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¿Y si la siguiente fuese Nicaragua y no Cuba?

Por Magencio ¿Y si el siguiente en la lista de blancos de Trump en el Caribe no fuese Cuba sino Nicaragua? A estas alturas deberíamos estar ...

miércoles, 10 de agosto de 2016

DOCUMENTAL: "Bajo la nube de Hiroshima".

Cada año se inscriben nuevos nombres en la lista de las víctimas de los bombardeos, que siguen muriendo. Son ya cerca de 380 mil. Sus voces se apagan ante un mundo sordo que acumula 15.850 cabezas nucleares y el propio gobierno japonés, que acaba de promover la aprobación de una ley para volver a la guerra.

Mucha gente recuerda los nombres de Hiroshima y Nagasaki por su destino trágico y guarda la imagen abstracta de una enorme nube en forma de hongo durante las explosiones. Pero poco se conocen los rostros bajo la nube.

Solamente ellos, los llamados “hibakusha”, aquellos que estaban en Hiroshima y Nagasaki los días 6 y 9 de agosto de 1945 podrían hablar del “infierno sobre la Tierra”. Sólo aquellos que soportaron 4 mil grados centígrados, una lluvia de partículas radiactivas y perdieron en unos segundos toda la piel, podrían decirle al mundo qué hay bajo una explosión atómica.

Sus historias son incómodas. Son el resultado más perverso de una guerra que involucró a gran parte del mundo. Son la peor cara del poder nuclear desarrollado por los científicos más brillantes del siglo XX. Son un compendio de males radiactivos a partir de lo que el mundo moderno explota como una rica fuente de energía. Son el eco de los fantasmas de miles de víctimas inocentes, de niños que nunca conocieron la paz.

Paradójicamente, Hiroshima atrae al mundo. El Museo de la Paz en esta ciudad ha sido durante varios años el sitio más visitado por los extranjeros que llegan a Japón, según datos del portal Trip Advisor y fuentes de turismo.
La vida moderna de Tokio, la belleza de las tradiciones en Kyoto o las playas de Okinawa, son llamativas pero ¿qué buscan los que visitan Hiroshima? ¿qué encuentran? ¿horror, compasión, cercanía? ¿conciencia? O acaso la revisión de un capítulo histórico que la humanidad cerró sin concluir.

Si Hiroshima y Nagasaki son la muestra de que dos bombas pueden arrasar dos ciudades completas ¿qué podemos esperar en la actualidad, con casi 16 mil armas mucho más potentes repartidas por todo el planeta? Si estas armas -dice la historia oficial- son necesarias para acabar las guerras ¿qué fin le depara a un mundo moderno con decenas de enfrentamientos en todas las latitudes?

En contraste con la atención mundial, todavía quedan japoneses alejados de Hiroshima y Nagasaki en muchos sentidos.

Algunos, por falta de interés. Otros, por un prejuicio que todavía despierta temores a relacionarse con los “hibakusha” o sus familias, por considerarlos portadores de malformaciones genéticas. Uno de los mitos más difundidos ante la desinformación y el desconocimiento es precisamente el de las anomalías genéticas. Más allá de los efectos en quienes fueron expuestos a las radiaciones de la bomba, incluso como fetos, no hay pruebas de trastornos heredados en las siguientes generaciones, según Nori Nakamura, científico de la Fundación para la Investigación de los Efectos Radiactivos.

Otros japoneses simplemente no han tenido información suficiente ni en sus textos escolares, ni en los medios de comunicación, por lo que algunos reconocen que falta mucho por aprender.

Una luz de esperanza sobre este tema se abre con los jóvenes. Un estudio del Instituto de Investigaciones Culturales de la cadena informativa NHK decía que en el año 2010 solamente 27 por ciento de la población japonesa recordaba las fechas de los acontecimientos de Hiroshima y Nagasaki. Entre ellos, curiosamente, los más enterados eran jóvenes de entre 20 y 30 años.



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Documental : Hiroshima y Nagasaki la Verdad sobre las Bombas Atomicas

Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki fueron ataques nucleares ordenados por Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio del Japón. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, formando parte del fin de la Segunda Guerra Mundial. Después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades, el arma nuclear Little Boy fue soltada sobre Hiroshima el lunes1 6 de agosto de 1945,2 seguida por la detonación de la bomba Fat Man el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. Hasta la fecha, estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia.3

Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 166 000 personas en Hiroshima y 80 000 en Nagasaki,4 totalizando unas 246 000 muertes, aunque sólo la mitad falleció los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20 % murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación.5 Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición a la radiación liberada por las bombas.6 En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.7 8

Seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, Imperio del Japón anunció su rendición incondicional frente a los «Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón, concluyó la Guerra del Pacífico y por tanto, la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencias de la derrota, el Imperio nipón fue ocupado por fuerzas aliadas lideradas por los Estados Unidos —con contribuciones de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda— y adoptó los «Tres principios antinucleares», que le prohibían poseer, fabricar e introducir armamento nuclear.





La Patagonia Rebelde (Pelicula de 1974)


 

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VIDEO: Hiroshima y Nagasaki, la verdad oculta

La verdadera historia de Hiroshima y Nagasaki, una historia que las autoridades estadounidenses se encargaron de esconder, ocultando una vez mas la realidad.


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¡Siempre Más Allá!: La Vigencia Combativa del Pensamiento de Sandino en en el pueblo de Nicaragua

Por Javier Huerta

El destino de los pueblos que deciden ser libres no se escribe con concesiones, sino con la firmeza inquebrantable de la vanguardia. En la historia de la resistencia antiimperialista de América Latina, pocas divisas encierran tanta carga histórica, mística y combativa como el juramento heredado por el General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino: "Siempre más allá". Este no es un simple eslogan de campaña ni una frase subordinada a la mercadotecnia; es el motor ideológico de una Revolución que se niega a detenerse y que mantiene las banderas de la izquierda alzada frente a las pretensiones coloniales de siempre.
Para comprender el verdadero peso de esta consigna, es obligatorio volver a las trincheras de Las Segovias. Sandino no concebía la lucha como un esfuerzo temporal o un pacto de salón con la burguesía entreguista. Su guerra de guerrillas contra el invasor estadounidense (1927-1933) fue una gesta de liberación nacional y social. Al cerrar sus correspondencias y manifiestos con la fórmula "Siempre más allá", el General estampaba una declaración de guerra al entreguismo y un compromiso con la eternidad: la lucha por la justicia social no termina con la expulsión del invasor militar, sino que avanza hacia la transformación total de las estructuras del poder.
La interiorización de los ideales sandinistas en la vanguardia
La fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) por Carlos Fonseca, Tomás Borge y Silvio Mayorga supuso la síntesis perfecta entre el marxismo-leninismo y el ideario político de Sandino. No se trataba de repetir recetas extranjeras, sino de extraer del pensamiento sandinista la savia para la guerra popular prolongada. Los ideales de Sandino se interiorizaron en el proceso revolucionario como un método de vida y de combate:
  • El Antiimperialismo Feroz: El convencimiento absoluto de que el principal enemigo de la soberanía popular es el imperialismo y sus lacayos locales.
  • El Poder en Manos de Obreros y Campesinos: La Revolución de 1979 demostró que, tal como lo dictó Sandino, solo los obreros y los campesinos llegarían hasta el fin en la defensa de la patria.
  • La Mística del Sacrificio: El sandinismo convirtió el "Siempre más allá" en una ética militante. Significa darlo todo por el colectivo, priorizar la salud, la alfabetización y la tierra para el pueblo, sin claudicar ante las agresiones externas ni los bloqueos económicos.
En este 2016 y la Vigencia del Discurso de Izquierda en el Siglo XXI
En el año 2016, de cara a un nuevo periodo electoral y frente a un escenario internacional complejo de contraofensiva derechista en la región, la Revolución nicaragüense relanzó esta consigna al centro del debate político. Lejos de ablandar el mensaje, el uso masivo de "Siempre más allá" sirvió para recordarle a la militancia y al mundo que el proceso revolucionario no es estático.
Bajo la conducción del FSLN, la frase se tradujo en la consolidación de un modelo que prioriza los derechos de las mayorías. Ir "más allá" significó en la práctica la electrificación del país, la soberanía alimentaria, la gratuidad de la salud y la construcción de infraestructura en comunidades históricamente olvidadas por el capitalismo salvaje. La derecha internacional y sus operadores locales intentan desmantelar las conquistas populares, pero la respuesta de la izquierda nicaragüense sigue siendo la movilización permanente y la firmeza ideológica en las calles y en las urnas.
El proceso revolucionario nicaragüense demuestra que las ideas de Sandino no son piezas de museo, sino herramientas afiladas para transformar la realidad. Mientras exista una amenaza imperialista y mientras haya desigualdades que combatir, el pueblo organizado mantendrá el fusil de las ideas en alto. La historia pertenece a quienes no se rinden, a los que caminan con la convicción de que cada victoria es solo el peldaño para la siguiente batalla.
¡Viva Sandino, Viva Nicaragua, Siempre Más Allá!

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miércoles, 3 de agosto de 2016

Programas sociales atacan pobreza en Nicaragua

Por Francisco G. Navarro *

Managua (PL) -Hambre Cero, Plan Techo, Usura Cero, Merienda Escolar, Bono Productivo y Casas para el Pueblo son programas sociales del Gobierno de Nicaragua, que en su conjunto atacan el flagelo de la pobreza en este país centroamericano.

Así lo confirmó la reciente encuesta de Medición de Nivel de Vida 2014, dada a conocer por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide) y fruto de una pesquisa que comprendió siete mil 570 hogares de la capital, las zonas del Pacífico, Central y la Costa Caribe.

El sondeo estableció que la pobreza general decreció en la etapa estudiada (2009-2014) de 42.5 a 29.6 por ciento, en tanto la calificada como extrema mermó de un 14.6 a 8.3 por ciento.

En este momento el 70 por ciento de los nicaragüenses clasifica en la categoría de no pobre, reafirma la investigación estadística, asesorada por el Banco Mundial (BM).

Ovidio Reyes, presidente del Banco Central de Nicaragua, comentó en el propio acto de presentación de la muestra que tales resultados son consecuencias de las políticas sociales y económicas implementadas por el gobierno y centradas en la familia como protagonista.

De ahí que el presidente Daniel Ortega mantenga una alta aceptación entre la población, como lo demostró otro sondeo más cercano en el tiempo, el de la firma M&R Consultores, que situó el beneplácito a la gestión del gobierno en un 71,6 por ciento.

Al avaluar la lucha frontal contra la pobreza muchos actores económicos y políticos coinciden en señalarlo como, tal vez, el logro más sobresaliente de la gestión del actual mandatario nicaragüense.
Así lo atestiguan el expresidente de la Asamblea Nacional, Luis Humberto Guzmán; el presidente de la Cámara de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, Gilberto Alcocer, y el diputado del Parlamento Centroamericano y legislador nacional Douglas Alemán, entre otros.

Guzmán argumentó que el tema de la reducción de la pobreza ha sido un problema crónico en las sociedades latinoamericanas, Nicaragua incluida, lo cual confirma que cuando un gobierno lo enfrenta y ofrece soluciones a través de políticas públicas, el éxito es posible.

El presidente (Ortega) confiere prioridad en su gestión al alivio de la pobreza en que fue hundido el país por tres administraciones neoliberales, comparó el ex parlamentario.

Nicaragua avanza (en el combate a la pobreza) gracias al modelo de diálogo y alianza, una de las líneas directrices de la administración, sostiene Alcocer.

Alemán, productor agropecuario y diputado por la bancada sandinista, piensa que la reducción de la pobreza en el caso específico del sector rural responde a la validez del programa del Bono Productivo Alimentario.

En áreas del departamento de Chontales (centro), de donde es originario, el legislador refirió la existencia de muchas familias que pasaron de no tener nada a ser parte de la cadena productiva de sus asentamientos.

Hoy esos pequeños núcleos de población, además de producir para su sustento alimentario, logran un excedente y venden huevos, leche o cuajadas frescas, géneros que resultan de la crianza de gallinas y vacas (entregadas como parte del módulo del Bono Productivo), explicó.

Mejor distribución de la riqueza y énfasis en el ser humano y la familia implican que en Nicaragua pueda hablarse de desarrollo humano en lugar del simple crecimiento de la macroeconomía, constituye una valoración recurrente de los analistas.

RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL
La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) reconoce en diversos documentos que, de 1990 a 2014, Nicaragua logró reducir el índice de la población subalimentada de la mitad (50.5 por ciento) a un 16 por ciento.
De tal manera el país centroamericano arribó antes de la fecha límite (2015) a la consecución del inciso inicial de la primera de las ocho metas trazadas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio: reducir a la mitad la proporción de personas que sufren hambre.

El cumplimiento incluye al propio tiempo el compromiso fijado por la Cumbre Mundial de la Alimentación, celebrada en Roma a mediados de noviembre de 1996 con la participación de 112 jefes de Estado y Gobierno.

La coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, subrayó la validación otorgada por el BM, organismo especializado del sistema de Naciones Unidas, a la reciente encuesta.
Luis Constantino, representante del BM en Nicaragua, reconoció la estrategia de la actual administración nicaragüense en sus políticas públicas para conseguir este resultado. Para Carlos Sobrado, especialista en pobreza de la propia organización, con la reducción de la penuria, la población nicaragüense aumentó sus niveles de consumo en el período estudiado.

En el último quinquenio el consumo per cápita de los nicaragüenses creció en alrededor de ocho mil córdobas (290 dólares aproximadamente al cambio oficial a la fecha), un incremento del 33,8 por ciento, precisó el funcionario.

Al ejemplificar el impacto de los programas sociales en el tema de estudio, el experto internacional señaló que de haber desaparecido la mochila y la merienda escolar hubiera significado la elevación del nivel de pobreza en dos puntos porcentuales.

La clásica guinda del pastel a la evaluación de la línea económica del modelo político nicaragüense la puso la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal), al proyectar para este año un crecimiento del Producto Interno Bruto por encima del 4.3 por ciento, dato que concuerda con las estimaciones previas del gabinete del gobierno a cargo de esa área.


*Corresponsal de Prensa Latina en Nicaragua.



Fuente: Prensa Latina
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lunes, 1 de agosto de 2016

¿Conoces la Historia de la Financiación Venezolana del PSOE? Y que Felipe impuso a Venezuela ser Refugio de etarras?

El partido socialdemócrata español que hoy denuncia que Podemos es financiado por el chavismo, recibió durante décadas dinero del extranjero…

A días de las elecciones generales en España, una de las principales acusaciones contra el frente Unidos Podemos, conformado por Podemos e Izquierda Unida, es que han sido ilegalmente financiados por el gobierno de Nicolás Maduro. 

Si bien ninguna de estas denuncias han podido ser comprobadas ante la Justicia, se sigue utilizando ese argumento de difamación contra estas organizaciones de izquierda.

Casualmente, uno de los principales difusores de esta teoría es el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Pedro Sánchez. Lo que Sánchez parece ignorar es que durante las décadas de 1970 y 1980, su partido fue financiado por los gobiernos deCarlos Andrés Pérez en Venezuela.

La carta del rey
En 1976, en plena transición española de la dictadura franquista a la democracia, elrey Juan Carlos escribió una carta al sha Reza Pahlevi de Irán. Allí le pedía a él y por su intermedio a otros jeques de Medio Oriente, que brindaran su apoyo económico al partido Unión del Centro Democrático (UCD).
Juan Carlos explica al sha que habiendo salido de la dictadura, la legalización de diversos partidos políticos “les permitió participar libremente en la campaña (electoral), elaborar su estrategia y emplear todos los medios de comunicación para su propaganda y la presentación de la imagen de sus líderes, al tiempo que se aseguraron un sólido soporte financiero”.

El rey explica entonces que la derecha ha sido “asistida por el Banco de España”; el PSOE, “por Willy Brandt, Venezuela y otros países socialistas europeos”; los comunistas, “por sus medios habituales”.

Por aquel entonces el presidente de Venezuela era Carlos Andrés Pérez de Acción Democrática (AD). El mandatario venezolano presidía también la Internacional Socialista, una alianza de partidos socialdemócratas de todo el mundo, y era muy amigo de Felipe González, presidente del PSOE.

Una amistad de favores
Siendo Carlos Andrés vicepresidente de la Internacional Socialista hizo cuanto estuvo en su mano para apoyar a los entonces dirigentes del PSOE, casi todos en la clandestinidad y muchos aún en el exilio a la espera de la transición en España.

Y durante su primera etapa como presidente de Venezuela, Carlos Andréz Pérez puso a disposición de Felipe González su propio avión presidencial y le acompañó en su vuelo de regreso a España, una vez muerto Franco. 

Hay muchos que piensan todavía en el seno del PSOE que Carlos Andrés Pérez fue de alguna manera un padrino, casi un hermano mayor, para Felipe.

Tal como explicó el propio Felipe González en un artículo publicado en el diario ‘El País’, con Carlos Andrés Pérez los unió una amistad de “cuatro décadas”.

Si bien el líder socialista no reconoce que haya habido un apoyo económico, sí deja en claro que el dirigente venezolano lo ayudó mucho en los comienzos de su carrera política. 

Así cuenta como lo llevó en su avión a Madrid cuando los partidos políticos aun no estaban legalizados; o como le dio consejos durante los primeros años de su gobierno en los ’80.

De esta forma la denuncia del rey en su carta al sha cobra mayor trascendencia. Incluso hay que tener en cuenta que se pudo demostrar en el llamado caso Flick, que un clan empresarial alemán financió al PSOE, al igual que la Fundación Friedrich Ebert, vinculada al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) de Willy Brandt.

Asimismo, hay que destacar que Felipe Gónzalez siempre defendió públicamente a su amigo. Incluso en 1989, tras el levantamiento popular que se dio en Venezuela conocido como ‘Caracazo’ y que Carlos Andrés Pérez mandó a reprimir brutalmente asesinando, por lo menos, a 3.000 personas.
Pocas semanas después del hecho el gobierno del PSOE le prestó 600 millones de dólares a Venezuela, y 3.000 millones más al año siguiente.

Por aquellos años el gobierno de González hizo otra serie de acuerdos con Venezuela:“Compró la aerolínea estatal venezolana CONVIASA para incorporarla a IBERIA”. 

Al mismo tiempo el grupo PRISA, “sostén mediático del PSOE, desembarca en Venezuela. No sólo en la prensa, sino también en otro aspecto curioso: la editorial Santillana comienza a elaborar los libros de texto para el sistema educativo, para lo que el gobierno tuvo que darle una concesión”.

Una amistad de favores
Siendo Carlos Andrés vicepresidente de la Internacional Socialista hizo cuanto estuvo en su mano para apoyar a los entonces dirigentes del PSOE, casi todos en la clandestinidad y muchos aún en el exilio a la espera de la transición en España.

Y durante su primera etapa como presidente de Venezuela, Carlos Andréz Pérez puso a disposición de Felipe González su propio avión presidencial y le acompañó en su vuelo de regreso a España, una vez muerto Franco. 

Hay muchos que piensan todavía en el seno del PSOE que Carlos Andrés Pérez fue de alguna manera un padrino, casi un hermano mayor, para Felipe.

Tal como explicó el propio Felipe González en un artículo publicado en el diario ‘El País’, con Carlos Andrés Pérez los unió una amistad de “cuatro décadas”.

Si bien el líder socialista no reconoce que haya habido un apoyo económico, sí deja en claro que el dirigente venezolano lo ayudó mucho en los comienzos de su carrera política. 

Así cuenta como lo llevó en su avión a Madrid cuando los partidos políticos aun no estaban legalizados; o como le dio consejos durante los primeros años de su gobierno en los ’80.

De esta forma la denuncia del rey en su carta al sha cobra mayor trascendencia. Incluso hay que tener en cuenta que se pudo demostrar en el llamado caso Flick, que un clan empresarial alemán financió al PSOE, al igual que la Fundación Friedrich Ebert, vinculada al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) de Willy Brandt.

Asimismo, hay que destacar que Felipe Gónzalez siempre defendió públicamente a su amigo. Incluso en 1989, tras el levantamiento popular que se dio en Venezuela conocido como ‘Caracazo’ y que Carlos Andrés Pérez mandó a reprimir brutalmente asesinando, por lo menos, a 3.000 personas.
Pocas semanas después del hecho el gobierno del PSOE le prestó 600 millones de dólares a Venezuela, y 3.000 millones más al año siguiente.

Por aquellos años el gobierno de González hizo otra serie de acuerdos con Venezuela:“Compró la aerolínea estatal venezolana CONVIASA para incorporarla a IBERIA”. 

Al mismo tiempo el grupo PRISA, “sostén mediático del PSOE, desembarca en Venezuela. No sólo en la prensa, sino también en otro aspecto curioso: la editorial Santillana comienza a elaborar los libros de texto para el sistema educativo, para lo que el gobierno tuvo que darle una concesión”.

Pillaje en el Atlántico
Ya como presidente del Gobierno, González mantuvo durante años esa estrecha amistad con Carlos Andrés, a pesar de algunos episodios dudosos como unas declaraciones de Carlos Andrés Pérez sobre ETA que levantaron ampollas.
Ya para entonces, a comienzos de los 90, algunos etarras vivían en Venezuela acogidos por Carlos Andrés a petición del propio Felipe, tras las fallidas negociaciones de Argel entre el Gobierno español y ETA.
Desde la llega al poder del PSOE, el 28 de octubre de 1988, fueron días de vino y rosas para la grey socialista, varios años de favores entre ambos, de mucho dinero cruzando el Atlántico en uno y otro sentido. 

Como la repentina fortuna amasada por el empresario venezolano Gustavo Cisneros en España en 1983, a raíz de la expropiación de Rumasa, de la que fue uno de los principales beneficiarios al adquirir Galerías Preciados.

 Una verdadera ganga de la que obtuvo más de 28.000 millones de pesetas en plusvalías.
Como los 3.000 millones de dólares concedidos en junio de 1990 por Madrid a Caracas como “impulso al desarrollo”. 

No faltaron voces que señalaron que era el pago por acoger a los etarras.
Grandes gazapos, en fin, del felipismo. Con estos antecedentes las denuncias contra Podemos resultan, al menos, hipócritas….

https://laklave.wordpress.com/2016/07/01/conoces-la-historia-de-la-financiacion-venezolana-del-psoe/
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martes, 19 de julio de 2016

En Nicaragua 37 por 19 iguala la democratización, la igualdad y la justicia

Para los cientos de miles que se reúnen en la Plaza de la Fe en Managua, y para muchos, muchos más que siguen la celebración desde sus televisores, se trata de un proceso de cambios vivo, que hoy está materializando las promesas de la insurrección de 1979.

Definitivamente, la historia madura a los pueblos. No es una cuestión de economías, instituciones o sistemas educativos más o menos desarrollados sino de experiencias vividas por millones de personas, las que de una u otra manera son transmitidas a través de las generaciones y dejan su huella en la manera en que esos grandes grupos humanos se ven a sí mismos, al mundo y a la vida. Cuando uno visita lugares o países como Cuba, el sur del Líbano, Ramallah, Vietnam o cualquier ciudad de Nicaragua es imposible dejar de notar la huella de la experiencia de lucha de los sueños contra el imperio en la señora que vende pan en la esquina, en el taxista que maldice o soporta el tráfico enloquecido, o incluso en los jóvenes que se preguntan por qué el mundo al que han llegado está dominado por seductoras y omnipresentes imágenes que vociferan una libertad que jamás tendrán suficiente dinero para comprar.

Cualquiera que haya tenido un contacto medianamente profundo con las realidades de esos pueblos lo podrá constatar: Por difíciles que sean las condiciones que encuentren, no son víctimas pasivas. Tienen una historia propia, una conciencia de lo que fueron, de lo que son y de lo que quieren ser. Es precisamente el hecho de olvidar ese factor subjetivo el que una y otra vez hace fallar miserablemente los pronósticos de tantos sesudos analistas que desde el exterior, y tanto desde la derecha como desde la izquierda, dejan caer juicios de valor y predicciones implacables sobre pueblos que en realidad no conocen ni están preparados para conocer.

Este 19 de julio la Revolución Popular Sandinista cumple 37 años. Para cierta gente que se define como de izquierda en Occidente se trata de una revolución fracasada, incluso traicionada. Para los cientos de miles que se reúnen en la Plaza de la Fe en Managua, y para muchos, muchos más que siguen la celebración desde sus televisores, se trata de un proceso de cambios vivo, que hoy está materializando las promesas de la insurrección de 1979: Paz, democracia política, justicia social, solidaridad y construcción de un país que las élites, dependientes del interventor imperio estadounidense, se habían empeñado en estar destruyendo por 200 años.

Esta segunda etapa de la Revolución Sandinista que arrancó en 2007 con el regreso del FSLN al poder es ciertamente diferente de la primera, surgida de la insurrección que derrocó a Somoza en 1979. Es una revolución más serena, más aterrizada a las necesidades concretas del pueblo, más consciente de esa verdad que todo buen jefe militar conoce instintivamente, de que ninguna columna avanza más rápido que la más lenta de sus unidades, y más consciente de otras verdades, también grandes como continentes, como que la tierra abonada por la sangre de los héroes y mártires solo será fértil por los que la recuerden en vida, y de aquella otra verdad que dice que una cosa es doblarse y otra quebrarse o, lo que es parecido, que una cosa son los meandros del río y otra el mar al que busca llegar para vaciar sus aguas. La consigna de aquel 19 de julio de 1979, de “¡Patria Libre o Morir!”, hoy está alimentada por aquella otra que nos legó Hugo, el Comandante Eterno: “¡Viviremos y Venceremos!”.

La Nicaragua que en 1979, insurreccionada, dio al traste con la dictadura somocista, esa pesada losa de represión, corrupción y entreguismo al imperio, era un país muy pobre a pesar de cifras de crecimiento económico que ya desearían tener la mayoría de los países del mundo hoy en día. Pero era un crecimiento destinado a alimentar las fastuosísimas mansiones de la élite dentro y fuera del país, gastado en comprar helicópteros para desde ellos lanzar del aire a los campesinos, o en mantener aviones push-and-pull con los que bombardear a las poblaciones civiles de las ciudades. Una de las empresas más prósperas de aquella Nicaragua era Plasmaféresis, y su concepto de negocios se basaba en extraerle la sangre a los pobres a cambio de unas monedas y un refresco para luego vendérsela a los pacientes ricos de los Estados Unidos. La Nicaragua que había antes del 19 de julio de 1979 estaba regida según el principio de “plata para los amigos del régimen, palo para los indecisos y plomo para los desafectos”. Era un país en el que la Guardia Nacional despojaba de sus pertenencias a las víctimas de los terremotos cuando no las reprimía, un país en el que los niños de 10 años eran lanzados a organizar guerrillas y a aprender a lanzar bombas caseras contra convoyes de guardias pertrechados con la última tecnología estadounidense e israelí.

Esa Nicaragua de Somoza era, según se la mirase, una hacienda personal del dictador o una tierra del imperio cedida en usufructo a cambio de que el primero ejerciera sus labores de vigilante de los intereses del amo, tanto dentro del país como en toda centroamérica. Nicaragua no tenía fuerzas armadas propias, sino una constabularia diseñada bajo las órdenes y a la medida de los Estados Unidos. La Costa Atlántica era un lugar de hermosas playas y miseria, y un objeto de escarnio por el que la Nicaragua de Somoza, que se quería ver blanca y europea, sentía vergüenza. En esa época, como tan certeramente lo describió el Comandante Tomás Borge Martínez, y como lo recoge el himno del FSLN, el amanecer “era una tentación”. Soñar con un futuro de “ríos de leche y miel” era una osadía que se pagaba con la vida.

En el alma de la gran mayoría de las y los nicaragüenses habitaba el orgullo de tener un compatriota como Rubén Darío, que había escrito aquello (tan martiano) de “A través de las páginas fatales de la historia, / nuestra tierra está hecha de vigor y de gloria, / nuestra tierra está hecha para la Humanidad”. En el alma de algunos, que habían logrado preservar la memoria tras el genocidio político que siguió al asesinato de Augusto C. Sandino y sus guerrillas que derrotaron a los yanquis con sueños de cooperativas agrícolas con Patria y Libertad, pervivía la imagen del héroe que la dictadura por todos los medios trató de marcar como “bandolero”. Darío y Sandino brillaban como estrellas en medio de aquella oscuridad. A esas estrellas se les unieron otras, como la de los jóvenes universitarios que ofrendaron sus vidas en lucha contra la tiranía, de los cuales el más preclaro ejemplo es el del poeta Rigoberto López Pérez, que un 21 de septiembre de 1956 ajustició al patriarca de la dinastía y asesino de Sandino: Anastasio Somoza García. Eran días en los que todo aquel que se comprometiese seriamente en combatir la indignidad reinante en la patria necesariamente debía correr peligro de muerte.

Fue así como una nueva generación de jóvenes encabezada por los comandantes Carlos Fonseca y Tomás Borge fueron recogiendo los pedazos de toda esa historia de estrellas y sueños, de derrotas sangrientas y oprobios sin fin, y de ellos fueron construyendo una imagen de Amanecer que pudiera servir de Tentación lo suficientemente fuerte para las ansias libertarias del pueblo y de la sociedad toda. Enarbolar a Sandino, a la lucha armada contra el régimen, al pueblo como sujeto de su historia como hermano de los demás pueblos en lucha fueron los elementos que le dieron solidez a este esfuerzo, que dio en llamarse Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Durante varios años fueron muy pocos, y morían casi tantos como ingresaban, pero se convirtieron en un referente político nacional: De un lado, los sandinistas en la montaña, del otro, la dictadura y sus sirvientes. Poco a poco se fueron derrumbando las ilusiones de una oposición no-frontal a la dictadura somocista, hasta que las contradicciones, tanto dentro del país como en el mundo llevaron a que el hilo se rompiera y, por primera vez en la historia, los invitados no deseados, con sus canastos del mercado, con sus cajones de lustrar zapatos, con sus machetes, sus ropas andrajosas y sus modales nada refinados, ocuparan el centro de la escena. Bajo las banderas de economía mixta, democracia política, justicia social, no-alineamiento internacional y la compatibilidad entre un compromiso cristiano y un proyecto revolucionario comenzó la historia de una Nueva Nicaragua a partir del 19 de julio de 1979.

Esas banderas, que en su momento fueron acogidas con ardiente entusiasmo o genuina curiosidad por las almas progresistas y de izquierda de todo el mundo, resultaron más difíciles de concretar en la práctica debido principalmente a dos factores: Primero, a la respuesta militar y terrorista del imperio más poderoso del planeta contra una nación con menos habitantes que un barrio de la ciudad de Nueva York y segundo, a causa de unos revolucionarios (y también de todo un pueblo revolucionario) que tuvieron que aprender, tras una larga lista de errores, amargamente y en carne propia, la lección contenida en la Tercera Tesis sobre Feuerbach de Carlos Marx, aquella que dice que “el propio educador necesita ser educado”.

A pesar de logros tan extraordinarios como la Cruzada Nacional de Alfabetización, y de programas que trastocaron las relaciones de poder en toda la sociedad, como las reformas agraria y urbana, o la Autonomía de la Costa Atlántica, que asume el carácter plurinacional de la sociedad nicaragüense, hacia fines de la década de los años 1980 la economía se había salido gravemente de sus cauces. Lo que las fuerzas de la Contra no lograban en el terreno militar lo estaba logrando la debacle económica aunada al descalabro de la Unión Soviética y de todo el bloque socialista, que habían estado apoyando al país con considerables recursos. En esas condiciones, Cuba socialista, que siempre, aún en los días más negros de la lucha contra la dictadura, había apoyado incondicionalmente a Nicaragua, no podía de ninguna manera suplir el papel jugado por los otros aliados.

Lo que no se perdió en el terreno de combate se perdió así en las urnas el 21 de febrero de 1990. A muchos revolucionarios en aquel momento les pareció que con esa derrota ya todo estaba perdido. Pero al día siguiente de la victoria de la coalición de la UNO apadrinada por Washington, Nicaragua seguía estando ahí. La pobreza seguía estando ahí. Las ansias de paz, de justicia y de esperanza del pueblo seguían estando ahí. A pesar de la derrota el FSLN, como instrumento político del pueblo, y como partido más grande de Nicaragua, seguía estando ahí. En suma, la necesidad de completar lo que se había iniciado el 19 de julio de 1979 seguía estando ahí.

En esas condiciones, el Frente Sandinista, con el Comandante Daniel Ortega a la cabeza, lanzan la consigna de “Gobernar desde abajo” que implicaba defender lo mejor posible los logros alcanzados en un país en el que habían un ejército y una policía de raíces populares y revolucionarias, que no apuntarían sus armas contra el pueblo. Esas instituciones, más el hecho de que por primera vez en la historia el país contaba con miles de abogados, jueces y juristas nacidos de la revolución, le daban al Frente Sandinista una posibilidad real de reconquistar el poder por medio de un juego electoral sancionado por la misma Constitución nacida de la Revolución Sandinista y que fue la que por primera vez le dio al país elecciones verdaderamente libres.

A la derrota de 1990 le siguieron 17 años de lo que en Nicaragua se denomina “larga noche neoliberal”. Lo que se logró avanzar en materia de inversiones productivas durante la década anterior fue privatizado, malvendido o robado por los gobiernos de turno. No solo el Frente Sandinista, sino todos aquellos que habían sido sandinistas, fueron objeto de una cruel privación de puestos de trabajo, de crédito, de alternativas educativas y de cualquier medio de subsistencia. Como hizo Somoza tras el asesinato de Sandino en 1934, la derecha y los Estados Unidos se lanzaron, no solo sobre el Frente Sandinista, sino sobre todo el pueblo sandinista en su conjunto. Ese fue quizás su más grave error, y prueba de ello son las plazas llenas en los 19 de julio de hoy en día.

Las plazas llenas de los 19 de julio de hoy en día son el resultado de un pueblo y de su instrumento político que se recomponen a raíz de una severa, más no fatal, derrota. Hoy El Educador ha regresado, habiendo aprendido algunas lecciones de la historia. Y no solo eso, sino que lo hace también gracias a los avances logrados durante los últimos años por nuestros pueblos hermanos del Abya Yala, en especial el Pueblo Bolivariano de Venezuela, al que debemos, no solo una muy importante ayuda material, sino también el impulso de las ideas del Hijo Inmortal de Bolívar.

Hoy el Pueblo Presidente llena las plazas de Nicaragua basado en un consenso que abarca a los sectores más amplios de la sociedad. Es un consenso que reconoce (aunque no necesariamente comparta) las razones de los otrora enemigos, asumiendo sus propias arrogancias y cegueras del pasado así como siendo vigilante con las que se pueda cometer en el presente. Es un consenso que ha aprendido a valorar el control directo de los trabajadores libremente asociados sobre los medios de producción, con un sector de lógica no-capitalista que controla el 63% del PIB y más del 70% de la fuerza de trabajo en medio de una economía altamente capitalista y dependiente del mercado internacional. Es un consenso que se basa en la conciencia colectiva compartida de la necesidad de diversificar las relaciones económicas del país al máximo posible, así como de hacer un uso eficiente de hasta el último centavo. Otro formidable “colchón” de Nicaragua ante las incertidumbres del mercado mundial actual es el hecho de que el 90% de la comida que se consume, o sea, el arroz y los frijoles que come el pueblo, son producidos en el país.

Un 19 de julio de 1979 al pueblo nicaragüense todo le parecía posible. Hoy, 37 años más tarde, todo le sigue pareciendo posible, pero de una manera mucho más real. Desde que el Frente Sandinista regresó al poder en 2007, el país ha experimentado un paulatino pero sostenido proceso de cambios para mejor. Según las encuestas de opinión, el presidente Daniel Ortega tiene los niveles más altos de aprobación de todos los presidentes que han habido desde 1990 hasta la fecha. No sería ninguna exageración decir que Daniel Ortega ha sido el mejor presidente de Nicaragua en sus casi dos siglos de historia independiente.

Antes de 2007, Nicaragua era un país del que la gente se quería ir. Hoy es cada vez más uno de gente que se quiere quedar. Antes, no había esperanza, mientras que hoy sí la hay, aún en los turbulentos momentos por los que atraviesan nuestra región y el mundo. Hoy, para muchos jóvenes, que son la mayoría del país, el 19 de julio de 1979 es una referencia cada vez más lejana, y la sociedad enfrenta el reto de no olvidar su historia, y no solo eso, sino también de asumir la tarea de definir concretamente en qué consisten los Ríos de Leche y Miel hoy en día, en pleno Siglo XXI. Definitivamente, la historia ha hecho madurar al pueblo nicaragüense pero, como siempre en la vida, las experiencias pasadas son tan solo lo que logremos hacer de ellas de cara al futuro, de modo que en cierto sentido se puede decir que todo resta aún por hacer, y que afortunadamente Nicaragua tiene muchos 19 de julio por delante que celebrar.

Fuente: Tortilla con sal

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domingo, 12 de junio de 2016

DOCUMENTAL: Proyecto Venus - Paraíso o Perdición

Jacque Fresco (Brooklyn, Nueva York, 13 de marzo de 1916) es un autodidacta DISEÑADOR INDUSTRIAL E INGENIERO , futurista , autor, conferencista, inventor y pionero en la ingeniería de los factores humanos; residente en Venus, Florida, Estados Unidos. Fresco ha trabajado como diseñador e inventor, abarcando desde las innovaciones biomédicas a sistemas sociales totalmente integrados. Su visión optimista y su deseo de crear soluciones que beneficien al máximo a la mayor cantidad de gente posible provienen de su experiencia durante la Gran Depresión de 1929.

En 1995 fundó The Venus Project (Proyecto Venus) y la organización sin fines de lucro Future by Design junto a Roxanne Meadows, lo cual refleja la culminación de vida de trabajo de Fresco. Actualmente, escribe y presenta conferencias sobre temas que abarcan desde el diseño holístico de ciudades sostenibles, hasta eficiencia energética, gestión de recursos naturales y automatización avanzada, enfocándose en los beneficios que esto traerá a la sociedad.





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viernes, 10 de junio de 2016

10 ejemplos terroríficos de intervenciones de la CIA en Latinoamérica

 Tomado de TeleSur


La CIA tiene una historia larga de intervenciones violentas en demasiados países alrededor del mundo. Utilizan a ONG disfrazadas de organizaciones para la democracia, libertad y desarrollo económico. Pero lo que hacen en realidad es sobornar a personas influyentes y claves dentro de los países que quieren explotar, ya sea por sus riquezas naturales, por su geografía estratégica o por sus posturas anti-estadounidenses.

Para lograr sus objetivos recurren al secuestro de líderes, incluyendo sociales, políticos, económicos y militares. De ser necesario, los asesinan. Si esto no funciona, se infiltran en los todos los rincones de la sociedad para causar desestabilización, incitar a la violencia y causar crisis sociales y económicas para provocar disturbios e irritación de los pueblos en contra de los gobiernos que quieren derrocar.

Todo está comprobado en documentos desclasificados o que se han filtrado a los medios. WikiLeaks, por ejemplo, ha hecho una gran labor de informar sobre estas operaciones con documentos que han obtenido de fuentes anónimas.

A continuación 10 grandes operaciones sucias de la CIA en Latinoamérica:

1. Guatemala en 1954
En 1944, la violenta y sangrienta dictadura de Jorge Ubico, apoyado por Estados Unidos, fue derrocada por un levantamiento popular, harto de las brutales injusticias. En realidad, el país había sido gobernado hasta ese momento por la The United Fruit Company, una compañía títere de Washington que tenía esclavizada a la población. Le arrebataron sus tierras a los campesinos y los obligaron a trabajar sus propias parcelas por migajas. El que no obedecía era brutalmente castigado por una fuerza policial a la orden de la presunta empresa agrícola estadounidense.

La tranquilidad volvió a Guatemala, pero duró 10 años solamente antes que el presidente Dwight Eisenhower implementara el plan para derrocar al gobierno. En 1954, la CIA lanzó PBSuccess. La capital guatemalteca fue bombardeada por aviones estadounidenses. El joven Ernesto Che Guevara le tocó ver la brutalidad de primera mano. Cientos de líderes campesinos fueron ejecutados por los títeres militares de Washington. Y entonces se vino la Guerra Civil Guatemalteca y muchas comunidades campesinas e indígenas mayas fueron masacradas. Al final de la intervención dirigida por la CIA habían muerto 200 mil personas. Las empresas estadounidenses volvieron a ser lucrativas en el país centroamericano y Washington estaba feliz.

2. Haití en 1959
Haití es igual de estratégico para Estados Unidos como lo son República Dominicana y Cuba, así que Washington no titubea cada vez que mengua su poder en la región caribeña. Por ningún motivo Estados Unidos permitiría que los gobiernos de la zona se inclinen hacia la izquierda, y de eso que no suceda se encarga la CIA. Claro, Cuba es un ejemplo de resistencia y desde 1959 se ha resistido a los embates estadounidenses. En 1959, en Haití un levantamiento popular surgió contra el brutal títere dictador de Estados Unidos, Francois Duvalier. La CIA lo impidió. Duvalier creó un ejército con apoyo de Washington para actuar con violenta represión en contra de comunidades provincianas. Duvalier y su hijo, Jean Claude Duvalier, quien heredó la dictadura, ordenaron masacres difíciles de describir por su profunda y sangrienta crueldad. Más de 100 mil personas fueron asesinadas. Cuando en 1986 se vino una rebelión incontrolable ahora sí, un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos rescató a Jean Claude Duvalier y se lo llevó a vivir tranquilamente a Francia.

3. Brasil en 1964
El año 1964 fue un año de cambios increíbles en Brasil. El presidente democráticamente electo, Joao Goulart, implementó su “Plan Básico de Reforma”. Aunque Estados Unidos siempre ha basado su control sobre pueblos ajenos al suyo en mantenerlos en la ignorancia, había un cambio que de verdad le molestó: un reforma fiscal que menguaría las ganancias de las corporaciones multinacionales de Estados Unidos y sus aliados. Claro, también les molestaba que otra reforma devolvería tierras a sus dueños legítimos y repartiría otras a personas pobres.

Entonces, la CIA entró en acción y derrocó al gobierno de Goulart en 1964 e instaló una dictadura brutal más que duró 19 años. Durante el régimen, miles fueron torturados y cientos ejecutados. También se encargaron de eliminar a todos aquellos que tuvieran pensamientos izquierdistas, y en especial, marxistas.

4. Uruguay en 1969
Durante los sesenta, movimientos revolucionarios se esparcían por Latinoamérica. Uruguay estaba hundida en una crisis. Surgieron los enemigos más grandes de Estados Unidos en este país latinoamericano: los Tupamaros, una guerrilla revolucionaria urbana. José Mujica formaba parte de ella y su esposa Lucía Topolansky también. Washington se empeñó en detenerlos por la influencia y poder que estaba adquiriendo el grupo. Nelson Rockefeller fue a Uruguay para observar que efectivamente se extendía un sentimiento anti-yanqui y regresó a Washington para alertar que algo necesitaba hacerse con carácter de urgente. Y la CIA respondió enviando a su agente Dan Mitrione al país Sudamericano. Entrenó a las fuerzas policiales en tortura y otras cosas macabras, indescriptibles. Entonces, con ayuda de la CIA se instaló un dictadura militar a la orden de Juan María Bordaberry, quien gobernó Uruguay bajo instrucción directa de Washington durante 12 años. Mató a cientos de personas, torturaron a decenas de miles. La represión era tan brutal que los uruguayos tenían miedo hasta de bailar.

5. Bolivia en 1971
Las riquezas mineras de Latinoamérica es la envidia de Estados Unidos y hacen todo en su poder para controlarla. Por décadas, las corporaciones estadounidense mantuvieron vastas regiones de Chile, Bolivia y Perú en la esclavitud absoluta. Cuando los esclavizados se atrevían a rebelarse eran aniquilados de inmediato por montones. El Che Guevara viajó a Bolivia y se encargó de incitar a la revolución en 1967. Para esas fechas, las mineras extraccionistas de Estados Unidos mantenían en la esclavitud hasta los hijos de sus peones. Dos años después, el Che fue asesinado por la CIA. Y luego, ya si un líder que les estorbara de por medio, Estados Unidos instauró una junta militar.

Pero de nuevo las cosas se les voltearon a los de Washington. Tomó el poder el general Juan José Torres y trajo consigo reformas para los trabajadores y los pobres. Los bolivianos estaban ilusionadísimos, pero la CIA no y para llevar a cabo sus sucias instrucciones reclutaron al general Hugo Banzer. Él lideró un golpe contra Torres y en 1971 inició su violenta dictadura. Mandó a torturar a un sinnúmero de opositores y a ejecutar a cientos de líderes políticos influyentes. Encarceló a otros 8,000, todo bajo anuencia de Washington.

6. Chile en 1973
Otro país brutalmente explotado por las corporaciones estadounidenses. Otro país hundido en la miseria por Washington. Otro país más en que la CIA movió todo para desprestigiar en los medios de comunicación nacionales e internacionales al gobierno del presidente Salvador Allende. Extorsión, tortura, encarcelamiento y asesinato como medida para acallar a los anti-yanquis. Provocar escasez para que el pueblo confrontara al gobierno no deseado por Estados Unidos, particularmente, porque nacionalizó lo que ese país norteamericano más envidia de los demás: sus riquezas mineras. Pero también le irritó muchísimo a Estados Unidos que Allende les diera casa y educación a millones de personas. Entonces, lo mismo que hoy sigue haciendo en todo el mundo: planear un golpe de estado y, de ser necesario, antes causar miseria en todo el país. Y el 11 de septiembre de 1973, general Augusto Pinochet lideró el golpe de estado con todo el apoyo de la CIA, incluyendo armas y equipo militar blindado.

Aviones de guerra bombardearon el palacio presidencial. Asesinaron a Allende, quien antes de morir diría a su pueblo: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.” Pinochet gobernó los siguientes 17 años. Mandó encarcelar a 80 mil personas; tortura a 30 mil, y asesinar a 3 mil 200.

7. Argentina en 1976
Los argentinos vivieron la dictadura más sangrienta de América del Sur. Es traumante el simple hecho de leer las atrocidades que se cometieron. Campos de concentración, centros de tortura, masacres, violaciones, golpizas a mujeres embarazadas y ejecuciones de niños y niñas. En total, 30 mil personas fueron ejecutadas. Detrás de todo, la CIA. En 1973, Argentina resistía una crisis política tan grave que el presidente Juan Perón se desmoronó y murió de un ataque al corazón en 1974. Su esposa, Eva Perón, tomó el poder sólo para enfrentar conflictos hasta dentro de su propio partido Peronista.

La CIA esperó sigilosamente hasta 1976, cuando la situación que la agencia misma generó era tan grave que su intervención sería pan comido. No podía faltar un reclutamiento clave de costumbre. En este caso, el general de nombre Jorge Rafael Videla. Y, de nuevo, un golpe de estado en otro país latinoamericano y otra dictadura títere de Estados Unidos. En esta ocasión, aparece como supervisor de la desgracia el infame secretario de Estados, Henry Kissinger. Lo demás es otra historia de genocidio y abusos de derechos humanos con la anuencia de los desvergonzados e hipócritas dueños del poder de Washington.

8. El Salvador en 1980
Este país centroamericano no sufrió menos bajo la intervención estadounidense bajo la supervisión de ya sabemos quién: la CIA. Ya Washington había apoyado una dictadura brutal que duró exactamente 50 años entre 1931 y 1981. Campesinos e indígenas fueron aplastados sin piedad y a sangre helada. Más de 40 mil fue la cantidad de masacrados. Las cosas eran tan graves que se dio algo insólito prácticamente. Sí, hasta la iglesia Católica intentó intervenir a favor de los pobres. En esos entonces, El Salvador era controlado por 13 familias mafiosas que se habían apoderado de 50 por ciento del territorio nacional. Las 13 familias estaban muy estrechamente vinculadas adivinen a quién. ¡Cierto! A Washington. Y la CIA, por si las moscas, entrenó bien al ejército y lo dotó de todo el equipo letal necesario. Cuando la CIA se enteró que jesuítas ayudaban a las masas, los mandaron a matar, pero también le pidieron a Juan Pablo Segundo que hablar con el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero para pedirle que desistiera. Romero se negó y lo mataron durante una misa en 1980. El Salvador fue hundido en una guerra civil de 12 años que fue subvencionada por lka CIA. Para cuando terminó el flagelo, más de 75 mil personas habían sido asesinadas, pero Estados Unidos estaba feliz.

9. Panamá en 1989
Insólito también. Un agente de la CIA se vuelve dictador. Estamos hablando del presidente Manuel “Cara de Piña” Noriega. Obvio que por su ubicación geográfica, Panamá era de suma importancia para Estados Unidos. Cuando el presidente Omar Torrijos intentó sacar a los gringos del Canal de Panamá, la CIA colocó una bomba en su avión y punto final al conflicto con él. En 1983, Noriega tomó el poder. Él era narcotraficante además de agente de 30 años de la CIA. Para Washington, no había problema con todo eso mientras Cara de Piña le obedeciera. De hecho, presuntamente fue instrumental en el Irán-Contra-Gate, mediante el cual se llevaba a vender cocaína a comunidades Afro-Americanas de Los Ángeles para comprar armas en Irán y entregárselas a los contras nicaragüenses.

Pero el dinero y poder lo cambió a Noriega y se pensó por arriba de todo. Obsesionado con el ese poder, Noriega desconoció al que sería presidente que Estados Unidos quería para Nicaragua en 1989, es decir, Guillermo Endara. En su lugar, Noriega designó a Francisco Rodríguez y lo impuso a través de elecciones fraudulentas. También hostigó a las bases militares de Estados Unidos en su país. Claro, Estados Unidos no lo iba a permitir e invadió Panamá en diciembre de 1989 y se llevó detenido a Noriega para encerrarle en una cárcel estadounidense, pero antes mataron a 3 mil 500 civiles inocentes y 20 mil fueron desplazados.

10. Perú en 1990
Por último llegamos a Perú. Pero hay que entender que este sólo es el final de esta lista, pero no de las acciones que sigue llevando a cabo la CIA en toda Latinoamérica. Estos 10 caso que sirvan para entender que Estados Unidos siempre ha sido igual y nunca cambiará. Tomará las medidas que sean necesarias para ejercer su brutal, violento, descarado, desmedido y genocida dominio en esta y todas las regiones que considere pertinente.

En Perú, otro agente de la CIA. Se trata de Alberto Fujimori que en 1990 resultó electo. Cómo ganó es una pregunta que todos deben hacerse por qué se dice que era un mediocre en toda la extensión de la palabra. No tenía ni preparación, ni ideas, ni estrategias. Es más, no tenía ni influencia política ni mucho menos carisma. Sin embargo, sí tuvo la inteligencia de hacerse acompañar por un hombre de mucha inteligencia, un abogado de nombre Vladimiro Montesinos, quien también era agente de la CIA Lo nombró jefe del Servicio de Inteligencia Nacional. Se montó un grupo paramilitar para asesinar a izquierdistas y marxistas. Disolvió al Congreso y encarceló a todos los miembros de la Suprema Corte de Justicia. La CIA financió todas las atrocidades. Ahora, Fujimori está tras las rejas.



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