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lunes, 28 de noviembre de 2011
Crisis alimentaria: Rep煤blica bananera y el jefe de la maf铆a. Por Vicent Boix
mi茅rcoles, 11 de mayo de 2011
Ocho mitos sobre la crisis alimentaria actual
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martes, 15 de febrero de 2011
Otra crisis alimentaria y al “Dios mercado” no hay qui茅n le tosa. Vicent Boix
3 de febrero. Comunicado de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci贸n (FAO): El “脥ndice para los Precios de los Alimentos” bati贸 un nuevo record hist贸rico en enero de 2011. Por primera vez se situ贸 en los 231 puntos de promedioi cuando antes de 2007 nunca rebas贸 los 120.ii
Estos datos, como es l贸gico, han encendido las alarmas ante otra posible crisis alimentaria, aunque conviene resaltar y subrayar que no se trata de una crisis por escasez de alimentos porque incluso en los a帽os de d茅ficit se cubre la demanda con las reservas, que luego, en 茅pocas de buenas cosechas se recuperan para afrontar nuevamente los periodos de vacas flacas. El problema real es que, llenar los est贸magos se ha dejado en manos del mercado y de su “l贸gica”, y en una de sus piruetas, se ha originado una nueva subida vertiginosa de los precios de los alimentos que dificulta el acceso a ellos. El motivo del ascenso, mayoritariamente se achaca a la volatilidad de los precios y a un desequilibrio por una mayor demanda y una menor oferta.
La reducci贸n puntual de la oferta estall贸 en Rusia por las malas cosechas de trigo debido a las sequ铆as y propiciaron el cese de sus exportaciones. Otros estados como Ucrania y Canad谩 tambi茅n sufrieron disminuciones y restricciones, por eso, ya durante el verano de 2010, en la bolsa de futuros de Chicago el trigo sufr铆a un incremento de precio del 60-80%. Desde entonces la tendencia alcista en los mercados se ha disparado y propagado a otros alimentos. El informe “Perspectivas Alimentarias” que elabora semestralmente la FAO, en su 煤ltima edici贸n (noviembre de 2010) auguraba para este a帽o una disminuci贸n del 2% en la producci贸n de alimentos. Luego, Estados Unidos, Europa, Argentina y Australia anunciaron cosechas menores a las previstas. Otros hechos recientes como el cicl贸n en Australia, el temor de que la inestabilidad en ciertos pa铆ses 谩rabes propicie alzas en los combustibles, los cultivos arrasados por las recientes tormentas e inundaciones en varias naciones de la 脕frica austral o la alerta por sequ铆a en el norte de China -emitida por la FAO mientras se escribe este art铆culo, echan m谩s le帽a al fuego generando temor en los mercados y en la sociedad.
Cada vez parece m谩s claro que algunos de estos sucesos podr铆an tener su epicentro en la end茅mica crisis ecol贸gica. Lester Brown, fundador del “Worldwatch Institute”, escrib铆a un art铆culo en la revista “ Foreign Policy” en el que vinculaba una menor productividad a la erosi贸n del suelo, el agotamiento de los acu铆feros, la p茅rdida de tierras agr铆colas, el desv铆o de agua de riego a las ciudades, el estancamiento de los rendimientos de los cultivos en pa铆ses avanzados y a eventos relacionados con el cambio clim谩tico como las olas de calor y las sequ铆as.iii
Todo ello redunda en una menor oferta mientras la demanda crece, al parecer, por un mayor consumo de alimentos a nivel mundial y por un incremento en el uso de los agrocombustibles. Por lo tanto y aplicando la “l贸gica” del mercado, los precios est谩n ascendiendo r谩pidamente amenazando la seguridad alimentaria de millones de personas. Pero a煤n as铆, la contradicci贸n es clara, porque si no existe un peligro real de escasez ¿c贸mo es posible que los mercados act煤en desesperadamente como si existiese?
Tal vez el meollo de la cuesti贸n estribe en que la “l贸gica” del mercado es bastante peculiar y m谩s cuando manos ocultas mecen la cuna de la alimentaci贸n. Alguna x se puede despejar al ver la siguiente tabla, que proporciona datos sobre los cereales por constituir nuestra base diet茅tica y porque propiciaron la escalada de precios actual.
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| 2000-2001 | 2003-2004 | 2007-2008 | 2010-2011* |
| Producci贸n Mundial (millones toneladas) | 1863,6 | 1883 | 2131,8 | 2216,4 |
| Utilizaci贸n Mundial (millones toneladas) | 1896,4 | 1955,6 | 2120,2 | 2253,8 |
| Diferencia (millones toneladas) | -32,8 | -72,6 | 11,6 | -37,4 |
| Reservas (millones toneladas) | 610 | 420 | 444,6 | 512,5 |
| 脥ndice de la FAO para el Precio de los Alimentos | 93 (2001) | 112 (2004) | 185 (2008) | 231 (Enero 2011) |
| Desnutrici贸n (millones de personas) | 833 | 840 | 910 (2008) 1025 (2009)** | - |
Fuente: Confeccionada con datos FAO.iv (*) Previsi贸n. (**) Valor condicionado por la crisis de precios de 2007-2008.
Como se observa, no ha existido riesgo de escasez en la 煤ltima d茅cada y las reservas existentes para 2011 garantizan comida incluso con un d茅ficit 13 veces mayor al actual, cuantificado en 37,4 millones de toneladas. No obstante, la conclusi贸n m谩s llamativa y sorprendente es la inexistente relaci贸n aparente entre la cantidad real de cereales y los precios seg煤n el 铆ndice de la FAO. El periodo 2003-2004 fue el que tuvo un mayor d茅ficit y unas reservas menores, pero los precios fueron m谩s bajos que desde 2007. Incluso en 2008-2009 (no aparece en la tabla) que la producci贸n fue mucho mayor que la utilizaci贸n permitiendo que ascendieran las reservas, el 铆ndice de precio de los alimentos de la FAO estuvo por encima de periodos de mayor “escasez” como en 2000-2004. Otra conclusi贸n es que la desnutrici贸n, proporcionalmente guarda m谩s relaci贸n con los precios que con los vol煤menes de cereales. Hay m谩s hambre por la crisis de precios de 2007-2009 que en 2003-2004 cuando hay disponibles menos cereales.
Rarezas similares acaecen tambi茅n con el az煤car, que ha sido el alimento m谩s golpeado por la subida de precios provocando racionamientos en Portugal y protestas en pa铆ses como Bolivia o Argelia. Una vez m谩s se habla de cosechas mermadas, pero la FAO estima para 2011 un aumento de un 7,75% en la producci贸n, lo que permitir谩 superar la demanda por primera vez en tres a帽os.v Otros relacionan el alza de precios con la reducci贸n, respecto a la campa帽a anterior, del contingente de az煤car destinado a la exportaci贸n. Sin embargo esa reducci贸n -de 2,7 millones de toneladas- supone el 1,6% de la producci贸n total mundial, por tanto ¿Puede explicar los espectaculares y prohibitivos incrementos de los precios del az煤car?
No hay duda de que los recovecos del “Dios mercado” son insondables, pero a煤n as铆, estos embrollos mercantiles tienen explicaciones m谩s profanas como se vislumbra en ciertos p谩rrafos de una Resoluci贸n aprobada por el Parlamento Europeo el pasado 18 de enero: “…estos acontecimientos est谩n s贸lo en parte provocados por principios b谩sicos del mercado como la oferta y la demanda y que en buena medida son consecuencia de la especulaci贸n (…) los movimientos especulativos son responsables de casi el 50 % de los recientes aumentos de precios…”. En la misma resoluci贸n la Euroc谩mara tambi茅n respaldaba “…las conclusiones del Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentaci贸n en relaci贸n con el papel que juegan los grandes inversores institucionales, como por ejemplo los fondos de alto riesgo, los fondos de pensiones y los bancos de inversiones -todos ellos por lo general sin inter茅s alguno en los mercados agr铆colas-, influyendo en los 铆ndices de precios de las materias primas con sus movimientos en los mercados de derivados”.vi
En un tema determinante como el agroalimentario, el Parlamento Europeo, aparte de repudiar la especulaci贸n, tambi茅n remarcaba aspectos tan urgentes como el de la equidad en la cadena de suministro y la incorporaci贸n de j贸venes a la agricultura. Es curioso, por tanto, que se desv铆e la atenci贸n de los problemas principales, aunque no extra帽o si se tienen en cuenta los intereses creados. Incluso la FAO, antes de la escalada de precios actual, ve铆a con buenos ojos a los especuladores y dec铆a que intervenir el mercado “… podr铆a alejar a los especuladores y esto disminuir铆a la liquidez disponible en el mercado para garantizar su cobertura”.vii El tiempo dej贸 en mal sitio a este organismo porque la volatilidad provocada por maniobras especulativas ha obligado a los pa铆ses pobres a gastar entre un 11-20% m谩s de capital para importar alimentos y la factura mundial podr铆a superar el bill贸n de d贸lares.viii
Aunque la oscilaci贸n entre oferta y demanda no es el principal motivo en esta crisis de precios, s铆 que incide para cubrir la dotaci贸n de algunos estados que dependen de ciertas importaciones. En esa direcci贸n se afirma una y otra vez, que cosechas peores contrajeron la oferta y la demanda subi贸 porque creci贸 el consumo humano de alimento y el consumo vehicular de combustible. Generalmente, se tiende a equiparar ambos aumentos aunque injustamente. Se dice, por ejemplo, que trep贸 el consumo de carne per c谩pita. Y es cierto, porque entre 2005-2010 ascendi贸 en 2,3 kg/a帽o por persona. Teniendo en cuenta una poblaci贸n de 7.000 millones de habitantes, dicho crecimiento del consumo resultar铆a ser de 16,1 millones de toneladas, pero tambi茅n la producci贸n en ese periodo aument贸 en 16,5 millones de toneladas.ix Por tanto la demanda fue equilibrada con la producci贸n, como tambi茅n sucedi贸 con los cereales:
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| 2005-2006 | 2010-2011* | Diferencia | Incremento |
| Producci贸n (millones toneladas) | 2050,3 | 2216,4 | 166,1 | 8,10% |
| Consumo humano (millones toneladas) | 986,5 | 1056,6 | 70,1 | 7,10% |
| Consumo pienso (millones toneladas) | 747,2 | 764 | 16,8 | 2,24% |
| Consumo otros (millones toneladas) | 299,8 | 433,2 | 133,4 | 44,49% |
Fuente: Confeccionada con datos FAO.x (*) Previsi贸n.
Mientras el incremento del consumo humano y pienso asciende arm贸nicamente con el aumento de la producci贸n, resulta muy pronunciado el de “otros” (sobre todo ma铆z para la producci贸n de bioetanol). S贸lo en USA, durante 2010, se destin贸 el 35% de ma铆z al consumo nacional de bioetanol como agrocombustible. El dato es importante porque dicha potencia cosecha el 40 % de la producci贸n mundial,xi lo que significa que s贸lo con datos de USA, el 14% del ma铆z mundial se dedic贸 a la alimentaci贸n de coches.
Con ello, l贸gicamente, podr铆an tener problemas los pa铆ses que dependan de las importaciones estadounidenses de ma铆z. M茅xico por ejemplo, es un caso paradigm谩tico sobre todo tras la firma en 1994 del Tratado de Libre Comercio con USA. Fruto del mismo se desmantelaron los aranceles y se toler贸 la entrada de ma铆z estadounidense, que al estar subsidiado era m谩s barato que el nacional lo que desplaz贸 a los campesinos locales y foment贸 la dependencia.xii Pero, con la irrupci贸n y promoci贸n del bioetanol en USA aument贸 la demanda en dicho pa铆s, aflorando los problemas de abastecimiento y precios en M茅xico hasta desembocar, en diciembre de 2006, en la denominada “Crisis de las Tortillas” que ser铆a la antesala de la crisis mundial de precios de 2008. Es as铆 como USA, primero cre贸 la subordinaci贸n alimentaria y luego abandon贸 a M茅xico a la suerte de un mercado agr铆cola abducido por los dep贸sitos de coches.
Este tipo de cultivos pueden influir de esta manera y lo peor es que la amenaza no es exclusiva del bioetanol, sino que se extiende tambi茅n al otro agrocombustible: el biodiesel. La FAO vaticina en “Perspectivas Alimentarias” que la producci贸n de 茅ste representar谩 al menos la mitad del aumento del consumo de aceite vegetal y “…es probable que los objetivos cada vez m谩s ambiciosos de producci贸n y consumo de biodiesel afecten considerablemente a la disponibilidad y el comercio de los aceites vegetales destinados al consumo humano y a otros usos tradicionales.”xiii
Por lo tanto, podr铆an tener m谩s problemas los pa铆ses que dependan de ciertas importaciones concretas, pero en general los tendr谩n aquellos que con el tiempo han descuidado su autosuficiencia en detrimento de un mercado internacional que no entiende ni de 茅tica ni de inanici贸n. Muchas fueron las naciones que dejaron de lado su soberan铆a alimentaria para fomentar a bombo y platillo cultivos ex贸ticos y materias primas destinadas al supermercado global. Con palmaditas en la espalda les dijeron que los alimentos los podr铆an comprar en ese mismo supermercado, que est谩 groseramente oligopolizado por intermediarios, especuladores, transnacionales, etc. Y as铆 nos va.
Para finalizar, no hay duda de que el planeta tiene un reto con el actual crecimiento demogr谩fico y la capacidad futura de proporcionar alimentos y recursos a toda la raza humana. Que se haya resaltado que la crisis actual no es de escasez, no significa que este art铆culo justifique el despilfarro de recursos agroalimentarios, m谩s bien lo contrario. Se pretende ante todo denunciar la especulaci贸n en los mercados de futuros, cuestionar el mercado como centro del universo y debatir el papel de la alimentaci贸n como una mercanc铆a globalizada, sujeta a cotizaciones que suben y bajan seg煤n ofertas y demandas. En un mundo incapaz de toser al “Dios mercado”, tal vez no quepa otra “l贸gica”… salvo la l贸gica aplastante del est贸mago vac铆o, de la barriga hinchada y de una ciudadan铆a cabreada de encajar una crisis tras otra.
i FAO: “Los precios mundiales de los alimentos alcanzan un nuevo r茅cord hist贸rico” Roma, 3 de febrero de 2011.
ii FAO: “Los precios de los alimentos vuelven a subir” Roma, 9 de diciembre de 2009.
iii http://www.derechoalimentacion.org/gestioncontenidosKWDERECHO/imgsvr/publicaciones/doc/La%20gran%20crisis%20alimentaria%20de%202011.pdf
iv http://www.fao.org/worldfoodsituation/foodpricesindex/es/ ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/012/ai482s/ai482s00.pdf http://www.fao.org/publications/sofi/en/ ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/007/j3877s/j3877s00.pdf http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf
v http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf
vi http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P7-TA-2011-0006+0+DOC+XML+V0//ES&language=ES
vii FAO: “Los mercados de futuros necesitan alg煤n tipo de regulaci贸n” Roma, 23 de junio de 2010.
viii FAO: “La factura por la importaci贸n de alimentos alcanza el bill贸n de d贸lares” Roma, 17 de noviembre de 2010.
ix Datos obtenidos de ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/010/ah864s/ah864s00.pdf http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf
x ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/010/ah864s/ah864s00.pdf http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf
xi http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/20110110/agrocarburantes-como-donde/657156.shtml
xii http://www.ciepac.org/neoliberal/esp/tlcan.html
xiii http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf

