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domingo, 9 de marzo de 2014

La complicidad de algunos intelectuales en la guerra imperial contra Siria

Ángeles Diez*

El caso de Siria es uno de los más paradigmáticos en los que desde 2011 se evidencian con claridad el papel legitimador de la guerra jugado por ciertos intelectuales de izquierda. Una parte importante de éstos ha optado por servir de coro a la guerra mediática contra Siria investidos de un áurea ilustrada y cargados de principios morales de factura  occidental. Desde sus púlpitos en los medios alternativos pero también en los masivos elaboran explicaciones, justificaciones y relatos que presentan como principios éticos cuando en realidad se trata de su opción política. Ridiculizan y simplifican, manipulan y tergiversan la opción de los militantes antiimperialistas e incluso se permiten enmendar la plana a los gobiernos latinoamericanos que, defendiendo la soberanía y el principio de no injerencia, se oponen a la guerra contra Siria.
En junio de 2003 en el marco de la guerra y ocupación de Iraq no fue muy complicado, en el ámbito universitario, en el de la cultura y en la militancia de izquierdas, que se alzaran cientos de voces contra la guerra; fuimos capaces de reconocer las trampas discursivas, capaces de descubrir los intereses del imperio y sus socios, de desvelar las mentiras mediáticas y sobre todo de establecer prioridades en la movilización y la denuncia. No pudimos parar la guerra ni la ocupación de Iraq pero pusimos los cimientos de un movimiento antiimperialista que podría haber sido el freno de mano de la barbarie bélica y que, de alguna manera, aplazó el objetivo de continuar la neocolonización de la zona.

Siria
Si en el 2003 nos fue relativamente fácil movilizarnos contra la guerra en Iraq y los planes imperiales, lo cual no significaba apoyar ninguna dictadura, muchos nos hacemos ahora la pregunta: ¿Qué ha pasado para que no surja o para que no se dé continuidad al movimiento que emergió en el 2003? Seguramente haya diversas razones entrecruzadas pero me gustaría destacar dos que me parecen centrales: los medios de comunicación masivos han hecho un buen trabajo disuasorio y una parte de los intelectuales de izquierdas que antes eran  referentes políticos contra la guerra han optado por servir en el otro bando.
  • Intelectuales de izquierda al servicio de la legitimación bélica
Que los medios masivos mienten, tergiversan, ocultan, señalan, dan forma y rostro a nuestros enemigos es una evidencia repetida una y otra vez en la historia. Lo hacen no porque sean instrumentos del imperio, no, lo hacen porque son parte consustancial del poder. Pero la justificación de las guerras, la “fabricación del consenso” que diríaChomsky, no sólo se hace a través de las corporaciones mediáticas. La propaganda es un sistema en el que se insertan las empresas mediáticas, la clase política y sus discursos, la cultura occidental prepotente y colonialista, los periodistas, los artistas, los intelectuales, los académicos y los filósofos mediáticos. Todos estos intelectuales se han convertido en un “clero secular”que “optan por jugar un papel fundamental en la interiorización de la ideología de la guerra humanitaria como un mecanismo de legitimación” (Bricmont, 2005:126). Unos conscientemente, otros no tanto, se han puesto al servicio de la propaganda de guerra del imperio.
Lo interesante es que esta cohorte creadora de opinión pública antes se reclutaba en las filas conservadoras, en las liberales y una parte en las de los socialdemócratas (recordemos la campaña del PSOE con “la OTAN de entrada No”) pero desde la guerra de Yugoslavia (1999) son cada vez más los grupos de intelectuales que proceden o se reclaman revolucionarios de izquierda, anticapitalistas y antiimperialistas. Se explican a sí mismos con argumentos morales universalistas y humanitarios: luchar contra las dictaduras (estén donde estén) y defender la causa de los pueblos(siendo éstos las mujeres afganas, los insurgentes libios, los manifestantes sirios o la parte de pueblo que los medios masivos señalen como víctima de las dictaduras).
Algunos de estos intelectuales enarbolaron el “No a la guerra” contra Iraq en el 2003, sin embargo, desde el inicio de las llamadas “primaveras árabes” tocan en la misma orquesta que sus gobiernos llamando al derrocamiento del tirano Bashar Al-Assad y a la transición democrática en Siria; incluso hay quien reclama la intervención militar de Occidente como la novelista Almudena Grandes: “Al fondo está El Asad, un dictador, un tirano, un asesino en serie que resultará el único beneficiario de la no intervención”.
Suponemos que para ellos Sadam Huseín era menos dictador que Al-Assad o quizá se trate de que en esa guerra había cientos de miles de ciudadanos en las calles gritando “No a la guerra”, caso que no se da ahora.
El papel que juega este “clero secularizado” es doble: por un lado suministran argumentos justificadores de la intervención armada; por otro, dividen, debilitan o bloquean cada vez con mayor intensidad el surgimiento de una oposición fuerte a las guerras imperiales.
Unas veces por ignorancia política, otras por confusión pero la mayoría de las veces por un sentido subyacente de superioridad moral como intelectuales del mundo desarrollado, esta “izquierda”  ha interiorizado los argumentos de la derecha. Según Bricmont
, se ha movido en dos actitudes: a) lo que llama el imperialismo humanitario, que se apoya en creer que nuestros “valores universales” (la idea de libertad, democracia) nos obligan a intervenir en cualquier lugar. Sería una especie de deber moral (derecho de injerencia); b) el “relativismo cultural”, que parte de que no hay costumbres buenas o malas. Tendríamos el caso de que si hay un movimiento wahabista o fundamentalista que se revela contra la represión hay que aplaudirlo porque “los pueblos no se equivocan” o, como me explicó un filósofo español “cuando los pueblos hablan
, la geoestrategia calla”.
  • Extrañas coincidencias por la libertad y la democracia 
La dominación imperial es siempre militar pero necesita una ideología que la justifique para eliminar resistencias en la retaguardia. Hoy día, gracias a la complejidad del sistema de propaganda cada vez más sofisticado, tecnificado y efectivo, una gran parte de la construcción de esta ideología legitimadora está en manos de una izquierda, ahora ya respetable, que cuenta con credibilidad para la opinión pública críticagracias a su currículo como defensora de la causa palestina. El núcleo duro de los discursos legitimadores se ha desplazado de la ya clásica “libertad” a la críptica “dignidad” y mantiene la “democracia” y los derechos humanos como consignas. La democracia como “la intervención soñada” del filósofo Santiago Alba sirve de utopía light para sumar adeptos y confundir los deseos con la realidad.
Sin embargo, hay ocasiones en las que la consigna de la libertad emerge cual ave fénix cuando el público al que se dirigen es demasiado occidentalizado para desentrañar el enigma de la “dignidad”. Dice Bricmont que justo cuando el imperio abandona el lenguaje de la libertad porque ya no resulta creíble lo retoma este clero humanitarista. Así, en el llamamiento de la Campaña de solidaridad global con la Revolución Siria firmado entre otros por G. Achcar, S. Alba y Tariq Ali cuyo título es “solidaridad con la lucha siria por la dignidad y la libertad”, en apenas dos páginas se utiliza 14 veces la palabra libertad.
A medida que la guerra mediática contra Siria se ha ido recrudeciendo han aumentado las coincidencias entre los relatos imperiales y los discursos de los que dicen apoyar a los “revolucionarios sirios”. Sigamos con  los ejemplos ilustrativos y  comparemos el “llamamiento de Solidaridad global con la Revolución Siria” con la declaración conjunta sobre Siria que firmaron 11 países en el marco de la reunión del G20, a propuesta de Estados Unidos, para forzar un frente de estados que apoyen la intervención armada.
En el llamamiento del clero humanitarista se apuntan los siguientes argumentos:
1) En Siria hay una revolución en marcha.
2) El único responsable de las muertes, de la militarización del conflicto y de la polarización de la sociedad es B. Al-Assad.
3) Hay que apoyar a los revolucionarios sirios porque “luchan por la libertad a nivel regional y mundial”.
4) Hay que “apoyar una transición pacífica hacia la democracia para que decidan los propios sirios”.
5) Se pide una “Siria libre, unificada e independiente”.
6)Se  pide ayuda a todos los refugiados y desplazados internos sirios.
En la web de la campaña se introduce el texto del llamamiento especificando que “la revolución del pueblo debe ser apoyada por todos los medios” –suponemos que “todos los medios” significa todos los medios–, y se exige que B. Al-Assad dimita, sea juzgado y se ponga fin al apoyo militar y financiero al régimen sirio, sólo al “régimen sirio”.
Por su parte la declaración conjunta de Estados Unidos y sus socios, entre los que curiosamente no se encuentra ningún país latinoamericano y el único árabe es Arabia Saudita, expone los siguientes tópicos:
1) Condena exclusivamente al gobierno sirio al que hace responsable del ataque con armas químicas.
2) La guerra contra Siria es para defender al resto del mundo de las armas químicas evitando su proliferación.
3) La intervención trataría de evitar males mayores: “un mayor sufrimiento del pueblo sirio y la inestabilidad regional”.
4) Se condena la violación de los Derechos humanos “por todas las partes”.
5) Se pide una salida política, no militar y se dice: “Estamos comprometidos con una solución política que se traduzca en una Siria unida, incluyente y democrática”.
6) Se llama a la asistencia humanitaria, a los donantes y a la ayuda a las necesidades del pueblo sirio.
En la comparación de ambos textos lo sorprendente es que en el primero se destila un aire mucho más belicista, no se reconoce que haya dos bandos en el conflicto, la responsabilidad se reduce a B. Al-Assad, se justifica el apoyo a los “revolucionarios sirios” porque están haciendo la revolución mundial y  no se plantea una salida política sino la derrota del gobierno sirio. Pareciera que este llamamiento hubiera sido redactado precisamente por uno de los bandos en conflicto que se arroga la portavocía del pueblo sirio en su conjunto.
  • Las trampas del lenguaje: “Condenamos la intervención, ni con unos ni con otros, los pueblos siempre tienen razón” 
La construcción de la ideología del imperialismo humanitario ha tenido distintos recorridos. Como decíamos al inicio de esta intervención, ha sido el estandarte de la izquierda biempensante (parte de ella vinculada al trotskismo de la Cuarta Internacional) que desde la guerra contra Yugoslavia (1999) fue dando forma a un discurso moralista cómodo que la homologaba como “izquierda respetable” aunque se declarara “anticapitalista”.
Si analizamos algunos de sus discursos sobre Siria encontramos las pautas que se repiten. En primer lugar hay que dejar claro constantemente el punto de partida antiimperialista, y negar que se esté con “la intervención militar extranjera”, como hace G. Achcar en el artículo “Contra la intervención militar extranjera, apoyo a la revuelta popular siria”, o S. Alba en “Siria, la intervención soñada” que termina con un “condeno, condeno, condeno, la intervención militar estadounidense”. Decía V. Klemperer en su obraLa lengua del Tercer Reich que “el lenguaje saca a la luz aquello que una persona quiere ocultar de forma deliberada, ante otros o ante sí mismo, y aquello que lleva dentro inconscientemente”. El clero humanitarista no está a favor de la intervención militar pero se ve obligado a repetirlo constantemente en sus escritos y conferencias como si el público al que se dirigen no estuviera del todo convencido. Tampoco conviene hablar de guerra y por tanto se utiliza constantemente el eufemismo “intervención militar extranjera” o “intervención militar estadounidense”.
 Ni con Estados Unidos ni con B. Al-Assad. La equidistancia es sin duda un refugio ideal para las buenas conciencias y tiene la ventaja de la ambigüedad que permite posicionarse en un lado o en otro según discurran los acontecimientos. Se trata de una falsa simetría que coloca en el mismo plano al agresor y al agredido. Si en una situación en la que un estado o un conjunto de estados amenazan y declaran la guerra a otro nos declaramos neutros, en realidad, apoyamos la opción del más fuerte. No ha sido Siria quien ha declarado la guerra a Estados Unidos o a Europa y comparativamente el poderío y la capacidad bélica de Siria respecto al imperio y sus socios (armas químicas, nucleares y convencionales) es incomparable.
Al clero humanitarista no le convence el posicionamiento “ni-ni” y trata por todos los medios de decantar las opiniones hacia el lado del bando donde se encuentran los llamados “revolucionarios sirios”. En ese intento no escatima adjetivos contra el gobierno sirio y su presidente y se sitúan por encima de la realidad o la veracidad de los hechos; tenemos así a S. Alba diciendo que es un hecho irrefutable que “con independencia de que haya usado o no armas químicas contra su propio pueblo, el régimen dictatorial de la dinastía Assad es el responsable primero y directo de la destrucción de Siria, del sufrimiento de su población y de todas las consecuencias, humanas, políticas y regionales que se deriven de ahí”; o a Almudena Grandes calificando a El Assad como “asesino en serie”. Pero lo cierto es que, como dice Bricmont, “en tiempos de guerra denunciar los crímenes del adversario, aun suponiendo que estén sólidamente fundamentados, algo que con frecuencia no es así, acaba contribuyendo a estimular el odio que hace que la guerra sea aceptable”(2005:193).
Otro de los tópicos clásicos es estar del lado de los pueblos. Aquí tenemos un escollo difícil de salvar ya que, en el caso de las primaveras árabes, los gobiernos imperiales se han posicionado claramente a favor de los pueblos y han sido los primeros en señalar su apoyo a los “revolucionarios” sirios. La explicación más rocambolesca de estos intelectuales humanitarios es la pura casualidad, el cinismo o las intenciones perversas del imperio que le lleva a apoyar a los pueblos árabes para luego apropiarse de las revoluciones e imponer sus propios intereses. La realidad es, según ellos, que ni a Estados Unidos ni a Europa les interesa intervenir militarmente en Siria. Pero cuando los “rebeldes y los refugiados sirios”, como antes hicieron los rebeldes libios, manifiestan que “anhelan el ataque de Estados Unidos a Siria”, se complica la definición de “revolucionarios” y la de “pueblo”, pues, ¿quién es ese pueblo revolucionario o parte del pueblo que clama por un ataque militar de otros estados?
Dada la complejidad de la situación, refugiémonos en nuestros principios 
Aunque podemos denunciar a las corporaciones mediáticas, a los políticos y publicistas que nos siguen vendiendo la guerra con la misma retórica moralista y con prácticas cínicas, el problema es que les sigue funcionando, por lo menos con la gente poco concienciada. La novedad es que ahora disponen de una cohorte de filósofos, intelectuales y artistas que se venden como estrellas mediáticas, aunque sea en medios alternativos, que incluso se creen lo que dicen, creen defender realmente los derechos humanos y estar del lado de los pueblos, pero su labor ha sido la de acompañar los discursos imperialistas y bloquear el surgimiento de movimientos de oposición a la guerra enfangándonos en discusiones estériles sobre su propio posicionamiento.
Sus textos, conferencias e intervenciones mediáticas han tenido una gran eficacia para confundir, persuadir y culpabilizar a los activistas contra la guerra, a la gente más dispuesta a ofrecer resistencia efectiva a la guerra imperial y a la propaganda de guerra. Para curarse en salud suelen afirmar que todo es más complejo, impredecible, de modo que la única opción que nos queda como gente buena que somos es refugiarnos en nuestra buena conciencia. Si nuestros conocimientos y retórica son tergiversados y utilizados para favorecer el apoyo a la guerra será un efecto no querido, un daño colateral por el que no se nos puede responsabilizar.
Lo cierto es que los discursos, los llamamientos y las exigencias del clero humanitarista no tienen la más mínima repercusión sobre los gobiernos occidentales, pero también es cierto que sí afectan a la posibilidad de un movimiento antiimperialista. Quisiera terminar con unas palabras de R. Sánchez Ferlosio sobre la guerra: “Aparte de unos pocos exaltados todos vemos la guerra con matices pero en momentos decisivos los matices no pueden ser el lastre que nos impida oponernos a la guerra con la contundencia necesaria. Ni debemos dejar que se conviertan en munición en nuestra contra. Es nuestra responsabilidad política”.
*Ángeles Diez Rodríguez es Dra. en Cc. Sociales y políticas, y profesora de la UCM (Texto correspondiente a la conferencia impartida en el Ateneo de Madrid el 9 de septiembre de 2013)

domingo, 14 de abril de 2013

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez confunde justicia y caridad para ensuciar la figura de Hugo Chávez

Objetivo: Falsimedia
Sábado, 13 de Abril de 2013

Basado en un texto de Iroel Sánchez - Blog “La pupila insomne”
Texto adaptado

El arrepentido Sergio Ramírez confunde justicia y caridad para ensuciar la figura de Hugo Chávez

Carga Policial 25S MadridCubainformación TV - Basado en un texto de Iroel Sánchez - Blog “La pupila insomne” (Cuba).- En 1998, Hugo Chávez se proclamaba presidente por vez primera y Sergio Ramírez, exguerrillero sandinista arrepentido, fichaba por el Grupo Prisa como el nuevo novelista latinoamericano de éxito.
Era el momento de auge del discurso neoliberal en América Latina y del abandono de la izquierda de no pocos intelectuales del continente.

En los quince años transcurridos, mucho ha cambiado el panorama político continental, en buena medida gracias a Hugo Chávez. Pero los exizquierdistas, los arrepentidos que apostaron al capitalismo, siguen sin enterarse de nada.

El nicaragüense Sergio Ramírez, en un artículo -¡cómo no!- publicado por el diario del Grupo Prisa “El País”, volvía a colgar la etiqueta de “caudillo” a Chávez, y comparaba su figura con la de Eva Perón, “generosa –según sus palabras- para colmar de regalos a manos llenas a los más pobres a costa de las arcas del Estado”.

Sergio Ramírez es uno de los que prefiere –intencionadamente- embarrar el concepto de justicia con el de caridad. Chávez y la Revolución bolivariana apostaron por la primera, garantizándola con derechos, leyes y programas sociales conquistados: algo muy diferente a las supuestas “dádivas”. El reverendo cubano Raúl Suárez recuerda que “La sociedad socialista nos ha enseñado a dar por justicia lo que antes dábamos por caridad”.

Por cierto, las “arcas del Estado” que menciona Ramírez eran regaladas en Venezuela, efectivamente, pero antes de Chávez, y a una minoría corrupta ligada al bipartidismo, que llevó al país petrolero a más de un 60% de pobreza.

Chávez y la Revolución bolivariana seguirán vivos, y será por hacer justicia, no por repartir caridad. A pesar de lo que digan los arrepentidos de la izquierda, reconvertidos en propagandistas del mercado que les hizo millonarios. Como Vargas Llosa, Joaquín Villalobos o Sergio Ramírez.
Por cierto, este último motivó un brillante artículo de Pascual Serrano, titulado así: “¿Es usted un guerrillero latinoamericano convertido al neoliberalismo? En el diario El País hay un sitio para usted”.





Texto original 

Hugo Chávez entre @SergioRamirezM y @WilliamOpina
Iroel Sánchez - Blog “La pupila insomne” (Cuba).- En 1998, Hugo Chávez inauguraba su mandato como presidente y Sergio Ramírez era el exitoso escritor que recorría las capitales latinoamericanas, reinaugurando de mano del grupo PRISA el premio Alfaguara de novela que había obtenido de manera compartida con el cubano Eliseo Alberto.

Se hablaba mucho de política y poco de literatura. O, mejor dicho, de cierta política. Era el momento de auge del discurso neoliberal en Latinoamérica y del abandono acelerado por no pocos intelectuales de izquierda de sus antiguos ideales.

En los quince años transcurridos mucho ha cambiado América Latina, en buena medida gracias a Chávez. Por ello, tal vez el líder bolivariano sea un día protagonista de una de las novelas de Ramírez, pero al menos ya lo ha sido varias veces de los artículos de prensa del escritor nicaraguense. En el más reciente de ellos, el novelista insiste en comparar al líder bolivariano con Eva Perón, “generosa para colmar de regalos a manos llenas a los más pobres a costas de las arcas del Estado que entonces parecían inagotables y arrancada igualmente del mundo de los vivos por un cáncer traicionero” afirma quien fuera luchador antisomocista.
En un análisis extemporáneo, que parte de un presunto embalsamamiento del cádaver de Chávez que ya no se realizará, Ramírez dice que “al caudillo muerto se le recuerda como uno recordaría a su propio padre, bondadoso, dispuesto a extender la mano para colmar de dones a sus partidarios y, al mismo tiempo, decidido a castigar a los díscolos enviándolos a las llamas del infierno”. “A nadie se parece más el comandante Chávez que a Eva Perón”, añade el ex vicepresidente de Nicaragua,  y  simplifica así el profundo proceso de transformación social operado en Venezuela. Antes había escrito:  ”sin duda seguirá vivo por muchos años el chavismo, mientras haya quien recuerde quién le regaló su primera bicicleta, o su vestido de primera comunión”.
¿Ignora Sergio Ramírez la diferencia entre justicia y caridad? ¿No conoce que el derecho conquistado y proclamado en leyes y constitución es muy diferente a la dádiva? Quizás pueda entenderlo leyendo lo que el reverendo Raúl Suárez considera el mejor documento de la Iglesia Católica en Cuba en  los años de la Revolución, derivado del Encuentro Eclesial Cubano, donde esta reconoció que “La sociedad socialista nos ha enseñado a dar por justicia lo que antes dábamos por caridad”. Más allá de despertar el fervor popular, no es tan difícil comprender entonces en qué son diferentes Chávez y Eva Perón y que en Venezuela las “arcas del Estado” regalaban -antes de la Revolución bolivariana- a un bipartidismo corrupto que había sumido al país petrolero en un 60% de pobreza.

Ramírez habla del “mito” Chávez y lo atribuye a “que el mito arraiga mucho mejor en las sociedades en que persiste un profundo sustrato rural, y es allí, en ese sustrato, donde también crece con renovado verdor la figura del caudillo”, haciendo analogías, además de con Evita, con el médico venezolano José Gregorio Hernández y el culto a María Lionza.

Otro escritor, el colombiano William Ospina, afirmó antes que Sergio Ramírez pero con un sentido más amplio -que incluye luchadores revolucionarios, escritores y artistas- la entrada del Comandante Chávez en la mitología latinoamericana:

“Y tal vez nos será dado asistir al paso de Chávez de la historia a la mitología, a la novelesca mitología latinoamericana, de la que forman parte por igual María Lionza y José Gregorio Hernández, Rubén Darío y José Martí, Carlos Gardel y Eva Perón, Martín Fierro y Jorge Eliécer Gaitán, Simón Bolívar y Túpac Amaru, Frida Kahlo y Pablo Neruda, Eloy Alfaro y Salvador Allende, el Che Guevara y Emiliano Zapata, Vargas Vila y Jorge Luis Borges, Benito Juárez y Morazán, Pedro Páramo y Aureliano Buendía.
“Una mitología de la que hoy tal vez sólo tenemos vivos a Fidel Castro y a Gabriel García Márquez”
La llegada de Chávez a esa lista, Ospina la atribuye a que intentó: “abrir camino a un poco de justicia en un continente escandalosamente injusto”. Algo que una vez también quizo hacer Sergio Ramírez pero que abandonó al extremo de motivar un artículo de Pascual Serrano con el título de “¿Es usted un guerrillero latinoamericano convertido al neoliberalismo? En el diario El País hay un sitio para usted”.

La industria mediática y cultural asentada en España y Miami intenta construirle sus ídolos a los latinoamericanos pero los pueblos son sabios. Como ha dicho William Ospina, “Chávez entrará en la mitología de los altares callejeros”, un lugar donde no manda el grupo PRISA, sino el corazón de los latinoamericanos. Y “seguirá vivo por muchos años el chavismo” pero lo hará por hacer justicia, no por dar dádivas. (Publicado en CubAhora)


jueves, 1 de marzo de 2012

¿Cómo te rastrea Facebook a través de la web?

Los más de 800 millones de usuarios de la red social no son los únicos que son rastreados, también los que en algún momento entran en el site, aunque no se registren.

La red social más extendida en el mundo, con más de 800 millones de usuarios, ha revelado los métodos mediante los que rastrea el historial web de los internautas, incluso los que no tienen cuenta de Facebook. Dos cookies son las encargadas de recopilar información sobre los hábitos, la afiliación política, las creencias religiosas o la orientación sexual de la gente.

Facebook es uno de los gigantes de Internet y como tal extiende sus tentáculos por gran parte de la web. Los más de 800 millones de usuarios de la red social no son los únicos que son rastreados, también los que en algún momento entran en el site, aunque no se registren.

El periodista del USA Today, Byron Acohido, ha recopilado en una serie de entrevistas con directivos de Facebook, información sobre cómo se rastrea la actividad de los usuarios.

Facebook introduce dos cookies en el navegador de los usuarios. Con una de ellas rastrea exhaustivamente a quienes tienen cuenta en la red social. La otra implica al conjunto de los internautas.

La ‘cookie del navegador’ se inserta en el navegador del usuario cuando éste entra en cualquier de Facebook, aunque no haya iniciado sesión ni tenga cuenta en la red social. De esta forma la compañía guarda las características únicas de tu equipo y rastrea tu actividad a lo largo de cualquier web que contenga el botón ‘Me gusta’ u otro plug-in de la plataforma.

Esta cookie actúa también para quienes poseen Facebook. Aunque en este caso la información se completa con la ‘cookie de sesión’, que se inserta en el navegador cuando entran en la red social. De esta forma, además del nombre de usuario, el email, los amigos y otra información contenida en el perfil, la compañía puede registrar datos sobre las búsquedas en Internet o los hábitos de navegación.Las afiliaciones políticas, las creencias religiosas, la orientación sexual y cuestiones de salud también quedan guardadas en los servidores de la compañía. (Tomadodo de TicBeat)

Cómo te rastrea Facebook a través de la web (Infografía de USA Today)


http://lapupilainsomne.wordpress.com

WWW.SANDINOVIVE.INFO http://difusionrebelde.blogspot.com/

lunes, 30 de enero de 2012

Tracey Eaton: Los grandes medios de comunicación de los EE.UU. dan una visión incompleta de Cuba

Tracey Eaton es un periodista norteamericano que gestiona el Cuba Money Project, dedicado a informar sobre los programas que financia el gobierno norteamericano “para la democracia” en la Isla con los que se busca crear una falsa oposición a la Revolución cubana como parte de una cruzada que dura más de 50 años.

Eaton ha estado realizando entrevistas en Cuba a varias personas, entre ellas al editor de La pupila insomne, y en reciprocidad, accedió a ser entrevistado para nuestro blog. Estas son las respuestas que dio por correo electrónico a las preguntas que le envié.

Iroel Sánchez: ¿Quién es Tracey Eaton y por qué decidió bloguear?

Tracey Eaton: He sido periodista desde 1983. Fui a Cuba por primera vez en 1994. En ese momento, yo era un corresponsal de The Dallas Morning News en la Ciudad de México.

En 2000, el gobierno cubano dio el permiso al diario para abrir una oficina en La Habana y fui nombrado jefe de la oficina.

En 2004, el Morning News y muchos otros periódicos estadounidenses se vieron obligados a recortar sus presupuestos. El periódico vio la oficina de Cuba como un lujo. También quería concentrarse mas en las noticias locales. Así que los editores anunciaron el cierre de la oficina en 2004 y regresé a los Estados Unidos a principios de 2005.

Comencé a trabajar como periodista independiente en 2008. Quería aprender más sobre los blogs. Decidí que la mejor manera de hacerlo era crear un blog, así que empecé un sitio llamado Along the Malecón.

I.S: ¿Qué es Cuba Money Project?

T.E: Empecé el Cuba Money Project en diciembre de 2010. Se trata de una iniciativa de periodismo de investigación con sede en Florida. La misión del sitio web es convertirse en una fuente principal de información, análisis y opinión sobre los programas financiados por el gobierno de EE.UU. en Cuba.

La preocupación del proyecto es la transparencia y la rendición de cuentas del gobierno de EE.UU.. Se busca una mayor comprensión de:

* El flujo de dinero de los contribuyentes estadounidenses a Cuba.
* Si los programas financiados por los EE.UU. en Cuba son eficaces.
* Si las agencias del gobierno de EE.UU. y las organizaciones que reciben fondos son responsables ante los contribuyentes.
* Los retos que los blogueros, los disidentes y otros activistas enfrentan en Cuba.

IS:¿El sacar a la luz información incómoda sobre el uso que EE.UU. da al dinero de sus contribuyentes para impulsar un “cambio de régimen” en Cuba le ha traído problemas? ¿Particularmente, qué experiencias ha vivido con los sectores más a la derecha del llamado exilio cubano?

TE: Algunos exiliados cubanos apoyan mi trabajo. Otros creen que es una pérdida de tiempo y dinero para investigar los programas de EE.UU. en Cuba.

Está claro que Cuba es un asunto polarizado. Pero no quiero tomar partido. Mi objetivo es hablar con una amplia gama de personas e informar sus puntos de vista con precisión y objetividad.

Me doy cuenta de que en el gran esquema de cosas, el gasto del gobierno de EE.UU. para estos programas es mínimo. Por cada millón que el gobierno estadounidense gasta, sólo $5,60 se destina a estos programas en Cuba, según muestran las cifras del presupuesto. Es una suma ínfima. Pero el dinero es importante en vista del contexto histórico de las relaciones de EE.UU. con Cuba. Funcionarios de EE.UU. han estado tratando de influir en el gobierno de Fidel Castro por más de 50 años. Los programas para la democracia son una continuación de aquella cruzada.

La Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional, o USAID por sus siglas en inglés, administra la mayor parte de los fondos de la democracia en Cuba.

Organizaciones de EE.UU. que reciben el dinero no siempre lo gastan de manera responsable, las auditorías lo han mostrado.

Algunos legisladores, entre ellos el senador John Kerry, demócrata por Massachusetts, han tenido preguntas y preocupaciones acerca de la efectividad de los programas.

Investigadores del U.S. Government Accountability Office en 2006, 2007 y 2008 fueron críticos de los programas por la democracia.

USAID no publica informes detallados que muestren cómo gasta los fondos por la democracia. Tampoco lo hace el Departamento de Estado.

Los funcionarios del gobierno pueden decir que $1 millón fue entregado a un contratista privado, pero poco se sabe acerca de si el dinero llegó a Cuba. Subcontratistas que reciben fondos por lo general no se identifican. Esta falta de transparencia persiste a pesar de la promesa del presidente Barack Obama para crear un gobierno más abierto.

Mi proyecto de periodismo aboga por una mayor apertura y rendición de cuentas en el gobierno de EE.UU.. No estoy tratando de identificar a los disidentes individuales que aceptan los fondos.

IS: ¿Qué percepción tiene usted de la información que circula en los grandes medios de Estados Unidos sobre Cuba?

T.E: Los grandes medios de comunicación de los EE.UU. dan una visión incompleta de Cuba. Muchos quieren ir a Cuba pero no tienen fondos para los viajes, o no tienen el permiso del gobierno cubano. Afortunadamente, la Internet está llena de sitios web y blogs sobre Cuba. Ofrecen una amplia variedad de información sobre todo desde el ballet y el boxeo, el béisbol y la agricultura. Creo que es posible aprender mucho acerca de Cuba sin depender de los grandes medios de comunicación.

I.S: Cuba Money Project sacó a la luz la realización de un evento para la ciberguerra contra Cuba en Panamá a mediados de 2011. Usted viajó al hotel donde iba a efectuarse y comprobó que el llamado Think Cuba desapareció misteriosamente sin dejar rastro ¿Qué opinión le merece tal desenlace?

T.E: La cumbre {think} Cuba iba a tener lugar en el Inter Continental Miramar Panamá hotel el 25-29 de abril en 2011.

Fui al hotel esa semana para tratar de obtener más información sobre el evento, pero los empleados del hotel me dijeron que no sabían nada al respecto. Un empleado me dijo el 28 de abril: “Es muy extraño. La gente ha estado preguntando por el evento durante toda la semana.”

El sitio web de {think} Cuba describió el evento como: “Una cumbre élite de líderes de movimientos para apoyar el activismo cubano y fortalecer sus habilidades individuales, ya que forman un consorcio unidos por el desarrollo positivo de Cuba y de nuestro mundo.”

La organizadora del evento, Stephanie Rudat, fue catalogada como co-fundadora de la Alianza de Movimientos de la Juventud, que recibió $225.690 dólares en fondos del Departamento de Estado para reunir a un grupo de activistas y empresarios en la ciudad de México el 14-16 de octubre en 2009.

Rudat no respondió a mi solicitud para que revelera si su organización habia recibido fondos del gobierno de EE.UU. para pagar – o ayudar a pagar – la cumbre {think} Cuba.

No está claro para mi cuándo o dónde tuvo lugar el evento. Colaboradores del evento publicaron tweets a mediados de abril que parecían mostrar que el evento estaba en marcha, pero quizás en ese momento no eran más que la selección de los participantes.

Ciertamente, es posible que la cumbre procediera de acuerdo al plan en el Intercontinental, y les dijeran a los empleados del hotel que no hablaran sobre el evento. O la reunión podría haber sido trasladada a otro lugar.

“¿Quién sabe?”, Reinaldo Calviac, embajador de Cuba en Panamá, me dijo: “Hasta ahora ha sido un evento clandestino”.



La pupila insomne

http://difusionrebelde.blogspot.com/

jueves, 29 de diciembre de 2011

Ahora sí apretó “El Nuevo Herald”: miente y coloca fotografía de una cárcel cubana que hoy es museo Manipulación mediática

Iroel Sánchez - Blog La pupila insomne.- Desconcertado por la repercusión del indulto a más de 2900 prisioneros en Cuba, el diario El Nuevo Herald no sabe qué inventar.
El principal periódico hispano de Miami ha colocado en su portada este 28 de diciembre una noticia construida con las especulaciones de uno de los mitómanos pagados por EE.UU. en Cuba y la ha ilustrado con la imagen de una cárcel cerrada hace más de 40 años, justo cuando hace meses que hasta Amnistía Internacional niega la existencia de presos de conciencia en Cuba y la Iglesia católica dio por concluido el proceso que condujo a la excarcelación de más de cien condenados por conspirar con el gobierno norteamericano contra las autoridades cubanas.

La foto corresponde al “Presidio modelo“, creado por el dictador Gerardo Machado en 1936. Esa instalación es hoy un museo e instalación educativa para niños por ser el lugar donde estuvieron presos muchos revolucionarios cubanos, entre ellos el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro.

La única explicación sería que el periódico, célebre por su falta de profesionalidad, esté conmemorando así el Día de los inocentes.

Miércoles, 28 de Diciembre de 2011