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viernes, 3 de octubre de 2014

El código alimentario y el pan nuestro de cada día (VIDEO)

Mucha gente cree que puede comer lo que quiera, según su apetito y presupuesto. Pero nadie sabe con certeza qué contiene nuestra comida, si hay elementos tóxicos o dañinos para la salud. En este episodio, Daniel Estulin habla de cómo las burocracias gubernamentales, la OMC, el Codex Alimentarius y las multinacionales buscan controlar la calidad y el suministro mundial de alimentos y medicamentos. La humanidad es usada como rata de laboratorio, en un experimento masivo sin control ni norma.



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martes, 27 de septiembre de 2011

[Vídeo] Soberanía alimentaria y comercio justo

Vídeo reportaje sobre buenas prácticas colectivas de Economía Solidaria - REAS Red de Redes. Interesante documento.

reasredderedes | Youtube

domingo, 21 de agosto de 2011

Menos tierra, más hambre. Por Esther Vivas


Esther Vivas | ARA
El drama del hambre toma de nuevo actualidad a raíz de la emergencia alimentaria en el Cuerno de África, pero las hambrunas son una realidad cotidiana silenciada. En todo el mundo, más de mil millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), tienen dificultades para acceder a los alimentos. Una hambruna que tiene causas y responsabilidad políticas.
África es una tierra expoliada. Sus recursos naturales han sido arrebatados a sus comunidades a lo largo de siglos de dominio y colonización. Aunque no sólo se trata del expolio de oro, petróleo, coltán, caucho, diamantes… sino, también, de agua, tierras, semillas que dan de comer a sus habitantes. Si el 80% de la población en el Cuerno de África, como indica la FAO, depende de la agricultura como principal fuente de alimentos e ingresos, ¿qué hacer cuando no hay tierra que cultivar?
En los últimos años, la oleada creciente de privatizaciones de tierras en África  (su compra por parte de gobiernos extranjeros, multinacionales agroalimentarias o fondos de inversión) ha hecho aún más vulnerable su precario sistema agrícola y alimentario. Con campesinos y campesinas expulsados de sus tierras, ¿dónde cultivar aquello que comer? Muchos países, consecuentemente, han visto reducir drásticamente su ya limitada capacidad de auto-abastecimiento, después de décadas de políticas de liberalización comercial que han menguado su capacidad productiva.
La crisis alimentaria y financiera, que estalló en 2008, dio lugar, como ha documentado ampliamente la organización internacional GRAIN, a un nuevo ciclo de apropiación de tierras a escala global. Gobiernos de países dependientes de la importación de alimentos, con el objetivo de asegurar la producción de comida para su población más allá de sus fronteras, y agroindustria e inversionistas, ávidos de nuevas y rentables inversiones, vienen adquiriendo desde entonces fértiles tierras en países del Sur. Una dinámica que amenaza la agricultura campesina y la seguridad alimentaria de estos países.
Se calcula que desde el año 2008, se han adquirido por esta vía alrededor de 56 millones de hectáreas de tierra a escala global, según datos del Banco Mundial, la mayor parte, más de 30 millones, en África, donde la tierra es barata y su propiedad comunal la hace más vulnerable. Otras fuentes, como el Global Land Project, hablan de entre 51 y 63 millones de hectáreas sólo en África, una extensión similar a la de Francia. Se trata de arrendamientos, concesiones o compra de tierras, las formas de transacción pueden ser múltiples y a menudo opacas, en una dinámica que algunos autores han calificado de “nuevo colonialismo” o “colonialismo agrario”, al tratarse de una recolonización indirecta de los recursos africanos.
El Banco Mundial ha sido uno de sus principales promotores desarrollando, junto a otras instituciones internacionales como la FAO, la Agencia para el Comercio y el Desarrollo de Naciones Unidas (UNCTAD) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), lo que se ha venido a llamar “Principios para una Inversión Agrícola Responsable”, que legitiman la apropiación de tierras por parte de inversores extranjeros. A través de la International Finance Corporation (IFC), la institución afiliada al Banco Mundial que se ocupa del sector privado, éste ha promovido programas para eliminar barreras administrativas, cambiar leyes y regímenes fiscales en países del Sur e incentivar así las inversiones.
Etiopía, uno de los países afectados por la actual hambruna, ha ofrecido tres millones de hectáreas de tierra cultivable a inversores extranjeros de India, China, Pakistán, Arabia Saudita, entre otros. El negocio no podría ser mejor: 2.500 km2 de tierra virgen productiva a 700 euros al mes, con un contrato a cincuenta años. Éste es, por ejemplo, el acuerdo alcanzado entre el gobierno etíope y la empresa india Karuturi Global, una de las 25 mayores agroindustrias mundiales, que dedicará estas tierras al cultivo de aceite de palma, arroz, azúcar de caña, maíz y algodón para la exportación. Las consecuencias: miles de campesinos y pueblos indígenas expulsados de sus tierras, precisamente aquellos que más padecen el hambre y la falta de alimentos, así como vastas extensiones de bosques talados y quemados.
Otros países de África como Mozambique, Ghana, Sudán, Malí, Tanzania, Kenia han arrendado millones de hectáreas de su territorio. En Tanzania, el gobierno de Arabia Saudita ha adquirido 500.000 hectáreas de tierra para producir arroz y trigo para la exportación. En el Congo, un 48% de su territorio agrícola está en manos de inversionistas extranjeros. En Mozambique, más de diez millones de tierras arrendadas.
La conferencia académica Global Land Grabbing, que tuvo lugar en Gran Bretaña en abril de 2011, señaló el impacto negativo de dichas adquisiciones. Más de un centenar de estudios de casos documentados mostraban como estas inversiones no tenían ningún efecto positivo para las comunidades locales, al contrario generaban desplazamientos y mayor pobreza.
Desde hace años, el movimiento internacional de La Vía Campesina viene denunciando el impacto dramático que esta oleada masiva de acaparamiento de tierras tiene en las poblaciones de los países del Sur. Si queremos acabar con el hambre en el mundo es fundamental garantizar el acceso universal a la tierra, así como al agua y a las semillas, y prohibir especular y hacer negocio con aquello que nos alimenta y nos da de comer.
*Esther Vivas es autora “Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos”.
*Artículo publicado en el periódico ARA, 04/08/2011.

miércoles, 17 de agosto de 2011

lunes, 4 de julio de 2011

DOCUMENTAL: FOOD INC.


El largometraje documental "Food Inc." muestra el funcionamiento de la industria alimentaria de EE.UU y los procesos que se ocultan al consumidor con el consentimiento de las agencias reguladoras y de control gubernamentales. Revela que el suministro de alimentos de EE.UU está controlado por un puñado de corporaciones que a menudo anteponen los beneficios a la salud del consumidor, al sustento de agricultores y granjeros y a la protección del medio ambiente.

En Norteamérica, cinco compañías de comida rápida determinan, con su poder de compra masivo, las reglas del juego para todo el sector agroganadero (condicionando incluso a los pequeños granjeros): desde qué cultivos monopolizan la producción hasta cómo se engorda y faena al ganado. El resultado es un sistema en el que la comida rápida, más barata que la saludable, ha copado restaurantes y supermercados, provocando daños a veces letales y augurando un futuro de obesidad y diabetes generalizado, mientras crece sin control un sector de empleo barato y desprotegido y el lobby que mantiene a raya a las entidades gubernamentales que deberían estar fiscalizándolo.

Apoyado en las investigaciones de Eric Schlosser para su 'bestseller' "Fast Food Nation" y en el libro de Michael Pollan "The Omnivore's Dilemma (El dilema del omnívoro)", el documental saca a la luz datos estremecedores sobre lo que comemos y cómo se produce y su efecto en la actividad económica y la salud del consumidor. Aunque este documental investiga la situación de la industria alimentaria en Estados Unidos, sus revelaciones hablan de una clara tendencia global.

jueves, 14 de abril de 2011

Crisis alimentaria: debate sobre dinámica de precios. Por Alejandro Nadal


Crisis alimentaria: debate sobre dinámica de precios
Hambre y desnutrición provocan unos 30 mil muertos cada día en todo el mundo. Diariamente un tsunami de muerte y desolación, producido por un modelo económico cruel y rapaz.
Alejandro Nadal | La Jornada | 
Según la FAO el aumento en los precios de alimentos en diciembre del año pasado superó el nivel de junio de 2008. Ese verano los espectaculares incrementos provocaron protestas en muchos países, incluyendo México, Filipinas, India y Egipto. En 2009 los precios retornaron a cierta normalidad, pero en 2010 recuperaron su tendencia alcista. Estos aumentos tienen graves consecuencias para millones de personas y para la economía mundial.

Paul Krugman ofrece dos explicaciones sobre el tema. Primero, la reducción en la producción agrícola por el mal clima. Segundo, el crecimiento de la demanda en China. El segundo factor lo descartamos rápidamente: China es prácticamente autosuficiente en todos los alimentos, con excepción de la soya. Pero las importaciones de este producto no pueden explicar los aumentos de precios internacionales de todos los productos alimenticios.

¿Qué hay del mal clima? Es cierto que la producción mundial de granos se redujo 2.6 por ciento entre 2008/09 y 2010/11. La sequía e incendios en Rusia (seguidos del embargo a las exportaciones de trigo) causaron el retiro de 20 millones de toneladas del mercado mundial de ese grano. ¿Cómo se compara eso con el desvío de maíz para la producción de biocombustibles?

En 2007 Estados Unidos fijó la meta de producir 36 mil millones de galones anuales de etanol para 2022. Por eso hoy 40 por ciento de la producción de maíz en ese país, unos 108 millones de toneladas, se destina a los digestores de etanol. Eso explica por qué las reservas de ese grano en Estados Unidos han descendido al nivel más bajo desde 1995.

Las políticas de apoyo a los biocombustibles en Estados Unidos y la Unión Europea provocaron el retiro de 250 millones de toneladas (equivalentes) de cereales del mercado mundial en 2010. Es claro que el aumento de precios de los alimentos se debe más al desvío para producir biocombustibles, sobre todo en Estados Unidos, principal productor mundial, que al mal clima.

¿Qué hay de la especulación financiera? Se dice que la desregulación de los mercados de futuros y de productos básicos (los llamados commodities) abrió las puertas a los capitales especulativos y condujo a distorsiones en los procesos de formación de precios. Nuevamente Krugman levanta objeciones y señala que para que los precios corrientes se vean afectados por la especulación en los mercados de futuros (de granos) tiene que existir acaparamiento. Como no existe evidencia de esto en la información sobre inventarios, Krugman desecha la especulación financiera como causa de los aumentos de precios en alimentos.

Yves Smith (www.nakedcapitalism.com) señala con razón que la información sobre inventarios dista mucho de ser transparente. Pero la réplica a Krugman más sólida ha sido formulada por Timothy Wise (en www.triplecrisis.org) al recordar que hoy en día los mercados de commodities están abrumados por la actividad de los especuladores. Las transacciones de derivados en estos mercados superan los 9 mil millones de dólares anuales, de los cuales 85 por ciento corresponde a transacciones fuera del control de las agencias regulatorias. Es decir, la proporción de especuladores a operadores comerciales (con intereses que se consideran legítimos en esos mercados) es de cuatro a uno.

Krugman es prisionero de su visión neoclásica sobre el proceso de formación de precios en un mercado de futuros estándar. La realidad es que la proliferación de instrumentos derivados conduce a esquemas en los que la entrega del producto puede postergarse indefinidamente. No es necesario recurrir al acaparamiento físico para manipular los precios. Los especuladores pueden evitar las molestias del manejo físico de granos, porque lo único que hacen es acumular contratos a futuro extendiendo continuamente las fechas de vencimiento.

Wise también confirma lo señalado en el informe del relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación (www.srfood.org): los fondos de inversión en commodities son el principal vehículo de la especulación en los mercados de futuros. Y como su composición incluye productos como el petróleo, los aumentos de precios en este último actúan como incentivo adicional para el capital especulativo, independientemente de los indicadores fundamentales en los mercados de granos.

Dos conclusiones se desprenden de lo anterior. Primero, la política energética no debe competir con la producción de alimentos. Para los biocombustibles, otras fuentes de biomasa deben ser utilizadas. Segundo, urge la re-regulación profunda de los mercados de futuros y de commodities, restringiendo el acceso y los montos de las posturas en cada contrato.

Los aumentos de precios tendrán repercusiones importantes. Los estratos de ingresos más bajos destinan hasta 70 por ciento del ingreso para adquirir alimentos. Hambre y desnutrición provocan unos 30 mil muertos cada día en todo el mundo. Diariamente un tsunami de muerte y desolación, producido por un modelo económico cruel y rapaz.

viernes, 11 de febrero de 2011

Venezuela: modelo a seguir en política alimentaria

"Venezuela es un modelo en política alimentaria, por su enfoque, por la penetración y capilaridad en los lugares más pobres y excluidos, y por cómo trata de reemplazar progresivamente la importación por la producción nacional, es decir, que atiende también la soberanía".

Así lo afirmó el representante en Caracas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Alfredo Missair, quien envio tambien sus felicitaciones al Gobierno Nacional de parte del director Ejecutivo de esta institución multilateral, Jacques Diouf, por los éxitos locales en materia alimentaria.

"Venezuela representa una voluntad política, a través del Ejecutivo y del presidente Hugo Chávez, de una transformación hacia el cumplimiento de los objetivos de desarrollo del milenio", continuo Missair.

Ratificó que ya el país alcanzó el objetivo marcado de reducir a la mitad la desnutrición, aunque las intenciones son de continuar mejorando.

"En una época en la cual tenemos precios de los alimentos que se disparan y más de 1.000 millones de personas que sufren hambre, Venezuela hace exactamente lo contrario: lucha para hacer frente a esto y ha reducido notablemente el porcentaje de personas desnutridas".

El contraste con los datos de la Venezuela anterior a la Revolución Bolivariana es claro: el número de niños desnutridos en Venezuela es de sólo 3,25%, un indicador que superaba 7% antes. Además, la desnutrición global en la nación estaba en alrededor de 11%, mientras que hoy se sitúa en 6%.

Missair también llamó la atención sobre el impulso dado en el país a la lactancia materna, "el mejor alimento para el crecimiento de las facultades mentales y físicas". La cifra de mujeres que amamantan era anteriormente de 7% y en la actualidad ronda 27%. "Hay que seguir en esa dirección, porque es un alimento insustituible".

El representante de la FAO afirmó que no hay otro país que se pueda comparar con los avances que ha tenido Venezuela en un período tan corto de tiempo, en materia alimentaria. También hizo resaltar que la política exterior en el país propicia intercambios que permiten garantizar el abastecimiento, a través de mecanismos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y el Mercado Común del Sur (Mercosur).

fte: http://www.rebelion.org/