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jueves, 2 de febrero de 2012

Europa en guerra con Irán. Por Pepe Escobar

Nadie ha perdido dinero nunca apostando a la insensatez de los políticos de la Unión Europea (UE). Y si comercias con petróleo alégrate, muérete de risa; como era de esperar, los Ministros de Exteriores de la UE, siguiendo dócilmente al gobierno de Barack Obama, han dado luz verde a un embargo total del petróleo iraní.

El embargo no solo se aplica a los contratos nuevos, sino también a los existentes, que vencerán el 1 de julio. E incluso se imponen sanciones adicionales al Banco Central de Irán y a las exportaciones petroquímicas a la UE.

Es esencial recordar siempre que el embargo –una declaración de guerra económica de facto por parte de Europa- fue propuesto enérgicamente en primer lugar por el neo-napoleónico «liberador» de Siria y Presidente de Francia Nicolás Sarkozy. La excusa oficial de la guerra económica son las «severas y crecientes preocupaciones por el programa nuclear iraní».

No sirvió de nada que Moscú advirtiese a los países de la UE para que dejen de actuar como simples peones de Washington disparando una vez más sobre sus propios pies calzados por Ferragano. Los rusos saben todo lo que hay que saber respecto a lo terriblemente contraproducente que puede ser este embargo.

La UE defiende su estrategia –o guerra económica- como única manera de evitar «el caos en Oriente Medio». Sin embargo la guerra económica puede acabar provocando la guerra real que teóricamente intenta prevenir. ¡Una serie de consecuencias imprevistas está al acecho!

Y eso nos lleva directamente al asunto del Estrecho de Ormuz. Teherán ha reiterado que únicamente lo cerrará –repetimos, únicamente- si se bloquean las exportaciones de petróleo de Irán. Esa medida representaría un golpe mortal a la economía iraní, totalmente dependientes de las exportaciones petróleo, por no hablar del régimen controlado por el Supremo Líder Ayatolá Ali Jamenei.

El cambio de régimen es el verdadero plan de Washington y sus mascotas europeas (Vea «El mito de ‘Irán aislado», Rebelión, 20 de enero de 2012), pero eso no se le puede aclarar a la opinión pública mundial.

Las huellas de mis lágrimas

De los cinco principales importadores de petróleo iraní cuatro están en Asia; dos miembros del BRICS (China e India), más los aliados de EE.UU. Japón y Corea del Sur. Se puede argumentar imparcialmente que todos estos importadores culparían severamente a los estadounidenses y europeos por sus provocaciones (de hecho algunos ya lo están haciendo) si Irán considerase bloquear –o activar una serie de minas- en el Estrecho de Ormuz.

La UE, por su parte, importa unos 600.000 barriles diarios de petróleo de Irán; es aproximadamente un 25% de las exportaciones diarias de petróleo de Irán, de 2,6 millones de barriles. El principal importador en la UE es Italia. Otros importadores claves son España y Grecia. Todos estos países del Club Med, para decirlo cuidadosamente, en la actualidad están enredados en profundos líos económicos.

En su discurso político la UE insiste en su denominado «enfoque de doble pista» respecto a Irán. Dejando de lado el discurso, la doble pista se traduce en la práctica como «callad, ceded ante nuestras naciones, dejad de enriquecer uranio y sentaos a la mesa a negociar según nuestras condiciones».

Por lo tanto cuando la jefa de política exterior de la UE –la estupendamente inocua Catherine Ashton– discursea sobre la «validez del enfoque de doble pista», los diplomáticos serios de todo el mundo en desarrollo solo pueden interpretarlo como lo que es: un chiste. No es exactamente un incentivo para que Irán renueve sus negociaciones nucleares con el grupo de los «Seis de Irán» (los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Rusia, China y Alemania).

Mientras tanto, el Señor de las mascotas europeas –el gobierno de Obama– aplica todo tipo de presiones sobre las potencias asiáticas para que dejen de comprar petróleo iraní. Para todas ellas –incluidas Japón y Corea del Sur– seguirá haciendo lo mismo: necesitan el petróleo de Irán aún más que Occidente.

Incluso BP –el supercontaminador del Golfo de México– ha solicitado al gobierno de Obama una exención de las sanciones. Todo tiene que ver con el capítulo crucial del «Ductistán», el desarrollo del inmenso yacimiento de gas Sha Deniz II de Azerbaiyán.

No hay forma de que Europa se pueda beneficiar del gas del Mar Caspio sin una enorme inversión de 22.000 millones de dólares para desarrollar Shah Deniz II, en el cual Irán tiene una participación del 10%. Shah Deniz II sería esencial para abastecer el gasoducto Nabucco, si se llega a construir. Nabucco soslaya a Rusia, aliado estratégico de Irán que casualmente mantiene una influencia oculta en el suministro de gas de Europa, como los propios europeos nunca dejan de lamentar en Bruselas.

Si Irán lo bloquea, el acuerdo muere. Por lo tanto tenemos una situación post surrealista en la que Gran Petróleo de Gran Bretaña –a través de BP– implora a EE.UU. que lo exima de las sanciones, de otra manera la seguridad energética de Europa estaría en peligro. También sucede que Gran Bretaña es un implacable enemigo del régimen de Teherán, pero todavía se basa en Irán para que «salve» Europa de las garras de Gazprom. Es algo imposible de inventar.

La City nunca duerme

El nombre del juego de Irán será siempre el cambio de régimen porque el perenne sueño húmedo de Washington y sus mascotas europeas es apoderarse de la fabulosa riqueza de petróleo (12,7% de las reservas globales) y gas. Y el hecho es que esa riqueza ya está beneficiando a la Red de Seguridad Energética Asiática y no a Occidente.

Los inmensos yacimientos de Azadegan del Norte y del Sur –26 millones de barriles– son explotados –quién si no- por China; la Corporación Nacional de Petróleo de China está desarrollando ambos, con una inversión de 8.400 millones de dólares en los próximos 10 años.

En cuanto al campo Yadavaran, está siendo desarrollado por la Corporación de Petróleo y Química de China; en cuatro años producirá casi 200.000 barriles diarios. Y todo esto sin mencionar el mayor yacimiento de gas del mundo –South Pars– del cual Irán posee una gran parte, junto con Catar.

Y luego tenemos el crucial frente del petrodólar. Dominique Strauss-Kahn (DSK), poco antes de verse obligado a dimitir de su puesto de director general del Fondo Monetario Internacional por un escándalo sexual, insistía en el final del dólar estadounidense como moneda mundial de reserva, proponiendo en su lugar los derechos especiales de giro del FMI –la moneda virtual del FMI que incluye el dólar estadounidense, el euro, la libra, el yen y el yuan-

Bueno, ya está ocurriendo por otros caminos. Memorando para un eje Washington/Bruselas que no hace sus deberes: China e India ya están soslayando las sanciones de EE.UU./UE contra Irán.

Tres miembros del BRICS (Rusia, India y China), más Japón e Irán –una poderosa mezcla de los mayores productores y consumidores de energía– ya comercian, o están a punto de hacerlo, con sus propias monedas.

Rusia e Irán acaban de comenzar a comerciar en riales y rublos. Todas estas potencias tienen acuerdos bilaterales, que inexorablemente serán multilaterales; y eso se traduce en que el dólar estadounidense comienza a desvanecerse lentamente como moneda de reserva global, con todas las consecuencias sísmicas que esto implica.

Es como si un mundo atónito estuviera observando un suicidio ritual a cámara lenta cometido por Occidente dominado por Washington.

También aparecen auspicios anaranjados en este Año del Dragón –la próxima bolsa de divisas que negociarán en yuanes en la City de Londres-. Pekín lo desea, y la City lo desea como nunca. Teherán ya vende petróleo en yuanes a Pekín. Imaginad a Irán utilizando la Bolsa de la City en yuanes y de esa forma manteniendo el acceso a todos los mercados globales, sin que le importe la avalancha de sanciones y embargos de la UE y EE.UU.

Obviamente, los actores de la City saben que una bolsa de yuanes «de libre comercio» en Londres puede resultar una ventaja para Irán; pero a diferencia de esos idiotas de Bruselas, por lo menos los embaucadores de la City saben que los negocios son los negocios.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su nuevo libro, recién aparecido, es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com.

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NICARAGUA - la juventud, motor del desar (VIDEO)

Tenemos que estar muy claros que nuestra capacidad de liderazgo, nuestro pensamiento crítico, nuestro trabajo de sumar y no de excluir, pueden determinar el futuro de no sólo Nicaragua.

Repetir lo que escuchamos en discursos o propaganda no está mal, pero debemos dar nuestra opinión con mucha más seguridad, debemos trasmitir lo que sentimos, debemos entender primero que es lo que necesitamos trasmitir para poder comunicarlo. Está bien nombrar a los líderes indiscutibles de este proyecto, pero de mucha importancia también el reconocernos como líderes, el no dudar en decir cuánto nos cuesta poder hablarle a una cámara, a los compañeros, opositores y hermanos del mundo que lo que encontramos en nuestros líderes es la oportunidad de expresarnos, la oportunidad de participar, de ser actores y no simples votos como siempre se le había visto durante buenos años a la juventud nicaragüense.

Animo a los jóvenes a hacer revolución, involucrándose, oponiéndose inclusive y sobre todo a ser actores políticos. Construyamos nuestro discurso, estudiemos, aprendamos y escuchemos a todos, a los que nos apoyan, a los que nos observan, a los que nos ignoran y los que nos atacan, a los que creen, a los que nunca nos han creído y a los nos dejaron de creer. Seamos políticos por nuestras propuestas, por nuestras visiones por nuestras formas de idear, emprender y hacer que las cosas pasen, basados en ideales y anhelos, en la memoria de los que hoy no están para ver lo que hoy somos y lo que queremos llegar a ser.

Comprendamos y demostremos porque cada mañana se nos llena el pecho de guitarras al gritar con voz profunda y clara VOY CON EL FRENTE… SANDINISTA.
Les invito a ver este video donde se ven chabalos muy animados y comprometidos  pero con una dificultad, la capacidad de trasmitir ese sentimiento con sus propias palabras.







video de tortillasconSal


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Los bancos se pusieron contra la democracia. Por Eduardo Febbro

La revuelta no tiene edad ni condición. A sus afables, lúcidos y combativos 94 años Stéphane Hessel encarna un momento único de la historia política humana: haber logrado desencadenar un movimiento mundial de contestación democrática y ciudadana con un libro de escasas 32 páginas, Indígnense.

El libro apareció en Francia en octubre de 2010 y en marzo de 2011 se convirtió en el zócalo del movimiento español de los indignados. El casi siglo de vida de Stéphane Hessel se conectó primero con la juventud española que ocupó la Puerta del Sol y luego con los demás protagonistas de la indignación que se volvió planetaria: París, Londres, Roma, México, Bruselas, Nueva York, Washington, Tel Aviv, Nueva Delhi, San Pablo. En cada rincón del mundo y bajo diferentes denominaciones, el mensaje de Hessel encontró un eco inimaginable.

Su libro, sin embargo, no contiene ningún alegato ideológico, menos aún algún llamado a la excitación revolucionaria. Indígnense es al mismo tiempo una invitación a tomar conciencia sobre la forma calamitosa en la que estamos gobernados, una restauración noble y humanista de los valores fundamentales de la democracia, un balde de agua fría sobre la adormecida conciencia de los europeos convertidos en consumidores obedientes y una dura defensa del papel del Estado como regulador. No debe existir en la historia editorial un libro tan corto con un alcance tan extenso.

Quien vea la movilización mundial de los indignados puede pensar que Hessel escribió una suerte de panfleto revolucionario, pero nada es más ajeno a esa idea. Indígnense y los indignados se inscriben en una corriente totalmente contraria a la que se desató en las revueltas de Mayo del ’68. Aquella generación estaba contra el Estado. Al revés, el libro de Hessel y sus adeptos reclaman el retorno del Estado, de su capacidad de regular. Nada refleja mejor ese objetivo que uno de los slogans más famosos que surgieron en la Puerta del Sol: "Nosotros no somos antisistema, el sistema es antinosotros".

En su casa de París, Hessel habla con una convicción en la que la juventud y la energía explotan en cada frase. Hessel tiene una historia personal digna de una novela y es un hombre de dos siglos. Diplomático humanista, miembro de la Resistencia contra la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, sobreviviente de varios campos de concentración, activo protagonista de la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, descendiente de la lucha contra esas dos grandes calamidades del siglo XX que fueron el fascismo y el comunismo soviético. El naciente siglo XXI hizo de él un influyente ensayista.

Cuando su libro salió en Francia, las lenguas afiladas del sistema liberal le cayeron con un aluvión de burlas: "el abuelito Hessel", el "Papá Noel de las buenas conciencias", decían en radio y televisión las marionetas para descalificarlo. Muchos intelectuales franceses dijeron que esa obra era un catálogo de banalidades, criticaron su aparente simplismo, su chatura filosófica, lo acusaron de idiota y de antisemita. Hasta el primer ministro francés, François Fillon, descalificó la obra diciendo que "la indignación en sí no es un modo de pensamiento". Pero el libro siguió otro camino. Más de dos millones de ejemplares vendidos en Francia, medio millón en España, traducciones en decenas de países y difusión masiva en Internet.

El ultraliberalismo predador, la corrupción, la impunidad, la servidumbre de la clase política al sistema financiero, la anexión de la política por la tecnocracia financiera, las industrias que destruyen el planeta, la ocupación israelí de Palestina, en suma, los grandes devastadores del planeta y de las sociedades humanas encontraron en las palabras de Hessel un enemigo inesperado, un argumentario de enunciados básicos, profundamente humanista y de una eficacia inmediata. Sin otra armadura que un pasado político de socialdemócrata reformista y un libro de 32 páginas, Hessel les opuso al pensamiento liberal consumista y al consenso uno de los antídotos que más teme, es decir, la acción.

No se trata de una obra de reflexión política o filosófica sino de una radiografía de la desarticulación de los Estados, de un llamado a la acción para que el Estado y la democracia vuelvan a ser lo que fueron. El libro de Hessel se articula en torno de la acción, que es precisamente a lo que conduce la indignación: respuesta y acción contra una situación, contra el otro. Lo que Hessel califica como mon petit livre es una obra curiosa: no hay nada novedoso en ella, pero todo lo que dice es una suerte de síntesis de lo que la mayor parte del planeta piensa y siente cada mañana cuando se levanta: exasperación e indignación.

–Usted ha sido de alguna manera el hombre del año. Su libro tuvo un éxito mundial y terminó convirtiéndose en el foco del movimiento planetario de los indignados. Hubo, de hecho, dos revoluciones casi simultáneas en el mundo, una en los países árabes y la que usted desencadenó a escala planetaria.

–Nunca preví que el libro tuviera un éxito semejante. Al escribirlo, había pensado en mis compatriotas para decirles que la manera en la que están gobernados plantea interrogantes y que era preciso indignarse ante los problemas mal solucionados. Pero no esperaba que el libro se viera propulsado en más de cuarenta países en los cuatro puntos cardinales. Pero yo no me atribuyo ninguna responsabilidad en el movimiento mundial de los indignados. Fue una coincidencia que mi libro haya aparecido en el mismo momento en que la indignación se expandía por el mundo. Yo sólo llamé a la gente a reflexionar sobre lo que les parece inaceptable. Creo que la circulación tan amplia del libro se debe al hecho de que vivimos un momento muy particular de la historia de nuestras sociedades y, en particular, de esta sociedad global en la que estamos inmersos desde hace diez años. Hoy vivimos en sociedades interdependientes, interconectadas. Esto cambia la perspectiva. Los problemas a los que estamos confrontados son mundiales.

–Las reacciones que desencadenó su libro prueban que existe siempre una pureza moral intacta en la humanidad.

–Lo que permanece intacto son los valores de la democracia. Después de la Segunda Guerra Mundial resolvimos problemas fundamentales de los valores humanos. Ya sabemos cuáles son esos valores fundamentales que debemos tratar de preservar. Pero cuando esto deja de tener vigencia, cuando hay rupturas en la forma de resolver los problemas, como ocurrió luego de los atentados del 11 de septiembre, de la guerra en Afganistán y en Irak, y la crisis económica y financiera de los últimos cuatro años, tomamos conciencia de que las cosas no pueden continuar así. Debemos indignarnos y comprometernos para que la sociedad mundial adopte un nuevo curso.

–¿Quién es responsable de todo este desastre? ¿El liberalismo ultrajante, la tecnocracia, la ceguera de las elites?

–Los gobiernos, en particular los gobiernos democráticos, sufren una presión por parte de las fuerzas del mercado a la cual no supieron resistir. Esas fuerzas económicas y financieras son muy egoístas, sólo buscan el beneficio en todas las formas posibles sin tener en cuenta el impacto que esa búsqueda desenfrenada del provecho tiene en las sociedades. No les importa ni la deuda de los gobiernos, ni las ganancias escuetas de la gente. Yo le atribuyo la responsabilidad de todo esto a las fuerzas financieras. Su egoísmo y su especulación exacerbada son también responsables del deterioro de nuestro planeta. Las fuerzas que están detrás del petróleo, las fuerzas de las energías no renovables nos conducen hacia una dirección muy peligrosa. El socialismo democrático tuvo su momento de gloria después de la Segunda Guerra Mundial. Durante muchos años tuvimos lo que se llama Estados de providencia. Esto derivó en una buena fórmula para regular las relaciones entre los ciudadanos y el Estado. Pero luego nos apartamos de ese camino bajo la influencia de la ideología neoliberal. Milton Friedman y la Escuela de Chicago dijeron: "déjenle las manos libres a la economía, no dejen que el Estado intervenga". Fue un camino equivocado y hoy nos damos cuenta de que nos encerramos en un camino sin salida. Lo que ocurrió en Grecia, Italia, Portugal y España nos prueba que no es dándole cada vez más fuerza al mercado que se llega a una solución. No. Esa tarea les corresponde a los gobiernos, son ellos quienes deben imponerles reglas a los bancos y a las fuerzas financieras para limitar la sobreexplotación de las riquezas que detentan y la acumulación de beneficios inmensos mientras los Estados se endeudan. Debemos reconocer que los bancos se pusieron en contra de la democracia. Eso no es aceptable.

–Resulta chocante comprobar la indiferencia de la clase política ante la revuelta de los indignados. Los dirigentes de París, Londres, Estados Unidos, en suma, allí donde estalló este movimiento, hicieron caso omiso ante los reclamos de los indignados.

–Sí, es cierto. Por ahora se subestimó la fuerza de esta revuelta y de esta indignación. Los dirigentes se habrán dicho: esto ya lo vimos otras veces, en Mayo del ‘68, etc., etc. Creo que los gobiernos se equivocan. Pero el hecho de que los ciudadanos protesten por la forma en que están gobernados es algo muy nuevo y esa novedad no se detendrá. Predigo que los gobiernos se verán cada vez más presionados por las protestas contra la manera en que los Estados son gobernados. Los gobiernos se empeñan en mantener intacto el sistema. Sin embargo, el cuestionamiento colectivo del funcionamiento del sistema nunca fue tan fuerte como ahora. En Europa atravesamos por un momento muy denso de cuestionamiento, tal como ocurrió antes en América latina. Yo estoy muy orgulloso por la forma en que la Argentina supo superar la gravedad de la crisis. Ello prueba que es posible actuar y que los ciudadanos son capaces de cambiar el curso de las cosas.

–De alguna manera, usted encendió la llama de una suerte de revolución democrática. Sin embargo, no llama a una revolución. ¿Cuál es entonces el camino para romper el cerco en el que vivimos? ¿Cuál es la base del renacimiento de un mundo más justo?

–Debemos transmitirles dos cosas a las nuevas generaciones: la confianza en la posibilidad de mejorar las cosas. Las nuevas generaciones no deben desalentarse. En segundo lugar, debemos hacerles tomar conciencia de todo lo que se está haciendo actualmente y que va en el buen sentido. Pienso en Brasil, por ejemplo, donde hubo muchos progresos, pienso en la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que también hizo que las cosas progresaran mucho, pienso también en todo lo que se realiza en el campo de la economía social y solidaria en tantos y tantos países. En todo esto hay nuevas perspectivas para encarar la educación, los problemas de la desigualdad, los problemas ligados al agua. Hay gente que trabaja mucho y no debemos subestimar sus esfuerzos, incluso si lo que se consigue es poco a causa de la presión del mundo financiero. Son etapas necesarias. Creo que, cada vez más, los ciudadanos y las ciudadanas del mundo están entendiendo que su papel puede ser más decisivo a la hora de hacerles entender a los gobiernos que son responsables de la vigencia de los grandes valores que esos mismos gobiernos están dejando de lado. Hay un riesgo implícito: que los gobiernos autoritarios traten de emplear la violencia para acallar las revueltas. Pero creo que eso ya no es más posible. La forma en que los tunecinos y los egipcios se sacaron de encima a sus gobiernos autoritarios muestra dos cosas: una, que es posible; dos, que con esos gobiernos no se progresa. El progreso sólo es posible si se profundiza la democracia. En los últimos veinte años América latina progresó muchísimo gracias a la profundización de la democracia. A escala mundial, pese a las cosas que se lograron, pese a los avances que se obtuvieron con la economía social y solidaria, todo esto es demasiado lento. La indignación se justifica en eso: los esfuerzos realizados son insuficientes, los gobiernos fueron débiles y hasta los partidos políticos de la izquierda sucumbieron ante la ideología neoliberal. Por eso debemos indignarnos. Si los medios de comunicación, si los ciudadanos y las organizaciones de defensa de los derechos humanos son lo suficientemente potentes como para ejercer una presión sobre los gobiernos las cosas pueden empezar a cambiar mañana.

–¿Se puede acaso cambiar el mundo sin revoluciones violentas?

–Si miramos hacia el pasado vemos que los caminos no violentos fueron más eficaces que los violentos. El espíritu revolucionario que animó el comienzo del siglo XX, la revolución soviética, por ejemplo, condujeron al fracaso. Hombres como el checo Vaclav Havel, Nelson Mandela o Mijail Gorbachov demostraron que, sin violencia, se pueden obtener modificaciones profundas. La revolución ciudadana a la que asistimos hoy puede servir a esa causa. Reconozco que el poder mata, pero ese mismo poder se va cuando la fuerza no violenta gana. Las revoluciones árabes nos demostraron la validez de esto: no fue la violencia la que hizo caer a los regímenes de Túnez y Egipto, no, para nada. Fue la determinación no violenta de la gente.

–¿En qué momento cree usted que el mundo se desvió de su ruta y perdió su base democrática?

–El momento más grave se sitúa en los atentados del 11 de septiembre de 2001. La caída de las torres de Manhattan desencadenó una reacción del presidente norteamericano Georges W. Bush extremadamente perjudicial: la guerra en Afganistán, por ejemplo, fue un episodio en el que se cometieron horrores espantosos. Las consecuencias para la economía mundial fueron igualmente muy duras. Se gastaron sumas considerables en armas y en la guerra en vez de ponerlas a la disposición del progreso económico y social.

–Usted señala con mucha profundidad uno de los problemas que permanecen abiertos como una herida en la conciencia del mundo: el conflicto israelí-palestino.

–Este conflicto dura desde hace sesenta años y todavía no se encontró la manera de reconciliar a estos dos pueblos. Cuando se va a Palestina uno sale traumatizado por la forma en que los israelíes maltratan a sus vecinos palestinos. Palestina tiene derecho a un Estado. Pero también hay que reconocer que, año tras año, vemos cómo aumenta el grupo de países que están en contra del gobierno israelí por su incapacidad de encontrar una solución. Eso lo pudimos constatar con la cantidad de países que apoyaron al presidente palestino Mahmud Abbas, cuando pidió ante las Naciones Unidas que Palestina sea reconocido como un Estado de pleno derecho en el seno de la ONU.

–Su libro, sus entrevistas, este mismo diálogo demuestran que, pese al desastre, usted no perdió la esperanza en la aventura humana.

–No, al contrario. Creo que ante las crisis gravísimas por la que se atraviesa, de pronto el ser humano se despierta. Eso ocurrió muchas veces a lo largo de los siglos y deseo que vuelva a ocurrir ahora.

–"Indignación" es hoy una palabra clave. Cuando usted escribió el libro, fue esa palabra la que lo guió.

–La palabra indignación surgió como una definición de lo que se puede esperar de la gente cuando abre los ojos y ve lo inaceptable. Se puede adormecer a un ser humano, pero no matarlo. En nosotros hay una capacidad de generosidad, de acción positiva y constructiva que puede despertarse cuando asistimos a la violación de los valores. La palabra "dignidad" figura dentro de la palabra "indignidad". La dignidad humana se despierta cuando se la acorrala. El liberalismo trató de anestesiar esas dos capacidades humanas, la dignidad y la indignación, pero no lo consiguió.


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EEUU contra el mundo. Por Immanuel Wallerstein

Hubo un tiempo en que Estados Unidos tenía muchos amigos, o por lo menos seguidores relativamente obedientes. En los días que corren, parece que no tiene sino adversarios, de todas las coloraciones políticas. Es más, no parece estarle yendo muy bien en los encuentros con sus adversarios. Tomemos lo que ha estado ocurriendo en noviembre y la primera mitad de diciembre de 2011. Ha tenido confrontaciones con China, Pakistán, Arabia Saudita, Israel, Irán, Alemania y América Latina. No puede uno decir que haya llevado la mejor parte en estas controversias.

El mundo interpretó la presencia y los anuncios del presidente Barack Obama en Australia como un abierto desafío a China, pues le dijo al Parlamento australiano que Estados Unidos estaba decidido a "destinar los recursos necesarios para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región". Para este fin, Estados Unidos está enviando a 250 marines a una base aérea australiana en Darwin (y posiblemente aumente este número en el futuro a 2 mil 500 elementos).

Ésta es sólo una de tantas jugadas de despliegue militar semejante en la región. Así, conforme Estados Unidos se retira (o se ve forzado a retirarse) de Medio Oriente –por razones políticas y financieras– muestra sus músculos en la región Asia-Pacífico. ¿Es esto realmente creíble, en un momento en que hay una renuencia creciente del público estadounidense para involucrarse en el exterior y hay exigencias urgentes de que reduzca sus gastos, incluidos los gastos militares? Hasta ahora, la "respuesta" de China ha sido, virtualmente, no responder, como diciendo que el tiempo está del lado de China, aún en cuanto a sus relaciones con Estados Unidos, o tal vez, especialmente para sus relaciones con Estados Unidos.

Luego está Pakistán. Estados Unidos ha arrojado el guante. Pakistán debe cesar de proteger a sus movimientos islamitas. Debe dejar de socavar al gobierno de Karzai en Afganistán. Debe cesar de amenazar a India con acciones militares en Cachemira. ¿O qué? Ése es el problema. Aparentemente, según documentos filtrados, Estados Unidos pensaba que el último amigo que le quedaba en Pakistán, el actual presidente Asif Alí Zardari, podía correr al líder del ejército, el general Ashfaq Parvez Kayani. En respuesta, el general Kayani hizo arreglos para que el presidente Zardari fuera a Dubai a un tratamiento médico. El golpe potencial, con respaldo de Estados Unidos, falló. Y si Estados Unidos intentara tomar represalias cortando la asistencia financiera, siempre está China para tomar su lugar.

En Medio Oriente, lo que más quiere el presidente Obama es que nada grave ocurra entre Israel y los palestinos, por lo menos hasta ser reelegido. Esto no satisface las necesidades de Arabia Saudita o del primer ministro Netanyahu de Israel. Así que ambos continúan agitando el caldero, desde el punto de vista estadounidense. Y Estados Unidos quedó en la posición de pedirles, no de exigirles o controlarlos.

Luego está Irán, supuestamente la principal preocupación inmediata de Estados Unidos (como lo es para Arabia Saudita e Israel). Así que Estados Unidos ha estado utilizando sus más supersecretos aviones no tripulados (los drones) para espiar a Irán. No hay nada sorprendente en esto, excepto que parece que de algún modo uno de estos drones aterrizó en Irán. Digo "aterrizó" porque el punto clave es por qué y cómo fue que lo hizo. La CIA, de la cual es este drone, ha intentado, de un modo poco convincente, sugerir que hubo alguna falla mecánica que explica la cuestión. Los iraníes han sugerido que lo bajaron mediante una ciberacción. Estados Unidos dice "imposible" –pero Debka, la voz por Internet de los halcones israelíes, dicen que es cierto. Yo en esto pienso que es probable. Además, ahora que los iraníes tienen el drone, trabajan en descifrar todos sus secretos técnicos. ¿Quién sabe? Pueden publicar los secretos para que todo el mundo los conozca. Y luego, ¿qué tan supersecretos serán los drones?

Ah, sí, Alemania. Como todo mundo sabe, hay una "crisis" en la zona del euro. Y la canciller Merkel ha estado trabajando muy duro para hacer que los países de la zona del euro acepten una "solución" que le funcionará a ella, tanto en lo político, al interior de Alemania, como en lo económico al interior de Europa. Ella ha estado presionando en favor de un nuevo tratado europeo que impondría sanciones automáticas a los países de la zona del euro que violen las condiciones de este tratado. Estados Unidos consideró que éste era el enfoque erróneo. La posición estadounidense fue que ésta era una acción de mediano plazo que no resolvía la situación en el corto plazo. Obama envió a su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, a Europa para insistir en sus sugerencias alternativas. No importan los detalles, ni quién es más sabio. Lo importante es señalar que Geithner fue ignorado por completo y que los alemanes siguen en la suya.

Finalmente, los países latinoamericanos y del Caribe se reunieron en Venezuela para fundar una nueva organización, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Todos los países del continente firmaron, excepto los dos que no fueron invitados (Estados Unidos y Canadá). La Celac está diseñada para remplazar a la Organización de Estados Americanos (la OEA), que incluía a Estados Unidos y Canadá, y que suspendió a Cuba. Tomará un tiempo para que la OEA desaparezca y que sólo la Celac se mantenga. No obstante, esto no exactamente lo están celebrando en Washington.

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El sol de la libertad tiene que salir. Por Nyliam Vázquez García

 A Anwar Mohamad Yassine, preso en cárceles israelíes durante casi 20 años, le sobran las marcas del dolor, pero más aún las razones, para asumir como propia la causa de los Cinco.

Quizá a Anwar Mohamad Yassine le gustaría olvidar 17 años de su vida. Sin embargo, de lo que no se desprende, y seguramente fue un pilar durante ese período de torturas y vejaciones en cárceles de Israel, es de las razones que lo llevaron a la lucha. Su resistencia lo convirtió en símbolo. No dijo nada a los torturadores.
A Yassine los sionistas no le permitieron, durante los largos años de encierro, ver a su familia. Lo sacaron del territorio libanés donde lo capturaron y lo llevaron hasta cárceles israelíes, sin importar las violaciones que ello implica a más de un tratado internacional; a pesar de todo se mantuvo firme. Cuando consiguió la libertad en 2004, entre las primeras cosas que hizo fue sumarse a la lucha por la liberación de Gerardo, Antonio, Fernando, Ramón y René. Nadie como él para entender a los antiterroristas cubanos.
Su gesto de solidaridad y el activismo por la causa de los nuestros desde el comité de solidaridad con los Cinco en el Líbano, descubren a un ser humano luchador bajo cualquier circunstancia y siempre del lado de los que se oponen al imperialismo. Más que por las conexiones obvias entre su historia y la de los Cinco, su posición es de principios. Por ello participa en cada una de las actividades que se organizan para aumentar la presión sobre el Gobierno estadounidense para que haga lo que debiera hacer.
El diálogo con este hombre que ya peina canas y es miembro del Comité Central del Partido Comunista del Líbano, quien fue apresado con solo 18 años, fue posible gracias a muchos azares y, porque Cuba para él es prioridad.
Formó parte de la delegación libanesa que participó en el Coloquio Internacional por la liberación de los Cinco que anualmente se realiza en Holguín. Poco tiempo antes de partir, nos dedicó unas horas.

Los jóvenes se suman

Cuando en 1982 Israel invadió el Líbano, Mohamad Yassine tenía 14 años. Para luchar contra la ocupación israelí, el Partido Comunista del Líbano y otras organizaciones políticas fundaron la Resistencia Nacional Libanesa contra la ocupación.
«Como mis hermanos pertenecían al Partido Comunista y a la Resistencia, yo también adopté esa ideología. Me inscribí oficialmente en 1985», dice.
Según comenta Yassine, no podía imaginar que dos años después su vida cambiaría para siempre. Desde el principio las acciones de las organizaciones estaban encaminadas a obligar a Israel a retirarse de los territorios ocupados en el Líbano. Los desmanes de los sionistas hicieron que la juventud libanesa se incorporara a la resistencia para luchar contra el enemigo. Él estaba allí, formaba parte de esa masa de jóvenes que les plantó cara.
El 16 de septiembre de 1987, cuando conmemoraban un aniversario de la fundación de la Resistencia y para destacar la fecha, jóvenes libaneses emprendieron una acción militar contra Israel en los territorios ocupados en el sur del Líbano.
«Me encargaron atacar una base militar». Y Yassine, quien no deja de apretarse las manos, se adentra en los recuerdos del dolor.
«Hicimos la preparación necesaria y partimos. Antes de llegar al punto donde íbamos a hacer la operación, el más estratégico, el enemigo nos sorprende, porque estaba listo para enfrentar cualquier acción».

Un combate desigual

Regresa a ese día, a los disparos, a la confusión. Ellos solo eran un grupito de jóvenes.
«Una fuerza de comando de helicóptero aterrizó inmediatamente para dominar el lugar. Bajaron muchos soldados…», explica.
A pesar de la superioridad numérica del enemigo, resistieron. Siete horas y media duró el combate, cuenta Yassine. Israel sufrió cuatro bajas y cinco heridos. Su grupo se retiró, pero él resultó herido. Solo por eso los israelíes lo capturaron 13 horas después, cuando había perdido mucha sangre. Su estado era crítico, pero no por eso fue tratado con respeto, como prisionero de guerra, como ser humano.
Ciertamente ha contado su historia muchas veces, pero su recogimiento devela el esfuerzo que hace para continuar el relato.
«Lo primero fue media hora de tortura ininterrumpida. Se turnaban para torturarme. Después me llevaron a una base para un interrogatorio. Duró tres días y en ese tiempo no me atendieron las heridas. De hecho, las usaban como parte del juego para causarme más dolor», comenta.
A punto de morir y no por compasión, sino porque querían seguir su trabajo, se vieron obligados a llevarlo a un hospital. La infección lo devoraba. Le cosieron brutalmente las heridas de la cabeza, el hombro y la pierna. Después lo trasladaron a otra base para continuar el interrogatorio. Querían saber de las acciones de la Resistencia y toda la información posible para desmontarla de una vez, porque «los muchachitos» estaban causando estragos.

La peor tortura

«En aquel lugar comenzó el interrogatorio más difícil que yo haya visto. Era una tortura integral: física, moral y psicológica. No les importaba nada, solo obtener información valiosa sobre la Resistencia», y recuerda con una mueca cómo le llevaban fotos de su familia y lo amenazaban con matarlos a todos y destruir su hogar. No dijo nada.
Después de un tiempo, según Yassine, se monta una campaña internacional en apoyo a los prisioneros. Un grupo de abogados franceses tomó el caso y denunciaron las torturas dentro de las cárceles de Israel. Asimismo, fueron ellos quienes sacaron a la luz el hecho de que Israel había sacado a Yassine de su país, a pesar de que lo habían capturado luchando en territorio libanés. Hubo un juicio y fue condenado a 30 años de prisión.
«El juicio no fue legal», aclara y con cada palabra del ex prisionero es imposible evitar el recuerdo de Gerardo, Antonio, Fernando, René y Ramón.
«Israel no reconoce las leyes internacionales. Con apoyo de diferentes presidentes de Estados Unidos ha cubierto sus acciones terroristas e inhumanas. La campaña de los abogados franceses no rindió frutos para la causa del pueblo libanés, pero sí fue bueno para mí y mi familia», continúa.
«Durante los 17 años que pasé en las cárceles de Israel, me recompensaba que los familiares de los presos palestinos se preocupaban por mí. A través de ellos contactaba con mi familia, y aunque era muy difícil, también sabía de las campañas de solidaridad a nivel nacional o internacional. Eso me dio fuerzas», confiesa.
Sin embargo, Yassine tampoco confiaba en la justicia sionista. Sus sueños de libertad estaban relacionados con las acciones de la resistencia libanesa. Él esperaba que sus compañeros lograran una operación militar exitosa y que capturaran algunos soldados para intentar un canje.
«En 2000 los hombres de la Resistencia lograron capturar a tres soldados de Israel en territorio del Líbano ocupado, y a un oficial de la reserva», apunta. Entonces comenzaron cuatro años de negociaciones con el Ejército israelí, con Alemania como mediadora.
«Fui liberado junto con otros 23 compañeros, alrededor de diez luchadores árabes y 400 palestinos, el 29 de enero de 2004», y  se le ilumina el rostro.

Como si hubiera nacido

«Esa fecha fue como una fiesta nacional libanesa y para mí, como si hubiera nacido de nuevo», explica, y los recuerdos se transforman drásticamente y es más fácil volver a ellos.
En esta suerte de exorcismo él necesita volver a la génesis, a los principios que lo guiaron y lo mantuvieron con vida.
«A través del renacimiento de la libertad decidimos seguir el camino de la lucha, preservar y comprometernos con la sangre de los mártires que han caído luchando contra el Ejército israelí, y abrazar las causas de los prisioneros en las cárceles de Israel o en cualquier otra del imperio. Y la causa de los Cinco héroes cubanos es como si fuera nuestra», dice muy serio.
Recuerda luego cómo se incorporó al fuerte movimiento de solidaridad libanés.
Supo a través de Wafica Mehdi Ibrahim, coordinadora del Comité libanés de solidaridad con los Cinco,  y de otros compañeros, de la injusticia contra Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino. «Después de una serie de actividades decidimos fundar un Comité de solidaridad y hemos realizado diferentes actividades para contar la verdadera historia de los cubanos a nivel nacional y mediático».
Yassine expresa su admiración por todo el pueblo cubano y su Gobierno por haber adoptado la causa de los Cinco como prioridad. «Ellos no han sido abandonados, mientras que con otros presos en el mundo no ocurre lo mismo, y en sus países esta lucha no tiene tal magnitud.
«Es verdad que pasé muchos años en la cárcel, pero siento que es una parte del combate. Sé que ellos no pueden retroceder en los principios que los llevaron a enfrentar el terrorismo internacional aplicado por EE.UU. y sus aliados. Ellos nos enseñan más de lo que nosotros les podemos enseñar en el ámbito de la resistencia. Saben muy bien que si el prisionero pierde la esperanza, entonces ya puede morirse. No se puede perder la esperanza. El sol de la libertad tiene que salir y nosotros vamos a seguir la lucha», concluye.
La vida de Anwar Mohamad Yassine tiene un sentido. No se pueden borrar 17 años de prisión, ni 13, ni un minuto cuando se habla de injusticia. No se trata de olvidar, de suprimir de un plumazo los horrores vividos. Por la causa del pueblo libanés y el derecho de los cubanos a defender a los suyos, todo tiene sentido.


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Banco del Sur: puntal de la integración regional. Por Osvaldo León

El Consejo Suramericano de Economía y Finanzas de la Unasur, en reunión celebrada en Buenos Aires el viernes 25 de noviembre, anunció la inminente puesta en marcha del Banco del Sur. Entre los principales impulsores de esta iniciativa integracionista se encuentra Pedro Páez Pérez, ex-Presidente de la Comisión Presidencial Ecuatoriana para el diseño de la Nueva Arquitectura Financiera, quien en diálogo con ALAI se refirió a las ideas fuerza y a las oportunidades que se abren cuando este banco inicie sus operaciones, pero también a los riesgos de una eventual desnaturalización. Esto fue lo nos dijo.


- Anuncios oficiales hablan de una inminente puesta en marcha del Banco del Sur. ¿A qué se debe el dinamismo que ha tomado en los últimos tiempos este proceso, cuando parecía más bien estar estancado o casi?


En realidad lo que ha habido es un proceso muy activo, sobre todo de parte de Ecuador que convocó a los sectores populares, a las organizaciones de base, a los intelectuales, a que no solamente participen en la movilización en torno al proyecto, sino a que construyan el proyecto, que lo sientan propio y lo llenen de contenidos. Por otro lado, ha habido también un proceso específico en los diversos países, con sus propios ritmos, que ha dado lugar a casos muy particulares como el de Argentina, que tiene una particular decantación de posibilidades al mismo tiempo que hay una acumulación de fuerzas no solo electoral sino política.


Lo que pasa con Argentina es que tiene una gravitación muy especial en el escenario latinoamericano, con respecto a lo que puede ser solo los países del ALBA o solo los países del MERCOSUR. Y tiene una relación además geoestratégica con respecto a Brasil. Es decir, en la cuestión de los pesos políticos, la presencia de Argentina será mucho más importante respaldada por el resto de la América hispana frente a Brasil; así como la presencia de Brasil en el escenario internacional no tiene mucho sentido si no es como proyección del conjunto de América Latina. Entonces, todos estos elementos van contribuyendo a que poco a poco los frentes que logramos abrir en su momento empiecen a tomar un ritmo propio, empiecen a calar en la conciencia de la gente y la gente empiece a exigirnos, lo que estamos viendo ahorita es el hecho de que esa exigencia social va marcando el terreno ya no solamente a nivel de los presidentes, que desde el principio mostraron una vocación muy clara, sino a nivel de la segunda y tercera línea de los negociadores que cada vez se veían con mayor presión no solo para sacar adelante la iniciativa sino para llenarla de contenidos transformadores.


- ¿Y la crisis en Europea, la amenaza de ataques especulativos, no han gravitado también para que se muevan las frutas?


Sin duda. Esto es parte de la discusión que hemos tenido. Cuando nace esta iniciativa poderosa lanzada por el presidente Chávez, al principio es manejada desde algunos sectores como un fondo más de reciclaje de las divisas petroleras, pero nosotros creíamos que era muy importante hablar no únicamente de un Banco del Sur sino de una nueva arquitectura financiera ante la necesidad de crear premisas fundamentales para dar un salto cualitativo en el proceso de integración.


De modo que por eso hablamos de un Banco del Sur que tenga otro tipo de prioridades pero que también tenga otro tipo de funcionamiento bancario, de modalidades de operación en la que la utilización de la moneda extranjera sea limitada a lo mínimamente indispensable y que más bien haya una posibilidad de proyectar la utilización de las monedas nacionales y la eventualidad de una moneda regional. De ahí viene el segundo pilar que es precisamente la moneda regional, una moneda que no sea esa restricción neoliberal que plantea el euro sobre el resto de las políticas; al contrario, que se convierta en un elemento facilitador para que hayan más grados de libertad en el manejo de las otras políticas y por tanto permita avanzar hacia un proceso de integración mucho más fluido.


Y en tercer lugar creemos que es indispensable tener una red de seguridad financiera frente a la oscuridad per se de los mercados financieros en crisis, pero también porque hay poderosos intereses políticos oligárquicos empeñados en parar este proceso o desnaturalizarlo, que de pronto es la solución más sofisticada.


- ¿Desnaturalizarlo en qué sentido?


Como estos planteamientos han llegado a la conciencia de la gente, va ser muy difícil desconocer palabras como nueva arquitectura financiera, Banco del Sur, Fondo del Sur, economía popular, la necesidad de crear nuevas condiciones para transformaciones ulteriores, en fin, pero lo que si pueden hacer es que a último rato las instituciones de la vieja arquitectura financiera como el BID, la CAF, el Banco Mundial, el FMI, el FLAR, la ALADI, todas estas siglas que han lucrando de estos 30, 40 años de dificultades para América Latina, ahora quieran secuestrar este proceso de construcción institucional tan participativo y llevar el agua a su molino.


Por cierto, nosotros no estamos en contra de que estos organismos se alineen con las necesidades del nuevo horizonte de integración pero lastimosamente hay poca evidencia de que eso pase. Es decir, el BID hace un par de años fue obligado a reconocer que había perdido un quinto de su capital social en inversiones especulativas. ¿Cómo es posible que un banco de desarrollo dedicado a América Latina ponga la plata en activos tóxicos en Estados Unidos? ¿Cómo es posible que una institución pública haya tenido que reconocer cuando eso debió haber sido absolutamente transparente, y que haya tenido que ser un senador norteamericano republicano el que obligue a reconocer eso?


Esto ameritaría que las organizaciones sociales, por ejemplo, estén permanentemente exigiendo una auditoria ciudadana sobre todas las instituciones porque no es un caso único. Tenemos el Fondo Latinoamericano de Reservas que año tras año viene perdiendo plata en inversiones especulativas y que además está pidiendo para el plan de negocios del próximo año, en el que invita a incorporarse a Brasil, Argentina, Chile, para seguir especulando y esta vez inclusive en los mercados de alimentos. La Corporación Andina de Fomento que inició con tan buenos augurios en el marco de la propuesta inicial del Pacto Andino, hace años que ha dejado de tener como principal rubro la inversión en infraestructura y aparece en un rubro muy dinámico como es el combate a la pobreza, que es deuda externa para gasto corriente contratando consultores extranjeros en probretología, y lo propio pasó con el BID que dio un crédito externo muy fuerte, creo que a todos los países de América Latina, para entrenar funcionarios y empresarios en la negociación del ALCA, luego del TLC con Estados Unidos, y luego con el de Europa.


El propio FMI prohíbe que haya deuda externa para gasto corriente pero si es permitido cuando se trata de gasto corriente de los funcionarios internacionales de la lista corta de estos organismos que vienen con consignas. Esto no puede ser posible, necesitamos cambiar las cosas. La gravedad y velocidad con la que se está desplegando la crisis, exigen que América Latina ponga en orden a sus instituciones tanto multilaterales como subregionales, como subnacionales, con la ayuda de estas nuevas instituciones que estamos proyectando y definiendo también otro tipo de circulación de los recursos.


El problema es que hasta ahora no solamente no estamos aprovechando los recursos que tenemos y seguimos con el mito de la desesperación por el ahorro externo, sino que adicionalmente el lugar que ocupa América Latina en los mecanismos globales de financiamiento es el de ser la caja chica. Es decir, tenemos 720 mil millones de dólares en reservas monetarias internacionales, cientos de miles de millones en fondos de estabilización, fondos parafiscales, fondos pensionales, recursos del sector público y en las distintas empresas del sector público que están fuera, recursos de los latinoamericanos que los bancos privados nos ponen afuera, de las corporaciones no financieras, y todos esos recursos están ganando casi cero por ciento y con riesgo que se pierdan los capitales.


Por lo mismo, nos urge crear las condiciones institucionales, la estructura de incentivos que permitan que estos recursos se reciclen localmente con toda la tranquilidad del caso, precisamente, para mejorar las condiciones de producción y de vida de la gente, y que esa misma dinámica permita también cambiar las expectativas de los distintos actores. Es una oportunidad que la tenemos ahí presente en el contexto de una crisis que parece derivar hacia un escenario de desestabilización, rentismo, especulación y guerras, en plural, como una nueva normalidad.


El único antídoto real contra la especulación, esto dijo la presidenta Cristina Fernández en la reunión última del G20, es la inversión productiva. Aquí tenemos la oportunidad de hacerlo, el tema de la soberanía alimentaria, la soberanía en salud, la soberanía energética, la red de ferrocarriles, la soberanía en la producción de conocimiento, en recursos naturales, en las enormes posibilidades que se abren con otro diseño de las obras de infraestructura que realmente organice la sociedad de una manera distinta a la del modelo primario extractivista. El financiamiento de la economía popular entendiendo y atendiendo las necesidades de la gente que crea, que tiene iniciativas, y que ahora esas iniciativas y esa creatividad están bloqueadas por los filtros del capital financiero trasnacional, el corto placismo, las altísimas tasas de interés, las comisiones altas, que prácticamente hacen inviable una gran cantidad de emprendimientos de la gente. Necesitamos crear un mecanismo de financiamiento que respalde las posibilidades para que todo el mundo pueda desplegar esa energía productiva. No dejemos que una oligarquía decida que se puede producir y que no se puede producir, y que nos impida al resto de la gente trabajar cuando estamos con ganas de trabajar y aportar al país, a la sociedad, a la familia.


- ¿Pero como mismo podrían ser capturados estos nuevos mecanismos por la lógica que precisamente quieren superar?


No es una cuestión nueva. El tema clarísimo de eso es el microcrédito. Desde las organizaciones populares cuando uno habla de finanzas populares, de microcréditos, no hay términos apropiados, todos vienen de alguna manera viciados de otro tipo de prácticas, desde la necesidad de las organizaciones populares, desde la organización de la economía popular. Es claro que hacen falta una serie de instrumentos financieros y no financieros que permitan justamente auspiciar esa creatividad de la gente. Frente a eso lo que tienes en el BM y en el BID, por ejemplo, son propuestas de microcrédito que se basan en el crédito del mercado con tasas de interés efectivas tan altas que en los hechos solamente en nichos de mercados muy específicos pueden cumplir los requisitos para acceder al crédito, y si acceden al crédito se da en condiciones predatorias que terminan asfixiando las posibilidades no solamente de sobrevivencia, sino de eventual réplica o viabilidad de ese tipo de propuestas.


Nosotros no creemos que vayamos por ahí. Son otras opciones que estamos planteando, como el SUCRE (Sistema Único de Compensación Regional) que incluye la posibilidad de trabajar con medios de pago alternativos basados en la disciplina y el rigor de los sistemas electrónicos de pago, con la versatilidad que te otorga ahora la tecnología de los teléfonos celulares y los pagos móviles, por ejemplo. Podríamos trabajar con circuitos de pago locales en los que la gente empieza a organizar sistemas de créditos mutuo, recíproco, con la misma filosofía que tiene el Sucre con los Bancos Centrales, pero ahora entre los actores de la economía comunitaria, del pequeño municipio, de la parroquia, generando una capacidad de movilizar recursos, movilizar fuerzas productivas que hoy por hoy están bloqueadas porque siempre se espera que sea el usurero el que adelante la plata para echar andar el circuito de la economía, o de pronto alguna ONG o algún intermediario o algún cacique del pueblo.


Aquí lo que estamos haciendo es crear herramientas muy concretas que permitan que la gente se empodere, que la gente pueda recuperar lo humano en las relaciones sociales y pueda construir su destino, desde lo local, desde la parroquia, desde los barrios periféricos de las ciudades ir armando otro tipo de sociedad con otro tipo de prioridades, con otro tipo de validaciones que hoy por hoy están absolutamente sancionadas negativamente por este mercado controlado por las transnacionales, los oligopolios, esta lógica especulativa.


Se necesita crear herramientas que cambien a la economía del Estado, a la economía capitalista privada y a la economía popular en sí mismas, para luego ir a la articulación entre ellas. Eso no surge espontáneamente en el mercado. Estos mercados son instituciones creadas por una correlación de fuerzas específica, por una normativa legal específica, por una tecnología específica, en la que la presencia masiva de los oligopolios y las transnacionales definen condiciones, jerarquías, formación de precios, formación de rentas, formación de márgenes de venta, abusos de unos sectores, situaciones de permanente lesión económica a los sectores más vulnerables.


De manera que lo que estamos creando con esto son las condiciones para que la gente pueda establecer otro tipo de lógicas y que éstas puedan ser viables, replicables, sostenibles y para ello tenemos ahora la tecnología disponible. El sistema electrónico de pagos que ya lo tiene el Banco Central, que originalmente fue diseñado para los bancos transnacionales con todo lo mejor de la telemática en hardware y software y que permite justamente la seguridad, la versatilidad, la agilidad de todo ese tipo de transparencias. Ahora, si se pone eso al servicio de las cooperativas, de los bancos comunales, de las cajas de ahorro, pero también de los municipios, de las instituciones públicas que están en provincia, lo que se va estableciendo es una red de redes que da espacio para que la gente del lugar se organice y empiece a hacer negocio día a día de una manera distinta.


Si nos podemos conectar entre nosotros y podemos trabajar a crédito unos con otros, con toda la confianza de que cada transacción va a quedar registrada y se va a poder rastrear hasta el último céntimo, entonces no solamente vamos a poder hacer nuestros negocios con mucha mayor tranquilidad sino que ese dinero físico que antes apenas lo recibíamos lo gastábamos y desaparecía de la comunidad, ahora se quede.


Al crear estos mecanismos ya no hace falta que esté de por medio el usurero, ni el político de turno, es la gente organizándose y una vez que se tiene esos mecanismos la gente mismo podría ir avanzando hacia otros tipo de mecanismos que son muy fáciles de irlos acoplando modularmente, por ejemplo el tema del crédito, y eso se puede ir articulando con otros programas del Estado como lo que en su momento fue el sistema nacional de microfinanzas, o con el tema de trabajar con las facturas con las que puede tener la gente y con las que puede pagar créditos, o la posibilidad de utilizar la misma red del sistema electrónico de pagos y acceder a mercados externos, tanto de fuera de la comunidad como también de fuera del país, ya que eventualmente van a ser los mercados de toda América del Sur los que van a estar involucrados con esto. Con todo el respaldo que significa que los bancos centrales estén ahí vigilando, tranquilizando a la gente que esa plata no va a desaparecerse.


- ¿Cómo miras el hecho de que en diversos países hay un creciente reconocimiento de la economía social y solidaria, superando el paradigma dual economía estatal-privada?


Creo que tiene muchos aspectos positivos porque venimos de una lucha ideológica en la cual estábamos perdiendo, en la que el único criterio de lo eficiente era lo que venía dicho por los gringos, por el FMI, por el BM, por lo que decían los banqueros. Uno iba al banco y decían no le podemos dar el crédito porque ese proyecto no es viable, no es eficiente, o porque Ud. no trabaja lo suficiente, no gana lo suficiente, entonces es culpa de uno el que se esté en situación de pobreza. Pero los multimillonarios como los que han creado la crisis actual, los Goldman Sachs, Morgan Bank, Bank of America, los banqueros de todo el mundo que han hecho fraude, ellos si se merecen ganar los millones y millones de dólares porque ellos son productivos y eficientes. La gente, no porque es improductiva, ineficiente, vaga, tonta y por eso es pobre.


Esa racionalidad corresponde a este proceso de lavado del mate del que somos objeto. Esta situación en la que el sentido común que es asumido como algo natural tiene que ser criticado como un producto social, como una construcción social en la que están de por medio los poderes establecidos. En el que los monopolios de los medios de comunicación y el sesgo que tienen inclusive los libros de texto en las escuelas, los colegios, van formando ciertos dispositivos internos en nuestra cabeza que nos hacen pensar automáticamente de cierta manera aunque esté en contra de nuestros intereses, y lo que es más grave aunque esté en contra de nuestra experiencia cotidiana.


Entonces, parte de lo que estamos planteando aquí entra en este proceso de otro tipo de participación de la gente. Es decir, toda la convocatoria a la construcción de la nueva arquitectura financiera rompe con los esquemas porque en lugar de que se resuelva entre cuatro paredes a nivel de negociaciones diplomáticas lo que se ha hecho es decir: no, esto es un tema de todos, si dejamos que los banqueros y los economistas sean los únicos que pueden hablar de moneda y banca estamos fritos, porque es como dejar a los pedófilos a cargo del jardín de infantes. Lo que necesitamos es asumir, no dejarnos apantallar, si toca tomar un poquito de tiempo para comprender las cosas, hay que tomar y se ha de entender nomás.


Lo que estamos planteando tiene también este horizonte de pedagogía social, este horizonte de politizar el proceso de construcción institucional, de hacer que la gente esté adentro exigiendo lo que quiere. Si no es así puede suceder que al final del camino todo este esfuerzo que ha hecho la sociedad civil, las organizaciones populares, los intelectuales progresistas de Latinoamérica y la solidaridad de otras partes del mundo para armar esta nueva arquitectura financiera, termine secuestrado. Es muy fácil comprar un edificio y nombrar un gerente, pero ¿qué ganamos si la nueva institución resulta una réplica del BM? No pues, necesitamos estar ahí de manera permanente, independientemente del nombre de la persona que se designe ahí, porque necesitamos garantizar que este sea un banco distinto, que opere de una manera distinta, que financie otro tipo de prioridades, que atienda las necesidades de la gente, las necesidades estratégicas de nuestros países.


Pero a la vez necesitamos tener otro tipo de moneda, una moneda que no sea el instrumento de la exclusión de la gente, como la que estamos trabajando con el Sucre que funciona sobre la base de la compensación de pagos que permite precisamente un proceso de comunicación, que permite viabilizar y validar el trabajo de la gente, que otro tipo de iniciativas que hasta ahora han estado al margen puedan contribuir a la creación de riqueza de las comunidades. Para eso finalmente necesitamos defender nuestros procesos, no podemos ser ingenuos, ya que para los poderes establecidos aunque los avances han sido modestos, llenos de dubitaciones, son avances que están estorbando a lógica de esa oligarquía minúscula que nos quieren ver sometidos, porque para podernos sacar la plusvalía necesitan minusválidos, y lo que necesitamos es precisamente romper con esas imposibilidades que nos han puesto adentro y que nos van creando en el sistema, en las instituciones, en las leyes, en la TV, en el imaginario, y hacer valer lo que hacemos, valernos por nosotros mismos, eso es lo que estamos planteando con la nueva arquitectura financiera.


ALAI


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Europa: Lo que está en juego. Por Boaventura de Sousa Santos

Se ha perdido la compostura. La profundización de la crisis en Europa ha hecho posible una nueva radicalidad y una nueva transparencia. Hasta hace poco, se consideraban radicales las posiciones opuestas a la intervención y recetas de la troika [1] por razones de soberanía, democracia, y por la sospecha de que la crisis era el pretexto de la derecha para implementar en Portugal las “políticas de choque” de las privatizaciones, incluidas las de la salud y la educación. En vista del desastre griego, proponían el incumplimiento del memorándum de entendimiento [2] o exigían una auditoría pública de la deuda para eliminar parte del endeudamiento ilegítimo o incluso ilegal. Eran consideradas radicales porque cuestionaban la supervivencia del euro, desacreditaban a Portugal en el contexto europeo e internacional y porque, en caso de ponerse en práctica, conducirían al desastre social, precisamente lo que se pretendía evitar con el memorándum.
La profundización de la crisis ha originado una nueva radicalidad que, paradójicamente, y al contrario de la radicalidad anterior, parte de la estricta conformidad con la lógica que rige la troika y el memorándum. Comentaristas del Financial Times y políticos de países del norte de Europa defienden el fin del euro, porque, al fin y al cabo, el “euro es el problema”; proponen un euro para los países más desarrollados y otro para los menos; sostienen que la salida controlada del euro por parte de Grecia (o de otros países, se sobreentiende) puede que no sea mala idea; y defienden, por último, la permanencia del euro, a condición de que los países endeudados se sometan completamente al control financiero de Alemania (federalización sin democracia). Dicho de otro modo, la radicalidad tiene actualmente dos caras, y esto quizás nos permita una nueva transparencia respecto a lo que está en juego o nos conviene.
La transparencia de lo que se omite es tan importante como la de lo que se dice. Esto es debido a que, en ambos casos, los intereses subyacentes han quedado al descubierto.
La transparencia de lo que se omite. En primer lugar, no es posible volver a la “normalidad” en el actual marco institucional europeo. En este marco, la Unión Europea camina inevitablemente hacia su descomposición. A Italia le seguirán España y Francia. En segundo lugar, las políticas de austeridad, además de ser injustas socialmente, no sólo son ineficaces, sino también contraproducentes. Nadie puede pagar sus deudas produciendo menos, por lo que después de estas medidas vendrán otras aún más severas, hasta que el pueblo (no tengamos miedo de la palabra), golpeado y desesperado, diga basta. En tercer lugar, los mercados financieros, dominados como están por la especulación, nunca recompensarán a los portugueses, los griegos o los irlandeses por los sacrificios hechos, pues la insuficiencia de estos sacrificios es lo que alimenta los beneficios de la inversión especulativa. Sin controlar las dinámicas especulativas, y esperando a que el mundo haga lo que puede y debe empezar a hacerse sólo en Europa, el desastre social se producirá de todos modos, tanto por la vía de la obediencia como de la desobediencia a los mercados.
La transparencia de lo que nos conviene. Me refiero a los portugueses, aunque el "nos" abarca al 99% de los ciudadanos y a todos los inmigrantes del sur de Europa, así como también incluye a todos los europeos para los que una Europa de nacionalismos es una Europa en guerra y para los que la democracia es un bien tan precioso que sólo tiene sentido si está democráticamente distribuido. Cualquier solución que trate de minimizar el desastre que se aproxima debe ser una solución europea, es decir, una solución articulada, como mínimo, con algunos países del euro.
Hay dos posibles soluciones. La primera, llamada escenario A, consiste en ejercer presión junto al resto de países "en dificultades" para cambiar a corto plazo el marco institucional de la Unión Europea para llegar a un mutuo acuerdo con la deuda y federalizar la democracia. Entre otras cosas, esto implica conferir más poder al Parlamento Europeo, hacer que la Comisión responda ante él y elegir directamente la presidencia. También implica una política industrial europea y la búsqueda de los desequilibrios comerciales dentro de Europa. Por ejemplo, Alemania, que tanto exporta al resto de Europa, ¿no debería importar más del resto de Europa, abandonando el mercantilismo de su incesante búsqueda de excedentes comerciales? Para que esto sea posible, es necesaria una política aduanera y de preferencias comerciales intraeuropeas, además de una refundación de la Organización Mundial del Comercio (hoy un cadáver aplazado), en el sentido de empezar a construir el modelo de cooperación internacional del futuro: acuerdos globales y regionales que, cada vez más y siempre en la medida de lo posible, hagan que los lugares de consumo coincidan con los lugares de producción.  
También es necesaria una prudente regulación financiera a escala europea que contemple un mandato posneoliberal para el Banco Central Europeo (más poderes de intervención basados en un mayor control democrático en la estructura y el funcionamiento). Esta solución se opone frontalmente a la solución autoritaria propuesta por Alemania, que consiste en poner a todos los países bajo la tutela alemana a cambio de eurobonos o algún otro mecanismo de europeización de la deuda. Esta rendición al imperialismo alemán significaría que en Europa sólo tiene derecho a la democracia quien tiene dinero.
El escenario A es muy exigente. Implicaría que, de manera inmediata, y a pesar de las limitaciones del actual mandato, el Banco Central Europeo asumiera un papel mucho más activo para garantizar el periodo de transición. Sin embargo, la prudencia recomienda prever y considerar seriamente el fracaso de este hipotético escenario.
Por este motivo, debemos comenzar a preparar cuanto antes el escenario B, una salida del euro, solos o con otros países, argumentando que, como demuestran los hechos, con él, las desigualdades entre países no han dejado aumentar. La auditoría de la deuda será una señal de la seriedad de nuestro propósito. Los costes sociales de la solución B no son más elevados que los costes del fracaso de la solución A y, al menos, dejan ver una luz al final del túnel.

Notas
[1] Se refiere a la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. (N. T.)
[2] Documento que plasma los acuerdos de cooperación bilateral o multilateral suscritos entre partes. (N. T.)
Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal).
Fuente: http://www.cartamaior.com.br

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Panamá: El revés de la trama (+ Video). Por Stella Calloni

George Bush dio la orden de la invasión
El envío del general Manuel Antonio Noriega a Panamá por decisión del gobierno y la justicia de Francia, adonde fue enviado ilegalmente desde Estados Unidos, en abril de 2010 cumpliendo oscuros acuerdos bajo la mesa entre Washington y París, vuelve a poner en escena el revés de la trama.

A los 77 años y enfermo llegó detenido a su país, a sólo diez días de conmemorarse la trágica fecha de la invasión de Estados Unidos a Panamá que comenzó a última hora del 19 y en la madrugada del 20 de diciembre de 1989 y, que dejó entre cinco y siete mil muertos y desaparecidos.

Panamá tenía entonces dos millones de habitantes, que fueron víctimas de una invasión que partió del propio territorio cuando aún estaba el Comando Sur estadounidense en la Zona del Canal con la serie de bases militares, pensadas para el control de América Latina. Esas tropa s, aviones y helicópteros sólo debían cruzar una avenida y lo hicieron bombardeando una ciudad de unos 600 mil habitantes,

Se destruyeron barrios enteros con pérdidas humanas y materiales millonarias y fueron también desarticuladas las incipientes Fuerzas de Defensa que estaban siendo preparadas para cuidar el Canal cuando se fueran las tropas de Estados Unidos, que buscaba excusas para quedarse.

Nada de todo esto se dirá, ni se contará la historia real de ese país olvidado, cuyo pueblo tuvo jornadas heroicas de lucha anticolonial y al que América Latina, bajo el influjo de una temible desinformación dejó sólo en el momento de la invasión, salvo honrosas excepciones.

No es coincidencia el traslado de Noriega en este momento donde el gobierno de Ricardo Martinelli intenta crear una nueva cortina de humo, para encubrir los nuevos pasos de entrega de soberanía a favor de Washington. .

Noriega llega en momentos en que José Raúl Mulino, ministro de Seguridad del gobierno del empresario derechista Martinelli, acaba de anunciar que Estados Unidos, y Panamá instalarán una academia militar de estudio y entrenamiento “en patrullajes de frontera” (PL, 6-12-11).

Mulino dijo a los periodistas que la academia ofrecería formación a unidades de policía de Centroamérica y permitiría a Panamá jugar “un rol de liderazgo en materia de seguridad”.

En las declaraciones que circulan en estas horas el ministro precisó que en esa entidad se formarán unidades especializadas “en combatir el tráfico de drogas, a los indocumentados y en la vigilancia fronteriza en áreas de difícil acceso”.

Sostuvo también que Estados Unidos y Colombia se han comprometido en “cooperar” y dar asistencia a esa academia, para lo cual fue rubricado un acuerdo con ambos países.

Otro acuerdo con Estados Unidos también permitirá el entrenamiento a pilotos panameños en el manejo de helicópteros tipo Bell-2-2. , añadió el titular, aunque no hay fuerza aérea ni ejército panameño desde la invasión.

Las naves “permitirán hacer vuelos nocturnos para la interdicción en casos de narcotráfico o en trabajos de rescate”.

Detalló que se hará un rediseño de la seguridad en el Aeropuerto Internacional de Tocumen para evitar su uso en el tráfico de dinero. ¿Se instalarán más asesores de Estados Unidos en el ex aeropuerto Omar Torrijos, bautizado Tocumen después de la invasión?

A estas altura pocos pueden dudar de que la Academia se trata de una nueva “Escuelita de las Américas” y una reocupación de Panamá, país donde el gobierno de Martinelli a tres meses de su asunción en 2009 firmó un compromiso con la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton para instalar bases militares de Estados Unidos en ambas costas oceánicas de Panamá y en la estratégica frontera con Colombia, un viejo diseño de los Planes Colombia y Puebla Panamá.

Pero también la “extradición” de Noriega se produce en el marco de una fuerte rebelión popular de trabajadores, intelectuales, estudiantes y otros contra un gobierno, que ya ha dejado varias víctimas por represión y cuando casi el 60 por ciento de los panameños no aprueban su gestión.

Familiares cercanos al presidente han sido detenidos en México por el tema de narcotráfico y abundan las denuncias por corrupción y abuso contra su administración.

Una nueva ola de desinformación sobre la historia real de lo que realmente sucedió en Panamá se extiende por el mundo, entretenido en una historia falsificada sobre Noriega, que en realidad desde septiembre de 2008 debiera estar libre por haber cumplido el tiempo de su condena en Estados Unidos que establecen los reglamentos internacionales.

Todo ha sido ilegal desde su traslado desde Panamá a Estados Unidos en diciembre de 1989, violando el acuerdo y las convenciones en materia de prisioneros de guerra en caso de una invasión como la de Panamá, hasta su escandaloso juicio en Miami, con testigos en su contra conformados por una serie de narcotraficantes menores a los que se le descontó años de prisión y se les dieron otros beneficios para que acusaran al general panameño, aún sin conocerlo ni haberlo visto nunca, como está comprobado.

En las últimas horas el ingreso a Panamá estuvo teñido de ilegalidad ya que no se lo pudo ver como era obligatorio en esas circunstancias y cuando era trasladado en silla de ruedas.

Para humillarlo más se le impuso cárcel común, en un país donde se instalarán nuevas bases militares de los mismos que invadieron y mataron miles de panameños, sin recibir nunca condena alguna.

Ninguna ley se cumple como no cumplió el general Marc Cisneros, a cargo de la invasión, quien tomó compromisos en sus trámites con altos dignatarios de la Iglesia , como Monseñor Sebastián Laboa los que nunca respetó.

Uno de los testigos para condenar a Noriega fue el poderoso narcotraficante colombiano Carlos Ledher, preso en Estados Unidos, a quien la justicia entregó documentos falsos como testigo protegido y al que liberó unos ocho millones de dólares de una cuenta que le habían incautado. Con otro nombre y millones de dólares Ledher y su familia se fueron a vivir a Francia. Al general panameño no se le permitió hablar en su defensa aduciendo “razones de seguridad para Estados Unidos”,

Nadie menciona esto ahora. Sólo el ex procurador de Estados Unidos Ramsey Clark habló con verdad y claridad en su momento contra la brutal invasión a Panamá, denunció las muertes y la destrucción y las mentiras del gobierno de su país en este caso.

¿QUIEN ESCRIBE LA HISTORIA HOY?’

Para advertir hasta qué punto la banalización informativa funciona en estos días es necesario aclarar en primer término, que Noriega al que mencionan como “dictador brutal y ex presidente de Panamá”, nunca fue presidente de ese país.

No se dice tampoco que cuando se produjo la invasión de Estados Unidos a Panamá, de la que fui testigo como corresponsal de periódicos mexicanos, “el dictador” era tan terrible que no había un solo opositor preso.

Unas horas antes de la iniciar esa invasión, soldados de Estados Unidos entraron tranquilamente a la ciudad de Panamá y se llevaron a la sede del Comando Sur en la entonces Zona del Canal que ocupaban militarmente, a Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford, a quines nombraron allí presidente y vicepresidentes de Panamá.

Los principales opositores estaban tranquilamente en sus casas, a pesar de haber realizado una serie de acciones desestabilizadoras y golpistas contra el gobierno panameño, y apoyado la intervención a su propio país. Habían creado una alianza opositora supuestamente “democrática” recibiendo millones de dólares desde Washington, donde tenían la principal sede de esa oposición.

Así mientras comenzaba la invasión los jefes militares estadounidense nombraron, nada menos que en el Comando Sur, al gobierno que iban a imponer en el país invadido.

El único preso “político” era el agente de la CIA estadounidense Frederick Musse, quien había sido detenido cuando se le encontró una radio clandestina para hacer propaganda contra el gobierno y documentos que lo ligaban a la inteligencia del Comando Sur. El fue el primer objetivo de rescate de los invasores con un duro ataque al realmente pequeño cuartel Central de las Fuerzas de Defensa panameñas, empleando helicópteros y artillería.


PRESIDENTES PANAMEÑOS ENTRE 1968 y EL 20 DE DICIEMBRE DE 1989

Para que quede muy claro de cómo se desinforma, ni el general Noriega ni tampoco el general Omar Torrijos, líder panameño, fueron nunca presidentes de Panamá.

Torrijos, al frente de un grupo de militares de la entonces Guardia Nacional se rebeló el 11 de octubre de 1968 derrocando al gobierno oligárquico y pro estadounidense de Arnulfo Arias Madrid.

Poco más de un año después en diciembre de 1969 el Comando Sur junto a algunos militares panameños preparó un golpe contra Torrijos mientras este estaba fuera del país.

Pero el 16 de diciembre en una acción audaz, y con el apoyo del mayor Manuel Antonio Noriega, Torrijos logra regresar en un viejo avión alquilado en México, donde se encontraba, para aterrizar clandestinamente en Chiriquí, departamento panameño fronterizo con Costa Rica.

La ayuda de Noriega, quien lo esperaba iluminando una pista con antorchas en ese lugar, fue clave para el retorno de Torrijos.

Mientras los golpistas derrotados huían y se refugiaban en el Comando Sur de Estados Unidos en la Zona del Canal, Torrijos entró de lleno en la lucha por recuperar el estratégico Canal y Noriega fue nombrado jefe de inteligencia. Torrijos murió en mayo de 1981 junto a un grupo de escoltas y acompañantes en un extraño accidente de aviación atribuido a la CIA por sus familiares e investigadores durante un corto vuelo doméstico.

En 1983 Noriega llegaría a la jefatura de las Fuerzas de Defensa de Panamá, que reemplazaron a la Guardia Nacional , creada en los años en que Estados Unidos se apoderó de ese país para construir el Canal,

Después del golpe fracasado en contra de Torrijos en 1969 fue nombrado presidente Demetrio Basilio Lakas, quien gobernó hasta 1978.

La figura preponderante fue Torrijos, líder de la Revolución panameña que significó un viraje de 180 grados en ese país.

Entre 1978 y la invasión estadounidense de 1989 fueron presidentes de Panamá Arístides Royo (78-82) y Ricardo de la Espriella (82-84). Este renunció el 13 de febrero de 1984 y fue reemplazado transitoriamente por el abogado y diplomático Jorge Illueca hasta octubre de ese mismo año, en que se realizaron elecciones en las que resultó electo Nicolás Arditto Barletta. Barletta gobernó hasta 1985.

Lo sucedió Eric Del Valle, en momentos complejos para el país.

En 1988 asume la presidencia Manuel Solís Palma, quien a su vez en 1989 es reemplazado por Francisco Rodríguez.

Este era el presidente de Panamá cuando se produjo la brutal invasión, y Noriega, comandante de Fuerzas de Defensa, había sido nombrado cuatro días antes por la Asamblea de representantes de Corregimientos como Jefe de Gobierno, manteniendo la presidencia Rodríguez, en un intento por frenar cualquier tipo de acción estadounidense contra el país.

Muchos panameños fueron desaparecidos y encontrados cuando las madres de las víctimas y organismos humanitarios lograron que se abrieran algunas de las fosas comunes que existen en ese país, donde había decenas de cadáveres y algunos militares que defendieron Panamá, habían sido sacados de los hospitales donde estaban con heridas y fracturas(enyesados varios de ellos) y ejecutados con un disparo en la cabeza.

De todo eso hay documentación suficiente como de las armas probadas, entre estas los aviones silenciosos F17 Stealth, granadas especiales, los nuevos helicópteros Apache con un sistema de visión nocturna que permitía ver como si fuera de día.

Panamá fue la Guernica de América Latina entonces. En enero de 1990 el jefe suplente del estado mayor del ejército norteamericano Jimmy Ross recordó a un periodista de la agencia británica Reuter que se sentían orgullosos por la “demostración” (invasión) y atribuyó al éxito a la nueva tecnología probada allí. “Todo funcionó mejor de lo esperado” dijo.

El Apache había sido diseñado para destruir los tanques del Pacto de Varsovia, cargar misiles Helfire y cañones de fuego rápido de 30 Mm . Este helicóptero reemplazó al Cobra AH-1 usado en Vietnam.

“Hablé con pilotos que utilizaron el Apache con el que ellos podían suspenderse y observar más o menos desde unos mil metros y ver, por ejemplo, cuando entraban las tropas nuestras por algún lugar y el enemigo salía por detrás”. Eso explica por qué los hombres de la resistencia -que la hubo en Panamá- eran literalmente “cazados” en sus desplazamientos.

La prueba de armas incluyó sensores y cañones láser, rayos infrarrojos, bombas y granadas especiales, algunas tipo napalm que pulverizaba o derretía metales y otras que podían entrar en una casa y convertir en cenizas a los seres humanos y dejar todo el mobiliario y la estructura en perfectas condiciones.

Los cascos y chalecos utilizados por las tropas eran de Kevlar un material delgado como la hoja de un papel, pero más duro que el acero. Cascos y chalecos tenían por los menos 16 capas delgadas y livianas que impedían el paso de las balas. Los defensores de Panamá armas livianas y alguno que otro mortero. Era realmente David contra Goliat.

La invasión ya era un crimen, pero los delitos cometidos contra la población fueron de lesa humanidad. Esos crímenes no serán juzgados y menos aún bajo el actual gobierno que hizo retroceder la historia panameña a los tiempos de la primera ocupación norteamericana.



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