viernes, 18 de noviembre de 2016

Presidente Maduro: Victoria sandinista batió récord mundial de elecciones populares

El presidente de la República, Nicolás Maduro, calificó el triunfo de su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, como un récord mundial en la historia de elecciones populares.

"Yo creo que en la historia de las elecciones mundiales este es la victoria más apoteósica que se conozca en el mundo, 72% lo que representa casi la mitad del padrón electoral", destacó el jefe de Estado durante su programa La Hora de la Salsa transmitido por Radio Miraflores 95.5 FM.

Por otra parte, informó que en los próximos días realizará una visita a la República de Nicaragua para reafirmar relaciones con la hermana nación, según publica la Agencia Venezolana de Noticias.

Daniel Ortega fue reelecto este domingo con un millón 803 mil 944 votos, lo que representa el 72,5% del total de los sufragios, informó el Consejo Supremo Electoral (CSE) en el tercer y último boletín ofrecido el pasado lunes.


AVN

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


domingo, 13 de noviembre de 2016

¿Por qué arrasó Daniel Ortega en las elecciones de Nicaragua?

Los datos oficiales de los resultados de las Elecciones Generales en Nicaragua no discreparon del pronóstico previo.
A diferencia de Estados Unidos. Daniel Ortega, como líder del Frente Sandinista, se impuso abrumadoramente en la primera vuelta con el 72,5% de los votos según el Consejo Supremo Electoral. Una victoria que no solamente hizo frente a otras 5 fuerzas políticas estatales sino a una campaña de boicot electoral, propagando la abstención, liderada por el Frente Amplio por la Democracia (FAD). La estrategia no cuajó y la participación fue del 68,2% del total de los 3,4 millones de votantes.
Por tercera vez consecutiva los Sandinistas continuarán gobernando. ¿Pero cuál es la razón de su hegemonía? ¿Por qué ha mantenido un apoyo popular masivo tras 10 años de gobierno? Desmontemos causas:
La primera causa hace referencia a los indicadores macroeconómicos. Según un informe estatal de "Unida Nicaragua Triunfa" el PIB creció en los últimos 10 años un promedio del 3,8% anual, y la CEPAL proyectó la ubicación de Nicaragua como el cuarto país latinoamericano que más crecerá en 2016. Crecimiento muy enfocado en sectores como construcción, turismo, y extracción de materias primas. Además, otro indicador, es la reducción de la deuda pública del 85,7% en 2006 al 48,1% en 2015. Datos que han enfrentado la crisis económica internacional de 2008 obteniendo incluso las felicitaciones del subdirector gerente del FMI, el chino Min Zhu, por su estabilidad nacional financiera. 
El analizar los datos macroeconómicos únicamente, como hace el paradigma neoliberal, no nos da información sobre otra causa de suma importancia, el bienestar social. América Latina, tristemente y muchas veces por imposiciones externas, es experta históricamente en crecer en cifras económicas pero decrecer en cifras sociales aumentando exclusión, desigualdad y pobreza. Rompiendo con esa historia, la política económica intervencionista llevada a cabo por el gobierno sandinista con programas sociales como Hambre Cero, Plan Techo, Usura Cero, Merienda Escolar, Bono Productivo, o Casas para el Pueblo, ha hecho reducir la pobreza del 42,5% al 29,6%, y la pobreza extrema del 14,6% al 8,3%, según un estudio de Medición de Nivel de Vida en 2014 por el Instituto Nacional de Información al Desarrollo (Inide).
Todas estas políticas públicas que hacen frente a las secuelas del neoliberalismo de los años 90 han hecho que el consumo por parte del Estado enfocado en reducir la pobreza haya reactivado la economía nacional (aumentando el PIB mediante inversión pública) y paralelamente provocando un ascenso social por parte de capas populares (reducción de pobreza).
La disminución de la pobreza, y por ello de la exclusión social, gracias a políticas públicas del Gobierno también han tenido un buen impacto en la Seguridad Ciudadana. Nicaragua, según el Informe Regional de Desarrollo Humano 2013-2014 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) titulado "Seguridad Ciudadana con Rostro Humano", es un modelo a seguir. Una realidad muy diferente a países vecinos, como Honduras, con altos índices de criminalidad. Justamente Nicaragua presume de la casi inexistente presencia de bandas criminales como las "Maras", afirmación que se complementa con los datos del Índice de Paz Global (GPI 2014) del Institute for Economics and Peace (IEP) que sitúan al país como el sexto más seguro de toda Latinoamérica.
Y la tercera causa es la independencia pragmática de Nicaragua en sus relaciones internacionales, una estrategia que legitima su modelo político y económico. En los años 80, durante el conflicto armado nacional de los "Contra" en plena Guerra Fría, Estados Unidos bajo el gobierno del republicano Ronald Reagan y usando sus satélites latinoamericanos violó militarmente la soberanía de Nicaragua para impedir el Desarrollo Nacional del proyecto Sandinista. Un proyecto socialista enfocado en establecer relaciones con el bando soviético.
Nicaragua, en un momento de hegemonía neoliberal y dictaduras militares en Latinoamérica, sólo disponía del apoyo de Cuba. En los 90, con la victoria electoral de la conservadora Violeta Chamorro, más por una población cansada de la guerra que por su proyecto económico de austeridad, el giro fue de 180 grados. Nicaragua se convertía en un satélite más de Estados Unidos aplicando las recetas neoliberales del Consenso de Washington.
Pero tras la vuelta al poder de Ortega en 2006, y bajo un creciente mundo multipolar y el nacimiento de gobiernos progresistas en Latinoamérica, su proyecto pragmático ha hecho mantener a Nicaragua en estructuras contradictorias. En entidades regionalistas vinculadas con Estados Unidos, como ser miembro del Sistema de Integración Latinoamericana y cumplir con el Tratado de Libre Comercio (TLC), pero a la vez insertarse en nuevos entes críticos con los TLCs, como el ALBA-TCP junto a Venezuela, Cuba, Bolivia o Ecuador, entre otros. Y traspasando los límites continentales Nicaragua se ha acercado a un nuevo gigante internacional, China.
Nicaragua y China firmaron un acuerdo económico histórico para construir la empresa asiática HKND Group un Canal que competirá con el de Canal Panamá en el comercio internacional Atlántico-Pacífico. Un proyecto multimillonario y de impacto geopolítico, que ha hecho renacer en la Casa Blanca el malestar hacia Ortega. Aún así, Estados Unidos sabe que el siglo XXI no son los 80 y China no es la Antigua URSS.  
La contundente victoria de Ortega en las Elecciones no solamente ha tenido el impacto nacional en Nicaragua estabilizando la hegemonía del Sandinismo. Sino que, también ha sido una refutación a lo que algunos teóricos han llamado el "Fracaso Progresista" por la victoria de la derecha de Mauricio Macri contra el Kirchnerismo en Argentina, el avance de la derecha en Venezuela medido en las últimas elecciones legislativas, o la derrota de Evo Morales en su referéndum de reelección. Además, estrategias no democráticas como el Golpe de Estado en Brasil contra Dilma Rousseff.
Parte de 2015 y 2016 fue un punto de reflexión para los movimientos progresistas en América Latina tras estos déficits, pero la victoria de Nicaragua puede ser el punto para iniciar un nuevo superávit. Posiblemente alimentado de nueva dialéctica, entre Norte y Sur, como respuesta de nuevas estrategias de injerencia del Partido Republicano de los Estados Unidos en la Casa Blanca. Próxima parada Ecuador, febrero de 2017.
Escrito por Anibal Garzón. Analista Internacional

Hispantv

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


jueves, 3 de noviembre de 2016

Noviembres victoriosos en Nicaragua


El origen del “Noviembre Victorioso”

El llamado “Noviembre Victorioso” es una expresión política utilizada en Nicaragua, principalmente por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el gobierno sandinista. A diferencia de otras fechas históricas del país, este concepto no surge de la Revolución de 1979, sino que aparece mucho después, tras el regreso del FSLN al poder en el año 2007.

En ese contexto, el gobierno inició la construcción de un lenguaje simbólico propio, con el objetivo de reforzar su legitimidad y continuidad histórica. Dentro de ese marco narrativo, noviembre fue resignificado como un mes de “victoria”, vinculando el presente político con la épica revolucionaria del pasado.

Para la militancia Sandinista y simpatizantes del FSLN, representa un mes de orgullo, soberanía y victorias populares.

Noviembre como mes simbólico de continuidad de la revolución.

La elección de noviembre no fue casual. En Nicaragua, las elecciones nacionales se celebran tradicionalmente en ese mes, y fue precisamente en noviembre de 2006 cuando Daniel Ortega ganó las elecciones presidenciales que marcaron el retorno del sandinismo al poder.

Desde entonces, cada proceso electoral posterior consolidó la idea de noviembre como un mes de triunfo político. El discurso oficial comenzó a presentar las victorias electorales como victorias populares y revolucionarias, transformando el acto del voto en una extensión simbólica de la lucha histórica del sandinismo.

Por tanto este mes coincide con elecciones presidenciales en Nicaragua. Permite presentar el voto como una forma de “lucha revolucionaria”. Y Funciona como un cierre simbólico del año político.

La narrativa de la victoria y la resistencia

Con el paso del tiempo, el “Noviembre Victorioso” se convirtió en una herramienta discursiva para afirmar estabilidad, fortaleza y permanencia. Especialmente después de momentos de crisis política, protestas sociales o presiones internacionales, el gobierno utilizó este lema para proyectar una imagen de resistencia frente a enemigos internos y externos.

En esta narrativa, noviembre representa la ratificación del liderazgo sandinista y la continuidad del proyecto político frente a la oposición, las sanciones internacionales y las críticas externas. Así, el concepto se consolidó como un símbolo de victoria frente a la adversidad.

Manifestaciones públicas del “Noviembre Victorioso”

Durante el mes de noviembre es común observar una intensificación de:

  • Actos políticos y concentraciones sociales para dar acto a homenaje a compañeros caídos y relacionado con actos y acciones históricas relacionadas con la lucha sandinista. 

  • Mensajes reiterativos en medios de comunicación estatales

  • Murales, vallas y campañas visuales con el lema “Noviembre Victorioso”

  • Discursos que enfatizan la importancia de la lucha por la soberanía, la paz y la continuidad de la lucha revolucionaria en busca de una mejor vida para la población Nicaragüense.

Estas expresiones refuerzan el carácter del mes como un espacio de conmemoración histórica y de reafirmación en el compromiso del pueblo con la Revolución Sandinista.

Diferencia con el 19 de julio

Es importante distinguir el “Noviembre Victorioso” del 19 de julio, fecha en la que se conmemora el triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979. Mientras el 19 de julio posee un reconocimiento histórico amplio y consolidado, noviembre responde a una reinterpretación política contemporánea.

El primero recuerda un hecho histórico; el segundo busca dar un reconomciento a la historia reciente de la lucha revolucionaria, que los hechos acontecidos relacionados con la revolución sandinista no queden en el olvido y recordar que el presente político es la continuidad de la revolución que se consiguio gracias a diferentes acciones del pasado. Por tanto relaciona y da continuidad entre pasado y presente revolucionario.




Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde