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mi茅rcoles, 1 de febrero de 2012

agon铆a de la OEA y segunda muerte de la Doctrina Monroe y el ALCA.Por Alfredo Jalife-Rahme

Son tiempos del lulismo en Am茅rica Latina (AL). Desde 2002, hab铆a vaticinado lo que a mi juicio representa(ba) el lulismo:”Salvaci贸n de Brasil y AL” (”Incandescencia neoliberal y esperanza con Lula”; revista V茅rtigo, 8/12/02).

Tras el triangulado golpe de Estado presuntamente promovido por EU en Honduras, con el prop贸sito avieso de torpedear la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am茅rica (Alba) -ahora constituido por ocho pa铆ses de los 33 de AL-, pareciera que Washington sea m谩s tolerante a la ola del lulismo en la regi贸n, en la fase del incipiente orden multipolar.

Una ex guerrillera, Dilma Rousseff, gobierna el principal polo de poder de AL, mientras el presidente peruano de corte nacionalista-socialista, Ollanta Humala (ollanta en quechua significa: “el guerrero que desde su atalaya todo lo ve”) ha confesado tener como referente a Lula: “Si alg煤n modelo tiene 茅xito es el brasile帽o” (larepublica.pe, 26/4/11).

Hace un mes estuve en Bogot谩, donde viv铆 el inesperado ascenso de un ex guerrillero, Gustavo Petro, como alcalde de la capital colombiana y presenciar la debacle del modelo neoliberal- facistoide del ex presidente Uribe (el sosias de Calder贸n).

En Paraguay, el presidente Fernando Lugo no se encuentra nada distante del lulismo del que la asombrosa presidenta de Argentina, Cristina Fern谩ndez, es una de las principales aliadas geoecon贸micas.

En entrevista reciente con el muy solvente conductor de televisi贸n y radio en Estados Unidos (EU) Rub茅n Luengas, me atrev铆 a formular que AMLO representa el estereotipo feliz del “Lula mexicano”.

El lulismo se ha impuesto como una de las corrientes principales de AL -cuando EU ha hecho lo imposible tanto por la v铆a militar como por el m茅todo subversivo (que incluye la propaganda negra) para detener el ascenso del Alba-, no ser茅 cruel en hacer le帽a de los 谩rboles ca铆dos del 脕rea de Libre Comercio de las Am茅ricas (ALCA) ni del difunto Plan Puebla-Panam谩, el demencial plan bushiano-foxiano-casta帽edista.

Hechos: el presidente de Venezuela, Hugo Ch谩vez -quien exhibe una fortaleza tit谩nica pese a su cuarta sesi贸n de quimioterapia debido a su lamentable enfermedad- convoc贸 a una reuni贸n antigravitatoria para dar nacimiento a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe帽os (Celac), a la que concurrieron hasta algunos latin贸fobos “caballos de Troya”, quienes prefieren ser esclavos de Estados Unidos (EU) y Canad谩, en lugar de estar en la primera fila del futuro halag眉e帽o que se presagia para AL como uno de los principales polos del incipiente orden multipolar (”Hacia el bloque transregional de Latinoam茅rica y los pa铆ses 谩rabes”, Bajo la Lupa, 7/12/11)

Ch谩vez, quien guste o no -quiz谩 debido a su formaci贸n militar estrat茅gica-, posee un profundo conocimiento de la geopol铆tica, asever贸 que la cumbre fundacional de la Celac represent贸 “en 100 a帽os lo m谩s importante en este continente”. Ch谩vez entendi贸 perfectamente que la Celac “no hubiese sido posible” de “no haber cambiado el mapa geopol铆tico en la regi贸n” y avizora que “es el tiempo de Am茅rica Latina y el Caribe” para construir “un espacio geopol铆tico tal cual era el proyecto de Bol铆var”.

Ch谩vez parece haber hecho caso de mis prudentes advertencias durante la conferencia que impart铆 en Caracas, de no seguir el modelo monetarista y fiscalista de la Uni贸n Europea (UE), hoy en desasosiego: “La Celac nunca (sic) caminar谩 por el rumbo de la UE, donde no hubo liderazgos capaces (sic) ni fuerzas populares (sic) que obligaran a cambios profundos” (La Jornada, 9/12/11). Altos funcionarios del gobierno venezolano me comentaron que Ch谩vez estuvo atento a mi ponencia desde un hospital.

Se aprob贸 la hist贸rica Declaraci贸n de Caracas y, en forma deportiva y nada ideologizada, recay贸 la presidencia pro t茅mpore en el chileno Sebasti谩n Pi帽era, quien ha manifestado tener un enfoque geoecon贸mico m谩s que pinochetista. En forma l煤cida, Pi帽era invit贸 a “mirar hacia el futuro” (elmundo.es, 9/12/11). Queda atr谩s totalmente derrotada la aciaga fase de los est茅riles ejes antag贸nicos en el hemisferio que impuls贸 la dupla bushiana de Fox-Casta帽eda.

La transversalidad de la Celac es azorante cuando Cuba, expulsada de la OEA en 1962 por encargo de EU, acoger谩 su pr贸xima cumbre el a帽o entrante. La custodia del tesoro promisorio de la Celac est谩 en manos de una troika: Venezuela, Chile y Cuba.

La Celac conjunta a los 33 pa铆ses de AL y nace con el legado pol铆tico del Grupo de R铆o y la Cumbre de Am茅rica Latina y el Caribe sobre Integraci贸n y Desarrollo (CALC). En forma significativa y por razones culturales evidentes, EU y Canad谩, dos pa铆ses de la angl贸sfera con poderosas minor铆as “latinas”, no forman parte del nuevo bloque.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, puso el dedo en la llaga sobre el papel entreguista de la OEA a la agenda unilateral de EU: “Es claro que necesitamos un nuevo sistema latinoamericano. Sus sesgos y atavismos acumulados la vuelven ineficiente y poco confiable para los nuevos tiempos” (Yahoo, 9/12/11). ¡De acuerdo!

La Doctrina Monroe de 1823 -que no era “Am茅rica para los americanos”, sino “Am茅rica para EU”- degener贸 en la demolici贸n de la integraci贸n sudamericana de Sim贸n Bol铆var, fallecido siete a帽os m谩s tarde. La eyecci贸n del ALCA, enterrada en Mar del Plata en 2005, signific贸 la primera muerte de la Doctrina Monroe. Hoy la resurrecci贸n del sue帽o bolivariano de la Celac aniquila por segunda vez el irredentismo unilateral de la Doctrina Monroe.

No encontr茅 nota relevante alguna en la prensa pro anglosajona sobre la g茅nesis de la Celac, salvo notas de sus palafreneros regionales como lanaci贸n.com (8/12/11) que fustiga a Celac como “otro proyecto aislacionista”. ¡C贸mo les doli贸!

No faltan an谩lisis de relieve quienes no soslayan la afectaci贸n a los intereses hegem贸nicos de EU y Gran Breta帽a (v. gr. el contencioso de Las Malvinas y el boicot a Cuba).

Es interesante contemplar la percepci贸n tanto de China -que salud贸 la creaci贸n de la Celac, a diferencia del estruendoso silencio de la angl贸sfera, la OTAN y la UE- como de Rusia, uno de cuyos 贸rganos, Russia Today (4/12/11) sopesa su loable asunci贸n en medio de los desaf铆os “a su unidad e integraci贸n”.

Russia Today pone de relieve la opini贸n de “pol铆ticos, analistas y expertos internacionales” quienes consideran que la Celac “podr铆a remplazar a la obsoleta OEA de la que forman parte EU y Canad谩” . La OEA, cuya sede se ubica en Washington, “es incurable porque sufre de met谩stasis imperial”. ¡Ol茅!

Conclusi贸n: existe el peligro de que EU vaya a sabotear y balcanizar el nuevo bloque (que tiene en su seno a varios caballos de Troya). Se espera que el revire de EU y GB contra la Celac sea brutal, cual su costumbre.

La OEA, instrumento del caduco orden unipolar, opera en sentido contrario a la Celac -joya de la incipiente multipolaridad- y hoy son incompatibles y mutuamente excluyentes.


La Jornada, M茅xico

WWW.SANDINOVIVE.INFO
http://difusionrebelde.blogspot.com/

lunes, 11 de abril de 2011

Jap贸n contamina radiactivamente cielo, oc茅ano y tierra. Por: Alfredo Jalife-Rahme

Ning煤n totalitarismo ha estado exento de masivos accidentes nucleares, sean estatales, sean neoliberales, cuando los errores humanos de juicio y operaci贸n han contribuido determinantemente en su detonaci贸n.Tampoco cierto tipo de humanos requiere de "accidentes" para lanzar sus bombas radiactivas a las poblaciones civiles, como fue el caso de Hiroshima y Nagasaki devastadas por Estados Unidos.
Seg煤n el libro La decisi贸n de usar la bomba at贸mica y la arquitectura de un mito estadunidense (Knopf, 1995), de Gar Alperovitz, basado en documentos desclasificados, Estados Unidos lanz贸 sus dos bombas radiactivas para prevenir una invasi贸n de la URSS a Jap贸n, sin haber importado el "da帽o colateral". ¡La demencia total!
El primer accidente en la isla de Tres Millas (Estados Unidos) en 1979 fue de corte neoliberal y su propiedad pertenec铆a a la antecesora burs谩til de First Energy Co.
La planta de Chernobil, manejada por la URSS, es la 煤nica en haber alcanzado "el nivel 7" en la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES, por sus siglas en ingl茅s) de la Agencia Internacional de Energ铆a At贸mica (AIEA), hoy fat铆dicamente dirigida por el japon茅s Yukiya Amano (tan duro con el proyecto civil at贸mico iran铆 y cu谩n d贸cil con la planta b茅lica clandestina israel铆 de Dimona).
Chernobil devast贸 la econom铆a sovi茅tica y fue uno de los detonantes de su disoluci贸n tres a帽os m谩s tarde.
La empresa privada TEPCO -primera entre 10 de Jap贸n y cuarta del mundo (detr谩s de las germanas E.ON y RWE, y Electricit茅 de France)- es a la industria el茅ctrica lo que la anglosajona BP es al mundo petrolero: sus depredaciones y mendacidades no son "accidentales", sino adictivos.
Hace nueve a帽os la contaminadora nuclear TEPCO hab铆a ocultado y falsificado anomal铆as en sus plantas, lo que llev贸 al cierre de 17 reactores.
Stephanie Cooke documenta en su libro, que result贸 premonitorio -En manos mortales: una historia preventiva de la era nuclear (Bloomsbury, 2009)-, que TEPCO confes贸 "m谩s de 200 (¡s煤per sic!) incidentes durante dos d茅cadas entre 1977 y 2002 de haber sometido falsos datos t茅cnicos a las autoridades".
En un caso sensiblemente tan delicado como el nuclear, donde se encuentran en riesgo la salud y la integridad sico-f铆sica de los ciudadanos, no se puede confiar en los datos de trasnacionales volcadas en maximizar el lucro, ni mucho menos, en los "avales" y "vales" de gobiernos coludidos.
Con la venia de las hilarantes "reguladoras" seudoestatales –que vigilan m谩s la continuidad de las ganancias de las depredadoras empresas privadas que la seguridad y salud de los ciudadanos, a quienes falsamente pretenden proteger–, TEPCO ocult贸 numerosos "incidentes" nucleares, entre ellos uno "muy cr铆tico" en 1978.
El terremoto de 2008 ya hab铆a orillado a que TEPCO cerrara la planta nuclear de Kashiwazaki-Kariwa.
Wikileaks ha filtrado que las obsoletas plantas niponas (de "segunda generaci贸n", cuando nos encontramos en la "cuarta generaci贸n") no est谩n dise帽adas para soportar un temblor mayor a los 7 grados Richter. El terremoto, al un铆sono del tsunami, que da帽贸 los reactores de Fukushima, fue de 9 grados Richter, es decir, sucedi贸 lo que "t茅cnicamente" ten铆a que acontecer.
Hechos
japon nuclear victimas.jpg Todav铆a los ciudadanos del mundo no nos reponemos del p谩nico ambiental propiciado en el Golfo de M茅xico por la criminal petrolera privada anglosajona BP (en colusi贸n con Schlumberger/Transocean, Halliburton y tutti quanti) cuando la irresponsablemente criminal TEPCO -que imp煤dicamente ostenta el logotipo mutante de Mickey Mouse (no es broma), pese a su alta letalidad ambiental nada c贸mica-, ha arrojado al mar aleda帽o 11 mil 500 toneladas de agua radiactiva (que sirvi贸 para enfriar los reactores averiados), lo que ha perturbado a China y Corea del Sur y ha obligado a India a cesar su importaci贸n de alimentos de Jap贸n, cuya industria pesquera deja alrededor de 18 mil millones de d贸lares al a帽o (insignificante en su econom铆a).
Est谩 bien que no sean responsables de la conducta de los p茅rfidos vientos en su propagaci贸n radiactiva de is贸topos nocivos para la salud, ni de su decantaci贸n aleatoria en los suelos, ¿pero c贸mo permiti贸 el gobierno de Jap贸n que TEPCO contamine unilateral y deliberadamente el oc茅ano, que no es su propiedad? ¿Goza TEPCO de licencia neoliberal para asesinar?
El periodista israel铆 Victor Kotsev es sumamente feroz, aunque un tanto exagerado (Asia Times, 7/4/11), y cita a Yukio Edano, secretario del jefe del gabinete nip贸n, quien admiti贸 que el derrame incontrolado (sic) de contaminaci贸n radiactiva "tendr谩 un inmenso (sic) impacto en el oc茅ano".
Las olas de los mares son tan p茅rfidas como la direcci贸n de los vientos y se teme que el is贸topo cesio 137, con una vida media de 30 a帽os, se incorpore a la cadena alimentaria local y regional. ¿Qui茅n desear谩 degustar sushi radiactivo?
Quiz谩 sea excesivo cesar la compra de aparatos electr贸nicos y autom贸viles japoneses, pero tales son las reacciones de los consumidores presas del p谩nico radiactivo.
Mas all谩 de la construcci贸n de carros el茅ctricos, es hediondamente sical铆ptica la confabulaci贸n de TEPCO con el Ministerio de Econom铆a, Comercio e Industria (METI, por sus siglas en ingl茅s), que supuestamente "regula" los 59 reactores nucleares de Jap贸n.
Toru Ishida, anterior funcionario de energ铆a de METI, es ahora prominente asesor de TEPCO (The Economist, 31/3/11). ¿No es acaso la t贸nica imperante en el “M茅xico neoliberal itamita”?
Con tantas mentiras radiactivas de TEPCO, ¿qui茅n garantiza a los ciudadanos del norte asi谩tico que los reactores de Fukushima no se encuentren ya en el "nivel 7" de percance nuclear?
El peor escenario: el destino del plutonio 239 (¡con una vida media de 24 mil 200 a帽os!), proveniente de la fisi贸n del uranio y principal componente de las bombas at贸micas.
Un millon茅simo de gramo de plutonio, el qu铆mico m谩s t贸xico conocido hasta ahora, puede provocar c谩ncer. Peor a煤n: vivir con este temor basta para un duradero trauma sicol贸gico.
En forma cobarde, Masataka Shimizu, director malhadado y maligno de TEPCO, se fue a esconder a un hospital con sus datos falsos.
TEPCO ha perdido "casi 85 por ciento de su capitalizaci贸n de mercado desde el inicio de la crisis" (The Financial Times, 6/4/11) y ha sido amenazada por un miembro del gobierno, Koichiro Gemba, con ser nacionalizada.
Reporteros de Der Spiegel (14/3/11) aducen que "el hecho que un desastre nuclear pueda (sic) ocurrir en la tierra de robots y carros el茅ctricos marca el punto de inflexi贸n en la historia de la tecnolog铆a"; concluyen que "sea probable que Fukushima simbolice el fin del sue帽o de una energ铆a nuclear manejable y la concientizaci贸n de que esta forma de energ铆a se encuentra fuera de control".
Y eso que a煤n no est谩 resuelto el grave problema de los desechos nucleares…
 
Conclusi贸n
Sin contar las indelebles cicatrices radiactivas de Hiroshima y Nagasaki, el 煤ltimo pa铆s de la V铆a L谩ctea que deba y pueda poseer plantas nucleares es Jap贸n, debido a sus condiciones adversamente inh贸spitas en un ambiente de terremotos, tsunamis y tifones y, m谩s que nada, a su entorno neoliberal salvaje que coloca el lucro por encima de la inalienable seguridad sico-fisiol贸gica de los ciudadanos y la intransferible seguridad ecol贸gica de todos los seres vivientes de la creaci贸n.