Por Germ谩n Van de Velde
Transformaci贸n hist贸rica del intervencionismo estadounidense
Desde finales del siglo XX, el intervencionismo estadounidense ha experimentado una profunda transformaci贸n que exige analizar la incorporaci贸n progresiva de instrumentos comunicacionales, cognitivos y algor铆tmicos a las formas tradicionales de intervenci贸n militar y pol铆tica. En etapas anteriores, las intervenciones militares directas se articulaban con la manipulaci贸n comunicacional y la guerra psicol贸gica.Con el avance de las tecnolog铆as digitales, estas modalidades incorporaron progresivamente nuevas dimensiones de intervenci贸n, entre ellas la guerra cognitiva y, m谩s recientemente, la guerra algor铆tmica. La propaganda cl谩sica del siglo XX buscaba manipular; la guerra psicol贸gica buscaba desmoralizar; la guerra cognitiva, en cambio, pretende alterar la forma misma en que las personas perciben la realidad; la guerra algor铆tmica incorpora inteligencia artificial, aprendizaje autom谩tico y an谩lisis masivo de datos para automatizar operaciones militares, vigilar poblaciones y orientar campa帽as de influencia.
El Comandante Carlos Fonseca (1980), en su libro “Un nicarag眉ense en Mosc煤”, relat贸 la manipulaci贸n medi谩tica de la siguiente manera:
“Record茅 las dudas que en Nicaragua me hab铆an surgido, cuando escuchaba que la propaganda (estadounidense) pintaba terrible a Mosc煤 […] La propaganda dice que Mosc煤 es la ciudad de la muerte. Tambi茅n ha de ser falso, pens茅. Si mienten sobre cosas que los latinoamericanos tenemos frente a nuestros ojos, mucho m谩s han de mentir sobre cosas que, como Mosc煤, est谩n a millones de metros de nuestra vista.”
En el siglo XXI, las operaciones militares son precedidas, acompa帽adas y legitimadas por campa帽as medi谩ticas, operaciones algor铆tmicas, sanciones econ贸micas, narrativas humanitarias y dispositivos digitales de intervenci贸n emocional. Ahora, la desestabilizaci贸n tambi茅n depende de la capacidad de moldear emociones, influir en las percepciones colectivas y alterar la interpretaci贸n social de la realidad de los pueblos (NATO Innovation Hub, 2021).
En el presente trabajo se entiende por intervencionismo estadounidense el conjunto articulado de mecanismos militares, pol铆ticos, econ贸micos, diplom谩ticos, comunicacionales, tecnol贸gicos, cognitivos y algor铆tmicos mediante los cuales el gobierno de Estados Unidos, de forma directa o en coordinaci贸n con aliados, organismos internacionales, fundaciones, agencias de cooperaci贸n y otros actores, inciden directamente en los procesos pol铆ticos, econ贸micos, sociales y comunicacionales de otros Estados con el prop贸sito de favorecer objetivos de su pol铆tica exterior y de su estrategia geopol铆tica. Desde esta perspectiva, el intervencionismo contempor谩neo constituye una arquitectura integrada de poder en la que la coerci贸n militar, las sanciones econ贸micas, la comunicaci贸n estrat茅gica, las operaciones psicol贸gicas y de otra 铆ndole, la guerra cognitiva y la inteligencia artificial operan de manera complementaria.
La arquitectura integrada del intervencionismo estadounidense
El intervencionismo estadounidense del siglo XXI debe entenderse como una arquitectura multidimensional de poder, donde convergen instrumentos militares, pol铆ticos, econ贸micos, comunicacionales, tecnol贸gicos, cognitivos y algor铆tmicos. La interacci贸n de estos mecanismos permite desarrollar estrategias de influencia cada vez m谩s sofisticadas, capaces de operar simult谩neamente sobre el territorio, la econom铆a, la informaci贸n y la percepci贸n social.
La transformaci贸n del intervencionismo estadounidense ha sido un proceso de incorporaci贸n progresiva de nuevos instrumentos de influencia pol铆tica. A medida que las transformaciones tecnol贸gicas modificaron las formas de ejercer el poder, la intervenci贸n dej贸 de depender exclusivamente de la coerci贸n militar para incorporar mecanismos comunicacionales, psicol贸gicos, cognitivos y algor铆tmicos que hoy act煤an de manera integrada. La Tabla 1 resume esta transformaci贸n hist贸rica y constituye el marco anal铆tico del presente ensayo.
Tabla 1. Transformaci贸n hist贸rica de las modalidades del intervencionismo estadounidense.
Per铆odo hist贸rico | Modalidad predominante | Instrumentos principales | Objetivo estrat茅gico |
1945–1990 (Guerra Fr铆a) | Invasi贸n militar directa | Fuerza militar, invasiones, operaciones encubiertas, golpes de Estado | Sustituir gobiernos considerados adversarios |
1950–2000 | Propaganda y guerra psicol贸gica | Radio, prensa, televisi贸n, operaciones psicol贸gicas, campa帽as de desinformaci贸n | Influir sobre la opini贸n p煤blica, desmoralizar y legitimar intervenciones |
2000–2020 | Revoluciones de colores y golpes blandos | ONG, financiamiento externo, redes sociales, movilizaci贸n civil, comunicaci贸n estrat茅gica | Favorecer cambios de gobierno mediante presi贸n pol铆tica y social |
2020–actualidad | Guerra cognitiva | Redes sociales, big data, inteligencia artificial, algoritmos, plataformas digitales | Modificar percepciones, emociones y procesos de toma de decisiones |
2023*–actualidad | Guerra algor铆tmica | IA generativa, aprendizaje autom谩tico, algoritmos predictivos, automatizaci贸n, an谩lisis masivo de datos | Anticipar comportamientos, personalizar la influencia y controlar ecosistemas informativos |
* Per铆odo de consolidaci贸n de la IA generativa como herramienta de influencia y automatizaci贸n.
Durante la Guerra Fr铆a, la invasi贸n militar directa constituy贸 uno de los principales instrumentos de la pol铆tica exterior del gobierno de los Estados Unidos para preservar o ampliar sus 谩reas de influencia geopol铆tica. Esta estrategia combin贸 invasiones militares, operaciones encubiertas, apoyo a golpes de Estado, financiamiento de grupos armados y acciones de inteligencia dirigidas a impedir el establecimiento o consolidaci贸n de gobiernos considerados contrarios a sus intereses estrat茅gicos (Blum, 2003; Robinson, 1996).
William Blum (2003) documenta que, desde la culminaci贸n de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos particip贸 de forma directa o indirecta en decenas de intervenciones alrededor del mundo, incluyendo cambios de gobierno, operaciones clandestinas y campa帽as militares en pa铆ses de Am茅rica Latina, Asia, 脕frica y Oriente Medio. Estas acciones respondieron principalmente a la l贸gica geopol铆tica de la confrontaci贸n Este-Oeste y a la pol铆tica de contenci贸n del comunismo durante la Guerra Fr铆a.
En Am茅rica Latina, diversas intervenciones evidenciaron este patr贸n de actuaci贸n. Entre los casos m谩s representativos se encuentran el derrocamiento del gobierno de Jacobo 脕rbenz en Guatemala (1954), el apoyo al golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile (1973), la invasi贸n a Granada (1983), la invasi贸n a Panam谩 (1989) y el respaldo a fuerzas contrarrevolucionarias durante los conflictos centroamericanos, incluyendo en Nicaragua (la guerra de la contra)1, de las d茅cadas de 1970 y 1980 (Blum, 2003). Estas acciones reflejan el empleo predominante del poder militar y de operaciones encubiertas como mecanismos para influir en la configuraci贸n pol铆tica de Estados considerados estrat茅gicos. Desde una perspectiva hist贸rica, esta modalidad representa la primera etapa del modelo contempor谩neo de intervenci贸n, caracterizada por el uso predominante de la fuerza militar y la coerci贸n directa.
Durante la d茅cada de 1980, las operaciones militares desarrolladas en Centroam茅rica se complementaron con estrategias sistem谩ticas de guerra psicol贸gica orientadas a influir en la percepci贸n de la poblaci贸n, debilitar la legitimidad de los gobiernos soberanos y afectar la moral tanto de las fuerzas militares como de la poblaci贸n civil. La intervenci贸n dej贸 de limitarse al empleo exclusivo de la fuerza para incorporar la desinformaci贸n, la manipulaci贸n de las emociones y de la opini贸n p煤blica como parte del escenario estrat茅gico del conflicto (Linebarger, 2004; Blum, 2003).
Uno de los casos m谩s representativos de esta transformaci贸n fue el manual Psychological Operations in Guerrilla Warfare, elaborado para el entrenamiento de fuerzas contrarrevolucionarias que operaban contra el Gobierno de Nicaragua. Su contenido gener贸 una amplia controversia internacional durante la administraci贸n Reagan. En una entrevista publicada en 1984 y posteriormente incorporada a un documento desclasificado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el exanalista David MacMichael afirm贸 que dicho manual constitu铆a una expresi贸n de las operaciones psicol贸gicas desarrolladas en el contexto centroamericano y sostuvo que su contenido quebrantaba las restricciones impuestas a determinadas actividades de la propia agencia. (CIA, 2010)
El documento desclasificado reproduce fragmentos del manual donde la guerra de guerrillas es definida como una forma de guerra esencialmente pol铆tica, cuyo objetivo principal consiste en actuar sobre "las mentes de la poblaci贸n". Asimismo, se describen procedimientos destinados a influir sobre la percepci贸n p煤blica, crear determinados estados emocionales, seleccionar objetivos con impacto pol铆tico y aprovechar acontecimientos espec铆ficos para fortalecer determinadas narrativas dentro del conflicto (CIA, 2010). Estas directrices reflejan una concepci贸n de la confrontaci贸n en la que el control del espacio psicol贸gico comenz贸 a adquirir una importancia comparable al control del territorio.
En diversos escenarios, la intervenci贸n militar estadounidense no se desarroll贸 mediante el despliegue directo de tropas, sino a trav茅s de actores armados locales o regionales que recib铆an distintos niveles de financiamiento, entrenamiento, asesor铆a militar, suministro de armamento y apoyo log铆stico. Esta modalidad, conocida como guerra por intermediarios (proxy war), constituye una forma de intervenci贸n indirecta mediante la cual una potencia proyecta su influencia estrat茅gica a trav茅s de terceros, reduciendo los costos pol铆ticos, econ贸micos y militares asociados a una confrontaci贸n directa (Mumford, 2013; Groh, 2019). Durante la Guerra Fr铆a, el respaldo estadounidense a las fuerzas contrarrevolucionarias en Nicaragua, a los muyahidines en Afganist谩n y a diversos grupos armados en otros escenarios internacionales represent贸 expresiones de esta modalidad de confrontaci贸n, en la que conflictos locales pasaron a integrarse a la competencia geopol铆tica entre las grandes potencias (Blum, 2003).
Desde una perspectiva hist贸rica, estos antecedentes permiten observar que la transformaci贸n del intervencionismo estadounidense no respondi贸 煤nicamente a la incorporaci贸n de nuevas tecnolog铆as, sino tambi茅n a un cambio gradual en el propio objeto de la intervenci贸n. Si durante la Guerra Fr铆a predomin贸 el empleo de operaciones militares, acciones encubiertas y cambios de r茅gimen (Blum, 2003; Robinson, 1996), la guerra psicol贸gica desplaz贸 progresivamente el centro de gravedad hacia la disputa por la percepci贸n colectiva.
Posteriormente, las llamadas “revoluciones de colores” constituyeron uno de los primeros grandes laboratorios de guerra psicol贸gica. Algunos ejemplos en Europa del Este son la revoluci贸n Bulldozer (Yugoslavia, 2000), revoluci贸n de las rosas (Georgia, 2003), revoluci贸n naranja (Ucrania, 2004), revoluci贸n de los tulipanes (Kirguist谩n, 2005), revoluci贸n de terciopelo (Armenia, 2018). Algunos ejemplos en Am茅rica Latina aparecen como los intentos de golpe blando en Cuba (2020 – 2024), Nicaragua (2018), Venezuela (2014 y 2017), Bolivia (2019) y Brasil (2015 – 2016). Todas ellas introdujeron una nueva l贸gica de cambio o intento de cambio pol铆tico basada en movilizaciones civiles manipuladas y mediatizadas, coordinaci贸n internacional, utilizaci贸n estrat茅gica de s铆mbolos visuales y construcci贸n de narrativas simplificadas sobre democracia, libertad y derechos humanos (Sharp, 1993).
La expansi贸n de internet y de las redes sociales transform贸 profundamente las formas de organizaci贸n y movilizaci贸n pol铆tica durante las primeras d茅cadas del siglo XXI. Como se帽ala Castells (2012), las redes digitales facilitaron la articulaci贸n de acciones colectivas mediante estructuras de comunicaci贸n descentralizadas, ampliando significativamente la capacidad de convocatoria y coordinaci贸n social. En este nuevo entorno comunicacional, las plataformas digitales comenzaron a desempe帽ar un papel cada vez m谩s relevante en la construcci贸n de narrativas, la circulaci贸n de informaci贸n y la organizaci贸n de procesos de movilizaci贸n, convirti茅ndose posteriormente en uno de los principales escenarios donde se desarrollan las operaciones contempor谩neas de influencia pol铆tica.
Detr谩s de estos procesos comenzaron a aparecer estructuras de financiamiento y asistencia pol铆tica vinculadas a organismos como la National Endowment for Democracy (NED), USAID, Freedom House, International Republican Institute (IRI) y Open Society Foundations. Aunque oficialmente estas instituciones promueven “democracia”, diversos investigadores se帽alaron que operan como instrumentos de influencia geopol铆tica y de reorganizaci贸n pol铆tica favorable a intereses occidentales (Robinson, 1996; Engdahl, 2009). Allen Weinstein, fundador de la NED, reconoci贸 que “mucho de lo que hacemos hoy lo hac铆a la CIA de manera encubierta hace 25 a帽os” (citado en Ignatius, 1991).
De igual manera, las embajadas estadounidenses desempe帽an un rol central en la articulaci贸n de operaciones diplom谩ticas, econ贸micas, de comunicaci贸n y pol铆ticas dirigidas a influir en procesos pol铆ticos internos de la regi贸n.
Bajo el discurso de la “cooperaci贸n democr谩tica”, m煤ltiples investigaciones y denuncias documentaron la participaci贸n de agencias estadounidenses en financiamiento de orga-nizaciones pol铆ticas, capacitaci贸n de cuadros opositores, operaciones medi谩ticas y promoci贸n de agendas alineadas con intereses geopol铆ticos de Washington. Por ejemplo, el an谩lisis “Las embajadas y la injerencia de EE. UU. en Am茅rica Latina” (2020) expone que las sedes diplom谩ticas estadounidenses han funcionado hist贸ricamente como centros de presi贸n pol铆tica e ideol贸gica en la regi贸n. El texto recuerda que, detr谩s del discurso diplom谩tico tradicional, las embajadas operan frecuentemente como plataformas de inteligencia pol铆tica y reorganizaci贸n de actores internos favorables a la agenda estadounidense.
La guerra cognitiva representa un escal贸n m谩s profundo y sofisticado en la transformaci贸n de las formas contempor谩neas de intervenci贸n. Adem谩s de desinformar, busca intervenir directamente en los procesos mentales y emocionales de las sociedades. Su objetivo consiste en modificar comportamientos, fragmentar identidades colectivas, producir agotamiento psicol贸gico y sustituir referencias culturales e hist贸ricas por imaginarios funcionales a intereses geopol铆ticos externos. En este modelo, las redes sociales, el big data, la inteligencia artificial y los algoritmos funcionan como herramientas de ingenier铆a social capaces de influir simult谩neamente en millones de personas (NATO Innovation Hub, 2021).
A diferencia de la propaganda cl谩sica del siglo XX, cuyo prop贸sito consist铆a en persuadir mediante mensajes expl铆citos, la guerra cognitiva pretende modificar los mecanismos a trav茅s de los cuales las personas construyen su propia percepci贸n de la realidad. Ya no busca 煤nicamente cambiar opiniones pol铆ticas, sino intervenir sobre los procesos cognitivos que permiten interpretar los acontecimientos, debilitando el pensamiento cr铆tico, fragmentando la memoria colectiva y favoreciendo respuestas emocionales por encima del an谩lisis racional. El prop贸sito estrat茅gico consiste en que las personas crean que act煤an de manera aut贸noma cuando, en realidad, sus decisiones han sido condicionadas por ecosistemas informativos cuidadosamente dise帽ados (NATO Innovation Hub, 2021).
En este nuevo escenario, la atenci贸n humana se convierte en un recurso estrat茅gico. Los algoritmos priorizan contenidos que generan miedo, indignaci贸n, sorpresa o confrontaci贸n, porque estas emociones incrementan la interacci贸n de los usuarios y prolongan el tiempo de permanencia en las plataformas digitales. La informaci贸n deja entonces de organizarse alrededor de su veracidad y comienza a estructurarse en funci贸n de su capacidad para producir impacto emocional. La desinformaci贸n ya no depende exclusivamente de noticias falsas; tambi茅n se construye mediante la saturaci贸n informativa, la fragmentaci贸n del contexto, la repetici贸n sistem谩tica de determinadas narrativas y la sobreexposici贸n de contenidos que dificultan distinguir entre hechos, opiniones y manipulaciones.
Como sostiene Zuboff (2019), el denominado capitalismo de vigilancia transforma la experiencia humana en una fuente permanente de extracci贸n de datos. Cada b煤squeda, cada interacci贸n y cada comportamiento digital genera datos que posteriormente son procesados para anticipar y modificar conductas individuales y colectivas. De esta manera, los datos dejan de constituir 煤nicamente un recurso econ贸mico y pasan a convertirse en un instrumento de poder pol铆tico capaz de orientar decisiones sociales mediante sistemas automatizados de predicci贸n y recomendaci贸n.
La expansi贸n global de internet y de las redes sociales aceler贸 radicalmente este proceso. Plataformas como Facebook, Twitter/X, Instagram, TikTok, YouTube y Discord modificaron la estructura misma de la comunicaci贸n humana. Los datos dejaron de circular verticalmente desde los medios tradicionales hacia la ciudadan铆a y comenzaron a fluir de forma descentralizada, instant谩nea y emocionalmente intensificada. Al mismo tiempo, debe considerarse que una parte importante de la poblaci贸n convierte acr铆ticamente los datos en informaci贸n veraz, sin analizarlos, interpretarlos ni significarlos debidamente. Inicialmente, estas plataformas fueron presentadas como herramientas democratizadoras, capaces de ampliar la libertad de expresi贸n y facilitar la participaci贸n ciudadana. Sin embargo, investigaciones posteriores comenzaron a advertir que tambi茅n pod铆an convertirse en mecanismos de vigilancia, manipulaci贸n y control conductual, capaces de concentrar enormes cuotas de poder sobre la circulaci贸n global de la informaci贸n (Morozov, 2011).
La propia Organizaci贸n del Tratado del Atl谩ntico Norte (OTAN) formaliz贸 esta transformaci贸n mediante el documento Cognitive Warfare, elaborado por el NATO Innovation Hub (2021), donde se sostiene expl铆citamente que la mente humana constituye un nuevo dominio operacional del conflicto estrat茅gico. El documento afirma que «el cerebro ser谩 el campo de batalla del siglo XXI», reconociendo que la competencia entre Estados ya no se desarrolla 煤nicamente sobre el territorio f铆sico, sino tambi茅n sobre los procesos mediante los cuales las sociedades perciben, interpretan y toman decisiones.
En esta misma direcci贸n, Byung-Chul Han (2022) advierte que las sociedades contempor谩neas enfrentan una nueva forma de dominaci贸n sustentada en la sobreabundancia de datos, muchas veces no sustentados y hasta totalmente falsos. En lugar de fortalecer el debate democr谩tico, la acumulaci贸n incesante de datos fragmenta el conocimiento, debilita la reflexi贸n cr铆tica y favorece respuestas inmediatas basadas en impulsos emocionales. La denominada infocracia sustituye progresivamente la deliberaci贸n racional por flujos continuos de datos que dificultan distinguir entre realidad, interpretaci贸n y manipulaci贸n, creando un entorno especialmente favorable para las operaciones de influencia propias de la guerra cognitiva.
Como consecuencia, la poblaci贸n civil deja de ser 煤nicamente receptora de datos (muchas veces no veraces) para convertirse simult谩neamente en objetivo, veh铆culo y multiplicador de las operaciones de influencia. Cada usuario participa, muchas veces de manera inconsciente, en la difusi贸n de narrativas, emociones y percepciones capaces de amplificar procesos de polarizaci贸n, erosionar la confianza institucional y debilitar la cohesi贸n social. La guerra cognitiva transforma as铆 a la propia sociedad en uno de los principales escenarios de confrontaci贸n estrat茅gica del siglo XXI.
Por 煤ltimo, entendemos por guerra algor铆tmica como la modalidad de intervenci贸n estrat茅gica que emplea inteligencia artificial, aprendizaje autom谩tico y an谩lisis masivo de datos tanto en operaciones militares como en campa帽as de influencia, vigilancia, segmentaci贸n de p煤blicos y modificaci贸n de entornos informativos. A diferencia de la guerra cognitiva, cuyo prop贸sito central es influir sobre las percepciones y emociones de las sociedades, la guerra algor铆tmica incorpora sistemas de inteligencia artificial, aprendizaje autom谩tico (machine learning), an谩lisis masivo de datos (big data) y algoritmos predictivos capaces de automatizar la identificaci贸n de objetivos, segmentar poblaciones y personalizar mensajes con una precisi贸n sin precedentes. Su objetivo principal es anticipar comportamientos, orientar decisiones colectivas y modificar din谩micamente el entorno informativo en funci贸n de la respuesta de millones de usuarios.
Las grandes plataformas digitales se han convertido en el principal escenario de esta nueva modalidad de confrontaci贸n. Los algoritmos que administran redes sociales, motores de b煤squeda y sistemas de recomendaci贸n priorizan determinados contenidos de acuerdo con variables como el tiempo de permanencia, la interacci贸n emocional y el potencial de viralizaci贸n. Este funcionamiento permite amplificar narrativas espec铆ficas, invisibilizar otras, crear c谩maras de eco y reforzar procesos de polarizaci贸n pol铆tica. En este contexto, la inteligencia artificial participa activamente en la producci贸n y distribuci贸n de contenidos, mediante sistemas automatizados capaces de generar textos, im谩genes, videos y campa帽as comunicacionales dirigidas a p煤blicos espec铆ficos.
Diversos ej茅rcitos y centros de investigaci贸n estrat茅gica reconocen que la inteligencia artificial constituye un componente esencial de las futuras operaciones militares (NATO Innovation Hub, 2021). Los algoritmos ya intervienen en sistemas de reconocimiento de objetivos, vigilancia mediante sat茅lites y drones, an谩lisis de inteligencia, operaciones de ciberdefensa y campa帽as de influencia digital. La guerra deja as铆 de desarrollarse exclusivamente en los espacios f铆sico y cognitivo para extenderse al 谩mbito algor铆tmico, donde la velocidad del procesamiento de datos, la automatizaci贸n de decisiones y la capacidad de modelar ecosistemas informativos pasan a ser factores decisivos del poder estrat茅gico.
Soberan铆a digital y desaf铆os para Am茅rica Latina
La transformaci贸n del intervencionismo estadounidense evidencia que los conflictos contempor谩neos ya no pueden comprenderse 煤nicamente desde la perspectiva militar tradicional. La historia reciente muestra una transici贸n progresiva desde las invasiones militares directas hacia modalidades cada vez m谩s sofisticadas de influencia pol铆tica, comunicacional, cognitiva y algor铆tmica. La propaganda, la guerra psicol贸gica, las revoluciones de colores, la guerra cognitiva y, m谩s recientemente, la guerra algor铆tmica constituyen etapas sucesivas de una misma arquitectura de intervenci贸n cuyo objetivo estrat茅gico consiste en influir sobre las decisiones soberanas de los Estados mediante el control de los datos, de los procesos mediante los cuales estos son interpretados, de las emociones y de la percepci贸n colectiva.
En este nuevo escenario, la soberan铆a nacional ya no puede reducirse 煤nicamente al control del territorio, de las fronteras, de los recursos naturales o de las instituciones pol铆ticas. La defensa nacional incorpora la soberan铆a digital como un nuevo componente estrat茅gico. As铆 como durante el siglo XX la independencia exig铆a proteger el espacio f铆sico de la naci贸n, durante el siglo XXI resulta indispensable proteger tambi茅n el espacio informacional, comunicacional y tecnol贸gico donde hoy se forman las opiniones, se construyen las identidades colectivas y se disputa la legitimidad pol铆tica.
La inteligencia artificial, los algoritmos de recomendaci贸n, el an谩lisis masivo de datos y las plataformas digitales constituyen herramientas tecnol贸gicas de enorme utilidad para el desarrollo cient铆fico y econ贸mico. Sin embargo, tambi茅n pueden transformarse en instrumentos de influencia geopol铆tica cuando son utilizados para manipular narrativas, amplificar conflictos sociales, segmentar poblaciones, orientar tendencias pol铆ticas o intervenir en procesos internos de otros Estados. La neutralidad tecnol贸gica deja de ser una premisa suficiente cuando los sistemas que organizan la circulaci贸n global de datos responden a intereses corporativos o estrat茅gicos ajenos a la soberan铆a de los pueblos.
Para Nicaragua, esta realidad plantea desaf铆os que trascienden el 谩mbito estrictamente tecnol贸gico. La defensa de la soberan铆a digital requiere una pol铆tica de Estado que articule educaci贸n, comunicaci贸n, investigaci贸n cient铆fica, ciberseguridad y desarrollo tecnol贸gico orientado a fortalecer la capacidad nacional para comprender el funcionamiento de los algoritmos, desarrollar capacidades propias en inteligencia artificial, promover plataformas tecnol贸gicas soberanas y formar ciudadanos con pensamiento cr铆tico capaces de identificar operaciones de manipulaci贸n informativa.
En ese contexto, la comunicaci贸n p煤blica adquiere una dimensi贸n estrat茅gica equivalente a la defensa del territorio nacional. Informar con rigor, fortalecer la memoria hist贸rica, preservar la identidad cultural y garantizar la circulaci贸n de datos verificables constituyen componentes esenciales de la seguridad nacional. La alfabetizaci贸n digital deja de ser 煤nicamente una competencia educativa para convertirse en un instrumento de defensa de la soberan铆a frente a escenarios donde los datos pueden emplearse como arma de confrontaci贸n pol铆tica.
Del mismo modo, la investigaci贸n cient铆fica nacional deber谩 asumir un papel cada vez m谩s relevante. Las universidades, los centros de investigaci贸n y las instituciones p煤blicas est谩n llamados a desarrollar estudios permanentes sobre inteligencia artificial, an谩lisis, interpretaci贸n y significaci贸n de los datos, seguridad inform谩tica, comunicaci贸n digital y guerra cognitiva, con el prop贸sito de anticipar riesgos y fortalecer las capacidades nacionales de respuesta. La soberan铆a tecnol贸gica no depende exclusivamente de la adquisici贸n de infraestructura, sino de la formaci贸n de recursos humanos capaces de comprender, desarrollar y gobernar las tecnolog铆as que definir谩n las relaciones internacionales durante las pr贸ximas d茅cadas.
Asimismo, una cooperaci贸n genuina regional adquiere una importancia creciente. Ning煤n pa铆s latinoamericano posee, de manera aislada, la capacidad suficiente para enfrentar los desaf铆os derivados del poder concentrado de las grandes corporaciones tecnol贸gicas o de las nuevas modalidades de intervenci贸n digital. La articulaci贸n de mecanismos de cooperaci贸n genuina cient铆fica, tecnol贸gica y comunicacional entre los pa铆ses de Am茅rica Latina y el Caribe puede contribuir al desarrollo de capacidades compartidas en materia de ciberseguridad, inteligencia artificial, protecci贸n de datos, infraestructura digital y producci贸n de contenidos propios, fortaleciendo una visi贸n com煤n de soberan铆a en el entorno digital.
La experiencia hist贸rica demuestra que cada transformaci贸n tecnol贸gica modifica tambi茅n las formas del poder. La imprenta transform贸 la pol铆tica moderna; la radio y la televisi贸n redefinieron la propaganda del siglo XX; internet reorganiz贸 la comunicaci贸n global; y la inteligencia artificial inaugura ahora una nueva etapa donde los algoritmos participan activamente en la construcci贸n de la realidad social. Comprender esta transformaci贸n constituye una condici贸n indispensable para preservar la independencia pol铆tica y la autodeterminaci贸n de los pueblos.
Como advirti贸 tempranamente el Comandante Carlos Fonseca al reflexionar sobre la propaganda internacional, la manipulaci贸n de la informaci贸n puede construir realidades completamente distintas de los hechos objetivos. Aquella reflexi贸n adquiere hoy una dimensi贸n mucho m谩s profunda: la inteligencia artificial, el an谩lisis masivo de datos y los algoritmos permiten que esa manipulaci贸n deje de ser uniforme para convertirse en personalizada, din谩mica y adaptativa. El desaf铆o est谩 en preservar la capacidad colectiva para pensar de manera aut贸noma.
En consecuencia, la soberan铆a del siglo XXI deber谩 entenderse como la capacidad de un pueblo para decidir libremente sobre su territorio, sus recursos, sus instituciones y tambi茅n sobre su informaci贸n, sus datos, sus tecnolog铆as y su conciencia colectiva. La convergencia entre coerci贸n militar, presi贸n econ贸mica, comunicaci贸n estrat茅gica, guerra cognitiva e inteligencia artificial configura lo que este trabajo identifica como la nueva arquitectura del intervencionismo estadounidense del siglo XXI.
En este escenario, la defensa de la soberan铆a comienza en la capacidad de una naci贸n para gobernar su informaci贸n, desarrollar su propia tecnolog铆a y preservar la autonom铆a de su pensamiento colectivo.
Nota
1. International Court of Justice. Judgement of 27 June 1986 https://www.icj-cij.org/node/103143
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* Germ谩n Van de Velde es Docente Investigador de la Casa de la Soberan铆a Miguel d´Escoto Brokmann

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