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lunes, 27 de abril de 2026

EEUU NO BUSCA LA PAZ CON IRÁN, SINO SU DESTRUCCIÓN

Por Augusto Zamora

El fin, por ahora, de los criminales ataques contra la República Islámica de Irán (RII), la tregua existente y el incierto proceso de negociación en marcha no debe interpretarse como el fin del conflicto que enfrenta a Irán con los países agresores, EEUU e Israel. Aunque se llegara a firmar un acuerdo de paz, los hechos demuestran sobradamente que los acuerdos, para EEUU, desde el siglo XIX carecen de obligatoriedad y, por tanto, pueden ser rotos o desconocidos en cualquier momento. Trump retiró a EEUU del tratado nuclear con Irán, firmado en 2015, echando por tierra en minutos años de negociaciones. EEUU también se retiró de todos los tratados sobre control de armamentos firmados con la URSS y prolongados con Rusia, como Estado sucesor, además de retirarse de decenas de organismos internacionales. Desde los propios orígenes de EEUU, los tratados internacionales son instrumentales, no obligatorios. Firmar acuerdo con EEUU no garantiza nunca nada. Quien crea lo contrario se pierde.
El conflicto que enfrenta a Israel con todos sus vecinos, pero, muy particularmente, con Irán, es existencial. El régimen sionista tiene como objetivo adquirir su “espacio vital” (el lebensraun nazi), que es ocupar toda Palestina y, para lograrlo, debe destruir a los palestinos como pueblo. El genocidio en Gaza no es hecho puntual, sino una etapa más para ampliar su ‘lebensraun’. Ese objetivo cuenta con el apoyo irrestricto de EEUU y de países europeos como Alemania y Francia. Busca, igualmente, destruir a los países vecinos y, con el apoyo de EEUU y la complicidad vergonzante de los países árabes, someter Oriente Medio y Próximo a los dictados del sionismo y de EEUU. Hagan memoria sobre el destino del llamado “eje de resistencia” al sionismo. Egipto, vendido a EEUU y Arabia Saudita por 1.500 millones de dólares anuales. Iraq, Libia y Siria destruidos por ataques armados y operaciones secretas, hasta el colapso de esos Estados. Del “eje de resistencia” sólo que Irán como Estado y los movimientos que apoya.
Desde su fundación, en 1948, el Estado sionista no ha cesado de ocupar territorio palestino y no cesará de hacerlo. La nueva invasión de Líbano y la pretensión de crear una ‘franja de seguridad’ vaciándola de libaneses busca -aunque no lo digan- crear condiciones para anexionarse dicha franja, como hicieron con los Altos del Golán. Detrás de todo eso está el delirio nazionista de establecer un -imposible- ’Gran Israel’ invadiendo el vecindario. Quien quiera creer lo contrario o se engaña o no entiende.
En el otro lado se encuentran el pueblo palestino, Irán y los movimientos afines. Todos ellos defienden la creación de un Estado palestino y el fin del régimen sionista. No hay forma, en las presentes -y futuras- circunstancias, de encontrar arreglo a esa contradicción, que se ha agudizado al extremo tras el genocidio y destrucción de Gaza.
Lo que se pueda firmar como ‘acuerdo de paz’ entre Irán y EEUU será más una tregua que un acuerdo real. Prueba de ello es que Trump ha ordenado la construcción de miles de misiles THAAD y Tomahawk, entre otros, para suplir los empleados en la agresión contra Irán. Además, está solicitando triplicar su cantidad, tanto para surtir de misiles suficientes al Estado sionista, como para llenar los arsenales de EEUU. En dos años, como máximo, según calculan expertos, EEUU dispondría de un arsenal enorme. En otras palabras, ganado tiempo, EEUU estaría en mejores condiciones para intentar destruir Irán, destruyendo lo que crean que deban destruir para alcanzar ese objetivo. Quien crea que EEUU busca un acuerdo real con Irán ignora lo que es EEUU y, peor aún, desconoce, voluntaria o idiotamente, el peso del lobby sionista/evangélico ahí.
El Ejército de EEUU ha solicitado 745,7 millones de dólares para adquirir 96 sistemas lanzacohetes múltiples Himars, multiplicando por doce la financiación inicial, según los documentos presupuestarios del Pentágono. Según esos documentos, para el año fiscal 2026, que finaliza el 30 de septiembre, había destinados únicamente 61,5 millones de dólares, para adquirir sólo seis unidades. Ahora, el Ejército quiere ampliar las reservas de Himars hasta las 617 unidades. Hay que retroceder a 2023 para encontrar una cantidad similar. Ese año se destinaron 672 millones de dólares a los Himars, incluidos 516 millones para reponer los sistemas transferidos al régimen ukronazi. El Pentágono también tiene solicitados 2.700 millones de dólares para lanzadores terrestres MRC, usados por los misiles Tomahawk y SM-6. En suma, EEUU prepara otra guerra, y no será para ocupar Groenlandia ni contra Rusia. Su destino más seguro es Irán.
Tres factores han sido determinantes para que EEUU haya buscado un alto al fuego. El primero fue el agotamiento de sus arsenales, ante la inesperada resistencia de Irán. El 23 de abril, según una última evaluación publicada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el ejército de EEUU “agotó sus reservas de misiles críticos hasta niveles peligrosos durante la guerra de siete semanas contra Irán, lo que generó un riesgo a corto plazo que podría dejar al país vulnerable”. Si los agresores hubieran dispuesto de armamento suficiente, la guerra habría continuado.
El segundo factor es el económico. El cierre del estrecho de Ormuz y los ataques -merecidos- de Irán a la infraestructura energética de los países del golfo, estaban desencadenando una crisis energética que, en primer lugar, se iba a llevar por delante a los principales aliados de EEUU, es decir a la Europa atlantista, Japón y Corea del Sur. El rechazo atlantista a apoyar la agresión yanqui/sionista contra Irán tenía una profunda razón económica. Si la guerra hubiera continuado, la crisis energética habría podido desatar una crisis en una mayoría de economías del mundo, pero, en primer término, entre los aliados de EEUU. La prórroga del cese al fuego es respuesta a la agonía económica y al ahogo financiero de las petromonarquías. El 19 abril pasado, Emiratos Árabes Unidos inició conversaciones con EEUU para obtener respaldo financiero, según informara el diario Wall Street Journal. Y la crisis apenas comienza, pues desde el inicio de la agresión contra Irán la fuga de capitales y empresas ha sido cotidiana.
El tercer factor es la insospechada resistencia de Irán y su asombroso arsenal misilístico. Podría ocurrir que la capacidad militar demostrada de Irán sea el detonante de una tercera -y casi definitiva- agresión contra este país. Vamos a explicarnos. El Estado genocida sionista ha sufrido en vivo y directo el poder militar y tecnológico de Irán, cuyos misiles causaron daños terribles a entidad sionista. Sería ingenuo no pensar que el poder iraní no ha causado una preocupación existencial entre los sionistas. Tendrán ya considerado que, si Irán, con todo y las enormes sanciones que ha sufrido, ha podido desarrollar el poderoso armamento del que ha hecho gala, ¿qué no podría desarrollar con una economía reconstruida y con apoyo de Rusia, China y Corea del Norte? La paz beneficiaría grandemente a Irán, pero sería fatal para el ente sionista. Si destruir Irán ha sido objetivo de dicho ente, tras el fracaso de la agresión, pasará a ser objetivo esencial. No se detendrá hasta lograr que EEUU lance un tercer y aniquilador ataque contra Irán.
Si en Irán entienden la hondura del juego, el único medio de garantizar su sobrevivencia sería desarrollando como sea el arma nuclear. Porque, así como Irán ha demostrado su fuerza y resiliencia, esa fuerza y resiliencia habrá multiplicado el temor, en el ente sionista, a un Irán cada día más potente económica, militar y tecnológicamente. De esa guisa, una tercera agresión estaría cantada, y esta vez en manada, de forma similar a lo que le ocurrió al Iraq de Sadam Husein. EEUU y el ente sionista no irían solos. En esa tercera agresión, no lo duden, participarían la OTAN, las petromonarquías del golfo Pérsico y todos los títeres que EEUU pueda arrastrar, al estilo Afganistán.
Desde esa perspectiva adquiere tu verdadero sentido la exigencia de EEUU y el ente sionista, de pretender despojar a Irán de todas, absolutamente todas, sus reservas de uranio enriquecido. Sólo privando a Irán de dicho uranio se garantizaría que Irán quede imposibilitado de desarrollar un arma nuclear y -asegurada esta imposibilidad-, podrían EEUU y su cohorte planificar una tercera y definitiva guerra de agresión, para aniquilar de raíz a la república islámica y desmantelar Irán como país, dividiéndolo a su antojo. En Irán parece que lo están entendiendo. Así, el presidente Pezeshkian defendió que ningún actor externo tiene derecho a privar al país de sus derechos nucleares. El 26 de abril, se filtró la última propuesta de Irán a EEUU: reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra y posponer para una etapa posterior las negociaciones nucleares. Nos dejaría sorprendidos que EEUU pueda aceptar esa propuesta, pues la idea de EEUU (mejor dicho, del ente sionista) es lo opuesto: el uranio enriquecido a cambio de ¿paz? Recuerden Libia. Gadafi, para agradar a Occidente, se desarmó. ¿Qué pasó luego?...
El destino del uranio enriquecido es el nudo de la cuestión y la posición de EEUU sobre este tema será la señal de lo que piense a futuro. Si insiste a muerte en que Irán entregue su uranio, es porque está considerando un tercer y definitivo ataque. Si opta por una posición más sensata y aceptable para Irán, es que la posibilidad de este tercer ataque se aleja. Por demás, si algo demostró Irán en la guerra impuesta por el eje gringo/sionista es que dispone de tecnología suficiente para fabricar misiles capaces de ser dotados de ojivas nucleares. Dicho de otra forma, Irán ha demostrado que posee la tecnología necesaria para fabricar misiles de largo y medio alcance con capacidades múltiples. Disponiendo de uranio enriquecido suficiente, estaría en capacidad de fabricar en meses ojivas nucleares. En caso de necesitar una mano amiga, ahí está Corea del Norte, cuyos ingenieros enseñaron a los iraníes cómo se construyen fortalezas subterráneas.

Por último, señalamos que la agresión contra Irán puede entenderse como un ensayo de la casi inevitable guerra entre EEUU y China (y Rusia) por el control del Pacífico. Pero ese es otro tema, para otro día calendario.


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domingo, 15 de enero de 2012

¿Podría la Marina de los EE.UU. ser derrotada por Irán en el Golfo Pérsico?.Por Mahdi Darius Nazemroaya

Después de años de amenazas de EE.UU., Irán está tomando medidas que sugieren que está dispuesto y es capaz de cerrar el Estrecho de Ormuz.

El 24 de diciembre del 2011 Irán comenzó sus ejercicios navales con Velayat`s-90 en los alrededores del estrecho de Ormuz, y se extienden desde el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán (mar de Omán) hasta el Golfo de Adén y el Mar Arábigo.

Desde la realización de estos ejercicios, se ha producido una creciente guerra de palabras entre Washington y Teherán. Nadie de la Administración de Obama o el Pentágono lo ha hecho o dicho hasta ahora, sin embargo, han disuadido a Teherán de continuar sus ejercicios navales.


La naturaleza geopolítica del Estrecho de Ormuz

Además del hecho de que es un punto de tránsito importante para los recursos energéticos mundiales y un cuello de botella estratégico, otras dos cuestiones deben abordarse en relación con el estrecho de Ormuz y su relación con Irán. La primera se refiere a la geografía del Estrecho de Ormuz. La segunda se refiere al papel de Irán en la co-gestión del Estrecho estratégico, de acuerdo con el derecho internacional y los derechos de soberanía nacional.

El tráfico marítimo que pasa por el Estrecho de Ormuz siempre ha estado en contacto con fuerzas navales iraníes, que están compuestas en su mayoría por iraníes de la Fuerza Armada regular y de la Guardia Marina de Guerra Revolucionaria iraní. De hecho, las fuerzas navales iraníes y la policía vigilan el estrecho de Ormuz, junto con el Sultanato de Omán, a través del enclave omaní de Musandam. Más importante aún, para transitar por el Estrecho de Ormuz, todo el tráfico marítimo, incluida la Marina de los EE.UU., debe navegar a través de las aguas territoriales iraníes. Casi todas las entradas en el Golfo Pérsico se realizan a través de las aguas iraníes y la mayoría de las salidas son a través de las aguas de Omán.

Irán le permite usar sus aguas territoriales a los buques extranjeros de buena fe y sobre la base de la Parte III de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho de las disposiciones de tránsito marítimos, que estipulan que los barcos son libres de navegar por el Estrecho de Ormuz y organismos acuíferos similares, sobre la base de navegación rápida y continua entre un puerto abierto y en alta mar. A pesar de que Teherán acostumbra a seguir las prácticas de navegación de la Ley Marítima, éste no está legalmente obligado por ella. Al igual que Washington, Teherán firmó este tratado internacional, pero nunca lo han ratificado.


Tensión Estadounidense-iraní en el Golfo Pérsico

En desarrollos recientes, el Majlis (Parlamento) iraní ha vuelto a evaluar el uso de buques extranjeros de las aguas iraníes en el Estrecho de Ormuz.

La legislación propone bloquear la posibilidad de que los buques de guerra extranjeros utilicen para navegar las aguas territoriales iraníes del Estrecho de Ormuz sin permiso de Irán; el Parlamento de Seguridad Nacional iraní y la Comisión de Política Exterior están estudiando una legislación que establecería una postura oficial iraní. Esta última dependería de los intereses estratégicos y de seguridad nacional de Irán. [1]

El 30 de diciembre de 2011, el portaaviones USS John C. Stennis pasó por el área en la que Irán estaba realizando sus ejercicios navales. El comandante de las fuerzas regulares de Irán, el general Ataollah Salehi, informó al USS John C. Stennis y otros buques de la Marina de EE.UU. de no regresar al Golfo Pérsico mientras que Irán esté haciendo sus ejercicios, diciendo que Irán no tiene la costumbre de repetir una advertencia dos veces. [2] Poco después de la severa advertencia de Irán a Washington, la secretaría de prensa del Pentágono respondió haciendo una declaración que decía: “Nadie en este gobierno busca la confrontación [con Irán] sobre el estrecho de Ormuz. Es importante bajar la temperatura “. [3]

En un escenario real de conflicto militar con Irán, es muy probable que las compañías de aviones de EE.UU. operen en realidad fuera del Golfo Pérsico y desde el sur del Golfo de Omán y el Mar Arábigo. A menos que los sistemas de misiles que Washington está desarrollando en los petro-emiratos en el sur del Golfo Pérsico estén en funcionamiento, el despliegue de grandes buques de guerra de EE.UU. en el Golfo Pérsico sería poco probable. Las razones de esto están vinculados a las realidades geográficas y la capacidad defensiva de Irán.

La geografía va en contra del Pentágono: La Fuerza Naval de EE.UU. tiene sus límites en el Golfo Pérsico

La fuerza naval de EE.UU., que incluyen a la Marina y la Guardia Costera de EE.UU., tiene primacía sobre todas las otras armadas y fuerzas marítimas en el mundo. Sus capacidades oceánicas o en alta mar no tienen precedentes y son inigualables por cualquier otra potencia naval. Primacía no significa invencible. Las fuerzas navales de EE.UU. en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico son, no obstante, vulnerables.

A pesar de su fuerza y resistencia, la geografía, literalmente, va en contra del poder naval de EE.UU. en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico. La estrechez relativa del Golfo Pérsico lo hace como un canal, por lo menos en un contexto estratégico y militar. Hablando en sentido figurado, los portaaviones y buques de guerra de los EE.UU. están confinados a las aguas estrechas o a estar encerrados dentro de las aguas costeras del Golfo Pérsico. [Véase el mapa]

Aquí es donde entran en juego las capacidades avanzadas de misiles de las fuerzas armadas iraníes. El arsenal de torpedos y misiles iraníes haría breve el trabajo naval de EE.UU. en las aguas del Golfo Pérsico, donde los barcos de EE.UU. se restringen. Esto es porque EE.UU. ha estado ocupado construyendo un sistema de escudo antimisiles en el Golfo Pérsico, con la Cooperación del Golfo (CCG), en los últimos años.

Incluso las pequeñas embarcaciones de patrullas iraníes en el Golfo Pérsico, que parecen lastimosas e insignificantes frente a un portaaviones o destructores de EE.UU., amenazan a sus buques de guerra. Las apariencias engañan; estas lanchas patrulleras iraníes pueden lanzar una andanada de misiles que podrían dañar de manera significativa y eficaz a los grandes buques de guerra de EE.UU.. Pequeñas lanchas patrulleras iraníes también son difícilmente detectables y un complicado objetivo.

Las fuerzas iraníes también podrían atacar las capacidades navales de EE.UU. simplemente con el lanzamiento de ataques de misiles iraníes desde tierra firme en la costa norte del Golfo Pérsico. Incluso en 2008 el Instituto de Washington para Política del Cercano Oriente reconoció la amenaza de las baterías móviles de misiles costeros, misiles anti-buques, y pequeños barcos armados con misiles de Irán. [4] Otros activos iraníes navales como aviones no tripulados, los aerodeslizadores, minas, equipos de buceo, y mini-submarinos, también podrían ser utilizados en una guerra naval asimétrica contra la Quina flota de EE.UU..

Incluso las propias simulaciones de guerra del Pentágono han demostrado que una guerra en el Golfo Pérsico con Irán sería un desastre para Estados Unidos y sus fuerzas armadas. Un ejemplo clave es el Desafío del Milenio de 2002 (MC02) juego de guerra en el Golfo Pérsico, que se llevó a cabo a partir del 24 de julio del 2002 hasta el 15 de Agosto del 2002 y tardó casi dos años para prepararse. Este ejercicio de mamut fue uno de los juegos de guerra más grandes y más caros jamás realizados por el Pentágono. El MC02 se llevó a cabo poco después de que el Pentágono había decidido que continuaría con el impulso de la guerra en Afganistán atacando Irak, Somalia, Sudán, Libia, Líbano, Siria, y terminando con el gran premio de Irán, en una campaña militar amplia para asegurar la primacía de EE.UU. en el nuevo milenio.

Después de que MC02 fue terminado, el juego de guerra fue “oficialmente” presentado como una simulación de una guerra contra Irak bajo el régimen del presidente Saddam Hussein, pero en realidad estos juegos de guerra pertenecían a Irán. [5] EE.UU. ya había realizado evaluaciones para la próxima invasión anglo-estadounidense de Irak. Por otra parte, Irak no tenía las capacidades navales que merecen tal uso a gran escala de la Marina de EE.UU..

El MC02 se llevó a cabo para simular una guerra con Irán, que tuvo el nombre en código “rojo” y se refirió a un estado desconocido de enemigos canallas de Medio Oriente en el Golfo Pérsico. Aparte de Irán, ningún otro país podría cumplir con los perímetros y características del “Rojo” y sus fuerzas militares, de los patrulleros a las unidades de motocicletas. La simulación tuvo lugar porque Washington estaba planeando un ataque contra Irán poco después de la invasión de Irak en 2003.

El escenario en el juego de guerra de 2002 se inició con EE.UU., denominado “Blue”, dando a Irán un ultimátum de un día para entregarse en el año 2007. Fecha que en el juego de guerra de 2007 corresponde cronológicamente a los planes de EE.UU. para atacar a Irán después del ataque israelí contra el Líbano en 2006, que fue la ampliación, de acuerdo con los planes militares, de una guerra más amplia contra Siria. La guerra contra el Líbano, sin embargo, no sale según lo planeado, y EE.UU. e Israel se dan cuenta de que si Hezbollah puede desafiar en el Líbano, luego una expansión de la guerra con Siria e Irán sería un desastre.

En el escenario de guerra del MC02, Irán iba a reaccionar a la agresión de EE.UU. con el lanzamiento de un bombardeo masivo de misiles que superaría a los EE.UU. y destruiría dieciséis buques de guerra Estadounidenses – un portaaviones, diez cruceros, y cinco buques anfibios. Se estima que si esto hubiera ocurrido en el contexto real del escenario de guerra, más de 20.000 militares de EE.UU. hubiesen muerto en el primer día después del ataque. [6]

A continuación, Irán enviaría sus patrullas pequeñas – las que parecen insignificantes en comparación con el USS John C. Stennis y otros grandes buques de guerra de EE.UU. – para aplastar al resto de las fuerzas navales del Pentágono en el Golfo Pérsico, lo que resultaría en el daño y hundimiento de la mayor parte de la Quinta Flota de los EE.UU. y la derrota de éste. Después de la derrota de EE.UU., los juegos de guerra se iniciaron de nuevo, pero “Red” (Irán) tenían que operar bajo el supuesto de deficiencias y carencias, de modo que a las fuerzas de EE.UU. se les permitiría salir victoriosos de la batalla. [7] Este resultado de los juegos de guerra ha obviado el hecho de que EE.UU. se ha visto desbordado en el contexto de una verdadera guerra convencional con Irán en el Golfo Pérsico.

Por lo tanto, el formidable poder naval de Washington se ve obstaculizado tanto por la geografía, así como por las capacidades militares de Irán, cuando se trata de luchar en el Golfo Pérsico e incluso en gran parte del Golfo de Omán. Sin aguas abiertas, al igual que en el Océano Índico o el Pacífico, EE.UU. tendrá que luchar bajo tiempos de respuesta muy reducidos y, más importante aún, no será capaz de luchar en un enfrentamiento (militarmente seguro) de distancia. Así, las cajas de instrumentos del sistema de defensa de EE.UU., que fueron diseñadas para el combate en aguas abiertas utilizando enfrentamiento a rangos, se vuelve poco práctico en el Golfo Pérsico.


¿Haciendo superfluo al Estrecho de Ormuz para debilitar a Irán?

Todo el mundo sabe la importancia del Estrecho de Ormuz, y Washington y sus aliados son muy conscientes de que los militares iraníes lo pueden cerrar por un período de tiempo significativo. Esto es porque EE.UU. ha estado trabajando con los países del CCG – Arabia Saudita, Qatar, Bahrein, Kuwait, Omán y los Emiratos Árabes Unidos – para modificar el trazado de su petróleo a través de tuberías sin pasar por el estrecho de Ormuz, y canalizando el aceite del CCG directamente al Océano Índico , al Mar Rojo, o el mar Mediterráneo. Washington también ha estado presionando a Irak para que busque rutas alternativas en las negociaciones con Turquía, Jordania y Arabia Saudita.

Israel y Turquía también han estado muy interesados ​​en este proyecto estratégico. Ankara ha mantenido conversaciones con Qatar sobre la creación de una terminal petrolera que llegaría a Turquía a través de Irak. El gobierno turco ha intentado conseguir que Irak vincule sus campos petrolíferos del sur, así como los campos petroleros del norte de Irak, a las rutas de tránsito que atraviesa Turquía. Esto es todo lo vinculado a las visiones de Turquía de ser un corredor de energía y eje importante de tránsito.

Los objetivos de re-enrutamiento de petróleo desde el Golfo Pérsico quitarían un elemento importante de la influencia estratégica que Irán tiene en contra de Washington y sus aliados. Se podría efectivamente reducir la importancia del Estrecho de Ormuz. Podría muy bien ser un requisito previo para los preparativos de guerra, y una guerra liderada por Estados Unidos contra Teherán y sus aliados.

Es en este marco que el oleoducto de petróleo crudo de Abu Dhabi o el Oleoducto Hashan-Fujairah está siendo fomentado por los Emiratos Árabes Unidos para eludir la ruta marítima en el Golfo Pérsico pasando por el Estrecho de Ormuz. El diseño del proyecto fue elaborado en 2006, el contrato fue publicado en 2007, y la construcción se inició en 2008. [8] Este oleoducto pasa directamente desde Abdu Dhabi hasta el puerto de Fujairah, en la costa del Golfo de Omán en el Mar Arábigo.


En otras palabras, se le dará acceso al Ocáno Ídico a las exportaciones de petróleo de los Emiratos Árabes Unidos. Ha sido presentado públicamente como un medio para garantizar la seguridad energética al evitar Ormuz, y tratando de evitar a los militares iraníes. Junto con la construcción de este gasoducto, está la construcción de un reservorio de petróleo estratégico en Fujairah. Asimismo, está previsto también mantener el flujo de petróleo en el mercado internacional que cerró Golfo Pérsico. [9]

Aparte de la Petroline (Este-Oeste, Arabia Pipeline), Arabia Saudí también ha estado buscando rutas de tránsito alternativas y examina los puertos de sus vecinos del sur en la Península Arábiga, Omán y Yemen. El puerto yemení de Mukalla, en la costa del Golfo de Adén, ha sido de particular interés para Riad. En 2007, las fuentes israelíes informaron con bombos y platillos un proyecto de oleoducto en las obras que conectan los campos petrolíferos de Arabia con Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos, Muscat, en Omán, y finalmente a Mukalla en Yemen. La reapertura del oleoducto Irak-Arabia Saudita (IPSA), que fue construido por Saddam Hussein, que irónicamente evitaría el estrecho de Ormuz e Irán, también ha sido un tema de discusión para los saudíes con el gobierno iraquí en Bagdad.

Si Siria y Líbano se convirtieron en clientes de Washington, el difunto Trans-árabe Pipeline (Tapline) también podría ser reactivado, junto con otras rutas alternativas que van desde la Península Arábiga hasta la costa del Mar Mediterráneo, a través del Levante. Cronológicamente, esto también encajaría en los esfuerzos de Washington para invadir el Líbano y Siria en un intento por aislar a Irán antes de cualquier posible enfrentamiento con Teherán.

Los ejercicios navales del Velayat-90 iarní, que se extendió en las proximidades de la entrada del Mar Rojo en el Golfo de Adén, en las aguas territoriales de Yemen, también se llevó a cabo en el Golfo de Omán, frente a la costa de Omán y en la costa oriental del los Emiratos Árabes Unidos. Entre otras cosas, el Velayat-90 debe ser entendido como una señal de que Teherán está listo para operar fuera del Golfo Pérsico e incluso puede atacar o bloquear las tuberías tratando de eludir el estrecho de Ormuz.

La Geografía està nuevamente del lado de Irán. Evitar pasar por el Estrecho de Ormuz no cambia el hecho de que la mayoría de los campos petroleros pertenecientes a los países del CCG se encuentran en el Golfo Pérsico o cerca de sus costas, lo que significa que están situados en las proximidades de Irán y, por lo tanto, a corta distancia de Irán. Al igual que en el caso de la tubería de Hashan-Fujairah, los iraníes podrían desactivar el flujo de petróleo desde el punto de origen. Teherán podría lanzar misiles y ataques aéreos o desplegar sus fuerzas anfibias en tierra, mar, aire en estas áreas. No necesariamente tienen que bloquear el estrecho de Ormuz, después de todo, impedir el flujo de energía es el principal objetivo de las amenazas de Irán.

La Guerra Fría estadounidense-iraní

Washington ha estado a la ofensiva contra Irán utilizando todos los medios a su alcance. Las tensiones en el Estrecho de Ormuz y en el Golfo Pérsico son sólo el comienzo de un peligroso “multi-frente” de la guerra fría regional entre Teherán y Washington en el Medio Oriente. Desde 2001, el Pentágono también ha reestructurado sus fuerzas armadas para librar guerras convencionales, con enemigos como Irán. [10] Sin embargo, la geografía ha trabajado siempre contra el Pentágono y EE.UU. no ha encontrado una solución para su dilema naval en el Golfo Pérsico. En lugar de una guerra convencional, Washington ha tenido que recurrir a una guerra encubierta, económica y diplomática contra Irán.

*Mahdi Darius Nazemroaya es un sociólogo y autor galardonado. Es un investigador asociado en el Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG), en Montreal. Se especializa en Medio Oriente y Asia Central. Ha sido colaborador invitado y ha discutido sobre Medio Oriente en numerosos programas y redes internacionales como Al Jazeera, Press TV y Russia Today. Nazemroaya también fue testigo de la “primavera árabe” en acción en el norte de África. Mientras que estuvo en el terreno en Libia durante los bombardeos de la OTAN, informó desde Trípoli para varios medios de comunicación. Envió expediciones de campo claves de Libia para Global Research y fue corresponsal especial para el sindicado Pacifica Flashpoints, programa de investigación y difusión de Berkeley, California. Sus escritos han sido publicados en más de diez idiomas. También escribe para la Strategic Culture Foundation (SCF) en Moscú, Rusia.


Notas

[1] Fars News Agency, “Foreign Warships Will Need Iran’s Permission to Pass through Strait of Hormuz,” January 4, 2011.
[2] Fars News Agency, “Iran Warns US against Sending Back Aircraft Carrier to Persian Gulf,” January 4, 2011.
[3] Parisa Hafezi, “Iran threatens U.S Navy as sanctions hit economy,” Reuters, January 4, 2012.
[4] Fariborz Haghshenass, “Iran’s Asymmetric Naval Warfare,” Policy Focus, no.87 (Washington, D.C.: Washington Institute for Near Eastern Policy, September 2010).
[5] Julian Borger, “Wake-up call,” The Guardian, September 6, 2002.
[6] Neil R. McCown, Developing Intuitive Decision-Making In Modern Military Leadership (Newport, R.I.: Naval War College, October 27, 2010), p.9.
[7] Sean D. Naylor, “War games rigged? General says Millennium Challenge ‘02 ‘was almost entirely scripted,’” Army Times, April 6, 2002.
[8] Himendra Mohan Kumar, “Fujairah poised to be become oil export hub,” Gulf News, June 12, 2011.
[9] Ibid.
[10] John Arquilla, “The New Rules of War,” Foreign Policy, 178 (March-April, 2010): pp.60-67.

Publicado en Economía, III Guerra Mundial, Medio Oriente por Arielev en enero 10, 2012

Mahdi Darius Nazemroaya*
Global Research (Traducido por Arielev)
http://sleepwalkings.wordpress.com/2012/01/10/la-geopolitica-del-estrecho-de-ormuz-podria-ser-derrotada-la-marina-de-ee-uu-a-manos-de-iran-en-el-golfo-persico/