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domingo, 25 de marzo de 2018

La teolog铆a de la liberaci贸n en Europa-Espa帽a por: Benjam铆n Forcano

Por Benjam铆n Forcano


Este mi art铆culo viene publicado en ingl茅s y espa帽ol, en VOICES, revista de la Asociaci贸n Ecum茅nica EATWOT, juntamente con el de otros autores
.
El resultado positivo de un comienzo dif铆cil y hostigado
Despu茅s de unos 50 a帽os largos, podemos concluir con gozo que la Teolog铆a de la Liberaci贸n, recelada y temida cuando no reprobada en sus primeros arrimos a Europa, hizo un itinerario s贸lido y alcanz贸 muy buenos resultados.

Est谩bamos estrenando la primavera radiante del Vaticano II, y los anhelos de muchos te贸logos, fermentados desde hac铆a tiempo, cobraban vigor y forma en el 谩mbito ecum茅nico del concilio Vaticano II, acontecimiento el m谩s importante de la Iglesia cat贸lica en el siglo XX.
Era clara la conciencia, entre muchos movimientos, colectivos y comunidades de la Iglesia, el atraso y el desfase que acompa帽aba a la Iglesia tras su atrincheramiento antimoderno en los 煤ltimos siglos.

Los avances tecnocient铆ficos, sociales y pol铆ticos de la posguerra mundial, airearon muchos errores del pasado, desencanto de absolutismos imperialistas y racistas y aceleraron interrogantes, y desaf铆os para un nuevo pensar y obrar teol贸gicos.
No obstante, este brio renovador conciliar del Vaticano II, iba a conocer pronto la par谩lisis y la involuci贸n m谩s fuerte, nada improvisada, de Juan Pablo II, continuada luego por Benedicto XVI con temores y dimisi贸n final.
Es un per铆odo de casi cuarenta a帽os, donde se impuso la restauraci贸n (vuelta al preconcilio) de Karol Josef Wojtyla, quien a sus 58 a帽os, fue elegido el 16 de octubre de 1978, como el primer Papa polaco de la historia y el primer Papa no italiano desde 1523. Su gobierno dur贸 27 a帽os. Y a 茅l le sigui贸 el del cardenal Joseph Ratzinger, elegido Papa el 2 de abril de 2005, con duraci贸n hasta el 28 de febrero de 2013,en que renunci贸.

Por los a帽os 1960, y a煤n antes, aparecen en escena los tres factores, que condicionaron fuertemente el periodo soci-pol铆tico -eclesial que llega hasta nuestros d铆as: Teolog铆a pogresista de Europa, Celebraci贸n del Concilio Vaticano II , Teolog铆a de la Liberaci贸n.
Dentro de estos tres factores, se descubre una profunda interrelaci贸n que, analizados un poco en detalle, nos van a permitir comprender el panorama teol贸gico que se ha venido desarrollando entre Europa y Am茅rica o, en t茅rminos m谩s amplios, entre el Primer y el Tercer mundo.

La Teolog铆a de la Liberaci贸n dentro de la Teolog铆a Progresista de Europa

Si nos remontamos a los a帽os de la 煤ltima posguerra mundial, la teolog铆a progresista comenz贸 a ser muy importante en Europa, por ser la m谩s relevante. Pr谩cticamente, fue la que enterr贸 la teolog铆a conservadora, convirti茅ndose en fragua y motor de la preparaci贸n del concilio Vaticano II.

Fueron te贸logos europeos los que acompa帽aron como peritos a sus respectivas Conferencias Episcopales y obtuvieron mayor peso en las deliberaciones del concilio.

¿Se da en el contexto europeo la dial茅ctica dominaci贸n ? liberaci贸n?
Apenas hab铆an pasado veinte a帽os despu茅s del concilio y en Europa eran p煤blicas y alarmistas las noticias sobre la TL. Ya en 1969, a corta distancia de la Conferencia de Medell铆n, el informe Rockefeller lanza esta alarma: ?Debemos tener en cuenta que si la Iglesia pone en pr谩ctica las decisiones de Medell铆n, nuestros intereses sufrir谩n detrimento??.

Y en el 1979, el Consejo de Santa Fe afirmaba expl铆citamenre: ?La pol铆tica exterior norteamericana debe comenzar a afrontar la Teolog铆a de la Liberaci贸n tal como se plantea en Am茅rica latina y no limitarse a reaccionar contra ella??.
Poco a poco, iba tomando fuerza en la opini贸n p煤blica la idea de que la TL era una pol铆tica revolucionaria, marxista , que se hab铆a filtrado en la Iglesia y trataba de reemplazar la palabra de Dios por el marxismo y el servicio de los pobres por la lucha de clases. Su m茅todo no era v谩lido por aceptar el materialismo hist贸rico o lo era s贸lo para Am茅rica Latina y no para Europa.

Hoy, atendiendo al testimonio de algunos autores de entonces podemos conocer mejor la novedad e impacto de la teolog铆a de la liberaci贸n en el mundo de la teolog铆a en general y en el de la teolog铆a progresista europea en especial.

GIULIO GIRARDI.- El te贸logo Giulio Girardi, gran conocedor del tema, pudo analizar este problema, en un art铆culo (Revista Misi贸n Abierta, Posibilidad de una Teolog铆a europea de Liberaci贸n, pp. 151-159, Madrid,1984), en el que reconoce reconoce como incipiente en Europa la TL , con una funci贸n positiva en el contexto pol铆tico y cultural de Am茅rica Latina y que pod铆a ser una aportaci贸n y est铆mulo para la Teolog铆a progresista de Europa.

Puesto a analizar si en Europa se da la dial茅ctica dominaci贸n ? liberaci贸n concluye que a nivel internacional ?La cultura dominante en Europa y en Estados Unidos tiende a imponer sus propias respuestas a los pa铆ses del Tercer Mundo?? (Pg. 154), en el sentido de estar guiadas por un sutil racismo, un presentar como natural la divisi贸n internacional del trabajo, un narrar la colonizaci贸n como historia de civilizaci贸n y un encubrir a las empresas multinacionales que subyugan y sacrifican sistem谩ticamente a sus propios intereses a los pueblos que someten. Ser铆a una lectura ligada al eurocentrismo que invade nuestra cultura.

A nivel interno, en el seno de las propias naciones europeas, la cultura dominante trata de obviar el problema de los pobres en Europa, insistiendo en que en nuestros pa铆ses no habr铆a pobres en sentido estricto, ni proceder铆an como elemento intr铆nseco de sus propias estructuras.
Para superar esa situaci贸n, Girardi propone como camino el de la solidaridad, que lleva a trabajar por crear colectivamente sujetos que sean una verdadera alternativa.
Para avanzar hacia ella, la teolog铆a no puede eludir realizarse a la luz del dilema dominaci贸n-liberaci贸n, apoy谩ndola en el pensamiento de Jes煤s de Nazaret, que es alternativa global a la cultura y sociedad de su tiempo.

En este sentido, la TL supone una cierta ruptura con la Teolog铆a progresista , por hacer suya la inspiraci贸n fundamental de Jes煤s, la opci贸n por los pobres: ?En definitiva, en la dial茅cica opresi贸n-liberaci贸n, la vida y el mensaje de Jes煤s se sit煤an de parte de la liberaci贸n y representan un momento fundamental de toda historia de liberaci贸n?? (Pg. 158). Y, en consecuencia,??Frente a la Teolog铆a de la liberaci贸n no cabe una via media de compromiso: o se la acepta o se la rechaza . La teolog铆a europea no puede continuar en su trayectoria idealista de afirmaci贸n de los ?valores espirituales?? prescindiendo de los sistemas de poder en que son realizados y de la funci贸n real que desarrollan en esos sistemas. En esta teolog铆a, el eurocentrismo y el eclesiocentrismo se dan la mano?? (PP. 158-159).

JOHANN BAPTIS METZ.- Metz, al afrontar la relaci贸n que hay entre la teolog铆a de pol铆tica europea y la teolog铆a en Latinoamerica de la liberaci贸n , afirma: ?La nueva teolog铆a pol铆tica que se hace en Europa y la teolog铆a latinoamericana de la liberaci贸n tratan de crear una conciencia de ese adi贸s definitivo que se enfrenta hoy en d铆a cualquier teolog铆a cristiana: el adi贸s a su inocencia social y pol铆tica , y el adi贸s a su inocencia cultural y 茅tica , es decir, el eurocentrismo que tiene interiorizado?? (Cambio social y pensamiento cristiano en Am茅rica Latina, Teolog铆a europea y teolog铆a de la liberaci贸n, Trotta, Madrid, 1993, pp. 263-264). .

JON SOBRINO.- Jon Sobrino, se帽ala que , junto a la teolog铆a conservadora y progresista, hab铆a otra teolog铆a m谩s nueva ?Con una inspiraci贸n af铆n a la de la Teolog铆a de la Liberaci贸n, que toma en serio el mundo de los pobres y oprimidos, en Europa y en el resto del mundo, y hace de ellos lugar para la renovaci贸n de la fe y as铆 de la teolog铆a (Misi贸n Abierta, ?Teolog铆a de la liberaci贸n y teolog铆a europea progresista,n.4, 1987,pp. 11-12).
En Europa, esta teolog铆a aparece despu茅s del concilio, pero no llega a suplantar la relevancia de la teolog铆a progresista.
Jon Sobrino, en el art铆culo citado, se detiene en subrayar la diferencia entre los presupuestos del quehacer teol贸gico liberador frente a los presupuestos del quehacer de la teolog铆a progresista.

La teolog铆a progresista pretende liberar a la subjetividad humana esclavizada, devolvi茅ndole la autnom铆a, en tanto que la teolog铆a de la liberaci贸n , sin abdicar de la autonom铆a de una raz贸n responsable, busca la liberaci贸n de la realidad oprimida, tanto de las personas como de los pueblos, que mueren lentamente o son crucificados.
La teolog铆a progresista y la teolog铆a de la liberaci贸n, no las considera excluyentes, pero la primera hace hincapi茅 en la liberaci贸n del yo, en tanto que la segunda lo hace en la liberaci贸n del otro y de lo otro: ?Cuando la teolog铆a se centra – y obsesiona- con el propio creyente, con dificultad llega a interesarse en serio por la liberaci贸n de la realidad, mientras que el inter茅s por la realidad integra mejor el inter茅s de la propia fe y de facto da una soluci贸n positiva (Idem, p. 15).

La teolog铆a de la liberaci贸n se diferencia, pues, de la progresista, en que lo que pretende liberar m谩s en directo es la mayor opresi贸n, que es la muerte lenta o r谩pida, estructural o violenta, de millones de seres humanos. O dicho de otra manera: las realidades hist贸ricas y sociales que, en referencia al Reino de Dios , pretenden liberar ambas teolog铆as no todas est谩n igualmente cercanas o lejanas de ese Reino; en el Tercer Mundo la vida aparece perennemente amenazada y pasa a ser elemento fundamental y decisivo de la utop铆a del reino, lo cual se traduce en realizaciones parciales de ese Reino, que deber谩n ser discernidas. La realizaci贸n del Reino de Dios es la finalidad 煤ltima de la Teolog铆a de la liberaci贸n.

Sobrino destaca otros aspectos que diferencian a la TL de la TP, tales como las fuentes de su conocimiento y su car谩cter cognitivo y 茅tico.
Sin negar la naturaleza y m茅ritos de cada una de ellas, realza cu谩l debe ser, cualquiera que sea la teolog铆a que se haga, el talante cristiano de todo quehacer teol贸gico: fidelidad a lo que se nos ha transmitido de la revelaci贸n de Dios , con su consiguiente efecto de lucidez y 谩nimo en el pueblo de Dios y en los m谩s pobres de ese pueblo; servicio a una liberaci贸n hist贸rica y trascendente; disponibilidad a inserirse en la conflictividad de la historia y padecer alg煤n tipo de persecuci贸n; trabajo dentro del pueblo de Dios y a su servicio , en solidaridad con todos los estamentos del pueblo de Dios; un quehacer que sea espiritual y propicie espiritualidad, que presente de tal manera a Dios que se motive a la oraci贸n , la confianza, la disponibilidad; se hable de tal manera de estas 煤ltimas cosas que introduzca en el misterio de Dios; que se presente de tal manera a Cristo que se motive a su seguimiento.

Este quehaceer supone unos ojos nuevos, que son gracia , que da vigor al quehacer teol贸gico , contando con que muy frecuentemente esta experiencia gratuita ocurre en presencia de los pobres de este mundo, que son los privilegiados de la Buenas Nueva. Buena para el hombre y la historia y buena sobre todo para los pobres; y buena porque conduce a la plenificaci贸n final y ahora humaniza y salva a la historia.

Sobrino reconoce los logros del pasado de la TP, su creciente radicalismo evang茅lico y opci贸n por los pobres , su apertura a la realidad latinoamericana y mundial : ?Pero, concluye, no se puede dudar de que la TL ha puesto el dedo en la llaga de la humanidad actual, la miseria humana y masiva, la crucifixi贸n de los pueblos enteros; y, por otra parte, sus esperanzas de llegar a vivir con dignidad como hijos de Dios , sus exigencia a colaborar en su liberaci贸n?? ( Idem, pg. 26).

El Vaticano II y la ofensiva restauradora de Juan Pablo II

Algunos tuvieron demasiada prisa en afirmar que el tiempo del concilio hab铆a terminado.
El papa Pablo VI advert铆a:
?No podemos prescindir del concilio. Por su naturaleza es un acontecimiento importante, hist贸rico, decisivo para la vida de la Iglesia, tiene que durar y es evidente que lo encontraremos largo tiempo en nuestro caminar. Y es bueno que as铆 sea?? (L´Osservatore Romano, 16 de diciembre de 1965). ?En un cierto sentido, es m谩s grave y trabajoso el per铆odo que sigue al concilio que el de su celebraci贸n. En su aceptaci贸n y fidelidad se est谩 poniendo a prueba la vitalidad de la Iglesia?? (AAS 58, 1966, 799s.).
¿D贸nde qued贸 esta fidelidad al Vaticano II? ¿Qu茅 cosas fueron las que pasaron? Interesa destacar esto para comprender el contexto real en que surgi贸 la nueva teolog铆a espa帽ola, decant谩ndose por una l铆nea de plena fidelidad al Vaticano II, a la Teolog铆a de la liberaci贸n y de libertad y resistencia a la involuci贸n pretendida por la jerarqu铆a eclesastica.,

Pasaron tres cosas fundamentales:
1陋) Hubo un primer per铆odo ?hasta el a帽o 78 m谩s o menos- en que hubo voluntad entusiasta en la recepci贸n y aplicaci贸n del concilio.
2陋) Vino enseguida la desactivaci贸n del concilio. Si bien el Vaticano II alumbraba una nueva 茅poca de la Iglesia, unos nuevos planteamientos, un nuevo estilo y dibujaba un nuevo concepto de identidad cat贸lica, con Juan Pablo II (1978-2005),pronto se vi贸 que los vientos iban por otros derroteros. Se fue as铆 consolidando una tensi贸n en la Iglesia, en la que cada d铆a con mayor fuerza se impon铆an las fuerzas y movimientos neoconservadores. Wojtyla se alineaba de la parte inmovilista de la historia, que avanzaba a la defensiva, con apego al pasado y con miedo al futuro.

El Vaticano II di贸 un salto: se abr铆a una nueva 茅poca de la Iglesia en que ella era copart铆cipe de la historia humana y compart铆a con toda suerte de personas e instancias la b煤squeda de un nuevo camino para la humanidad. Ella no era la depositaria exclusiva de la verdad ni ten铆a el monopolio del bien, ni era la instancia obligatoria para todos, para realizarse y salvarse. Y dise帽aba, con sentido pragm谩tico, un nuevo estilo de relaci贸n basado en el respeto, la valoraci贸n mutua, el di谩logo y el compromiso por las grandes causas de la justicia y de la paz.
Wojtyla tra铆a otro modelo y otra direcci贸n. Grandes sectores de la cristiandad advert铆an la contraposici贸n: involuci贸n contra renovaci贸n, autoritarismo contra democracia, clericalismo contra pueblo de Dios, clasismo contra igualdad.

Ya en el 1985, el cardenal J. Ratzinger calific贸 a los 20 a帽os del posconcilio de decisivamente desfavorables para la Iglesia. Fue 茅sta la se帽al de que la restauraci贸n o contrarreforma estaba en plena marcha. Y continu贸 ya hasta la elecci贸n del Papa Francisco. .
3陋) Grandes sectores de la Iglesia, a partir de entonces, se sintieron decepcionados y optaron por aparcar su compromiso o exiliarse de la Iglesia. Los te贸logos, comenzando por aquellos que prepararon y elaboraron el concilio, fueron los que mayormente sufrieron acoso, silencio y censura. Su disenso se hizo clamorosamente p煤blico en la famosa Declaraci贸n de Colonia, que recog铆a la firma de m谩s de 700 te贸logos, cuestionando el giro involucionista de Juan Pablo II.

Determinante la involuci贸n posconciliar del pontificado de Juan Pablo II

El Vaticano II estableci贸 una reconciliaci贸n con la modernidad, un di谩logo con las ciencias, un apoyo incondicional a la dignidad humana en todos sus derechos, una prioridad a los problemas y causas mayores de humanidad, una activaci贸n de la sociedad por los grandes valores del Evangelio. Esta siembra hizo que la cristiandad, integrada fundamentalmente por laicos, estimulase la dignidad propia, la responsabilidad, el criterio propio, la creatividad, la mayor铆a de edad y no fuera posible ya detener el cambio con apelaciones a la obediencia.

Juan Pablo II ven铆a de una formaci贸n tradicionalista, marcada adem谩s por un contexto sociopol铆tico antinazista, y tambi茅n profundamente anticomunista y en cierto modo antieuropeo. Su patria hab铆a sufrido la humillaci贸n de diversos imperios y en todos sus hijos estaban abiertas las heridas, curadas en buena parte por la religi贸n cat贸lica.
Todo esto le hab铆a hecho ver que Europa no caminaba en la direcci贸n de su pasado cristiano, sino que avanzaba por las sendas de la secularizaci贸n y del laicismo, del ateismo y de un materialismo hedonista y consumista.

Su visi贸n de la modernidad era negativa, pues en ella la Iglesia hab铆a ido perdiendo prestigio y hegemon铆a y se iba reduciendo cada vez m谩s al 谩mbito de lo privado.
La opci贸n de Wojtyla iba a ser, pues, la de restaurar, recristianizar a Europa, reconducir todo al pasado. Los males presentes era preciso remediarlos reintroduciendo la imagen de una Iglesia preconciliar: una iglesia centralizada, androc茅ntrica, clerical, compacta, bien uniformada y obediente, antimoderna.

No es de extra帽ar que el gran te贸logo Schillebeekx escribiera:
?El concilio Vaticano II consagr贸 los nuevos valores modernos de la democracia, de la tolerancia, de la libertad. Todas las grandes ideas de la revoluci贸n americana y francesa, combatidas por generaciones de papas; todos los valores democr谩ticos fueron aceptados por el concilio?? Existe ahora la tendencia a ponerse contra la modernidad, considerada como una especie de anticristo. El Papa actual parece negar la modernidad con su proyecto de reevangelizar Europa: es necesario ?dice- retornar a la antigua Europa de Cirilo y Metodio, santos eslavos, y de san Benito. El retorno al catolicismo del primer milenio es, para Juan Pablo II, el gran reto. En el segundo milenio, Europa ha deca铆do y, con ella, ha deca铆do toda la cultura occidental. Para reevangelizar Europa es necesario superar la modernidad y todos los valores modernos y regresar al primer milenio?? Es la cristiandad premoderna, agr铆cola, no cr铆tica, la que, seg煤n el pensamiento del Papa, es el modelo de la cristiandad.

Yo critico este retorno porque los valores modernos de la libertad de conciencia, de religi贸n, de tolerancia, no son, desde luego, los valores del primer milenio?? (Soy un te贸logo feliz, p. 73-74).
La restauraci贸n alcanz贸 a la Iglesia universal en todos los niveles y estamentos: s铆nodos, conferencias episcopales, reuniones del episcopado latinoamericano, congregaciones religiosas, la CLAR (confederaci贸n de religiosos y religiosas latinoamericanos), obispos, te贸logos, profesores, publicaciones, revistas, etc.

Para llevar a cabo la restauraci贸n hab铆a que volver a los instrumentos de poder y hab铆a que contar con movimientos fuertes e incondicionales. Tales fueron principalmente el Opus Dei, Comuni贸n y Liberaci贸n, Neocatecumenales, Legionarios de Cristo, etc.
Lo ocurrido en el interior de la Iglesia, fue calificado por el gran te贸logo K. Rhaner de ?larga noche invernal??.
Condiciones demasiado negativas imped铆an encontrar en la Iglesia estructuras de acogida que invitaran a la confianza, al respeto y al di谩logo. Todo un clima que hizo que, a pesar de grandes multitudes aplaudiendo al Papa en estadios y plazas, las iglesias se quedaran cada vez m谩s vac铆as.
Con raz贸n pudo escribir el te贸logo Hans K眉ng: ?Se requiere un cambio de rumbo de parte de la Iglesia, y de la teolog铆a: abandonar decididamente la imagen del mundo medieval y aceptar consecuentemente la imagen moderna del mundo, lo que para la misma teolog铆a traer谩 como consecuencia el paso a un nuevo paradigma?? (K眉ng, H., Ser cristiano, p. 173).

La teolog铆a de la liberaci贸n en Espa帽a.

Hacia los a帽os 1980, en Espa帽a se acababa el Gobierno del cardenal Enrique Taranc贸n , que tuvo tan destacado protagonismo en la transici贸n de la dictadura a la democracia. Con el nombramiento de Juan Pablo II como Papa, la posici贸n y pronunciamientos de la jerarqu铆a eclesi谩stica espa帽ola tomaban otro rumbo y provocaban creciente malestar y desconcierto en la gente. Esta posici贸n alcanz贸 su punto culminante ante la aparici贸n y declaraciones insistentes de la Jerarqu铆a eclesi谩stica con la nueva situaci贸n sociopol铆tica creada por el Gobierno socialista:

?Se da una cr铆tica y manipulaci贸n de los hechos de la Iglesia, un cerco inflexible y permanente por medio de los medios de comunicaci贸n. Somos una Iglesia, crecientemente marginada. No nos dejemos enga帽ar. Lo que hoy est谩 en juego no es un rechazo del integrismo o del fundamentalismo religioso, no son unas determinadas cuestiones morales discutibles. Lo que estamos viviendo, quiz谩s sin darnos cuenta de ello, es un rechazo de la religi贸n en cuanto tal, y m谩s en concreto de la Iglesia cat贸lica y del mismo cristianismo?? (Mons. Fernando Sebasti谩n, Situaci贸n actual de la Iglesia: algunas orientaciones pr谩cticas, Madrid, ITVR, 29 ?III- 2007).
No se puede ignorar que en los 煤ltimos siglos hubo una positiva evoluci贸n de la conciencia social y eclesial. El concilio Vaticano II lo entendi贸 perfectamente y, por primera vez, hubo una reconciliaci贸n oficial con el mundo moderno, con la democracia, la igualdad, el pluralismo y la libertad.

Previo al concilio, se hab铆a dado la alianza de la Iglesia con los poderes estatales, la primac铆a de la religi贸n cat贸lica, el protagonismo del clero, la supeditaci贸n de los saberes humanos al saber teol贸gico, la devaluaci贸n de lo terreno y temporal, la desigualdad, la desconfianza frente al mundo y otras religiones, la obediencia como norma suprema.
Y, en esa misma direcci贸n, se propuso actuar Juan Pablo II y Benedicto XVI con los vientos hacia un modelo de Iglesia autoritaria y neoconservadora, no servidora ni anunciante de un Reino de hermanos y hermanas, en igualdad, libertad y amor. Un modelo que dictaba el regreso al pasado, con miedo a una aut茅ntica inserci贸n en el presente.

Nace la Asociaci贸n de Te贸logos Juan XXIII

Despu茅s de todo lo dicho, se entender谩 lo que represent贸 para los a帽os 1980 de Espa帽a, la creaci贸n de la ?Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII??.
Fue fundada en el a帽o 1980, en ese cruce del Pontificado de Juan Pablo II con la transici贸n de Espa帽a y, en espacio previo, el Vaticano II, desatendido y orillado, pero no muerto.
A los diez a帽os de funcionar, la Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII hace evaluaci贸n de su caminar y recalca no estar dispuesta a apartarse de su fines: promover el desarrollo de la teolog铆a en Espa帽a y divulgarla; inserirla con empe帽o renovador en los movimientos y comunidades eclesiales , cuidar el di谩logo con la cultura contempor谩nea y con los logros de la modernidad; hacer de la opci贸n preferencial por los pobres marco b谩sico y lugar epistemol贸gico de la reflexi贸n teol贸gica; contribuir con los sectores m谩s comprometidos a la renovaci贸n evang茅lica de la Iglesia; fomentar la solidaridad fraterna entre todos sus miembros.

Fines y tareas de la Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII

La Asociaci贸n sab铆a desde el principio lo arduo de la tarea que asum铆a frente a una Iglesia clerical, depositaria de la verdad, de la direcci贸n y del mando, con simples fieles reducidos a grey pasiva y obediente.
Para sorpresa de muchos, la Asociaci贸n se hab铆a mostrado en sus diez primeros a帽os, con una plantilla fuerte de t茅ologos (M谩s de 50) procedentes de las di贸cesis y diversas congregaciones religiosas, con estudios en diversas Universidades del extranjero, bien preparados y dispuestos a llevar adelante el esp铆ritu y contenidos fundamentales del Vaticano II. Era 茅ste su punto fuerte, al que no pod铆a sustraerse la misma Jerarqu铆a.

Sin duda alguna, la caracter铆stica principal de la Asociaci贸n ha sido la Convocatoria de los Congreso de Teolog铆a, que tuvieron comienzo en el a帽o 1980 y quese vienen celbrano hasta hoy.
Pienso que es necesario subrayar lo que estos Congresos han supuesto para la vida de la Sociedad e Iglesia espa帽olas.
Los Congresos comenzaron por tener un inter茅s y una resonancia medi谩tica, que probablemente no se da en ning煤n otro lugar de Europa, como posteriormente se帽alaron observadores importantes.

La duraci贸n fue, en los cuatro primeros a帽os, de una semana, con asistencia de unas 2.000 personas. Y, como no hab铆a ocurrido nunca antes, con presencia y espacio notables en la televisi贸n, radio y peri贸dicos m谩s importantes. La convocatoria viene apoyada por unos 60 colectivos, revistas y grupos.
A partir del 5潞 Congreso, la duraci贸n se redujo a los cuatro 煤ltimos d铆as de la Semana. Y as铆 sigue.
Cada Congreso tiene un tema central: Teolog铆a y obreza; Esperanza de los pobres, esperanza cristiana; Los cristianos y la paz; Cristianos en una sociedad democr谩tica; Dios de vida, 铆dolos de muerte; Iglesia y Pueblo; etc. As铆 sigue y as铆 ser谩 en el pr贸ximo Congreso, el 37, ?Mujeres y religi贸n. De la discriminaci贸n a la igualdad de g茅nero??, que se celebra en septiembre de 2017.

Los tem谩s se tratan interdisciplinarmente, a trav茅s de 7 ponencias, completadas con testimonios y experiencias en Mesas Redondas y Comunicaciones. S贸lo los ponentes que hn pasado por los Congresos (soci贸logos, economistas, pol铆ticos, historiadores fil贸sofos y, por supuesto, te贸logos) sumar铆an m谩s de 250.
Los te贸logos y te贸logas, han sido muchos, pero entre ellos hay que contar a los te贸logos de la liberaci贸npresentes en todos ellos.
Es tambi茅n importante el hecho de que todos los Congresos han sido publicados 铆ntegramente, por el Centro Evangelio y Liberaci贸n. Hasta la fecha, son 36 vol煤menes. Una joya para el que desee conocer la trayectoria y contenidos te贸logicos de esa 茅poca.

Acaso lo m谩s importante de la asociaci贸n haya sido que, a partir de sus primeras convocatorias, los asistentes de una y otra parte buscaron como dar cauce a esta iniciativa de un modo similar en las principales ciudades de Espa帽a. En breve, fueron surgiendo Convocatorias de este tipo en Barcelona, M谩laga, Valencia, Vitoria, Pamplona, Oviedo, Santiago de Compostela, Zaragoza, Albacete, Burgos, Logro帽o, etc??, como un onda expansiva que alcanzaba y promov铆a cada vez m谩s la uni贸n entre movimientos, colectivos y comunidades inspiradas en una teolog铆a renovada, comprometida y liberadora. Los Congresos, Foros o Semanas hicieron crecer la continua demanda de te贸logos para impartir conferencias en otros muchos lugares y hacer circular sus escritos.

Cap铆tulo aparte merecer铆a la rese帽a de las publicaciones de todos ellos, en muy diversas modalidades, que han servido para impulsar, profundizar y fortalecer esta nueva Teolog铆a liberadora, expresi贸n del Evangelio y de un nuevo rostro de Iglesia.

Relaci贸n de la Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII con la
jerarqu铆a eclesi谩stica .

Teniendo en cuenta el escenario sociopol铆tico y eclesial que hemos descrito, a nadie extra帽ar谩 la actitud que iba a tomar la jerarqu铆a eclesi谩stica con la Asociaci贸n.
En el per铆odo de los cinco primeros a帽os fue de recelo y desconfianza mutuas. Le sigui贸 uno m谩s breve de dos a帽os, en que hubo un intento de aproximaci贸n y di谩logo a trav茅s de una comisi贸n de cinco te贸logos con tres obispos. El intento no lleg贸 a ning煤n acuerdo positivo, pues los obispos expresaron como puntos fundamentales que deb铆a abandonar la Asociaci贸n: su car谩cter escasamente jer谩rquico, su car谩cter civil y su rechazo al reconocimiento can贸nico de la misma. La Conferencia episcopal, -est谩bamos ya bajo el nuevo rumbo del Papa Juan Pablo II-, deb铆a aceptar la l铆nea de Roma, y no olvidar la denuncia que el cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregaci贸n para la doctrina de la fe, hab铆a formulado contra la Teolog铆a de la liberaci贸n.
La Asociaci贸n, en la evaluaci贸n mencionada, escribe. ?Creemos honradamente que es excexiva la pretensi贸n episcopal de decidir casi continuamente en cuestiones teol贸gicas disputadas y, por supuesto, la de pretender que los te贸logos sean antenas de repetici贸n del magisterio jer谩rquico??.

El intento de di谩logo acab贸 ah铆. La involuci贸n creci贸 y hab铆a consigna entre los obispos de no asistir a los Congresos, aunque no por ello dejaron de asistir algunos de ellos.
A trav茅s del entonces secretario de la Conferencia Epis copal, Fernando Sebasti谩n, se pas贸 informaci贸n a la Confer masculijna y femenina en estos t茅rminos: ? Los tres obispos que hemos intervenido en estos di谩logos con los te贸logos quedamos con la convicci贸n de no haber llegado a conclusiones operativas que permitan esperar una modificaci贸n de los Congresos hasta hacerlos aceptables como una actividad leg铆tima dentro la comunidad cristiana?? Nos hemos encontrado con una entalidad??????fuertemente vinculada al movimiento de la teolog铆a de la liberaci贸n y de algunos te贸logo europeos especialmente cr铆ticos??.

Ante esta postura episcopal, no faltaron voces que la denunciaban como arbitraria e injusta. Baste coo muestra estas dos:
?? No comprendo los recelos que pod谩is tener con la Juan XXIII, cuando pragm谩ticamente es una buena mediaci贸n para llevar a cabo esta actitud evang茅licamente cr铆tica frente a un r茅gimen que se presenta como liberador con respecto a la pasada dictadura?? (Jos茅 M陋 Gonz谩lez Ruiz).
?Estoy en contra de la sofocaci贸n que se ha llevado a cabo del concilio Vaticano II , el cual promet铆a una apertura del Cristianismo , de la 茅tica social cristiana y sin embargo eso no ha ocurrido. La Fuerza del Cristianismo est谩 sofocada por movimientos conservadores que todos conocemos ? (Jos茅 Luis Aranguren) .

Me quito la mitra delante de los buenos te贸logos

Si resulta que la renovaci贸n de la Iglesia, antes y a partir del Vaticano II, fue preparada e impulsada por los te贸logos, tambi茅n es verdad que ning煤n otro gremio como el de los te贸logos ha tenido que sufrir la censura, el desprestigio y la represi贸n despu茅s del VaticanoII. Pasan del centenar los que hubieron de sufrirla.

Por eso, resonaron rogocijantes las fraternales y cari帽osas palabras que el obispo Pedro Casald谩liga (50 a帽os ya testigo del evangelio y sin retorno en el Sertao del Brasil) dijo en su ponencia mandada por video para el Congreso XVI de 1996: ?Aprovecho la ocasi贸n para quitarme la mitra v delante de los buenos te贸logos y te贸logas que tiene Espa帽a incluso para reparar la predisposici贸n , una predisposici贸n casi innata, casi instintiva de ciertos obispos de la jerarqu铆a en general, bastante general con respecto a los te贸logos. Yo os pido te贸logos y te贸logas, que sig谩is ayund谩ndonos. Con mucha frecuencia los obispos creemos que tenemos la raz贸n, normalmente creemos que la tenemos siempre, lo que pasa es que no siempre tenemos la verdad, sobre todo la verdad teol贸gica, de modo que os pido que no nos dej茅is en una especie de dogm谩tica ignorancia. Y hablando de los te贸logos de Espa帽a, creo que es de justicia subrayar que hoy en Espa帽a haya te贸logos y te贸logas (las te贸logas son m谩s recientes) a la altura de aquel siglo de oro de las letras, y del pensamiento espa帽oles, y ni Italia, ni Francia, ni Alemania, por citar a los pa铆ses m谩s vecinos, dejan atr谩s ni en n煤mero ni en calidad la galer铆a de te贸logos que tenemos en Espa帽a, y pido a la Asamblea un aplauso??.

Nueva teolog铆a y nuevo estilo de vida cristianos

Afortunadamente el Vaticano II hab铆a asumido los resultados de una nueva Ex茅gesis y de una nueva Teolog铆a que contribu铆an a recuperar la desfigurada originalidad del cristianismo. El Vaticano II fue el espaldarazo a esta cita
de consecuencias imprevisibles , que generar铆a un nuevo talante y una nueva manera de ser cristiano.

En esta perspectiva, la Asociaci贸n de te贸logos Juan XXIII entend铆a que a la teolog铆a le aguardaban tareas ingentes de cambio y ?aggiornamento??: historificar el Evangelo haci茅ndolo oir en medio de la iniquidad que divide al mundo en ricos y pobres; reconciliar la fe con la raz贸n y la ciencia , la terrenalidad y la historia, la democracia y el pluralismo, la libertad y la diferencia, lo universal y lo particular; poner en el centro de todo la dignidad de la persona para construir entre todos un mundo que se apoya en esa fe com煤n de la dignidad de la persona y sus derechos; suscitar espacio de b煤squeda, duda y apertura a la trascendencia: El cielo de la persona humana no va a ser explorado por cosmonautas de la tecnolog铆a, sino por duendes ing茅nitos del esp铆ritu. El 茅xtasis mismo de la existencia es umbral y condici贸n para el surgir y creaci贸n de la teolog铆a.



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