la pérdida del poder para una burguesía que nunca entendió que, si no cedían en el disfrute de sus privilegios, el pueblo mismo se los arrebataría, tal y como ocurrió. E implicó, entonces, el ascenso al poder para el propio pueblo y sus legítimas organizaciones. Se volvió realidad la estrofa del himno sandinista, en la cual, con hidalguía, se afirma que:

“…nuestro pueblo es el dueño de su historia, arquitecto de su liberación…”

Esta gesta es el triunfo de muchas generaciones de nicaragüenses, el triunfo definitivo del sueño de libertad de Augusto Cesar Sandino y Carlos Fonseca Amador -ambos cristalizan la lucha del pueblo nicaragüense-, la lucha de esa Nicaragua de los héroes y mártires, y la de todos y todas aquellas que lucharon y estuvieron dispuestos a dar la vida por una Nicaragua libre, la Nicaragua de las nuevas generaciones de hombres y mujeres revolucionarias Sandinistas que hoy transitan los caminos de la causa roja y negra.

Desde el Comité Europeo de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista manifestamos que: 

1-  Nos unimos a esta fiesta del Pueblo Nicaragüense porque su lucha sigue siendo una antorcha encendida que ilumina a otros pueblos del Mundo, que hoy viven bajo el yugo imperialista en todas sus formas, pueblos que ansían la conquista de la libertad, la justicia social y la plena independencia de las garras del capitalismo.

2- Reconocemos el papel histórico y vigente del pueblo Nicaragüense y los grandes avances que este pueblo ha tenido en esta Segunda Fase de la Revolución con la implementación de los programas sociales que impulsa el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de los cuales hemos visto un resurgir económico, social y político, con cifras reconocidas por los organismos internacionales, Nicaragua a reducido la pobreza y la desigualdad social con programas alimenticios, de viviendas dignas, de educación preescolar, primaria y secundaria, de micro-créditos, de entrega de títulos de propiedad, de fortalecimiento y apoyo agrícola. 

3- Celebramos que Nicaragua sigue consolidando su Modelo de Fé, Familia y Comunidad con la Dignidad y la altura propias su Aprendizajes y de un Liderazgo Hábil, Eficaz, Experimentado, Sabio y Prudente. Nicaragua seguirá promoviendo el Trabajo, el Bienestar, y la Paz.  Estamos seguros que Nicaragua seguirá forjando Alianzas positivas e inteligentes, que procuren Unidad por el Bien Común .

4- Manifestamos nuestros respaldo incondicional al pueblo de Nicaragua y su lucha contra los nuevos ataques y pretensiones irracional, inoportuna e improcedente de EEUU y rechazamos categóricamente el « NICA ACT » como una nueva injerencia de su parte hacia Nicaragua, por tanto exigimos el respeto de Nicaragua como país independiente y soberano quien se rige por su Constitución.

Son nuevos tiempos, tiempos de Victorias, son tiempos de  Paz, amor y de seguir construyendo sueños.

¡Viva el 38 aniversario de La Revolución Popular Sandinista!!

¡Viva el Frente Sandinista de Liberación Nacional!

¡Viva el Comandante Daniel Ortega y la Cra. Vice - presidenta Rosario Murillo!

¡Viva la Solidaridad Internacional entre los Pueblos!

Hasta la Victoria Siempre 


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martes, 4 de julio de 2017

DOCUMENTAL: Trumpland. De Michael Moore

Michael Moore en Trumpland’ es un documental dirigido por el ganador de Oscar Michael Moore. En esta película documental, Moore se adentra en Ohio (uno de los estados más republicanos) para intentar abrir los ojos a todos aquellos que se están replanteando votar a Donald Trump. Durante uno de sus monólogos, habla de los peligros de una presidencia de Trump. Michael Moore, que nos ha traído antes ‘¿Qué invadimos ahora?’ o ‘Fahrenheit 9/11’, intenta explicar como las aspiraciones que tiene Donald Trump son completamente reales y además ponen en peligro el futuro de los Estados Unidos de América. Durante un divertido espectáculo que el mismo protagoniza, Moore intentará que se den cuenta de que Hillary Clinton es mucha mejor opción.





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