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jueves, 20 de octubre de 2011

Reflexiones de Fidel Castro: La voluntad de acero (Segunda Parte)


Fidel Castro Ruz18 de octubre de 2011, 00:57La Habana, 18 oct (PL) La voluntad de acero (Segunda Parte), es el t铆tulo de las m谩s recientes Reflexiones del l铆der de la Revoluci贸n cubana, Fidel Castro.
  Prensa Latina transmite a continuaci贸n el texto 铆ntegro:

La voluntad de acero (Segunda Parte)

Cuando en 1976 tuvieron lugar los m谩s graves actos de terrorismo contra Cuba y de modo especial la destrucci贸n en pleno vuelo de la nave a茅rea cubana que despeg贸 de Barbados con 73 personas a bordo -entre ellos pilotos, aeromozas y personal auxiliar que prestaban sus nobles servicios en esa l铆nea, el equipo juvenil completo que hab铆a obtenido todas las medallas de oro que se diputaban en el Campeonato Centroamericanos y del Caribe de esgrima, los pasajeros cubanos y de otros pa铆ses que viajaban confiados en aquel avi贸n-, los hechos provocaron tal indignaci贸n, que en la Plaza de la Revoluci贸n se reuni贸 para despedir el duelo, la m谩s extraordinaria y apretada concentraci贸n que he visto jam谩s y de la cual ha quedado constancia gr谩fica. Las escenas de dolor fueron y son todav铆a imborrables. Tal vez ning煤n dirigente de Estados Unidos, y muchos en el mundo no tuvieron posibilidad de verlas. Ser铆a ilustrativo, que tales escenas fuesen divulgadas por los medios masivos para comprender bien las motivaciones de nuestros heroicos combatientes antiterroristas.

Bush padre, era ya un importante oficial de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, cuando estos recibieron la misi贸n de organizar la contrarrevoluci贸n en Cuba. La CIA cre贸 su m谩s grande base de operaciones en el hemisferio occidental con base en la Florida. Ella se responsabiliz贸 con todas las acciones subversivas realizadas en Cuba incluidos los intentos de asesinato contra los l铆deres de la Revoluci贸n y se responsabiliz贸 con los planes y c谩lculos que de haber tenido 茅xito habr铆an significado un enorme n煤mero de bajas por ambas partes dada la decisi贸n de nuestro pueblo, demostrada en Gir贸n, de luchar hasta la 煤ltima gota de sangre. Bush nunca entendi贸 que la victoria de Cuba salv贸 muchas vidas, tanto cubanas como norteamericanas.

El crimen monstruoso de Barbados se produjo cuando ya 茅l era jefe de la CIA, casi con tanta autoridad como el Presidente Ford.

En junio de ese a帽o convoc贸 en Bonao; Rep煤blica Dominicana una reuni贸n para crear la Coordinaci贸n de Organizaciones Revolucionarias Unidas, con la supervisi贸n personal de Vernon Walters, entonces Director adjunto de la CIA. Obs茅rvese bien: "Organizaciones Revolucionarias Unidas".

Orlando Bosch y Posada Carriles, agentes activos de esa instituci贸n fueron designados como l铆deres de esa organizaci贸n. Se inicia as铆 una nueva etapa de actos terroristas contra Cuba. El 6 de octubre de 1976, Orlando Bosch y Posada Carriles, personalmente dirigen el sabotaje para hacer estallar en pleno vuelo el avi贸n de cubana.

Las autoridades arrestaron a los implicados y los remitieron a Venezuela.

El esc谩ndalo fue tan grande que el gobierno de ese pa铆s entonces aliado de Estados Unidos y c贸mplice de sus cr铆menes dentro y fuera de Venezuela no tuvo otra alternativa que ponerlos a disposici贸n de los tribunales venezolanos.

La Revoluci贸n Sandinista triunf贸 en julio de 1979. La sangrienta guerra sucia promovida por Estados Unidos estall贸 en ese pa铆s. Reagan era ya Presidente de Estados Unidos.

Cuando Gerald Ford sustituy贸 a Nixon, era tal el esc谩ndalo provocado por los intentos de asesinatos a l铆deres extranjeros que prohibi贸 la participaci贸n de funcionarios norteamericanos en tales acciones. El Congreso neg贸 los fondos para la guerra sucia en Nicaragua. Hac铆a falta Posada Carriles. La CIA, a trav茅s de la llamada Fundaci贸n Nacional Cubano Americana, soborn贸 con abundantes sumas a los carceleros pertinentes y el terrorista, sali贸 de la prisi贸n como un visitante m谩s. Trasladado con urgencia a Ilopango, El Salvador, no solo dirigi贸 los suministros de armas que provocaron miles de muertes y mutilaciones a los patriotas nicarag眉enses, sino que tambi茅n con la cooperaci贸n de la CIA adquiri贸 drogas en Centro Am茅rica, las introdujo en Estados Unidos y compr贸 armas norteamericanas para los contrarrevolucionarios nicarag眉enses.

En aras del espacio omito numerosos datos de la brutal historia.

No es posible comprender por qu茅 el ilustre Premio Nobel que preside el Gobierno de Estados Unidos, se complace en reiterar la est煤pida idea de que Cuba es un pa铆s terrorista, mantiene en c谩rceles aisladas y en condiciones inhumanas a los cuatro antiterroristas cubanos, sanci贸n que hoy no se aplica a ning煤n ciudadano de otro pa铆s adversario de Estados Unidos, menos a煤n si ninguna fuerza militar norteamericana admite haber sido puesta en riesgo alguno por ellos, y proh铆be a Ren茅 regresar a su patria y al seno de su familia.

El mismo domingo 9 de octubre en que Ren茅, transmiti贸 su valiente mensaje al pueblo de Cuba, grab贸 y film贸 otro fraternal "Mensaje a Fidel y Ra煤l". Por consejo de Ricardo Alarc贸n, Presidente de la Asamblea Nacional, no se public贸 ninguno de los mensajes hasta que el Oficial de Probatoria de la Corte Federal de la Florida, le comunicara formalmente las condiciones que le impon铆a en los tres a帽os de "libertad supervisada".

Cumplido ya ese requisito me complace informar a nuestro pueblo el contenido textual de ese mensaje que tanto honra a nuestros h茅roes y expresa su comportamiento ejemplar y la voluntad de acero:

Querido Comandante:

Primero que todo un abrazo, mi agradecimiento, el sentimiento de aprecio no solamente por todo el apoyo que ha volcado usted sobre nosotros, por la forma en que ha movilizado a todo un pueblo y ha movilizado la solidaridad internacional a favor del caso nuestro, sino, en primer lugar, por habernos servido de inspiraci贸n, por haber sido el ejemplo que hemos seguido durante estos 13 a帽os y por haber sido para nosotros una bandera tras la cual nunca 铆bamos a dejar de marchar.

Para nosotros esta misi贸n no ha sido m谩s que la continuaci贸n de todo lo que han hecho ustedes, de lo que la generaci贸n suya hizo por el pueblo cubano y por el resto de la humanidad.

Para m铆 es un placer enorme enviarle este mensaje, enviarle el abrazo temporal, que ir谩 por esta v铆a, porque s茅 que nos daremos un abrazo finalmente; por mucho que intenten nuestros adversarios impedirlo, s茅 que nos vamos a dar ese abrazo. S茅 que los Cinco regresaremos porque usted lo prometi贸 y porque ha movilizado la energ铆a, lo mejor de la humanidad, la voluntad de todo el mundo para que eso suceda.

Para nosotros es un honor servir a la causa que usted inspir贸 en el pueblo de Cuba, ser seguidores de usted, seguidores del camino que usted y Ra煤l abrieron, y nunca dejaremos de ser merecedores de esa confianza que ustedes depositaron en nosotros.

A los dos, a usted, Fidel, a Ra煤l que ahora nos gu铆a en esta nueva etapa dif铆cil, compleja pero gloriosa en que estamos enfrascados para romper la dependencia econ贸mica que nos ata todav铆a y que impide que logremos construir la sociedad que queremos, les env铆o un abrazo de parte de los Cinco, les digo que siempre tuvimos confianza en ustedes. Cuando est谩bamos solos en el hueco, cuando est谩bamos incomunicados, cuando no recib铆amos noticias, cuando mis cuatro hermanos no sab铆an nada de su familia porque no se les pod铆a decir, siempre tuvimos confianza en ustedes, siempre supimos que ustedes no abandonar铆an a sus hijos, porque siempre supimos que la Revoluci贸n nunca abandonaba a quienes la defend铆an. Por eso es que merece ser defendida y por eso es que siempre lo haremos.

Y aunque no estoy seguro de que merezcamos todos los honores que se nos han hecho, s铆 le puedo decir que el resto de vida que nos queda ser谩 dedicado a merecerlo, porque ustedes nos inspiran, porque ustedes son la bandera que nos ense帽贸 c贸mo comportarnos y hasta el fin de nuestros d铆as trataremos de ser merecedores de la confianza que ustedes depositaron en nosotros.

Para m铆 ahora esto es una trinchera en la que seguir茅 en el mismo combate a que ustedes me convocaron y voy hasta el final, hasta que se haga justicia, a seguir sus 贸rdenes, a hacer lo que haya que hacer.

Y les digo a Fidel y a Ra煤l: 铆Comandantes, los dos, ordenen!

Fidel Castro Ruz
Octubre 17 de 2011
10 y 35 p.m.

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